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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sònia Calvó Carrió]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sonia_calvo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sònia Calvó Carrió]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Volver a Siria tras la caída de Bashar Al Asad o esperar: las dudas de una generación de sirios exiliados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/volver-siria-caida-bashar-asad-esperar-dudas-generacion-sirios-exiliados_1_12214682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/767ac315-2a95-49c8-9751-0ae03cbfd81c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Volver a Siria tras la caída de Bashar Al Asad o esperar: las dudas de una generación de sirios exiliados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 250.000 sirios han decidido regresar a su país tras el colapso del régimen el pasado mes de diciembre, pero se han encontrado con sus casas y un país destrozados después de 14 años de guerra. Otros desconfían de las nuevas autoridades y no se sienten seguros aún para volver </p><p class="subtitle">Siria: de la euforia por la caída de Bashar Al Asad al recelo del nuevo Gobierno a un mes de las últimas masacres</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Damasco ha sido liberada&rdquo;. Cuando Amal Shabta, de 35 a&ntilde;os, escuch&oacute; como un amigo suyo le dec&iacute;a estas palabras por tel&eacute;fono desde Siria, lo tuvo claro. Era diciembre de 2024 y los grupos armados opositores acababan de tomar el poder en el pa&iacute;s con una sorprendente ofensiva que puso fin a d&eacute;cadas de poder del clan Al Asad. 
    </p><p class="article-text">
        En pocos d&iacute;as, Shabta empaquet&oacute; todas sus pertenencias en su piso de Beirut. Rescindi&oacute; el contrato de alquiler, dej&oacute; su trabajo y, finalmente, el 16 de enero, se despidi&oacute; de la capital libanesa. &ldquo;Cog&iacute; mis dos gatos, mis cosas, lo met&iacute; todo en un taxi y nos dirigimos hacia la frontera. Mi coraz&oacute;n iba a mil&rdquo;, recuerda la mujer. Y prosigue: &ldquo;Cuando vi la primera matr&iacute;cula siria me qued&eacute; paralizada, le cog&iacute; la mano al taxista y le ped&iacute; esperar un momento&rdquo;. Shabta sent&iacute;a una mezcla de emoci&oacute;n y miedo. Hasta que lleg&oacute; a la oficina de control de pasaportes. &ldquo;El funcionario de la garita mir&oacute; mi documento y dijo &lsquo;12 a&ntilde;os fuera&rsquo;... en ese momento romp&iacute; a llorar&rdquo;, relata emocionada a eldiario.es. No se lo pod&iacute;a creer. Finalmente, volv&iacute;a a Siria. A su casa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ella, en los &uacute;ltimos meses, m&aacute;s de un cuarto de mill&oacute;n de sirios han regresado desde el extranjero, seg&uacute;n cifras de Naciones Unidas. Adem&aacute;s, la Organizaci&oacute;n Internacional de las Migraciones (OIM), calcula que 750.000 personas desplazadas dentro del pa&iacute;s han vuelto a sus localidades de origen. Lo hacen despu&eacute;s de 14 a&ntilde;os de conflicto armado, en los que m&aacute;s de 13 millones de personas se vieron obligadas a huir de sus casas, en lo que la ONU defini&oacute; como una de las mayores crisis del mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca perd&iacute; la esperanza de poder volver alg&uacute;n d&iacute;a&rdquo;, asegura Shabta. &ldquo;Por eso, a diferencia de otros sirios, nunca ped&iacute; un visado para ir a Europa o a cualquier otro Estado lejano. Siempre tuve claro que quer&iacute;a quedarme en L&iacute;bano, porque es el pa&iacute;s m&aacute;s pr&oacute;ximo a mi tierra&rdquo;, relata en Damasco. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Diana Saifou y Belal Alabdullah, una pareja en la treintena, decidieron volver de Beirut a Damasco. &Eacute;l se tuvo que marchar de Siria en 2017 para evitar hacer el servicio militar. Ella&nbsp;le sigui&oacute; poco tiempo despu&eacute;s. En L&iacute;bano, Alabdullah volvi&oacute; a respirar: &ldquo;Cuando estaba en Siria sal&iacute;a poco a la calle porque ten&iacute;a miedo de que la polic&iacute;a secreta, la conocida como <em>mujabarat</em>, me detuviese. En esos tiempos cog&iacute;an a los j&oacute;venes por la calle, los secuestraban y los mandaban a la guerra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el exilio, en 2019, se casaron. A diferencia de Shabta, ellos no quer&iacute;an quedarse en L&iacute;bano, un pa&iacute;s inestable, donde a menudo los sirios se convert&iacute;an en cabeza de turco por los problemas internos. Su objetivo era irse a Europa. Hasta tres veces intentaron pedir un visado para Francia. Tambi&eacute;n buscaron establecerse en Espa&ntilde;a. Todas las peticiones fueron rechazadas. Finalmente, en octubre de 2024, pidieron un visado humanitario a Brasil. &ldquo;&iexcl;Pero lleg&oacute; diciembre y, de golpe, pudimos volver a Siria! De hecho, a&uacute;n no sabemos si nos dieron el visado o no&rdquo;, reconoce Saifou, ri&eacute;ndose. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Diana Saifou y Belal Alabdulah en su piso de Yaramana, en los suburbios de Damasco."
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                Diana Saifou y Belal Alabdulah en su piso de Yaramana, en los suburbios de Damasco.                            </span>
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        &ldquo;Aqu&iacute;, en Siria, tenemos nuestra familia, nuestros recuerdos&hellip; lo que pasa es que nunca pensamos que nos &iacute;bamos a librar de [el expresidente] Bashar al Asad. Est&aacute;bamos convencidos de que siempre estar&iacute;a ah&iacute;&rdquo;, reflexiona Alabdulah desde el sof&aacute; de su piso en Yaramana, una popular localidad en el sur de Damasco. Los primeros dos meses, los pasaron en un piso en el centro de la capital, pero los precios de los alquileres son altos. As&iacute; que se mudaron a los suburbios. Los trayectos m&aacute;s largos en transporte p&uacute;blico, Alabdulah los aprovecha para hablar con la gente sobre pol&iacute;tica y econom&iacute;a. &ldquo;Antes no se pod&iacute;a hablar de nada&rdquo;, dice. &ldquo;No pod&iacute;as ni decir la palabra &lsquo;d&oacute;lar&rsquo;&rdquo;, le corta su esposa, quien recuerda que uno se arriesgaba a acabar en prisi&oacute;n por tener divisas. Peque&ntilde;os cambios que generan esperanza.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Falta de garant&iacute;as</strong></h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la ca&iacute;da del r&eacute;gimen, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) se&ntilde;al&oacute; que era pronto para decidir que Siria es un pa&iacute;s seguro al que poder regresar y destac&oacute; que las personas deb&iacute;an &ldquo;poder volver de manera voluntaria, segura y digna&rdquo;. Para Yassine, exiliado sirio de 33 a&ntilde;os, a&uacute;n no es seguro.  El joven &ndash;quien prefiere revelar su apellido&ndash; vive solo en la capital libanesa, donde trabaja como artista y documentalista. Celebra la ca&iacute;da del r&eacute;gimen de Al Asad, pero tiene dudas sobre su seguridad si regresa a Siria. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tras la liberaci&oacute;n, tenemos la posibilidad de volver a casa, pero a la vez no podemos&rdquo;, dice, mientras justifica su afirmaci&oacute;n por <a href="https://www.eldiario.es/internacional/siria-euforia-caida-bashar-asad-recelo-nuevo-gobierno-mes-ultimas-masacres_1_12185495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la poca confianza que le generan las nuevas autoridades</a>. Asegura que entre su c&iacute;rculo de amistades sirias en L&iacute;bano, sobre todo artistas y activistas por los derechos humanos, los temores son similares. Si bien ninguno descarta la idea de volver a su pa&iacute;s, tienen pocas esperanzas de que se produzca un cambio real en las actuales circunstancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ofensiva que derroc&oacute; a Bashar Al Asad, la lider&oacute; el grupo armado Hayat Tahrir al Sham (HTS), un grupo islamista heredero de Al Qaeda en Siria. Su l&iacute;der, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/nuevas-autoridades-sirias-nombran-ahmad-sharaa-presidente-pais-suspenden-constitucion_1_12004139.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ahmed Al Sharaa, es ahora el nuevo presidente de Siria</a>. Algunos activistas consideran que en sus acciones hay un trasfondo autoritario y la voluntad de restringir espacios de participaci&oacute;n y libertades. Pero sobre todo, la preocupaci&oacute;n entre la sociedad civil siria creci&oacute; a inicios de marzo, cuando <a href="https://www.eldiario.es/internacional/pasando-siria-claves-entender-mayor-ola-violencia-caida-asad_1_12118002.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se produjeron matanzas sectarias en la zona costera</a>, algunas a manos de combatientes afiliados con el nuevo Gobierno o leales a Al Sharaa. 
    </p><p class="article-text">
        Yassin se dedica principalmente a la realizaci&oacute;n de documentales de denuncia y teme que, si regresa, ver&aacute; limitada su creatividad y capacidad cr&iacute;tica. &ldquo;Queremos poder trabajar libremente&rdquo;, asegura, dudoso ante las posibles represalias si mostrara una actitud cr&iacute;tica con el Gobierno islamista. Y remata: &ldquo;Los sirios en la di&aacute;spora, ya sea en L&iacute;bano o en Europa, lo que realmente deseamos para Siria es la consolidaci&oacute;n de una sociedad civil, que ponga las bases de la nueva Siria con la que todos so&ntilde;amos. Veremos&hellip;&rdquo;, dice, con poca esperanza. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno no es el &uacute;nico problema. Cuando Shabta volvi&oacute; a Damasco, ten&iacute;a claro que no lo har&iacute;a a su casa. La mujer es originaria de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ruinas-yarmuk-campo-refugiados-palestinos-siria-arrasado-guerra-regimen-no-permitia-volver_1_11953654.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al Yarmuk, un campo de refugiados creado en 1957 en las afueras de Damasco tras la expulsi&oacute;n de cientos de miles de palestinos por Israel.</a> Con el tiempo, se convirti&oacute; en un barrio m&aacute;s de la capital siria, a poco m&aacute;s de quince minutos del centro. Un espacio pr&oacute;spero &ldquo;donde no necesitabas salir para nada, porque ten&iacute;as de todo&rdquo;, recuerda con cari&ntilde;o Shabta. Hoy est&aacute; completamente destruido. 
    </p><p class="article-text">
        Involucrada en organizaciones humanitarias y culturales, Shabta se fue del campo en contra de su voluntad en septiembre de 2013. Su familia emple&oacute; somn&iacute;feros para sacarla sin que ella pudiera resistirse. Cuando volvi&oacute;, 12 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, sab&iacute;a lo que se encontrar&iacute;a. Pero verlo era otra cosa: &ldquo;Hice tres intentos de llegar a mi casa, era demasiado para m&iacute;&rdquo;, rememora. El lugar est&aacute; devastado, sin electricidad, agua ni servicios b&aacute;sicos. Cuando finalmente logr&oacute; llegar a su casa, no la pod&iacute;a reconocer. Est&aacute; desfigurada por los bombardeos y por el saqueo posterior de las fuerzas del r&eacute;gimen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Amal Shabta mira viejas fotografías encontradas en su casa de Al Yarmuk.                            </span>
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        &ldquo;Lo que veo no tiene nada que ver con mis memorias&rdquo;, explica desde el apartamento donde creci&oacute;. Vigila donde pone los pies, en un suelo tapizado de ruinas, basura, papeles, viejos CDs y ropa desparramada. Poco a poco, va recordando y explicando c&oacute;mo era cada una de las habitaciones. Reconstruye mentalmente el sof&aacute;, las mesas, las camas, escritorio, estanter&iacute;as y armario&hellip; Los p&oacute;ster en la pared. Un pasado que se hace m&aacute;s vivo cuando en medio del desorden aparecen unas fotos familiares. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque esta mujer reconoce la dificultad de volver a vivir en Al Yarmuk, mantiene su convicci&oacute;n de que un d&iacute;a suceder&aacute;. Su obstinaci&oacute;n es compartida por algunos habitantes de la zona, que ya han vuelto y empiezan a reconstruir comercios y casas. Otros, como ella, viven por ahora en barrios colindantes como Tadamon. &ldquo;La sensaci&oacute;n es que he vuelto, pero no al cien por cien. Ya han pasado m&aacute;s de tres meses de mi llegada, pero no consigo sentir que he regresado del todo&rdquo;, admite. &ldquo;No s&eacute; bien por qu&eacute;, pero hasta ahora no he podido adaptarme&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Rec<strong>onstruir un futuro</strong></h2><p class="article-text">
        A pocas calles de la casa de Shabta, vive la familia Bisher. La pareja de sexagenarios tiene a sus cuatro hijos viviendo en Alemania. Sin embargo, estos d&iacute;as, uno de ellos, Abed, est&aacute; de visita. Es su segundo viaje desde la huida de Al Asad, pero su madre a&uacute;n no puede parar de mirarlo con orgullo y besarlo todo el rato. No lo ve&iacute;a desde 2013, cuando el joven se fue camino a Turqu&iacute;a para empezar un largo viaje.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a visto muchas cosas en la guerra, &iquest;sabes?&rdquo;, relata Abed Bisher a modo de introducci&oacute;n. &ldquo;Era consciente de que si me quedaba, iba a morir de todas formas, as&iacute; que me dije: &lsquo;&iquest;Por qu&eacute; no intentarlo?'&rdquo;, continua. As&iacute; que una madrugada, desde un peque&ntilde;o pueblo costero turco, cerca de Ka&#351;, se ech&oacute; al mar y nad&oacute; hasta la isla griega de Kastellorizo, a unos 8 kil&oacute;metros (una hora en ferry). De Grecia, pas&oacute; a Macedonia, Albania, Serbia, Hungr&iacute;a, Austria y Alemania. &ldquo;El objetivo era llegar hasta Noruega. Hab&iacute;a conseguido llegar hasta Grecia caminando y a nado, as&iacute; que, en aquel entonces, mi intenci&oacute;n era llegar hasta el punto m&aacute;s lejano del mundo&rdquo;, recuerda mientras r&iacute;e. Finalmente, se estableci&oacute; en Alemania, donde estudi&oacute; y trabaj&oacute; como cocinero y programador en una empresa de nuevas tecnolog&iacute;as. Hasta que encontr&oacute; su vocaci&oacute;n, curiosamente, como socorrista en una piscina municipal.&nbsp;
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                Abed Bisher en su casa familiar, en el campo de Al Yarmuk.                            </span>
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        &ldquo;&iexcl;Y de repente llega la liberaci&oacute;n!&rdquo;, rememora con entusiasmo el momento de la ca&iacute;da del r&eacute;gimen. Todo cambi&oacute;. Ese mismo d&iacute;a, rompi&oacute; con su novia, alemana. &ldquo;Estaba claro que, a partir de ese momento, tendr&iacute;amos caminos distintos&rdquo;, se justifica. El 30 de diciembre, Bisher volvi&oacute; a Siria, ya como ciudadano alem&aacute;n: &ldquo;&iexcl;Solo tard&eacute; cuatro horas en hacer el trayecto de retorno! Muy poco, comparado con los meses que hab&iacute;a necesitado para llegar a Alemania!&rdquo;.&nbsp;Desde su primer viaje, se ha dedicado a ayudar a sus padres a reconstruir y arreglar la casa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, por ahora no se plantea instalarse de nuevo en Siria. &ldquo;Quedarme ser&iacute;a ego&iacute;sta&rdquo;, dice. &ldquo;Tenemos muchos retos por delante y, con el sueldo en Alemania, puedo ahorrar&rdquo;. Su meta es apartar el m&aacute;ximo dinero posible para seguir apoyando a sus padres y la reconstrucci&oacute;n de Al Yarmuk. Como &eacute;l, son muchos los vecinos de la zona que viven en Europa con la misma voluntad. Conectados a trav&eacute;s de Facebook, conf&iacute;an en poder aportar fondos pero tambi&eacute;n conocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente que se qued&oacute; aqu&iacute; no tiene experiencia de ning&uacute;n tipo, sus vidas se congelaron&rdquo;, explica Bisher. Asegura que igual que los edificios est&aacute;n destruidos, la gente tambi&eacute;n lo est&aacute;. &ldquo;Imag&iacute;nate un chaval de 18 a&ntilde;os, cuando empez&oacute; la guerra ten&iacute;a cuatro. No sabe lo que significa vivir en un pa&iacute;s estable&rdquo;, zanja. As&iacute;, su plan es aprovechar todas las vacaciones para venir aqu&iacute;. &ldquo;Mi objetivo ahora no es irme a descansar a Tenerife con mi novia, sino poder reconstruir Al Yarmuk&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En Homs, 165 kil&oacute;metros al norte de Damasco, Belal Sharaf Edine, de 38 a&ntilde;os, tambi&eacute;n destaca la importancia de reconstruir el pa&iacute;s. Su vida est&aacute; determinada por el amor a su ciudad natal. Desde el principio de las protestas contra Al Asad en 2011, Homs fue conocida como la capital de la revuelta por sus masivas manifestaciones. Hoy sufre las consecuencias de a&ntilde;os de abandono por parte del r&eacute;gimen. &ldquo;Hay muy pocas ofertas laborales&rdquo;, dice Sharaf, que fue activista medi&aacute;tico. Cree que pronto &ldquo;las instituciones se pondr&aacute;n de nuevo en marcha, el pa&iacute;s se recuperar&aacute; y habr&aacute; oportunidades para todos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sali&oacute; de Siria en 2012 y vivi&oacute; en Arabia Saud&iacute;, donde conoci&oacute; a su esposa (una espa&ntilde;ola), y en Turqu&iacute;a, donde se gan&oacute; la vida como profesor de ingl&eacute;s en colegios internacionales. &ldquo;Siempre hab&iacute;a so&ntilde;ado que Siria ser&iacute;a libre y podr&iacute;a volver&rdquo;. No quiso irse a Europa, ya que &ldquo;estaba demasiado lejos&rdquo;. Su mujer y sus hijos se han quedado en Turqu&iacute;a a la espera de acabar el curso escolar. Mientras tanto, &eacute;l busca un sitio para vivir, ya que su apartamento qued&oacute; destruido, como tantos otros en los barrios donde la oposici&oacute;n se hizo fuerte en los primeros a&ntilde;os del conflicto. 
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                Belal Sharaf Edine en la casa de sus padres, en la ciudad siria de Homs.                            </span>
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        Temporalmente, est&aacute; en casa de sus padres, y colabora con otros colegas y las autoridades en la distribuci&oacute;n de alimentos entre familias vulnerables. &ldquo;Al volver a caminar por las calles de Homs fue como si hubiera estado a&ntilde;os muerto y, de golpe, volviera a la vida&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de una casa, las principales dificultades son &ldquo;encontrar una buena escuela para los peque&ntilde;os, asegurarse acceso a la salud y garantizarse una fuente de ingresos&rdquo;. Aun as&iacute;, no tiene dudas de que el futuro familiar est&aacute; en Homs. &ldquo;Hemos recibido un pa&iacute;s devastado y con sanciones econ&oacute;micas. El nuevo Gobierno hace todo lo que puede para mejorar la vida de los sirios. Pero necesitamos ayuda de otros pa&iacute;ses&rdquo;. Imagina que Siria ser&aacute; &ldquo;uno de los mejores pa&iacute;ses de Oriente Medio de aqu&iacute; a una d&eacute;cada&rdquo;. Ser&aacute; &ldquo;emocionante&rdquo;, afirma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Oriol Andrés Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/volver-siria-caida-bashar-asad-esperar-dudas-generacion-sirios-exiliados_1_12214682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Apr 2025 20:21:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Volver a Siria tras la caída de Bashar Al Asad o esperar: las dudas de una generación de sirios exiliados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Conflicto en Siria,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la cuna de la revuelta siria de 2011: “Deberíamos estar celebrando, pero estamos enterrando muertos de nuevo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/cuna-revuelta-siria-2011-deberiamos-celebrando-enterrando-muertos-nuevo_1_12152985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ea6d9bc-166c-403e-9620-41d3610f697f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la cuna de la revuelta siria de 2011: “Deberíamos estar celebrando, pero estamos enterrando muertos de nuevo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un ataque israelí el 17 de marzo mató a tres personas en la ciudad de Daraa, en el sur de Siria, y empañó las celebraciones del aniversario del estallido de las protestas contra Bashar Al Asad, el primero desde la marcha del dictador</p><p class="subtitle">Dima Moussa, política opositora a Al Asad: “No queremos que el Gobierno falle, puede ser una catástrofe para Siria”</p></div><p class="article-text">
        El 18 de marzo es una jornada hist&oacute;rica para la ciudad de Daraa, en el sureste de Siria. Ese d&iacute;a de 2011, una protesta contra el r&eacute;gimen de Bashar Al Asad acab&oacute; con dos muertos por la represi&oacute;n de las fuerzas de seguridad. Fue la chispa que prendi&oacute; una revoluci&oacute;n que se convirti&oacute; en conflicto armado y que, 14 a&ntilde;os despu&eacute;s, se conmemora <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/doctor-dictador-brutal-auge-caida-bashar-asad-siria_1_11884934.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por primera vez sin el dictador en el poder</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mouawiya al Syasneh, de 31 a&ntilde;os, sin buscarlo, jug&oacute; un rol protagonista en el estallido de la revoluci&oacute;n. Sentado en el jard&iacute;n de su casa, cuenta a elDiario.es que en 2011 &eacute;l y sus amigos estaban descontentos por la creciente presi&oacute;n de las fuerzas de seguridad. Eran tiempos de cambios en T&uacute;nez y en Egipto, y Al Asad impuso m&aacute;s controles y estableci&oacute; un toque de queda a las 19:00 horas en Daraa. El 15 de febrero de 2011, el entonces adolescente y sus amigos escribieron en un muro de la escuela: &ldquo;Es tu turno, doctor&rdquo;. Era una referencia al presidente, que estudi&oacute; oftalmolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s los arrestaron. Los sometieron a torturas. Los padres de los chicos detenidos y los l&iacute;deres de la comunidad intentaron negociar su liberaci&oacute;n con Atef Nayib, primo de Al Asad y el jefe de los servicios de Inteligencia de la Direcci&oacute;n de la Seguridad Pol&iacute;tica en Daraa. Su respuesta fue: &ldquo;Olvidaos de vuestros hijos. Haced otros. Y si no sois capaces, traednos a vuestras mujeres y nosotros los haremos por vosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue la gota que colm&oacute; el vaso de la paciencia de los habitantes de Daraa. Estaban hartos de convivir con la corrupci&oacute;n, la ausencia de libertades y los abusos de los servicios de Inteligencia que todo lo controlaban. Hartos de la falta de oportunidades laborales para los j&oacute;venes, condenados a una vida de miseria. El viernes 18 de marzo de 2011, terminada la oraci&oacute;n musulmana del mediod&iacute;a, una multitud se manifest&oacute;, exigiendo la libertad de los menores y tambi&eacute;n reformas pol&iacute;ticas. Perdido el miedo, varios miles se sumaron a la marcha. Fue entonces cuando las fuerzas del r&eacute;gimen abrieron fuego. Murieron los primeros dos &ldquo;m&aacute;rtires&rdquo; de la revoluci&oacute;n. A partir de entonces, el pa&iacute;s se levant&oacute; contra Al Asad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mouawiya al Syasneh, de 31 años, en la ciudad siria de Daraa."
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            <span class="title">
                Mouawiya al Syasneh, de 31 años, en la ciudad siria de Daraa.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">De una pintada en la pared a la lucha armada</h2><p class="article-text">
        Al Syasneh y sus amigos estuvieron 45 d&iacute;as detenidos. Cuando sali&oacute; de la c&aacute;rcel, era otra persona, el ni&ntilde;o hab&iacute;a quedado atr&aacute;s. Se uni&oacute; a las manifestaciones y despu&eacute;s a la lucha armada con un batall&oacute;n rebelde que en esos momentos gozaba de prestigio.
    </p><p class="article-text">
        Su casa est&aacute; rodeada de esqueletos de edificios, fruto de los bombardeos a los que les someti&oacute; el r&eacute;gimen. Tambi&eacute;n de muros llenos de agujeros de bala. La represi&oacute;n y el conflicto armado en Siria dejaron m&aacute;s de 230.000 civiles muertos y 177.000 desaparecidos (<a href="https://snhr.org/blog/2025/03/18/on-the-14th-anniversary-of-the-start-of-the-syrian-uprising-in-march-2011-the-syrian-peoples-struggle-to-achieve-their-aspirations-marches-on/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">seg&uacute;n la Red Siria para los Derechos Humanos</a>). Hasta el pasado 8 de diciembre, cuando una coalici&oacute;n de grupos rebeldes, liderada por <a href="https://www.eldiario.es/internacional/son-rebeldes-han-tomado-siria-semanas_1_11884289.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), tom&oacute; el poder</a> tras la huida de Al Asad de la capital. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/rebeldes-sirios-toman-ciudad-daraa-cuna-revuelta-2011_1_11883016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al Syasneh se uni&oacute; a las milicias de Daraa que se dirigieron hacia Damasco</a>, a una hora y media de la localidad sure&ntilde;a. Llegaron incluso antes que las combatientes de HTS y aseguraron tantos edificios gubernamentales e institucionales como pudieron para evitar saqueos. El joven se siente orgulloso del camino recorrido. &ldquo;No esper&aacute;bamos que nos encarcelaran por las pintadas, si no no lo habr&iacute;amos hecho. &iexcl;Incluso escribimos nuestros nombres! Pero no me arrepiento, lo volver&iacute;a hacer tantas veces como hiciera falta&rdquo;. 
