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    <title><![CDATA[elDiario.es - Anxo F. Couceiro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/anxo-f-couceiro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Anxo F. Couceiro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Comprando gominolas a las 5 de la mañana por TikTok: una teletienda sin fin en tu móvil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tiktok-shop-espana-compras-en-directo-online_1_11976947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed69f27b-bed3-4951-85dd-fa808b4d592e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comprando gominolas a las 5 de la mañana por TikTok: una teletienda sin fin en tu móvil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La aplicación china estrena en España su escaparate para que tiendas online vendan productos en directo y sin que el usuario tenga que abandonar la plataforma. Ya podemos comprar a cualquier hora desde refrescos hasta maquillaje o comida</p><p class="subtitle">Por favor, no me invites a tu boda: cuando celebrar el amor supone un agujero en tu cuenta</p></div><p class="article-text">
        El futuro imaginado por la pel&iacute;cula <em>Wall-E</em>, de 2008, presentaba a los seres humanos como consumidores sedentarios <a href="https://www.youtube.com/watch?v=PNlQLVkniHE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unidos umbilicalmente a una multipantalla</a> indisociable de su campo de visi&oacute;n. Desde hace un mes, esa realidad est&aacute; un poco m&aacute;s cerca para los usuarios de TikTok en Espa&ntilde;a, que han sido elegidos por la empresa china para el ensayo cl&iacute;nico de su nuevo modelo de negocio en el viejo continente.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre, Espa&ntilde;a se convirti&oacute; en el primer pa&iacute;s europeo en contar con <a href="https://seller-es-accounts.tiktok.com/account/register" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TikTok Shop</a>, una implementaci&oacute;n de la red social que permite hacer compras en un v&iacute;deo en directo sin salir de la interfaz del propio <em>streaming,</em> integrando de manera org&aacute;nica la experiencia de compra con el <em>scroll</em> infinito y absorbente que <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/europa-moviliza-acabar-diseno-adictivo-nicotina-facebook-instagram-tik-tok_1_10672962.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caracteriza a la</a><a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/europa-moviliza-acabar-diseno-adictivo-nicotina-facebook-instagram-tik-tok_1_10672962.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> app</em></a><em>.</em> Aparte de en China, la funci&oacute;n se hab&iacute;a lanzado con &eacute;xito en Indonesia, Malasia, Tailandia, Vietnam, Filipinas, Singapur, Canad&aacute; y Reino Unido. Ahora ya empieza a coger carrerilla en nuestro pa&iacute;s en sectores de lo m&aacute;s diverso, que van desde la moda a los art&iacute;culos milagrosos de AliExpress, pasando por <em>eyeliners</em> testados en c&aacute;mara por virtuosas del maquillaje.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el <em>live shopping</em>, todo el proceso de venta ocurre dentro de la misma pantalla. No tienes que ir a ning&uacute;n otro sitio y puedes comprar directamente desde donde est&aacute;s viendo el <em>streaming</em>. La marca o el creador de contenido hace un directo, dentro de ese directo van apareciendo botoncitos de compra con los productos y el usuario que est&aacute; viendo el <em>live</em> puede comprar desde esa pantalla los productos que van apareciendo&rdquo;. Quien habla es Carmen Muley, empresaria de 34 a&ntilde;os que en el a&ntilde;o 2015 se estren&oacute; como <em>livestreamer</em> para el canal de televisi&oacute;n chino ZangQi TV, haciendo directos de cuatro horas en los que ten&iacute;a que incentivar a la audiencia para que realizaran donaciones, un estilo de comunicaci&oacute;n que hoy est&aacute; muy en boga en las redes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Licenciada en derecho y ADE, Carmen lleg&oacute; a China como estudiante de intercambio y se acab&oacute; quedando a vivir all&iacute; durante siete a&ntilde;os. Hoy, ya de regreso en Espa&ntilde;a, se dedica a la consultor&iacute;a sobre <em>ecommerce</em> y tiene su propia agencia de comunicaci&oacute;n digital. &ldquo;En TikTok, conforme t&uacute; vas haciendo <em>scroll</em>, te vas a ir encontrando v&iacute;deos comprables de marcas y creadores de contenido promocionando productos. Como TikTok tiene un algoritmo superaleatorio, poco a poco te ir&aacute;n saliendo distintas cosas. La idea es crearle la necesidad al usuario de ciertos productos&rdquo;, explica Carmen. Antes de la llegada de TikTok Shop, ya exist&iacute;an directos en los que se ofrec&iacute;an transacciones, pero la venta no se pod&iacute;a cerrar de forma org&aacute;nica dentro de la propia aplicaci&oacute;n, sino que hab&iacute;a que salir de ella o completarla por privado. Ahora todo es m&aacute;s f&aacute;cil; m&aacute;s <em>Wall-E</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes de la llegada de TikTok Shop, ya existían directos en los que se ofrecían transacciones, pero la venta no se podía cerrar de forma orgánica dentro de la propia aplicación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El sistema no se diferencia demasiado del de la teletienda tradicional. Comunicadores hablando a c&aacute;mara mientras glosan las bondades de productos de diversa &iacute;ndole. &iquest;Qu&eacute; es lo m&aacute;s vendido en Espa&ntilde;a?, preguntamos a la experta. &ldquo;Moda, cosm&eacute;tica, peque&ntilde;a electr&oacute;nica y productos de gran consumo, como por ejemplo <em>Coca-Colas&rdquo;</em>. S&iacute;, hay gente que compra <em>Coca-Colas</em> en TikTok. Hablamos de empresas de distribuci&oacute;n que tienen grandes cantidades de estos refrescos y otros art&iacute;culos de supermercado y los promocionan con grandes ofertas, igual que en portales de comercio digital como Amazon. No se necesita un despliegue est&eacute;tico muy ambicioso para hacer directos cautivadores. &ldquo;Una persona con su aro de luz y con su tel&eacute;fono ya ser&iacute;a suficiente para hacer un buen <em>live</em>. Ahora las marcas un poquito m&aacute;s grandes y establecidas intentan contar al menos con una persona m&aacute;s para que act&uacute;e por detr&aacute;s de la c&aacute;mara, facilitando productos y dando conversaci&oacute;n a la persona que hace el directo&rdquo;, explica Muley.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7448622840275881249"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Los usuarios de TikTok que se dedican a hacer estas acciones de teletienda pueden ser o bien empresarios que derivan su comercio <em>online</em> a esta plataforma o bien creadores de contenido contratados por una marca para hacer un directo en concreto. La <em>influencer</em> Victoria Caro, con cuatro millones de seguidores, vende, por ejemplo, los productos de su l&iacute;nea de cosm&eacute;ticos, Vicca. &iquest;Por qu&eacute; TikTok ha elegido Espa&ntilde;a como puerta de entrada para este modelo de negocio en Europa? &ldquo;Creo que la audiencia espa&ntilde;ola es muy proactiva y muy receptiva en todo el tema de los <em>live streamings&rdquo;</em>, opina Carmen Muley, y pone el ejemplo de la plataforma de comercio electr&oacute;nico Alibaba, que empez&oacute; a hacer directos de este tipo en nuestro pa&iacute;s en 2016. &ldquo;En Instagram se est&aacute;n produciendo muchas ventas a trav&eacute;s de directos tambi&eacute;n, pero las marcas no tienen todav&iacute;a ese acceso a la funci&oacute;n comprable como s&iacute; sucede en TikTok. Es el futuro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Golosinas a domicilio</strong></h2><p class="article-text">
        Una mujer destapa tarros enormes de ovnis picapica mientras habla a c&aacute;mara. &ldquo;300 unidades, 10 euros 90 c&eacute;ntimos&rdquo;, dice. &ldquo;Superprecio&rdquo;, apostilla una voz masculina desde fuera de plano, en la trastienda. Una columna de comentarios flota entre nubes de corazones. &ldquo;Buenas os he escrito para que me hag&aacute;is el reembolso no s&eacute; si necesit&aacute;is cuenta bancaria&rdquo;. &ldquo;Miquel, ahora mismito te lo hago&rdquo;, responde el hombre. Una cuenta llamada 'La vida es muy bonita' pregunta: &ldquo;&iquest;Hac&eacute;is env&iacute;os a Canarias?&rdquo;. Otra cuenta llamada 'Tartitas Antonelia' asegura que las chuches que venden en ese directo son &ldquo;las mejores que he probado&rdquo;. En un momento dado, la mujer del v&iacute;deo se atora intentando abrir una bolsa de gominolas. &ldquo;Con una tijera se te har&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;, informa una cuenta llamada 'Reina de la grasa'. Entonces entra en plano el hombre que habla por detr&aacute;s de la c&aacute;mara y ayuda a la mujer a abrir la bolsa.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">No se necesita un despliegue estético muy ambicioso para hacer directos cautivadores: &#039;Una persona con su aro de luz y con su teléfono ya sería suficiente para hacer un buen live</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este hombre se llama Cristian Garc&iacute;a y en el a&ntilde;o 2018 se convirti&oacute; en propietario, junto a su esposa &ndash;la mujer que presenta este directo&ndash;, de un peque&ntilde;o quiosco del centro de Badajoz. El negocio llevaba 40 a&ntilde;os en pie y era conocido por la venta de golosinas, pero la pandemia le oblig&oacute; a cerrar y a replantearse todo su modelo. &ldquo;Las ventas bajaron much&iacute;simo. Abrimos una tienda <em>online</em> para vender bolsas de gominolas en formato mayorista y vimos que vend&iacute;amos m&aacute;s que en el quiosco, as&iacute; que me vi obligado a cerrarlo&rdquo;, cuenta el empresario a elDiario.es. Fue as&iacute; como naci&oacute; la nueva faceta enteramente digital de Kremtik como empresa de dulces a domicilio. No tienen tienda, solo un almac&eacute;n desde el cual acopian el producto y realizan los env&iacute;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cristian empez&oacute; entonces a vender por Amazon y por Miravia, y a comunicar a trav&eacute;s de Instagram. Gracias a su experiencia en el comercio <em>online</em> por trabajos anteriores, logr&oacute; reformatear su negocio y llam&oacute; la atenci&oacute;n de los expertos en el sector. En verano de 2024, TikTok contact&oacute; con &eacute;l, tras ver el &eacute;xito de Kremtik en otros <em>marketplaces</em>, para atraerlos a su red social. &ldquo;Nos escribieron v&iacute;a e-mail. Somos una de las pocas tiendas de gominolas que se dedican exclusivamente al <em>online,</em> les llamamos la atenci&oacute;n y nos invitaron a probar su plataforma. Nos dijeron que la implementaci&oacute;n de TikTok Shop estaba funcionando bien en China y Reino Unido y que se esperaba que estuviera disponible a partir de diciembre. As&iacute; que empezamos a trabajar con ellos, catalogando todo lo que tenemos en nuestra tienda con las facilidades que ellos nos dieron&rdquo;, cuenta el vendedor. &ldquo;Ahora cualquier tienda podr&aacute; abrir su negocio por aqu&iacute;, la idea es que esto se convierta en el nuevo Amazon&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde agosto hasta diciembre de 2024, etapa en la que a&uacute;n no se estaba implementando TikTok Shop, en este almac&eacute;n de Badajoz hac&iacute;an directos ense&ntilde;ando los productos &ndash;bolsas enormes y personalizables de gominolas&ndash; y hablando de sus beneficios. Luego cerraban las ventas en privado, donde redirig&iacute;an a los usuarios a su web. Ahora todo es m&aacute;s f&aacute;cil e inmediato. &ldquo;Hemos notado mucho el <em>boom&rdquo;</em>, se felicita Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7447593020872019233"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En Kremtik hacen los env&iacute;os a trav&eacute;s de Correos Express. Desde que el usuario compra el producto hasta que le llega a casa transcurren entre 24 y 48 horas. &ldquo;A nivel personal, yo soy muy t&iacute;mido vendiendo de cara al p&uacute;blico, pero a trav&eacute;s de una pantalla se me hace m&aacute;s f&aacute;cil. Ellos me ven, pero yo no los tengo delante&rdquo;, dice Cristian. Trasladar su negocio a la venta <em>online</em> le ha obligado a cambiar sus horarios de trabajo. &ldquo;Hemos notado que nuestro producto, los dulces y las chuches, se relaciona con los t&iacute;picos antojos. Y ese p&uacute;blico se concentra por la noche. Hemos llegado a hacer directos desde las nueve de la noche hasta las cinco de la madrugada. La gente sigue comprando hasta alt&iacute;simas horas de la madrugada. Son muchas horas, pero no deja de ser una jornada laboral en la que t&uacute; te grabas haciendo tu trabajo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hemos notado que nuestro producto, los dulces y las chuches, se relaciona con los típicos antojos. Y ese público se concentra por la noche. Hemos llegado a hacer directos desde las nueve hasta las cinco de la madrugada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristian García </span>
                                        <span>—</span> vendedor online
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Los riesgos de la teletienda 2.0</strong></h2><p class="article-text">
        Aunque la democratizaci&oacute;n de la teletienda v&iacute;a TikTok puede ser vista como un camino de emprendimiento para negocios en crisis, tambi&eacute;n tiene sus peligros. Siempre que la tecnolog&iacute;a &ndash;y las redes sociales en particular&ndash; aceleran en una curva, el &aacute;ngulo ciego lo protagonizan los menores de edad. &ldquo;Los riesgos que podr&iacute;an tener este tipo de funciones en TikTok ata&ntilde;en especialmente a la infancia y a su desarrollo. Habitamos una sociedad en la que los sujetos nos hemos convertido en nuestro propio objeto de publicidad y producto de consumo, y en la que, para ser competitivos, debemos estar conectados. Estos ideales de rendimiento se instalan en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as contempor&aacute;neos con los riesgos que esto comporta&rdquo;, advierte Karina Bacelar, psic&oacute;loga cl&iacute;nica especializada en infancia y adolescencia.
    </p><p class="article-text">
        En 2023, <a href="https://www.amnesty.org/es/documents/pol40/7350/2023/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amnist&iacute;a Internacional</a> public&oacute; una investigaci&oacute;n en la que conclu&iacute;a que los menores de edad en TikTok pueden &ldquo;verse arrastrados f&aacute;cilmente hacia espirales de contenidos potencialmente nocivos, incluidos v&iacute;deos que idealizan y fomentan el pensamiento depresivo, las autolesiones y el suicidio&rdquo;. A Karina Bacelar le preocupa que en la red social china se generen prescripciones sociales de comportamientos construidos sobre una base de emociones, y que ese matrimonio entre identidad y producto de mercado se lleve a&uacute;n m&aacute;s lejos mediante la amplificaci&oacute;n de TikTok Shop. Sobre todo, teniendo en cuenta la popularidad del sector de belleza en los productos vendidos en directo, as&iacute; como el auge de los <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obsesionadas-skin-care-12-anos-he-visto-ninas-compraban-productos-retinol_1_10613208.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>'sephora kids',</em></a> los preadolescentes que replican rutinas de belleza en las redes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mundo virtual genera la posibilidad de que ni&ntilde;os y adolescentes proyecten su identidad y busquen referentes. Un problema del f&aacute;cil consumo y el acceso a productos como maquillajes, ropas&hellip; es lo que podr&iacute;amos llamar las infancias adolescentizadas o infantoescencias, de las que alertan otros psic&oacute;logos como Ricardo Fandi&ntilde;o y Vanessa Rodr&iacute;guez&rdquo;, asegura la especialista. Este fen&oacute;meno consiste en la erotizaci&oacute;n cada vez m&aacute;s temprana de las infancias, que pasan a ser vividas en ocasiones &ldquo;como una mercanc&iacute;a sexual, lo que viene a constatar una hipererotizaci&oacute;n temprana, especialmente en las ni&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias a este respecto pueden ser graves. &ldquo;Comienza a sintomatizarse en lo corporal, con el descenso de la edad de la menarquia en las menores. Los principales riesgos de estos contenidos es que los ni&ntilde;os y adolescentes conviertan su propia imagen en un producto&rdquo;, se&ntilde;ala Bacelar. Para la especialista, &ldquo;las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os necesitan descubrir los entresijos y vericuetos del mundo adulto, como el dinero y el consumo, de manera progresiva, dulcificada y limitada&rdquo;. En caso contrario, indica, pueden terminar instalados en una eterna adolescencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las niñas y niños necesitan descubrir los entresijos y vericuetos del mundo adulto, como el dinero y el consumo, de manera progresiva, dulcificada y limitada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Karina Bacelar</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        TikTok presume de proteger a los m&aacute;s j&oacute;venes con medidas como la prohibici&oacute;n para acceder a directos de venta a menores de 18 a&ntilde;os. &ldquo;Nadie puede acceder a un <em>live streaming</em> sin cumplir los requisitos de edad; lo que hace TikTok es pedirte tu fecha de nacimiento y luego, si eres creador y vas a acceder a TikTok Shop, te piden tu DNI para comprobar si cumples con la edad. Adem&aacute;s, tienen reconocimiento facial para comprobar que lo que dices es correcto&rdquo;, informa Carmen Muley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Karina Bacelar, estas barreras son insuficientes: &ldquo;El problema est&aacute; en pensar que este tipo de medidas de control y restricci&oacute;n sustituyen a otras como el acompa&ntilde;amiento parental&rdquo;, critica. La psic&oacute;loga diferencia dos pol&iacute;ticas comunes para atajar el problema entre los padres: una posici&oacute;n de hipercontrol (tan eficiente &ldquo;como poner diques al mar&rdquo;, dice) y una posici&oacute;n de desinter&eacute;s y desprecio, refugiada en argumentos como &ldquo;yo de esto no entiendo nada&rdquo; o &ldquo;yo es que no soy nada tecnol&oacute;gico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cometido de los padres y los adultos, a juicio de Bacelar, deber&iacute;a ser interesarse genuinamente por las redes sociales que atraen a sus hijos: &ldquo;Perdemos demasiado tiempo criticando, cuestionando o coartando el uso de tecnolog&iacute;a en nuestros hijos, en lugar de aceptar que la virtualidad forma parte de sus vidas e incide directamente en la construcci&oacute;n de su identidad. Los controles parentales son mecanismos que est&aacute;n bien, pero no son suficientes. Si empleamos la met&aacute;fora de la digesti&oacute;n, los ni&ntilde;os necesitan que se les ayude a digerir y absorber los nutrientes y desechar lo sobrante, porque carecen de un &lsquo;aparato digestivo&rsquo; que les posibilite alimentarse adecuadamente; esa es la funci&oacute;n del adulto&rdquo;. Criar a un adolescente en la era de TikTok Shop no es f&aacute;cil. Hacerlo mientras se recorre la delgada frontera entre el apocalipsis de habitar una silla motora de <em>Wall-E</em> y la integraci&oacute;n quiz&aacute;s excesiva de comprar 500 nubes de algod&oacute;n a un matrimonio de Badajoz a las 5 de la ma&ntilde;ana, tampoco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tiktok-shop-espana-compras-en-directo-online_1_11976947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jan 2025 21:39:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comprando gominolas a las 5 de la mañana por TikTok: una teletienda sin fin en tu móvil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,TikTok,Compras online]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro 'síndrome' del personaje protagonista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/redes-potencian-sindrome-personaje-protagonista_1_11831972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b52039d-a467-44d6-b043-f24a4b6fa1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro &#039;síndrome&#039; del personaje protagonista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta la cuenta de Instagram más modesta puede filtrar la realidad desde una óptica narcisista, con la percepción de que la vida propia es una gran historia y en la que los elementos que pasen por ahí –una nueva pareja o cuestiones de actualidad—, han de ser reciclados en forma de tramas para tu audiencia</p><p class="subtitle">Superados por las redes: por qué se hace tan raro (y tan difícil) usarlas en mitad de una tragedia</p></div><p class="article-text">
        El ego es a las personas que necesitan Internet para visibilizar su trabajo como el orgullo para un caballero jedi o la audacia para un alumno de Hogwarts: necesitas un poco, la cantidad justa, para destacar, pero cualquier desequilibrio puede precipitarte al lado oscuro. Esos cent&iacute;metros morales que separan la virtud del vicio afectan hoy a m&aacute;s conciencias que nunca porque las redes sociales nos han convertido en expositores incandescentes de nuestra propia narrativa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, hasta la cuenta de Instagram m&aacute;s modesta puede filtrar la realidad desde una &oacute;ptica narcisista emparentada con el denominado &ldquo;s&iacute;ndrome del personaje principal&rdquo;, fen&oacute;meno social de nuevo cu&ntilde;o basado en la percepci&oacute;n de que tu vida es una gran historia de la cual eres protagonista, y en la que el resto de elementos que pasen por ah&iacute; &ndash;desde una nueva pareja al suspenso de un examen de conducir; pero tambi&eacute;n grandes tragedias de actualidad, como la masacre en Gaza o <a href="https://www.eldiario.es/era/superados-redes-bulos-desinformacion-dana_1_11810033.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la DANA en Valencia</a>&ndash; han de ser reciclados en forma de tramas org&aacute;nicas para una audiencia &ndash;los <em>followers</em>&ndash; sedienta de giros de guion.
    </p><p class="article-text">
        Bajo este paradigma, todo, absolutamente todo, es susceptible de ser comunicado. Vacaciones. Una ecograf&iacute;a. La muerte de una mascota. Los <a href="https://www.eldiario.es/era/gran-boda-instagram-si-quiero-espectaculo_1_11751465.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ritos de paso de una vida normativa se convierten en su propio subg&eacute;nero</a> siguiendo los par&aacute;metros de la industria de la creaci&oacute;n de contenido, con la particularidad de que aqu&iacute; los creadores no son solo los <em>influencers</em> que comen y cenan y viajan gratis porque viven de patrocinios, sino cualquier persona con un tel&eacute;fono m&oacute;vil, aunque cobre 1.200 euros y viva de alquiler en un piso sin calefacci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n del sujeto como productor de contenidos se da desde que se democratiza la pantalla. Hoy cualquiera es capaz de grabar su vida sin depender de un equipo. La arquitectura digital construida sobre esa democratizaci&oacute;n ha generado un caldo de cultivo del que nace una sociedad hiperinformada&rdquo;, explica Rafa Fidalgo, profesor de Nuevos Medios Publicitarios en la Universidad de Vigo. Seg&uacute;n el docente, profesional tambi&eacute;n del mundo de la publicidad y el audiovisual, este nuevo ecosistema ha alterado la relaci&oacute;n que tenemos con el tiempo, porque en el medio digital se fomenta el consumo superficial de informaci&oacute;n, empuj&aacute;ndonos a generar contenido fragmentado, muy condensado y de duraci&oacute;n m&iacute;nima. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los ritos de paso de una vida normativa se convierten en su propio subgénero siguiendo los parámetros de la industria de la creación de contenido, con la particularidad de que aquí los creadores no son solo los &#039;influencers&#039;, sino cualquier persona con un teléfono móvil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, esta tendencia se recrudece por una obsesi&oacute;n creciente por la <em>datificaci&oacute;n</em>, por valorar las cosas desde un prisma cuantitativo: cu&aacute;ntos seguidores tienes, etc. <a href="https://www.eldiario.es/era/contar-pasos-calorias-apps-monitorizacion_1_10794929.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El yo cuantificado</a> es un fen&oacute;meno que se alimenta desde los propios dispositivos, que nos ofrecen datos biom&eacute;tricos de nuestro cuerpo de manera perturbadora&rdquo;. No se le puede reprochar a nadie que d&eacute; una importancia dram&aacute;tica exagerada al contenido de su desayuno &ndash;la famosa tostada de aguacate convertida por la mem&iacute;stica en paradigma de la comunicaci&oacute;n banal&ndash; cuando tu propio m&oacute;vil te cuenta desde la <em>app</em> de salud y bienestar cu&aacute;ntas horas de sue&ntilde;o efectivo duermes de media y cu&aacute;ntos pasos has dado hoy como si fuera informaci&oacute;n de &eacute;lite proporcionada por la CIA.
    </p><p class="article-text">
        Esta disoluci&oacute;n del individuo en la cuantificaci&oacute;n dat&iacute;stica infecta a todas las capas de la sociedad. No solo los <em>influencers</em> necesitan el escaparate de la pantalla para trabajar. De hecho, nunca antes hubo tantos oficios esclavos de la presencia digital, hasta el punto de que esa servidumbre est&aacute; hoy subvencionada: da igual si eres cerrajero, pintor o periodista <em>freelance, </em>ahora mismo, el gobierno de Espa&ntilde;a, <a href="https://www.acelerapyme.gob.es/sites/acelerapyme/files/2021-12/BOE-A-2021-21873.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>kit</em></a><a href="https://www.acelerapyme.gob.es/sites/acelerapyme/files/2021-12/BOE-A-2021-21873.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> digital</a> mediante, garantiza a todos los aut&oacute;nomos una ayuda econ&oacute;mica de 2.000 euros para tener su propio sitio web.
    </p><p class="article-text">
        La &eacute;pica de la &ldquo;marca personal&rdquo; ha dejado de ser material exclusivo para estudiantes de cine, dise&ntilde;o o artes pl&aacute;sticas que desean abrirse paso en sus mundillos; hoy, cualquier Carmen de Mercer&iacute;a Carmen y cualquier Lucas de Talleres Lucas tienen derecho a que un agente digitalizador les asesore sobre c&oacute;mo mejorar su posicionamiento SEO y su identidad <em>online. </em>&ldquo;Esa democratizaci&oacute;n tiene una parte muy positiva en la medida en que ayuda a profesionales a acceder a un entorno nuevo para ellos, ahora bien, es cierto que se est&aacute;n generando wordpress de manera indiscriminada para llenar un cupo. El <em>kit</em> digital tiene el valor que tenga el profesional, y la lluvia de webs corre el riesgo de ser un brindis al sol por valores dat&iacute;sticos&rdquo;, opina Fidalgo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mil ojos juzgadores sobre ti</strong></h2><p class="article-text">
        De esta proliferaci&oacute;n de yos en el mundo de la comunicaci&oacute;n y la empresa brota la paradoja m&aacute;s habitual de Internet. &iquest;Por qu&eacute; justo cuando habitamos ya esa diversidad l&iacute;quida que, en teor&iacute;a, fomenta la construcci&oacute;n de narrativas plurales, a cada cual m&aacute;s personal y espec&iacute;fica, con cientos de millones de personas en todo el mundo ejerciendo de sus propios medios de comunicaci&oacute;n, todas las cuentas de Instagram, X o TikTok acaban pareci&eacute;ndonos iguales? Hablamos de ese picor mental que te hace concluir, entre Story y Story, que todos esos amigos que en 2016 se pusieron de acuerdo por telepat&iacute;a para irse a Tailandia este a&ntilde;o se han ido a Jap&oacute;n. Seg&uacute;n un estudio reciente de eDreams, el <a href="https://www.europapress.es/economia/noticia-mitad-viajeros-espanoles-elige-destino-influenciado-redes-sociales-20240911111951.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">49% de los viajeros</a> espa&ntilde;oles han elegido alguna vez sus destinos vacacionales condicionados por las redes.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy cualquiera es capaz de grabar su vida sin depender de un equipo. La arquitectura digital construida sobre esa democratización ha generado un caldo de cultivo del que nace una sociedad hiperinformada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rafa Fidalgo</span>
                                        <span>—</span> profesor de Nuevos Medios Publicitarios Universidad de Vigo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Las vacaciones, hoy en d&iacute;a, se planean pensando en la foto, y en eso han sido clave las <em>influencers</em> con su capa de aspiracionalidad&rdquo;, dice Lorena Mac&iacute;as, responsable de la cuenta @hazmeunafotoasi, popular perfil que <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deconstruye los c&oacute;digos </a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>instagramers</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> desde el humor</a>. &ldquo;Si antes era triste pasarte el verano en casa, ahora es doblemente triste porque hay constancia de ello. Se ha generado una demanda t&aacute;cita porque la gente siente que sus seguidores, aunque sean solo 26, est&aacute;n pensando: '&iquest;y esta persona por qu&eacute; no est&aacute; de viaje como yo?&rdquo;, asegura esta publicista, que acaba de publicar su primer libro,<em> Cien a&ntilde;os de mendigram</em> (Rocaeditorial).
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n, joven gallego detr&aacute;s de la cuenta Salseolog&iacute;a, otro de los templos de la observaci&oacute;n cr&iacute;tica sobre la fauna <em>influencer,</em> coincide al sorprenderse por esta m&iacute;mesis entre estructuras sociales opuestas: &ldquo;No podemos compararnos con personas que hacen de su vida un Vanity Fair. Estamos en un momento en que gente de a pie siente que tiene la necesidad de irse a Bali porque Mar&iacute;a Pombo se ha ido a Bali o de hacer tres cambios de vestido en su boda porque Mar&iacute;a Pombo tambi&eacute;n los ha hecho. Duplicar lo que vemos en redes no solo es cl&oacute;nico, es t&oacute;xico&rdquo;, sentencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Planear las vacaciones pensando en la foto. (Es Caló des Moro, Mallorca)."
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            <span class="title">
                Planear las vacaciones pensando en la foto. (Es Caló des Moro, Mallorca).                            </span>
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        Viajamos a los mismos sitios y subimos las mismas Stories: es inevitable. Pero no solo eso, sino que, por pura tracci&oacute;n globalizadora, acabamos replicando costumbres de culturas dominantes. &ldquo;El mundo<em> influencer</em> y el consumo de redes han sido decisivos en la importaci&oacute;n de celebraciones anglosajonas como el <em>baby shower</em> o el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>gender reveal</em></a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>y en todo el consumo relacionado con estas celebraciones que, hasta hace unos a&ntilde;os, nos sonaban a chino&rdquo;, se&ntilde;ala Mac&iacute;as.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en un momento en que gente de a pie siente que tiene la necesidad de irse a Bali porque María Pombo se ha ido a Bali o de hacer tres cambios de vestido en su boda porque María Pombo también los ha hecho</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adrián</span>
                                        <span>—</span> creador de @salseología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>La cat&aacute;strofe como atrezo</strong></h2><p class="article-text">
        La urgencia que la actualidad imprime a nuestras vidas hiperinformadas tambi&eacute;n condiciona el 's&iacute;ndrome' del personaje principal en algunos casos. Estos d&iacute;as ha sido noticia el malestar generado en muchos sectores por <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el vampirismo que la industria</a><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ha hecho de la tragedia de la DANA</a>, sin ir m&aacute;s lejos. A la pregunta espinosa de c&oacute;mo seguir creando contenido superficial en medio de una temperatura medi&aacute;tica dominada por el luto, no son pocos los han resuelto convertirse en protagonistas de ese mismo luto. De pronto, una cat&aacute;strofe se convierte en un decorado.
    </p><p class="article-text">
        Para Lorena Mac&iacute;as, no se trata de un problema de f&aacute;cil abordaje. &ldquo;Si somos una sociedad capitalista, y asumimos que los<em> influencers</em> son una de las principales herramientas actuales del capitalismo, es l&oacute;gico que, al final, el enfoque que se haga de una tragedia sea capitalista, convirti&eacute;ndola en un parque tem&aacute;tico&rdquo;, admite. Ella misma, que es valenciana y ha estado ayudando en zonas afectadas, ha rehusado subir nada a sus redes sociales para no caer en la frivolidad. Pero, al mismo tiempo, como profesional del medio &ndash;Mac&iacute;as es publicista y tiene su propia agencia&ndash;, es consciente del impacto positivo que una publicaci&oacute;n de este tipo podr&iacute;a tener. &ldquo;&iquest;Hasta qu&eacute; punto puedes acreditar que una foto de <em>postureo</em> no se convierte, efectivamente, en donaciones?&rdquo;, se pregunta. La respuesta no es c&oacute;moda ni sencilla. 
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia m&aacute;s anticlim&aacute;tica de este problema es encontrar luego cuentas que no tienen el alcance suficiente como para generar esas donaciones basando su contenido en la DANA &ndash;o en la guerra en Ucrania, o Gaza&ndash; porque <em>sienten</em> que tienen que hacerlo. Porque toca. El responsable de Salseolog&iacute;a, autor tambi&eacute;n del ensayo <em>Todo lo que hay detr&aacute;s que no se ve</em> (Somos B), apunta a una din&aacute;mica viciada entre p&uacute;blico y audiencia para explicarlo, incluso cuando esa audiencia no existe. &ldquo;Hay una ola de personas desconocidas, con algunos seguidores, pero sin apenas repercusi&oacute;n, pronunci&aacute;ndose sobre temas que les superan como si sintieran esa responsabilidad de manera artificial. Dan ganas de decirles: 'Amor, nadie te est&aacute; obligando a hacer nada&hellip;'. Dicho esto, tambi&eacute;n es cierto que, por las propias din&aacute;micas de las redes, hay un momento en que son los propios seguidores los que piden esos pronunciamientos. Lo que hacemos en las redes es replicar esos comportamientos&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una ola de personas desconocidas, con algunos seguidores pero sin apenas repercusión, pronunciándose sobre temas que les superan como si sintieran esa responsabilidad de manera artificial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adrián</span>
                                        <span>—</span> responsable de la cuenta @salseología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Ecosistema </strong><em><strong>microinfluencer</strong></em></h2><p class="article-text">
        Andrea Villa, codirectora del Carballo Interplay, festival de contenidos digitales que celebrar&aacute; en 2025 su duod&eacute;cima edici&oacute;n, tambi&eacute;n reconoce el peligro de caminar por el lado aspiracional del<em> influencerismo.</em> &ldquo;Sobre todo en t&eacute;rminos de popularidad y de validaci&oacute;n constante del entorno&rdquo;. Un entorno que muchas personas que juegan a este <em>role play</em> del estrellato digital, a veces, ni siquiera conocen, lo que deriva en una mec&aacute;nica que la experta define como &ldquo;vida plantilla&rdquo;. &ldquo;Se produce al mostrarte en las redes casi como quien cubre una subvenci&oacute;n, que tienes que cumplir equis cosas para que tu viaje sea divertido: foto de playa y pies en verano, todo el mundo hace escalada, todo el mundo viaja a pa&iacute;ses ex&oacute;ticos&hellip; Hay que tener muy claro que eso no es cierto. La composici&oacute;n de las redes es una ficci&oacute;n&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, Villa saca la cara por esa capa intermedia del <em>influencerismo:</em> gente que parte de unos 1.000 seguidores, saldo suficiente para sentir que tienes un p&uacute;blico, una atenci&oacute;n constante, pero insuficiente para acceder a grandes patrocinios. &ldquo;Se les llama<em> microinfluencers. </em>Puede ser que s&iacute;, que repliquen los patrones formales de v&iacute;deos de <em>lifestyle</em> o de <em>beauty</em> de las grandes<em> influencers, </em>pero su trabajo es muy &uacute;til&rdquo;, reivindica.
