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    <title><![CDATA[elDiario.es - Descanso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/descanso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Descanso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Una experta explica por qué no se recomienda dormir con tu perro o gato: “Existen motivos higiénicos para evitarlo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/experta-explica-no-recomendable-compartir-cama-perro-gato-existen-motivos-higienicos-evitarlo-xp_1_13492086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50353ff5-fac4-4ec3-b91f-f7196ceadbf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una experta explica por qué no se recomienda dormir con tu perro o gato: “Existen motivos higiénicos para evitarlo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la compañía de los animales pueda reducir el estrés, la especialista en neurofisiología y medicina del sueño Rybel Wix asegura que dejarlos fuera de la habitación es más saludable</p><p class="subtitle">Una veterinaria, sobre la ansiedad en perros y gatos: “Si el ambiente familiar es muy tenso, absorben ese estrés y lo reflejan en su conducta”
</p></div><p class="article-text">
        A pesar de que dormir con nuestros perros o gatos es una tendencia en auge, la medicina del sue&ntilde;o es tajante: compartir cama con animales es un error para la salud que puede sabotear el descanso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un h&aacute;bito cl&iacute;nicamente no aconsejable. Aunque no suponga un riesgo vital directo para un adulto sano, existen motivos neurofisiol&oacute;gicos e higi&eacute;nicos s&oacute;lidos para evitarlo&rdquo;, aclara la doctora Rybel Wix, especialista en neurofisiolog&iacute;a y medicina del sue&ntilde;o y miembro del grupo de trabajo de Insomnio de la <a href="https://ses.org.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sociedad Espa&ntilde;ola del Sue&ntilde;o</a>.
    </p><h2 class="article-text">Motivos de la incompatibilidad</h2><p class="article-text">
        El principal problema es la fragmentaci&oacute;n del sue&ntilde;o, &ldquo;aunque la persona no llegue a ser consciente de ello ni alcance la vigilia completa, los ruidos y movimientos del animal generan est&iacute;mulos que interrumpen el sue&ntilde;o y reducen la proporci&oacute;n de sue&ntilde;o profundo de ondas lentas (fase N3) y de sue&ntilde;o REM&rdquo;, apunta Wix, que se&ntilde;ala que el resultado es un sue&ntilde;o no reparador aunque haya durado ocho horas.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los factores que destaca la especialista es la incompatibilidad de ritmos biol&oacute;gicos. &ldquo;Los animales no comparten el patr&oacute;n de sue&ntilde;o monof&aacute;sico humano; los perros tienen un sue&ntilde;o polif&aacute;sico y los gatos presentan h&aacute;bitos crepusculares, lo que garantiza actividad a lo largo de la madrugada&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el compartir descanso tambi&eacute;n tiene efectos en la termorregulaci&oacute;n, seg&uacute;n Wix, que se&ntilde;ala que &ldquo;el calor corporal radiado por la mascota dificulta el descenso de la temperatura central que el organismo humano necesita para consolidar las fases profundas del descanso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la especialista destaca la carga de al&eacute;rgenos asociada a la presencia del animal, ya no solo cuando se comparte cama sino incluso dormitorio. &ldquo;La presencia del animal en el entorno inmediato de respiraci&oacute;n incrementa la exposici&oacute;n a caspa, pelo, polvo y &aacute;caros durante horas consecutivas&rdquo;, incide.  
    </p><h2 class="article-text">La trampa del confort emocional</h2><p class="article-text">
        Hay quienes aseguran que dormir junto a su animal de compa&ntilde;&iacute;a les ayuda a relajarse y, en este punto, la especialista reconoce que &ldquo;a nivel neuroendocrino, existe evidencia de que la interacci&oacute;n con animales reduce los niveles de cortisol s&eacute;rico y estimula la liberaci&oacute;n de oxitocina, disminuyendo la hiperactivaci&oacute;n del sistema nervioso simp&aacute;tico y atenuando la ansiedad al inicio de la noche&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, insiste en la importancia de distinguir entre la sensaci&oacute;n subjetiva de confort y la calidad objetiva del sue&ntilde;o: &ldquo;Aunque este efecto ansiol&iacute;tico pueda acortar la latencia de inicio del sue&ntilde;o, no se traduce en un descanso de mejor calidad, los despertares y microdespertares provocados por el animal a lo largo de la noche anulan este beneficio inicial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes busquen un descanso &oacute;ptimo, la medida preventiva m&aacute;s eficaz que aporta Wix es &ldquo;establecer una estancia separada para la mascota, manteniendo la puerta del dormitorio cerrada durante la noche&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para aquellos casos en los que se est&eacute; en fase de transici&oacute;n o reeducaci&oacute;n conductual del animal, la especialista recomienda cumplir rigurosamente la pauta veterinaria &ldquo;tanto del calendario de desparasitaci&oacute;n interna y externa, como de las vacunaciones&rdquo;; mantener una buena higiene textil, con &ldquo;lavados semanales de la ropa de cama a temperaturas de 60 &deg;C para eliminar al&eacute;rgenos y microorganismos&rdquo;; y una buena higiene del animal, con &ldquo;cepillados diarios fuera del dormitorio y limpieza de patas tras el &uacute;ltimo paseo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La especialista incide en que para ciertos grupos de poblaci&oacute;n esta pr&aacute;ctica no solo es desaconsejable, sino que &ldquo;est&aacute; rotundamente contraindicada&rdquo;. &ldquo;Es el caso de pacientes con trastornos del sue&ntilde;o, pacientes con patolog&iacute;a respiratoria o al&eacute;rgica, pacientes inmunodeprimidos o poblaci&oacute;n infantil y lactantes&rdquo;, detalla.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>



    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/experta-explica-no-recomendable-compartir-cama-perro-gato-existen-motivos-higienicos-evitarlo-xp_1_13492086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 10:35:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una experta explica por qué no se recomienda dormir con tu perro o gato: “Existen motivos higiénicos para evitarlo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Descanso,Sueño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De las noches tropicales a las "infernales": el calor no da tregua ni para dormir e impacta aún más en la salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/noches-tropicales-infernales-calor-no-da-tregua-dormir-e-impacta-salud_1_13434314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7545b4d2-de5b-4f78-ba8d-752143ae7efe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las noches tropicales a las &quot;infernales&quot;: el calor no da tregua ni para dormir e impacta aún más en la salud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las noches por encima de los 20 grados de mínimas se han multiplicado en los últimos 70 años, mientras las que superan los 25 empiezan a ser cada vez más habituales y algunos puntos del territorio nacional empiezan ya a superar los 30 grados</p><p class="subtitle">El calor dispara las muertes en España a cifras sin precedentes y amenaza al sistema sanitario