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                    alt="Alaa Aljawabreh muestra el cartel que recuerda a su hermano fallecido en 2011 en la ciudad siria de Daraa, el 18 de marzo de 2025."
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                Alaa Aljawabreh muestra el cartel que recuerda a su hermano fallecido en 2011 en la ciudad siria de Daraa, el 18 de marzo de 2025.                            </span>
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        El primero de todos los muertos, en 2011, fue el hermano de Alaa Aljawabreh. Ten&iacute;a 22 a&ntilde;os. Los manifestantes hab&iacute;an pasado poco antes por la mezquita de Al Omari cuando se encontraron &ldquo;con los militares, el r&eacute;gimen y la Inteligencia militar&rdquo;, explica Aljawabreh. &ldquo;Nos prohibieron pasar y fue entonces cuando la polic&iacute;a dispar&oacute;. Le dieron en el cuello a mi hermano y lo mataron. &Eacute;l iba en la parte delantera de la manifestaci&oacute;n. Yo estaba con &eacute;l&rdquo;. Muestra el cartel preparado para recordarle en la conmemoraci&oacute;n del aniversario de la revuelta este 18 de marzo.
    </p><p class="article-text">
        Delante de la pancarta que conmemora este a&ntilde;o el 18 de marzo, las hermanas Al Masalmeh, que rozan la trentena, celebran esta fecha se&ntilde;alada y se sacan selfis. Una de ellas, Ranin, vive en Alemania, donde trabaja como cardi&oacute;loga desde hacer un par de a&ntilde;os. No ten&iacute;a previsto retornar a Siria, pero tras la ca&iacute;da de Al Asad, est&aacute; convencida de que s&iacute; lo har&aacute;. De momento ha hecho una visita sorpresa aprovechando la efem&eacute;ride. &ldquo;La situaci&oacute;n aqu&iacute; era dif&iacute;cil y complicada antes. Mi casa fue bombardeada. Nos tuvimos que ir moviendo de un sitio a otro. Al final, dej&eacute; el pa&iacute;s. Me tuve que ir sola a Alemania&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ranin es optimista sobre el futuro. &ldquo;Pese a todos los retos y las circunstancias complicadas, incluso pese a los bombardeos israel&iacute;es, somos gente que insistimos en vivir y disfrutamos la alegr&iacute;a de la liberaci&oacute;n. No hay alegr&iacute;a m&aacute;s grande que la que sentimos por la liberaci&oacute;n&rdquo;, afirma en referencia al colapso del r&eacute;gimen de la familia Al Asad y su dictadura de m&aacute;s de 50 a&ntilde;os. 
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                    alt="Las hermanas Al Masalmeh se toman fotos para celebrar el aniversario de la revolución siria de 2011, el 18 de marzo de 2015 en Daraa."
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            <span class="title">
                Las hermanas Al Masalmeh se toman fotos para celebrar el aniversario de la revolución siria de 2011, el 18 de marzo de 2015 en Daraa.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Un misil israel&iacute; empa&ntilde;&oacute; la celebraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La familia Akrad tambi&eacute;n querr&iacute;a haber celebrado la jornada del 18 de marzo y disfrutar de los festejos previstos en la ciudad de Daraa.&nbsp;Sin embargo, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ue-mantiene-apoyo-nuevo-gobierno-siria-ola-violencia-pais_1_12140502.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un misil israel&iacute; en la noche del 17 de marzo</a> acab&oacute; con la vida del j&oacute;ven Muhannad Akar. Junto a &eacute;l, en el bombardeo murieron otras dos personas y otras 25 quedaron heridas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos sentimos como si estuvi&eacute;ramos de nuevo al principio de la revoluci&oacute;n. Se supone que deber&iacute;a haber paz, que deber&iacute;amos estar celebrando, pero estamos enterrando muertos de nuevo&rdquo;, cuenta a elDiario.es su primo Nasser Albralab. 
    </p><p class="article-text">
        En la mezquita de Al Omari, se reuni&oacute; la gente de la ciudad que para llorar a los tres muertos en el ataque de Israel. Una idea era com&uacute;n: las celebraciones por el aniversario de la revuelta deb&iacute;an esperar y, finalmente, tuvieron lugar despu&eacute;s del <em>iftar</em>, la comida con la que los musulmanes rompen el ayuno durante el mes de Ramad&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ayman Refai, un hombre de 56 a&ntilde;os, nacido en Daraa pero que desde hace a&ntilde;os vive en Estados Unidos, hab&iacute;a venido para poder conmemorar el d&iacute;a 18 con sus padres, ahora que ha ca&iacute;do el r&eacute;gimen. Si bien no conoc&iacute;a a los tres fallecidos, considera que &ldquo;si hay muertos, debemos enterrarlos, nuestra gente es m&aacute;s importante&rdquo;, dice con voz serena. &ldquo;Fue un ataque cobarde, de noche, cuando la gente, los civiles, acababan de romper el ayuno. Fue entonces cuando hubo el bombardeo. Es un ataque barb&aacute;rico&rdquo;, dice Refai. &ldquo;No hemos hecho nada y, sin embargo, hace a&ntilde;os que nos atacan&rdquo;, lamenta, mientras apunta que no se puede &ldquo;tolerar esto para siempre&rdquo;. 
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            <span class="title">
                Funeral de los fallecidos en el ataque israelí del 17 de marzo de 2025 en la ciudad siria de Daraa.                            </span>
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        Desde la mezquita, la procesi&oacute;n con el f&eacute;retro recorri&oacute; algunas de las calles principales de la localidad, camino al cementerio. Los participantes, con paso decidido, lanzaban consignas de rabia contra Israel. Hab&iacute;a una gran presencia de hombres armados, algunos muy j&oacute;venes. Unos levantaban sus fusiles AK-47. Otros, portaban carteles que rezaban: &ldquo;Netanyahu y Al Asad son dos caras de la misma moneda&rdquo; o &ldquo;No tenemos nada que perder, no nos provoqu&eacute;is&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la misma noche de la liberaci&oacute;n, Israel empez&oacute; a bombardear la regi&oacute;n de Daraa&rdquo;, asegura Nasser Albralab, el primo del fallecido. Aprovechando la ca&iacute;da de Bashar Al Asad, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/netanyahu-aprovecha-debacle-siria-seguir-adelante-redibujar-mapa-oriente-proximo_129_11892827.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel extendi&oacute; su presencia m&aacute;s all&aacute; de los Altos del Gol&aacute;n sirios, ocupados desde 1967</a>. Tambi&eacute;n inici&oacute; una campa&ntilde;a de ataques a&eacute;reos, con centenares de bombardeos en poco m&aacute;s de cuatro meses. 
    </p><p class="article-text">
        El blanco del ataque en Daraa era la sede de la Brigada 132 del Ej&eacute;rcito de Al Asad, ahora en desuso, seg&uacute;n aseguran los vecinos. En un comunicado, el Ej&eacute;rcito israel&iacute; afirm&oacute; que estaba atacando &ldquo;objetivos militares en el sur de Siria, incluidos centros de mando y bases militares que contienen armas y veh&iacute;culos militares pertenecientes al antiguo r&eacute;gimen sirio&rdquo;. A lo que a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;la presencia de activos militares en el sur de Siria representa una amenaza para el Estado de Israel&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo declarado es reducir la capacidad militar y defensiva del pa&iacute;s vecino, y establecer una zona de contenci&oacute;n en el sur de Siria &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/sirios-viven-frontera-israel-avance-tropas-no-casas_1_11957713.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel ha ocupado la zona de separaci&oacute;n entre los dos pa&iacute;ses, delimitada por la ONU en 1974</a>, y que hab&iacute;a permanecido desmilitarizada hasta la ca&iacute;da del r&eacute;gimen&ndash;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, tras una jornada de recuerdo por los &uacute;ltimos muertos en Daraa, miles de personas se congregaron en el centro de la ciudad para celebrar y celebrarse entre fuegos artificiales y m&uacute;sica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Oriol Andrés Gallart]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/cuna-revuelta-siria-2011-deberiamos-celebrando-enterrando-muertos-nuevo_1_12152985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2025 20:24:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En la cuna de la revuelta siria de 2011: “Deberíamos estar celebrando, pero estamos enterrando muertos de nuevo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Conflicto en Siria,Revoluciones,Bashar Al Asad,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siria conmemora la revolución por primera vez desde la caída de Al Asad: "Los helicópteros militares hoy lanzan mensajes de paz"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/siria-conmemora-revolucion-primera-vez-caida-asad-helicopteros-militares-hoy-lanzan-mensajes-paz_1_12136530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c42948cc-d322-4e35-ac26-0aeb541325aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1615y724.jpg" width="1200" height="675" alt="“Los helicópteros militares desde donde antes bombardeaban nuestras casas, hoy lanzan mensajes de paz”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sirios salen a las calles de Damasco, Alepo e Idlib para pedir el fin de la división y reivindicar a las víctimas de la violencia del régimen: “Somos los que creamos el futuro. Hagámoslo más bonito que el pasado”</p><p class="subtitle">Cientos de muertos en choques entre las nuevas autoridades de Siria y milicianos fieles al exrégimen de Al Asad</p></div><p class="article-text">
        Dos ruidosos helic&oacute;pteros sobrevuelan, a pocos metros de los manifestantes, la plaza de los Omeyas, en el centro de Damasco. Debajo de ellos, centenares de personas ondean la bandera de la revoluci&oacute;n siria, con tres estrellas y que cambia el rojo tradicional por el verde. <a href="https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-viaje-nueva-siria-calle_132_12027587.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gritan c&aacute;nticos revolucionarios y religiosos</a>. En pocos minutos, desde los helic&oacute;pteros lanzan confeti, flores y papeles con mensajes de paz: &ldquo;Somos los que creamos el futuro. Hag&aacute;moslo m&aacute;s bonito que el pasado&rdquo;, reza uno de ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los manifestantes que mira el espect&aacute;culo a&eacute;reo que ofrece el nuevo gobierno liderado por Ahmed Al Sharaa es Jamal Abdulnaser, un joven estudiante de Ciencias Pol&iacute;ticas de 21 a&ntilde;os. Ha venido solo a la manifestaci&oacute;n, pero eso no le impide gritar consignas de alegr&iacute;a. Para &eacute;l tambi&eacute;n es un d&iacute;a de esperanza. Tres de sus hermanos murieron en la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/busca-celdas-ocultas-sednaya-matadero-humano-siria_1_11887072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prisi&oacute;n de Sednaya</a>, conocida como un &ldquo;matadero humano&rdquo;. &ldquo;Pese a que he venido solo, siento como si mis hermanos me estuvieran acompa&ntilde;ando, en mi mente estamos juntos&rdquo;, rememora este joven. Su deseo es que el pa&iacute;s supere la divisi&oacute;n entre la poblaci&oacute;n civil.&nbsp;
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            <span class="title">
                Un grupo de manifestantes ondea la bandera de la revolución siria                            </span>
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        A pocos metros de Jamal se encuentran Omar y Bashar, dos amigos que tampoco se han querido perder este momento hist&oacute;rico. Ambos participaron en las protestas que empezaron en 2011 en el pa&iacute;s y decidieron <a href="https://www.eldiario.es/internacional/mes-despues-huida-asad-damasco-vive-libertad-incierta-viviamos-terror_1_11947098.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marchar al exilio ante la represi&oacute;n y la violencia</a> con que respondi&oacute; Bashar al Asad. &ldquo;Es la primera vez que puedo celebrar el aniversario de la revoluci&oacute;n desde dentro de Siria&rdquo;, explica Omar, de 30 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se quiere perder detalle de lo que sucede y por ello graba cada instante con su tel&eacute;fono m&oacute;vil. Hace muy poco que acaba de volver, igual que miles de sirios. En su caso, desde L&iacute;bano. Originario de Al Bayada, en Homs, fue testigo de la destrucci&oacute;n y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/amr-salem-exministro-exasesor-bashar-asad-traiciono_128_11961062.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ataques hacia la poblaci&oacute;n civil</a> por parte del r&eacute;gimen de Asad. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dima-moussa-politica-opositora-asad-no-queremos-gobierno-falle-catastrofe-siria_128_12110218.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Deber&iacute;amos dar un margen de unos cinco a&ntilde;os al nuevo gobierno</a> para mejorar el pa&iacute;s&rdquo;, considera.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jamal acude solo a la concentración, pese a que tiene en su memoria a sus tres hermanos muertos                            </span>
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        A su lado, Bashar, de 39 a&ntilde;os, escucha con recelo su optimismo y se muestra mucho menos confiado. &Eacute;l tambi&eacute;n ha regresado hace poco. &ldquo;Hace mucho tiempo que esperaba celebrar algo as&iacute;&rdquo;, dice, &ldquo;pero tengo sentimientos encontrados ahora mismo. Estoy un poco abrumado por la situaci&oacute;n&rdquo;. Originario de la regi&oacute;n Deir Ezzor, cerca del r&iacute;o &Eacute;ufrates, al este de pa&iacute;s, lamenta no poder celebrar la efem&eacute;ride desde ah&iacute; <a href="https://www.eldiario.es/internacional/decenas-muertos-choques-nuevas-autoridades-siria-milicianos-fieles-exregimen-asad_1_12113137.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por las constantes tensiones que a&uacute;n hay en la zona</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conf&iacute;o que los sirios no repitan los errores del pasado, debemos aprender de ellos y construir un pa&iacute;s en el que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/espionaje-censura-castigos-brazo-propagandistico-bashar-asad-siria_1_11934316.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se respeten los derechos humanos</a> sin recurrir a la violencia&rdquo;. A su lado, decenas de polic&iacute;as, milicianos y hombres armados. Algunos colocan en el ca&ntilde;&oacute;n de sus fusiles las flores lanzadas desde los helic&oacute;pteros.&nbsp;
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                Algunos policías, milicianos y hombres armados colocan flores en el cañón de sus fusiles                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; el 15 de marzo de 2011?</strong></h2><p class="article-text">
        Siria conmemora el 14 aniversario desde que empezaron las protestas pac&iacute;ficas contra el r&eacute;gimen de Bashar al-Asad y lo hace por primera vez sin el exdictador en el poder.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de marzo de 2011, se convoc&oacute; una &ldquo;jornada de la Ira&rdquo; en todo el pa&iacute;s en la que participaron miles de personas en varias poblaciones. En Damasco, una de las que sali&oacute; a la calle fue la activista Marwa al Ghamian, hoy en el exilio. Al tratarse de una convocatoria abierta, hecha a trav&eacute;s de las redes sociales, muchos manifestantes no se conoc&iacute;an. Pero cuando empezaron con los c&aacute;nticos -&ldquo;Siria, Dios, libertad y nada m&aacute;s&rdquo;- Marwa sinti&oacute; por primera vez<a href="https://www.eldiario.es/internacional/siria-establece-unidad-pais-constitucion-transicion-matanzas-sectarias_1_12129561.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un sentimiento de unidad &uacute;nico</a>. Todos se juntaron como en un &uacute;nico cuerpo, recuerda en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica desde Qatar, donde vive ahora. Los manifestantes reclamaban reformas democr&aacute;ticas, el fin de la corrupci&oacute;n y de los abusos que comet&iacute;an las agencias de seguridad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los manifestantes gritan cánticos revolucionarios y religiosos                            </span>
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        La magia se mantuvo hasta que apareci&oacute; un grupo de matones del r&eacute;gimen, con c&aacute;nticos favorables a Bashar. Poco despu&eacute;s, la polic&iacute;a intervino golpeando a los manifestantes. Despu&eacute;s llegaron los arrestos. Una actuaci&oacute;n que dejaba ver la manera como Bashar al-Asad responder&iacute;a al descontento social y a las peticiones de reforma: con represi&oacute;n y violencia, hasta conducir el pa&iacute;s a un conflicto armado con m&uacute;ltiples actores. M&aacute;s de 200.000 civiles murieron durante estos a&ntilde;os. De ellos, 9 de cada diez, a manos del r&eacute;gimen, seg&uacute;n la Red Siria para los Derechos Humanos. Y m&aacute;s de 100.000 personas fueron desaparecidas, la mayor&iacute;a tambi&eacute;n por las fuerzas de Bashar al-Asad. Las calles de Damasco, como las del resto del pa&iacute;s, a&uacute;n les buscan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Apenas hace cuatro meses, nada hac&iacute;a prever que el dictador podr&iacute;a perder el poder. Hasta el pasado 8 de diciembre, cuando tras una ofensiva rel&aacute;mpago, una coalici&oacute;n de grupos opositores encabezados por los islamistas de Hayat Tahrir al-Sham (HTS) derroc&oacute; al dictador. El r&eacute;gimen se disolvi&oacute; como un terr&oacute;n de az&uacute;car, tras la retirada de sus principales valedores, Ir&aacute;n y Rusia.
    </p><p class="article-text">
        Viendo las im&aacute;genes de hoy en la plaza de los Omeyas de Damasco, Marwa se siente orgullosa y feliz. &ldquo;Los helic&oacute;pteros militares desde donde antes bombardeaban nuestras casas, hoy han lanzado mensajes de paz&rdquo;, asegura. Y a&ntilde;ade: &ldquo;No tengo grandes expectativas. Pero tampoco esperaba que Bashar cayera, as&iacute; que nada es imposible. La nueva revoluci&oacute;n ha comenzado despu&eacute;s de la ca&iacute;da de Asad, ahora es el turno de la sociedad civil para reconstruir Siria. Tambi&eacute;n tenemos que reconstruirnos como seres humanos porque hemos perdido parte de nuestra humanidad estos a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las calles de Damasco, llenas de fotografías y mensajes que buscan a los más de 100.00 desaparecidos que aún hay en Síria foto"
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                Las calles de Damasco, llenas de fotografías y mensajes que buscan a los más de 100.00 desaparecidos que aún hay en Síria foto                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Deshumanizaci&oacute;n y divisi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Esta deshumanizaci&oacute;n hacia el otro, hacia el diferente, qued&oacute; en evidencia las pasadas semanas, cuando se dio un alzamiento liderado por ex-militares y milicianos fieles a Bashar al-Asad <a href="https://www.eldiario.es/internacional/decenas-muertos-choques-nuevas-autoridades-siria-milicianos-fieles-exregimen-asad_1_12113137.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en las regiones costaneras de Tartus y Latakia</a>. En la respuesta por parte de las fuerzas de seguridad y de milicias leales al nuevo gobierno, se perpetraron masacres de civiles por el simple hecho de ser alauitas, la misma comunidad confesional a la que pertenece el clan de los Asad.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, Alya, de 40 a&ntilde;os, y sus compa&ntilde;eras est&aacute;n muy atentas a cualquier c&aacute;ntico que pueda inducir a mayores divisiones. &ldquo;Uno, uno, uno, el pueblo sirio es uno&rdquo;, cantan como respuesta, inmediatamente. &ldquo;Estoy aqu&iacute; porque es el aniversario, pero me siento triste por lo que pas&oacute; en la costa. Sin embargo, esto no significa que tengamos que abandonar las calles, la revoluci&oacute;n y todos los valores que la empujaron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos logrado algo similar a la libertad y, por lo tanto, debemos defender nuestras posiciones en la calle. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/siria-destrozada-13-anos-conflicto-reconstruccion-no-material-espiritual_1_11949817.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La sociedad civil siria tiene que recuperar la iniciativa</a>. No podemos dejarla en manos del gobierno. Tenemos que trabajar para lograr justicia, paz y rendici&oacute;n de cuentas&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un joven muestra un retrato del activista Ghiath Matar, un símbolo de la resistencia civil, asesinado por el régimen en 2011                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;No queremos celebrar, queremos recordar lo que pas&oacute;&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Zeina Shahla, activista y periodista, ha dudado hasta el &uacute;ltimo momento si ir&iacute;a o no con sus amistades al acto de la plaza de los Omeyas. Su grupo de amigos, todos ellos activistas no violentos, hab&iacute;an estado preparando diferentes actos, exposiciones y debates para recordar el aniversario del 15 de marzo de 2011. Ten&iacute;a que ser un momento para la alegr&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de lo que pas&oacute; en la costa, decidimos que no era una buena idea&rdquo;. Cancelaron todos los actos previstos. &ldquo;No queremos celebrar, queremos recordar lo que pas&oacute;&rdquo;, considera. Por ello, decidieron imprimir unos p&oacute;steres con im&aacute;genes que recuerdan el car&aacute;cter pac&iacute;fico que ten&iacute;a la revoluci&oacute;n en sus primeros compases. Las fotograf&iacute;as&nbsp;muestran algunas de las creativas pancartas que alzaban los manifestantes en las protestas que inundaron el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuperamos algunas fotos de internet, dise&ntilde;amos los p&oacute;steres y los hemos colgado en varios sitios, como universidades o caf&eacute;s&rdquo;. Uno de ellos es el Rawda Cafe, un punto de encuentro de activistas de la ciudad: &ldquo;Es importante recordar que la revoluci&oacute;n empez&oacute; de manera pac&iacute;fica en 2011&rdquo;. Pese a haber vivido durante d&eacute;cadas bajo un reino de terror y silencio impuesto por el clan de los Asad, el movimiento de resistencia civil sirio demostr&oacute; una gran creatividad, atrevimiento y sentido del humor. Muchos de sus activistas acabaron muertos, desaparecidos o en el exilio.
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            <span class="title">
                Zeina Shahla cuelga unos de los pósteres con qué recuerdan los inicios noviolentos de las protestas en 2011                            </span>
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        Despu&eacute;s de casi 15 a&ntilde;os de conflicto armado y violencia, Shahla considera que &ldquo;las cosas no se pueden arreglar de manera f&aacute;cil&rdquo;. Por ello, defiende convencida que se debe apostar por la justicia transicional, un proceso, seg&uacute;n define Naciones Unidas, &ldquo;en el cual se intenta asumir el legado de violaciones y abusos pasados a gran escala para garantizar la rendici&oacute;n de cuentas, hacer justicia y lograr la reconciliaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta activista habla con conocimiento de causa, ya que&nbsp;estuvo presente en la protesta de Daraa del 18 de marzo del 2011. &ldquo;Nunca hemos tenido vida pol&iacute;tica en Siria, as&iacute; que cuando la gente empez&oacute; a salir a las calles, no estaba todo tan organizado ni tan pensado&rdquo;, recuerda, mientras denuncia que <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ruinas-yarmuk-campo-refugiados-palestinos-siria-arrasado-guerra-regimen-no-permitia-volver_1_11953654.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;desde el principio el r&eacute;gimen de Asad fue brutal&rdquo;</a>. &ldquo;Est&aacute;bamos en la manifestaci&oacute;n con unos compa&ntilde;eros y lo vimos todo, la polic&iacute;a nos dispar&oacute;, detuvieron a mucha gente y un hombre muri&oacute;. Cuando lo recuerdo, a veces me pongo triste, sobre todo porque era una manifestaci&oacute;n pac&iacute;fica. No s&eacute; si hubi&eacute;semos podido hacer algo para detenerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente dice que debemos pasar p&aacute;gina y dejar de hablar del pasado, pero yo creo que no, debemos entender qu&eacute; pas&oacute; para poder decir nunca m&aacute;s&rdquo;. Con todo, considera que la clave son los j&oacute;venes: &ldquo;Debemos crear un futuro para ellos, pero tambi&eacute;n engancharlos y conectarlos con la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s para as&iacute; usar su energ&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Maysam, Salea y Safa son tres j&oacute;venes sirias que rondan los 18 a&ntilde;os que este s&aacute;bado tambi&eacute;n han decidido acercarse a la celebraci&oacute;n de la plaza de los Omeyas. Un miliciano les presta un rifle para que se hagan fotos con el m&oacute;vil. En broma, incluso se apuntan entre ellas. &ldquo;Hemos venido las tres amigas juntas para mostrar la alegr&iacute;a de la revoluci&oacute;n y la solidaridad, nunca nos hab&iacute;amos sentido as&iacute;, ni nos hubi&eacute;semos cre&iacute;do que podr&iacute;amos vivir este momento, estamos muy contentas&rdquo;. Casi toda su vida han vivido bajo el r&eacute;gimen de al-AAsad Inocentes, pero ilusionadas, consideran: &ldquo;por fin podremos vivir como chicas de nuestra edad&rdquo;.&nbsp;
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                Una joven posa ante la cámara de su amiga con un fusil en la mano.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Siria es diversa</strong></h2><p class="article-text">
        En la concentraci&oacute;n, la mayor&iacute;a de los presentes cantan entusiasmados las consignas religiosas. Muchos se muestran partidarios del nuevo gobierno. Pero no son los &uacute;nicos que acuden a la cita. Asmaa Jaber es una activista de 34 a&ntilde;os defensora de los derechos civiles que vive entre Francia y Siria. Cuando su padre ten&iacute;a 18 a&ntilde;os fue arrestado durante la masacre de Hama, en el 1982, cuando el ej&eacute;rcito sirio llev&oacute; a cabo una pol&iacute;tica de tierra quemada contra la ciudad de Hama para sofocar una revuelta asociada a los Hermanos Musulmanes. Durante su detenci&oacute;n, fue torturado: &ldquo;Es lo que tiene vivir en una dictadura&rdquo;.
