Un fin de invierno en la costa patagónica: Avistaje de ballenas en Península de Valdés y los secretos del parque natural

Viajar Ahora

0

Desde Puerto Madryn, el camino que conduce hasta el Istmo Ameghino es un anticipo de las maravillas que esconde la Península de Valdés. Este trozo de tierra surrealista que comprende saladares, estepas patagónicas, arenales, grandes canales de mar y cantiles es uno de los puntos calientes de la biodiversidad a nivel mundial. Y si bien es en la temporada de la ballena franca austral (desde julio a finales de noviembre) cuando recibe la mayor parte de sus visitas anuales, es uno de esos lugares que merecen una visita en cualquier época del año. Las dimensiones de este rincón patagónico superan los 4.000 kilómetros cuadrados (más de dos veces la superficie de Gran Canaria, por ejemplo) por lo que verlo todo en un día es imposible. Por eso te proponemos esta ruta (marcada por iconos verdes en el mapa) para ver lo más importante en una jornada completa incluyendo el propio avistaje de la ballena franca austral.

Lo primero. Hay que salir temprano. Las distancias son largas e incluyen largos tramos del típico ripio patagónico. Desde Madryn, el acceso se hace a través de la Ruta Provincial 2. Si vas con las primeras luces de la mañana no sólo vas a poder ver más y más detenidamente; también vas a evitar las colas que se producen a la entrada al parque natural en Estancia El Desempeño. Península de Valdés es mucho más que un espacio natural. La importancia ecológica y cultural del lugar ameritan su inclusión en el prestigioso club del Patrimonio Mundial de la UNESCO. La ruta que te proponemos intenta hacer un resumen de lo más importante. Tienes que tener en cuenta que las carreteras se cierran para los visitantes a las 20.00.

Primera parada en el Istmo Ameghino (Km 66,6).- Aquí te vas a topar con el Centro de Interpretación de Península de Valdés donde vas a empezar a comprender el espacio: tanto en su vertiente acuática como en la terrestre. El centro está muy bien montado y más allá de su museo (con reproducciones de animales, esqueletos, paneles informativos y material audiovisual) hay que atender a su Sendero de la Estepa Patagónica, donde se pone el foco en la gran olvidada de los espacios naturales: la flora.

Ir hasta Puerto Pirámides (Km 91,5).- Puerto Pirámides es la población de costa desde la que parten las excursiones para avistar a la Ballena franca austral. La población es bastante curiosa. Más allá de encontrarse en un entorno muy bonito, Puerto Pirámides tiene su propia historia que se deja ver en la ‘Avenida de Las Ballenas’, una calle alejada de la línea de costa y que suele pasar inadvertida para los que vienen a hacer el avistaje. En esta calle puedes ver las típicas casas patagónicas de madera y chapa metálica tan características de este lugar que hasta hace algunas décadas era pura frontera. Otro lugar que merece la pena ir a verse es la Lobería de Punta Pirámides (ocho kilómetros más ida y vuelta) para ver una de las colonias de lobos marinos más grandes de todo el entorno de la costa de Chubut. Su mirador elevado también es una muy buena atalaya para ver ballenas y, en ocasiones muy especiales, alguna de las familias de orcas que viven en Valdés.

Ir hasta Caleta Valdés (Km 181).- Imprescindible. Desde Puerto Pirámides este camino por el corazón de la Península de Valdés tiene una longitud, sólo ida, de 78,9 kilómetros; casi todo por el famoso ripio patagónico (tierra apisonada). En este caso, llegar a Caleta de Valdés vale tanto como el propio hecho de ir hacia allá: la estepa patagónica es un ejemplo de espacio repleto de vida y es muy fácil ver guanacos, choiques (‘ñandúes petisos’), zorros, mulitas (armadillos), maras y otros representantes de la fauna patagónica (con aves tan hermosas, por ejemplo, como la loica).

Ya en Caleta Valdés te vas a encontrar con un paisaje costero marcado por el gran canal que comunica el mar abierto con las marismas del Gauchito. En este punto puedes ver varias loberías, una pingüinera (que mantiene una población importante de pingüinos de Magallanes entre los meses de septiembre y abril) y la posibilidad de ver orcas. Esta es una de las zonas del parque natural donde se produce el famoso varamiento de las orcas, uno de los comportamientos más espectaculares de la naturaleza a nivel global. Nosotros hemos estado aquí un par de veces y no lo hemos logrado ver.

¿Ir hasta Punta Norte? (50,3 kilómetros desde Caleta Valdés).- Si vas a estar aquí sólo un día no merece mucho la pena ir hasta el extremo norte de Península de Valdés. Nosotros estuvimos allí hace años tres días para intentar ver el varamiento de las orcas y no tuvimos suerte. El lugar es bonito y cuenta con una lobería importante, pero más allá de eso es más de lo mismo. Es mucha más bonita Caleta Valdés según nuestro punto de vista.

Fin de visita frente a la Isla de los Pájaros (km 284 desde Caleta de Valdés).- Este lugar es una buena opción para terminar una jornada intensa de visita. Si has empezado la visita muy pronto puedes estar aquí antes de que caiga la noche para sólo tener que conducir cinco kilómetros de ripio después del atardecer. Este lugar es importante por su importancia histórica. Aquí se levantó el Fuerte de San José a finales del siglo XVIII en un intento de iniciar el poblamiento de la Patagonia por parte del Imperio español tras las recomendaciones del mítico marino Alejandro Malaspina, el explorador ilustrado que dio nombre a todo este lugar. Del fuerte no queda nada más allá de algunos rastros y la reproducción de una ermita que se levantó para recordar la efemérides. El lugar es muy bonito. Desde aquí hay 54 kilómetros hasta Puerto Madryn por lo que la excursión suma un total de 338 kilómetros. Y puede parecer una barbaridad para los estándares europeos, pero en el caso de los viajes por la Patagonia es casi como ir a la vuelta de la esquina y volver. Y merece mucho la pena. Ver caer el sol desde este lugar es realmente mágico. Los colores de la estepa se intensifican y es más fácil ver fauna (las maras y los zorros intensifican su actividad a estas horas previas a la noche).

Fotos bajo Licencia CC: Abel