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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ensayos]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Manuel Rivas publica un ensayo sobre cambio climático y tecnoligarquía: “Conviene leer a Shakespeare y ver 'El Padrino' a la vez”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/manuel-rivas-publica-ensayo-cambio-climatico-tecnoligarquia-conviene-leer-shakespeare-ver-padrino-vez_1_13544990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef30a595-a582-452f-87bc-ec2e9c2ea129_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x551y244.jpg" width="1200" height="675" alt="Manuel Rivas publica un ensayo sobre cambio climático y tecnoligarquía: “Conviene leer a Shakespeare y ver &#039;El Padrino&#039; a la vez”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'A revolución dos vagalumes' es una nueva incursión del autor en un género híbrido entre el manifiesto sociopolítico y la literatura periodística para “pensar unos tiempos que se envilecen”</p><p class="subtitle">'O lapis do carpinteiro', el improbable 'best seller' que vendió 100.000 ejemplares en gallego y alabaron Günter Grass y Galeano</p></div><p class="article-text">
        Todo se acelera pero en direcci&oacute;n contraria. O en dos direcciones opuestas. Y en medio, el ser humano. &ldquo;Es una aceleraci&oacute;n regresiva&rdquo;, explica Manuel Rivas con una de esas paradojas entre profundas y divertidas con las que alimenta su estilo. &ldquo;Y dist&oacute;pica&rdquo;, a&ntilde;ade. De lo que habla el autor gallego es de una &eacute;poca sometida al &ldquo;progreso ilimitado&rdquo; en la que &ldquo;lo que menos importa&rdquo; son las personas. Sobre esa idea base teje su &uacute;ltimo ensayo, <em>A revoluci&oacute;n dos vagalumes</em> (Xerais, 2026; en castellano <em>La revoluci&oacute;n de las luci&eacute;rnagas</em>, Debate), un texto h&iacute;brido entre el manifiesto sociopol&iacute;tico y la literatura period&iacute;stica en el que reflexiona sobre la tecnoligarqu&iacute;a y el cambio clim&aacute;tico. Y en el que, para entender lo que sucede, recomienda leer a Shakespeare y ver <em>El Padrino</em> a la vez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El libro es de <a href="https://www.eldiario.es/galicia/cultura/manuel-rivas-escritor-autonomia-gallega-llena-okupas-gente-entro-casa-desprecia_1_6446048.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la estirpe de </a><a href="https://www.eldiario.es/galicia/cultura/manuel-rivas-escritor-autonomia-gallega-llena-okupas-gente-entro-casa-desprecia_1_6446048.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Contra todo isto</em></a><a href="https://www.eldiario.es/galicia/cultura/manuel-rivas-escritor-autonomia-gallega-llena-okupas-gente-entro-casa-desprecia_1_6446048.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y </a><a href="https://www.eldiario.es/galicia/cultura/manuel-rivas-escritor-autonomia-gallega-llena-okupas-gente-entro-casa-desprecia_1_6446048.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Zona a defender</em></a> [publicados en 2018 y 2020 en Xerais], son como los anillos de un &aacute;rbol que va creciendo&rdquo;, explica a elDiario.es con una de sus met&aacute;foras predilectas, la del &aacute;rbol y los anillos. &ldquo;Nace de la necesidad de pensar en qu&eacute; tiempos estamos viviendo. Porque sentimos que todo se envilece, pero tenemos que pensar lo que pasa, no solo dejarnos arrastrar. La aceleraci&oacute;n aturde&rdquo;. <em>A revoluci&oacute;n dos vagalumes</em> &ndash;el insecto remite a uno de los &uacute;ltimos art&iacute;culos de Pasolini, que entend&iacute;a que su desaparici&oacute;n indicaba un cambio de &eacute;poca&ndash; entiende que lo que pasa lo determinan, sobre todo, dos circunstancias: el calentamiento global y las multinacionales tecnol&oacute;gicas en manos de empresarios ultra. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cambo clim&aacute;tico es el <em>may day</em> m&aacute;ximo al que nunca hab&iacute;amos llegado&rdquo;, se extiende Rivas (A Coru&ntilde;a, 1957): &ldquo;La vida est&aacute; en riesgo, en un trance dram&aacute;tico&rdquo;. El escritor es ecologista de larga data, uno de los fundadores del cap&iacute;tulo espa&ntilde;ol de Greenpeace a comienzos de los 80, y la preocupaci&oacute;n ambientalista no solo informa sus ensayos, tambi&eacute;n su ficci&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/galicia/manuel-rivas-creo-escritor-escritora-anarquista-momento-escribe_1_11651374.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por ejemplo, la &uacute;ltima de sus novelas, </a><a href="https://www.eldiario.es/galicia/manuel-rivas-creo-escritor-escritora-anarquista-momento-escribe_1_11651374.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tras do ceo</em></a> (Xerais, 2024; Alfaguara en castellano). Pero algo ha cambiado y en ello ahonda. &ldquo;Por un lado, est&aacute; ese m&aacute;ximo riesgo. Por otro, el solucionismo tecnol&oacute;gico m&aacute;gico&rdquo;, dice, &ldquo;esa contradicci&oacute;n nos sit&uacute;a en un mundo de incertidumbre total&rdquo;. &Eacute;l aboga, en todo caso, por incorporar los derechos de la naturaleza a la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos. Y a&ntilde;ade: &ldquo;No se habla de ellos pero no porque los hayamos superado, sino porque est&aacute;n hibernando y no interesa que est&eacute;n en boca de la gente&rdquo;. La Asamblea General de las Naciones Unidas la adopt&oacute; en diciembre de 1948.
    </p><h2 class="article-text">La ubicua sombra de Carl Schmitt</h2><p class="article-text">
        El caso es que el planeta se aproxima a un punto de no retorno, si es que no lo ha superado ya. La tecnolog&iacute;a aspira a controlar hasta los sue&ntilde;os. Y la ultraderecha niega la realidad y avanza. Rivas ve la tenebrosa sombra de Carl Schmitt, el jurista nazi, por todas partes. Su figura responde a una vieja obsesi&oacute;n del autor: en su monumental novela <em>Os libros arden mal</em> (Xerais, 2006; Alfaguara en castellano) narraba su relaci&oacute;n con Espa&ntilde;a, primero durante la dictadura de Primo de Rivera, despu&eacute;s bajo el franquismo, donde Schmitt se exili&oacute;. &ldquo;Pero es que est&aacute; en la mesilla de noche de <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/peter-thiel-milmillonario-ideas-peligrosas_129_12533243.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peter Thiel [magnate de extrema derecha, fundador de Paypal]</a> y lo entiende como un profeta&rdquo;, se&ntilde;ala. A su juicio, algunas de las tesis m&aacute;s difundidas del alem&aacute;n son de uso corriente entre las derechas: la dial&eacute;ctica amigo/enemigo, el estado de excepci&oacute;n permanente, el decisionismo. &ldquo;Es la cara de Aznar la que est&aacute; ah&iacute;, la de Aznar es una cara decisionista&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n en curso va m&aacute;s all&aacute; de la Revoluci&oacute;n Conservadora de Thatcher y Reagan. &ldquo;Existe una larga directriz&rdquo;, considera, en cuyo n&uacute;cleo se encuentra lo que define como &ldquo;bloqueo de la compasi&oacute;n&rdquo;. El desahucio de Maricarmen Abascal en Madrid, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/enorme-despliegue-policial-madrid-fondo-inversion-pueda-desahuciar-maricarmen_1_13530697.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producido el d&iacute;a anterior a esta conversaci&oacute;n</a>, como ejemplo. &ldquo;La compasi&oacute;n desaparece de los discursos pol&iacute;ticos. Es dif&iacute;cil escuchar discursos que no sean expulsivos&rdquo;, afirma. El del sionismo sobre los palestinos es quiz&aacute;s el m&aacute;s estruendoso, argumenta a partir del cr&iacute;tico franc&eacute;s de cultura jud&iacute;a Georges Steiner. Y es que <em>A revoluci&oacute;n dos vagalumes</em> est&aacute; poblada de los sospechosos habituales en el pensamiento de Rivas: Steiner, s&iacute;, pero tambi&eacute;n John Berger, el marxismo antipositivista de Walter Benjamin, el citado Pasolini, o Karl Popper, &ldquo;un liberal de verdad y no un narcisista tirano, como son la mayor&iacute;a de los que ahora se dicen liberales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O Howard Zinn, el ensayista que redact&oacute; la m&iacute;tica <em>Otra historia de Estados Unidos</em> (primera edici&oacute;n en 1980) y en el que se apoya el escritor para no caer atrapado por el pesimismo absoluto. &ldquo;&Eacute;l dec&iacute;a que el problema no era la desobediencia civil, sino la obediencia civil&rdquo;, dice, &ldquo;record&eacute; esta idea a ra&iacute;z de Maricarmen&rdquo;. Tambi&eacute;n por lo que denomina caso escandaloso y que recoge en el libro: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/activismo-climatico-afronta-juicio-historico-sirva-futuro-no-sufran-calvario_1_13519820.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los juicios a activistas clim&aacute;ticos en el Estado espa&ntilde;ol</a>, a los que piden penas de prisi&oacute;n por manifestaciones pac&iacute;ficas. &ldquo;Las varas de medir son diferentes, est&aacute; claro, mira lo de Montoro, que yo comprendo que debe ser complicado pero...&rdquo;, ironiza.
    </p><h2 class="article-text">Custodiar el sentido de las palabras</h2><p class="article-text">
        <em>A revoluci&oacute;n dos vagalumes</em> opera en un territorio mestizo. Su origen &uacute;ltimo fue una conversaci&oacute;n con los editores de Debate, que lo animaron en la empresa. Bricolaje de citas y una escritura po&eacute;tica, Rivas explica que le interesa escribir como &ldquo;un trabajo contra la extinci&oacute;n del aura, el brillo de la vida que portan las palabras&rdquo;. &ldquo;Es un trabajo ecol&oacute;gico recuperar esa aura de las palabras. Humildemente, sigo la estela de Berger o Galeano, alguien tiene que custodiar su sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rivas no se f&iacute;a finalmente de la contraposici&oacute;n entre imaginaci&oacute;n y realismo. No en sus ensayos, tampoco en su literatura. &ldquo;La imaginaci&oacute;n es un medio de conocimiento de la realidad. Lo que pasa en <em>Tras do Ceo</em>&rdquo;, admite, &ldquo;est&aacute; muy relacionado con <em>A revoluci&oacute;n dos vagalumes</em>&rdquo;. Ahora trabaja en una suerte de continuaci&oacute;n de esa novela. En esp&iacute;ritu m&aacute;s que en trama. Sit&uacute;a su pr&oacute;xima obra, &ldquo;aun en fase de exploraci&oacute;n&rdquo;, en los inicios del siglo XX, pero trata sobre el presente. El presente recordado. Al fin y al cabo, concluye, lo que busca una vez m&aacute;s es &ldquo;desentra&ntilde;ar el poder&rdquo; y sus manifestaciones armament&iacute;sticas, la esclavitud, el despotismo. Desde la perspectiva de las voces bajas, por supuesto, remata. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Salgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/manuel-rivas-publica-ensayo-cambio-climatico-tecnoligarquia-conviene-leer-shakespeare-ver-padrino-vez_1_13544990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Oct 2026 20:05:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manuel Rivas publica un ensayo sobre cambio climático y tecnoligarquía: “Conviene leer a Shakespeare y ver 'El Padrino' a la vez”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Cultura,Literatura,Gallego,Ensayos,Idiomas,Tecnología,Cambio climático]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El fascinante caso judicial que acabó con el canibalismo en el mar para sobrevivir a los naufragios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fascinante-caso-judicial-acabo-canibalismo-mar-sobrevivir-naufragios_1_13543039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a9d35c9-4fa2-4e5a-accc-baafd027a25c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152168.jpg" width="619" height="348" alt="El fascinante caso judicial que acabó con el canibalismo en el mar para sobrevivir a los naufragios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 'La cena del capitán', la crónica del hundimiento de un velero inglés, Adam Cohen recrea la condena a dos marineros que en 1884 asesinaron a un grumete en medio del Atlántico invocando la extrema necesidad</p><p class="subtitle">Zadie Smith: “Nos tocará responder por qué preguntábamos cosas absurdas a ChatGPT mientras el planeta se iba al garete”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Es l&iacute;cito sacrificar la vida de un inocente para que otros puedan salvarse? &iquest;Pueden invocarse razones utilitaristas o de un supuesto bien com&uacute;n para eliminar los derechos humanos de un individuo? &iquest;En qu&eacute; condiciones puede estar justificado el canibalismo? Son algunos de los interrogantes, de los dilemas &eacute;ticos, que plantea <em>La cena del capit&aacute;n</em> (Arpa), una cr&oacute;nica del hundimiento del Mignonette, un peque&ntilde;o velero ingl&eacute;s, donde el capit&aacute;n y otro marinero asesinaron en 1884 al grumete para sobrevivir con el consumo de su carne a la espera de un rescate. Un rescate, por cierto, que lleg&oacute; pocos d&iacute;as despu&eacute;s del asesinato y que llev&oacute; a los dos homicidas ante un tribunal que, por primera vez, acab&oacute; con la hasta entonces llamada 'costumbre del mar' que toleraba en ciertos casos esa doctrina del mal menor o de extrema necesidad.
    </p><p class="article-text">
        Mitad jurista, mitad periodista, Adam Cohen (Nueva York, 1962) fue editorialista de The New York Times y redactor jefe de Time tras unos a&ntilde;os de ejercicio como abogado. Aqu&iacute; traza un escalofriante relato de aventuras macabras, al tiempo que plantea complejos problemas morales que llegan sin duda hasta nuestros d&iacute;as en campos como la medicina o la automoci&oacute;n. En una entrevista por correo electr&oacute;nico, Cohen reconoce que ha tenido dos vidas profesionales muy distintas y que ambas se han complementado. &ldquo;Todo ello, atendiendo siempre a situar las acciones humanas en su contexto hist&oacute;rico&rdquo;, explica el autor de una obra que ha sido premiada como mejor libro de historia de 2025 por la cadena de librer&iacute;as norteamericana Barnes&amp;Noble y que acaba de publicarse en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Adam Cohen se&ntilde;ala que se plante&oacute; dos objetivos a la hora de relatar aquel famoso naufragio en el Atl&aacute;ntico Sur en una traves&iacute;a que se inici&oacute; en Inglaterra y deb&iacute;a haber concluido en Australia y que cambi&oacute; la historia del derecho. &ldquo;En primer lugar&rdquo;, afirma, &ldquo;quer&iacute;a contar una historia fascinante de un naufragio, un acto de supervivencia, un apasionante caso judicial, un debate sobre el canibalismo&hellip; Pero intent&eacute; abordarla como un ensayo hist&oacute;rico que respondiera a la pregunta de por qu&eacute; sucedi&oacute; todo esto y por qu&eacute; aquella sentencia de 1884 acab&oacute; con una pr&aacute;ctica de siglos en el mar&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a11e764d-1def-401c-a656-600f808be411_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="La cena del capitán" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Este jurista y periodista narra aquel tr&aacute;gico episodio de un modo cronol&oacute;gico y con un estilo &aacute;gil, pero documental, casi fr&iacute;o. Para conseguir ese prop&oacute;sito el autor neoyorquino se sumergi&oacute; en la prensa de la &eacute;poca y en los ambientes marineros y jur&iacute;dicos de la Inglaterra de finales del XIX. Tanto la atm&oacute;sfera social de una Inglaterra victoriana pero reformista, as&iacute; como el retrato de los personajes, desde los jueces a los marineros, est&aacute;n reflejados con mucha precisi&oacute;n en las p&aacute;ginas de un libro que, sin ser una novela, se convierte en un relato vibrante donde la realidad supera de nuevo a la ficci&oacute;n. Cohen comenta que siente un gran respeto por la literatura de ficci&oacute;n &mdash;&ldquo;otra manera de contar la verdad de la condici&oacute;n humana&rdquo;&mdash;, pero que siempre se sinti&oacute; atra&iacute;do por los hechos: &ldquo;El intento de entender el mundo en el que realmente vivimos en sus propios t&eacute;rminos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El peque&ntilde;o detalle de los derechos individuales</h2><p class="article-text">
        En cualquier caso, la habilidad de Cohen como narrador se plasma en dejar que el lector saque sus propias conclusiones. El dilema &eacute;tico se presenta en el libro de una manera imparcial sin caer en sesgos ni manique&iacute;smos. El autor aclara la elecci&oacute;n del enfoque: &ldquo;Cuando se plantea el dilema moral en el bote salvavidas entre los otros tres tripulantes sobre asesinar a un grumete indefenso y enfermo, una mayor&iacute;a de lectores ser&aacute; capaz de ver ambos lados de la cuesti&oacute;n, dos actitudes contrapuestas entre los miembros de la tripulaci&oacute;n. En definitiva, puedes tener una opini&oacute;n firme al respecto, pero al mismo tiempo pensar que otra gente puede sostener con argumentos la opini&oacute;n contraria&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, Cohen se reserva un extenso ep&iacute;logo para manifestar su opini&oacute;n sobre aquella sentencia, conocida como el caso Dudley y Stephens, por los apellidos de los dos marineros que fueron condenados a muerte, si bien despu&eacute;s fueron indultados por la reina Victoria por la presi&oacute;n popular a favor de esa medida de gracia. As&iacute; pues, la sentencia de aquel tribunal brit&aacute;nico sent&oacute; jurisprudencia en Inglaterra y despu&eacute;s en todo el mundo, y rechaz&oacute; que una necesidad, por extrema que fuera, pudiera justificar el asesinato de un inocente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La importancia del caso Dudley y Stephens&rdquo;, argumenta el autor, &ldquo;es hoy muy distinta de la que ten&iacute;a en 1884, cuando supuso la largamente esperada resoluci&oacute;n de un notorio caso de canibalismo. Pero en la actualidad aquel proceso se erige como un imponente baluarte jur&iacute;dico en uno de los polos de un gran debate filos&oacute;fico. Representa el principio de que los derechos humanos son de vital importancia y que, por tanto, ninguna vida debe ser sacrificada bas&aacute;ndose en c&aacute;lculos utilitaristas&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Recreación del naufragio del Mignotte a partir de los bocetos de Stephens, publicada en el periódico The Graphic el 20 de septiembre de 1884"
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                Recreación del naufragio del Mignotte a partir de los bocetos de Stephens, publicada en el periódico The Graphic el 20 de septiembre de 1884                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En ese ep&iacute;logo, Cohen arremete contra los intentos recientes de responsables pol&iacute;ticos o poderosos empresarios para anteponer supuestos criterios utilitaristas a la hora de discriminar a enfermos por su edad o por su condici&oacute;n o de autorizar las torturas para prevenir atentados terroristas por poner dos ejemplos. &ldquo;Todav&iacute;a cobra m&aacute;s vigencia el caso Dudley y Stephens&rdquo;, opina el escritor, &ldquo;en el nuevo escenario que se nos abre con la llegada de la inteligencia artificial. Es f&aacute;cil que por inercia se imponga un enfoque utilitarista: la idea de programar m&aacute;quinas para lograr el mayor bien para el mayor n&uacute;mero de personas resulta tentadora a primera vista. Pero el problema de cualquier c&aacute;lculo hedonista de este tipo es que pasa por alto la importancia de los derechos individuales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Canibalismo sin pudor</h2><p class="article-text">
        Junto a estos debates filos&oacute;ficos que sobrevuelan una narraci&oacute;n que oscila entre el relato de aventuras y el thriller judicial, <em>La cena del capit&aacute;n</em> aborda el espinoso tab&uacute; del canibalismo que poco a poco fue desapareciendo de aquella &ldquo;costumbre del mar&rdquo; tras los naufragios. Bien es cierto, tal como se narra en el libro, que desde finales del siglo XIX los buques de vapor fueron sustituyendo a los veleros de tal manera que ya escasearon los hundimientos en alta mar.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, buena prueba de hasta qu&eacute; punto estaban tolerados los ejercicios de canibalismo como supervivencia en el mar que Dudley y Stephens confesaron sin pudor, nada m&aacute;s desembarcar en Inglaterra, su asesinato del grumete Parker. De hecho, otros marineros que hab&iacute;an protagonizado gestas de supervivencia en &eacute;pocas anteriores hab&iacute;an sido aclamados como h&eacute;roes a su regreso. En ese sentido, la presi&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica de la &eacute;poca oblig&oacute; de alg&uacute;n modo a la concesi&oacute;n del indulto a Dudley y Stephens que solo cumplieron una condena de seis meses. El otro navegante del Mignonette, Brooks, ni siquiera fue juzgado ya que se hab&iacute;a opuesto al asesinato de Parker aunque consumi&oacute; m&aacute;s tarde su carne para sobrevivir. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, Adam Cohen deja claro que aquella hist&oacute;rica sentencia logr&oacute; que el asesinato previo al canibalismo se considerara un delito. Otra cuesti&oacute;n diferente ser&iacute;a el canibalismo practicado con seres humanos ya fallecidos como en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sociedad-nieve-fenomeno-adolescente-nadie-esperaba-paso_1_10979477.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el c&eacute;lebre caso de los jugadores de rugby</a> cuyo avi&oacute;n se estrell&oacute; en los Andes en 1972. &ldquo;La mayor&iacute;a de la gente&rdquo;, afirma el jurista y periodista, &ldquo;siente una repulsi&oacute;n natural ante la idea de comer carne humana, pero creo que la mayor&iacute;a tambi&eacute;n estar&iacute;a de acuerdo en que si la elecci&oacute;n es entre comer la carne de alguien que ya est&aacute; muerto o morir uno mismo el canibalismo estar&iacute;a justificado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/fascinante-caso-judicial-acabo-canibalismo-mar-sobrevivir-naufragios_1_13543039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2026 20:50:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fascinante caso judicial que acabó con el canibalismo en el mar para sobrevivir a los naufragios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Leyes,Derechos Humanos,Historia,Ética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Zadie Smith: “Nos tocará responder por qué preguntábamos cosas absurdas a ChatGPT mientras el planeta se iba al garete”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/zadie-smith-tocara-responder-preguntabamos-cosas-absurdas-chatgpt-planeta-iba-garete_1_13526874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74dec6a1-8da8-4541-a0ae-409771cc8190_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151692.jpg" width="5500" height="3094" alt="Zadie Smith: “Nos tocará responder por qué preguntábamos cosas absurdas a ChatGPT mientras el planeta se iba al garete”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora británica publica ‘Muertos y vivos’, una antología de ensayos sobre arte, política, tecnología y el paso del tiempo escritos a lo largo de la última década
</p><p class="subtitle">La autora que teoriza por qué el amor es política: “Romper con la monogamia es liberador pero no tumbará el capitalismo”</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a anal&oacute;gico. Esa ser&iacute;a la definici&oacute;n de una jornada perfecta para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/swing-time-zadie-smith-inacabado_1_3053861.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zadie Smith</a> (Londres, 1975). Pasar una ma&ntilde;ana de domingo en su casa, hacer algo de ejercicio, poner una o dos lavadoras, escribir un poco, hacerse la cena y, quiz&aacute;, ver si puede ayudar a alguien. Hacerle la vida algo m&aacute;s f&aacute;cil a otra persona. Ya sea alguien de su entorno cercano o, mejor a&uacute;n, un completo desconocido. Y, por supuesto, no tocar el m&oacute;vil en todo el d&iacute;a. Eso, asegura Smith, es hoy algo que se acerca mucho a la libertad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Odio sentirme compelida a hacer algo que hacemos todos, algo como mirar el m&oacute;vil constantemente&rdquo;, explica la brit&aacute;nica en conversaci&oacute;n con elDiario.es delante de un caf&eacute; en una peque&ntilde;a sala con dos butacas en el interior del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/circulo-bellas-artes-acogera-homenaje-eva-orue-cese-directora-feria-libro-madrid_1_13379305.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid</a>, al que ha acudido para participar en el Festival de las Ideas. &ldquo;Cogemos el tel&eacute;fono constantemente porque no tenemos elecci&oacute;n, creemos que s&iacute;, pero no es verdad. Si fuera cierto, no nos llevar&iacute;amos las manos al bolsillo en cuanto bajamos del avi&oacute;n. Si fuera una elecci&oacute;n verdaderamente libre, eso no se habr&iacute;a convertido en nuestro gesto autom&aacute;tico&rdquo;, argumenta Smith, quien, en los &uacute;ltimos tiempos, debido a su mirada cr&iacute;tica con la tecnolog&iacute;a, ha sido acusada en varias ocasiones de ludita.
    </p><p class="article-text">
        Autora de novelas como <em>Dientes blancos</em>, que la puso en el punto de mira con tan solo 24 a&ntilde;os, <em>Tiempos de Swing</em> o<em> La impostura</em>, Smith, que es una de las pensadoras m&aacute;s reconocidas de nuestro tiempo, regresa ahora a las librer&iacute;as con<em> Muertos y vivos</em> (Salamandra, 2026), un compendio de ensayos que ha escrito a lo largo de la &uacute;ltima d&eacute;cada y que abordan desde la cr&iacute;tica de arte, pasando por un sesudo an&aacute;lisis de la cultura popular a textos sobre pol&iacute;tica, obituarios de figuras a las que admira (como Joan Didion o Philip Roth, entre otras), el gran tema del envejecimiento y el enfrentarse a una cotidianidad colonizada por la tecnolog&iacute;a. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a811cfa7-0d04-42c2-a229-e58502a29e31_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hace seis a&ntilde;os estar todo el rato en internet quiz&aacute; fuera &lsquo;cool&rsquo;, pero ahora, &iquest;a qui&eacute;n le parece atractivo lo que hace todo el mundo?&rdquo;, se pregunta la ensayista para se&ntilde;alar que siente pena al ver a la gente totalmente encorvada sobre sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles cada vez que coge el metro. &ldquo;Es deprimente. Mi marido a veces me dice que puede ser que est&eacute;n leyendo un art&iacute;culo o algo interesante, pero cada vez que me asomo a la pantalla de quien se sienta a mi lado est&aacute;n viendo cosas absurdas y horrorosas. Ser humano es m&aacute;s que eso&rdquo;, se lamenta la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Smith, que ha hecho una parada en Madrid con motivo del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/paul-b-preciado-zadie-smith-edouard-louis-participaran-tercera-edicion-festival-ideas_1_13311210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival de las Ideas</a>, celebrado entre el 17 y el 20 de septiembre, est&aacute; visiblemente cansada. Se le nota en el rictus de la cara, en el maquillaje ligeramente corrido, en que apoya la mejilla sobre una mano todo el rato y en que dice que se va a morir pronto. Que, con much&iacute;sima suerte, le quedan unos 27 a&ntilde;os de vida. Y ese, el de ir&nbsp;viendo el fin cada vez m&aacute;s cerca, es uno de los temas de su &uacute;ltimo trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace poco sali&oacute; un art&iacute;culo en <em>The Guardian</em> hablando de estos magnates de la tecnolog&iacute;a que estaban buscando, desesperados, ser eternamente j&oacute;venes, y el titular ven&iacute;a a decir que es imposible vivir para siempre. Yo me qued&eacute; flipando, &iquest;c&oacute;mo puedes vender una noci&oacute;n tan b&aacute;sica como algo de &uacute;ltima hora?&rdquo;, ironiza la escritora para se&ntilde;alar que este tipo de ideas son los coletazos de una generaci&oacute;n a la que se vendi&oacute;, durante m&aacute;s tiempo del recomendable, que su signo de identidad era la juventud. 
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                Zadie Smith presenta &#039;Muertos y vivos&#039;                            </span>
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        &ldquo;Los milenial son una generaci&oacute;n que se crio en un momento en el que todo se estaba maximizando. A m&iacute; me dan mucha pena, se criaron entre ilusiones y manipulaciones&rdquo;, argumenta para admitir que, quiz&aacute;, a ella, que es un poco m&aacute;s mayor, tambi&eacute;n le pas&oacute; lo mismo. &ldquo;Muchos nos hemos hecho adultos a los 50 a&ntilde;os. Yo siento que me he hecho adulta a los 50 a&ntilde;os, mientras mis hijos, que pertenecen a la Generaci&oacute;n Z, se horrorizan al pensar en la maternidad tard&iacute;a y muchos de sus cong&eacute;neres se est&aacute;n casando en masa en la veintena&rdquo;, desarrolla para explicar que es un fen&oacute;meno natural y normal; la reacci&oacute;n opuesta a la vida que llevaban justo quienes les precedieron.
    </p><p class="article-text">
        Cr&iacute;tica con otras generaciones, tambi&eacute;n lo es con la suya propia. &ldquo;Todos tendemos a mirar con cierta nostalgia los tiempos en los que fuimos j&oacute;venes, no porque fueran mejores sino porque es ah&iacute; donde ha quedado encapsulada nuestra juventud&rdquo;, comenta, se&ntilde;alando que ella vivi&oacute; los 90 como si no estuviera pasando nada, como si fuera un periodo de &lsquo;no historia&rsquo;. &ldquo;Mir&aacute;bamos atr&aacute;s y ve&iacute;amos guerras, protestas, m&uacute;sica, y no valor&aacute;bamos lo que ten&iacute;amos en frente. Ibas al cine a ver<em> Todo sobre mi madre</em> (1999, Pedro Almod&oacute;var) y dec&iacute;as, 'oh, est&aacute; bien'. Y ahora la vuelvo a ver y digo; &iexcl;pero si era una obra maestra!&rdquo;, dice.
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                La autora Zadie Smith                            </span>
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        &ldquo;No &eacute;ramos conscientes de lo que ten&iacute;amos y tampoco nos d&aacute;bamos cuenta de todo lo que nos estaban quitando y que nos ha acabado dejando en el punto en el que estamos ahora como planeta&rdquo;, contin&uacute;a Smith, que sostiene que tanto la Generaci&oacute;n X como los milenial van a tener que dar explicaciones a todos los que vienen detr&aacute;s. &ldquo;Hemos tomado tantas cosas por sentadas que ya no tenemos y todav&iacute;a hoy seguimos ese camino&rdquo;, critica la escritora.