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                La defensora de los derechos civiles, Asmaa Jaber, de 34 años, sostiene la nueva bandera siria.                            </span>
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        Esta joven ha aprovechado su vida en Francia para dar a conocer -en charlas e incluso en el Parlamento Europeo- las violaciones de derechos humanos que han tenido lugar en Siria. Por eso, tampoco duda en acercarse y recordarnos que Siria es muy diversa. &ldquo;Si los medios solo muestran una parte de Siria, la parte islamista m&aacute;s radical, esto solo alimenta las fuerzas opresoras&rdquo;, cr&iacute;tica. &ldquo;En cambio, cuando se ense&ntilde;a una imagen justa y fidedigna de lo que es Siria, pasa todo lo contrario, se da fuerza a los movimientos que empujan por una apertura, a los que abogan por la libertad y la paz&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien a&uacute;n duda entre s&iacute; quedarse en Siria o volver a Francia, se muestra esperanzada por lo que est&aacute; por venir &ldquo;pese a que ser&aacute; dif&iacute;cil&rdquo;, concluye mientras celebra ver tanta prensa internacional dentro de Siria, una rareza hasta hace pocos meses.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Asistentes a la celebración alzan a un miliciano con un fusil, en cuyo cañón hay una flor.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Oriol Andrés Gallart, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/siria-conmemora-revolucion-primera-vez-caida-asad-helicopteros-militares-hoy-lanzan-mensajes-paz_1_12136530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Mar 2025 10:14:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siria conmemora la revolución por primera vez desde la caída de Al Asad: "Los helicópteros militares hoy lanzan mensajes de paz"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Guerra de Siria,Conflicto en Siria,Bashar Al Asad]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El feminismo toma la calle en Barcelona para denunciar que la pandemia ha agravado la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/feminismo-toma-calle-barcelona-denunciar-pandemia-agravado-desigualdad_1_7286400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ff2c77d-a343-417e-8358-4845483fdcc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El feminismo toma la calle en Barcelona para denunciar que la pandemia ha agravado la desigualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de mujeres se concentran en la capital catalana en un 8M marcado por las medidas de seguridad por la COVID pero en el que se ha vuelto a reivindicar con imaginación la lucha por la igualdad</p><p class="subtitle">"No pueden desconvocar la lucha feminista": el 8M no se rinde a pesar de los vetos y la pandemia</p></div><p class="article-text">
        Este 8M en las calles de Barcelona no ha habido tantos abrazos ni gestos efusivos como en los a&ntilde;os anteriores, desde luego menos aglomeraciones, pero no han faltado los c&aacute;nticos feministas y las pancartas ingeniosas, convertidas ya en un distintivo del movimiento. &ldquo;El machismo es una enfermedad de transmisi&oacute;n social y su cura es la educaci&oacute;n&rdquo;, rezaba una. &ldquo;El problema no es prohibir el 8M. El problema es que hay&aacute;is prohibido solo esta&rdquo;, denunciaba otro letrero en recuerdo de las protestas de Madrid. &ldquo;&iexcl;Vac&uacute;nate contra el machismo!&rdquo;, pod&iacute;a leerse en una tercera, que volv&iacute;a a subrayar que la de este 2021 era una manifestaci&oacute;n marcada por la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        En grupos de amigas o en familia, separadas unos corrillos de otrsos por varios metros de distancia &ndash;sobre todo al principio&ndash;, Barcelona ha vivido un a&ntilde;o m&aacute;s una concentraci&oacute;n feminista multitudinaria. Cientos de mujeres han llenado los ocho tramos &ndash;dos de ellos mixtos&ndash; de la protesta est&aacute;tica emplazada en el Passeig de Gr&agrave;cia de la capital catalana, entre las calles Diagonal y Gran Via, convocadas por la plataforma Vaga Feminista 8M. Con una previsi&oacute;n de un m&aacute;ximo de 3.600 personas dentro del per&iacute;metro indicado, al que solo se deb&iacute;a acceder con inscripci&oacute;n previa, finalmente la protesta ha acabado congregando a otras decenas de mujeres que se han ido sumando a su alrededor. En total, 4.500 seg&uacute;n la Guardia Urbana.
    </p><p class="article-text">
        Con el lema &ldquo;&iexcl;Juntas, diversas y rebeldes somos imparables! &iexcl;Siempre feministas!&rdquo;, la concentraci&oacute;n ha dado el pistoletazo de salida a las 18.30 y se ha alargado m&aacute;s de una hora, durante la cual se ha le&iacute;do parte del manifiesto, se ha hecho un minuto de silencio, se han coreado todo tipo de lemas y se ha bailado. &ldquo;Queremos agradecer a este grupo brutal de <em>dancers</em> que est&eacute;n animando la fiesta, pero queremos recordar que hay que mantener las distancias de seguridad&rdquo;, recordaba una activista desde el meg&aacute;fono cuando un grupo de unas diez amigas se ven&iacute;a demasiado arriba, con un mensaje, el de las distancias, que se iban repitiendo constantemente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Varias mujeres enseñan sus pancartas en la concentración de este 8M                            </span>
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        En el manifiesto, que ya se hizo p&uacute;blico a finales de febrero, las convocantes reivindicaban que la pandemia ha agravado la situaci&oacute;n de precariedad de muchas mujeres, en especial &ldquo;colectivos como las mujeres migrantes y racializadas, las j&oacute;venes y las mayores&rdquo;, y que ha impactado mucho m&aacute;s tambi&eacute;n en &aacute;mbitos como el de los cuidados, tambi&eacute;n muy feminizados.&nbsp;En este sentido, entre sus numerosas exigencias se contaba la integraci&oacute;n de las trabajadoras del hogar en el R&eacute;gimen de la Seguridad Social, m&aacute;s recursos contra la violencia machista o una mejor protecci&oacute;n para las supervivientes de explotaci&oacute;n sexual. Tambi&eacute;n se han sumado a otras demandas sociales y han reclamado mejoras en las pol&iacute;ticas de vivienda, de educaci&oacute;n p&uacute;blica, contra el cambio clim&aacute;tico o el fin de la ley de extranjer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Antes de dar el pistoletazo de salida a la concentraci&oacute;n, una portavoz del colectivo Vaga Feminista S&iacute;lvia Alberich ha reivindicado que este a&ntilde;o la lucha por los derechos de las mujeres no se puede &ldquo;confinar&rdquo;. &ldquo;Conscientes de la situaci&oacute;n hemos de mostrarnos y luchar en la calle de forma segura&rdquo;, ha declarado Alberich. &ldquo;No compartimos lo que ha pasado en Madrid, donde llevaban mucho tiempo prepar&aacute;ndose y no ha servido de nada&rdquo;. La portavoz ha abundado en el empeoramiento de las condiciones vividas por algunas mujeres, desde la &ldquo;precarizaci&oacute;n de algunos trabajos feminizados&rdquo; hasta el &ldquo;agravamiento de las violencias machistas con el confinamiento en el hogar&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Merc&egrave; Otero, hist&oacute;rica feminista: &ldquo;Este 8M no pod&iacute;amos fallar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Las mujeres llevamos hist&oacute;ricamente haci&eacute;ndonos cargo de todos los trabajos de cuidados, con lo que ya podemos ver que este a&ntilde;o hemos sido muy <em>cuidadosas</em>&rdquo;, bromeaba Merc&egrave; Otero, hist&oacute;rica feminista del colectivo Ca La Dona. Junto a sus amigas y compa&ntilde;eras de reivindicaciones, en el tramo entre la calle Arag&oacute; y Val&egrave;ncia, Otero clamaba: &ldquo;Este 8M no pod&iacute;amos fallar. Ten&iacute;amos que salir a la calle porque hay much&iacute;simas cuestiones que denunciar sobre los derechos de las mujeres&rdquo;.
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                Mercè Otero, de Ca La Dona, en la concentración                            </span>
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        Como muchas otras de sus compa&ntilde;eras, ha destacado la &ldquo;doble carga de trabajo&rdquo; de los confinamientos de este a&ntilde;o, porque seg&uacute;n ha recordado, las mujeres &ldquo;se han hecho cargo del trabajo del hogar y del de fuera&rdquo;. Pese a la menor afluencia de manifestantes este a&ntilde;o &ndash;la organizaci&oacute;n calculaba un m&aacute;ximo de 3.600 dentro del per&iacute;metro&ndash;, Otero se mostraba convencida de que los 8M ya nunca volver&aacute;n a ser como antes de 2018, a&ntilde;o de la primera e hist&oacute;rica huelga feminista. &ldquo;La reivindicaci&oacute;n de las mujeres es ya una idea plural, diversa y transversal&rdquo;, celebra la activista.
    </p><h3 class="article-text">Claudia, Irene y Anabel, fieles al 8M</h3><p class="article-text">
        Estas tres amigas adolescentes, Claudia, Irene y Anabel, llevan asistiendo a las manifestaciones del 8M desde que la primera huelga en 2018. Poco antes del inicio de la protesta, cuando Passeig de Gr&agrave;cia estaba todav&iacute;a vac&iacute;o, explicaban que tienen &ldquo;muchos motivos&rdquo;, entre los que destacaban, de entrada, uno: &ldquo;Reivindicamos poder salir de noche seguras. Que no nos digan cosas por la calle&rdquo;. Cada una con su pancarta, han acudido a la protesta de Passeig de Gr&agrave;cia despu&eacute;s de secundar la huelga estudiantil feminista parcialmente. Solo por la tarde. A la espera de que empezase la protesta, aseguraban tambi&eacute;n que su otro gran motivo de movilizaci&oacute;n es recordar a todas aquellas que han sido v&iacute;ctimas de violencia machista.
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            <span class="title">
                Gloria, Marci y Nayara, en la manifestación del 8M en Barcelona                            </span>
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        Casi una hora despu&eacute;s, ya de noche, otras tres j&oacute;venes, Gloria, Marci y Nayara, desfilaban ya para casa con sus respectivas pancartas, entre el ruido de las batucadas que todav&iacute;a segu&iacute;an y el de los grupos que apuraban la concentraci&oacute;n. &ldquo;La organizaci&oacute;n ha estado muy bien. Ten&iacute;amos muchas ganas de participar en una manifestaci&oacute;n despu&eacute;s de todo este a&ntilde;o y m&aacute;s en un d&iacute;a como el 8M que es tan importante&rdquo;, expresaban. Y, de nuevo, un mensaje sobre las protestas prohibidas en Madrid. &ldquo;Nos parece fatal, que se proh&iacute;ba genera violencia. &iexcl;Es que manifestarse es un derecho! &iquest;No ha habido otras manifestaciones?&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pau Rodríguez, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/feminismo-toma-calle-barcelona-denunciar-pandemia-agravado-desigualdad_1_7286400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Mar 2021 18:25:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El feminismo toma la calle en Barcelona para denunciar que la pandemia ha agravado la desigualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Barcelona,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueva manifestación en Barcelona por la libertad de expresión y contra las detenciones de los últimos disturbios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nueva-manifestacion-barcelona-libertad-expresion-detenciones-ultimos-disturbios_1_7280976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf912701-5f25-41c1-b094-ffb0b1a4c20e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueva manifestación en Barcelona por la libertad de expresión y contra las detenciones de los últimos disturbios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La marcha ha transcurrido por el centro de Barcelona sin que se produjeran altercados a excepción de algún momento de tensión con la policía catalana</p><p class="subtitle">Las dos almas de las protestas: los saqueos de comercios dividen a los manifestantes</p></div><p class="article-text">
        Unas 500 personas han participado este s&aacute;bado en una nueva protesta en Barcelona en contra de las detenciones por los altercados recientes, por la libertad de expresi&oacute;n y para reclamar distintos derechos sociales. Menos numerosa que en anteriores ocasiones, la concentraci&oacute;n ha sido esta vez en Pla&ccedil;a de Tetuan. Desde ese punto han salido detr&aacute;s&nbsp;de la pancarta 'Libertad presas por luchar' coreando lemas como &ldquo;libertad Pablo Has&eacute;l&rdquo;, &ldquo;verg&uuml;enza me dar&iacute;a ser polic&iacute;a&rdquo; o &ldquo;anticapitalistas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al poco de arrancar la marcha, los manifestantes se han encontrado con una l&iacute;nea policial de los Mossos d&rsquo;Esquadra en la calle Roger de Flor, que les ha impedido el paso. Ha habido momentos de tensi&oacute;n y algunos lanzamientos de objetos a los antidisturbios, pero el episodio no ha ido a m&aacute;s.&nbsp;De hecho, los manifestantes han logrado hacer retroceder a la polic&iacute;a y han seguido con su marcha por Passeig Sant Joan. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7zqxxm" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Pasadas las 20:00 horas, y tras dar varias vueltas por el centro de la ciudad sin que se produjeran incidentes comparables a las protestas precedentes, los que encabezaban la manifestaci&oacute;n han desconvocado. Aun as&iacute;, varias decenas se han reagrupado y han seguido con la marcha hasta llegar a la comisar&iacute;a de la Guardia Civil en Travessera de Gr&agrave;cia.
    </p><p class="article-text">
        Este era el segundo s&aacute;bado consecutivo que se convocaba en la capital catalana una manifestaci&oacute;n bajo el lema <em>Hasta que caigan</em>, que aglutina reivindicaciones como la regulaci&oacute;n de los alquileres, el fin de los desahucios, de la ley de extranjer&iacute;a o de la reforma laboral. Tambi&eacute;n la &ldquo;libertad de los presos&rdquo;. La semana pasada <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/miles-hasel-personas-manifiestan-barcelona-libertad-amnistia-derechos-sociales_1_7259552.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron miles las personas que acudieron a la protesta</a>, que transcurri&oacute; de forma pac&iacute;fica hasta que acab&oacute; derivando en graves altercados y barricadas. Trece personas fueron detenidas esa tarde, y en los d&iacute;as siguientes se arrestaron a varias personas m&aacute;s <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/juez-envia-prision-ocho-detenidos-quemar-furgon-guardia-urbana-barcelona-agente_1_7268861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acusadas de intentar prender fuego a una furgoneta de la Guardia Urbana con un agente dentro</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su vez, estas protestas cogen el testigo de <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/almas-protestas-violentas-barcelona_1_7246510.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las que se desataron durante la semana de la detenci&oacute;n y encarcelamiento de Pablo Hasel</a>. Aquellas terminaron tambi&eacute;n en disturbios y a d&iacute;a de hoy, en total, suman m&aacute;s de 130 detenidos. Durante una de las protestas, <a href="https://www.google.com/search?q=site%3Aeldiario.es+todo+indica&amp;rlz=1C5CHFA_enES747ES747&amp;oq=site%3Aeldiario.es+todo+indica&amp;aqs=chrome..69i57j69i58.5840j0j4&amp;sourceid=chrome&amp;ie=UTF-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una joven perdi&oacute; un ojo, &ldquo;todo indica&rdquo; a que por el impacto de una bala de foam</a>, seg&uacute;n ha reconocido recientemente el conseller de Interior.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/nueva-manifestacion-barcelona-libertad-expresion-detenciones-ultimos-disturbios_1_7280976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Mar 2021 18:49:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueva manifestación en Barcelona por la libertad de expresión y contra las detenciones de los últimos disturbios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Manifestaciones,Pablo Hasél,Barcelona,Derechos sociales,Libertad de expresión,Monarquía española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Altercados tras la manifestación en Barcelona por la libertad de Hasel y los derechos sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/miles-hasel-personas-manifiestan-barcelona-libertad-amnistia-derechos-sociales_1_7259552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06549595-164c-43e0-a981-60060767cd9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Altercados tras la manifestación en Barcelona por la libertad de Hasel y los derechos sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trece detenidos tras una nueva noche de barricadas, ataques a sucursales bancarias e incendio de una furgoneta de la Guardia Urbana</p><p class="subtitle">Las dos almas de las protestas de Barcelona: los saqueos de comercios de una minoría dividen a los manifestantes</p></div><p class="article-text">
        El encarcelamiento de Pablo Hasel ha tra&iacute;do un nuevo ciclo de protestas y descontento ciudadano en Barcelona. Miles de personas se han manifestado este s&aacute;bado en la capital catalana para reclamar derechos sociales y amnist&iacute;a para los presos del proc&eacute;s y el rapero, en una marcha que ha transcurrido sin incidentes desde la plaza Universidad hasta Drassanes. Al desconvocarse la manifestaci&oacute;n pasadas las 19:45 han empezado los primeros lanzamientos de objetos a los Mossos d'Esquadra, la colocaci&oacute;n de contenedores a modo de barricada y los ataques a entidades bancarias en la Rambla por parte de grupo de j&oacute;venes. Un grupo de alborotadores tambi&eacute;n ha lanzado petardos para incendiar una furgoneta de la Guardia Urbana. Pasadas las 21:30h. los Mossos han logrado dispersar a los distintos grupos. Hay al menos 13 detenidos.
    </p><p class="article-text">
        El lema de la marcha daba cuenta de que, adem&aacute;s de la libertad de Hasel, los manifestantes quer&iacute;an mostrar su hartazgo con la situaci&oacute;n del pa&iacute;s. &ldquo;No paran los desahucios, no regulan los alquileres, no derogan la ley mordaza ni la reforma laboral, protegen al monarca corrupto, encarcelan a quien lucha&rdquo;, rezaba uno de los carteles que convocaba la manifestaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de las protestas de los &uacute;ltimos d&iacute;as, convocadas a trav&eacute;s de peque&ntilde;os grupos de Telegram independentistas, a la marcha de este s&aacute;bado se hab&iacute;an sumado gran parte de los movimientos sociales de Barcelona, as&iacute; como entidades como el Sindicato de Inquilinos, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), partidos como Anticapitalistas o la CUP o sindicatos como la CGT. Los manifestantes, adem&aacute;s de las reivindicaciones sociales, tambi&eacute;n han gritado en favor de la amnist&iacute;a de los presos del proc&eacute;s. En la protesta, que ha transcurrido de forma pac&iacute;fica hasta darse por desconvocada, no solo hab&iacute;a  j&oacute;venes, como en las protestas por Hasel de los &uacute;ltimos d&iacute;as, sino tambi&eacute;n familias y gente mayor.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Ha sido tras darse por finalizada la marcha cuando han empezado los altercados. Grupos de j&oacute;venes con la cara tapada han empezado a mover contendedores en la calle Nou de la Rambla, cerca de la comisar&iacute;a de los Mossos d'Esquadra, a lanzar objetos a la polic&iacute;a y a destrozar entidades bancarias. Las barricadas han seguido en la Rambla, donde un grupo ha lanzado petardos a furgonetas de la Guardia Urbana, y una de ellas ha empezado a arder. Tambi&eacute;n han destrozado los escaparates del Zara de la plaza Catalunya, y despu&eacute;s han seguido reventando cristales de un hotel y de tiendas y moviendo sillas y mesas de las terrazas de Catalunya para obstaculizar el paso a las furgonetas de los Mossos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        La marcha de Barcelona ha cerrado un s&aacute;bado de movilizaciones. Por la ma&ntilde;ana centenares de personas se han manifestado por las calles del barrio de Sants para celebrar la libertad del vecino que fue encarcelado en las protestas pro-Hasel del domingo pasado y fue liberado este viernes. Carles, visiblemente emocionado, ha agradecido el apoyo al paso de la marcha por la taberna que regenta en el barrio, pues la jueza al excarcelarle le prohibi&oacute; asistir a manifestaciones. La portavoz del grupo de apoyo, Elena Jaume, ha explicado que la manifestaci&oacute;n ha querido mostrar que &ldquo;hay que seguir luchando porque todav&iacute;a quedan represaliadas en prisi&oacute;n y se est&aacute;n atacando derechos b&aacute;sicos&rdquo;. &ldquo;Necesitamos m&aacute;s que nunca fortalecer este apoyo popular para no dejar pasar nunca m&aacute;s tanta represi&oacute;n&rdquo;, ha expresado el manifiesto de la marcha. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n por la ma&ntilde;ana en Girona, unas 500 personas se han manifestado en defensa de la libertad de expresi&oacute;n, para reclamar un mejor futuro para los j&oacute;venes y por el derecho a la autodeterminaci&oacute;n. No se han producido incidentes y la presencia policial ha sido m&iacute;nima a lo largo de todo el recorrido. La marcha unitaria ha agrupado a diferentes entidades. Antes de la manifestaci&oacute;n, a primera hora de la ma&ntilde;ana, una cincuentena de j&oacute;venes han cortado unas horas la AP-7 en Girona en sentido norte. Los Mossos han podido disolver el corte sin problemas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/miles-hasel-personas-manifiestan-barcelona-libertad-amnistia-derechos-sociales_1_7259552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 18:45:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Altercados tras la manifestación en Barcelona por la libertad de Hasel y los derechos sociales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Hasél,Manifestaciones,Derechos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un periodista herido por el lanzamiento de una botella de un manifestante en el octavo día de protestas en Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/periodista-herido-lanzamiento-botella-manifestante-octavo-dia-protestas-barcelona_1_7246598.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/282bf39b-81e0-4fac-bf3a-56e81f092ce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un periodista herido por el lanzamiento de una botella de un manifestante en el octavo día de protestas en Barcelona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Descenso de participantes en la manifestación por Pablo Hasel, aunque algunos mueven contenedores y se lanzan objetos a la policía</p></div><p class="article-text">
        Un periodista ha resultado herido en la ceja este martes en Barcelona por el lanzamiento de una botella por parte de un grupo de encapuchados en la octava manifestaci&oacute;n convocada contra el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel. El incidente ha ocurrido en la calle Villarroel de Barcelona, cuando un grupo de manifestantes ha efectuado lanzamientos de botellas contra la l&iacute;nea policial y han hecho barricadas con contenedores. El periodista ha podido seguir cubriendo la manifestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n de este martes ha sido la menos numerosa hasta la fecha, y al igual que este lunes tampoco se han saqueado comercios. Los manifestantes han salido de la plaza Letamendi de Barcelona con la intenci&oacute;n de ir hacia la plaza Art&oacute;s, en la parte alta de la capital catalana, donde se han concentrado a la misma hora quince neonazis. Los Mossos han hecho un cord&oacute;n en la calle Villarrel y han dispersado a los manifestantes despu&eacute;s de varias advertencias por megafon&iacute;a. La marcha ha girado hacia la plaza Catalunya, donde se ha disuelto sin m&aacute;s incidentes. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras en la plaza Art&oacute;s, lugar habitual de concentraciones de la extrema derecha, los Mossos han indetificado a la quincena de neonazis que se ha concentrado bajo el lema 'Espa&ntilde;a no se quema'. Uno de ellos ten&iacute;a en vigor una prohibici&oacute;n de participar en manifestaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Los Mossos tambi&eacute;n han informado de que, como durante toda la semana, el &aacute;rea de mediaci&oacute;n del cuerpo ha intentado dialogar con los manifestantes sin &eacute;xito. &ldquo;Hasta el momento no hay interlocutores&rdquo;, han agregado los Mossos tras la pol&eacute;mica sobre algunas de sus intervenciones, como la que presuntamente vaci&oacute; el ojo de una manifestante con un proyectil de 'foam' el pasado martes.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; ha habido m&aacute;s altercados en Vilanova y la Geltr&uacute; (Barcelona), donde un grupo de violentos ha roto cristales de la plaza de les Cols, ha hecho pintadas en entidades bancarias y establecimientos comerciales en la Rambla Principal y ha lanzado pintura y piedras a la l&iacute;nea policial situada en el cuartel de la Guardia Civil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Asamblea en Sants por un vecino encarcelado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al margen de la manifestaci&oacute;n diaria por Hasel, un millar de personas se han concentrado este martes en el barrio de Sants para mostrar su rechazo por la prisi&oacute;n provisional sin fianza decretada para un conocido vecino, Carles, de 37 a&ntilde;os. Detenido el pasado domingo durante las protestas por el rapero en Barcelona, acusado de montar barricadas y colocar obst&aacute;culos que pon&iacute;an el pel&iacute;gro a la polic&iacute;a,<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/jueza-envia-prision-detenido-altercados-barcelona-evitar-nuevas-protestas-pablo-hasel_1_7242905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la jueza orden&oacute; su ingreso en prisi&oacute;n y lo justific&oacute; para evitar la &ldquo;reiteraci&oacute;n delictiva&rdquo; dado que hay previstas todav&iacute;a movilizaciones estos d&iacute;as.</a>
    </p><p class="article-text">
        Muy conocido en el barrio por ser el camarero de la popular taberna la Bauxa, en la calle Vallespir, y por estar implicado en numerosas entidades e iniciativas de Sants &ndash;desde los Castellers hasta el grupo de restauradores DO Sants&ndash;, el encarcelamiento de Carles ha provocado una oleada de rechazo que ha culminado este martes por la tarde en una concentraci&oacute;n en Pla&ccedil;a de Sants. Despu&eacute;s, los congregados han iniciado una manifestaci&oacute;n por las calles del barrio al grito de &ldquo;Carles, libertad&rdquo; y se han emplazado tambi&eacute;n a una nueva manifestaci&oacute;n el pr&oacute;ximo s&aacute;bado.