</p></div><p class="article-text">
        Empez&oacute; a utilizarse el t&eacute;rmino de 'noches tropicales', para referirse a aquellas en las que las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/espana-entra-ola-calor-inedita-temperaturas-45-grados_1_13392964.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">temperaturas</a> m&iacute;nimas no bajan de los 20 grados. Hace unos a&ntilde;os, se comenz&oacute; a hablar de las t&oacute;rridas, con el term&oacute;metro por encima de los 25. Este verano, ha aparecido un nuevo concepto, que amenaza con hacerse popular. &ldquo;Todav&iacute;a no hay un nombre universalmente aceptado para las noches en las que no se baja de 30 grados, pero lo cierto es que estas ya se producen&rdquo;, advert&iacute;a hace unos d&iacute;as la Agencia Estatal de Meteorolog&iacute;a (AEMET) sobre las &ldquo;noches infernales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las noches m&aacute;s o menos calurosas han ido haci&eacute;ndose m&aacute;s habituales verano a verano. Hace una semana, se superaron los 30 grados de m&iacute;nima en varios municipios de Las Palmas y Tenerife. En el siguiente mapa, puede consultarse las noches tropicales, t&oacute;rridas e infernales en lo que va de a&ntilde;o. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="container-title-minimas">
    <h2>Cuántas noches tropicales se han registrado en 2026</h2>
    <p>Número de noches con temperatura mínima superior a 20 (<b>tropicales</b>), 25 (<b>tórridas</b>) o 30 grados (<b>infernales</b>) en lo que va de año en cada estación meteorológica de AEMET. Las estaciones de capitales de provincia se marcan con un borde.</p>
</div>

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    <p class="text-slide-mobile-minimas">← Desliza para ver el mapa completo →</p>

    <div id="contenedor-minimas-mapa">
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    </div>
</div>

<p class="fuente-minimas">Fuente: AEMET</p>

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</script>
    </figure><p class="article-text">
        Los datos de cada provincia corresponden a la estaci&oacute;n meteorol&oacute;gica situada en la capital de cada una de ellas que disponga de observaciones actuales y de la serie hist&oacute;rica m&aacute;s antigua. En su ausencia, se ha usado otra estaci&oacute;n de la provincia con las mismas caracter&iacute;sticas (por ejemplo, los datos de Palencia corresponden a la estaci&oacute;n de Carri&oacute;n de los Condes). 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se han incluido como estaciones secundarias, aparte de las clasificadas como capital de la provincia, aquellas que cuentan con una serie hist&oacute;rica sin grandes saltos temporales, con datos desde al menos 2000 y que siguen registrando las temperaturas en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las noches infernales todav&iacute;a son testimoniales &mdash;la primera se registr&oacute; en Melilla en 1994 y, desde entonces, solo ha habido otras nueve en las estaciones analizadas por elDiario.es&mdash;, el hist&oacute;rico es claro en cuanto a las tropicales y las t&oacute;rridas.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente gr&aacute;fico muestra como han ido haci&eacute;ndose m&aacute;s habituales, principalmente en el sur peninsular, en la costa mediterr&aacute;nea y en Canarias. En 2025, en Santa Cruz de Tenerife hubo 158 noches por encima de los 20 grados, frente a las 68 de 1950. En Almer&iacute;a hubo 114, cuando en 1968 tan solo se registraron 41. Son solo dos ejemplos, pero la tendencia se repite en todas las estaciones y comienza a ocurrir tambi&eacute;n con las noches t&oacute;rridas, por encima de los 25 grados. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="container-title-minimas">
    <h2>Así han subido las noches tropicales en toda España</h2>
    <p>Número de noches con temperatura mínima superior a 20 (<b>tropicales</b>), 25 (<b>tórridas</b>) o 30 grados (<b>infernales</b>) en cada capital de provincia, desde los años 50 hasta hoy. Los tonos más rojos indican más noches. Filtradas las estaciones con más del 70% de cobertura anual.</p>
</div>

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    <div id="contenedor-minimas-heatmap-grid"></div>
</div>

<p class="fuente-minimas">Fuente: AEMET</p>

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    ChartsMinimas.initHeatmapNochesTropicales();
</script>
    </figure><p class="article-text">
        Estos datos de calor nocturno tienen un efecto claro en la salud de la poblaci&oacute;n, todav&iacute;a dif&iacute;cil de cuantificar. El <a href="https://www.sanidad.gob.es/areas/sanidadAmbiental/riesgosAmbientales/calorExtremo/momoAltasTemperaturas.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sistema de Monitorizaci&oacute;n de la Mortalidad Diaria</a> (MoMo) utiliza un modelo estad&iacute;stico que permite atribuir un n&uacute;mero determinado de defunciones a las altas temperaturas. Desde <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/calor-verano-mayo-2026-baten-records-calidos-pesar-nevara-primavera_1_13250264.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayo</a>, han estimado m&aacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/calor-dispara-muertes-espana-cifras-precedentes-amenaza-sistema-sanitario_1_13368785.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3.700 muertes</a> por esta causa, pero no diferencia la hora del d&iacute;a a la que el term&oacute;metro aprieta m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En la mayor parte del territorio, &ldquo;lo que m&aacute;s se relaciona con la mortalidad es la temperatura m&aacute;xima diaria [entendidas por las del conjunto del d&iacute;a y la noche], aunque las m&iacute;nimas tambi&eacute;n pueden tener un impacto en salud&rdquo;, explica el investigador del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y codirector de la Unidad de Cambio Clim&aacute;tico, Salud y Medio Ambiente Urbano en la Escuela Nacional de Sanidad, Julio D&iacute;az, una de las mayores expertos en la materia. 
    </p><p class="article-text">
        Hay algunas excepciones principalmente vinculadas a &aacute;reas costeras, como Barcelona, Valencia o M&aacute;laga, donde las m&iacute;nimas son m&aacute;s lesivas. Pero D&iacute;az llama a la prudencia a la hora de utilizar los t&eacute;rminos. &ldquo;Cuando hablamos de noches tropicales, t&oacute;rridas, infernales... a veces da la sensaci&oacute;n de que queremos asustar a la gente, mientras el impacto en salud depende de cada lugar. &iquest;Noches infernales por encima de 30 grados? En C&oacute;rdoba la gente empieza a fallecer a partir de los 41 [de m&aacute;xima diaria], as&iacute; que estad&iacute;sticamente no es relevante. Sin embargo, en Coru&ntilde;a podr&iacute;a ser demoledor&rdquo;, razona. 