    </p><h2 class="article-text">Humanidad vs. IA</h2><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; os pasabais la vida pregunt&aacute;ndole cosas absurdas a ChatGPT (o el modelo que sea) mientras el planeta se iba al garete? &iquest;Qu&eacute; estabas haciendo exactamente en TikTok o Instagram?&rdquo;. Esta es una de las preguntas que, sostiene Smith, tocar&aacute; responder en un futuro cada vez m&aacute;s cercano a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Todas las generaciones tienen preguntas para quienes les precedieron y, probablemente, estas sean algunas de las que, a nosotros, nos toque responder&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me resulta gracioso cuando se habla de IA generativa y la cuesti&oacute;n de la autor&iacute;a y la creatividad y que si la IA podr&iacute;a llegar alg&uacute;n d&iacute;a a ser considerada un autor propiamente dicho. Es algo que no podr&iacute;a interesarme menos, &iexcl;es el menor de nuestros problemas si seguimos por el camino que hoy estamos transitando!&rdquo;, argumenta la londinense, que se&ntilde;ala que vivimos en un mundo acelerado que amplifica problemas que ya ten&iacute;amos. &ldquo;Es triste, pero es as&iacute;. Ahora escribimos peor que hace diez a&ntilde;os, hay menos comprensi&oacute;n lectora, m&aacute;s adicci&oacute;n a las pantallas, estamos m&aacute;s aletargados y hasta tenemos conversaciones personales con chatbots. Ese es el mundo en el que vivimos hoy, pero no tiene por qu&eacute; ser el mundo en el que vivamos ma&ntilde;ana&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        Para Smith, la principal pregunta que debemos hacernos en un mundo colonizado por los pretendidos atractivos de la IA es cu&aacute;nta de nuestra humanidad estamos dispuestos a sacrificar en pos de la conveniencia, de una supuesta comodidad. &ldquo;Lo bueno&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;es que es posible que estemos al borde de la saturaci&oacute;n, a punto de cambiar de direcci&oacute;n. Al fin y al cabo, el ser humano siempre ha sido capaz de cambiar de opini&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/zadie-smith-tocara-responder-preguntabamos-cosas-absurdas-chatgpt-planeta-iba-garete_1_13526874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2026 20:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Zadie Smith: “Nos tocará responder por qué preguntábamos cosas absurdas a ChatGPT mientras el planeta se iba al garete”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Inteligencia artificial,Redes sociales,Ensayos,circulo de bellas artes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dj que vio venir el reguetón, pero el estallido le pilló en la cárcel: "Estuve en el infierno y sé qué es la maldad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/dj-vio-venir-regueton-estallido-le-pillo-carcel-estuve-infierno-maldad_1_13510349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbd41b2d-330a-4ef5-b68e-00313c4984a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151191.jpg" width="6713" height="3776" alt="El dj que vio venir el reguetón, pero el estallido le pilló en la cárcel: &quot;Estuve en el infierno y sé qué es la maldad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Professor Angel Dust introdujo los ritmos latinos en la cultura de club barcelonesa, pero su carrera se detuvo cuando cumplió cinco años de condena en Panamá por tráfico de drogas; cómo se enfrentó a ese tiempo allí es parte esencial de su libro de memorias 'El estómago de la bestia'</p><p class="subtitle">Macklemore, excluido de la gira de Ed Sheeran tras defender a Palestina sobre el escenario
</p></div><p class="article-text">
        Naci&oacute; en M&eacute;xico y creci&oacute; en Canad&aacute;. Bail&oacute; en el Paradise Garage de Nueva York con Larry Levan a los platos. Malcolm McLaren, el inventor de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/gente-desee-punk-no-repetira_1_9004641.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sex Pistols</a>, le produjo un disco. Introdujo el <em>breakbeat</em> y los ritmos latinos en la escena electr&oacute;nica de Barcelona. Peret quiso hipnotizarlo para hacerle dejar el tabaco. Pudo ser carne de Los 40 Principales, pero se neg&oacute;. En 2008, acab&oacute; en una c&aacute;rcel en Panam&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que se supon&iacute;a que iba a ser un bolo excepcionalmente bien pagado en ese pa&iacute;s centroamericano, result&oacute; ser una trampa: amenazaron de muerte a su familia, y su pareja y &eacute;l se vieron obligados a cargar con varios kilos de coca&iacute;na en el vuelo de vuelta a Espa&ntilde;a. Fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. Pas&oacute; cinco a&ntilde;os preso, acusado de narcotr&aacute;fico. Durante su periodo de reclusi&oacute;n en los penales de La Joya y El Renacer, dirigi&oacute; el programa Rehabilitaci&oacute;n a trav&eacute;s de la M&uacute;sica, en el que ense&ntilde;aba m&uacute;sica a otros reclusos.
    </p><p class="article-text">
        Suena a t&oacute;pico, pero, a sus 63 a&ntilde;os, &Aacute;ngel Francisco L&oacute;pez Mor&aacute;n, m&aacute;s conocido como Professor Angel Dust, ha vivido muchas vidas. Ahora cuenta algunas de ellas en <em>El est&oacute;mago de la bestia. Aventuras y desventuras de un DJ</em> (Contra, 2026): m&aacute;s que unas memorias, &ldquo;un anecdotario&rdquo;, dice, para &ldquo;dejar algo ah&iacute;, una huellita&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Que Malcom McLaren produzca a su banda, Om, no es poca cosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es grande, pero el asunto con Malcolm no acab&oacute; bien. La discogr&aacute;fica, Warner Suecia, le encarg&oacute; un trabajo propio de m&uacute;sicos, y &eacute;l no era m&uacute;sico. Su talento era otro. Lo que se le daba realmente bien era la destrucci&oacute;n. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/51eeb7f4-d969-4f86-8f29-5b62714c5618_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Por lo que explica en </strong><em><strong>El est&oacute;mago de la bestia</strong></em><strong>, la clarividencia tampoco era su fuerte: les dijo que eso del hip-hop y los dj no ten&iacute;a ning&uacute;n futuro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ah&iacute; no estuvo muy acertado. De todos modos, aprend&iacute; mucho de &eacute;l. Mantuvimos una buena amistad y pude pasar un mont&oacute;n de horas a su lado. Me cont&oacute; mil historias. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En cambio, usted fue uno de los primeros dj que apost&oacute;, por ejemplo, por la m&uacute;sica latina en un contexto de club.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo traigo de cuna. De chiquito escuchaba cumbia, P&eacute;rez Prado&hellip; A mi padre le encantaba el mambo, el chachach&aacute;, el bugal&uacute; y la salsa. Siempre sonaban en casa, forman parte de mi identidad. Cuando llegue a Barcelona, recuperar esos sonidos fue una forma de reivindicar mi latinidad. No me gustan las banderas ni las patrias, pero supongo que, en el fondo, tengo esa cosa del mexicanismo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de su periodo de reclusi&oacute;n, descubrir c&oacute;mo se hab&iacute;a masificado la m&uacute;sica latina en Espa&ntilde;a debi&oacute; ser todo un shock.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, totalmente. Aunque, de alg&uacute;n modo, sab&iacute;a que iba a pasar. Recuerdo que, antes de ir a Panam&aacute;, pinch&eacute; un <em>white label </em>de <em>Gasolina</em> en una fiesta de se&ntilde;oritos en Sevilla y me abuchearon: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; m&uacute;sica tan vulgar!&rdquo;. Pens&eacute;: &ldquo;Ya lo bailar&aacute;n&rdquo;. Y as&iacute; fue. Cuando volv&iacute;, la gente estaba perreando. Siempre he tenido buen colmillo para adivinar qu&eacute; va a suceder, musicalmente hablando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mucha gente que a finales de los noventa y primeros dos mil celebraba el exotismo de la m&uacute;sica que sonaba en sus fiestas Bongo Lounge en La Paloma la rechaza de plano cuando empieza a tener &eacute;xito. &iquest;Hay alg&uacute;n tipo de sesgo ah&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algo hay, s&iacute;. Antes era a&uacute;n m&aacute;s obvio. En los noventa hab&iacute;a mucho &ldquo;sudacas, no&rdquo;, incluso entre amigos m&iacute;os. A mi hermano y a m&iacute;, que llev&aacute;bamos a&ntilde;os viviendo aqu&iacute;, nos segu&iacute;an llamando &ldquo;los mexicanos&rdquo;: &ldquo;Ah, s&iacute;, las fiestas de los mexicanos&rdquo;. &iquest;Pero cu&aacute;nto se tarda en ser barcelon&eacute;s? T&uacute; vas al DF y a los dos meses ya te consideran de ah&iacute;. Creo que existe un componente racista que todav&iacute;a perdura. Lo veo entre los chavalitos, en la ligereza con que emplean t&eacute;rminos como &ldquo;panchitos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n vivi&oacute; intensamente el momento de eclosi&oacute;n de los festivales de Espa&ntilde;a. Fueran del estilo que fueran, todos incorporaban una carpa dance.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a mucho dinero. Fue como las estaciones del AVE: todo el mundo quer&iacute;a tener su festival. Yo actuaba y segu&iacute;as la fiesta con la gente que los montaba. Nunca he sido muy de after, pero acababa metido en cada fregado&hellip; Todo era excesivo: el dinero, el alcohol, las drogas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su estancia en la c&aacute;rcel ocupa m&aacute;s de un tercio del libro. &iquest;C&oacute;mo hablamos de ello sin pecar de sensacionalismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me interesa hablar de la parte vivencial, de mi viaje interno, no hacer un <em>true crime</em> cutre. Aquella experiencia me ense&ntilde;&oacute; cosas muy valiosas. De entrada, a tratar con un mundo totalmente ajeno al m&iacute;o. Me sirvi&oacute; para darme cuenta de que todos somos m&aacute;s parecidos de lo que pensamos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Professor Angel Dust                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Destaca un aspecto que las personas que han pasado por algo similar tambi&eacute;n suelen comentar: la transformaci&oacute;n del paso del tiempo en reclusi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es algo muy loco. Ten en cuenta que, adem&aacute;s, yo llevaba toda la vida trabajando sin parar, nunca me tom&eacute; un descanso, una pausa. Nunca agarr&eacute; una mochila ni me fui de viaje ni nada parecido. Y de repente, todo se detuvo.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, el cambio de la noci&oacute;n del tiempo pas&oacute; por dos etapas. La primera estuvo marcada por el instinto de supervivencia. Tuve que dejar de pensar en el futuro para no volverme loco: vivir el momento, limitar mi universo al lugar donde estaba, a mi relaci&oacute;n con los personajes que lo habitaban y a las cosas que ve&iacute;a. Una vez supe cu&aacute;nto tiempo iba a estar encerrado, todo cambi&oacute;. Entonces empec&eacute; de nuevo a contar, a calcular. Al menos sab&iacute;a qu&eacute; d&iacute;a terminar&iacute;a todo. Volv&iacute;a a tener un horizonte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo recuerda ese tiempo hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya han pasado 12 o 13 a&ntilde;os. Es como si lo que en un momento dado me pareci&oacute; una eternidad hubiera sido una pesadilla de una noche. Es muy raro. Supongo que es una forma de protegerse mentalmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablando del aspecto mental de la experiencia, &iquest;qu&eacute; secuelas siente que le ha dejado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo sue&ntilde;os recurrentes en los que estoy atrapado, nadie me hace caso y se supone que ya tendr&iacute;a que salir. Son lugares abandonados, donde nadie hace caso a nadie. Me pasa a menudo, dos o tres veces al mes. Sin embargo, nunca hice terapia. Mi terapia ha sido el libro. As&iacute;, a lo bruto. Me cost&oacute; escribirlo porque me hizo desbloquear cosas que permanec&iacute;an ocultas, latentes pero irreconocibles. reTuve que revivirlo todo: las pesadillas, el estr&eacute;s. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podría haber escrito un libro sobre Noriega, al que conocí en el presidio, o sobre los capos que había ahí y las cosas que me contaron, pero no me interesa. Quiero dormir tranquilo y que mis hijas también puedan hacerlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Entre las an&eacute;cdotas previas a su ingreso en prisi&oacute;n que recupera, parece sugerir la posible relaci&oacute;n entre un encontronazo con un aprendiz de rapero y lo que luego le pas&oacute; en Panam&aacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero nunca lo he sabido a ciencia cierta, ni quiero. Durante un tiempo intent&eacute; investigar un poco, pero alguien me dijo que lo dejara estar, que no me metiera ah&iacute;. Y as&iacute; lo hice. Yo estuve en el infierno; s&eacute; qu&eacute; es la maldad y c&oacute;mo funcionan esos mundos. Afortunadamente, en la c&aacute;rcel tuve la suerte de ser &ldquo;el mexicano&rdquo;, primero, y luego, &ldquo;el m&uacute;sico&rdquo;. Prefiero quedarme ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a haber escrito un libro sobre <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/noriega-hombre-sabia-demasiado_1_3370350.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noriega</a>, al que conoc&iacute; en el presidio, o sobre los capos que hab&iacute;a ah&iacute; y las cosas que me contaron, pero no me interesa. Quiero dormir tranquilo y que mis hijas tambi&eacute;n puedan hacerlo. No me apetece revivir ciertas conexiones ni que seg&uacute;n qu&eacute; gente pueda darse por aludida. Paso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchas personas le ayudaron mientras estaba dentro: su familia, amigos de Barcelona&hellip; &iquest;Hubo alguien que le decepcionara?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sobre todo gente de la noche. Resultaron ser amigos por conveniencia. En esas circunstancias te das cuenta de qui&eacute;n te quiere realmente. A las malas. Pero la noche... Yo estuve en La Paloma seis a&ntilde;os, metiendo un promedio de 1.200 personas por fiesta. Muchas se acercaban en plan simpatiqu&iacute;simo. Fueron las mismas que luego iban diciendo: &ldquo;Claro, con ese nombre, &iquest;qu&eacute; esperabas? Obviamente. este era un traficante, un g&aacute;nster&rdquo;. Me impresion&oacute; el <em>hate</em> que hab&iacute;a contra cualquiera que fuera o hubiera sido alguien. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando salí de la cárcel fui a un club y me encontré con que la gente no bailaba, hacía fotos al dj. Pero, ¿por qué no lo estaban viviendo? Lo real, el olor, la música, se había ido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ese mismo tipo de odio acab&oacute; invadiendo las redes sociales. Cuando le detuvieron, apenas hac&iacute;a dos a&ntilde;os que exist&iacute;a Twitter. Despu&eacute;s de un lustro literal y metaf&oacute;ricamente desconectado, se encontr&oacute; un mundo muy distinto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me sent&iacute; completamente desubicado. Sal&iacute; justo cuando explot&oacute; el tema de las redes sociales y la interacci&oacute;n con el m&oacute;vil pareci&oacute; volverse m&aacute;s importante que la interacci&oacute;n con otras personas. De repente fui a un club y me encontr&eacute; con que la gente no bailaba, hac&iacute;a fotos al dj. Pero, &iquest;por qu&eacute; no lo estaban viviendo? Lo real, el olor, la m&uacute;sica, se hab&iacute;a ido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n la ciudad cambi&oacute; mucho en esos cinco a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Del todo. Muchos guiris haciendo cosas, fiestas para <em>expats&hellip;</em> El tejido local de clubes para los barceloneses ya no exist&iacute;a. Apolo ha dejado de ser un club, como Razzmatazz o La Paloma. Son discotecas, que es algo muy distinto. El sentimiento de pertenencia, de que vas a ir ah&iacute; y vas a formar parte de algo, ha desaparecido. Vas a cualquier local y todo est&aacute; superhomogeneizado. No hay una mezcla, diferentes tribus y personalidades. Ahora solo hay avatares. Todo el mundo es el avatar de algo, no es &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y ahora, &iquest;qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora, la m&uacute;sica. Siempre me ha salvado, es lo que me mantiene vivo. Afortunadamente, me sigue encantando. Hago m&uacute;sica todos los d&iacute;as. Y me he dado cuenta de que puedo hacer algo con todo mi bagaje: ayudar a la gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mientras cumpl&iacute;a condena logr&oacute; montar un peque&ntilde;o estudio y hacer m&uacute;sica con otros reclusos, &iquest;sigue en contacto con ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con algunos. A Jah Lion lo acabo de ver, tiene un hostal en Portugal. A Puti, que es taxista, todav&iacute;a le hago temas. Y hay otro chico que me sigue mandando raps grabados con el m&oacute;vil. Yo le a&ntilde;ado pistas instrumentales para echarle una mano. Esta gente tiene cosas muy reales que decir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Rosell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/dj-vio-venir-regueton-estallido-le-pillo-carcel-estuve-infierno-maldad_1_13510349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 15:52:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dj que vio venir el reguetón, pero el estallido le pilló en la cárcel: "Estuve en el infierno y sé qué es la maldad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Biografías,Ensayos,Cárceles,Música electrónica,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nerea Pérez de las Heras: "Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nerea-perez-heras-discapacitadas-no-peleamos-silla-ruedas-escaleras-burocracia_1_13482846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b7ebdc4-3e8f-4ca3-bd66-6c244c9e832f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150359.jpg" width="4982" height="2802" alt="Nerea Pérez de las Heras: &quot;Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista habla en 'Fantasma' sobre el accidente por el que perdió parte de una pierna en 2023: "La sanidad privada no es lo mismo que la pública, pero de pago. No mezclemos derechos con negocios"</p><p class="subtitle">Adelanto editorial - 'El amor': cómo relata Nerea Pérez de las Heras en 'Fantasma' el accidente que le cambió el cuerpo y la vida
</p></div><p class="article-text">
        En el verano de 2023, <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/nerea-perez-de-las-heras-premios-idolo-influencers-potente-discurso-cientos-pensad-publicitar-marcas-sostienen-genocidio_1_12839971.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nerea P&eacute;rez de las Heras</a> sufri&oacute; un <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/comica-nerea-perez-heras-sufre-amputacion-parte-pierna-accidente-maritimo_1_10470606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">accidente</a> en el mar. &ldquo;Mi pierna derecha se me adelant&oacute; en la muerte. La h&eacute;lice de un barco nos separ&oacute;&rdquo;, explica la periodista en<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/amor-relata-nerea-perez-heras-fantasma-accidente-le-cambio-cuerpo-vida_129_13476983.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fantasma</em></a> (Alfaguara), el libro en el que ha convertido la experiencia por la que termin&oacute; perdiendo parte de su pierna derecha en un alegato en favor de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cuesta-trasplante-corazon-atender-bebes-neonatos-no-hubiera-podido-afrontarlo_1_13233655.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sanidad p&uacute;blica</a> y una reivindicaci&oacute;n del coste de los cuidados, la hostilidad de las ciudades para las personas con discapacidad y el cuerpo humano. 
    </p><p class="article-text">
        Tras largos periodos en el hospital, cirug&iacute;as, rehabilitaci&oacute;n, tr&aacute;mites, muchos tr&aacute;mites, paciencia, sost&eacute;n en su familia, pareja y amigas; y persistente resistencia, ahora camina con una pr&oacute;tesis, sigue viviendo en un quinto piso sin ascensor y ha aprendido a dejarse en paz. No hay ni un &aacute;pice de autoayuda edulcorada en sus p&aacute;ginas, pero s&iacute; crudeza, vulnerabilidad, rabia y profundo agradecimiento, tambi&eacute;n a s&iacute; misma, por haber sido &ldquo;una bestia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Fantasma</strong></em><strong> es en parte un ejercicio de memoria sobre su accidente y todo lo que vino despu&eacute;s, &iquest;c&oacute;mo le ha sentado escribirlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un trabajo muy dif&iacute;cil, largo y sacrificado, que he tenido que compaginar con otros trabajos porque soy aut&oacute;noma. El libro no es nada terap&eacute;utico, mi primera ambici&oacute;n es que funcionara literariamente, que fuera narrativamente redondo y para eso he tenido que purgar mucho de la propia experiencia. Ha habido que volver a momentos que fueron muy dif&iacute;ciles, pero no pod&iacute;a haber 250 p&aacute;ginas de revoltura, porque eso es inaguantable. Y adem&aacute;s no era lo que yo buscaba, quer&iacute;a contar otras historias, ramificar mi experiencia personal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Habr&iacute;a que replantear c&oacute;mo podr&iacute;an ser los hospitales m&aacute;s habitables y amables?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando me sacaron de la Unidad de Reanimaci&oacute;n y me dijeron que la habitaci&oacute;n que se hab&iacute;a quedado libre era de una sola cama, me sent&iacute; como en el Ritz. Lujo absoluto. Mi mujer podr&iacute;a dormir en la butaca los d&iacute;as que fuera necesario, &iacute;bamos a tener intimidad. Mis padres han sido dependientes durante muchos a&ntilde;os, en los que junto a mis hermanos he sido acompa&ntilde;ante, pasando noches encajonadas. Y s&iacute;, est&aacute; la falta de intimidad, pero tambi&eacute;n el logro civilizatorio de que casi todo el mundo, porque hay gente que tambi&eacute;n est&aacute; excluida de la sanidad p&uacute;blica, tenga acceso a ella.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia en el Hospital de Mallorca fue perfecta, dentro del horror. Me sent&iacute; muy cuidada y muy afortunada de la chiripa y la loter&iacute;a de haber nacido en el pa&iacute;s en el que nacido. A veces se nos olvida la suerte que tenemos y lo azaroso que es que hayas nacido en un lugar con estado de bienestar y no en otro. Si le dedic&aacute;ramos un poquito de reflexi&oacute;n, mirar&iacute;amos de otra manera a la gente que no vive en democracia ni estado de bienestar, que no sabe lo que es la sanidad p&uacute;blica, y que viene a nuestro pa&iacute;s.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k64t089xf20jFFJoKAa" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Reaccionamos suficiente a que la sanidad sea cada vez m&aacute;s un negocio y est&eacute; cada vez m&aacute;s privatizada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que adem&aacute;s, no solamente eso, hay como una creencia absurda de que la sanidad privada es lo mismo que la p&uacute;blica, pero de pago. Y no. Una es un derecho y atiende a cualquiera, sea su condici&oacute;n rentable o no; y la otra es un servicio, una empresa a la que t&uacute; puedes acudir, en la que eres un cliente. Si no eres rentable, te expulsar&aacute;n o el tratamiento no ser&aacute; el adecuado. Es algo opcional, a lo que yo he recurrido, pero no mezclemos derechos y negocios, porque no son lo mismo.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k55jkmWaAC2Q8pJoKJ0" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>En el t&iacute;tulo del libro hace referencia a la sensaci&oacute;n de miembro fantasma que sinti&oacute; con su pie despu&eacute;s de que se lo cortaran.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que m&aacute;s se repite, incluso desde los sanitarios, es si sigues sintiendo el miembro amputado. Las experiencias de las personas amputadas con los miembros perdidos, que parecen un poco del m&aacute;s all&aacute;, son una reacci&oacute;n del sistema nervioso que mantiene un mapa del cuerpo completo y busca el miembro perdido con una sobrerreacci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La palabra fantasma es perfecta para describir lo que te pasa en el cuerpo cuando tienes una p&eacute;rdida, igual que las mujeres con c&aacute;ncer de mama a la que les amputan el pecho. Es una manera muy po&eacute;tica de entendernos a nosotras mismas rodeadas de muchas ausencias, de versiones anteriores, de juventud, de ese padre que se muri&oacute;, de esa pareja que se fue. Todos esos fantasmas nos acompa&ntilde;an todo el rato.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sanidad privada no es lo mismo que la pública, pero de pago. No mezclemos derechos con negocios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nerea Pérez de las Heras</span>
                                        <span>—</span> Periodista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro relata su tediosa experiencia en el Tribunal de la Discapacidad, &iquest;qu&eacute; papel ha jugado la burocracia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sido lo peor. Entiendo que hay una parte que es necesaria, pero de verdad, como ciudadana, ya no solamente en un proceso m&eacute;dico, siempre siento que es un foso de cocodrilos entre la persona y los derechos. Tienes que atravesar este horror de tr&aacute;mites, papeleos y cartas incomprensibles para llegar a algo que se supon&iacute;a que tu abuela consigui&oacute; con una huelga. &iquest;Por qu&eacute;? No lo entiendo. Es horrible.
    </p><p class="article-text">
        Nada me ha hecho sentir peor ni m&aacute;s insignificante ni m&aacute;s maltratada ni m&aacute;s llena de rabia que los tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos en este proceso. Me ha parecido lo peor, estando en la situaci&oacute;n m&aacute;s privilegiada posible, que es tener dos colegas abogadas y que me traduzcan las cosas, tener dominio del espa&ntilde;ol y tener recursos econ&oacute;micos para subsistir el tiempo desde que emprendes un tr&aacute;mite hasta que se resuelve. Todo el rato ten&iacute;a en la cabeza a la gente que no tiene todos estos medios. No puede ser tan dif&iacute;cil.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k6XdndnpxdatGaJoLgC" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>El libro es tambi&eacute;n una carta de amor a la amistad y al propio amor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        He tenido una red de apoyo de amistades, de pareja y de familia muy grande y muy s&oacute;lida. He hablado mucho de ello. Desde el activismo anticapacitista se me ha llamado la atenci&oacute;n y con much&iacute;sima raz&oacute;n. Me dec&iacute;an que est&aacute; genial que t&uacute; tengas tus colegas, pero no puede ser que nuestra calidad de vida dependa de si tienes una red, que tambi&eacute;n es un poco neoliberal. Si te lo has currado, has tenido suerte y tienes una red que te pueda apoyar, tendr&aacute;s una buena vida. Y si no, te jodes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; muy reducido el imaginario de las personas discapacitadas? Cuenta que una se&ntilde;ora se sorprendi&oacute; al descubrir la suya porque era &ldquo;muy mona&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo afecta a la concepci&oacute;n de la belleza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a iba muy arreglada, no se me ve&iacute;a la pr&oacute;tesis y cuando la se&ntilde;ora me vio en el asiento reservado, me pregunt&oacute;. La entiendo un poco y le estar&eacute; eternamente agradecida porque si no me lo hubiera dicho, a lo mejor no habr&iacute;a recurrido a art&iacute;culos acad&eacute;micos o libros como <em>El cuerpo deseado</em> de Andrea G. Santesmases, no habr&iacute;a elevado esta situaci&oacute;n a un pensamiento cr&iacute;tico para explicarla. 
    </p><p class="article-text">
        Aprend&iacute; que la discapacidad te expulsa de los roles masculinos y femeninos tradicionales. En los dos hay que hacer el 'teatrillo' del g&eacute;nero, y si eres discapacitado no puedes porque en el caso de las mujeres, ese cuidado, fertilidad o belleza no son posibles con una pierna ortop&eacute;dica. Y en el de los hombres, la fuerza, el papel de defensor y proveedor. La discapacidad te expulsa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Nerea López de las Heras, en la redacción de elDiario.es                            </span>
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        <strong>&iquest;Le gener&oacute; conflicto pensar que la pierna ortop&eacute;dica afectar&iacute;a a su belleza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que yo me he visto mon&iacute;sima desde el principio [r&iacute;e]. No he tenido ninguna crisis de este tipo, porque ya el feminismo me hab&iacute;a pertrechado. Me he dado cuenta de que el feminismo no solamente era el torre&oacute;n, el sitio elevado desde el que ve&iacute;a todo, sino que tambi&eacute;n me coloc&oacute; unas protecciones. Te acolcha. Si esto me llega a pasar sin conciencia feminista, no s&eacute; qu&eacute; habr&iacute;a sido de m&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Me vi rara, y bien, igual que me veo bien pasados los cuarenta, porque digo bueno, es un cuerpo razonablemente sano y funcional, que me permite hacer cosas divertidas, bailar m&aacute;s o menos, salir con mis colegas. El criterio de la jerarqu&iacute;a de cu&aacute;les son las cosas importantes ya lo llevaba colocad&iacute;simo. Adem&aacute;s, soy lesbiana y al menos a las <em>queer </em>con las que trato, nos encanta un parche en un ojo, un sonotone, una cicatriz rara. A&ntilde;ade valor al show.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/28706b3f-c285-4b52-8975-b79a5d794188_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha llevado la condescendencia en el trato desde el accidente? Adem&aacute;s del lenguaje b&eacute;lico con el que suele asociarse a las enfermedades, aplaudiendo las peleas diarias y alabando la actitud 'campeonizadora'. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Me enfada un mont&oacute;n el discurso de superaci&oacute;n. All&aacute; cada cual si le funciona de manera personal, pero es un discurso de pelea y batalla individual, y eso no me interesa nada. Tambi&eacute;n el de tener que tener una actitud positiva, que obviamente la tengo, pero es que no sirve para nada. Stella Young, una activista usuaria de silla de ruedas, dice que genial la actitud positiva, pero que por mucho que le sonr&iacute;a a una escalera no se va a convertir en rampa. Creo que a la gente le resulta muy f&aacute;cil, muy alentador y muy inspirador fijarse en la actitud de las personas discapacitadas a la hora de enfrentarse a su d&iacute;a a d&iacute;a, pero el foco deber&iacute;a estar en todo lo que hace la vida de las personas discapacitadas dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        No mires a la silla de ruedas, mira al bordillo. No mires al bast&oacute;n, mira al asiento reservado. No individualices el problema y pongas todo el peso de la buena vida en la capacidad de resiliencia, palabra que odio, porque es resistencia. La resistencia de, una por una, las personas discapacitadas. Mira a tu ciudad. Mira los programas electorales a ver cu&aacute;ntas propuestas hay para hacer una ciudad m&aacute;s accesible. Son pocas. El foco se tiene que desviar de la silla de ruedas a la escalera y fijarse en el ascensor y en la burocracia, porque es eso lo que nos hace pelear. No es nuestra resistencia, &iquest;resistencia contra qu&eacute;? F&iacute;jate.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k7L9F2EA3k3HmmJoKAi" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Se reserva el &uacute;ltimo agradecimiento del libro a s&iacute; misma, &ldquo;que ha sido una bestia, la verdad&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estar a gusto con una est&aacute; bonito tambi&eacute;n. Lo que m&aacute;s hago &uacute;ltimamente y que he aprendido despu&eacute;s de la experiencia, es a dejarme un poco m&aacute;s en paz. El autocuidado que tanto se predica en redes para m&iacute; no es una cosa activa, es dejarme en paz. Dejarme la cabeza tranquila y permitirme estar hecha una baba en el sof&aacute; porque soy muy vaga. 
    </p><p class="article-text">
        Mi esencia espiritual animal es estar tirada en la orilla del mar con una novelita debajo de la sombrilla. Ah&iacute; es cuando digo esta soy yo, para esto he nacido. As&iacute; que s&iacute;, gracias a m&iacute; que soy una bestia en algunas cosas, pero que tambi&eacute;n he sabido dejarme tranquila y dejarme descansar.
    </p><h2 class="article-text">V&iacute;deo de la entrevista completa</h2><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;deo: </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/lourdes-jimenez/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Lourdes Jim&eacute;nez</strong></a><strong>, </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/adrian-torrano/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adri&aacute;n Torrano</strong></a>
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2HTeBvu4I2DXNJoKAe" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nerea-perez-heras-discapacitadas-no-peleamos-silla-ruedas-escaleras-burocracia_1_13482846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2026 20:23:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nerea Pérez de las Heras: "Las discapacitadas no peleamos con la silla de ruedas sino con las escaleras y la burocracia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Ensayos,Feminismo,Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hilo y la aguja: las peligrosas herramientas subversivas que atentaron contra el sistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/hilo-aguja-peligrosas-herramientas-subversivas-atentaron-sistema_1_13442414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/363ef983-7056-4a40-8342-27bbd56c62ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149312.jpg" width="5289" height="2975" alt="El hilo y la aguja: las peligrosas herramientas subversivas que atentaron contra el sistema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historiadora Rozsika Parker teorizó el bordado como un dispositivo de contramemoria política mediante el cual diferentes generaciones de mujeres usaron el tejido para hacerse parte de la historia del arte</p><p class="subtitle">Crear a oscuras, sin recursos y bajo vigilancia: la resistencia artística en una Cuba al borde del colapso</p></div><p class="article-text">
        A quien tenga pueblo o haya pisado uno en verano puede que le suene esta estampa: un grupo de mujeres, casi todas abuelas, sentadas en sillas de enea a la puerta de la casa y compartiendo la misma postura. La cabeza agachada, la mirada en un punto fijo, para, con un ritmo milim&eacute;trico y acompasado, seguir la aguja con el hilo y crear un dibujo, una flor o un nombre sobre una tela. Parece ser que a simple vista es una escena costumbrista o un pasatiempo de tarde pero podr&iacute;a ser, en realidad, un espacio de alianza.
    </p><p class="article-text">
        De esa paradoja nace el ensayo de la historiadora y psicoterapeuta brit&aacute;nica Rozsika Parker, <em>La puntada subversiva: El bordado y la creaci&oacute;n de lo femenino </em>(Akal, 2026), publicado originalmente en 1984, se mantiene como una obra fundamental para comprender el papel de las mujeres en los m&aacute;rgenes del mercado del arte, reescribiendo la historia del bordado como una cr&oacute;nica de empoderamiento.
    </p><p class="article-text">
        La primera edici&oacute;n del libro irrumpi&oacute; en plena efervescencia de la segunda ola del feminismo, provocando un terremoto en la teor&iacute;a del arte tradicional al demostrar que la frontera entre &ldquo;arte alto&rdquo; y &ldquo;labor femenina&rdquo; respond&iacute;a a una estrategia ideol&oacute;gica y de clase destinada a moldear cuerpos obedientes y sometidos. 
