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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ensayos]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Ensayos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El hilo y la aguja: las peligrosas herramientas subversivas que atentaron contra el sistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/hilo-aguja-peligrosas-herramientas-subversivas-atentaron-sistema_1_13442414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/363ef983-7056-4a40-8342-27bbd56c62ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149312.jpg" width="5289" height="2975" alt="El hilo y la aguja: las peligrosas herramientas subversivas que atentaron contra el sistema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historiadora Rozsika Parker teorizó el bordado como un dispositivo de contramemoria política mediante el cual diferentes generaciones de mujeres usaron el tejido para hacerse parte de la historia del arte</p><p class="subtitle">Crear a oscuras, sin recursos y bajo vigilancia: la resistencia artística en una Cuba al borde del colapso</p></div><p class="article-text">
        A quien tenga pueblo o haya pisado uno en verano puede que le suene esta estampa: un grupo de mujeres, casi todas abuelas, sentadas en sillas de enea a la puerta de la casa y compartiendo la misma postura. La cabeza agachada, la mirada en un punto fijo, para, con un ritmo milim&eacute;trico y acompasado, seguir la aguja con el hilo y crear un dibujo, una flor o un nombre sobre una tela. Parece ser que a simple vista es una escena costumbrista o un pasatiempo de tarde pero podr&iacute;a ser, en realidad, un espacio de alianza.
    </p><p class="article-text">
        De esa paradoja nace el ensayo de la historiadora y psicoterapeuta brit&aacute;nica Rozsika Parker, <em>La puntada subversiva: El bordado y la creaci&oacute;n de lo femenino </em>(Akal, 2026), publicado originalmente en 1984, se mantiene como una obra fundamental para comprender el papel de las mujeres en los m&aacute;rgenes del mercado del arte, reescribiendo la historia del bordado como una cr&oacute;nica de empoderamiento.
    </p><p class="article-text">
        La primera edici&oacute;n del libro irrumpi&oacute; en plena efervescencia de la segunda ola del feminismo, provocando un terremoto en la teor&iacute;a del arte tradicional al demostrar que la frontera entre &ldquo;arte alto&rdquo; y &ldquo;labor femenina&rdquo; respond&iacute;a a una estrategia ideol&oacute;gica y de clase destinada a moldear cuerpos obedientes y sometidos. 
    </p><p class="article-text">
        Ya desde el cap&iacute;tulo inicial y, antes de meterse en cuestiones puras sobre la historia del arte, titulado <em>La creaci&oacute;n de la feminidad</em>, Parker cuestiona la pretensi&oacute;n de que otorgar a las mujeres la connotaci&oacute;n de &ldquo;feminidad&rdquo; sea algo innato o incluso biol&oacute;gico, recordando que &ldquo;la convicci&oacute;n de que la feminidad es algo natural para las mujeres (y antinatural para los hombres) es tenaz&rdquo;, utiliza, entonces, la historia del bordado para evidenciar que en realidad esa connotaci&oacute;n es &ldquo;un producto social y psicosocial&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/dbea8568-3dd9-42ac-87a2-e47161dcb87e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        Ah&iacute; desarrolla el giro clave de su tesis aplicado a la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Poco a poco, el libro revela c&oacute;mo las propias creadoras acabaron por convertir lo que pudo ser una herramienta de control en una forma de resistencia. Desde el silencio del hogar y la intimidad de los c&iacute;rculos de costura, el espacio de reclusi&oacute;n se transformar&iacute;a en un refugio donde compartir pensamientos y vivencias entre ellas al margen de los c&iacute;rculos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Rozsika Parker descubre esta versi&oacute;n contracultural de la historia del arte del bordado a trav&eacute;s de un largo recorrido por la evoluci&oacute;n del mismo desde la Edad Media hasta los 80, demostrando que el significado de este oficio fue cambiando en paralelo a la situaci&oacute;n emancipatoria de las mujeres que lo practicaban. 
    </p><p class="article-text">
        En el primer cap&iacute;tulo, <em>La domesticaci&oacute;n del bordado</em>, la autora explica c&oacute;mo, entre los siglos XIV y XV, las mujeres fueron expulsadas de los gremios profesionales de artesanos. A partir del siglo XVI, los libros de patrones de bordado comenzaron a dirigirse a las esposas de una incipiente clase burguesa para adoctrinarlas en &ldquo;la apariencia de la nobleza con actividades de la clase trabajadora&rdquo;. Suger&iacute;a a la vez &ldquo;opulencia&rdquo; y la &ldquo;obediencia debida de una esposa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una costurera en el taller de la marca de moda &#039;Township&#039; en Epping"
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            <span class="title">
                Una costurera en el taller de la marca de moda &#039;Township&#039; en Epping                            </span>
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        Pasados los a&ntilde;os, lejos de atenuarse, se intensificaron estas din&aacute;micas. Durante el siglo XVII, la funci&oacute;n adoctrinadora hacia las mujeres, un fen&oacute;meno que Parker analiza minuciosamente en el cap&iacute;tulo <em>La feminidad se inculca, </em>cuenta que a trav&eacute;s del aprendizaje textil, la educaci&oacute;n de las ni&ntilde;as se estructur&oacute; como una disciplina estricta y gradual: se comenzaba por los &ldquo;dechados en bandas y se avanzaba hacia complejas cestas de costura&rdquo; con el objetivo de &ldquo;afianzar la obediencia infantil&rdquo; y &ldquo;moldear la conducta&rdquo; de las que m&aacute;s tarde se convertir&iacute;an en mujeres adultas.
    </p><p class="article-text">
        Al evaluar las producciones de este periodo, la historiadora sale en defensa de obras y desmonta el prejuicio que calificaba de &ldquo;ingenuo&rdquo; o &ldquo;falto de perspectiva&rdquo; al arte que produc&iacute;an diversas creadoras utilizando diferentes t&eacute;cnicas, como usar hilos experimentales u otras piezas de ornamento en el bordado e incluso, fuera de lo textil, pinturas al &oacute;leo. No obstante, la iconograf&iacute;a de la &eacute;poca y la diferencia de t&eacute;cnicas y formatos, centrada en escenarios b&iacute;blicos como el <em>Juicio de Salom&oacute;n</em>, continu&oacute; al servicio de afianzar la autoridad patriarcal de los artistas reconocidos en lo pict&oacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        En el cap&iacute;tulo <em>De lecheras a madres</em> recoge la forma en que a medida que el pensamiento ilustrado se abr&iacute;a paso durante el siglo XVIII, la imaginer&iacute;a textil superaba las macabras escenas religiosas para ser sustituidas por paisajes buc&oacute;licos, escenas con animales y figuras de pastoras o &ldquo;damas pescadoras&rdquo; donde &ldquo;la dedicaci&oacute;n a todo lo que era natural se convirti&oacute; en un importante atributo de la feminidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la bot&aacute;nica aplicada permiti&oacute; un despliegue t&eacute;cnico ins&oacute;lito, parad&oacute;jicamente sirvi&oacute; para consolidar a&uacute;n m&aacute;s el foso ideol&oacute;gico entre lo reservado a los varones y las labores asociadas al adorno dom&eacute;stico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El cuadro &#039;La costurera&#039; (1881) de Christian Krohg                            </span>
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        En este periplo hist&oacute;rico, ya cerca del final del libro, aparece el cap&iacute;tulo: <em>&iquest;Un arte revolucionario por naturaleza?</em>. Aqu&iacute; la autora analiza la ruptura provocada gracias a las vanguardias del siglo XX. Parker explica c&oacute;mo movimientos como Dad&aacute;, el Surrealismo o el Constructivismo ruso acudieron al textil para detonar las jerarqu&iacute;as acad&eacute;micas y de clase.
    </p><p class="article-text">
        Como evoca la autora citando las palabras de la interiorista suiza Sophie Taeuber y el artista Hans Arp en 1915: &ldquo;Quer&iacute;amos combatir el materialismo y la sobreintelectualizaci&oacute;n [...] Busc&aacute;bamos un arte an&oacute;nimo y colectivo&rdquo;. En esa misma l&iacute;nea, pioneras del arte de vanguardia como Sonia Delaunay convirtieron la t&eacute;cnica del hilo y la tela en un motor conceptual de primer orden, allanando el terreno para la eclosi&oacute;n del arte textil en los a&ntilde;os setenta.
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de Rozsika Parker estuvo guiada por el empe&ntilde;o de restaurar el lugar de las mujeres en la historia del arte y la cultura. En 1973 fund&oacute;, junto a la historiadora Griselda Pollock, el Colectivo de Historia del Arte Feminista, alianza de la que nacer&iacute;a en 1981 uno de los textos historiogr&aacute;ficos m&aacute;s influyentes del siglo pasado: <em>Viejas maestras: Mujeres, arte e ideolog&iacute;a</em>, donde explicaron c&oacute;mo el estereotipo de g&eacute;nero hab&iacute;a segregado la producci&oacute;n art&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en las p&aacute;ginas finales de <em>La puntada subversiva</em>, Parker advierte c&oacute;mo el desprecio hacia la aguja florece en cuanto esta pretende salirse del rol dom&eacute;stico y ocupar otros espacios de creaci&oacute;n, se&ntilde;alando que en el discurso del arte provoca risa el bordado practicado &ldquo;fuera de su lugar&rdquo; e ilustra la fortaleza de las &ldquo;divisiones por g&eacute;nero dentro de la sociedad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el panorama contemporáneo, creadoras de distintas generaciones han colocado el tejido en el centro del discurso de los museos, utilizando trapos, telas viejas y diarios cosidos a mano para articular la memoria corporal y la confesión autobiográfica</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por fortuna hoy, en el panorama contempor&aacute;neo, creadoras de distintas generaciones han colocado el tejido en el centro del discurso de los museos, utilizando trapos, telas viejas y diarios cosidos a mano para articular la memoria corporal y la confesi&oacute;n autobiogr&aacute;fica. Esta genealog&iacute;a se prolonga en la obra de artistas como Aram Han Sifuentes, Ghada Amer o Lubaina Himid, quienes utilizan la aguja y el hilo para denunciar la precariedad laboral, las din&aacute;micas migratorias, el impacto de la moda r&aacute;pida o la huella del colonialismo.
    </p><p class="article-text">
        Incluso, m&aacute;s all&aacute; de un recurso art&iacute;stico o de protesta, otras creadoras experimentan artes mixtas con la tela como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/bea-lema-dibujante-normalizado-terapia-trastornos-severos-delirios-siguen-tabu_1_11684111.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bea Lema</a> que lleva el arte del bordado a la narrativa gr&aacute;fica porque &ldquo;dibujar bordando&rdquo;. Convierte la tela en lo que ser&iacute;a papel y el hilo en un trazo con el que explora el estigma de las creencias anticuadas y la memoria familiar. La artista utiliza una t&eacute;cnica particular, con el hilo negro borda sobre el pasado y con hilos de color enfatiza en momentos hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Esta vitalidad confirma la certera conclusi&oacute;n de Rozsika Parker cuando argumenta que, frente a siglos de contenci&oacute;n, las mujeres &ldquo;se las han apa&ntilde;ado para crear significados propios dentro del propio medio destinado a inculcar la abnegaci&oacute;n&rdquo;, ratificando que las fronteras del arte y la figura del artista &ldquo;no son fijas: han cambiado a lo largo de los siglos y se pueden seguir transformando en el futuro&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Benavent]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/hilo-aguja-peligrosas-herramientas-subversivas-atentaron-sistema_1_13442414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hilo y la aguja: las peligrosas herramientas subversivas que atentaron contra el sistema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Arte,Feminismo,Cultura,Historia,Mujer,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El director de periódico y ministro socialista capturado por la Gestapo que pidió que su fusilamiento no produjera "rencor"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/director-periodico-ministro-socialista-capturado-gestapo-pidio-fusilamiento-no-produjera-rencor_1_13447515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f96c9c83-ea81-4925-9aab-6afbc1706d75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x269y270.jpg" width="1200" height="675" alt="El director de periódico y ministro socialista capturado por la Gestapo que pidió que su fusilamiento no produjera &quot;rencor&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador Luis Sala recupera en una biografía a Julián Zugazagoitia, uno de los intelectuales de izquierdas más importantes de la República, que se despidió con una emocionante carta antes de su asesinato en Madrid: "Tampoco quiero que con mi piel agujereada se hagan tambores de desquite"</p><p class="subtitle">Treinta años de ‘Las cenizas de Ángela’, las memorias de una infancia en la miseria que conmovieron al mundo
</p></div><p class="article-text">
        Lo fue todo en la pol&iacute;tica y en la cultura de hace un siglo, pero hoy su huella permanece en un indignante silencio. Juli&aacute;n Zugazagoitia Mendieta (Bilbao, 1899 - Madrid, 1940) fue concejal, diputado y m&aacute;s tarde ministro de la Gobernaci&oacute;n &mdash;ahora se le denomina de Interior&mdash; durante un a&ntilde;o de la Guerra Civil. Pero m&aacute;s all&aacute; de sus cargos p&uacute;blicos, Zuga, como lo llamaban sus allegados, dirigi&oacute; durante a&ntilde;os El Socialista, &oacute;rgano de prensa del PSOE que lleg&oacute; a vender 70.000 ejemplares; public&oacute; novelas de realismo social; escribi&oacute; las biograf&iacute;as de Pablo Iglesias y de Tom&aacute;s Meabe; y dej&oacute; para las siguientes generaciones un libro clave: Guerra y vicisitudes de los espa&ntilde;oles (Tusquets), una de las cr&oacute;nicas m&aacute;s l&uacute;cidas, ecu&aacute;nimes y brillantes sobre el conflicto. 
    </p><p class="article-text">
        El historiador Luis Sala (Bilbao, 1968) ha rescatado la figura de Zuga en una reciente biograf&iacute;a: <em>Juli&aacute;n Zugazagoitia. Sin rencor, vida y muerte de un periodista socialista</em> (Betagarri Liburuak), donde repasa una trayectoria que concluy&oacute; tr&aacute;gicamente con la detenci&oacute;n del l&iacute;der republicano en Par&iacute;s por la Gestapo y con su posterior juicio y fusilamiento en Madrid. &ldquo;Tal vez&rdquo;, opina Luis Sala en una charla con elDiario.es, &ldquo;aquellos que deber&iacute;an haberse ocupado de mantener su memoria no calibraron la verdadera talla de Zuga&rdquo;. &ldquo;La dictadura oblig&oacute; al exilio de su viuda y de sus cinco hijos y la dispersi&oacute;n familiar desdibuj&oacute; tambi&eacute;n su recuerdo. Como tantos otros vencidos de la guerra, Zuga quiso que se contara aquella &eacute;poca, pero sin rencor, tal como mostr&oacute; en su &uacute;ltima carta antes de morir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Hijo de un veterano militante socialista bizkaitarra, Juli&aacute;n se aline&oacute; con la izquierda desde bien joven, al tiempo que segu&iacute;a cultivando su pasi&oacute;n por el periodismo y la literatura. Hombre muy de partido, pero moderado y de talante conciliador, supo sortear los litigios constantes en el seno del PSOE y, de hecho, actu&oacute; muchas veces como puente entre Indalecio Prieto y Juan Negr&iacute;n, pesos pesados de la &eacute;poca republicana. Ese car&aacute;cter de consenso, unido a su gran capacidad de an&aacute;lisis y su vibrante estilo, le sirvieron para ocupar la direcci&oacute;n de El Socialista entre 1932 y 1937 tras destacar con colaboraciones en otros medios, como El Liberal de Bilbao donde comenz&oacute; su carrera. De pelo muy corto, con gafas en forma de quevedos, mirada seria y resuelta, enfundado en chaquetas con corbata o pajarita, en ocasiones tocado con una boina, Juli&aacute;n Zugazagoitia respond&iacute;a al perfil f&iacute;sico de tantos y tantos intelectuales que abrazaron la causa republicana.
    </p><h2 class="article-text">Orden y legalidad republicanas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Practic&oacute;&rdquo;, relata Luis Sala, &ldquo;un periodismo militante, como no pod&iacute;a ser de otro modo, pero Zugazagoitia nunca fue un tipo sectario o radical, sino m&aacute;s bien un pol&iacute;tico &iacute;ntegro. Quiz&aacute; esas fueron razones que aconsejaron a Juan Negr&iacute;n para nombrarlo ministro de la Gobernaci&oacute;n, uno de los cargos m&aacute;s complicados sin duda en tiempos de guerra. La Rep&uacute;blica necesitaba poner orden en la retaguardia y limpiarla de quintacolumnistas, a la vez que trataba de imponer el principio de legalidad frente a los elementos m&aacute;s incontrolados del bando republicano&rdquo;. En opini&oacute;n de su bi&oacute;grafo, Zuga no fue responsable del asesinato de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/asesinato-andreu-nin-archivos-urss_1_8429717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andreu Nin</a>, l&iacute;der del POUM, un partido marxista y antiestalinista, a manos de agentes sovi&eacute;ticos. Aquel crimen deriv&oacute; en una de las mayores crisis en el bloque republicano en toda la guerra. El historiador Salas achaca a algunos colaboradores del ministro Zugazagoitia la ejecuci&oacute;n de Nin en junio de 1937. Sea como fuere, Zuga intent&oacute; recuperar la legalidad y el orden durante el a&ntilde;o que estuvo al frente de Gobernaci&oacute;n y neutralizar a los fascistas emboscados en las capitales republicanas que actuaban como una quinta columna.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d6f16545-7332-4538-8fc4-01cf35a02a93_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ahora bien, antes de esos convulsos a&ntilde;os treinta Juli&aacute;n pudo dedicarse con m&aacute;s tiempo y empe&ntilde;o a la literatura y as&iacute; public&oacute; algunas novelas que prefiguraron el realismo social como<strong> </strong><em>Una vida an&oacute;nima</em>, en 1927; o una biograf&iacute;a de referencia de Pablo Iglesias, el fundador del PSOE aparecida en 1925, el a&ntilde;o del fallecimiento del hist&oacute;rico l&iacute;der. Luis Sala, desde la perspectiva de un experto en el socialismo de la &eacute;poca, explica que la publicaci&oacute;n de la biograf&iacute;a del que llamaban cari&ntilde;osamente &ldquo;el abuelo&rdquo; se convirti&oacute; en un best-seller entre las filas de la izquierda. Por todo ello, no tiene dudas Sala en colocar a Zugazagoitia a la altura de maestros del periodismo de aquel periodo como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/editor-descubrio-chaves-nogales-encuentra-nuevos-relatos-periodista-firmados-seudonimos_1_13254892.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Chaves Nogales</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Zuga fue un periodista y escritor de primera divisi&oacute;n y para ello basta leer su obra cumbre, <em>Guerra y vicisitudes de los espa&ntilde;oles, </em>reeditada en 2001, que se public&oacute; por entregas en el diario La Vanguardia de Buenos Aires poco despu&eacute;s del final de la Guerra Civil cuando el autor se encontraba exiliado en Par&iacute;s. Narrado en primera persona, desde el compromiso republicano y democr&aacute;tico, pero objetivo y no sesgado, este libro deber&iacute;a ser de obligada lectura para todos los estudiantes de Bachillerato&rdquo;, afirma su bi&oacute;grafo.
    </p><h2 class="article-text">Exilio, fusilamiento y mensaje</h2><p class="article-text">
        A pesar de la escasa bibliograf&iacute;a existente sobre el que fuera director de El Socialista, Luis Sala ha rastreado la vida y obra de su paisano en peri&oacute;dicos, archivos y tambi&eacute;n en los testimonios de algunos de sus descendientes. Una fundamental parte de su libro est&aacute; centrada en el exilio de Zuga a Par&iacute;s tras la victoria franquista y en su posterior detenci&oacute;n por la Gestapo, a instancias de la polic&iacute;a franquista, al igual que ocurri&oacute; con otros dirigentes republicanos como el presidente de la Generalitat catalana, Llu&iacute;s Companys; o el director teatral y cu&ntilde;ado de Aza&ntilde;a, Cipriano Rivas Cherif. El exjefe del Estado, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/legado-azana-interior-caja-letras-instituto-cervantes_1_11951276.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel Aza&ntilde;a</a>, falleci&oacute; en Montauban en noviembre de 1940 precisamente huyendo de la Gestapo. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Zugazagoitia tal vez pec&oacute; el periodista de exceso de confianza o de ingenuidad o quiz&aacute; nadie le avis&oacute; del peligro real. Lo cierto es que fue detenido por la Gestapo a finales de julio de 1940, un mes despu&eacute;s de la entrada de los nazis en la capital francesa, y conducido de inmediato a Madrid. Su bi&oacute;grafo se&ntilde;ala bien a las claras a los responsables de la captura de Juli&aacute;n: &ldquo;En primer lugar, Pedro Urraca, un polic&iacute;a franquista que se jactaba de ser un cazador de rojos. En segundo lugar, el conde de Mayalde, una figura clave en la represi&oacute;n de la posguerra y m&aacute;s tarde premiado con la alcald&iacute;a de Madrid que ostent&oacute; entre 1952 y 1965. Pero los responsables &uacute;ltimos fueron el ministro Ram&oacute;n Serrano S&uacute;&ntilde;er y, por descontado, el mism&iacute;simo dictador Francisco Franco&rdquo;. Ya como prisionero en Madrid, en una farsa de juicio sumar&iacute;simo, fue condenado Zugazagoitia a la pena de muerte. Pero el historiador y bi&oacute;grafo Luis Sala lamenta hoy que mientras Catalu&ntilde;a no ha dejado de honrar la memoria de Companys, el resto de Espa&ntilde;a ignore la trayectoria y el tributo de Zugazagoitia.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los desesperados esfuerzos de amigos y familiares adictos al nuevo r&eacute;gimen para que se le conmutara la pena, fue fusilado al amanecer del 9 de noviembre de 1940 en la tapia del cementerio de la Almudena. Entre las personalidades que abogaron en su favor se hallaba, por ejemplo, el escritor conservador Wenceslao Fern&aacute;ndez Fl&oacute;rez, que le deb&iacute;a la vida a la intercesi&oacute;n de Zugazagoitia durante la guerra. Sin embargo, todo fue in&uacute;til y de nada hab&iacute;a servido la generosidad y compasi&oacute;n de Juli&aacute;n con muchos falangistas durante el asedio de Madrid. Fiel a sus ideas, pero socialista y humanista hasta el final, la carta de despedida que el periodista escribi&oacute; para su mujer, Julia Ruiz, y para sus cinco hijos horas antes de ser fusilado revela un car&aacute;cter alejado de cualquier revanchismo en un hermoso mensaje dirigido a las generaciones futuras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la altura de mi cari&ntilde;o&rdquo;, escribi&oacute; este desgraciadamente olvidado pol&iacute;tico e intelectual, &ldquo;te pido que mi muerte no sea cultivada como un motivo de rencor. Tampoco quiero que con mi piel agujereada se hagan tambores de desquite. Me basta con el cultivo tierno que entre todos vosotros hag&aacute;is de mi memoria o mi doctrina moral, de la que no estoy arrepentido. Ha consistido en hacer el bien, en no herir a nadie, olvidando del mejor grado las ofensas que haya podido recibir&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/director-periodico-ministro-socialista-capturado-gestapo-pidio-fusilamiento-no-produjera-rencor_1_13447515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,PSOE,Biografías,Ensayos,Periodistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que aprendimos sobre el fuego no nos preparó para las llamas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aprendimos-fuego-no-preparo-llamas_1_13419763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0529c58-8e11-4186-82f5-1590f69d56fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que aprendimos sobre el fuego no nos preparó para las llamas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La literatura y el cine llevan tiempo brindándonos ejemplos de lo que generan los incendios, reflejando también como son capaces de fascinarnos y aterrorizarnos a la vez</p><p class="subtitle">Cuando unos pendientes para lucir en una alfombra roja esconden un expolio
</p></div><p class="article-text">
        Oliver llora frente a la chimenea del sal&oacute;n de su casa. Su mirada est&aacute; a la vez perdida y concentrada. Las llamas parecen ser el &uacute;nico consuelo para su coraz&oacute;n roto. Su gran amor, Elio, acaba de contarle por tel&eacute;fono que se va a casar. Est&aacute; devastado, derrotado, triste. En ese momento solo le sale vincularse, comunicarse, con el fuego. Solo escucha su crepitar, como si este le abrazara. El &uacute;nico capaz de representar lo destrozado que se siente por dentro, pose&iacute;do por una pena en combusti&oacute;n, hecho cenizas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; concluye una de las pel&iacute;culas m&aacute;s hermosas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/call-your-name-amor-gay-necesaria_1_2825649.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Call Me By Your Name</em></a>, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/luca-guadagnino-cineasta-politicas-identitarias-son-modas-consumo-interesa-deseo_1_9741605.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luca Guadagnino</a>. No es la &uacute;nica en la que el fuego, una chimenea, una hoguera o un incendio aparecen como un personaje m&aacute;s. Como s&iacute;mbolo, poder, met&aacute;fora, como una imponente realidad que genera fascinaci&oacute;n y terror al mismo tiempo, que arrasa y atrapa, que lo puede todo. Como los incendios que cada verano &ndash;incluido por supuesto este&ndash; destruyen, obligan a personas a desplazarse, se cobra vidas, genera despliegues de bomberos, pone todo en riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        Una <em>historia</em> que se repite anualmente, y que sin embargo, cuando llega el invierno y bajan las temperaturas, se cierra. Como un libro, como una pel&iacute;cula, como una puerta. Pero no. Siempre vuelven.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Timothée Chalamet, iluminado por las llamas en &#039;Call Me by Your Name&#039;                            </span>
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        En la literatura, tanto en ficci&oacute;n como ensayo, hay ejemplos que han ido dejando por escrito las causas de los incendios, reflexiones sobre las consecuencias, que lo han usado como elemento narrativo, que han dejado patente c&oacute;mo es la labor de los equipos que se encargan de mitigarlos, que han ido m&aacute;s all&aacute; para explicar que debemos cambiar nuestra relaci&oacute;n con ellos, porque &ldquo;han llegado para quedarse&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute; nos sigue sorprendiendo, nos volvemos a sentir indefensos, temerosos e hipnotizados ante las llamas. Como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/oliver-laxe-sumerge-cannes-rave-politica-e-hipnotica-sirat-identifico-gesto-salvaje-raveros_1_12303932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oliver Laxe</a> mostr&oacute; en su pel&iacute;cula <em>O que arde</em> en 2019, con la historia de Amador, un pir&oacute;mano que regresaba a casa tras haber cumplido una condena por provocar un incendio.
    </p><p class="article-text">
        Quien explica que estas cat&aacute;strofes van a seguir siendo algo &ldquo;cotidiano&rdquo; es V&iacute;ctor S&aacute;enz-Diez, que tras trabajar m&aacute;s de diez a&ntilde;os como bombero forestal, decidi&oacute; lanzar una colecci&oacute;n dentro de su editorial Pepitas de Calabaza, dedicada a esta tem&aacute;tica. Habl&aacute;ndolo con un compa&ntilde;ero, llegaron a la conclusi&oacute;n de que en Estados Unidos hab&iacute;a m&aacute;s literatura y ensayos al respecto, pero que faltaba contenido en castellano.
    </p><p class="article-text">
        Su primera aportaci&oacute;n fue la traducci&oacute;n de <em>La monta&ntilde;a en llamas</em>, de Norman Maclean, la narraci&oacute;n del peor desastre en la historia del Servicio Forestal de EEUU, cuando en 1949, una cuadrilla de paracaidistas, los <em>smokejumpers</em>, se lanz&oacute; sobre un incendio forestal en Montana. Dos horas despu&eacute;s, todos menos tres hab&iacute;an muerto o sufrido quemaduras mortales debido a un <em>blowup</em> que arras&oacute; todo lo que encontraron a su paso. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b9f446f7-2b18-45ad-b73d-f2170d01d21f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Siguieron con <em>Hermano fuego</em>, testimonio en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/bombero-escribio-carta-viral-fuego-arrasa-paisaje-infancia-luchamos-no-hemos-visto_1_13412219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera persona</a> del bombero forestal <a href="https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/bomberos-parche-no-solucion_128_10140993.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ra&uacute;l Vicente</a>; y <em>Viaje a las mujeres de fuego</em>, en el que la periodista Franca Velasco recopil&oacute; sus reportajes sobre las mujeres que trabajan en los dispositivos forestales. Tambi&eacute;n lanzaron el manual <em>OACEL</em>, sobre el protocolo que se emplea para combatir los incendios. En septiembre ver&aacute; la luz un nuevo volumen del investigador Stephen J. Pyne, <em>El Piroceno, </em>que propone un enfoque centrado en el fuego para entender c&oacute;mo el ser humano sigue modelando la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Para el editor era importante publicar libros que fueran de inter&eacute;s tanto para quienes trabajan en los dispositivos como los que no, y para paliar &ldquo;la falta de concienciaci&oacute;n&rdquo; y desinformaci&oacute;n: &ldquo;Intentamos dar puntos de vista reales contra los bulos que hay en redes, y esta sensaci&oacute;n de que todo el mundo opina&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Lo que subyace a los incendios</h2><p class="article-text">
        Al investigador y cineasta Alejandro Pedregal le llam&oacute; la atenci&oacute;n la pr&aacute;ctica simultaneidad con la que se produjeron los incendios de Pedr&oacute;g&atilde;o Grande en Portugal, la Galer&iacute;a Nicolini de Lima (Per&uacute;) y la torre Grenfell en Londres en 2017. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asistimos a incendios cada vez m&aacute;s devastadores y tendemos a interpretarlos como fen&oacute;menos aislados, casi naturales o accidentales&rdquo;, explica a elDiario.es sobre lo que fue descubriendo a medida que fue ahondando en este tema, al ser cada vez m&aacute;s evidente que detr&aacute;s de las llamas hab&iacute;a &ldquo;procesos hist&oacute;ricos mucho m&aacute;s profundos&rdquo;. En concreto, la mercantilizaci&oacute;n de la naturaleza, la reorganizaci&oacute;n del territorio seg&uacute;n criterios de rentabilidad, la fractura entre campo y ciudad y las desigualdades que determinan qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s expuesto al desastre.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1c7eb63e-f56c-4ff4-bb14-14fd72123c6f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El resultado de sus indagaciones lo plasm&oacute; en <em>Incendios: Una cr&iacute;tica ecosocial del capitalismo inflamable</em> (Verso Libros). Para Alejandro Pedregal, el fuego le permit&iacute;a alumbrar la forma en la que el capitalismo reorganiza continuamente la sociedad y la naturaleza &ldquo;al servicio de la producci&oacute;n y acumulaci&oacute;n del capital, hasta volverlas estructuralmente inflamables&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El investigador expuso en su texto que cuando se producen cat&aacute;strofes como los incendios, se habla mucho sobre ellos, y cuestiones como &ldquo;el abandono del territorio rural, el cambio clim&aacute;tico&rdquo;, que considera muy relevantes; pero lamenta que se acabe pasando por alto la &ldquo;organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, ecol&oacute;gica y pol&iacute;tica&rdquo; de las sociedades, &ldquo;m&aacute;s a&uacute;n cuando las brasas se apagan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El periodista Juan Navarro, autor de <em>Los rescoldos de la Culebra</em> (Libros del K.O.) responde al tel&eacute;fono en mitad de la cobertura de los <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/sociedad/incendio-avila-supera-noche-tranquila-centra-vigilancia-columnas-humo-valle-iruelas_1_13416926.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incendios de &Aacute;vila</a>, en un par&oacute;n para refrescarse. En su caso escribi&oacute; el libro tras su experiencia informando sobre los incendios que arrasaron Zamora en el verano de 2022. Fue la manera de poder reflejar que detr&aacute;s de los d&iacute;as de horror generados por las llamas, &ldquo;hay un componente de cambio clim&aacute;tico y de despoblaci&oacute;n&rdquo; sobre el que consideraba importante hablar.
