Mercedes Vitoria y sus proveedores se alían para ganar flexibilidad con ayuda del Gobierno vasco
La fábrica de Mercedes-Benz de Vitoria y once de sus proveedores vascos, nueve de ellos pymes, se han aliado para transformar los procesos productivos y ganar flexibilidad ante los cambios tecnológicos y de demanda que afronta la automoción. El proyecto, impulsado por el Gobierno vasco dentro de su Plan de Industria-Euskadi 2030, contempla una inversión público-privada inicial de 181 millones de euros entre 2026 y 2028, de los que alrededor de 61 millones se dedicarán a investigación, desarrollo e innovación tecnológica.
El lehendakari, Imanol Pradales, y el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, han presentado este miércoles en la planta de Mercedes-Benz de Vitoria-Gasteiz el Proyecto Transformador 'Fabricación Flexible de la nueva Automoción', una iniciativa con la que Euskadi pretende en un laboratorio de vanguardia de sistemas de fabricación capaces de adaptarse rápidamente a las nuevas arquitecturas de vehículos y a la evolución del mercado en pleno proceso de electrificación.
La iniciativa llega en un momento especialmente relevante para la planta vitoriana, que este año ha iniciado la producción del nuevo Mercedes-Benz VLE, el modelo eléctrico que sustituye al EQV y que incorpora nuevas funciones electrónicas, tecnologías avanzadas y sistemas de seguridad. La factoría tiene además por delante nuevos lanzamientos y deberá compatibilizar la fabricación de vehículos de combustión y eléctricos, aumentando la capacidad de sus líneas para responder a diferentes escenarios de demanda.
Mejora de la competitividad
La flexibilidad se convierte así en uno de los principales activos industriales del proyecto. El director de Mercedes-Benz Vitoria, Bernd Krottmayer, ha señalado que la compañía invierte en la planta “porque queremos asegurar que nuestra planta siga siendo una de las más competitivas del grupo Mercedes-Benz”. Para ello, ha considerado “clave” disponer de instalaciones y procesos flexibles que permitan adaptarse con mayor rapidez a los cambios del mercado.
Según ha explicado Krottmayer, la iniciativa permitirá flexibilizar las líneas de producción para fabricar diferentes tipos de vehículos en una misma planta. Mercedes-Benz aportará 20 millones de euros de los 181 millones previstos, mientras que el resto procederá de la inversión del conjunto del proyecto y del apoyo público.
La transformación no se limitará a la fábrica. Mercedes-Benz Vitoria liderará un consorcio en el que participan 11 empresas vascas, nueve de ellas pymes, además de agentes de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación, con Tecnalia al frente, el clúster de automoción ACICAE y la unidad de I+D BAM. El objetivo es combinar las capacidades industriales y tecnológicas existentes en Euskadi para desarrollar procesos y soluciones que puedan aplicarse a la fabricación de la próxima generación de vehículos.
Entre las compañías participantes figura MB Sistemas, del grupo Mondragón. Su consejero delegado, Borja García, ha explicado que su contribución al proyecto se centrará en aprovechar mediante inteligencia artificial el gran volumen de datos que se generan durante los procesos de fabricación.
La fábrica del futuro
El nuevo sistema productivo busca, por tanto, que la fábrica pueda responder con mayor agilidad a los cambios de producto y de tecnología. Los nuevos VLE incorporan el 100% de las piezas de nuevo diseño y suponen, según el Gobierno vasco, un salto tecnológico inédito hasta ahora en Euskadi para el segmento de furgonetas de tamaño medio. El desarrollo de procesos más adaptables pretende reforzar la capacidad de la planta para asumir la evolución de la gama y contribuir a consolidar su carga de trabajo futura.
Durante la presentación, Pradales ha situado este proyecto dentro de una estrategia más amplia para reforzar la industria vasca. “La carrera por hacer realidad la fábrica del futuro ya está en marcha y Euskadi tiene que luchar por estar entre los mejores”, ha afirmado. El lehendakari ha defendido la colaboración entre empresas, Administración y centros tecnológicos para afrontar las transformaciones digital y energética y ha reclamado “más centros de decisión, empresas de mayor tamaño, mayor intensidad tecnológica y una industria descarbonizada que no pierda competitividad”.
Pradales también ha señalado que Europa debe adoptar “las decisiones adecuadas para proteger su mercado y su industria”, en un contexto de creciente competencia internacional y de transformación de las cadenas industriales.
El diputado general de Álava, Ramiro González, ha destacado por su parte el peso de Mercedes en la economía del territorio después de siete décadas de actividad. Según ha señalado, el impacto de la compañía trasciende la propia factoría y alcanza unos 40.000 empleos directos e indirectos. González ha defendido que inversiones como la anunciada permiten avanzar hacia un modelo de fabricación “cada vez más flexible” y preparado para responder a la evolución tecnológica y de la demanda, manteniendo además una perspectiva de “neutralidad tecnológica”.
La iniciativa de Mercedes-Benz Vitoria es uno de los 25 Proyectos Transformadores incluidos actualmente en el Plan de Industria-Euskadi 2030. De ellos, 18 ya se han puesto en marcha: 11 están liderados por el sector público y siete por empresas privadas. Estos siete proyectos privados movilizan más de 860 millones de euros de inversión inicial, de los que 429 millones corresponden a I+D y desarrollo tecnológico, y prevén crear más de 3.850 empleos y arrastrar a otras 171 empresas, en su mayoría pymes, del tejido industrial vasco.