Uber derrota a los taxis negros de Londres, que acusan a la empresa de engaño
Uber ha ganado una importante batalla judicial contra los tradicionales taxis negros de Londres que da aire al gigante estadounidense de la movilidad, envuelto en conflictos en numerosas ciudades. El Tribunal Superior británico ha desestimado dos demandas que reclamaban alrededor de 340 millones de libras (más de 400 millones de euros) por presuntas irregularidades de la plataforma de transporte al obtener su licencia para operar en la capital británica. El juez ha aceptado el argumento de la compañía de que las reclamaciones se presentaron fuera del plazo legal, sin entrar a valorar el fondo de las acusaciones.
Las demandas, presentadas en 2024, representaban a unos 13.000 taxistas londinenses y a dos antiguas empresas de transporte privado, Kabbie e Iride. Los conductores reclamaban cerca de 200 millones de libras, mientras que el procedimiento relacionado con las dos compañías solicitaba alrededor de 140 millones.
Los demandantes acusaban a Uber de proporcionar información “engañosa e inexacta” a Transport for London (TfL), la autoridad que regula el transporte en la capital, para conseguir en 2012 una licencia de operador de vehículos de alquiler con conductor. Según su versión, la empresa habría ocultado o tergiversado aspectos de su funcionamiento para obtener una autorización que le permitió competir en condiciones ventajosas frente al taxi tradicional.
El juez Simon Birt ha concluido que los demandantes podrían haber descubierto el supuesto engaño antes de 2018. Como las acciones judiciales se interpusieron más de seis años después de ese momento, las reclamaciones quedaron fuera del plazo de prescripción aplicable. La decisión permite cerrar los procedimientos sin determinar si Uber incurrió realmente en las irregularidades denunciadas.
“Nos complace que el tribunal haya desestimado todas estas demandas en su totalidad a la primera oportunidad, y el fallo de hoy ha dejado definitivamente atrás estos asuntos pendientes”, ha afirmado un portavoz de Uber a Reuters.
Por su parte, RGL Management, la entidad que gestiona la reclamación en nombre de los taxistas, ha expresado su decepción y ha señalado que estudia las opciones disponibles junto con el equipo jurídico. Los demandantes todavía podrían valorar posibles vías de actuación frente a la decisión.
Una batalla por el negocio del taxi londinense
El litigio se remonta a la expansión de Uber en Londres, donde la plataforma ha captado una parte sustancial del mercado del transporte urbano que tradicionalmente dominaban los taxis negros, conocidos como black cabs. Los conductores sostenían que las presuntas irregularidades en la obtención de la licencia habían permitido a la compañía operar de manera contraria a la normativa y ofrecer tarifas más competitivas entre 2012 y 2018, con el consiguiente perjuicio económico para el sector.
La derrota judicial supone un revés para los taxistas, que aspiraban a obtener indemnizaciones individuales por las pérdidas que atribuían a la entrada de la plataforma. Sin embargo, al no haberse examinado el fondo del asunto, el fallo no supone una validación judicial de las prácticas de Uber, sino que resuelve la disputa por una cuestión de plazos.
La resolución llega, además, en un momento en el que la compañía continúa ampliando su presencia en la movilidad londinense. Uber ha anunciado el lanzamiento de viajes autónomos supervisados en colaboración con la empresa británica Wayve, que ha desarrollado su tecnología de conducción mediante inteligencia artificial en las complejas calles de la capital desde 2018.
En esta fase inicial, algunos usuarios que soliciten servicios UberX, Uber Electric o Uber Comfort podrán ser asignados a un Ford Mustang Mach-E eléctrico equipado con el sistema de conducción autónoma de Wayve. Los trayectos contarán con un conductor profesional con licencia de TfL a bordo para supervisar el recorrido, y los pasajeros podrán rechazar el vehículo autónomo y optar por uno convencional.