    </p><p class="article-text">
        Para esta comunicadora, que ha sido testigo de primera mano de la evoluci&oacute;n del ecosistema digital, la clave es saber el lugar que ocupas en la cadena alimenticia del clic. &ldquo;Si estos <em>microinfluencers </em>saben lo que son, est&aacute;n haci&eacute;ndolo genial, porque para las marcas son gente de nicho que llega muy bien al p&uacute;blico que tiene. Sus seguidores son muy fieles, este tipo de<em> influencers</em> son personas que se perciben como mucho m&aacute;s reales, casi como amigos o amigas que sigues en las redes. Ahora, si no saben lo que son, puede ser frustrante querer imitar acciones en vano, porque ninguna marca te va a pagar tu 30&ordm; aniversario en Costa Rica&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[La mecánica de reproducción de las &#039;vidas plantilla&#039;] se produce al mostrarte en las redes casi como quien cubre una subvención, que tienes que cumplir equis cosas para que tu viaje sea divertido: foto de playa y pies en verano, todo el mundo hace escalada, todo el mundo viaja a países exóticos…</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Villa</span>
                                        <span>—</span> codirectora de Carballo Interplay, festival de contenidos digitales
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se puede cantar sin necesidad de entrar en los bares con la actitud de una Madonna que estrella su tac&oacute;n contra el cristal de su camerino porque no le han puesto toallas de seda; se puede ser actor sin verse a uno mismo como James Dean; y se puede utilizar Instagram, e incluso utilizar Instagram con recursos prestados de quienes viven de Instagram, sin hacer el rid&iacute;culo. Quiz&aacute;s la mejor forma de huir del 's&iacute;ndrome' del personaje principal sea abrazar el 's&iacute;ndrome' del personaje secundario. Pero &iquest;est&aacute; la red dise&ntilde;ada para que seamos conscientes del espacio microsc&oacute;pico que ocupamos en el mundo o todo lo contrario? &iquest;No trabaja acaso la algoritmia para estimular el delirio de grandeza? Seg&uacute;n Andrea Villa, el narcisismo es consustancial a la creaci&oacute;n, de cualquier clase. &ldquo;Los creadores sienten que hay algo en su cabeza que debe ser compartido con el mundo. Hay gente que utiliza las redes para hacer comedia, otros para promocionar su negocio, otras personas para generar opini&oacute;n&hellip; pero todo acaba siendo un producto cuando lo subes al escaparate que es Internet&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/redes-potencian-sindrome-personaje-protagonista_1_11831972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Nov 2024 21:39:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro 'síndrome' del personaje protagonista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Tendencias,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La espiral del acoso en 'Mi reno de peluche': ¿ha averiado el 'true crime' nuestra empatía?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mi-reno-de-peluche-acoso-true-crime-empatia_1_11356088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fab3fe3e-755a-431c-9a76-ed0b802c2b21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La espiral del acoso en &#039;Mi reno de peluche&#039;: ¿ha averiado el &#039;true crime&#039; nuestra empatía?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Así es como el drama de ficción sobre las consecuencias tóxicas del acoso que está arrasando en Netflix ha convertido a sus fans en acosadores de primer orden: "El público pierde el contacto de lo que es una historia real y lo que no cuando se empiezan a hacer ficciones"</p><p class="subtitle">El caso Rayo McQueer: ¿puede un vídeo viral de TikTok poner en jaque a una cafetería franquicia?</p></div><p class="article-text">
        Sin estrellas en su elenco ni una gran inversi&oacute;n publicitaria, la serie de Netflix <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series/reno-peluche-serie-sorpresa-netflix-explica-hechos-reales-basa-historia_1_11312726.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mi reno de peluche</em></a> se ha convertido por sorpresa en el fen&oacute;meno televisivo del a&ntilde;o. Creada y protagonizada por el c&oacute;mico escoc&eacute;s Richard Gadd, la ficci&oacute;n, que tiene car&aacute;cter autobiogr&aacute;fico, cuenta la historia de c&oacute;mo una mujer a la que conoci&oacute; cuando trabajaba de camarero en un pub de Londres lo acos&oacute; durante cuatro a&ntilde;os, envi&aacute;ndole 41.071 <em>e-mails</em>, 350 horas de audios, 744 tuits, 46 mensajes de Facebook y 106 p&aacute;ginas de cartas.
    </p><p class="article-text">
        Netflix ha sido muy expl&iacute;cita al promocionar la serie como una historia basada en hechos reales, hasta el punto de asegurar que los <em>e-mails</em> de la acosadora que aparecen sobreimpresos en cada cap&iacute;tulo, a modo de recurso narrativo, son extractos literales de los que Richard Gadd recibi&oacute; en la vida real. El creador, por su parte, mantiene que su serie trata, en &uacute;ltima instancia, sobre la empat&iacute;a; empat&iacute;a que &eacute;l mismo extiende a su acosadora. &ldquo;Nunca vi en ella a una villana&rdquo;, <a href="https://www.hollywoodreporter.com/tv/tv-news/baby-reindeer-star-richard-gadd-real-life-stalker-netflix-1235893333/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha dicho recientemente en un evento en Los &Aacute;ngeles</a>, &ldquo;vi a alguien que estaba perdida por el sistema, de verdad, vi a alguien que necesitaba ayuda y no la recib&iacute;a&rdquo;. En consecuencia, al estrenar la serie Gadd garantiz&oacute; que hab&iacute;a tomado muchas precauciones para enmascarar la identidad real de la mujer que lo atorment&oacute;. Le cambi&oacute; el nombre &ndash;en la ficci&oacute;n se llama Martha Scott&ndash; y varios detalles biogr&aacute;ficos para no convertirla en el centro de atenci&oacute;n. Bien: digamos que la jugada no sali&oacute; como esperaba.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto <em>Mi reno de peluche</em> empez&oacute; a confirmarse como 'la serie que hab&iacute;a que ver', es decir, como el caramelo viral del momento &ndash;lleva cuatro semanas seguidas encabezando el <em>top</em> global de Netflix&ndash;, los detectives de Internet sacaron sus lupas. Y, de repente, un drama de ficci&oacute;n sobre las consecuencias t&oacute;xicas del acoso convirti&oacute; a sus fans en acosadores de primer orden. Los <em>buscapistas</em> no tardaron en encontrar varios tuits antiguos que una mujer llamada Fiona Harvey &ndash;con antecedentes de <a href="https://www.thesun.co.uk/news/27577210/real-baby-reindeer-stalker-was-accused-of-harassing-ex-first-minister/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hostigamiento a un diputado escoc&eacute;s</a>&ndash; hab&iacute;a dirigido a Richard Gadd usando expresiones id&eacute;nticas a las que figuraban en los <em>e-mails</em> de la serie. Y bingo, empezaron a dirigirle comentarios hirientes. De nada sirvi&oacute; que el creador de <em>Mi reno de peluche</em> pidiera a los fans que dejaran de remover el asunto. De nada sirvi&oacute; que su serie insistiera en el mensaje de que el trauma por el abuso genera monstruos; de que tanto Martha, el personaje, como la persona real en la que se inspira, son tambi&eacute;n v&iacute;ctimas, en el fondo; sujetos patologizados a los que la sociedad no supo ayudar. Todo fue en vano. Una espiral de acoso y explotaci&oacute;n acababa de empezar a girar sobre s&iacute; misma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Richard Gadd en &#039;Mi reno de peluche&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ahora Fiona Harvey ha decidido dar la cara. Primero <a href="https://www.dailymail.co.uk/femail/article-13355135/truth-comedian-female-stalker-gripped-world-Netflix-Baby-Reindeer-fame-fortune.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha concedido una entrevista al Daily Mail,</a> en la que declara: &ldquo;Richard Gadd est&aacute; haciendo <em>bullying </em>a una mujer mayor que &eacute;l a cambio de fama y dinero (&hellip;) Es &eacute;l quien est&aacute; usando <em>Mi reno de peluche</em> para acosarme a m&iacute;. Yo soy la v&iacute;ctima. Ha escrito una serie entera sobre m&iacute;&rdquo;. El tabloide brit&aacute;nico, no especialmente c&eacute;lebre por su &eacute;tica, fue s&oacute;lo el primer escal&oacute;n de un<em> tour</em> medi&aacute;tico por altavoces cuestionables, ya que a continuaci&oacute;n <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mK-isQXd_Qw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visit&oacute; el programa</a> del polemista <a href="https://www.eldiario.es/internacional/piers-morgan-presentador-elegido-rubiales-anunciar-dimision_1_10503727.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piers Morgan</a>. En su intervenci&oacute;n, la mujer se reconoce como el modelo a partir del cual se ha creado el personaje de Martha, al mismo tiempo que niega tajantemente haber acosado jam&aacute;s a Richard Gadd. &ldquo;Nos habremos visto dos o tres veces&rdquo;, dice en un momento de la entrevista. M&aacute;s adelante, eleva la cifra a &ldquo;cinco o seis&rdquo;. &ldquo;Richard Gadd es un psic&oacute;tico&rdquo;, sentencia. Presionada por un Piers Morgan que no oculta en ning&uacute;n momento el placer de estar saboreando el pescado fresco del d&iacute;a, Harvey afirma despu&eacute;s de que Gadd y ella ten&iacute;an &ldquo;una buena amistad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pirueta final que el guionista y actor Richard Gadd no supo prever, pese al inteligente uso que hace del arte del giro en la serie, es que los mismos fans que la iban a convertir en &#039;hit&#039; serían los primeros en malinterpretar su moraleja de la manera más espectacular e irónica posible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Le envi&oacute; 41.071 <em>e-mails</em> a Richard Gadd?&rdquo;, insiste el periodista. &ldquo;No le envi&eacute; 41.000<em> e-mails</em>, le envi&eacute; algunos&rdquo;, contesta Fiona. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntos son algunos?&rdquo;. &ldquo;Algunos&rdquo;. A la pregunta posterior de si cree que enviar a alguien 41.000<em> e-mails</em> es sin&oacute;nimo de acoso, se encoge de hombros: &ldquo;No necesariamente, puede ser algo normal entre un marido y su mujer o dos buenos amigos&rdquo;. Cuando el presentador saca el tema de los mensajes de voz que Gadd atesora de ella, de nuevo, niega la mayor: &ldquo;Probablemente me grab&oacute; cuando iba al bar donde &eacute;l trabajaba&rdquo;. Y cuando le pregunta si alguna vez estuvo enamorada de &eacute;l, no puede evitar fruncir el ce&ntilde;o: &ldquo;No. Fue &eacute;l quien me propuso que nos acost&aacute;semos y lo rechac&eacute;&rdquo;. La situaci&oacute;n no tarda en empantanarse en el m&aacute;s inc&oacute;modo de los absurdos. Si Fiona Harvey no acos&oacute; a Richard Gadd, cuesta entender que se exponga a s&iacute; misma en esa mara&ntilde;a de contradicciones. Y si lo hizo, y es una persona con alg&uacute;n tipo de trastorno someti&eacute;ndose a un interrogatorio espectacularizado, lo que cuesta entender es el porqu&eacute; de toda la entrevista.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Acusaciones de violaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Las lupas internautas no se detuvieron en Fiona Harvey. El pasado mes de abril, el actor, guionista y director brit&aacute;nico Sean Foley, de larga trayectoria en teatro y televisi&oacute;n, abri&oacute; un d&iacute;a su cuenta de Twitter y se encontr&oacute;, sin que nada pudiera prepararlo para ello, con centenares de desconocidos acus&aacute;ndolo sin fundamento de haber violado a Richard Gadd. En uno de los episodios de <em>Mi reno de peluche</em>, se cuenta c&oacute;mo un productor televisivo abus&oacute; sexualmente del escoc&eacute;s en sus inicios en el mundo del espect&aacute;culo. El actor que da vida a este abusador tiene un ligero parecido f&iacute;sico con Sean Foley, quien hab&iacute;a trabajado a&ntilde;os antes con el propio Gadd, lo que espole&oacute; la imaginaci&oacute;n de muchos fans de la serie y aliment&oacute; la tesis de que &eacute;l era el abusador real. Pero no lo era.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas personas a las que quiero, con las que he trabajado y a las que admiro (incluyendo a Sean Foley) están siendo injustamente víctimas de la especulación. Por favor, no hagáis especulaciones sobre personas de la vida real. Ese no es el objetivo de nuestra serie</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Richard Gadd</span>
                                        <span>—</span> creador de la serie, en declaraciones a través de Instagram
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Algunas personas a las que quiero, con las que he trabajado y a las que admiro (incluyendo a Sean Foley) est&aacute;n siendo injustamente v&iacute;ctimas de la especulaci&oacute;n. Por favor, no hag&aacute;is especulaciones sobre personas de la vida real. Ese no es el objetivo de nuestra serie&rdquo;. Con este mensaje, publicado en Instagram, Richard Gadd trataba de disipar las sospechas sobre su amigo y retomar el control de la conversaci&oacute;n <em>online</em> alrededor de su creaci&oacute;n. No lo logr&oacute;. La cuenta de Sean Foley sigui&oacute; siendo objeto de acusaciones falsas y recados intimidantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La polic&iacute;a ha sido informada y est&aacute; investigando todos los mensajes abusivos, difamatorios y amenazantes que estoy recibiendo&rdquo;, <a href="https://twitter.com/SeanFoleyJ/status/1782655837489492126" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">advirti&oacute; Foley, tambi&eacute;n sin &eacute;xito</a>. &ldquo;&iquest;Entonces tu decisi&oacute;n de dejar el cargo de director del Teatro de Birmingham hace cuatro d&iacute;as fue s&oacute;lo una coincidencia?&rdquo;, le pregunta un usuario en el mismo hilo. &ldquo;Oh, dios, el personaje es totalmente t&uacute;&rdquo;, le dice otro. Una mujer tercia entonces para tratar de poner calma en medio de la turba: &ldquo;Estos comentarios son alucinantes y deber&iacute;an avergonzar a todo el mundo. &iquest;&iexcl;De verdad cre&eacute;is que Richard defender&iacute;a p&uacute;blicamente a Sean si fuera &eacute;l!? De todos modos, esta no es vuestra pelea. Dejad de aterrorizar a un hombre inocente haciendo acusaciones basadas en <em>doppelg&auml;ngers</em> y b&uacute;squedas en Google&rdquo;. Una reflexi&oacute;n no lo bastante persuasiva, a tenor de la r&eacute;plica que recibe a continuaci&oacute;n de otro integrante de la masa enfurecida: &ldquo;Si hubieras visto la serie, sabr&iacute;as que su personaje defender&iacute;a al abusador&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1782655837489492126?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El comentario, si bien no exento de la gasolina paranoide que provoc&oacute; en origen este incendio de malentendidos fatales y juicios paralelos, parte, al menos, de una premisa con sustancia, porque es cierto que Richard Gadd aplica una mirada compasiva sobre sus abusadores de manera valiente y provocadora. La pirueta final que el guionista y actor no supo prever, pese al inteligente uso que la ficci&oacute;n hace del arte del giro en sus siete episodios, es que los mismos fans que iban a convertir su serie en el <em>hit</em> inesperado del a&ntilde;o ser&iacute;an tambi&eacute;n los primeros en malinterpretar su moraleja de la manera m&aacute;s espectacular e ir&oacute;nica posible. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las claves psicol&oacute;gicas del hurac&aacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Cristina Vidal Marsol cree que <em>Mi reno de peluche</em> es una ficci&oacute;n notable sobre las din&aacute;micas del abuso y el <em>stalking</em> y est&aacute; al tanto de la segunda vida &ndash;o tercera, si tenemos en cuenta los precedentes que inspiraron el guion&ndash; que el psicodrama est&aacute; experimentando ahora en nuestra realidad &mdash;siempre que Internet y los plat&oacute;s de televisi&oacute;n quepan dentro del campo sem&aacute;ntico de lo real, claro&mdash;. A la luz del testimonio de Fiona Harvey, la primera pregunta es inevitable: &iquest;pueden los pacientes con antecedentes de acoso sistem&aacute;tico rehabilitarse? &ldquo;Si hay conciencia del problema y esto les causa sufrimiento y se sienten mal por lo que hacen, s&iacute;. Con tratamiento psicol&oacute;gico pueden rehabilitarse&rdquo;, dice Vidal. Con alg&uacute;n matiz: &ldquo;Cuando hablamos de un funcionamiento narcisista y poco emp&aacute;tico, de perfiles que cosifican a la v&iacute;ctima y la ven como una pertenencia o un objeto, 'mi reno de peluche', es m&aacute;s dif&iacute;cil que estas personas pidan ayuda. Pueden creer que est&aacute;n en su derecho y disfrutar con la perversi&oacute;n del <em>stalking;</em> si disfrutan, habr&aacute; menos probabilidad de que pidan ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su entrevista con Piers Morgan, Fiona Harvey pone el acento en el vendaval de reacciones <em>online </em>que ahora le toca gestionar a ella. &iquest;Puede alterar un linchamiento el equilibrio de una acosadora serial en v&iacute;as de rehabilitarse? &ldquo;El acoso medi&aacute;tico siempre afecta emocionalmente a la persona que lo recibe, sea una persona adulta sana o una persona adulta en tratamiento por su fragilidad ps&iacute;quica&rdquo;, responde Vidal. &ldquo;El acoso a esta mujer es un estresor, y los estresores descompensan, nos desregulan emocionalmente. Si somos personas que, adem&aacute;s, no estamos bien y no tenemos los recursos para estabilizarnos, como es el caso de los perfiles de tipo psic&oacute;tico, la situaci&oacute;n empeora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cristina Vidal hace notar que la Martha de <em>Mi reno de peluche</em> es un personaje vulnerable en la medida en que se insin&uacute;a que ha tenido una infancia rota. Si Fiona Harvey respondiera tambi&eacute;n a este perfil, el c&oacute;ctel de acorralamiento digital sobre sus tendencias obsesivas ser&iacute;a diab&oacute;lico. &ldquo;Una persona as&iacute; est&aacute; menos capacitada para enfrentar el acoso medi&aacute;tico que una persona sana, obviamente&rdquo;.
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            <span class="title">
                El actor y creador de &#039;Mi reno de peluche&#039;, Richard Gadd, y la actriz Jessica Gunning.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En cuanto a la neurosis de los supuestos fans de la serie que anteponen su curiosidad morbosa a los deseos expl&iacute;citos de Richard Gadd por mantener al margen la identidad real de su acosadora, Vidal relaciona su comportamiento con el <em>bullying</em>: &ldquo;La psicolog&iacute;a social explica muy bien que, en un grupo, la responsabilidad individual se diluye. Lo que hemos visto con los fans de <em>Mi reno de peluche</em> es similar a lo que pas&oacute; en su momento <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/primera-condena-web-pasividad-borrar-datos-victima-manada_1_9896058.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la v&iacute;ctima de la manada</a> o <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/fiscalia-estudia-difusion-datos-personales-victima-dani-alves_1_10813412.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la v&iacute;ctima de Dani Alves</a>: siempre hay personas que intentan destapar al protagonista para hacer un juicio popular. Es algo que ocurre en los casos medi&aacute;ticos: todo lo que se expone al juicio p&uacute;blico entrar&aacute; en conflicto con las personas que no entienden lo que es el derecho a la intimidad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Delirios en la fiebre del </strong><em><strong>true crime</strong></em></h3><p class="article-text">
        Parece claro que la confusi&oacute;n entre realidad y ficci&oacute;n atrapa en su telara&ntilde;a el pecado original de esta pol&eacute;mica. Un pecado del que nadie es inocente en la sociedad de la desinformaci&oacute;n, la trituradora del algoritmo y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_nTpsv9PNqo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los memes de Charlie Day enfrentado a un tablero conspirativo</a>. En un momento cultural tan dominado por las narrativas del <em>true crime</em> es oportuno examinar la influencia de este tipo de formatos en nuestra manera de asimilar y discutir la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi reno de peluche</em> era, en origen, un <em>one man show</em> teatral en el que Richard Gadd contaba su historia de manera descarnada. Tuvo &eacute;xito. Y el &eacute;xito hoy s&oacute;lo transita un camino, ya sea para las novelas, los casos de cr&oacute;nica negra especialmente sonados o los mon&oacute;logos confesionales: su metamorfosis en carne de cat&aacute;logo para una plataforma de <em>streaming</em>. Gadd vio en el inter&eacute;s de Netflix la coyuntura dorada para <em>conseguirlo</em>, para <em>llegar</em>, para transformar todo su sufrimiento en un <em>hit</em>. Y se puso a escribir de manera obsesiva hasta convertir su pieza teatral en una serie de siete episodios con risas, giros y l&aacute;grimas. <a href="https://www.hollywoodreporter.com/tv/tv-news/baby-reindeer-star-richard-gadd-real-life-stalker-netflix-1235893333/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Se convirti&oacute; en una verdadera obsesi&oacute;n para m&iacute; y supe que era mi oportunidad.</a> Ten&iacute;a que ser tan bueno como pudiera. No quer&iacute;a mirar atr&aacute;s y pensar que no hab&iacute;a hecho lo suficiente. Probablemente fui demasiado lejos, pero ten&iacute;a que darlo todo&rdquo;, ha declarado.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, por m&aacute;s que su serie sea brillante, por m&aacute;s que no se quede en la superficie y profundice con inteligencia en los peligros de la autodestrucci&oacute;n como itinerario emocional para gestionar un trauma, por m&aacute;s que insista en que la naturaleza autobiogr&aacute;fica de su historia no es una invitaci&oacute;n para que los fans jueguen al Cluedo, cualquier producto cultural es hoy antes producto que cultura y est&aacute; sujeto a las din&aacute;micas de consumo antes que a cualquier debate cr&iacute;tico; y el<em> true crime</em> nos ha acostumbrado, como espectadores, a tratar los cr&iacute;menes reales como si fueran literatura de follet&iacute;n. &iquest;C&oacute;mo no esperar una reacci&oacute;n similar por parte de los espectadores de <em>Mi reno de peluche</em> cuando esa historia real les est&aacute; siendo presentada, de primeras, en forma de ficci&oacute;n?
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cualquier producto cultural es hoy antes producto que cultura y está sujeto a las dinámicas de consumo antes que a cualquier debate crítico, y el &#039;true crime&#039; nos ha acostumbrado, como espectadores, a tratar los crímenes reales como si fueran literatura de folletín</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El p&uacute;blico pierde el contacto de lo que es una historia real y lo que no cuando se empiezan a hacer ficciones. En ocasiones se han llegado a romantizar a asesinos reales, ah&iacute; est&aacute;n la serie de Jeffrey Dahmer o la pel&iacute;cula de Ted Bundy&rdquo;, explica Silvia Ortiz, <a href="https://open.spotify.com/show/0RHpp9P5ePbiiUfDrgi5Ld" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">copresentadora del podcast </a><a href="https://open.spotify.com/show/0RHpp9P5ePbiiUfDrgi5Ld" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Terrores nocturnos</em></a>, especializado en la disecci&oacute;n de cr&iacute;menes reales. Su compa&ntilde;era en el programa, Emma Entrena, completa su reflexi&oacute;n: &ldquo;Una ficci&oacute;n basada en hechos reales siempre llama m&aacute;s la atenci&oacute;n a nivel comercial, porque te permite comparar el original con la obra derivada. Yo ahora estoy viendo la serie de <em>El caso Asunta</em> y, mientras la veo, voy <em>googleando</em> para contrastar el ritmo de los cap&iacute;tulos con las cr&oacute;nicas period&iacute;sticas del momento. Como espectadores, se nos incita a hacer ese ejercicio de buscar y mezclar contenidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el momento en que se hace esta entrevista, <a href="https://www.netflix.com/tudum/top10/es/spain/tv?week=2024-05-05" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El caso Asunta</em></a><a href="https://www.netflix.com/tudum/top10/es/spain/tv?week=2024-05-05" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ocupa el n&uacute;mero uno de Netflix en el </a><a href="https://www.netflix.com/tudum/top10/es/spain/tv?week=2024-05-05" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>ranking</em></a><a href="https://www.netflix.com/tudum/top10/es/spain/tv?week=2024-05-05" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de las series de habla no inglesa</a>, mientras que <em>Operaci&oacute;n Nen&uacute;far</em>, el documental sobre el suceso, obra del mismo equipo creativo (Bamb&uacute; Producciones) pero estrenado siete a&ntilde;os antes, est&aacute; en el puesto n&uacute;mero 3. De acuerdo con la plataforma, <em>Operaci&oacute;n Nen&uacute;far</em> lleva seis semanas seguidas en el ranking, algo llamativo si se tiene en cuenta que a) se estren&oacute; en 2017, y b) la ficci&oacute;n de <em>El caso Asunta</em> s&oacute;lo est&aacute; disponible desde hace dos semanas. No es descabellado conjeturar que Netflix ha condicionado su algoritmo para promocionar el documental en los compases previos al estreno de la ficci&oacute;n, como una forma de preparar el terreno. &ldquo;Las plataformas saben perfectamente cu&aacute;les son nuestros h&aacute;bitos de consumo&rdquo;, ratifica Silvia Ortiz, &ldquo;Netflix estren&oacute; el documental <em>Las cintas de Jeffrey Dahmer</em> casi al mismo tiempo que su serie de ficci&oacute;n sobre el asesino&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A la pregunta de qu&eacute; medidas pueden tomar los profesionales &ndash;del periodismo, del audiovisual, del <em>podcasting</em>&ndash; para evitar la mercantilizaci&oacute;n gratuita de las desgracias que nutren el <em>true crime</em>, las presentadoras de <em>Terrores nocturnos</em> admiten que no existen f&oacute;rmulas m&aacute;gicas m&aacute;s all&aacute; de atenerse a los c&oacute;digos siempre inconcretos y resbaladizos del buen gusto. Como ejemplo, sacan a colaci&oacute;n el caso de Patricia Ram&iacute;rez, la madre de Gabriel Cruz, el ni&ntilde;o de ocho a&ntilde;os que en 2018 fue asesinado por la novia de su padre, Ana Julia Quezada. &ldquo;La madre de Gabriel est&aacute; pidiendo que no se haga un documental ni una serie sobre el caso de su hijo porque no quiere que nadie se lucre a costa de eso. A lo mejor, como periodistas, tenemos que respetarlo&rdquo;, dice Silvia Ortiz. En efecto, Patricia Ram&iacute;rez ha convocado una concentraci&oacute;n en su Almer&iacute;a natal para protestar contra lo que califica de violencia medi&aacute;tica. &ldquo;Desde el principio no hemos querido protagonismo con esto, hemos rechazado todo tipo de ofertas que se nos han hecho y hemos manifestado continuamente que no quer&iacute;amos participar de hacer documentales ni series con la muerte de Gabriel&rdquo;, <a href="https://www.instagram.com/reel/C6qV2pbM0gu/?utm_source=ig_embed" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asegura Ram&iacute;rez en un comunicado difundido en redes</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una ficción basada en hechos reales siempre llama más la atención a nivel comercial, te permite comparar el original con la obra derivada. Yo ahora estoy viendo la serie de &#039;El caso Asunta&#039; y, mientras la veo, voy googleando para contrastar el ritmo con las crónicas periodísticas del momento. Como espectadores, se nos incita a hacer ese ejercicio de buscar y mezclar contenidos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emma Entrena</span>
                                        <span>—</span> copresentadora del podcast &#039;Terrores nocturnos&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El homicidio de un menor, el perfil de un asesino, una serie sobre un c&oacute;mico escoc&eacute;s que entr&oacute; en una espiral de autodestrucci&oacute;n despu&eacute;s de haber sido abusado sexualmente y acab&oacute; dando pie a que una mujer psic&oacute;tica le acosara. Todo es susceptible de convertirse en un espect&aacute;culo en el momento en que pasa a formar parte de las sugerencias &ldquo;para ti&rdquo; de un servicio de <em>streaming</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la salida a la luz p&uacute;blica de Fiona Harvey, negando que los hechos representados en <em>Mi reno de peluche</em> se parezcan en lo m&aacute;s m&iacute;nimo a la realidad, queda por ver c&oacute;mo reaccionar&aacute;n Richard Gadd y Netflix. El guionista ha sido tan rotundo al pedir que no se averig&uuml;e la identidad real de nadie como al sostener que los mensajes de Martha que se muestran en la serie son extractos literales de los que le envi&oacute; su acosadora de verdad. Ya es tarde para decir que <em>Mi reno de peluche</em> es una ficci&oacute;n sin m&aacute;s. De alg&uacute;n modo, el marco &ldquo;basado en una historia real&rdquo; pesa sobre su creaci&oacute;n como un apelativo comercial y un ancla de autoridad moral. &iquest;Podr&iacute;a haber contado Richard Gadd la misma historia &ndash;exactamente la misma&ndash; sin dejar que Netflix utilizara el lema &ldquo;historia real&rdquo; como un ne&oacute;n atrapamoscas? &iquest;Podr&iacute;a Fiona Harvey conceder hoy entrevistas si Richard Gadd, a la pregunta de si su serie est&aacute; inspirada en su propia vida, escurriera el bulto como los novelistas astutos que dicen 'oh, bueno, es ficci&oacute;n, y toda ficci&oacute;n est&aacute; inspirada de alguna manera en algo, &iquest;no? Seguramente las tostadas que he almorzado hoy me inspiren para escribir una escena de desayuno en mi pr&oacute;xima novela, pero eso no quiere decir que todo el libro sea una historia real?'.
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                Richard Gadd en &#039;Mi reno de peluche&#039;.                            </span>
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        Una vez uno se sumerge en las aguas de 'la verdad' para disfrutar de su temperatura, es imposible escapar a las corrientes que te empujan mar adentro. Quiz&aacute; los m&aacute;s listos en el arte del <em>true crime </em>fueron siempre los hermanos Coen, que en 1996 abrieron la pel&iacute;cula <em>Fargo</em> con el siguiente cartel. &ldquo;Esta es una historia real. Los eventos retratados en la pel&iacute;cula tuvieron lugar en Minnesota en 1987. A petici&oacute;n de los supervivientes, los nombres han sido cambiados. Por respeto a los fallecidos, el resto ha sido contado exactamente como ocurri&oacute;&rdquo;. Era mentira. Se hab&iacute;an inventado el guion de cabo a rabo. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, Ethan Coen sintetiz&oacute; la clave que habr&iacute;a ahorrado a Richard Gadd alg&uacute;n que otro quebradero de cabeza: &ldquo;Quer&iacute;amos hacer una pel&iacute;cula dentro del g&eacute;nero de las 'historias basadas en hechos reales', pero no tienes que tener una historia basada en un hecho real para hacer una pel&iacute;cula sobre una 'historia basada en un hecho real&rdquo;. Es posible, claro, que tambi&eacute;n le hubiera ahorrado un poco de gloria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mi-reno-de-peluche-acoso-true-crime-empatia_1_11356088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2024 20:30:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La espiral del acoso en 'Mi reno de peluche': ¿ha averiado el 'true crime' nuestra empatía?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series,Series de televisión,Redes sociales,Redes,Internet,Acoso,Psicología,Ficción,Netflix]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo siete euros en la cuenta": Pepa Prieto Puy, cuando ni 'triunfar en lo tuyo' te libra de la precariedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pepa-prieto-puy-comic-ilustracion-precariedad_128_11343465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2ad1fd0-1bdc-4349-9fea-b821672d7a06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo siete euros en la cuenta&quot;: Pepa Prieto Puy, cuando ni &#039;triunfar en lo tuyo&#039; te libra de la precariedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Curtida en la ilustración editorial –ha trabajado para 'The New Yorker' o 'The New York Times'–, Puy (1989) publica su primer cómic: 'Mis agendas semanales' (Apa Apa Cómics). Nos recibe en la buhardilla en la que se ha instalado recientemente en Santiago de Compostela, su ciudad, y aborda sin complejos la precariedad descarnada que afecta a su sector y que lleva a muchos autores a una doble vida</p><p class="subtitle">"La precariedad infantiliza": por qué la generación de quienes rondan la treintena no termina de sentirse adulta</p></div><p class="article-text">
        Mediante el destello de met&aacute;foras visuales a veces perversas y a veces fr&aacute;giles, Pepa Prieto Puy (1989) lleva a&ntilde;os cultivando en <em>fanzines</em> y redes sociales una po&eacute;tica muy personal, que camufla de magia el humor autolacerante y la literatura confesional por la v&iacute;a de la enso&ntilde;aci&oacute;n. Pero le faltaba el c&oacute;mic: el primer c&oacute;mic. Y ese debut ha llegado. Se llama <em>Mis agendas semanales </em>(Apa Apa C&oacute;mics), t&iacute;tulo que remite a las agendas privadas que ella misma confecciona manualmente, en las que anota desde bosquejos creativos a la lista de la compra. Ah&iacute; est&aacute; el origen de su universo, donde la fantas&iacute;a siempre se confunde con la cotidianidad m&aacute;s quebradiza. En <em>Mis agendas semanales</em>, una empleada cruel del INEM se transforma en la Reina de Corazones de <em>Alicia en el pa&iacute;s de las maravillas</em>, un hombre que disfraza de <a href="https://www.eldiario.es/era/relacion-abierta-no-monogama-con-hijos-familia_1_11337812.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poliamor</a> una disciplina sexoafectiva <a href="https://www.eldiario.es/era/diferencia-edad-relaciones-amorosas_129_11320034.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en realidad jer&aacute;rquica</a> y poco emp&aacute;tica toma la apariencia de cerdo gigante y el trabajo rutinario de una limpiadora invoca la aparici&oacute;n de un g&oacute;lem de polvo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Curtida en el mundo de la ilustraci&oacute;n editorial &ndash;ha trabajado para The New Yorker o The New York Times&ndash; pero con solo siete euros en la cuenta bancaria, Pepa Prieto Puy nos recibe en la buhardilla en la que se ha instalado recientemente en Santiago de Compostela, su ciudad. Durante esta entrevista, aborda sin complejos la precariedad descarnada que afecta a su sector y que lleva a muchos autores de c&oacute;mic a una doble vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo definir&iacute;as </strong><em><strong>Mis agendas semanales</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un c&oacute;mic recopilatorio de las historias que hice en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, desde 2020, aunque me lo propusieron mucho antes, all&aacute; por el 2017. Son historias cortas que van variando de estilo, porque me apetec&iacute;a aprovechar al m&aacute;ximo toda la libertad que te puede ofrecer un primer libro. Sent&iacute;a que, si me ataba a una idea muy concreta o a un estilo espec&iacute;fico, me iba a volver loca. He preferido dejarme llevar, ver qu&eacute; era lo que me gustaba, lo que no, y descubrir en el proceso el lenguaje de cada historia. En la editorial me han ayudado un mont&oacute;n a encontrar un hilo conductor coherente y estoy satisfecha con el c&oacute;mic. Creo que es un buen trabajo
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/34ecc4bf-11c9-48f9-9342-25afd1b84cf9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Son historias autobiogr&aacute;ficas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un libro autobiogr&aacute;fico porque hace referencia desde a escenas cotidianas de mi d&iacute;a a d&iacute;a a ciudades en las que he vivido, pasando por referencias de pel&iacute;culas o m&uacute;sica que me gusta. En alg&uacute;n momento me ray&eacute; con el tema de que fuera autobiogr&aacute;fico, pero quer&iacute;a hacer lo que llevaba haciendo toda la vida. No quer&iacute;a ponerme a inventar cosas raras en mi primer c&oacute;mic. Mi prop&oacute;sito era, simplemente, pas&aacute;rmelo bien y hacer lo que llevo haciendo desde peque&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son tus referencias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesan algunas autoras del c&oacute;mic <em>underground</em> de los 70. Me gusta mucho <a href="https://www.eldiario.es/guia-ocio/exposiciones/autoras-comic-cuentan-vidas-traves-vinetas_1_10294262.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diane Noomin</a>; como madre soltera que habla sin pudor de su vida, de excesos y complejos, podr&iacute;a ser un referente. Tambi&eacute;n me gustan <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/aline-kominsky-crumb-pionera-comic-underground-autobiografia-autocomplaciente_1_10063837.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aline Kominsky</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/carcajada-artista-llamado-robert-crumb_1_4956658.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robert Crumb</a>. Y algunas autoras de animaci&oacute;n, tambi&eacute;n de los 70, como Suzan Pitt o Sally Cruikshank. Mi generaci&oacute;n de Bellas Artes, la gran mayor&iacute;a de Pontevedra, tambi&eacute;n fue una influencia clave. Y me interesa el surrealismo en general.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo empezó compartiendo mis cómics con mi amiga Roberta Vázquez [también autora] en el colegio. Ahí dibujábamos y escribíamos todas las barbaridades que nos apetecía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; tu origen como ilustradora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; todo empez&oacute; compartiendo mis c&oacute;mics con mi amiga <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/siguiente-oleada-dibujantes-salta-fanzines-museo-poderes-privilegios_1_9780874.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roberta V&aacute;zquez</a> [autora de <em>&iexcl;Socorro!</em> (Apa Apa C&oacute;mics) y <em>Casa desastre</em> (Blackie Books)] en el colegio. Ah&iacute; dibuj&aacute;bamos y escrib&iacute;amos todas las barbaridades que nos apetec&iacute;a. En <em>Mis agendas semanales</em> he estado un poco contenida. Hasta mi madre me dijo que este c&oacute;mic era un poco soso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sol&iacute;ais dibujar en esos primeros c&oacute;mics?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era todo muy grotesco. Tendr&iacute;amos 11 o 12 a&ntilde;os, era la edad en la que tu cuerpo se empieza a transformar y te ves como una persona muy rara, y fea, y todo es muy rid&iacute;culo porque te empiezas a enterar un poco de qu&eacute; va el mundo adulto, y te da toda la risa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lo hac&iacute;ais para vosotras dos? &iquest;O ten&iacute;ais alg&uacute;n tipo de p&uacute;blico?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo hac&iacute;amos entre nosotras, porque &eacute;ramos un poco <em>losers</em> y esa era la manera de re&iacute;rnos de nosotras y de lo que nos rodeaba. Al principio aquellos<em> fanzines </em>eran m&aacute;s como revistas del coraz&oacute;n: nos invent&aacute;bamos cotilleos, hac&iacute;amos sopas de letras y cosas as&iacute;. Y luego, poco a poco, se fue convirtiendo m&aacute;s en c&oacute;mic. Tambi&eacute;n compart&iacute;amos entre nosotras los diarios, porque las dos escrib&iacute;amos diarios y nos los curr&aacute;bamos mucho, decorados con un mont&oacute;n de dibujos. As&iacute; que nos los ense&ntilde;&aacute;bamos. Todo eso fue conduci&eacute;ndonos a hacer lo que hacemos ahora, que es contar nuestra vida y contar historias, sirvi&eacute;ndote de la ficci&oacute;n y la fantas&iacute;a. Y pas&aacute;rtelo bien con eso, porque al final est&aacute;s hablando de tu vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pese a que tu madre te acuse de sosa, varias de las historias de </strong><em><strong>Mis agendas semanales</strong></em><strong> ajustan cuentas con villanos inspirados en tus peripecias, como una jefa terrible en un empleo de hosteler&iacute;a, una funcionaria cruel de las oficinas del INEM o un chico que quiere introducir a la protagonista en una relaci&oacute;n poliamorosa y acaba meti&eacute;ndola, en realidad, en una relaci&oacute;n t&oacute;xica. &iquest;Has fantaseado con la idea de que las personas en las que est&aacute;n inspiradas esas ficciones puedan leer el c&oacute;mic?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me da un poco de miedo, en realidad, m&aacute;s bien fantaseo con que no lo hagan nunca. Yo simplemente quiero quedarme a gusto dibujando y ya est&aacute;. No quiero problemas, que adem&aacute;s la gente est&aacute; fatal de la cabeza. Por ejemplo, el del poliamor, en su momento, intent&oacute; darme un toque con eso, de una manera asquerosamente sutil, cuando se enter&oacute; de que iba a salir publicada la historia. Apa Apa subi&oacute; un adelanto en redes de esta historia, &eacute;l se dio cuenta al instante de que hablaba de &eacute;l y me escribi&oacute; en plan: &ldquo;Acabo de ver esto, &iquest;te gustar&iacute;a quedar? &iquest;Necesitas que te ayude con algo?&rdquo;. Fue una cosa ah&iacute; de doble lectura, como premeditada, extra&ntilde;a, y le bloque&eacute; de todas partes. Me dio mucha grima [risas].