    </p><p class="article-text">
        Ya desde el cap&iacute;tulo inicial y, antes de meterse en cuestiones puras sobre la historia del arte, titulado <em>La creaci&oacute;n de la feminidad</em>, Parker cuestiona la pretensi&oacute;n de que otorgar a las mujeres la connotaci&oacute;n de &ldquo;feminidad&rdquo; sea algo innato o incluso biol&oacute;gico, recordando que &ldquo;la convicci&oacute;n de que la feminidad es algo natural para las mujeres (y antinatural para los hombres) es tenaz&rdquo;, utiliza, entonces, la historia del bordado para evidenciar que en realidad esa connotaci&oacute;n es &ldquo;un producto social y psicosocial&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/dbea8568-3dd9-42ac-87a2-e47161dcb87e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        Ah&iacute; desarrolla el giro clave de su tesis aplicado a la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Poco a poco, el libro revela c&oacute;mo las propias creadoras acabaron por convertir lo que pudo ser una herramienta de control en una forma de resistencia. Desde el silencio del hogar y la intimidad de los c&iacute;rculos de costura, el espacio de reclusi&oacute;n se transformar&iacute;a en un refugio donde compartir pensamientos y vivencias entre ellas al margen de los c&iacute;rculos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Rozsika Parker descubre esta versi&oacute;n contracultural de la historia del arte del bordado a trav&eacute;s de un largo recorrido por la evoluci&oacute;n del mismo desde la Edad Media hasta los 80, demostrando que el significado de este oficio fue cambiando en paralelo a la situaci&oacute;n emancipatoria de las mujeres que lo practicaban. 
    </p><p class="article-text">
        En el primer cap&iacute;tulo, <em>La domesticaci&oacute;n del bordado</em>, la autora explica c&oacute;mo, entre los siglos XIV y XV, las mujeres fueron expulsadas de los gremios profesionales de artesanos. A partir del siglo XVI, los libros de patrones de bordado comenzaron a dirigirse a las esposas de una incipiente clase burguesa para adoctrinarlas en &ldquo;la apariencia de la nobleza con actividades de la clase trabajadora&rdquo;. Suger&iacute;a a la vez &ldquo;opulencia&rdquo; y la &ldquo;obediencia debida de una esposa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una costurera en el taller de la marca de moda &#039;Township&#039; en Epping                            </span>
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        Pasados los a&ntilde;os, lejos de atenuarse, se intensificaron estas din&aacute;micas. Durante el siglo XVII, la funci&oacute;n adoctrinadora hacia las mujeres, un fen&oacute;meno que Parker analiza minuciosamente en el cap&iacute;tulo <em>La feminidad se inculca, </em>cuenta que a trav&eacute;s del aprendizaje textil, la educaci&oacute;n de las ni&ntilde;as se estructur&oacute; como una disciplina estricta y gradual: se comenzaba por los &ldquo;dechados en bandas y se avanzaba hacia complejas cestas de costura&rdquo; con el objetivo de &ldquo;afianzar la obediencia infantil&rdquo; y &ldquo;moldear la conducta&rdquo; de las que m&aacute;s tarde se convertir&iacute;an en mujeres adultas.
    </p><p class="article-text">
        Al evaluar las producciones de este periodo, la historiadora sale en defensa de obras y desmonta el prejuicio que calificaba de &ldquo;ingenuo&rdquo; o &ldquo;falto de perspectiva&rdquo; al arte que produc&iacute;an diversas creadoras utilizando diferentes t&eacute;cnicas, como usar hilos experimentales u otras piezas de ornamento en el bordado e incluso, fuera de lo textil, pinturas al &oacute;leo. No obstante, la iconograf&iacute;a de la &eacute;poca y la diferencia de t&eacute;cnicas y formatos, centrada en escenarios b&iacute;blicos como el <em>Juicio de Salom&oacute;n</em>, continu&oacute; al servicio de afianzar la autoridad patriarcal de los artistas reconocidos en lo pict&oacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        En el cap&iacute;tulo <em>De lecheras a madres</em> recoge la forma en que a medida que el pensamiento ilustrado se abr&iacute;a paso durante el siglo XVIII, la imaginer&iacute;a textil superaba las macabras escenas religiosas para ser sustituidas por paisajes buc&oacute;licos, escenas con animales y figuras de pastoras o &ldquo;damas pescadoras&rdquo; donde &ldquo;la dedicaci&oacute;n a todo lo que era natural se convirti&oacute; en un importante atributo de la feminidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la bot&aacute;nica aplicada permiti&oacute; un despliegue t&eacute;cnico ins&oacute;lito, parad&oacute;jicamente sirvi&oacute; para consolidar a&uacute;n m&aacute;s el foso ideol&oacute;gico entre lo reservado a los varones y las labores asociadas al adorno dom&eacute;stico.
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                El cuadro &#039;La costurera&#039; (1881) de Christian Krohg                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En este periplo hist&oacute;rico, ya cerca del final del libro, aparece el cap&iacute;tulo: <em>&iquest;Un arte revolucionario por naturaleza?</em>. Aqu&iacute; la autora analiza la ruptura provocada gracias a las vanguardias del siglo XX. Parker explica c&oacute;mo movimientos como Dad&aacute;, el Surrealismo o el Constructivismo ruso acudieron al textil para detonar las jerarqu&iacute;as acad&eacute;micas y de clase.
    </p><p class="article-text">
        Como evoca la autora citando las palabras de la interiorista suiza Sophie Taeuber y el artista Hans Arp en 1915: &ldquo;Quer&iacute;amos combatir el materialismo y la sobreintelectualizaci&oacute;n [...] Busc&aacute;bamos un arte an&oacute;nimo y colectivo&rdquo;. En esa misma l&iacute;nea, pioneras del arte de vanguardia como Sonia Delaunay convirtieron la t&eacute;cnica del hilo y la tela en un motor conceptual de primer orden, allanando el terreno para la eclosi&oacute;n del arte textil en los a&ntilde;os setenta.
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de Rozsika Parker estuvo guiada por el empe&ntilde;o de restaurar el lugar de las mujeres en la historia del arte y la cultura. En 1973 fund&oacute;, junto a la historiadora Griselda Pollock, el Colectivo de Historia del Arte Feminista, alianza de la que nacer&iacute;a en 1981 uno de los textos historiogr&aacute;ficos m&aacute;s influyentes del siglo pasado: <em>Viejas maestras: Mujeres, arte e ideolog&iacute;a</em>, donde explicaron c&oacute;mo el estereotipo de g&eacute;nero hab&iacute;a segregado la producci&oacute;n art&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en las p&aacute;ginas finales de <em>La puntada subversiva</em>, Parker advierte c&oacute;mo el desprecio hacia la aguja florece en cuanto esta pretende salirse del rol dom&eacute;stico y ocupar otros espacios de creaci&oacute;n, se&ntilde;alando que en el discurso del arte provoca risa el bordado practicado &ldquo;fuera de su lugar&rdquo; e ilustra la fortaleza de las &ldquo;divisiones por g&eacute;nero dentro de la sociedad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el panorama contemporáneo, creadoras de distintas generaciones han colocado el tejido en el centro del discurso de los museos, utilizando trapos, telas viejas y diarios cosidos a mano para articular la memoria corporal y la confesión autobiográfica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por fortuna hoy, en el panorama contempor&aacute;neo, creadoras de distintas generaciones han colocado el tejido en el centro del discurso de los museos, utilizando trapos, telas viejas y diarios cosidos a mano para articular la memoria corporal y la confesi&oacute;n autobiogr&aacute;fica. Esta genealog&iacute;a se prolonga en la obra de artistas como Aram Han Sifuentes, Ghada Amer o Lubaina Himid, quienes utilizan la aguja y el hilo para denunciar la precariedad laboral, las din&aacute;micas migratorias, el impacto de la moda r&aacute;pida o la huella del colonialismo.
    </p><p class="article-text">
        Incluso, m&aacute;s all&aacute; de un recurso art&iacute;stico o de protesta, otras creadoras experimentan artes mixtas con la tela como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/bea-lema-dibujante-normalizado-terapia-trastornos-severos-delirios-siguen-tabu_1_11684111.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bea Lema</a> que lleva el arte del bordado a la narrativa gr&aacute;fica porque &ldquo;dibujar bordando&rdquo;. Convierte la tela en lo que ser&iacute;a papel y el hilo en un trazo con el que explora el estigma de las creencias anticuadas y la memoria familiar. La artista utiliza una t&eacute;cnica particular, con el hilo negro borda sobre el pasado y con hilos de color enfatiza en momentos hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Esta vitalidad confirma la certera conclusi&oacute;n de Rozsika Parker cuando argumenta que, frente a siglos de contenci&oacute;n, las mujeres &ldquo;se las han apa&ntilde;ado para crear significados propios dentro del propio medio destinado a inculcar la abnegaci&oacute;n&rdquo;, ratificando que las fronteras del arte y la figura del artista &ldquo;no son fijas: han cambiado a lo largo de los siglos y se pueden seguir transformando en el futuro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Benavent]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/hilo-aguja-peligrosas-herramientas-subversivas-atentaron-sistema_1_13442414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hilo y la aguja: las peligrosas herramientas subversivas que atentaron contra el sistema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Arte,Feminismo,Cultura,Historia,Mujer,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El director de periódico y ministro socialista capturado por la Gestapo que pidió que su fusilamiento no produjera "rencor"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/director-periodico-ministro-socialista-capturado-gestapo-pidio-fusilamiento-no-produjera-rencor_1_13447515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f96c9c83-ea81-4925-9aab-6afbc1706d75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x269y270.jpg" width="1200" height="675" alt="El director de periódico y ministro socialista capturado por la Gestapo que pidió que su fusilamiento no produjera &quot;rencor&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador Luis Sala recupera en una biografía a Julián Zugazagoitia, uno de los intelectuales de izquierdas más importantes de la República, que se despidió con una emocionante carta antes de su asesinato en Madrid: "Tampoco quiero que con mi piel agujereada se hagan tambores de desquite"</p><p class="subtitle">Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo
</p></div><p class="article-text">
        Lo fue todo en la pol&iacute;tica y en la cultura de hace un siglo, pero hoy su huella permanece en un indignante silencio. Juli&aacute;n Zugazagoitia Mendieta (Bilbao, 1899 - Madrid, 1940) fue concejal, diputado y m&aacute;s tarde ministro de la Gobernaci&oacute;n &mdash;ahora se le denomina de Interior&mdash; durante un a&ntilde;o de la Guerra Civil. Pero m&aacute;s all&aacute; de sus cargos p&uacute;blicos, Zuga, como lo llamaban sus allegados, dirigi&oacute; durante a&ntilde;os El Socialista, &oacute;rgano de prensa del PSOE que lleg&oacute; a vender 70.000 ejemplares; public&oacute; novelas de realismo social; escribi&oacute; las biograf&iacute;as de Pablo Iglesias y de Tom&aacute;s Meabe; y dej&oacute; para las siguientes generaciones un libro clave: Guerra y vicisitudes de los espa&ntilde;oles (Tusquets), una de las cr&oacute;nicas m&aacute;s l&uacute;cidas, ecu&aacute;nimes y brillantes sobre el conflicto. 
    </p><p class="article-text">
        El historiador Luis Sala (Bilbao, 1968) ha rescatado la figura de Zuga en una reciente biograf&iacute;a: <em>Juli&aacute;n Zugazagoitia. Sin rencor, vida y muerte de un periodista socialista</em> (Betagarri Liburuak), donde repasa una trayectoria que concluy&oacute; tr&aacute;gicamente con la detenci&oacute;n del l&iacute;der republicano en Par&iacute;s por la Gestapo y con su posterior juicio y fusilamiento en Madrid. &ldquo;Tal vez&rdquo;, opina Luis Sala en una charla con elDiario.es, &ldquo;aquellos que deber&iacute;an haberse ocupado de mantener su memoria no calibraron la verdadera talla de Zuga&rdquo;. &ldquo;La dictadura oblig&oacute; al exilio de su viuda y de sus cinco hijos y la dispersi&oacute;n familiar desdibuj&oacute; tambi&eacute;n su recuerdo. Como tantos otros vencidos de la guerra, Zuga quiso que se contara aquella &eacute;poca, pero sin rencor, tal como mostr&oacute; en su &uacute;ltima carta antes de morir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Hijo de un veterano militante socialista bizkaitarra, Juli&aacute;n se aline&oacute; con la izquierda desde bien joven, al tiempo que segu&iacute;a cultivando su pasi&oacute;n por el periodismo y la literatura. Hombre muy de partido, pero moderado y de talante conciliador, supo sortear los litigios constantes en el seno del PSOE y, de hecho, actu&oacute; muchas veces como puente entre Indalecio Prieto y Juan Negr&iacute;n, pesos pesados de la &eacute;poca republicana. Ese car&aacute;cter de consenso, unido a su gran capacidad de an&aacute;lisis y su vibrante estilo, le sirvieron para ocupar la direcci&oacute;n de El Socialista entre 1932 y 1937 tras destacar con colaboraciones en otros medios, como El Liberal de Bilbao donde comenz&oacute; su carrera. De pelo muy corto, con gafas en forma de quevedos, mirada seria y resuelta, enfundado en chaquetas con corbata o pajarita, en ocasiones tocado con una boina, Juli&aacute;n Zugazagoitia respond&iacute;a al perfil f&iacute;sico de tantos y tantos intelectuales que abrazaron la causa republicana.
    </p><h2 class="article-text">Orden y legalidad republicanas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Practic&oacute;&rdquo;, relata Luis Sala, &ldquo;un periodismo militante, como no pod&iacute;a ser de otro modo, pero Zugazagoitia nunca fue un tipo sectario o radical, sino m&aacute;s bien un pol&iacute;tico &iacute;ntegro. Quiz&aacute; esas fueron razones que aconsejaron a Juan Negr&iacute;n para nombrarlo ministro de la Gobernaci&oacute;n, uno de los cargos m&aacute;s complicados sin duda en tiempos de guerra. La Rep&uacute;blica necesitaba poner orden en la retaguardia y limpiarla de quintacolumnistas, a la vez que trataba de imponer el principio de legalidad frente a los elementos m&aacute;s incontrolados del bando republicano&rdquo;. En opini&oacute;n de su bi&oacute;grafo, Zuga no fue responsable del asesinato de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/asesinato-andreu-nin-archivos-urss_1_8429717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andreu Nin</a>, l&iacute;der del POUM, un partido marxista y antiestalinista, a manos de agentes sovi&eacute;ticos. Aquel crimen deriv&oacute; en una de las mayores crisis en el bloque republicano en toda la guerra. El historiador Salas achaca a algunos colaboradores del ministro Zugazagoitia la ejecuci&oacute;n de Nin en junio de 1937. Sea como fuere, Zuga intent&oacute; recuperar la legalidad y el orden durante el a&ntilde;o que estuvo al frente de Gobernaci&oacute;n y neutralizar a los fascistas emboscados en las capitales republicanas que actuaban como una quinta columna.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d6f16545-7332-4538-8fc4-01cf35a02a93_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ahora bien, antes de esos convulsos a&ntilde;os treinta Juli&aacute;n pudo dedicarse con m&aacute;s tiempo y empe&ntilde;o a la literatura y as&iacute; public&oacute; algunas novelas que prefiguraron el realismo social como<strong> </strong><em>Una vida an&oacute;nima</em>, en 1927; o una biograf&iacute;a de referencia de Pablo Iglesias, el fundador del PSOE aparecida en 1925, el a&ntilde;o del fallecimiento del hist&oacute;rico l&iacute;der. Luis Sala, desde la perspectiva de un experto en el socialismo de la &eacute;poca, explica que la publicaci&oacute;n de la biograf&iacute;a del que llamaban cari&ntilde;osamente &ldquo;el abuelo&rdquo; se convirti&oacute; en un best-seller entre las filas de la izquierda. Por todo ello, no tiene dudas Sala en colocar a Zugazagoitia a la altura de maestros del periodismo de aquel periodo como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/editor-descubrio-chaves-nogales-encuentra-nuevos-relatos-periodista-firmados-seudonimos_1_13254892.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Chaves Nogales</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Zuga fue un periodista y escritor de primera divisi&oacute;n y para ello basta leer su obra cumbre, <em>Guerra y vicisitudes de los espa&ntilde;oles, </em>reeditada en 2001, que se public&oacute; por entregas en el diario La Vanguardia de Buenos Aires poco despu&eacute;s del final de la Guerra Civil cuando el autor se encontraba exiliado en Par&iacute;s. Narrado en primera persona, desde el compromiso republicano y democr&aacute;tico, pero objetivo y no sesgado, este libro deber&iacute;a ser de obligada lectura para todos los estudiantes de Bachillerato&rdquo;, afirma su bi&oacute;grafo.
    </p><h2 class="article-text">Exilio, fusilamiento y mensaje</h2><p class="article-text">
        A pesar de la escasa bibliograf&iacute;a existente sobre el que fuera director de El Socialista, Luis Sala ha rastreado la vida y obra de su paisano en peri&oacute;dicos, archivos y tambi&eacute;n en los testimonios de algunos de sus descendientes. Una fundamental parte de su libro est&aacute; centrada en el exilio de Zuga a Par&iacute;s tras la victoria franquista y en su posterior detenci&oacute;n por la Gestapo, a instancias de la polic&iacute;a franquista, al igual que ocurri&oacute; con otros dirigentes republicanos como el presidente de la Generalitat catalana, Llu&iacute;s Companys; o el director teatral y cu&ntilde;ado de Aza&ntilde;a, Cipriano Rivas Cherif. El exjefe del Estado, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/legado-azana-interior-caja-letras-instituto-cervantes_1_11951276.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Aza&ntilde;a</a>, falleci&oacute; en Montauban en noviembre de 1940 precisamente huyendo de la Gestapo. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Zugazagoitia tal vez pec&oacute; el periodista de exceso de confianza o de ingenuidad o quiz&aacute; nadie le avis&oacute; del peligro real. Lo cierto es que fue detenido por la Gestapo a finales de julio de 1940, un mes despu&eacute;s de la entrada de los nazis en la capital francesa, y conducido de inmediato a Madrid. Su bi&oacute;grafo se&ntilde;ala bien a las claras a los responsables de la captura de Juli&aacute;n: &ldquo;En primer lugar, Pedro Urraca, un polic&iacute;a franquista que se jactaba de ser un cazador de rojos. En segundo lugar, el conde de Mayalde, una figura clave en la represi&oacute;n de la posguerra y m&aacute;s tarde premiado con la alcald&iacute;a de Madrid que ostent&oacute; entre 1952 y 1965. Pero los responsables &uacute;ltimos fueron el ministro Ram&oacute;n Serrano S&uacute;&ntilde;er y, por descontado, el mism&iacute;simo dictador Francisco Franco&rdquo;. Ya como prisionero en Madrid, en una farsa de juicio sumar&iacute;simo, fue condenado Zugazagoitia a la pena de muerte. Pero el historiador y bi&oacute;grafo Luis Sala lamenta hoy que mientras Catalu&ntilde;a no ha dejado de honrar la memoria de Companys, el resto de Espa&ntilde;a ignore la trayectoria y el tributo de Zugazagoitia.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los desesperados esfuerzos de amigos y familiares adictos al nuevo r&eacute;gimen para que se le conmutara la pena, fue fusilado al amanecer del 9 de noviembre de 1940 en la tapia del cementerio de la Almudena. Entre las personalidades que abogaron en su favor se hallaba, por ejemplo, el escritor conservador Wenceslao Fern&aacute;ndez Fl&oacute;rez, que le deb&iacute;a la vida a la intercesi&oacute;n de Zugazagoitia durante la guerra. Sin embargo, todo fue in&uacute;til y de nada hab&iacute;a servido la generosidad y compasi&oacute;n de Juli&aacute;n con muchos falangistas durante el asedio de Madrid. Fiel a sus ideas, pero socialista y humanista hasta el final, la carta de despedida que el periodista escribi&oacute; para su mujer, Julia Ruiz, y para sus cinco hijos horas antes de ser fusilado revela un car&aacute;cter alejado de cualquier revanchismo en un hermoso mensaje dirigido a las generaciones futuras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la altura de mi cari&ntilde;o&rdquo;, escribi&oacute; este desgraciadamente olvidado pol&iacute;tico e intelectual, &ldquo;te pido que mi muerte no sea cultivada como un motivo de rencor. Tampoco quiero que con mi piel agujereada se hagan tambores de desquite. Me basta con el cultivo tierno que entre todos vosotros hag&aacute;is de mi memoria o mi doctrina moral, de la que no estoy arrepentido. Ha consistido en hacer el bien, en no herir a nadie, olvidando del mejor grado las ofensas que haya podido recibir&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/director-periodico-ministro-socialista-capturado-gestapo-pidio-fusilamiento-no-produjera-rencor_1_13447515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El director de periódico y ministro socialista capturado por la Gestapo que pidió que su fusilamiento no produjera "rencor"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,PSOE,Biografías,Ensayos,Periodistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que aprendimos sobre el fuego no nos preparó para las llamas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aprendimos-fuego-no-preparo-llamas_1_13419763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0529c58-8e11-4186-82f5-1590f69d56fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que aprendimos sobre el fuego no nos preparó para las llamas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La literatura y el cine llevan tiempo brindándonos ejemplos de lo que generan los incendios, reflejando también como son capaces de fascinarnos y aterrorizarnos a la vez</p><p class="subtitle">Cuando unos pendientes para lucir en una alfombra roja esconden un expolio
</p></div><p class="article-text">
        Oliver llora frente a la chimenea del sal&oacute;n de su casa. Su mirada est&aacute; a la vez perdida y concentrada. Las llamas parecen ser el &uacute;nico consuelo para su coraz&oacute;n roto. Su gran amor, Elio, acaba de contarle por tel&eacute;fono que se va a casar. Est&aacute; devastado, derrotado, triste. En ese momento solo le sale vincularse, comunicarse, con el fuego. Solo escucha su crepitar, como si este le abrazara. El &uacute;nico capaz de representar lo destrozado que se siente por dentro, pose&iacute;do por una pena en combusti&oacute;n, hecho cenizas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; concluye una de las pel&iacute;culas m&aacute;s hermosas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/call-your-name-amor-gay-necesaria_1_2825649.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Call Me By Your Name</em></a>, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/luca-guadagnino-cineasta-politicas-identitarias-son-modas-consumo-interesa-deseo_1_9741605.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luca Guadagnino</a>. No es la &uacute;nica en la que el fuego, una chimenea, una hoguera o un incendio aparecen como un personaje m&aacute;s. Como s&iacute;mbolo, poder, met&aacute;fora, como una imponente realidad que genera fascinaci&oacute;n y terror al mismo tiempo, que arrasa y atrapa, que lo puede todo. Como los incendios que cada verano &ndash;incluido por supuesto este&ndash; destruyen, obligan a personas a desplazarse, se cobra vidas, genera despliegues de bomberos, pone todo en riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        Una <em>historia</em> que se repite anualmente, y que sin embargo, cuando llega el invierno y bajan las temperaturas, se cierra. Como un libro, como una pel&iacute;cula, como una puerta. Pero no. Siempre vuelven.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Timothée Chalamet, iluminado por las llamas en &#039;Call Me by Your Name&#039;"
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            <span class="title">
                Timothée Chalamet, iluminado por las llamas en &#039;Call Me by Your Name&#039;                            </span>
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        En la literatura, tanto en ficci&oacute;n como ensayo, hay ejemplos que han ido dejando por escrito las causas de los incendios, reflexiones sobre las consecuencias, que lo han usado como elemento narrativo, que han dejado patente c&oacute;mo es la labor de los equipos que se encargan de mitigarlos, que han ido m&aacute;s all&aacute; para explicar que debemos cambiar nuestra relaci&oacute;n con ellos, porque &ldquo;han llegado para quedarse&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute; nos sigue sorprendiendo, nos volvemos a sentir indefensos, temerosos e hipnotizados ante las llamas. Como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/oliver-laxe-sumerge-cannes-rave-politica-e-hipnotica-sirat-identifico-gesto-salvaje-raveros_1_12303932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oliver Laxe</a> mostr&oacute; en su pel&iacute;cula <em>O que arde</em> en 2019, con la historia de Amador, un pir&oacute;mano que regresaba a casa tras haber cumplido una condena por provocar un incendio.
    </p><p class="article-text">
        Quien explica que estas cat&aacute;strofes van a seguir siendo algo &ldquo;cotidiano&rdquo; es V&iacute;ctor S&aacute;enz-Diez, que tras trabajar m&aacute;s de diez a&ntilde;os como bombero forestal, decidi&oacute; lanzar una colecci&oacute;n dentro de su editorial Pepitas de Calabaza, dedicada a esta tem&aacute;tica. Habl&aacute;ndolo con un compa&ntilde;ero, llegaron a la conclusi&oacute;n de que en Estados Unidos hab&iacute;a m&aacute;s literatura y ensayos al respecto, pero que faltaba contenido en castellano.
    </p><p class="article-text">
        Su primera aportaci&oacute;n fue la traducci&oacute;n de <em>La monta&ntilde;a en llamas</em>, de Norman Maclean, la narraci&oacute;n del peor desastre en la historia del Servicio Forestal de EEUU, cuando en 1949, una cuadrilla de paracaidistas, los <em>smokejumpers</em>, se lanz&oacute; sobre un incendio forestal en Montana. Dos horas despu&eacute;s, todos menos tres hab&iacute;an muerto o sufrido quemaduras mortales debido a un <em>blowup</em> que arras&oacute; todo lo que encontraron a su paso. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b9f446f7-2b18-45ad-b73d-f2170d01d21f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Siguieron con <em>Hermano fuego</em>, testimonio en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/bombero-escribio-carta-viral-fuego-arrasa-paisaje-infancia-luchamos-no-hemos-visto_1_13412219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera persona</a> del bombero forestal <a href="https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/bomberos-parche-no-solucion_128_10140993.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ra&uacute;l Vicente</a>; y <em>Viaje a las mujeres de fuego</em>, en el que la periodista Franca Velasco recopil&oacute; sus reportajes sobre las mujeres que trabajan en los dispositivos forestales. Tambi&eacute;n lanzaron el manual <em>OACEL</em>, sobre el protocolo que se emplea para combatir los incendios. En septiembre ver&aacute; la luz un nuevo volumen del investigador Stephen J. Pyne, <em>El Piroceno, </em>que propone un enfoque centrado en el fuego para entender c&oacute;mo el ser humano sigue modelando la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Para el editor era importante publicar libros que fueran de inter&eacute;s tanto para quienes trabajan en los dispositivos como los que no, y para paliar &ldquo;la falta de concienciaci&oacute;n&rdquo; y desinformaci&oacute;n: &ldquo;Intentamos dar puntos de vista reales contra los bulos que hay en redes, y esta sensaci&oacute;n de que todo el mundo opina&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Lo que subyace a los incendios</h2><p class="article-text">
        Al investigador y cineasta Alejandro Pedregal le llam&oacute; la atenci&oacute;n la pr&aacute;ctica simultaneidad con la que se produjeron los incendios de Pedr&oacute;g&atilde;o Grande en Portugal, la Galer&iacute;a Nicolini de Lima (Per&uacute;) y la torre Grenfell en Londres en 2017. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asistimos a incendios cada vez m&aacute;s devastadores y tendemos a interpretarlos como fen&oacute;menos aislados, casi naturales o accidentales&rdquo;, explica a elDiario.es sobre lo que fue descubriendo a medida que fue ahondando en este tema, al ser cada vez m&aacute;s evidente que detr&aacute;s de las llamas hab&iacute;a &ldquo;procesos hist&oacute;ricos mucho m&aacute;s profundos&rdquo;. En concreto, la mercantilizaci&oacute;n de la naturaleza, la reorganizaci&oacute;n del territorio seg&uacute;n criterios de rentabilidad, la fractura entre campo y ciudad y las desigualdades que determinan qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s expuesto al desastre.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1c7eb63e-f56c-4ff4-bb14-14fd72123c6f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El resultado de sus indagaciones lo plasm&oacute; en <em>Incendios: Una cr&iacute;tica ecosocial del capitalismo inflamable</em> (Verso Libros). Para Alejandro Pedregal, el fuego le permit&iacute;a alumbrar la forma en la que el capitalismo reorganiza continuamente la sociedad y la naturaleza &ldquo;al servicio de la producci&oacute;n y acumulaci&oacute;n del capital, hasta volverlas estructuralmente inflamables&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El investigador expuso en su texto que cuando se producen cat&aacute;strofes como los incendios, se habla mucho sobre ellos, y cuestiones como &ldquo;el abandono del territorio rural, el cambio clim&aacute;tico&rdquo;, que considera muy relevantes; pero lamenta que se acabe pasando por alto la &ldquo;organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, ecol&oacute;gica y pol&iacute;tica&rdquo; de las sociedades, &ldquo;m&aacute;s a&uacute;n cuando las brasas se apagan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El periodista Juan Navarro, autor de <em>Los rescoldos de la Culebra</em> (Libros del K.O.) responde al tel&eacute;fono en mitad de la cobertura de los <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/sociedad/incendio-avila-supera-noche-tranquila-centra-vigilancia-columnas-humo-valle-iruelas_1_13416926.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incendios de &Aacute;vila</a>, en un par&oacute;n para refrescarse. En su caso escribi&oacute; el libro tras su experiencia informando sobre los incendios que arrasaron Zamora en el verano de 2022. Fue la manera de poder reflejar que detr&aacute;s de los d&iacute;as de horror generados por las llamas, &ldquo;hay un componente de cambio clim&aacute;tico y de despoblaci&oacute;n&rdquo; sobre el que consideraba importante hablar.
    </p><p class="article-text">
        Para el periodista es relevante que a trav&eacute;s de unas p&aacute;ginas se puedan &ldquo;despertar emociones, y que alguien que sea de A Coru&ntilde;a o Alicante, que le pueda ser indiferente un fuego en concreto, diga 'qu&eacute; drama m&aacute;s grande'&rdquo;. Y poder as&iacute; acercar la realidad con la que se convive en zonas que &ldquo;tan fuera del circuito medi&aacute;tico, muchas veces abandonadas, sobre las que a nadie le importa qui&eacute;n se est&aacute; quemando, si no hay ovejas, internet o consultorios m&eacute;dicos, o se bajen frecuencias de los trenes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La fascinaci&oacute;n por el fuego</h2><p class="article-text">
        La escritora Marian Peyr&oacute; decidi&oacute; acercarse a las llamas desde la ficci&oacute;n, en su novela <em>Los incendios</em> (Alianza), en la que abord&oacute; tanto los reales como los que asolan a los personajes principales. Su libro sigue a Cristina, una chica que vuelve al pueblo donde va todos los veranos, pero esta vez de forma distinta, ya que ha dado el paso de la infancia a la adolescencia, y quiere enamorarse. &ldquo;Se cruza con alguien y se desatan muchas pasiones y fuego en ella&rdquo;, comenta la autora. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6824d023-125d-4e51-a3d2-faf6916dded1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a que el lector sintiera que todo pod&iacute;a prender, que no era algo que fuera a extinguirse por s&iacute; solo&rdquo;, a&ntilde;ade sobre c&oacute;mo el fuego se convirti&oacute; en un elemento perfecto para generar tensi&oacute;n, tanto desde la que se vive en el pueblo que teme cada ma&ntilde;ana que el incendio haya llegado a su localidad; como el que los habitantes experimentan en sus carnes por sus experiencias personales. 