    </p><p class="article-text">
        Durante la concentraci&oacute;n, el cooperativista Ivan Mir&oacute;, de la Ciutat Invisible, ha le&iacute;do el manifiesto con el que reclaman su puesta en libertad y mostraban su solidaridad con la familia. &ldquo;Se han dejado la piel en este barrio y no merecen pasar por este calvario&rdquo;, ha proclamado Mir&oacute;. &ldquo;Esto va de libertad de expresi&oacute;n, pero no solo. Va de Hasel y de Carles, pero no solo. Esto va de un sistema judicial franquista&rdquo;, rezaba el manifiesto, y &ldquo;de un sistema econ&oacute;mico que condena a la miseria a la juventud&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En poco menos de 24 horas desde que se conoci&oacute; la prisi&oacute;n preventiva, han sido decenas de asociaciones, activistas y negocios de Sants los que han clamado contra esta situaci&oacute;n. Desde asociaciones de familias de escuelas del barrio a bares como Terra d&rsquo;Escudella o Montferry, desde los Castellers de Sants a entidades por el derecho a la Vivienda o la Lleialtat Santsenca. Tambi&eacute;n se ha pronunciado el concejal del Ayuntamiento en Sants, Marc Serra, de Barcelona en Com&uacute;. &ldquo;Carles es un vecino y restaurador muy querido y con un gran arrelamiento en el tejido asociativo y cultural del barrio. Es incomprensible que el juzgado haya ordenado prisi&oacute;n provisional sin fianza&rdquo;, ha expresado Serra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió, Pau Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/periodista-herido-lanzamiento-botella-manifestante-octavo-dia-protestas-barcelona_1_7246598.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Feb 2021 20:32:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un periodista herido por el lanzamiento de una botella de un manifestante en el octavo día de protestas en Barcelona]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Protestas,Pablo Hasél,Manifestaciones,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Saqueos, cargas policiales y 34 detenciones en la quinta jornada de disturbios en Catalunya por Pablo Hasel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/quinta-jornada-protestas-barcelona-encarcelamiento-pablo-hasel_1_7238091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10bea968-ef01-45db-acaf-f0443e13f8e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saqueos, cargas policiales y 34 detenciones en la quinta jornada de disturbios en Catalunya por Pablo Hasel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de personas vuelven a salir a la calle en una concentración que acaba con saqueos de diversas tiendas del paseo de Gràcia y duras cargas de la policía</p><p class="subtitle">'Foam', el sustituto de las balas de goma que vuelve a poner en cuestión el modelo de los Mossos</p></div><p class="article-text">
        Las protestas por el encarcelamiento de Pablo Hasel han llegado este s&aacute;bado a su quinta jornada consecutiva en Barcelona. La concentraci&oacute;n se ha desarrollado de manera pac&iacute;fica hasta que pasadas las 20:15h han empezado los primeros disturbios con lanzamientos de piedras y saqueo de tiendas. Una hora despu&eacute;s ha habido una fuerte carga policial, ya en el barrio de Gr&agrave;cia, que ha dejado varios heridos. Los Mossos d'Esquadra han informado este domingo de un total de 34 detenidos, tres de ellos menores de edad: 31 personas en Barcelona, otra en Lleida y dos m&aacute;s en Tarragona.
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n de este s&aacute;bado, m&aacute;s numerosa que las de los &uacute;ltimos d&iacute;as, ha empezado en la plaza Universitat. Los manifestantes se han reunido escuchando m&uacute;sica y con actuaciones musicales improvisadas mientras iban llegando columnas de manifestantes desde distintos barrios de la ciudad. Sobre las 20h los concentrados se han dirigido hacia plaza Urquinaona, protegida por un fuerte dispositivo policial.
    </p><p class="article-text">
        Con gritos de &ldquo;<em>Urquinaona, ho tornarem a fer </em>[Urquinaona, lo volveremos a hacer]&rdquo;, e referencia a los disturbios de la sentencia del proc&eacute;s de 2019, los manifestantes han lanzado algunas piedras y objetos a los Mossos pasadas las 20h sin que hubiese habido cargas hasta este momento. Durante este s&aacute;bado, el Ayuntamiento ha retirado los contenedores de la mayor&iacute;a de las calles adyacentes para evitar que los manifestantes puedan organizar barricadas. 
    </p><p class="article-text">
        Los Mossos han dispersado r&aacute;pidamente la concentraci&oacute;n y los manifestantes, cada vez m&aacute;s disgregados, se han ido separando y juntando en grupos m&aacute;s peque&ntilde;os. Sobre las 20:30h, algunos encapuchados han subido por passeig de Gr&agrave;cia y han saqueado diversas tiendas de multinacionales. Tambi&eacute;n han atacado la sede de la Bolsa de Barcelona, donde se ha prendido un peque&ntilde;o fuego en la puerta que ha sido apagado por los bomberos. Otros grupos montaban barricadas en distintos cruces del barrio del Eixample mientras la polic&iacute;a segu&iacute;a haciendo subir a los manifestantes, todav&iacute;a muy numerosos, hacia el norte de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando centenares de manifestantes estaban ya en el barrio de Gr&agrave;cia, los Mossos los han rodeado y han cargado duramente contra los concentrados, dejando varios heridos, muchos de ellos con golpes de porra en la cabeza, seg&uacute;n ha podido constatar elDiario.es.
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            <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="ca" dir="ltr">Càrregues <a href="https://twitter.com/hashtag/PabloHaselLlibertat?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#PabloHaselLlibertat</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/LlibertatPabloHasel?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#LlibertatPabloHasel</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/gracia?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#gracia</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/tv3?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#tv3</a> <a href="https://t.co/QV4dMTrSCK">pic.twitter.com/QV4dMTrSCK</a></p>&mdash; Miki (@miquelpascual_) <a href="https://twitter.com/miquelpascual_/status/1363230656906559491?ref_src=twsrc%5Etfw">February 20, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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                    alt="Un herido durante la carga de los Mossos, atendido por los voluntarios sanitarios."
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            <span class="title">
                Un herido durante la carga de los Mossos, atendido por los voluntarios sanitarios.                            </span>
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        Despu&eacute;s de cinco jornadas de protestas que han acabado con disturbios, saqueos, detenidos y heridos -el martes una chica perdi&oacute; el ojo presumiblemente por el impacto de una bala de 'foam'- el foco se ha puesto tanto en la violencia como sobre los Mossos d'Esquadra, al que las dos fuerzas del Govern en funciones -Junts y ERC- han emplazado a revisar su modelo de actuaci&oacute;n en los disturbios. 
    </p><p class="article-text">
        Los mandos policiales, muy tensionados, respondieron con un comunicado en el que amenazaban con convertir el cuerpo policial en &ldquo;ingobernable&rdquo; si no ten&iacute;an apoyo de los responsables pol&iacute;ticos. El conseller de Interior, Miquel S&agrave;mper, ha convocado para este domingo una reuni&oacute;n con los principales sindicatos de los Mossos d'Esquadra tras pedir estos una reuni&oacute;n &ldquo;urgente&rdquo; y asegurar que los &aacute;nimos en el cuerpo estaban &ldquo;muy crispados&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/quinta-jornada-protestas-barcelona-encarcelamiento-pablo-hasel_1_7238091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Feb 2021 18:39:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Saqueos, cargas policiales y 34 detenciones en la quinta jornada de disturbios en Catalunya por Pablo Hasel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Hasél,Barcelona,Protestas,Disturbios,Mossos d'Esquadra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tercer día de disturbios en Barcelona por el encarcelamiento de Pablo Hasel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/tercer-dia-protestas-barcelona-encarcelamiento-pablo-hasel_1_7232608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee6c66cd-6af7-49c3-b674-de92f38834f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tercer día de disturbios en Barcelona por el encarcelamiento de Pablo Hasel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La manifestación, menos numerosa que las anteriores, reúne a unas 600 personas en la capital catalana y acaba de nuevo con contenedores incendiados y lanzamiento de objetos a los Mossos</p><p class="subtitle">Cargas policiales en València durante una concentración para reclamar la libertad del rapero Pablo Hasél</p></div><p class="article-text">
        Por tercer d&iacute;a consecutivo, centenares de personas se han concentrado en Barcelona para protestar contra el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel y en defensa de la libertad de expresi&oacute;n. Despu&eacute;s de dos movilizaciones que <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/miles-personas-piden-libertad-pablo-hasel-barcelona-80-poblaciones-catalanas_1_7225512.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acabaron con graves disturbios</a> -el balance del martes y del mi&eacute;rcoles es de 51 detenidos, uno de ellos en prisi&oacute;n provisional- los manifestantes han quemado de nuevo contenedores, han lanzado piedras y objetos a los agentes policiales y han saqueado una sucursal bancaria. Hay ocho detenidos, seg&uacute;n el &uacute;ltimo balance de la noche de los Mossos.
    </p><p class="article-text">
        Los manifestantes estaban convocados este jueves en los aleda&ntilde;os de la Conselleria de Interior, fuertemente protegida por un dispositivo de Mossos d'Esquadra. Como ha sido habitual en las manifestaciones anteriores, la concentraci&oacute;n ha empezado con varios artistas cantando hip hop y con gritos de &ldquo;Pablo Hasel, libertad&rdquo;. Sobre las 20h, unos 600 manifestantes han abandonado la plaza Tetu&aacute;n y han caminado por algunas calles del barrio del Eixample hasta volver a acercarse a la conselleria de Interior. 
    </p><p class="article-text">
        Alrededor de las 20:45 se han registrado los primeros incidentes, con diversos contenedores incendiados y lanzamiento de objetos a los agentes de los Mossos en la calle Arag&oacute;. Una de las barricadas incendiadas ha prendido los &aacute;rboles adyacentes y ha necesitado la intervenci&oacute;n de los bomberos. Los manifestantes tambi&eacute;n han atacado la redacci&oacute;n de <em>El Peri&oacute;dico</em> y han saqueado una oficina de La Caixa en la avenida Diagonal. Sobre las 22h hab&iacute;a al menos dos manifestantes y un mosso heridos por impactos de piedras. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1362488698009444365?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un manifestante pega una patada a la puerta de la sede de El Periódico                            </span>
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        La actuaci&oacute;n policial del martes, en la que una manifestante perdi&oacute; un ojo por el impacto de una bala de espuma de los Mossos, ha reabierto el debate en Catalunya sobre la conveniencia del uso de estos proyectiles, despu&eacute;s de que se prohibieran en 2014 las pelotas de goma a ra&iacute;z del caso de Esther Quintana. El debate llega, adem&aacute;s, en medio de las negociaciones de Gobierno despu&eacute;s de las elecciones. 
    </p><p class="article-text">
        Desde Junts, partido del que depende actualmente la conselleria de Interior, han valorado este jueves &ldquo;cr&iacute;ticamente&rdquo; los &ldquo;errores cometidos&rdquo; por agentes antidisturbios, que han calificado de &ldquo;inaceptables&rdquo;. Han defendido, a su vez, un &ldquo;nuevo modelo de orden p&uacute;blico&rdquo;. La condena de Junts se ha hecho p&uacute;blica despu&eacute;s de una reuni&oacute;n entre esta formaci&oacute;n y la CUP, que ha exigido cambios en la polic&iacute;a catalana para apoyar una investidura independentista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Manifestantes en la tercera concentración en Barcelona contra el encarcelamiento de Pablo Hasel."
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                Manifestantes en la tercera concentración en Barcelona contra el encarcelamiento de Pablo Hasel.                            </span>
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        Las protestas se han reproducido en varias ciudades. En Val&egrave;ncia varios manifestantes han resultado heridos durante una manifestaci&oacute;n que ha convocado a centenares de personas en el centro de la ciudad bajo una fuerte presencia policial y que ha terminado con cargas. La noche se ha saldado <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/8-detenidos-herido-segunda-jornada-protestas-valencia-encarcelamiento-hasel_1_7233737.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con ocho detenciones</a>.
    </p><p class="article-text">
        Hasel ingres&oacute; el martes en la prisi&oacute;n leridana de Ponent despu&eacute;s de que los Mossos d'Esquadra lo arrestaran a primera hora de la ma&ntilde;ana. El rapero tiene que cumplir una pena de nueve meses de c&aacute;rcel por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona, a lo que hay que sumar <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/audiencia-lleida-confirma-condena-anos-medio-carcel-hasel-amenazar-testigo-juicio_1_7231670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva condena conocida hoy</a>, de dos a&ntilde;os y medio por amenazar un testigo durante un juicio (todav&iacute;a recurrible). 
    </p><p class="article-text">
        Su condena ha reabierto el debate sobre la libertad de expresi&oacute;n en Espa&ntilde;a y el excesivo castigo de los denominados delitos de opini&oacute;n. Entre los tuits por los que Hasel fue condenado, hay opiniones contrarias a la monarqu&iacute;a &ndash;&ldquo;por culpa de Arabia Saud&iacute; los ni&ntilde;os en Yemen sufren as&iacute;. Cosas de los amigos dem&oacute;cratas de los mafiosos Borbones&rdquo;&ndash; y tambi&eacute;n relativos a exmiembros de los Grapo: &ldquo;&rdquo;2 a&ntilde;os desde que Isabel Aparicio fue exterminada por comunista, neg&aacute;ndole el estado la asistencia m&eacute;dica en prisi&oacute;n&ldquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7zeewx" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/tercer-dia-protestas-barcelona-encarcelamiento-pablo-hasel_1_7232608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Feb 2021 19:21:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tercer día de disturbios en Barcelona por el encarcelamiento de Pablo Hasel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Hasél,Disturbios,Barcelona,Mossos d'Esquadra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Segunda noche de altercados en Barcelona por el encarcelamiento de Pablo Hasel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/segunda-noche-altercados-barcelona-encarcelamiento-pablo-hasel_1_7228884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b85fb0b0-1518-4df2-8dcb-3ac72aa5b195_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Segunda noche de altercados en Barcelona por el encarcelamiento de Pablo Hasel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Mossos han arrestado al menos a 29 personas en la segunda jornada de protestas y disturbios en Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona</p><p class="subtitle">Una joven pierde el ojo tras resultar herida por una bala de 'foam' de los Mossos en las protestas en apoyo a Hasel</p></div><p class="article-text">
        Segunda noche de altercados y enfrentamientos con los Mossos d'Esquadra por parte de centenares de manifestantes que protestan contra el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel. Los disturbios han empezado pasadas las 20.30h. en la plaza Urquinaona de Barcelona, cuando un grupo de manifestantes ha empezado a arrojar piedras, petardos y objetos a las furgonetas policiales. La polic&iacute;a ha dispersado mediante el disparo de proyectiles de 'foam' a los manifestantes, que siguen montando barricadas y lanzando piedras a los Mossos en varios puntos alrededor de la plaza Catalunya. Un grupo ha asaltado un hotel en el Passeig de Gr&agrave;cia. 
    </p><p class="article-text">
        En toda Girona, Lleida y Tarragona tambi&eacute;n se han reproducido los disturbios. Los Mossos han arrestado al menos a 29 personas.&nbsp;Diez de estas detenciones han sido en Barcelona, otras 12 en Lleida, dos m&aacute;s en Tarragona y cinco en Girona, han informado los Mossos.
    </p><p class="article-text">
        La protesta de este martes termin&oacute; con una batalla campal entre algunos de los participantes y los Mossos, con quema de contenedores y veh&iacute;culos, lanzamiento de objetos y pirotecnia a la polic&iacute;a o actos vand&aacute;licos contra sedes bancarias. Una mujer<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/joven-pierde-ojo-disparo-proyectil-foam-mossos-manifestacion-pablo-hasel_1_7227992.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ha perdido un ojo despu&eacute;s de resultar herida por un proyectil de 'foam</a>'. Este mi&eacute;rcoles Mossos han custodiado la manifestaci&oacute;n con un gran despliegue de una quincena de furgonetas de los antidisturbios situadas en el entorno de Jardinets de Gr&agrave;cia, punto inicial de encuentro convocado.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7zdmm1" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Los manifestantes han ido avanzando por el Passeig de Gr&agrave;cia gritando consignas como 'Libertad Pablo Hasel' o 'Catalunya antifascista', y ha sido al llegar a la plaza Urquinaona y pretender avanzar hacia la comisar&iacute;a de Polic&iacute;a de la V&iacute;a Laietana cuando han empezado los enfrentamientos con la polic&iacute;a.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7zdn9z" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se han reproducido los altercados en Girona. Los manifestantes han lanzado botellas de vidrio y pirot&eacute;cnica a la polic&iacute;a en la zona de la subdelegaci&oacute;n del gobierno espa&ntilde;ol y tambi&eacute;n han prendido fuego a varias papeleras. Adem&aacute;s, han montado barricadas en calles adyacentes y han desmontado un andamio de una obra para cortar la calle Santa Clara y para hacer lanzamientos contra los Mossos, que les persiguen por las calles del casco antiguo. Tambi&eacute;n ha formado barricadas con contenedores de vidrio en el Puente de Piedra.
    </p><p class="article-text">
        En Tarragona la manifestaci&oacute;n ha cortado un carril de la AP-7 y en Lleida los manifestantes tambi&eacute;n han volcado y quemado contenedores hasta llegar a la c&aacute;rcel de Ponent, centro penitenciario en el que permanece ingresado el cantante para cumplir la pena de prisi&oacute;n de nueve meses por enaltecimiento del terrorismo, injurias a la corona y a las fuerzas de seguridad por sus tuits y canciones.
    </p><p class="article-text">
        El conseller catal&aacute;n de Interior, Miquel S&agrave;mper, ha condenado la &ldquo;violencia gratuita&rdquo; en las protestas por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel y este mismo mi&eacute;rcoles pedido que las manifestaciones sean pac&iacute;ficas y se a&iacute;sle a los alborotadores, ya que la violencia &ldquo;no estar&aacute; nunca amparada, permitida ni tolerada&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/segunda-noche-altercados-barcelona-encarcelamiento-pablo-hasel_1_7228884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Feb 2021 19:49:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Hasél,Mossos d'Esquadra,Protestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La manifestación por la libertad de Pablo Hasel en Barcelona termina en altercados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/miles-personas-piden-libertad-pablo-hasel-barcelona-80-poblaciones-catalanas_1_7225512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8648cb9-f250-45ad-804c-b81e2648b9a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La manifestación por la libertad de Pablo Hasel en Barcelona termina en altercados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quince detenidos y dos heridas por proyectiles de 'foam' de los Mossos d'Esquadra tras los enfrentamientos con la policía de varios manifestantes en Barcelona, Vic y Lleida</p><p class="subtitle">Los Mossos detienen al rapero Pablo Hasel para que entre en prisión</p></div><p class="article-text">
        Miles de personas se han concentrado en Barcelona y ochenta poblaciones de toda Catalunya para pedir la libertad del rapero Pablo Hasel, que este martes <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/mossos-entran-rectorado-universidad-lleida-detener-hasel_1_7222882.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha ingresado en prisi&oacute;n para cumplir la pena de nueve meses de prisi&oacute;n que le impuso la Audiencia Nacional</a> por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona por sus tuits y canciones, un caso que ha reabierto el debate sobre la libertad de expresi&oacute;n en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n de Barcelona, <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valencia/cargas-policiales-concentracion-valencia-libertad-pablo-hasel_1_7225633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al igual que la de Val&egrave;ncia</a>, ha terminado con altercados y enfrentamientos con la polic&iacute;a en distintos puntos de la ciudad. Tambi&eacute;n ha habido disturbios en Lleida, Reus, Girona y Vic, donde los manifestantes han destrozado una comisar&iacute;a de los Mossos d'Esquadra. Las protestas se han saldado con al menos 15 detenidos (tres en Barcelona, cuatro en Vic y ocho en Lleida).
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7zcstz" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Much&iacute;sima gente se ha acercado a la plaza Lesseps, en el barrio de Gr&agrave;cia de Barcelona, para condenar el ingreso en prisi&oacute;n del rapero y defender la libertad de expresi&oacute;n. La protesta, convocada de manera simult&aacute;nea en ciudades de todo el pa&iacute;s, ha mostrado el hartazgo de parte de la poblaci&oacute;n por el alto n&uacute;mero de condenas a artistas espa&ntilde;oles. La de Barcelona ha sido la marcha m&aacute;s numerosa desde que se declar&oacute; la pandemia del coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        Con gritos de &ldquo;Pablo Hasel, libertad&rdquo;, varios miles de personas ha cortado todas las v&iacute;as de acceso a la gran plaza. A las 19:30h, el ambiente era tranquilo y festivo con corros de gente cantando hip hop y escuchando canciones del rapero. Poco antes de las 20h, la concentraci&oacute;n se ha convertido en una manifestaci&oacute;n que ha discurrido por las calles de Gr&agrave;cia y del barrio lim&iacute;trofe de Sant Gervasi. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7zcs4o" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Sobre las 20:20h han empezado los primeros enfrentamientos entre los manifestantes y la polic&iacute;a. Varios de los concentrados han incendiado contenedores y han tirado piedras y objetos a los agentes de la BRIMO (los antidisturbios de los Mossos d'Esquadra) desplegados frente a la comisar&iacute;a de Polic&iacute;a de la calle Balmes.&nbsp; A partir de este momento, aunque todav&iacute;a no ha habido cargas, los manifestantes se han disgregado por las calles de esta zona de Gr&agrave;cia a tocar del Eixample. Los Mossos han disparado proyectiles de 'foam' que, seg&uacute;n sanitarios voluntarios desplegados en la manifestaci&oacute;n, han herido en el ojo y en la oreja a dos manifestantes.
    </p><p class="article-text">
        Los contenedores quemados y los enfrentamientos con los Mossos se han sucedido en varios puntos de la ciudad: Via Augusta, Diagonal e incluso la zona de la Delegaci&oacute;n del Gobierno en la calle Val&egrave;ncia y la calle Arag&oacute;. En el Passeig de Gr&agrave;cia se han roto escaparates, tumbado motos y saqueado una tienda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Contenedores quemados en el centro de Barcelona                            </span>
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        Los Mossos han cargado en Via Augusta sobre las 21:20, despu&eacute;s de una hora frente a las barricadas incendiadas desde donde los manifestantes les han sometido a una constante lluvia de objetos y piedras tras instalar diversas barricadas. Hasta el momento de la primera carga, los agentes han respondido a las piedras disparando balas de espuma. Tras la primera carga, los manifestantes, todav&iacute;a muy numerosos, se han replegado en Travessera de Gr&agrave;cia, donde han montado nuevas barricadas. Buena parte de las calles de este barrio han quedado con contenedores incendiados y barricadas que imped&iacute;an el paso de los coches. 
    </p><p class="article-text">
        Pasadas las 22:30h, con el toque de queda ya en vigor, la mayor&iacute;a de los manifestantes se hab&iacute;a dispersado aunque todav&iacute;a quedaban algunos encapuchados montando barricadas por las calles peatonales del distrito. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x7zcsli" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Pero no solo ha habido manifestaciones en Barcelona. Las concentraciones se han multiplicado a lo largo y ancho del territorio catal&aacute;n. Girona, Sabadell, Lleida, Vic, Terrassa, Sant Cugat, Sant Celoni... y as&iacute; hasta un total de 80 municipios han vivido concentraciones de apoyo al rapero encarcelado.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1361751421750833152?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Hasel ha ingresado este mismo martes en la prisi&oacute;n leridana de Ponent despu&eacute;s de que los Mossos d'Esquadra lo hayan arrestado a primera hora de la ma&ntilde;ana. La polic&iacute;a catalana ha entrado en la Universidad de Lleida, donde el rapero se hab&iacute;a encerrado para evitar su ingreso en prisi&oacute;n, para cumplir con la orden de detenci&oacute;n cursada por la Audiencia Nacional. El arresto de Hasel ha vuelto a captar la atenci&oacute;n de la prensa internacional.