    </p><p class="article-text">
        La siguiente tabla muestra los r&eacute;cords de temperatura m&iacute;nima registrados en lo que va de a&ntilde;o en una estaci&oacute;n de la AEMET. Este mi&eacute;rcoles, los term&oacute;metros no bajaron de los 21,4&ordm; en Lugo, el registro m&aacute;s alto desde el comienzo de la serie, en 1984. Y, en lo que va de verano, ha habido m&iacute;nimas nocturnas como nunca antes en otras doce provincias, superando los 27 grados en <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/aemet-mantendra-activos-balears-avisos-calor-miercoles_1_13438731.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Balears</a>, Castell&oacute; e, incluso, Gipuzkoa. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="container-title-minimas">
    <h2>Los récords de noches más cálidas de 2026</h2>
    <p>Cada ficha es un récord absoluto de temperatura mínima —la noche más cálida jamás registrada en toda la serie de la estación— superado este año en una estación de AEMET, de la más reciente a la más antigua.</p>
</div>

<div id="contenedor-minimas-records">
    <div id="fichas-records-grid" class="fichas-records-grid"></div>
    <button id="boton-ver-todos-records" class="boton-ver-todos-records"></button>
</div>

<p class="fuente-minimas">Fuente: AEMET</p>



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    ChartsMinimas.initFichasRecords();
</script>
    </figure><p class="article-text">
        En cualquier caso, nadie niega que las noches especialmente c&aacute;lidas, que dificultan el sue&ntilde;o profundo, tienen un impacto en la salud y el bienestar de la poblaci&oacute;n. &ldquo;Est&aacute; claro que si no puedes descansar, tu sistema inmunol&oacute;gico no se recupera igual&rdquo;, aclara D&iacute;az. 
    </p><p class="article-text">
        Un estudio, publicado en 2025 en la revista <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160412025004702" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Environment International</em></a>, analiz&oacute; el exceso de calor nocturno y la duraci&oacute;n de las noches c&aacute;lidas en 178 ciudades de 44 pa&iacute;ses e identific&oacute; una relaci&oacute;n entre ambos factores y un exceso de la mortalidad. En concreto, seg&uacute;n los investigadores, se producen un 0,6% m&aacute;s de decesos por las noches con temperaturas altas y un 0,62% por aquellas en las que el calor se alarga durante m&aacute;s tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Este trabajo tiene en cuenta la temperatura habitual de las zonas de estudio y concluye que hay &ldquo;evidencias s&oacute;lidas de un aumento del riesgo de mortalidad asociado a estos &iacute;ndices de noches calurosas en todos los climas y regiones, excepto en el norte de Europa, donde la asociaci&oacute;n fue &uacute;nicamente indicativa&rdquo;. Y los peores registros se encontraron en el sur de Europa &mdash;el art&iacute;culo cita concretamente Italia y Espa&ntilde;a&mdash;, donde se registr&oacute; un incremento de la mortalidad del 3% atribuible a esta causa. 
    </p><p class="article-text">
        El vicepresidente de la Sociedad Andaluza de Medicina Interna (Sademi), Antonio Fern&aacute;ndez, celebra que en los &uacute;ltimos tiempos se est&eacute; poniendo el foco e los &ldquo;efectos a&ntilde;adidos sobre la salud&rdquo; del incremento de la temperatura nocturna. Un incremento que, adem&aacute;s, se est&aacute; produciendo a un ritmo m&aacute;s r&aacute;pido que durante el d&iacute;a, seg&uacute;n un estudio publicado en la revista <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/planeta-vive-escalada-estres-termico-calor-nocturno-noches-calientan-rapido-dias_1_13322689.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Climate Change</em></a>. 
    </p><p class="article-text">
        Las altas temperaturas nocturnas tienen un impacto directo por &ldquo;los trastornos que produce la alteraci&oacute;n de los ritmos del sue&ntilde;o en el organismo&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez, que es jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, en Sevilla. 
    </p><p class="article-text">
        El cansancio, la sensaci&oacute;n de malestar o la irascibilidad que tantas personas sienten tras una mala noche, tiene su explicaci&oacute;n y aunque impacta, no lo hace por igual en todos los cuerpos. El sue&ntilde;o, explica el doctor, se divide en las fases 'rem' &mdash;que ocupa un 25% y es en la que descansa el cuerpo&mdash; y la 'no rem' &mdash;en la que descansa el cerebro y que, a su vez, se divide en otras tres partes, la &uacute;ltima de sue&ntilde;o profundo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La falta de reducci&oacute;n de la temperatura nocturna afecta a las dos partes del sue&ntilde;o, reduce el tiempo de sue&ntilde;o 'no-rem' y la fase 3. Eso hace que el cerebro no descanse y que al d&iacute;a siguiente est&eacute;s adormecido, con sue&ntilde;o, menor capacidad de concentraci&oacute;n, haya m&aacute;s accidentes, peores resultados en el trabajo...&rdquo;, enumera Fern&aacute;ndez. 
    </p><p class="article-text">
        Pero los efectos van m&aacute;s all&aacute;, explica: &ldquo;A la larga aumenta la demencia y, en las personas que ya la tienen, empeora su deterioro cognitivo&rdquo;. Adem&aacute;s, el sue&ntilde;o permite recuperar las funciones cerebrales y corporales. Una funci&oacute;n que, al verse interrumpida, aumenta la presi&oacute;n arterial y la frecuencia cardiaca, provocando m&aacute;s ictus e infartos de miocardio. &ldquo;Tambi&eacute;n se produce un aumento del apetito y una resistencia a la insulina, que hace que los pacientes con diabetes empeoren su control de glucosa&rdquo;, a&ntilde;ade el doctor. 