    </p><p class="article-text">
        Peyr&oacute; recuerda que la conexi&oacute;n del ser humano con las llamas se remonta a los inicios de nuestra especie. &ldquo;Crear fuego, hacerlo intencionadamente y controlarlo hizo evolucionar a la humanidad. Los hombres que lo hicieron habr&iacute;an visto esos fen&oacute;menos naturales, ver caer un rayo y que a consecuencia de &eacute;l se produjera un incendio&rdquo;, une con lo que en las &uacute;ltimas semanas ha ocurrido con los incendios en Espa&ntilde;a: &ldquo;La situaci&oacute;n de medirse con algo tan salvaje y poderoso es lo que nos fascina y aterroriza a la vez&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El investigador Alejandro Pedregal recuerda tambi&eacute;n que la atracci&oacute;n del fuego nos acompa&ntilde;a desde nuestro origen. &ldquo;Gracias a &eacute;l cocinamos, transformamos materiales, organizamos el espacio y desarrollamos formas de vida comunitaria. En muchas culturas ha simbolizado el alumbramiento del conocimiento secular que debe conducir a la emancipaci&oacute;n, a la liberaci&oacute;n de creencias y supersticiones&rdquo;, describe. Tambi&eacute;n apunta que el fuego ocupa un lugar &ldquo;muy particular&rdquo; dentro del imaginario cultural: &ldquo;Produce miedo porque puede representar la destrucci&oacute;n que subyace a la p&eacute;rdida de control, que al mismo tiempo ejerce una enorme fascinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                John Travolta, bombero héroe en la película &#039;Brigada 49&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En esta fascinaci&oacute;n no solo opera el fuego en s&iacute;. El editor V&iacute;ctor S&aacute;enz-Diez valora que bebe mucho de la cultura norteamericana, que muestra a los bomberos &ldquo;como h&eacute;roes, como si luchar contra el fuego fuera una guerra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, Hollywood ha hecho bien de negocio de ello, con pel&iacute;culas como <em>El coloso en llamas</em> (John Guillermin, 1974), <em>Brigada 49</em> (Jay Russell, 2004), <em>Jugando con fuego</em> (Andy Fickman, 2019), <em>Dos en el cielo</em> (Victor Fleming, 1943), <em>Aquellos que desean mi muerte</em> (Taylor Sheridan, 2021), <em>H&eacute;roes en el infierno</em> (Joseph Kosinski, 2017) y <em>World Trade Center</em> (2006).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta idea se tiene que quitar un poco de la cabeza, y tender m&aacute;s a una cultura que conviva con el fuego e incendios, porque contra ambos no se puede hacer mucho m&aacute;s de lo que se est&aacute; haciendo&rdquo;, valora el editor que trabaj&oacute; como bombero forestal, &ldquo;hay que generar medidas estructurales y de gesti&oacute;n, m&aacute;s que de lucha contra los incendios&rdquo;. Y quiz&aacute;s as&iacute;, aupados por los relatos, ya sean escritos o proyectados, preparanos para las llamas, o a que no tengamos que enfrentarnos a ellas m&aacute;s que desde la ficci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aprendimos-fuego-no-preparo-llamas_1_13419763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:31:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que aprendimos sobre el fuego no nos preparó para las llamas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Bomberos forestales,Literatura,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tiranía del cuerpo seco: "El sudor de las mujeres se percibe como un defecto de personalidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-cuerpo-seco-sudor-mujeres-percibe-defecto-personalidad_1_13419024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b667dd30-4f46-450f-a4b7-62280506fc52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x481y244.jpg" width="1200" height="675" alt="La tiranía del cuerpo seco: &quot;El sudor de las mujeres se percibe como un defecto de personalidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Sudor’, la artista visual Mariela Sancari convierte la hiperhidrosis severa en una investigación política y estética que desafía los cánones de la asepsia moderna y el mandato de la productividad capitalista: "No sudar se ha convertido en sinónimo de estar 'bien', equilibrado"</p><p class="subtitle">Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Una joven frente al espejo de su ba&ntilde;o se aplica una capa de maquillaje impecable. En las redes sociales, miles de creadoras de contenido comparten este ritual bajo la etiqueta de la est&eacute;tica <a href="https://www.eldiario.es/era/clean-girls-estetica-portuguesa-obsesion-categorizarse-constantemente_1_12388524.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>clean girl,</em></a><em> </em>un canon que exige piel de porcelana y cabellos perfectamente colocados. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, fuera de c&aacute;mara, el fen&oacute;meno ha provocado que miles de personas, especialmente mujeres, hayan sentido la imperiosa necesidad de recurrir a la intervenci&oacute;n m&eacute;dica: el uso de microinyecciones de toxina botul&iacute;nica en el labio superior, conocido popularmente como b&oacute;tox del bigote, se ha viralizado como el &uacute;ltimo truco para evitar que las gotas de sudor cuarteen la base de maquillaje durante los meses de verano.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia actual pasa por anular por completo una funci&oacute;n fisiol&oacute;gica vital para encajar en el modelo de un cuerpo impermeable y plastificado.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta tiran&iacute;a de la asepsia y la sequedad absoluta, la Editorial Comisura acaba de publicar <a href="https://edicionescomisura.com/producto/sudor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sudor</em></a>, un libro h&iacute;brido de la artista Mariela Sancari (Buenos Aires, 1976), afincada entre Barcelona y Ciudad de M&eacute;xico, que a trav&eacute;s de una propuesta que mezcla el ensayo cr&iacute;tico, el fragmento autobiogr&aacute;fico, la poes&iacute;a y el archivo visual, desplaza el sudor del terreno de lo desagradable hacia una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, afectiva y com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La autora, que confiesa sudar desde que tiene uso de raz&oacute;n, transforma la hiperhidrosis severa que siempre ha padecido en una herramienta de resistencia contra las normas sociales de discreci&oacute;n, limpieza, productividad y control.
    </p><h2 class="article-text">El cuerpo impermeable y productivo</h2><p class="article-text">
        El deseo contempor&aacute;neo de bloquear los poros para mantener una apariencia inalterable responde a din&aacute;micas profundas de control sobre la fisionom&iacute;a humana (y especialmente femenina) que, aunque hay ejemplos desde la antig&uuml;edad, se han intensificado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las <a href="https://www.eldiario.es/era/pincharse-botox-cada-vez-mas-jovenes_1_10302491.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inyecciones de b&oacute;tox</a> en el bigote me parecen un ejemplo m&aacute;s de c&oacute;mo ciertas modas se presentan como h&aacute;bitos de cuidado cuando en realidad representan formas de disciplinamiento hacia nuestros cuerpos&rdquo;, explica Mariela Sancari. &ldquo;Estas inyecciones y otros procedimientos similares son parte de las 'narrativas del bienestar' que patologizan funciones vitales de los cuerpos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el deseo de convertir el cuerpo en una superficie impermeable&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;responde a la l&oacute;gica de producci&oacute;n de subjetividades normativas y tiene una continuidad hist&oacute;rica. Como menciono en el libro, las industrias de cosm&eacute;ticos y productos de higiene no solo venden mercanc&iacute;as para agradar, como desodorantes, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sabor-agradable-zona-intima-cono-no-problema-pesar-anuncios_129_11924313.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duchas vaginales</a> o cremas, sino que prescriben modos de ser y construyen modelos de cuerpos homog&eacute;neos, discretos y aceptables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta b&uacute;squeda de la asepsia se traduce en un mercado que comercializa soluciones para cualquier rastro de humedad biol&oacute;gica, desde parches absorbentes para las axilas hasta tejidos sint&eacute;ticos de alta tecnolog&iacute;a dise&ntilde;ados para repeler el agua. El imperativo es claro: transpirar equivale a perder el control sobre uno mismo, un fallo est&eacute;tico que debe enmendarse de inmediato para no romper la ilusi&oacute;n de perfecci&oacute;n digital y eficiencia laboral.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las inyecciones de bótox en el bigote me parecen un ejemplo más de cómo ciertas modas se presentan como hábitos de cuidado cuando en realidad representan formas de disciplinamiento hacia nuestros cuerpos</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El sesgo de g&eacute;nero en las pol&iacute;ticas de la limpieza</h2><p class="article-text">
        La forma en que la sociedad mira nuestras funciones biol&oacute;gicas, y en particular el sudor, cambia por completo seg&uacute;n el g&eacute;nero. Existe una doble vara de medir muy clara: mientras que en los hombres el sudor se tolera y se asocia con la virilidad, el &eacute;xito deportivo o el trabajo duro, en las mujeres se vigila con lupa. Para ellas, transpirar se etiqueta r&aacute;pidamente como una falta de higiene, un descuido o una p&eacute;rdida de la compostura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el imaginario visual colectivo y desde la primera menci&oacute;n en la Biblia: &lsquo;Te ganar&aacute;s el pan con el sudor de tu frente', el sudor de los hombres se ha asociado con el trabajo esforzado y no solo es bien visto, sino tambi&eacute;n valorado&rdquo;, se&ntilde;ala Sancari. &ldquo;Al de las mujeres, sin embargo, se le ha negado esa lectura y se le vincula con una falta que necesita repararse. El sudor del cuerpo de las mujeres se sigue percibiendo como un defecto de personalidad, una forma de desidia y hasta una falta de respeto hacia las dem&aacute;s. El rigor al que contin&uacute;a sometido el cuerpo de las mujeres es sistem&aacute;tico y la presi&oacute;n social no para de encontrar nuevas maneras de aparecer y presentar nuevas fallas que corregir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El bombardeo publicitario de las marcas de cosm&eacute;ticos y los v&iacute;deos de las<em> influencers</em> en las redes sociales refuerzan esta divisi&oacute;n todos los d&iacute;as. Los anuncios dirigidos a las mujeres plantean la transpiraci&oacute;n como una amenaza vergonzosa, mostrando esa mancha oscura en la ropa como algo que destruye el atractivo f&iacute;sico y la seguridad en una misma. Es una exigencia est&eacute;tica que presiona para tener cuerpos secos.
    </p><h2 class="article-text">Del castigo divino a la m&aacute;quina productiva</h2><p class="article-text">
        Pero para entender c&oacute;mo el sudor se convirti&oacute; en un tab&uacute;, hay que mirar atr&aacute;s, hacia las normas de higiene que transformaron las ciudades en el siglo XIX. En ese momento, dejar ver las humedades del cuerpo pas&oacute; de ser algo normal a considerarse un s&iacute;ntoma de mala educaci&oacute;n o de pereza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mensaje de las campa&ntilde;as publicitarias de desodorantes y productos de 'higiene personal' vinculados al sudor lo contraponen al progreso laboral con frases lapidarias como '&eacute;xito s&iacute;, sudor no'&rdquo;, analiza la autora. &ldquo;Un cuerpo con hiperhidrosis o con sudoraci&oacute;n excesiva se lee como un cuerpo que no sabe regularse y del que es necesario desconfiar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En varios de los ensayos del libro la autora expone la relaci&oacute;n entre sudor, trabajo y productividad. &ldquo;En el siglo XIX, en el contexto del surgimiento del higienismo en Europa, el sudor pas&oacute; de ser una funci&oacute;n fisiol&oacute;gica com&uacute;n a todos a un signo de desorden moral y enfermedad&rdquo;, explica. &ldquo;Aunque se present&oacute; como un proyecto filantr&oacute;pico y m&eacute;dico, el higienismo tambi&eacute;n respond&iacute;a a l&oacute;gicas de control y biopoder. Cambi&oacute; tambi&eacute;n la percepci&oacute;n del olor corporal y desde entonces la correcci&oacute;n social exige que controlemos nuestras emanaciones, sobre todo en los espacios y las actividades relacionadas con el trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa mentalidad sigue muy viva en las empresas actuales. En las oficinas modernas, pasar del calor de la calle o del metro a una reuni&oacute;n implica mantener una temperatura impecable. Si alguien muestra gotas de sudor en una entrevista de trabajo o al exponer un proyecto, se suele interpretar de forma negativa, como si estuviera desbordado por los nervios o fuera incapaz de aguantar la presi&oacute;n profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El sudor de los hombres se ha asociado con el trabajo esforzado y no solo es bien visto, sino también valorado. Al de las mujeres, sin embargo, se le ha negado esa lectura y se le vincula con una falta que necesita repararse</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a de la autonom&iacute;a individual</h2><p class="article-text">
        El empe&ntilde;o por no sudar ha influido tambi&eacute;n decisivamente en la forma en que construimos las casas, las ciudades y las oficinas, donde comenzamos a depender casi por completo del aire acondicionado. Vivimos metidos en burbujas clim&aacute;ticas artificiales que nos a&iacute;slan del tiempo que hace fuera y de los ritmos de nuestra propia biolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos evitando el calor, el fr&iacute;o, la lluvia, el propio clima de nuestro cuerpo. No sudar se ha convertido en sin&oacute;nimo de estar 'bien', equilibrado. Uno de los ensayos del libro parte de la expresi&oacute;n 'aguar la fiesta' para explorar c&oacute;mo el lenguaje asocia lo l&iacute;quido con lo negativo: diluir, desbordar, arruinar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de sus equivalentes en ingl&eacute;s, especialmente <em>killjoy</em>, con su carga violenta del verbo matar, la autora introduce el concepto de Sara Ahmed sobre la &ldquo;feminista aguafiestas&rdquo;: &ldquo;La que se niega a sumarse al consenso social de la felicidad y que, por eso, es vista como quien echa a perder el ambiente&rdquo;, explica Sancari. &ldquo;A partir de ah&iacute;, reflexiono sobre c&oacute;mo la felicidad se ha convertido en un mandato social, una vara con la que se miden las decisiones de vida como correctas o equivocadas. Como menciono en el libro, ser felices supondr&iacute;a permanecer secos. Cuestionar ese mandato y la constante exigencia de no incomodar se lee entonces como un acto l&iacute;quido: algo que salpica, empapa o desborda el orden esperado de las cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese rechazo a los fluidos se nota tambi&eacute;n en las relaciones personales y de pareja, donde mostrar ciertas humedades naturales todav&iacute;a da reparo. En su obra, Sancari cuenta que conoci&oacute; a una mujer que ten&iacute;a el problema contrario, una incapacidad absoluta para transpirar, y que esta le pregunt&oacute; con mucha curiosidad c&oacute;mo lograba gestionar la hiperhidrosis durante los encuentros &iacute;ntimos. El miedo a que nos rechacen viene de lo mucho que nos cuesta aceptar que los cuerpos no son herm&eacute;ticos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En lugar de esconder las marcas de la transpiración, el libro funciona como un objeto de arte en el que la autora ha utilizado su propio sudor para crearlo."
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            <span class="title">
                En lugar de esconder las marcas de la transpiración, el libro funciona como un objeto de arte en el que la autora ha utilizado su propio sudor para crearlo.                            </span>
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        &ldquo;Lo l&iacute;quido y lo fluido representan lo que no se puede controlar ni contener, al menos no del todo&rdquo;, reflexiona Sancari. &ldquo;Pero lo vivo gotea, huele, tiembla, suda. Asumirnos como 'cuerpos de agua' implicar&iacute;a aceptar que estamos formados del mismo material que nuestro entorno y que nuestras humedades se encuentran en constante proceso de intercambio y renovaci&oacute;n. As&iacute; se diluye la fantas&iacute;a de que somos individuos aut&oacute;nomos y autocontenidos: si somos agua, entonces tambi&eacute;n somos porosos, permeables, capaces de mezclarnos con otros cuerpos de formas que no siempre podemos anticipar ni dominar. Hablar de humedecer las relaciones, el t&iacute;tulo de uno de mis ensayos, es en definitiva una manera de politizar los fluidos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El sudor convertido en huella f&iacute;sica</h2><p class="article-text">
        En lugar de esconder las marcas de la transpiraci&oacute;n, el libro funciona como un objeto de arte en el que la autora ha utilizado su propio sudor para crearlo. Sancari entr&oacute; en el cuarto oscuro para crear fotogramas tocando directamente el papel fotogr&aacute;fico con su sudor, consiguiendo unas im&aacute;genes que dejan constancia real de su experiencia. El libro propone mirar esta funci&oacute;n corporal sin asco y sin tratarla como una enfermedad, sino entendi&eacute;ndola como una forma de reconciliarnos con nuestra naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me interesaba con esto es pensar cr&iacute;ticamente el imaginario vinculado al sudor y reflexionar por qu&eacute; algunas formas de representaci&oacute;n visual tienen m&aacute;s peso o aceptaci&oacute;n que otras&rdquo;, explica la artista. &ldquo;Tiene poco tiempo que retom&eacute; mi pr&aacute;ctica anal&oacute;gica, revelando e imprimiendo en el cuarto oscuro. En una de esas ocasiones, decid&iacute; intentar crear un fotograma de mi sudor (fotograf&iacute;as hechas sin c&aacute;mara, generadas a partir del contacto directo del sudor con el papel fotosensible y los qu&iacute;micos) y, para mi sorpresa, s&iacute; result&oacute; en una imagen, fascinante, una mancha amorfa que me abri&oacute; un campo de exploraci&oacute;n muy grande&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mensaje de las campañas publicitarias de desodorantes y productos de &#039;higiene personal&#039; vinculados al sudor lo contraponen al progreso laboral con frases lapidarias como &#039;éxito sí, sudor no&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estos fotogramas la condujeron a una de las preguntas que propone en el libro: &iquest;por qu&eacute; se maravillaba ante la imagen de su sudor en el papel fotogr&aacute;fico y no ante la que aparece en su ropa, en su cara, en el rastro de lo que tocaba? &ldquo;Producir una imagen a partir del encuentro del sudor con el papel fotogr&aacute;fico me ha llevado a pensar en la piel como una superficie sensible, que nos envuelve y comunica con el mundo a la vez que nos muestra. Estos fotogramas buscan ampliar el espectro de lo que puede ser fotografiado y ofrecer una imagen distinta o nueva al repertorio visual del sudor que nos impone el orden social&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Narrar desde lo que no encaja</h2><p class="article-text">
        <em>Sudor</em> es tambi&eacute;n un viaje hacia los recuerdos familiares. En un apartado del libro titulado &ldquo;Mi &aacute;lbum y yo&rdquo;, Sancari revisa las fotos de cuando era peque&ntilde;a para entender c&oacute;mo los rasgos que heredamos y la memoria del cuerpo marcan nuestra autoestima, la forma de vestir, el trabajo y las relaciones con los dem&aacute;s. Su propuesta consiste en aprovechar la sensaci&oacute;n de no encajar en las modas actuales para escribir y pensar con libertad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas que sudamos mucho o tenemos hiperhidrosis sabemos que la asociaci&oacute;n obligada del sudor con el esfuerzo reduce el espectro de la experiencia de sudar&rdquo;, sostiene Sancari. &ldquo;Sabemos que se puede sudar, y lo hacemos, en un rango de circunstancias y situaciones mucho m&aacute;s amplio que no necesariamente supone alg&uacute;n tipo de esfuerzo. Cuando uno est&aacute; inc&oacute;modo, es consciente de los l&iacute;mites del cuerpo con el entorno, tiene mayor claridad de la manera en que no encaja en el ambiente o situaci&oacute;n. La incomodidad de sudar tanto me ha hecho agudamente consciente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En consecuencia&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;dir&iacute;a que es preciso narrar esa incomodidad, hablar de lo que no se ajusta, de lo que no cuadra completamente. Es lo que intent&eacute; hacer en este libro. M&aacute;s all&aacute; de la serie de ensayos que analizan desde diferentes perspectivas el sudor, tambi&eacute;n comparto muchos recuerdos de mi infancia y adolescencia en relatos con fotograf&iacute;as de mi archivo fotogr&aacute;fico familiar. Me he dejado producir por el sudor. Soy una mujer chorreante, l&iacute;quida, inestable, salada, pegajosa, que se desborda&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-cuerpo-seco-sudor-mujeres-percibe-defecto-personalidad_1_13419024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 20:27:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tiranía del cuerpo seco: "El sudor de las mujeres se percibe como un defecto de personalidad"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Ensayos,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué aparece el "marxismo gótico": Frankenstein contra el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aparece-marxismo-gotico-frankenstein-capitalismo_1_13409543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1030174-b195-4fde-9c0e-51eb51cdb455_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148238.jpg" width="1988" height="1118" alt="Por qué aparece el &quot;marxismo gótico&quot;: Frankenstein contra el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lógica depredadora de nuestro sistema económico deja en bandeja el uso del terror para explicarnos el mundo; seguiendo la estela de Jacques Derrida, Mark Fisher, ahondan en esta idea Jon Greenaway y David McNally</p><p class="subtitle">Ni hombres lobo ni vampiros: lo más terrorífico de la literatura es el miedo a quedarte sin casa
</p></div><p class="article-text">
        Desde la publicaci&oacute;n de <em>Frankenstein</em> en 1818, ning&uacute;n otro monstruo ha suscitado tantas interpretaciones filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y culturales como la criatura hecha con pedazos de cad&aacute;veres que imagin&oacute; Mary Shelley. Durante dos siglos ha sido considerada un s&iacute;mbolo de la arrogancia cient&iacute;fica, una advertencia contra los excesos de la t&eacute;cnica, una alegor&iacute;a de la exclusi&oacute;n e incluso una figura anticipatoria de la inteligencia artificial. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, para el marxismo g&oacute;tico, el quid de la cuesti&oacute;n no radica en <em>qu&eacute; </em>es el monstruo, sino en <em>por qu&eacute; </em>el monstruo es, la raz&oacute;n misma de su existencia. Dicho de otro modo, qu&eacute; condiciones de vida llevan a alguien a concebir semejante abominaci&oacute;n. La respuesta, claro, es el capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El capitalismo es una historia de terror&rdquo;, sentencia Jon Greenaway. Tras &eacute;l se esconde &ldquo;una masa de violencia&rdquo; intr&iacute;nseca a su l&oacute;gica depredadora, escribe el doctor en Estudios G&oacute;ticos brit&aacute;nico. Una violencia, no obstante, que pese a sufrirla a diario en nuestras propias carnes muchas veces no sabemos reconocer. 
    </p><p class="article-text">
        Para David McNally, &ldquo;la perversidad del engendro capitalista se halla en su invisibilidad&rdquo;: al erigirse en la &uacute;nica forma que tenemos de entender el mundo &mdash;lo que Mark Fisher llam&oacute; &ldquo;realismo capitalista&rdquo;&mdash;, la excepcional brutalidad del sistema no nos parece tal, sino algo propio del orden natural de las cosas. Y, por tanto, inevitable. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Licántropo&#039; (2027) es la próxima película de Robert Eggers, director de &#039;Nosferatu&#039; (2024)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tiene esto que ver con el monstruo de Frankenstein? Para Greenaway, McNally y el resto de pensadores alineados con el marxismo g&oacute;tico, absolutamente todo. La criatura, como tantas otras entidades que pueblan los relatos de miedo desde finales del XVIII (vampiros, fantasmas, muertos vivientes, lic&aacute;ntropos, casas encantadas), cataliza todo ese horror, lo encarna y lo hace visible. All&iacute; donde el realismo describe un mundo aparentemente normal, lo g&oacute;tico desvela las grietas, las ruinas y la muerte que esa supuesta normalidad necesita esconder. 
    </p><h2 class="article-text">La alianza con lo fant&aacute;stico </h2><p class="article-text">
        En <em>Constelaciones del marxismo g&oacute;tico</em> (&Aacute;peiron, 2026), el profesor de filosof&iacute;a Alfredo L&oacute;pez Pulido define el marxismo g&oacute;tico &mdash;el t&eacute;rmino lo acu&ntilde;&oacute; originalmente Margaret Cohen en <em>Profane illumination</em> (1995)&mdash; como &ldquo;la confluencia entre el pensamiento cr&iacute;tico materialista y las imaginaciones sombr&iacute;as de la tradici&oacute;n g&oacute;tica&rdquo;. O lo que vendr&iacute;a a ser lo mismo, la &ldquo;alianza con lo fant&aacute;stico&rdquo; que McNally exige a la teor&iacute;a cr&iacute;tica. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/84bcb871-c8a2-4dd7-b8c3-8f224bc11688_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        De entrada puede parecer un malabarismo conceptual algo forzado, pero las ra&iacute;ces del marxismo g&oacute;tico son mucho m&aacute;s antiguas de lo que su llamativo nombre sugiere. El propio Marx, sin ir m&aacute;s lejos, recurri&oacute; muchas veces al imaginario de lo h&oacute;rrido en sus textos. El comienzo del <em>Manifiesto comunista</em> est&aacute; protagonizado por un ectoplasma que recorre Europa, &ldquo;el fantasma del comunismo&rdquo;, y en <em>El capital</em> las mercanc&iacute;as se convierten en objetos embrujados, el dinero adquiere poderes sobrenaturales y el capital se presenta como un vampiro que &ldquo;vive chupando trabajo vivo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No son meros ornamentos ret&oacute;ricos. Para Marx, el capitalismo produce una realidad que escapa a toda comprensi&oacute;n racional: relaciones sociales que se presentan como propiedades de las cosas, objetos que gobiernan a quienes los producen y una riqueza que parece reproducirse por s&iacute; misma al tiempo que mantiene entre sombras la explotaci&oacute;n sobre la que se sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Walter Benjamin, por su parte, identific&oacute; los escombros de las revoluciones fracasadas y los cuerpos de los derrotados enterrados bajo las promesas del progreso; restos que siguen acech&aacute;ndonos, embrujando el presente. Son los mismos fantasmas a los que Jacques Derrida dedic&oacute; <em>Espectros de Marx</em> (1993) y que Mark Fisher insert&oacute; en la cr&iacute;tica cultural mediante su reformulaci&oacute;n pop de la hauntolog&iacute;a, la ciencia de lo espectral enunciada por el franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Poner en valor todas estas declinaciones fant&aacute;sticas constituye la principal aportaci&oacute;n del marxismo g&oacute;tico al pensamiento pol&iacute;tico contempor&aacute;neo: una apertura del materialismo cient&iacute;fico a la participaci&oacute;n de lo m&aacute;gico y lo simb&oacute;lico. 
    </p><h2 class="article-text">Lo que no puede ocultarse</h2><p class="article-text">
        No extra&ntilde;a que el marxismo g&oacute;tico haya encontrado un terreno especialmente f&eacute;rtil en el siglo XXI. La crisis financiera de 2008, la precarizaci&oacute;n del trabajo, la emergencia clim&aacute;tica o la expansi&oacute;n de las tecnolog&iacute;as digitales han reforzado la sensaci&oacute;n de habitar un mundo dominado por fuerzas sobrenaturales que parecen escapar a cualquier control democr&aacute;tico. El sistema parece haberse convertido en una casa encantada de la que nadie encuentra la salida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/23aabddf-6e94-4ca5-9025-f87edf0e8895_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La persistencia de lo g&oacute;tico explica en buena medida nuestra relaci&oacute;n con nuestra incertidumbre. Las sociedades modernas se definieron a s&iacute; mismas mediante promesas de superaci&oacute;n: de la superstici&oacute;n mediante la raz&oacute;n, de la escasez mediante el progreso, de la violencia mediante la civilizaci&oacute;n, de la desigualdad mediante la emancipaci&oacute;n. Con todo, muchas de estas promesas permanecen incumplidas. Los tropos g&oacute;ticos expresan precisamente esta situaci&oacute;n, en tanto que huellas de lo no superado.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el actual <em>boom</em> del cine de terror y los <em>creepypasta</em> de internet, la imbricaci&oacute;n de las historias de miedo con el sentir ansioso y depresivo que domina la &eacute;poca, resulta m&aacute;s que sintom&aacute;tico. Cuando no sabemos explicarnos la angustia a trav&eacute;s de un entendimiento profundo de lo real, los monstruos sirven para dar salida a todo el malestar acumulado. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1af82b7c-723f-4e85-b7cb-e2c56ba0377e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el inter&eacute;s por este tipo de lectura ha comenzado a consolidarse. Las traducciones al castellano de <em>Monstruos del mercado</em> (Levanta Fuego, 2022) de McNally y de <em>Capitalismo: una historia de terror</em> (Mutatis Mutandis, 2024) de Greenaway, as&iacute; como los trabajos de investigadores como Alfredo L&oacute;pez Pulido, han contribuido a introducir un marco de an&aacute;lisis que hasta hace pocos a&ntilde;os apenas circulaba fuera del &aacute;mbito anglosaj&oacute;n. La singularidad de cada uno de estos autores pone de manifiesto que, antes que una escuela cerrada, el marxismo g&oacute;tico funciona como una sensibilidad com&uacute;n: una forma de examinar la cultura popular, la literatura y el cine para descubrir aquellas contradicciones y violencias que el capitalismo pretende camuflar. Reconocerlas y hacerlas inc&oacute;modas ser&iacute;a el primer paso para cambiarlo.
    </p><h2 class="article-text">'Monstruas' del patriarcado</h2><p class="article-text">
        De todos los &aacute;mbitos m&aacute;s all&aacute; del marxismo estricto en los que se ha extendido la perspectiva g&oacute;tica, su comuni&oacute;n con el feminismo ha sido especialmente fecunda. De Mariana Enr&iacute;quez a Charlotte Perkins Gilman, muchas autoras de ficci&oacute;n han recurrido a las figuras monstruosas &mdash;brujas, vampiras, fantasmas o dobles&mdash; para pensar formas espec&iacute;ficas de violencia vinculadas al g&eacute;nero, la reproducci&oacute;n o el trabajo de cuidados. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de representar simples desviaciones, la rareza de las monstruas expresa las tensiones secretas sobre las que se sostiene el orden patriarcal. De nuevo, lo an&oacute;malo se transforma en un dispositivo cr&iacute;tico capaz de exponer aquello que la normalidad necesita expulsar para afirmarse: los trabajos invisibles, los cuerpos ind&oacute;ciles, los deseos no normativos, las memorias reprimidas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;¡La novia!&#039; (2026), dirigida por Maggie Gyllenhaal                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, la bruja remite a la persecuci&oacute;n de los saberes femeninos y al disciplinamiento del cuerpo reproductivo; la vampira subvierte las expectativas asociadas a la feminidad pasiva; la fantasma encarna los traumas que se pretenden clausurar sin haber sido elaborados; la doble pone en cuesti&oacute;n la estabilidad de la identidad y los papeles de g&eacute;nero. Todos estos iconos resisten a los envites del orden patriarcal por silenciar las vidas relegadas al &aacute;mbito dom&eacute;stico, el trabajo de cuidados, la violencia sexual, la explotaci&oacute;n afectiva.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/870241ef-f23e-495e-b432-7dc6a35b7239_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &Iacute;ngrid Guardiola y N&uacute;ria G&oacute;mez Gabriel, autoras de <em>Feminisme g&ograve;tic</em> (H&amp;O), emplean el t&eacute;rmino &ldquo;g&oacute;tico&rdquo; &ldquo;de forma anacr&oacute;nica y <em>queer</em>, para hablar de aquellas emanaciones femeninas de car&aacute;cter sobrenatural, m&oacute;rbido, misterioso, tremendo e incluso abyecto que han resistido el oprobio, la difamaci&oacute;n o la violencia extrema&rdquo;. Lejos de romantizar el sufrimiento, su propuesta reivindica la potencia pol&iacute;tica e imaginativa de la ficci&oacute;n de terror. Las <em>monstruas </em>del feminismo g&oacute;tico, como los monstruos del marxismo g&oacute;tico, devienen formas de resistencia, recuerdos encarnados de la opresi&oacute;n y posibilidades de imaginar otros modos de habitar el cuerpo, el deseo y la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, <em>Frankenstein, </em>como todo lo g&oacute;tico, sigue siendo fundamental. No porque nos hable de un monstruo imaginario, sino porque contin&uacute;a mostrando el car&aacute;cter inquietante de una modernidad que, desde sus or&iacute;genes, ha tenido dificultades para reconocerse a s&iacute; misma sin recurrir a fantasmas y monstruos. Quiz&aacute; ha llegado la hora de amar al alien, como dec&iacute;a Bowie, para que cese la mascarada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Rosell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aparece-marxismo-gotico-frankenstein-capitalismo_1_13409543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué aparece el "marxismo gótico": Frankenstein contra el capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Ensayos,Capitalismo,Terror,Cine de terror,Literatura fantástica,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[15 libros para meter en la maleta este verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano_1_13386049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f7fb735-7acf-4cfa-984d-57be26e7342f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x963y451.jpg" width="1200" height="675" alt="15 libros para meter en la maleta este verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Historias sobre la libido femenina, el sudor, la amistad y la cultura del esfuerzo; entre las recomendaciones con las que esperamos inspiraros para elegir a vuestros compañeros literarios de viaje</p><p class="subtitle">Los actores británicos Benedict Cumberbatch y Benedict Wong alertan del “desastre” que podría suponer la fusión de Paramount y Warner
</p></div><p class="article-text">
        Elegir qu&eacute; libros dedicarle a tu <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano-2025_1_12445536.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verano</a>, o al rev&eacute;s, qu&eacute; verano dedicarle a tus libros, es siempre una tarea complicada; aunque preciosa e inquietante. Encontrar el punto medio entre las historias en las que necesitamos adentrarnos, incluso cuando no hemos podido ni imagin&aacute;rnoslas; los ensayos sobre temas que han podido marcar nuestro d&iacute;a a d&iacute;a como lo mucho o poco que sudamos o la forma en la que nos relacionamos con nuestros trabajos; y los textos que funcionar&aacute;n como una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/voluntad-propia-libro-violador-dejara-manual-instrucciones-actues-victima-perfecta_1_12194363.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bofetada</a>, una patada o un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/guillermo-carazo-rinde-mejor-homenaje-abuela-facunda-fotolibro-alzheimer_1_12856807.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abrazo</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Todos son v&aacute;lidos y tienen potencial de acabar en nuestras maletas y posteriores imaginarios, pero, insistimos, somos conscientes de que elegir entre el vasto mercado editorial es muy complicado. Nos hemos propuesto inspiraros con una lista de 15 t&iacute;tulos &ndash;no todos ellos recientes&ndash; que abordan desde la historia de la libido femenina, los lazos familiares y la cultura del esfuerzo, pasando por el S&aacute;hara Occidental.