    </p><p class="article-text">
        Para el periodista es relevante que a trav&eacute;s de unas p&aacute;ginas se puedan &ldquo;despertar emociones, y que alguien que sea de A Coru&ntilde;a o Alicante, que le pueda ser indiferente un fuego en concreto, diga 'qu&eacute; drama m&aacute;s grande'&rdquo;. Y poder as&iacute; acercar la realidad con la que se convive en zonas que &ldquo;tan fuera del circuito medi&aacute;tico, muchas veces abandonadas, sobre las que a nadie le importa qui&eacute;n se est&aacute; quemando, si no hay ovejas, internet o consultorios m&eacute;dicos, o se bajen frecuencias de los trenes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La fascinaci&oacute;n por el fuego</h2><p class="article-text">
        La escritora Marian Peyr&oacute; decidi&oacute; acercarse a las llamas desde la ficci&oacute;n, en su novela <em>Los incendios</em> (Alianza), en la que abord&oacute; tanto los reales como los que asolan a los personajes principales. Su libro sigue a Cristina, una chica que vuelve al pueblo donde va todos los veranos, pero esta vez de forma distinta, ya que ha dado el paso de la infancia a la adolescencia, y quiere enamorarse. &ldquo;Se cruza con alguien y se desatan muchas pasiones y fuego en ella&rdquo;, comenta la autora. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6824d023-125d-4e51-a3d2-faf6916dded1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Quer&iacute;a que el lector sintiera que todo pod&iacute;a prender, que no era algo que fuera a extinguirse por s&iacute; solo&rdquo;, a&ntilde;ade sobre c&oacute;mo el fuego se convirti&oacute; en un elemento perfecto para generar tensi&oacute;n, tanto desde la que se vive en el pueblo que teme cada ma&ntilde;ana que el incendio haya llegado a su localidad; como el que los habitantes experimentan en sus carnes por sus experiencias personales. 
    </p><p class="article-text">
        Peyr&oacute; recuerda que la conexi&oacute;n del ser humano con las llamas se remonta a los inicios de nuestra especie. &ldquo;Crear fuego, hacerlo intencionadamente y controlarlo hizo evolucionar a la humanidad. Los hombres que lo hicieron habr&iacute;an visto esos fen&oacute;menos naturales, ver caer un rayo y que a consecuencia de &eacute;l se produjera un incendio&rdquo;, une con lo que en las &uacute;ltimas semanas ha ocurrido con los incendios en Espa&ntilde;a: &ldquo;La situaci&oacute;n de medirse con algo tan salvaje y poderoso es lo que nos fascina y aterroriza a la vez&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El investigador Alejandro Pedregal recuerda tambi&eacute;n que la atracci&oacute;n del fuego nos acompa&ntilde;a desde nuestro origen. &ldquo;Gracias a &eacute;l cocinamos, transformamos materiales, organizamos el espacio y desarrollamos formas de vida comunitaria. En muchas culturas ha simbolizado el alumbramiento del conocimiento secular que debe conducir a la emancipaci&oacute;n, a la liberaci&oacute;n de creencias y supersticiones&rdquo;, describe. Tambi&eacute;n apunta que el fuego ocupa un lugar &ldquo;muy particular&rdquo; dentro del imaginario cultural: &ldquo;Produce miedo porque puede representar la destrucci&oacute;n que subyace a la p&eacute;rdida de control, que al mismo tiempo ejerce una enorme fascinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                John Travolta, bombero héroe en la película &#039;Brigada 49&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En esta fascinaci&oacute;n no solo opera el fuego en s&iacute;. El editor V&iacute;ctor S&aacute;enz-Diez valora que bebe mucho de la cultura norteamericana, que muestra a los bomberos &ldquo;como h&eacute;roes, como si luchar contra el fuego fuera una guerra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, Hollywood ha hecho bien de negocio de ello, con pel&iacute;culas como <em>El coloso en llamas</em> (John Guillermin, 1974), <em>Brigada 49</em> (Jay Russell, 2004), <em>Jugando con fuego</em> (Andy Fickman, 2019), <em>Dos en el cielo</em> (Victor Fleming, 1943), <em>Aquellos que desean mi muerte</em> (Taylor Sheridan, 2021), <em>H&eacute;roes en el infierno</em> (Joseph Kosinski, 2017) y <em>World Trade Center</em> (2006).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta idea se tiene que quitar un poco de la cabeza, y tender m&aacute;s a una cultura que conviva con el fuego e incendios, porque contra ambos no se puede hacer mucho m&aacute;s de lo que se est&aacute; haciendo&rdquo;, valora el editor que trabaj&oacute; como bombero forestal, &ldquo;hay que generar medidas estructurales y de gesti&oacute;n, m&aacute;s que de lucha contra los incendios&rdquo;. Y quiz&aacute;s as&iacute;, aupados por los relatos, ya sean escritos o proyectados, preparanos para las llamas, o a que no tengamos que enfrentarnos a ellas m&aacute;s que desde la ficci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/aprendimos-fuego-no-preparo-llamas_1_13419763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:31:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que aprendimos sobre el fuego no nos preparó para las llamas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Bomberos forestales,Literatura,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tiranía del cuerpo seco: "El sudor de las mujeres se percibe como un defecto de personalidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-cuerpo-seco-sudor-mujeres-percibe-defecto-personalidad_1_13419024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b667dd30-4f46-450f-a4b7-62280506fc52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x481y244.jpg" width="1200" height="675" alt="La tiranía del cuerpo seco: &quot;El sudor de las mujeres se percibe como un defecto de personalidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Sudor’, la artista visual Mariela Sancari convierte la hiperhidrosis severa en una investigación política y estética que desafía los cánones de la asepsia moderna y el mandato de la productividad capitalista: "No sudar se ha convertido en sinónimo de estar 'bien', equilibrado"</p><p class="subtitle">Leticia Sala, escritora: “El poder envejecer en paz va a pertenecer solo a las clases más privilegiadas”</p></div><p class="article-text">
        Una joven frente al espejo de su ba&ntilde;o se aplica una capa de maquillaje impecable. En las redes sociales, miles de creadoras de contenido comparten este ritual bajo la etiqueta de la est&eacute;tica <a href="https://www.eldiario.es/era/clean-girls-estetica-portuguesa-obsesion-categorizarse-constantemente_1_12388524.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>clean girl,</em></a><em> </em>un canon que exige piel de porcelana y cabellos perfectamente colocados. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, fuera de c&aacute;mara, el fen&oacute;meno ha provocado que miles de personas, especialmente mujeres, hayan sentido la imperiosa necesidad de recurrir a la intervenci&oacute;n m&eacute;dica: el uso de microinyecciones de toxina botul&iacute;nica en el labio superior, conocido popularmente como b&oacute;tox del bigote, se ha viralizado como el &uacute;ltimo truco para evitar que las gotas de sudor cuarteen la base de maquillaje durante los meses de verano.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia actual pasa por anular por completo una funci&oacute;n fisiol&oacute;gica vital para encajar en el modelo de un cuerpo impermeable y plastificado.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta tiran&iacute;a de la asepsia y la sequedad absoluta, la Editorial Comisura acaba de publicar <a href="https://edicionescomisura.com/producto/sudor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sudor</em></a>, un libro h&iacute;brido de la artista Mariela Sancari (Buenos Aires, 1976), afincada entre Barcelona y Ciudad de M&eacute;xico, que a trav&eacute;s de una propuesta que mezcla el ensayo cr&iacute;tico, el fragmento autobiogr&aacute;fico, la poes&iacute;a y el archivo visual, desplaza el sudor del terreno de lo desagradable hacia una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, afectiva y com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La autora, que confiesa sudar desde que tiene uso de raz&oacute;n, transforma la hiperhidrosis severa que siempre ha padecido en una herramienta de resistencia contra las normas sociales de discreci&oacute;n, limpieza, productividad y control.
    </p><h2 class="article-text">El cuerpo impermeable y productivo</h2><p class="article-text">
        El deseo contempor&aacute;neo de bloquear los poros para mantener una apariencia inalterable responde a din&aacute;micas profundas de control sobre la fisionom&iacute;a humana (y especialmente femenina) que, aunque hay ejemplos desde la antig&uuml;edad, se han intensificado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las <a href="https://www.eldiario.es/era/pincharse-botox-cada-vez-mas-jovenes_1_10302491.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inyecciones de b&oacute;tox</a> en el bigote me parecen un ejemplo m&aacute;s de c&oacute;mo ciertas modas se presentan como h&aacute;bitos de cuidado cuando en realidad representan formas de disciplinamiento hacia nuestros cuerpos&rdquo;, explica Mariela Sancari. &ldquo;Estas inyecciones y otros procedimientos similares son parte de las 'narrativas del bienestar' que patologizan funciones vitales de los cuerpos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que el deseo de convertir el cuerpo en una superficie impermeable&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;responde a la l&oacute;gica de producci&oacute;n de subjetividades normativas y tiene una continuidad hist&oacute;rica. Como menciono en el libro, las industrias de cosm&eacute;ticos y productos de higiene no solo venden mercanc&iacute;as para agradar, como desodorantes, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sabor-agradable-zona-intima-cono-no-problema-pesar-anuncios_129_11924313.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duchas vaginales</a> o cremas, sino que prescriben modos de ser y construyen modelos de cuerpos homog&eacute;neos, discretos y aceptables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta b&uacute;squeda de la asepsia se traduce en un mercado que comercializa soluciones para cualquier rastro de humedad biol&oacute;gica, desde parches absorbentes para las axilas hasta tejidos sint&eacute;ticos de alta tecnolog&iacute;a dise&ntilde;ados para repeler el agua. El imperativo es claro: transpirar equivale a perder el control sobre uno mismo, un fallo est&eacute;tico que debe enmendarse de inmediato para no romper la ilusi&oacute;n de perfecci&oacute;n digital y eficiencia laboral.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Las inyecciones de bótox en el bigote me parecen un ejemplo más de cómo ciertas modas se presentan como hábitos de cuidado cuando en realidad representan formas de disciplinamiento hacia nuestros cuerpos</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El sesgo de g&eacute;nero en las pol&iacute;ticas de la limpieza</h2><p class="article-text">
        La forma en que la sociedad mira nuestras funciones biol&oacute;gicas, y en particular el sudor, cambia por completo seg&uacute;n el g&eacute;nero. Existe una doble vara de medir muy clara: mientras que en los hombres el sudor se tolera y se asocia con la virilidad, el &eacute;xito deportivo o el trabajo duro, en las mujeres se vigila con lupa. Para ellas, transpirar se etiqueta r&aacute;pidamente como una falta de higiene, un descuido o una p&eacute;rdida de la compostura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el imaginario visual colectivo y desde la primera menci&oacute;n en la Biblia: &lsquo;Te ganar&aacute;s el pan con el sudor de tu frente', el sudor de los hombres se ha asociado con el trabajo esforzado y no solo es bien visto, sino tambi&eacute;n valorado&rdquo;, se&ntilde;ala Sancari. &ldquo;Al de las mujeres, sin embargo, se le ha negado esa lectura y se le vincula con una falta que necesita repararse. El sudor del cuerpo de las mujeres se sigue percibiendo como un defecto de personalidad, una forma de desidia y hasta una falta de respeto hacia las dem&aacute;s. El rigor al que contin&uacute;a sometido el cuerpo de las mujeres es sistem&aacute;tico y la presi&oacute;n social no para de encontrar nuevas maneras de aparecer y presentar nuevas fallas que corregir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El bombardeo publicitario de las marcas de cosm&eacute;ticos y los v&iacute;deos de las<em> influencers</em> en las redes sociales refuerzan esta divisi&oacute;n todos los d&iacute;as. Los anuncios dirigidos a las mujeres plantean la transpiraci&oacute;n como una amenaza vergonzosa, mostrando esa mancha oscura en la ropa como algo que destruye el atractivo f&iacute;sico y la seguridad en una misma. Es una exigencia est&eacute;tica que presiona para tener cuerpos secos.
    </p><h2 class="article-text">Del castigo divino a la m&aacute;quina productiva</h2><p class="article-text">
        Pero para entender c&oacute;mo el sudor se convirti&oacute; en un tab&uacute;, hay que mirar atr&aacute;s, hacia las normas de higiene que transformaron las ciudades en el siglo XIX. En ese momento, dejar ver las humedades del cuerpo pas&oacute; de ser algo normal a considerarse un s&iacute;ntoma de mala educaci&oacute;n o de pereza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mensaje de las campa&ntilde;as publicitarias de desodorantes y productos de 'higiene personal' vinculados al sudor lo contraponen al progreso laboral con frases lapidarias como '&eacute;xito s&iacute;, sudor no'&rdquo;, analiza la autora. &ldquo;Un cuerpo con hiperhidrosis o con sudoraci&oacute;n excesiva se lee como un cuerpo que no sabe regularse y del que es necesario desconfiar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En varios de los ensayos del libro la autora expone la relaci&oacute;n entre sudor, trabajo y productividad. &ldquo;En el siglo XIX, en el contexto del surgimiento del higienismo en Europa, el sudor pas&oacute; de ser una funci&oacute;n fisiol&oacute;gica com&uacute;n a todos a un signo de desorden moral y enfermedad&rdquo;, explica. &ldquo;Aunque se present&oacute; como un proyecto filantr&oacute;pico y m&eacute;dico, el higienismo tambi&eacute;n respond&iacute;a a l&oacute;gicas de control y biopoder. Cambi&oacute; tambi&eacute;n la percepci&oacute;n del olor corporal y desde entonces la correcci&oacute;n social exige que controlemos nuestras emanaciones, sobre todo en los espacios y las actividades relacionadas con el trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa mentalidad sigue muy viva en las empresas actuales. En las oficinas modernas, pasar del calor de la calle o del metro a una reuni&oacute;n implica mantener una temperatura impecable. Si alguien muestra gotas de sudor en una entrevista de trabajo o al exponer un proyecto, se suele interpretar de forma negativa, como si estuviera desbordado por los nervios o fuera incapaz de aguantar la presi&oacute;n profesional.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El sudor de los hombres se ha asociado con el trabajo esforzado y no solo es bien visto, sino también valorado. Al de las mujeres, sin embargo, se le ha negado esa lectura y se le vincula con una falta que necesita repararse</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a de la autonom&iacute;a individual</h2><p class="article-text">
        El empe&ntilde;o por no sudar ha influido tambi&eacute;n decisivamente en la forma en que construimos las casas, las ciudades y las oficinas, donde comenzamos a depender casi por completo del aire acondicionado. Vivimos metidos en burbujas clim&aacute;ticas artificiales que nos a&iacute;slan del tiempo que hace fuera y de los ritmos de nuestra propia biolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos evitando el calor, el fr&iacute;o, la lluvia, el propio clima de nuestro cuerpo. No sudar se ha convertido en sin&oacute;nimo de estar 'bien', equilibrado. Uno de los ensayos del libro parte de la expresi&oacute;n 'aguar la fiesta' para explorar c&oacute;mo el lenguaje asocia lo l&iacute;quido con lo negativo: diluir, desbordar, arruinar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de sus equivalentes en ingl&eacute;s, especialmente <em>killjoy</em>, con su carga violenta del verbo matar, la autora introduce el concepto de Sara Ahmed sobre la &ldquo;feminista aguafiestas&rdquo;: &ldquo;La que se niega a sumarse al consenso social de la felicidad y que, por eso, es vista como quien echa a perder el ambiente&rdquo;, explica Sancari. &ldquo;A partir de ah&iacute;, reflexiono sobre c&oacute;mo la felicidad se ha convertido en un mandato social, una vara con la que se miden las decisiones de vida como correctas o equivocadas. Como menciono en el libro, ser felices supondr&iacute;a permanecer secos. Cuestionar ese mandato y la constante exigencia de no incomodar se lee entonces como un acto l&iacute;quido: algo que salpica, empapa o desborda el orden esperado de las cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese rechazo a los fluidos se nota tambi&eacute;n en las relaciones personales y de pareja, donde mostrar ciertas humedades naturales todav&iacute;a da reparo. En su obra, Sancari cuenta que conoci&oacute; a una mujer que ten&iacute;a el problema contrario, una incapacidad absoluta para transpirar, y que esta le pregunt&oacute; con mucha curiosidad c&oacute;mo lograba gestionar la hiperhidrosis durante los encuentros &iacute;ntimos. El miedo a que nos rechacen viene de lo mucho que nos cuesta aceptar que los cuerpos no son herm&eacute;ticos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En lugar de esconder las marcas de la transpiración, el libro funciona como un objeto de arte en el que la autora ha utilizado su propio sudor para crearlo."
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                En lugar de esconder las marcas de la transpiración, el libro funciona como un objeto de arte en el que la autora ha utilizado su propio sudor para crearlo.                            </span>
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        &ldquo;Lo l&iacute;quido y lo fluido representan lo que no se puede controlar ni contener, al menos no del todo&rdquo;, reflexiona Sancari. &ldquo;Pero lo vivo gotea, huele, tiembla, suda. Asumirnos como 'cuerpos de agua' implicar&iacute;a aceptar que estamos formados del mismo material que nuestro entorno y que nuestras humedades se encuentran en constante proceso de intercambio y renovaci&oacute;n. As&iacute; se diluye la fantas&iacute;a de que somos individuos aut&oacute;nomos y autocontenidos: si somos agua, entonces tambi&eacute;n somos porosos, permeables, capaces de mezclarnos con otros cuerpos de formas que no siempre podemos anticipar ni dominar. Hablar de humedecer las relaciones, el t&iacute;tulo de uno de mis ensayos, es en definitiva una manera de politizar los fluidos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El sudor convertido en huella f&iacute;sica</h2><p class="article-text">
        En lugar de esconder las marcas de la transpiraci&oacute;n, el libro funciona como un objeto de arte en el que la autora ha utilizado su propio sudor para crearlo. Sancari entr&oacute; en el cuarto oscuro para crear fotogramas tocando directamente el papel fotogr&aacute;fico con su sudor, consiguiendo unas im&aacute;genes que dejan constancia real de su experiencia. El libro propone mirar esta funci&oacute;n corporal sin asco y sin tratarla como una enfermedad, sino entendi&eacute;ndola como una forma de reconciliarnos con nuestra naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me interesaba con esto es pensar cr&iacute;ticamente el imaginario vinculado al sudor y reflexionar por qu&eacute; algunas formas de representaci&oacute;n visual tienen m&aacute;s peso o aceptaci&oacute;n que otras&rdquo;, explica la artista. &ldquo;Tiene poco tiempo que retom&eacute; mi pr&aacute;ctica anal&oacute;gica, revelando e imprimiendo en el cuarto oscuro. En una de esas ocasiones, decid&iacute; intentar crear un fotograma de mi sudor (fotograf&iacute;as hechas sin c&aacute;mara, generadas a partir del contacto directo del sudor con el papel fotosensible y los qu&iacute;micos) y, para mi sorpresa, s&iacute; result&oacute; en una imagen, fascinante, una mancha amorfa que me abri&oacute; un campo de exploraci&oacute;n muy grande&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mensaje de las campañas publicitarias de desodorantes y productos de &#039;higiene personal&#039; vinculados al sudor lo contraponen al progreso laboral con frases lapidarias como &#039;éxito sí, sudor no&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estos fotogramas la condujeron a una de las preguntas que propone en el libro: &iquest;por qu&eacute; se maravillaba ante la imagen de su sudor en el papel fotogr&aacute;fico y no ante la que aparece en su ropa, en su cara, en el rastro de lo que tocaba? &ldquo;Producir una imagen a partir del encuentro del sudor con el papel fotogr&aacute;fico me ha llevado a pensar en la piel como una superficie sensible, que nos envuelve y comunica con el mundo a la vez que nos muestra. Estos fotogramas buscan ampliar el espectro de lo que puede ser fotografiado y ofrecer una imagen distinta o nueva al repertorio visual del sudor que nos impone el orden social&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Narrar desde lo que no encaja</h2><p class="article-text">
        <em>Sudor</em> es tambi&eacute;n un viaje hacia los recuerdos familiares. En un apartado del libro titulado &ldquo;Mi &aacute;lbum y yo&rdquo;, Sancari revisa las fotos de cuando era peque&ntilde;a para entender c&oacute;mo los rasgos que heredamos y la memoria del cuerpo marcan nuestra autoestima, la forma de vestir, el trabajo y las relaciones con los dem&aacute;s. Su propuesta consiste en aprovechar la sensaci&oacute;n de no encajar en las modas actuales para escribir y pensar con libertad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas que sudamos mucho o tenemos hiperhidrosis sabemos que la asociaci&oacute;n obligada del sudor con el esfuerzo reduce el espectro de la experiencia de sudar&rdquo;, sostiene Sancari. &ldquo;Sabemos que se puede sudar, y lo hacemos, en un rango de circunstancias y situaciones mucho m&aacute;s amplio que no necesariamente supone alg&uacute;n tipo de esfuerzo. Cuando uno est&aacute; inc&oacute;modo, es consciente de los l&iacute;mites del cuerpo con el entorno, tiene mayor claridad de la manera en que no encaja en el ambiente o situaci&oacute;n. La incomodidad de sudar tanto me ha hecho agudamente consciente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En consecuencia&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;dir&iacute;a que es preciso narrar esa incomodidad, hablar de lo que no se ajusta, de lo que no cuadra completamente. Es lo que intent&eacute; hacer en este libro. M&aacute;s all&aacute; de la serie de ensayos que analizan desde diferentes perspectivas el sudor, tambi&eacute;n comparto muchos recuerdos de mi infancia y adolescencia en relatos con fotograf&iacute;as de mi archivo fotogr&aacute;fico familiar. Me he dejado producir por el sudor. Soy una mujer chorreante, l&iacute;quida, inestable, salada, pegajosa, que se desborda&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-cuerpo-seco-sudor-mujeres-percibe-defecto-personalidad_1_13419024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 20:27:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Ensayos,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué aparece el "marxismo gótico": Frankenstein contra el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aparece-marxismo-gotico-frankenstein-capitalismo_1_13409543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1030174-b195-4fde-9c0e-51eb51cdb455_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148238.jpg" width="1988" height="1118" alt="Por qué aparece el &quot;marxismo gótico&quot;: Frankenstein contra el capitalismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lógica depredadora de nuestro sistema económico deja en bandeja el uso del terror para explicarnos el mundo; seguiendo la estela de Jacques Derrida, Mark Fisher, ahondan en esta idea Jon Greenaway y David McNally</p><p class="subtitle">Ni hombres lobo ni vampiros: lo más terrorífico de la literatura es el miedo a quedarte sin casa
</p></div><p class="article-text">
        Desde la publicaci&oacute;n de <em>Frankenstein</em> en 1818, ning&uacute;n otro monstruo ha suscitado tantas interpretaciones filos&oacute;ficas, pol&iacute;ticas y culturales como la criatura hecha con pedazos de cad&aacute;veres que imagin&oacute; Mary Shelley. Durante dos siglos ha sido considerada un s&iacute;mbolo de la arrogancia cient&iacute;fica, una advertencia contra los excesos de la t&eacute;cnica, una alegor&iacute;a de la exclusi&oacute;n e incluso una figura anticipatoria de la inteligencia artificial. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, para el marxismo g&oacute;tico, el quid de la cuesti&oacute;n no radica en <em>qu&eacute; </em>es el monstruo, sino en <em>por qu&eacute; </em>el monstruo es, la raz&oacute;n misma de su existencia. Dicho de otro modo, qu&eacute; condiciones de vida llevan a alguien a concebir semejante abominaci&oacute;n. La respuesta, claro, es el capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El capitalismo es una historia de terror&rdquo;, sentencia Jon Greenaway. Tras &eacute;l se esconde &ldquo;una masa de violencia&rdquo; intr&iacute;nseca a su l&oacute;gica depredadora, escribe el doctor en Estudios G&oacute;ticos brit&aacute;nico. Una violencia, no obstante, que pese a sufrirla a diario en nuestras propias carnes muchas veces no sabemos reconocer. 
    </p><p class="article-text">
        Para David McNally, &ldquo;la perversidad del engendro capitalista se halla en su invisibilidad&rdquo;: al erigirse en la &uacute;nica forma que tenemos de entender el mundo &mdash;lo que Mark Fisher llam&oacute; &ldquo;realismo capitalista&rdquo;&mdash;, la excepcional brutalidad del sistema no nos parece tal, sino algo propio del orden natural de las cosas. Y, por tanto, inevitable. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&#039;Licántropo&#039; (2027) es la próxima película de Robert Eggers, director de &#039;Nosferatu&#039; (2024)"
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            <span class="title">
                &#039;Licántropo&#039; (2027) es la próxima película de Robert Eggers, director de &#039;Nosferatu&#039; (2024)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tiene esto que ver con el monstruo de Frankenstein? Para Greenaway, McNally y el resto de pensadores alineados con el marxismo g&oacute;tico, absolutamente todo. La criatura, como tantas otras entidades que pueblan los relatos de miedo desde finales del XVIII (vampiros, fantasmas, muertos vivientes, lic&aacute;ntropos, casas encantadas), cataliza todo ese horror, lo encarna y lo hace visible. All&iacute; donde el realismo describe un mundo aparentemente normal, lo g&oacute;tico desvela las grietas, las ruinas y la muerte que esa supuesta normalidad necesita esconder. 
    </p><h2 class="article-text">La alianza con lo fant&aacute;stico </h2><p class="article-text">
        En <em>Constelaciones del marxismo g&oacute;tico</em> (&Aacute;peiron, 2026), el profesor de filosof&iacute;a Alfredo L&oacute;pez Pulido define el marxismo g&oacute;tico &mdash;el t&eacute;rmino lo acu&ntilde;&oacute; originalmente Margaret Cohen en <em>Profane illumination</em> (1995)&mdash; como &ldquo;la confluencia entre el pensamiento cr&iacute;tico materialista y las imaginaciones sombr&iacute;as de la tradici&oacute;n g&oacute;tica&rdquo;. O lo que vendr&iacute;a a ser lo mismo, la &ldquo;alianza con lo fant&aacute;stico&rdquo; que McNally exige a la teor&iacute;a cr&iacute;tica. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/84bcb871-c8a2-4dd7-b8c3-8f224bc11688_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        De entrada puede parecer un malabarismo conceptual algo forzado, pero las ra&iacute;ces del marxismo g&oacute;tico son mucho m&aacute;s antiguas de lo que su llamativo nombre sugiere. El propio Marx, sin ir m&aacute;s lejos, recurri&oacute; muchas veces al imaginario de lo h&oacute;rrido en sus textos. El comienzo del <em>Manifiesto comunista</em> est&aacute; protagonizado por un ectoplasma que recorre Europa, &ldquo;el fantasma del comunismo&rdquo;, y en <em>El capital</em> las mercanc&iacute;as se convierten en objetos embrujados, el dinero adquiere poderes sobrenaturales y el capital se presenta como un vampiro que &ldquo;vive chupando trabajo vivo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No son meros ornamentos ret&oacute;ricos. Para Marx, el capitalismo produce una realidad que escapa a toda comprensi&oacute;n racional: relaciones sociales que se presentan como propiedades de las cosas, objetos que gobiernan a quienes los producen y una riqueza que parece reproducirse por s&iacute; misma al tiempo que mantiene entre sombras la explotaci&oacute;n sobre la que se sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Walter Benjamin, por su parte, identific&oacute; los escombros de las revoluciones fracasadas y los cuerpos de los derrotados enterrados bajo las promesas del progreso; restos que siguen acech&aacute;ndonos, embrujando el presente. Son los mismos fantasmas a los que Jacques Derrida dedic&oacute; <em>Espectros de Marx</em> (1993) y que Mark Fisher insert&oacute; en la cr&iacute;tica cultural mediante su reformulaci&oacute;n pop de la hauntolog&iacute;a, la ciencia de lo espectral enunciada por el franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Poner en valor todas estas declinaciones fant&aacute;sticas constituye la principal aportaci&oacute;n del marxismo g&oacute;tico al pensamiento pol&iacute;tico contempor&aacute;neo: una apertura del materialismo cient&iacute;fico a la participaci&oacute;n de lo m&aacute;gico y lo simb&oacute;lico. 
    </p><h2 class="article-text">Lo que no puede ocultarse</h2><p class="article-text">
        No extra&ntilde;a que el marxismo g&oacute;tico haya encontrado un terreno especialmente f&eacute;rtil en el siglo XXI. La crisis financiera de 2008, la precarizaci&oacute;n del trabajo, la emergencia clim&aacute;tica o la expansi&oacute;n de las tecnolog&iacute;as digitales han reforzado la sensaci&oacute;n de habitar un mundo dominado por fuerzas sobrenaturales que parecen escapar a cualquier control democr&aacute;tico. El sistema parece haberse convertido en una casa encantada de la que nadie encuentra la salida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/23aabddf-6e94-4ca5-9025-f87edf0e8895_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La persistencia de lo g&oacute;tico explica en buena medida nuestra relaci&oacute;n con nuestra incertidumbre. Las sociedades modernas se definieron a s&iacute; mismas mediante promesas de superaci&oacute;n: de la superstici&oacute;n mediante la raz&oacute;n, de la escasez mediante el progreso, de la violencia mediante la civilizaci&oacute;n, de la desigualdad mediante la emancipaci&oacute;n. Con todo, muchas de estas promesas permanecen incumplidas. Los tropos g&oacute;ticos expresan precisamente esta situaci&oacute;n, en tanto que huellas de lo no superado.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el actual <em>boom</em> del cine de terror y los <em>creepypasta</em> de internet, la imbricaci&oacute;n de las historias de miedo con el sentir ansioso y depresivo que domina la &eacute;poca, resulta m&aacute;s que sintom&aacute;tico. Cuando no sabemos explicarnos la angustia a trav&eacute;s de un entendimiento profundo de lo real, los monstruos sirven para dar salida a todo el malestar acumulado. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1af82b7c-723f-4e85-b7cb-e2c56ba0377e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el inter&eacute;s por este tipo de lectura ha comenzado a consolidarse. Las traducciones al castellano de <em>Monstruos del mercado</em> (Levanta Fuego, 2022) de McNally y de <em>Capitalismo: una historia de terror</em> (Mutatis Mutandis, 2024) de Greenaway, as&iacute; como los trabajos de investigadores como Alfredo L&oacute;pez Pulido, han contribuido a introducir un marco de an&aacute;lisis que hasta hace pocos a&ntilde;os apenas circulaba fuera del &aacute;mbito anglosaj&oacute;n. La singularidad de cada uno de estos autores pone de manifiesto que, antes que una escuela cerrada, el marxismo g&oacute;tico funciona como una sensibilidad com&uacute;n: una forma de examinar la cultura popular, la literatura y el cine para descubrir aquellas contradicciones y violencias que el capitalismo pretende camuflar. Reconocerlas y hacerlas inc&oacute;modas ser&iacute;a el primer paso para cambiarlo.
