El Volkswagen Polo se reencarna en eléctrico (y con botones)

Durante años, Volkswagen intentó convencer al mercado de que el futuro eléctrico debía parecer radicalmente distinto al pasado. Creó la nueva familia de modelos ID. desmarcándose de sus predecesores y apostando por diseños futuristas y una digitalización extrema que acabó con casi todos los botones físicos. Ahora la marca está volviendo a sus clásicos, como el popular Polo, reencarnado en un eléctrico asequible como Volkswagen ID. Polo.

Es un retorno premeditado a un icono tanto en su nombre, su diseño y, también, en la recuperación de botones físicos para las funciones más utilizadas del día a día. Además, su producción vuelve a España aunque pasa de Pamplona a Martorell, donde comparte línea de montaje con el Cupra Raval como miembros de la nueva familia de eléctricos urbanos y asequibles, que también incluye los SUV VW ID. Cross y Skoda Epiq, fabricados en Navarra.

El golpe de timón de Volkswagen tiene sólidos fundamentos. El Polo ha vendido más de 20 millones de unidades en sus 50 años de historia y sigue siendo uno de los pilares emocionales de Volkswagen y para varias generaciones. Su transformación en eléctrico no pretende borrar ese legado, sino reinterpretarlo. El resultado es un coche que busca parecer un Volkswagen desde el primer vistazo, incluso aunque ya no tenga tubo de escape.

Eléctrico, pero un auténtico Volkswagen Polo

La primera impresión confirma esa estrategia. El ID. Polo estrena el lenguaje de diseño “Pure Positive”, desarrollado por Andreas Mindt, responsable de diseño de la marca. Las líneas son limpias, las proporciones equilibradas y el característico pilar C recuerda deliberadamente al primer Golf. En el frontal, una firma luminosa dibuja una especie de sonrisa tecnológica que sustituye a la tradicional parrilla, mientras que la zaga mantiene una presencia robusta impropia de un utilitario urbano.

Pero la verdadera revolución está bajo la carrocería. Construido sobre la nueva plataforma MEB+, el ID. Polo aprovecha la arquitectura eléctrica para ganar espacio donde más importa. Con 4,05 metros de longitud ofrece un maletero de hasta 441 litros, un 25% más que el Polo de combustión gracias a un genoroso compartimento inferior, y una habitabilidad que acerca su tamaño interior al de vehículos de segmentos superiores.

Volkswagen sabe que la autonomía sigue siendo el principal argumento de venta de un eléctrico. Por eso presume de ofrecer hasta 449 kilómetros WLTP con la batería de 52 kWh y el motor de 211 CV, una cifra que lo sitúa entre los referentes de su categoría. Según la marca, incluso puede alcanzar hasta 586 kilómetros en uso urbano. Además, admite cargas rápidas de hasta 130 kW, suficientes para recuperar del 10% al 80% de la batería en apenas 24 minutos.

La gama arrancará con tres niveles de potencia: 116 CV, 135 CV y 211 CV. Más adelante llegará una versión GTI de 226 CV, una novedad histórica porque será la primera vez que las legendarias siglas deportivas de Volkswagen se asocien a un modelo completamente eléctrico.

Interior digital y analógico

El interior refleja mejor que ningún otro elemento el cambio de rumbo de Volkswagen. Las grandes pantallas siguen presentes, con una instrumentación digital de 10 pulgadas y un sistema multimedia de 13 pulgadas, pero la marca ha escuchado las críticas de los clientes. Los mandos físicos regresan para las funciones básicas y más utilizadas, mientras que el software se apoya en Android para ofrecer una experiencia más intuitiva y fluida. Incluso existe un modo “retro display” que reproduce la estética de los cuadros de instrumentos clásicos de Volkswagen, un guiño nostálgico que conecta pasado y futuro.

La tecnología, sin embargo, sigue siendo protagonista. El nuevo Connected Travel Assist incorpora reconocimiento automático de semáforos, una función inédita en el segmento, mientras que la conducción con un solo pedal se convierte en equipamiento de serie. También destaca la función vehicle-to-load, que permite utilizar el coche como una batería móvil capaz de alimentar dispositivos externos de hasta 3,6 kW, desde herramientas eléctricas hasta bicicletas eléctricas.

Volkswagen quiere además convertir la compra del coche en una experiencia diferente. Los clientes recibirán una sesión personalizada de formación de 90 minutos para familiarizarse con el vehículo y todas sus funciones digitales. Un detalle que evidencia que la electrificación sigue requiriendo pedagogía.

Los precios arrancan en torno a los 35.000 euros para la versión de 211 CV y batería de 52 kWh, aunque Volkswagen asegura que, sumando ayudas públicas y promociones comerciales, podrá situarse por debajo de los 25.000 euros. La futura variante de acceso con batería de 37 kWh aspira incluso a romper la barrera psicológica de los 20.000 euros.