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Mis agendas semanales&#039;, Pepa Prieto Puy (Apa Apa Cómics, 2024).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Apa Apa es la editorial de moda en el mundo del c&oacute;mic espa&ntilde;ol. Despu&eacute;s de publicar con ellos, &iquest;se te han abierto m&aacute;s puertas?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        De momento, no me est&aacute;n llegando encargos, que es &ndash;no te voy a mentir&ndash; lo que me obsesiona conseguir ahora. Pero es muy reciente, a&uacute;n tengo que hacer algo de promoci&oacute;n. Tambi&eacute;n estoy trabajando en un c&oacute;mic con mi compa&ntilde;era Mar&iacute;a Ramos [autora de <em>Tres luces</em> (Blackie Books)], con quien acabo de compartir residencia en la Maison des Auteurs, en Angoul&ecirc;me.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo te ganas la vida ahora, entonces?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues despu&eacute;s de publicar un c&oacute;mic con la editorial de moda, como dices, trabajo limpiando en un albergue. Esto me permite tener una base de ingresos mientras no me llegan encargos de ilustraci&oacute;n y estar un poco tranquila.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Puedes explicarnos c&oacute;mo vives esa dualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con naturalidad. Estoy acostumbrada. En realidad, limpiar es uno de mis trabajos favoritos, porque no tienes que hablar con la gente, y te mueves, es muy din&aacute;mico. Todav&iacute;a soy joven y tengo que aprovechar esta energ&iacute;a [risas]. No s&eacute;, me parece entretenido. Aunque el trabajo consiste en que tienes que limpiar todos los d&iacute;as y todo se vuelve a ensuciar, me da cierta satisfacci&oacute;n ver c&oacute;mo algo se resuelve tan r&aacute;pido. Si un espejo est&aacute; sucio, le pasas un pa&ntilde;o y ya est&aacute; perfecto. Ya puedes hacer un <em>check</em>. Eso normalmente en tu vida diaria no es tan f&aacute;cil de hacer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Después de publicar un cómic con la editorial de moda, como dices, trabajo limpiando en un albergue. Esto me permite tener una base de ingresos mientras no me llegan encargos de ilustración y estar un poco tranquila</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n tendr&aacute; sus cosas malas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en el albergue en el que he empezado a trabajar ahora el a&ntilde;o pasado hubo un problema gordo de chinches. Hay todo un m&eacute;todo para gestionarlo, que me han estado explicando. Las chinches, por alguna raz&oacute;n, dejan como mierdecilla en las esquinas de las literas. En las llaves del albergue hay un alambre que sirve para esto. T&uacute; metes el alambre en las esquinas para que salgan esas microheces y luego las tienes que rociar con un rollo t&oacute;xico para chinches. Pensaba que ten&iacute;a que hacer eso, pero al final no porque parece que este a&ntilde;o no hay chinches. Yo todav&iacute;a no he visto ninguna ni s&eacute; c&oacute;mo son.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu c&oacute;mic reflejas tu experiencia en varios de tus trabajos precarios. &iquest;Qu&eacute; recuerdas de tu experiencia como camarera?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la hosteler&iacute;a he tenido trabajos delirantes. Estuve un tiempo trabajando en una hamburgueser&iacute;a con est&eacute;tica de <em>dinner</em> americano bailando canciones de <em>Grease</em> con un vestido rosa. Tambi&eacute;n trabaj&eacute; en otro sitio de Madrid, en un barrio medio pijo, poniendo desayunos en hora punta, yo sola. Me despidieron a la semana. Tostadas quemadas, tartas volando por aqu&iacute; y por all&aacute;, gente volvi&eacute;ndose loca porque no ten&iacute;a su caf&eacute;. Ese rollo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>O sea que prefieres cambiar s&aacute;banas a volver a la hosteler&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya he limpiado otras veces y s&iacute;, aunque en que cada sitio funciona de manera diferente. En ocasiones es un co&ntilde;azo, claro. Mirar la ventana, ver que sale el sol y saber que tienes que seguir ah&iacute; doblando s&aacute;banas para cumplir un horario es fastidiado, parece que est&aacute;s castigada, pero en eso consiste trabajar, &iquest;no? Y mira, para m&iacute; es incre&iacute;ble ganar dinero todos los meses. &iexcl;Con el c&oacute;mic eso no me pasa! Ni con la ilustraci&oacute;n en general. No estoy acostumbrada a ganar dinero todos los meses, qu&eacute; se le va a hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto dinero tienes en la cuenta bancaria ahora mismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como siete euros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En serio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo te las apa&ntilde;as?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute; [risas]. Tengo amigos que, a veces, me echan un cable.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pepa Prieto Puy en la buhardilla que alquila en Santiago de Compostela.                            </span>
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        <strong>&iquest;Esta precariedad es algo generalizado en el mundo del c&oacute;mic?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay de todo. Pero s&iacute; es algo habitual el no poder vivir de esto. Lo m&iacute;o no es excepcional. Conozco la tira de gente buen&iacute;sima que tiene, aparte de su labor art&iacute;stica, un trabajo aparte. Lo m&aacute;s habitual es que sean profesores. Y luego la gente que se empe&ntilde;a en vivir solo de esto, vive regular. Esa parte de nuestro oficio est&aacute; bastante invisibilizada. Por no hablar de la pesadilla de las cuotas de aut&oacute;nomos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguna vez </strong><a href="https://www.eldiario.es/era/el-descontento-generacional-trabajo_128_10844835.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>te has planteado buscarte un trabajo estable, funcionarial, para evitar la precariedad?</strong></a><strong> &iquest;Hacer una oposici&oacute;n o algo as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa opci&oacute;n siempre est&aacute; ah&iacute;. Nunca la he descartado, claro. Lo que pasa es que no sabr&iacute;a, sinceramente, qu&eacute; otra cosa hacer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es habitual no poder vivir de esto. Lo mío no es excepcional. Conozco la tira de gente buenísima que tiene, aparte de su labor artística, un trabajo (...) Esa parte de nuestro oficio está bastante invisibilizada. Por no hablar de la pesadilla de las cuotas de autónomos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Has llegado a colaborar con publicaciones como The New York Times o The New Yorker. &iquest;C&oacute;mo te surgi&oacute; la oportunidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2017 me hicieron una entrevista en It's Nice That, una revista de novedades de ilustraci&oacute;n, y eso me abri&oacute; algunas puertas. La comunicaci&oacute;n con estos medios es normal. No necesariamente te pagan mejor, son tarifas bastante normales, aunque es cierto que en Espa&ntilde;a est&aacute; todo bastante mal pagado. Los trabajos bien pagados de ilustraci&oacute;n que he tenido han sido con marcas, que es algo bastante corporativo y no puedes firmarlo, o con administraciones p&uacute;blicas, como la Diputaci&oacute;n de Barcelona, que me encarg&oacute; el dise&ntilde;o de las agendas escolares de este curso. Pero, aparte de eso, las tarifas tiran siempre hacia abajo. Y en el sector editorial gallego, las perspectivas para los autores de c&oacute;mic no son tan amplias como podr&iacute;a parecer si miras la cantidad de autores que han salido los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Y digo esto con pena, porque mucha gente me dice: &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; no sacaste el libro en gallego?&rdquo;. Y a m&iacute; me encantar&iacute;a pero, siendo honestos, no hay una editorial en Galicia que vaya a sacar brillo a mi trabajo como Apa Apa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La industria editorial en Galicia cuida poco lo gr&aacute;fico?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;, que no lo cuida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se lleva estar un d&iacute;a ilustrando para el New Yorker y al d&iacute;a siguiente con siete euros en la cuenta y limpiando heces de chinches?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es horrible. No me voy a acostumbrar nunca. Lo llevo mal. Es dif&iacute;cil estar del todo cuerda llevando a una vida as&iacute;. Pero bueno, luego lo pienso y tampoco s&eacute; si estar&iacute;a muy cuerda en una vida que se supone que est&aacute; bien, &iquest;sabes? Como ir a la oficina de lunes a viernes y tener marido y hacer planes los fines de semana. Quiz&aacute;s tampoco me gustar&iacute;a eso. No lo s&eacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Mis agendas semanales&#039;, Pepa Prieto Puy (Apa Apa Cómics, 2024).                            </span>
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        <strong>En </strong><em><strong>Mis agendas semanales</strong></em><strong> recoges el tiempo que estuviste viviendo en Coru&ntilde;a. Pero has vivido en muchas otras ciudades. &iquest;La precariedad te ha llevado a dar vueltas por todos lados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, he vivido en Santiago, en Salamanca, en Madrid, en Valencia, estuve una temporada en Murcia, un a&ntilde;o en Ourense&hellip; El a&ntilde;o pasado viv&iacute; en Angoul&ecirc;me, con una beca de c&oacute;mic.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y nunca </strong><a href="https://www.eldiario.es/era/derecho-intimidad-vivienda-compartida_1_10947773.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>has vivido sola</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, nunca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te pesa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro. Hace poco he tenido una ruptura sentimental y cuando me dejaron me dio un peque&ntilde;o ataque de p&aacute;nico porque, aparte del choque emocional evidente, siendo superfranca y megaego&iacute;sta, pens&eacute;: &ldquo;Mierda, &iquest;ahora d&oacute;nde voy? Yo contaba estar viviendo con &eacute;l tranquilita unos meses&rdquo;. &iexcl;Quiero estar en un sitio ya, un poco quieta! Eso se asocia mucho con la identidad, adem&aacute;s. Para ser t&uacute;, necesitas estar rodeada de gente que te aporte, y si est&aacute;s cambiando todo el rato de sitio, como si estuvieras metida en una lavadora, eso no es posible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los trabajos bien pagados de ilustración que he tenido han sido con marcas, que es algo bastante corporativo y no puedes firmarlo, o con administraciones públicas (...) Pero, aparte de eso, las tarifas tiran siempre hacia abajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te agobia tener siempre la imposici&oacute;n mental de afrontar un alquiler?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Es algo que est&aacute; siempre presente y es muy dif&iacute;cil evadirse de ello. Ahora se me est&aacute; bajando un poco la burbuja, pero en Angoul&ecirc;me viv&iacute; otra realidad diferente. All&iacute; hay muchos artistas que pagan 80 euros de alquiler porque el gobierno les subvenciona el resto. Su &uacute;nica preocupaci&oacute;n es no volverse alcoh&oacute;licos en invierno. Pero no es una preocupaci&oacute;n como la de decir: &ldquo;Me acaba de bajar la regla y no puedo comprarme tampones porque solo tengo seis c&eacute;ntimos&rdquo;. Y yo me he visto en esas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te planteas mudarte a Angoul&ecirc;me?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A veces fantaseo con ello, pero no es tan f&aacute;cil. Tendr&iacute;a que cambiarme al sistema de aut&oacute;nomos franc&eacute;s y la <em>intermittence</em>, el sistema de pagos para artistas con trabajos intermitentes, est&aacute; muy vedado para extranjeros. O me echo un marido en Angoul&ecirc;me, cosa que me parece dif&iacute;cil, o lo tengo crudo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La precariedad habitacional no se vive igual estando sola que estando en pareja. En tu c&oacute;mic hablas tambi&eacute;n de Tinder y de la soledad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Tinder es f&aacute;cil encontrar a gente que est&aacute; tan desquiciada como t&uacute; o m&aacute;s. Es que, claro, estar soltera es horrible porque te das cuenta de lo mal que est&aacute; la gente en general. Cada t&iacute;o tiene sus cosas, &iquest;sabes? Uno lleva ya mucho tiempo con una novia e intenta abrir la relaci&oacute;n, pero son los dos nefastos para hacer eso. Otro de repente se quiere casar contigo, pero resulta que acaba de romper hace un mes con una novia de hace diez a&ntilde;os y ni de co&ntilde;a est&aacute; pasando lo que crees que est&aacute; pasando. Y luego hay otra gente que es chunga, sin m&aacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Angoulême muchos artistas pagan 80 euros de alquiler, el gobierno les subvenciona el resto. Su preocupación es no volverse alcohólicos en invierno. No es como: &#039;Me acaba de bajar la regla y no puedo comprarme tampones porque solo tengo seis céntimos&#039;. Me he visto en esas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Dir&iacute;as que la gente soltera se va desquiciando m&aacute;s con la edad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con la edad no, simplemente ahora soy m&aacute;s consciente de lo que pod&iacute;a serlo con 20 a&ntilde;os. A los 20 a&ntilde;os era s&uacute;per naif y no s&eacute; c&oacute;mo no aparec&iacute; muerta en una cuneta, te lo digo de verdad, porque me met&iacute;a en unos l&iacute;os totalmente demenciales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para terminar, &iquest;puedes adelantarnos algo del proyecto en el que est&aacute;s trabajando con Mar&iacute;a Ramos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero estamos trabajando en el formato c&oacute;mic, pero quiz&aacute;s en el futuro lo llevemos a la animaci&oacute;n. La idea ser&iacute;a hacer un culebr&oacute;n un poco tipo <em>Marmalade Boy</em>, pero d&aacute;ndole la vuelta y haciendo cierta cr&iacute;tica del rollo rom&aacute;ntico que nos hemos tragado toda la vida. El tenis es otro tema fundamental en el c&oacute;mic. Mar&iacute;a est&aacute; haciendo el guion y yo el dibujo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Mis agendas semanales&#039;, Pepa Prieto Puy (Apa Apa Cómics, 2024).                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pepa-prieto-puy-comic-ilustracion-precariedad_128_11343465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 May 2024 20:21:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo siete euros en la cuenta": Pepa Prieto Puy, cuando ni 'triunfar en lo tuyo' te libra de la precariedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Ilustración,Libros,Cultura,Precariedad,Precariedad laboral,Millennials,Trabajo,Artistas,Dinero,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dejarlo todo para ganar 15 euros al mes: la trampa de los pseudogurús de la libertad financiera que captan a jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb3ad40d-579b-43c5-b80e-79629637b058_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dejarlo todo para ganar 15 euros al mes: la trampa de los pseudogurús de la libertad financiera que captan a jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fitness, coaching y misoginia. Los perfiles de supuestos expertos que hablan con seguridad a la cámara prometiendo a sus "afiliados" hacerse ricos a base de batidos de proteínas, golpes de pecho y madrugones proliferan en redes atrayendo a chavales que les dan su dinero y siguen sus vacuos consejos</p><p class="subtitle">"¡Todo lo que te han contado es mentira!": cómo ciertas corrientes del bienestar conectan con la conspiranoia</p></div><p class="article-text">
        Una civilizaci&oacute;n, cualquiera, empieza siempre con un hombre hablando. A veces en un desierto y a veces en un p&uacute;lpito. O en una tribuna. O ante un micro Shure para podcast. Cuando un hombre habla, aparentemente seguro de s&iacute; mismo, algo cambia. Y as&iacute; la arena mesi&aacute;nica que traz&oacute; nuestras primeras fronteras se orilla hoy en las playas de TikTok, donde hombres nuevos hablan, y hablan, y hablan, y dicen cosas como: &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/shorts/6_lD1iMdU-A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Entro a una cafeter&iacute;a, miro a un lado y veo a gente desayunando un </a><a href="https://www.youtube.com/shorts/6_lD1iMdU-A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>croissant</em></a><a href="https://www.youtube.com/shorts/6_lD1iMdU-A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> con </a><a href="https://www.youtube.com/shorts/6_lD1iMdU-A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>fucking</em></a><a href="https://www.youtube.com/shorts/6_lD1iMdU-A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> caf&eacute;</a>, miro al otro lado y veo panza, miro al otro lado y veo panza, un mileurista, otro mileurista, <em>&iexcl;fuck!&rdquo;.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Youtube, Twitch y las redes sociales se han llenado de gur&uacute;s hipertestoster&oacute;nicos que, navegando los pantanos de la autoayuda &ndash;desde <a href="https://www.eldiario.es/era/bienestar-terapias-alternativas-fascismo-teorias-conspiracion_1_10429021.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el culto al cuerpo</a> a la <a href="https://www.eldiario.es/era/expertos-financieros-redes-sociales-estafa_1_10342151.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asesor&iacute;a financiera extrema</a>&ndash;, prometen una vida mejor, m&aacute;s autosuficiente y m&aacute;s <em>macha</em> a una audiencia joven y por lo general sugestionable. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando para que evoluciones disparatadas de Frank T.J. Mackey, el conferenciante de ultramotivaci&oacute;n mis&oacute;gina al que daba vida Tom Cruise en <em>Magnolia</em> &ndash;&ldquo;respeta la polla&rdquo;&ndash;, proliferen como ciberor&aacute;culos? &iquest;Se convierten por arte de magia los culturistas atolondrados de <em>Dolor y dinero</em> en autoridades de algo &ndash;de lo que sea&ndash; por el simple hecho de tener un micro de podcast delante? &iquest;En qu&eacute; punto se toca la cultura del <em>fitness</em> con el anarcocapitalismo salvaje? Estas y otras son las preguntas que emergen en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica como venas en el cuello de un halterof&iacute;lico al l&iacute;mite del fallo cuando, de repente, Internet empieza a poblarse de <a href="https://www.youtube.com/shorts/iUd9WN4Dfuk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menores de edad pagando dinero</a> por asistir a sesiones de <em>coaching</em> <em>anabolizado</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text"><strong>Burpees para los panzas</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca ha existido en la faz de la tierra un hombre de verdad con una panza. Me da absolutamente igual el dinero que tenga, no es un hombre, porque un hombre es un l&iacute;der, una mujer es una l&iacute;der, y ambos si tienen una panza, no lo son. &iquest;Qu&eacute; le est&aacute;n diciendo al mundo cuando van andando con su panza? As&iacute; es como ten&eacute;is que trataros a vosotros mismos porque con este respeto me trato yo: con ninguno&rdquo;. <a href="https://www.youtube.com/shorts/i0vgZc6nMKQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La cita corresponde a Amadeo Llados</a> &ndash;su apellido es Llad&oacute;s, pero &eacute;l se hace llamar Llados&ndash;, autocaracterizado en redes como el <em>influencer </em>millonario que odia a los pobres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llados es un muchacho madrile&ntilde;o de familia acomodada que estudi&oacute; en un colegio privado y prob&oacute; suerte de adolescente en las motos de competici&oacute;n. No le sali&oacute; bien y se matricul&oacute; en Periodismo por una universidad privada. Dej&oacute; los estudios en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de carrera. A partir de ah&iacute; se fue a Australia a construir el relato que hoy enarbola como <em>origin story</em> de su personaje de Internet. &ldquo;Pas&eacute; de fregar platos a coleccionar Lambos&rdquo;, dice (los Lambos son Lamborginis). Seg&uacute;n el relato de Llados, en las Ant&iacute;podas se someti&oacute; a una autoexplotaci&oacute;n intensiva &ndash;presum&iacute;a de trabajar los siete d&iacute;as a la semana, sin descanso&ndash; de la que naci&oacute; un <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%9Cbermensch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&uuml;bermensch</em></a> digital.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7344428280541580590"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute; se cre&oacute; una identidad en la red como entrenador personal y se mud&oacute; a Estados Unidos, donde r&aacute;pidamente pivot&oacute; de la creaci&oacute;n de contenido <em>gymbro</em> al <em>coaching</em> extremo. Ahora es un profesor de vida: ofrece mentor&iacute;as <a href="http://tu1millon.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a trav&eacute;s de su web</a> (Tu1millon) para &ldquo;escapar del sistema&rdquo; y ser &ldquo;la persona que admiras y respetas&rdquo;. Si le das dinero &ndash;puedes convertirte en afiliado de su comunidad a cambio de 50 euros al mes y tambi&eacute;n obtener acceso vitalicio a un entente llamado &ldquo;Club Jefazos&rdquo; por 1.000 euros&ndash; entras en una red de supuesto aprendizaje personal v&iacute;a clases de Zoom en las que Llados exprime su filosof&iacute;a. Esta est&aacute; basada fundamentalmente <a href="https://www.youtube.com/watch?v=1RLPiJh6p1c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en insultar a los j&oacute;venes que le pagan</a> llam&aacute;ndolos &ldquo;panzas&rdquo;, &ldquo;vagos&rdquo; e &ldquo;in&uacute;tiles&rdquo; como m&eacute;todo de motivaci&oacute;n para, acto seguido, recomendarles levantarse temprano, comer batidos, hacer muchos <em>burpees</em> y trabajar a destajo &ndash;despreciando vacaciones y descansos&ndash; como receta de &eacute;xito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los afiliados de Llados, a cambio de esa suscripci&oacute;n de 50 euros, no solo reciben mentor&iacute;as lacerantes, sino que pasan a formar parte de una red de captadores. Para ello, se crean cuentas paralelas en redes sociales destinadas a resubir contenido de su &iacute;dolo y, por cada nuevo suscriptor que a Llados le llegue referido por un enlace de esas cuentas, los captadores obtienen un 30% de comisi&oacute;n que les es ingresado directamente a trav&eacute;s de PayPal, sin factura. &Eacute;l mismo explica su sistema <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-Htl60_aDEQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un v&iacute;deo</a> donde promete ganancias de 1.000 euros al mes a sus seguidores a cambio de 30 minutos de trabajo al d&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes convertirte en afiliado de la comunidad de Llados por 50 euros al mes y también obtener acceso vitalicio a un entente llamado &#039;Club Jefazos&#039; por 1.000 euros, entrando en una red de supuesto aprendizaje personal vía clases de Zoom</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Afiliaci&oacute;n o estafa?</strong></h3><p class="article-text">
        Varios antiguos afiliados de Llados, como el <em>youtuber</em> &Aacute;lvaro Rojo, <a href="https://www.lasexta.com/programas/equipo-investigacion/exseguidor-llados-destapa-metodo-influencer-era-profeta-nos-prometia-alcanzar-libertad-financiera_2024021665cfdca282085c000183b769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han dicho sentirse estafados por sus mec&aacute;nicas</a>. &Eacute;l se defiende comparando su sistema con los de grandes multinacionales. &ldquo;<a href="https://youtube.com/shorts/UCKJ8G2V9ew" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No es una estafa piramidal</a>, se llama marketing de afiliados, lleva la tira de <em>fucking</em> a&ntilde;os, Amazon lo hace, eBay lo hace&rdquo;, asegura. Tambi&eacute;n los ac&oacute;litos de Llados defienden su sistema. Uno de sus alumnos cuenta con orgullo <a href="https://www.youtube.com/shorts/7wFXwQpOq3s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un v&iacute;deo viral</a> c&oacute;mo lleg&oacute; a invertir decenas de miles de euros en sus cursos. &ldquo;Han sido m&aacute;s de 20.000 pavos que le he pagado para seguir peg&aacute;ndome a &eacute;l, porque estoy aqu&iacute; gracias a ese hombre y a todo lo que me ha ense&ntilde;ado. (&hellip;) No soy un subnormal. Si miras mi vida y mi YouTube, solo he crecido&rdquo;, se explica este cliente satisfecho. En una entrega reciente del programa de LaSexta <em>Equipo de investigaci&oacute;n</em>, uno de los suscriptores de Llados, de 18 a&ntilde;os, reconoc&iacute;a haber dejado los estudios porque depositaba sus esperanzas de hacerse rico en el marketing de afiliados. El mismo joven admit&iacute;a <a href="https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/equipo-de-investigacion/temporada-15/llados-el-hombre-que-odiaba-a-los-mileuristas_65ce3d8073e4b0e42c20abc6/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el minuto 53 del programa</a> haber ganado 15 euros el &uacute;ltimo mes con ese sistema sin aparentes signos de preocupaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La fórmula de éxito de Llados se basa en insultar a los jóvenes que le pagan llamándolos &#039;panzas&#039;, &#039;vagos&#039; e &#039;inútiles&#039; como forma de motivación para, acto seguido, recomendarles levantarse temprano, comer batidos, hacer muchos burpees y trabajar a destajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo cierto es que hablar de posibles il&iacute;citos cuando existen personas agradecidas de pagar cantidades astron&oacute;micas por consejos de <em>fitness</em> entreverados de insultos motivacionales es meterse en arenas movedizas. Preguntado sobre las caracter&iacute;sticas que definen las estafas piramidales, el abogado penalista Javier Reguera, especialista en este tipo de delitos, explica a este medio que &ldquo;en los fraudes piramidales, lo habitual es que los autores se sirvan de una gran puesta en escena para crear su red de clientes y potenciales v&iacute;ctimas, que entregan capital bajo promesa de gran rentabilidad, sin que existan despu&eacute;s actuaciones que generen esa rentabilidad, utilizando otros artificios para devolver el capital como el abono de esa ganancia prometida a los primeros inversores con el capital entregado por los &uacute;ltimos en llegar&rdquo;. Ese aparente r&eacute;dito, en palabras del letrado, &ldquo;incrementa los clientes y el capital recibido, aument&aacute;ndose las necesidades de nuevos ingresos para abonar esas aparentes ganancias, alcanzando una situaci&oacute;n en la que la apariencia de negocio rentable es insostenible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Ram&oacute;n Nogueras, autor de libros como <em>Por qu&eacute; creemos en mierdas</em> o el m&aacute;s reciente <em>Por qu&eacute; pollas haces eso </em>(ambos publicados con Kailas Editorial), se ha labrado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una carrera como divulgador intentando explicar los dispositivos mentales que operan cuando las personas racionales caen en trampas del todo irracionales. A la pregunta de si existe alg&uacute;n v&iacute;nculo entre los mecanismos que condicionan fen&oacute;menos como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/sectas-apocalipticas-profecias-no-cumplen-terraplanistas-enganamos_1_10821758.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el fanatismo de una secta</a> y los seguidores de esta clase de <em>coaches</em> carism&aacute;ticos, responde: &ldquo;Sin duda alguna, los procesos psicol&oacute;gicos en ambos casos son similares o id&eacute;nticos. En los dos casos se produce un moldeamiento gradual, que vemos en diferentes procesos de radicalizaci&oacute;n. De hecho, hay un importante refuerzo y control social por parte del grupo, se hacen esfuerzos por separar del exterior (llamando a los dem&aacute;s fracasados en este caso), y la inmersi&oacute;n en el grupo se realiza por aproximaciones sucesivas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los fraudes piramidales, lo habitual es que los autores se sirvan de una gran puesta en escena para crear su red de clientes y potenciales víctimas, que entregan capital bajo promesa de gran rentabilidad, sin que existan actuaciones que la generen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Reguera</span>
                                        <span>—</span> abogado penalista especializado en estafas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>La pastilla roja de la misoginia</strong></h3><p class="article-text">
        Amadeo Llados es solo la punta del iceberg de un ecosistema de masculinidades tatuadas que hablan a c&aacute;mara como si atesoraran las esencias del crecimiento personal en un tarro de crecepelo. La base la pusieron <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dinero-coches-misoginia-andrew-tate-influencer-avergonzado-greta-thunberg-acabo-detenido-trafico-personas_1_9834158.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">figuras internacionales como Andrew Tate</a>, exboxeador de extrema derecha que alcanz&oacute; los <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/pese-caida-andrew-tate-admiradores-siguen-teniendo-ventaja_129_9838665.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">100.000 suscritos con su red de cursos motivacionales</a> &ndash;actualmente est&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/internacional/detenidos-influencer-andrew-tate-hermano-rumania-peticion-autoridades-britanicas_1_11000729.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encarcelado en Ruman&iacute;a</a> por una presunta red de trata&ndash;, o Wes Watson, extraficante de marihuana que ha convertido su historia de superaci&oacute;n penal en un refuerzo de autoridad como maestro del <em>fitness</em>. Ahora en Espa&ntilde;a proliferan <a href="https://www.tiktok.com/@dimitrov_teamsales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuentas de TikTok como Dimitrov Teamsales</a>, protagonizada por imberbes trajeados que entendieron <em>El lobo de Wall Street</em> al rev&eacute;s, o <em>podcasters</em> del estilo de Tomy Luxury, cuyo canal de YouTube est&aacute; encabezado <a href="https://www.youtube.com/@tomyluxury/featured" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por el lema &ldquo;masculinidad, dinero, psicolog&iacute;a</a>&rdquo;, tres palabras temibles por separado y que en conjunto son capaces de provocar un invierno nuclear de la verg&uuml;enza ajena.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Todos ellos forman parte de la llamada <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>manosfera</em></a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, comunidad virtual de masculinidades heridas</a> que buscan reforzarse mutuamente compartiendo penurias dentro de ese inmenso campo sem&aacute;ntico de la testosterona que va desde la paleoalimentaci&oacute;n basada en carne cruda hasta <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sentimiento-agravio-manosfera-hay-hombres-jovenes-enfadados_129_10840563.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la impugnaci&oacute;n obsesiva del feminismo</a>, pasando por unos cuantos consejos sobre ciclos y <em>trading</em>. Elisa Garc&iacute;a-Mingo, profesora de Sociolog&iacute;a en la Universidad Complutense y coautora junto a Silvia D&iacute;az Fern&aacute;ndez del <a href="https://www.centroreinasofia.org/publicacion/jovenes-en-la-manosfera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo de investigaci&oacute;n </a><a href="https://www.centroreinasofia.org/publicacion/jovenes-en-la-manosfera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>J&oacute;venes en la manosfera</em></a>, nos aporta un poco de luz en la caverna. La acad&eacute;mica sit&uacute;a el origen del fen&oacute;meno en los <em>pick-up artists</em>, los gur&uacute;s de la seducci&oacute;n como &Aacute;lvaro Reyes o Mario Luna que daban clases de ligue a hombres de habilidades sociales insuficientes, llegando a rozar la frontera del consentimiento en muchas de sus recetas de cuestionable brujer&iacute;a. &ldquo;Esos gur&uacute;s han ido evolucionando, creando peque&ntilde;as comunidades cerradas como la Red Pill, en las que no solo venden m&eacute;todos de seducci&oacute;n sino la idea del hombre hecho a s&iacute; mismo&rdquo;, informa por tel&eacute;fono esta doctora en Sociolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad Red Pill es una enredadera infinita de ideolog&iacute;a mis&oacute;gina que naci&oacute; donde nace todo lo malo, en subforos de Reddit y 4Chan, como reacci&oacute;n a la cuarta ola feminista y en defensa de unos derechos supuestamente marginados por el <em>mainstream</em>: los famosos (m&uacute;sica de trompetas wagnerianas) derechos de los hombres. A trav&eacute;s de foros, podcast, blogs, webs especializadas y los grandes olvidados del &eacute;xtasis v&iacute;rico,<a href="https://www.eldiario.es/politica/semana-fachosfera-supuestamente-divertido-volvere_129_10538200.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> los canales de Telegram</a>, hordas de j&oacute;venes confusos se mezclan con soci&oacute;patas, oportunistas y activistas de extrema derecha para consolar a las masculinidades amenazadas por las &uacute;ltimas campa&ntilde;as feministas del gobierno de turno, las nuevas pel&iacute;culas de Marvel protagonizadas por superhero&iacute;nas o lo que toque; adem&aacute;s de ofrecer consejos sobre c&oacute;mo vestir, c&oacute;mo invertir tu dinero o c&oacute;mo ligar (volvemos a Tom Cruise en <em>Magnolia</em>: &ldquo;respeta la polla&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Los <em>gurubr&oacute;s</em> proteicos de las finanzas que han emergido al calor de la filosof&iacute;a &ldquo;mentalidad de tibur&oacute;n&rdquo; son, en esta escala evolutiva, la &uacute;ltima metamorfosis, <a href="https://dragonball.fandom.com/es/wiki/Transformaciones_de_Majin-Boo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como si del tr&aacute;nsito de un villano de </a><a href="https://dragonball.fandom.com/es/wiki/Transformaciones_de_Majin-Boo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bola de Drag&oacute;n</em></a><a href="https://dragonball.fandom.com/es/wiki/Transformaciones_de_Majin-Boo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> se tratara</a>. Primero fueron los gur&uacute;s de la seducci&oacute;n &ndash;el gran Buu gordo&ndash;, despu&eacute;s se juntaron con los <em>gymbros del fitness</em> &ndash;Super Buu de rosado <em>six-pack</em> en la barriga&ndash; y por &uacute;ltimo una combinaci&oacute;n de estos dos grupos m&aacute;s los criptobr&oacute;s de las inversiones en BitCoin &ndash;la &uacute;ltima e hipermusculada fase de Buu, tras absorber a sus enemigos&ndash;, prueba de que las masculinidades t&oacute;xicas se adaptan al entorno digital como los m&aacute;s sofisticados depredadores de la jungla. Ante el resquebrajamiento del macho muy macho como faro en la cultura contempor&aacute;nea, la reacci&oacute;n asoma y <em>&ldquo;life finds a way&rdquo;</em>, igual que los dinosaurios asesinos de <em>Jurassic Park</em>.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7289135657635548448"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h3 class="article-text"><strong>Consuelo para la masculinidad Forocoches</strong></h3><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Garc&iacute;a-Mingo atribuye a la aparici&oacute;n de redes nuevas como TikTok y al <a href="https://www.eldiario.es/era/precariedad-infantiliza-millennials-no-se-sienten-adultos_1_10867207.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">malestar general derivado de la precariedad</a> y las incertidumbres de un mundo en crisis permanente esta uni&oacute;n de fuerzas de los universos <em>bro</em>. A la luz de las audiencias p&uacute;beres de estos <em>influencers</em> y de los resultados del <a href="https://www.cis.es/documents/d/cis/es3428sd_Hombres_A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo CIS sobre percepciones en igualdad de g&eacute;nero</a>, en los que vemos que el 51,8 % de los j&oacute;venes de 16 a los 24 a&ntilde;os cree que &ldquo;se ha llegado tan lejos en la promoci&oacute;n de la igualdad de las mujeres que ahora se est&aacute; discriminando a los hombres&rdquo;, es inevitable preguntarse si estas apisonadoras medi&aacute;ticas no ayudan a pavimentar una nueva edad de oro de la ideolog&iacute;a glandular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.centroreinasofia.org/publicacion/masculinidades-cualitativo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Culpables hasta que se demuestre lo contrario</em></a>, un estudio de 2024 confeccionado por Garc&iacute;a-Mingo junto a otros dos investigadores, Nerea Boneta-S&aacute;daba y Sergio Tom&aacute;s-Forte, se arrojan respuestas inquietantes sobre la percepci&oacute;n de los adolescentes espa&ntilde;oles en esta cuesti&oacute;n. &ldquo;Hay mucho malestar. Los chavales j&oacute;venes perciben que ser hombre es malo, que ser hetero es malo y que los hombres son culpables hasta que se demuestre lo contrario. El discurso de 'ahora parecemos todos violadores' ha calado en ellos. Estos gur&uacute;s que han emergido ahora les ofrecen soluciones simples, f&aacute;ciles; les dan respuestas y les interpelan. &iquest;Por qu&eacute; tienen una audiencia tan masculina estos podcasts y estos <em>youtubers</em>? Porque la masculindad hegem&oacute;nica se basa en que el hombre es autosuficiente, proveedor y ostenta la autoridad racional. Hablamos de masculinidad Forocoches: un buen carro, un buen sueldo y un buen pene&rdquo;, explica Garc&iacute;a-Mingo.