    </p><h2 class="article-text">'Monstruas' del patriarcado</h2><p class="article-text">
        De todos los &aacute;mbitos m&aacute;s all&aacute; del marxismo estricto en los que se ha extendido la perspectiva g&oacute;tica, su comuni&oacute;n con el feminismo ha sido especialmente fecunda. De Mariana Enr&iacute;quez a Charlotte Perkins Gilman, muchas autoras de ficci&oacute;n han recurrido a las figuras monstruosas &mdash;brujas, vampiras, fantasmas o dobles&mdash; para pensar formas espec&iacute;ficas de violencia vinculadas al g&eacute;nero, la reproducci&oacute;n o el trabajo de cuidados. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de representar simples desviaciones, la rareza de las monstruas expresa las tensiones secretas sobre las que se sostiene el orden patriarcal. De nuevo, lo an&oacute;malo se transforma en un dispositivo cr&iacute;tico capaz de exponer aquello que la normalidad necesita expulsar para afirmarse: los trabajos invisibles, los cuerpos ind&oacute;ciles, los deseos no normativos, las memorias reprimidas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&#039;¡La novia!&#039; (2026), dirigida por Maggie Gyllenhaal"
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            <span class="title">
                &#039;¡La novia!&#039; (2026), dirigida por Maggie Gyllenhaal                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, la bruja remite a la persecuci&oacute;n de los saberes femeninos y al disciplinamiento del cuerpo reproductivo; la vampira subvierte las expectativas asociadas a la feminidad pasiva; la fantasma encarna los traumas que se pretenden clausurar sin haber sido elaborados; la doble pone en cuesti&oacute;n la estabilidad de la identidad y los papeles de g&eacute;nero. Todos estos iconos resisten a los envites del orden patriarcal por silenciar las vidas relegadas al &aacute;mbito dom&eacute;stico, el trabajo de cuidados, la violencia sexual, la explotaci&oacute;n afectiva.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/870241ef-f23e-495e-b432-7dc6a35b7239_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &Iacute;ngrid Guardiola y N&uacute;ria G&oacute;mez Gabriel, autoras de <em>Feminisme g&ograve;tic</em> (H&amp;O), emplean el t&eacute;rmino &ldquo;g&oacute;tico&rdquo; &ldquo;de forma anacr&oacute;nica y <em>queer</em>, para hablar de aquellas emanaciones femeninas de car&aacute;cter sobrenatural, m&oacute;rbido, misterioso, tremendo e incluso abyecto que han resistido el oprobio, la difamaci&oacute;n o la violencia extrema&rdquo;. Lejos de romantizar el sufrimiento, su propuesta reivindica la potencia pol&iacute;tica e imaginativa de la ficci&oacute;n de terror. Las <em>monstruas </em>del feminismo g&oacute;tico, como los monstruos del marxismo g&oacute;tico, devienen formas de resistencia, recuerdos encarnados de la opresi&oacute;n y posibilidades de imaginar otros modos de habitar el cuerpo, el deseo y la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, <em>Frankenstein, </em>como todo lo g&oacute;tico, sigue siendo fundamental. No porque nos hable de un monstruo imaginario, sino porque contin&uacute;a mostrando el car&aacute;cter inquietante de una modernidad que, desde sus or&iacute;genes, ha tenido dificultades para reconocerse a s&iacute; misma sin recurrir a fantasmas y monstruos. Quiz&aacute; ha llegado la hora de amar al alien, como dec&iacute;a Bowie, para que cese la mascarada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Rosell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/aparece-marxismo-gotico-frankenstein-capitalismo_1_13409543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué aparece el "marxismo gótico": Frankenstein contra el capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Ensayos,Capitalismo,Terror,Cine de terror,Literatura fantástica,Literatura de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[15 libros para meter en la maleta este verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano_1_13386049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f7fb735-7acf-4cfa-984d-57be26e7342f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x963y451.jpg" width="1200" height="675" alt="15 libros para meter en la maleta este verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Historias sobre la libido femenina, el sudor, la amistad y la cultura del esfuerzo; entre las recomendaciones con las que esperamos inspiraros para elegir a vuestros compañeros literarios de viaje</p><p class="subtitle">Los actores británicos Benedict Cumberbatch y Benedict Wong alertan del “desastre” que podría suponer la fusión de Paramount y Warner
</p></div><p class="article-text">
        Elegir qu&eacute; libros dedicarle a tu <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano-2025_1_12445536.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verano</a>, o al rev&eacute;s, qu&eacute; verano dedicarle a tus libros, es siempre una tarea complicada; aunque preciosa e inquietante. Encontrar el punto medio entre las historias en las que necesitamos adentrarnos, incluso cuando no hemos podido ni imagin&aacute;rnoslas; los ensayos sobre temas que han podido marcar nuestro d&iacute;a a d&iacute;a como lo mucho o poco que sudamos o la forma en la que nos relacionamos con nuestros trabajos; y los textos que funcionar&aacute;n como una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/voluntad-propia-libro-violador-dejara-manual-instrucciones-actues-victima-perfecta_1_12194363.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bofetada</a>, una patada o un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/guillermo-carazo-rinde-mejor-homenaje-abuela-facunda-fotolibro-alzheimer_1_12856807.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abrazo</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Todos son v&aacute;lidos y tienen potencial de acabar en nuestras maletas y posteriores imaginarios, pero, insistimos, somos conscientes de que elegir entre el vasto mercado editorial es muy complicado. Nos hemos propuesto inspiraros con una lista de 15 t&iacute;tulos &ndash;no todos ellos recientes&ndash; que abordan desde la historia de la libido femenina, los lazos familiares y la cultura del esfuerzo, pasando por el S&aacute;hara Occidental.
    </p><h2 class="article-text">'Una aniquilaci&oacute;n fallida', de Carlota Gurt (C&aacute;psula)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/76fad690-2708-4d8b-be9e-b6628aa66013_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-fuego-reune-cuentos-patrones-orgasmos-hoguera_1_10611499.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlota Gurt</a> advierte en el pr&oacute;logo de esta joya que el texto no fue concebido para ser le&iacute;do, sino para &ldquo;ser dicho, o m&aacute;s bien para ser escuchado y visto&rdquo;. El motivo es que fue una conferencia performativa que ha terminado tomando tambi&eacute;n forma de libro. Y qu&eacute; suerte. La escritora y traductora catalana reconstruye la historia del deseo femenino a trav&eacute;s de los discursos que ha habido sobre la libido de las mujeres, desde la diosa Inana que celebraba su vulva hace 4.000 a&ntilde;os hasta Rousseau y su misoginia ilustrada. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay monjas, inquisidores, fil&oacute;sofos y periodistas modernos que a&uacute;n se escandalizan porque una mujer se masturbe cuatro veces en seis meses. El resultado es un ejemplar divertid&iacute;simo y mordaz, que arroja luz sobre de d&oacute;nde salen las delirantes ideas de que las mujeres somos &ldquo;o sexualmente insaciables o unas &ntilde;o&ntilde;as medio fr&iacute;gidas&rdquo;. Adem&aacute;s, tiene una de las mejores dedicatorias posibles: &ldquo;A todos los hombres de los que disfrut&eacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">'Sudor', de Mariela Sancari (Ediciones Comisura)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/9a194270-9403-4627-8fd9-2c958af7308c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        S&iacute;, un libro sobre el sudor. La artista argentina Mariela Sancari ha convertido en este libro la <a href="https://www.eldiario.es/era/tiempo-sudo-motivo-esconde-hecho_1_9691142.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hiperhidrosis</a> que padece en una investigaci&oacute;n literaria, visual, afectiva y pol&iacute;tica sobre el cuerpo, la mirada de los otros y las formas de resistencia que nacen de lo inc&oacute;modo. Lo hace desplazando el sudor del terreno de lo desagradable al de lo po&eacute;tico, lo pol&iacute;tico y lo com&uacute;n; y el sudor le acaba llevando a exploraciones sobre la amistad, el trabajo, el cuerpo femenino, la violencia de los anuncios de desodorantes, la intimidad, la verg&uuml;enza y la posibilidad de reconciliarse con aquello que, tiempo atr&aacute;s, nos estigmatiz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El volumen alterna fragmentos autobiogr&aacute;ficos, ensayos, poemas, juegos de lenguaje, y est&aacute; impreso desde el cuerpo, ya que incluye im&aacute;genes producidas por el contacto directo del sudor de la autora con el papel fotosensible. A ello se le suman fotograf&iacute;as de archivo que revelan hasta qu&eacute; punto el sudor, especialmente el de las mujeres, ha sido vigilado, reprimido o medicalizado.
    </p><h2 class="article-text">'Radio Sarajevo', de Tijan Sila (Asteroide)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/42b9901e-d5d4-41cb-8806-29267c027449_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Asteroide es siempre una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/comeras-flores-libros-ano-muestra-maltrato-bulimia-no-son-cosa-adolescentes_1_12792786.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apuesta segura</a>, y de la cosecha de 2026 merece rescatar esta novela autobiogr&aacute;fica sobre la guerra de los Balcanes vista a trav&eacute;s de la mirada de un ni&ntilde;o. Un adolescente que sufre en sus carnes las consecuencias del sitio de Sarajevo en los noventa, al tiempo que la antigua Yugoslavia se desangraba en una guerra fratricida. 
    </p><p class="article-text">
        Vive en un modesto bloque de viviendas y, mientras las bombas caen sobre los tejados y los francotiradores disparan implacables, &eacute;l intenta mantener viva la ilusi&oacute;n de la infancia jugando con sus dos amigos inseparables, buscando algo valioso entre las ruinas y escuchando m&uacute;sica en su preciada radio. <em>Suffragette City</em> de David Bowie era la canci&oacute;n que sonaba cuando se produjeron las primeras explosiones.
    </p><h2 class="article-text">'Un deseo desmesurado de amistad', de H&eacute;l&egrave;ne Giannecchini (Anagrama) </h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a6c0bd57-5b81-4105-8721-f03610080d90_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La doctora en Literatura H&eacute;l&egrave;ne Giannecchini se pregunta en este ensayo c&oacute;mo ser&iacute;a nuestra vida si nuestras amigas tuvieran la misma importancia que nuestros amores, c&oacute;mo ser&iacute;an nuestras familias y qu&eacute; forma adoptar&iacute;an nuestros hogares. A partir de ah&iacute; construye un texto en el que cuenta la historia de la familia que llamamos elegida, a trav&eacute;s de su propio pasado, intercalando fotograf&iacute;as in&eacute;ditas de archivos <em>queer</em>. Con ellos busca expresar el poder pol&iacute;tico de una relaci&oacute;n esencial para el colectivo, m&aacute;s all&aacute; del amor rom&aacute;ntico, el deseo y el sexo; as&iacute; como su capacidad de reinvenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si os interesa el tema de la amistad, no hay nada como el verano y las vacaciones para reivindicar y recrearse en el poder de las amigas, as&iacute; que podr&iacute;ais complementar esta lectura con <em>Peque&ntilde;o tratado sobre la amistad</em> (Tr&aacute;nsito), de Joana D'Alessio y <em>Amiga m&iacute;a</em> (Blackie Books), de <a href="https://www.eldiario.es/era/raquel-congosto-escritora-no-han-preparado-amistad_1_12417076.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Congosto</a>.
    </p><h2 class="article-text">'Muere, pap&aacute;', de Greta Garc&iacute;a con dibujos de Jos&eacute; Toro (Tr&aacute;nsito)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6abef01a-6039-4fb6-bf60-4b30eba53f4b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Si no hab&eacute;is le&iacute;do a&uacute;n<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/queria-bailar-novela-bruta-vomita-autoexigencia-canones-belleza_1_10021349.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Solo quer&iacute;a bailar</em></a><em>,</em> os lo recomiendo tambi&eacute;n, el libro con el que la bailarina, core&oacute;grafa, directora teatral y circense Greta Garc&iacute;a debut&oacute; en la novela. Libro que por cierto ha contado con adaptaci&oacute;n a las tablas, que podr&eacute;is disfrutar hasta el 28 de octubre en el <a href="https://teatrodelbarrio.com/solo-queria-bailar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teatro del Barrio de Madrid</a> protagonizada por Olalla Hern&aacute;ndez. Maravillosa. <em>Muere, pap&aacute;</em>, es otra propuesta particular&iacute;sima, en la que desde el desborde, la iron&iacute;a y el pensamiento en espiral; convierte la convivencia entre una hija y su padre recluido en casa en un campo de batalla emocional lleno de humor negro, ternura y lucidez. 
    </p><p class="article-text">
        Hay cacahuetes, pastillas, dibujos, reproches y afilados mon&oacute;logos con los que Garc&iacute;a disecciona el amor filial, la dependencia, la culpa y el desgaste cotidiano con una lengua viva que salta del chiste al abismo sin pedir permiso. Entre medias afloran asuntos como el agotamiento, la precariedad emocional y la dificultad de emanciparse.
    </p><h2 class="article-text">'Principio, medio, fin', de Valeria Luiselli (Feltrinelli)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/95457727-9ca6-4ba3-a8cf-feaf6fd941ab_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Feltrinelli ha estrenado editorial en espa&ntilde;ol con <em>Principio, medio, fin,</em> la &uacute;ltima novela de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/jovenes-escritoras-latinoamericanas-rechazan-nuevo-boom_1_8530109.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valeria Luiselli</a>, autora de t&iacute;tulos como <em>Los ingr&aacute;vidos</em>, <em>Desierto sonoro</em> y <em>Los ni&ntilde;os perdidos</em>.
    </p><p class="article-text">
        El libro arranca el d&iacute;a en el que una madre y su hija adolescente llegan a Sicilia, en un verano de vientos impredecibles, tormentas repentinas y volcanes que amenazan con entrar erupci&oacute;n (b&aacute;sicamente, como en tantas ocasiones, la vida misma). La madre acaba de dejar atr&aacute;s un divorcio dif&iacute;cil y trata de encontrar la forma de darle un nuevo inicio a su vida. La hija, por su parte, empieza a poco a interesarse por la historia de su bisabuela Nanna, que trabaj&oacute; como excavadora en un yacimiento arqueol&oacute;gico antes de emigrar a las Am&eacute;ricas. Juntas, entre paseos, lecturas y conversaciones se plantean c&oacute;mo reimaginar la vida de otro modo. Las tradiciones familiares se convierten as&iacute; en el centro de la obra, as&iacute; como la memoria, el lenguaje y los or&iacute;genes.
    </p><h2 class="article-text">'La cultura del desesfuerzo', de Miguel G&oacute;mez Garrido (Siglo XXI)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/696983c0-0dc1-48ed-a9b9-55b7c1c266f3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Unir a Lenin, Mr. Wonderful, <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/burger-king-cancela-colaboracion-xokas-ultimas-polemicas-no-representa-valores_132_13385893.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Xokas</a> y Marco Aurelio en una misma frase podr&iacute;a parecer una locura, pero el periodista Miguel G&oacute;mez Garrido logr&oacute; encontrar el punto en com&uacute;n: todos creen que el trabajo duro nos har&aacute; mejores. A pesar de que, sin embargo, solo nos hace m&aacute;s precarios. Como &eacute;l mismo explica en este ensayo, pasamos m&aacute;s horas en la oficina que en nuestra casa, vemos m&aacute;s a nuestro jefe que a nuestra pareja y enfermarse parece ser la &uacute;nica forma posible de descansar. 
    </p><p class="article-text">
        El autor plantea que siendo la cultura del esfuerzo la que ha definido y dignificado la identidad de la clase obrera, tambi&eacute;n ha justificado su explotaci&oacute;n durante siglos, por lo que, &iquest;c&oacute;mo puede haber hecho tanto y tan poco por nosotros? Mordaz y provocador, este libro tiene como fin &uacute;ltimo diseccionar nuestra relaci&oacute;n con el trabajo. Quiz&aacute;s no sea el volumen ideal para desconectar estas vacaciones, pero s&iacute; para replantearnos c&oacute;mo queremos comportarnos a nuestra vuelta.
    </p><h2 class="article-text">'A flor de piel', de Nora Mu&ntilde;iz (Tr&aacute;nsito)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c7110e17-ea2d-47d5-aca7-e0301f13a58c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Este libro es muy f&iacute;sico, senso y tensorial, pero merece igualmente la pena (seguramente, incluso m&aacute;s). La escritora e investigadora mexicana Nora Mu&ntilde;iz firma esta novela que arranca con una madre que cr&iacute;a sola a su hija en condiciones precarias, con un trabajo exigente, poco dinero y una soledad constante. Pronto hay algo que la desborda: a la ni&ntilde;a le diagnostican dermatitis severa, aunque lo que realmente tiene es una piel indomable. A partir de ah&iacute;, el libro deja de ser solo la historia de una maternidad dif&iacute;cil para convertirse en la de una piel herida y que tambi&eacute;n hiere.
    </p><p class="article-text">
        Enmarcada dentro del <em>body horror</em> y el terror, <em>A flor de piel </em>incomoda e hipnotiza al hablar sobre la maternidad, el cuerpo, los l&iacute;mites del cuidado, la gesti&oacute;n imposible de los afectos, la violencia y una sociedad que permanece indiferente ante el dolor ajeno. Brutal.
    </p><h2 class="article-text">'Lo que viene despu&eacute;s... y que te guste', de Abigail Thomas (Errata Naturae)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/6f0ca829-c12c-4741-a33d-f06a38505178_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Con la habitual honestidad y sencillez con la que Abigail Thomas escribe sobre el d&iacute;a a d&iacute;a y las peque&ntilde;as alegr&iacute;as que nos alivian de los grandes dramas; aqu&iacute; se adentr&oacute; en las memorias, la amistad duradera, la complejidad de las relaciones entre madres e hijas, y el amor por los perros (que ya explor&oacute;, en particular sobre el duelo tras la muerte de estos, en <em>Una vida de tres perros</em>).
    </p><p class="article-text">
        Lo hace a trav&eacute;s de la historia de Abigail y Chuck, que han sido mejores amigos durante treinta a&ntilde;os, en los que han sido principal testigo y apoyo del otro, la persona que siempre se hace re&iacute;r, quien est&aacute; en los momentos de pobreza, enfermedad, salud y riqueza, as&iacute; como las p&eacute;rdidas y los divorcios. Sin embargo, un suceso hace tambalearlo todo, al menos durante un tiempo.
    </p><h2 class="article-text">'Aai&uacute;n', de Tom&aacute;s B&aacute;rbulo (Archiletras)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/2a32e68e-3056-4bd4-942e-6f6391950a76_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La semana pasada recibimos la triste noticia de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-tomas-barbulo-periodista-conto-historia-prohibida-sahara-espanol_129_13382340.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte del periodista y escritor</a> <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tomas-barbulo-islam-marruecos_128_3345842.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tom&aacute;s B&aacute;rbulo</a>, autor de <em>V&iacute;rgenes y verdugos, La asamblea de los muertos</em> y <em>La historia prohibida del S&aacute;hara espa&ntilde;ol</em>. Justo acababa de publicar <em>Aai&uacute;n</em>, un thriller de amor y guerra ambientado en la &uacute;ltima colonia espa&ntilde;ola, que &eacute;l mismo conoci&oacute; muy de cerca. 
    </p><p class="article-text">
        La historia arranca en la primavera de 1975 del S&aacute;hara Espa&ntilde;ol hoy denominado S&aacute;hara Occidental, donde vivi&oacute; hasta las v&iacute;speras de la Marcha Verde. En ese momento era el escenario de una guerra sucia, al sufrir los combates entre el ej&eacute;rcito de Franco, los guerrilleros independentistas del Frente Polisario y los terroristas que Marruecos infiltraba en el territorio para preparar su anexi&oacute;n. En ese contexto, el capit&aacute;n B&aacute;rbulo, un oficial at&iacute;pico miembro de la Uni&oacute;n Militar Democr&aacute;tica, est&aacute; m&aacute;s pendiente de su apasionado romance en El Aai&uacute;n con la joven marroqu&iacute; Aicha que del ruido de las balas y las bombas.
    </p><h2 class="article-text">'El ej&eacute;rcito ciego', de David Toscana (Alfaguara)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/f85786fd-e5fa-4e1d-a317-1035231c006e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Ganador del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/david-toscana-premio-alfaguara-novela-2026-ejercito-ciego_1_12939411.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Alfaguara de Novela 2026</a>, el mexicano David Toscana mezcla historia e inventiva en este libro inspirado en las cr&oacute;nicas medievales y en uno de los episodios m&aacute;s crueles de las guerras bizantinas; cuando en el siglo XI Basillo II, emperador de Bizancio, orden&oacute; cegar a 15.000 soldados b&uacute;lgaros. 
    </p><p class="article-text">
        El autor, art&iacute;fice de t&iacute;tulos como <em>Lontananza</em> (1997), <em>Brindis por un fracaso</em> (2006) y <em>La ciudad que el diablo se llev&oacute;</em> (2021); crea aqu&iacute; una f&aacute;bula oscura y peligrosa sobre la guerra, el poder y la resistencia.
    </p><h2 class="article-text">'Que se mueran los hijos de los dem&aacute;s', de Roser Cabr&eacute;-Verdiell (Alpha Decay)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/bf7e4521-c470-4a24-aff1-876b9e7eb64d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Que se mueran los hijos de los dem&aacute;s</em> narra la metamorfosis de una mujer que comienza siendo fr&aacute;gil y termina desafiando sus propios l&iacute;mites. La de Rebeca, que con cuarenta a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, se traslada a Ocata con su familia. All&iacute; busca tocar tierra, y dejar atr&aacute;s un s&eacute;ptimo piso en Barcelona que se hab&iacute;a convertido en una trampa mortal. Pero el cambio no le trae la calma esperada, especialmente tras conocer a sus vecinos de la casa de enfrente.
    </p><p class="article-text">
        Lo real y lo imaginario, lo psicol&oacute;gico y lo m&iacute;tico, se entremezclan en el texto de Roser Carbr&eacute;-Verdiell que gestiona la instituci&oacute;n familiar y cuestiona las certezas que sostienen la vida cotidiana.
    </p><h2 class="article-text">'Murdoku', de Manuel Garand (Temas de Hoy)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/133b0819-8f40-4975-b3c9-77efd6b893f3_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Cada vez es m&aacute;s habitual encontrarse a adultos que acompa&ntilde;an sus ratos en la playa, piscina y parque con cuadernos de actividades, que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/fenomeno-cuadernos-actividades-adultos-pasatiempos-deberes-vacaciones_1_12444620.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mi compa&ntilde;era Cristina Ros</a> defini&oacute; con mucho atino el a&ntilde;o pasado como &ldquo;una suerte de evoluci&oacute;n sofisticada de esos libritos de pasatiempos del quisco que en la era anal&oacute;gica se llevaban en el bolso para amenizar la espera en la consulta del dentista, los viajes en el tren o las tardes en la piscina vigilando a los ni&ntilde;os&rdquo;. Blackie Books fue una de las primeras editoriales en apostar por ello con sus <em>Cuadernos Blackie Books</em>, a los que se han ido sumando otros ejemplos como <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-corner-de-pasatiempos-futboleros/447850" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Corner de pasatiempos futboleros</em></a>, de &Aacute;lvaro Coraz&oacute;n Rural (geoPlaneta), el <a href="https://www.lonelyplanet.es/tienda/guias/ilustrados/cuaderno-de-actividades-para-mentes-viajeras" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cuaderno de actividades para mentes viajeras</em></a> (Lonely Planet) y <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-casos-de-agatha-christie-100-acertijos-y-un-misterio-por-resolver/419013" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los casos de Agatha Christie: 100 acertijos y un misterio por resolver</em></a> (Espasa).
    </p><p class="article-text">
        Otro que se ha terminado convirtiendo en todo un fen&oacute;meno es <em>Murdoku</em> (Temas de Hoy), que mezcla la l&oacute;gica del sudoku con misterios de asesinato. La combinaci&oacute;n perfecta para los fan&aacute;ticos de los pasatiempos y amantes de la novela negra. A principios de mes se public&oacute; una segunda entrega con 80 casos inmersivos m&aacute;s para quienes hubieran devorado ya la primera.
    </p><h2 class="article-text">'Perras de reserva', de Dahlia de la Cerda (Sexto Piso)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/da610776-f890-44b3-b669-d1837b0623a2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En este tipo de art&iacute;culos de recomendaciones, solemos sugerir novedades editoriales de los &uacute;ltimos meses o a&ntilde;o, pero vamos a incluir dos de a&ntilde;adas previas. El primero es <em>Perras de reserva</em>, de Dahlia de la Cerda. Un volumen de relatos protagonizados por mujeres que van desde sicarias, universitarias, prostitutas, <em>influencers</em>, amas de casa y beatas; todas ellas se enfrentan por supuesto a los peligros de haber nacido mujer, cada una a su manera, obligadas a debatirse entre el bien y el mal muchas veces, pero sobre todo a buscar la manera de ya no solo sobrevivir, sino vivir. 
    </p><p class="article-text">
        Hay dos textos en concreto, en los que se describe un aborto y una violaci&oacute;n con una crudeza de la que te deja sin dormir durante d&iacute;as; qued&aacute;ndose para siempre, en un ejercicio literario potent&iacute;simo, crudo, cargado de iron&iacute;a y humor negro, y dolorosa y luminosamente real. Pod&eacute;is complementar la lectura sobre esta autora mexicana con <em>Medea me cant&oacute; un corrido</em> (Sexto Piso).
    </p><h2 class="article-text">'Joder y gracias', de Paula Reyes (Aguilar)</h2><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/47f709af-77a0-4aa1-ac95-f78ba523d64e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El poemario <em>Joder y gracias</em> fue publicado el a&ntilde;o pasado por Paula Reyes, una de las dos cantantes y actrices que componen la banda Pipiolas, junto a Adriana Ubani, que protagonizaron un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/pipiolas-redaccion-eldiario-utilizando-cuotas-femeninas-festivales-blanqueamiento_1_13386094.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuentro con los socios de elDiario.es</a> la semana pasada &ndash;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=xJBI5MphaOg&amp;t=2396s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concierto incluido</a>&ndash;. En &eacute;l compartieron sus pareceres sobre temas como las cuotas femeninas en los festivales, las pol&eacute;micas declaraciones de El Xokas sobre Ester Exp&oacute;sito y el baile como acto pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Este es el tercer libro de Reyes, descrito por su editorial como &ldquo;un manifiesto para la generaci&oacute;n Rooney&rdquo;, y raz&oacute;n no le falta. La obra gira en torno a Enriqueta, que no llora. Desde que su hermano se suicid&oacute; y le dej&oacute; una escueta nota de despedida con dos faltas de ortograf&iacute;a, vive en un mundo que le es ajeno e inc&oacute;modo. Vida, amor y muerte se entrazan en los poemas con iron&iacute;a, lirismo y bien de reflexi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/15-libros-meter-maleta-verano_1_13386049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 20:04:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[15 libros para meter en la maleta este verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | Ensayos clínicos: cuerpos voluntarios al servicio de la ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-ensayos-clinicos-cuerpos-voluntarios-servicio-ciencia_132_13395851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6337ba40-0094-4f9d-b136-eaf65abc0734_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | Ensayos clínicos: cuerpos voluntarios al servicio de la ciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No saber si te han dado placebo o te han inyectado un medicamento nuevo. Esperar a una fiebre repentina, a una hinchazón, a un sarpullido. Estar sano pero poner tu cuerpo en manos de la ciencia para salvar a otros, o a ti mismo en el futuro</p><p class="subtitle">Un tema Al día, ¡en el teatro! Ven a verlo en directo el 3 de octubre en Madrid. Consigue ya tus entradas</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/ensayos-cl-nicos-cuerpos-voluntarios-al-servicio-de-la-ciencia/embed?media=audio&size=wide&style=cover" allow="autoplay; clipboard-write; fullscreen" allowfullscreen width="100%" height="180" frameborder="0" title="Ensayos clínicos: cuerpos voluntarios al servicio de la ciencia"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de los avances m&eacute;dicos en la lucha contra enfermedades o infecciones hay personas que participan en ensayos cl&iacute;nicos. Algunas lo hacen porque tienen una enfermedad y buscan probar tratamientos para curarse o por lo menos aliviar s&iacute;ntomas, pero hay muchas otras que est&aacute;n sanas y sin embargo, se someten voluntariamente a pruebas con tratamientos y vacunas experimentales para m&uacute;ltiples enfermedades. A veces, estos ensayos funcionan, y terminan convertidos en tratamientos, otras no, pero siempre han tenido que probarse antes.
    </p><p class="article-text">
        Con David Noriega, periodista de <a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> experto en Salud, abordamos las claves de por qu&eacute; Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s l&iacute;der en ensayos cl&iacute;nicos. Con Jordi Puig, coordinador de ensayos cl&iacute;nicos de la Fundaci&oacute;n de Lucha contra las Infecciones, en el Hospital Germans Trias i Pujol, conocemos mejor c&oacute;mo se recluta a los voluntarios desde los hospitales y los beneficios de este tipo de procesos. Mireia y Cristian, dos personas que, estando sanas, decidieron participar en ensayos cl&iacute;nicos, nos cuentan qu&eacute; les motiv&oacute; a hacerlo y c&oacute;mo vivieron este proceso. 
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por </strong>WhatsApp cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al d&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <em>Un tema Al d&iacute;a</em> es el podcast diario de actualidad de elDiario.es que, en episodios de unos 15 minutos, explica cada d&iacute;a un asunto de actualidad. Est&aacute; presentado y dirigido por Juanlu S&aacute;nchez, subdirector de elDiario.es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/eldiario-recoge-ondas-tema-dia-podcast-revelacion-viva-periodismo-sonoro_1_10172525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Ondas al podcast Revelaci&oacute;n</a>, <em>Un tema Al d&iacute;a </em>es el daily l&iacute;der en Spotify, Apple Podcast, iVoox, Amazon Music o Podimo, seg&uacute;n los datos p&uacute;blicos de las plataformas, donde acumula m&aacute;s de 190.000 suscriptores. Ha sido reconocido como &ldquo;podcast revelaci&oacute;n&rdquo; por Amazon y recomendado como &ldquo;imprescindible&rdquo; por Apple.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podimo.com/es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Podimo </a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Tendr&aacute;s disponibles tambi&eacute;n todas las entregas de 'Un tema Al d&iacute;a' en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es/aldia</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/playlists/podcast/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="500" frameborder="0" title="Un tema Al Día"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Luis Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-ensayos-clinicos-cuerpos-voluntarios-servicio-ciencia_132_13395851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 06:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | Ensayos clínicos: cuerpos voluntarios al servicio de la ciencia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6337ba40-0094-4f9d-b136-eaf65abc0734_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Salud,Sistema sanitario,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos II, mucho más que el 'hechizado': una biografía desmonta los mitos sobre el rey que ni fue inútil ni estuvo siempre enfermo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/carlos-ii-hechizado-biografia-desmonta-mitos-rey-inutil-estuvo-enfermo_1_13387055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/860c6b16-b271-444c-91b3-1446a02b0a69_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147642.jpg" width="935" height="526" alt="Carlos II, mucho más que el &#039;hechizado&#039;: una biografía desmonta los mitos sobre el rey que ni fue inútil ni estuvo siempre enfermo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una exhaustiva biografía, obra del historiador Alberto Bravo, desmonta los mitos sobre el último monarca de la Casa de Austria y el declive español del siglo XVII</p><p class="subtitle">Las mentiras de Elon Musk y la fachosfera contra 'La Odisea' y Christopher Nolan
</p></div><p class="article-text">
        Al historiador Alberto Bravo nunca le cuadr&oacute; que la mala fama del reinado de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/carlos-ii-infantil-goya-sorpresa-revelan-rayos-x-obras-maestras-prado_1_6087041.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos II</a> (1665-1700), apodado el hechizado y tachado de enfermizo y d&eacute;bil, hubiera coincidido con una &eacute;poca en la que Espa&ntilde;a mantuvo su imperio colonial, a la vez que protagonizaba un esplendor cultural. As&iacute;, este profesor de Historia Moderna de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid ha dedicado m&aacute;s de una d&eacute;cada a estudiar la vida y obra del &uacute;ltimo monarca de la Casa de Austria para concluir que Carlos II &ldquo;no fue ni un est&uacute;pido ni un triste&rdquo;. &ldquo;Aquel rey, que empez&oacute; a reinar siendo un ni&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade Bravo, &ldquo;supo rodearse de buenos ministros y altos cargos y hasta plantar cara a la potencia emergente que era Francia&rdquo;. Fruto de sus investigaciones Bravo acaba de publicar <em>Yo, el rey. La historia de Carlos II</em> (&Aacute;tico de los Libros), un exhaustivo y documentado libro sobre aquel monarca y la Espa&ntilde;a del siglo XVII.