    </p><p class="article-text">
        La condena a Hasel por sus tuits y canciones que seg&uacute;n los jueces enaltec&iacute;an el terrorismo de ETA y los Grapo e injuriaban a la corona y a las fuerzas de seguridad ha vuelto a reabrir el debate sobre la libertad de expresi&oacute;n en Espa&ntilde;a y el excesivo castigo de los denominados delitos de opini&oacute;n. Entre los tuits por los que Hasel fue condenado, hay opiniones contrarias a la monarqu&iacute;a &ndash;&ldquo;por culpa de Arabia Saud&iacute; los ni&ntilde;os en Yemen sufren as&iacute;. Cosas de los amigos dem&oacute;cratas de los mafiosos Borbones&rdquo;&ndash; y tambi&eacute;n relativos a exmiembros de los Grapo: &ldquo;&rdquo;2 a&ntilde;os desde que Isabel Aparicio fue exterminada por comunista, neg&aacute;ndole el estado la asistencia m&eacute;dica en prisi&oacute;n&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/serrat-almodovar-200-artistas-apoyan-pablo-hasel-piden-libertad-entrada-prision_1_7203207.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centenares de cantantes, actores</a>, periodistas e intelectuales han suscrito sendos manifiestos en contra del encarcelamiento del cantante, posici&oacute;n a la que se han sumado organizaciones internacionales de Derechos Humanos como Amnist&iacute;a Internacional. A ra&iacute;z de la solidaridad recibida y del encarcelamiento de Hasel, el Gobierno ha anunciado una reforma del C&oacute;digo Penal para que los delitos de opini&oacute;n -como el enaltecimiento del terrorismo, las injurias a la corona y a las fuerzas de seguridad a los que fue condenado Hasel-<a href="https://www.eldiario.es/politica/gobierno-eliminara-penas-carcel-delitos-expresion_1_7203896.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;no comporten penas de prisi&oacute;n.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/miles-personas-piden-libertad-pablo-hasel-barcelona-80-poblaciones-catalanas_1_7225512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Feb 2021 19:05:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La manifestación por la libertad de Pablo Hasel en Barcelona termina en altercados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Hasél,Libertad de expresión,Audiencia Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La jornada electoral arranca en Catalunya sin incidencias y con todas las mesas constituidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/arranca-jornada-electoral-catalunya-incidentes-constitucion-mesas_1_7217701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7abf46d-34b8-4c7a-a327-88db14b1d1df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La jornada electoral arranca en Catalunya sin incidencias y con todas las mesas constituidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Generalitat informa que el 100% de las mesas se han constituido y hace una valoración "muy positiva" de la apertura de los colegios</p><p class="subtitle">PRONÓSTICOS - La previsión de una baja participación deja el escenario más abierto que nunca</p></div><p class="article-text">
        La jornada electoral ha arrancado este domingo en Catalunya sin incidencias que hayan podido condicionar el desarrollo de la votaci&oacute;n. La gran mayor&iacute;a de las mesas, al menos el 97,4%, se han constituido antes de las 10 &ndash;la hora l&iacute;mite&ndash;, un porcentaje parecido al de 2017. &ldquo;Es un dato muy favorable&rdquo;, ha valorado el conseller de Acci&oacute;n Exterior y Relaciones Institucionales, Bernat Sol&eacute;.&nbsp;Pasadas las 11, ya eran el 100%, seg&uacute;n ha informado el Govern. 
    </p><p class="article-text">
        Los temores a que el inicio de la jornada electoral fuese un descontrol, tras conocerse hace d&iacute;as el alud de recursos para evitar asistir a una mesa, se han acabado de disipar este domingo por la ma&ntilde;ana. Los titulares y suplentes mayoritariamente se han presentado a sus colegios a las 8 y, cuando ha sido necesario, los han podido reemplazar. Lo &uacute;nico destacable respecto a comicios anteriores es que el proceso ha sido esta vez algo m&aacute;s lento, con lo que muchos colegios han abierto m&aacute;s tarde de las 9.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra gran duda log&iacute;stica de la jornada la ha resuelto Ismael Pe&ntilde;a-L&oacute;pez, director General de Participaci&oacute;n Ciudadana y Procesos Electorales, en los micr&oacute;fonos de Catalunya R&agrave;dio: habr&aacute; escrutinio y se har&aacute;n p&uacute;blicos los datos este mismo domingo. La Generalitat advirti&oacute; que, si un n&uacute;mero significativo de mesas no se pod&iacute;an constituir, no iban a hacer p&uacute;blico el recuento puesto que muchos ciudadanos deber&iacute;an esperar a votar al martes. Finalmente no ha sido as&iacute;. Tambi&eacute;n se espera que se publiquen los primeros sondeos a las 20 en punto.&nbsp;
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                Primeros votante en Sagrada Familia                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Este domingo son 5.624.044 catalanes los que est&aacute;n llamados a acudir a las urnas, aunque se prev&eacute; una importante ca&iacute;da de la participaci&oacute;n respecto a elecciones anteriores, seg&uacute;n las encuestas. De las 9 a las 12, la recomendaci&oacute;n es que vayan a votar los colectivos de riesgo. A partir de esa hora y hasta las 19, el resto de la ciudadan&iacute;a. Y en la hora siguiente y hasta el cierre, las personas que est&aacute;n en aislamiento por ser contactos o directamente positivos. Para esa hora, los miembros de las mesas dispondr&aacute;n de EPI de alta seguridad, que se a&ntilde;aden a las mascarillas y pantallas faciales que usan durante el d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez este 14F, muchos catalanes votar&aacute;n en colegios distintos a los habituales. En Barcelona ser&aacute;n el 37%. Los ayuntamientos han tenido que buscar espacios m&aacute;s amplios para cumplir con las medidas de distanciamiento y ventilaci&oacute;n, as&iacute; como evitar aglomeraciones. La capital catalana ha habilitado diez mercados municipales y 23 polideportivos. Tambi&eacute;n se vota en el Camp Nou.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el colegio electoral del Mercado de Sagrada Fam&iacute;lia, en Barcelona, las puertas han abierto sobre las 9:40, cuando varias decenas de personas, casi todas mayores, esperaban bajo la lluvia. El retraso se ha producido porque a &uacute;ltima hora ha abandonado el miembro de una mesa, alegando ansiedad, lo que ha impedido que la gente pudiese entrar para empezar a votar en las siete mesas del recinto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elvira y Carme P&eacute;rez, ambas hermanas, explicaban a las puertas del mercado que desde la democracia han votado siempre y que la pandemia no las ha echado para atr&aacute;s. Elvira, que vive en una residencia, aseguraba que &ldquo;si te tiene que pillar el coronavirus te puede pillar en cualquier sitio&rdquo;. &ldquo;No tengo miedo hoy&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;a. Agust&iacute; y Nina tambi&eacute;n jubilados, lo hac&iacute;an hasta ahora en la escuela publica Fructu&oacute;s Gelabert, pero en esta ocasi&oacute;n les ha tocado el Centre C&iacute;vic de Sagrada Fam&iacute;lia. &ldquo;Todo el mundo ha sido muy simp&aacute;tico y no hemos hecho demasiada cola. Est&aacute;bamos un poco preocupados por el coronavirus, pero no lo hemos visto&rdquo;, bromean. 
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                Colas para votar en el Mercado de Sant Antoni, en Barcelona, el mayor colegio electoral                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Pau Rodríguez, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/arranca-jornada-electoral-catalunya-incidentes-constitucion-mesas_1_7217701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Feb 2021 09:15:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La jornada electoral arranca en Catalunya sin incidencias y con todas las mesas constituidas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Catalunya 2021,Pandemia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La generación del 'procés', a las urnas: "Votaré teniendo en cuenta la gestión de la pandemia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/generacion-proces-urnas-votare-teniendo-cuenta-gestion-pandemia_1_7211588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97247213-935a-4309-a3f0-77a8fa0c1175_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La generación del &#039;procés&#039;, a las urnas: &quot;Votaré teniendo en cuenta la gestión de la pandemia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">171.580 jóvenes catalanes están llamados a las urnas por primera vez desde las elecciones generales de 2019. Más allá de la independencia, las nuevas generaciones valoran la gestión de la pandemia y las propuestas en educación, economía y derechos de la mujer</p></div><p class="article-text">
        Laia, Luis, Irene, Pelayo, Carla, Lucas, Laura, Neo, Rita... Son nueve de los 171.580 j&oacute;venes que est&aacute;n llamados a votar por primera vez en unas elecciones en Catalunya desde la &uacute;ltimas generales, en noviembre de 2019. Si se echa la vista m&aacute;s atr&aacute;s, hasta las &uacute;ltimas auton&oacute;micas de diciembre de 2017, uno de los momentos cumbre del proc&eacute;s, son 423.336 los nuevos votantes. Casi medio mill&oacute;n de j&oacute;venes que podr&aacute;n opinar por primera vez en unos comicios catalanes.
    </p><p class="article-text">
        La suya es una generaci&oacute;n que vivi&oacute; el 1-O entre la adolescencia y el tr&aacute;nsito a la vida adulta. Y, a pesar de lo ocurrido durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os y de las violentas protestas por la sentencia del proc&eacute;s, no parece que la independencia est&eacute; entre sus principales preocupaciones. Al menos los que han atendido a este diario. Hablan de educaci&oacute;n, de feminismo y, c&oacute;mo no, de la pandemia, con unas restricciones que les han obligado a evitar contactos justo en una de las etapas vitales de mayor actividad.
    </p><p class="article-text">
        Les apetece estrenar su derecho a voto. &ldquo;Es una de las pocas cosas que podemos hacer como mayores de edad. Con el Covid, el resto de cosas que se supon&iacute;a que pod&iacute;amos hacer con 18 a&ntilde;os no las hemos podido hacer&rdquo;, lamenta Laia Garc&iacute;a Guals. Esta joven de 18 a&ntilde;os del Hospitalet (Barcelona), estudiante de pedagog&iacute;a en la Universidad de Barcelona y bailarina, tiene claro que ir&aacute; a votar. A&uacute;n no ha decidido a qu&eacute; partido, pero s&iacute; que sabe seguro a qui&eacute;n no: la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Para Laia es clave saber qu&eacute; dicen los partidos en relaci&oacute;n a la gesti&oacute;n de la pandemia, pero tambi&eacute;n las &ldquo;propuestas sociales&rdquo; y qu&eacute; mejoras proponen en relaci&oacute;n a la educaci&oacute;n, la sanidad o la ciencia. Para ella, ahora, el proc&eacute;s y la independencia han pasado a un segundo plano en su lista de prioridades. &ldquo;Si no estuvi&eacute;semos pasando la pandemia del coronavirus igual s&iacute; que lo tendr&iacute;a m&aacute;s en cuenta, pero ahora creo que hay cosas m&aacute;s importantes&rdquo;, se&ntilde;ala. Laia reconoce que con la mayor&iacute;a de sus amigos no habla de pol&iacute;tica, &ldquo;pero con una amiga s&iacute;&rdquo;. Se informa a trav&eacute;s de la televisi&oacute;n y de los informativos de las propuestas de los partidos y ha investigado los programas pol&iacute;ticos de los partidos que m&aacute;s le interesan.
    </p><p class="article-text">
        A su lado est&aacute; Carla Lamiel Moreno, de 18 a&ntilde;os. &ldquo;Casi 19&rdquo;, apunta. Estudia Comunicaci&oacute;n e Industrias Culturales en la Universidad de Barcelona. Esta joven del barrio de Sants de Barcelona tambi&eacute;n ir&aacute; a votar este 14 de febrero. Est&aacute; &ldquo;entre un par de partidos&rdquo; y asegura que tiene en cuenta &ldquo;cosas espec&iacute;ficas como las desigualdades sociales, las migraciones, el feminismo&hellip; y la gesti&oacute;n de la pandemia&rdquo;. Igual que a su amiga Laia, con la llegada de la pandemia, el proc&eacute;s ya no urge.
    </p><p class="article-text">
        Intenta mirar las noticias o &ldquo;alg&uacute;n discurso en Twitter&rdquo;, pero reconoce que no se informa &ldquo;tanto como deber&iacute;a&rdquo;. Estos d&iacute;as est&aacute; mirando &ldquo;m&aacute;s por encima&rdquo; algunos programas de los partidos. Le hace ilusi&oacute;n votar este domingo, aunque no le interesa especialmente, pero hay un a&ntilde;adido: le ha tocado ser suplente de vocal en una mesa electoral. &ldquo;Me sorprende que la primera vez que puedo votar ya me toque estar en una mesa, no he visto nunca c&oacute;mo se hace&rdquo;, comenta.
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                Carla, Laura y Laia miran sus tarjetas censales para las elecciones del 14F                            </span>
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        Tambi&eacute;n ir&aacute; a votar Laura Estupi&ntilde;&aacute;, amiga de Laia y de Carla, pero no sabe a qu&eacute; partido. Admite que hace unos a&ntilde;os estaba m&aacute;s interesada en la pol&iacute;tica, pero ahora le preocupa m&aacute;s la pandemia y, sobre todo, su primer a&ntilde;o de carrera. Un primer a&ntilde;o universitario marcado por el coronavirus y por las clases online. &ldquo;Cuando pas&oacute; todo lo del proc&eacute;s y las manifestaciones estaba m&aacute;s al d&iacute;a, me informaba m&aacute;s y lo comentaba con mis amigos, pero ahora ya no tanto&rdquo;, explica. &ldquo;Ahora est&aacute; todo m&aacute;s parado, como que se ha desinflado&rdquo;. Por ello pide a los partidos que se interesen por los j&oacute;venes desde antes de poder participar en unas elecciones. &ldquo;No solo cuando les interesamos porque podemos votar&rdquo;, remacha. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Ir&eacute; a votar al 100%!&rdquo;, manifiesta con energ&iacute;a Neo Galceran Alastruey, un joven de 19 a&ntilde;os estudiante de Publicidad, Marketing y Relaciones P&uacute;blicas en la Universidad Ramon Llull-Blanquerna. Se informa sobre todo por Instagram para ver &ldquo;los <em>zascas</em> que se hacen los partidos&rdquo;, pero dice que &ldquo;a diferencia del resto de mi generaci&oacute;n&rdquo; mirar&aacute; los programas electorales de los partidos. &ldquo;Ideolog&iacute;a a tope&rdquo;, es su criterio para elegir un partido u otro: &ldquo;Miro especialmente c&oacute;mo se posicionan frente a aspectos econ&oacute;micos y en un rango de izquierdas a derechas como est&aacute;n en cada eje&rdquo;. Para &eacute;l, la econom&iacute;a y la independencia, si lo pone en una balanza, &ldquo;est&aacute;n muy igualados, pero antes [la independencia] era lo m&aacute;s significativo&rdquo;. Ahora es la pandemia, pese a que su generaci&oacute;n no es, dice aliviado, la m&aacute;s perjudicada.
    </p><p class="article-text">
        Otros j&oacute;venes, en cambio, s&iacute; que tienen claro a qui&eacute;n van a votar. Es el caso de Irene Freixes Arnau, una joven de la Selva del Camp (Tarragona), que estudia un grado superior de forestal en Lleida. Militante en diferentes organizaciones como Arran, fue a las manifestaciones de la sentencia del proc&eacute;s en Tarragona. &ldquo;Antes de poder votar ya ten&iacute;a claro a quien apoyar&iacute;a&rdquo;, remarca. Considera que la pandemia ha hecho aflorar y &ldquo;multiplicar&rdquo; algunos problemas de la &ldquo;clase obrera&rdquo;. Con los amigos con los que milita s&iacute; que hablan habitualmente de pol&iacute;tica, por eso considera que &ldquo;est&aacute;n m&aacute;s enterados&rdquo;. Adem&aacute;s, explica Irene, en su casa siempre se ha hablado de pol&iacute;tica. Por eso ir&aacute;n todos juntos a votar, con sus hermanos, abuelos y su madre. &ldquo;No es una tradici&oacute;n familiar, pero es bonito y sentimental, les hace ilusi&oacute;n que pueda votar&rdquo;, matiza. &ldquo;Yo no creo en la democracia como tal, pero lo he visto siempre y me gusta la pol&iacute;tica&rdquo;, remarca.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sabe a qui&eacute;n votar&aacute; Rita Iglesias, una joven de Sant Cebri&agrave; de Vallalta (Maresme). &ldquo;Ir&eacute; a votar porque es nuestro futuro&rdquo;, recalca esta estudiante de Psicolog&iacute;a de la Universidad Internacional de Catalunya. Ella ha buscado por internet el plan econ&oacute;mico de los dos partidos entre los que dudaba. Ahora ya ha decidido a quien votar&aacute; este domingo. &ldquo;La gesti&oacute;n econ&oacute;mica es vital porque la crisis que vendr&aacute; se tendr&aacute; que controlar de alguna manera&rdquo;, apunta. Para ella tambi&eacute;n son sustanciales los derechos de las mujeres, la igualdad, las pol&iacute;ticas LGTBI y &ldquo;los derechos b&aacute;sicos que todos deber&iacute;amos tener&rdquo;. A veces habla con sus amigos de pol&iacute;tica, pero prefiere hacerlo en casa. &ldquo;A mi madre le hace ilusi&oacute;n que vote, pero intenta persuadirme de que cambie de partido&rdquo;, r&iacute;e.
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                Pelayo, Luis y Lucas podrán votar por primera vez en las elecciones de este domingo 14F                            </span>
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        Pelayo Infiesta, Luis Mestre y Lucas Burgos-Bosch son amigos del barrio de Sarri&agrave; de Barcelona. Los tres quieren ser ingenieros. En este grupo de amigos hay disparidad de opiniones en relaci&oacute;n a las elecciones. Lucas tiene claro que ir&aacute; a votar y dice que se ha le&iacute;do todos los programas electorales. &ldquo;Incluso los de los que tengo claro que no voy a votar&rdquo;, remarca. Pelayo duda si votar a un partido o votar en blanco. Y Luis no votar&aacute; porque est&aacute; convencido de que su voto &ldquo;no cambiar&aacute; nada&rdquo; y ning&uacute;n partido le convence. &ldquo;No he mirado ning&uacute;n programa electoral, pero mis amigos me cuentan cosas&rdquo;, despacha. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Busco un partido que premie el esfuerzo, porque quiero una Espa&ntilde;a que busque el esfuerzo&rdquo;, aclara Lucas, tajante. Por eso se muestra convencido sobre qu&eacute; partido va a elegir el domingo. No fue a las manifestaciones del proc&eacute;s, y pese a que la independencia es un criterio a tener en cuenta, no es lo m&aacute;s crucial. Para este joven, lo b&aacute;sico es que un partido apoye a las familias y ayude a la gente que trabaja. La gesti&oacute;n de la pandemia no le preocupa, porque cree que todos lo pueden hacer bien. 
    </p><p class="article-text">
        A su lado, Pelayo, le recuerda el peso de las propuestas econ&oacute;micas de cada partido, as&iacute; como las educativas. En relaci&oacute;n al proc&eacute;s, le quita transcendencia. &ldquo;Con la pandemia se ha puesto por delante lo que es m&aacute;s importante de lo que lo es menos&rdquo;, apunta. &ldquo;Los j&oacute;venes somos el futuro, votaremos este a&ntilde;o y muchos m&aacute;s, si Dios quiere, muchos m&aacute;s que la gente mayor, por eso nos tienen que tener en cuenta los pol&iacute;ticos&rdquo;, zanja mientras se aleja en monopat&iacute;n con sus dos amigos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/generacion-proces-urnas-votare-teniendo-cuenta-gestion-pandemia_1_7211588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2021 21:42:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La generación del 'procés', a las urnas: "Votaré teniendo en cuenta la gestión de la pandemia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Cataluña,Elecciones Catalunya 2021,Jóvenes,Procés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los turistas siguen de paseo por Barcelona ajenos a las restricciones del Govern]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/turistas-siguen-paseo-barcelona-restricciones-govern-ayer-llame-hotel-dijeron-podia-venir-problema_1_6112988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11bec8c1-57d6-4bdd-8cfa-e2f73a646644_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los turistas siguen de paseo por Barcelona ajenos a las restricciones del Govern"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las tiendas permiten la entrada libre y en la catedral se celebra misa pese a la compra con cita previa y la prohibición de ceremonias religiosas establecida por el Govern</p></div><p class="article-text">
        No es la marabunta de todos los a&ntilde;os, pero en Barcelona hay turistas. Y la mayor&iacute;a siguen con su ruta por la ciudad ajenos a la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-restricciones-confinamiento-medidas-contagios_1_6110720.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomendaci&oacute;n del Govern para no salir de casa en vigor desde ese s&aacute;bado</a>, que no inclu&iacute;a una petici&oacute;n espec&iacute;fica para los visitantes extranjeros. &ldquo;Ayer por la tarde llam&eacute; al hotel y me dijeron que pod&iacute;a venir sin problema&rdquo;, resume frente a la Sagrada Familia Marie, una turista francesa que ha llegado esta ma&ntilde;ana a Barcelona con su novio. 
    </p><p class="article-text">
        La ruta sabatina de elDiario.es por la ciudad de Barcelona permite constatar que los turistas no se han enterado de las restricciones aprobadas por el Govern o los que s&iacute; las conocen han decidido aprovechar su estancia en la ciudad y no quedarse en la habitaci&oacute;n del hotel. Entre los locales <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/salidas-barcelona-registran-retenciones-habituales-viernes-pese-peticion-govern-no-acudir-segundas-residencias_1_6112217.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que no se han ido a sus segundas residencias</a> tambi&eacute;n hay quien obv&iacute;a las recomendaciones del Govern, mientras que otros, con mucho miedo, solo han salido para comprar y dar una peque&ntilde;a vuelta por el barrio, tal y como ha pedido el Ejecutivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos le&iacute;do esta ma&ntilde;ana las medidas, pero nos quedan solo dos d&iacute;as en Barcelona y no creo que pase nada&rdquo;, se&ntilde;ala tambi&eacute;n frente al templo de Gaud&iacute; una turista proveniente de Hungr&iacute;a junto a sus dos hijas, que prefiere no dar su nombre. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En los aledaños de la Sagrada Familia, que sigue cerrada, había un centenar de turistas                            </span>
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        Otros sin embargo se han enterado de las nuevas recomendaciones del Govern para contener la pandemia cuando se lo ha dicho este diario. &ldquo;&iquest;En serio han pedido no salir de casa?&rdquo;, exclaman sonrientes Johanna y Angela, dos j&oacute;venes alemanas que llevan una semana en la ciudad y que despu&eacute;s de pasar por la Sagrada Familia &ndash;que sigue cerrada&ndash; tienen previsto ir al Park G&uuml;ell. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a otra de las maravillas de Gaud&iacute;, la Pedrera en el Passeig de Gr&agrave;cia, James y Andrew, dos hermanos brit&aacute;nicos que llegaron este viernes por la tarde a Barcelona, tampoco tienen previsto varias sus planes por las nuevas medidas. &ldquo;Ni en el avi&oacute;n nos dijeron nada y nos enteramos de las nuevas restricciones porque nos llam&oacute; nuestra madre, que lo hab&iacute;a le&iacute;do en Internet, mientras nosotros est&aacute;bamos aqu&iacute; de <em>shopping</em>&rdquo;, asevera James. &ldquo;Yo entiendo que todo esto es para los locales&rdquo;, apostilla Andrew.  
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                La Pedrera sí está abierta                            </span>
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        Bajando por el Passeig de Gr&agrave;cia de hecho, se observa c&oacute;mo tanto locales como turistas entran libremente en las tiendas. El Govern dijo este viernes que impondr&iacute;a la obligaci&oacute;n de cita previa para los establecimientos no esenciales &ndash;sin hacer menci&oacute;n alguna a los centros comerciales. Sin embargo, la obligaci&oacute;n se ha diluido en la publicaci&oacute;n de la medida en el Diari Oficial de la Generalitat (DOGC) este s&aacute;bado, que solo establece la cita previa o el env&iacute;o de las compras &ldquo;en la medida que sea posible&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy se puede entrar normal, el lunes ya veremos&rdquo;, resum&iacute;an en una tienda de ropa del Passeig de Gr&agrave;cia. En la macrotienda de Apple en la plaza Catalunya s&iacute; hab&iacute;a control de aforo. No as&iacute; en el Fnac y en el centro comercial del Triangle, en la misma plaza. Precisamente la falta de claridad en las medidas es una de las<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/colau-alcaldes-metropolitanos-chocan-govern-medidas-frenar-brotes-gestion-erratica-no-corrige-reunion_1_6113110.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> cr&iacute;ticas de los alcaldes y alcaldesas de Barcelona y los 12 municipios metropolitanos afectados.</a> 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                En la catedral se ha celebrado misa y un entierro con decenas de personas pese a la prohibición                            </span>
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        Lo que s&iacute; se ha prohibido claramente son las reuniones de m&aacute;s de 10 personas tanto en el &aacute;mbito privado como p&uacute;blico, incluyendo bodas, servicios religiosos, celebraciones, entierros y la pr&aacute;ctica deportiva. La prohibici&oacute;n no ha llegado al arzobispado. Este s&aacute;bado en la catedral de Barcelona, que segu&iacute;a abierta a turistas, se ha celebrado misa de doce con decenas de feligreses y a la una un entierro. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la autoridad d&oacute;nde est&aacute;? Las cuatro patrullas de los Mossos d'Esquadra que ha visto este diario al mediod&iacute;a por el centro de la ciudad este s&aacute;bado no controlaban que no hubiera aglomeraciones o el aforo de los establecimientos sino que identificaban a un mendigo en la plaza Catalunya y m&aacute;s abajo, en la Rambla al lado del Liceu, ped&iacute;an a un ciudadano de origen marroqu&iacute; de d&oacute;nde hab&iacute;a &ldquo;sacado&rdquo; su tel&eacute;fono m&oacute;vil. 