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer parad&oacute;jico que los eslabones m&aacute;s d&eacute;biles de la cadena alimentaria patriarcal se sientan m&aacute;s interpelados por un <em>coach</em> hipertr&oacute;fico que les llama gordos y les insta a hacer <em>burpees</em> y a ser alfas en lugar de betas antes que por el feminismo, cuyo prop&oacute;sito de demolici&oacute;n patriarcal, sobre el papel, les libera de la exigencia de asumir roles supradominantes y competitivos. Garc&iacute;a-Mingo, sin embargo, no lo ve contradictorio. &ldquo;Los insultos, los retos y las provocaciones forman parte de un c&oacute;digo muy masculino de relacionarse. Cuando Amadeo Llados insulta a su audiencia, est&aacute; haciendo el papel del entrenador deportivo o el mentor que busca sacar un diamante del barro. En el fondo, esos espectadores se sienten interpelados, y cuando te sientes interpelado, te sientes atendido, te sientes mirado, mientras que el relato feminista les hace sentirse 'no mirados', les hace sentirse invisibilizados&rdquo;, dice la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Ram&oacute;n Nogueras, por su parte, coincide en se&ntilde;alar las arenas movedizas de nuestra realidad pol&iacute;tica y econ&oacute;mica como el atrapante fango para incautos del que se benefician los peores depredadores de la selva. &ldquo;Vivimos momentos percibidos como de gran incertidumbre, especialmente en dos &aacute;reas que han cambiado much&iacute;simo en los &uacute;ltimos tiempos: por un lado el acceso al trabajo y la vivienda, que con las din&aacute;micas actuales se han vuelto extremadamente hostiles para las personas j&oacute;venes, y por otro lado el cambio a mejor de la sociedad, siendo m&aacute;s inclusiva y feminista; lo cual causa que ahora algunos hombres, especialmente j&oacute;venes, tengan la percepci&oacute;n de que conseguir una pareja es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil o imposible, simplemente porque ahora las mujeres tienen una libertad de elecci&oacute;n que antes no ten&iacute;an&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Por qué tienen una audiencia tan masculina estos &#039;youtubers&#039;? Porque la masculindad hegemónica se basa en que el hombre es autosuficiente, proveedor y ostenta la autoridad racional. Masculinidad Forocoches: un buen carro, un buen sueldo y un buen pene</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elisa García-Mingo</span>
                                        <span>—</span> profesora de Sociología en la UCM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Un bungal&oacute; en Tailandia</strong></h3><p class="article-text">
        La tesis del mundo precario como caliente caldo de cultivo para el mesianismo toma cuerpo al tropezarnos con uno de los conceptos m&aacute;s repetidos en el ecosistema gurubr&oacute;: la libertad financiera. Este lema es el ansiol&iacute;tico invencible, casi taumat&uacute;rgico, de todas las inquietudes contempor&aacute;neas. Un Valhala mental con el que so&ntilde;ar para vivir una vida sin esclavitudes, la fantas&iacute;a autonomista radical donde el &uacute;nico jefe eres t&uacute;. Libertad financiera es encontrar el punto de equilibrio basal en el que el dinero deja de suponer esfuerzo y pasa a ser una consecuencia casi meteorol&oacute;gica de tu d&iacute;a a d&iacute;a: cae sobre ti como cae la lluvia, en un flujo tan natural como aproblem&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes predicadores de este nirvana econ&oacute;mico es <a href="https://sergiocanovas.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sergio C&aacute;novas Rico</a>, orador de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/placa-trabajadores-corpulentos-e-intimidacion-metodos-empresa-desokupa-condenada-justicia_1_10706734.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aspecto menos Desokupa</a> que Llados pero de similar calado en redes que imparte en grandes auditorios como el Palacio Vistalegre de Madrid &ldquo;eventos intensivos de alto impacto&rdquo;, o sea charlas motivacionales de corte &eacute;pico-sentimental. Sus conferencias proponen soluciones f&aacute;ciles a problemas complejos en un caldo est&eacute;tico que mezcla la banda sonora de pel&iacute;culas como <em>Gladiator</em> con la l&iacute;rica de los anuncios de corredur&iacute;as de seguros. &ldquo;Hay gente que es libre financieramente y no lo sabe, porque tiene una casa que vale 200.000 euros&rdquo;, cuenta Can&oacute;vas <a href="https://www.instagram.com/stories/direct/3287548114000608534_3613568072" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en uno de sus v&iacute;deos m&aacute;s compartidos</a>. Y a continuaci&oacute;n aporta el consejo que volatiliza los grilletes financieros de la vida del peque&ntilde;o propietario medio: &ldquo;Yo digo: 'V&eacute;ndela e invierte ese dinero&rsquo;. 20.000 al a&ntilde;o; 2.000 al mes. En Tailandia, un bungal&oacute; en frente a la playa vale 250 d&oacute;lares; te quedan 1.800. Un masaje vale tres d&oacute;lares, comer vale tres d&oacute;lares. Vives en el para&iacute;so. Eres libre. &iquest;Para qu&eacute; te est&aacute;s complicando la vida?&rdquo;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Uno de los conceptos más repetidos en el ecosistema gurubró es &#039;libertad financiera&#039;. Encontrar el punto de equilibrio basal en el que el dinero deja de suponer esfuerzo y pasa a ser una consecuencia casi meteorológica de tu día a día: cae como la lluvia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vestido siempre de negro y peinado con mo&ntilde;os trenzados que remiten a la est&eacute;tica de H. R. Giger, C&aacute;novas te invita en su web a energizar el alma con un C.A.F.&Eacute;., siendo la C de <em>&ldquo;coach&rdquo;</em>, la &ldquo;A&rdquo; de de &ldquo;autor&rdquo;, la &ldquo;F&rdquo; de &ldquo;formador&rdquo; y la &ldquo;E&rdquo; de &ldquo;emprendedor&rdquo;. Aunque su mensaje es opuesto al del mundo Llados &ndash;&eacute;l vende positividad como una especie de fuel invisible para el motor del &eacute;xito, con <em>claims</em> como &ldquo;conf&iacute;a en la vida&rdquo; o &ldquo;despierta tu h&eacute;roe interior&rdquo;&ndash;, la fidelidad mariana de su comunidad de adeptos hace saltar algunas alarmas. Su principal activo de venta es, de nuevo, el consuelo.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Ram&oacute;n Nogueras alerta sobre los peligros de estas pr&eacute;dicas vendidas como inyecci&oacute;n moral para las masas. &ldquo;Un <em>coach</em> es una persona que se ha formado en una disciplina que no tiene validez acad&eacute;mica ni emp&iacute;rica&rdquo;, se lamenta. &ldquo;Las cosas que el <em>coaching</em> propone que son v&aacute;lidas son tomadas de la psicolog&iacute;a, y el resto es filfa. Un <em>coach</em> s&oacute;lo est&aacute; avalado por haber pagado dinero para formarse como <em>coach</em>, y cada asociaci&oacute;n de <em>coach</em> pone su criterio de lo que es ser <em>coach</em>, lo cual es b&aacute;sicamente in&uacute;til&rdquo;, advierte Nogueras. Sus palabras reabren el viejo debate del intrusismo profesional: &iquest;hasta qu&eacute; punto es l&iacute;cito que los <em>coaches</em> presuman de hacer en un par de sesiones demi&uacute;rgicas de fuegos artificiales y <em>charlaTEDismo</em> lo que los profesionales en psicolog&iacute;a tardan meses o a&ntilde;os de terapia en conseguir?&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/C5Qqtc2B-v_/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/C5Qqtc2B-v_/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/C5Qqtc2B-v_/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Sergio Cánovas Rico (@sergiocanovasrico)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h3 class="article-text"><strong>La guerra del contenido</strong></h3><p class="article-text">
        Lo cierto es que la red, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ha ido dando respuesta urgente a la proliferaci&oacute;n del <em>vendehumismo</em> librando la batalla en campo rival. Cada vez son m&aacute;s habituales los perfiles de <em>youtubers</em> o creadores de contenido que tratan de desarticular los discursos embaucadores en las propias redes sociales. Perfiles como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wr4VB82EooQ&amp;list=PLnfVZ4ANQFwfv8QLTFIcPFdbYSii4ZWsK" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carles Tamayo</a> (famoso por sus reportajes de investigaci&oacute;n sobre sectas), <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_WwB9zQFhVM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Gata de Schr&ouml;dinger</a> (divulgadora cient&iacute;fica <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/maquina-plasma-frio-pablo-motos-ensena-pseudoterapias_1_11257283.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra el magufismo</a>) o <a href="https://www.youtube.com/@LordDraugr/videos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lord Draugr</a> (especializado en la denuncia de estafas) son ejemplo de esta corriente. Sin embargo, un examen detallado de su caligraf&iacute;a digital &ndash;de su est&eacute;tica, de sus modismos, de las miniaturas de sus v&iacute;deos&ndash; evidencia que, desde las buenas intenciones, usan una ret&oacute;rica muy similar a los de los charlatanes que denuncian en sus canales. Titulares como <em>Me PERSIGUEN en esta SECTA PELIGROSA</em>, <em>La VERDAD detr&aacute;s de los dos mayores ESTAFADORES de Internet</em> <em>o Las 5 estafas m&aacute;s &Eacute;PICAS del mundo</em> revelan que las may&uacute;sculas son los esteroides de la investigaci&oacute;n <em>online</em>.
    </p><p class="article-text">
        Escribir sobre Internet es un aburrido <em>murder mistery</em> donde el villano de verdad es siempre el mismo sospechoso con cara de mayordomo avieso: el contenido, el hambre insaciable de contenido. Que nadie malinterprete esto: no existe equidistancia posible entre una figura que basa su modelo de negocio en la venta de humo y otra que lo hace en, pongamos, el m&eacute;todo cient&iacute;fico; ahora bien, el molde que Internet ha creado para el triunfo viral de Los Buenos y Los Malos de esta historia es el mismo. Ambos bandos siguen con el dedo la biblia del <em>engagement</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la misma disyuntiva en la que se encuentran los medios de comunicaci&oacute;n desde su nacimiento. Todos vivimos bajo la dictadura del formato &ndash;del titular&ndash;, desde el m&aacute;s sensacionalista al m&aacute;s riguroso de los diarios. Y en la red, por alguna raz&oacute;n, estamos viviendo un <em>remake </em>atomizado de las sagradas escrituras, donde a tiempos convulsos se multiplican los or&aacute;culos. Para evitar que los descarriados paguen fortunas por palabrer&iacute;a inane o fermenten su malestar en odio quiz&aacute; haya que someterse a las leyes del algoritmo y convertirse en marca, en marca virtuosa. Cuesti&oacute;n de formato y de competencia. Es necesario que haya Tamayos y Gatas de Schr&ouml;dinger hablando frente a unos buenos Shures. Es necesario desprogramar. Porque TikTok es hoy la nueva cervecer&iacute;a Hofbr&auml;uhaus a la que muchos clientes acuden con el prop&oacute;sito de evadirse y de la que salen con ideas siniestras en la cabeza tras escuchar una perorata. Y una civilizaci&oacute;n, lo sabemos, empieza siempre a destruirse con un hombre hablando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Apr 2024 20:13:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dejarlo todo para ganar 15 euros al mes: la trampa de los pseudogurús de la libertad financiera que captan a jóvenes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Redes sociales,Youtubers,Youtube,TikTok,Estafas,Influencers,Dinero,Misoginia,Fitness]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Odio, fanatismo y deshumanización: ¿qué ha pasado en redes con los seguidores de 'OT 2023'?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ot-2023-final-fandom-odio-redes_1_10931650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/534431a0-494f-41ae-99f0-9ee2a23ce0ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Odio, fanatismo y deshumanización: ¿qué ha pasado en redes con los seguidores de &#039;OT 2023&#039;?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras abandonar la televisión lineal para emitirse por 'streaming' en Prime Video, la cultura religiosa que el formato siempre ha fomentado en las comunidades fan ha alcanzado en esta, su primera edición cien por cien Internet, la gran apoteosis</p><p class="subtitle">'OT 2023' y Noemí Galera se plantan ante el odio contra los concursantes: "No vamos a consentir faltas de respeto"</p></div><p class="article-text">
        Opinar distra&iacute;damente sobre <em>Operaci&oacute;n Triunfo</em> en 2024 es practicar la apicultura vestido de playa. El visionado espor&aacute;dico o el tuiteo casual no son ya posibles. Tras abandonar la televisi&oacute;n lineal para emitirse por <em>streaming</em> en Prime Video, la cultura religiosa que el formato siempre ha fomentado en las comunidades fan ha alcanzado en esta, su primera edici&oacute;n cien por cien Internet, la gran apoteosis.
    </p><p class="article-text">
        Uno no se encuentra con <a href="https://www.eldiario.es/vertele/temas/ot-2023/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>OT 2023</em></a><em> </em>por accidente, mediante un zapeo picaflor, sino que va a &eacute;l a conciencia, logue&aacute;ndose en su cuenta de Amazon y dispuesto a pasar 100 minutos de atenci&oacute;n exclusiva en cada gala. Esta fidelidad esencial tiene su extensi&oacute;n en el comportamiento <em>online</em> de los espectadores del programa, que organizan alrededor de sus favoritos toda una <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/ot-2023-noemi-galera-plantan-odio-concursantes-no-consentir-faltas-respeto_1_10929860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narrativa en redes sociales m&aacute;s centrada, a veces, en descalificar</a> a los adversarios que en ensalzar a los &iacute;dolos. Est&aacute;n las guerras p&uacute;nicas, est&aacute;n las guerras napole&oacute;nicas, est&aacute;n las guerras carlistas <a href="https://twitter.com/OT_analyst/status/1756049028976972013" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y est&aacute;n las guerras de </a><a href="https://twitter.com/OT_analyst/status/1756049028976972013" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>OT 2023</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los concursantes salen a cantar, hay fans que se transforman en hinchas, como si en vez de una versi&oacute;n <em>cochechoquera</em> de <em>Let&rsquo;s get loud</em> con luces de Par&iacute;s de Noia estuvieran presenciando algo, en realidad, mucho m&aacute;s hortera &ndash;por ejemplo, una final de la Champions League&ndash; y ellos hubieran elegido ya equipo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Varios abogados&quot; puede que no sean suficientes abogados para defender a Ruslana, pero son mejores que un solo abogado."
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            <span class="title">
                &quot;Varios abogados&quot; puede que no sean suficientes abogados para defender a Ruslana, pero son mejores que un solo abogado.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Relaciones parasociales graves</h3><p class="article-text">
        Una de las primeras voces que han dado la se&ntilde;al de alarma sobre el fen&oacute;meno es B&aacute;rbara Arena, conocida en redes como @BuArena. <a href="https://twitter.com/BuArena/status/1755323058854768747" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un tuit reciente</a>, la periodista se lamentaba de que le resultaba imposible tuitear fr&iacute;volamente sobre el programa sin recibir, de repente, una oleada de respuestas demasiado apasionadas. &ldquo;Como espectadora de los <em>realities</em> de Mediaset, s&eacute; de primera mano que el fen&oacute;meno no es nuevo; lo que ocurre es que est&aacute;bamos acostumbrados a asociar esas reacciones al p&uacute;blico de programas cuya raz&oacute;n de ser es la toxicidad&rdquo;, explica Arena a elDiario.es, aclarando que ese 'otro p&uacute;blico' &ndash;el de los<em> S&aacute;lvame</em>, <em>De viernes</em>, etc.&ndash; es un &ldquo;p&uacute;blico al que se suele mirar con desprecio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que los espectadores de <em>OT</em> eran tambi&eacute;n caricaturizados con cierto desd&eacute;n &ndash;el<em> mainstream</em> trataba a su audiencia como j&oacute;venes <em>carpeteras</em> sin gusto musical&ndash;, pero el regreso del programa a TVE en 2017 &ndash;la edici&oacute;n de Aitana y Amaia&ndash; redefini&oacute; a sus seguidores como j&oacute;venes inteligentes, civilizados, de sensibilidad progresista y muy capaces de sintetizar las injusticias que les parec&iacute;an mal del mundo en hilos de Twitter. He ah&iacute; la novedad que presenta Arena: de repente, el alumno ejemplar cambia el aterciopelado polo por un collar de pinchos y se dedica a robar la merienda a sus compa&ntilde;eros.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hubo un tiempo en que los espectadores de &#039;OT&#039; eran caricaturizados con desdén, pero el regreso del programa en 2017 los redefinió como jóvenes inteligentes, de sensibilidad progresista y capaces de sintetizar las injusticias en hilos de Twitter</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Arena analiza as&iacute; los patrones de consumo de la nueva <em>OT</em>: &ldquo;Queda claro que el gusto por consumir vidas ajenas es transversal. Yo creo que la gente est&aacute; desarrollando relaciones parasociales (v&iacute;nculos imaginarios sin que haya una interacci&oacute;n real) con este grupo de chicos. El casting ayuda (hay diversidad, parejas surgidas dentro, bastantes tramas abiertas y caracteres con aristas), pero la posibilidad de estar mirando continuamente es lo que ha resultado determinante&rdquo;, opina la escritora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los comentarios de odio hacia los concursantes en redes han sido condenados por la organización del programa a través de un comunicado.                            </span>
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        Las galas, muchas veces, son lo de menos. Lo que mueve a los fans es la observaci&oacute;n entomol&oacute;gica de sus &iacute;dolos en los directos de YouTube. C&oacute;mo van a clase. C&oacute;mo comen cereales. C&oacute;mo coquetean. &ldquo;No se juzga el talento musical sino el comportamiento diario: se da la paradoja de que personas con tremendas exigencias morales (a la hora de evaluar a los concursantes) reproducen conductas reprobables en redes (a la hora de defenderlos). En general, cuanto peor est&eacute; nuestra salud mental, cuanto m&aacute;s d&eacute;bil se encuentre nuestra estructura psicoafectiva, m&aacute;s peso volcaremos en esas hiperfijaciones que sirven de evasi&oacute;n y, a la vez, nunca sacian del todo&rdquo;, concluye Arena.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">No se juzga el talento musical sino el comportamiento diario: se da la paradoja de que personas con tremendas exigencias morales (a la hora de evaluar a los concursantes) reproducen conductas reprobables en redes (a la hora de defenderlos)</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bárbara Arena</span>
                                        <span>—</span> periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Del <em>fanfiction</em> a la homofobia</h3><p class="article-text">
        A la luz del nuevo formato <em>streaming</em> de <em>OT</em>, resulta tentador llevar un hilo rojo de la chincheta del <em>bullying</em> a la chincheta de la cultura t&oacute;xica inherente a las redes en el mapa de nuestro particular crimen medi&aacute;tico. Al fin y al cabo, es normal que un formato 'extremadamente<em> online</em>' exacerbe a los espectadores que son, ya de por s&iacute;, 'extremadamente<em> online</em>'. Hay una diferencia importante entre los adultos que hablan de 'la manera de discutir de Twitter', comparando la experiencia de estos &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os de protagonismo absoluto de las redes sociales en nuestras vidas con otros tipos de sociabilizaci&oacute;n, y la del adolescente que <em>s&oacute;lo conoce</em> esa manera de discutir. En cierto sentido, ese p&uacute;blico joven se politiza mat&aacute;ndose por defender a sus favoritos de <em>OT</em> con la misma pasi&oacute;n que los militantes de partidos que viven en burbujas tuiteras donde sus candidatos son siempre presidenciables y cualquier matiz al argumentario de partido es enseguida tachado de traici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sondeamos a algunos espectadores menores de 30 a&ntilde;os para calibrar qu&eacute; ocurre. Luc&iacute;a Ramiro, trabajadora del sector audiovisual de 26 a&ntilde;os que sigue<em> OT </em>desde la edici&oacute;n de 2017, sugiere: &ldquo;Ese <em>hate</em> est&aacute; cien por cien relacionado con los comportamientos t&iacute;picos de las redes sociales; quiz&aacute;s lo de esta edici&oacute;n no tiene tanto que ver con que sea por <em>streaming</em> como con que hemos acumulado m&aacute;s a&ntilde;os relacion&aacute;ndonos a trav&eacute;s de las redes, con la pandemia por el medio, que tambi&eacute;n tuvo un efecto en el comportamiento de la gente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese &#039;hate&#039; está cien por cien relacionado con los comportamientos típicos de las redes sociales; quizás lo de esta edición no tiene tanto que ver con que sea por &#039;streaming&#039; como con que hemos acumulado más años relacionándonos a través de las redes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Ramiro (26 años)</span>
                                        <span>—</span> trabajadora audiovisual y seguidora de &#039;OT 2023&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No&eacute; Bra&ntilde;as, graduado en filosof&iacute;a de 25 a&ntilde;os, se&ntilde;ala &ldquo;una deshumanizaci&oacute;n de base que hace ver a los concursantes como personajes de series y no como personas, por lo que se inventan sus narrativas y piensan que pueden decir cualquier cosa de ellos como si fueran Harry Potter y no una persona real. Se dan el lujo de suspender la moral e instrumentalizar discursos crueles y vejatorios para hacer da&ntilde;o&rdquo;. Seg&uacute;n este usuario, al que llegamos tras la publicaci&oacute;n <a href="https://twitter.com/dianhuburlon/status/1758130155292414394" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de un hilo viral denunciando la explosi&oacute;n de odio</a> entre algunos<em> fandoms</em>, aqu&iacute; es donde aparecen &ldquo;otros factores como la envidia, la homofobia interiorizada y el discurso <em>incel</em>, que se articulan conjuntamente en el acoso que est&aacute;n recibiendo en particular Martin y Juanjo. Con &aacute;nimo de vejarlos, primero les sexualizan y se inventan todo tipo de actividad sexual sobre ellos, para posteriormente disciplinarlos por estas actividades que ellos mismos se inventaron, que adem&aacute;s no deber&iacute;an ser algo criticable si fueran reales&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El fin de la monocultura</h3><p class="article-text">
        El guionista, actor y director de p&oacute;dcast Carles Cuevas Sedano identifica esta pasi&oacute;n t&oacute;xica con lo que &eacute;l llama el fin de la monocultura. &ldquo;La monocultura es algo que implica a mucha gente, que se sigue de manera masiva y que es transversal. En esta edici&oacute;n de <em>OT</em>, en cambio, cada semana ha habido un favorito diferente. S&oacute;lo ahora, al final, empieza a quedar claro que <a href="https://www.eldiario.es/era/orgullo-choni-romper-prejuicios-clasistas-machistas_1_10891133.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naiara</a> puede ser una posible ganadora&rdquo;, expone. &ldquo;Cada grupito de personas ha encontrado su favorito, y ese grupito ha servido para que ese favorito se quedara en el concurso. Los grup&uacute;sculos de Internet eligen a su Chiara, a su &Aacute;lvaro, a su Bea desde el primer momento y van a muerte con &eacute;l. Y aun as&iacute; tampoco tienen poder para hacerlos ganadores. Eso es muy interesante&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una deshumanización de base que hace ver a los concursantes como personajes de series y no como personas, por lo que se inventan sus narrativas y piensan que pueden decir cualquier cosa de ellos como si fueran Harry Potter y no una persona real</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Noé Brañas (25 años)</span>
                                        <span>—</span> filósofo y seguidor de &#039;OT 2023&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuevas, uno de los comentaristas tuiteros m&aacute;s ingeniosos del programa, cree que en este cambio de cultura influyen factores profundos, m&aacute;s all&aacute; de que ahora se emita por <em>streaming</em>. &ldquo;<em>OT </em>siempre funciona en un ciclo de tres a&ntilde;os. Ahora estamos en el inicio del nuevo ciclo y hay much&iacute;sima gente joven que consume entretenimiento mayoritariamente por Internet para la que &eacute;ste es el primer <em>reality</em> que ven&rdquo;, apunta. El <em>reality</em>, por su propia naturaleza, es un g&eacute;nero televisivo que induce en el espectador cierta sensaci&oacute;n de propiedad con sus protagonistas, lo que mezclado con la inmadurez de este nuevo p&uacute;blico da como resultado un c&oacute;ctel tan peligroso como divertido, agitado tambi&eacute;n por algunos cambios importantes en el formato. A juicio de Cuevas, la menor duraci&oacute;n de las galas &ndash;apenas llegan a una hora y cuarenta, frente a las tres horas que pod&iacute;a durar una gala en Telecinco o La 1&ndash; y que empiecen un poco antes de lo que tocar&iacute;a seg&uacute;n el<em> prime time</em> convencional han ayudado a fidelizar a este p&uacute;blico joven.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                paulerdo, da Etim. disc. Adj. Dicho comúnmente de los fans de un concursante llamado Paul a los que los detractores de ese mismo concursante tienen en escasa estima.                            </span>
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        Respecto al engarzamiento de esas tramas que electrizan Twitter y TikTok &ndash;qui&eacute;n ha mirado mal a qui&eacute;n, qui&eacute;n ha cuchicheado qu&eacute;&ndash;, el guionista aporta un detalle clave: &ldquo;Al haber una escaleta m&aacute;s reducida, el programa ya no puede crear una narrativa a trav&eacute;s de los v&iacute;deos resumen. Antes en las galas hab&iacute;a muchos v&iacute;deos resumen, editados por redactores; ahora, para descubrir c&oacute;mo es la vida de los chicos en la Academia s&oacute;lo puedes contar con YouTube y con los v&iacute;deos que los fans editan y cuelgan en las redes sociales&rdquo;. La propia ingenier&iacute;a interna de esas redes, debido a los cambios que los algoritmos han sufrido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os &ndash;fomentando la hiperpersonalizaci&oacute;n de los contenidos&ndash;, condiciona la manera en que el concurso es percibido por un p&uacute;blico progresivamente m&aacute;s y m&aacute;s atomizado. &ldquo;Cada concursante cuenta en las redes con su propia burbuja, es el 'para ti' de Twitter. Si t&uacute; apoyas mucho a Ruslana y te pasas mucho tiempo mirando v&iacute;deos de Ruslana, s&oacute;lo te van a salir v&iacute;deos positivos de ella y van a dejar de salirte los negativos: en tu peque&ntilde;a burbuja, Ruslana es una concursante inmaculada&rdquo;, indica Cuevas Sedano.
    </p><h3 class="article-text">Contenido y trabajo gratis</h3><p class="article-text">
        Retrotraig&aacute;monos un momento al a&ntilde;o 2018. Palacio Alb&eacute;niz de Barcelona, recepci&oacute;n de los ganadores de los Premios Ondas. Tinet Rubira, director de Gestmusic y <em>mastermind</em> detr&aacute;s de <em>Operaci&oacute;n Triunfo</em>, acude como uno de los galardonados, ya que ese a&ntilde;o el jurado premia con dos Ondas la edici&oacute;n de 2017. En uno de los tradicionales corrillos con la prensa, los periodistas &ndash;incluido el que escribe este art&iacute;culo&ndash; empiezan a sumarse a su &oacute;rbita como moscas a la miel. En estos corrillos, cuando el per&iacute;metro de un personaje que no es, per se, un primer espada empieza a engordarse de manera muy veloz y agresiva, s&oacute;lo puede significar una cosa: est&aacute; largando. Y ah&iacute; vamos todos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La propia ingeniería de las redes, debido a los cambios que los algoritmos han sufrido en los últimos años –fomentando la hiperpersonalización de contenidos–, condiciona cómo el concurso es percibido por un público progresivamente más y más atomizado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Rubira ten&iacute;a ganas de hablar y m&aacute;s ganas, concretamente, de defenderse. En aquel momento, se sent&iacute;a atacado. Tras la resurrecci&oacute;n espectacular de <em>OT 2017</em>, con Amaia, Aitana, Ana Guerra y otros concursantes que a&uacute;n permanecen en el ecosistema medi&aacute;tico, la nueva edici&oacute;n no estaba cumpliendo las expectativas de audiencia. Al menos, eso era lo que escrib&iacute;amos los periodistas en nuestras cr&oacute;nicas. Cr&oacute;nicas que a &eacute;l le disgustaban. &ldquo;Esta edici&oacute;n est&aacute; teniendo m&aacute;s &eacute;xito que la anterior. Lo que ocurre es que la opini&oacute;n publicada, o sea vosotros, est&aacute;is obcecados en decir que es peor o que interesa menos. Pero si nos remitimos a los datos, si lo miramos emp&iacute;ricamente, los datos son mejores. Hoy ha salido la nota de que el canal de YouTube ha alcanzado los mil millones de reproducciones y que somos disco de oro. El inter&eacute;s por parte del p&uacute;blico sigue siendo muy alto&rdquo;, reivindicaba el catal&aacute;n con la seguridad de quien se sab&iacute;a receptor de dos premios esa noche.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n general entre la prensa, tras su discurso, era la de un hombre a la defensiva, acorralado por la realidad, que trataba de maquillar el discreto <em>share</em> de una edici&oacute;n sobreestimando las visualizaciones de un canal de YouTube. Bien: era una sensaci&oacute;n equivocada. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, es evidente que Rubira ya estaba pensando en la siguiente fase de <em>OT</em>. Esa fase 'extremadamente <em>online</em>' del formato para personas, como dec&iacute;amos, 'extremadamente <em>online</em>'.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&#039;OT 2023&#039; va un paso más allá al introducir el &#039;show&#039; en medio de una larga conversación internetera, prescindiendo de herramientas tradicionales de redacción –los vídeos resumen– para depositar esa responsabilidad en el propio fan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/ultimo-programa-salvame-telecinco-jorge-javier-vazquez_1_10322064.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>S&aacute;lvame</em></a><em> </em>marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en el espect&aacute;culo televisivo espa&ntilde;ol al convertir a los colaboradores del programa en objeto de sus propias tramas, otorg&aacute;ndoles la facultad simult&aacute;nea de ser, a la vez, brujas e inquisidores del mismo delicioso circo, <em>OT 2023</em> va un paso m&aacute;s all&aacute; al introducir el <em>show</em> en medio de una larga conversaci&oacute;n <em>internetera</em>, prescindiendo de herramientas tradicionales de redacci&oacute;n &ndash;los v&iacute;deos resumen&ndash; para depositar esa responsabilidad en el propio fan. La brillantez de ese giro &ndash;y la causa tambi&eacute;n de que creamos caminar el tabl&oacute;n de La Hispaniola al hablar del concurso en redes&ndash; es haber supeditado el mayor despliegue televisivo habido y por haber en la historia de nuestros <em>realities</em> al siempre taquic&aacute;rdico latido del contenido. Una experiencia did&aacute;ctica como ella sola.
    </p><p class="article-text">
        A la primera edici&oacute;n de <em>OT </em>se la acusaba de alquimizar la ideolog&iacute;a neoliberal aznarista: esfu&eacute;rzate y triunfar&aacute;s. Dos d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, los fans que se pasan horas llenando de contenido demente las redes, organizando <em>fandoms</em>, editando v&iacute;deos, atacando rivales, generando ruido, han dado tambi&eacute;n con su propio esp&iacute;ritu de &eacute;poca: trabajar gratis para empresas que generan ricos dividendos con su pasi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ot-2023-final-fandom-odio-redes_1_10931650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Feb 2024 21:01:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Odio, fanatismo y deshumanización: ¿qué ha pasado en redes con los seguidores de 'OT 2023'?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Operación Triunfo,Redes sociales,Internet,Televisión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Terremoto Inés Hernand: ¿activismo o frivolidad en un ecosistema digital lleno de ruido?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ines-hernand-activismo-redes-sociales_129_10926963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88e0b174-5379-460d-bcc0-c68fda85337a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Terremoto Inés Hernand: ¿activismo o frivolidad en un ecosistema digital lleno de ruido?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En plena erupción mediática por sus palabras a Pedro Sánchez durante la cobertura a pie de alfombra en Los Goya para RTVE Play, la comunicadora trató de redirigir la atención y la ira recibidas con un tuit en el que pedía donativos para contribuir con ayuda en la franja de Gaza</p><p class="subtitle">Inés Hernand denuncia ser "una cabeza de turco" en RTVE: "Hay gente que quiere que yo no esté ahí"</p></div><p class="article-text">
        La energ&iacute;a de un linchamiento ni se crea ni se destruye: s&oacute;lo se transforma. Eso debi&oacute; pensar la presentadora In&eacute;s Hernand cuando, en plena erupci&oacute;n medi&aacute;tica por su cobertura a pie de alfombra en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/almodovar-detiene-premios-goya-responder-vox-dinero-recibimos-devolvemos-creces_1_10914596.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Goya</a>, trat&oacute; de redirigir la atenci&oacute;n y la ira recibidas por <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/pedro-sanchez-apoya-ines-hernand-reprobada-tve-icono_1_10919132.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bromear con Pedro S&aacute;nchez</a> mientras trabajaba para TVE con el siguiente tuit: &ldquo;Aprovecho el tr&aacute;fico en mi perfil en el d&iacute;a de hoy para pedir un donativo y contribuir en la ayuda humanitaria en la franja de Gaza, estamos asistiendo a un genocidio en directo&rdquo;. El mensaje iba acompa&ntilde;ado de un enlace a la web de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        El tuit de Hernand, casi un ep&iacute;tome del ciberactivismo contempor&aacute;neo, presenta la rara virtud de encarnar un regate moral de manera tan di&aacute;fana como inconsciente: por un lado, denuncia la pasividad occidental &ndash;es decir, la frivolidad&ndash; ante una hecatombe humanitaria; por otro, utiliza esa hecatombe a modo de interludio, de par&eacute;ntesis, casi de <em>spot </em>publicitario, en medio del principal drama <em>primermundista</em> de nuestro tiempo: que te lapiden en redes.
    </p><p class="article-text">
        Nada que no veamos todos los d&iacute;as &ndash;nada que no hagamos nosotros&ndash; en nuestras <em>stories</em> de Instagram. Aqu&iacute; est&aacute; mi desayuno con pan de masa madre y aguacate; aqu&iacute; est&aacute;n mis gatos, Mulder y Scully, m&iacute;ralos c&oacute;mo juegan; aqu&iacute; vemos los restos mutilados de un ni&ntilde;o en Gaza tras un bombardeo, todos somos c&oacute;mplices; aqu&iacute; con este filtro que me pone pecas, jaja. Hablamos, es importante insistir, de un s&iacute;ntoma de &eacute;poca y un pecado compartido. &iquest;Sirve de algo utilizar esa meticulosa construcci&oacute;n p&uacute;blica del yo en la que se han convertido las redes sociales para llamar la atenci&oacute;n sobre luchas colectivas? &iquest;Es el sistema <em>hackeable</em> desde las tripas de un algoritmo que lo que quiere es estabularnos en los rieles del tecnocapitalismo y que produzcamos ruido gratis dentro de un casino moral? &iquest;Banalizamos las causas nobles al convertirlas en contenido?