    </p><p class="article-text">
        Tanto en su biograf&iacute;a como en la charla con elDiario.es, Alberto Bravo (Madrid, 1986) remarca que el origen de la mala fama de Carlos II arranca de los tiempos de la Ilustraci&oacute;n y alcanza hasta finales del siglo XIX. Uno de los art&iacute;fices de los falsos mitos fue Antonio C&aacute;novas del Castillo, el l&iacute;der conservador de la Restauraci&oacute;n. &ldquo;Muchos autores&rdquo;, afirma el bi&oacute;grafo, &ldquo;trataron de utilizar el reinado de Carlos II como un resumen perfecto de los errores y fracasos de los reinados anteriores. Esa visi&oacute;n ha calado a lo largo del tiempo y ha llegado tanto al sistema educativo como al imaginario popular. De este modo se despacha a Carlos II con la caricatura de un tipo enfermizo e in&uacute;til&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, Bravo responde con una cierta iron&iacute;a cuando se&ntilde;ala que el rey era bajo de estatura, delgado y de tez p&aacute;lida. &ldquo;Claro, como casi todos los representantes de la Casa de Austria&rdquo;, apostilla el profesor para remarcar a rengl&oacute;n seguido la alta mortalidad infantil de la &eacute;poca. &ldquo;De hecho&rdquo;, precisa, &ldquo;Carlos II super&oacute; enfermedades como el sarampi&oacute;n y la viruela, montaba a caballo y disfrutaba con las fiestas, la m&uacute;sica o el teatro. No fue, pues, un rey triste ni oscuro contra la imagen hist&oacute;rica que se ha proyectado de &eacute;l&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/dc99e2cd-2584-4a92-af6d-03fcf0792c2a_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En realidad, a juicio de su bi&oacute;grafo, Carlos II enferm&oacute; gravemente solo a partir de 1696, cuando ya contaba 31 a&ntilde;os, cuatro antes de su muerte, y fue en ese periodo cuando se produjeron los supuestos hechizamientos en una Corte muy religiosa, temerosa del maligno y marcada por las supersticiones propias de la &eacute;poca. De ah&iacute; que las reca&iacute;das del monarca al final de su vida le llevaran a pensar que pod&iacute;a estar hechizado. En cualquier caso, el rey fue tratado con quinina, una sustancia que desaconsejaron algunos de sus m&eacute;dicos. &ldquo;No obstante&rdquo;, aclara Alberto Bravo, &ldquo;si el rey hubiera vivido 20 a&ntilde;os m&aacute;s nadie habr&iacute;a hablado despu&eacute;s de hechizamientos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una madre regente y dos esposas</strong></h2><p class="article-text">
        Ahora bien el recorrido de esta extensa biograf&iacute;a se detiene en subrayar algunos rasgos del reinado como que el rey alcanz&oacute; su mayor&iacute;a de edad y comenz&oacute; a reinar a los 14 a&ntilde;os mientras que sus antecesores hab&iacute;an llegado al trono a edades adultas. O bien el hecho de que en la minor&iacute;a de edad de Carlos II la regencia estuvo en poder de su madre, Mariana de Austria, viuda de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/felipe-vi-queda-corto-monarquia-no-quiere-reconocer_129_13078206.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Felipe IV</a>. Esta circunstancia da pie a Alberto Bravo para desmentir que el &uacute;ltimo monarca de los Austrias hubiera sido &ldquo;un pelele&rdquo; en manos de mujeres autoritarias, como su madre y sus dos esposas, Mar&iacute;a Luisa de Orleans y Mariana de Neoburgo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Carlos II superó enfermedades como el sarampión y la viruela, montaba a caballo y disfrutaba con las fiestas, la música o el teatro. No fue, pues, un rey triste ni oscuro contra la imagen histórica que se ha proyectado de él</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Bravo</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es una visi&oacute;n mis&oacute;gina&rdquo;, comenta Bravo, &ldquo;aunque es cierto que el Carlos II ni&ntilde;o no tuvo cerca una figura masculina y estuvo muy influenciado por su madre en la que pod&iacute;a confiar. Con respecto a sus mujeres, con Mar&iacute;a Luisa de Orleans tuvo un enamoramiento sincero y juvenil mientras que a Mariana de Neoburgo, la segunda, la escuchaba y la quiso satisfacer en algunas cuestiones de Estado. Pero las decisiones importantes las tomaba el rey&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Poco preocupado por asuntos de despacho y de administraci&oacute;n de sus inmensos reinos, desde Europa a la Am&eacute;rica hispana pasando por el Pac&iacute;fico, Carlos II no hizo, pero dej&oacute; hacer. As&iacute; las cosas, el rey encomend&oacute; el gobierno a nobles leales, laboriosos y eficaces, a juicio del experto. &ldquo;Tanto el duque de Medinaceli como, sobre todo, el conde de Oropesa&rdquo;, argumenta Bravo, &ldquo;fueron primeros ministros con capacidad de gobierno que adem&aacute;s prestaron gran atenci&oacute;n a la econom&iacute;a del Imperio que lograron sanear. Todav&iacute;a m&aacute;s, las Indias vivieron una etapa de pujanza en el siglo XVII en el que no podemos olvidar que ciudades como Lima o M&eacute;xico fueron urbes cosmopolitas y multi&eacute;tnicas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Madrid, centro cultural de Europa</h2><p class="article-text">
        Si bien no se implic&oacute; a fondo en las tareas de gobierno, Carlos II supo desempe&ntilde;ar el papel de representaci&oacute;n que se le exig&iacute;a a un monarca de la &eacute;poca y su bi&oacute;grafo cita como ejemplos su prestancia en las grandes celebraciones festivas o religiosas, como la jura de los fueros en Zaragoza, o su observancia del protocolo. 
    </p><p class="article-text">
        Una faceta poco conocida de un rey marcado por el estigma de una parte de la historiograf&iacute;a apunta a su afici&oacute;n por la cultura que se concretaba, entre otros aspectos, en su pr&aacute;ctica musical con el clavicordio o en el fichaje para la Corte de pintores como Luca Giordano, un maestro indiscutible, o Claudio Coello. O el auge en aquel periodo de un maduro Calder&oacute;n de la Barca. &ldquo;Durante su reinado Madrid fue el centro cultural de la Europa de su &eacute;poca&rdquo;, concluye Bravo que agrega: &ldquo;El palacio de Versalles se inspir&oacute; en el palacio del Buen Retiro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los historiadores deberíamos mostrar y divulgar nuestro trabajo y nuestras investigaciones más allá de las aulas universitarias. Es un deber que tenemos con la sociedad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Bravo</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal vez otra de las etiquetas negativas colgadas del trono de Carlos II se refiere a que su fallecimiento sin herederos desencaden&oacute; una <a href="https://www.eldiario.es/spin/convirtio-sucesion-espanola-guerras-sangrientas-siglo-xviii-pm_1_13244644.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">terrible guerra de sucesi&oacute;n</a> que no solo afect&oacute; a Espa&ntilde;a sino a media Europa. &iquest;Fue inevitable el conflicto?, preguntamos a Bravo. &ldquo;Fue un siglo el XVII&rdquo;, contesta el historiador, &ldquo;donde los conflictos se resolv&iacute;an con guerras y donde el Imperio espa&ntilde;ol ten&iacute;a que enfrentarse a una Francia muy expansionista y agresiva que hab&iacute;a aumentado mucho su poder&iacute;o militar. El objetivo principal del testamento de Carlos II persegu&iacute;a asegurar la integridad de la monarqu&iacute;a hispana. Por ello test&oacute; a favor de un nieto del rey de Francia, Luis XIV, que despu&eacute;s rein&oacute; en Espa&ntilde;a como Felipe V y abri&oacute; la dinast&iacute;a de los Borbones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No obstante&rdquo;, considera, &ldquo;ni los partidarios del archiduque de Austria ni de los franceses iban a conformarse y, de alg&uacute;n modo, la guerra result&oacute; inevitable. En la Pen&iacute;nsula ese conflicto deriv&oacute; en una guerra civil tras la que Felipe V no perdon&oacute; a los perdedores radicados en los territorios m&aacute;s foralistas, como la Corona de Arag&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de las explicaciones de Alberto Bravo sobrevuela la necesidad de divulgar, con rigor y claridad, la historia de Espa&ntilde;a e iluminar im&aacute;genes distorsionadas como la del hechizado Carlos II. Tras resaltar que la Historia es una ciencia social que debe, por tanto, proyectarse sobre la sociedad este joven historiador, uno de los mayores especialistas en el siglo XVII, afirma que nunca se niega a participar en tareas de divulgaci&oacute;n en foros p&uacute;blicos. Al mismo tiempo se&ntilde;ala como modelos en su profesi&oacute;n a colegas brit&aacute;nicos o franceses que suelen publicar en los peri&oacute;dicos o intervenir en debates p&uacute;blicos en la radio o la televisi&oacute;n. &ldquo;Vamos avanzando&rdquo;, opina, &ldquo;pero los historiadores deber&iacute;amos mostrar y divulgar nuestro trabajo y nuestras investigaciones m&aacute;s all&aacute; de las aulas universitarias. Es un deber que tenemos con la sociedad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/carlos-ii-hechizado-biografia-desmonta-mitos-rey-inutil-estuvo-enfermo_1_13387055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 20:23:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlos II, mucho más que el 'hechizado': una biografía desmonta los mitos sobre el rey que ni fue inútil ni estuvo siempre enfermo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Monarquía española,Historia,Historia de España,Biografías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa5c927-e963-43f4-8258-52a179725bbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x821y240.jpg" width="1200" height="675" alt="Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador y formador publica 'Tristes y salvajes. Políticas del deseo más allá de la manosfera' en Ariel, un ensayo donde analiza los afectos que se producen en la relación entre cultura neoliberal y masculinidades</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’</p></div><p class="article-text">
        Cuando hablamos de discursos violentos y reaccionarios, habitualmente lo hacemos desde el prisma de quien recibe esa violencia, o desde los privilegios que desean mantener aquellos que la ejercen. Es un tipo de violencia que se propaga en el &aacute;mbito digital, pero que bebe directamente de los espacios <em>offline</em> y de las estructuras de poder que atraviesan &ldquo;instituciones&rdquo; como la familia o la heterosexualidad. Sin embargo, pocas veces se aborda esta cuesti&oacute;n desde el plano de los afectos y, particularmente, la del placer intr&iacute;nseco a la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; seducen tanto los discursos de odio? &iquest;Por qu&eacute; lo pol&iacute;ticamente incorrecto se vive como una liberaci&oacute;n? &iquest;Y por qu&eacute; deseamos aquello que nos hace da&ntilde;o?&rdquo; Estas son las preguntas de las que nace el primer ensayo del soci&oacute;logo, investigador y formador Lionel Delgado, <em>Tristes y salvajes. Pol&iacute;ticas del deseo m&aacute;s all&aacute; de la manosfera</em> (Ariel), en el que aborda muchas de las cuestiones en torno a las masculinidades que trabaja junto a chicos j&oacute;venes y profesorado en las formaciones que imparte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde nace tu inter&eacute;s por escribir este ensayo y por abordar fen&oacute;menos como la manosfera desde el terreno de los afectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ensayo parte de una posici&oacute;n te&oacute;rica fuerte, pero tambi&eacute;n de la pr&aacute;ctica. Llevo muchos a&ntilde;os trabajando con hombres adultos y j&oacute;venes. A d&iacute;a de hoy, los discursos de la manosfera se han abordado de una manera muy pol&eacute;mica y, a veces, muy simplista. Lo mismo sucede con la masculinidad. Cre&iacute;a que hac&iacute;a falta introducir algunos elementos en el debate, porque tendemos mucho a moralizarlo, simplificarlo y generar pol&eacute;mica. Es un tema muy complejo y merece una atenci&oacute;n en profundidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo planteas que la masculinidad no se configura &uacute;nicamente a trav&eacute;s del g&eacute;nero, sino tambi&eacute;n mediante el capitalismo y el neoliberalismo. &iquest;C&oacute;mo influye esto en la construcci&oacute;n contempor&aacute;nea de la masculinidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que era muy importante poner este factor sobre la mesa. El feminismo y los estudios de g&eacute;nero han se&ntilde;alado claramente la importancia de estudiar las diferencias de clase y la interseccionalidad. Sin embargo, cuando hablamos de hombres, el an&aacute;lisis parece simplificarse. Repetimos como loros la interseccionalidad y los distintos ejes, pero, cuando analizamos la masculinidad, parece que esos ejes desaparecen. Terminamos trabajando con los chavales desde un moralismo de g&eacute;nero, sin tener en cuenta la perspectiva de clase ni los contextos neoliberales en los que se muestra una imagen de la vida saturada de competitividad, individualismo y mejora personal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habitualmente, las masculinidades reaccionarias se analizan desde un mantenimiento de los privilegios. Sin embargo, t&uacute; tambi&eacute;n pones el foco en el placer que algunos hombres encuentran al habitar esas identidades. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pensar que somos soldados del patriarcado y que, si no queremos cambiar, es simplemente porque queremos mantenerlo vigente implica una lectura demasiado sencilla. Resulta m&aacute;s interesante analizar qu&eacute; tienen de seductor esas masculinidades y por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil contraponerles un modelo que despierte los mismos afectos. La masculinidad tiene un goce de fondo, igual que lo tiene la feminidad normativa. Reconocerlo nos permite plantear preguntas distintas a la idea de que abrazamos la norma por puro privilegio o por inercia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esto tiene que ver con la falta de modelos alternativos de masculinidad que sean atractivos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, frente a la masculinidad tradicional, a menudo proponemos que los hombres sean m&aacute;s blandos, m&aacute;s tranquilos, m&aacute;s suaves al hablar y al relacionarse, que ocupen menos espacio o adopten determinadas est&eacute;ticas. En las interacciones entre chavales hay un factor de diversi&oacute;n que, aunque resulte inc&oacute;modo decirlo, debemos reconocer: jugar al riesgo, picarse mutuamente, jugar a los golpes o hacer chistes pol&iacute;ticamente incorrectos. Hay un disfrute muy fuerte. Asumir que existe y que debemos trabajarlo nos permite entender mejor por qu&eacute; nos apegamos a ciertos estilos de vida y modelos de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro tambi&eacute;n hablas de la necesidad de &laquo;duelar&raquo; un g&eacute;nero y las expectativas de vida vinculadas a &eacute;l. &iquest;Se ha subestimado el v&eacute;rtigo que puede conllevar ese proceso de transformaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que hemos sido algo paternalistas y simplistas al exigir un cambio de g&eacute;nero sin tener en cuenta lo que supone. Hemos insistido mucho en la necesidad de alejarnos de la normatividad, algo con lo que estoy de acuerdo, pero los afectos no se eliminan, se redirigen. Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia d&oacute;nde deben hacerlo. Ese vac&iacute;o de metas genera mucha confusi&oacute;n y mucho v&eacute;rtigo. &iquest;Hacia d&oacute;nde se supone que debe dirigirse el cambio? &iquest;Qu&eacute; tiene de deseable esa &ldquo;nueva masculinidad&rdquo;? Si la nueva masculinidad solo implica renunciar y no afirma nada, queda como un modelo muy endeble. Enfrente tienen un modelo neoliberal y competitivo que promete estatus, riqueza, aceptaci&oacute;n, deseo, envidia, certeza, tranquilidad y poder. Evidentemente, la ecuaci&oacute;n est&aacute; descompensada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos repetido que los hombres tienen que cambiar, pero hemos dado muy pocas claves sobre hacia dónde deben hacerlo. Ese vacío de metas genera mucha confusión y mucho vértigo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Planteas una autocr&iacute;tica hacia ciertos discursos que no dejan demasiado espacio para la duda, el error o la incomodidad. &iquest;C&oacute;mo se puede reconocer el privilegio masculino y, al mismo tiempo, permitir que quienes han sido socializados en la masculinidad hegem&oacute;nica puedan equivocarse y aprender?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las grandes carencias de la justicia restaurativa. Repetimos que debemos caminar hacia ella, pero en los entornos militantes existe muy poca tolerancia hacia el error. Cuando trabajo con hombres, siempre digo que un hombre feminista no tiene por qu&eacute; ser perfecto ni tiene que evitar equivocarse siempre. Se trata de aplicar las tres erres: reconocer la cagada, responsabilizarnos de ella e intentar repararla siempre que podamos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, existe la percepci&oacute;n social de que no hay margen de error. Creo que la idea de la cancelaci&oacute;n es, en buena medida, un invento social. Las mujeres aguantan mucho m&aacute;s de lo que deber&iacute;an y cancelan mucho menos de lo que se dice, pero s&iacute; existe el miedo a que, si uno se equivoca, se le busque, se le se&ntilde;ale y se utilice ese error para hacerle da&ntilde;o. Esa percepci&oacute;n ha hecho que muchos hombres sientan que no existe margen para equivocarse. Y, cuando no existe ese margen, hay muy poca comodidad para transitar las incomodidades y los errores propios de cualquier proceso de cambio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre el debilitamiento de los v&iacute;nculos colectivos, el auge de la manosfera y la p&eacute;rdida de los espacios comunitarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se puede entender el auge reaccionario sin tener en cuenta la desaparici&oacute;n de los espacios colectivos, porque es en ellos donde se producen el intercambio, la transici&oacute;n, la incomodidad y la gesti&oacute;n del conflicto. Cuando participas en un movimiento social, est&aacute;s gestionando constantemente los roces, las molestias y la incomodidad del otro. Cuanto m&aacute;s nos aislamos, menos participaci&oacute;n social existe. Han deca&iacute;do las asociaciones vecinales, el activismo asambleario y los espacios de encuentro. Adem&aacute;s, determinadas pol&iacute;ticas de seguridad urbana han provocado que abandonemos los espacios p&uacute;blicos. Cada vez podemos hacer menos cosas en la calle o en las plazas.
    </p><p class="article-text">
        Esta eliminaci&oacute;n neoliberal de los espacios comunitarios hace que estemos cada vez m&aacute;s aislados y solos, consumiendo redes sociales. Y las redes potencian una cultura individualista y muy centrada en la pol&eacute;mica. Reproducimos una l&oacute;gica que nos distancia y que coloca en el centro del debate el riesgo y el peligro, en lugar de la convivencia, la negociaci&oacute;n y la gesti&oacute;n de la incomodidad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el ensayo relacionas la precariedad, el abandono institucional y el empobrecimiento de la vida comunitaria con una especie de anestesia cotidiana. &iquest;C&oacute;mo pueden la monoton&iacute;a y la falta de horizontes convertir las culturas reaccionarias y violentas en algo atractivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante entender que, a veces, la violencia no es un fin en s&iacute; mismo, sino que es instrumental. Creo que <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/torre-pacheco-ano-despues-caza-migrante-todavia-ven-extranjeros_1_13351173.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que sucedi&oacute; en Torre Pacheco</a>, por ejemplo, no puede separarse de un contexto socialmente degradado: una comunidad sometida a la agricultura intensiva, la mano de obra barata y precaria y unos conflictos comunitarios que nadie quiere resolver. La presi&oacute;n aumenta hasta que la olla termina estallando. Cuanto m&aacute;s hastiada est&aacute; una poblaci&oacute;n y menos ilusionante resulta la vida, m&aacute;s peso adquieren las culturas que prometen est&iacute;mulos fuertes y una salida del gris mon&oacute;tono de la existencia a trav&eacute;s de estallidos de rabia y rebeli&oacute;n, que se vuelven algo atractivo. Si vivi&eacute;ramos en sociedades preocupadas por la satisfacci&oacute;n vital, quiz&aacute; aparecer&iacute;an otras formas de movilizaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los jóvenes no están al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendrá un impacto. Puede generar más distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A partir de tu experiencia trabajando con j&oacute;venes, se&ntilde;alas que un comentario machista, racista o transgresor no implica necesariamente que exista una identidad ideol&oacute;gica plenamente asentada. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental distinguir entre valores, ideas, pr&aacute;cticas e identidades. Nadie act&uacute;a siempre de acuerdo con lo que piensa ni dice exactamente lo mismo en todos los contextos. Tampoco est&aacute; siempre claro qu&eacute; identidad tiene una persona. Tener dudas o cr&iacute;ticas hacia el feminismo no convierte autom&aacute;ticamente a alguien en antifeminista, de la misma manera que criticar a la izquierda institucional no convierte a una persona en contraria a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Cuando trabajas directamente con j&oacute;venes, aparece una realidad mucho m&aacute;s mixta, confusa, incoherente y contradictoria. Hay chavales que dicen una cosa en clase y otra completamente distinta en el pasillo. Algunos critican el feminismo, pero, al hablar con ellos individualmente, son tremendamente igualitarios y se preocupan por los derechos de las mujeres. A veces solo quieren plantear debates inc&oacute;modos, y eso no los convierte necesariamente en antifeministas. En un taller, por ejemplo, un chico pregunt&oacute; por las supuestas quinientas leyes que benefician a las mujeres y perjudican a los hombres. Despu&eacute;s habl&eacute; con &eacute;l en el pasillo y descubr&iacute; que ni siquiera cre&iacute;a que eso fuera verdad. Se lo hab&iacute;a dicho su padre, que era abogado, y quer&iacute;a saber qu&eacute; pens&aacute;bamos. Sin embargo, en el aula podemos interpretar r&aacute;pidamente esa pregunta como una posici&oacute;n reaccionaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Terminamos por participar del prejuicio de que todos los j&oacute;venes tienen ideas reaccionarias&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esos juicios han simplificado mucho el tema y han creado un retrato de la juventud que no refleja lo que hay. En relaci&oacute;n a esto, tambi&eacute;n se debe exigir una responsabilidad a los medios y discursos p&uacute;blicos. Los j&oacute;venes no est&aacute;n al margen de los debates sociales. Si solo hablamos de ellos para decir que son fascistas, antifeministas y que nos dan miedo, eso tendr&aacute; un impacto. Puede generar m&aacute;s distancia e incluso alimentar las posiciones reactivas, porque el joven descubre que la postura de moda, pol&iacute;ticamente incorrecta y capaz de provocar miedo en sus profesores es la del chaval antifeminista. Y eso genera atracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Existe una gran preocupaci&oacute;n p&uacute;blica por el supuesto giro reaccionario de la juventud, pero la educaci&oacute;n en igualdad suele reducirse a talleres aislados y precarios. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa es la gran iron&iacute;a. Nos preocupan much&iacute;simo los j&oacute;venes, pero, mientras tanto, estamos desmantelando la educaci&oacute;n p&uacute;blica. No hacemos leyes que garanticen el acceso a una vivienda digna ni afrontamos una lucha anticapitalista contra los grandes magnates digitales, cuyos algoritmos siguen difundiendo bulos y promoviendo la cultura del odio. En el libro explico que los debates sobre la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica resultan ingenuos si no tienen en cuenta la desconfianza y las heridas que siguen abiertas. Es dif&iacute;cil imaginar un futuro distinto cuando el profesorado y los formadores de igualdad est&aacute;n completamente quemados.
    </p><p class="article-text">
        Queremos que los j&oacute;venes sean m&aacute;s igualitarios, pero no atendemos a las condiciones materiales de fondo. Mientras tanto, las redes sociales les dicen que la buena vida y la felicidad llegar&aacute;n cuando se conviertan en la mejor versi&oacute;n de s&iacute; mismos, compitan, inviertan en su capital humano y acumulen riqueza, estatus y capital social, er&oacute;tico y econ&oacute;mico. Estamos intentando luchar contra un gigante de una manera totalmente desorganizada y sin tocar aquello que deber&iacute;amos transformar. Eso nos conduce a un callej&oacute;n sin salida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/lionel-delgado-sociologo-hastiada-poblacion-peso-adquieren-culturas-manosfericas_1_13372526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lionel Delgado, sociólogo: “Cuanto más hastiada está una población, más peso adquieren las culturas manosféricas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hombre,Internet,Jóvenes,Feminismo,Libros,Ensayos,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Unidad de Ensayos Clínicos de La Rioja ha tratado a 37 pacientes con medicamentos innovadores en su primer año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/unidad-ensayos-clinicos-rioja-tratado-37-pacientes-medicamentos-innovadores-primer-ano_1_13329669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09663e4c-99e5-4994-ad60-3e8773c81935_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Unidad de Ensayos Clínicos de La Rioja ha tratado a 37 pacientes con medicamentos innovadores en su primer año"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La  unidad ha impulsado 30 ensayos clínicos y ofrece a los pacientes acceso a tratamientos organizados en cinco grandes estrategias: terapias dirigidas, inmunoterapia, quimioterapia, anticuerpos dirigidos conjugados y hormonoterapia</p><p class="subtitle">Vacunas contra el cáncer diseñadas en la Universidad de La Rioja logran prolongar la supervivencia en ratones
</p></div><p class="article-text">
        La Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos de Fundaci&oacute;n Rioja Salud y START Rioja ha completado su primer a&ntilde;o de actividad consolid&aacute;ndose como centro p&uacute;blico para el desarrollo de ensayos cl&iacute;nicos en fases tempranas contra el c&aacute;ncer. Desde su puesta en marcha, la unidad ha impulsado 30 ensayos cl&iacute;nicos y ha tratado a 37 pacientes con medicamentos innovadores contra el c&aacute;ncer, reforzando el posicionamiento de La Rioja en investigaci&oacute;n y tratamiento oncol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo ha dado a conocer la consejera de Salud y Pol&iacute;ticas Sociales, Mar&iacute;a Mart&iacute;n, que ha mantenido hoy, mi&eacute;rcoles 24 de junio, una reuni&oacute;n de trabajo con la directora de la Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos START Rioja, Mar&iacute;a de Miguel, el jefe del Servicio de Oncolog&iacute;a del Hospital Universitario San Pedro, Alfonso Mart&iacute;n Carnicero, y responsables de Fundaci&oacute;n Rioja Salud y START Rioja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la intervenci&oacute;n posterior ante los medios de comunicaci&oacute;n, la titular de Salud ha destacado que &ldquo;la puesta en marcha de esta unidad ha permitido que La Rioja se consolide en investigaci&oacute;n oncol&oacute;gica&rdquo;. Asimismo, Mart&iacute;n ha subrayado que &ldquo;la colaboraci&oacute;n entre Fundaci&oacute;n Rioja Salud y START demuestra que la investigaci&oacute;n y la asistencia son herramientas fundamentales para seguir avanzando en una medicina m&aacute;s personalizada y de mayor calidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la directora de la unidad, Mar&iacute;a de Miguel, ha se&ntilde;alado que &ldquo;los resultados obtenidos durante este primer a&ntilde;o evidencian el potencial del proyecto y la capacidad de nuestro equipo para ofrecer a los pacientes acceso temprano a terapias innovadoras dentro de un entorno asistencial de excelencia&rdquo;. En este sentido, de Miguel ha a&ntilde;adido que el 83 % de los pacientes incluidos en los ensayos son residentes en La Rioja, mientras que el 17 % restante proceden del Pa&iacute;s Vasco, Navarra y Castilla y Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el jefe del Servicio de Oncolog&iacute;a, Alfonso Mart&iacute;n Carnicero, ha resaltado que &ldquo;disponer de esta unidad ha supuesto un salto cualitativo para la atenci&oacute;n oncol&oacute;gica en La Rioja y fortalece la colaboraci&oacute;n entre la asistencia y la investigaci&oacute;n para ofrecer nuevas oportunidades terap&eacute;uticas a nuestros pacientes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la reuni&oacute;n de trabajo tambi&eacute;n han participado el director gerente de Fundaci&oacute;n Rioja Salud, Juan Carlos Oliva; el director de Investigaci&oacute;n del CIBIR, Eduardo Mirpuri; el especialista en procesos asistenciales de Fundaci&oacute;n Rioja Salud, F&eacute;lix Rivera; el onc&oacute;logo e investigador cl&iacute;nico de START Rioja, Jorge L. Ram&oacute;n-Patino; el director de Start-up de START Rioja, Manuel Vaz; la directora de Data Management de START Rioja, Paula Defaz; el director de Farmacia de START Rioja, Carlos Lamsfus, y profesionales de enfermer&iacute;a de la unidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Estrategias terap&eacute;uticas y tumores tratados</strong></h2><p class="article-text">
        La Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos constituye actualmente un centro de referencia para el acceso a ensayos cl&iacute;nicos con medicamentos innovadores contra el c&aacute;ncer ya que ofrece asistencia avanzada a los habitantes de La Rioja y de comunidades aut&oacute;nomas cercanas. Esta iniciativa permite que los pacientes derivados por los servicios de oncolog&iacute;a de los sistemas p&uacute;blicos de salud accedan en La Rioja a tratamientos innovadores sin necesidad de desplazarse a Madrid o Barcelona, como ocurr&iacute;a hasta su entrada en funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, la Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos ofrece a los pacientes acceso a tratamientos organizados en cinco grandes estrategias: terapias dirigidas, inmunoterapia, quimioterapia, anticuerpos dirigidos conjugados y hormonoterapia. En cuanto a los tumores tratados durante este primer a&ntilde;o, el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n no microc&iacute;tico (NSCLC) ha sido el m&aacute;s frecuente, representando el 25,7 % del total de pacientes incluidos. A continuaci&oacute;n, las lesiones oncol&oacute;gicas tratadas con mayor frecuencia han sido los tumores de mama y ovario, ambos con un 17,1 %; los c&aacute;nceres g&aacute;stricos y de la uni&oacute;n es&oacute;fago-g&aacute;strica, con un 14,3 %; y el c&aacute;ncer de p&aacute;ncreas, con un 11,4 %. Asimismo, se han incluido pacientes con c&aacute;ncer de endometrio (8,6 %), pr&oacute;stata (2,9 %) y mesotelioma (2,9 %).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la experiencia acumulada en la Unidad de Ensayos Cl&iacute;nicos Oncohematol&oacute;gicos de La Rioja en este primer a&ntilde;o de actividad ha contribuido al desarrollo del conocimiento cient&iacute;fico global a trav&eacute;s de publicaciones y comunicaciones de alto impacto que han sido presentadas en el congreso anual de la Sociedad Americana de Oncolog&iacute;a Cl&iacute;nica (ASCO) o en el 26.&ordm; Workshop sobre M&eacute;todos en la Investigaci&oacute;n Cl&iacute;nica del C&aacute;ncer, celebrado la semana pasada en Sint Michielsgestel (Pa&iacute;ses Bajos).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Incorporaci&oacute;n de 16 profesionales</strong></h2><p class="article-text">
        Durante este primer a&ntilde;o la unidad ha incorporado un total de 16 profesionales. Cabe destacar que el 56 % del equipo se ha trasladado desde otras comunidades aut&oacute;nomas u otros pa&iacute;ses para formar parte del proyecto, lo que pone de manifiesto la capacidad de Fundaci&oacute;n Rioja Salud y START Rioja para atraer y retener talento altamente cualificado.
    </p><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n del centro ha sido posible gracias al acuerdo estrat&eacute;gico entre Fundaci&oacute;n Rioja Salud y The START Center for Cancer Research, centros de referencia mundial en el desarrollo de ensayos cl&iacute;nicos oncol&oacute;gicos en fases tempranas. Esta alianza favorece el desarrollo profesional de los investigadores del ecosistema riojano, potencia la capacidad investigadora del sistema sanitario y contribuye a situar a La Rioja entre los territorios innovadores en investigaci&oacute;n cl&iacute;nica en oncolog&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Investigaci&oacute;n en el CIBIR</strong></h2><p class="article-text">
        La implantaci&oacute;n de la unidad de ensayos cl&iacute;nicos potencia adem&aacute;s las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que actualmente se desarrollan en el CIBIR. Los ensayos cl&iacute;nicos en fases tempranas permiten a los cient&iacute;ficos del centro de investigaci&oacute;n desarrollar estudios moleculares, gen&eacute;ticos y bioqu&iacute;micos, as&iacute; como explorar variaciones individuales, respuestas celulares espec&iacute;ficas o realizar estudios personalizados de medicina de precisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, la unidad de ensayos cl&iacute;nicos precisa apoyarse permanentemente en la investigaci&oacute;n b&aacute;sica al validar en el &aacute;mbito m&eacute;dico los principios estudiados en modelos celulares o de experimentaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/unidad-ensayos-clinicos-rioja-tratado-37-pacientes-medicamentos-innovadores-primer-ano_1_13329669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 12:46:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Unidad de Ensayos Clínicos de La Rioja ha tratado a 37 pacientes con medicamentos innovadores en su primer año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Cáncer,Ensayos,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los renglones torcidos de la música: artistas chiflados y sonidos atroces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/renglones-torcidos-musica-artistas-chiflados-sonidos-atroces_1_13311102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33defb5e-5433-468f-b246-142e333fe25d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los renglones torcidos de la música: artistas chiflados y sonidos atroces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial nacida de la radical autogestión Libritos Jenkins lanza una reedición ampliada de su 'best seller': 'La música más rara del mundo'</p><p class="subtitle">El inesperado regreso del disco más bello e influyente de la electrónica española</p></div><p class="article-text">
        Vender 1.500 copias de un libro nunca estuvo al alcance de cualquiera. Venderlas de un fanzine, a&uacute;n menos. Lograrlo desde la autogesti&oacute;n m&aacute;s absoluta (redactando, maquetando, imprimiendo, vendiendo por correo y llev&aacute;ndolo a las librer&iacute;as que los solicitasen) es una aut&eacute;ntica proeza. Pero este ha sido el recorrido de <em>La m&uacute;sica m&aacute;s rara del mundo,</em> voluminoso fanzine de 124 p&aacute;ginas con las grapas siempre a punto de estallar que public&oacute; en 2009 el divulgador cultural madrile&ntilde;o &Oacute;scar Alarcia.
    </p><p class="article-text">
        <em>La m&uacute;sica m&aacute;s rara del mundo</em> era una microenciclopedia atiborrada de datos sobre &ldquo;los renglones torcidos de la m&uacute;sica&rdquo;. Artistas chiflados, experimentadores atroces, grupos cuyos integrantes sufr&iacute;an alg&uacute;n tipo de discapacidad, grabaciones de animales, de ruidos, de silencio&hellip; En su obsesi&oacute;n por abarcar todo lo que queda fuera de los m&aacute;rgenes, Alarcia document&oacute; a Rocky Erickson y Jesul&iacute;n de Ubrique, a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/daniel-johnston-musico-marginal-acaba-camiseta-bershka-cinco-anos-despues-muerte_1_11675778.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Johnston </a>y Tiny Tim, a Los Beatles de C&aacute;diz y a mariachis yugoslavos. Puesto a explorar el m&aacute;s all&aacute; de la m&uacute;sica, tambi&eacute;n habl&oacute; de la sonocitolog&iacute;a, el estudio de los sonidos que producen las c&eacute;lulas del cuerpo humano. Era, por decirlo suavemente, un compendio de todo lo que jam&aacute;s pinchar&iacute;a una radiof&oacute;rmula.