    </p><h2 class="article-text">Islas de calor y colectivos vulnerables</h2><p class="article-text">
        La temperatura no tiene el mismo efecto en una ciudad que en otra, como tampoco lo tiene dentro de la misma urbe en un barrio que en otro. Las m&aacute;s afectadas son las llamadas <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/consecuencias-vivir-islas-calor-urbanas-termometro-marca-11-grados_1_10286971.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>islas de calor</em></a>, habitualmente en zonas con poblaciones con menos ingresos y donde las m&iacute;nimas son m&aacute;s altas, lo que implica un &ldquo;componente social&rdquo;, explica el doctor Fern&aacute;ndez. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay <a href="https://www.eldiario.es/ballenablanca/crisis_climatica/cuatro-dias-calor-extremo-zona-verde-vista-insano-no-disfrutar-sombra-arbol_1_13336981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">barrios donde falta vegetaci&oacute;n</a> y la utilizaci&oacute;n de materiales de construcci&oacute;n inadecuados por abaratamiento hace que la temperatura externa se incremente durante el d&iacute;a y el c&uacute;mulo de calor de esos materiales hace que incremente la interna por la noche&rdquo;, sostiene Fern&aacute;ndez, que indica que esos vecinos ven su capacidad de actuaci&oacute;n frente a esas noches c&aacute;lidas, t&oacute;rridas o infernales &ldquo;muy limitada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el doctor recomienda llevas a cabo las actuaciones posibles para bajar la temperatura en el hogar durante la noche. Algunas acciones est&aacute;n limitadas a quien tenga aire acondicionado o ventilador. Otras tienen que ver con la dieta, como evitar comidas copiosas a &uacute;ltima hora del d&iacute;a o beber alcohol, que dificulta la reducci&oacute;n de la temperatura corporal. Tambi&eacute;n es recomendable ducharse con agua fresca antes de dormir. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Noriega, Raúl Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/noches-tropicales-infernales-calor-no-da-tregua-dormir-e-impacta-salud_1_13434314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 19:43:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De las noches tropicales a las "infernales": el calor no da tregua ni para dormir e impacta aún más en la salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ola de calor,Mortalidad,Salud pública,Descanso,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04dfe744-3dbd-432e-a935-fedab6172b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y259.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al fenómeno se le conoce como "procrastinación del sueño por venganza": mirar el móvil, ver una peli o dedicar un rato a un proyecto personal robando horas al descanso para sentir que aún se puede disfrutar del tiempo propio tras una jornada plagada de obligaciones. ¿Cómo nos afecta?</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?</p></div><p class="article-text">
        Marina abre la puerta de su casa cuando el resto de la ciudad apenas comienza a despertar. Acaba de completar un agotador turno de noche como enfermera en la unidad de psiquiatr&iacute;a de un centro de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        El cansancio f&iacute;sico pesa de forma aplastante sobre sus p&aacute;rpados, pero en su mente bulle un impulso irrefrenable. En lugar de dirigirse directamente al dormitorio, va a la cocina, se prepara un desayuno abundante y enciende el televisor para ver una pel&iacute;cula. Otras veces, se pone a escribir. Sabe perfectamente que hac&iacute;a el mediod&iacute;a el agotamiento la vencer&aacute;, pero esa franja matutina representa su &uacute;nico territorio inviolable del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por la ma&ntilde;ana reina una tranquilidad absoluta en mi casa, que est&aacute; en una urbanizaci&oacute;n en el campo donde no hay ruido&rdquo;, explica. &ldquo;Me enga&ntilde;o a m&iacute; misma y, claro, a primera hora de la tarde me sobreviene un baj&oacute;n absoluto y me pregunto por qu&eacute; no me dorm&iacute; a las nueve de la ma&ntilde;ana&rdquo;, a&ntilde;ade la enfermera y escritora.
    </p><h2 class="article-text">Las horas robadas al sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        El comportamiento que describe Marina Arrabal responde a un fen&oacute;meno global identificado por la psicolog&iacute;a contempor&aacute;nea como <em>revenge bedtime procrastination</em> o procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese pedazo de tiempo robado al sueño siempre es el más productivo de mi jornada. Durante el día acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja arañada al sueño degusto cada segundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marina Arrabal</span>
                                        <span>—</span> enfermera y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://produccioncientifica.ucm.es/investigadores/146390/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz</a>, catedr&aacute;tico y director del Departamento de Psicolog&iacute;a Social, del Trabajo y Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro <a href="https://www.kailas.es/libros/libros-no-ficcion/dormir-para-vivir/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dormir para vivir</em></a><em> </em>(Kailas, 2026), define el concepto con claridad acad&eacute;mica: &ldquo;La llamada procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza describe la tendencia a retrasar deliberadamente la hora de acostarse para recuperar un tiempo propio despu&eacute;s de un d&iacute;a percibido como completamente ocupado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n describe la ciencia, esta conducta revela tensiones profundas entre las exigencias laborales y las necesidades emocionales del individuo. &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a del trabajo, esta conducta demuestra que muchas personas sienten que el trabajo no termina al concluir la jornada&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz. &ldquo;Estamos inmersos en una cultura de disponibilidad permanente donde resulta dif&iacute;cil desconectar psicol&oacute;gicamente. Correos, mensajes y notificaciones hacen que el trabajo siga ocupando espacio mental tras cerrar el ordenador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quien vive atrapado en la inercia diaria, esas horas nocturnas adquieren un valor casi m&iacute;stico. La sensaci&oacute;n de recuperar el mando sobre las propias decisiones convierte el tiempo nocturno en un regalo. Como relata Marina, mostrando sus dotes narrativas: &ldquo;Ese pedazo de tiempo robado al sue&ntilde;o siempre es el m&aacute;s productivo de mi jornada. Durante el d&iacute;a acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja ara&ntilde;ada al sue&ntilde;o degusto cada segundo. Incluso viendo una pel&iacute;cula mala siento que le saco partido. Se parece a estar en una habitaci&oacute;n llena de oro simplemente contemplando el metal&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dormir menos para sentirnos libres</h2><p class="article-text">
        La clave reside en comprender por qu&eacute; la mente humana prioriza esa gratificaci&oacute;n de disponer de tiempo libre inmediato a costa del desgaste f&iacute;sico que sufrir&aacute; al d&iacute;a siguiente. La respuesta psicol&oacute;gica apunta, seg&uacute;n Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz, a la frustraci&oacute;n de las necesidades emocionales b&aacute;sicas durante las horas diurnas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autonom&iacute;a constituye una necesidad psicol&oacute;gica b&aacute;sica y uno de los principales recursos para el bienestar&rdquo;, sostiene el catedr&aacute;tico. &ldquo;Cuando esa necesidad queda frustrada durante el d&iacute;a, algunas personas intentan recuperarla por la noche. Ese rato representa el &uacute;nico momento de la jornada en el que sienten que el tiempo les pertenece, tras haber pasado el d&iacute;a respondiendo a prioridades ajenas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche: &#039;Al final del día nuestros recursos de autorregulación están agotados (...) Resulta muy difícil resistirse a las recompensas inmediatas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático en Psicología (UCM) y autor de &#039;Dormir para vivir&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El especialista utiliza una met&aacute;fora esclarecedora para definir la trampa de este h&aacute;bito: &ldquo;El sue&ntilde;o acaba convirti&eacute;ndose en la moneda con la que compramos un poco de autonom&iacute;a, pero la factura sale muy cara porque al d&iacute;a siguiente empezamos la jornada todav&iacute;a m&aacute;s cansados. Dormimos menos para sentir que vivimos un poco m&aacute;s, sufriendo a largo plazo el efecto contrario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche. Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz detalla este proceso: &ldquo;Al final del d&iacute;a nuestros recursos de autorregulaci&oacute;n est&aacute;n agotados. Tras tomar decisiones y resolver problemas, resulta muy dif&iacute;cil resistirse a las recompensas inmediatas. Ver un cap&iacute;tulo o consultar las redes ofrece una gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea, mientras que acostarse temprano solo ofrece recompensa al d&iacute;a siguiente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El cerebro primario opta por el beneficio en el presente. &ldquo;Damos mucho m&aacute;s valor a los beneficios inmediatos que a los costes futuros. Pesa m&aacute;s la sensaci&oacute;n de haber recuperado una hora para nosotros que un cansancio que todav&iacute;a no sentimos. Es una peque&ntilde;a victoria psicol&oacute;gica con una factura biol&oacute;gica para la ma&ntilde;ana siguiente&rdquo;, puntualiza el catedr&aacute;tico de la UCM.