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1757120671497236617?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Todav&iacute;a aturdida por haberse convertido en la pi&ntilde;ata humana de medio Internet, In&eacute;s Hernand responde al tel&eacute;fono para ofrecer su punto de vista. A la pregunta de si se arrepiente de haber invocado la solidaridad palestina en medio de su crucifixi&oacute;n, duda: &ldquo;He reflexionado poco sobre ese tuit porque tampoco estoy haciendo un seguimiento directo de algo que, obviamente, es un maltrato psicol&oacute;gico al que no me quiero exponer. No quiero leer c&oacute;mo me insultan 15.000 personas distintas&rdquo;. La humorista cree que hay un claro sesgo de g&eacute;nero en las cr&iacute;ticas que recibe. &ldquo;A tenor del volumen de insultos absolutamente mis&oacute;ginos y machistas que me llegan, te dir&iacute;a que no se me est&aacute; juzgando como c&oacute;mica, sino como t&iacute;a. Que si te est&aacute;s metiendo rayas en la polla de Pedro S&aacute;nchez, que si normal que tengas las rodillas levantadas de tanto chuparla&hellip; y un largo etc&eacute;tera&rdquo;, denuncia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del tono evidentemente condenable de esas reacciones, la pregunta que sigue latiendo en el coraz&oacute;n de esta pol&eacute;mica descansa en la distinta cualidad de las churras (<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sociales-amenazan-violarte-enfrentan-internet_1_3060230.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el acoso machista en redes</a>) y las merinas (los <a href="https://www.eldiario.es/temas/gaza/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;menes de guerra en Gaza</a>). Pero Hernand defiende la oportunidad de su activismo en un momento de gran atenci&oacute;n p&uacute;blica y no lo considera de mal gusto. &ldquo;Yo he aprovechado ese tr&aacute;fico en mi perfil para redirigirlo a algo que creo que no se est&aacute; visibilizando. De forma ir&oacute;nica, tambi&eacute;n hay una peque&ntilde;a reflexi&oacute;n que lanzo a la palestra, y es: 'Oye, ya que est&aacute;is todos tan preocupados con esta chorrada [su cobertura de los Goya], a ver si os preocupan tanto otras cuestiones. No me estoy aprovechando del activismo respecto de la situaci&oacute;n que est&aacute; sufriendo la poblaci&oacute;n gazat&iacute; porque para m&iacute; no es nuevo ejercerlo en los espacios que tengo. Y he aprovechado ese tr&aacute;fico para que la gente, en la medida de lo posible, est&eacute; informada de lo que est&aacute; ocurriendo en el otro lado del mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hernand tambi&eacute;n descarta que su llamamiento a la solidaridad respondiera a un c&aacute;lculo, cual Batman que trata de deshacerse del acorralamiento de sus enemigos haciendo estallar una bomba de humo, o a una maniobra c&iacute;nica de distracci&oacute;n, como si, al verse cuestionada, se agarrara al flotador del compromiso pol&iacute;tico para navegar una marea adversa. &ldquo;No considero que me est&eacute; agarrando a ning&uacute;n flotador o que est&eacute; intentando hacer un juego de trileros. Yo me estoy comiendo las cr&iacute;ticas y he contestado en consecuencia. Mi funci&oacute;n en ese trabajo era entretener y por lo que estoy viendo, aunque sea a mi costa, se est&aacute; haciendo, con lo cual, fant&aacute;stico todo, se ha cumplido mi funci&oacute;n&rdquo;, defiende.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He aprovechado ese tráfico en mi perfil para redirigirlo a algo que creo que no se está visibilizando. De forma irónica, también hay una pequeña reflexión que lanzo: &#039;(...) A ver si os preocupan tanto otras cuestiones&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inés Hernand</span>
                                        <span>—</span> comunicadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Una activista en la corte de Prado del Rey</h3><p class="article-text">
        Pongamos un poco de contexto. En el momento de realizar esta entrevista, In&eacute;s Hernand era ya una diana multiperforada, objeto de una avalancha de cr&iacute;ticas a veces argumentadas, a veces insultantes, por el tono desenfadado de su labor como reportera en los Goya para RTVE Play, la plataforma digital de Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola enfocada a un p&uacute;blico joven. No era la primera vez que la divisi&oacute;n internetera de la p&uacute;blica contaba con un c&oacute;mico para dar una visi&oacute;n &ndash;digamos&ndash; gamberra de los premios. Antes lo hab&iacute;an hecho, en forma de dupla c&oacute;mica, Ignatius Farray y David Sainz (2019) y Jaime Caravaca y Grison, en 2020. Ninguno de ellos recibi&oacute; tantas cr&iacute;ticas como Hernand, a la que se afea ahora el uso de lenguaje soez &ndash;no m&aacute;s soez que el de los c&oacute;micos antes citados&ndash; y eructar en directo como parte de un <em>gag </em>sobre los largos tiempos de espera de las alfombras rojas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es cierto que ni Farray ni Sainz ni Caravaca ni Grison abordaron al presidente Pedro S&aacute;nchez con las siguientes palabras: &ldquo;Eres un icono, presi, &iexcl;te queremos!&rdquo;. La frase le vali&oacute; a Hernand <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/consejo-informativos-rtve-rechaza-tono-adulador-ines-hernand-pedro-sanchez-goya_1_10917227.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un comunicado</a> inusualmente duro del Consejo de Informativos de Medios Interactivos de RTVE, en el que, sin mencionarla directamente, como hacen los pol&iacute;ticos que hablan de compa&ntilde;eros de filas salpicados por casos de corrupci&oacute;n o las folcl&oacute;ricas cuando se refieren a sus exmaridos y los camuflan detr&aacute;s de construcciones campanudas como &ldquo;esa persona&rdquo;, reprobaban el comportamiento de &ldquo;una colaboradora externa&rdquo; y sentenciaban que &ldquo;el tono adulador hacia un presidente del Gobierno, sea del signo que sea, no tiene cabida en la radio televisi&oacute;n p&uacute;blica, que es la de todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En honor a la verdad, cuando Hernand llam&oacute; &ldquo;icono&rdquo; al presidente lo que hac&iacute;a era continuar un <em>running gag</em> presente durante toda su cobertura, pues era el calificativo que dedicaba a todos sus entrevistados, de manera cada vez m&aacute;s arbitraria. Tan icono fue S&aacute;nchez para la reportera como Carmen Machi, Fernando Tejero, Macarena Garc&iacute;a, David Trueba y un largo etc&eacute;tera. Un recurso de humor absurdo que, aunque puede incomodar a algunos espectadores o al Consejo de Informativos de Medios Interactivos de RTVE, estaba m&aacute;s cerca de Pablo Carbonell llamando &ldquo;guapa&rdquo; a Esperanza Aguirre que de S&aacute;nchez Drag&oacute; recibiendo a Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar en el plat&oacute; de <em>Negro sobre blanco</em> como un intelectual a la altura de Aza&ntilde;a. Era, en rigor, un vacile, no un peloteo. Pero el corte espec&iacute;fico de ese momento, extirpado de su contexto, ofreci&oacute; una imagen de la cobertura a los que no la hab&iacute;an seguido muy distinta de la que ten&iacute;an quienes s&iacute; lo hab&iacute;an hecho. Y, como siempre sucede en las din&aacute;micas cancelatorias de las redes, los dardos se dirigieron en todo momento a la persona, In&eacute;s Hernand, en lugar de a la superestructura, TVE.
    </p><p class="article-text">
        De repente, la red se llen&oacute; de cr&iacute;ticas, <a href="https://twitter.com/josferlo/status/1757089925969621385" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluso de trabajadores del ente p&uacute;blico</a>, que hablaban de la c&oacute;mica como una suplantadora que robaba el espacio a periodistas de verdad para hacer payasadas y degradar la televisi&oacute;n de todos los espa&ntilde;oles; descalificaciones que jam&aacute;s recibieron los c&oacute;micos que precedieron a Hernand como agitadores para RTVE Play.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El comunicado del Consejo de Informativos de TVE me ha hecho sentir desamparada por el mero hecho de que no ha habido ni un contraste ni una comunicaci&oacute;n previa conmigo&rdquo;, lamenta Hernand. Y aclara: &ldquo;Se hace desde informativos, cuando este programa pertenece al &aacute;rea de entretenimiento. Yo estoy contratada desde RTVE Play y quiero preservar al equipo, que ha hecho un trabajo fant&aacute;stico, pero aqu&iacute; se han metido los de informativos cuando mi cobertura no est&aacute; faltando a la &eacute;tica profesional del periodismo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La neutralidad en RTVE: &iquest;espejismo, trampa o utop&iacute;a?</h3><p class="article-text">
        Lo curioso es que este no es el primer encontronazo entre la forma que la comunicadora tiene de entender el entretenimiento y los a veces confusos atributos que se engloban dentro de ese sintagma de hierro presente en todo lo que hace el ente, para bien y para mal: servicio p&uacute;blico. En junio de 2023, a falta de un mes para las &uacute;ltimas elecciones generales, <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/rtve-retira-gen-playz-xl-orgullo-frase-ines-hernand-no-dudo-victoria-gobierno-progresista_1_10338237.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">RTVE retir&oacute; de su web un programa del espacio que entonces presentaba, </a><a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/rtve-retira-gen-playz-xl-orgullo-frase-ines-hernand-no-dudo-victoria-gobierno-progresista_1_10338237.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gen Playz</em></a>, despu&eacute;s de que Hernand dijera en directo: &ldquo;Los buenos siempre ganan (&hellip;) No dudo de la victoria de un Gobierno progresista&rdquo;. Hasta ese momento, todo apuntaba a que la renovaci&oacute;n de <em>Gen Playz</em> en la plataforma digital de TVE estaba bien encaminada. Sin embargo, tras las palabras de la presentadora se produjo un terremoto interno que gener&oacute; un nuevo escenario de incertidumbre y la necesidad de salvar los muebles con un formato veraniego (<em>Gen Playz XL Summer Edition</em>) sin su presencia y presentado &uacute;nicamente por Dar&iacute;o Eme Hache, que se emiti&oacute; hasta la cancelaci&oacute;n definitiva del programa en el mes de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        Cabe preguntarse si aquellas declaraciones de la presentadora y sobre todo un tuit en el que reiteraba su postura incluso despu&eacute;s de haber sido retirado el programa de la pol&eacute;mica pudieron generar malestar en los compa&ntilde;eros de equipo. Pese a todo, y aun asumiendo que la frase del Orgullo fue un momento &ldquo;de vehemencia&rdquo;, In&eacute;s Hernand defiende su derecho a marcar perfil propio. &ldquo;Entiendo que haya gente que diga: 'Esta t&iacute;a nos va a joder el trabajo por decir sandeces', pero para m&iacute; no lo son. Cuando termin&oacute; el Orgullo, todo eran v&iacute;tores y abrazos, y al d&iacute;a siguiente era la peor persona del mundo&rdquo;, recuerda. La presentadora insiste en que vivi&oacute; con tristeza aquella etapa. &ldquo;Yo, como persona solidaria con los compa&ntilde;eros con los que he trabajado durante tres a&ntilde;os y medio, en cuanto pasa esto, obviamente, lo primero que hago es llorar y decir: 'Por el amor de Dios, que le afecte al menor n&uacute;mero posible de gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hernand defiende que no es sano trabajar con miedo a decir algo que pueda hacer caer todo un sistema de trabajo, y considera injusto que el foco est&eacute; s&oacute;lo en ella. &ldquo;Si el proyecto se cae por una cuesti&oacute;n personalista, entonces algo va mal en ese proyecto. Entiendo que se me diga: 'S&eacute; m&aacute;s comedida', pero te voy a decir la verdad, creo que hay que ser un poco m&aacute;s valiente, en general. Esa es mi opini&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El cari&ntilde;o de toda esta gente</h3><p class="article-text">
        Antes de saltar a la fama como presentadora de <em>Gen Playz</em>, In&eacute;s Hernand trabajaba en un despacho de abogados y manten&iacute;a un canal de YouTube de divulgaci&oacute;n legal. Hoy es la mitad de los p&oacute;dcast <em>Saldremos mejores</em>, junto a Nerea P&eacute;rez de las Heras, y <em>Payasos y fuego</em>, junto a Ignatius Farray &ndash;ambos compaginan su emisi&oacute;n regular con <em>shows </em>en directo&ndash;; copresentadora de <em>No s&eacute; de qu&eacute; me hablas</em> al lado de Mercedes Mil&aacute; y colaboradora de <em>Hora 25</em>, en la Cadena SER. Fue precisamente en el programa de Aimar Bretos donde hizo <a href="https://twitter.com/Hora25/status/1757139920789946409" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su primera aparici&oacute;n p&uacute;blica</a> tras el revuelo de los Goya. &ldquo;Por mucho que les duela, soy comunicadora y entretengo. Alrededor de mi factura giran seis salarios&rdquo;, dijo ante el micr&oacute;fono de la SER. Adem&aacute;s de sus trabajos de cara al p&uacute;blico, ha fundado una agencia de gesti&oacute;n de talentos digitales. Se ha convertido, de una u otra manera, en una mujer-empresa, que aparte de todos esos trabajos antes mencionados &ndash;nos dejamos en el tintero otras colaboraciones de este mismo a&ntilde;o en programas ya cancelados como <em>M&aacute;s vale s&aacute;bado</em> <em>o La plaza</em>&ndash; no deja de producir en su perfil de Instagram, con un volumen de <em>stories </em>y publicaciones capaces de rivalizar con cualquier <em>influencer</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más probable, en el caso especifiquísimo y paradigmático de Inés Hernand, sea que sus palabras en el Orgullo acabaran siendo más decisivas (para sus compañeros de programa) que su tuit de Gaza (para los palestinos)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando In&eacute;s Hernand, luciendo unas gafas de sol gal&aacute;cticas, se posiciona en la rueda de prensa del Benidorm Fest <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/benidorm-fest-ines-hernand-participacion-israel-eurovision-2024-masacre-genocidio_1_10878549.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra la participaci&oacute;n de Israel en Eurovisi&oacute;n</a>, hay estructuras que tiemblan en Prado del Rey, desde directivos que probablemente piensen 'ahora me va a tocar una llamada de arriba' a el&eacute;ctricos, c&aacute;maras y maquilladores que quiz&aacute;s se digan para sus adentros: 'Llevo tres a&ntilde;os viniendo a currar a Benidorm y ojal&aacute; ahora no cancelen el festival por culpa de esto'. Pero esas no son las n&oacute;minas a las que Hernand se refiere en su <em>speech</em> de la SER &ndash;pues dentro del Benidorm Fest y de sus trabajos con RTVE Play es una pieza m&aacute;s del engranaje&ndash;, sino a los puestos de trabajo que orbitan alrededor de los cortes de 30 segundos que sube a Instagram destacando lo mejor de cada una de sus intervenciones, a la econom&iacute;a digital que emerge de su destello como chica de moda. Es la t&iacute;a que te cuenta las noticias del d&iacute;a en las <em>stories</em> de Instagram; la voz femenina y transgresora que sacude la caspa de un panorama medi&aacute;tico dominado por discursos apolillados y conservadores. Y, tambi&eacute;n, es su propia jefa. Y una estrella.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, puede parecer que hay intereses contrapuestos cuando a In&eacute;s Hernand &ndash;o a cualquier c&oacute;mico/presentador/caricato/lo que sea con cierto relieve p&uacute;blico&ndash; le pregunten por cuestiones candentes de actualidad mientras trabaje en TVE: por un lado, los intereses de quienes quieren que ese proyecto funcione dentro de unos par&aacute;metros de cierta neutralidad y no se caiga; por el otro, el inter&eacute;s de la estrella de turno porque le digan 'ah&iacute; est&aacute;s, reina, sirviendo co&ntilde;o' en Twitter. &ldquo;El cari&ntilde;o de toda esta gente&rdquo;, bien lo sabemos, es <a href="https://twitter.com/SpainReacti0ns/status/1335909419717111808" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un patrimonio como cualquier otro dentro del olimpo televisivo</a>.
    </p><p class="article-text">
        En su conversaci&oacute;n con este diario, In&eacute;s Hernand refuta cualquier sospecha de que esos 'sirviendo co&ntilde;o' &ndash;esos aplausos, esa autopercepci&oacute;n delicadamente construida de vengadora de la clase trabajadora&ndash; sean una moneda tangible en su capital emocional. En realidad, explica, su activismo s&oacute;lo le trae disgustos. &ldquo;Lo que me acaba de ocurrir con los Goya me ha tirado abajo otro trabajo. Ha llamado ya una marca y ha dicho: 'Mira, no queremos trabajar con In&eacute;s'. Por supuesto que tiene un precio utilizar mi posicionamiento y mi influencia para soltar determinados discursos&rdquo;, afirma. Es la tercera vez que le ocurre desde que es un personaje p&uacute;blico. Adem&aacute;s, explica, otra marca se ha negado a prestarle ropa en sus trabajos para evitar que se la relacione con ella.
    </p><h3 class="article-text">La banalidad del bien</h3><p class="article-text">
        Es leg&iacute;timo cuestionarse hasta qu&eacute; punto el verdadero activismo exige de verdad un sacrificio m&aacute;s ambicioso que el 'no te ajunto' de un par de marcas de moda; tan leg&iacute;timo como, quiz&aacute;s, demag&oacute;gico. Tambi&eacute;n es leg&iacute;timo preguntarse por las consecuencias, raz&oacute;n &uacute;ltima de cualquier quebradero de cabeza ligado al activismo. Hacemos algo (una protesta) para que pasen cosas (cambios). Y mientras el activista digital se atormenta pensando si de verdad tendr&aacute; alguna consecuencia que comparta ese tuit de Amnist&iacute;a Internacional o ese <em>reel</em> de Greenpeace (lamentando, en su fuero interno, que lo m&aacute;s probable sea que no), un personaje visible, un famoso, una estrella, <em>sabe</em> que sus acciones pueden tener consecuencias. Aunque lo m&aacute;s probable, en el caso especifiqu&iacute;simo y paradigm&aacute;tico de In&eacute;s Hernand, sea que sus palabras en el Orgullo acabaran siendo m&aacute;s decisivas (para sus compa&ntilde;eros de programa) que su tuit de Gaza (para los palestinos).
    </p><p class="article-text">
        Lo que queda de fondo, por desgracia, es un debate demasiado ensuciado por el ruido. La gente que detesta a In&eacute;s Hernand &ndash;por ser de izquierdas, por ser mujer o por motivos menos <em>ogroides</em> como, por ejemplo, porque no les hace gracia, les parece una pesada o creen que en TVE s&oacute;lo deber&iacute;an hacer pantalla funcionarios de oposici&oacute;n&ndash; ha tomado este peque&ntilde;o incendio como excusa para dejar bien clara su opini&oacute;n, con independencia de que la premisa de la controversia &ndash;es decir, que In&eacute;s Hernand 'le hizo la pelota' a S&aacute;nchez&ndash; sea equ&iacute;voca o, cuanto menos, muy matizable. Del mismo modo, la izquierda apocal&iacute;ptica y la derecha c&iacute;nica que, por sistema, recelan del activismo digital siempre van a encontrar un motivo para confirmar su sesgo cada vez que un famoso pida donativos en un tuit.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La izquierda apocalíptica y la derecha cínica que, por sistema, recelan del activismo digital, siempre van a encontrar un motivo para confirmar su sesgo cada vez que un famoso pida donativos en un tuit</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y, aun as&iacute;, la duda siempre va a estar entre nosotros cuando apretemos el bot&oacute;n de 'compartir' a un <em>post</em> de denuncia. &iquest;Banalizamos las causas nobles al mezclarlas en el engrudo ilegible de las redes sociales? El <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/guillermo-zapata-guion-votacion-reforma-laboral-pareceria-succession_1_10349570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escritor y guionista Guillermo Zapata</a>, una de las voces que m&aacute;s han reflexionado sobre el activismo en un entorno digital, le da la vuelta a esta pregunta. &ldquo;Creo que estamos en un momento, especialmente en Internet, donde el ecosistema es banal. La transformaci&oacute;n en contenido, es decir, en algo medible y orientado a capturar la atenci&oacute;n, y la aceleraci&oacute;n de la atenci&oacute;n que eso conlleva, hace que todo sea estructuralmente banal&rdquo;, apunta tras ser consultado para este art&iacute;culo. Para el experto no se trata tanto de que las causas sociales puedan ser trivializadas al pasar por la picadora de carne del algoritmo como de que &ldquo;la primera preocupaci&oacute;n del activismo digital es partir de que se est&aacute; en un entorno banal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, en su etapa como concejal del Ayuntamiento de Madrid, Zapata vivi&oacute; su propio proceso de disciplinamiento social; momento de crisis que recuerda en el libro <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/increible-pesadilla-tecnologica-guillermo-zapata_1_1555968.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Perfil bajo. Libertad de expresi&oacute;n, ansiedad tecnol&oacute;gica y crisis pol&iacute;tica</em></a> (Lengua de trapo). Casi una d&eacute;cada despu&eacute;s de lo ocurrido, y a la luz de la pol&eacute;mica por In&eacute;s Hernand y el buen o mal gusto de su tuit sobre Palestina, el autor recela del valor de esta conversaci&oacute;n viciada. &ldquo;A la hora de pensar qu&eacute; es lo m&aacute;s &uacute;til para acompa&ntilde;ar a alguien que est&aacute; comiendo odio en redes, es mejor fijarse en lo que han hecho las <a href="https://www.eldiario.es/era/fenomeno-fan-internet-politica-swifties_1_10398425.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fans de Taylor Swift</a> para defenderla de los ataques conspiranoicos&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, lo que formula es una impugnaci&oacute;n contra el sentido &uacute;ltimo de este art&iacute;culo. &ldquo;En un momento de mayor visibilidad por motivos generalmente azarosos, el nivel de escrutinio perverso y moral es much&iacute;simo mayor&rdquo;, explica Zapata, que propone &ldquo;romper con la cultura de la sospecha&rdquo; y &ldquo;con la hipervigilancia y la metaconversaci&oacute;n&rdquo;. Es decir, cuestionar el proceso que nos lleva a dejar de hablar de Gaza para hablar de los motivos por los que alguien &ndash;en este caso, In&eacute;s Hernand&ndash; habla de Gaza. &ldquo;Las redes son un espacio donde b&aacute;sicamente creamos poqu&iacute;simo y reaccionamos much&iacute;simo&rdquo;, concluye el escritor.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estamos en un momento, especialmente en Internet, donde el ecosistema es banal. La transformación en contenido, en algo medible y orientado a capturar la atención, y la aceleración de la atención que eso conlleva, hace que todo sea estructuralmente banal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guillermo Zapata</span>
                                        <span>—</span> guionista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El periodismo est&aacute; enredado en la misma telara&ntilde;a. Nos preguntamos constantemente por el efecto desmovilizador del activismo digital, ese que nos deja un poso de culpa grumosa tras compartir un tuit desde el sof&aacute;, y cuestionamos la utilidad de diluir denuncias pol&iacute;ticas serias en un oc&eacute;ano de gifs de Minions y gatitos; al mismo tiempo, cuando surge una pol&eacute;mica <em>cliquera</em>, medi&aacute;tica, potente, buscamos grietas para activar ese sistema de hipervigilancia del que habla Zapata. Es probable que un tuit pidiendo ayuda a Gaza en un momento de crisis reputacional sea fr&iacute;volo, &iquest;pero m&aacute;s o menos que triturar como contenido &ndash;aunque sea contenido <em>period&iacute;stico</em>&ndash; esa contradicci&oacute;n para tratar de extraer conclusiones grandilocuentes sobre la fama, el individualismo, el compromiso pol&iacute;tico o la disidencia digital? La energ&iacute;a de un linchamiento ni se crea ni se destruye, s&oacute;lo se transforma, tambi&eacute;n en forma de reportaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ines-hernand-activismo-redes-sociales_129_10926963.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Feb 2024 21:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Terremoto Inés Hernand: ¿activismo o frivolidad en un ecosistema digital lleno de ruido?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Internet,RTVE,Premios Goya,Activismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laconadas, cachoperías y restaurantes "muy castizos": por qué romantizamos la comida tradicional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-castizos-comida-tradicional-romantizacion_1_10869307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f3e7eb8-3b50-459f-80b5-567d3815a5b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laconadas, cachoperías y restaurantes &quot;muy castizos&quot;: por qué romantizamos la comida tradicional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Antes, un restaurante tradicional existía, a secas. Ahora, se anuncia; y lo hace con la palabra en sí, 'tradicional', cosida como un reclamo publicitario más al cartel. ¿Cuándo es tradición y cuándo inmersión turística?</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la idea colectiva que tenemos de reunirnos a comer con los amigos pueda resumirse en una vi&ntilde;eta final de Ast&eacute;rix. Es ah&iacute;, en la fraternidad circular de un jolgorio, donde se resume todo. Las comunidades, claro, se nutren de la proximidad, por eso la gastronom&iacute;a tradicional tiende a protagonizar los banquetes en franca camarader&iacute;a. Laconadas en Lal&iacute;n, cachopadas en Oviedo, casquer&iacute;a en las Castillas, marmitakos en los txokos y jabal&iacute;es cazados por Ob&eacute;lix en las aldeas galas acosadas por el Imperio. Todo eso.
    </p><p class="article-text">
        Se dir&iacute;a que lo tradicional es veh&iacute;culo de lo aut&eacute;ntico. Pero, ah, nada hay m&aacute;s atractivo para el mercado, magma tect&oacute;nico de todo lo que <em>no</em> es genuino, que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciclar lo pintoresco en forma de etiqueta</a>. Antes, un restaurante tradicional exist&iacute;a, a secas. Ahora, se anuncia; y lo hace con la palabra en s&iacute;, &ldquo;tradicional&rdquo;, cosida como un reclamo publicitario m&aacute;s al cartel. En entornos urbanos proliferan negocios de cocidos, lechazo, oreja y casquer&iacute;a que, m&aacute;s que recuperar una tradici&oacute;n, proponen una inmersi&oacute;n tur&iacute;stica. Y no s&oacute;lo para el guiri con sandalias y calcetines que quiera probar &ldquo;comida espa&ntilde;ola&rdquo;, sino para el <em>hipster</em> &ndash;tal vez, tambi&eacute;n, con sandalias y calcetines&ndash; que acude a ese mundo de carpetovet&oacute;nica fotogenia en busca de <em>una experiencia</em>. Es otra clase de turismo este &ndash;est&eacute;tico, socioecon&oacute;mico, pol&iacute;tico&ndash;, pero turismo al fin y al cabo.
    </p><p class="article-text">
        De repente, el mejor plan para un grupo de amigos de entre 30 y 40 a&ntilde;os es irse a comer un cocido un s&aacute;bado. Pero mientras la comida tradicional se romantiza en ciertas ciudades grandes &ndash;especialmente en esa que empieza por M&ndash;, en gran parte del tejido auton&oacute;mico es indisociable de su din&aacute;mica social. Nadie ha dejado nunca de comer churrasco o pote con sus amigos en, digamos, A Coru&ntilde;a o Gij&oacute;n. De ah&iacute; que convenga trazar una suerte de ontolog&iacute;a de <em>lo tradi</em> en el comer para separar el grano de la paja, la carne magra del tocino y el folclore de la impostura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes, un restaurante tradicional existía, a secas. Ahora, se anuncia; y lo hace con la palabra en sí, &#039;tradicional&#039;, cosida como un reclamo publicitario más al cartel</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CrvKO1MNubx/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CrvKO1MNubx/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CrvKO1MNubx/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Gran Clavel (@granclavel)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h3 class="article-text"><strong>Comensal&iacute;a y cultura del comer</strong></h3><p class="article-text">
        Antes de clavar el caprichoso tenedor de la raz&oacute;n entre los siempre correosos filamentos del consumo espa&ntilde;ol, es importante abordar el sentido cultural de la comensalidad: qu&eacute; implica sentarse a comer con otro, por qu&eacute; lo hacemos, por qu&eacute; nos gusta. &ldquo;La alimentaci&oacute;n es un acto social impregnado de m&uacute;ltiples relaciones sociales, en particular en entornos de relaciones pr&oacute;ximas, como la familia y los amigos&rdquo;, dice Cecilia D&iacute;az M&eacute;ndez, catedr&aacute;tica de la Universidad de Oviedo y experta en sociolog&iacute;a de la alimentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con D&iacute;az M&eacute;ndez, el acto de reunirse, darse palmadas en la espalda, y besos, y pellizcos mofleteros, mientras asamos chuletas, interesa no s&oacute;lo por las chuletas, que tambi&eacute;n, sino <em>precisamente</em> por las relaciones que hay alrededor de esas chuletas. La acad&eacute;mica subraya as&iacute; la importancia espec&iacute;fica que la gastronom&iacute;a compartida tiene en la creaci&oacute;n de comunidades culturales, afectivas y pol&iacute;ticas dentro de nuestro pa&iacute;s: &ldquo;La alimentaci&oacute;n en Espa&ntilde;a estructura la vida social tanto o m&aacute;s que el trabajo, pues divide el d&iacute;a en dos grandes per&iacute;odos y re&uacute;ne a las personas en torno a la mesa. Nuestra estructura horaria se sustenta de manera especial en la alimentaci&oacute;n, con dos comidas principales, no solo una en la tarde, como sucede en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses del resto de Europa, y con unos horarios que alargan el d&iacute;a y sobre todo la tarde, lo que nos permite llenarla de actividades con otras personas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En entornos urbanos proliferan negocios de cocidos, lechazo, oreja y casquería que, más que recuperar una tradición, proponen una inmersión turística</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        D&iacute;az M&eacute;ndez se&ntilde;ala que en Espa&ntilde;a tenemos dos paradas extradom&eacute;sticas fundamentales: el &ldquo;verm&uacute;&rdquo; y el &ldquo;tardeo&rdquo;. Tanto el templo del aperitivo como <a href="https://www.eldiario.es/vertele/audiencias-tv/miercoles-17-enero-2024-y-ahora-sonsoles-firma-emision-vista-temporada-gana-holgura-tardear_1_10846749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la vespertina invocaci&oacute;n </a><a href="https://www.eldiario.es/vertele/audiencias-tv/miercoles-17-enero-2024-y-ahora-sonsoles-firma-emision-vista-temporada-gana-holgura-tardear_1_10846749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>anarr&oacute;sica</em></a> est&aacute;n asociadas a nuestro horario laboral partido, que divide el d&iacute;a en dos (hambrientas) mitades: el pincho de media ma&ntilde;ana y la ca&ntilde;a de la tarde. &ldquo;Son muchas horas sin comer&rdquo;, arguye la soci&oacute;loga con empat&iacute;a. El ritmo de vida espa&ntilde;ol, pues, imprime una necesidad hist&eacute;rica de picoteo, que se hermana con esa otra costumbre tantas veces vertebradora de &eacute;pica: la comilona.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&Eacute;tica y pol&iacute;tica de la comilona: los casos vasco y gallego</strong></h3><p class="article-text">
        Un espa&ntilde;ol &ndash;incluido el que jam&aacute;s se definir&iacute;a como tal&ndash; disfruta, ritualiza y <em>conspira</em> comiendo. Es c&eacute;lebre el adagio period&iacute;stico seg&uacute;n el cual, tras el 23F y el asentamiento de la Transici&oacute;n, el ruido de sables dio paso al ruido de tenedores: esas reuniones entre pol&iacute;ticos y empresarios que agitan las estructuras del Estado a fuerza de alargadas sobremesas. Pero no s&oacute;lo se hace &ndash;o se deshace&ndash; pa&iacute;s en los reservados; tambi&eacute;n desde el gran intestino civil del provincianismo: las sociedades gastron&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        En su ensayo <em>Modernizaci&oacute;n reluctante. Cultura plebeya y econom&iacute;a moral en el Pa&iacute;s Vasco</em>, el soci&oacute;logo alem&aacute;n Andreas Hess defini&oacute; los txokos como las &ldquo;arterias de la sociedad vasca&rdquo;. No es casual que el largo pre&aacute;mbulo del <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/nueva-euskadi-liberada-terrorismo-eta-cumple-diez-anos-sido-soplo-aire-fresco-sociedad-vasca_1_8403367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proceso de paz</a>, aquellas antol&oacute;gicas reuniones entre Jes&uacute;s Eguiguren y Arnaldo Otegi que precedieron a la negociaci&oacute;n final con ETA, fueran, sobre todo, para comer y ver qu&eacute; tal iba la cosa. <a href="http://www.javierortiz.net/voz/iturri/txillarre-proceso-de-paz-a-fuego-lento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Preguntado en 2012 sobre si aquellos encuentros en un caser&iacute;o de Elg&oacute;ibar ten&iacute;an un pronunciado car&aacute;cter pol&iacute;tico</a> en sus inicios, el mesonero Pello Rubio respond&iacute;a: &ldquo;No te creas. Entre los a&ntilde;os 2001 a 2005, har&iacute;amos unas 40 reuniones, unas 40 comidas o cenas. No ten&iacute;amos un calendario fijo. A veces nos reun&iacute;amos para desayunar, otras veces para comer y, muchas otras, para cenar; depend&iacute;a de sus agendas&rdquo;. &iquest;Hubiera alcanzado Euskadi la paz si, en vez de en el caser&iacute;o Txilarre, Eguiguren y Otegi hubieran comido en una pizzer&iacute;a?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La alimentación en España estructura la vida social tanto o más que el trabajo, pues divide el día en dos grandes períodos y reúne a las personas en torno a la mesa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cecilia Díaz Méndez</span>
                                        <span>—</span> catedrática de UNIOVI especializada en sociología de la alimentación
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un pa&iacute;s se mueve a fuerza de platos de la casa: no hay m&aacute;s. De ah&iacute; la importancia de la comilona en el hilvanamiento simb&oacute;lico de las naciones. Lo sabe la izquierda abertzale, lo saben las fuerzas independentistas catalanas que organizan &ldquo;cal&ccedil;otadas republicanas&rdquo; y lo sab&iacute;a la derecha fraguista, que patent&oacute; en los 80 una forma masiva de vertebrar el rural a golpe de <em>paparota</em>: los c&eacute;lebres m&iacute;tines peperos con gaitas, pulpo, churrasco y empanada que confund&iacute;an &ndash;y a&uacute;n confunden&ndash; su puesta en escena con una romer&iacute;a. En ese no saber si est&aacute; uno saludando al novio de una boda o al candidato a una gobernanza, el PPdeG encontr&oacute; una manera de instalar a la autonom&iacute;a en un marco clientelar y conservador por la v&iacute;a que m&aacute;s desconcierta a la izquierda: la v&iacute;a festiva.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que, ahora que Galicia parece asomarse a una posibilidad cierta de romper con esa hegemon&iacute;a, los candidatos del cambio hayan aparcado de su agenda la necesidad &ndash;por otra parte muy progresista y amparada por el consenso cient&iacute;fico&ndash; de reducir el consumo de carne. Nada puede vigorizar m&aacute;s al PP feudal que arrogarse el papel de &uacute;nicos defensores de comer con alegr&iacute;a. Tal vez la izquierda gallega haya aprendido la lecci&oacute;n de Lula da Silva, que recuper&oacute; el poder en Brasil reivindicando euf&oacute;rico que <a href="https://piaui.folha.uol.com.br/eleicoes-2022/o-churrasquinho-que-salvou-lula/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;o povo tem que voltar a comer um churrasquinho e uma cervejinha&rdquo;</a> (el pueblo tiene que volver a comer churrasco y cervecita). Si hablamos de poder, un churrasco no es ni de izquierdas ni de derechas, un churrasco es del pueblo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Madrid, Madrid, Madrid</strong></h3><p class="article-text">
        Pongamos ahora m&uacute;sica de chotis. A diferencia de lo que sugieren las teles de San Sebasti&aacute;n de los Reyes, Madrid no es el mejor term&oacute;metro posible para tomar la temperatura real al conjunto del pa&iacute;s, pero s&iacute; nos resulta &uacute;til para entender la caricatura que Espa&ntilde;a se hace de s&iacute; misma. Tambi&eacute;n a la hora de comer.