    </p><h2 class="article-text">'Una aniquilaci&oacute;n fallida', de Carlota Gurt (C&aacute;psula)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/76fad690-2708-4d8b-be9e-b6628aa66013_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-fuego-reune-cuentos-patrones-orgasmos-hoguera_1_10611499.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlota Gurt</a> advierte en el pr&oacute;logo de esta joya que el texto no fue concebido para ser le&iacute;do, sino para &ldquo;ser dicho, o m&aacute;s bien para ser escuchado y visto&rdquo;. El motivo es que fue una conferencia performativa que ha terminado tomando tambi&eacute;n forma de libro. Y qu&eacute; suerte. La escritora y traductora catalana reconstruye la historia del deseo femenino a trav&eacute;s de los discursos que ha habido sobre la libido de las mujeres, desde la diosa Inana que celebraba su vulva hace 4.000 a&ntilde;os hasta Rousseau y su misoginia ilustrada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay monjas, inquisidores, fil&oacute;sofos y periodistas modernos que a&uacute;n se escandalizan porque una mujer se masturbe cuatro veces en seis meses. El resultado es un ejemplar divertid&iacute;simo y mordaz, que arroja luz sobre de d&oacute;nde salen las delirantes ideas de que las mujeres somos &ldquo;o sexualmente insaciables o unas &ntilde;o&ntilde;as medio fr&iacute;gidas&rdquo;. Adem&aacute;s, tiene una de las mejores dedicatorias posibles: &ldquo;A todos los hombres de los que disfrut&eacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">'Sudor', de Mariela Sancari (Ediciones Comisura)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9a194270-9403-4627-8fd9-2c958af7308c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        S&iacute;, un libro sobre el sudor. La artista argentina Mariela Sancari ha convertido en este libro la <a href="https://www.eldiario.es/era/tiempo-sudo-motivo-esconde-hecho_1_9691142.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hiperhidrosis</a> que padece en una investigaci&oacute;n literaria, visual, afectiva y pol&iacute;tica sobre el cuerpo, la mirada de los otros y las formas de resistencia que nacen de lo inc&oacute;modo. Lo hace desplazando el sudor del terreno de lo desagradable al de lo po&eacute;tico, lo pol&iacute;tico y lo com&uacute;n; y el sudor le acaba llevando a exploraciones sobre la amistad, el trabajo, el cuerpo femenino, la violencia de los anuncios de desodorantes, la intimidad, la verg&uuml;enza y la posibilidad de reconciliarse con aquello que, tiempo atr&aacute;s, nos estigmatiz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El volumen alterna fragmentos autobiogr&aacute;ficos, ensayos, poemas, juegos de lenguaje, y est&aacute; impreso desde el cuerpo, ya que incluye im&aacute;genes producidas por el contacto directo del sudor de la autora con el papel fotosensible. A ello se le suman fotograf&iacute;as de archivo que revelan hasta qu&eacute; punto el sudor, especialmente el de las mujeres, ha sido vigilado, reprimido o medicalizado.
    </p><h2 class="article-text">'Radio Sarajevo', de Tijan Sila (Asteroide)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/42b9901e-d5d4-41cb-8806-29267c027449_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Asteroide es siempre una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/comeras-flores-libros-ano-muestra-maltrato-bulimia-no-son-cosa-adolescentes_1_12792786.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apuesta segura</a>, y de la cosecha de 2026 merece rescatar esta novela autobiogr&aacute;fica sobre la guerra de los Balcanes vista a trav&eacute;s de la mirada de un ni&ntilde;o. Un adolescente que sufre en sus carnes las consecuencias del sitio de Sarajevo en los noventa, al tiempo que la antigua Yugoslavia se desangraba en una guerra fratricida. 
    </p><p class="article-text">
        Vive en un modesto bloque de viviendas y, mientras las bombas caen sobre los tejados y los francotiradores disparan implacables, &eacute;l intenta mantener viva la ilusi&oacute;n de la infancia jugando con sus dos amigos inseparables, buscando algo valioso entre las ruinas y escuchando m&uacute;sica en su preciada radio. <em>Suffragette City</em> de David Bowie era la canci&oacute;n que sonaba cuando se produjeron las primeras explosiones.
    </p><h2 class="article-text">'Un deseo desmesurado de amistad', de H&eacute;l&egrave;ne Giannecchini (Anagrama) </h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a6c0bd57-5b81-4105-8721-f03610080d90_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La doctora en Literatura H&eacute;l&egrave;ne Giannecchini se pregunta en este ensayo c&oacute;mo ser&iacute;a nuestra vida si nuestras amigas tuvieran la misma importancia que nuestros amores, c&oacute;mo ser&iacute;an nuestras familias y qu&eacute; forma adoptar&iacute;an nuestros hogares. A partir de ah&iacute; construye un texto en el que cuenta la historia de la familia que llamamos elegida, a trav&eacute;s de su propio pasado, intercalando fotograf&iacute;as in&eacute;ditas de archivos <em>queer</em>. Con ellos busca expresar el poder pol&iacute;tico de una relaci&oacute;n esencial para el colectivo, m&aacute;s all&aacute; del amor rom&aacute;ntico, el deseo y el sexo; as&iacute; como su capacidad de reinvenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si os interesa el tema de la amistad, no hay nada como el verano y las vacaciones para reivindicar y recrearse en el poder de las amigas, as&iacute; que podr&iacute;ais complementar esta lectura con <em>Peque&ntilde;o tratado sobre la amistad</em> (Tr&aacute;nsito), de Joana D'Alessio y <em>Amiga m&iacute;a</em> (Blackie Books), de <a href="https://www.eldiario.es/era/raquel-congosto-escritora-no-han-preparado-amistad_1_12417076.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Congosto</a>.
    </p><h2 class="article-text">'Muere, pap&aacute;', de Greta Garc&iacute;a con dibujos de Jos&eacute; Toro (Tr&aacute;nsito)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6abef01a-6039-4fb6-bf60-4b30eba53f4b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Si no hab&eacute;is le&iacute;do a&uacute;n<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/queria-bailar-novela-bruta-vomita-autoexigencia-canones-belleza_1_10021349.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Solo quer&iacute;a bailar</em></a><em>,</em> os lo recomiendo tambi&eacute;n, el libro con el que la bailarina, core&oacute;grafa, directora teatral y circense Greta Garc&iacute;a debut&oacute; en la novela. Libro que por cierto ha contado con adaptaci&oacute;n a las tablas, que podr&eacute;is disfrutar hasta el 28 de octubre en el <a href="https://teatrodelbarrio.com/solo-queria-bailar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teatro del Barrio de Madrid</a> protagonizada por Olalla Hern&aacute;ndez. Maravillosa. <em>Muere, pap&aacute;</em>, es otra propuesta particular&iacute;sima, en la que desde el desborde, la iron&iacute;a y el pensamiento en espiral; convierte la convivencia entre una hija y su padre recluido en casa en un campo de batalla emocional lleno de humor negro, ternura y lucidez. 
    </p><p class="article-text">
        Hay cacahuetes, pastillas, dibujos, reproches y afilados mon&oacute;logos con los que Garc&iacute;a disecciona el amor filial, la dependencia, la culpa y el desgaste cotidiano con una lengua viva que salta del chiste al abismo sin pedir permiso. Entre medias afloran asuntos como el agotamiento, la precariedad emocional y la dificultad de emanciparse.
    </p><h2 class="article-text">'Principio, medio, fin', de Valeria Luiselli (Feltrinelli)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/95457727-9ca6-4ba3-a8cf-feaf6fd941ab_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Feltrinelli ha estrenado editorial en espa&ntilde;ol con <em>Principio, medio, fin,</em> la &uacute;ltima novela de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/jovenes-escritoras-latinoamericanas-rechazan-nuevo-boom_1_8530109.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valeria Luiselli</a>, autora de t&iacute;tulos como <em>Los ingr&aacute;vidos</em>, <em>Desierto sonoro</em> y <em>Los ni&ntilde;os perdidos</em>.
    </p><p class="article-text">
        El libro arranca el d&iacute;a en el que una madre y su hija adolescente llegan a Sicilia, en un verano de vientos impredecibles, tormentas repentinas y volcanes que amenazan con entrar erupci&oacute;n (b&aacute;sicamente, como en tantas ocasiones, la vida misma). La madre acaba de dejar atr&aacute;s un divorcio dif&iacute;cil y trata de encontrar la forma de darle un nuevo inicio a su vida. La hija, por su parte, empieza a poco a interesarse por la historia de su bisabuela Nanna, que trabaj&oacute; como excavadora en un yacimiento arqueol&oacute;gico antes de emigrar a las Am&eacute;ricas. Juntas, entre paseos, lecturas y conversaciones se plantean c&oacute;mo reimaginar la vida de otro modo. Las tradiciones familiares se convierten as&iacute; en el centro de la obra, as&iacute; como la memoria, el lenguaje y los or&iacute;genes.
    </p><h2 class="article-text">'La cultura del desesfuerzo', de Miguel G&oacute;mez Garrido (Siglo XXI)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/696983c0-0dc1-48ed-a9b9-55b7c1c266f3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Unir a Lenin, Mr. Wonderful, <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/burger-king-cancela-colaboracion-xokas-ultimas-polemicas-no-representa-valores_132_13385893.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Xokas</a> y Marco Aurelio en una misma frase podr&iacute;a parecer una locura, pero el periodista Miguel G&oacute;mez Garrido logr&oacute; encontrar el punto en com&uacute;n: todos creen que el trabajo duro nos har&aacute; mejores. A pesar de que, sin embargo, solo nos hace m&aacute;s precarios. Como &eacute;l mismo explica en este ensayo, pasamos m&aacute;s horas en la oficina que en nuestra casa, vemos m&aacute;s a nuestro jefe que a nuestra pareja y enfermarse parece ser la &uacute;nica forma posible de descansar. 
    </p><p class="article-text">
        El autor plantea que siendo la cultura del esfuerzo la que ha definido y dignificado la identidad de la clase obrera, tambi&eacute;n ha justificado su explotaci&oacute;n durante siglos, por lo que, &iquest;c&oacute;mo puede haber hecho tanto y tan poco por nosotros? Mordaz y provocador, este libro tiene como fin &uacute;ltimo diseccionar nuestra relaci&oacute;n con el trabajo. Quiz&aacute;s no sea el volumen ideal para desconectar estas vacaciones, pero s&iacute; para replantearnos c&oacute;mo queremos comportarnos a nuestra vuelta.
    </p><h2 class="article-text">'A flor de piel', de Nora Mu&ntilde;iz (Tr&aacute;nsito)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c7110e17-ea2d-47d5-aca7-e0301f13a58c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Este libro es muy f&iacute;sico, senso y tensorial, pero merece igualmente la pena (seguramente, incluso m&aacute;s). La escritora e investigadora mexicana Nora Mu&ntilde;iz firma esta novela que arranca con una madre que cr&iacute;a sola a su hija en condiciones precarias, con un trabajo exigente, poco dinero y una soledad constante. Pronto hay algo que la desborda: a la ni&ntilde;a le diagnostican dermatitis severa, aunque lo que realmente tiene es una piel indomable. A partir de ah&iacute;, el libro deja de ser solo la historia de una maternidad dif&iacute;cil para convertirse en la de una piel herida y que tambi&eacute;n hiere.
    </p><p class="article-text">
        Enmarcada dentro del <em>body horror</em> y el terror, <em>A flor de piel </em>incomoda e hipnotiza al hablar sobre la maternidad, el cuerpo, los l&iacute;mites del cuidado, la gesti&oacute;n imposible de los afectos, la violencia y una sociedad que permanece indiferente ante el dolor ajeno. Brutal.
    </p><h2 class="article-text">'Lo que viene despu&eacute;s... y que te guste', de Abigail Thomas (Errata Naturae)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6f0ca829-c12c-4741-a33d-f06a38505178_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Con la habitual honestidad y sencillez con la que Abigail Thomas escribe sobre el d&iacute;a a d&iacute;a y las peque&ntilde;as alegr&iacute;as que nos alivian de los grandes dramas; aqu&iacute; se adentr&oacute; en las memorias, la amistad duradera, la complejidad de las relaciones entre madres e hijas, y el amor por los perros (que ya explor&oacute;, en particular sobre el duelo tras la muerte de estos, en <em>Una vida de tres perros</em>).
    </p><p class="article-text">
        Lo hace a trav&eacute;s de la historia de Abigail y Chuck, que han sido mejores amigos durante treinta a&ntilde;os, en los que han sido principal testigo y apoyo del otro, la persona que siempre se hace re&iacute;r, quien est&aacute; en los momentos de pobreza, enfermedad, salud y riqueza, as&iacute; como las p&eacute;rdidas y los divorcios. Sin embargo, un suceso hace tambalearlo todo, al menos durante un tiempo.
    </p><h2 class="article-text">'Aai&uacute;n', de Tom&aacute;s B&aacute;rbulo (Archiletras)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2a32e68e-3056-4bd4-942e-6f6391950a76_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La semana pasada recibimos la triste noticia de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-tomas-barbulo-periodista-conto-historia-prohibida-sahara-espanol_129_13382340.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte del periodista y escritor</a> <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tomas-barbulo-islam-marruecos_128_3345842.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tom&aacute;s B&aacute;rbulo</a>, autor de <em>V&iacute;rgenes y verdugos, La asamblea de los muertos</em> y <em>La historia prohibida del S&aacute;hara espa&ntilde;ol</em>. Justo acababa de publicar <em>Aai&uacute;n</em>, un thriller de amor y guerra ambientado en la &uacute;ltima colonia espa&ntilde;ola, que &eacute;l mismo conoci&oacute; muy de cerca. 
    </p><p class="article-text">
        La historia arranca en la primavera de 1975 del S&aacute;hara Espa&ntilde;ol hoy denominado S&aacute;hara Occidental, donde vivi&oacute; hasta las v&iacute;speras de la Marcha Verde. En ese momento era el escenario de una guerra sucia, al sufrir los combates entre el ej&eacute;rcito de Franco, los guerrilleros independentistas del Frente Polisario y los terroristas que Marruecos infiltraba en el territorio para preparar su anexi&oacute;n. En ese contexto, el capit&aacute;n B&aacute;rbulo, un oficial at&iacute;pico miembro de la Uni&oacute;n Militar Democr&aacute;tica, est&aacute; m&aacute;s pendiente de su apasionado romance en El Aai&uacute;n con la joven marroqu&iacute; Aicha que del ruido de las balas y las bombas.
    </p><h2 class="article-text">'El ej&eacute;rcito ciego', de David Toscana (Alfaguara)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f85786fd-e5fa-4e1d-a317-1035231c006e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ganador del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/david-toscana-premio-alfaguara-novela-2026-ejercito-ciego_1_12939411.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Alfaguara de Novela 2026</a>, el mexicano David Toscana mezcla historia e inventiva en este libro inspirado en las cr&oacute;nicas medievales y en uno de los episodios m&aacute;s crueles de las guerras bizantinas; cuando en el siglo XI Basillo II, emperador de Bizancio, orden&oacute; cegar a 15.000 soldados b&uacute;lgaros. 
    </p><p class="article-text">
        El autor, art&iacute;fice de t&iacute;tulos como <em>Lontananza</em> (1997), <em>Brindis por un fracaso</em> (2006) y <em>La ciudad que el diablo se llev&oacute;</em> (2021); crea aqu&iacute; una f&aacute;bula oscura y peligrosa sobre la guerra, el poder y la resistencia.
    </p><h2 class="article-text">'Que se mueran los hijos de los dem&aacute;s', de Roser Cabr&eacute;-Verdiell (Alpha Decay)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bf7e4521-c470-4a24-aff1-876b9e7eb64d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Que se mueran los hijos de los dem&aacute;s</em> narra la metamorfosis de una mujer que comienza siendo fr&aacute;gil y termina desafiando sus propios l&iacute;mites. La de Rebeca, que con cuarenta a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, se traslada a Ocata con su familia. All&iacute; busca tocar tierra, y dejar atr&aacute;s un s&eacute;ptimo piso en Barcelona que se hab&iacute;a convertido en una trampa mortal. Pero el cambio no le trae la calma esperada, especialmente tras conocer a sus vecinos de la casa de enfrente.
    </p><p class="article-text">
        Lo real y lo imaginario, lo psicol&oacute;gico y lo m&iacute;tico, se entremezclan en el texto de Roser Carbr&eacute;-Verdiell que gestiona la instituci&oacute;n familiar y cuestiona las certezas que sostienen la vida cotidiana.
    </p><h2 class="article-text">'Murdoku', de Manuel Garand (Temas de Hoy)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/133b0819-8f40-4975-b3c9-77efd6b893f3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Cada vez es m&aacute;s habitual encontrarse a adultos que acompa&ntilde;an sus ratos en la playa, piscina y parque con cuadernos de actividades, que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/fenomeno-cuadernos-actividades-adultos-pasatiempos-deberes-vacaciones_1_12444620.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi compa&ntilde;era Cristina Ros</a> defini&oacute; con mucho atino el a&ntilde;o pasado como &ldquo;una suerte de evoluci&oacute;n sofisticada de esos libritos de pasatiempos del quisco que en la era anal&oacute;gica se llevaban en el bolso para amenizar la espera en la consulta del dentista, los viajes en el tren o las tardes en la piscina vigilando a los ni&ntilde;os&rdquo;. Blackie Books fue una de las primeras editoriales en apostar por ello con sus <em>Cuadernos Blackie Books</em>, a los que se han ido sumando otros ejemplos como <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-corner-de-pasatiempos-futboleros/447850" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Corner de pasatiempos futboleros</em></a>, de &Aacute;lvaro Coraz&oacute;n Rural (geoPlaneta), el <a href="https://www.lonelyplanet.es/tienda/guias/ilustrados/cuaderno-de-actividades-para-mentes-viajeras" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cuaderno de actividades para mentes viajeras</em></a> (Lonely Planet) y <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-casos-de-agatha-christie-100-acertijos-y-un-misterio-por-resolver/419013" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los casos de Agatha Christie: 100 acertijos y un misterio por resolver</em></a> (Espasa).
    </p><p class="article-text">
        Otro que se ha terminado convirtiendo en todo un fen&oacute;meno es <em>Murdoku</em> (Temas de Hoy), que mezcla la l&oacute;gica del sudoku con misterios de asesinato. La combinaci&oacute;n perfecta para los fan&aacute;ticos de los pasatiempos y amantes de la novela negra. A principios de mes se public&oacute; una segunda entrega con 80 casos inmersivos m&aacute;s para quienes hubieran devorado ya la primera.
    </p><h2 class="article-text">'Perras de reserva', de Dahlia de la Cerda (Sexto Piso)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/da610776-f890-44b3-b669-d1837b0623a2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En este tipo de art&iacute;culos de recomendaciones, solemos sugerir novedades editoriales de los &uacute;ltimos meses o a&ntilde;o, pero vamos a incluir dos de a&ntilde;adas previas. El primero es <em>Perras de reserva</em>, de Dahlia de la Cerda. Un volumen de relatos protagonizados por mujeres que van desde sicarias, universitarias, prostitutas, <em>influencers</em>, amas de casa y beatas; todas ellas se enfrentan por supuesto a los peligros de haber nacido mujer, cada una a su manera, obligadas a debatirse entre el bien y el mal muchas veces, pero sobre todo a buscar la manera de ya no solo sobrevivir, sino vivir. 
    </p><p class="article-text">
        Hay dos textos en concreto, en los que se describe un aborto y una violaci&oacute;n con una crudeza de la que te deja sin dormir durante d&iacute;as; qued&aacute;ndose para siempre, en un ejercicio literario potent&iacute;simo, crudo, cargado de iron&iacute;a y humor negro, y dolorosa y luminosamente real. Pod&eacute;is complementar la lectura sobre esta autora mexicana con <em>Medea me cant&oacute; un corrido</em> (Sexto Piso).
    </p><h2 class="article-text">'Joder y gracias', de Paula Reyes (Aguilar)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/47f709af-77a0-4aa1-ac95-f78ba523d64e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El poemario <em>Joder y gracias</em> fue publicado el a&ntilde;o pasado por Paula Reyes, una de las dos cantantes y actrices que componen la banda Pipiolas, junto a Adriana Ubani, que protagonizaron un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/pipiolas-redaccion-eldiario-utilizando-cuotas-femeninas-festivales-blanqueamiento_1_13386094.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuentro con los socios de elDiario.es</a> la semana pasada &ndash;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=xJBI5MphaOg&amp;t=2396s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concierto incluido</a>&ndash;. En &eacute;l compartieron sus pareceres sobre temas como las cuotas femeninas en los festivales, las pol&eacute;micas declaraciones de El Xokas sobre Ester Exp&oacute;sito y el baile como acto pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Este es el tercer libro de Reyes, descrito por su editorial como &ldquo;un manifiesto para la generaci&oacute;n Rooney&rdquo;, y raz&oacute;n no le falta. La obra gira en torno a Enriqueta, que no llora. Desde que su hermano se suicid&oacute; y le dej&oacute; una escueta nota de despedida con dos faltas de ortograf&iacute;a, vive en un mundo que le es ajeno e inc&oacute;modo. Vida, amor y muerte se entrazan en los poemas con iron&iacute;a, lirismo y bien de reflexi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano_1_13386049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[15 libros para meter en la maleta este verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | Ensayos clínicos: cuerpos voluntarios al servicio de la ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/un-tema-al-dia/podcast-ensayos-clinicos-cuerpos-voluntarios-servicio-ciencia_132_13395851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6337ba40-0094-4f9d-b136-eaf65abc0734_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | Ensayos clínicos: cuerpos voluntarios al servicio de la ciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No saber si te han dado placebo o te han inyectado un medicamento nuevo. Esperar a una fiebre repentina, a una hinchazón, a un sarpullido. Estar sano pero poner tu cuerpo en manos de la ciencia para salvar a otros, o a ti mismo en el futuro</p><p class="subtitle">Un tema Al día, ¡en el teatro! Ven a verlo en directo el 3 de octubre en Madrid. Consigue ya tus entradas</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/ensayos-cl-nicos-cuerpos-voluntarios-al-servicio-de-la-ciencia/embed?media=audio&size=wide&style=cover" allow="autoplay; clipboard-write; fullscreen" allowfullscreen width="100%" height="180" frameborder="0" title="Ensayos clínicos: cuerpos voluntarios al servicio de la ciencia"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de los avances m&eacute;dicos en la lucha contra enfermedades o infecciones hay personas que participan en ensayos cl&iacute;nicos. Algunas lo hacen porque tienen una enfermedad y buscan probar tratamientos para curarse o por lo menos aliviar s&iacute;ntomas, pero hay muchas otras que est&aacute;n sanas y sin embargo, se someten voluntariamente a pruebas con tratamientos y vacunas experimentales para m&uacute;ltiples enfermedades. A veces, estos ensayos funcionan, y terminan convertidos en tratamientos, otras no, pero siempre han tenido que probarse antes.
    </p><p class="article-text">
        Con David Noriega, periodista de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> experto en Salud, abordamos las claves de por qu&eacute; Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s l&iacute;der en ensayos cl&iacute;nicos. Con Jordi Puig, coordinador de ensayos cl&iacute;nicos de la Fundaci&oacute;n de Lucha contra las Infecciones, en el Hospital Germans Trias i Pujol, conocemos mejor c&oacute;mo se recluta a los voluntarios desde los hospitales y los beneficios de este tipo de procesos. Mireia y Cristian, dos personas que, estando sanas, decidieron participar en ensayos cl&iacute;nicos, nos cuentan qu&eacute; les motiv&oacute; a hacerlo y c&oacute;mo vivieron este proceso. 
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <em>Un tema Al d&iacute;a</em> es el podcast diario de actualidad de elDiario.es que, en episodios de unos 15 minutos, explica cada d&iacute;a un asunto de actualidad. Est&aacute; presentado y dirigido por Juanlu S&aacute;nchez, subdirector de elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/eldiario-recoge-ondas-tema-dia-podcast-revelacion-viva-periodismo-sonoro_1_10172525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Ondas al podcast Revelaci&oacute;n</a>, <em>Un tema Al d&iacute;a </em>es el daily l&iacute;der en Spotify, Apple Podcast, iVoox, Amazon Music o Podimo, seg&uacute;n los datos p&uacute;blicos de las plataformas, donde acumula m&aacute;s de 190.000 suscriptores. Ha sido reconocido como &ldquo;podcast revelaci&oacute;n&rdquo; por Amazon y recomendado como &ldquo;imprescindible&rdquo; por Apple.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><div class="list">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/playlists/podcast/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="500" frameborder="0" title="Un tema Al Día"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanlu Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/un-tema-al-dia/podcast-ensayos-clinicos-cuerpos-voluntarios-servicio-ciencia_132_13395851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 06:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | Ensayos clínicos: cuerpos voluntarios al servicio de la ciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Salud,Sistema sanitario,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos II, mucho más que el 'hechizado': una biografía desmonta los mitos sobre el rey que ni fue inútil ni estuvo siempre enfermo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/carlos-ii-hechizado-biografia-desmonta-mitos-rey-inutil-estuvo-enfermo_1_13387055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/860c6b16-b271-444c-91b3-1446a02b0a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147642.jpg" width="935" height="526" alt="Carlos II, mucho más que el &#039;hechizado&#039;: una biografía desmonta los mitos sobre el rey que ni fue inútil ni estuvo siempre enfermo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una exhaustiva biografía, obra del historiador Alberto Bravo, desmonta los mitos sobre el último monarca de la Casa de Austria y el declive español del siglo XVII</p><p class="subtitle">Las mentiras de Elon Musk y la fachosfera contra 'La Odisea' y Christopher Nolan
</p></div><p class="article-text">
        Al historiador Alberto Bravo nunca le cuadr&oacute; que la mala fama del reinado de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/carlos-ii-infantil-goya-sorpresa-revelan-rayos-x-obras-maestras-prado_1_6087041.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos II</a> (1665-1700), apodado el hechizado y tachado de enfermizo y d&eacute;bil, hubiera coincidido con una &eacute;poca en la que Espa&ntilde;a mantuvo su imperio colonial, a la vez que protagonizaba un esplendor cultural. As&iacute;, este profesor de Historia Moderna de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid ha dedicado m&aacute;s de una d&eacute;cada a estudiar la vida y obra del &uacute;ltimo monarca de la Casa de Austria para concluir que Carlos II &ldquo;no fue ni un est&uacute;pido ni un triste&rdquo;. &ldquo;Aquel rey, que empez&oacute; a reinar siendo un ni&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade Bravo, &ldquo;supo rodearse de buenos ministros y altos cargos y hasta plantar cara a la potencia emergente que era Francia&rdquo;. Fruto de sus investigaciones Bravo acaba de publicar <em>Yo, el rey. La historia de Carlos II</em> (&Aacute;tico de los Libros), un exhaustivo y documentado libro sobre aquel monarca y la Espa&ntilde;a del siglo XVII.
    </p><p class="article-text">
        Tanto en su biograf&iacute;a como en la charla con elDiario.es, Alberto Bravo (Madrid, 1986) remarca que el origen de la mala fama de Carlos II arranca de los tiempos de la Ilustraci&oacute;n y alcanza hasta finales del siglo XIX. Uno de los art&iacute;fices de los falsos mitos fue Antonio C&aacute;novas del Castillo, el l&iacute;der conservador de la Restauraci&oacute;n. &ldquo;Muchos autores&rdquo;, afirma el bi&oacute;grafo, &ldquo;trataron de utilizar el reinado de Carlos II como un resumen perfecto de los errores y fracasos de los reinados anteriores. Esa visi&oacute;n ha calado a lo largo del tiempo y ha llegado tanto al sistema educativo como al imaginario popular. De este modo se despacha a Carlos II con la caricatura de un tipo enfermizo e in&uacute;til&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Bravo responde con una cierta iron&iacute;a cuando se&ntilde;ala que el rey era bajo de estatura, delgado y de tez p&aacute;lida. &ldquo;Claro, como casi todos los representantes de la Casa de Austria&rdquo;, apostilla el profesor para remarcar a rengl&oacute;n seguido la alta mortalidad infantil de la &eacute;poca. &ldquo;De hecho&rdquo;, precisa, &ldquo;Carlos II super&oacute; enfermedades como el sarampi&oacute;n y la viruela, montaba a caballo y disfrutaba con las fiestas, la m&uacute;sica o el teatro. No fue, pues, un rey triste ni oscuro contra la imagen hist&oacute;rica que se ha proyectado de &eacute;l&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/dc99e2cd-2584-4a92-af6d-03fcf0792c2a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En realidad, a juicio de su bi&oacute;grafo, Carlos II enferm&oacute; gravemente solo a partir de 1696, cuando ya contaba 31 a&ntilde;os, cuatro antes de su muerte, y fue en ese periodo cuando se produjeron los supuestos hechizamientos en una Corte muy religiosa, temerosa del maligno y marcada por las supersticiones propias de la &eacute;poca. De ah&iacute; que las reca&iacute;das del monarca al final de su vida le llevaran a pensar que pod&iacute;a estar hechizado. En cualquier caso, el rey fue tratado con quinina, una sustancia que desaconsejaron algunos de sus m&eacute;dicos. &ldquo;No obstante&rdquo;, aclara Alberto Bravo, &ldquo;si el rey hubiera vivido 20 a&ntilde;os m&aacute;s nadie habr&iacute;a hablado despu&eacute;s de hechizamientos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una madre regente y dos esposas</strong></h2><p class="article-text">
        Ahora bien el recorrido de esta extensa biograf&iacute;a se detiene en subrayar algunos rasgos del reinado como que el rey alcanz&oacute; su mayor&iacute;a de edad y comenz&oacute; a reinar a los 14 a&ntilde;os mientras que sus antecesores hab&iacute;an llegado al trono a edades adultas. O bien el hecho de que en la minor&iacute;a de edad de Carlos II la regencia estuvo en poder de su madre, Mariana de Austria, viuda de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/felipe-vi-queda-corto-monarquia-no-quiere-reconocer_129_13078206.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Felipe IV</a>. Esta circunstancia da pie a Alberto Bravo para desmentir que el &uacute;ltimo monarca de los Austrias hubiera sido &ldquo;un pelele&rdquo; en manos de mujeres autoritarias, como su madre y sus dos esposas, Mar&iacute;a Luisa de Orleans y Mariana de Neoburgo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Carlos II superó enfermedades como el sarampión y la viruela, montaba a caballo y disfrutaba con las fiestas, la música o el teatro. No fue, pues, un rey triste ni oscuro contra la imagen histórica que se ha proyectado de él</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Bravo</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es una visi&oacute;n mis&oacute;gina&rdquo;, comenta Bravo, &ldquo;aunque es cierto que el Carlos II ni&ntilde;o no tuvo cerca una figura masculina y estuvo muy influenciado por su madre en la que pod&iacute;a confiar. Con respecto a sus mujeres, con Mar&iacute;a Luisa de Orleans tuvo un enamoramiento sincero y juvenil mientras que a Mariana de Neoburgo, la segunda, la escuchaba y la quiso satisfacer en algunas cuestiones de Estado. Pero las decisiones importantes las tomaba el rey&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Poco preocupado por asuntos de despacho y de administraci&oacute;n de sus inmensos reinos, desde Europa a la Am&eacute;rica hispana pasando por el Pac&iacute;fico, Carlos II no hizo, pero dej&oacute; hacer. As&iacute; las cosas, el rey encomend&oacute; el gobierno a nobles leales, laboriosos y eficaces, a juicio del experto. &ldquo;Tanto el duque de Medinaceli como, sobre todo, el conde de Oropesa&rdquo;, argumenta Bravo, &ldquo;fueron primeros ministros con capacidad de gobierno que adem&aacute;s prestaron gran atenci&oacute;n a la econom&iacute;a del Imperio que lograron sanear. Todav&iacute;a m&aacute;s, las Indias vivieron una etapa de pujanza en el siglo XVII en el que no podemos olvidar que ciudades como Lima o M&eacute;xico fueron urbes cosmopolitas y multi&eacute;tnicas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Madrid, centro cultural de Europa</h2><p class="article-text">
        Si bien no se implic&oacute; a fondo en las tareas de gobierno, Carlos II supo desempe&ntilde;ar el papel de representaci&oacute;n que se le exig&iacute;a a un monarca de la &eacute;poca y su bi&oacute;grafo cita como ejemplos su prestancia en las grandes celebraciones festivas o religiosas, como la jura de los fueros en Zaragoza, o su observancia del protocolo. 