    </p><p class="article-text">
        La supuesta victoria sobre el reloj se evapora al sonar la alarma. Marina reconoce la resaca de esas noches robadas: &ldquo;Al despertar siempre me encuentro hecha una mierda, aunque me digo que ayer la cosa no estuvo tan mal. Pero lo cierto es que suelo tener lagunas mentales y apenas recuerdo una niebla confusa de aquella habitaci&oacute;n llena de oro. Da la impresi&oacute;n de haber estado all&iacute; solo en sue&ntilde;os, porque en realidad no he descansado nada. El arrepentimiento es real, aunque me autoenga&ntilde;e pensando que lo que escrib&iacute; durante ese rato tiene valor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La colonizaci&oacute;n del tiempo y la sociedad acelerada</h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; para comprender las ra&iacute;ces estructurales del fen&oacute;meno resulta indispensable ir m&aacute;s all&aacute; del individuo. El soci&oacute;logo <a href="https://x.com/JorgeMoruno?lang=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Moruno</a>, autor de <a href="https://www.akal.com/libro/no-tengo-tiempo_35662/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No tengo tiempo. Geograf&iacute;as de la precariedad</em></a><em> (Akal, 2018)</em>, sit&uacute;a esta conducta dentro de una din&aacute;mica colectiva de aceleraci&oacute;n y desposesi&oacute;n temporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o aparece como consecuencia de una vida acelerada y sin tiempo libre, donde las personas intentan ara&ntilde;ar un espacio propio quit&aacute;ndoselo al descanso&rdquo;, apunta. &ldquo;Es la respuesta a una existencia donde nos vemos forzados a comportarnos como una extensi&oacute;n de nuestro propio tel&eacute;fono m&oacute;vil, siempre conectados y en guardia&rdquo;. A su juicio, restarle horas a la almohada constituye un desesperado intento de adaptaci&oacute;n frente a una estructura social que ahoga la disponibilidad personal.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis hist&oacute;rico del soci&oacute;logo rastrea c&oacute;mo los avances tecnol&oacute;gicos, lejos de recortar las jornadas de esfuerzo humano, han ampliado las fronteras de la producci&oacute;n hasta invadir el descanso natural. &ldquo;La aparici&oacute;n de la luz artificial permiti&oacute; romper los ciclos naturales y extender la actividad industrial tras la puesta del sol. La paradoja del desarrollo tecnol&oacute;gico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la l&oacute;gica de la producci&oacute;n mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo&rdquo;, argumenta Moruno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La paradoja del desarrollo tecnológico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la lógica de la producción mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Moruno</span>
                                        <span>—</span> sociólogo y autor de &#039;No tengo tiempo. Geografías de la precariedad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, las herramientas digitales, como los m&oacute;viles, internet o la IA, consolidan una servidumbre voluntaria revestida de autonom&iacute;a personal. &ldquo;Nos convertimos en accionistas de nuestra propia fuerza de trabajo y realizamos inversiones constantes en nosotros mismos para competir en el mercado. Vivimos en el alambre ante la posibilidad de volvernos superfluos, mientras toda esa servidumbre se presenta bajo la apariencia de libertad. Ahora se entiende bien eso de Marx cuando dec&iacute;a que &lsquo;el trabajador libre es virtualmente un pobre&rsquo;&rdquo;, advierte el autor.
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, creaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de un espacio propio</h2><p class="article-text">
        La pugna por el tiempo adquiere matices especialmente agudos en vidas marcadas por los cuidados o la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Para Amaia Gracia, artista pl&aacute;stica y madre de dos hijas, robarle horas a la madrugada representa la &uacute;nica v&iacute;a para sostener su identidad profesional y creadora frente a las demandas absolutas de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde hace nueve a&ntilde;os los momentos en los que deber&iacute;a irme a la cama y no lo hago responden a la necesidad de tener un rato para m&iacute;&rdquo;, explica. &ldquo;La &uacute;nica manera de conservar espacio y tiempo personal pasaba por el trabajo o por quitarme horas de descanso&rdquo;, confiesa. La maternidad reconfigur&oacute; por completo sus coordenadas temporales y mentales.<strong> </strong>&ldquo;Con la maternidad y la crianza <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sent&iacute; la p&eacute;rdida de mi espacio mental</a> y del tiempo para pensar en proyectos art&iacute;sticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sue&ntilde;o me ha permitido conservar ese refugio propio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio del silencio nocturno, la pantalla de su <em>smartphone</em> se transforma en un punto de contacto imprescindible con la cultura y la estimulaci&oacute;n intelectual. &ldquo;Mientras duermo a las peque&ntilde;as suelo tener el m&oacute;vil en la mano. Lo utilizo para leer textos o ver cine que me interesa. Se ha convertido en mi ventana al mundo exterior para no perder la esencia de qui&eacute;n soy&rdquo;, explica la artista.
