Vuelve el todoterreno Freelander como un 'primo' de Omoda y Jaecoo desde China
El Freelander vuelve a la carretera, aunque lo hace con una fórmula muy diferente a la del todoterreno compacto que popularizó Land Rover a finales de los años noventa. El nuevo Freelander 8 es un SUV de más de cinco metros de longitud, con tecnología híbrida enchufable, tracción total y una potencia de hasta 620 CV, desarrollado conjuntamente por Jaguar Land Rover (JLR), en manos de la india Tata Motors, y el grupo chino Chery, el mismo fabricante que comercializa las marcas Omoda y Jaecoo, además de Lepas.
La presentación del modelo en el marco del Chery International User Summit, celebrado en Wuhu (China), supone el primer paso de una nueva marca de vehículos premium que combina el diseño y la herencia todoterreno británicos con la tecnología de electrificación y la capacidad de producción del grupo asiático. JLR conserva la propiedad de la marca Freelander y dirige su desarrollo de diseño, mientras que Chery aporta las plataformas tecnológicas, la cadena de suministro y la fabricación desde China.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de expansión internacional de Chery, que busca ampliar su oferta más allá de sus marcas actuales con productos dirigidos a distintos segmentos de mercado. En este caso, el objetivo es recuperar el nombre de Freelander para competir en la categoría de los SUV grandes y electrificados, con un posicionamiento más cercano al lujo que el del modelo original.
Un SUV de cinco metros y más de 600 CV
El Freelander 8 mide 5,1 metros de longitud, alrededor de 2,05 metros de anchura y 1,93 metros de altura, con una distancia entre ejes de 3,04 metros. Sus proporciones lo sitúan en una categoría muy alejada de la del Freelander original, comercializado desde 1997 y cuya trayectoria terminó en 2015, cuando fue sustituido por el Discovery Sport.
El nuevo modelo estará disponible con configuraciones de cinco y seis plazas, esta última con dos asientos individuales en la segunda fila y una tercera fila concebida para acomodar a pasajeros adultos. El equipamiento incluye soluciones de confort como asientos con función de masaje y, según las versiones, un sistema de sonido Harman Kardon con hasta 23 altavoces.
La variante internacional híbrida enchufable combina un motor de gasolina 2.0 turbo con dos motores eléctricos, una batería de litio-ferrofosfato (LFP) de 34,12 kWh y un sistema de tracción total. La potencia máxima anunciada es de unos 620 CV, con un par de 662 Nm, lo que permite acelerar de cero a 100 km/h en 5,8 segundos.
La marca declara una autonomía eléctrica de hasta 110 kilómetros y una autonomía combinada de 886 kilómetros, cifras preliminares que están pendientes de homologación para cada mercado. La recarga rápida en corriente continua permite pasar del 20% al 80% de la batería en menos de 20 minutos, en condiciones óptimas.
Estas especificaciones corresponden a la configuración internacional anunciada por la compañía. La oferta destinada a China incluye una variante de autonomía extendida con un motor de gasolina de 1,5 litros y una batería de mayor capacidad, por lo que las cifras de potencia y autonomía varían según la versión.
Tecnología digital y capacidades todoterreno
El habitáculo concentra buena parte de la apuesta tecnológica del Freelander 8. Su elemento más llamativo es una pantalla panorámica de 46,3 pulgadas y resolución 8K que recorre el salpicadero, acompañada de otra pantalla central de 15,6 pulgadas y una pantalla de entretenimiento de 17,3 pulgadas para las plazas traseras en determinadas configuraciones.
El equipamiento se completa con asistentes de conducción de nivel L2+, más de 30 funciones de ayuda al conductor y un sistema de aparcamiento inteligente que permite realizar determinadas maniobras mediante una aplicación móvil. Estas tecnologías no equivalen a una conducción plenamente autónoma y su disponibilidad dependerá de cada mercado.
Pese a su mayor tamaño y orientación premium, el modelo busca mantener las capacidades fuera del asfalto asociadas históricamente a Land Rover. Para ello, incorpora el sistema de gestión de terrenos i-ATS, con nueve modos de funcionamiento, suspensión neumática de doble cámara y una altura libre al suelo de hasta 266 milímetros.
Llegada a Europa todavía sin fecha
El Freelander 8 se fabrica en China y su despliegue internacional se realizará por fases. Los Emiratos Árabes Unidos serán el primer mercado fuera de China con entregas previstas para el primer trimestre de 2027, antes de extenderse a otros países de Oriente Próximo, Australia y Nueva Zelanda.
La hoja de ruta contempla también su llegada a varios mercados europeos, entre ellos España, Alemania, Italia, Bélgica, Suiza y Países Bajos, aunque la marca todavía no ha comunicado fechas concretas ni las especificaciones definitivas para Europa. Tampoco ha anunciado los planes de comercialización ni los precios para España.
El regreso del Freelander va más allá de recuperar una denominación histórica: supone crear una nueva marca que aprovecha la identidad británica de JLR y los recursos tecnológicos e industriales de Chery. Una alianza que conecta al fabricante chino con el negocio internacional de Jaguar Land Rover y que amplía la presencia del grupo asiático en el mercado de los SUV electrificados.