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            <span class="title">
                Los Mossos identifican a un sintecho mientras unos turistas toman algo en una terraza                            </span>
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        En la Barceloneta, este s&aacute;bado los ba&ntilde;istas pod&iacute;an mantener sin problemas la distancia de seguridad por la menor afluencia de gente, mientras los restaurantes de la costa ve&iacute;an con miedo, c&oacute;mo se cancelaban varias reservas. Por ahora los alcaldes metropolitanos no han decidido si cerrar&aacute;n las playas. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Valera, vecino &ldquo;de los de toda la vida&rdquo; de la Barceloneta, sabe que en cualquier momento se pueden volver a cerrar las playas. &Eacute;l y su grupo de amigos van cada d&iacute;a a lo que llaman su &ldquo;local social&rdquo;, un peque&ntilde;o recinto a pie de playa donde es habitual ver a hombres mayores jugando al ajedrez y pasando la ma&ntilde;ana. &ldquo;Este a&ntilde;o se est&aacute; muy tranquilo, hay muchos menos turistas y hay m&aacute;s espacio&rdquo;, celebra este vecino. Asegura que &eacute;l y su grupo de amigos son conscientes de las recomendaciones, mantienen las distancias y van con las mascarillas todo el rato, por eso espera que no vuelva a haber confinamiento en la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si nos vuelven a confinar nos volveremos a encerrar, esperamos que no pase, de momento aprovecharemos mientras podamos&rdquo;. Por esto le grita a su compa&ntilde;ero &ldquo;quita pa&rsquo;all&aacute; que no guardas la distancia!&rdquo; mientras posan para la fotograf&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        A pocos metros de este grupo de amigos se encuentra el local del Servicio de Socorrismo de playas de Barcelona. Uno de sus trabajadores se prepara para arrancar la jornada laboral. Pese a ser el primer d&iacute;a con nuevas restricciones en la ciudad, asegura que su sensaci&oacute;n es que &ldquo;hay la misma gente que los &uacute;ltimos d&iacute;as, quiz&aacute;s un poco menos porque no hay mucho turismo&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Juan y sus amigos, en la Barceloneta                            </span>
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        Algunas patrullas de la Guardia Urbana de Barcelona transitan por el paseo mar&iacute;timo, y al preguntarles aseguran que &ldquo;est&aacute; todo tranquilo y la gente respeta la distancia&rdquo;. Por eso recomiendan, cuando se acerca un viandante a preguntarles, que &ldquo;aprovechen para ir a la playa, ahora que todav&iacute;a se puede&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos vecinos, sin embargo, critican que no haya m&aacute;s polic&iacute;a. Es el caso de dos vecinos octogenarios de les Corts que se ha acercado en autob&uacute;s al paseo mar&iacute;timo. &ldquo;No me parece bien como se pone la gente en la playa, deber&iacute;an respetar m&aacute;s las distancias y estar m&aacute;s ordenados&rdquo;, critica Mar&iacute;a Teresa Gatius mirando a la arena. Esta vecina lamenta que cuando, en ocasiones, ha recriminado a gente joven no llevar mascarilla en espacios p&uacute;blicos le han gritado &ldquo;que se vaya a su casa, que es mayor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque por la ma&ntilde;ana el n&uacute;mero de ba&ntilde;istas ha sido menor que el de un s&aacute;bado habitual en Barcelona, esta tarde la afluencia ha obligado a que la Guardia Urbana cerrara a las playas de la Mar Bella, Bogatell, Barceloneta, Sant Sebasti&agrave; y Nova Icaria. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vista general de la playa de la Barceloneta este sábado                            </span>
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        El bar Salamanca lleva m&aacute;s de 50 a&ntilde;os abierto en la Barceloneta. A estas alturas del a&ntilde;o estar&iacute;an con todas las mesas llenas, pero ahora con la pandemia y las nuevas restricciones ven como su terraza est&aacute; completamente vac&iacute;a al mediod&iacute;a. Esta misma ma&ntilde;ana m&aacute;s de 10 mesas les han cancelado las reservas, sobretodo los grupos. &ldquo;No hemos salido del primer ERTE que tenemos y vemos como tendremos que ampliarlo a a&uacute;n m&aacute;s gente, aun no hemos levantado cabeza y vamos a peor&rdquo;, lamenta el responsable del local, Alfredo G&oacute;mez.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;No hay turistas, no hay gente, no hay control de nada, la gente no lleva mascarilla, es un desastre todo&rdquo;, constata G&oacute;mez. Tras m&aacute;s de 42 a&ntilde;os al frente de este restaurante, su responsable se muestra poco esperanzado con las nuevas restricciones. En los bares y restaurantes se limita el aforo en el interior de los establecimientos al 50% y se proh&iacute;be consumir en la barra. En las terrazas, el aforo tiene que ser el resultante de aplicar una distancia de dos metros entre mesas o grupos de mesas. Unas medias que, para este restaurador, asegura que podr&iacute;an significar el fin del negocio. &ldquo;Nunca hemos visto nada igual&rdquo;, zanja. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La terraza del bar Salamanca, vacía                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Oriol Solé Altimira, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/turistas-siguen-paseo-barcelona-restricciones-govern-ayer-llame-hotel-dijeron-podia-venir-problema_1_6112988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2020 13:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los turistas siguen de paseo por Barcelona ajenos a las restricciones del Govern]]></media:title>
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      <title><![CDATA[220 menús diarios y lo que haga falta: la discreta red de ayuda entre los filipinos para evitar el colapso de la comunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/filipinos-barcelona-derrumbe-comunidad-precariedad_1_6047044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99d4be59-9e9e-44e2-92b0-2c9e255a1104_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="220 menús diarios y lo que haga falta: la discreta red de ayuda entre los filipinos para evitar el colapso de la comunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayoría de filipinos de Barcelona trabajaban en restaurantes, hoteles y limpiando hogares y se han quedado sin sustento durante la pandemia. Ahora acuden a diario una asociación en el Raval donde sus compatriotas les entregan comida</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si te fijas, nunca ver&aacute;s a un filipino durmiendo en la calle&rdquo;. Jossie Rocafort, presidenta de la asociaci&oacute;n EAMISS, describe de esta manera el silencioso paraguas social que ha desplegado la comunidad filipina para evitar el colapso durante la pandemia. Sin hacer ruido ni recurrir a los servicios sociales, los filipinos de Barcelona se han organizado para ayudarse entre ellos ante la falta de dinero para comer. Rocafort, llegada a la ciudad hace 40 a&ntilde;os, comenta la situaci&oacute;n frente a su asociaci&oacute;n en el barrio del Raval, donde cada ma&ntilde;ana m&aacute;s de 200 filipinos se amontonan para recoger comida en una larga cola que cruza una calle y dobla la siguiente esquina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevaba ya dos meses sin ingresar nada, tampoco he podido mandar dinero a casa y al final he acabado viniendo&rdquo;, explicaba el viernes Lorena Dante, que hasta antes de la pandemia trabajaba limpiando hogares sin ning&uacute;n tipo de contrato. &ldquo;No conozco nadie de nuestra comunidad que tenga trabajo ahora mismo&rdquo;, remachaba.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        La pandemia ha castigado severamente a los m&aacute;s de 10.000 filipinos de Barcelona, una comunidad que tradicionalmente se ha dedicado a la restauraci&oacute;n y a limpiar hogares y hoteles. La acumulaci&oacute;n de contratos temporales, el cierre de los restaurantes y el trabajo en negro de muchas limpiadoras dom&eacute;sticas ha dejado a estos ciudadanos sin sustento y pr&aacute;cticamente sin saber c&oacute;mo se pide ayuda a la administraci&oacute;n, porque desde siempre los problemas se han arreglado dentro de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        En EAMISS, la asociaci&oacute;n de atenci&oacute;n al pueblo filipino dirigida por Rocafort, han pasado de repartir 120 men&uacute;s durante los fines de semana a entregar 220 cada d&iacute;a. A partir del lunes ya ser&aacute;n 300 las comidas que repartir&aacute;n a diario, sin contar los lotes de productos frescos que entregan a otras 30 familias todas las tardes en el mismo local. Con la excepci&oacute;n de un portugu&eacute;s, todos sus trabajadores son voluntarios y filipinos. Desde Rocafort, su presidenta, hasta Rommel Ronquillo, 45 a&ntilde;os, que ejerce cada ma&ntilde;ana de vigilante de seguridad en la cola&nbsp;que se forma en la calle Luna del Raval.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tenemos la costumbre de pedir ayuda al Gobierno&rdquo;, se&ntilde;alaba Arvin Andal, 21 a&ntilde;os, hasta hace poco ayudante de cocina en un hotel y que hab&iacute;a acudido a recoger alimentos para &eacute;l y sus padres. &ldquo;Preferimos ayudarnos entre nosotros sin molestar&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;a mientras esperaba con paciencia su turno para recoger el men&uacute; del d&iacute;a: pasta a la putanesca y pollo, preparado a diario por la ONG World Central Kitchen.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad filipina empez&oacute; a asentarse en Barcelona a finales de los 70 por la influencia del pasado colonial espa&ntilde;ol (muchos volv&iacute;an de ese pa&iacute;s con sus sirvientas) y animados por el Gobierno filipino, que desde hace cuatro d&eacute;cadas promueve la emigraci&oacute;n entre sus ciudadanos para que trabajen&nbsp;fuera del pa&iacute;s y manden dinero desde ah&iacute;. Se calcula que hay unos 10 millones de filipinos trabajando en el extranjero en una poblaci&oacute;n de casi 110 millones. &ldquo;Estamos acostumbrados a sufrir lejos de casa, por eso nos ayudamos&rdquo;, expon&iacute;a Edna Estallo, limpiadora en un hotel hasta antes de la pandemia.
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        Con el tiempo las familias se fueron reagrupando en la capital catalana y los filipinos&nbsp;se asentaron en la ciudad. Primero, en los barrios m&aacute;s pudientes como Sant Gervasi o Sarri&agrave; porque las empleadas del hogar eran internas y resid&iacute;an en los mismos domicilios donde trabajaban. Por este motivo la primera asociaci&oacute;n de filipinos de la ciudad, creada a mediados de los 70, estaba situada en&nbsp;la calle Major de Sarri&agrave;, seg&uacute;n explica la antrop&oacute;loga Eva Marx&eacute;n en su&nbsp;<a href="https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/96667/TESIS.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tesis doctoral dedicada a esta comunidad.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        A finales de los 80 estos migrantes empezaron a comprar pisos en Ciutat Vella, donde estaban la mayor&iacute;a de asociaciones e iglesias de la comunidad filipina y desde donde pod&iacute;an desplazarse r&aacute;pidamente a la zona alta de la ciudad para trabajar. Paulatinamente se fue creando esta red de apoyo, liderada durante los primeros a&ntilde;os por asociaciones religiosas. A d&iacute;a de hoy, aproximadamente el 15% de los 35.000 filipinos que hay en Espa&ntilde;a residen en el Raval, donde se han convertido en la segunda comunidad extranjera del barrio despu&eacute;s de los paquistan&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos gente muy trabajadora pero vivimos al d&iacute;a porque buena parte del dinero lo mandamos a nuestro pa&iacute;s&rdquo;, indica la presidenta de EAMISS, que admite que la pandemia ha castigado especialmente a los ciudadanos de esta nacionalidad debido al tipo de trabajos que ejerc&iacute;an. Tras debatirlo con el Banc d&rsquo;Aliments, decidieron que lo mejor para ayudar a la comunidad era que los propios filipinos organizaran el reparto de comida a sus compatriotas. &ldquo;Por primera vez en su vida, muchos han preferido comerse el orgullo y pedir ayuda para poder dar de comer a su familia&rdquo;, se&ntilde;ala Rocafort. &ldquo;No ha sido f&aacute;cil que se decidieran a dar el paso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al principio repart&iacute;an la comida a las 13 h., pero ante las colas que se montaban avanzaron el reparto a las 11:30 h. El viernes, a las 10:30 h ya hab&iacute;a m&aacute;s de 60 personas esperando a que empezara el reparto de comida, que cada d&iacute;a se inicia un poco antes que el anterior. Cinco hombres con<em> walkie talkies</em> y un polo negro ejerc&iacute;an de vigilantes de seguridad en la cola para garantizar la distancia de seguridad y evitar molestias a los vecinos.
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        No se para en todo el d&iacute;a en esta asociaci&oacute;n, fundada apenas hace tres a&ntilde;os. A las 9 de la ma&ntilde;ana llega fruta y verdura desde Mercadona gracias a la asociaci&oacute;n de vecinos del Raval. A las 9:30 h. salen en un veh&iacute;culo hasta el F&ograve;rum, donde recogen las comidas que reparten durante la ma&ntilde;ana. Por la tarde entregan las verduras junto a la leche, arroz y legumbres cedidas por el Banc d&rsquo;Aliments.
    </p><p class="article-text">
        Jossie Rocafort, su presidenta, controla atentamente a todos los que acuden a recoger comida para detectar gente que repite m&aacute;s de una vez en un mismo d&iacute;a e&nbsp;identificar a los m&aacute;s vulnerables. &ldquo;Si vemos alguien que viene a diario intentamos derivarlo a los servicios sociales&rdquo;, se&ntilde;alaba el viernes, ataviada con una mascarilla y un traje protector.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lope Edeman trabajaba en una lavander&iacute;a en Castelldefels. A pesar de que a &eacute;l le aplicaron un ERTE y ha cobrado parte del salario, su mujer limpiaba casas y se ha quedado sin ingresos. Con una hija peque&ntilde;a, este hombre de 46 a&ntilde;os es otro de los filipinos que hace unos meses no se hubiese cre&iacute;do que ahora estar&iacute;a haciendo cola para recoger alimentos. A pocos metros de &eacute;l est&aacute; Marilyn Bince, 35 a&ntilde;os, tambi&eacute;n con una hija que de vez en cuando le pregunta d&oacute;nde est&aacute; la comida. &ldquo;Menos mal que estamos juntas aqu&iacute;&rdquo;, explicaba junto a un grupo de tres amigas. &ldquo;Nos hemos quedado sin nada pero tambi&eacute;n sin la verg&uuml;enza de pedir ayuda&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/filipinos-barcelona-derrumbe-comunidad-precariedad_1_6047044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2020 18:57:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[220 menús diarios y lo que haga falta: la discreta red de ayuda entre los filipinos para evitar el colapso de la comunidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Coronavirus,Filipinas,Raval]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La desescalada desde dentro de una UCI: "Es como hacer una maratón y llegar extenuado al final"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/desescalada-uci-hospital-mar-adrenalina_1_5972621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/beb1c80e-2573-4e7a-9612-63b631943d46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La desescalada desde dentro de una UCI: &quot;Es como hacer una maratón y llegar extenuado al final&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los profesionales del Hospital del Mar, en Barcelona, han pasado del pico de estrés al agotamiento mientras el centro regresa a la actividad previa al COVID-19 sin desmantelar su 'UCI de guerra'</p></div><p class="article-text">
        La puerta de uno de los nueve boxes de la unidad de semicr&iacute;ticos es la imagen de la desescalada en el Hospital del Mar, en Barcelona. Es viernes por la ma&ntilde;ana, 22 de mayo, y en su interior un paciente se mantiene agarrado a la vida gracias a los cuidados intensivos que le procuran enfermeras como Elisabeth, que se apoya en el carro de medicaci&oacute;n mientras extrae de una bolsa herm&eacute;tica la en&eacute;sima bata azul de la jornada. Es el &uacute;ltimo paciente positivo que queda, comenta desde el extremo opuesto de la sala circular, y sit&uacute;a la mirada en el &uacute;nico cub&iacute;culo al que hay que acceder todav&iacute;a con los inc&oacute;modos EPI, el uniforme de miles de sanitarios durante la pandemia de coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        Mascarilla FFP3, mono blanco impermeable, bata tambi&eacute;n blanca por encima, gorro, guantes, capucha, gafas y otros guantes. La que se viste ahora de acuerdo con el farragoso ritual que impone el virus SARS-CoV-2 es una de las trabajadoras de la limpieza, que tiene que acceder al box en cuesti&oacute;n para realizar las tareas peri&oacute;dicas de higiene. Mientras tanto, otra enfermera espera a Elisabeth desde la puerta de otro cub&iacute;culo para llevar a cabo el cambio postural a dos pacientes. &ldquo;Les movemos regularmente de un costado al otro para evitar que les salga heridas en la piel&rdquo;, explica.
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    </figure><p class="article-text">
        La unidad de semicr&iacute;ticos es en estos momentos la UCI del Hospital del Mar reservada para pacientes con coronavirus. Quedan cinco, casi todos de tan larga duraci&oacute;n que cuatro de ellos ya han dado negativo en el test PCR. Por eso Elisabeth y sus compa&ntilde;eras pueden desplazarse con cierta comodidad, aunque sin descanso, por un escenario que hasta hace pocas semanas parec&iacute;a el de una guerra bacteriol&oacute;gica. No se pod&iacute;a entrar sin el traje. &ldquo;Ahora no es tan pesado&rdquo;, resume en pocas palabras, antes de volver r&aacute;pidamente a sumergirse en su tarea diaria de supervisi&oacute;n de soportes nutricionales, de niveles respiratorios, de medicaci&oacute;n&hellip; La mayor&iacute;a tienen buen pron&oacute;stico y, si todo va bien, saldr&aacute;n en cuesti&oacute;n de d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos, enfermeros y auxiliares del Hospital del Mar, destinatarios como todos lo dem&aacute;s de los aplausos de las 20 horas, se reconocen hoy un poco m&aacute;s relajados. Pero la procesi&oacute;n va por dentro. El hurac&aacute;n que les ha pasado por encima en forma de pandemia, con d&iacute;as en los que llegaron a tener m&aacute;s de 900 enfermos de COVID-19 &ndash;entre la UCI, plantas de hospitalizaci&oacute;n y domicilios&ndash;, no va a ser f&aacute;cil de digerir. Por mucho que el pico de enfermos cr&iacute;ticos haya ca&iacute;do de 68 a 5 y el hospital se parezca un poco m&aacute;s al de antes.
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        Para Joan Ramon Masclans, jefe de las UCI del Hospital del Mar, los profesionales est&aacute;n entrando ahora en su particular fase 3, que nada tiene que ver con el desconfinamiento. &ldquo;La primera fase fue cuando empez&oacute; a llegar la ola, que daba la impresi&oacute;n que te superaba. Mentalmente la gente estaba muy tocada y te lo dec&iacute;an, que llegaban a casa y se echaban a llorar. Todos: m&eacute;dicos, enfermeros&hellip;&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Esos d&iacute;as, especialmente de la &uacute;ltima semana de marzo, fueron para &eacute;l los peores. &ldquo;De las pocas horas que dorm&iacute;a, me levantaba cada ma&ntilde;ana pensando d&oacute;nde podr&iacute;amos abrir m&aacute;s camas de cr&iacute;ticos. Y los respiradores...&rdquo; Se preguntaba si habr&iacute;a suficientes. No llegaron a quedarse sin equipos de ventilaci&oacute;n, pero un d&iacute;a tuvo que ir a su despacho y desempolvar un respirador de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os que guardaba como quien tiene una m&aacute;quina de escribir en la estanter&iacute;a. Por suerte &ndash;y con alg&uacute;n recambio de piezas con tecnolog&iacute;a 3D&ndash; funcion&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;No hubo colapso, pero estuvimos fatal&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Tras esa fase, vino la del trabajo a destajo, con jornadas de 12 horas y 36 de descanso. &ldquo;Cuando el volumen era ya masivo, la gente hizo una descarga de adrenalina e iban al 100%. Te dec&iacute;an que estaban cansados pero bien&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        Ahora han entrado en de fase 3, la nueva normalidad, que es tambi&eacute;n la del agotamiento f&iacute;sico y mental. &ldquo;Es como hacer una marat&oacute;n y llegar extenuado al final. Est&aacute;s contento pero cansado&rdquo;, ejemplifica. Y a&ntilde;ade tras el esfuerzo, las im&aacute;genes de gente en la calle sin respetar la distancia f&iacute;sica son para ellos una &ldquo;aut&eacute;ntica pu&ntilde;alada&rdquo;. &ldquo;Si ahora hay un rebrote, nos coger&iacute;a materialmente preparados, pero muy cansados&rdquo;, advierte, aunque reconoce que por ahora no est&aacute; ocurriendo.
    </p><p class="article-text">
        En un tiempo r&eacute;cord, como el resto de hospitales espa&ntilde;oles, en el Hospital del Mar pasaron de tener 18 camas de UCI a cerca de 100, aunque el m&aacute;ximo de pacientes cr&iacute;ticos al que llegaron en un d&iacute;a fue de 82. &ldquo;No hubo colapso, pero si me preguntan c&oacute;mo llegamos a estar, pues fatal. Muy mal&rdquo;, reconoce Masclans, sobre todo por la falta de personal. Ni el atentado de la Rambla en 2017, del que fueron las Urgencias de referencia, fue tan duro.
    </p><p class="article-text">
        Para entender la escalada y actual desescalada en el Hospital del Mar, basta con separar los tres grandes edificios que lo componen y que se levantan uno al lado del otro frente a la playa del Somorrostro. El llamado <em>monobloque</em>, con hasta nueve plantas de hospitalizaci&oacute;n, lleg&oacute; a dedicar siete de ellas a coronavirus, de las que solo se conservan dos para este fin. En el edificio antiguo del complejo, de dos plantas, se mantuvieron ciertas especialidades no COVID-19, aunque en la pr&aacute;ctica la &uacute;nica actividad que se concentr&oacute; all&iacute; fue la de la UCI de siempre, con 20 camas para pacientes de coronavirus. Esta unidad est&aacute; en estos momentos en proceso de desinfecci&oacute;n tras quedar vac&iacute;a de pacientes. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El tercer edificio es el nuevo, en fase de construcci&oacute;n. En &eacute;l se ubican servicios como el hospital de d&iacute;a o las urgencias. Sin embargo, la primera planta, en parte reservada para acoger despachos una vez finalizadas las obras, es un enorme hangar que por su vasto espacio todos conoc&iacute;an como La Pradera. Ahora es la UCI de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Unos separadores blancos con el cartel <em>Almac&eacute;n</em> enga&ntilde;an a quienes entran por primera vez en esta macrounidad de cuidados intensivos. Decenas de <em>boxes</em> improvisados, para 70 camas en total, conforman una hilera que se extiende a lo largo de unos 50 metros. Este fue uno de los principales campos de batalla contra la COVID-19 de la ciudad. Ahora la actividad es constante pero mucho m&aacute;s reducida, centrada en solo nueve pacientes con otras patolog&iacute;as que nada tienen que ver con el virus. El resto de camas se mantiene sin desmantelar por si acaso, igual que las que se habilitaron en el gimnasio para dar salida a los pacientes m&aacute;s leves.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Lo peor, las despedidas sin familiares</h3><p class="article-text">
        De la cama 15, donde una auxiliar mantiene cogida la mano de un paciente mientras chequea el monitor de sus constantes, sale Carme Troya, enfermera intensivista con 25 a&ntilde;os de carrera en el hospital. La desescalada est&aacute; siendo para ella un &ldquo;alivio&rdquo;, sencillamente por no tener que atender a tal alud de casos tan graves, pero reconoce que ahora est&aacute; emergiendo el &ldquo;agotamiento&rdquo;, f&iacute;sico y emocional.
    </p><p class="article-text">
        Sin ir m&aacute;s lejos, no hace ni dos semanas vivi&oacute; el que considera el d&iacute;a m&aacute;s negro de toda la pandemia. &ldquo;Tuvimos que despedir a un paciente con el que hab&iacute;a estado cada d&iacute;a durante un mes&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Los ingresados en UCI no siempre est&aacute;n conscientes, pero &eacute;l, de poco menos de 70 a&ntilde;os, s&iacute;. Se contaban de todo, pon&iacute;an m&uacute;sica, enchufaban la tele para estar al d&iacute;a del mundo exterior&hellip; &ldquo;Hasta conoc&iacute;a a su familia, porque hac&iacute;an videoconferencias a menudo&rdquo;, explica. A diferencia de las plantas de hospitalizaci&oacute;n, en una UCI cada enfermera tiene dos pacientes a su cargo. &ldquo;Puedes estar tranquilamente tres o cuatro horas con cada uno&rdquo;, aclara esta veterana enfermera.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, por esas fechas ya se permit&iacute;a a un familiar entrar a la UCI para la despedida. No fue as&iacute; en los hospitales espa&ntilde;oles durante las primeras semanas de la epidemia, para evitar contagios y por falta de EPI, lo que oblig&oacute; a los sanitarios, a menudo las enfermeras, a estar al lado de los pacientes al final de su vida. &ldquo;Esto ha sido dur&iacute;simo, para los familiares y para los profesionales. Es una tristeza absoluta. E indignaci&oacute;n&rdquo;, relata el jefe de cuidados intensivos Masclans.
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                </figure><h3 class="article-text">La nueva normalidad, &iquest;sin salas de espera?</h3><p class="article-text">
        Para la UCI, la nueva normalidad se parece sobre todo a una tregua, pero m&aacute;s all&aacute; de los cuidados intensivos todo el Hospital del Mar se est&aacute; adaptando a una situaci&oacute;n que no ser&aacute; la anterior a la epidemia. Muchas cosas han vuelto a su sitio, cada especialidad a su planta, y el amplio vest&iacute;bulo que se abre directamente al mar vuelve a ser un lugar de paso y de charla para sanitarios, pacientes y familiares. 