    </p><p class="article-text">
        Amaia recurre a referentes literarios cl&aacute;sicos para conceptualizar esa necesidad vital de aislamiento. &ldquo;Recuerdo a menudo la obra de Virginia Woolf, <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, para m&iacute; es un s&iacute;mbolo muy importante de la necesidad de nuestro espacio mental e interior. Resulta fundamental conservar ese refugio personal frente al ritmo de vida exigente que llevamos hoy en d&iacute;a&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la maternidad y la crianza sentí la pérdida de mi espacio mental y del tiempo para pensar en proyectos artísticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sueño me ha permitido conservar ese refugio propio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amaia Gracia</span>
                                        <span>—</span> artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El negocio de la escasez</h2><p class="article-text">
        La privatizaci&oacute;n y la escasez del tiempo han generado adem&aacute;s un f&eacute;rtil nicho econ&oacute;mico. Jorge Moruno denuncia c&oacute;mo el mercado aprovecha el agotamiento ciudadano para comercializar soluciones artificiales a un problema estructural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han surgido nuevos nichos de negocio enfocados en vender servicios para cubrir nuestra falta de tiempo&rdquo;, explica el experto. &ldquo;Se compran y venden productos cuya &uacute;nica raz&oacute;n de ser es la escasez de horas libres, cuando muchos de esos servicios desaparecer&iacute;an si la sociedad tuviese el tiempo garantizado&rdquo;. Desde la comida precocinada hasta las plataformas de entrega r&aacute;pida o el consumo masivo de psicof&aacute;rmacos para gestionar la ansiedad y el insomnio. La limitaci&oacute;n temporal alimenta industrias millonarias a costa del bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo vincula de forma directa la posesi&oacute;n del tiempo con la esencia misma de la democracia y la ciudadan&iacute;a real. &ldquo;El debate sobre el tiempo equivale al debate sobre la libertad. Solo existe libertad si se garantiza la igualdad en el acceso al tiempo. Los griegos utilizaban la palabra <em>skhol&egrave;</em>, origen del t&eacute;rmino escuela, para designar el tiempo libre como condici&oacute;n indispensable de la ciudadan&iacute;a&rdquo;. Frente al deterioro generalizado del descanso, las soluciones no pueden reducirse a meras recomendaciones de autoayuda o disciplina personal.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la psicolog&iacute;a como la sociolog&iacute;a coinciden en exigir transformaciones estructurales. Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz enfatiza la necesidad de un cambio de mirada: &ldquo;Conviene dejar de interpretar este comportamiento como un simple problema de falta de disciplina. Constituye el s&iacute;ntoma de una p&eacute;rdida de control sobre el tiempo. La soluci&oacute;n requiere introducir peque&ntilde;os espacios de autonom&iacute;a durante el d&iacute;a y exigir medidas para que las empresas respeten la desconexi&oacute;n digital&rdquo;. Pedirle a un individuo extenuado que simplemente se acueste antes equivale a ignorar las causas profundas de su malestar.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Jorge Moruno aboga por una agenda pol&iacute;tica que reclame los pilares de la existencia humana: &ldquo;Garantizar el tiempo libre mediante el acceso a la vivienda, un ingreso asegurado y entornos saludables es una medida justa y eficaz que evita el despilfarro del talento humano. Lo verdaderamente revolucionario pasa por recuperar el derecho a dormir, comer, respirar mejor y disfrutar de tiempo libre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 20:05:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Sueño,Estilo de vida,Descanso,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/feliz-verano-propuesta-psicologo-no-convertir-vacaciones-obligacion_129_13434888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77ed0a43-7291-4ca4-8eca-b5989bd66c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos terminado asociando el verano con la felicidad, mientras que el resto del año queda relegado al margen de cualquier despreocupación o bienestar, como si esta época hubiera monopolizado para siempre esa promesa y, con ella, la obligación de aprovechar cada uno de sus días</p><p class="subtitle">Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”</p></div><p class="article-text">
        Agarro la taza y doy el primer sorbo al caf&eacute;. Despu&eacute;s abro el correo. Uno de los &uacute;ltimos correos que ha entrado en mi bandeja de entrada termina con un simple: &ldquo;Feliz verano&rdquo;. Esas dos palabras activan autom&aacute;ticamente un mecanismo ansi&oacute;geno en mi cabeza. Sin darme cuenta, empiezo a imaginar la posibilidad de llegar a septiembre con la sensaci&oacute;n de no haber aprovechado las vacaciones lo suficiente. Como si el descanso pudiera medirse en t&eacute;rminos de rendimiento y productividad y existiera una manera correcta de vivirlo.
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma, hemos terminado asociando el verano con la felicidad, mientras que el resto del a&ntilde;o queda relegado al margen de cualquier despreocupaci&oacute;n o bienestar, como si la felicidad pudiera programarse para un mes concreto del calendario y esta &eacute;poca hubiera monopolizado para siempre esa promesa y, con ella, la obligaci&oacute;n de aprovechar cada uno de sus d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada del verano, el merecido descanso estival est&aacute; a la vuelta de la esquina. Despu&eacute;s de todo el curso, me resulta imposible no imaginar esos d&iacute;as de pausa. Parar m&aacute;quinas, zambullirme en las aguas del Atl&aacute;ntico, reencontrarme con amigos y familiares a los que hace meses que no veo y, sobre todo, desconectar por completo de cualquier actividad relacionada con mi trabajo. Y es precisamente esa idea la que me produce ansiedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aparece la sensación de estar desperdiciando un tiempo valiosísimo, de no estar aprovechándolo de cara a empezar el próximo curso con menos carga, más liviano y con esas cosas pendientes resueltas, eso sí, a costa del tiempo libre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute; deber&iacute;a aprovechar las vacaciones para ponerme al d&iacute;a, avanzar en alguna lectura de trabajo o completar una formaci&oacute;n que llevo meses posponiendo. Tambi&eacute;n podr&iacute;a dedicar tiempo para avanzar en ese texto en el que llevo trabajando tanto tiempo. Sin embargo, cuanto m&aacute;s pienso en ello, m&aacute;s ansiedad me produce no saber si realmente deber&iacute;a hacer todas esas cosas o, por el contrario, simplemente permitirme descansar. Porque si elijo lo segundo, aparece de inmediato la sensaci&oacute;n de estar desperdiciando un tiempo valios&iacute;simo, de no estar aprovech&aacute;ndolo de cara a empezar el pr&oacute;ximo curso con menos carga, m&aacute;s liviano y con esas cosas pendientes resueltas, eso s&iacute;, a costa del tiempo libre. Es as&iacute; como aparece la culpa y se dispara todo un sistema de creencias irracionales que parece que tienen por intenci&oacute;n invalidar la posibilidad de descansar sin mayor expectativa que esa.