    </p><p class="article-text">
        La dise&ntilde;adora gr&aacute;fica e ilustradora <a href="https://www.instagram.com/camila.vieitez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camila Vi&eacute;itez</a> es una de tantas gallegas emigradas a la capital. Vecina de Lavapi&eacute;s, en apenas unos a&ntilde;os ha pasado de compartir laconadas con sus amigos de Santiago de Compostela a modo de liturgia peri&oacute;dica a ver c&oacute;mo los madrile&ntilde;os la convocan a tomar el aperitivo en museos castizos (y entra&ntilde;ables) de los horrores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Madrid, lo que se ve por la calle es que los restaurantes o bares tradicionales est&aacute;n siendo reabiertos por empresarios j&oacute;venes que mantienen el men&uacute; de siempre, como por ejemplo el Melo's, que tiene un bocadillo de lac&oacute;n muy emblem&aacute;tico&rdquo;, explica Vi&eacute;itez. Y ampl&iacute;a: &ldquo;Tambi&eacute;n hay muchos sitios que parecen bares castizos, porque han mantenido la decoraci&oacute;n, pero que luego, a nivel de carta, no lo son. Y por &uacute;ltimo, est&aacute;n los bares castizos que siguen manteniendo la misma oferta y en los que ves a algunos modernos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CxAkZ1atbAc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CxAkZ1atbAc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CxAkZ1atbAc/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Bar Melo&#39;s (@barmelos)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Aprovechando el ojo cl&iacute;nico de Camila Vi&eacute;itez para leer los itinerarios de seducci&oacute;n entre lo cl&aacute;sico y lo contempor&aacute;neo &ndash;como ilustradora, ha popularizado el g&eacute;nero de los <a href="https://www.facebook.com/vintenapraza/photos/remata-febreiro-empeza-o-entroido-e-decidimos-liberar-esta-ilustraci%C3%B3n-que-nos-f/267755314118791/?paipv=0&amp;eav=AfbqlEjF6jXrqSs6lSqre2d4NZ8RziQpTWy8d_sySr34xDKcuHx4z8Sf5hfqH91Q_7Y&amp;_rdr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bodegones de emojis</a>, retratos de naturaleza muerta decorados con repertorio ic&oacute;nico de WhatsApp&ndash;, le preguntamos si Madrid est&aacute; experimentando un revival de casticismo en su hosteler&iacute;a. &iquest;Vuelven los j&oacute;venes a comer entra&ntilde;a? &ldquo;Dentro de Madrid es cierto que se ha puesto de moda y est&aacute; bien visto ir a comer torreznos a bares con barra plateada de lat&oacute;n y paredes con azulejos, pero no s&eacute; si es un negocio con mucho futuro, ya que la mayor parte de la gente de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os tiene unos niveles de digesti&oacute;n que no permiten comer muchos torreznos&rdquo;, ironiza. 
    </p><p class="article-text">
        Para la artista, la presencia de tapas t&iacute;picas es secundaria en este fen&oacute;meno: &ldquo;El hecho de que haya torreznos en la carta se convierte en una cuesti&oacute;n est&eacute;tica, porque la gente va a esos bares castizos a hacerse una foto mientras se toman una ca&ntilde;a, una gilda o un verm&uacute; y ya est&aacute;, podr&iacute;an no servir torreznos y poner simplemente un cartel que dijera 'hay torreznos' y el reclamo funcionar&iacute;a igual&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que haya torreznos en la carta se convierte en una cuestión estética, la gente va a esos bares castizos a hacerse fotos mientras toman una caña, una gilda o un vermú. Podrían no servir torreznos y poner un cartel de &#039;hay torreznos&#039; y el reclamo funcionaría</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Camila Viéitez</span>
                                        <span>—</span> ilustradora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Capitalismo y jamones pendulares</strong></h3><p class="article-text">
        En septiembre del 2023, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/genealogias-fake-violencia-falso-manada_129_1178894.html#:~:text=Homo%20Velamine%20son%20tambi%C3%A9n%20buenos%20amigos%20del%20fake,es%20el%20sujeto%20pol%C3%ADtico%20relevante%20de%20todo%20esto." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el grupo ultrarracionalista Homo Velamine</a> &ndash;c&eacute;lula de agritpop vanguardista que ameniz&oacute; el armario de Esperanza Aguirre con <a href="https://i0.wp.com/www.homovelamine.com/blog/wp-content/uploads/DSC_10871.jpg?resize=768%2C511&amp;ssl=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una camiseta confesional</a>, que clausur&oacute; la manifestaci&oacute;n del D&iacute;a de la Mujer desplegando una gran bandera rojigualda y que, en un intento kamikaze de satirizar el sensacionalismo period&iacute;stico alrededor del caso de La Manada, acab&oacute; encontrando su ruina judicial&ndash;, realiz&oacute; una acci&oacute;n po&eacute;tico-pol&iacute;tica en el lugar m&aacute;s insospechado del casticismo culinario: el Almac&eacute;n central de los Museos del Jam&oacute;n, en Madrid. Descontentos con la nueva decoraci&oacute;n del local, que cambiaba sus se&ntilde;as de identidad m&aacute;s deliciosamente apolilladas por elementos de orden est&eacute;tico esterilizado, recogieron m&aacute;s de un centenar de firmas contra los cambios y entregaron <a href="https://buengustodeverdad.blogspot.com/2023/09/no-la-reforma-de-la-central-del-buen.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un pasqu&iacute;n protesta</a> al gerente del local. Entre <a href="https://i0.wp.com/www.homovelamine.com/blog/wp-content/uploads/DSC_10871.jpg?resize=768%2C511&amp;ssl=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus peticiones</a>, exig&iacute;an la &ldquo;sustituci&oacute;n de bombillas<em> hipsters</em> por los antiguos fluorescentes&rdquo;, la &ldquo;restituci&oacute;n de los jamones del techo&rdquo; y el retorno de &ldquo;los luminosos con los nombres 'La Central del Buen Gusto' y 'Marcelo Mu&ntilde;oz e Hijos S.A&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hemos hablado hasta ahora de catalanes que comen jugosos<em> </em>cal&ccedil;ots por su patria, de vascos que brindan con txacoli para acabar con el terrorismo, de gallegos que se embuten de carne de cerdo para abandonarse a los brazos del caciquismo (o para conjurarse contra &eacute;l). Todos ellos, actos de comensal&iacute;a folcl&oacute;rica y honesta, sin dobleces. Pero &iquest;qu&eacute; sucede cuando acudimos a lo castizo, o a su expresi&oacute;n formal m&aacute;s chocarrera, en busca de un disfrute resabiado por el <em>jij&iacute;</em>? Contactado para este art&iacute;culo, An&oacute;nimo Garc&iacute;a, el cabecilla de Homo Velamine, defiende que &ldquo;es imposible acercarse a un elemento cultural de otra &eacute;poca si no es desde la iron&iacute;a. &iquest;Puedes ser aristot&eacute;lico, comunista o punki hoy de forma preir&oacute;nica? Solo si te falta un hervor&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las dinámicas turistificadoras explotan lo experiencial, degradando los paisajes culinarios a través de rituales fingidos, decorados que esconden realidades de pobreza y falta de dignidad gastronómica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jose Berasaluce</span>
                                        <span>—</span> historiador y director del Máster de Cultura Gastronómica de la UCA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque la ofensiva de su colectivo en el Museo del Jam&oacute;n respond&iacute;a a una resistencia contra din&aacute;micas gentrificadoras, el activista no parece especialmente preocupado ante la absorci&oacute;n, por parte de grandes superficies hosteleras, de las identidades anta&ntilde;o folcl&oacute;ricas para convertir el tipiquismo en una etiqueta de mercado. &ldquo;Si el capitalismo hace eso es porque el Pueblo lo pide, y el Pueblo siempre sabe lo que hace&rdquo;, objeta An&oacute;nimo, &ldquo;por otro lado, nada vincula mejor que el capitalismo: t&uacute; vas a la otra parte del mundo y todo es extra&ntilde;o, pero ves un Starbucks y sientes tranquilidad&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C2W0RvVI2dY/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/C2W0RvVI2dY/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/C2W0RvVI2dY/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de RESTAURANTES CASTIZO (@castizomadrid)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        El historiador Jose Berasaluce, director del M&aacute;ster de Cultura Gastron&oacute;mica de la Universidad de C&aacute;diz, s&iacute; parece m&aacute;s inquieto por el fen&oacute;meno, que en conversaci&oacute;n con elDiario.es define como una &ldquo;mercantilizaci&oacute;n de lo aut&eacute;ntico&rdquo;. &ldquo;Las din&aacute;micas turistificadoras explotan lo experiencial, degradando los paisajes culinarios a trav&eacute;s de rituales fingidos, decorados que esconden realidades de pobreza y falta de dignidad gastron&oacute;mica&rdquo;, ampl&iacute;a Berasaluce. Cuando una franquicia abandona la grasaza para cubrirse de bombillas n&oacute;rdicas, se enmudecen las risitas posir&oacute;nicas pero tambi&eacute;n se produce una crisis de identidad gastron&oacute;mica y una p&eacute;rdida de patrimonio culinario, en opini&oacute;n del experto.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s o menos igual que cuando la pescadera gritona destripamerluzas es sustituida en la plaza por un Nexus-6 empe&ntilde;ado en cortar sashimi a ritmo de<em> reel</em> de Instagram. &ldquo;En este clima neoliberal gastron&oacute;mico de las ciudades tambi&eacute;n se encuentran en peligro los mercados de abastos p&uacute;blicos que est&aacute;n siendo <em>gourmetizados</em>, es decir privatizados, generando nuevas formas de exclusi&oacute;n de los grupos m&aacute;s marginales&rdquo;, abunda Berasaluce.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo &#039;tradicional&#039; puede ser una rutina en el pueblo y un reclamo de marketing en la ciudad; del mismo modo que puede insinuarse como motivo de risa cínica para unos y de orgullo popular para otros, o incluso de ambas cosas a la vez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como hemos visto, el comportamiento gastron&oacute;mico de esa cosa llamada Espa&ntilde;a difiere del rinc&oacute;n en el que hundamos la cuchara. &ldquo;Lo tradicional&rdquo; puede ser una rutina en el pueblo y un reclamo de marketing en la ciudad; del mismo modo que puede insinuarse como motivo de risa c&iacute;nica para unos y de orgullo popular para otros, o incluso de ambas cosas a la vez. Ahora bien, todo relato tiene su &eacute;tica. Y si un <em>travelling</em> es una cuesti&oacute;n moral, un jam&oacute;n colgado del techo o un cochino plantado en el centro de una romer&iacute;a con una manzana en la boca, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, la &uacute;nica diferencia moral verdaderamente observable en la comida de toda la vida, y sus usos y vicios y costumbres, es la ruta para acercarse a ella. Un grupo de amigos que comparte un churrasco como medio epic&uacute;reo de verse los unos a los otros y acabar haciendo un karaoke no ofrece fisuras en su conducta. La suya es una historia feliz. Sin embargo, ese mismo churrasco, organizado por un partido pol&iacute;tico con el fin de controlar a otros, transforma la curvatura costillar del cerdo en una sonrisa t&eacute;trica. De igual manera, no es lo mismo comer cocido para participar en un ritual carnavalero que para seguir la &uacute;ltima tendencia de TikTok, como tampoco lo es abrazar una taberna gastroaberrante por amor y reivindicaci&oacute;n sincera de las disidencias <em>trash</em> que para <a href="https://www.youtube.com/watch?v=O2iZRM35Ts0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">erguir un &iacute;ndice </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=O2iZRM35Ts0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>nelsoniano</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=O2iZRM35Ts0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y hacer: &ldquo;ja-ja&rdquo;</a>. Conviene saber por qu&eacute; nos acercamos a un torrezno. Tal vez no somos exactamente lo que comemos, pero nuestra forma de comer s&iacute; dice bastante de c&oacute;mo somos por dentro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-castizos-comida-tradicional-romantizacion_1_10869307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jan 2024 21:35:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Laconadas, cachoperías y restaurantes "muy castizos": por qué romantizamos la comida tradicional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Restauración,Comida,Tendencias,Turismo,Gentrificación,Tradiciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caso Rayo McQueer: ¿puede un vídeo viral de TikTok poner en jaque a una cafetería franquicia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/rayo-mcqueer-video-viral-tiktok-despido-trabajo-cafeteria_1_10711265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a92e8509-1a4e-45e0-b187-f439417c7d0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso Rayo McQueer: ¿puede un vídeo viral de TikTok poner en jaque a una cafetería franquicia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carmen Merina, @rayomcqueer_ en redes, se convirtió en un fenómeno viral. Empleada de una franquicia de esas de bollería glaseada y cafés en vaso de plástico, esta cordobesa de 24 años consiguió con un vídeo de TikTok enseñar la patita como 'influencer' de la precariedad laboral. También otra cosa no menos importante: que la despidieran</p><p class="subtitle">La tendencia de grabarse ordenando 'habitaciones de depresión': "Lo que ayuda es hacer un vídeo para TikTok"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Me da igual que no hayas consumido para entrar al ba&ntilde;o. No me debes un caf&eacute; ni una botella de agua: me da igual. &iquest;Quieres un descuento? Descuento aplicado. No quiero ver el cup&oacute;n: me da igual. &iquest;Que te quedas en la cafeter&iacute;a sin consumir? Me da igual, yo voy a seguir cobrando 5 euros la hora&rdquo;. Gracias a esta declaraci&oacute;n de solidaridad <em>pringada</em> &ndash;dependientes y usuarios de las macrocadenas cafeteras son, a menudo, parte de una misma clase social avasallada&ndash;, Carmen Merina, alias @rayomcqueer_ en las redes sociales, se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno viral. Empleada de una franquicia de esas de boller&iacute;a glaseada, caf&eacute;s en vaso de pl&aacute;stico, bandejas, colas y cartones sellables, esta cordobesa de 24 a&ntilde;os afincada en Granada consigui&oacute; con <a href="https://www.tiktok.com/@rayomcqueer_/video/7285769380380593441" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo de TikTok</a> publicado el pasado octubre ense&ntilde;ar la patita como<em> influencer</em> de la precariedad laboral y algo todav&iacute;a m&aacute;s serio: <a href="https://twitter.com/raquelquediu/status/1726727267747807720" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">convertirse en meme</a>. Tambi&eacute;n otra cosa no menos importante: que la despidieran.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Efectivamente, me han echado&rdquo;, anunciaba Merina en un nuevo v&iacute;deo el 19 de noviembre. De acuerdo con su testimonio, los responsables de recursos humanos de la empresa, alertados por su espumeante celebridad &ndash;adem&aacute;s de multiplicar seguidores en las redes, ha acudido como invitada al programa de debate pol&iacute;tico <em>La Sexta Xplica</em>&ndash;, decidieron prescindir de sus servicios alegando que no parec&iacute;a &ldquo;contenta con su puesto&rdquo;, y acompa&ntilde;ando su arenga con &ldquo;un dossier enorme&rdquo; lleno de pruebas que, supuestamente, justificaban la decisi&oacute;n (a saber, im&aacute;genes de las c&aacute;maras de seguridad en las que se ve a Merina sellando de m&aacute;s una tarjeta de fidelizaci&oacute;n) para evitar que impugnase el despido como improcedente. La propia interesada no parec&iacute;a demasiado afectada ni sorprendida por el movimiento. &ldquo;Me da igual&rdquo;, advert&iacute;a incidiendo en la coletilla que la ha hecho famosa, &ldquo;me voy a otro sitio a que me exploten exactamente de la misma manera&rdquo;. Pero sus fans decidieron tomar represalias contra la cafeter&iacute;a que la hab&iacute;a despedido.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que Merina nunca mencion&oacute; de forma expl&iacute;cita cu&aacute;l era su empresa, en Twitter se acab&oacute; filtrando que se trataba de una sede granadina de la franquicia Bomb&oacute;n Boss. En pocas horas, el perfil de Google de la cafeter&iacute;a en cuesti&oacute;n se llen&oacute; de calificaciones negativas. &ldquo;Despiden a sus empleados por tratar a los clientes como seres humanos y no mercanc&iacute;a&rdquo;, dec&iacute;a un usuario en una rese&ntilde;a. &ldquo;La verdad es que ha bajado mucho su nivel desde que cambiaron el personal&rdquo;, aseguraba otro. La afectada <a href="https://twitter.com/rayomcqueer_/status/1726705127023862261" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respond&iacute;a en redes as&iacute; al apoyo de sus seguidores:</a> &ldquo;Est&aacute;is tan loquites os amo tanto!!!!!!!!!&rdquo;. En apenas un mes, Rayo McQueer ha pasado de precarizada a vengadora. Ahora bien, &iquest;podr&iacute;a esta reacci&oacute;n llegar a tener consecuencias para Bomb&oacute;n Boss?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7285769380380593441"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h3 class="article-text"><strong>Gabinete de crisis (reputacional)</strong></h3><p class="article-text">
        Cynthia Gal&aacute;n, directora de la agencia de marketing Gastrosapiens, especializada en hosteler&iacute;a, cree que la crisis reputacional abierta por Rayo McQueer exige medidas dr&aacute;sticas. &ldquo;En casos as&iacute;, hay que ser muy honestos. Gran parte de los problemas de reputaci&oacute;n negativa de un negocio de restauraci&oacute;n vienen de exempleados descontentos. Ante un tema de este calibre, la empresa deber&iacute;a analizar qu&eacute; ha pasado y valorar si esa elecci&oacute;n fue o no la correcta y ser transparente para limpiar su imagen, porque el da&ntilde;o es bastante grande&rdquo;, analiza la experta. (Preguntados por la pol&eacute;mica de Rayo McQueer, desde Bomb&oacute;n Boss se comprometieron a dar su versi&oacute;n de los hechos en una entrevista telef&oacute;nica; al cierre del art&iacute;culo, esa llamada no se ha producido).
    </p><p class="article-text">
        Gal&aacute;n, que tiene m&aacute;s de quince a&ntilde;os de experiencia en el sector, defiende que una gesti&oacute;n negligente de un problema de imagen p&uacute;blica puede acabar gangrenando la viabilidad comercial de un negocio. &ldquo;He visto cerrar muchas empresas por una crisis de reputaci&oacute;n, casi siempre por no dejarse aconsejar cuando estalla&rdquo;, admite. Las <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rese&ntilde;as de usuarios</a> &ndash;y sus inevitables y temibles puntuaciones en forma de estrellita&ndash; son <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Zmu71H_6UAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el gran mendigo de </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Zmu71H_6UAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mulholland Drive</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Zmu71H_6UAA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que, a la vuelta de la esquina del inconsciente</a>, protagoniza las pesadillas hosteleras. &ldquo;Por la estad&iacute;stica que conocemos, el 94% de las personas consultan rese&ntilde;as antes de tomar una decisi&oacute;n sobre a qu&eacute; restaurante ir. La decisi&oacute;n final se toma entrando en la ficha de Google; antes Tripadvisor y El Tenedor ten&iacute;an mucho peso, ahora Google los est&aacute; eclipsando. Lo primero que ven es una puntuaci&oacute;n, y lo m&iacute;nimo imprescindible que deber&iacute;a tener un restaurante es un 4,2, siendo recomendable llegar al 4,5. Si hay menos, tenemos un problema&rdquo;, manifiesta la responsable de Gastrosapiens.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Tú puedes recibir al día diez reseñas de cinco estrellas y no pasa nada, eso sí, como llegue una reseña de una estrella, tu puntuación va a bajar, por lo que los negocios necesitan generar constantemente un volumen de reseñas positivas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cynthia Galán</span>
                                        <span>—</span> directora de la agencia de marketing Gastrosapiens
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la avalancha de comentarios negativos, Gal&aacute;n propone &ldquo;reuniones internas con el equipo y el cliente&rdquo; para &ldquo;escuchar al usuario&rdquo; y aprender de su experiencia. Y en casos de campa&ntilde;as dirigidas de cr&iacute;ticas destructivas &ndash;lo que se conoce como <em>review bombing</em>&ndash;, da la siguiente receta: &ldquo;Primero, debemos responder a esas rese&ntilde;as de forma individualizada, aportando argumentos. Y segundo, hay que hablar con Google. En nuestra experiencia, la primera y la segunda rese&ntilde;a es relativamente f&aacute;cil que la retiren, pero si es algo repetitivo, a Google le saltan las alarmas y piensa que est&aacute;s tratando de retirar todas las rese&ntilde;as negativas. Por &uacute;ltimo, toca hacer una campa&ntilde;a m&aacute;s agresiva para conseguir rese&ntilde;as positivas y que las malas se diluyan&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1726239426060173727?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de trabajo lidiando con el algoritmo del principal motor de b&uacute;squeda del mundo, Gal&aacute;n ha aprendido que los elogios no tienen el mismo peso que las invectivas. &ldquo;T&uacute; puedes recibir al d&iacute;a diez rese&ntilde;as de cinco estrellas y no pasa nada, eso s&iacute;, como llegue una rese&ntilde;a de una estrella, tu puntuaci&oacute;n va a bajar, por lo que los negocios necesitan generar constantemente un volumen de rese&ntilde;as positivas y constantes&rdquo;, revela. Por eso las campa&ntilde;as organizadas como la surgida a ra&iacute;z del despido de Carmen Merina son efectivas. As&iacute; lo confirma tambi&eacute;n Marcos Minondo, cofundador de la compa&ntilde;&iacute;a de marketing corporativo Imfluenciar. &ldquo;Cualquier empresa se puede ir a la quiebra por una crisis reputacional, yo lo he visto&rdquo;, asegura en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica con elDiario.es. Y no s&oacute;lo en el mundo de la restauraci&oacute;n. &ldquo;Muchas empresas de construcci&oacute;n han tenido que cambiarse de nombre o de sociedad para aspirar a promociones futuras debido a las cr&iacute;ticas recibidas por promociones anteriores&rdquo;, insiste.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Del sindicato a las redes</strong></h3><p class="article-text">
        Visto lo visto, el caso Rayo McQueer insin&uacute;a una lectura alentadora para la clase trabajadora: tenemos a todos los malos bajo nuestra bota o, mejor todav&iacute;a, bajo el pulgar que pulsa, inquisitivo, las estrellitas que acabar&aacute;n por volar, uno a uno, nuestros grilletes. Y sin embargo, bueno: la realidad no es tan azucarada. Una empresa de restauraci&oacute;n, peque&ntilde;a, grande o mediana, dispone de otras empresas, en este caso de marketing, capaces de guiarla en el tejido y el destejido de los algoritmos de la econom&iacute;a digital. Y los trabajadores, &iquest;qu&eacute; tienen? Ah: suena una m&uacute;sica enso&ntilde;adora de arpas y una voz penetrante dice desde el fondo de nuestras conciencias: &ldquo;anta&ntilde;o ten&iacute;an sindicatos&rdquo;. Pero (siempre hay un pero) esa tradici&oacute;n (anal&oacute;gica) de la lucha sindical parece haber sido reemplazada por la moda (digital) del <em>influencerismo</em> y el ciberculto a la personalidad. De la bomba Orsini del Liceo al estallido viral del <em>like</em>; del tic-tac al TikTok.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Aliagas, coordinadora nacional de Acci&oacute; Jove de CCOO en Catalunya, explica este trasvase por un desprestigio de la lucha sindical en beneficio del discurso neoliberal, que prima la respuesta individual sobre la colectiva. &ldquo;&iquest;Quiero un aumento salarial? Hablo con mi jefe. &iquest;No estoy contento con mi jornada laboral porque hago m&aacute;s horas de las que me tocan? Intento negociarlo yo solo con recursos humanos. El ciberactivismo es s&oacute;lo un s&iacute;ntoma de esta din&aacute;mica: como yo mismo soy el protagonista y no me planteo la organizaci&oacute;n colectiva, cuando tengo un problema o quiero defender una causa lo hago desde mi cuenta de Twitter, Instagram o TikTok con el objetivo de viralizar&rdquo;, razona Aliagas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esa tradición (analógica) de la lucha sindical parece haber sido reemplazada por la moda (digital) del &#039;influencerismo&#039; y el ciberculto a la personalidad. De la bomba Orsini del Liceo al estallido viral del &#039;like&#039;; del tic-tac al TikTok.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a todo, esta sindicalista es m&aacute;s integrada que apocal&iacute;ptica y cree que las sinergias entre la calle y las redes sociales son no s&oacute;lo posibles, sino necesarias. &ldquo;El sindicalismo no se puede quedar anticuado ni desactualizado de los avances tecnol&oacute;gicos y digitales que estamos viviendo&rdquo;, sentencia. Aliagas reconoce que ha seguido la denuncia de Rayo McQueer por las redes y le ha parecido de cierto valor pedag&oacute;gico. &ldquo;Para las empresas, la imagen de la marca es crucial, y en el caso de Rayo McQueer esta ha quedado extremadamente perjudicada debido a que se filtr&oacute; el nombre poco despu&eacute;s de su despido. Sinceramente, creo que la cafeter&iacute;a ahora s&oacute;lo puede seguir el camino de mejorar las condiciones laborales de sus compa&ntilde;eras para no empeorar su imagen de marca, que al final es lo que m&aacute;s les interesa&rdquo;, resume.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1726600489243230645?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Menos optimista se muestra el catedr&aacute;tico de Comunicaci&oacute;n por la Universidad de Sevilla Francisco Sierra. Consultado para este art&iacute;culo de cara a desencriptar las tinieblas matrix del <em>trending topic</em> como c&oacute;ctel molotov contempor&aacute;neo, este acad&eacute;mico, especializado en la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de las nuevas tecnolog&iacute;as, recela de la marea de rese&ntilde;as falsas como ofrenda fan&aacute;tica de solidaridad hacia Rayo McQueer. &ldquo;Muchas de estas acciones se plantean individualmente como salida a situaciones opresivas, y da lugar a pr&aacute;cticas err&aacute;ticas que generan desconfianza, y el gran problema de la <em>infocracia</em> y las <em>fake news</em> es justamente la confianza&rdquo;, expone. Para el catedr&aacute;tico, el ciberactivismo como evoluci&oacute;n contempor&aacute;nea del agitprop &ldquo;es compatible y puede ser &uacute;til en el concepto de violencia simb&oacute;lica, y m&aacute;s a&uacute;n en las iniciativas de sabotaje, boicot y formas soterradas de resistencia sindical&rdquo;, ahora bien, &ldquo;si se desliga acci&oacute;n en redes de organizaci&oacute;n social, el poder informativo de lo digital es nulo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El ciberactivismo es sólo un síntoma de esta dinámica [neoliberal]: como yo mismo soy el protagonista y no me planteo la organización colectiva, cuando tengo un problema o quiero defender una causa lo hago desde mi cuenta de Twitter, Instagram o TikTok</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía Aliagas</span>
                                        <span>—</span>  coordinadora nacional de Acció Jove de CCOO en Catalunya
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Del pa&iacute;s de los camareros al pa&iacute;s de los</strong><em><strong> influencers</strong></em></h3><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s lo peor que podemos hacer los agentes medi&aacute;ticos encargados de analizar el impacto de una denuncia viral de este calibre, y sus pol&eacute;micas y requiebros posteriores, es concederle demasiada importancia al ruido que nosotros mismos contribuimos a generar, a golpe de titular. &ldquo;De servir caf&eacute;s, &iexcl;a estrella de las redes!&rdquo; (emoji de una bomba nuclear sombrereando una cabeza). &ldquo;De estrella de las redes, &iexcl;a ser despedida por su empresa!&rdquo; (emoji de grito de Munch). Por m&aacute;s que los periodistas so&ntilde;emos con un antes y un despu&eacute;s en las relaciones laborales tras el &eacute;xito de un TikTok, a veces detr&aacute;s de una joven elocuente y videog&eacute;nica no hay un nuevo Ravachol &ndash;ni tiene por qu&eacute; haberlo&ndash;, sino simplemente eso: una joven elocuente y videog&eacute;nica con ganas de generar contenido.
    </p><p class="article-text">
        Desde el estallido del incidente McQueer, han hablado sus fans (los que le dicen &ldquo;<em>yas queen</em>&rdquo;), han hablado sus detractores (los que le dicen: &ldquo;&iquest;qu&eacute; esperabas subiendo ese v&iacute;deo a TikTok?&rdquo;?); y en este art&iacute;culo han hablado, tambi&eacute;n, ingenieros del marketing, sindicalistas y profesores. Todo en orden. Pero faltaba por hablar ella. La protagonista fue contactada v&iacute;a correo electr&oacute;nico de cara a concertar una entrevista para este reportaje. No respondi&oacute; la propia interesada, sino un hombre muy amable llamado Eric que se present&oacute; como &ldquo;<em>talent manager</em> de Carmen&rdquo; y que pidi&oacute; conocer &ldquo;el tono del art&iacute;culo y las preguntas&rdquo; antes de trasladar la propuesta a su cliente. &ldquo;Tenemos la agenda un poco apretada estos d&iacute;as&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;. Finalmente, no se acab&oacute; de apalabrar una entrevista.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Si se desliga acción en redes de organización social, el poder informativo de lo digital es nulo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Sierra</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Comunicación por la Universidad de Sevilla
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es natural: Carmen barra Rayo no tiene la obligaci&oacute;n de ser un referente del movimiento antitrabajo. Y nadie puede reprocharle estar contenta (como seguramente estar&aacute;) al cambiar el despacho de caf&eacute;s por ese futuro brillante que tan f&aacute;cil nos resulta a todos imaginar: de charla con Samantha Hudson en una tertulia de Playz sobre el lenguaje inclusivo, compartiendo an&eacute;cdotas de los peores clientes que tuvo de camarera con In&eacute;s Hernand y Nerea P&eacute;rez de las Heras en <em>Saldremos mejores</em>, alguna alfombra roja, alguna promo con Prime Video, quiz&aacute;s un podcast en Podimo (o elDiario.es, por qu&eacute; no). Una proyecci&oacute;n mete&oacute;rica que, eso s&iacute;, se siente m&aacute;s como un ascenso en la cadena alimentaria turbocapitalista que como una ruptura de cadenas. De un trabajo malo a otro menos malo (aunque esplendente); de ser explotada a ser autoexplotada.