    </p><p class="article-text">
        De puertas adentro, sin embargo, los profesionales trabajan sobre todo en planes de contingencia que permitan recuperar la capacidad asistencial en tiempo r&eacute;cord, por un lado, y en avanzar hacia un modelo de menos visitas presenciales, del otro. Esto &uacute;ltimo lo han ensayado a lo grande durante la epidemia, con un aumento del 500% de las teleconsultas en pediatr&iacute;a, neurolog&iacute;a, psiquiatr&iacute;a, nefrolog&iacute;a, hematolog&iacute;a y otras tantas especialidades. Principalmente para controles y seguimientos sin necesidad de exploraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de ello es la actividad de Oncolog&iacute;a, dirigida por el doctor Joan Albanell. Su equipo se vio reducido de 25 personas a apenas cinco durante unos d&iacute;as en los que tuvieron que multiplicarse para mantener la supervisi&oacute;n por tel&eacute;fono de todos sus pacientes, que adem&aacute;s son especialmente vulnerables. La actividad presencial cay&oacute; un 80%, pero ahora no quieren recuperarla toda. Solo hasta un 65%. &ldquo;Nos hemos dado cuenta de que podemos evitar a menudo el desplazamiento de pacientes sin que se pierda la calidad de la atenci&oacute;n oncol&oacute;gica&rdquo;, defiende Albanell. 
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        De acuerdo con las directrices de las autoridades sanitarias, a partir de ahora el aforo en la salas de espera deber&aacute; ser del 30%, aunque este onc&oacute;logo cree que lo que hay que lograr es acabar precisamente con este concepto, el de sala de espera, con una programaci&oacute;n de agendas mucho m&aacute;s eficiente. &ldquo;Precisa e inflexible&rdquo;, resume. 
    </p><h3 class="article-text">El miedo al rebrote </h3><p class="article-text">
        Poco antes de las 9:30 horas, el Paseo Mar&iacute;timo que discurre frente al Hospital del Mar es como cada d&iacute;a un hormiguero de <em>runners </em>y paseantes. Los hay que no respetan las distancias de seguridad, ajenos al drama vivido a apenas unos metros, pero Ainara Barguillo y su amiga no les prestan demasiada atenci&oacute;n. Al principio les dio rabia, mucha, constatar la cantidad de gente que hab&iacute;a perdido el miedo al virus, pero ahora son de nuevo parte del paisaje. As&iacute; que esta pareja de m&eacute;dicos residentes de tercer a&ntilde;o se dedica a lo importante: grabar con el m&oacute;vil un v&iacute;deo de despedida de sus compa&ntilde;eros de &uacute;ltimo a&ntilde;o, que acaban hoy. 
    </p><p class="article-text">
        Ainara Barguillo, de 28 a&ntilde;os, est&aacute; acabando la especialidad de Neurolog&iacute;a, pero durante los dos &uacute;ltimos meses ha sido una m&eacute;dico m&aacute;s contra la COVID-19. El 17 de marzo, porque lo recuerda, fue el primer d&iacute;a en que se enfund&oacute; el EPI y empez&oacute; a atender en Urgencias. &ldquo;Era muy duro. La gente mor&iacute;a. Siempre hab&iacute;a cuatro o cinco se te ahogaban&rdquo;, relata. Hasta que el pasado lunes pudo volver a su unidad. No m&aacute;s monos y gafas sofocantes. &ldquo;Esto es lo m&aacute;s liberador&rdquo;, sonr&iacute;e. Es un viernes soleado y a las pocas horas el Gobierno anunciar&aacute; que Barcelona entra en fase 1. Ainara sabe que tardar&aacute; en ir a visitar a su familia, en Vitoria, pero tiene claro que lo primero que har&aacute; el lunes ser&aacute; quedar con los amigos. &ldquo;Como mucha gente, supongo&rdquo;, a&ntilde;ade. Y se adentra en el hospital para comenzar la jornada.
    </p><h3 class="article-text"> </h3>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pau Rodríguez, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/desescalada-uci-hospital-mar-adrenalina_1_5972621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2020 19:45:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La desescalada desde dentro de una UCI: "Es como hacer una maratón y llegar extenuado al final"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,UCI,Hospitales,Barcelona,Oncología,Desescalada]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La pandemia tensa la campaña de la fruta en Lleida: "Hay más temporeros durmiendo en la calle que nunca"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/llegada-temporeros-confinamiento-lleida-durmiendo_1_5972701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e76dd95f-d71d-413b-bb24-7bb161f0be0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pandemia tensa la campaña de la fruta en Lleida: &quot;Hay más temporeros durmiendo en la calle que nunca&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de alojamiento para los trabajadores durante el confinamiento y la dificultad de encontrar mano de obra con permiso de empleo anticipan una temporada complicada en la provincia</p></div><p class="article-text">
        Yassir tiene 29 a&ntilde;os y poca suerte desde que empez&oacute; la campa&ntilde;a de la fruta en Lleida. En las &uacute;ltimas dos semanas apenas ha sido reclutado tres d&iacute;as para trabajar en los campos que rodean La Granja d'Escarp, un peque&ntilde;o pueblo de menos de 1.000 habitantes en cuya plaza se organiza cada ma&ntilde;ana una bolsa de empleo informal para ir a trabajar al campo. Yassir es argelino, no tiene papeles y malvive hacinado con siete&nbsp;compa&ntilde;eros en una casa ocupada y pr&aacute;cticamente en ruinas. Su situaci&oacute;n resume a la perfecci&oacute;n los problemas de la recogida de la fruta durante&nbsp;una pandemia: faltan viviendas para alojar a los temporeros, falta mano de obra con la documentaci&oacute;n en regla y a la provincia se han acercado simpapeles de todo el pa&iacute;s que buscan una manera de sobrevivir tras dos meses sin ingresos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo de este a&ntilde;o podr&iacute;a calificarse de tormenta&rdquo; perfecta, admite Roger Torres, jesuita y presidente de la asociaci&oacute;n Arrels Sant Ignasi de Lleida, que por primera vez ha decidido habilitar su parroquia para acoger a una docena de temporeros sin hogar. &ldquo;Cada verano vivimos la campa&ntilde;a de la fruta con tensi&oacute;n porque no estamos preparados para acoger a tantos temporeros, pero esta vez nos ha pillado confinados y hay mucha m&aacute;s gente durmiendo en la calle que en otras ocasiones&rdquo;.
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    </figure><p class="article-text">
        Los problemas que azotan a la regi&oacute;n cada a&ntilde;o -malas condiciones de algunos temporeros, problemas de alojamiento en municipios que de golpe doblan su poblaci&oacute;n...- se han visto agravados por la pandemia, seg&uacute;n admiten la docena de personas entrevistadas para este reportaje. Muchos trabajadores no consiguen encontrar un lugar para hospedarse y los recintos que tradicionalmente se habilitaban para ellos en algunos pueblos est&aacute;n cerrados o a la mitad de su capacidad debido a la necesidad de mantener las distancias de seguridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la imagen de migrantes merodeando por los pueblos en b&uacute;squeda de&nbsp;trabajo se le suma ahora la aglomeraci&oacute;n de m&aacute;s de 200 temporeros que desde hace dos semanas duermen en el centro de Lleida a pesar del confinamiento. La situaci&oacute;n en la ciudad es cada vez m&aacute;s tensa, los &aacute;nimos est&aacute;n caldeados y los reci&eacute;n llegados piden soluciones que no llegan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solo pedimos un lugar para dormir&rdquo;, explicaba el martes Karim Bambadiou desde este campamento improvisado en el centro de la ciudad, cada d&iacute;a m&aacute;s abarrotado. &ldquo;No pedimos limosna ni una vivienda gratis, tenemos dinero para pag&aacute;rnosla pero nadie nos la alquila&rdquo;, remachaba este senegal&eacute;s de 35 a&ntilde;os. Seg&uacute;n su relato, les piden un contrato fijo y tres n&oacute;minas para alquilar un piso, algo imposible de cumplir para la mayor&iacute;a de ellos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Los de aqu&iacute; no quieren trabajar en el campo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Mientras en Lleida los temporeros se amontonan y muchos no consiguen trabajar todos los d&iacute;as que esperaban, los campesinos y las ETT de la zona se lamentan de que no encuentran la mano de obra necesaria. El cierre de las fronteras pill&oacute; a muchos payeses con el pie cambiado y sin poder reclutar a los trabajadores con los que cuentan cada temporada. Seg&uacute;n c&aacute;lculos de la Uni&oacute; de Pagesos, las restricciones a la movilidad implicar&aacute;n que falten alrededor del 25% de los 40.000 trabajadores que se necesitan en los campos catalanes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno autoriz&oacute; que los parados pudieran trabajar en la campa&ntilde;a de la fruta sin perder el subsidio de desempleo y tanto la Uni&oacute; de Pagesos como el Servei d'Ocupaci&oacute; de Catalunya abrieron bolsas de trabajo para encontrar mano de obra local, pero tras el entusiasmo inicial -16.000 inscritos en pocos d&iacute;as- la mayor&iacute;a de los puestos han quedado vacantes: muchos no pod&iacute;an ser contratados por estar en situaci&oacute;n de ERTE y otros descartaron la oferta al enterarse de que deb&iacute;an instalarse en la provincia durante meses.&nbsp;
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        &ldquo;La gente de aqu&iacute; no quiere trabajar en el campo&rdquo;, se lamenta Josep Maria Companys, un pay&eacute;s de 60 a&ntilde;os, mientras pasea por sus campos de melocotoneros en Torres de Segre. &ldquo;Parec&iacute;a que hab&iacute;a mucha predisposici&oacute;n de parados y estudiantes y al final ha quedado en nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Piqu&eacute;, director una ETT en el pueblo de Alcarr&aacute;s, apunta en la misma direcci&oacute;n: &ldquo;Los espa&ntilde;oles consideran que el salario [7,40 euros brutos por hora] es muy bajo por la dureza de las condiciones&rdquo;, explica desde la sede de su empresa, donde el martes hab&iacute;a cola de temporeros reci&eacute;n llegados desde distintos lugares de Espa&ntilde;a. Con todo, este directivo afirma que la participaci&oacute;n de trabajadores espa&ntilde;oles supondr&aacute; este a&ntilde;o entre el 10 y el 15% de los empleados cuando anteriormente solo significaba el 2%. Desde Uni&oacute; de Pagesos elevan este porcentaje hasta el 25%.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es tan excepcional que campesinos, patronales, sindicatos, temporeros y entidades que les dan apoyo comparten una misma reivindicaci&oacute;n: que se regularice temporalmente a los migrantes sin papeles que han acudido a la zona a recoger fruta. &ldquo;Hemos venido a trabajar, no a pasear&rdquo;, afirmaba el martes Karim Bambadiou, uno de los temporeros que duerme en el centro de Lleida. &ldquo;Hemos llegado aqu&iacute; a pesar de todos los riesgos, respondiendo a la llamada del Gobierno y nos tienen como perros&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La tensi&oacute;n en Lleida</h2><p class="article-text">
        El asentamiento en el centro de Lleida crece cada d&iacute;a que pasa sin que el Ayuntamiento haya logrado encontrar una soluci&oacute;n a una situaci&oacute;n cuya complejidad va en aumento. Tras varios d&iacute;as con lluvia intensa en la ciudad, el s&aacute;bado uno de los temporeros&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/p/CAPcV-aDWrI/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colg&oacute; un v&iacute;deo en Instagram</a> donde denunciaba su situaci&oacute;n y la falta de respuesta de las autoridades. El v&iacute;deo se hizo viral y en el momento de redactar este texto ten&iacute;a ya m&aacute;s de 330.000 visualizaciones y 1.300 comentarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a que todo el mundo viese las condiciones en las que estamos los trabajadores de la fruta&rdquo;, explicaba esta semana el autor del v&iacute;deo, Serigne Mamadou, senegal&eacute;s de 42 a&ntilde;os y reci&eacute;n llegado a Lleida desde Barcelona. De fondo, decenas de maletas, cartones y sacos de dormir presid&iacute;an el lugar donde duerme&nbsp;desde hace d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Tras el revuelo del v&iacute;deo, el alcalde anunci&oacute; en TV3 que realizar&iacute;a el martes 100 tests de coronavirus a los temporeros que duermen en las calles de la ciudad. A los que dieran negativo los derivar&iacute;an a un pabell&oacute;n municipal en las afueras de Lleida. A los positivos los aislar&iacute;an en un hotel medicalizado. Se convoc&oacute; a la prensa y se instal&oacute; una carpa en medio de una plaza para hacer las pruebas ah&iacute; mismo.&nbsp;
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        La propuesta gener&oacute; indignaci&oacute;n tanto entre los temporeros, que se negaron a realizarse los tests, como entre las entidades que les dan apoyo. &ldquo;Es vergonzoso que conviertan en un espect&aacute;culo medi&aacute;tico una prueba m&eacute;dica, violando la privacidad de los afectados&rdquo;, opina Gemma Casal, de la plataforma &lsquo;Fruita amb just&iacute;cia social&rsquo; impulsada por la CUP con el apoyo de varias entidades sociales. &ldquo;&iquest;Te imaginas convocar a la prensa a bombo y platillo para realizar tests en una residencia de abuelos? &iquest;Por qu&eacute; no les han hecho las pruebas en un Centro de Atenci&oacute;n Primaria?&rdquo;, se preguntaba.
    </p><p class="article-text">
        Ante una docena de periodistas y el mismo n&uacute;mero de polic&iacute;as, el Ayuntamiento cit&oacute; a los temporeros para hacer las pruebas. El resultado fue que hab&iacute;a m&aacute;s c&aacute;maras que temporeros y muy pocos se acercaron a hacerse el test. La propuesta de alojarlos en un pabell&oacute;n tampoco satisface a los temporeros, que lo tildan de &ldquo;chantaje&rdquo; y explican que est&aacute; muy alejado de la ciudad y de la plaza donde se les recluta y se les devuelve al finalizar la jornada.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del Departament de Salut ofrecidos por el Ayuntamiento, finalmente se realizaron 42 pruebas. El consistorio no ha querido responder a las preguntas de eldiario.es y se ha remitido a la rueda de prensa ofrecida el martes antes de hacer los tests.
    </p><h2 class="article-text">Un problema que puede ir a m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        En principio, todos los campesinos que contratan a un temporero tienen la obligaci&oacute;n de ofrecerle un alojamiento si est&aacute; empadronado a m&aacute;s de 75 kil&oacute;metros del lugar donde trabajar&aacute;. A cambio les pagan un 10% menos del salario a estos empleados, que oscila entre los 1.000 y los 1.300 euros por estar de 8 a 18 h trabajando bajo el sol con dos descansos de media hora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Companys, el pay&eacute;s citado al principio del reportaje y miembro de la Uni&oacute; de Pagesos, reconoce que no todos los campesinos cumplen con la normativa de ofrecer una cama y pedir los papeles. &ldquo;El 99% hace las cosas bien&hellip; pero siempre digo que si hay temporeros sin alojamiento o sin papeles es porque alguien los contrata&rdquo;. Hace 10 d&iacute;as, a pocos kil&oacute;metros de ah&iacute;, la Guardia Civil identific&oacute; a 26 temporeros en Fraga (Huesca) que no dispon&iacute;an ni de permiso de trabajo ni alojamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en la regi&oacute;n, seg&uacute;n&nbsp;varias de las personas entrevistadas, podr&iacute;a ir a peor a medida que avancen las semanas: el punto &aacute;lgido de la cosecha empieza a mediados de junio y todav&iacute;a quedan muchos temporeros por llegar a la zona. El 1 de junio, el Ayuntamiento de Lleida habilitar&aacute; un pabell&oacute;n de la Fira para albergar a estos trabajadores, que muy probablemente superar&aacute;n en n&uacute;mero la capacidad de estos espacios habilitados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;No es cierto que este a&ntilde;o haya menos gente, han venido muchos manteros que se han quedado sin poder trabajar en la costa porque no hay turismo&rdquo;, apunta Roger Torres, el jesuita que ha montado un peque&ntilde;o albergue para temporeros en su parroquia. &ldquo;Llegan aqu&iacute; y se encuentran un panorama hostil, todo son dificultades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Serigne Mamadou, el autor del v&iacute;deo viral, tambi&eacute;n afirma que la falta de oportunidades en otros lugares est&aacute; empujando a muchos m&aacute;s migrantes hacia la zona de Lleida. &ldquo;Cada d&iacute;a me escriben compa&ntilde;eros que se dedican a la venta ambulante en la costa diciendo que quieren venir aqu&iacute;. Llevan ya muchos meses sin ingresar nada y cada d&iacute;a viene gente nueva&rdquo;, explicaba el pasado martes en el asentamiento del centro de Lleida, donde se respiraba la tensi&oacute;n incluso entre los propios temporeros despu&eacute;s de semanas durmiendo en el suelo sin poder asearse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos trabajando para Espa&ntilde;a haciendo algo que nadie m&aacute;s quiere hacer&rdquo;, remachaba Mamadou negando con la cabeza. &ldquo;Sinceramente no entiendo lo que pasa&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/llegada-temporeros-confinamiento-lleida-durmiendo_1_5972701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2020 20:14:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pandemia tensa la campaña de la fruta en Lleida: "Hay más temporeros durmiendo en la calle que nunca"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empleo,Frutas,Lleida,Precariedad laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dilema de los trabajadores de la petroquímica en Tarragona: "Sabemos que es peligroso pero necesitamos el dinero"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/trabajadores-petroquimica-tarragona-explotar-necesito_1_1154678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba9a5372-3ee0-45a0-b65c-e29066a2fc87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dilema de los trabajadores de la petroquímica en Tarragona: &quot;Sabemos que es peligroso pero necesitamos el dinero&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los residentes de la zona están asustados por la contaminación y los accidentes de esta actividad industrial, pero reconocen que sin ella no podrían sobrevivir</p><p class="subtitle">"La relación con este sector es de amor-odio", explica un vecino de 29 años. "Ha generado mucho trabajo, pero también ha cambiado la esencia del campo"</p><p class="subtitle">La incidencia del negocio en este área es tan grande que ni siquiera los ecologistas se plantean pedir su cierre, solo exigen un mayor control de las emisiones</p><p class="subtitle">La Inspección Trabajo sancionó cuatro veces a la planta química incendiada de Tarragona y abre una investigación</p></div><p class="article-text">
        La Pobla de Mafumet (Tarragona) tiene 3.904 habitantes y dos polideportivos impolutos. Los vecinos disponen de dos piscinas climatizadas, pistas de tenis y p&aacute;del, una sauna, un espacio de hidromasaje y una sala de fitness. El Ayuntamiento ofrece actividades de aquagym a sus residentes, clases de ingl&eacute;s e incluso entrenamientos de petanca. En el pueblo no falta de nada. Unos carteles repartidos por el municipio, sin embargo, recuerdan que esas comodidades tienen un precio: los letreros indican c&oacute;mo se debe actuar en caso de accidente qu&iacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        La opulencia&nbsp;de las infraestructuras de este peque&ntilde;o municipio, a tocar del complejo petroqu&iacute;mico de Tarragona, ilustra a la perfecci&oacute;n la dicotom&iacute;a que recorre toda la zona: a los vecinos no les gusta la industria que tienen alrededor y muchos le tienen miedo. La mayor&iacute;a, no obstante, vive de ella y se beneficia del dinero que aporta a la provincia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Tarragona vivimos casi todos de lo mismo&rdquo;, se&ntilde;ala Andr&eacute;s Luna, un jubilado que trabaj&oacute; durante 22 a&ntilde;os en IQOXE (antiguamente llamada IQA), la planta qu&iacute;mica donde se registr&oacute; la explosi&oacute;n del martes que se cobr&oacute;&nbsp;tres vidas. &ldquo;La otra cosa es que nos guste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rafael Moya lleg&oacute; de Ja&eacute;n a La Pobla en 1966, cinco a&ntilde;os antes de que se empezara a construir el complejo petroqu&iacute;mico que queda a pocos metros del pueblo. El recinto, el m&aacute;s grande del sur de Europa, ocupa 12 kil&oacute;metros cuadrados, la misma superficie que el barrio de Gr&agrave;cia en Barcelona. &ldquo;Aqu&iacute; hab&iacute;a melocotones, uvas y&nbsp;avellanas por todos los lados&rdquo;, recuerda con cierta nostalgia este se&ntilde;or de 62 a&ntilde;os. &ldquo;Nadie nos pregunt&oacute; si quer&iacute;amos poner todas estas f&aacute;bricas&rdquo;. A pesar de sus quejas, confiesa que &eacute;l tambi&eacute;n trabaj&oacute; en la planta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El humo de las chimeneas de Repsol es omnipresente desde todos los puntos de este municipio, que dedica m&aacute;s de 354 euros por habitante a &ldquo;actuaciones de protecci&oacute;n y promoci&oacute;n social&rdquo;. M&aacute;s del doble que Tarragona, la capital de la provincia, que dedica 146 euros. Los altos ingresos en impuestos por la actividad industrial que se lleva a cabo en su suelo lo han convertido en un municipio rico -el Ayuntamiento tiene un presupuesto de 11,9 millones- que ofrece servicios que casi ning&uacute;n otro pueblo puede brindar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe un amor-odio con esta industria que nos rodea&rdquo;, se&ntilde;ala Enric Poll, vecino del municipio de 29 a&ntilde;os. &ldquo;Ha generado una infinidad de puestos de trabajo, pero tambi&eacute;n ha cambiado la esencia del campo, la gente y sus pueblos&rdquo;. Seg&uacute;n este joven, mucha gente de su edad opta por cursar estudios relacionados con la industria qu&iacute;mica porque saben que as&iacute; podr&aacute;n quedarse en la zona. &ldquo;Hay oferta, est&aacute; cerca y las condiciones laborales son muy buenas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n algunos trabajadores consultados, los salarios oscilan entre los 20 y los 40.000 euros anuales en funci&oacute;n de la antig&uuml;edad, del puesto que ocupan y de si est&aacute;n contratados directamente por la empresa.
    </p><p class="article-text">
        Lluisa Ayza, 28 a&ntilde;os, es profesora de instituto en Barcelona. Su infancia transcurri&oacute; en El Morell, otro pueblo cercano al complejo petroqu&iacute;mico. Su padre trabaj&oacute; durante muchos a&ntilde;os en la planta de Repsol. &ldquo;Yo preferir&iacute;a que esta industria no estuviera en la zona por las consecuencias que tiene, pero entonces no s&eacute; qu&eacute; sentido tendr&iacute;a la vida aqu&iacute;&rdquo;, explicaba el mi&eacute;rcoles. &ldquo;Hay pocas alternativas en la zona para quien quiera trabajar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una poblaci&oacute;n sin alternativas</h2><p class="article-text">
        En el acceso a IQOXE, la planta qu&iacute;mica donde hubo la explosi&oacute;n, los trabajadores de la empresa se re&uacute;nen en corrillos. Los abrazos, llantos y lamentos son interrumpidos peri&oacute;dicamente por camiones de bomberos que entran y salen de la f&aacute;brica, todav&iacute;a con algunas llamas durante la ma&ntilde;ana del mi&eacute;rcoles. Hace pocos minutos que les han comunicado que &Oacute;scar, uno de los jefes de producci&oacute;n, falleci&oacute; durante la explosi&oacute;n. &ldquo;Era un tipo cojonudo, de los mejores que hab&iacute;a en la empresa&rdquo;, se lamentaba Andr&eacute;s Luna, el extrabajador de la empresa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Miedo hemos tenido siempre y sabemos que es peligroso&rdquo;, asegura uno de los trabajadores, 50 a&ntilde;os, tez rojiza y arrugada y un pelo blanco que le hace parecer mucho mayor. &ldquo;Pero necesitamos el dinero: tengo dos hijos y un pr&eacute;stamo de 20.000 euros&rdquo;. Seg&uacute;n este trabajador, que rechaza ser citado por su nombre y apellido, los empleados de la planta ven&iacute;an alertando desde hace tiempo de los recortes que estaba llevando a cabo la empresa, pero esto no les echaba para atr&aacute;s. &ldquo;Si hay otra explosi&oacute;n, yo ma&ntilde;ana soy el primero en volver a venir, no me queda otra&rdquo;.
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        En 2012, 2015 y 2018, un equipo de la Universitat Polit&egrave;cnica de Catalunya&nbsp;<a href="https://es.scribd.com/document/254949319/Dossier-de-Premsa-UPC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">realiz&oacute; estudios independientes</a> sobre la calidad del aire en el territorio. Los resultados de los tres estudios indicaban la presencia de niveles muy altos de distintos gases t&oacute;xicos que pod&iacute;an llegar a provocar c&aacute;ncer. &iquest;Por qu&eacute; entonces la poblaci&oacute;n no se moviliza contra una industria que les podr&iacute;a estar matando?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.researchgate.net/publication/261496168_Espluga_Trenc_Josep_Farre_Coma_Jordi_Gonzalo_Iglesias_Jan_y_Prades_Lopez_Ana_2014_Factores_que_inhiben_la_movilizacion_social_el_caso_del_area_petroquimica_de_Tarragona_Revista_Espanola_de_Investigaci" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n un estudio publicado en junio de 2014</a>&nbsp;en la Revista Espa&ntilde;ola de Investigaciones Sociol&oacute;gicas, la poblaci&oacute;n del Camp de Tarragona es consciente de los riesgos que corre, pero &ldquo;generalmente aparenta mirar hacia otro lado&rdquo;. Seg&uacute;n este informe, los residentes en la zona no pueden decidir sobre los riesgos ni sobre su grado de exposici&oacute;n a los mismos y tienen una fuerte dependencia del sector, un factor que ha implicado que la poblaci&oacute;n de la zona nunca se haya movilizado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ni siquiera los ecologistas quieren cerrar la petroqu&iacute;mica, todo el mundo tiene allegados que viven de ella&rdquo;, recuerda Lluisa Ayza, la profesora de instituto. &ldquo;Lo que piden es que haya un control y que no se tapen los episodios de contaminaci&oacute;n y las malas pr&aacute;cticas de las empresas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las dos almas del Camp de Tarragona</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Esto puede iniciar una guerra entre los dos bandos&rdquo;, alertaba&nbsp;otro trabajador de IQOXE en la entrada del recinto. Se refer&iacute;a a la brecha que, seg&uacute;n &eacute;l, se puede abrir entre los partidarios y detractores de esta industria en la zona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como muestra, las dos manifestaciones convocadas en Tarragona tras el accidente. A las 18 h, un centenar&nbsp;de trabajadores del sector se han concentrado convocados por CGT para pedir una mejora en las condiciones laborales que eviten un nuevo accidente. Pr&aacute;cticamente todos los manifestantes pertenec&iacute;an a esta industria.