    </p><p class="article-text">
        Y si finalmente decido no hacer ninguna de esas cosas relacionadas con el trabajo, entonces aparece otra exigencia, la de aprovechar al m&aacute;ximo las vacaciones. Una casa rural en Portugal con mis hijos y mi pareja, una escapada a Coru&ntilde;a para ver a unas amigas, una parada en El Bierzo para ba&ntilde;arme en sus r&iacute;os y reencontrarme con mi familia. Las fiestas de Palacios. Tambi&eacute;n deber&iacute;a llamar a ese amigo con el que el verano pasado no pude quedar porque estaba demasiado ocupado terminando un trabajo. Navegar por la r&iacute;a de Vigo. Pienso en todas las personas a las que a&uacute;n me falta por ver, a los que apenas he tenido tiempo de encontrarme durante los &uacute;ltimos meses, en todos los lugares que quiero compartir con mi familia. Y, mientras hago esa lista mental, ocurre algo extra&ntilde;o: todas esas posibilidades acaban produciendo el efecto contrario. En lugar de ilusionarme, siento un bloqueo. Hay tantas cosas que supuestamente deber&iacute;a hacer que termino sin saber por d&oacute;nde empezar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que abro Instagram y empiezo a hacer <em>scroll.</em> Ese mecanismo de huida, tan habitual en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, que aparece cuando nos enfrentamos a tareas que requieren un esfuerzo cognitivo y nos generan incertidumbre. La materializaci&oacute;n de c&oacute;mo la b&uacute;squeda de recompensa inmediata termina imponi&eacute;ndose sobre aquellos procesos que exigen un m&iacute;nimo de planificaci&oacute;n y toma de decisiones. Durante unos minutos, el malestar parece desaparecer. Pero, al cerrar la aplicaci&oacute;n, todo sigue exactamente igual, con un a&ntilde;adido: la sensaci&oacute;n de haber perdido el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Seguir trabajando durante las vacaciones disminuye claramente los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22213478/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">beneficios psicol&oacute;gicos</a>. Los beneficios de las vacaciones no dependen tanto del destino o del n&uacute;mero de actividades que hagamos como de la capacidad para desconectar mentalmente del trabajo. Sabine Sonnentag, catedr&aacute;tica de Psicolog&iacute;a del Trabajo y de las Organizaciones en la Universidad de Mannheim y especializada en estr&eacute;s laboral y recuperaci&oacute;n psicol&oacute;gica, apunta a distinguir entre dejar de trabajar y dejar de pensar en el trabajo. Cuando seguimos respondiendo correos, planificando proyectos o anticipando la vuelta, el cerebro permanece en un estado de activaci&oacute;n que dificulta la recuperaci&oacute;n psicol&oacute;gica. Estos estados se asocian con una menor reducci&oacute;n del estr&eacute;s acumulado, una peor desconexi&oacute;n psicol&oacute;gica y una menor sensaci&oacute;n de relajaci&oacute;n, una menor recuperaci&oacute;n de recursos cognitivos y emocionales, y unos beneficios m&aacute;s ef&iacute;meros sobre el bienestar, lo que hace que la persona vuelva al trabajo con niveles de agotamiento m&aacute;s elevados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La efectividad de las recompensas inmediatas consigue que no nos enfoquemos en lo que queremos, la satisfacción automática que nos producen esas acciones suele interferir con los objetivos a medio-largo plazo que nos proponemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta conclusi&oacute;n desmonta la idea productivista del capitalismo asociado a las vacaciones de que, cuanto m&aacute;s hagamos mejor lo pasaremos, o de pensar que podemos compaginar el trabajo, aunque sea en menor grado, con el descanso. Observar el vuelo de las golondrinas durante horas sentado en un banco de la plaza del pueblo puede resultar profundamente reparador, no solo para nuestro organismo, sino para el de las personas que nos acompa&ntilde;an. Afortunadamente, podemos entrenar nuestro sistema nervioso para sentirnos seguros. Podemos hacerlo mediante la compa&ntilde;&iacute;a y el contacto &ndash;f&iacute;sico&ndash; de otras personas. Todos tenemos un sistema nervioso que se comunica constantemente y sintoniza con nuestro entorno. Las personas reproducimos autom&aacute;ticamente los estados de las personas que nos rodean, esto es a lo que llamamos corregulaci&oacute;n. Ocurre igual en las manadas de los animales. Si un animal percibe peligro todo el grupo se pone m&aacute;s en alerta y ello aumenta las posibilidades de supervivencia. Las personas funcionamos exactamente igual. Cuando compartimos tiempo con personas que est&aacute;n estresadas, enfadadas o deprimidas, nos sentimos peor. Por el contrario, cuando compartimos nuestro tiempo con personas tranquilas y felices esto nos hace sentir que conectamos mejor con las personas. 
    </p><p class="article-text">
        La efectividad de las recompensas inmediatas consigue que no nos enfoquemos en lo que queremos, la satisfacci&oacute;n autom&aacute;tica que nos producen esas acciones suele interferir con los objetivos a medio-largo plazo que nos proponemos. Es precisamente mediante las funciones ejecutivas &ndash;la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la planificaci&oacute;n&ndash; como <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10648-024-09932-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regulamos nuestro comportamiento</a> y conseguimos mantener la direcci&oacute;n cuando surgen alternativas m&aacute;s apetecibles a corto plazo. La buena noticia es que estas funciones pueden entrenarse. Reducir las distracciones, establecer rutinas, planificar con antelaci&oacute;n o dise&ntilde;ar un entorno que facilite la conducta que buscamos son estrategias mucho m&aacute;s eficaces que confiar &uacute;nica y exclusivamente en la motivaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las tareas que nos hacen sentir mejor pueden ayudar a que nuestro sistema nervioso se regule. El trabajo y la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hiperplanificaci&oacute;n</a> no cumplen esos requisitos. Los mayores beneficios surgen cuando <a href="https://www.eldiario.es/era/jomo-el-placer-de-perderse-un-plan_1_10488695.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no planificamos en exceso</a> y nos vamos con esa sensaci&oacute;n de dejar la casa sin barrer, aunque eso a corto plazo nos suponga una tensi&oacute;n porque no cumplimos lo que se supone que tendr&iacute;amos que cumplir. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Descansar también conlleva renuncias. Implica revisar aquellas expectativas que hemos depositado sobre nosotros mismos y cuestionar aquellas que creemos que los demás esperan de nosotros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tarea m&aacute;s importante de nuestro cerebro es garantizar nuestra supervivencia. Digamos que est&aacute; preparado para detectar amenazas. Al enfrentarnos a un peligro, las personas segregamos autom&aacute;ticamente hormonas para aumentar la resistencia y escapar. El cerebro y el cuerpo est&aacute;n programados para correr hacia un lugar seguro, donde se pueda restaurar la seguridad y las hormonas del estr&eacute;s puedan descansar. Cuando los niveles de las hormonas del estr&eacute;s permanecen elevados, se estimula el miedo, la rabia y la enfermedad de forma continua.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los <a href="https://www.eldiario.es/era/beneficios-sesion-terapia-plena-naturaleza-ayuda-sentir-manera_1_12426401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entornos naturales</a> suelen ofrecer est&iacute;mulos previsibles y de baja intensidad. Observar la naturaleza, por ejemplo, dirige nuestra atenci&oacute;n hacia se&ntilde;ales no amenazantes y eso facilita que disminuya la activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica. Quiz&aacute; por eso el descanso suele asociarse con lo previsible, con recuperar la sensaci&oacute;n de control sobre el entorno y permitir que nuestro sistema nervioso reduzca su estado de alerta. Pero descansar tambi&eacute;n conlleva renuncias. Implica revisar aquellas expectativas que hemos depositado sobre nosotros mismos y cuestionar aquellas que creemos que los dem&aacute;s esperan de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Cierro el correo y camino hacia la ventana. Levanto la vista y observo una bandada de p&aacute;jaros. Me pregunto c&oacute;mo nos ver&aacute;n y qu&eacute; seremos nosotros para ellos. Somos especies que conviven, compartiendo el mismo mundo, aunque quiz&aacute; solo nosotros nos empe&ntilde;emos en convertir la felicidad en una meta. Termino el caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin m&aacute;s, feliz verano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/feliz-verano-propuesta-psicologo-no-convertir-vacaciones-obligacion_129_13434888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Verano,Ocio,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte de no hacer nada: cuando descansar se convierte en un acto de rebeldía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/arte-no-descansar-convierte-acto-rebeldia_132_13426550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3948825-2d6e-4448-bc5b-33bf9df72f0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arte de no hacer nada: cuando descansar se convierte en un acto de rebeldía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Vivimos rodeados de la idea de que nuestro valor depende de lo que producimos. Siempre hay un correo pendiente, una tarea que terminar, una habilidad que aprender o un nuevo objetivo que alcanzar. El descanso queda relegado a una recompensa que solo llegará cuando todo lo demás esté hecho"
</p></div><p class="article-text">
        En plena &eacute;poca de vacaciones, muchas personas buscan recuperar fuerzas despu&eacute;s de meses de trabajo, horarios exigentes y una sensaci&oacute;n constante de no llegar a todo. Sin embargo, cuando por fin llega el momento de descansar, no siempre sabemos hacerlo. Llenamos los d&iacute;as de planes, queremos aprovechar cada minuto y, en ocasiones, regresamos con la sensaci&oacute;n de necesitar otras vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el verdadero lujo del verano sea mucho m&aacute;s sencillo: aprender a parar.