    </p><p class="article-text">
        Una faceta poco conocida de un rey marcado por el estigma de una parte de la historiograf&iacute;a apunta a su afici&oacute;n por la cultura que se concretaba, entre otros aspectos, en su pr&aacute;ctica musical con el clavicordio o en el fichaje para la Corte de pintores como Luca Giordano, un maestro indiscutible, o Claudio Coello. O el auge en aquel periodo de un maduro Calder&oacute;n de la Barca. &ldquo;Durante su reinado Madrid fue el centro cultural de la Europa de su &eacute;poca&rdquo;, concluye Bravo que agrega: &ldquo;El palacio de Versalles se inspir&oacute; en el palacio del Buen Retiro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los historiadores deberíamos mostrar y divulgar nuestro trabajo y nuestras investigaciones más allá de las aulas universitarias. Es un deber que tenemos con la sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Bravo</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal vez otra de las etiquetas negativas colgadas del trono de Carlos II se refiere a que su fallecimiento sin herederos desencaden&oacute; una <a href="https://www.eldiario.es/spin/convirtio-sucesion-espanola-guerras-sangrientas-siglo-xviii-pm_1_13244644.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">terrible guerra de sucesi&oacute;n</a> que no solo afect&oacute; a Espa&ntilde;a sino a media Europa. &iquest;Fue inevitable el conflicto?, preguntamos a Bravo. &ldquo;Fue un siglo el XVII&rdquo;, contesta el historiador, &ldquo;donde los conflictos se resolv&iacute;an con guerras y donde el Imperio espa&ntilde;ol ten&iacute;a que enfrentarse a una Francia muy expansionista y agresiva que hab&iacute;a aumentado mucho su poder&iacute;o militar. El objetivo principal del testamento de Carlos II persegu&iacute;a asegurar la integridad de la monarqu&iacute;a hispana. Por ello test&oacute; a favor de un nieto del rey de Francia, Luis XIV, que despu&eacute;s rein&oacute; en Espa&ntilde;a como Felipe V y abri&oacute; la dinast&iacute;a de los Borbones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No obstante&rdquo;, considera, &ldquo;ni los partidarios del archiduque de Austria ni de los franceses iban a conformarse y, de alg&uacute;n modo, la guerra result&oacute; inevitable. En la Pen&iacute;nsula ese conflicto deriv&oacute; en una guerra civil tras la que Felipe V no perdon&oacute; a los perdedores radicados en los territorios m&aacute;s foralistas, como la Corona de Arag&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de las explicaciones de Alberto Bravo sobrevuela la necesidad de divulgar, con rigor y claridad, la historia de Espa&ntilde;a e iluminar im&aacute;genes distorsionadas como la del hechizado Carlos II. Tras resaltar que la Historia es una ciencia social que debe, por tanto, proyectarse sobre la sociedad este joven historiador, uno de los mayores especialistas en el siglo XVII, afirma que nunca se niega a participar en tareas de divulgaci&oacute;n en foros p&uacute;blicos. Al mismo tiempo se&ntilde;ala como modelos en su profesi&oacute;n a colegas brit&aacute;nicos o franceses que suelen publicar en los peri&oacute;dicos o intervenir en debates p&uacute;blicos en la radio o la televisi&oacute;n. &ldquo;Vamos avanzando&rdquo;, opina, &ldquo;pero los historiadores deber&iacute;amos mostrar y divulgar nuestro trabajo y nuestras investigaciones m&aacute;s all&aacute; de las aulas universitarias. Es un deber que tenemos con la sociedad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/carlos-ii-hechizado-biografia-desmonta-mitos-rey-inutil-estuvo-enfermo_1_13387055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 20:23:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlos II, mucho más que el 'hechizado': una biografía desmonta los mitos sobre el rey que ni fue inútil ni estuvo siempre enfermo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Monarquía española,Historia,Historia de España,Biografías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa5c927-e963-43f4-8258-52a179725bbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x821y240.jpg" width="1200" height="675" alt="Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador y formador publica 'Tristes y salvajes. Políticas del deseo más allá de la manosfera' en Ariel, un ensayo donde analiza los afectos que se producen en la relación entre cultura neoliberal y masculinidades</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de discursos violentos y reaccionarios, habitualmente lo hacemos desde el prisma de quien recibe esa violencia, o desde los privilegios que desean mantener aquellos que la ejercen. Es un tipo de violencia que se propaga en el &aacute;mbito digital, pero que bebe directamente de los espacios <em>offline</em> y de las estructuras de poder que atraviesan &ldquo;instituciones&rdquo; como la familia o la heterosexualidad. Sin embargo, pocas veces se aborda esta cuesti&oacute;n desde el plano de los afectos y, particularmente, la del placer intr&iacute;nseco a la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; seducen tanto los discursos de odio? &iquest;Por qu&eacute; lo pol&iacute;ticamente incorrecto se vive como una liberaci&oacute;n? &iquest;Y por qu&eacute; deseamos aquello que nos hace da&ntilde;o?&rdquo; Estas son las preguntas de las que nace el primer ensayo del soci&oacute;logo, investigador y formador Lionel Delgado, <em>Tristes y salvajes. Pol&iacute;ticas del deseo m&aacute;s all&aacute; de la manosfera</em> (Ariel), en el que aborda muchas de las cuestiones en torno a las masculinidades que trabaja junto a chicos j&oacute;venes y profesorado en las formaciones que imparte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde nace tu inter&eacute;s por escribir este ensayo y por abordar fen&oacute;menos como la manosfera desde el terreno de los afectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ensayo parte de una posici&oacute;n te&oacute;rica fuerte, pero tambi&eacute;n de la pr&aacute;ctica. Llevo muchos a&ntilde;os trabajando con hombres adultos y j&oacute;venes. A d&iacute;a de hoy, los discursos de la manosfera se han abordado de una manera muy pol&eacute;mica y, a veces, muy simplista. Lo mismo sucede con la masculinidad. Cre&iacute;a que hac&iacute;a falta introducir algunos elementos en el debate, porque tendemos mucho a moralizarlo, simplificarlo y generar pol&eacute;mica. Es un tema muy complejo y merece una atenci&oacute;n en profundidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo planteas que la masculinidad no se configura &uacute;nicamente a trav&eacute;s del g&eacute;nero, sino tambi&eacute;n mediante el capitalismo y el neoliberalismo. &iquest;C&oacute;mo influye esto en la construcci&oacute;n contempor&aacute;nea de la masculinidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que era muy importante poner este factor sobre la mesa. El feminismo y los estudios de g&eacute;nero han se&ntilde;alado claramente la importancia de estudiar las diferencias de clase y la interseccionalidad. Sin embargo, cuando hablamos de hombres, el an&aacute;lisis parece simplificarse. Repetimos como loros la interseccionalidad y los distintos ejes, pero, cuando analizamos la masculinidad, parece que esos ejes desaparecen. Terminamos trabajando con los chavales desde un moralismo de g&eacute;nero, sin tener en cuenta la perspectiva de clase ni los contextos neoliberales en los que se muestra una imagen de la vida saturada de competitividad, individualismo y mejora personal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habitualmente, las masculinidades reaccionarias se analizan desde un mantenimiento de los privilegios. Sin embargo, t&uacute; tambi&eacute;n pones el foco en el placer que algunos hombres encuentran al habitar esas identidades. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pensar que somos soldados del patriarcado y que, si no queremos cambiar, es simplemente porque queremos mantenerlo vigente implica una lectura demasiado sencilla. Resulta m&aacute;s interesante analizar qu&eacute; tienen de seductor esas masculinidades y por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil contraponerles un modelo que despierte los mismos afectos. La masculinidad tiene un goce de fondo, igual que lo tiene la feminidad normativa. Reconocerlo nos permite plantear preguntas distintas a la idea de que abrazamos la norma por puro privilegio o por inercia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esto tiene que ver con la falta de modelos alternativos de masculinidad que sean atractivos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, frente a la masculinidad tradicional, a menudo proponemos que los hombres sean m&aacute;s blandos, m&aacute;s tranquilos, m&aacute;s suaves al hablar y al relacionarse, que ocupen menos espacio o adopten determinadas est&eacute;ticas. En las interacciones entre chavales hay un factor de diversi&oacute;n que, aunque resulte inc&oacute;modo decirlo, debemos reconocer: jugar al riesgo, picarse mutuamente, jugar a los golpes o hacer chistes pol&iacute;ticamente incorrectos. Hay un disfrute muy fuerte. Asumir que existe y que debemos trabajarlo nos permite entender mejor por qu&eacute; nos apegamos a ciertos estilos de vida y modelos de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro tambi&eacute;n hablas de la necesidad de &laquo;duelar&raquo; un g&eacute;nero y las expectativas de vida vinculadas a &eacute;l. &iquest;Se ha subestimado el v&eacute;rtigo que puede conllevar ese proceso de transformaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hemos sido algo paternalistas y simplistas al exigir un cambio de g&eacute;nero sin tener en cuenta lo que supone. Hemos insistido mucho en la necesidad de alejarnos de la normatividad, algo con lo que estoy de acuerdo, pero los afectos no se eliminan, se redirigen. Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia d&oacute;nde deben hacerlo. Ese vac&iacute;o de metas genera mucha confusi&oacute;n y mucho v&eacute;rtigo. &iquest;Hacia d&oacute;nde se supone que debe dirigirse el cambio? &iquest;Qu&eacute; tiene de deseable esa &ldquo;nueva masculinidad&rdquo;? Si la nueva masculinidad solo implica renunciar y no afirma nada, queda como un modelo muy endeble. Enfrente tienen un modelo neoliberal y competitivo que promete estatus, riqueza, aceptaci&oacute;n, deseo, envidia, certeza, tranquilidad y poder. Evidentemente, la ecuaci&oacute;n est&aacute; descompensada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia dónde deben hacerlo. Ese vacío de metas genera mucha confusión y mucho vértigo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Planteas una autocr&iacute;tica hacia ciertos discursos que no dejan demasiado espacio para la duda, el error o la incomodidad. &iquest;C&oacute;mo se puede reconocer el privilegio masculino y, al mismo tiempo, permitir que quienes han sido socializados en la masculinidad hegem&oacute;nica puedan equivocarse y aprender?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las grandes carencias de la justicia restaurativa. Repetimos que debemos caminar hacia ella, pero en los entornos militantes existe muy poca tolerancia hacia el error. Cuando trabajo con hombres, siempre digo que un hombre feminista no tiene por qu&eacute; ser perfecto ni tiene que evitar equivocarse siempre. Se trata de aplicar las tres erres: reconocer la cagada, responsabilizarnos de ella e intentar repararla siempre que podamos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, existe la percepci&oacute;n social de que no hay margen de error. Creo que la idea de la cancelaci&oacute;n es, en buena medida, un invento social. Las mujeres aguantan mucho m&aacute;s de lo que deber&iacute;an y cancelan mucho menos de lo que se dice, pero s&iacute; existe el miedo a que, si uno se equivoca, se le busque, se le se&ntilde;ale y se utilice ese error para hacerle da&ntilde;o. Esa percepci&oacute;n ha hecho que muchos hombres sientan que no existe margen para equivocarse. Y, cuando no existe ese margen, hay muy poca comodidad para transitar las incomodidades y los errores propios de cualquier proceso de cambio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre el debilitamiento de los v&iacute;nculos colectivos, el auge de la manosfera y la p&eacute;rdida de los espacios comunitarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se puede entender el auge reaccionario sin tener en cuenta la desaparici&oacute;n de los espacios colectivos, porque es en ellos donde se producen el intercambio, la transici&oacute;n, la incomodidad y la gesti&oacute;n del conflicto. Cuando participas en un movimiento social, est&aacute;s gestionando constantemente los roces, las molestias y la incomodidad del otro. Cuanto m&aacute;s nos aislamos, menos participaci&oacute;n social existe. Han deca&iacute;do las asociaciones vecinales, el activismo asambleario y los espacios de encuentro. Adem&aacute;s, determinadas pol&iacute;ticas de seguridad urbana han provocado que abandonemos los espacios p&uacute;blicos. Cada vez podemos hacer menos cosas en la calle o en las plazas.
    </p><p class="article-text">
        Esta eliminaci&oacute;n neoliberal de los espacios comunitarios hace que estemos cada vez m&aacute;s aislados y solos, consumiendo redes sociales. Y las redes potencian una cultura individualista y muy centrada en la pol&eacute;mica. Reproducimos una l&oacute;gica que nos distancia y que coloca en el centro del debate el riesgo y el peligro, en lugar de la convivencia, la negociaci&oacute;n y la gesti&oacute;n de la incomodidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo relacionas la precariedad, el abandono institucional y el empobrecimiento de la vida comunitaria con una especie de anestesia cotidiana. &iquest;C&oacute;mo pueden la monoton&iacute;a y la falta de horizontes convertir las culturas reaccionarias y violentas en algo atractivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que, a veces, la violencia no es un fin en s&iacute; mismo, sino que es instrumental. Creo que <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/torre-pacheco-ano-despues-caza-migrante-todavia-ven-extranjeros_1_13351173.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que sucedi&oacute; en Torre Pacheco</a>, por ejemplo, no puede separarse de un contexto socialmente degradado: una comunidad sometida a la agricultura intensiva, la mano de obra barata y precaria y unos conflictos comunitarios que nadie quiere resolver. La presi&oacute;n aumenta hasta que la olla termina estallando. Cuanto m&aacute;s hastiada est&aacute; una poblaci&oacute;n y menos ilusionante resulta la vida, m&aacute;s peso adquieren las culturas que prometen est&iacute;mulos fuertes y una salida del gris mon&oacute;tono de la existencia a trav&eacute;s de estallidos de rabia y rebeli&oacute;n, que se vuelven algo atractivo. Si vivi&eacute;ramos en sociedades preocupadas por la satisfacci&oacute;n vital, quiz&aacute; aparecer&iacute;an otras formas de movilizaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los jóvenes no están al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendrá un impacto. Puede generar más distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A partir de tu experiencia trabajando con j&oacute;venes, se&ntilde;alas que un comentario machista, racista o transgresor no implica necesariamente que exista una identidad ideol&oacute;gica plenamente asentada. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental distinguir entre valores, ideas, pr&aacute;cticas e identidades. Nadie act&uacute;a siempre de acuerdo con lo que piensa ni dice exactamente lo mismo en todos los contextos. Tampoco est&aacute; siempre claro qu&eacute; identidad tiene una persona. Tener dudas o cr&iacute;ticas hacia el feminismo no convierte autom&aacute;ticamente a alguien en antifeminista, de la misma manera que criticar a la izquierda institucional no convierte a una persona en contraria a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Cuando trabajas directamente con j&oacute;venes, aparece una realidad mucho m&aacute;s mixta, confusa, incoherente y contradictoria. Hay chavales que dicen una cosa en clase y otra completamente distinta en el pasillo. Algunos critican el feminismo, pero, al hablar con ellos individualmente, son tremendamente igualitarios y se preocupan por los derechos de las mujeres. A veces solo quieren plantear debates inc&oacute;modos, y eso no los convierte necesariamente en antifeministas. En un taller, por ejemplo, un chico pregunt&oacute; por las supuestas quinientas leyes que benefician a las mujeres y perjudican a los hombres. Despu&eacute;s habl&eacute; con &eacute;l en el pasillo y descubr&iacute; que ni siquiera cre&iacute;a que eso fuera verdad. Se lo hab&iacute;a dicho su padre, que era abogado, y quer&iacute;a saber qu&eacute; pens&aacute;bamos. Sin embargo, en el aula podemos interpretar r&aacute;pidamente esa pregunta como una posici&oacute;n reaccionaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Terminamos por participar del prejuicio de que todos los j&oacute;venes tienen ideas reaccionarias&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esos juicios han simplificado mucho el tema y han creado un retrato de la juventud que no refleja lo que hay. En relaci&oacute;n a esto, tambi&eacute;n se debe exigir una responsabilidad a los medios y discursos p&uacute;blicos. Los j&oacute;venes no est&aacute;n al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendr&aacute; un impacto. Puede generar m&aacute;s distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas, porque el joven descubre que la postura de moda, pol&iacute;ticamente incorrecta y capaz de provocar miedo en sus profesores es la del chaval antifeminista. Y eso genera atracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Existe una gran preocupaci&oacute;n p&uacute;blica por el supuesto giro reaccionario de la juventud, pero la educaci&oacute;n en igualdad suele reducirse a talleres aislados y precarios. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es la gran iron&iacute;a. Nos preocupan much&iacute;simo los j&oacute;venes, pero, mientras tanto, estamos desmantelando la educaci&oacute;n p&uacute;blica. No hacemos leyes que garanticen el acceso a una vivienda digna ni afrontamos una lucha anticapitalista contra los grandes magnates digitales, cuyos algoritmos siguen difundiendo bulos y promoviendo la cultura del odio. En el libro explico que los debates sobre la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica resultan ingenuos si no tienen en cuenta la desconfianza y las heridas que siguen abiertas. Es dif&iacute;cil imaginar un futuro distinto cuando el profesorado y los formadores de igualdad est&aacute;n completamente quemados.
    </p><p class="article-text">
        Queremos que los j&oacute;venes sean m&aacute;s igualitarios, pero no atendemos a las condiciones materiales de fondo. Mientras tanto, las redes sociales les dicen que la buena vida y la felicidad llegar&aacute;n cuando se conviertan en la mejor versi&oacute;n de s&iacute; mismos, compitan, inviertan en su capital humano y acumulen riqueza, estatus y capital social, er&oacute;tico y econ&oacute;mico. Estamos intentando luchar contra un gigante de una manera totalmente desorganizada y sin tocar aquello que deber&iacute;amos transformar. Eso nos conduce a un callej&oacute;n sin salida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hombre,Internet,Jóvenes,Feminismo,Libros,Ensayos,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Unidad de Ensayos Clínicos de La Rioja ha tratado a 37 pacientes con medicamentos innovadores en su primer año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/unidad-ensayos-clinicos-rioja-tratado-37-pacientes-medicamentos-innovadores-primer-ano_1_13329669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09663e4c-99e5-4994-ad60-3e8773c81935_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Unidad de Ensayos Clínicos de La Rioja ha tratado a 37 pacientes con medicamentos innovadores en su primer año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La  unidad ha impulsado 30 ensayos clínicos y ofrece a los pacientes acceso a tratamientos organizados en cinco grandes estrategias: terapias dirigidas, inmunoterapia, quimioterapia, anticuerpos dirigidos conjugados y hormonoterapia</p><p class="subtitle">Vacunas contra el cáncer diseñadas en la Universidad de La Rioja logran prolongar la supervivencia en ratones
</p></div><p class="article-text">
        La Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos de Fundaci&oacute;n Rioja Salud y START Rioja ha completado su primer a&ntilde;o de actividad consolid&aacute;ndose como centro p&uacute;blico para el desarrollo de ensayos cl&iacute;nicos en fases tempranas contra el c&aacute;ncer. Desde su puesta en marcha, la unidad ha impulsado 30 ensayos cl&iacute;nicos y ha tratado a 37 pacientes con medicamentos innovadores contra el c&aacute;ncer, reforzando el posicionamiento de La Rioja en investigaci&oacute;n y tratamiento oncol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo ha dado a conocer la consejera de Salud y Pol&iacute;ticas Sociales, Mar&iacute;a Mart&iacute;n, que ha mantenido hoy, mi&eacute;rcoles 24 de junio, una reuni&oacute;n de trabajo con la directora de la Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos START Rioja, Mar&iacute;a de Miguel, el jefe del Servicio de Oncolog&iacute;a del Hospital Universitario San Pedro, Alfonso Mart&iacute;n Carnicero, y responsables de Fundaci&oacute;n Rioja Salud y START Rioja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la intervenci&oacute;n posterior ante los medios de comunicaci&oacute;n, la titular de Salud ha destacado que &ldquo;la puesta en marcha de esta unidad ha permitido que La Rioja se consolide en investigaci&oacute;n oncol&oacute;gica&rdquo;. Asimismo, Mart&iacute;n ha subrayado que &ldquo;la colaboraci&oacute;n entre Fundaci&oacute;n Rioja Salud y START demuestra que la investigaci&oacute;n y la asistencia son herramientas fundamentales para seguir avanzando en una medicina m&aacute;s personalizada y de mayor calidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la directora de la unidad, Mar&iacute;a de Miguel, ha se&ntilde;alado que &ldquo;los resultados obtenidos durante este primer a&ntilde;o evidencian el potencial del proyecto y la capacidad de nuestro equipo para ofrecer a los pacientes acceso temprano a terapias innovadoras dentro de un entorno asistencial de excelencia&rdquo;. En este sentido, de Miguel ha a&ntilde;adido que el 83 % de los pacientes incluidos en los ensayos son residentes en La Rioja, mientras que el 17 % restante proceden del Pa&iacute;s Vasco, Navarra y Castilla y Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el jefe del Servicio de Oncolog&iacute;a, Alfonso Mart&iacute;n Carnicero, ha resaltado que &ldquo;disponer de esta unidad ha supuesto un salto cualitativo para la atenci&oacute;n oncol&oacute;gica en La Rioja y fortalece la colaboraci&oacute;n entre la asistencia y la investigaci&oacute;n para ofrecer nuevas oportunidades terap&eacute;uticas a nuestros pacientes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la reuni&oacute;n de trabajo tambi&eacute;n han participado el director gerente de Fundaci&oacute;n Rioja Salud, Juan Carlos Oliva; el director de Investigaci&oacute;n del CIBIR, Eduardo Mirpuri; el especialista en procesos asistenciales de Fundaci&oacute;n Rioja Salud, F&eacute;lix Rivera; el onc&oacute;logo e investigador cl&iacute;nico de START Rioja, Jorge L. Ram&oacute;n-Patino; el director de Start-up de START Rioja, Manuel Vaz; la directora de Data Management de START Rioja, Paula Defaz; el director de Farmacia de START Rioja, Carlos Lamsfus, y profesionales de enfermer&iacute;a de la unidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Estrategias terap&eacute;uticas y tumores tratados</strong></h2><p class="article-text">
        La Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos constituye actualmente un centro de referencia para el acceso a ensayos cl&iacute;nicos con medicamentos innovadores contra el c&aacute;ncer ya que ofrece asistencia avanzada a los habitantes de La Rioja y de comunidades aut&oacute;nomas cercanas. Esta iniciativa permite que los pacientes derivados por los servicios de oncolog&iacute;a de los sistemas p&uacute;blicos de salud accedan en La Rioja a tratamientos innovadores sin necesidad de desplazarse a Madrid o Barcelona, como ocurr&iacute;a hasta su entrada en funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, la Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos ofrece a los pacientes acceso a tratamientos organizados en cinco grandes estrategias: terapias dirigidas, inmunoterapia, quimioterapia, anticuerpos dirigidos conjugados y hormonoterapia. En cuanto a los tumores tratados durante este primer a&ntilde;o, el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n no microc&iacute;tico (NSCLC) ha sido el m&aacute;s frecuente, representando el 25,7 % del total de pacientes incluidos. A continuaci&oacute;n, las lesiones oncol&oacute;gicas tratadas con mayor frecuencia han sido los tumores de mama y ovario, ambos con un 17,1 %; los c&aacute;nceres g&aacute;stricos y de la uni&oacute;n es&oacute;fago-g&aacute;strica, con un 14,3 %; y el c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas, con un 11,4 %. Asimismo, se han incluido pacientes con c&aacute;ncer de endometrio (8,6 %), pr&oacute;stata (2,9 %) y mesotelioma (2,9 %).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la experiencia acumulada en la Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos de La Rioja en este primer a&ntilde;o de actividad ha contribuido al desarrollo del conocimiento cient&iacute;fico global a trav&eacute;s de publicaciones y comunicaciones de alto impacto que han sido presentadas en el congreso anual de la Sociedad Americana de Oncolog&iacute;a Cl&iacute;nica (ASCO) o en el 26.&ordm; Workshop sobre M&eacute;todos en la Investigaci&oacute;n Cl&iacute;nica del C&aacute;ncer, celebrado la semana pasada en Sint Michielsgestel (Pa&iacute;ses Bajos).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Incorporaci&oacute;n de 16 profesionales</strong></h2><p class="article-text">
        Durante este primer a&ntilde;o la unidad ha incorporado un total de 16 profesionales. Cabe destacar que el 56 % del equipo se ha trasladado desde otras comunidades aut&oacute;nomas u otros pa&iacute;ses para formar parte del proyecto, lo que pone de manifiesto la capacidad de Fundaci&oacute;n Rioja Salud y START Rioja para atraer y retener talento altamente cualificado.
    </p><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n del centro ha sido posible gracias al acuerdo estrat&eacute;gico entre Fundaci&oacute;n Rioja Salud y The START Center for Cancer Research, centros de referencia mundial en el desarrollo de ensayos cl&iacute;nicos oncol&oacute;gicos en fases tempranas. Esta alianza favorece el desarrollo profesional de los investigadores del ecosistema riojano, potencia la capacidad investigadora del sistema sanitario y contribuye a situar a La Rioja entre los territorios innovadores en investigaci&oacute;n cl&iacute;nica en oncolog&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Investigaci&oacute;n en el CIBIR</strong></h2><p class="article-text">
        La implantaci&oacute;n de la unidad de ensayos cl&iacute;nicos potencia adem&aacute;s las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que actualmente se desarrollan en el CIBIR. Los ensayos cl&iacute;nicos en fases tempranas permiten a los cient&iacute;ficos del centro de investigaci&oacute;n desarrollar estudios moleculares, gen&eacute;ticos y bioqu&iacute;micos, as&iacute; como explorar variaciones individuales, respuestas celulares espec&iacute;ficas o realizar estudios personalizados de medicina de precisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, la unidad de ensayos cl&iacute;nicos precisa apoyarse permanentemente en la investigaci&oacute;n b&aacute;sica al validar en el &aacute;mbito m&eacute;dico los principios estudiados en modelos celulares o de experimentaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/unidad-ensayos-clinicos-rioja-tratado-37-pacientes-medicamentos-innovadores-primer-ano_1_13329669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 12:46:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Unidad de Ensayos Clínicos de La Rioja ha tratado a 37 pacientes con medicamentos innovadores en su primer año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Cáncer,Ensayos,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los renglones torcidos de la música: artistas chiflados y sonidos atroces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/renglones-torcidos-musica-artistas-chiflados-sonidos-atroces_1_13311102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33defb5e-5433-468f-b246-142e333fe25d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los renglones torcidos de la música: artistas chiflados y sonidos atroces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial nacida de la radical autogestión Libritos Jenkins lanza una reedición ampliada de su 'best seller': 'La música más rara del mundo'</p><p class="subtitle">El inesperado regreso del disco más bello e influyente de la electrónica española</p></div><p class="article-text">
        Vender 1.500 copias de un libro nunca estuvo al alcance de cualquiera. Venderlas de un fanzine, a&uacute;n menos. Lograrlo desde la autogesti&oacute;n m&aacute;s absoluta (redactando, maquetando, imprimiendo, vendiendo por correo y llev&aacute;ndolo a las librer&iacute;as que los solicitasen) es una aut&eacute;ntica proeza. Pero este ha sido el recorrido de <em>La m&uacute;sica m&aacute;s rara del mundo,</em> voluminoso fanzine de 124 p&aacute;ginas con las grapas siempre a punto de estallar que public&oacute; en 2009 el divulgador cultural madrile&ntilde;o &Oacute;scar Alarcia.
    </p><p class="article-text">
        <em>La m&uacute;sica m&aacute;s rara del mundo</em> era una microenciclopedia atiborrada de datos sobre &ldquo;los renglones torcidos de la m&uacute;sica&rdquo;. Artistas chiflados, experimentadores atroces, grupos cuyos integrantes sufr&iacute;an alg&uacute;n tipo de discapacidad, grabaciones de animales, de ruidos, de silencio&hellip; En su obsesi&oacute;n por abarcar todo lo que queda fuera de los m&aacute;rgenes, Alarcia document&oacute; a Rocky Erickson y Jesul&iacute;n de Ubrique, a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/daniel-johnston-musico-marginal-acaba-camiseta-bershka-cinco-anos-despues-muerte_1_11675778.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Johnston </a>y Tiny Tim, a Los Beatles de C&aacute;diz y a mariachis yugoslavos. Puesto a explorar el m&aacute;s all&aacute; de la m&uacute;sica, tambi&eacute;n habl&oacute; de la sonocitolog&iacute;a, el estudio de los sonidos que producen las c&eacute;lulas del cuerpo humano. Era, por decirlo suavemente, un compendio de todo lo que jam&aacute;s pinchar&iacute;a una radiof&oacute;rmula.
    </p><p class="article-text">
        Alarcia confiesa que escribi&oacute; aquel librito desde la pasi&oacute;n por lo raro, pero tambi&eacute;n desde el odio: &ldquo;Para cagarme en la industria musical&rdquo;, concreta. &ldquo;Los 40 Principales ten&iacute;a un anuncio de televisi&oacute;n que dec&iacute;a: &lsquo;Ser&iacute;a trist&iacute;simo vivir sin la m&uacute;sica&rsquo; o algo as&iacute;. Y yo pensaba: &iquest;sin qu&eacute; m&uacute;sica? La que vend&eacute;is vosotros son solo cuarenta canciones al mes. La m&uacute;sica son miles de millones de cosas m&aacute;s&rdquo;, estalla hoy. &ldquo;La m&uacute;sica <em>mainstream </em>siempre me interes&oacute; menos. La cultura es tan inabarcable que siempre me ha interesado m&aacute;s conocer lo que no se conoce. Y a la hora de divulgar, tambi&eacute;n me ha interesado m&aacute;s divulgar lo menos conocido&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/14c29389-5f97-4dc1-b4c6-eade729596c6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Alarcia hab&iacute;a sido un &aacute;vido lector de prensa musical: Ruta 66, Popular 1, Mondo Sonoro, Tentaciones&hellip; Y de fanzines: Mondo Brutto, 2.000 Man&iacute;acos&hellip; Su gran referente fue el periodista y analista cultural Jordi Costa, y su libro <em>Mondo bulldog</em>, la puerta de entrada a la cultura marginal. &ldquo;All&iacute; o&iacute; hablar por primera vez de la m&uacute;sica <em>outsider&rdquo;, </em>recuerda. &ldquo;Dedicaba cap&iacute;tulos a The Shaggs, a Tiny Tim&hellip; A&ntilde;os despu&eacute;s supe que se hab&iacute;a limitado a traducir el libro de Irwin <em>Chusid Songs in the key of Z, </em>aunque Costa a&ntilde;adi&oacute; a artistas espa&ntilde;oles como<a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/canita-brava-reaparecio-salvame-contar-vive-pobreza-pedir-vivienda_1_9086145.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ca&ntilde;ita Brava</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/cantando-canciones-vainica-doble_1_4040893.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Rata de Antequera</a>&rdquo;, matiza. A&ntilde;os despu&eacute;s, Alarcia intentar&iacute;a sin &eacute;xito publicar en Espa&ntilde;a la obra de Chusid, que &eacute;l califica como &ldquo;la biblia de la m&uacute;sica <em>outsider&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; a hacer fanzines porque en los a&ntilde;os 90 salir por los bares de Malasa&ntilde;a a escuchar m&uacute;sica y comprar fanzines era algo muy habitual&rdquo;, rememora Alarcia. &ldquo;Me hac&iacute;a gracia vender mis propios fanzines y como ten&iacute;a facilidad para escribir porque ya publicaba en blogs, prob&eacute;&rdquo;. Su intenci&oacute;n era venderlos en los bares de Malasa&ntilde;a donde trabajaba de camarero. Y, contra todo pron&oacute;stico, empez&oacute; a despacharlos como churros. <a href="https://libritosjenkins.bigcartel.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Libritos Jenkins</a> naci&oacute; en 2009 con <em>Hipnotismo pop </em>y <em>La m&uacute;sica m&aacute;s rara del mundo</em>, pero pronto la microeditorial ampli&oacute; sus miras hacia el cine y el c&oacute;mic. Hoy en su cat&aacute;logo coexisten libritos sobre lucha libre mexicana, el c&oacute;mic ingl&eacute;s de ciencia ficci&oacute;n, la historia del videoclip o <em>Los Simpsons</em> y monogr&aacute;ficos de m&uacute;sicos como Tiny Tim, Butthole Surfers y Southern Culture On The Skids; los dos &uacute;ltimos los firman otros aliados de Alarcia.