    </p><p class="article-text">
        En el libro <em>Al menos tienes trabajo</em> (Antipersona), Naiara Puertas autopsia algunos de los vicios m&aacute;s pegajosos de la sociedad contempor&aacute;nea con la cultura laboral. Tras ver el v&iacute;deo en el que Rayo McQueer anunciaba su despido, la escritora public&oacute; en Twitter: &ldquo;La visibilizaci&oacute;n de la precariedad nos va a llevar por delante. Hay que darle una vuelta a cu&aacute;ndo ser contenido y cu&aacute;ndo no. Le ofrecer&aacute;n trabajo en alg&uacute;n sitio y en breve (porque es viral y atrae gente) y entonces aparte de trabajar estar&aacute; obligada a generar contenido constante. Y cuando deje de ser rentable, a la calle. En fin, que a lo mejor pod&iacute;a haber luchado el improcedente o nulo pero era m&aacute;s importante la rendici&oacute;n de cuentas a los fans del TikTok&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En conversaci&oacute;n con elDiario.es, Naiara Puertas ahonda en esta reflexi&oacute;n. &ldquo;La pregunta del mill&oacute;n es, &iquest;para qu&eacute; quieres que se te vea? &iquest;Verte, o contar, es un medio para algo superior o es un fin en s&iacute; mismo? El problema que veo [a las denuncias virales] es que, si bien empiezan us&aacute;ndose como complemento, la misma inercia de la red social la convierte en fin: la gente dice: 'reina' <a href="https://www.urbandictionary.com/define.php?term=serve%20cunt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o que est&aacute; '</a><a href="https://www.urbandictionary.com/define.php?term=serve%20cunt" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>sirviendo co&ntilde;o</em></a>' y la interpelada dice: 'a ver por qu&eacute; no voy a vivir yo de esto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Puertas pone como ejemplo una entrevista reciente de <a href="https://elpais.com/tecnologia/2023-11-16/carmen-merina-rayomcqueer-los-influencers-que-se-quejan-de-su-trabajo-no-han-debido-currar-a-jornada-partida-por-500-euros.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Merina en El Pa&iacute;s</a> donde anuncia que ya tiene ofertas para hacer colaboraciones a cambio de 600 euros. Y sobre su nueva carrera como <em>influencer</em> en manos de <em>talent managers</em>, se pregunta: &ldquo;&iquest;Tendremos v&iacute;deos de denuncia de las condiciones laborales de la agencia? Pasaremos del pa&iacute;s de camareros al pa&iacute;s de <em>influencers</em>. En la era del empoderamiento se ha puesto en un altar el 'aqu&iacute; estoy yo' y eso tiene bastantes lagunas. Que algo sea muy p&uacute;blico no lo convierte autom&aacute;ticamente en una denuncia ni quiere decir que vaya a aportar nada a luchas colectivas, s&oacute;lo que a ti se te va a ver mucho. Y hay much&iacute;simos colectivos que se presentan como tales que no son m&aacute;s que agregados de individualidades, especialmente los que operan en redes bajo ciertos esl&oacute;ganes y no sabemos muy bien a qu&eacute; m&aacute;s se dedican en el mundo de ah&iacute; afuera. Compartir muchos contenidos no es actuar, m&aacute;s bien al contrario&rdquo;, concluye.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una proyección meteórica que, eso sí, se siente más como un ascenso en la cadena alimentaria turbocapitalista que como una ruptura de cadenas. De un trabajo malo a otro menos malo (aunque esplendente); de ser explotada a ser autoexplotada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tenemos pocas certezas sobre las condiciones laborales de nuestros <em>influencers</em> en el futuro. Tampoco alcanzamos a imaginar en qu&eacute; t&eacute;rminos evolucionar&aacute; el ciberactivismo, o si las nuevas generaciones redescubrir&aacute;n las virtudes de las alianzas sindicales. Pero s&iacute; sabemos algunas cosas de nuestro aqu&iacute; y ahora, porque ciertas mec&aacute;nicas del sistema exigen que todo sea predecible.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente de la publicaci&oacute;n de este reportaje, una dependienta cansada de Bomb&oacute;n Boss servir&aacute; un caf&eacute; moca chocolate a otra persona igual de cansada a cambio de 3,85 euros; los jefes de la dependienta conseguir&aacute;n remontar la media de su franquicia en Google Business gracias a la agresiva campa&ntilde;a de una agencia experta en reputaci&oacute;n <em>online</em>; y los fans de Carmen Merina que pusieron rese&ntilde;as negativas en ese caf&eacute; dedicar&aacute;n su ira a otro asunto igualmente justo e igualmente popular despachado a voces en la lonja de X, antes Twitter. Todo mientras los directivos de las franquicias cafeteras del mundo ingenian nuevos nombres irracionales para sus<a href="https://www.eldiario.es/economia/secreto-manolitos-cruasanes-espana-congelados_1_1423003.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> imitaciones de los Manolitos</a>; mientras Elon Musk agita otra vez el algoritmo de su red social, convertida en una tragaperras de la crispaci&oacute;n; mientras los arquitectos del marketing<em> influencer</em> buscan nuevos talentos a los que pasear por los podcast de Espa&ntilde;a; y mientras los periodistas husmean en los residuos de los fen&oacute;menos antes mencionados, a ver si hay algo que d&eacute; para tema. El &uacute;nico rayo que ni cesa ni se agota es del clin-clin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/rayo-mcqueer-video-viral-tiktok-despido-trabajo-cafeteria_1_10711265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Nov 2023 21:27:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caso Rayo McQueer: ¿puede un vídeo viral de TikTok poner en jaque a una cafetería franquicia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[TikTok,Virales,Redes sociales,Trabajo,Precariedad laboral,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arqueología de una 'casa Temu': qué dicen de nosotros nuestros hogares decorados en serie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/arqueologia-casa-temu-dicen-hogares-decorados-serie_1_10699471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7658583c-70ab-46d1-9a87-fc91ce74f7ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arqueología de una &#039;casa Temu&#039;: qué dicen de nosotros nuestros hogares decorados en serie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo el reclamo "compra como un millionario", Temu, la app china de venta 'low cost', está colonizando hogares que decoramos con idénticas imitaciones de diseño a precios irrisorios. "Detrás de este tipo de plataformas hay una gran aceleración del tiempo de consumo, de la velocidad a la que cambian los gustos, y eso tiene una huella ecológica brutal", dice el arqueólogo Alfredo González-Ruibal</p><p class="subtitle">'Pisos Mr. Wonderful' o la perversión de usar lo cuqui para alquilar viviendas de 20 metros</p></div><p class="article-text">
        Imaginemos la siguiente escena. Un arque&oacute;logo del futuro &ndash;puede que con coderas en la americana, e incluso con pajarita&ndash; sube al estrado de un congreso &ndash;un congreso de arque&oacute;logos&ndash; y saca, ante cientos de miradas inquisitivas sobre gafas al borde del precipicio nasal, un cuchar&oacute;n primitivo de madera que nos informa, eureka, sobre las costumbres cocineras que empezaban a ponerse de moda en el Neol&iacute;tico. El p&uacute;blico asiente. Despu&eacute;s, muestra un vaso etrusco y empieza a disertar sobre la desinhibida vida sexual que preponderaba en la sociedad de entonces, alegremente reflejada en las pinturas del recipiente. Risas c&oacute;mplices en el auditorio. Por &uacute;ltimo, el arque&oacute;logo revuelve en su hatillo y extrae <a href="https://www.temu.com/us-es/lamparas-de-setas-s.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una l&aacute;mpara espantosa con forma de seta</a>. El resto de profesores se miran entre ellos, estremecidos; algunos tosen de pura incomodidad. El ponente abre la boca y s&oacute;lo pronuncia una palabra: Temu.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al presente: a nuestro presente Temu. Si alg&uacute;n lector se pregunta todav&iacute;a qu&eacute; es Temu no debe clavar su pupila en la pupila azul de nadie, sino en los rankings de apps m&aacute;s utilizadas. Perteneciente al opulento conglomerado shanghain&eacute;s PDD Holdings, Temu ocupa la cabeza del top de las m&aacute;s bajadas en Espa&ntilde;a, Europa y Estados Unidos, con m&aacute;s de 100 millones de descargas acumuladas en lo que va de a&ntilde;o. Si AliExpress era el Amazon chino &ndash;es decir, una plataforma de venta multiproducto que trae <em>containers</em> del lejano Oriente llenos de todo tipo de art&iacute;culos que van desde el b&aacute;sico de los b&aacute;sicos a la chorrada viral de moda con precios escandalosamente bajos&ndash;, Temu dibuja un diminuto n&uacute;mero dos en la esquina superior derecha de la f&oacute;rmula, elevando al cuadrado el <em>low cost</em> de su propuesta &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ofertas-falsas-black-friday_1_10685874.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este Black Friday ofrecen descuentos del 90%</a>&ndash; y el absolutismo turbocapitalista de esa moneda de Harvey Dent que encarna, en lo pol&iacute;tico y lo comercial, el Gigante Asi&aacute;tico. Temu es, o sea, el AliExpress de AliExpress; el <em>final boss</em> de la compra impulsiva <em>online</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Detrás del éxito explosivo de Temu se encuentra una estrategia vigorosamente algoritmizada –es decir, vigorosamente personalizada– que ha ayudado a &#039;fuelizar&#039; su popularidad en redes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora bien, no se llega a los 100 millones de descargas anuales de la noche a la ma&ntilde;ana por casualidad. Detr&aacute;s del &eacute;xito explosivo de Temu se encuentra una estrategia vigorosamente algoritmizada &ndash;es decir, vigorosamente personalizada&ndash; que ha ayudado a <em>fuelizar</em> su popularidad en redes. Es la cl&aacute;sica app que la gente descubre por los anuncios de Instagram, que te ofrecen unos estantes flotantes a 30 euros media hora despu&eacute;s de haber hablado con tu pareja de que &ldquo;hay que ver, ya no nos caben libros en esta casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La paradoja? Esa maniobra de marketing tan espec&iacute;fica e individualizada en la superficie acaba cristalizando a nivel profundo en una homogeneizaci&oacute;n est&eacute;tica guiada por art&iacute;culos en las revistas y webs de tendencias que te dan los mejores consejos para tener una 'casa Temu', para revitalizar tu sal&oacute;n por menos de 100 euros, para descubrir que el tr&aacute;nsito de la pubertad a la adolescencia ahora se distingue por dejar atr&aacute;s la l&aacute;mpara de lava y cambiarla por <a href="https://www.temu.com/es/kuiper/n9.html?subj=googleshopping-landingpage&amp;_bg_fs=1&amp;_p_rfs=1&amp;_x_ads_channel=google&amp;_x_ads_sub_channel=shopping&amp;_x_login_type=Google&amp;_x_vst_scene=adg&amp;mkt_rec=1&amp;goods_id=601099520671680&amp;sku_id=17592234017242&amp;_x_ns_sku_id=17592234017242&amp;_x_gmc_account=742367270&amp;_x_ads_account=4438999299&amp;_x_ads_set=20568212551&amp;_x_ads_id=154020999095&amp;_x_ads_creative_id=674377701739&amp;_x_ns_source=g&amp;_x_ns_gclid=CjwKCAiAxreqBhAxEiwAfGfndPlNTiCJ6nogBTgIVe8oAls6ra12bW_XEHgaSL79Wa-EaJOpbiKd2BoCH-EQAvD_BwE&amp;_x_ns_placement=&amp;_x_ns_match_type=&amp;_x_ns_ad_position=&amp;_x_ns_product_id=17592234017242&amp;_x_ns_target=&amp;_x_ns_devicemodel=&amp;_x_ns_wbraid=CjgKCAiAo7KqBhAvEigAG2VnuOUuQ3QSBZFJ165hqHIionqP6hVcU1WtNWDdD_-VZCAkY0kOGgJTRA&amp;_x_ns_gbraid=0AAAAAo4mICGA6nqMgI6DEUdRJBrj4zRgY&amp;_x_ns_targetid=pla-2142748176687&amp;gad_source=1&amp;gclid=CjwKCAiAxreqBhAxEiwAfGfndPlNTiCJ6nogBTgIVe8oAls6ra12bW_XEHgaSL79Wa-EaJOpbiKd2BoCH-EQAvD_BwE&amp;adg_ctx=f-8d7de285" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;iluminadores de atardecer&rdquo; conectados por USB</a>. Nuestras casas empezaron a estandarizarse con Ikea y ahora lo hacen a golpe de clic y de manera m&aacute;s r&aacute;pida, m&aacute;s barata, m&aacute;s rabiosa. Examinemos c&oacute;mo, por qu&eacute; y cu&aacute;les son las consecuencias de esa aceleraci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Iluminadores de atardecer, a la venta en Temu por precios que fluctúan en torno a 5 euros."
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                Iluminadores de atardecer, a la venta en Temu por precios que fluctúan en torno a 5 euros.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Una barraca de feria </strong><em><strong>online</strong></em></h3><p class="article-text">
        Es importante entender, primero, por qu&eacute; ha crecido Temu a este nivel anabolizado. &ldquo;Hay mucha gente compartiendo la app, sobre todo a trav&eacute;s de v&iacute;deos en TikTok, porque es especialmente relevante para el p&uacute;blico joven, que es el que m&aacute;s compra de manera compulsiva&rdquo;, asegura el experto en marketing digital Jos&eacute; Noblejas.&nbsp;El analista apunta que el crecimiento de Temu en TikTok no se debe tanto a v&iacute;deos propios de la marca &ndash;de acuerdo con la web, <a href="https://www.tiktok.com/@shoptemu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su cuenta en la red social china tiene un total de 0 v&iacute;deos subidos</a>&ndash; como a v&iacute;deos de <em>influencers </em>hablando del fen&oacute;meno. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sus campa&ntilde;as publicitarias son exitosas porque se basan en un mensaje que precisamente ese tipo de p&uacute;blico joven compra con los ojos cerrados. Y cuando cien hablan de la app, inmediatamente dos millones personas quieren hablar tambi&eacute;n de ella, es un efecto de llamada donde si algo funciona y se vuelve viral nos conviene entrar para rascar algo de alcance gracias a eso. Adem&aacute;s, tiene programa de afiliados y embajadores, a eso se une todo el mundo porque si algo quiere conseguir un p&uacute;blico joven es esa trascendencia, nos obsesionan los seguidores, todos quieren ser<em> influencers</em> y aqu&iacute; adem&aacute;s puedes obtener una recompensa econ&oacute;mica, por eso sale en tantos sitios&rdquo;, explica Noblejas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestras casas empezaron a estandarizarse con Ikea y ahora lo hacen a golpe de clic y de manera más rápida, más barata, más rabiosa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La est&eacute;tica de la web de Temu est&aacute; tan saturada de reclamos e invitaciones al arrebato que, a su lado, un casino <em>online</em> parece un v&iacute;deo relajante de ASMR. &ldquo;Est&aacute; dise&ntilde;ada para un p&uacute;blico caliente, que es el que compra de manera impulsiva. Lo primero que ves es un contador que te marca un gasto de env&iacute;o gratuito si haces tu compra antes de que llegue a cero. Le meten prisa a un p&uacute;blico cuyo poder adquisitivo es bajo y que entra en ese juego, <em>necesita</em> ese producto y est&aacute; dispuesto a todo por tenerlo a ese precio, y si adem&aacute;s le regalas los gastos de env&iacute;o, mejor que mejor&rdquo;, indica Noblejas. En su opini&oacute;n, el tono de barraca de feria de este dise&ntilde;o no necesariamente expulsa de su <em>target</em> a los compradores m&aacute;s avezados, ya que la exageraci&oacute;n de sus saldos propicia que, mal que bien, siempre haya mosquitos en la mosquitera. &ldquo;Las ofertas rel&aacute;mpago y los descuentos son tan espectaculares que cualquiera se sentir&iacute;a atra&iacute;do a comprar&rdquo;, advierte.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una grieta en el imperio Amazon</strong></h3><p class="article-text">
        Otro factor a tener en cuenta en el auge de Temu es que ha aparecido en el mercado en un momento de tormenta perfecta gracias a la debilidad de sus rivales. As&iacute; lo entiende el especialista en <em>growth marketing</em> (marketing de crecimiento) Nacho Men&eacute;ndez. &ldquo;Por un lado, Aliexpress no est&aacute; en su mejor momento, lo cual deja espacio a que otros <em>players</em> con similares enfoques le roben cuota de mercado; por otro, est&aacute; la dependencia que Amazon ten&iacute;a de numerosos vendedores orientales de su <em>marketplace</em>&rdquo;, nos cuenta este profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las ofertas relámpago y los descuentos son tan espectaculares que cualquiera se sentiría atraído a comprar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Noblejas</span>
                                        <span>—</span> experto en marketing digital
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su diagn&oacute;stico, para Amazon era un problema tener tantos vendedores externos chinos de productos <em>low cost</em> con log&iacute;stica propia porque los env&iacute;os se ralentizaban. &ldquo;Estos vendedores, que trabajaban con m&aacute;rgenes irrisorios, ofrec&iacute;an un servicio posventa deficiente para compensar los precios tirados y adem&aacute;s 'hackeaban' el SEO interno de Amazon con miles de rese&ntilde;as falsas&rdquo;, explica Men&eacute;ndez. El resultado de este conflicto fue que el coloso creado por Jeff Bezos &ldquo;empez&oacute; a ponerse exigente, expulsando a vendedores que hab&iacute;an logrado hacerse un nombre en su plataforma y que de la noche a la ma&ntilde;ana perdieron su principal fuente de ingresos, como en el caso de Aukey&rdquo;. A partir de ah&iacute;, Temu encontr&oacute; una grieta para competir, vali&eacute;ndose adem&aacute;s de una est&eacute;tica desenfadada, <a href="https://www.instagram.com/reel/Cwivb74tHzA/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con anuncios ligeros, en ese tono de chufa y culto al meme</a> que tanto triunfa en TikTok (y que ha llegado a permear, por suerte o por desgracia, <a href="https://www.tiktok.com/@sumar_oficial/video/7251198308553608474" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas de nuestro tiempo</a>).
    </p><h3 class="article-text"><strong>Plagios, conspiracionismo y env&iacute;os defectuosos</strong></h3><p class="article-text">
        En Temu puedes encontrar ropa, cargadores de m&oacute;vil, almohadas multifuncionales de terciopelo con forma de persona, zapatillas con cabeza de vaca, juegos de superalcachofas para la ducha a medio camino entre la m&aacute;quina de lluvia para rodajes y una variedad h&iacute;drica del <em>satisfyer</em>, un diab&oacute;lico conjunto de viol&iacute;n en miniatura, <a href="https://www.temu.com/us-es/piano-de-pulgar-kalimba-de-17-teclas-piano-de-dedo-portatil-ergonomico-piano-de-dedo-mbira-de-estilo-retro-con-instruccion-de-estudio-y-martillo-de-afinacion-regalos-musicales-para-adultos-ninos-principiantes-amantes-jugadores-profesionales-g-601099512459926.html?top_gallery_url=https://img.kwcdn.com/product/Fancyalgo/VirtualModelMatting/e7ab9b71c74a36803f0b5f442388fdfb.jpg&amp;spec_gallery_id=6104231&amp;refer_page_sn=10009&amp;refer_source=0&amp;freesia_scene=2&amp;_oak_freesia_scene=2&amp;_oak_rec_ext_1=MTY5OA&amp;search_key=piano%2520pulgar&amp;refer_page_el_sn=200049&amp;_x_ads_channel=google&amp;_x_ads_sub_channel=shopping&amp;_x_login_type=Google&amp;_x_vst_scene=adg&amp;_x_ns_sku_id=17592234017242&amp;_x_gmc_account=742367270&amp;_x_ads_account=4438999299&amp;_x_ads_set=20568212551&amp;_x_ads_id=154020999095&amp;_x_ads_creative_id=674377701739&amp;_x_ns_source=g&amp;_x_ns_gclid=CjwKCAiAxreqBhAxEiwAfGfndPlNTiCJ6nogBTgIVe8oAls6ra12bW_XEHgaSL79Wa-EaJOpbiKd2BoCH-EQAvD_BwE&amp;_x_ns_placement=&amp;_x_ns_match_type=&amp;_x_ns_ad_position=&amp;_x_ns_product_id=17592234017242&amp;_x_ns_target=&amp;_x_ns_devicemodel=&amp;_x_ns_wbraid=CjgKCAiAo7KqBhAvEigAG2VnuOUuQ3QSBZFJ165hqHIionqP6hVcU1WtNWDdD_-VZCAkY0kOGgJTRA&amp;_x_ns_gbraid=0AAAAAo4mICGA6nqMgI6DEUdRJBrj4zRgY&amp;_x_ns_targetid=pla-2142748176687&amp;_x_sessn_id=yd30ye6dvq&amp;refer_page_name=search_result&amp;refer_page_id=10009_1700214612161_3jb5vcpg51" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un piano de pulgar de diecisiete teclas</a> &ndash;esta enumeraci&oacute;n delirante transcribe, de manera cl&iacute;nica, la <em>home</em> de su web en un momento concreto e irrepetible de noviembre, sin adornos, ventana por ventana&ndash;, pero sobre todo triunfan sus productos de decoraci&oacute;n. Muebles, maceteros, relojes, separadores de biblioteca con forma de elefante. L&aacute;mparas (de seta). Etc&eacute;tera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; viene uno de los m&aacute;s escurridizos diferenciadores de Temu sobre otros <em>marketplaces</em> asi&aacute;ticos: con frecuencia se inspiran en muebles de dise&ntilde;o para crear versiones ultrabaratas &ndash;y a menudo deficientes&ndash; de los originales. Su eslogan &ndash;&ldquo;compra como un millonario&rdquo;&ndash; viene a incidir en esa insondable satisfacci&oacute;n de quien obtiene duros a cuatro pesetas, como si el comprador serial de imitaciones de mercadillo hubiera alcanzado aqu&iacute;, transformaciones digitales mediante, su forma definitiva. A estos plagios m&aacute;s o menos laterales se le a&ntilde;aden los descarados: productos derivados de Fortnite, <em>La patrulla canina</em> o Pokemon &ndash;entre otras franquicias adolescentes de &eacute;xito&ndash; que se venden sin licencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Uno de los más escurridizos diferenciadores de Temu sobre otros marketplaces asiáticos: con frecuencia se inspiran en muebles de diseño para crear versiones ultrabaratas –y a menudo deficientes– de los originales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico &aacute;ngulo turbio de Temu. El pasado mes de septiembre, <a href="https://grizzlyreports.com/we-believe-pdd-is-a-dying-fraudulent-company-and-its-shopping-app-temu-is-cleverly-hidden-spyware-that-poses-an-urgent-security-threat-to-u-s-national-interests/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grizzly Research</a>, un grupo de investigadores estadounidenses especializados en identificar las brechas de ciberseguridad en el mercado chino, public&oacute; un informe en el que denuncia que Temu instala un <em>malware</em> oculto en los m&oacute;viles de los usuarios para luego vender los datos al mejor postor. &iquest;Esas llamadas de <em>spam</em> que bombardean nuestros tel&eacute;fonos despu&eacute;s de haber aceptado demasiadas &ldquo;condiciones del usuario&rdquo; espoleados por la prisa? Seg&uacute;n estos ciberdetectives &ndash;cuya web no es, cabe decir, mucho m&aacute;s transparente que la de sus antagonistas chinos: no existen los hero&iacute;smos sin intereses en el mundo del <em>hacktivismo</em> geopol&iacute;tico&ndash;, Temu ser&iacute;a un caballo de Troya perfecto para recibirlas.
    </p><p class="article-text">
        Estas sospechas m&aacute;s o menos acreditadas han dado pie a decenas de v&iacute;deos en TikTok no tan acreditados que apuntan con el dedo a todo tipo de tropel&iacute;as sensacionales. Robos de tarjetas de cr&eacute;dito, espionaje, suplantaci&oacute;n de identidad&hellip; <a href="https://www.tiktok.com/@raulgb_02/video/7236477082652396826?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las teor&iacute;as conspirativas alrededor de Temu son una madriguera de conejo</a> en el que no conviene introducirse sin un profil&aacute;ctico gorro de papel de aluminio que mantenga a Xi Jinping alejado de los dominios de nuestra mente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Imitaciones de diseño y supuestas ofertas relámpago en la web de Temu."
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                Imitaciones de diseño y supuestas ofertas relámpago en la web de Temu.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        De lo que s&iacute; existe constancia es del funcionamiento tombolesco de la app en sus env&iacute;os. En estos meses de crecimiento burbujeante, se ha ganado la fama de vendedor poco fiable. &ldquo;P&eacute;sima experiencia. Realizo el pago, me informan que &eacute;ste fue exitoso y el pedido est&aacute; en proceso. Luego me env&iacute;an un correo informando que cancelaron mi pedido porque no se realiz&oacute; el pago. Pago que fue cargado a mi tarjeta&rdquo;, denuncia un usuario en la p&aacute;gina oficial de la app en Google Play.&nbsp;&ldquo;A veces tienen buenas ofertas pero por lo que no recomiendo esta <em>app</em> es porque tiene un p&eacute;simo servicio de entrega&rdquo;, a&ntilde;ade otro. Consultadas para este art&iacute;culo, ni FACUA ni OCU fueron capaces de ofrecer datos sobre la reputaci&oacute;n de Temu entre sus afiliados.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Arqueolog&iacute;a del futuro y del presente</strong></h3><p class="article-text">
        Visto lo visto, cuando los arque&oacute;logos del futuro desempolven una l&aacute;mpara de seta podr&iacute;an concluir que la nuestra es una sociedad humanamente decadente, encadenada a los caprichos de una oligarqu&iacute;a de gigantes tecnol&oacute;gicos que han aprendido a predecir nuestro consumo hasta el punto de estandarizarlo tanto que cualquier t&iacute;mido intento por transmitir algo de carisma propio a un objeto de decoraci&oacute;n &ndash;una cortinas, un coj&iacute;n, un castillito para los gatos&ndash; se vea frustrado por la turbomix del capitalismo digital. S&iacute;: podr&iacute;an pensar eso. O quiz&aacute;s no ser&iacute;an tan apocal&iacute;pticos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros escribimos la historia e interpretamos las sociedades a partir de los restos que dejan, y no a partir de uno o dos objetos, sino de un gran n&uacute;mero de objetos. Lo que tratamos de identificar son patrones de uso de la cultura material&rdquo;, dice <a href="https://www.eldiario.es/cultura/alfredo-gonzalez-ruibal-arqueologia-no-tocar-cosas-tocado-cosas_1_10241166.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el arque&oacute;logo Alfredo Gonz&aacute;lez-Ruibal</a> en conversaci&oacute;n con elDiario.es. Este especialista, que no luce pajarita ni americana con coderas pero que trabaja examinando la huella hist&oacute;rica del pasado contempor&aacute;neo &ndash;es decir, los siglos XX y XXI&ndash;, y cuyo &uacute;ltimo libro es <em>Tierra arrasada: Un viaje por la violencia del Paleol&iacute;tico al siglo XXI </em>(Cr&iacute;tica), no cree que los muebles cl&oacute;nicos de nuestro tiempo sean un fen&oacute;meno tan novedoso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algo parecido a lo que hace ahora el algoritmo ha funcionado desde hace miles de años de forma analógica. Detecta qué queremos y entonces nos lo ofrece, pero sabemos que eso estaba ocurriendo con el comercio a larga distancia hace 2.000 o 3.000 años.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo González-Ruibal</span>
                                        <span>—</span> arqueólogo y autor de &#039;Tierra arrasada&#039; (Crítica)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Algo parecido a lo que hace ahora el algoritmo ha funcionado desde hace miles de a&ntilde;os de forma anal&oacute;gica. El algoritmo detecta qu&eacute; es lo que queremos y entonces nos lo ofrece, pero nosotros sabemos que eso estaba ocurriendo con el comercio a larga distancia hace 2.000 o 3.000 a&ntilde;os. Los fenicios, cuando llegan a la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, venden productos distintos a los que venden en Cerde&ntilde;a o a los que venden en T&uacute;nez, porque se est&aacute;n adaptando a la demanda local&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez-Ruibal. El investigador disputa as&iacute; la idea de los colonos de otras partes del mundo que venden las mismas baratijas en todas partes, porque a su criterio la demanda local siempre ha configurado el producto que se est&aacute; ofreciendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &iquest;c&oacute;mo se explica entonces, desde la arqueolog&iacute;a, el fen&oacute;meno contrario, esto es, que en Wisconsin se est&eacute;n comprando las mismas l&aacute;mparas horteras que en Badajoz? &ldquo;Es cierto que ahora tenemos el fen&oacute;meno de la globalizaci&oacute;n del imaginario, que no exist&iacute;a de la misma manera hace 2.000 o 3.000 a&ntilde;os, y tiene que ver, evidentemente, con que al final ahora todos estamos consumiendo las mismas pel&iacute;culas y las mismas series, y estamos expuestos a la misma publicidad en las plataformas digitales&rdquo;, admite Gonz&aacute;lez-Ruibal, sin menoscabar &ldquo;el impacto de estos fen&oacute;menos, porque al final es cierto que detr&aacute;s de este tipo de plataformas hay una gran aceleraci&oacute;n del tiempo de consumo, de la velocidad a la que cambian los gustos, y eso tiene, desde luego, una huella ecol&oacute;gica brutal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el arque&oacute;logo pide observar casos como el de Temu en perspectiva de larga duraci&oacute;n para ser menos alarmistas. &ldquo;En el fondo, seguimos siendo seres humanos como los de hace 4.000 a&ntilde;os. Y muchas veces no somos tan diferentes en nuestra forma de comportarnos y de relacionarnos con los objetos&rdquo;, argumenta. A modo ilustrativo, nos lleva al siglo XIX para conducirnos a los inicios de la globalizaci&oacute;n de la cultura desde un punto de vista material, en el contexto de la segunda revoluci&oacute;n industrial: &ldquo;T&uacute; excavas en Argentina, en Guinea Ecuatorial o en el Cuerno de &Aacute;frica y, a fines del siglo XIX, tienes exactamente la misma cer&aacute;mica en todas partes. O sea, eso es como el Temu del siglo XIX&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los arque&oacute;logos est&aacute;n acostumbrados a soplar polvo milenario de tablillas en s&aacute;nscrito, pero la informaci&oacute;n que explica nuestro consumo actual est&aacute; escrita en Internet y ma&ntilde;ana, qui&eacute;n sabe, puede acabar perdida en servidores inaccesibles. Gonz&aacute;lez-Ruibal nos adelanta que ya existen l&iacute;neas de trabajo destinadas a allanar el camino: &ldquo;Ahora mismo hay arque&oacute;logos que se dedican a excavar metaf&oacute;ricamente c&oacute;digo y p&aacute;ginas web de los a&ntilde;os 90, y ya se est&aacute; planteando c&oacute;mo podemos recuperar informaci&oacute;n de discos duros o de disquetes o de hace 20 a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Detrás de este tipo de plataformas hay una gran aceleración del tiempo de consumo, de la velocidad a la que cambian los gustos, y eso tiene, desde luego, una huella ecológica brutal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo González-Ruibal</span>
                                        <span>—</span> arqueólogo y autor de &#039;Tierra arrasada&#039; (Crítica)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gran parte de los datos que conforman nuestro presente est&aacute;n en manos de Amazon, Google, Meta, PDD Holdings y dem&aacute;s cibervillanos de 007 en carne y hueso. No es disparatado plantearse hasta qu&eacute; punto podr&aacute; sobrevivir esa informaci&oacute;n, tan valiosa para el investigador futuro, estando como est&aacute; en el haber de la gente m&aacute;s herm&eacute;tica del planeta. Nuestro hombre no es demasiado pesimista al respecto. &ldquo;Si algo he aprendido en mi trabajo es que todo deja alg&uacute;n rastro. Puede ser una traza del 1% o del 50%, pero todo deja alg&uacute;n tipo de resto, &iquest;no? Lo que pasa es que el arque&oacute;logo del futuro que quiera acceder a eso va a tener que tener formaci&oacute;n de ingenier&iacute;a inform&aacute;tica&rdquo;, remarca Alfredo Gonz&aacute;lez-Ruibal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De modo que s&iacute;, tal vez los arque&oacute;logos del futuro ver&aacute;n nuestras terror&iacute;ficas l&aacute;mparas de seta con menos inter&eacute;s del que hoy biso&ntilde;amente imaginamos. Lo que s&iacute; est&aacute; claro es una cosa: para comprender en toda su est&uacute;pida pero hechizante complejidad esas l&aacute;mparas, deber&aacute;n parecerse m&aacute;s a Rami Malek en <em>Mr. Robot</em> que a Harrison Ford en <em>Indiana Jones</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/arqueologia-casa-temu-dicen-hogares-decorados-serie_1_10699471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Nov 2023 21:36:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arqueología de una 'casa Temu': qué dicen de nosotros nuestros hogares decorados en serie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hogar,Decoración,Consumo,Apps,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clientes con pataletas y restaurantes que responden: peligros y perversiones de las reseñas de Internet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ec8ceeb-8ae1-4d7f-9de9-f629f2e3445d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clientes con pataletas y restaurantes que responden: peligros y perversiones de las reseñas de Internet"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo mejor de Internet es que ha democratizado la opinión pública. Y lo peor, exactamente lo mismo. El Crítico, esa figura que antaño cristalizaba en tótem de un elitismo tan temible como ridículo –en el mundo de las artes, en el de la gastronomía; en el que fuera–, es hoy cualquiera de nosotros</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        A&ntilde;o 2023. Alguien &ndash;puede que usted mismo, lector, lectora&ndash; sale de un restaurante en el que no ha estado a gusto. Quiz&aacute;s ha sido la atenci&oacute;n de los camareros, quiz&aacute;s el decalaje entre la expectativa de un plato y el sabor de ese mismo plato en boca. Quiz&aacute;s ha sido el precio, quiz&aacute;s el ruido del local. Masticando la decepci&oacute;n como un chicle seco, esta persona indeterminada &ndash;que, insistimos, puede ser usted&ndash; se aleja del establecimiento mientras, paso a paso, toma conciencia de ser algo parecido a eso que llaman <em>cliente insatisfecho</em> y una de sus manos, a lo mejor la izquierda, a lo mejor la derecha, se siente magnetizada hacia el tel&eacute;fono m&oacute;vil que espera, inquieto, en un bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora plas: la imagen queda interrumpida por un <em>flashback</em>. Viajamos 54 a&ntilde;os atr&aacute;s hacia un despacho l&oacute;brego entre los pasillos de la Escuela de Ingenier&iacute;a y Ciencias Aplicadas de la Universidad de California, en Los &Aacute;ngeles. Un estudiante, Charley Kline, se pone al mando de una computadora gigante y logra comunicarse con otro ordenador ubicado a 600 kil&oacute;metros de distancia, en el Instituto de Investigaci&oacute;n de Stanford. Algo parece estar naciendo mientras Kline teclea la letra &ldquo;l&rdquo; sucedida de la letra &ldquo;o&rdquo; en un intento &ndash;algo accidentado, pero finalmente exitoso&ndash; de escribir &ldquo;<em>login</em>&rdquo;, y eso que nace es Internet. Fin del <em>flashback</em>: vuelta al presente. La persona indeterminada que ha salido, molesta, de una cena, alcanza su m&oacute;vil, busca el nombre del restaurante en Google y aprieta con su pulgar una solitaria e inclemente estrellita de un abanico de cinco posibles. &ldquo;Nada recomendable&hellip;&rdquo;, a&ntilde;ade con insidiosos puntos suspensivos. El c&iacute;rculo se ha cerrado.
