España, líder en innovación biotecnológica: “Uno de cada dos ensayos clínicos en Europa está liderado o coordinado aquí”
La segunda jornada del VI Foro Económico elDiario.es no quiso pasar por alto un tema fundamental para entender el futuro de la autonomía sanitaria europea: la innovación biotecnológica, un sector que además ha sabido consolidarse en los últimos años.
Moderada por el periodista David Noriega y con la participación de Juan Cruz Cigudosa, Secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades del ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; Laura García Bermejo, directora científica del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Ramón y Cajal; María Fernández Jiménez , directora de acceso al mercado y relaciones institucionales de Amgen España; y Carlota Gómez, directora global de asuntos corporativos y sostenibilidad de Hipra, la conversación trazó una hoja de ruta que sitúa a España en una posición de privilegio, aunque no exenta de desafíos urgentes.
La sesión comenzó con un diagnóstico optimista pero realista del Secretario de Estado. “La posición de España es sólida y de liderazgo en este ámbito, y eso nos lo tenemos que creer”, aseguró de forma tajante Juan Cruz Cigudosa, que fundamentó esta afirmación en tres pilares: una producción científica que sitúa a España entre los diez mejores países del mundo, una infraestructura universitaria de primer nivel y, sobre todo, una recuperación histórica de capital humano. “Hemos revertido la tradicional idea de que el talento se iba de nuestro país. Del 18 al 24 estamos ya en 23.000 científicos recuperados”, señaló, destacando que el 81% de las nuevas incorporaciones de excelencia son extranjeros.
Este ecosistema tiene su base de operaciones en los hospitales. Laura García Bermejo, desde su experiencia en el Hospital Ramón y Cajal, subrayó que España es el primer país europeo en ensayos clínicos, una ventaja competitiva que nace de la cercanía con el enfermo. “Los pacientes nunca son un inconveniente, siempre son una ventaja. Nos hacen focalizar las preguntas de investigación en la mejora de la sanidad”, afirmó Bermejo, recordando que el objetivo final debe ser “dar más vida, pero darla con calidad”.
A pesar del potencial científico, la industria biotecnológica global advierte sobre las barreras en el acceso al mercado. Desde Amgen España, María Fernández Jiménez puso sobre la mesa la enorme inversión que requiere un fármaco biotecnológico: “Para producir un fármaco biotecnológico tenemos que invertir más de 2.000 millones de euros o de dólares y el tiempo que requiere es de entre 10 y 12 años.
Por lo tanto, es una inversión muy grande y una decisión que es de mucho calado si invertir aquí en España o invertir en Europa“. Comparó estos datos con los de Alemania para ejemplificar la disparidad en los tiempos asegurando que allí ”a los 4 meses hay acceso a la innovación“, cuando en España el mismo proyecto podría tardar más de 12 meses, lamentó. Fernández Jiménez redujo la cuestión a los conceptos de ”agilidad, predictibilidad y el reconocimiento al valor de la innovación“.
Por su parte, Carlota Gómez recordó la gran hazaña de Hipra como la única compañía española en desarrollar una vacuna propia contra la Covid-19, un éxito que calificó como “un hito de país”. No obstante, advirtió sobre la falta de compañías con escala suficiente en comparación con otros socios europeos y reclamó un marco regulatorio diferenciado para las empresas de tamaño medio. “Si no podemos escalar es porque nos aplican las mismas normas que a las compañías exageradamente grandes y esto no nos beneficia”, explicó Gómez.
España, epicentro de los ensayos clínicos
Fue en este punto cuando el debate alcanzó uno de sus puntos álgidos al abordar la joya de la corona del ecosistema español: los ensayos clínicos. Durante la discusión se puso de manifiesto que España no es solo un participante, sino el primer país europeo en ensayos clínicos. El dato ofrecido por Cigudosa es rotundo: “Uno de cada dos ensayos clínicos internacionales de Europa, España o lo coordina o lo lidera”.
El Secretario de Estado advirtió, sin embargo, que no hay que bajar la guardia frente a la pujanza de China, que ha dado un “salto potentísimo” en este ámbito, aunque insistió en la calidad del sistema español, garantiza estándares que otros mercados aún no alcanzan.
Los marcos regulatorios
El debate avanzó hacia las herramientas legislativas que deben blindar el crecimiento del sector. Cigudosa introdujo un tema crítico en la negociación de los presupuestos europeos: el Régimen 28. Este marco permitiría que las empresas de innovación en Europa operen bajo las mismas reglas financieras y fiscales, evitando que el continente sea “un mercado persa”, donde los países compiten entre sí por atraer inversiones.
Los ponentes coincidieron también en que la futura Ley de Biotecnología es una oportunidad de oro. Para García Bermejo, esta ley permitirá a los investigadores organizarse y distinguir desde el inicio qué ideas deben seguir el camino de la investigación básica y cuáles deben entrar en la vía de la innovación inmediata. Fernández Jiménez añadió que es fundamental para “incentivar todo el ecosistema y proteger la propiedad industrial”.
Las lecciones de la pandemia
Uno de los momentos más destacados de la mesa fue la reflexión sobre cómo la tecnología, en especial la Inteligencia Artificial, está acelerando procesos que antes eran agónicos. María Fernández Jiménez reveló un dato sorprendente: “En la presentación de un dossier de registro y aprobación hemos pasado de un producto de 36 meses a 9, es un salto cualitativo muy grande y es la prueba de que realmente se pueden agilizar tiempos para que las aprobaciones sean más rápidas”.
Esta aceleración conecta con lo aprendido durante la crisis de la Covid-19. Tanto Carlota Gómez como Laura García Bermejo coincidieron en que la pandemia demostró que es posible acortar tiempos sin comprometer la seguridad si hay coordinación y voluntad política. Cigudosa discrepó en este aspecto y calificó aquel periodo como “la subida a la Luna de la investigación biomédica”, destacando la cesión de conocimiento compartido sin precedentes. “Eso nunca había pasado y no creo que vuelva a pasar”, aseguró.
Hacia una autonomía estratégica
Ya en el tramo final del debate, se abordó la competencia global, especialmente frente a China. “Autonomía estratégica no quiere decir independencia estratégica, hay que estar abiertos a la coordinación y a la cooperación”, matizó el Secretario de Estado sobre la importancia en la elección de las palabras. “Yo no creo que podamos competir en el sentido de aniquilar nuestra competencia, sino que tenemos que utilizar lo que están aprendiendo ellos y la forma en la que lo hacen”, valoró, con los demás ponente de acuerdo.
María Fernández Jiménez apuntó al Espacio Europeo de Datos en Salud como la ventaja competitiva definitiva de Europa frente a EEUU y China, gracias a nuestros sistemas sanitarios universales y el volumen de datos sólidos de los que disponemos.
Deberes mutuos
La mesa concluyó con una ronda de peticiones cruzadas que evidenció la necesidad de una colaboración público-privada real y sin fisuras. Carlota Gómez pidió “pensar como sistema”. María Fernández Jiménez, por su parte, instó a no dar por sentado el liderazgo actual y asegurar la rentabilidad para reinvertir en ciencia. Laura García Bermejo abogó por mantener siempre los objetivos comunes centrados en el paciente.
La última palabra fue para Juan Cruz Cigudosa que, tras recordar que España ha alcanzado una inversión histórica en I+D+i de 24.000 millones de euros, señaló una debilidad: “El equilibrio bueno es que un tercio de la financiación proceda de fondos públicos y dos tercios de la parte privada; ahora mismo estamos en el 50%”. Un mensaje de optimismo, pero con deberes claros para que España no solo investigue, sino que lidere la industria del mañana.
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