    </p><h2 class="article-text">La rareza debe ser aut&eacute;ntica</h2><p class="article-text">
        Desde aquel 2009, el animalario de artistas inclasificables y m&uacute;sicas raras no ha dejado de crecer hasta obligar a replantearse qu&eacute; es lo raro y qu&eacute; no lo es. Alarcia se aferra a la teor&iacute;a del maestro Chusid, seg&uacute;n la cual debe existir cierta autenticidad en la m&uacute;sica <em>outsider</em> o rara. &ldquo;Leticia Sabater no ser&iacute;a <em>outsider</em> porque hace conscientemente el payaso. Y lo digo con todo respeto porque no tengo nada en contra de ella&rdquo;, aclara. Artistas <em>outsiders </em>ser&iacute;an, precisa, aquellos que no denotan &ldquo;un deseo de hacerse famosos o ganar dinero, sino de compartir algo est&aacute; dentro de ellos y necesitan sacar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">&quot;Artistas &#039;outsiders&#039; serían aquellos que no denotan un deseo de hacerse famosos o ganar dinero, sino de compartir algo está dentro de ellos y necesitan sacar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Óscar Alarcia</span>
                                        <span>—</span> Ensayista y editor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso mismo, Alarcia siente m&aacute;s simpat&iacute;a por las desastrosas The Shags que por los reverenciados Pixies. &ldquo;Me gusta el indie de los 90, pero todos esos grupos intentan sonar desafinados, distorsionar y crear un personaje que pasa de todo. Y luego oyes grupos como The Shags, tres ni&ntilde;as a las que su padre pon&iacute;a a tocar, y suenan exactamente as&iacute;&rdquo;, compara. Algo parecido opina sobre Reynols, grupo de rock psicod&eacute;lico argentino cuyo l&iacute;der padece s&iacute;ndrome de Down. &ldquo;Le dejan hacen las portadas, las entrevistas, todo. Y su sonido tiene la peculiaridad de estar impulsado por un m&uacute;sico no profesional que no entiende nada de la industria, que no entiende el mundo. Si van de gira por Estados Unidos, &eacute;l no va porque dice que ese pa&iacute;s no existe. &Eacute;l tiene esa pureza que los Pixies intentan generar&rdquo;, teoriza.	
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/dc627f9e-8dc5-4a72-88c9-057b03c370ae_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A Alarcia le interesa &ldquo;cualquier disco de sonidos extra&ntilde;os: de comedia, de <em>spoken word</em>, de ruidos, de silencio... Si est&aacute;s analizando la m&uacute;sica en los m&aacute;rgenes, ejemplos as&iacute; son muy valiosos como objetos&rdquo;, argumenta. Sin embargo, divulgar m&uacute;sicas retorcidas no exige, en su opini&oacute;n, escribir de forma retorcida. &ldquo;A principios de los 2000, parec&iacute;a que hab&iacute;a una competici&oacute;n en la prensa musical por ver qui&eacute;n escrib&iacute;a m&aacute;s complicado, usando etiquetas, subg&eacute;neros&hellip; Comprabas una revista y casi no entend&iacute;as lo que dec&iacute;an&rdquo;, lamenta. &ldquo;Al aparecer los blogs, la cr&iacute;tica musical se convirti&oacute; en algo m&aacute;s democr&aacute;tico y yo ten&iacute;a la obsesi&oacute;n de ser muy did&aacute;ctico, de no escribir solo para listillos y <em>frikis</em>, sino para que disfrutase de m&uacute;sicas complicadas todo tipo de personas&rdquo;. La culminaci&oacute;n de aquel desaf&iacute;o ser&iacute;a <em>Universo Zorn,</em> 564 p&aacute;ginas sobre el ind&oacute;mito compositor y saxofonista estadounidense planteadas as&iacute;: &ldquo;Un libro sobre John Zorn que pudiera leer mi abuela&rdquo;. En tres meses vendi&oacute; 500 copias. Hoy ya son mil.
    </p><h2 class="article-text">Fan de Marcial Lafuente Estefan&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Libritos Jenkins naci&oacute; con el eslogan &ldquo;Fanzines que parecen libritos&rdquo; y poco despu&eacute;s cambi&oacute; a &ldquo;Libritos que parecen fanzines&rdquo;. En cualquier caso, &ldquo;libritos suena m&aacute;s modesto que libros&rdquo;, subraya Alarcia. Y libritos, libros de bolsillo, eran las novelas de vaqueros del prol&iacute;fico Marcial Lafuente Estefan&iacute;a. &ldquo;Siempre me fascin&oacute; esta gente capaz de escribir un libro al mes y hacerlo interesante. <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/marcial-lafuente-estefania-angel-rojo-tetuan-autor-2-600-novelas-oeste_1_9738801.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marcial Lafuente Estefan&iacute;a</a> y este tipo de autores escrib&iacute;an cuatro o cinco al mes. Son mis m&aacute;ximos &iacute;dolos&rdquo;, confiesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El editor y fanzinero Óscar Alarcia en su despacho                            </span>
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        En 2020, con la llegada de la pandemia, Alarcia se centr&oacute; en la editorial y lleg&oacute; a vivir durante tres a&ntilde;os de lo que escrib&iacute;a, publicaba y vend&iacute;a. &ldquo;Luego me sali&oacute; un contrato de 40 horas y eso me aportaba cierta tranquilidad. Pero entonces empec&eacute; a sentirme mal: me faltaba tiempo para escribir&rdquo;, descubri&oacute;. Aun as&iacute;, intenta publicar un libro cada dos o tres meses. &ldquo;En tres semanas puedo escribir uno&rdquo;, afirma. Los breviarios, cabe aclarar, son recopilaciones de art&iacute;culos publicados en su d&iacute;a en distintos blogs. &ldquo;He decidido borrar todo lo que escrib&iacute; en blogs. Ya nadie lee blogs&rdquo;, zanja.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He decidido borrar todo lo que escribí en blogs. Ya nadie lee blogs</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Óscar Alarcia</span>
                                        <span>—</span> Ensayista y editor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Libritos Jenkins supera ya el centenar de referencias. Cuatro de ellas han vendido m&aacute;s de mil copias, aunque lo normal es despachar entre 200 y 500 por t&iacute;tulo. Si alguno est&aacute; punto de agotarse, imprime m&aacute;s. &ldquo;Encontr&eacute; una imprenta de barrio que hace libros al detalle. Si le pido diez, me los hace&rdquo;. As&iacute; evita llenar la casa de libros. &ldquo;Vivo en un cuarto piso sin ascensor&rdquo;, razona. Alarcia ha afianzado un modesto negocio al margen del mundo editorial. &ldquo;Si puedes vender libros de segunda mano por Wallapop, &iquest;c&oacute;mo no voy a poder vender los m&iacute;os? Como actividad econ&oacute;mica, mi editorial est&aacute; un poco en el limbo, pero me siento c&oacute;modo en el <em>underground</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Óscar Alarcia, de Libritos Jenkins"
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            <span class="title">
                Óscar Alarcia, de Libritos Jenkins                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En junio Libritos Jenkins cerrar&aacute; un c&iacute;rculo iniciado en 2009 con la reedici&oacute;n m&aacute;s completa de su <em>best seller.</em> <em>La m&uacute;sica m&aacute;s rara del mundo </em>abandona por fin el formato de fanzine prieto de datos y renace como libro de m&aacute;s de 300 p&aacute;ginas. &ldquo;A la gente que ya tenga el fanzine, le recomiendo que no lo compre salvo que quiera tenerlo, porque ser&aacute; b&aacute;sicamente igual&rdquo;, advierte. Esta nueva versi&oacute;n, corregida y levemente aumentada, incorpora historias como la de Pertti Kurikan Nimip&auml;iv&auml;t, el grupo finland&eacute;s de punk que en 2015 particip&oacute; en Eurovisi&oacute;n. &ldquo;Sus m&uacute;sicos se conocieron en un taller para gente con s&iacute;ndrome de Down. Les da igual la pose, lo que piensen de ellos, las pintas que lleven&hellip; No hay nada m&aacute;s punk que eso&rdquo;, intuye.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Una canci&oacute;n hecha con IA es rara?</h2><p class="article-text">
        En el universo infinito de las m&uacute;sicas raras empieza a colarse, como en todas partes, la inteligencia artificial. Los Mocos Verdes, un proyecto de surf instrumental, puede generar mediante IA una canci&oacute;n al d&iacute;a. &ldquo;Los he pinchado un par de veces en mis sesiones y nadie se dio cuenta&rdquo;, resalta Alarcia. &ldquo;Como espectador me llaman la atenci&oacute;n, aunque no le doy el mismo valor que a los Monkees. &iexcl;Admiro mucho a los m&uacute;sicos!&rdquo;, insiste, &ldquo;pero a nivel conceptual pienso: &iquest;tiene que importarme tanto qui&eacute;n ha hecho una canci&oacute;n o hay que darle m&aacute;s valor a la m&uacute;sica en s&iacute; y a lo que transmite?&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a5880a06-5d07-4789-973f-ae176a1dd144_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que ahora est&aacute; la cosa muy convulsa, pero hasta la m&uacute;sica hecha con IA me interesa un poco. No me interesa hacerla ni me interesa que se consuma, pero para m&iacute; todo lo que se pueda grabar es m&uacute;sica. No veo sentido a cerrarme en banda ante la IA porque va a destruir el mundo&rdquo;, resume, aunque a &eacute;l le llame mucho m&aacute;s la atenci&oacute;n &ldquo;un m&uacute;sico indigente que toca en la calle&rdquo;. En cualquier caso, nadie deber&iacute;a temer que los pr&oacute;ximos Libritos Jenkins est&eacute;n hechos con IA. M&aacute;s que nada, porque eso impedir&iacute;a a Alarcia disfrutar de lo que m&aacute;s desea: escribir. &ldquo;Sentarme delante del ordenador y ponerme a escribir es como entrar en una m&aacute;quina del tiempo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nando Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/renglones-torcidos-musica-artistas-chiflados-sonidos-atroces_1_13311102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 19:48:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los renglones torcidos de la música: artistas chiflados y sonidos atroces]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Música independiente,Pop,Ensayos,Cultura pop]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enrique-rey-periodista-instagram-convertido-propagandistas-industria-turismo_1_13310425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/302aed88-dc1e-47b2-a063-b67d73194923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El madrileño publica ‘Melón con jamón’, su primer libro, una exploración cultural, sentimental y política del verano español, entre la nostalgia, el turismo y los recuerdos que regresan cada año con el calor</p><p class="subtitle">Entrevita - Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”</p></div><p class="article-text">
        Pocos podr&aacute;n discutir que el verano es mucho m&aacute;s que una estaci&oacute;n. Es una promesa, una industria, un recuerdo de infancia y una construcci&oacute;n cultural. Para muchos, un para&iacute;so, para otros, una tortura. Para todos, una de las pocas &eacute;pocas del a&ntilde;o en las que todav&iacute;a parece posible imaginar otra vida. Porque en verano todos tenemos la sensaci&oacute;n de que algo importante est&aacute; a punto de suceder, aunque sea en septiembre.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-melon-con-jamon/448821" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mel&oacute;n con jam&oacute;n</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), Enrique Rey, que comparte su profesi&oacute;n de periodista con la de instructor de vela en Murcia, convierte esta estaci&oacute;n aparentemente ligera en objeto de estudio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un volumen a medio camino entre el ensayo cultural, la memoria personal y la cr&oacute;nica social, en el que el autor analiza c&oacute;mo Espa&ntilde;a ha hecho del verano una especie de religi&oacute;n civil y c&oacute;mo el turismo, la publicidad, las redes sociales o la arquitectura han moldeado nuestra forma de vivirlo, amarlo y odiarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ha escrito </strong><em><strong>Mel&oacute;n con jam&oacute;n</strong></em><strong>? &iquest;En qu&eacute; momento se dio cuenta de que el verano daba para un ensayo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El verano siempre ha sido un fen&oacute;meno inabarcable, pero es que ahora tambi&eacute;n resulta interminable. Empec&eacute; pensando en el verano como en una locomotora que empuja nuestro pa&iacute;s hacia no se sabe qu&eacute; precipicio, pero esa misma fuerza tambi&eacute;n tira de nosotros y nos conduce a lugares inesperados.
    </p><p class="article-text">
        Me acord&eacute; del libro <em>Mitolog&iacute;as</em> de Roland Barthes, donde el fil&oacute;sofo franc&eacute;s analiza y &ldquo;da espesor&rdquo; a algunos objetos y costumbres de su tiempo (del autom&oacute;vil al deporte) y me propuse (salvando las enormes distancias) hacer algo parecido, pero centrado en el verano como mito contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para eso, hab&iacute;a que entenderlo de una manera muy amplia y sin perder de vista su dimensi&oacute;n doble: el verano p&uacute;blico, hecho de chiringuitos y rascacielos, muchas veces ideado en una oficina; y los veranos &iacute;ntimos, que tanto tienen que ver con la memoria, la melancol&iacute;a y la ilusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribirlo, &iquest;se considera m&aacute;s un enamorado del verano o un cr&iacute;tico de todo lo que representa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivo sumergido en el verano, de manera que, si solo considerase sus efectos negativos, perder&iacute;a la cabeza. Creo que sigo siendo un enamorado del verano porque todo lo malo que trae consigo (depredaci&oacute;n de recursos, precariedad, excesos&hellip;) es, en realidad, una versi&oacute;n amplificada de todos los males de nuestro tiempo, es decir, del capitalismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Prefiero quedarme con sus cosas buenas: el verano es uno de los pocos fen&oacute;menos que siguen present&aacute;ndose tal y como lo disfrutan las clases populares (el verano aspiracional avanza, pero no vence) y todav&iacute;a existen conexiones entre lo que cualquiera puede sentir una tarde de junio y ese hechizo que ha afectado a todas las culturas y civilizaciones de todas las &eacute;pocas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro plantea que Espa&ntilde;a ha convertido el verano casi en una religi&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; esta estaci&oacute;n tiene un peso tan grande en nuestro imaginario colectivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El verano espa&ntilde;ol tiene algo de experimento exitoso. Buena parte de nuestro imaginario veraniego fue dise&ntilde;ado en los despachos del franquismo por hombres grises e impuesto mediante la represi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, todo aquello termin&oacute; conectando con pulsiones muy profundas y es que el verano, tan relacionado con Adonis (las adon&iacute;as precedieron a las actuales procesiones), es la &eacute;poca del despilfarro y el hedonismo. Adem&aacute;s, vivimos a orillas del Mediterr&aacute;neo, entre las ruinas de civilizaciones talasocr&aacute;ticas: casi todo lo que hacemos tiene que ver con el sol y con el mar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El verano ideal es realmente un patrimonio de la infancia o, en el fondo, de quien puede permitirse el tiempo libre y las vacaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/aftersun-doloroso-bello-viaje-memoria-mejores-peliculas-ano_129_9798053.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Aftersun</em></a><em> </em>es una pel&iacute;cula tan potente porque su protagonista est&aacute; triste antes de tiempo: incluso durante las vacaciones. Cada vez m&aacute;s, vivimos atrapados, como Paul Mescal, por cosas que nos impiden disfrutar del verano (y eso si llegamos a experimentarlo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque los veranos amplios de la infancia nunca han podido reproducirse (salvo para los arist&oacute;cratas, los millonarios y otros casos excepcionales) llegada la adultez, s&iacute; que era posible experimentar algo parecido, aunque m&aacute;s breve. Ahora, el verano se est&aacute; fragmentando y, curiosamente, desaparece para aquellos que hacen posibles los veranos ajenos. Nadie tiene menos vacaciones que una <em>kelly.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto la publicidad ha construido esa idea del verano perfecto que todos perseguimos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta no hace tanto, los anuncios de verano solo ten&iacute;an que ser frescos y descarados. Pero, actualmente, los hay que tambi&eacute;n incluyen la melancol&iacute;a.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pocas veces un producto ha encajado tan bien con los deseos de los consumidores como el verano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pocas veces un producto ha encajado tan bien con los deseos de los consumidores como el verano. Y pocas veces una construcci&oacute;n publicitaria ha funcionado tan bien, hasta convertirse en espejismo compartido. Porque son los anuncios, pero tambi&eacute;n las canciones, las pel&iacute;culas y las novelas, logrando a veces que le supliquemos a la realidad que, por favor, por una vez, imite a la ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parece que hoy el verano est&aacute; inseparablemente ligado a la imagen. &iquest;Qu&eacute; efecto tiene vivir unas vacaciones pensando constantemente en c&oacute;mo ser&aacute;n recordadas o compartidas en redes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo. Cada vez que colgamos una foto y la geolocalizamos o cuando mostramos el plato que estamos a punto de comer en nuestras <em>stories</em>, en realidad, estamos haciendo el trabajo de un fot&oacute;grafo de viajes, de un reportero o, mejor todav&iacute;a, de un publicitario contratado por la asociaci&oacute;n de comerciantes o por el ayuntamiento del destino en el que estamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no es algo nuevo, pero vivimos encuadr&aacute;ndonos a nosotros mismos, con ese <em>main character syndrome</em> [s&iacute;ndrome del personaje protagonista] que durante el viaje se acent&uacute;a, porque todo parece el decorado para una aventura que ser&aacute; mucho menos propia o particular de lo que nos pensamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante d&eacute;cadas, aburrirse tambi&eacute;n formaba parte del verano. &iquest;Hemos perdido ya definitivamente esa experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un tiempo viscoso y lento que est&aacute; desapareciendo. Lo experimentan las ni&ntilde;as de <em>Panza de Burro</em>, la novela de Andrea Abreu, y lo hemos sentido todos durante las largas tardes de sol cruel, siesta y chicharras.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Dentro del verano fragmentado y acumulativo ya no cabe aquel tiempo lento y eso es casi como decir que ya apenas queda libertad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que esconde ese aburrimiento es una libertad enorme. Todav&iacute;a algunos estudiantes disponen de largos veranos de tres meses durante los que no pasa nada. Por supuesto, es durante toda esa nada durante la que viven las experiencias m&aacute;s significativas de sus vidas, como les sucede a los personajes de Pavese, que deambulan sin encontrar nunca lo que estaban buscando (pero hallando muchas otras cosas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro del verano fragmentado y acumulativo ya no cabe aquel tiempo lento y eso es casi como decir que ya apenas queda libertad (para leer novelas largu&iacute;simas, descansar realmente o establecer una relaci&oacute;n que no va a ninguna parte).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que la comparaci&oacute;n constante con los veranos de los dem&aacute;s nos impide disfrutar plenamente del nuestro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuenta In&eacute;s Cueli en <a href="https://repositorio.uam.es/entities/publication/b1dac478-c871-4ad4-a0c6-0d98381083f4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su tesis sobre la vida en los PAUs madrile&ntilde;os</a> (esas urbanizaciones cerradas de reciente construcci&oacute;n) que, junto a la piscina, las familias suelen comparar sus viajes de vacaciones. Eso s&iacute;: dentro de dichos PAUs ya existe cierta homogeneidad de clase, as&iacute; que esas vacaciones solo var&iacute;an en sus detalles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en redes estamos expuestos continuamente a los veraneos de los m&aacute;s ricos y, curiosamente, eso no genera tanta rabia como deseo (pasa lo mismo con la exhibici&oacute;n de Lamborghinis).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un pasaje de <em>En busca del tiempo perdido</em>, Proust comenta que los ricos como &eacute;l, en Cabourg, la zona de balnearios donde veraneaba, cenaban en grandes hoteles con cristaleras, como peces dentro de una pecera, y se pregunta por qu&eacute; los pobres (mucho m&aacute;s numerosos) miraban desde fuera con fascinaci&oacute;n en lugar de romper el cristal y comerse esos pescados tan gordos. Ah&iacute; seguimos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla mucho del turismo como una de las grandes fuerzas que han modelado la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea. &iquest;Se puede entender el pa&iacute;s actual sin el turismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Casi todo lo que ocurre en Espa&ntilde;a tiene que ver con el turismo. Y no se trata solo de lo m&aacute;s visible: edificios, hoteles, restaurantes&hellip; Parece que todo el sistema econ&oacute;mico est&aacute; enfocado hacia esta industria y que eso tambi&eacute;n impone unas estructuras territoriales, laborales, de clase&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se puede entender Espa&ntilde;a como un territorio meridional respecto al resto de Europa, pero tambi&eacute;n se pueden entender las zonas m&aacute;s tur&iacute;sticas del pa&iacute;s como Sur respecto al centro del pa&iacute;s. Y hay toda una serie de desigualdades, porque cuando se usa la etiqueta &ldquo;meridional&rdquo;, no se trata de un concepto geogr&aacute;fico, sino que se se&ntilde;ala la subordinaci&oacute;n respecto a una capital que concentra el poder y recibe los recursos y que siempre est&aacute; al Norte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n analiza la arquitectura que ha generado el verano: urbanizaciones, paseos mar&iacute;timos, apartamentos, chiringuitos... &iquest;Hay algo espec&iacute;ficamente espa&ntilde;ol en ese paisaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy repitiendo bastante que el verano se ha construido con la misma despreocupaci&oacute;n con la que un adolescente vive sus vacaciones m&aacute;s alocadas. Con la misma ligereza que ese estudiante que acaba de terminar la Selectividad se pide otra copa, el concejal, el constructor, el arquitecto, han plantado una torre m&aacute;s.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la misma ligereza que ese estudiante que acaba de terminar la Selectividad se pide otra copa, el concejal, el constructor, el arquitecto, han plantado una torre más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y he hablado con personas dentro de esta industria y me han confirmado que lo que ha sucedido y contin&uacute;a sucediendo en Espa&ntilde;a (este nivel de urbanizaci&oacute;n de la costa, tanto por cantidad como, por el lado bueno, por calidad) no ocurre en ning&uacute;n otro lugar del mundo. Aunque, por supuesto, hay nodos veraniegos por todas partes. Por ejemplo, en <em>Playa placer</em>, una novela estupenda editada hace poco por Cielo Santo se desarrolla en Blackpool, una ciudad inglesa donde el verano tambi&eacute;n tiene una intensidad casi insoportable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si ha visto la serie </strong><em><strong>Widow's Bay</strong></em><strong>, en la que el alcalde de una peque&ntilde;a isla estadounidense se empe&ntilde;a en promocionar el turismo a pesar de que sobre ella pesa una maldici&oacute;n terrible. Me parece una buena y extrema met&aacute;fora de la lucha de lo tradicional frente al turismo masivo. &iquest;Por qu&eacute; el turismo se ha convertido en una especie de obsesi&oacute;n institucional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Investigando sobre estas cuestiones me di cuenta de lo alucinantes que son los n&uacute;meros del turismo en Espa&ntilde;a. Est&aacute;n a otra escala respecto al resto del mundo. Mallorca, por ejemplo, recibe cada a&ntilde;o a m&aacute;s turistas que todo Brasil, que es un pa&iacute;s enorme.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mallorca, por ejemplo, recibe cada año a más turistas que todo Brasil, que es un país enorme</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parece que las instituciones solo valoran esos n&uacute;meros, que adem&aacute;s se pueden comparar muy f&aacute;cilmente. Tienen una obsesi&oacute;n con los n&uacute;meros que quiz&aacute; sea correlativa a la obsesi&oacute;n con las tasas de crecimiento econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero claro: si en algo tienen raz&oacute;n los <em>cripto bros</em> es en la magia del inter&eacute;s compuesto: un incremento del 7% en el n&uacute;mero de turistas sostenido durante diez a&ntilde;os hace que, tras esos diez a&ntilde;os, haya el doble de visitantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me interesa mucho la idea de la comida &ldquo;de verano&rdquo;. Hoy asociamos ciertas recetas al turismo y las vacaciones, pero &iquest;c&oacute;mo era la relaci&oacute;n entre gastronom&iacute;a y veraneo cuando empez&oacute; el turismo de masas en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuentan las cr&oacute;nicas de viajeros decimon&oacute;nicos que antes en las posadas de Espa&ntilde;a solo se serv&iacute;a olla podrida: b&aacute;sicamente algo de verdura cocida junto al embutido que hubiera a mano. Aunque a muchos les gustaba, echaban de menos m&aacute;s variedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el XIX, entonces, unos cuantos gastr&oacute;nomos sentaron las bases de lo que hoy consideramos &ldquo;platos nacionales&rdquo;, como el gazpacho y la paella, mezclando algo de tradici&oacute;n y alguna influencia francesa con un poco de imaginaci&oacute;n (como sucede con tantas tradiciones &ldquo;inventadas&rdquo; durante el romanticismo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, cuando la dictadura franquista quiso atraer turistas porque necesitaba sus divisas, recurrieron a ese recetario y lo promovieron en los establecimientos tur&iacute;sticos. Lo mismo pas&oacute; con el concepto &ldquo;men&uacute; del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casi todos recordamos alg&uacute;n final de verano especialmente melanc&oacute;lico. &iquest;Es el regreso de las vacaciones uno de los momentos m&aacute;s tristes del a&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El final del verano es uno de los pocos momentos del a&ntilde;o en el que todo el mundo se permite estar triste. Ni siquiera es necesario que sea porque debes volver a un trabajo que odias (es lo m&aacute;s habitual) o al cole. El final del verano afecta incluso a los m&aacute;s privilegiados y nos coloca frente al paso del tiempo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El final del verano es uno de los pocos momentos del año en el que todo el mundo se permite estar triste</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y todos nos estremecemos cuando, aunque sea por un momento, intuimos lo que el tiempo significa. Me lo cont&oacute; Marina, de Klaus &amp; Kinski, charlando sobre su canci&oacute;n <em>Mam&aacute;, no quiero ir al colegio</em>: ese tema no va de un ni&ntilde;o que no quiere estudiar o que no desea hacerse adulto, va de un ni&ntilde;o que teme a la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de investigar y escribir sobre &eacute;l durante tanto tiempo, &iquest;qu&eacute; cree que perseguimos realmente cada verano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En verano perseguimos un imposible: detener el tiempo justo en el momento en que los d&iacute;as son m&aacute;s largos. Pero, incluso sabiendo que el mejor verano siempre fue uno anterior o est&aacute; por llegar, a este verano, al que estamos viviendo justo ahora, le pedimos que nos d&eacute; fuerzas para aguantar un a&ntilde;o m&aacute;s. Y casi siempre es posible guardar dentro de uno &ldquo;la fuerza de un verano invencible&rdquo;, como dec&iacute;a Camus. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enrique-rey-periodista-instagram-convertido-propagandistas-industria-turismo_1_13310425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 19:48:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Libros,Ensayos,Turismo,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia del arte no es tan hetero como nos la contaron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/historia-arte-no-hetero-contaron_1_13284082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33fd0f80-5189-408d-8874-aa87de2a060c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145203.jpg" width="3543" height="1993" alt="La historia del arte no es tan hetero como nos la contaron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historiadora Clara González (@Claramore) cuenta en el ensayo 'Nos recordarán' cómo el colectivo LGTBIQ+ lleva transformando el mundo de las artes desde sus inicios hasta la actualidad</p><p class="subtitle">Muere David Hockney, el pintor más influyente que convirtió las piscinas en objeto de culto
</p></div><p class="article-text">
        El due&ntilde;o de un burdel parisino encarg&oacute; a <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/suzanne-valadon-modelo-degas-lautrec-convirtio-primera-mujer-pintar-desnudo-masculino_1_11297471.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Toulouse-Lautrec</a> 16 cuadros en 1892 para decorar el sal&oacute;n principal de su prost&iacute;bulo. En uno de ellos, <em>En la cama: el beso</em>, dos personas desnudas se abrazan y besan tapadas por una s&aacute;bana hasta sus brazos. Una de ellas tiene el pelo largo, la otra, corto, motivo por el que la historiadora y divulgadora Clara Gonz&aacute;lez (@Claramore) identifica que se ha &ldquo;dado por hecho&rdquo; que eran una pareja heterosexual. Pero no. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eran dos prostitutas que se daban entre ellas el amor que no encontraban en sus clientes&rdquo;, explica a elDiario.es sobre uno de los lienzos que ha incluido en <em>Nos recordar&aacute;n</em> (Temas de hoy), el libro en el que recorre la historia del arte para demostrar que no ha sido tan heterosexual como nos han contado, empezando por el colegio, siguiendo por hasta la carrera de Historia del Arte (donde apenas le mencionaron a artistas mujeres, y mucho menos LGTBIQ+) y los museos.
    </p><p class="article-text">
        Clara Gonz&aacute;lez propone con su ensayo un did&aacute;ctico paseo por los m&aacute;rgenes de la historia del arte, con menci&oacute;n a no solo figuras y obras silenciadas, invisibilizadas o desconocidas hasta la fecha; sino tambi&eacute;n a grandes renombres que no hab&iacute;an sido contemplados desde esta perspectiva. Entre aquellas el citado lienzo de Toulouse-Lautrec, pero tambi&eacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/empresa-pintura-rubens-200-ayudantes-taller-crear-2-000-obras_1_11731562.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rubens</a>, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/hilma-af-klint-artista-creo-arte-abstracto-murio-mostrarlo-llega-guggenheim-siglos-despues_1_11744832.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hilma af Klint</a>, Natalie Barney o <em>La Anunciaci&oacute;n</em> de Fra Angelico, expuesta en el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/paseo-risas-esconden-cuadros-museo-prado-si-codigos-morales-cambian-risa_1_13006370.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prado</a>, que sirve a la autora para describir que los &aacute;ngeles que aparecen son andr&oacute;ginos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;La Anunciación&#039; de Fra Angelico (1425-1426).                            </span>
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        La divulgadora ha concebido <em>Nos recordar&aacute;n</em> como &ldquo;un ejercicio de reparaci&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo; por la forma en la que se le han negado al colectivo los espacios, incluida la historiograf&iacute;a. &ldquo;Dentro de la historia de arte can&oacute;nica se han quedado muchas cosas fuera, no solo las artistas femeninas, tambi&eacute;n est&aacute;n las personas racializadas o las personas LGTBIQ+, que o se han ignorado o se ha evitado pronunciarlo, incluso cuando es obvio. La historiograf&iacute;a ve a dos mujeres con cara de tener un orgasmo y las llama amigas&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Una tendencia que sigue ocurriendo en el presente y que advierte tanto en su ensayo como en sus redes sociales, donde comparte peque&ntilde;as p&iacute;ldoras sobre historia del arte. En una de ellas hizo referencia a c&oacute;mo, para hablar sobre la relaci&oacute;n entre la cantante Rosal&iacute;a y la modelo Loli Bah&iacute;a, que acapararon titulares hace unos meses, se les tildaba de amiga &ldquo;especial&rdquo; o &ldquo;&iacute;ntima&rdquo;. &ldquo;Lo de los medios evitando llamar novias a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-resucita-madrid-levitar-fans-concierto-apabullante_129_13110628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosal&iacute;a</a> y Loli Bah&iacute;a se parece mucho a historiadores llamando amigas &iacute;ntimas a se&ntilde;oras que dorm&iacute;an todas las noches juntas y se pintaban entre ellas&rdquo;, public&oacute; en su perfil de Instagram. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DWhLLTOjHgs/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Entre ellas, Louis Catherine Breslau, una artista alemana de finales del siglo XIX que estuvo cuatro d&eacute;cadas compartiendo vida con Madeleine Zillhardt, su compa&ntilde;era de Academia, y a la que retrat&oacute; en gran parte de sus obras. Tambi&eacute;n cita a la francesa Louise Abb&eacute;ma, perteneciente a la misma &eacute;poca, que tambi&eacute;n inmortaliz&oacute; a la que fue su gran amor, Sara Bernhardt. Entre sus obras, est&aacute;n las esculturas hechas en bronce con las manos de ambas entrelazadas, que cada una conserv&oacute; durante toda su vida. 