    </p><p class="article-text">
        Las rese&ntilde;as de Google, TripAdvisor, El Tenedor y otros agregadores de Internet se han convertido, desde hace a&ntilde;os, en un cemento imprescindible para nuestro ocio. Ya nadie se atreve a salir a comer a una ciudad desconocida con la incertidumbre del explorador que atraviesa la manigua a machetazos, sino que todo movimiento ha de pasar, antes, por el profil&aacute;ctico filtro de las<em> reviews </em>y las estrellitas. Necesitamos ir sobre seguro; saber cu&aacute;l es el prestigio exacto al que exponemos nuestro tiempo libre. Y ah&iacute; irrumpe Internet como borrador gigante a cuya mente colmena fiamos cada una de nuestras decisiones.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CylKbRCuuTw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CylKbRCuuTw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CylKbRCuuTw/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Soy Camarero (@soycamareroo)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        El impacto econ&oacute;mico de las <em>rese&ntilde;apps</em> en el mercado de la restauraci&oacute;n alcanz&oacute; los 1.400 millones de euros en nuestro pa&iacute;s en 2018 e influy&oacute; en la creaci&oacute;n o sostenimiento de m&aacute;s de 15.000 puestos de trabajo, seg&uacute;n <a href="https://www.tripadvisor.es/ForRestaurants/wp-content/uploads/2019/10/20191024_ES_White-Paper_Updated-4-2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un informe</a> de la consultora PwC que analiz&oacute; los casos de TripAdvisor y El Tenedor. No es descabellado preguntarse, por tanto, qu&eacute; lugar ocupamos nosotros, los rese&ntilde;adores, en esa econom&iacute;a emergente. Si al poner estrellas compramos un cierto tipo de ilusi&oacute;n &ndash;sea esta una ilusi&oacute;n de venganza o de influencia; una ilusi&oacute;n de poder, en suma&ndash; &iquest;con qu&eacute; la estamos pagando?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya nadie se atreve a salir a comer a una ciudad desconocida con la incertidumbre del explorador que atraviesa la manigua a machetazos, sino que todo movimiento ha de pasar, antes, por el profiláctico filtro de las &#039;reviews&#039; y las estrellitas</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>La cultura del castigo</strong></h3><p class="article-text">
        Lo mejor de Internet es que ha democratizado la opini&oacute;n p&uacute;blica. Y lo peor, exactamente lo mismo. El Cr&iacute;tico, esa figura que anta&ntilde;o cristalizaba en t&oacute;tem de un elitismo tan temible como rid&iacute;culo &ndash;en el mundo de las artes, en el de la gastronom&iacute;a; en el que fuera&ndash;, es hoy cualquiera de nosotros. &iquest;Qui&eacute;n pod&iacute;a imaginar, en los a&ntilde;os 90, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FqeFed0RyLo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que todo el mundo querr&iacute;a ser Jay Sherman</a>? &ldquo;Los cr&iacute;ticos nos regodeamos en las rese&ntilde;as negativas, que son divertidas de escribir y de leer&rdquo;, proclamaba Anton Ego, el memorable antagonista de <em>Ratatouille</em>, en el mon&oacute;logo final de la pel&iacute;cula. En 2023, todos llevamos una m&aacute;quina de regodeo en el bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Soriano conoce bien la din&aacute;mica porque ha sido v&iacute;ctima de ella. Desde hace a&ntilde;os, este camarero valenciano recopila en sus cuentas de Twitter e Instagram &ndash;ambas bajo el <em>nick</em> <a href="https://www.instagram.com/soycamareroo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@soycamarero</a>&ndash; algunos de los abusos m&aacute;s espeluznantes que le hacen llegar sus colegas de sector. Gran parte de esos comportamientos d&eacute;spotas corresponden a sus jefes &ndash;mediante ofertas de trabajo indecentes, cuando no ya ilegales&ndash;, pero otro tanto por ciento importante nos lo debe a nosotros: los clientes que dejamos rese&ntilde;as est&uacute;pidas como colof&oacute;n a un berrinche. &ldquo;&Uacute;ltimamente hay clientes que usan las <em>apps</em> de mala manera, como v&iacute;a de escape a sus pataletas. Da igual que tengan o no raz&oacute;n a la hora de quejarse de una mala experiencia, ellos ante las rese&ntilde;as quieren tenerla y a veces dejan comentarios que pueden hacer mucho da&ntilde;o a la empresa&rdquo;, se lamenta. Para este<em> influencer </em>de la precariedad hostelera, hay aut&eacute;nticos <em>bullies</em> de la estrellita que &ldquo;s&oacute;lo ven lo malo, porque cuando el trato es exquisito no abren el m&oacute;vil para ponerte nada&rdquo; y &ldquo;creen que al pagar un producto o servicio, llevan en ese precio el tener la raz&oacute;n, aunque no sea as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay clientes que usan las apps de mala manera, como vía de escape a sus pataletas. Da igual que tengan o no razón al quejarse de una mala experiencia (...), a veces dejan comentarios que pueden hacer mucho daño a la empresa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jesús Soriano</span>
                                        <span>—</span> @soycamarero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los flancos oscuros de este fen&oacute;meno es que no hay &aacute;rbitro que regule el juego sucio. El <em>review bombing</em> (campa&ntilde;as de desprestigio sistematizadas) y otras trampas quitan el sue&ntilde;o a muchos profesionales. De acuerdo con Soriano, poco puede hacer un restaurador ante una opini&oacute;n injuriosa: &ldquo;Los restaurantes est&aacute;n desamparados, cuando intentan denunciar una rese&ntilde;a fraudulenta tarda much&iacute;simo en hacerse y en muchos casos ni la retiran. El tema de las rese&ntilde;as deja de ser cre&iacute;ble, ya que cualquiera puede poner barbaridades incluso sin haber pisado el restaurante, y eso distorsiona completamente la realidad de la situaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1418146100066848771?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Este poder divino para poner en jaque un negocio provoca que muchos propietarios se vean en la disyuntiva de entregarse a esa m&aacute;xima que otorga la raz&oacute;n a sus clientes por el simple hecho de serlo o de proteger a su plantilla. Y no todos toman el camino de la virtud. &ldquo;Muchos apoyan a sus empleados y no dejan que se les falte al respeto, pero tambi&eacute;n he visto despidos por una mala rese&ntilde;a. Todo depende de si te toca un buen jefe o un mal llamado empresario que es capaz de pisar la reputaci&oacute;n de su equipo por salvar ese cliente&rdquo;, denuncia Soriano.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio es elocuente. Mientras para algunos usuarios las rese&ntilde;as ayudan a tejer una red de seguridad ante posibles atropellos, para otros acelera, tecnocapitalismo mediante, esa met&aacute;stasis moral que convierte a la v&iacute;ctima en verdugo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los restaurantes están desamparados, cuando intentan denunciar una reseña fraudulenta tarda muchísimo en hacerse y en muchos casos ni la retiran. Deja de ser creíble, cualquiera puede poner barbaridades incluso sin haber pisado el restaurante</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jesús Soriano</span>
                                        <span>—</span> @soycamarero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>La vida de los otros: cinco estrellas</strong></h3><p class="article-text">
        Pero cuidado: no todos los rese&ntilde;istas son peque&ntilde;os Napoleones conscientes de contar con un arma perfecta en sus tel&eacute;fonos para vengar las afrentas al paladar. Hablamos de un mundo de grises que tambi&eacute;n admite la bonhom&iacute;a, la curiosidad sincera e incluso la filantrop&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Laura Gallardo tiene 30 a&ntilde;os y vive en Barcelona. De cara al p&uacute;blico, trabaja como <em>project manager</em>. En su vida &iacute;ntima, cultiva un perfil de Google Reviews con m&aacute;s de un centenar de contribuciones. &ldquo;Me gustan los conciertos y desayunar fuera&rdquo;, reza en el encabezado de este. Se define como adicta a las rese&ntilde;as; a ponerlas y a leerlas. Y defiende su utilidad. &ldquo;Es un clich&eacute; pero es cierto, la motivaci&oacute;n son los sentimientos extremos. Cuando algo me encanta, necesito dejar constancia; cuando algo es deficiente, y sobre todo cuando las rese&ntilde;as que hab&iacute;a le&iacute;do anteriormente eran muy positivas, me invade un sentimiento de justicia&rdquo;, cuenta a elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        Gallardo asegura tener un sistema basado en filtros. El primero es encontrar un restaurante nuevo a trav&eacute;s de la recomendaci&oacute;n de<em> influencers</em> '<em>foodies</em>' de su zona. El segundo, chequear las cr&iacute;ticas m&aacute;s recientes de Google. &ldquo;La tercera criba es ver qu&eacute; acent&uacute;a la gente en las rese&ntilde;as negativas para identificar patrones comunes. Por ejemplo: si m&aacute;s de cinco personas dicen que el encargado es un gilipollas, tiene que ser verdad&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un cliché pero es cierto, la motivación son los sentimientos extremos. Cuando algo me encanta, necesito dejar constancia; cuando algo es deficiente, y las reseñas que había leído anteriormente eran muy positivas, me invade un sentimiento de justicia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura Gallardo</span>
                                        <span>—</span> reseñadora activa en Google Reviews
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una pendiente peligrosa en este tipo de interacciones llega cuando el restaurante responde a un varapalo. Aunque a veces la mejor defensa es un buen ataque, no suele ser as&iacute; en el mundo de la reputaci&oacute;n corporativa. Gallardo confiesa que se queda pendiente del <em>feedback</em> de sus comentarios para calibrar si han tenido alcance at&oacute;mico o se han quedado en una inofensiva masclet&aacute;. &ldquo;Hago seguimiento, pero porque soy una puta friki. Si me contesta el negocio, estoy pendiente o miro cada tantos meses si otros usuarios le han dado manita arriba y les ha parecido &uacute;til&rdquo;, admite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es su <em>kink</em> m&aacute;s extremo con el mundo rese&ntilde;il. A ella, m&aacute;s que dar, le gusta recibir, pues en las cr&iacute;ticas <em>online</em> encuentra una ventana a la vida de los otros en forma de vibrante literatura de lo real. &ldquo;Busco rese&ntilde;as de sitios a los que no voy a ir, en ciudades que no voy a estar, porque me gusta leer las historias que hay detr&aacute;s las rese&ntilde;as de Google. Son una especie de cartograf&iacute;a experiencial y emocional&rdquo;, detalla. &iquest;Y en qu&eacute; tipo de locales suele ciberhurgar? &ldquo;Busco negocios que se dediquen a cosas particulares, tipo saunas gays, detectives, puticlubs, y la gente cuenta ah&iacute; realmente sus miserias. Tambi&eacute;n en las paradas de metro. Es muy divertido&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1693586751841820687?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h3 class="article-text"><strong>Estrellas al peso</strong></h3><p class="article-text">
        Javi Ribas es otro de los adictos consultados para este art&iacute;culo. Creativo publicitario de 27 a&ntilde;os con decenas de rese&ntilde;as en su haber, sostiene que punt&uacute;a restaurantes para &ldquo;recompensar a los que lo hacen bien&rdquo;, pero deja entrever su frustraci&oacute;n ante la tendencia del sistema por desnivelar cualquier matiz cargando toda su matem&aacute;tica en los extremos. Por m&aacute;s que haya cinco estrellas disponibles &ndash;diez en el caso de algunos agregadores&ndash;, la gente usa, sobre todo, la primera y la &uacute;ltima. &ldquo;La mayor&iacute;a de los restaurantes tienen notas bastante altas. Es raro ver uno con menos de 3&rsquo;5 sobre 5. Y si lo hay, generalmente suele haber consenso sobre la baja calidad de ese sitio&rdquo;, se&ntilde;ala Ribas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora de encontrar una posible explicaci&oacute;n, abre un mel&oacute;n delicado: &ldquo;Existe un mercado negro del que no somos conscientes, porque muchas veces esas <em>reviews</em> est&aacute;n compradas. Ya sea por una empresa que lo hace o por el propio restaurante que casi te obliga a poner la rese&ntilde;a. Un ejemplo tonto lejos de esto: el otro d&iacute;a Juan G&oacute;mez Jurado dijo que regalaba su libro en digital a quien le dejase una rese&ntilde;a en Amazon sobre su libro antiguo. Eso es otra forma de comprar rese&ntilde;as&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las empresas que ofrecen &#039;packs&#039; de reseñas positivas a cambio de dinero se han multiplicado los últimos años</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las empresas que ofrecen &ldquo;<em>packs</em>&rdquo; de rese&ntilde;as positivas a cambio de dinero se han multiplicado los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Algunas de ellas, como comprarese&ntilde;as.com, presumen incluso de hacerlo sin recurrir &ldquo;a medios ileg&iacute;timos&rdquo; como &ldquo;pagar a terceros, usar <em>bots</em>, cuentas falsas o generadores de rese&ntilde;as&rdquo;. Su m&eacute;todo consiste en acceder a la base de datos de clientes de la empresa &ndash;entendemos que siempre dentro de la Ley de Protecci&oacute;n de Datos&ndash; y enviar correos electr&oacute;nicos a los usuarios, proponi&eacute;ndoles una encuesta de satisfacci&oacute;n que es, en verdad, un espejismo. &ldquo;El email solicita a los usuarios que valoren su experiencia mediante un formulario. Si el usuario expresa una valoraci&oacute;n negativa de su experiencia, el formulario se finaliza. En cambio, si la valoraci&oacute;n es positiva, invitamos al usuario a dejar una opini&oacute;n en Google&rdquo;, explican desde la compa&ntilde;&iacute;a. A cambio de 300 euros, prometen 50 rese&ntilde;as de cinco estrellas. Otras empresas, como imperatool.com, ofrecen a sus clientes elegir a placer el texto y las fotograf&iacute;as de la rese&ntilde;a, as&iacute; como el g&eacute;nero del rese&ntilde;ista, para dise&ntilde;arse una reputaci&oacute;n a medida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las agencias de comunicaci&oacute;n son un&aacute;nimes al respecto: una nota inferior a cuatro estrellas en My Google Business es una sentencia de muerte para cualquier negocio. De ah&iacute; el &eacute;xito de estos servicios. La palabra &ldquo;<em>bots</em>&rdquo; parece coquetamente proscrita de las ofertas<em> online</em>, eso s&iacute;. Hace unos a&ntilde;os era m&aacute;s f&aacute;cil encontrar webs que ofrecieran de forma expl&iacute;cita ej&eacute;rcitos de aut&oacute;matas: hoy todas estas compa&ntilde;&iacute;as especializadas parecen renegar de la pr&aacute;ctica, pese a que sabemos que los <em>bots</em>, como las meigas y los vampiros, existir, existen.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Al participar en el casino digital de las reseñas lo que hacemos es algoritmizar nuestras ciudades adaptándolas a un consumo de postal</p>
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  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Capitalismo de la vigilancia</strong></h3><p class="article-text">
        En <em>La era del capitalismo de la vigilancia: la lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder </em>(Ed. Paid&oacute;s), la soci&oacute;loga Shoshana Zuboff analiza c&oacute;mo nuestra sociedad se ha ido embrollando en una telara&ntilde;a digital invisible pero omnipresente controlada por las grandes empresas tecnol&oacute;gicas. Su diagn&oacute;stico es desalentador: a cambio de gratificaciones inmediatas, hemos normalizado la entrega gratuita de informaci&oacute;n y datos &ndash;de, en fin, nuestra identidad&ndash; a una tecnodistop&iacute;a en ciernes. &ldquo;Hubo un tiempo en el que busc&aacute;bamos en Google. Ahora Google busca en nosotros&rdquo;, lamenta Zuboff en el libro.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esa misma lupa, podemos concluir que la fiebre de las <em>rese&ntilde;apps</em> es menos inocente de lo que parece. Los Top 10 de TripAdvisor y El Tenedor arrojan siempre las mismas b&uacute;squedas porque la econom&iacute;a digital, lejos de ensanchar el mundo, lo hace m&aacute;s peque&ntilde;o. Y al participar en el casino digital de las rese&ntilde;as lo que hacemos es algoritmizar nuestras ciudades adapt&aacute;ndolas a un consumo de postal. La publicidad de Instagram ha pasado de tentarnos con subproductos de los que hemos hablado con nuestra pareja a ofrecernos cosas sobre las que simplemente hemos <em>pensado</em> por una raz&oacute;n: porque si &ldquo;eres lo que comes&rdquo;, tu tel&eacute;fono puede hacer un retrato robot de tu perfil de consumo cuantificando esas opiniones que viertes en &eacute;l.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Lo que podría servir para proyectos comunitarios y desinteresados, finalmente acaba al servicio del individualismo más cutre. Y así los placeres más conversables de la vida –una película, un libro, una cena– han quedado reducidos en la cháchara &#039;online&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es la historia de Internet. Lo que podr&iacute;a servir para proyectos comunitarios y desinteresados, finalmente acaba al servicio del individualismo m&aacute;s cutre. Y as&iacute; los placeres m&aacute;s conversables de la vida &ndash;una pel&iacute;cula, un libro, una cena: en fin, eso&ndash; han quedado reducidos en la ch&aacute;chara<em> online</em> a una odiosa m&eacute;trica del gusto. Una donde, adem&aacute;s, todos somos enemigos para el otro, potenciales icebergs capaces de hacer naufragar tu reputaci&oacute;n. Antes nos pregunt&aacute;bamos cu&aacute;l era el precio de comprar poder sobre los dem&aacute;s a trav&eacute;s de una mala puntuaci&oacute;n. Quiz&aacute;s esa sea la respuesta: el precio es saber que el d&iacute;a de ma&ntilde;ana la solitaria e inclemente estrellita te la pondr&aacute;n a ti. O peor a&uacute;n: no te la pondr&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Flash forward</em>: el autor que escribe ahora el p&aacute;rrafo final de este art&iacute;culo comparte el <em>link</em> en sus redes sociales para dar a conocer su trabajo y obtiene como respuesta un pu&ntilde;ado de<em> likes </em>severamente adelgazado por las asperezas de la algoritmia y la aparici&oacute;n de un matojo rodador del oeste sobre una m&uacute;sica de grillos. Nuevo <em>flash forward</em>: el autor consigue publicar un art&iacute;culo viral pero al poco se ve obligado a cerrar sus redes sociales porque un error &ndash;o una expresi&oacute;n desafortunada, o lo que sea&ndash; le condenan a una tormenta de odio digital. Cada cual es v&iacute;ctima de su propia matem&aacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Nov 2023 21:42:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Clientes con pataletas y restaurantes que responden: peligros y perversiones de las reseñas de Internet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restaurantes,Gastronomía,Consumo,Ocio,Restauración,Internet,Redes sociales,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41d19855-9c23-4b26-b2ee-efabdf9a092c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Gastrificación&#039; o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ese tartar de salmón, ese bao de 'pulled pork', ese 'bruncheable' y fotogénico bagel de aguacate. La gentrificación ha llegado también a la gastronomía. Tanto, que podríamos hablar de 'gastrificación': platos cuya apariencia superficial es tan tentadora al primer vistazo como vacua, repetitiva y cutre al paladeo; y que se sirven en restaurantes de clónica decoración</p><p class="subtitle">Ansiedad por la hiperplanificación: cómo el ocio se convirtió en una pesadilla de colas y entradas anticipadas</p></div><p class="article-text">
        El sentido ar&aacute;cnido del <em>gourmet</em> primermundista se ha acostumbrado a ver multiplicadas las franquicias en la restauraci&oacute;n, normalizando la permuta de las casas tradicionales del comer (ya fueran Paco o Lola o Manolo, o <a href="https://madridsecreto.co/cierra-freiduria-gallinejas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gallinejas</a> o <a href="https://metropoliabierta.elespanol.com/distritos/ciutat-vella/cierra-restaurante-romesco-cocina-casera-raval_36208_102.html#:~:text=El%20restaurante%20Romesco%2C%20un%20cl%C3%A1sico,explican%20los%20responsables%20del%20establecimiento." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Romesco</a> o <a href="https://www.elcorreogallego.es/hemeroteca/mitico-restaurante-monterrey-echa-cierre-despues-casi-medio-siglo-HKCG864102" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Monterrey</a>) por un magma de multinacionales. Pero hay otro fen&oacute;meno latente en nuestro espacio urbano m&aacute;s preocupante todav&iacute;a: el de los restaurantes que, sin ser franquicia, lo parecen.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de la tendencia de algunos establecimientos a ofrecer cartas cl&oacute;nicas sin personalidad, te encuentres en Sevilla o Santander. Siempre las mismas bravas, las mismas croquetas &ldquo;de boletus&rdquo; (perseguidas por el sospechoso apellido &ldquo;caseras&rdquo;, <em>excusatio non petita</em> hecha adjetivo), la misma ensalada con queso de cabra; las mismas modas que afloran de repente como una primavera de t&oacute;picos en nuestros manteles. Ese tartar de salm&oacute;n, ese bao de <em>pulled pork</em>, ese tataki de at&uacute;n, ese <em>bruncheable</em> y fotog&eacute;nico bagel de aguacate. Hablamos de salir del local masticando la rara culpabilidad de haber pagado demasiado por <em>lo de siempre</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La gentrificaci&oacute;n, metast&aacute;sico proceso que tiende a <a href="https://www.nytimes.com/2021/11/24/style/yassify-bot-meme.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>yassificar</em></a> el urbanismo y el tejido comercial de un barrio en teor&iacute;a deprimido con la antip&aacute;tica contraparte de expulsar a sus vecinos, de manera indirecta, por la consecuente subida de tarifas, ha llegado tambi&eacute;n a la gastronom&iacute;a. Tanto, que podr&iacute;amos hablar de <em>gastrificaci&oacute;n</em>: platos cuya apariencia superficial es tan tentadora al primer vistazo como vacua, repetitiva y cutre al paladeo, a imagen de esos filtros de Instagram que aplanan rasgos de expresividad para homogeneizar rostros en una suerte de noci&oacute;n rob&oacute;tica de belleza.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La gentrificación ha llegado también a la gastronomía. Tanto, que podríamos hablar de &#039;gastrificación&#039;: platos cuya apariencia superficial es tan tentadora al primer vistazo como vacua, repetitiva y cutre al paladeo</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Burratas omnipresentes y croquetas congeladas</strong></h3><p class="article-text">
        La divulgadora gastron&oacute;mica <a href="https://invitadoinvierno.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miriam Garc&iacute;a</a> aporta algunas claves para comprender c&oacute;mo funcionan por dentro los restaurantes con vocaci&oacute;n de subempresa al servicio de la nada. &ldquo;Con frecuencia se prima el relumbr&oacute;n y poner en la carta la &uacute;ltima moda, como la burrata; ahora todo el que quiere ser alguien tiene burrata en la carta, como hace a&ntilde;os el vinagre bals&aacute;mico&rdquo;, explica. Y se lamenta: &ldquo;Igual tienes un queso que se hace a 100 kil&oacute;metros de tu casa que es la bomba, mejor que la burrata mediocre de la que te abasteces, y ni lo conoces&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La ansiedad por incorporar el &uacute;ltimo grito de la gastropetulancia se da la mano con la estandarizaci&oacute;n m&aacute;s impersonal de los cl&aacute;sicos de nuestra cocina. La escena se repite todos los d&iacute;as en bares y tabernas y bistr&oacute;s y etec&eacute;. Un grupo va a comer y despu&eacute;s de un rato ojeando la carta &mdash;quiz&aacute;s haya alg&uacute;n rezagado que siga haci&eacute;ndole fotos al QR, incapaz de cargar el PDF&mdash; y recitando algunos platos en alto, mientras el coro de voces parece buscar entre s&iacute; un l&iacute;der que aglutine todas las sugerencias en una comanda com&uacute;n, alguien dice, con la autoridad que imprime saberse m&eacute;dium de ese esp&iacute;ritu llamado sentido com&uacute;n: &ldquo;&iquest;Y si pedimos todo para compartir? Por ejemplo, &iquest;unas croquetas?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero las croquetas no son lo que la gente espera. Ni por tama&ntilde;o de la raci&oacute;n, ni por textura del empanado, ni a veces, siquiera, por la temperatura del relleno &mdash;&iquest;es este estallido acristalado un vestigio de la ultracongelaci&oacute;n?&mdash;. Desde hace a&ntilde;os, pedir croquetas en Espa&ntilde;a es una derrota de la imaginaci&oacute;n. Un &ldquo;ir a lo seguro&rdquo; que, en realidad, no ofrece nada seguro, porque las croquetas han dejado de ser sin&oacute;nimo de cocina de aprovechamiento (es decir, de <em>vida</em>; de, literalmente, crear nueva vida de lo ya vencido), a ocupar un lugar com&uacute;n en el diccionario gastron&oacute;mico del aburrimiento (cu&aacute;ntas y cu&aacute;ntas croquetas que deber&iacute;an saber a restos diferentes, a sartenes, a ollas, a culturas diferentes, saben a lo mismo: a croqueta; es decir, a croqueta mala). 
    </p><p class="article-text">
        Gabriela Chao, socia de la vinoteca pontevedresa Envero junto a Jacobo Rivas, explica la fiebre croquetil se&ntilde;alando las urgencias de este tipo de negocios, que ella conecta con <a href="https://www.eldiario.es/red/que-es/no-lugar-ciudades-carecen-identidad_1_6376670.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el concepto de &ldquo;no-lugar&rdquo;</a> calific&aacute;ndolos de &ldquo;no-local&rdquo;. &ldquo;Estos restaurantes suelen tener platos preelaborados que, a la hora de gestionar el servicio, no te compliquen mucho la vida y puedas sacar con rapidez. Se tira mucho de productos de freidora que luego puedas decorar con un par de salsas. Da igual la calidad, da igual la elaboraci&oacute;n, s&oacute;lo prima la rapidez y lo vistoso que sea&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Estos restaurantes suelen tener platos preelaborados que, al gestionar el servicio, puedas sacar con rapidez. Se tira mucho de productos de freidora que puedas decorar con un par de salsas. Da igual la calidad, la elaboración; prima lo rápido y vistoso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gabriela Chao</span>
                                        <span>—</span> vinoteca Envero (Pontevedra)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>El hurac&aacute;n del turismo</strong></h3><p class="article-text">
        Si siempre pedimos lo mismo, ya sean cl&aacute;sicos (croquetas, chipirones, bravas) o modas (no hemos hablado a&uacute;n del tsunami del ceviche: esas olas de jugo de lim&oacute;n y cilantro alcanzan ahora incluso las cartas de las sandwicher&iacute;as), &iquest;no tiene acaso el consumidor una responsabilidad compartida en la p&eacute;rdida de personalidad del sector hostelero? Miriam Garc&iacute;a opina que s&iacute;. &ldquo;La cultura gastron&oacute;mica en Espa&ntilde;a, la del p&uacute;blico que acude a los restaurantes, es para llorar, el p&uacute;blico no puede pedir calidad ni fundamento en una carta cuando ni siquiera sabe lo que eso significa en hosteler&iacute;a&rdquo;, argumenta la experta.
    </p><p class="article-text">
        La escritora Lakshmi Aguirre, especialista en periodismo gastron&oacute;mico y profesora del Basque Culinary Center, comparte esta percepci&oacute;n. &ldquo;No creo que falte formaci&oacute;n en hosteler&iacute;a sino formaci&oacute;n gastron&oacute;mica en el cliente. Y para ello hay que tener primero inter&eacute;s y que comer bien y, sobre todo, con sentido, sea un objetivo en quien viaja o sale a cenar fuera en su propia ciudad&rdquo;, propone. En esa direcci&oacute;n, apunta al gran elefante en la habitaci&oacute;n de las gentrificaciones como modelo desestabilizador: <em>la t-word</em>. &ldquo;Cada vez viajamos m&aacute;s y creo que el turismo, aunque no nos guste reconocerlo, es una de las fuerzas que m&aacute;s puede desdibujar y reconfigurar lugares&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ese &#039;bruncheable&#039; y fotogénico bagel que ahora puedes tomar en cualquier parte.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Pese a todo, Aguirre huye de las visiones apocal&iacute;pticas y no cree que la gastronom&iacute;a est&eacute; a merced de las tendencias en todas partes. &ldquo;Sigue habiendo reductos en los que la cocina responde al territorio. Por mucho que los grupos de inversi&oacute;n insistan en replicar modelos y que &eacute;stos den beneficios, siguen siendo, en mi opini&oacute;n, la alternativa y no la norma&rdquo;, argumenta. Y rompe una lanza a favor del sector, pese a esa guerra de los clones en la que todos somos soldados: &ldquo;Me siento optimista en cuanto al perfil gastron&oacute;mico de las nuevas generaciones de viajeros y de ciudadanos. Seguir&aacute;n los locales que parece que se hayan montado como la tienda de campa&ntilde;a de Decathlon, seguir&aacute;n las cartas fotocopiadas y con productos de quinta gama, pero tambi&eacute;n las alcachofas del Mariano en M&aacute;laga, la paella de los s&aacute;bados del Bar Fiesta de Marbella o los bocadillos de bonito del Palas en Bilbao&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Sigue habiendo reductos en los que la cocina responde al territorio. Por mucho que los grupos de inversión insistan en replicar modelos y que estos den beneficios, siguen siendo, en mi opinión, la alternativa y no la norma</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lakshmi Aguirre</span>
                                        <span>—</span> profesora del Basque Culinary Center
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Interiorismo desde la mente colmena de Internet</strong></h3><p class="article-text">
        Lo cierto es que el paladar bien educado de Lakshmi Aguirre la ayuda a mantenerse al margen de la picaresca hostelera. &ldquo;Mi mente descarta autom&aacute;ticamente este tipo de espacios. Es ver ciertas sillas, ciertas luces indirectas, ciertos revestimientos de madera y, claro, ciertos platos en las cartas, y salir volando&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Porque s&iacute;, otro de los elementos que r&aacute;pidamente hacen saltar nuestras alarmas en un <em>replicante</em> gastron&oacute;mico es su est&eacute;tica. Estos locales hacen prevalecer ideas muy trilladas en su decoraci&oacute;n sobre la comida. A veces son locales &ldquo;<em>vintage</em>&rdquo;, &ldquo;tradicionales&rdquo; o &ldquo;h&iacute;psters&rdquo;, pero m&aacute;s que <em>ser</em> ese tipo de restaurantes juegan a <em>representar</em> el papel que, en teor&iacute;a, les tocar&iacute;a jugar dentro del espacio urbano. En consecuencia, su atm&oacute;sfera nos inspira algo parecido a lo que una IA nos ofrecer&iacute;a si le di&eacute;ramos <em>prompts</em> como &ldquo;vintage&rdquo;, &ldquo;tradicional&rdquo; o &ldquo;h&iacute;pster&rdquo; en lugar de ejercer como establecimientos que <em>de verdad</em> pudieran ganarse esos adjetivos en la imaginaci&oacute;n del comensal satisfecho.
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto Jos&eacute; Manuel Usabiaga, con experiencia en reformas de hosteler&iacute;a, arroja luz sobre el mao&iacute;smo est&eacute;tico que se propaga por los bajos comerciales. &ldquo;Hay una tendencia general a la uniformidad en el mundo del interiorismo. Tiene que ver con la legibilidad, con identificar de manera inmediata un restaurante de gama media en el que sabes con qu&eacute; tipo de comida te vas a encontrar: no s&eacute; si es una gentrificaci&oacute;n de la gastronom&iacute;a pero s&iacute; una <em>inditexizaci&oacute;n</em>&rdquo;, expone.
    </p><p class="article-text">
        Los restaurantes 'normales' tienden as&iacute; a centrifugarse con las franquicias por mec&aacute;nicas internas dentro del propio sector de la construcci&oacute;n. &ldquo;Hay que tener en cuenta que, a d&iacute;a de hoy, el interiorismo es un negocio en s&iacute; mismo que opera a muchas escalas distintas, y del que se sirven tanto Burger King, como alguien que se quiere montar una franquicia de sushi, como un hostelero que inaugura su primer local&rdquo;, pormenoriza el arquitecto. &ldquo;Antes depend&iacute;as de las tiendas de muebles que hubiera disponibles, hoy tienes todo el sector del <em>retail</em> a tu disposici&oacute;n. Las din&aacute;micas econ&oacute;micas de la construcci&oacute;n han sistematizado los procesos: si tienes una idea equis para llevar tu restaurante por una l&iacute;nea, ya sea algo minimalista, industrial, n&oacute;rdico u oriental, hay una serie de pasos que vas a cumplir. &iquest;Colores neutros? <em>Check</em>. &iquest;Materiales rugosos? <em>Check</em>. &iquest;Sillas altas? <em>Check</em>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Otro elemento que hace saltar alarmas en un &#039;replicante gastronómico&#039; es su estética. A veces son locales &quot;vintage&quot;, &quot;tradicionales&quot; o &quot;hípsters&quot;, pero más que serlo, juegan a representan este papel en el espacio urbano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es dif&iacute;cil identificar estas decoraciones gen&eacute;ricas. Austeridad <em>fake</em> de pal&eacute;s y bombillas peladas, como si en vez de en Cuenca estuvieras comiendo en Brooklyn; mesas altas y paredes de pizarra con rotulaci&oacute;n manual ense&ntilde;oritada para insuflar de familiaridad viejuna a una bodega abierta por un treinta&ntilde;ero con demasiadas horas de Pinterest grabadas en su retina. La uniformidad. El <em>d&eacute;j&agrave; vu</em>. La (esto es lo sorprendente: buscada) previsibilidad. &iquest;Qu&eacute; responsabilidad tienen las redes sociales en estas modas? &ldquo;Gran parte de la labor de los arquitectos y los interioristas es contener las ideas locas de los clientes, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/arquitectura-instagrameable-casas-disenan-mediadas-algoritmo_1_10376346.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que casi siempre vienen de Pinterest o Instagram</a>: se pone de moda una barra redonda o una l&aacute;mpara de ara&ntilde;a y lo quieren&rdquo;, responde Usabiaga. Aun as&iacute;, nos cuenta, es el mal menor. &ldquo;Al menos esas directrices provienen de la mente colmena de Internet y responden a una cierta tendencia. M&aacute;s peligroso es si te piden colgar un coche cl&aacute;sico del techo, cabezas de ciervo en la pared o que las mesas sean de billar&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Alquileres caros, reformas baratas</strong></h3><p class="article-text">
        La econom&iacute;a juega tambi&eacute;n un papel importante en la <em>gastrificaci&oacute;n</em>. Los alquileres de los bajos son cada vez m&aacute;s imponentes y el empresario quiere perder el menor tiempo posible en la reforma para sacar rendimiento cuanto antes, prevaleciendo as&iacute; los materiales baratos y plasticosos y los dise&ntilde;os estandarizados. Desde la pandemia, la situaci&oacute;n se ha agravado, hasta el punto de que la Alianza de Comercio y Hosteler&iacute;a de Espa&ntilde;a ha pedido topar los alquileres de los bajos comerciales para contener la sangr&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La figura del trabajador que acaba de perder su empleo y con el finiquito se monta un bar va a ir desapareciendo, ahora el actor principal es el que tiene otro negocio que ya funciona y pide un cr&eacute;dito para abrir un restaurante, algo que tambi&eacute;n va a contribuir a la uniformizaci&oacute;n&rdquo;, advierte Jos&eacute; Manuel Usabiaga, &ldquo;porque el propio proceso de pedir un cr&eacute;dito te encamina a ponerte en manos de agencias de imagen corporativa y empresas de interiorismo&rdquo;. Los m&aacute;s afectados, sorpresa, no son los <em>entrepreneurs</em> de familia acomodada y capital social boyante, sino una suerte de empresariado aspiracional abocado a triturar sus ambiciones en la picadora de carne capitalista. &ldquo;Es como el fen&oacute;meno de las familias de inmigrantes que montan restaurantes asesorados por gestor&iacute;as y agencias que llevan temas de licencias y les enfocan a un local deficitario que ha tenido otra persona en su misma situaci&oacute;n y ha durado uno o dos a&ntilde;os con m&aacute;s o menos &eacute;xito: les orientan para cumplir el m&iacute;nimo a nivel de normativa y luego quedan a su suerte&rdquo;, ampl&iacute;a Usabiaga.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una tendencia general a la uniformidad en el mundo del interiorismo. Tiene que ver con la legibilidad, con identificar de manera inmediata un restaurante de gama media en el que sabes con qué tipo de comida te vas a encontrar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Manuel Usabiaga</span>
                                        <span>—</span> arquitecto
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gabriela Chao, por su parte, a&ntilde;ade un tercer responsable en la sombra (junto a las agencias de interiorismo y los bancos) de la decoraci&oacute;n indistinguible de algunas gastrotabernas: las cerveceras. &ldquo;Estos establecimientos no tienen una decoraci&oacute;n elegida por su empresario o due&ntilde;o, lo que prima es la rapidez y que las marcas, en este caso cervezas mayoritariamente, te costeen todos los gastos. Se puede adivinar qu&eacute; cerveza de barril tienen algunos sitios observando qu&eacute; decoraci&oacute;n, tipograf&iacute;a y carta presentan&rdquo;, nos desvela.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El consumo previsible como ansiol&iacute;tico</strong></h3><p class="article-text">
        En resumen, las aspas del sistema parecen generar una corriente inesquivable para todos los actores del consumo hostelero. Quiz&aacute; por eso, m&aacute;s all&aacute; de denunciar los abusos y las insolvencias del sector, cabe hacer una lectura m&aacute;s profunda del fen&oacute;meno <em>gastrificador</em>. Porque, como sucede casi siempre que hablamos de gentrificaci&oacute;n, es tan f&aacute;cil ver el problema como dif&iacute;cil encontrar una soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo Daniel Sorando, profesor en la Universidad de Zaragoza y coautor del libro<em> </em><a href="https://www.catarata.org/libro/first-we-take-manhattan_44548/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>First We Take Manhattan. La destrucci&oacute;n creativa de las ciudades</em></a><em> </em>(Catarata), &ldquo;todos los barrios en gentrificaci&oacute;n, para hacerse distinguibles, apuntan hacia un tipo de consumidor con gustos predecibles, la paradoja nace del concepto que de s&iacute; mismo tiene este tipo de consumidor, que se define como alternativo y aut&eacute;ntico, sin comprender que no es m&aacute;s que otro segmento de mercado&rdquo;.
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            <span class="title">
                Otro elemento que hace saltar alarmas en un &#039;replicante gastronómico&#039; es su estética.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Resulta c&oacute;modo hacer comentarios jocosos sobre la gente que pide baos; comentarios &mdash;y tuits y art&iacute;culos publicados en la secci&oacute;n de tendencias de alg&uacute;n peri&oacute;dico, como este que ahora se acerca a su final&mdash; capaces de proyectar una imagen de nosotros mismos m&aacute;s ir&oacute;nica y sofisticada de la que arrojan las personas que, simplemente, se limitan a pedir unos buenos baos y subir fotos de ellos a Instagram, y sin embargo eso no nos ayuda a desarticular el problema, s&oacute;lo a incrementar la frustraci&oacute;n colectiva que surge siempre que el progreso atado a la econom&iacute;a de mercado encuentra sus l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Si hemos llegado hasta aqu&iacute; ha sido por nuestros propios h&aacute;bitos de consumo y dif&iacute;cilmente encontraremos la medicina tratando de popularizar otros nuevos. Todos los restaurantes se parecen porque todo el mundo ha ido educando su gusto para pedir las mismas raciones y buscar las mismas est&eacute;ticas, pero en el momento en que eso genera un conflicto (y suben los alquileres, y el criterio medio del cliente se empacha de su propia costumbre) el remedio pasa o bien por crear nuevas modas de consumo m&aacute;s elitistas &mdash;que encarecen a&uacute;n m&aacute;s la econom&iacute;a del sector&mdash; o intervencionismos bienintencionados que acaban resultando contraproducentes, porque el propio mercado lleva a la paradoja de que desgentrificar equivale a veces a gentrificar el triple (&ldquo;qu&eacute; bien se come ahora aqu&iacute;&rdquo;; resultado: pum, 100 euros m&aacute;s de alquiler).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los barrios en gentrificación apuntan hacia un tipo de consumidor con gustos predecibles, la paradoja nace del concepto que de sí mismo tiene este consumidor, que se define como alternativo y auténtico sin comprender que es otro segmento de mercado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel Sorando</span>
                                        <span>—</span> sociólogo y coautor de &#039;First We Take Manhattan. La destrucción creativa de las ciudades&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Preguntado por una posible soluci&oacute;n para salir de la din&aacute;mica gentrificadora, Daniel Sorando responde que &ldquo;el mercado siempre permite la innovaci&oacute;n en sus m&aacute;rgenes&rdquo; y que &ldquo;la vida social nutre de manera continua al mercado de nuevos contenidos y formas en gastronom&iacute;a&rdquo;, si bien admite que &ldquo;el problema es que es muy dif&iacute;cil evitar que despu&eacute;s el mercado lo utilice y, finalmente, banalice&rdquo;, dejando como &uacute;nica alternativa &ldquo;emplear los espacios aut&oacute;nomos donde se ensayan modos de vida desmercantilizada: centros sociales, viviendas ocupadas o cooperativas de vivienda&rdquo;. Una existencia politizada, activista, loable; dif&iacute;cil de extender a las mayor&iacute;as sociales, en suma.
    </p><p class="article-text">
        En una econom&iacute;a de mercado se dice que el sistema es el culpable como un eufemismo de reconocer que todo el mundo lo es, a su manera. Y en tiempos de incertidumbre prevalece el consumo previsible como una especie de ansiol&iacute;tico. Parece que tranquiliza saber que vas a poder pedir en cualquier local de cualquier ciudad &ldquo;una de chipis&rdquo; o &ldquo;un tartar de salm&oacute;n&rdquo; que sean exactamente como esperas que sean &ldquo;una de chipis&rdquo; o &ldquo;un tartar de salm&oacute;n&rdquo; (exactamente igual de OK, es decir: de mediocres) del mismo modo que tranquiliza ir a ver &ldquo;una de Spiderman&rdquo; que te d&eacute; el abec&eacute; conocido y sedante de, bueno, &ldquo;una de Spiderman&rdquo;. O sea que a la piller&iacute;a de algunos restaurantes &mdash;que s&iacute;, que existe&mdash; se le une una falta de riesgo end&eacute;mica del consumidor. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez nuestras croquetas se hayan <em>marvelizado</em>, pero qui&eacute;n puede refunfu&ntilde;ar al camarero con algo de autoridad luciendo ropa de Zara y un disolvente filtro <em>beauty</em> sobre las arrugas cada vez menos arrugadas de nuestras narices.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Sep 2023 20:06:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Gentrificación,Restauración,Restaurantes,Comida,Tendencias,Interiorismo,Foodies]]></media:keywords>
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