    </p><p class="article-text">
        A las 19 h, otra manifestaci&oacute;n mucho m&aacute;s numerosa convocada por&nbsp;la organizaci&oacute;n ecologista Cel net ped&iacute;a otra cosa: que el sector deje de crecer y que se controlen mejor las emisiones que genera. Tambi&eacute;n&nbsp;exig&iacute;an que la poblaci&oacute;n de la zona est&eacute; m&aacute;s informada de los riesgos para la salud que tiene esta industria.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ser&iacute;a absurdo pedir su eliminaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Josep Maria Torres, portavoz de la plataforma, que cree que la explosi&oacute;n del martes podr&iacute;a haber generado una cat&aacute;strofe mucho mayor. &ldquo;Lo que exigimos es que la administraci&oacute;n considere nuestro contexto de alto riesgo y que ejerza un mayor control sobre estas plantas&rdquo;.
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        A pesar de las diferencias en las manifestaciones, no existe ninguna brecha insalvable entre partidarios y detractores. Los residentes del Camp de Tarragona se han habituado a vivir con la amenaza de un accidente y con los olores que en ocasiones desprende el complejo petroqu&iacute;mico. Los j&oacute;venes incluso se han acostumbrado a los simulacros de accidente en&nbsp;el colegio, aunque&nbsp;durante la explosi&oacute;n del martes no sonara ninguna sirena. &ldquo;Tantos simulacros y el d&iacute;a que pasa algo no suena nada&rdquo;,&nbsp;se lamentaba Christian Pizarro, estudiante de qu&iacute;mica de 18 a&ntilde;os y vecino de uno de los fallecidos tras el accidente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de ah&iacute;, en la Pobla de Mafumet, los vecinos aguardan la fiesta mayor de invierno que empieza de aqu&iacute; 15 d&iacute;as. En los festejos de todo el curso el municipio invierte 657.000 euros, m&aacute;s dinero incluso que Tarragona a pesar de tener 130.000 habitantes menos. &ldquo;No s&eacute; yo si sirve de nada tanto dinero&rdquo;, reflexiona arrugando la nariz Rafael Moya, el vecino del pueblo de 66 a&ntilde;os. &ldquo;Otros&nbsp;lugares no han tenido la petroqu&iacute;mica y han tirado adelante sin contaminarse&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/trabajadores-petroquimica-tarragona-explotar-necesito_1_1154678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jan 2020 20:40:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dilema de los trabajadores de la petroquímica en Tarragona: "Sabemos que es peligroso pero necesitamos el dinero"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tarragona,Petroquímica,Accidentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los vecinos de la petroquímica de Tarragona: "Pensábamos que había sido un atentado o una fuga de gas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/vecinos-tarragona-pensabamos-atentado-fuga_1_1080626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85516bd5-5af4-4d4d-9617-b21df7340ece_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los vecinos de la petroquímica de Tarragona: &quot;Pensábamos que había sido un atentado o una fuga de gas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los habitantes del barrio de Torreforta no se explican cómo una placa metálica pudo caer desde el cielo hasta un domicilio y matar a un vecino</p><p class="subtitle">Muchos residentes de la zona están asustados y critican los malos olores y los problemas que genera el complejo petroquímico. "Deberían pagarnos por vivir aquí"</p></div><p class="article-text">
        Nadie en el barrio de Torreforta se explica c&oacute;mo una placa met&aacute;lica pudo&nbsp;caer desde el cielo hasta el domicilio de Sergio, el frutero en paro de 55 a&ntilde;os que falleci&oacute; el martes por la tarde pocos minutos despu&eacute;s de la explosi&oacute;n en la&nbsp;planta qu&iacute;mica&nbsp;IQOXE, del complejo petroqu&iacute;mico de Tarragona. Su domicilio no est&aacute;&nbsp;especialmente expuesto: varios bloques lo protegen y quedan situados&nbsp;entre su fachada y la f&aacute;brica,&nbsp;ubicada a casi 3 kil&oacute;metros de distancia. &ldquo;Nos podr&iacute;a haber ca&iacute;do en casa de cualquiera&rdquo;, sosten&iacute;a esta ma&ntilde;ana Jennifer Osahon, una nigeriana de 40 a&ntilde;os que vive en un bloque contiguo y&nbsp;experiment&oacute; como temblaba toda su casa. &ldquo;Nadie sabe c&oacute;mo pudo entrar esa placa en su piso. Aterriz&oacute; desde el cielo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El boquete en la fachada de este domicilio es perfectamente visible desde la calle. Todas las ventanas adyacentes est&aacute;n en perfecto estado menos la de Sergio, completamente reventada y con un boquete en su parte superior. Una inmensa grieta recorre el edificio de arriba a abajo. En la calle, decenas de curiosos se acercan a ver la ventana reventada por el impacto. &ldquo;En un momento nos pens&aacute;bamos que hab&iacute;a sido un atentado o una fuga de gas&rdquo;, explicaba esta ma&ntilde;ana Mar&iacute;a Dolores Mart&iacute;nez, vecina de 52 a&ntilde;os. &ldquo;Hemos pasado la noche en vela con mucho miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Christian Pizarro, estudiante de qu&iacute;mica de 18 a&ntilde;os, vive justo delante del domicilio afectado. Estaba en casa haciendo deberes de la universidad cuando escuch&oacute; la fuerte explosi&oacute;n. &ldquo;Tembl&oacute; toda la casa, incluso se cayeron algunos cuadros&rdquo;, explica mientras sale de su casa de camino a la universidad. Pizarro est&aacute; acostumbrado a efectuar simulacros en el colegio por si hab&iacute;a alg&uacute;n accidente en el complejo petroqu&iacute;mico, pero lamenta que la &uacute;nica vez que ha sido necesario no son&oacute; la alarma. &ldquo;Tantos a&ntilde;os haciendo simulacros y llega el d&iacute;a de verdad y aqu&iacute; no se escuch&oacute; nada&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La explosi&oacute;n y el fallecimiento de este vecino han reabierto el debate sobre la conveniencia de esta industria en el barrio de Torreforta, una zona de clase trabajadora y casas construidas durante los 60, que esta ma&ntilde;ana ha amanecido rodeada de periodistas y vecinos que no hablaban de otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Deber&iacute;an pagarnos por vivir aqu&iacute;&rdquo;, se lamenta Jos&eacute; Antonio Rosales, cerrajero tambi&eacute;n en la cincuentena. &ldquo;Nos hemos planteado mil veces largarnos, pero al final nunca damos el paso&rdquo;. Tanto Rosales como su mujer, Mar&iacute;a Dolores Mart&iacute;nez, creen que &ldquo;no compensa&rdquo; tener ese complejo a tan pocos metros de su casa, por mucho trabajo que aporte a los vecinos. &ldquo;En verano el olor es insufrible, yo creo que nos est&aacute;n matando poco a poco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pizarro, el estudiante de qu&iacute;mica, pretende trabajar en el sector cuando acabe la universidad. Reconoce que el mal olor de la f&aacute;brica le suele llegar hasta su domicilio, pero no cree que la industria sea tan nociva como se est&aacute; contando. &ldquo;Es una de las pocas oportunidades laborales que tenemos en la zona&rdquo;, apuntaba frente a su domicilio. &ldquo;Pero es innegable que se deber&iacute;a controlar mucho m&aacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/vecinos-tarragona-pensabamos-atentado-fuga_1_1080626.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jan 2020 09:50:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los vecinos de la petroquímica de Tarragona: "Pensábamos que había sido un atentado o una fuga de gas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Explosiones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moustapha Kebe: "Los acuerdos de Europa con Senegal hablan de migración, pero se aprovechan para captar nuestro mercado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/moustapha-kebe-europa-externalizando-fronteras_128_1179446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba5b5d86-0810-4177-ac97-960892681398_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moustapha Kebe: &quot;Los acuerdos de Europa con Senegal hablan de migración, pero se aprovechan para captar nuestro mercado&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una red de organizaciones senegalesa lucha por la libre circulación de personas y por la reintegración de los repatriados</p><p class="subtitle">Su portavoz, Moustapha Kebe, critica la colaboración entre España y Senegal en materia de deportaciones; España puede repatriar a los senegaleses desde 2008</p><p class="subtitle">"Se nos está obligando a firmar acuerdos que causan la migración irregular. Hay cuestiones impuestas por la UE que están en la base de la migración", explica Kebe</p></div><p class="article-text">
        La que los medios apodaron como &ldquo;crisis de los cayucos&rdquo;, un considerable aumento de las llegadas a las Islas Canarias en 2005 y 2006, supuso una importante respuesta institucional en el incremento del control de las migraciones mar&iacute;timas entre Senegal y Espa&ntilde;a. En ese contexto se fund&oacute; Remidev (Red por la migraci&oacute;n y el desarrollo), una plataforma compuesta por una treintena de organizaciones senegalesas: asociaciones de repatriados, de familias de v&iacute;ctimas de la migraci&oacute;n irregular, de demandantes de asilo, as&iacute; como asociaciones juveniles, ONGs, sindicatos o grupos de investigaci&oacute;n. La red tiene como misi&oacute;n promover la libre circulaci&oacute;n de personas y bienes.
    </p><p class="article-text">
        Moustapha K&eacute;mal Kebe, el responsable de proyectos de la red, nos recibe en la sede que comparten con otras entidades en Dakar. Kebe plasma una realidad muy distinta a la que se describe en Espa&ntilde;a: Senegal es un pa&iacute;s que acoge a tantas personas como las que emigran, y de las que migran, s&oacute;lo un 13% va hacia Europa. Sin embargo, el experto critica un relato en el que las aut&eacute;nticas cifras en Europa no importan. Construir un problema mayor del real permite la injerencia europea en las pol&iacute;ticas senegalesas, seg&uacute;n su punto de vista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el trabajo de Remidev?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Trabajamos en tres niveles. Por un lado, hacemos incidencia pol&iacute;tica en defensa de los derechos de los migrantes; por otro, hacemos formaciones para capacitar a nuestros miembros en funci&oacute;n de sus necesidades; y finalmente recogemos y compartimos informaci&oacute;n de calidad acerca de las migraciones a nivel nacional e internacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo valoran las pol&iacute;ticas de la Uni&oacute;n Europea ante las personas que migran desde el continente africano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La UE ha estado interviniendo en &Aacute;frica a nivel de migraciones desde hace varios a&ntilde;os, pero el contexto ha variado mucho &uacute;ltimamente. En el caso de Senegal, desde 2006 hemos visto oleadas de j&oacute;venes que se van en cayucos, y mueren o desaparecen en el mar, o lo mismo en el desierto, y pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a o Italia, que no ten&iacute;an mucha relaci&oacute;n con Senegal, han reforzado la cooperaci&oacute;n. Una cooperaci&oacute;n que se traduce en m&aacute;s financiaci&oacute;n para el dispositivo de gesti&oacute;n de fronteras.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea ha desplegado <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/inmigracion/Parlamento-Europeo-fronteras-capacidad-intervenir_0_889611706.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos dispositivos para la gesti&oacute;n de flujos migratorios</a>, especialmente para la externalizaci&oacute;n de fronteras. Han firmado acuerdos con los pa&iacute;ses de salida y de tr&aacute;nsito para que estos &uacute;ltimos bloqueen los desplazamientos de poblaci&oacute;n, a trav&eacute;s de herramientas como el desarrollo de carnets de identidad y pasaportes biom&eacute;tricos, mecanismos para el registro y filtraje de migrantes, radares, pero tambi&eacute;n aviones y barcos que se han puesto a disposici&oacute;n de estos pa&iacute;ses para controlar las fronteras terrestres, mar&iacute;timas y aeroportuarias. Se han destinado miles de millones de francos a este dispositivo para frenar el flujo migratorio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A qu&eacute; se debe la externalizaci&oacute;n de fronteras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute; externalizando la gesti&oacute;n porque los estados europeos son estados de derecho y no se pueden permitir seg&uacute;n qu&eacute; pr&aacute;cticas en el interior de la Uni&oacute;n, donde hay una Justicia y cierta democracia. Sin embargo hay ciertos dispositivos que si se aplican<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/consultivo-Frontex-UE-Libia-inmigracion_0_769923835.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> no se est&aacute;n respetando los derechos humanos</a>, y se permiten pedir a pa&iacute;ses que no han alcanzado cierto nivel de democracia que los apliquen. Lo piden a los pa&iacute;ses de tr&aacute;nsito como Marruecos, L&iacute;bia o N&iacute;ger, con graves problemas presupuestarios. Especialmente despu&eacute;s de la Cumbre sobre las Migraciones de Valeta en 2015 [que reuni&oacute; a jefes de estado africanos y europeos], la ayuda p&uacute;blica al desarrollo est&aacute; condicionada a la gesti&oacute;n del flujo migratorio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esta cooperaci&oacute;n destinada a frenar la migraci&oacute;n cumple con su objetivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de cooperaci&oacute;n entre nuestros pa&iacute;ses y la UE, lo que constatamos es que hay tres puntos a tratar: el primero, las causas profundas de la migraci&oacute;n irregular; el segundo, la promoci&oacute;n de la migraci&oacute;n regular; y el tercero, la promoci&oacute;n del empleo juvenil. Hay programas de sensibilizaci&oacute;n y de formaci&oacute;n, pero en mi opini&oacute;n no funcionan. Cuando vamos sobre el terreno y hablamos con potenciales j&oacute;venes migrantes, nos dicen que ya conocen los peligros de la migraci&oacute;n irregular, pero que esto no les impide irse. Algunos de ellos se consideran muertos socialmente en Senegal, y la idea de morir otra vez no les inquieta.
    </p><p class="article-text">
        Es por eso que pensamos que hay que cambiar de paradigma, intentar encontrar otros medios, porque tenemos <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/deportados-senegaleses-luchan-estigma-fracaso_0_975352743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una poblaci&oacute;n mayoritariamente joven que aspira a encontrar empleos decentes</a>. Estamos en un pa&iacute;s donde el paro es muy elevado y los j&oacute;venes intentan encontrar otros medios para sobrevivir y ayudar a sus familias. Si no les damos trabajos decentes, probar&aacute;n todos los medios para irse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se est&aacute; dando ese cambio de paradigma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El dinero siempre va dirigido al primero de los tres puntos: la lucha contra la migraci&oacute;n irregular, que es lo que m&aacute;s le interesa a la UE. Y luego est&aacute; lo que llamamos la 'realpolitik'. Se han firmado unos acuerdos que hablan de migraci&oacute;n, pero al mismo tiempo se aprovechan para captar nuevos mercados. Somos un pa&iacute;s que dispone de much&iacute;simos recursos. En Senegal, dentro de dos o tres a&ntilde;os se va a explotar petr&oacute;leo y gas. Tenemos oro, zirconia, pesca, fosfatos&hellip; En definitiva, muchos recursos naturales. M&aacute;s all&aacute; de los discursos sobre la migraci&oacute;n irregular, todos los pa&iacute;ses est&aacute;n interesados en nuestro mercado. Eso hay que decirlo claro.
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses de la UE no tienen esos recursos y los necesitan para su desarrollo. Es por eso que nuestros dirigentes tienen que tomar responsabilidades, y en la firma de los acuerdos para la explotaci&oacute;n de estos recursos naturales tenemos que ser capaces de introducir cl&aacute;usulas que permitan a los senegaleses desplazarse libremente como hacen los ciudadanos de otros pa&iacute;ses cuando vienen aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; control de las fronteras se hace en &Aacute;frica Occidental?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un espacio comunitario, la CEDEAO (Comunidad Econ&oacute;mica de Estados de &Aacute;frica Occidental), donde la gente puede circular libremente. Sin embargo, constatamos que a la gente que va a N&iacute;ger para llegar a Agadez se les bloquea para impedir que vayan a Libia o a Argelia. Hay mucha gente que invierte en dispositivos de control, pero esto no impide que la gente se vaya, porque hay muchos medios para hacerlo. Hay control mar&iacute;timo, pero a nivel terrestre los senegaleses pueden coger un bus, o un avi&oacute;n, e ir a Marruecos para intentarlo desde ah&iacute;. Otros se van a la ruta de N&iacute;ger, y no se les puede impedir la libertad de movimiento. Podr&iacute;an ser migrantes pero tambi&eacute;n viajeros o comerciantes. No es un delito cruzar la frontera de Senegal, sino que es un derecho reconocido a nivel internacional, especialmente en la Declaraci&oacute;n Internacional de los Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero desde Europa se pide el control exhaustivo de las salidas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No podemos pedir a los pa&iacute;ses africanos que cierren las fronteras al mismo tiempo que se les pide que las abran para los bienes, servicios y empresas europeas. Actualmente estamos negociando <a href="https://www.eldiario.es/politica/paises-ACP-esperan-UE-proximos_0_972553289.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la situaci&oacute;n del Acuerdo de Coton&uacute;</a>, el acuerdo econ&oacute;mico entre la UE y los estados de &Aacute;frica, el Caribe y el Pac&iacute;fico, y se nos pide a los pa&iacute;ses africanos la apertura de las fronteras para un 70% de productos europeos. Algunos de estos productos han sido subvencionados y cuando vengan a nuestro pa&iacute;s no pagar&aacute;n impuestos en la aduana. Esto va a perjudicar a las empresas locales. Por ejemplo, las peque&ntilde;as y medianas empresas que producen leche estar&aacute;n obligadas a cerrar si entra leche subvencionada de Europa sin pagar impuestos. Si estas empresas cierran, la consecuencia directa ser&aacute; que las personas tengan que migrar.
    </p><p class="article-text">
        Se nos est&aacute; obligando a firmar acuerdos que causan la migraci&oacute;n irregular. El caso de la pesca es similar. Firmamos acuerdos con grandes barcos extranjeros que vienen a robarnos los recursos, y los pescadores locales, que se quedan sin peces, est&aacute;n obligados a migrar. Hay cuestiones impuestas por la Uni&oacute;n Europea que est&aacute;n en la base de la migraci&oacute;n irregular.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n de las v&iacute;as reguladas de migraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha habido un endurecimiento de las condiciones de los pa&iacute;ses de la UE para dar visado. El proceso es cada vez m&aacute;s largo y hay un aumento descomunal de los costes. Los &uacute;ltimos estudios han constatado, por ejemplo, que el a&ntilde;o pasado hubieron 19.000 solicitudes de visados a Francia desde Mali, lo que represent&oacute; 760 millones de francos CFA [1 mill&oacute;n de euros] para Francia. Hay una externalizaci&oacute;n de las gestiones, que se han convertido en un negocio. Dicen que quieren endurecer el acceso a los visados pero no deja de ser una forma de enriquecerse. Esto es algo que venimos denunciando desde hace a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades senegalesas, pero tambi&eacute;n a nivel africano, tienen que asumir responsabilidades para que estos pa&iacute;ses dejen de tratar as&iacute; a los africanos. La espera es larga, y el hecho de tener que esperar hasta el &uacute;ltimo minuto tambi&eacute;n encarece los billetes de avi&oacute;n. Una vez en la UE los controles son a menudo humillantes. Lo que le pedimos a Senegal es que aplique las pol&iacute;ticas de forma rec&iacute;proca; si Espa&ntilde;a pide visados a los senegaleses, Senegal tambi&eacute;n deber&iacute;a pedirlos a los espa&ntilde;oles. Ser&iacute;a lo m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n actual entre Senegal y Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2008, Espa&ntilde;a y Senegal firmaron un acuerdo de readmisi&oacute;n, que permite a Espa&ntilde;a repatriar a los senegaleses. No estamos de acuerdo en esto, pero lo que nos preocupa realmente es que cuando estas personas son repatriadas, la sociedad civil no es informada. La informaci&oacute;n que tenemos de las repatriaciones es a trav&eacute;s de los medios, dos o tres d&iacute;as despu&eacute;s de haber sido repatriados. A veces ni tan solo los medios est&aacute;n al corriente.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que pedir al gobierno senegal&eacute;s y a la OIM (Organizaci&oacute;n Internacional por las Migraciones), que en caso de repatriaci&oacute;n, nos permitan hacer un seguimiento para ver las condiciones en las que han sido repatriados y organizarnos para ofrecer un apoyo. En Senegal, tenemos que ver c&oacute;mo podemos dar informaci&oacute;n a los repatriados para su reinserci&oacute;n econ&oacute;mica y social. Desafortunadamente, se les trae de vuelta sin ning&uacute;n tipo de informaci&oacute;n ni seguimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ocurre con una persona deportada en el momento que llega al aeropuerto de Dakar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios de los repatriados que volvieron entre 2006 y 2008 nos cuentan que a la llegada les daban 10.000 CFA [15 euros] para que volvieran a sus casas. Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde hubo una organizaci&oacute;n que les daba 100.000 CFA [152 euros], pero esto es en funci&oacute;n de los programas y la financiaci&oacute;n que haya en cada momento. En el caso de la oleada que lleg&oacute; de Espa&ntilde;a en septiembre del a&ntilde;o pasado, en los dos primeros aviones no les ofrec&iacute;an dinero y en los otros s&iacute;. No sabemos el criterio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; representan esos 150 euros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los 100.000 CFA son el m&aacute;ximo que se les ha dado. Habr&iacute;a que evaluar las cantidades que se destinan y el impacto que tiene estos programas en las vidas de la gente. &iquest;Imagin&aacute;is alguien que ha pasado varios a&ntilde;os en un pa&iacute;s, que ha trabajado, ha podido ahorrar algo y lo devuelven de repente a su pa&iacute;s sin poder ni siquiera coger sus bienes? Ese dinero no es mucho tampoco para una persona que vive en Senegal, y la situaci&oacute;n es muy compleja. Cuando llegan<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/deportados-senegaleses-luchan-estigma-fracaso_0_975352743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> se sienten frustrados, tristes, avergonzados</a> por no haber logrado establecerse en su lugar de destino.
    </p><p class="article-text">
        Estos sentimientos crean un clima enrarecido en las familias, muchas de las cuales han dado apoyo financiero a los viajes. Mucha gente se averg&uuml;enza y en vez de volver a casa se quedan en Dakar u otras ciudades para encontrar los medios o la ocasi&oacute;n para poder irse otra vez. Europa gasta mucho dinero en devolver a los inmigrantes, y no sirve de nada, porque seis meses m&aacute;s tarde intentan irse otra vez. Si este dinero fuera invertido aqu&iacute; podr&iacute;amos destinarlo al desarrollo con estas personas para que no necesiten volver a irse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n hay quien decide volver voluntariamente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay migrantes de regreso voluntario y forzoso, y hay algunas devoluciones forzosas que las calificamos de voluntarias. Muchos de los senegaleses que han vuelto de Libia fruto de la colaboraci&oacute;n entre la OIM y el Estado de Senegal nos cuentan que no lo han hecho de forma voluntaria, que han sido forzados. La OIM recibe financiaci&oacute;n para el retorno voluntario. Por eso siempre abordamos con prudencia la cuesti&oacute;n del retorno voluntario, para saber a trav&eacute;s de los propios migrantes si se tratan de retornos voluntarios o no.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este reportaje forma parte del proyecto 'Deportaciones', del centro Ir&iacute;dia, que ha recibido el apoyo de la Beca DevReporter 2019, impulsada con financiaci&oacute;n del proyecto Frame, Voice, Report! de la Uni&oacute;n Europea, el Ayuntamiento de Barcelona y la Agencia Catalana de Cooperaci&oacute;n al Desarrollo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Puedes leer aqu&iacute; la&nbsp;primera y la&nbsp;segunda entrega.</em><a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Tambacounda-nuevo-corazon-deportaciones-Senegal_0_975002640.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera</a><a href="https://www.eldiario.es/desalambre/deportados-senegaleses-luchan-estigma-fracaso_0_975352743.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segunda</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[João França, Yeray S. Iborra, Sònia Calvó Carrió]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/moustapha-kebe-europa-externalizando-fronteras_128_1179446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Dec 2019 20:22:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Moustapha Kebe: "Los acuerdos de Europa con Senegal hablan de migración, pero se aprovechan para captar nuestro mercado"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Senegal,Europa,Migraciones]]></media:keywords>
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