    </p><p class="article-text">
        Alarcia confiesa que escribi&oacute; aquel librito desde la pasi&oacute;n por lo raro, pero tambi&eacute;n desde el odio: &ldquo;Para cagarme en la industria musical&rdquo;, concreta. &ldquo;Los 40 Principales ten&iacute;a un anuncio de televisi&oacute;n que dec&iacute;a: &lsquo;Ser&iacute;a trist&iacute;simo vivir sin la m&uacute;sica&rsquo; o algo as&iacute;. Y yo pensaba: &iquest;sin qu&eacute; m&uacute;sica? La que vend&eacute;is vosotros son solo cuarenta canciones al mes. La m&uacute;sica son miles de millones de cosas m&aacute;s&rdquo;, estalla hoy. &ldquo;La m&uacute;sica <em>mainstream </em>siempre me interes&oacute; menos. La cultura es tan inabarcable que siempre me ha interesado m&aacute;s conocer lo que no se conoce. Y a la hora de divulgar, tambi&eacute;n me ha interesado m&aacute;s divulgar lo menos conocido&rdquo;, concluye.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/14c29389-5f97-4dc1-b4c6-eade729596c6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Alarcia hab&iacute;a sido un &aacute;vido lector de prensa musical: Ruta 66, Popular 1, Mondo Sonoro, Tentaciones&hellip; Y de fanzines: Mondo Brutto, 2.000 Man&iacute;acos&hellip; Su gran referente fue el periodista y analista cultural Jordi Costa, y su libro <em>Mondo bulldog</em>, la puerta de entrada a la cultura marginal. &ldquo;All&iacute; o&iacute; hablar por primera vez de la m&uacute;sica <em>outsider&rdquo;, </em>recuerda. &ldquo;Dedicaba cap&iacute;tulos a The Shaggs, a Tiny Tim&hellip; A&ntilde;os despu&eacute;s supe que se hab&iacute;a limitado a traducir el libro de Irwin <em>Chusid Songs in the key of Z, </em>aunque Costa a&ntilde;adi&oacute; a artistas espa&ntilde;oles como<a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/canita-brava-reaparecio-salvame-contar-vive-pobreza-pedir-vivienda_1_9086145.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ca&ntilde;ita Brava</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/cantando-canciones-vainica-doble_1_4040893.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Rata de Antequera</a>&rdquo;, matiza. A&ntilde;os despu&eacute;s, Alarcia intentar&iacute;a sin &eacute;xito publicar en Espa&ntilde;a la obra de Chusid, que &eacute;l califica como &ldquo;la biblia de la m&uacute;sica <em>outsider&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empec&eacute; a hacer fanzines porque en los a&ntilde;os 90 salir por los bares de Malasa&ntilde;a a escuchar m&uacute;sica y comprar fanzines era algo muy habitual&rdquo;, rememora Alarcia. &ldquo;Me hac&iacute;a gracia vender mis propios fanzines y como ten&iacute;a facilidad para escribir porque ya publicaba en blogs, prob&eacute;&rdquo;. Su intenci&oacute;n era venderlos en los bares de Malasa&ntilde;a donde trabajaba de camarero. Y, contra todo pron&oacute;stico, empez&oacute; a despacharlos como churros. <a href="https://libritosjenkins.bigcartel.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Libritos Jenkins</a> naci&oacute; en 2009 con <em>Hipnotismo pop </em>y <em>La m&uacute;sica m&aacute;s rara del mundo</em>, pero pronto la microeditorial ampli&oacute; sus miras hacia el cine y el c&oacute;mic. Hoy en su cat&aacute;logo coexisten libritos sobre lucha libre mexicana, el c&oacute;mic ingl&eacute;s de ciencia ficci&oacute;n, la historia del videoclip o <em>Los Simpsons</em> y monogr&aacute;ficos de m&uacute;sicos como Tiny Tim, Butthole Surfers y Southern Culture On The Skids; los dos &uacute;ltimos los firman otros aliados de Alarcia.
    </p><h2 class="article-text">La rareza debe ser aut&eacute;ntica</h2><p class="article-text">
        Desde aquel 2009, el animalario de artistas inclasificables y m&uacute;sicas raras no ha dejado de crecer hasta obligar a replantearse qu&eacute; es lo raro y qu&eacute; no lo es. Alarcia se aferra a la teor&iacute;a del maestro Chusid, seg&uacute;n la cual debe existir cierta autenticidad en la m&uacute;sica <em>outsider</em> o rara. &ldquo;Leticia Sabater no ser&iacute;a <em>outsider</em> porque hace conscientemente el payaso. Y lo digo con todo respeto porque no tengo nada en contra de ella&rdquo;, aclara. Artistas <em>outsiders </em>ser&iacute;an, precisa, aquellos que no denotan &ldquo;un deseo de hacerse famosos o ganar dinero, sino de compartir algo est&aacute; dentro de ellos y necesitan sacar&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Artistas &#039;outsiders&#039; serían aquellos que no denotan un deseo de hacerse famosos o ganar dinero, sino de compartir algo está dentro de ellos y necesitan sacar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Óscar Alarcia</span>
                                        <span>—</span> Ensayista y editor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso mismo, Alarcia siente m&aacute;s simpat&iacute;a por las desastrosas The Shags que por los reverenciados Pixies. &ldquo;Me gusta el indie de los 90, pero todos esos grupos intentan sonar desafinados, distorsionar y crear un personaje que pasa de todo. Y luego oyes grupos como The Shags, tres ni&ntilde;as a las que su padre pon&iacute;a a tocar, y suenan exactamente as&iacute;&rdquo;, compara. Algo parecido opina sobre Reynols, grupo de rock psicod&eacute;lico argentino cuyo l&iacute;der padece s&iacute;ndrome de Down. &ldquo;Le dejan hacen las portadas, las entrevistas, todo. Y su sonido tiene la peculiaridad de estar impulsado por un m&uacute;sico no profesional que no entiende nada de la industria, que no entiende el mundo. Si van de gira por Estados Unidos, &eacute;l no va porque dice que ese pa&iacute;s no existe. &Eacute;l tiene esa pureza que los Pixies intentan generar&rdquo;, teoriza.	
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/dc627f9e-8dc5-4a72-88c9-057b03c370ae_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        A Alarcia le interesa &ldquo;cualquier disco de sonidos extra&ntilde;os: de comedia, de <em>spoken word</em>, de ruidos, de silencio... Si est&aacute;s analizando la m&uacute;sica en los m&aacute;rgenes, ejemplos as&iacute; son muy valiosos como objetos&rdquo;, argumenta. Sin embargo, divulgar m&uacute;sicas retorcidas no exige, en su opini&oacute;n, escribir de forma retorcida. &ldquo;A principios de los 2000, parec&iacute;a que hab&iacute;a una competici&oacute;n en la prensa musical por ver qui&eacute;n escrib&iacute;a m&aacute;s complicado, usando etiquetas, subg&eacute;neros&hellip; Comprabas una revista y casi no entend&iacute;as lo que dec&iacute;an&rdquo;, lamenta. &ldquo;Al aparecer los blogs, la cr&iacute;tica musical se convirti&oacute; en algo m&aacute;s democr&aacute;tico y yo ten&iacute;a la obsesi&oacute;n de ser muy did&aacute;ctico, de no escribir solo para listillos y <em>frikis</em>, sino para que disfrutase de m&uacute;sicas complicadas todo tipo de personas&rdquo;. La culminaci&oacute;n de aquel desaf&iacute;o ser&iacute;a <em>Universo Zorn,</em> 564 p&aacute;ginas sobre el ind&oacute;mito compositor y saxofonista estadounidense planteadas as&iacute;: &ldquo;Un libro sobre John Zorn que pudiera leer mi abuela&rdquo;. En tres meses vendi&oacute; 500 copias. Hoy ya son mil.
    </p><h2 class="article-text">Fan de Marcial Lafuente Estefan&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Libritos Jenkins naci&oacute; con el eslogan &ldquo;Fanzines que parecen libritos&rdquo; y poco despu&eacute;s cambi&oacute; a &ldquo;Libritos que parecen fanzines&rdquo;. En cualquier caso, &ldquo;libritos suena m&aacute;s modesto que libros&rdquo;, subraya Alarcia. Y libritos, libros de bolsillo, eran las novelas de vaqueros del prol&iacute;fico Marcial Lafuente Estefan&iacute;a. &ldquo;Siempre me fascin&oacute; esta gente capaz de escribir un libro al mes y hacerlo interesante. <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/marcial-lafuente-estefania-angel-rojo-tetuan-autor-2-600-novelas-oeste_1_9738801.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marcial Lafuente Estefan&iacute;a</a> y este tipo de autores escrib&iacute;an cuatro o cinco al mes. Son mis m&aacute;ximos &iacute;dolos&rdquo;, confiesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El editor y fanzinero Óscar Alarcia en su despacho                            </span>
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        En 2020, con la llegada de la pandemia, Alarcia se centr&oacute; en la editorial y lleg&oacute; a vivir durante tres a&ntilde;os de lo que escrib&iacute;a, publicaba y vend&iacute;a. &ldquo;Luego me sali&oacute; un contrato de 40 horas y eso me aportaba cierta tranquilidad. Pero entonces empec&eacute; a sentirme mal: me faltaba tiempo para escribir&rdquo;, descubri&oacute;. Aun as&iacute;, intenta publicar un libro cada dos o tres meses. &ldquo;En tres semanas puedo escribir uno&rdquo;, afirma. Los breviarios, cabe aclarar, son recopilaciones de art&iacute;culos publicados en su d&iacute;a en distintos blogs. &ldquo;He decidido borrar todo lo que escrib&iacute; en blogs. Ya nadie lee blogs&rdquo;, zanja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">He decidido borrar todo lo que escribí en blogs. Ya nadie lee blogs</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Óscar Alarcia</span>
                                        <span>—</span> Ensayista y editor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Libritos Jenkins supera ya el centenar de referencias. Cuatro de ellas han vendido m&aacute;s de mil copias, aunque lo normal es despachar entre 200 y 500 por t&iacute;tulo. Si alguno est&aacute; punto de agotarse, imprime m&aacute;s. &ldquo;Encontr&eacute; una imprenta de barrio que hace libros al detalle. Si le pido diez, me los hace&rdquo;. As&iacute; evita llenar la casa de libros. &ldquo;Vivo en un cuarto piso sin ascensor&rdquo;, razona. Alarcia ha afianzado un modesto negocio al margen del mundo editorial. &ldquo;Si puedes vender libros de segunda mano por Wallapop, &iquest;c&oacute;mo no voy a poder vender los m&iacute;os? Como actividad econ&oacute;mica, mi editorial est&aacute; un poco en el limbo, pero me siento c&oacute;modo en el <em>underground</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Óscar Alarcia, de Libritos Jenkins                            </span>
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        En junio Libritos Jenkins cerrar&aacute; un c&iacute;rculo iniciado en 2009 con la reedici&oacute;n m&aacute;s completa de su <em>best seller.</em> <em>La m&uacute;sica m&aacute;s rara del mundo </em>abandona por fin el formato de fanzine prieto de datos y renace como libro de m&aacute;s de 300 p&aacute;ginas. &ldquo;A la gente que ya tenga el fanzine, le recomiendo que no lo compre salvo que quiera tenerlo, porque ser&aacute; b&aacute;sicamente igual&rdquo;, advierte. Esta nueva versi&oacute;n, corregida y levemente aumentada, incorpora historias como la de Pertti Kurikan Nimip&auml;iv&auml;t, el grupo finland&eacute;s de punk que en 2015 particip&oacute; en Eurovisi&oacute;n. &ldquo;Sus m&uacute;sicos se conocieron en un taller para gente con s&iacute;ndrome de Down. Les da igual la pose, lo que piensen de ellos, las pintas que lleven&hellip; No hay nada m&aacute;s punk que eso&rdquo;, intuye.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Una canci&oacute;n hecha con IA es rara?</h2><p class="article-text">
        En el universo infinito de las m&uacute;sicas raras empieza a colarse, como en todas partes, la inteligencia artificial. Los Mocos Verdes, un proyecto de surf instrumental, puede generar mediante IA una canci&oacute;n al d&iacute;a. &ldquo;Los he pinchado un par de veces en mis sesiones y nadie se dio cuenta&rdquo;, resalta Alarcia. &ldquo;Como espectador me llaman la atenci&oacute;n, aunque no le doy el mismo valor que a los Monkees. &iexcl;Admiro mucho a los m&uacute;sicos!&rdquo;, insiste, &ldquo;pero a nivel conceptual pienso: &iquest;tiene que importarme tanto qui&eacute;n ha hecho una canci&oacute;n o hay que darle m&aacute;s valor a la m&uacute;sica en s&iacute; y a lo que transmite?&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a5880a06-5d07-4789-973f-ae176a1dd144_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que ahora est&aacute; la cosa muy convulsa, pero hasta la m&uacute;sica hecha con IA me interesa un poco. No me interesa hacerla ni me interesa que se consuma, pero para m&iacute; todo lo que se pueda grabar es m&uacute;sica. No veo sentido a cerrarme en banda ante la IA porque va a destruir el mundo&rdquo;, resume, aunque a &eacute;l le llame mucho m&aacute;s la atenci&oacute;n &ldquo;un m&uacute;sico indigente que toca en la calle&rdquo;. En cualquier caso, nadie deber&iacute;a temer que los pr&oacute;ximos Libritos Jenkins est&eacute;n hechos con IA. M&aacute;s que nada, porque eso impedir&iacute;a a Alarcia disfrutar de lo que m&aacute;s desea: escribir. &ldquo;Sentarme delante del ordenador y ponerme a escribir es como entrar en una m&aacute;quina del tiempo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nando Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/renglones-torcidos-musica-artistas-chiflados-sonidos-atroces_1_13311102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 19:48:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los renglones torcidos de la música: artistas chiflados y sonidos atroces]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Música independiente,Pop,Ensayos,Cultura pop]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enrique-rey-periodista-instagram-convertido-propagandistas-industria-turismo_1_13310425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/302aed88-dc1e-47b2-a063-b67d73194923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El madrileño publica ‘Melón con jamón’, su primer libro, una exploración cultural, sentimental y política del verano español, entre la nostalgia, el turismo y los recuerdos que regresan cada año con el calor</p><p class="subtitle">Entrevita - Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”</p></div><p class="article-text">
        Pocos podr&aacute;n discutir que el verano es mucho m&aacute;s que una estaci&oacute;n. Es una promesa, una industria, un recuerdo de infancia y una construcci&oacute;n cultural. Para muchos, un para&iacute;so, para otros, una tortura. Para todos, una de las pocas &eacute;pocas del a&ntilde;o en las que todav&iacute;a parece posible imaginar otra vida. Porque en verano todos tenemos la sensaci&oacute;n de que algo importante est&aacute; a punto de suceder, aunque sea en septiembre.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-melon-con-jamon/448821" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mel&oacute;n con jam&oacute;n</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), Enrique Rey, que comparte su profesi&oacute;n de periodista con la de instructor de vela en Murcia, convierte esta estaci&oacute;n aparentemente ligera en objeto de estudio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un volumen a medio camino entre el ensayo cultural, la memoria personal y la cr&oacute;nica social, en el que el autor analiza c&oacute;mo Espa&ntilde;a ha hecho del verano una especie de religi&oacute;n civil y c&oacute;mo el turismo, la publicidad, las redes sociales o la arquitectura han moldeado nuestra forma de vivirlo, amarlo y odiarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ha escrito </strong><em><strong>Mel&oacute;n con jam&oacute;n</strong></em><strong>? &iquest;En qu&eacute; momento se dio cuenta de que el verano daba para un ensayo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El verano siempre ha sido un fen&oacute;meno inabarcable, pero es que ahora tambi&eacute;n resulta interminable. Empec&eacute; pensando en el verano como en una locomotora que empuja nuestro pa&iacute;s hacia no se sabe qu&eacute; precipicio, pero esa misma fuerza tambi&eacute;n tira de nosotros y nos conduce a lugares inesperados.
    </p><p class="article-text">
        Me acord&eacute; del libro <em>Mitolog&iacute;as</em> de Roland Barthes, donde el fil&oacute;sofo franc&eacute;s analiza y &ldquo;da espesor&rdquo; a algunos objetos y costumbres de su tiempo (del autom&oacute;vil al deporte) y me propuse (salvando las enormes distancias) hacer algo parecido, pero centrado en el verano como mito contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para eso, hab&iacute;a que entenderlo de una manera muy amplia y sin perder de vista su dimensi&oacute;n doble: el verano p&uacute;blico, hecho de chiringuitos y rascacielos, muchas veces ideado en una oficina; y los veranos &iacute;ntimos, que tanto tienen que ver con la memoria, la melancol&iacute;a y la ilusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribirlo, &iquest;se considera m&aacute;s un enamorado del verano o un cr&iacute;tico de todo lo que representa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivo sumergido en el verano, de manera que, si solo considerase sus efectos negativos, perder&iacute;a la cabeza. Creo que sigo siendo un enamorado del verano porque todo lo malo que trae consigo (depredaci&oacute;n de recursos, precariedad, excesos&hellip;) es, en realidad, una versi&oacute;n amplificada de todos los males de nuestro tiempo, es decir, del capitalismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Prefiero quedarme con sus cosas buenas: el verano es uno de los pocos fen&oacute;menos que siguen present&aacute;ndose tal y como lo disfrutan las clases populares (el verano aspiracional avanza, pero no vence) y todav&iacute;a existen conexiones entre lo que cualquiera puede sentir una tarde de junio y ese hechizo que ha afectado a todas las culturas y civilizaciones de todas las &eacute;pocas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro plantea que Espa&ntilde;a ha convertido el verano casi en una religi&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; esta estaci&oacute;n tiene un peso tan grande en nuestro imaginario colectivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El verano espa&ntilde;ol tiene algo de experimento exitoso. Buena parte de nuestro imaginario veraniego fue dise&ntilde;ado en los despachos del franquismo por hombres grises e impuesto mediante la represi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, todo aquello termin&oacute; conectando con pulsiones muy profundas y es que el verano, tan relacionado con Adonis (las adon&iacute;as precedieron a las actuales procesiones), es la &eacute;poca del despilfarro y el hedonismo. Adem&aacute;s, vivimos a orillas del Mediterr&aacute;neo, entre las ruinas de civilizaciones talasocr&aacute;ticas: casi todo lo que hacemos tiene que ver con el sol y con el mar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El verano ideal es realmente un patrimonio de la infancia o, en el fondo, de quien puede permitirse el tiempo libre y las vacaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/aftersun-doloroso-bello-viaje-memoria-mejores-peliculas-ano_129_9798053.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Aftersun</em></a><em> </em>es una pel&iacute;cula tan potente porque su protagonista est&aacute; triste antes de tiempo: incluso durante las vacaciones. Cada vez m&aacute;s, vivimos atrapados, como Paul Mescal, por cosas que nos impiden disfrutar del verano (y eso si llegamos a experimentarlo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque los veranos amplios de la infancia nunca han podido reproducirse (salvo para los arist&oacute;cratas, los millonarios y otros casos excepcionales) llegada la adultez, s&iacute; que era posible experimentar algo parecido, aunque m&aacute;s breve. Ahora, el verano se est&aacute; fragmentando y, curiosamente, desaparece para aquellos que hacen posibles los veranos ajenos. Nadie tiene menos vacaciones que una <em>kelly.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto la publicidad ha construido esa idea del verano perfecto que todos perseguimos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta no hace tanto, los anuncios de verano solo ten&iacute;an que ser frescos y descarados. Pero, actualmente, los hay que tambi&eacute;n incluyen la melancol&iacute;a.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pocas veces un producto ha encajado tan bien con los deseos de los consumidores como el verano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pocas veces un producto ha encajado tan bien con los deseos de los consumidores como el verano. Y pocas veces una construcci&oacute;n publicitaria ha funcionado tan bien, hasta convertirse en espejismo compartido. Porque son los anuncios, pero tambi&eacute;n las canciones, las pel&iacute;culas y las novelas, logrando a veces que le supliquemos a la realidad que, por favor, por una vez, imite a la ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parece que hoy el verano est&aacute; inseparablemente ligado a la imagen. &iquest;Qu&eacute; efecto tiene vivir unas vacaciones pensando constantemente en c&oacute;mo ser&aacute;n recordadas o compartidas en redes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo. Cada vez que colgamos una foto y la geolocalizamos o cuando mostramos el plato que estamos a punto de comer en nuestras <em>stories</em>, en realidad, estamos haciendo el trabajo de un fot&oacute;grafo de viajes, de un reportero o, mejor todav&iacute;a, de un publicitario contratado por la asociaci&oacute;n de comerciantes o por el ayuntamiento del destino en el que estamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no es algo nuevo, pero vivimos encuadr&aacute;ndonos a nosotros mismos, con ese <em>main character syndrome</em> [s&iacute;ndrome del personaje protagonista] que durante el viaje se acent&uacute;a, porque todo parece el decorado para una aventura que ser&aacute; mucho menos propia o particular de lo que nos pensamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante d&eacute;cadas, aburrirse tambi&eacute;n formaba parte del verano. &iquest;Hemos perdido ya definitivamente esa experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un tiempo viscoso y lento que est&aacute; desapareciendo. Lo experimentan las ni&ntilde;as de <em>Panza de Burro</em>, la novela de Andrea Abreu, y lo hemos sentido todos durante las largas tardes de sol cruel, siesta y chicharras.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Dentro del verano fragmentado y acumulativo ya no cabe aquel tiempo lento y eso es casi como decir que ya apenas queda libertad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que esconde ese aburrimiento es una libertad enorme. Todav&iacute;a algunos estudiantes disponen de largos veranos de tres meses durante los que no pasa nada. Por supuesto, es durante toda esa nada durante la que viven las experiencias m&aacute;s significativas de sus vidas, como les sucede a los personajes de Pavese, que deambulan sin encontrar nunca lo que estaban buscando (pero hallando muchas otras cosas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro del verano fragmentado y acumulativo ya no cabe aquel tiempo lento y eso es casi como decir que ya apenas queda libertad (para leer novelas largu&iacute;simas, descansar realmente o establecer una relaci&oacute;n que no va a ninguna parte).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que la comparaci&oacute;n constante con los veranos de los dem&aacute;s nos impide disfrutar plenamente del nuestro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuenta In&eacute;s Cueli en <a href="https://repositorio.uam.es/entities/publication/b1dac478-c871-4ad4-a0c6-0d98381083f4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su tesis sobre la vida en los PAUs madrile&ntilde;os</a> (esas urbanizaciones cerradas de reciente construcci&oacute;n) que, junto a la piscina, las familias suelen comparar sus viajes de vacaciones. Eso s&iacute;: dentro de dichos PAUs ya existe cierta homogeneidad de clase, as&iacute; que esas vacaciones solo var&iacute;an en sus detalles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en redes estamos expuestos continuamente a los veraneos de los m&aacute;s ricos y, curiosamente, eso no genera tanta rabia como deseo (pasa lo mismo con la exhibici&oacute;n de Lamborghinis).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un pasaje de <em>En busca del tiempo perdido</em>, Proust comenta que los ricos como &eacute;l, en Cabourg, la zona de balnearios donde veraneaba, cenaban en grandes hoteles con cristaleras, como peces dentro de una pecera, y se pregunta por qu&eacute; los pobres (mucho m&aacute;s numerosos) miraban desde fuera con fascinaci&oacute;n en lugar de romper el cristal y comerse esos pescados tan gordos. Ah&iacute; seguimos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla mucho del turismo como una de las grandes fuerzas que han modelado la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea. &iquest;Se puede entender el pa&iacute;s actual sin el turismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Casi todo lo que ocurre en Espa&ntilde;a tiene que ver con el turismo. Y no se trata solo de lo m&aacute;s visible: edificios, hoteles, restaurantes&hellip; Parece que todo el sistema econ&oacute;mico est&aacute; enfocado hacia esta industria y que eso tambi&eacute;n impone unas estructuras territoriales, laborales, de clase&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se puede entender Espa&ntilde;a como un territorio meridional respecto al resto de Europa, pero tambi&eacute;n se pueden entender las zonas m&aacute;s tur&iacute;sticas del pa&iacute;s como Sur respecto al centro del pa&iacute;s. Y hay toda una serie de desigualdades, porque cuando se usa la etiqueta &ldquo;meridional&rdquo;, no se trata de un concepto geogr&aacute;fico, sino que se se&ntilde;ala la subordinaci&oacute;n respecto a una capital que concentra el poder y recibe los recursos y que siempre est&aacute; al Norte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n analiza la arquitectura que ha generado el verano: urbanizaciones, paseos mar&iacute;timos, apartamentos, chiringuitos... &iquest;Hay algo espec&iacute;ficamente espa&ntilde;ol en ese paisaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy repitiendo bastante que el verano se ha construido con la misma despreocupaci&oacute;n con la que un adolescente vive sus vacaciones m&aacute;s alocadas. Con la misma ligereza que ese estudiante que acaba de terminar la Selectividad se pide otra copa, el concejal, el constructor, el arquitecto, han plantado una torre m&aacute;s.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Con la misma ligereza que ese estudiante que acaba de terminar la Selectividad se pide otra copa, el concejal, el constructor, el arquitecto, han plantado una torre más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y he hablado con personas dentro de esta industria y me han confirmado que lo que ha sucedido y contin&uacute;a sucediendo en Espa&ntilde;a (este nivel de urbanizaci&oacute;n de la costa, tanto por cantidad como, por el lado bueno, por calidad) no ocurre en ning&uacute;n otro lugar del mundo. Aunque, por supuesto, hay nodos veraniegos por todas partes. Por ejemplo, en <em>Playa placer</em>, una novela estupenda editada hace poco por Cielo Santo se desarrolla en Blackpool, una ciudad inglesa donde el verano tambi&eacute;n tiene una intensidad casi insoportable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si ha visto la serie </strong><em><strong>Widow's Bay</strong></em><strong>, en la que el alcalde de una peque&ntilde;a isla estadounidense se empe&ntilde;a en promocionar el turismo a pesar de que sobre ella pesa una maldici&oacute;n terrible. Me parece una buena y extrema met&aacute;fora de la lucha de lo tradicional frente al turismo masivo. &iquest;Por qu&eacute; el turismo se ha convertido en una especie de obsesi&oacute;n institucional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Investigando sobre estas cuestiones me di cuenta de lo alucinantes que son los n&uacute;meros del turismo en Espa&ntilde;a. Est&aacute;n a otra escala respecto al resto del mundo. Mallorca, por ejemplo, recibe cada a&ntilde;o a m&aacute;s turistas que todo Brasil, que es un pa&iacute;s enorme.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Mallorca, por ejemplo, recibe cada año a más turistas que todo Brasil, que es un país enorme</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parece que las instituciones solo valoran esos n&uacute;meros, que adem&aacute;s se pueden comparar muy f&aacute;cilmente. Tienen una obsesi&oacute;n con los n&uacute;meros que quiz&aacute; sea correlativa a la obsesi&oacute;n con las tasas de crecimiento econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero claro: si en algo tienen raz&oacute;n los <em>cripto bros</em> es en la magia del inter&eacute;s compuesto: un incremento del 7% en el n&uacute;mero de turistas sostenido durante diez a&ntilde;os hace que, tras esos diez a&ntilde;os, haya el doble de visitantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me interesa mucho la idea de la comida &ldquo;de verano&rdquo;. Hoy asociamos ciertas recetas al turismo y las vacaciones, pero &iquest;c&oacute;mo era la relaci&oacute;n entre gastronom&iacute;a y veraneo cuando empez&oacute; el turismo de masas en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuentan las cr&oacute;nicas de viajeros decimon&oacute;nicos que antes en las posadas de Espa&ntilde;a solo se serv&iacute;a olla podrida: b&aacute;sicamente algo de verdura cocida junto al embutido que hubiera a mano. Aunque a muchos les gustaba, echaban de menos m&aacute;s variedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el XIX, entonces, unos cuantos gastr&oacute;nomos sentaron las bases de lo que hoy consideramos &ldquo;platos nacionales&rdquo;, como el gazpacho y la paella, mezclando algo de tradici&oacute;n y alguna influencia francesa con un poco de imaginaci&oacute;n (como sucede con tantas tradiciones &ldquo;inventadas&rdquo; durante el romanticismo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, cuando la dictadura franquista quiso atraer turistas porque necesitaba sus divisas, recurrieron a ese recetario y lo promovieron en los establecimientos tur&iacute;sticos. Lo mismo pas&oacute; con el concepto &ldquo;men&uacute; del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casi todos recordamos alg&uacute;n final de verano especialmente melanc&oacute;lico. &iquest;Es el regreso de las vacaciones uno de los momentos m&aacute;s tristes del a&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El final del verano es uno de los pocos momentos del a&ntilde;o en el que todo el mundo se permite estar triste. Ni siquiera es necesario que sea porque debes volver a un trabajo que odias (es lo m&aacute;s habitual) o al cole. El final del verano afecta incluso a los m&aacute;s privilegiados y nos coloca frente al paso del tiempo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">El final del verano es uno de los pocos momentos del año en el que todo el mundo se permite estar triste</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y todos nos estremecemos cuando, aunque sea por un momento, intuimos lo que el tiempo significa. Me lo cont&oacute; Marina, de Klaus &amp; Kinski, charlando sobre su canci&oacute;n <em>Mam&aacute;, no quiero ir al colegio</em>: ese tema no va de un ni&ntilde;o que no quiere estudiar o que no desea hacerse adulto, va de un ni&ntilde;o que teme a la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de investigar y escribir sobre &eacute;l durante tanto tiempo, &iquest;qu&eacute; cree que perseguimos realmente cada verano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En verano perseguimos un imposible: detener el tiempo justo en el momento en que los d&iacute;as son m&aacute;s largos. Pero, incluso sabiendo que el mejor verano siempre fue uno anterior o est&aacute; por llegar, a este verano, al que estamos viviendo justo ahora, le pedimos que nos d&eacute; fuerzas para aguantar un a&ntilde;o m&aacute;s. Y casi siempre es posible guardar dentro de uno &ldquo;la fuerza de un verano invencible&rdquo;, como dec&iacute;a Camus. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enrique-rey-periodista-instagram-convertido-propagandistas-industria-turismo_1_13310425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 19:48:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Verano,Libros,Ensayos,Turismo,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia del arte no es tan hetero como nos la contaron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/historia-arte-no-hetero-contaron_1_13284082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33fd0f80-5189-408d-8874-aa87de2a060c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145203.jpg" width="3543" height="1993" alt="La historia del arte no es tan hetero como nos la contaron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historiadora Clara González (@Claramore) cuenta en el ensayo 'Nos recordarán' cómo el colectivo LGTBIQ+ lleva transformando el mundo de las artes desde sus inicios hasta la actualidad</p><p class="subtitle">Muere David Hockney, el pintor más influyente que convirtió las piscinas en objeto de culto
</p></div><p class="article-text">
        El due&ntilde;o de un burdel parisino encarg&oacute; a <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/suzanne-valadon-modelo-degas-lautrec-convirtio-primera-mujer-pintar-desnudo-masculino_1_11297471.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Toulouse-Lautrec</a> 16 cuadros en 1892 para decorar el sal&oacute;n principal de su prost&iacute;bulo. En uno de ellos, <em>En la cama: el beso</em>, dos personas desnudas se abrazan y besan tapadas por una s&aacute;bana hasta sus brazos. Una de ellas tiene el pelo largo, la otra, corto, motivo por el que la historiadora y divulgadora Clara Gonz&aacute;lez (@Claramore) identifica que se ha &ldquo;dado por hecho&rdquo; que eran una pareja heterosexual. Pero no. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eran dos prostitutas que se daban entre ellas el amor que no encontraban en sus clientes&rdquo;, explica a elDiario.es sobre uno de los lienzos que ha incluido en <em>Nos recordar&aacute;n</em> (Temas de hoy), el libro en el que recorre la historia del arte para demostrar que no ha sido tan heterosexual como nos han contado, empezando por el colegio, siguiendo por hasta la carrera de Historia del Arte (donde apenas le mencionaron a artistas mujeres, y mucho menos LGTBIQ+) y los museos.