    </p><p class="article-text">
        Para quienes consideran que quiz&aacute;s estos ejemplos no sean tan expl&iacute;citos como para aclarar su sexualidad, la divulgadora trae a colaci&oacute;n el lienzo <em>El sue&ntilde;o</em> de Courbet, tambi&eacute;n conocido como <em>Las amigas</em>, en el que directamente aparecen en la cama desnudas y abrazadas. A Courbert pertenece tambi&eacute;n otro de los lienzos que menciona en el ensayo, <em>El origen del mundo</em> (1866), que muestra en primer plano la vulva desnuda de una mujer con las piernas abiertas, que yace en lo que parece una cama, con los pechos igualmente descubiertos, parcialmente cubiertos por una s&aacute;bana. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;El origen del mundo&#039;, de Gustave Courbet en una exposición en Viena.                            </span>
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        El artista franc&eacute;s genera sensaciones encontradas en Clara Gonz&aacute;lez, porque aunque s&iacute; que pint&oacute; el deseo entre mujeres, lo hizo &ldquo;muy sexualizado. Ha sido habitual en la historia ver a se&ntilde;ores pidiendo cuadros de desnudos expl&iacute;citos como forma para divertirse con ellos mismos. Es muy llamativo ver el contraste entre c&oacute;mo se pintan las mujeres y c&oacute;mo son pintadas las mujeres. Por supuesto ellas son mucho m&aacute;s sutiles&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El doble sometimiento a la mujer</h2><p class="article-text">
        En lo relativo a la exhibici&oacute;n del deseo entre hombres, y el deseo entre mujeres, Clara Gonz&aacute;lez plantea que la representaci&oacute;n ha sido &ldquo;muy distinta&rdquo;: &ldquo;Los hombres son los que han estado m&aacute;s expl&iacute;citamente perseguidos, desde la Inquisici&oacute;n. Los que m&aacute;s abiertamente han recibido y siguen recibiendo palizas por ser homosexuales&rdquo;. Y, en consecuencia, existen a&uacute;n menos referentes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c9bc84f2-fc9f-4bfb-af23-ff44f5e6c51b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Clara Gonz&aacute;lez comenta que este tratamiento est&aacute; condicionado por un &ldquo;componente mis&oacute;gino&rdquo;: &ldquo;Asocian su sexualidad a una falta de masculinidad y, por lo tanto, lo femenino, que siempre ha sido lo malo. Las mujeres han sufrido esa persecuci&oacute;n, pero diferente, porque muchas veces ni siquiera se pod&iacute;a pensar que una mujer pudiese desear a otra. Hay &eacute;pocas que desde fuera pueden haber parecido m&aacute;s laxas con las mujeres porque han podido encontrar espacios, como los matrimonios bostonianos, por ejemplo, que eran entre mujeres vinculadas obviamente de forma rom&aacute;ntica, pero sobre los que la sociedad hac&iacute;a o&iacute;dos sordos porque dec&iacute;an que esas uniones eran asexuales&rdquo;. Y, por lo tanto, a los hombres &ldquo;no les molestaba porque no estaban perdiendo la virginidad, que era lo &uacute;nico que les importaba que mantuvieran como mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la historiadora apunta que &ldquo;la realidad es que la mujer ha estado doblemente sometida, por ser mujer y por su sexualidad. No es que los hombres hayan tenido m&aacute;s discriminaci&oacute;n, pero s&iacute; ha podido ser m&aacute;s visible por ser m&aacute;s violenta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Desaprender la mirada heteronormativa</h2><p class="article-text">
        Clara Gonz&aacute;lez es consciente de la complejidad de &ldquo;desaprender&rdquo; la mirada que se nos ha inculcado tradicionalmente desde la historia del arte: &ldquo;Sueles ver los cuadros como sota, caballo y rey, adem&aacute;s de apreciar las obras que te han dicho que tienes que apreciar&rdquo;. La historiadora y divulgadora incide en que esto tiene como consecuencia que al entrar en los museos, se desactive inconscientemente la capacidad de plantearse qu&eacute; nos gusta o qu&eacute; nos est&aacute; transmitiendo una determinada obra. 
    </p><p class="article-text">
        La escritora aboga por &ldquo;desacralizar&rdquo; el arte &ndash;como ya hizo en su anterior libro, <em>Un Van Gogh en el sal&oacute;n&ndash;</em>, y por eso opta por usar un lenguaje cercano, accesible y divulgativo. &ldquo;Es importante que la gente sienta el arte como suyo, y no que tengas que tener cierto conocimiento, poder adquisitivo o situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica para disfrutarlo. Y no. La cultura nos refleja como sociedad, deber&iacute;amos poder sentirnos vinculados con ella y lo que hay dentro de los museos. Si no lo sentimos, es que algo se est&aacute; haciendo mal&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        La historiadora es cr&iacute;tica con el papel desempe&ntilde;ado por estas instituciones. Aunque aplaude que dentro de sus funciones principales, la de &ldquo;conservar las obras de arte la hacen muy bien&rdquo;, opina que &ldquo;durante mucho tiempo han olvidado la de hacer que el p&uacute;blico se sienta identificado con lo que hay dentro, que converse y piense&rdquo;. &ldquo;Durante much&iacute;simo tiempo el discurso ha sido siempre el mismo, construido b&aacute;sicamente por hombres, blancos y europeos, y lo que hab&iacute;a dentro de los museos era un reflejo de lo que les interesaba solo a ellos&rdquo;, puntualiza. 
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                    alt="&#039;Interior con Hendrik Andersen y John Briggs Potter en Florencia&#039;, de Andreas Andersen 1894."
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            <span class="title">
                &#039;Interior con Hendrik Andersen y John Briggs Potter en Florencia&#039;, de Andreas Andersen 1894.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En lo que respecta a la difusi&oacute;n y representaci&oacute;n del colectivo, Clara Gonz&aacute;lez defiende que es importante &ldquo;ofrecer una visi&oacute;n distinta porque lo normal es que nos hayan vinculado a una serie de cosas que, en cuanto te sales de ellas, parece que est&aacute;s cometiendo un crimen&rdquo;. &ldquo;Y ya no es solo lo que la sociedad piense de ti, sino lo que t&uacute; piensas de ti misma. En muchos casos, para las personas del colectivo, no hay peor enemigo que nosotras mismas, porque nos han inculcado unos principios de cosas que tenemos que hacer, que cuando nos damos cuenta de que no encajamos ah&iacute;, vienen unos problemas de aceptaci&oacute;n enormes&rdquo;, reconoce hablando en primera persona de su propia experiencia y proceso.
    </p><p class="article-text">
        La divulgadora critica que &ldquo;sigue habiendo muchos vac&iacute;os y que la historiograf&iacute;a se ha aprovechado de esos silencios&rdquo;. &ldquo;Que las personas LGTB no pudieran exteriorizar de forma expl&iacute;cita su deseo ha hecho que haya historiadores que directamente digan 'si no has dejado una carta diciendo que quieres acostarte con esta persona es que eres heterosexual y punto'. Cuando en la realidad no tiene por qu&eacute;, hay cosas mucho m&aacute;s sutiles que puedes plantearte&rdquo;. En este sentido, aplaude que de un tiempo a esta parte &ldquo;se ha focalizado m&aacute;s en la falta de mujeres porque el feminismo ha hecho mucho ruido respecto a que nos tienen que representar, y aunque se ha avanzado, a&uacute;n quedan kil&oacute;metros. Pero en el tema LGTB estamos muy atr&aacute;s, y en el racial, ni te cuento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n rechaza, por &ldquo;perverso&rdquo;, el discurso de quienes 'agradecen' a los periodos de censura haber puesto a prueba y desarrollado la creatividad de artistas que hicieron lo imposible para salt&aacute;rsela, y sobrevivir. &ldquo;Ojal&aacute; no hubi&eacute;ramos tenido que haber sido m&aacute;s creativos y nos pudi&eacute;ramos haber expresado desde el principio de forma natural&rdquo;, valora al tiempo que insiste en recordar que hay personas que siguen recibiendo palizas e incluso siendo asesinadas por su condici&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        Al analizar la historia del arte, cabe preguntarse si este ha servido m&aacute;s para hacerse eco del odio vertido sobre el colectivo, o como refugio. Clara Gonz&aacute;lez considera que &ldquo;para ambas cosas&rdquo;. &ldquo;El arte siempre tiene un componente pol&iacute;tico. Se demostr&oacute; en &eacute;pocas como la del sida, en la que se us&oacute; para cambiar cosas y reivindicar que hac&iacute;an falta estos cambios, como la gesti&oacute;n de la epidemia, que fue terrible. Hay artistas que lo han usado para hacerse eco del sufrimiento que recib&iacute;an por el hecho de ser del colectivo, pero tambi&eacute;n como refugio, como ese lugar donde reflejarte sin el dedo acusador de la realidad. No quiero romantizarlo, pero es bonito que en la creatividad una forma de expresarse, y que ahora podamos verlo m&aacute;s o menos libremente&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/historia-arte-no-hetero-contaron_1_13284082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 20:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia del arte no es tan hetero como nos la contaron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Arte,Museos,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más de 10 días de espera para ver a tu médico o la crisis perpetua de atención primaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/salud/10-dias-espera-ver-medico-crisis-perpetua-atencion-primaria_132_13295305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52c96169-f2c5-40e3-9d4f-7f6d2d515a5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145131.jpg" width="3195" height="1797" alt="Más de 10 días de espera para ver a tu médico o la crisis perpetua de atención primaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada semana, nuestro boletín '¡Salud!' te trae las novedades de la actualidad sanitaria y científica que afectan a tu día a día
</p><p class="subtitle">Recibe el boletín - Te enviamos '¡Salud!' todas las semanas si te suscribes de forma gratuita en este enlace</p></div><p class="article-text">
        Hola,
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as tuve que pedir una cita con mi m&eacute;dica de familia. El primer hueco disponible en mi centro de salud estaba a once d&iacute;as vista. Es una realidad que viene replic&aacute;ndose en Madrid desde hace a&ntilde;os, al menos en determinados barrios de la ciudad &mdash;podr&aacute;s imaginarte cu&aacute;les&mdash;. No es nada grave as&iacute; que supongo que puedo esperar, pero el primer reflejo suele ser recurrir a la puerta que siempre est&aacute; abierta: las urgencias acaban sufriendo tambi&eacute;n la crisis de atenci&oacute;n primaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al margen de la an&eacute;cdota, esto me ha hecho pensar en las condiciones en las que trabajan muchos m&eacute;dicos y m&eacute;dicas de familia. Agendas hasta arriba, mucha burocracia, poco tiempo para ver &mdash;y conocer&mdash; a sus pacientes y gente cabreada porque lleva d&iacute;as y d&iacute;as esperando para ser atendida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con estas condiciones, es muy dif&iacute;cil trabajar. Y, aun as&iacute;, estos d&iacute;as se han incorporado a centros de salud de todo el pa&iacute;s unos 2.500 nuevos residentes, que han terminado la carrera y se especializar&aacute;n en Medicina Familiar y Comunitaria durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A veces caemos en la idea de que es una especialidad poco atractiva, que siempre se elige la &uacute;ltima. Hace unos d&iacute;as me entretuve mirando el ritmo de elecci&oacute;n de esta convocatoria MIR: cu&aacute;ntas plazas se eleg&iacute;an en cada turno, cu&aacute;les se acababan antes o cu&aacute;ntas hay de cada rama. Aunque hay lecturas que refrendan esa teor&iacute;a, yo no me atrever&iacute;a a afirmarlo tan tajantemente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que algunas especialidades, como dermatolog&iacute;a y cirug&iacute;a pl&aacute;stica, suelen agotarse r&aacute;pidamente, en el primer turno. Tienen f&aacute;cil salida a la privada y en derma no se suelen hacer guardias. Adem&aacute;s de muchas menos plazas: 140 y 53, respectivamente. Tambi&eacute;n es cierto que las &uacute;ltimas plazas en elegirse son las de familiar y comunitaria. Hay hasta el &uacute;ltimo turno, pero suponen 1 de cada 3 de las 9.275 ofertadas. Recuerda, por poner en perspectiva, 2.544 en total.
    </p><p class="article-text">
        Te pongo algunos ejemplos de c&oacute;mo este n&uacute;mero tan elevado puede distorsionar la percepci&oacute;n. Cuando reumatolog&iacute;a agot&oacute; sus 98 plazas, ya hab&iacute;an elegido familia m&aacute;s de 200 personas. El turno en el que&nbsp;cirug&iacute;a cardiovascular (24 plazas), pedi&aacute;trica (20), tor&aacute;cica (22), angiolog&iacute;a y cirug&iacute;a vascular (57) o urolog&iacute;a (161) agotaron sus cupos en el octavo turno de elecci&oacute;n, ya hab&iacute;an elegido medicina familiar y comunitaria 209 m&eacute;dicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no est&aacute; en la especialidad, sino en la cuesti&oacute;n laboral. Lo que est&aacute; en crisis es la atenci&oacute;n primaria&rdquo;, me contaba Jorge Lema, que es vocal de docencia de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc). &ldquo;Tal y como est&aacute;n las cosas, bastante vocaci&oacute;n hay&rdquo;, coincid&iacute;a su colega de la Sociedad Espa&ntilde;ola de M&eacute;dicos Generales y de Familia (SEMG), Pilar Rodr&iacute;guez Ledo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que es un tema complejo, pero los n&uacute;meros siempre se entienden mejor con gr&aacute;ficos.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nuevos-medicos-familia-desafian-crisis-atencion-primaria-mir-decian-no-desaprovechara-plaza_1_13277682.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a>&nbsp;puedes ver unos cuantos que te ayudar&aacute;n a entender mejor c&oacute;mo ha ido este a&ntilde;o la elecci&oacute;n de plazas MIR.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Receta r&aacute;pida</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imagen de archivo de un par de preservativos                            </span>
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                    <ul>
                                    <li><strong>Un plan</strong>.&nbsp;La hoja de ruta para revertir la tendencia de las infecciones de transmisi&oacute;n sexual (ITS), que llevan dos d&eacute;cadas subiendo. En 2024 se identificaron 90.000 nuevos casos y, aunque el aumento de diagn&oacute;sticos no es necesariamente malo &mdash;puede deberse, en parte, a mejores sistemas de detecci&oacute;n&mdash;, el dato es preocupante. El&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/kits-autodiagnostico-nueve-millones-euros-condones-frenar-auge-infecciones-transmision-sexual_1_13285025.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>nuevo plan de Sanidad</strong></a>&nbsp;incluye la autorizaci&oacute;n de kits de autodiagn&oacute;stico, nueve millones de euros en condones y un refuerzo de la vigilancia de bacterias resistentes a los antibi&oacute;ticos.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Una falsa moda</strong>. La del consumo de &ldquo;gas de la risa&rdquo;, que hab&iacute;a despertado la atenci&oacute;n de profesionales sanitarios y educadores. Tanto, que el Ministerio financi&oacute; una investigaci&oacute;n para ver el alcance real del fen&oacute;meno. El resultado muestra una prevalencia del 0,2% en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, por lo que los expertos piden evitar el alarmismo. Puedes encontrar m&aacute;s informaci&oacute;n&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/falsa-moda-gas-risa-estudio-sanidad-revela-consumo-oxido-nitroso-jovenes-residual_1_13274583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>en este enlace</strong></a>.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Una entrevista</strong>.&nbsp;La de Antonio Mart&iacute;nez Ron a la astrobi&oacute;loga Sara Walker. Te recomiendo que la leas con calma &mdash;y con la mente abierta&mdash;, porque abordan temas complejos. Walker defiende que nuestro cerebro es la estructura casual m&aacute;s antigua que existe y propone&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sara-walker-astrobiologa-tengamos-vida-alienigena-delante-ojos-no-reconocerla_128_13261661.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>una nueva definici&oacute;n de vida</strong></a>... con un ejemplo con piezas de Lego y la Sagrada Familia de Gaud&iacute;.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Cu&aacute;nto podemos fiarnos de un rat&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Como sabes, antes de probar un nuevo f&aacute;rmaco o una terapia innovadora en humanos, se testa en animales. Este tipo de experimentaci&oacute;n permite obtener informaci&oacute;n crucial a la hora de desarrollar tratamientos, pero a veces genera expectativas poco realistas. Generalmente, estas pruebas se hacen en ratones, que comparten con nosotros entre un 85 y un 90% de la informaci&oacute;n gen&eacute;tica, pero, a la hora de dar el salto a la cl&iacute;nica, la gran mayor&iacute;a de las innovaciones fracasan. Es evidente que hay muchas diferencias que nos separan de los ratones.
    </p><p class="article-text">
        Sobre esto escribi&oacute; hace unos d&iacute;as mi compa&ntilde;era Irene Mart&iacute;nez Mart&iacute;nez. En su art&iacute;culo, recog&iacute;a que en el caso del c&aacute;ncer, cuando los resultados eran positivos en animales, la tasa de &eacute;xito en humanos rondaba el 10%. En general, era del 5%, una de cada 20. El tema me ha parecido muy interesante,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cura-ratones-exito-tratamientos-animales-laboratorio-no-garantiza-humanos_1_13271458.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>te lo dejo por aqu&iacute; si te apetece le&eacute;rtelo</strong></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esto me despido por hoy. Muchas gracias por llegar hasta aqu&iacute;. Pasa buena semana y&nbsp;<strong>&iexcl;salud!</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Noriega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/salud/10-dias-espera-ver-medico-crisis-perpetua-atencion-primaria_132_13295305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 06:07:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más de 10 días de espera para ver a tu médico o la crisis perpetua de atención primaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Sanidad,Atención primaria,Médicos,ETS - Enfermedades de Transmisión Sexual,Ciencia,Ensayos,Drogas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mikel Herrán, 'Putomikel': "Deberíamos hablar de las condiciones de 'las malinches' y no romantizarlas para vender entradas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mikel-herran-putomikel-deberiamos-hablar-condiciones-malinches-no-romantizarlas-vender-entradas_1_13286810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03932b66-7604-4ed3-a845-e2ebddd60ab2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145003.jpg" width="6700" height="3769" alt="Mikel Herrán, &#039;Putomikel&#039;: &quot;Deberíamos hablar de las condiciones de &#039;las malinches&#039; y no romantizarlas para vender entradas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El divulgador hace referencia al musical de Nacho Cano para ejemplificar uno de los estereotipos sobre la Edad Media que desmonta en su libro 'Sobrevivir en el Medievo'</p><p class="subtitle">El Papa bendice la Sagrada Família y reivindica el templo de Gaudí como “faro abierto al Mediterráneo”
</p><p class="subtitle">Entrevista compelta en vídeo con Mikel Herrán</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Somos el &uacute;nico pa&iacute;s que en su d&iacute;a nacional no celebra una conquista de derechos, sino de un territorio&rdquo;. El doctor en arqueolog&iacute;a y divulgador <a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-insulta-congreso-arqueologo-putomikel-nombrarle-transexual-disfrazado-aspecto-satanico_1_11682175.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mikel Herr&aacute;n</a> (<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/putomikel-arqueologo-drag-youtuber-hablar-cosas-serias-maquillado-dando-espectaculo-perder-rigor_128_10989938.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PutoMikel</a>) es cr&iacute;tico con la forma en la que habitualmente miramos al pasado, tanto por quienes, como a Vox, &ldquo;solo le interesa para vender el relato de futuro que ellos quieren vender&rdquo;, como los que siempre lo tachan de haber sido peor y abogan porque haya que tenerle miedo.
    </p><p class="article-text">
        En concreto para combatir los mitos y estereotipos que existen sobre la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/laberinto-medieval-girona-conserva-memoria-juderias-importantes-catalunya-pm_1_13276694.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Edad Media</a> publica <em>Sobrevivir en el Medievo: Cr&oacute;nica de un viajero por Spania</em> (Planeta), donde demuestra que la imagen oscura, sucia, violenta e ignorante que tantas veces se ha mostrado en pel&iacute;culas y libros sobre esta etapa, poco o nada tiene que ver con c&oacute;mo vivieron de verdad durante ella.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Sobrevivir en el Medievo</strong></em><strong> llama la atenci&oacute;n porque los libros de historia no suelen recoger tanto lo que suced&iacute;a en las calles, el interior de las casas o los mercados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las fuentes que tenemos, sobre todo de determinados periodos, vienen del poder, de las instituciones, que se dan importancia a s&iacute; mismas. Hablan de los entresijos de la Corte, de las batallas, de su linaje, de sus proezas. Eso ha coloreado mucho qu&eacute; entendemos como Historia, pese a que entender la vida cotidiana nos dice much&iacute;simo m&aacute;s de c&oacute;mo viv&iacute;a la mayor&iacute;a de la gente. 
    </p><p class="article-text">
        Sin negar que hab&iacute;a violencia, entendemos el pasado como violento porque nos fijamos en el relato de la gente para quienes la guerra era gran parte de su prestigio, y no va a hablar tanto de c&oacute;mo solucionaban los vecinos las rencillas del d&iacute;a a d&iacute;a o c&oacute;mo comerciar cuando vives en una zona de frontera donde hay bandidos. Esto no ha llegado tanto a los libros del colegio, porque la historia naci&oacute; como asignatura obligatoria para formar un esp&iacute;ritu de naci&oacute;n y, por tanto, est&aacute; muy fijada en los reyes y sus grandes logros, las batallas, las paces, y punto. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k556YTTV2wuE2GGx5Bg" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Busca romper con la historia hegem&oacute;nica. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque ah&iacute; solo hay un tipo de persona: hombres, blancos, heterosexuales y con poder. Las mujeres, las personas con discapacidad, la infancia y la vejez se han quedado fuera del relato. Y ya no solo es hablar de la historia de la sexualidad o c&oacute;mo se construye una raza, que es importante, sino que hemos dejado fuera a la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, incluso a la que tradicionalmente se ha interesado por la historia, como los se&ntilde;ores de clase obrera que tampoco se han visto representados porque no se habla de la lucha de clases. Es necesario que toda la gente se vea representada porque si estamos diciendo que la historia es importante porque nos habla de nosotros, qu&eacute; m&iacute;nimo que todos tengamos historia, &iquest;no?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/99877d8f-3b40-438c-b8d3-7bd6eb015f98_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas que ha trascendido de la Edad Media es que exist&iacute;a una &uacute;nica religi&oacute;n o que las personas eran muy rectas, pero seg&uacute;n cuenta en su libro, no fue as&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada. Pensamos que en la Edad Media todo el mundo era superdevoto, pero hab&iacute;a campesinos quemando iglesias con nobles dentro. Y tambi&eacute;n jud&iacute;os y musulmanes cantando misas en Madrid, a musulmanes celebrando la Navidad o el A&ntilde;o Nuevo en C&oacute;rdoba, y a cristianos comprando en carnicer&iacute;as musulmanas de barrio. Tambi&eacute;n pensamos en que los barrios estaban totalmente separados, como la Morer&iacute;a y la Juder&iacute;a, cuando Isabel la Cat&oacute;lica tuvo que ordenar a los jud&iacute;os que volvieran a la Juder&iacute;a porque esa barrera se estaba empezando a disgregar en muchas ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        El problema est&aacute; en pensar en compartimentos estancos y en que las relaciones entre culturas como bloques tienen que ser totalmente pac&iacute;ficas o violentas. Y no es ni lo uno ni lo otro, porque las culturas no son bloques homog&eacute;neos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La historia nació como asignatura obligatoria para formar un espíritu de nación, pero es mucho más que eso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mikel Herrán (PutoMikel)</span>
                                        <span>—</span> Doctor en arqueología y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Se suele decir que hay que aprender la historia para que no se repita, que lleva impl&iacute;cito dar por hecho que todo fue malo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pasa siempre, es como si la historia fuera el coco. Es verdad que nos da muchas lecciones sobre c&oacute;mo funciona el poder, pero tambi&eacute;n es muy importante para imaginar otros futuros. Hay quien la utiliza para decir que siempre ha habido guerra, violencia, desigualdad y que el capitalismo es algo natural del hombre; y no. Ha habido otras formas de vivir, comunales, de resistir, de redistribuir y solucionar conflictos que no tienen que ver con la guerra y que no hemos glorificado tanto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como divulgador, &iquest;qu&eacute; opina sobre que desde la Pol&iacute;tica haya episodios del pasado como la Reconquista, que est&aacute;n recurrentemente siendo tra&iacute;dos al presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre el concepto de Reconquista es muy interesante porque nace y se solidifica en el siglo XIX y ha tenido muchos vaivenes. La Rep&uacute;blica lo intent&oacute; usar durante y despu&eacute;s de la Guerra Civil, como para recuperar Espa&ntilde;a; pero surgi&oacute; como concepto que pon&iacute;a lo cat&oacute;lico como la esencia de lo espa&ntilde;ol. Esto casaba mucho m&aacute;s con el proyecto franquista. Franco hizo un uso brutal tanto del concepto de Reconquista como de Cruzada. 
    </p><p class="article-text">
        Para quienes lo est&aacute;n usando ahora, la Reconquista significa emigraci&oacute;n, expulsar, la expulsi&oacute;n de los moriscos como una celebraci&oacute;n, abandonar la separaci&oacute;n entre Iglesia y Estado porque son lo m&aacute;s importante para la unidad de Espa&ntilde;a. Y, sobre todo, es hablar de una unidad pol&iacute;tica que no exist&iacute;a en la Edad Media, en la que la estructura de poder recuerda m&aacute;s a algo federal que al modelo de pa&iacute;s por el que aboga Vox, que es un uso muy torticero de la historia. A esta gente la historia le interesa solo para vender el relato de futuro que ellos quieren vender. Lo vemos con la Reconquista y Vox, pero tambi&eacute;n con la conquista de Am&eacute;rica, el PP y Ayuso.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=kxJXPuPYEFsVkzGx5Bc" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ley&oacute; que Ayuso </strong><a href="https://www.eldiario.es/madrid/mestizaje-evangelizacion-hernan-cortes-ayuso-nacho-cano-celebran-acto-mexico-pese-protestas-grupos-indigenas_1_13195748.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>reivindicara a Hern&aacute;n Cort&eacute;s</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es preocupante porque ha habido un cisma diplom&aacute;tico entre M&eacute;xico y otros pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica y Espa&ntilde;a, por la falta de reconocimiento. Tenemos que reconocer nuestro pasado colonial como lo que es. Ni una cosa por la que nos tengamos que fustigar ni vanagloriar, pero s&iacute; ver que somos el &uacute;nico estado que en su d&iacute;a nacional no celebra una conquista de derechos o una constituci&oacute;n, sino de un territorio. Esto es algo por lo que tenemos que responder y cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso habla de que hay muchas 'malinches' en el metro, reduciendo a las mujeres migrantes a un estereotipo, que en el caso de las 'malinches' ha sido muy doloroso en M&eacute;xico porque se le ha denominado la chingada, la violada, la traidora. Es como si Ayuso va a Francia y dice es una 'Carmen'. La reduces a un estereotipo casi literario m&aacute;s que a unas personas con unas necesidades, que viven aqu&iacute; intentando labrarse un futuro y se encuentran con obst&aacute;culos continuos por ser personas migrantes. Eso es de lo que deber&iacute;amos hablar, de las condiciones a las que se enfrentan y no de un relato romantizado del que se puede hacer un musical para vender entradas.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k3sK3L4dTziV56Gx5Bo" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Vox y PP apelan continuamente a la nostalgia en sus discursos. Como historiador, &iquest;c&oacute;mo ve que se aluda tanto al pasado para defender que antes se viv&iacute;a mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo quiero complicar el relato que hay sobre la Edad Media y decir que no se viv&iacute;a tan mal, pero no quiero que eso lleve a decir que se viv&iacute;a mejor, porque hay mucha nostalgia de esta &eacute;poca tambi&eacute;n. Me pasa mucho al ir a librer&iacute;as, sobre todo generalistas, que deber&iacute;an cambiar el cartel de la secci&oacute;n de Historia y poner de autoayuda, porque tienen t&iacute;tulos que interpelan directamente al futuro lector, como 'No te arrepientas' o 'Nada por lo que pedir perd&oacute;n'. 
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute;n ense&ntilde;ando historia, te est&aacute;n diciendo que t&uacute;, persona de a pie de Madrid de 2026, no te tienes que sentir mal por lo que hizo un extreme&ntilde;o hace 500 a&ntilde;os. Denunciar los abusos de la conquista no es se&ntilde;alar a un vecino de Carabanchel que tiene que sentirse mal, es hablar de c&oacute;mo se crea un r&eacute;gimen de explotaci&oacute;n cuyas consecuencias seguimos presenciando en muchos casos, a nivel de racismo, de desigualdad econ&oacute;mica, que afecta no solo a una persona maya de M&eacute;xico, pero tambi&eacute;n al obrero de Vallecas.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k7nuJl1gvlN85gGx5B8" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>En su libro desmonta mitos sobre la Edad Media, pero &iquest;hay alguna &eacute;poca, incluso el presente cuando llegue el d&iacute;a de ma&ntilde;ana a los libros de historia, de la que no se generen t&oacute;picos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las &eacute;pocas que mejor prensa tienen son Roma y el Antiguo Egipto, que reducimos a grandes monumentos, y parece que la gente que los construy&oacute; y viv&iacute;a junto a ellos no importa. Hablamos de que en la antigua Atenas naci&oacute; la Democracia, pero no de que era solo para unos pocos y que la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n no ten&iacute;a poder de voto porque no eran propietarios, ni hombres, ni ciudadanos libres o porque eran extranjeros. Esto habla de c&oacute;mo hemos elegido ver ciertas cosas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Denunciar los abusos de la conquista es hablar de cómo se crea un régimen de explotación que afecta tanto a una persona maya de México como al obrero de Vallecas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mikel Herrán (PutoMikel)</span>
                                        <span>—</span> Doctor en arqueología y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo convive en su labor de divulgaci&oacute;n con las din&aacute;micas, para bien y para mal, que se dan en las redes sociales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales no nacieron para divulgar, fue con la excusa de poder ver qu&eacute; hac&iacute;a tu primo, pero realmente fue para vender productos. Por eso el perfil de influencer <em>lifestyle</em> es lo m&aacute;s natural, y en este sentido, ofrecer contenido de forma medida, rigurosa, intentando rehuir del<em> clickbait, </em>es algo que no casa bien. Tambi&eacute;n est&aacute; que hablas en un mercado de la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n, en el que tienes que estar todo el rato agitando las llaves para mantenerla. No es f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso adem&aacute;s que hablo desde una perspectiva muy clara y posicionada de la historia de gente que no se ha sentido tan representada, me ha llovido mucho <em>hate.</em> Si a la gente le molesta que hable de arqueolog&iacute;a queer y que rebata mitos como la Reconquista, es porque sigue habiendo mucho trabajo que hacer. Y lo sigues haciendo, es tambi&eacute;n como una dosis de energ&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text"><span id="video"></span>Entrevista completa</h2><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;deo: </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/adrian-torrano/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adri&aacute;n Torrano</strong></a>
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k1UDU5YZ3JtoijGx4lI" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mikel-herran-putomikel-deberiamos-hablar-condiciones-malinches-no-romantizarlas-vender-entradas_1_13286810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 20:18:46 +0000]]></pubDate>
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