    </p><p class="article-text">
        Clara Gonz&aacute;lez propone con su ensayo un did&aacute;ctico paseo por los m&aacute;rgenes de la historia del arte, con menci&oacute;n a no solo figuras y obras silenciadas, invisibilizadas o desconocidas hasta la fecha; sino tambi&eacute;n a grandes renombres que no hab&iacute;an sido contemplados desde esta perspectiva. Entre aquellas el citado lienzo de Toulouse-Lautrec, pero tambi&eacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/empresa-pintura-rubens-200-ayudantes-taller-crear-2-000-obras_1_11731562.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rubens</a>, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/hilma-af-klint-artista-creo-arte-abstracto-murio-mostrarlo-llega-guggenheim-siglos-despues_1_11744832.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hilma af Klint</a>, Natalie Barney o <em>La Anunciaci&oacute;n</em> de Fra Angelico, expuesta en el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/paseo-risas-esconden-cuadros-museo-prado-si-codigos-morales-cambian-risa_1_13006370.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prado</a>, que sirve a la autora para describir que los &aacute;ngeles que aparecen son andr&oacute;ginos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;La Anunciación&#039; de Fra Angelico (1425-1426).                            </span>
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        La divulgadora ha concebido <em>Nos recordar&aacute;n</em> como &ldquo;un ejercicio de reparaci&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo; por la forma en la que se le han negado al colectivo los espacios, incluida la historiograf&iacute;a. &ldquo;Dentro de la historia de arte can&oacute;nica se han quedado muchas cosas fuera, no solo las artistas femeninas, tambi&eacute;n est&aacute;n las personas racializadas o las personas LGTBIQ+, que o se han ignorado o se ha evitado pronunciarlo, incluso cuando es obvio. La historiograf&iacute;a ve a dos mujeres con cara de tener un orgasmo y las llama amigas&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Una tendencia que sigue ocurriendo en el presente y que advierte tanto en su ensayo como en sus redes sociales, donde comparte peque&ntilde;as p&iacute;ldoras sobre historia del arte. En una de ellas hizo referencia a c&oacute;mo, para hablar sobre la relaci&oacute;n entre la cantante Rosal&iacute;a y la modelo Loli Bah&iacute;a, que acapararon titulares hace unos meses, se les tildaba de amiga &ldquo;especial&rdquo; o &ldquo;&iacute;ntima&rdquo;. &ldquo;Lo de los medios evitando llamar novias a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-resucita-madrid-levitar-fans-concierto-apabullante_129_13110628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosal&iacute;a</a> y Loli Bah&iacute;a se parece mucho a historiadores llamando amigas &iacute;ntimas a se&ntilde;oras que dorm&iacute;an todas las noches juntas y se pintaban entre ellas&rdquo;, public&oacute; en su perfil de Instagram. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DWhLLTOjHgs/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Entre ellas, Louis Catherine Breslau, una artista alemana de finales del siglo XIX que estuvo cuatro d&eacute;cadas compartiendo vida con Madeleine Zillhardt, su compa&ntilde;era de Academia, y a la que retrat&oacute; en gran parte de sus obras. Tambi&eacute;n cita a la francesa Louise Abb&eacute;ma, perteneciente a la misma &eacute;poca, que tambi&eacute;n inmortaliz&oacute; a la que fue su gran amor, Sara Bernhardt. Entre sus obras, est&aacute;n las esculturas hechas en bronce con las manos de ambas entrelazadas, que cada una conserv&oacute; durante toda su vida. 
    </p><p class="article-text">
        Para quienes consideran que quiz&aacute;s estos ejemplos no sean tan expl&iacute;citos como para aclarar su sexualidad, la divulgadora trae a colaci&oacute;n el lienzo <em>El sue&ntilde;o</em> de Courbet, tambi&eacute;n conocido como <em>Las amigas</em>, en el que directamente aparecen en la cama desnudas y abrazadas. A Courbert pertenece tambi&eacute;n otro de los lienzos que menciona en el ensayo, <em>El origen del mundo</em> (1866), que muestra en primer plano la vulva desnuda de una mujer con las piernas abiertas, que yace en lo que parece una cama, con los pechos igualmente descubiertos, parcialmente cubiertos por una s&aacute;bana. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;El origen del mundo&#039;, de Gustave Courbet en una exposición en Viena.                            </span>
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        El artista franc&eacute;s genera sensaciones encontradas en Clara Gonz&aacute;lez, porque aunque s&iacute; que pint&oacute; el deseo entre mujeres, lo hizo &ldquo;muy sexualizado. Ha sido habitual en la historia ver a se&ntilde;ores pidiendo cuadros de desnudos expl&iacute;citos como forma para divertirse con ellos mismos. Es muy llamativo ver el contraste entre c&oacute;mo se pintan las mujeres y c&oacute;mo son pintadas las mujeres. Por supuesto ellas son mucho m&aacute;s sutiles&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El doble sometimiento a la mujer</h2><p class="article-text">
        En lo relativo a la exhibici&oacute;n del deseo entre hombres, y el deseo entre mujeres, Clara Gonz&aacute;lez plantea que la representaci&oacute;n ha sido &ldquo;muy distinta&rdquo;: &ldquo;Los hombres son los que han estado m&aacute;s expl&iacute;citamente perseguidos, desde la Inquisici&oacute;n. Los que m&aacute;s abiertamente han recibido y siguen recibiendo palizas por ser homosexuales&rdquo;. Y, en consecuencia, existen a&uacute;n menos referentes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c9bc84f2-fc9f-4bfb-af23-ff44f5e6c51b_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Clara Gonz&aacute;lez comenta que este tratamiento est&aacute; condicionado por un &ldquo;componente mis&oacute;gino&rdquo;: &ldquo;Asocian su sexualidad a una falta de masculinidad y, por lo tanto, lo femenino, que siempre ha sido lo malo. Las mujeres han sufrido esa persecuci&oacute;n, pero diferente, porque muchas veces ni siquiera se pod&iacute;a pensar que una mujer pudiese desear a otra. Hay &eacute;pocas que desde fuera pueden haber parecido m&aacute;s laxas con las mujeres porque han podido encontrar espacios, como los matrimonios bostonianos, por ejemplo, que eran entre mujeres vinculadas obviamente de forma rom&aacute;ntica, pero sobre los que la sociedad hac&iacute;a o&iacute;dos sordos porque dec&iacute;an que esas uniones eran asexuales&rdquo;. Y, por lo tanto, a los hombres &ldquo;no les molestaba porque no estaban perdiendo la virginidad, que era lo &uacute;nico que les importaba que mantuvieran como mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la historiadora apunta que &ldquo;la realidad es que la mujer ha estado doblemente sometida, por ser mujer y por su sexualidad. No es que los hombres hayan tenido m&aacute;s discriminaci&oacute;n, pero s&iacute; ha podido ser m&aacute;s visible por ser m&aacute;s violenta&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Desaprender la mirada heteronormativa</h2><p class="article-text">
        Clara Gonz&aacute;lez es consciente de la complejidad de &ldquo;desaprender&rdquo; la mirada que se nos ha inculcado tradicionalmente desde la historia del arte: &ldquo;Sueles ver los cuadros como sota, caballo y rey, adem&aacute;s de apreciar las obras que te han dicho que tienes que apreciar&rdquo;. La historiadora y divulgadora incide en que esto tiene como consecuencia que al entrar en los museos, se desactive inconscientemente la capacidad de plantearse qu&eacute; nos gusta o qu&eacute; nos est&aacute; transmitiendo una determinada obra. 
    </p><p class="article-text">
        La escritora aboga por &ldquo;desacralizar&rdquo; el arte &ndash;como ya hizo en su anterior libro, <em>Un Van Gogh en el sal&oacute;n&ndash;</em>, y por eso opta por usar un lenguaje cercano, accesible y divulgativo. &ldquo;Es importante que la gente sienta el arte como suyo, y no que tengas que tener cierto conocimiento, poder adquisitivo o situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica para disfrutarlo. Y no. La cultura nos refleja como sociedad, deber&iacute;amos poder sentirnos vinculados con ella y lo que hay dentro de los museos. Si no lo sentimos, es que algo se est&aacute; haciendo mal&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        La historiadora es cr&iacute;tica con el papel desempe&ntilde;ado por estas instituciones. Aunque aplaude que dentro de sus funciones principales, la de &ldquo;conservar las obras de arte la hacen muy bien&rdquo;, opina que &ldquo;durante mucho tiempo han olvidado la de hacer que el p&uacute;blico se sienta identificado con lo que hay dentro, que converse y piense&rdquo;. &ldquo;Durante much&iacute;simo tiempo el discurso ha sido siempre el mismo, construido b&aacute;sicamente por hombres, blancos y europeos, y lo que hab&iacute;a dentro de los museos era un reflejo de lo que les interesaba solo a ellos&rdquo;, puntualiza. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&#039;Interior con Hendrik Andersen y John Briggs Potter en Florencia&#039;, de Andreas Andersen 1894."
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                &#039;Interior con Hendrik Andersen y John Briggs Potter en Florencia&#039;, de Andreas Andersen 1894.                            </span>
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        En lo que respecta a la difusi&oacute;n y representaci&oacute;n del colectivo, Clara Gonz&aacute;lez defiende que es importante &ldquo;ofrecer una visi&oacute;n distinta porque lo normal es que nos hayan vinculado a una serie de cosas que, en cuanto te sales de ellas, parece que est&aacute;s cometiendo un crimen&rdquo;. &ldquo;Y ya no es solo lo que la sociedad piense de ti, sino lo que t&uacute; piensas de ti misma. En muchos casos, para las personas del colectivo, no hay peor enemigo que nosotras mismas, porque nos han inculcado unos principios de cosas que tenemos que hacer, que cuando nos damos cuenta de que no encajamos ah&iacute;, vienen unos problemas de aceptaci&oacute;n enormes&rdquo;, reconoce hablando en primera persona de su propia experiencia y proceso.
    </p><p class="article-text">
        La divulgadora critica que &ldquo;sigue habiendo muchos vac&iacute;os y que la historiograf&iacute;a se ha aprovechado de esos silencios&rdquo;. &ldquo;Que las personas LGTB no pudieran exteriorizar de forma expl&iacute;cita su deseo ha hecho que haya historiadores que directamente digan 'si no has dejado una carta diciendo que quieres acostarte con esta persona es que eres heterosexual y punto'. Cuando en la realidad no tiene por qu&eacute;, hay cosas mucho m&aacute;s sutiles que puedes plantearte&rdquo;. En este sentido, aplaude que de un tiempo a esta parte &ldquo;se ha focalizado m&aacute;s en la falta de mujeres porque el feminismo ha hecho mucho ruido respecto a que nos tienen que representar, y aunque se ha avanzado, a&uacute;n quedan kil&oacute;metros. Pero en el tema LGTB estamos muy atr&aacute;s, y en el racial, ni te cuento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n rechaza, por &ldquo;perverso&rdquo;, el discurso de quienes 'agradecen' a los periodos de censura haber puesto a prueba y desarrollado la creatividad de artistas que hicieron lo imposible para salt&aacute;rsela, y sobrevivir. &ldquo;Ojal&aacute; no hubi&eacute;ramos tenido que haber sido m&aacute;s creativos y nos pudi&eacute;ramos haber expresado desde el principio de forma natural&rdquo;, valora al tiempo que insiste en recordar que hay personas que siguen recibiendo palizas e incluso siendo asesinadas por su condici&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        Al analizar la historia del arte, cabe preguntarse si este ha servido m&aacute;s para hacerse eco del odio vertido sobre el colectivo, o como refugio. Clara Gonz&aacute;lez considera que &ldquo;para ambas cosas&rdquo;. &ldquo;El arte siempre tiene un componente pol&iacute;tico. Se demostr&oacute; en &eacute;pocas como la del sida, en la que se us&oacute; para cambiar cosas y reivindicar que hac&iacute;an falta estos cambios, como la gesti&oacute;n de la epidemia, que fue terrible. Hay artistas que lo han usado para hacerse eco del sufrimiento que recib&iacute;an por el hecho de ser del colectivo, pero tambi&eacute;n como refugio, como ese lugar donde reflejarte sin el dedo acusador de la realidad. No quiero romantizarlo, pero es bonito que en la creatividad una forma de expresarse, y que ahora podamos verlo m&aacute;s o menos libremente&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/historia-arte-no-hetero-contaron_1_13284082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 20:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia del arte no es tan hetero como nos la contaron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Arte,Museos,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más de 10 días de espera para ver a tu médico o la crisis perpetua de atención primaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/salud/10-dias-espera-ver-medico-crisis-perpetua-atencion-primaria_132_13295305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52c96169-f2c5-40e3-9d4f-7f6d2d515a5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145131.jpg" width="3195" height="1797" alt="Más de 10 días de espera para ver a tu médico o la crisis perpetua de atención primaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada semana, nuestro boletín '¡Salud!' te trae las novedades de la actualidad sanitaria y científica que afectan a tu día a día
</p><p class="subtitle">Recibe el boletín - Te enviamos '¡Salud!' todas las semanas si te suscribes de forma gratuita en este enlace</p></div><p class="article-text">
        Hola,
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as tuve que pedir una cita con mi m&eacute;dica de familia. El primer hueco disponible en mi centro de salud estaba a once d&iacute;as vista. Es una realidad que viene replic&aacute;ndose en Madrid desde hace a&ntilde;os, al menos en determinados barrios de la ciudad &mdash;podr&aacute;s imaginarte cu&aacute;les&mdash;. No es nada grave as&iacute; que supongo que puedo esperar, pero el primer reflejo suele ser recurrir a la puerta que siempre est&aacute; abierta: las urgencias acaban sufriendo tambi&eacute;n la crisis de atenci&oacute;n primaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al margen de la an&eacute;cdota, esto me ha hecho pensar en las condiciones en las que trabajan muchos m&eacute;dicos y m&eacute;dicas de familia. Agendas hasta arriba, mucha burocracia, poco tiempo para ver &mdash;y conocer&mdash; a sus pacientes y gente cabreada porque lleva d&iacute;as y d&iacute;as esperando para ser atendida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con estas condiciones, es muy dif&iacute;cil trabajar. Y, aun as&iacute;, estos d&iacute;as se han incorporado a centros de salud de todo el pa&iacute;s unos 2.500 nuevos residentes, que han terminado la carrera y se especializar&aacute;n en Medicina Familiar y Comunitaria durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A veces caemos en la idea de que es una especialidad poco atractiva, que siempre se elige la &uacute;ltima. Hace unos d&iacute;as me entretuve mirando el ritmo de elecci&oacute;n de esta convocatoria MIR: cu&aacute;ntas plazas se eleg&iacute;an en cada turno, cu&aacute;les se acababan antes o cu&aacute;ntas hay de cada rama. Aunque hay lecturas que refrendan esa teor&iacute;a, yo no me atrever&iacute;a a afirmarlo tan tajantemente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que algunas especialidades, como dermatolog&iacute;a y cirug&iacute;a pl&aacute;stica, suelen agotarse r&aacute;pidamente, en el primer turno. Tienen f&aacute;cil salida a la privada y en derma no se suelen hacer guardias. Adem&aacute;s de muchas menos plazas: 140 y 53, respectivamente. Tambi&eacute;n es cierto que las &uacute;ltimas plazas en elegirse son las de familiar y comunitaria. Hay hasta el &uacute;ltimo turno, pero suponen 1 de cada 3 de las 9.275 ofertadas. Recuerda, por poner en perspectiva, 2.544 en total.
    </p><p class="article-text">
        Te pongo algunos ejemplos de c&oacute;mo este n&uacute;mero tan elevado puede distorsionar la percepci&oacute;n. Cuando reumatolog&iacute;a agot&oacute; sus 98 plazas, ya hab&iacute;an elegido familia m&aacute;s de 200 personas. El turno en el que&nbsp;cirug&iacute;a cardiovascular (24 plazas), pedi&aacute;trica (20), tor&aacute;cica (22), angiolog&iacute;a y cirug&iacute;a vascular (57) o urolog&iacute;a (161) agotaron sus cupos en el octavo turno de elecci&oacute;n, ya hab&iacute;an elegido medicina familiar y comunitaria 209 m&eacute;dicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no est&aacute; en la especialidad, sino en la cuesti&oacute;n laboral. Lo que est&aacute; en crisis es la atenci&oacute;n primaria&rdquo;, me contaba Jorge Lema, que es vocal de docencia de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc). &ldquo;Tal y como est&aacute;n las cosas, bastante vocaci&oacute;n hay&rdquo;, coincid&iacute;a su colega de la Sociedad Espa&ntilde;ola de M&eacute;dicos Generales y de Familia (SEMG), Pilar Rodr&iacute;guez Ledo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que es un tema complejo, pero los n&uacute;meros siempre se entienden mejor con gr&aacute;ficos.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nuevos-medicos-familia-desafian-crisis-atencion-primaria-mir-decian-no-desaprovechara-plaza_1_13277682.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En este enlace</strong></a>&nbsp;puedes ver unos cuantos que te ayudar&aacute;n a entender mejor c&oacute;mo ha ido este a&ntilde;o la elecci&oacute;n de plazas MIR.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Receta r&aacute;pida</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imagen de archivo de un par de preservativos                            </span>
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                    <ul>
                                    <li><strong>Un plan</strong>.&nbsp;La hoja de ruta para revertir la tendencia de las infecciones de transmisi&oacute;n sexual (ITS), que llevan dos d&eacute;cadas subiendo. En 2024 se identificaron 90.000 nuevos casos y, aunque el aumento de diagn&oacute;sticos no es necesariamente malo &mdash;puede deberse, en parte, a mejores sistemas de detecci&oacute;n&mdash;, el dato es preocupante. El&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/kits-autodiagnostico-nueve-millones-euros-condones-frenar-auge-infecciones-transmision-sexual_1_13285025.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>nuevo plan de Sanidad</strong></a>&nbsp;incluye la autorizaci&oacute;n de kits de autodiagn&oacute;stico, nueve millones de euros en condones y un refuerzo de la vigilancia de bacterias resistentes a los antibi&oacute;ticos.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Una falsa moda</strong>. La del consumo de &ldquo;gas de la risa&rdquo;, que hab&iacute;a despertado la atenci&oacute;n de profesionales sanitarios y educadores. Tanto, que el Ministerio financi&oacute; una investigaci&oacute;n para ver el alcance real del fen&oacute;meno. El resultado muestra una prevalencia del 0,2% en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, por lo que los expertos piden evitar el alarmismo. Puedes encontrar m&aacute;s informaci&oacute;n&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/falsa-moda-gas-risa-estudio-sanidad-revela-consumo-oxido-nitroso-jovenes-residual_1_13274583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>en este enlace</strong></a>.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Una entrevista</strong>.&nbsp;La de Antonio Mart&iacute;nez Ron a la astrobi&oacute;loga Sara Walker. Te recomiendo que la leas con calma &mdash;y con la mente abierta&mdash;, porque abordan temas complejos. Walker defiende que nuestro cerebro es la estructura casual m&aacute;s antigua que existe y propone&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sara-walker-astrobiologa-tengamos-vida-alienigena-delante-ojos-no-reconocerla_128_13261661.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>una nueva definici&oacute;n de vida</strong></a>... con un ejemplo con piezas de Lego y la Sagrada Familia de Gaud&iacute;.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Cu&aacute;nto podemos fiarnos de un rat&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Como sabes, antes de probar un nuevo f&aacute;rmaco o una terapia innovadora en humanos, se testa en animales. Este tipo de experimentaci&oacute;n permite obtener informaci&oacute;n crucial a la hora de desarrollar tratamientos, pero a veces genera expectativas poco realistas. Generalmente, estas pruebas se hacen en ratones, que comparten con nosotros entre un 85 y un 90% de la informaci&oacute;n gen&eacute;tica, pero, a la hora de dar el salto a la cl&iacute;nica, la gran mayor&iacute;a de las innovaciones fracasan. Es evidente que hay muchas diferencias que nos separan de los ratones.
    </p><p class="article-text">
        Sobre esto escribi&oacute; hace unos d&iacute;as mi compa&ntilde;era Irene Mart&iacute;nez Mart&iacute;nez. En su art&iacute;culo, recog&iacute;a que en el caso del c&aacute;ncer, cuando los resultados eran positivos en animales, la tasa de &eacute;xito en humanos rondaba el 10%. En general, era del 5%, una de cada 20. El tema me ha parecido muy interesante,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cura-ratones-exito-tratamientos-animales-laboratorio-no-garantiza-humanos_1_13271458.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>te lo dejo por aqu&iacute; si te apetece le&eacute;rtelo</strong></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esto me despido por hoy. Muchas gracias por llegar hasta aqu&iacute;. Pasa buena semana y&nbsp;<strong>&iexcl;salud!</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Noriega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/salud/10-dias-espera-ver-medico-crisis-perpetua-atencion-primaria_132_13295305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 06:07:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más de 10 días de espera para ver a tu médico o la crisis perpetua de atención primaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Sanidad,Atención primaria,Médicos,ETS - Enfermedades de Transmisión Sexual,Ciencia,Ensayos,Drogas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mikel Herrán, 'Putomikel': "Deberíamos hablar de las condiciones de 'las malinches' y no romantizarlas para vender entradas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mikel-herran-putomikel-deberiamos-hablar-condiciones-malinches-no-romantizarlas-vender-entradas_1_13286810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03932b66-7604-4ed3-a845-e2ebddd60ab2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145003.jpg" width="6700" height="3769" alt="Mikel Herrán, &#039;Putomikel&#039;: &quot;Deberíamos hablar de las condiciones de &#039;las malinches&#039; y no romantizarlas para vender entradas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El divulgador hace referencia al musical de Nacho Cano para ejemplificar uno de los estereotipos sobre la Edad Media que desmonta en su libro 'Sobrevivir en el Medievo'</p><p class="subtitle">El Papa bendice la Sagrada Família y reivindica el templo de Gaudí como “faro abierto al Mediterráneo”
</p><p class="subtitle">Entrevista compelta en vídeo con Mikel Herrán</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Somos el &uacute;nico pa&iacute;s que en su d&iacute;a nacional no celebra una conquista de derechos, sino de un territorio&rdquo;. El doctor en arqueolog&iacute;a y divulgador <a href="https://www.eldiario.es/cultura/vox-insulta-congreso-arqueologo-putomikel-nombrarle-transexual-disfrazado-aspecto-satanico_1_11682175.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mikel Herr&aacute;n</a> (<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/putomikel-arqueologo-drag-youtuber-hablar-cosas-serias-maquillado-dando-espectaculo-perder-rigor_128_10989938.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PutoMikel</a>) es cr&iacute;tico con la forma en la que habitualmente miramos al pasado, tanto por quienes, como a Vox, &ldquo;solo le interesa para vender el relato de futuro que ellos quieren vender&rdquo;, como los que siempre lo tachan de haber sido peor y abogan porque haya que tenerle miedo.
    </p><p class="article-text">
        En concreto para combatir los mitos y estereotipos que existen sobre la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/laberinto-medieval-girona-conserva-memoria-juderias-importantes-catalunya-pm_1_13276694.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Edad Media</a> publica <em>Sobrevivir en el Medievo: Cr&oacute;nica de un viajero por Spania</em> (Planeta), donde demuestra que la imagen oscura, sucia, violenta e ignorante que tantas veces se ha mostrado en pel&iacute;culas y libros sobre esta etapa, poco o nada tiene que ver con c&oacute;mo vivieron de verdad durante ella.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Sobrevivir en el Medievo</strong></em><strong> llama la atenci&oacute;n porque los libros de historia no suelen recoger tanto lo que suced&iacute;a en las calles, el interior de las casas o los mercados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las fuentes que tenemos, sobre todo de determinados periodos, vienen del poder, de las instituciones, que se dan importancia a s&iacute; mismas. Hablan de los entresijos de la Corte, de las batallas, de su linaje, de sus proezas. Eso ha coloreado mucho qu&eacute; entendemos como Historia, pese a que entender la vida cotidiana nos dice much&iacute;simo m&aacute;s de c&oacute;mo viv&iacute;a la mayor&iacute;a de la gente. 
    </p><p class="article-text">
        Sin negar que hab&iacute;a violencia, entendemos el pasado como violento porque nos fijamos en el relato de la gente para quienes la guerra era gran parte de su prestigio, y no va a hablar tanto de c&oacute;mo solucionaban los vecinos las rencillas del d&iacute;a a d&iacute;a o c&oacute;mo comerciar cuando vives en una zona de frontera donde hay bandidos. Esto no ha llegado tanto a los libros del colegio, porque la historia naci&oacute; como asignatura obligatoria para formar un esp&iacute;ritu de naci&oacute;n y, por tanto, est&aacute; muy fijada en los reyes y sus grandes logros, las batallas, las paces, y punto. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k556YTTV2wuE2GGx5Bg" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Busca romper con la historia hegem&oacute;nica. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, porque ah&iacute; solo hay un tipo de persona: hombres, blancos, heterosexuales y con poder. Las mujeres, las personas con discapacidad, la infancia y la vejez se han quedado fuera del relato. Y ya no solo es hablar de la historia de la sexualidad o c&oacute;mo se construye una raza, que es importante, sino que hemos dejado fuera a la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, incluso a la que tradicionalmente se ha interesado por la historia, como los se&ntilde;ores de clase obrera que tampoco se han visto representados porque no se habla de la lucha de clases. Es necesario que toda la gente se vea representada porque si estamos diciendo que la historia es importante porque nos habla de nosotros, qu&eacute; m&iacute;nimo que todos tengamos historia, &iquest;no?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/99877d8f-3b40-438c-b8d3-7bd6eb015f98_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas que ha trascendido de la Edad Media es que exist&iacute;a una &uacute;nica religi&oacute;n o que las personas eran muy rectas, pero seg&uacute;n cuenta en su libro, no fue as&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para nada. Pensamos que en la Edad Media todo el mundo era superdevoto, pero hab&iacute;a campesinos quemando iglesias con nobles dentro. Y tambi&eacute;n jud&iacute;os y musulmanes cantando misas en Madrid, a musulmanes celebrando la Navidad o el A&ntilde;o Nuevo en C&oacute;rdoba, y a cristianos comprando en carnicer&iacute;as musulmanas de barrio. Tambi&eacute;n pensamos en que los barrios estaban totalmente separados, como la Morer&iacute;a y la Juder&iacute;a, cuando Isabel la Cat&oacute;lica tuvo que ordenar a los jud&iacute;os que volvieran a la Juder&iacute;a porque esa barrera se estaba empezando a disgregar en muchas ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        El problema est&aacute; en pensar en compartimentos estancos y en que las relaciones entre culturas como bloques tienen que ser totalmente pac&iacute;ficas o violentas. Y no es ni lo uno ni lo otro, porque las culturas no son bloques homog&eacute;neos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La historia nació como asignatura obligatoria para formar un espíritu de nación, pero es mucho más que eso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mikel Herrán (PutoMikel)</span>
                                        <span>—</span> Doctor en arqueología y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Se suele decir que hay que aprender la historia para que no se repita, que lleva impl&iacute;cito dar por hecho que todo fue malo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pasa siempre, es como si la historia fuera el coco. Es verdad que nos da muchas lecciones sobre c&oacute;mo funciona el poder, pero tambi&eacute;n es muy importante para imaginar otros futuros. Hay quien la utiliza para decir que siempre ha habido guerra, violencia, desigualdad y que el capitalismo es algo natural del hombre; y no. Ha habido otras formas de vivir, comunales, de resistir, de redistribuir y solucionar conflictos que no tienen que ver con la guerra y que no hemos glorificado tanto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como divulgador, &iquest;qu&eacute; opina sobre que desde la Pol&iacute;tica haya episodios del pasado como la Reconquista, que est&aacute;n recurrentemente siendo tra&iacute;dos al presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre el concepto de Reconquista es muy interesante porque nace y se solidifica en el siglo XIX y ha tenido muchos vaivenes. La Rep&uacute;blica lo intent&oacute; usar durante y despu&eacute;s de la Guerra Civil, como para recuperar Espa&ntilde;a; pero surgi&oacute; como concepto que pon&iacute;a lo cat&oacute;lico como la esencia de lo espa&ntilde;ol. Esto casaba mucho m&aacute;s con el proyecto franquista. Franco hizo un uso brutal tanto del concepto de Reconquista como de Cruzada. 
    </p><p class="article-text">
        Para quienes lo est&aacute;n usando ahora, la Reconquista significa emigraci&oacute;n, expulsar, la expulsi&oacute;n de los moriscos como una celebraci&oacute;n, abandonar la separaci&oacute;n entre Iglesia y Estado porque son lo m&aacute;s importante para la unidad de Espa&ntilde;a. Y, sobre todo, es hablar de una unidad pol&iacute;tica que no exist&iacute;a en la Edad Media, en la que la estructura de poder recuerda m&aacute;s a algo federal que al modelo de pa&iacute;s por el que aboga Vox, que es un uso muy torticero de la historia. A esta gente la historia le interesa solo para vender el relato de futuro que ellos quieren vender. Lo vemos con la Reconquista y Vox, pero tambi&eacute;n con la conquista de Am&eacute;rica, el PP y Ayuso.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=kxJXPuPYEFsVkzGx5Bc" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ley&oacute; que Ayuso </strong><a href="https://www.eldiario.es/madrid/mestizaje-evangelizacion-hernan-cortes-ayuso-nacho-cano-celebran-acto-mexico-pese-protestas-grupos-indigenas_1_13195748.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>reivindicara a Hern&aacute;n Cort&eacute;s</strong></a><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es preocupante porque ha habido un cisma diplom&aacute;tico entre M&eacute;xico y otros pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica y Espa&ntilde;a, por la falta de reconocimiento. Tenemos que reconocer nuestro pasado colonial como lo que es. Ni una cosa por la que nos tengamos que fustigar ni vanagloriar, pero s&iacute; ver que somos el &uacute;nico estado que en su d&iacute;a nacional no celebra una conquista de derechos o una constituci&oacute;n, sino de un territorio. Esto es algo por lo que tenemos que responder y cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Ayuso habla de que hay muchas 'malinches' en el metro, reduciendo a las mujeres migrantes a un estereotipo, que en el caso de las 'malinches' ha sido muy doloroso en M&eacute;xico porque se le ha denominado la chingada, la violada, la traidora. Es como si Ayuso va a Francia y dice es una 'Carmen'. La reduces a un estereotipo casi literario m&aacute;s que a unas personas con unas necesidades, que viven aqu&iacute; intentando labrarse un futuro y se encuentran con obst&aacute;culos continuos por ser personas migrantes. Eso es de lo que deber&iacute;amos hablar, de las condiciones a las que se enfrentan y no de un relato romantizado del que se puede hacer un musical para vender entradas.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k3sK3L4dTziV56Gx5Bo" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>Vox y PP apelan continuamente a la nostalgia en sus discursos. Como historiador, &iquest;c&oacute;mo ve que se aluda tanto al pasado para defender que antes se viv&iacute;a mejor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo quiero complicar el relato que hay sobre la Edad Media y decir que no se viv&iacute;a tan mal, pero no quiero que eso lleve a decir que se viv&iacute;a mejor, porque hay mucha nostalgia de esta &eacute;poca tambi&eacute;n. Me pasa mucho al ir a librer&iacute;as, sobre todo generalistas, que deber&iacute;an cambiar el cartel de la secci&oacute;n de Historia y poner de autoayuda, porque tienen t&iacute;tulos que interpelan directamente al futuro lector, como 'No te arrepientas' o 'Nada por lo que pedir perd&oacute;n'. 
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute;n ense&ntilde;ando historia, te est&aacute;n diciendo que t&uacute;, persona de a pie de Madrid de 2026, no te tienes que sentir mal por lo que hizo un extreme&ntilde;o hace 500 a&ntilde;os. Denunciar los abusos de la conquista no es se&ntilde;alar a un vecino de Carabanchel que tiene que sentirse mal, es hablar de c&oacute;mo se crea un r&eacute;gimen de explotaci&oacute;n cuyas consecuencias seguimos presenciando en muchos casos, a nivel de racismo, de desigualdad econ&oacute;mica, que afecta no solo a una persona maya de M&eacute;xico, pero tambi&eacute;n al obrero de Vallecas.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k7nuJl1gvlN85gGx5B8" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>En su libro desmonta mitos sobre la Edad Media, pero &iquest;hay alguna &eacute;poca, incluso el presente cuando llegue el d&iacute;a de ma&ntilde;ana a los libros de historia, de la que no se generen t&oacute;picos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las &eacute;pocas que mejor prensa tienen son Roma y el Antiguo Egipto, que reducimos a grandes monumentos, y parece que la gente que los construy&oacute; y viv&iacute;a junto a ellos no importa. Hablamos de que en la antigua Atenas naci&oacute; la Democracia, pero no de que era solo para unos pocos y que la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n no ten&iacute;a poder de voto porque no eran propietarios, ni hombres, ni ciudadanos libres o porque eran extranjeros. Esto habla de c&oacute;mo hemos elegido ver ciertas cosas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Denunciar los abusos de la conquista es hablar de cómo se crea un régimen de explotación que afecta tanto a una persona maya de México como al obrero de Vallecas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mikel Herrán (PutoMikel)</span>
                                        <span>—</span> Doctor en arqueología y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo convive en su labor de divulgaci&oacute;n con las din&aacute;micas, para bien y para mal, que se dan en las redes sociales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales no nacieron para divulgar, fue con la excusa de poder ver qu&eacute; hac&iacute;a tu primo, pero realmente fue para vender productos. Por eso el perfil de influencer <em>lifestyle</em> es lo m&aacute;s natural, y en este sentido, ofrecer contenido de forma medida, rigurosa, intentando rehuir del<em> clickbait, </em>es algo que no casa bien. Tambi&eacute;n est&aacute; que hablas en un mercado de la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n, en el que tienes que estar todo el rato agitando las llaves para mantenerla. No es f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        En mi caso adem&aacute;s que hablo desde una perspectiva muy clara y posicionada de la historia de gente que no se ha sentido tan representada, me ha llovido mucho <em>hate.</em> Si a la gente le molesta que hable de arqueolog&iacute;a queer y que rebata mitos como la Reconquista, es porque sigue habiendo mucho trabajo que hacer. Y lo sigues haciendo, es tambi&eacute;n como una dosis de energ&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text"><span id="video"></span>Entrevista completa</h2><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;deo: </strong><a href="https://www.eldiario.es/autores/adrian-torrano/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Adri&aacute;n Torrano</strong></a>
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k1UDU5YZ3JtoijGx4lI" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/mikel-herran-putomikel-deberiamos-hablar-condiciones-malinches-no-romantizarlas-vender-entradas_1_13286810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 20:18:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mikel Herrán, 'Putomikel': "Deberíamos hablar de las condiciones de 'las malinches' y no romantizarlas para vender entradas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia de España,Historia,Edad Media,Vox,Isabel Díaz Ayuso,Ensayos,Nacho Cano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A cualquier edad podemos renovarnos y dejarnos llevar por ardores que creíamos extintos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/edad-renovarnos-dejarnos-llevar-ardores-creiamos-extintos_1_13273027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7376e688-34ea-44df-ac9d-b87baebe81b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A cualquier edad podemos renovarnos y dejarnos llevar por ardores que creíamos extintos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La filósofa francesa Claire Marin reflexiona en su ensayo ‘Los comienzos’ sobre los nuevos inicios y la esperanza que se acostumbra a depositar en esos momentos vitales</p><p class="subtitle">El último rincón de pensar - Cristian Olivé, de defender las pantallas en el aula a alertar contra la IA: “Deja el aprendizaje en una situación letal”</p></div><p class="article-text">
        Un cuaderno en blanco, con las hojas a rayas; un sencillo l&aacute;piz amarillo, cl&aacute;sico, con la punta afilada. As&iacute; de sobria es la cubierta del ensayo <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/los-comienzos/9788433948700/A_634" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Los comienzos</em></a><em> </em>(2023; Anagrama, 2026, trad. &Aacute;lex Gibert), un libro en el que la doctora en Filosof&iacute;a Claire Marin (Par&iacute;s, 1974) explora un tema tan atemporal, universal, heterog&eacute;neo y relativo como el inicio, o, mejor dicho, el acto de iniciar. De la misma autora, la editorial ya public&oacute; <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/estar-en-su-lugar/9788433927231/A_612" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Estar en su lugar</em></a><em> </em>(2022), otro sugerente an&aacute;lisis en clave human&iacute;stica sobre un asunto que nos ata&ntilde;e a todos como son los espacios que habitamos.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s preciso emplear los verbos (<em>iniciar, comenzar, empezar, inaugurar, emprender, abrir, germinar</em>) porque lo que se propone Claire Marin no es tanto consignar c&eacute;lebres inicios de nada &mdash;un poco a la manera de lo que hizo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ultima-frase-libro-postumo-camila-caneque-reivindica-reflexiona-final-cosas_1_11401660.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camila Ca&ntilde;eque con los finales en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/ultima-frase-libro-postumo-camila-caneque-reivindica-reflexiona-final-cosas_1_11401660.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La &uacute;ltima frase</em></a> (La U&ntilde;a Rota, 2024)&mdash; como reflexionar sobre el hecho de comenzar. &iquest;Comenzar el qu&eacute;? Pueden ser tantas cosas: una novela, una conversaci&oacute;n, un viaje, un trabajo, un h&aacute;bito. No importa si es peque&ntilde;o o grande; el concepto tiene cabida en estas p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nacer: el primer comienzo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque, puestos a pensar en comienzos transformadores, de los que cambian la vida sin vuelta atr&aacute;s, es probable que ninguno supere el nacimiento de un hijo. En realidad, suma varios comienzos en uno: el del beb&eacute; que llega al mundo; el de quienes se convierten, a partir de ese momento, en padres, hermanos, abuelos, t&iacute;os; el del cuerpo de la madre, en una nueva etapa del ciclo reproductivo; y, claro, los comienzos que se suceder&aacute;n al lado de la criatura, su primera palabra, sus primeros pasos, sus primeras miradas al mundo.
    </p><p class="article-text">
        Es esa mirada asombrada del ni&ntilde;o que mira por primera vez, sin haber interiorizado a&uacute;n los convencionalismos sociales, la que trata de recuperar la autora, que empieza el texto (hermosa forma de comenzar) dirigi&eacute;ndose a su hija, todav&iacute;a muy peque&ntilde;a; de ah&iacute; parte esta meditaci&oacute;n, este aprendizaje que cristaliza en forma de cap&iacute;tulos breves que bucean en diferentes particularidades del acto de iniciar, vali&eacute;ndose tanto de observaciones de la vida cotidiana como de citas literarias e ideas filos&oacute;ficas, en un tono erudito y ameno a la vez que, m&aacute;s que ofrecer conclusiones, alienta a cada lector a hacerse preguntas.
    </p><p class="article-text">
        Preguntas, por ejemplo, sobre las maneras en las que algo puede comenzar: deliberada o improvisada, voluntaria o impuesta, repentina o esperada. A menudo los comienzos que marcan una existencia, bien porque se convierten en h&aacute;bitos, bien porque son explosivos como, valga la redundancia, una explosi&oacute;n que arrasa todo a su alrededor, irrumpen sin que uno sea del todo consciente de ellos, incluso sin que uno los quiera, los busque. Un despido, por ejemplo, que es un final que va seguido por unos inicios; o el libro que se tom&oacute; por azar y que al leerlo se revela inspirador; o conocer a alguien en un encuentro casual.
    </p><p class="article-text">
        Pero el mejor ejemplo es el del ni&ntilde;o: todos comenzamos a vivir sin ser conscientes de la proeza de la vida; crecemos, cambiamos, por dentro y por fuera, sin pararnos a meditar &mdash;al menos hasta que la memoria se conforma&mdash; sobre cada paso que damos, sobre cada cent&iacute;metro que se suma, cada letra que se memoriza, cada juego que se aprende o cada paisaje que se contempla por primera vez.
    </p><h2 class="article-text">El comienzo como esperanza</h2><p class="article-text">
        Es frecuente, aun as&iacute;, sobre todo en el comienzo de un a&ntilde;o nuevo o en septiembre, que se discurra mucho sobre la necesidad de nuevos comienzos, de aquello que cada uno se propone hacer o conseguir, que no obstante se parece sospechosamente a los deseos del vecino, del colega, del desconocido que lee sus comentarios tras la pantalla. Esto lleva a otra pregunta: &iquest;de d&oacute;nde surge el motor de un comienzo, esos empe&ntilde;os para emprender, para cambiar algo? &iquest;Puede un comienzo ser de veras <em>genuino</em>?
    </p><p class="article-text">
        Es normal, en cualquier caso, plantearse nuevos comienzos de forma consciente, por la esperanza que se deposita en ellos: la posibilidad de hacer real una vida imaginada, de convertirnos en la persona que nos gustar&iacute;a ser. Los comienzos, entonces, van ligados a la idea de esperanza, tan importante cuando uno no est&aacute; satisfecho con su empleo, con su vivienda o con su situaci&oacute;n personal. Tambi&eacute;n van unidos a la emoci&oacute;n: comenzar la afici&oacute;n tantas veces postergada o aceptar una invitaci&oacute;n con la que no se contaba pueden encender la llama de las rutinas mon&oacute;tonas. En tales casos, la novedad se recibe como un placer, como algo de lo que se espera disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        La autora lo compara con la escritura: tambi&eacute;n se ha escrito mucho sobre los comienzos de libros, fuentes de inspiraci&oacute;n y consejos para empezar un manuscrito. Como sucede con la vida, lo que llegar&aacute; en la p&aacute;gina siguiente es impredecible; incluso el escritor m&aacute;s organizado y planificador no puede anticipar las palabras exactas con las que narrar&aacute; la escena que ha previsto en su escaleta. Escribir siempre implica incertidumbre; la idea que se tiene en mente nunca ser&aacute; id&eacute;ntica al resultado. Y esto no es malo <em>per se</em>: hay una parte de aventurarse, de jugar, de ensayar, de tomar riesgo en cada acci&oacute;n emprendida. No existe el fracaso si, al menos, se ha tenido la valent&iacute;a de atreverse a hacerlo. De cambiar.
    </p><p class="article-text">
        La palabra escrita tambi&eacute;n provoca tantos inicios como lectores suscita; y los lectores, al elegir qu&eacute; libro o art&iacute;culo van a leer, depositan una expectativa, que puede cumplirse, no cumplirse o, por qu&eacute; no, sorprender. Esos inicios son otra promesa de placer: la decisi&oacute;n de qu&eacute; leer y lo que la acompa&ntilde;a (el comentario de la contracubierta, la recomendaci&oacute;n de un librero, la experiencia previa con un escritor que nos gusta) puede llegar a ser tan placentera como la lectura misma. Cada novela, adem&aacute;s, es una inyecci&oacute;n de novedad, de posibilidades infinitas en una vida corriente: la oportunidad de zarpar en un barco del siglo XIX, de vivir el primer amor cuando ya se peinan canas, de conocer la barbarie de los campos de concentraci&oacute;n, de re&iacute;r por enredos y casualidades imposibles.
    </p><h2 class="article-text">Comienzos interiores y comienzos compartidos</h2><p class="article-text">
        Claire Marin define la vida como una suma de repeticiones o h&aacute;bitos en la que de vez en cuando se producen imprevistos en forma de nuevos comienzos. La importancia que les damos al echar la vista atr&aacute;s no tiene por qu&eacute; coincidir con la que se les dio (si es que se les dio) en su d&iacute;a; y en ocasiones el comienzo no se distingue por fuera, porque se trata de una decisi&oacute;n, de una especie de revelaci&oacute;n interior que tardar&aacute; en mostrarse, como la semilla que germina bajo tierra pero a&uacute;n tardar&aacute; en asomar sus brotes a la superficie.
    </p><p class="article-text">
        Hay comienzos dolorosos: una enfermedad (tambi&eacute;n la enfermedad de un ser querido), una p&eacute;rdida, determinados cambios incontrolables en el cuerpo, sufrir un accidente, ser v&iacute;ctimas de una tragedia colectiva, ser testigos de una declaraci&oacute;n de guerra. La autora sostiene que, ante el devenir del tiempo, m&aacute;s que <em>recuperarnos</em>, nos convertimos en alguien nuevo, tanto en un sentido casi literal, por la renovaci&oacute;n celular, como por el proceso de madurar o de cambiar de ideas. Y uno no tiene por qu&eacute; estar solo ante el comienzo: ante ciertos sucesos, se comparte el miedo, la incertidumbre, el dolor.
    </p><p class="article-text">
        La autora no se olvida del amor, del inicio del amor, unos instantes inconscientes a los que resulta imposible regresar m&aacute;s que con la memoria (y sus trampas). El amor, tanto el de la madre por su beb&eacute;, &uacute;nico, que el hijo no reencontrar&aacute; jam&aacute;s, como el amor rom&aacute;ntico, con la imposibilidad de especificar qu&eacute;, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo se despert&oacute; una atracci&oacute;n, un sentimiento.
    </p><p class="article-text">
        Cita a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/making-of-nobel-literatura-annie-ernaux-dialogo-interminable_1_12562836.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Annie Ernaux</a> para ahondar en el concepto de &ldquo;estar en la primera vez de las cosas&rdquo;: uno no puede revivir una inicio, pero s&iacute; puede vivirlo como repetici&oacute;n cuando es alguien pr&oacute;ximo quien lo experimenta. Para Ernaux, un amante joven. Para la autora, la hija. Para un maestro, cada inicio de curso, cada nueva clase. Formar parte de los comienzos de otros, incluso colaborar en ellos, es otra forma de renovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A veces se comienza en el medio (<em>in medias res</em>, por su denominaci&oacute;n literaria): en el medio de la lecci&oacute;n, para el alumno que ha estudiado por su cuenta; de la vivienda que se adquiere medio amueblada; de la serie de la que ya se han emitido un par de cap&iacute;tulos cuando se empieza a verla. O, lo m&aacute;s extremo, todas las vidas que existieron antes de uno, en ese universo imposible de concebir; cada ser vivo no deja de ser parte del gran ciclo.
    </p><h2 class="article-text">La sorpresa en la era del algoritmo</h2><p class="article-text">
        Este estimulante ensayo invita en &uacute;ltima instancia a interrogarnos por el presente: &iquest;cabe lo inesperado en un mundo tan controlado (y no siempre por nosotros mismos)? &iquest;Existe la sorpresa en la era del algoritmo, la novedad en el sistema capitalista? Sea como sea, el registro de Claire Marin, como buena profesora, suscita m&aacute;s iniciativa que pesimismo o conformismo. Porque, al convertirse en madre, redescubre la importancia del juego en el camino del aprendizaje: para enfrentarse al miedo al fracaso, nada mejor que recordar los balbuceos ininteligibles o las m&uacute;ltiples ca&iacute;das de cuando nos inici&aacute;bamos en la vida.
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o se equivoca, tropieza, pero lo vuelve a intentar; a&uacute;n no tiene memoria del da&ntilde;o El adulto s&iacute;, pero est&aacute; en las manos de cada uno mantenerse en lo previsible u optar por el riesgo. A veces nos sentiremos impostores, pero con perseverancia (lo que en ingl&eacute;s se conoce como <em>fake it until you make it</em>: finge hasta hacerlo real), sin rendirse ante los contratiempos, se puede construir una identidad, s&iacute;, nueva: &ldquo;A cualquier edad podemos renovarnos y dejarnos llevar por ardores que cre&iacute;amos extintos&rdquo;. De nosotros depende. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/edad-renovarnos-dejarnos-llevar-ardores-creiamos-extintos_1_13273027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A cualquier edad podemos renovarnos y dejarnos llevar por ardores que creíamos extintos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Filosofía,Humanismo,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-valdes-ultraderecha-canalizando-malestar-hombres-jovenes-discursos-antifeministas_1_13261190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb7aa6a0-a08e-4d9a-a7e5-cb46aa1813fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora explora en su nuevo ensayo ('Auge: género, juventud y extrema derecha') la necesidad de hacer un diagnóstico feminista y de clase al malestar contemporáneo de los hombres jóvenes, en lugar de comprar el discurso simplista de la ultraderecha</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y chavales se conviertan en ‘hombres de verdad’</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una idea ha comenzado a repetirse con insistencia en titulares, tertulias, estudios y ficciones audiovisuales: los hombres j&oacute;venes se est&aacute;n acercando a la extrema derecha y el feminismo tendr&iacute;a algo que ver con ese desplazamiento. La afirmaci&oacute;n, formulada muchas veces en t&eacute;rminos alarmistas, ha servido para instalar la idea de que la juventud masculina ha sido capturada por <a href="https://www.eldiario.es/era/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-chavales-conviertan-hombres_1_13115686.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la manosfera</a>, el antifeminismo y los discursos reaccionarios.
    </p><p class="article-text">
        Alicia Vald&eacute;s no niega que exista un malestar entre los hombres j&oacute;venes, pero lo que s&iacute; discute es el diagn&oacute;stico que se est&aacute; haciendo de ello. En <em>Auge. G&eacute;nero, juventud y extrema derecha </em>(Debate, 2026), la autora propone desplazar la pregunta: en lugar de asumir que el malestar masculino procede de los avances feministas, habr&iacute;a que mirar hacia un sistema econ&oacute;mico en crisis que ha roto muchas de las promesas sobre las que se construy&oacute; la masculinidad tradicional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que la ret&oacute;rica y el marco narrativo que se est&aacute; instalando es muy alarmista&rdquo;, explica Vald&eacute;s, que ha trabajado con j&oacute;venes en espacios de atenci&oacute;n e intervenci&oacute;n social. Esa experiencia, cuenta, fue una de las razones que la empuj&oacute; a escribir el ensayo<strong>. </strong>&ldquo;Quienes trabajamos en educaci&oacute;n con j&oacute;venes, o quienes trabajamos en el tercer sector con j&oacute;venes, creo que vemos una heterogeneidad mucho mayor que la que queda reflejada en los discursos p&uacute;blicos actuales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El malestar no viene del feminismo</h2><p class="article-text">
        Uno de los puntos de partida del ensayo es el se&ntilde;alamiento de dos supuestos culpables del auge reaccionario: los hombres j&oacute;venes y las feministas. Vald&eacute;s sit&uacute;a un momento clave en enero de 2024, cuando empezaron a circular con fuerza estudios y an&aacute;lisis sobre una nueva brecha ideol&oacute;gica de g&eacute;nero. Desde entonces, una parte del debate p&uacute;blico ha tendido a presentar a los hombres j&oacute;venes como sujetos especialmente proclives al antifeminismo.
    </p><p class="article-text">
        Para la autora, el problema no est&aacute; en observar ese fen&oacute;meno, sino el lugar desde el que se est&aacute; explicando.<strong> </strong>&ldquo;Es verdad que existe un malestar entre los j&oacute;venes. Pero, &iquest;qui&eacute;n est&aacute; canalizando ese malestar?<strong> </strong>La extrema derecha est&aacute; sabiendo dar una especie de justificaci&oacute;n a ese malestar al culpar a las feministas, y es el marco que no debemos comprar desde las izquierdas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vald&eacute;s insiste en que aceptar ese marco supone una trampa pol&iacute;tica. Si se asume que el malestar masculino nace de los avances feministas, entonces cualquier intento de atender ese malestar parece una concesi&oacute;n al antifeminismo. Su propuesta es otra: reconocer que existe, pero disputarle la explicaci&oacute;n a la extrema derecha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La extrema derecha está sabiendo dar una especie de justificación a ese malestar al culpar a las feministas, y es el marco que no debemos comprar desde las izquierdas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ese malestar masculino proviene de un sistema econ&oacute;mico que est&aacute; en crisis y que, efectivamente, est&aacute; haciendo que todas las que est&aacute;bamos mal, estemos peor, y que muchas personas que antes no estaban mal, empiecen a estarlo&rdquo;. Esa es, probablemente, una de las ideas centrales del ensayo: el feminismo no es la causa del malestar masculino, pero s&iacute; puede ser una herramienta para interpretarlo de otro modo.
    </p><h2 class="article-text">El papel de los medios en la alarma generacional</h2><p class="article-text">
        Otro de los puntos fundamentales que pone Vald&eacute;s sobre la mesa es c&oacute;mo la conversaci&oacute;n sobre juventud y extrema derecha no se ha construido en el vac&iacute;o, sino que ha sido alimentada por estudios, titulares, programas de televisi&oacute;n, columnas de opini&oacute;n y productos culturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, el papel del periodismo no solo est&aacute; siendo informar sobre el auge de la extrema derecha, sino que tambi&eacute;n est&aacute; participando en las condiciones que hacen posible su espectacularizaci&oacute;n. &ldquo;Los medios de comunicaci&oacute;n se est&aacute;n eximiendo de la responsabilidad que tienen con respecto a los fen&oacute;menos pol&iacute;ticos que ocurren&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma una crisis m&aacute;s amplia de la profesi&oacute;n. &ldquo;Nos encontramos ante una hiperespectacularizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica&rdquo;, apunta. &ldquo;Y la estamos viendo a trav&eacute;s de los titulares <em>clickbaiteros</em>, porque esta crisis del periodismo tiene tambi&eacute;n una crisis econ&oacute;mica detr&aacute;s. Si los medios de comunicaci&oacute;n se mantienen, en muchas ocasiones, en base a los anuncios y los clics que reciben en su web, saben que van a recibir m&aacute;s dinero si el titular es alarmista, sensacionalista o si deja espacio al error y entonces la gente acaba clicando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, &iquest;por qu&eacute; interesa tanto saber qui&eacute;n se encuentra detr&aacute;s de este fen&oacute;meno? &ldquo;Creo que, por un lado, hay una especie de sadismo de poder machacar al otro y, por otro lado, tambi&eacute;n hay un efecto narcisista de decir &lsquo;yo no he sido&rsquo; y as&iacute; sentirnos mejor los unos con los otros&rdquo;, explica Vald&eacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos considerado que el auge de la extrema derecha viene por parte de los jóvenes, en lugar de plantear que viene por parte de los adultos que forman parte de ello, o por parte de los medios de comunicación que le han dado voz, o por personas adultas que tienen posibilidad de voto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este se&ntilde;alamiento, adem&aacute;s, parecemos desviar la atenci&oacute;n de otro lugar. &ldquo;Hemos considerado que el auge de la extrema derecha viene por parte de los j&oacute;venes, en lugar de plantear que el auge de la extrema derecha viene por parte de los adultos que forman parte de esa extrema derecha, o por parte de los medios de comunicaci&oacute;n que han dado voz a la extrema derecha, o por personas adultas que tienen posibilidad de voto<strong> </strong>y que llevan votando a Vox desde 2018, cuando irrumpe en el Parlamento andaluz&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;De qu&eacute; hablamos cuando hablamos de juventud?</h2><p class="article-text">
        Otro de los elementos que atraviesa <em>Auge</em> es la propia categor&iacute;a de juventud. &iquest;Tiene sentido hablar de &ldquo;los j&oacute;venes&rdquo; como si constituyeran un bloque homog&eacute;neo? &iquest;Qu&eacute; queda fuera cuando se agrupan experiencias tan distintas bajo un mismo marcador de edad?
    </p><p class="article-text">
        Vald&eacute;s no busca dar una &uacute;nica respuesta, pero sospecha que muchas veces, cuando se habla de juventud, en realidad se est&aacute; hablando de precariedad. &ldquo;A m&iacute; me parece interesante plantear la cuesti&oacute;n de a qu&eacute; estamos llamando j&oacute;venes&rdquo;, asegura. &ldquo;Mi experiencia laboral ha sido sobre todo como investigadora, y una cosa que me llama la atenci&oacute;n es que con 30 a&ntilde;os todav&iacute;a me consideraban una investigadora joven, igual que ahora con casi 34 sigo siendo una escritora joven&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa extensi&oacute;n permanente de la juventud no le parece casual.<strong> </strong>&ldquo;En muchos casos, cuando estamos hablando de juventud, estamos hablando de precariedad&rdquo;, sostiene. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La esperanza de vida se alarga, pero no se alarga el tiempo que vamos a estar en buenas condiciones econ&oacute;micas. Lo que se alarga es un periodo de pobreza que se entiende como normal dentro de esta especie de orden cronol&oacute;gico capitalista que gobierna la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la misma forma, el propio concepto de precariedad tambi&eacute;n corre el riesgo de suavizar realidades m&aacute;s duras. &ldquo;Creo que, durante mucho tiempo, hablar de precariedad fue muy interesante, porque nos permit&iacute;a hacer an&aacute;lisis m&aacute;s espec&iacute;ficos sobre determinados sectores poblacionales a nivel socioecon&oacute;mico, pero creo que llega un momento en el que el concepto de precariedad est&aacute; empezando a comerse la idea de sectores m&aacute;s empobrecidos. Hay gente que no es precaria, sino que es pobre&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La ca&iacute;da de la categor&iacute;a Hombre</h2><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo pol&iacute;tico de <em>Auge</em> aparece cuando Vald&eacute;s analiza la crisis de ciertos arquetipos masculinos, especialmente aquel que ella denomina PPP (Protector, Proveedor y Procreador), como una analog&iacute;a al perro potencialmente peligroso. Durante d&eacute;cadas, el capitalismo sostuvo esta figura concreta de hombre, como un modelo inseparable de la divisi&oacute;n sexual del trabajo y de la pareja heterosexual cl&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde los feminismos y la teor&iacute;a queer nos empezamos a cargar todo lo que entra dentro de la categor&iacute;a Mujer, y hemos empezado generar nuevas maneras de ser desde un punto de vista de la emancipaci&oacute;n y de la liberaci&oacute;n. Pero todav&iacute;a no se ha hecho el mismo trabajo con la categor&iacute;a Hombre&rdquo;, explica. El resultado es que muchos j&oacute;venes se encuentran con un modelo tradicional que ya no funciona, pero sin alternativas suficientemente deseables o disponibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese derrumbe, adem&aacute;s, no afecta a todos por igual. Vald&eacute;s subraya la importancia de la dimensi&oacute;n de clase: &ldquo;Hay muchos hombres de clase obrera que ya no encajan en ese PPP&rdquo;. Y si el capitalismo ya no garantiza a muchos hombres el lugar que les hab&iacute;a prometido, la extrema derecha les ofrece una explicaci&oacute;n desde el antifeminismo, y algunos gur&uacute;s digitales les venden una salida individualista.<strong> </strong>&ldquo;Ahora ser Hombre no es esa idea del hombre obrero, sino que es <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la idea del hombre emprendedor</a>. Ah&iacute; entran los <em>manfluencers</em>, es decir, el ser due&ntilde;o de ti mismo, ser jefe de ti mismo, los <em>burpees</em>, los <a href="https://www.eldiario.es/era/pavel-durov-telegram-hombres-de-alto-valor_1_11619601.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hombres de alto valor,</a> la <em>red pill,</em> etc.&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora ser Hombre no es esa idea del hombre obrero, sino que es la idea del hombre emprendedor. Ahí entran los &#039;manfluencers&#039;: el ser dueño de ti mismo, ser jefe de ti mismo, los burpees, los hombres de alto valor, la red pill, etc.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a ese escenario, Vald&eacute;s propone algo que puede resultar inc&oacute;modo: entrar en la conversaci&oacute;n sobre la masculinidad. No para recentrar a los hombres ni para desplazar las luchas feministas, sino para impedir que la extrema derecha sea la &uacute;nica que ofrezca respuestas. &ldquo;Hay que empezar a hacer un buen diagn&oacute;stico feminista y de clase a lo que est&aacute; sucediendo, y ah&iacute; tenemos que ser capaces de ofrecer caminos e itinerarios alternativos sobre qu&eacute; es &lsquo;ser hombre&rsquo;, pero tambi&eacute;n sobre qu&eacute; es ser hombre heterosexual y qu&eacute; es ser un hombre al que le gusta f&uacute;tbol, etc.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El reto, para ella, consiste en no dejar que el reconocimiento del malestar masculino sea capturado por la derecha<strong>. </strong>&ldquo;Hemos ca&iacute;do tanto en la ret&oacute;rica de la extrema derecha de que el agravio al hombre es culpa de la mujer feminista, que ya no somos capaces de reconocer el agravio masculino. Y no, lo que le est&aacute; pasando al hombre en t&eacute;rminos de negatividad es culpa del capitalismo, no del feminismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n debe hacer pedagog&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        La pregunta final es inevitable: si es necesario construir modelos alternativos para los hombres j&oacute;venes, &iquest;sobre qui&eacute;n recae esta tarea? Vald&eacute;s reconoce el cansancio de muchas feministas ante la exigencia permanente de pedagog&iacute;a. &ldquo;Yo entiendo que hay un cansancio y un hast&iacute;o por parte de quienes llevamos muchos a&ntilde;os poniendo el cuerpo en la elaboraci&oacute;n y en la difusi&oacute;n de una narrativa feminista. Sufrimos acoso, sufrimos violencias y llega un momento en el que, obviamente, tienes que poner una serie de l&iacute;mites o limitar los espacios en los que participas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No todas las feministas tienen por qu&eacute; asumir esa tarea. &ldquo;Entiendo que haya compa&ntilde;eras que no lo quieran hacer, pero para m&iacute; lo relevante es darnos cuenta de que esto se tiene que hacer&rdquo;, asegura. &ldquo;Los chavales j&oacute;venes necesitan el feminismo y nosotros tenemos que conseguir hacer un feminismo que llegue a ellos&rdquo;, afirma. Para Vald&eacute;s, renunciar a disputar esa conversaci&oacute;n ser&iacute;a asumir que un adolescente ya est&aacute; perdido antes de tiempo. Y eso, dice, entra en contradicci&oacute;n con la propia idea de activismo. &ldquo;No podemos pensar que es imposible cambiar a un chaval de 15 a&ntilde;os. El activismo tiene que partir de la idea de que las cosas pueden cambiar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/alicia-valdes-ultraderecha-canalizando-malestar-hombres-jovenes-discursos-antifeministas_1_13261190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ultraderecha,Jóvenes,Ensayos,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sara Torres reivindica en Extremadura “desheterosexualizar” el deseo frente a las normas impuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/sara-torres-reivindica-extremadura-desheterosexualizar-deseo-frente-normas-impuestas_1_13251579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d4d9ecf-69a4-46f4-97b8-e15df0fa8ee8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sara Torres reivindica en Extremadura “desheterosexualizar” el deseo frente a las normas impuestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora asturiana llena la librería de La Puerta de Tannhäuser, tanto de Cáceres como de Plasencia, con el ensayo ‘El pensamiento erótico’, que invita a replantearse el deseo y reivindica la dulzura como inteligencia política
</p><p class="subtitle">Sara Torres, escritora: “Yo no quiero ni seguidoras ni fans, quiero lectoras y amigas”</p></div><p class="article-text">
        La librer&iacute;a La Puerta de Tannh&auml;user, tanto en C&aacute;ceres como en Plasencia, encontr&oacute; esta semana una nueva resonancia en la palabra de Sara Torres. La autora (Gij&oacute;n, 1991) present&oacute; su &uacute;ltimo ensayo,<em> El pensamiento er&oacute;tico</em>, en un encuentro que casi desbord&oacute; el aforo y que se convirti&oacute; no solo en una presentaci&oacute;n literaria, sino en una conversaci&oacute;n abierta sobre el deseo, la norma y las posibilidades de vida.
    </p><p class="article-text">
        El acto reuni&oacute; a lectoras (sobre todo) y lectores que buscaban dialogar con una obra que cuestiona los l&iacute;mites impuestos y propone pensar el erotismo como una forma de conocimiento y de existencia. La intervenci&oacute;n de Torres transform&oacute; la cita en un espacio de reflexi&oacute;n colectiva donde se abordaron las tensiones entre deseo y mandato social, as&iacute; como las formas de imaginar &ldquo;vidas m&aacute;s habitables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Torres, una de las voces m&aacute;s influyentes de la literatura contempor&aacute;nea en espa&ntilde;ol, llega a este libro tras el impacto de &lsquo;Lo que hay&rsquo; (2022) y la consolidaci&oacute;n de &lsquo;La seducci&oacute;n&rsquo; (2024), dando ahora un giro hacia la teor&iacute;a cr&iacute;tica sin abandonar su anclaje en lo vivencial. &ldquo;La teor&iacute;a me interesa cuando responde a preguntas sobre c&oacute;mo vivir&rdquo;, explic&oacute;. &ldquo;No como una raz&oacute;n abstracta o iluminadora, sino como un saber inmediato: c&oacute;mo vivir siendo un cuerpo, c&oacute;mo vivir con otras, c&oacute;mo entender la violencia o por qu&eacute; ocurre&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Pensar el deseo como fuga</h2><p class="article-text">
        Durante el encuentro, Torres insisti&oacute; en que <em>El pensamiento er&oacute;tico</em> no es una ideolog&iacute;a, sino una pr&aacute;ctica: &ldquo;una forma de pensar y de hacer en fuga&rdquo;. En di&aacute;logo con la tradici&oacute;n de Monique Wittig, cuestion&oacute; lo que denomina la &ldquo;fantas&iacute;a hetero-real&rdquo;, un sistema que impone una estructura binaria y complementaria que organiza tanto los cuerpos como el deseo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hacen falta muchas amantes trabajando a la vez para desheterosexualizar el mundo&rdquo;, afirm&oacute;, en una de las ideas centrales de su intervenci&oacute;n. La figura de la amante, explic&oacute;, no remite &uacute;nicamente a lo rom&aacute;ntico o sexual, sino a una posici&oacute;n &eacute;tica: la de un cuerpo que se relaciona desde el cuidado, la reciprocidad y el deseo de dar, frente a una l&oacute;gica de consumo.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, reivindic&oacute; la &ldquo;dulzura&rdquo; como una forma de inteligencia pol&iacute;tica: &ldquo;una inteligencia de acogida&rdquo; capaz de oponerse a lo que denomin&oacute; &ldquo;cuerpo fascista&rdquo;, entendido como aquel que ha sido desensibilizado para responder &uacute;nicamente a la productividad y al poder.
    </p><h2 class="article-text">La construcci&oacute;n del deseo</h2><p class="article-text">
        Uno de los momentos clave del encuentro lleg&oacute; al abordar c&oacute;mo se construye el deseo, especialmente en relaci&oacute;n con otras mujeres. Torres cuestion&oacute; la idea de la orientaci&oacute;n como algo fijo: &ldquo;Es como un carn&eacute; que te dan al nacer&rdquo;, ironiz&oacute;, se&ntilde;alando c&oacute;mo muchas mujeres han sido socializadas dentro de una heterosexualidad asumida m&aacute;s que elegida.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, desarroll&oacute; una de sus tesis clave: el deseo no es solo una pulsi&oacute;n interna, sino que depende de los imaginarios disponibles. &ldquo;El deseo se genera en contacto con repertorios de lo posible&rdquo;, explic&oacute;. Por eso, la falta de representaci&oacute;n de las relaciones entre mujeres ha operado siempre como una forma de limitaci&oacute;n: &ldquo;Se ha pensado muchas veces como una nada, como si entre dos cuerpos de mujeres no pudiera ocurrir nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa &ldquo;nada&rdquo;, su escritura propone mostrar la abundancia: &ldquo;Tenemos una potencia de amor enorme. Si solo nos dejan amar a una opci&oacute;n, volcamos toda esa fuerza ah&iacute;, aunque sea a calzador al principio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, relat&oacute; c&oacute;mo muchas lectoras le trasladan una experiencia com&uacute;n: descubrir, a trav&eacute;s de sus textos, posibilidades de deseo que no hab&iacute;an contemplado. &ldquo;Personas que pensaban que no hab&iacute;a nada, de repente encuentran algo, y eso abre una emoci&oacute;n muy fuerte&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">Escritura y experiencia</h2><p class="article-text">
        Torres inisiti&oacute; en que su escritura no parte de la abstracci&oacute;n, sino de la experiencia: &ldquo;Nunca he escrito sobre algo que no haya llegado antes a la vida&rdquo;. En su caso, esa relaci&oacute;n con el deseo nace de una biograf&iacute;a marcada por un contexto conservador y religioso, donde esa pregunta &mdash;c&oacute;mo desear y c&oacute;mo vivir&mdash; se formulaba en silencio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una pregunta de supervivencia&rdquo;, afirm&oacute;. &ldquo;Porque incluso cuando vives en la diferencia, arrastras la norma que te ense&ntilde;aron. La reciclas constantemente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa tensi&oacute;n entre norma y disidencia, entre experiencia y lenguaje, atraviesa toda su obra, desde sus primeros poemarios hasta sus novelas y ensayos. Su objetivo, explic&oacute;, ha sido siempre el mismo: &ldquo;crear lenguaje donde hab&iacute;a silencio&rdquo;, especialmente en torno a experiencias que han quedado fuera del relato dominante.
    </p><h2 class="article-text">Contra el sentido com&uacute;n</h2><p class="article-text">
        La autora tambi&eacute;n cuestion&oacute; el papel del &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; como mecanismo de control: &ldquo;El sentido com&uacute;n no es neutro, se construye para que la sociedad se repita a s&iacute; misma y nada cambie demasiado&rdquo;. Por eso, considera que cualquier reflexi&oacute;n compleja sobre el deseo queda fuera de ese marco.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y por esto: El ensayo es una herramienta para operar sobre lo que hay&rdquo;, defendi&oacute;, insistiendo en la necesidad de pensar desde la vida y no al margen de ella.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro concluy&oacute; con una idea que sintetiza su propuesta: el deseo no como carencia ni fracaso, sino como potencia. &ldquo;El deseo no fracasa, se intensifica&rdquo;, afirm&oacute;, dejando en el aire una invitaci&oacute;n a pensar lo er&oacute;tico no como un &aacute;mbito privado o marginal, sino como una herramienta pol&iacute;tica capaz de transformar la vida y las relaciones humanas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Moreno Quintanilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/cultura/sara-torres-reivindica-extremadura-desheterosexualizar-deseo-frente-normas-impuestas_1_13251579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 08:21:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sara Torres reivindica en Extremadura “desheterosexualizar” el deseo frente a las normas impuestas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Ensayos,Amor,Sexualidad,Cáceres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17a73eef-62c7-4d89-af29-c3f8c1dac384_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la &quot;espiritualidad líquida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su primer libro, ‘Espiritualidad líquida. Misticismo pop en la era del yo’ (Debate), la periodista analiza el 'boom' contemporáneo del horóscopo, las pseudoterapias y el 'wellness' espiritual desde una mirada crítica, íntima y nada condescendiente</p><p class="subtitle">“¡Todo lo que te han contado es mentira!”: cómo ciertas corrientes del bienestar conectan con la conspiranoia</p></div><p class="article-text">
        Marta Sader llevaba a&ntilde;os viviendo en un pueblo del sur de Espa&ntilde;a, en plena naturaleza, cuando comenz&oacute; a llevar a su hijo al colegio. All&iacute;, de manera casi inevitable, comenz&oacute; a estrechar lazos con los padres de los otros ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ellos compart&iacute;a much&iacute;simas cosas, se sinti&oacute; como en casa, pero pronto se dio cuenta de que tambi&eacute;n ten&iacute;an enormes diferencias. &ldquo;Me dec&iacute;an cosas con total naturalidad que a m&iacute; me parec&iacute;an de otro planeta&rdquo;, recuerda. El momento decisivo lleg&oacute; durante una fiesta. Una pareja le explic&oacute; que, si su hija enfermaba, no la llevar&iacute;an al m&eacute;dico porque ellos cre&iacute;an en la Nueva Medicina Germ&aacute;nica, una pseudoterapia que sostiene que las enfermedades se originan en conflictos emocionales no resueltos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero, &iquest;qu&eacute; conflicto iba a tener su hija, si apenas acababa de cumplir tres a&ntilde;os?&rdquo;, afirma sorprendida. &ldquo;Ellos me dec&iacute;an que quiz&aacute; el conflicto no era suyo, sino de un antepasado que se podr&iacute;a haber reencarnado en ella. Me fui a casa pensando: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede ser posible?&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella pregunta termin&oacute; convirti&eacute;ndose, tras a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/616732-libro-espiritualidad-liquida-9791387904142?srsltid=AfmBOor9Zf8M9oqjGvzPen3L0nxVuIcfoCJa-78ucE_XhdrXhNAxma-t" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Espiritualidad l&iacute;quida. Misticismo pop en la era del yo</em></a><em> </em>(Debate, 2026), un ensayo que explora el auge del esoterismo pop, las pseudoterapias y las nuevas formas de misticismo contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sader no escribe ni como creyente ni como conversa. Tampoco como cr&iacute;tica. Se define como una persona profundamente esc&eacute;ptica, formada en el pensamiento racional y muy preocupada por entender c&oacute;mo construimos nuestras creencias. Lo que le interesaba al escribir su libro no era ridiculizar a quienes creen, sino entender por qu&eacute; personas inteligentes, sensibles y cultas terminan confiando en discursos m&aacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; la gran pregunta era por qu&eacute; ellas creen y yo no&rdquo;, apunta. &ldquo;Porque mis amigas son personas incre&iacute;bles: listas, sensibles, amables. Yo no pod&iacute;a reducir aquello a que fueran ingenuas o tontas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una espiritualidad expr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Pronto surgi&oacute; el concepto que da t&iacute;tulo al libro. Para Sader, la espiritualidad l&iacute;quida es una versi&oacute;n contempor&aacute;nea, flexible y consumible de la b&uacute;squeda espiritual tradicional. &ldquo;La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicaci&oacute;n, introspecci&oacute;n y b&uacute;squeda de sentido&rdquo;, dice. &ldquo;La espiritualidad l&iacute;quida, en cambio, te promete soluciones r&aacute;pidas. Sanar tu linaje femenino en un cursillo de tres d&iacute;as o curarte de un complejo trauma con tu padre mediante una &lsquo;cirug&iacute;a astral&rsquo; realizada con la energ&iacute;a de los &aacute;ngeles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicación, introspección y búsqueda de sentido. La espiritualidad líquida, en cambio, te promete soluciones rápidas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora compara la espiritualidad l&iacute;quida con ciertos discursos de la autoayuda contempor&aacute;nea. &ldquo;Te da respuestas inmediatas a problemas complejos&rdquo;, resume. &ldquo;Y adem&aacute;s lo hace de una manera comod&iacute;sima&rdquo;. No exige compromiso profundo ni pertenencia estable. Se puede entrar y salir de ella f&aacute;cilmente, puedes mezclar astrolog&iacute;a, tarot, terapias energ&eacute;ticas, manifestaci&oacute;n, chamanismo o discursos pseudocient&iacute;ficos sin necesidad de construir un sistema coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo explicar su &eacute;xito en los &uacute;ltimos a&ntilde;os? En opini&oacute;n de Sader, no puede explicarse &uacute;nicamente desde la ignorancia, sino que en el centro del fen&oacute;meno detecta necesidades emocionales reales y humanas. &ldquo;Todos las tenemos&rdquo;, afirma. &ldquo;Necesitamos que nos vean, sentir que pertenecemos a algo, que nuestra vida tiene sentido. Tambi&eacute;n cierta necesidad de trascendencia. Pero en el mundo capitalista en el que vivimos no hay espacio para eso. Cuando &eacute;ramos cazadores-recolectores y nos sent&aacute;bamos alrededor del fuego, se contaban historias compartidas que daban forma al grupo, a su pasado y a su futuro. Todo eso ya no existe y algo ten&iacute;a que ocupar ese lugar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El capitalismo tambi&eacute;n vende consuelo</h2><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que el capitalismo, siempre atento a hacer negocio, ha aprendido a convertir incluso esa b&uacute;squeda espiritual en un producto de consumo. &ldquo;El capitalismo ha absorbido esas necesidades y las vende en forma de espiritualidad l&iacute;quida&rdquo;, sostiene. &ldquo;Eso no significa que todas las personas que trabajan en este mundo sean estafadoras. Mucha gente cree sinceramente en lo que hace y quiere ayudar a los dem&aacute;s, pero tambi&eacute;n necesitan ganar dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La periodista tambi&eacute;n se&ntilde;ala que hay muchos que simplemente explotan un mercado muy rentable. &ldquo;Una aplicaci&oacute;n de astrolog&iacute;a probablemente est&aacute; desarrollada por gente que ni siquiera cree en la astrolog&iacute;a&rdquo;, apunta. &ldquo;Lo mismo pasa con parte de la industria del <em>wellness</em>. Probablemente Gwyneth Paltrow no ha probado ni se cree todo lo que vende su marca. En ese caso, es simplemente un negocio&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad. El problema es que cuando fracasas, la culpa también recae únicamente sobre ti</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A la vez, la autora se&ntilde;ala en su ensayo c&oacute;mo estos discursos encajan con la l&oacute;gica neoliberal contempor&aacute;nea, en el sentido de que muchas de estas corrientes trasladan toda la responsabilidad al individuo. Si uno fracasa, enferma o no alcanza sus objetivos, el problema est&aacute; en c&oacute;mo vibra, en que no ha manifestado suficiente o en la energ&iacute;a que proyecta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero no todo depende de uno mismo&rdquo;, subraya la autora. &ldquo;Llegas o no llegas a fin de mes por muchos motivos, desde luego no porque no hayas manifestado suficiente. Influye el lugar donde has nacido, las oportunidades que has tenido o el contexto hist&oacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos relatos siguen resultando seductores porque ofrecen una ilusi&oacute;n de control que, en realidad, no es real. &ldquo;Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad&rdquo;, explica. &ldquo;El problema es que cuando fracasas, la culpa tambi&eacute;n recae &uacute;nicamente sobre ti&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hor&oacute;scopo como identidad</h2><p class="article-text">
        El libro dedica un amplio espacio a uno de los fen&oacute;menos relacionados con el esoterismo que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha gozado de m&aacute;s fama: el&nbsp;hor&oacute;scopo. Para la autora, internet y las redes sociales han sido decisivos para su enorme expansi&oacute;n. &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca de explicaciones r&aacute;pidas y simplificadas&rdquo;, explica. &ldquo;Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una p&iacute;ldora f&aacute;cil de consumir en un minuto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y la astrolog&iacute;a encaja perfectamente en ese ecosistema porque ofrece una identidad instant&aacute;nea. &ldquo;Dices &lsquo;soy Acuario&rsquo; y autom&aacute;ticamente ya hay una narrativa construida sobre qui&eacute;n eres&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;El hor&oacute;scopo proporciona una explicaci&oacute;n r&aacute;pida de tu personalidad y adem&aacute;s te integra dentro de un grupo, tu signo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que durante la epidemia de Covid-19 todos estuvi&eacute;ramos buscando un sentido a nuestras vidas, influy&oacute; mucho en su expansi&oacute;n: &ldquo;La pandemia fue la tormenta perfecta para el <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-normalizado-creer-horoscopo_1_10287956.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auge del hor&oacute;scopo</a>&rdquo;, asegura. &ldquo;La gente ten&iacute;a tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pandemia fue la tormenta perfecta para el auge del horóscopo. La gente tenía tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La espiritualidad como refugio</h2><p class="article-text">
        Otra de las cuestiones centrales del ensayo es la relaci&oacute;n entre espiritualidad y g&eacute;nero. Sader cree que muchas de estas corrientes de pensamiento m&aacute;gico interpelan especialmente a las mujeres porque hist&oacute;ricamente estas han asumido los cuidados (tanto propios como ajenos) y porque la medicina tradicional, que siempre ha sido profundamente machista, ha ignorado durante d&eacute;cadas determinados malestares femeninos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n pienso que al estar m&aacute;s educadas en lo emocional, las mujeres necesitamos una serie de cosas para sentirnos bien, como por ejemplo estar en paz con nosotras mismas o con nuestra familia. Algo que proporcionan muchas de estas pr&aacute;cticas. Por lo tanto, el hecho de que las mujeres nos sintamos m&aacute;s atra&iacute;das que los hombres hacia estos temas no se trata de algo biol&oacute;gico, sino cultural&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El peligro aparece cuando alguien se aprovecha</h2><p class="article-text">
        El libro es especialmente cr&iacute;tico con las pseudoterapias que prometen milagros ante enfermedades muy graves. Una idea que circula entre los seguidores de estas ideas es que &ldquo;con la medicina tambi&eacute;n te mueres&rdquo;. Obviamente, esa afirmaci&oacute;n pierde fuerza cuando se la confronta con las estad&iacute;sticas. &ldquo;La gente que recurre a las terapias alternativas tiene m&aacute;s posibilidades de morir, un 470% m&aacute;s en algunas patolog&iacute;as&rdquo;, afirma la autora en el libro. &ldquo;Pero la realidad es un relato. Yo creo que la ciencia sirve para algo bas&aacute;ndome en datos como ese pero, aunque los datos est&aacute;n ah&iacute;, no todo el mundo los ve igual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sader reconoce que ese es uno de los aprendizajes m&aacute;s grandes de <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em>: &ldquo;Ante el mismo hecho, dos personas pueden sacar conclusiones completamente diferentes&rdquo;. Adem&aacute;s, seg&uacute;n la autora, &ldquo;hay muchas variables que favorecen el uso de las pseudoterapias. La fundamental es que el sistema m&eacute;dico les est&aacute; fallando. No es lo mismo que un m&eacute;dico te despache en cinco minutos y te d&eacute; una receta, que sentarte durante una hora con alguien, que le cuentes tu vida desde que naciste y que sientas que ha entendido realmente lo que te pasa. A veces, lo que le ocurre a la gente no es solo, por ejemplo, que le duela una pierna, sino que ese dolor se relaciona con su trabajo, la relaci&oacute;n con su madre o un secreto que lleva guardando desde hace 25 a&ntilde;os. Los seres humanos somos mucho m&aacute;s complejos de lo que la medicina, tal y como est&aacute; planteada actualmente, nos quiere hacer creer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los argumentos en contra de las pseudoterapias y el pensamiento m&aacute;gico, Sader evita la superioridad moral. De hecho, su mirada es tremendamente comprensiva. &ldquo;Yo soy cr&iacute;tica con aquello que hace da&ntilde;o&rdquo;, explica. &ldquo;Con el gur&uacute; que manipula, con quien promete curaciones falsas o con quien se aprovecha de personas vulnerables&rdquo;. Sin embargo, insiste en que comprender no significa necesariamente compartir. &ldquo;Entiendo por qu&eacute; creen, aunque yo no crea&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivimos en una época de explicaciones rápidas y simplificadas. Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una píldora fácil de consumir en un minuto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista reconoce que convivir con personas que ven el mundo de una manera radicalmente distinta a la suya ha terminado siendo una experiencia enriquecedora. &ldquo;Quiz&aacute; hace veinte a&ntilde;os habr&iacute;a pensado: &lsquo;Qu&eacute; tontas&rsquo;. Ahora me parece much&iacute;simo m&aacute;s interesante intentar comprenderlas&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el libro est&aacute; dedicado precisamente a esas amigas a las que llama &ldquo;las m&iacute;sticas&rdquo;. &ldquo;Las quiero como si fueran de mi familia&rdquo;, dice. &ldquo;Y eso me parece una de las grandes lecciones del libro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Preguntarse qui&eacute;n gana</h2><p class="article-text">
        Al final, m&aacute;s que ofrecer respuestas cerradas, <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em> busca abrir preguntas. Especialmente una: qui&eacute;n gana con determinadas creencias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarse qui&eacute;n lo dice y por qu&eacute; lo dice&rdquo;, concluye Sader. &ldquo;No estoy diciendo que la gente no crea. Cada uno puede creer en lo que quiera. Pero s&iacute; conviene preguntarse qu&eacute; intereses hay detr&aacute;s y qu&eacute; efectos tiene todo esto a nivel colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un presente marcado por la ansiedad, la precariedad y la incertidumbre constante, este libro nos invita a reflexionar sobre nuestra profunda necesidad de encontrar sentido. Quiz&aacute; lo m&aacute;s inquietante de todo sea descubrir que el mundo se ha vuelto tan hostil que volver a creer se ha convertido en el mayor de los deseos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 20:39:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Pseudoterapias,Bienestar,Sociedad,Libros,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La biografía que al fin sitúa a Miguel Hernández en el curso de la Historia refleja su dignidad hasta la muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-situa-miguel-hernandez-curso-historia-refleja-dignidad-muerte_1_13244135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/820f1d9d-8ce3-48c0-9a71-7b27d05fa852_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x856y329.jpg" width="1200" height="675" alt="La biografía que al fin sitúa a Miguel Hernández en el curso de la Historia refleja su dignidad hasta la muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mario Amorós publica en Akal la primera biográfía del poeta de Orihuela escrita por un historiador, de manera que refleja cómo la historia política y social atraviesa, determina y constituye a un sujeto que habita las contradicciones de su tiempo</p><p class="subtitle">Ian Gibson: “La actitud de la familia no ha ayudado nada a que se encuentren los huesos de Lorca”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es la primera biograf&iacute;a de Miguel Hern&aacute;ndez escrita por un historiador&rdquo;, afirma Mario Amor&oacute;s, en una clara declaraci&oacute;n de intenciones, en el pr&oacute;logo de <em>Un poeta en la Historia</em>, la biograf&iacute;a que sobre el poeta de Orihuela acaba de publicar en Akal.
    </p><p class="article-text">
        La mirada &ndash;y el m&eacute;todo&ndash; del historiador aporta rigor a la reconstrucci&oacute;n de la vida de Miguel Hern&aacute;ndez, siempre apoyada en las fuentes que consulta y contrasta, y respaldada en el vaciado de nuevos archivos que aportan informaci&oacute;n in&eacute;dita, y que contribuyen a ampliar el conocimiento sobre la vida del poeta, a confirmar hip&oacute;tesis o desterrar mitos.
    </p><p class="article-text">
        Si un suceso aparece en el texto es porque ha sido previamente contrastado; y si no aparece es porque no hay prueba documental que permita verificarlo, por veros&iacute;mil que sea, o por asumido que est&eacute; entre bi&oacute;grafos y lectores. No se llenan los huecos con imaginaci&oacute;n ni conjeturas. En <em>Un poeta en la Historia </em>la literatura la pone &uacute;nicamente Miguel Hern&aacute;ndez, o se encuentra en el pulso narrativo de un texto que fluye para acompa&ntilde;ar a un lector que se deja atrapar por su prosa amena y clara.
    </p><p class="article-text">
        La mayor aportaci&oacute;n de Mario Amor&oacute;s al conocimiento de la vida de Miguel Hern&aacute;ndez deriva de la consulta del Fondo Documental Germ&aacute;n Vergara Donoso del Archivo Nacional de Chile. La &ldquo;conexi&oacute;n chilena&rdquo; de Amor&oacute;s, familiarizado con los archivos nacionales de Chile, de cuyos fondos se ha servido para componer anteriormente las biograf&iacute;as de Salvador Allende, Pablo Neruda, V&iacute;ctor Jara o Pinochet, le permite ahora rescatar, o restablecer, la &ldquo;conexi&oacute;n chilena&rdquo; de Miguel Hern&aacute;ndez, aunque el poeta oriolano nunca llegara a pisar suelo americano.
    </p><p class="article-text">
        Amor&oacute;s ha tenido acceso a las casi cuatro mil p&aacute;ginas de un fondo que incluye las once cartas que Miguel Hern&aacute;ndez dirigi&oacute; al diplom&aacute;tico chileno entre junio de 1939 y enero de 1942, as&iacute; como otros escritos, como la correspondencia que Vergara Donoso mantuvo con Vicente Aleixandre o Rafael S&aacute;nchez Mazas, y que Amor&oacute;s descubri&oacute; en 2015, cuando investigaba, precisamente, para la biograf&iacute;a de Pablo Neruda, <em>El pr&iacute;ncipe de los poetas, </em>que public&oacute; en 2015. &ldquo;Estas cartas iluminan de manera definitiva varios aspectos sobre los que prevalec&iacute;an las dudas y las especulaciones y faltaba la certeza del respaldo documental&rdquo;, apunta Amor&oacute;s en su biograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Germ&aacute;n Vergara Donoso, que se defin&iacute;a como hombre pol&iacute;ticamente de derechas, pero con fondo social y nulas simpat&iacute;as hacia el fascismo, apenas vio una sola vez a Miguel Hern&aacute;ndez, pero sinti&oacute; por el poeta una gran admiraci&oacute;n y se forj&oacute; entre ellos un s&oacute;lido v&iacute;nculo humano, m&aacute;s all&aacute; de sus diferencias concretas, y una gran amistad epistolar. Las gestiones de &ldquo;su querido t&iacute;o&rdquo;, como as&iacute; se dirig&iacute;a a &eacute;l Hern&aacute;ndez en sus cartas, fueron esenciales para lograr la conmutaci&oacute;n de la pena de muerte que el consejo de guerra franquista le impuso al poeta el 18 de enero de 1940.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mario Amorós recoge la carta que Dionisio Ridruejo dirige al ministro de Educación Nacional para alertar de las graves consecuencias que pesarían sobre la imagen del régimen la ejecución de Miguel Hernández</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vergara Donoso escribi&oacute; al ministro sin cartera <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sanchez-mazas-falangista-responsable-espana-resucito-fusilamiento-fallido_1_12513840.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rafael S&aacute;nchez Mazas</a> para interesarse por la situaci&oacute;n de Miguel Hern&aacute;ndez que, sometido a un chantaje por parte del franquismo, sab&iacute;a que no se pod&iacute;a permitir el lujo de fusilar al escritor y repetir un nuevo &ldquo;caso Lorca&rdquo;. Amor&oacute;s recoge en <em>Un poeta en la Historia </em>la carta que Dionisio Ridruejo dirige a Jos&eacute; Ib&aacute;&ntilde;ez Mart&iacute;n, ministro de Educaci&oacute;n Nacional, para alertar de las graves consecuencias que pesar&iacute;an sobre la imagen del r&eacute;gimen la ejecuci&oacute;n de Miguel Hern&aacute;ndez: &ldquo;El poeta &ndash;gran poeta&ndash; Miguel Hern&aacute;ndez ha sido condenado a muerte por acusaciones graves. La ejecuci&oacute;n de la sentencia, aun siendo justa, ser&iacute;a peligrosa para nosotros, porque podr&iacute;a ser la nueva versi&oacute;n del &rdquo;caso Lorca&ldquo;, en orden a la propaganda. Aparte de eso y por puras razones de humanidad, siempre es bueno evitar la muerte de un hombre. Como esta tarde hay consejo, &iquest;quieres interceder por &eacute;l ante el Caudillo? A Rafael [S&aacute;nchez Mazas] se lo he rogado igualmente. Ser&iacute;a una pena que por un descuido desapareciese un poeta importante y se diese un arma al enemigo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Parece que todo ello respond&iacute;a a una retorcida estrategia por parte del r&eacute;gimen. La espada de Damocles de la pena de muerte pendiendo sobre la cabeza del poeta deb&iacute;a empujar a Miguel Hern&aacute;ndez a pronunciar p&uacute;blicamente su arrepentimiento por haber participado en la defensa de la Rep&uacute;blica y proclamar su adhesi&oacute;n al r&eacute;gimen. Sus amigos falangistas, como Dionisio Ridruejo o Ernesto Gim&eacute;nez Caballero, le visitaron en las c&aacute;rceles de Torrijos y Oca&ntilde;a para negociar la revisi&oacute;n de su condena e incluso para prometerle su libertad a cambio de retractarse.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Miguel Hernández, enarbolando la bandera de la dignidad, no se vendió, no se sometió a tan indigno chantaje. Finalmente, y de todos modos, la pena de muerte se conmutó por una condena a treinta años de cárcel que su muerte temprana no le dejaron cumplir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Miguel Hern&aacute;ndez, enarbolando la bandera de la dignidad, no se vendi&oacute;, no se someti&oacute; a tan indigno chantaje. Finalmente, y de todos modos, la pena de muerte se conmut&oacute; por una condena a treinta a&ntilde;os de c&aacute;rcel que su muerte temprana no le dejaron cumplir. Como dec&iacute;a V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, muri&oacute; de tuberculosis y comunismo, es decir, por mantenerse firme en la defensa de sus ideas y por una enfermedad acrecentada por el &ldquo;turismo carcelario&rdquo; y las precarias e insalubres condiciones de las c&aacute;rceles franquistas, donde los presos conviv&iacute;an hacinados y en compa&ntilde;&iacute;a de las ratas.
    </p><p class="article-text">
        Josefina Manresa, la mujer de Miguel Hern&aacute;ndez, que siempre fue muy tibia a la hora de reconocer la militancia del poeta, que siempre prefiri&oacute; describirlo en su dimensi&oacute;n m&aacute;s po&eacute;tica que pol&iacute;tica, y que incluso lleg&oacute; a negar que Hern&aacute;ndez hubiese llegado a tener el carnet del Partido Comunista (hecho hoy m&aacute;s que probado y fuera de toda duda), acaso para proteger su legado y para protegerse en un mundo desmemoriado y hostil, en la intimidad de las cartas dirigidas a Germ&aacute;n Vergara Donoso muestra su versi&oacute;n m&aacute;s descarnada, como prueba la escrita en abril de 1942, y que aporta Amor&oacute;s del fondo chileno: &ldquo;(&hellip;) Lo que hicieron con &eacute;l fue asesinarlo. Le dieron una muerte lenta y dolorosa, sistema muy peculiar en esta gente sin entra&ntilde;as e inhumana porque hubo mil medios para poder haber evitado su muerte, pero como les estorbaba y lo que quer&iacute;an eran quitarlo del medio, pues desde el principio fue mal atendido&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/820f1d9d-8ce3-48c0-9a71-7b27d05fa852_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        La vida de Miguel Hern&aacute;ndez ha sido ya contada por otros bi&oacute;grafos. Antes de la de Mario Amor&oacute;s, y todav&iacute;a en 1975, Manuel Mu&ntilde;oz Hidalgo public&oacute; <em>C&oacute;mo fue Miguel Hern&aacute;ndez</em>. Un joven Rafael Chirbes, en la revista <em>Ozono</em>, y como muy bien recoge &Aacute;lvaro D&iacute;az Ventas en la antolog&iacute;a de art&iacute;culos de Chirbes, titulada <em>Asen&shy;tir y desestabilizar. Cr&oacute;nica contracultural de la transici&oacute;n</em>, acusaba esta biograf&iacute;a de desactivar pol&iacute;ticamente a Hern&aacute;ndez, mostr&aacute;ndolo como un muchacho ingenuo y sin ideolog&iacute;a que se dej&oacute; llevar por su debilidad y por las circunstancias sin nunca terminar de comprender lo que estaba en juego.
    </p><p class="article-text">
        Luego vino la biograf&iacute;a de Jos&eacute; Luis Ferris, <em>Pasiones, c&aacute;rcel y muerte de un poeta, </em>en 2002 (corregida y aumentada en 2022), una aut&eacute;ntica obra de referencia entre los estudios hernandianos, que no solo supo recorrer paso a paso la vida p&uacute;blica del poeta, y conectarla con su poes&iacute;a, sino tambi&eacute;n acceder a parcelas desconocidas de su vida privada, incluso &iacute;ntima.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Rafael Chirbes acusaba a la primera biografía de Miguel Hernández, publicada en 1975, de desactivar políticamente al poeta, mostrándolo como un muchacho ingenuo y sin ideología que se dejó llevar por su debilidad y por las circunstancias sin nunca terminar de comprender lo que estaba en juego</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En 2010, Eutimio Mart&iacute;n, en plena celebraci&oacute;n del centenario del nacimiento del poeta, public&oacute; <em>El oficio del poeta</em>, un libro asimismo imprescindible en la que se ofrece una imagen de Miguel Hern&aacute;ndez muy atento a la norma literaria que reg&iacute;a en cada momento para, en funci&oacute;n de esta, construir su propia po&eacute;tica y aprender a moverse y a posicionarse en el campo literario para ocupar un lugar privilegiado en el mismo. Cabe destacar tambi&eacute;n los primeros acercamientos de Mar&iacute;a de Gracia Ifach o Concha Zardoya, adem&aacute;s de los trabajos de Agust&iacute;n S&aacute;nchez Vidal, Dario Puccini o, m&aacute;s recientemente, Andr&eacute;s Sorel, cuyas aportaciones al conocimiento de la vida del poeta fueron sin duda relevantes e imprescindibles.
    </p><p class="article-text">
        Con <em>Un poeta en la Historia: vida de Miguel Hern&aacute;ndez </em>se ampl&iacute;an y se completan algunos episodios de su biograf&iacute;a de gran importancia para entender su compromiso pol&iacute;tico. Pero lo m&aacute;s importante es que, a diferencia de las biograf&iacute;as anteriores, Mario Amor&oacute;s, como historiador, inscribe al poeta, efectivamente y como el t&iacute;tulo anuncia, en la Historia; no en el contexto hist&oacute;rico, sino &ndash;y vale la pena insistir&ndash; en la Historia. 
    </p><p class="article-text">
        Porque no se trata de mostrar un contexto hist&oacute;rico como un escenario en el que el biografiado se mueve y act&uacute;a con relativa autonom&iacute;a, sino el modo en que la historia &ndash;pol&iacute;tica y social&ndash; atraviesa, determina y constituye a un sujeto que habita las contradicciones de una coyuntura hist&oacute;rica espec&iacute;fica y las despliega en su producci&oacute;n po&eacute;tica. Adem&aacute;s de mostrarnos un ser humano con sus complejidades, con sus dudas y sus miedos, y tambi&eacute;n con sus certezas y compromisos, Amor&oacute;s y <em>Un poeta en la Historia </em>nos muestra un sujeto hist&oacute;rico que, como no puede ser de otro modo, vive hist&oacute;ricamente el tiempo que le toc&oacute; vivir y escribir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Becerra Mayor]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-situa-miguel-hernandez-curso-historia-refleja-dignidad-muerte_1_13244135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:52:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La biografía que al fin sitúa a Miguel Hernández en el curso de la Historia refleja su dignidad hasta la muerte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Hernández,Franquismo,Biografías,Ensayos,Historia de España]]></media:keywords>
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