    </p><p class="article-text">
        Imagina un domingo por la tarde. No tienes nada urgente que hacer. Te tumbas en el sof&aacute;, miras por la ventana y, apenas unos minutos despu&eacute;s, aparece una sensaci&oacute;n inc&oacute;moda: deber&iacute;as estar haciendo algo.
    </p><p class="article-text">
        Esa peque&ntilde;a culpa dice mucho de la &eacute;poca en la que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos, detenerse no fue sin&oacute;nimo de pereza. En la antigua Grecia, el schol&eacute; era el tiempo dedicado a la reflexi&oacute;n y al cultivo del pensamiento, una parte esencial de una vida plena. Mucho despu&eacute;s, los italianos resumieron esa misma idea en una expresi&oacute;n que ha llegado hasta nuestros d&iacute;as: dolce far niente, el placer de no hacer nada.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sin embargo, parece que hemos olvidado ese arte.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos rodeados de la idea de que nuestro valor depende de lo que producimos. Siempre hay un correo pendiente, una tarea que terminar, una habilidad que aprender o un nuevo objetivo que alcanzar. El descanso queda relegado a una recompensa que solo llegar&aacute; cuando todo lo dem&aacute;s est&eacute; hecho.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que ese momento casi nunca llega.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la hiperconectividad</h2><p class="article-text">
        Nunca antes hab&iacute;amos estado tan conectados y, parad&oacute;jicamente, tan incapaces de desconectar.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo ya no termina al salir de la oficina. Viaja en el bolsillo. Las notificaciones interrumpen cualquier intento de calma y las redes sociales ocupan incluso esos peque&ntilde;os espacios de espera que antes pertenec&iacute;an al silencio.
    </p><p class="article-text">
        Hace no tantos a&ntilde;os era normal aburrirse. Esper&aacute;bamos un tren mirando por la ventana, camin&aacute;bamos sin auriculares o hac&iacute;amos una cola observando simplemente lo que ocurr&iacute;a alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Hoy llenamos cualquier instante con una pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hemos perdido no es solo tiempo. Tambi&eacute;n hemos perdido la costumbre de convivir con el silencio. Y, sin embargo, ese silencio nunca estuvo vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n en neurociencia ha mostrado que, durante los periodos de descanso y de aparente inactividad, el cerebro mantiene una intensa actividad interna. Organiza recuerdos, integra experiencias, establece nuevas conexiones y favorece procesos relacionados con la creatividad y la resoluci&oacute;n de problemas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras creemos que no estamos haciendo nada, nuestra mente sigue trabajando.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no hemos perdido la capacidad de concentrarnos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; hemos olvidado c&oacute;mo aburrirnos.
    </p><h2 class="article-text">Descansar tambi&eacute;n es biolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        El cuerpo humano tampoco fue dise&ntilde;ado para permanecer en un estado continuo de alerta.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra fisiolog&iacute;a alterna periodos de actividad y recuperaci&oacute;n. Durante el descanso disminuye la respuesta al estr&eacute;s, se recuperan recursos energ&eacute;ticos y se restablecen numerosos procesos esenciales para mantener el equilibrio del organismo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso descansar no es un lujo ni un capricho. Es una necesidad biol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ignoramos esa necesidad durante demasiado tiempo, el desgaste termina apareciendo: cansancio persistente, irritabilidad, dificultades para concentrarse, problemas de sue&ntilde;o o la sensaci&oacute;n de que cualquier tarea exige un esfuerzo desproporcionado.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo siempre encuentra la manera de recordarnos aquello que llevamos demasiado tiempo ignorando.
    </p><h2 class="article-text">Estar ocupado no significa avanzar</h2><p class="article-text">
        Una de las grandes confusiones de nuestro tiempo consiste en identificar actividad con progreso.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces terminamos una jornada agotados y, aun as&iacute;, con la sensaci&oacute;n de no haber hecho nada realmente importante?
    </p><p class="article-text">
        Pasamos horas respondiendo mensajes, cambiando de una tarea a otra y resolviendo peque&ntilde;as urgencias que terminan ocupando todo el espacio disponible. Sabemos, adem&aacute;s, que esa alternancia constante entre tareas incrementa la carga cognitiva y reduce nuestra capacidad para concentrarnos en lo verdaderamente importante.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ocupados, pero no necesariamente avanzamos.
    </p><p class="article-text">
        El cansancio se convierte entonces en una falsa prueba de productividad. Sin embargo, acabar exhaustos no significa haber empleado bien nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera productividad consiste en utilizar la energ&iacute;a de forma inteligente. Y para pensar con claridad necesitamos pausas.
    </p><p class="article-text">
        El descanso no es lo contrario de la productividad.
    </p><p class="article-text">
        Es una de sus condiciones.
    </p><h2 class="article-text">El verano y el dif&iacute;cil aprendizaje de parar</h2><p class="article-text">
        Esta reflexi&oacute;n adquiere un significado especial durante las vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Esperamos el verano como una promesa de descanso y, cuando finalmente llega, sustituimos la agenda laboral por otra repleta de actividades. Queremos visitar todos los lugares, hacer todas las excursiones y aprovechar cada minuto.
    </p><p class="article-text">
        Pero descansar no siempre significa hacer m&aacute;s cosas en otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        A veces significa hacer menos.
    </p><p class="article-text">
        Una conversaci&oacute;n tranquila.
    </p><p class="article-text">
        Un paseo sin destino.
    </p><p class="article-text">
        Una tarde sin horarios.
    </p><p class="article-text">
        Un rato sin ninguna obligaci&oacute;n pendiente.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; unas vacaciones realmente reparadoras sean aquellas en las que recuperamos algo que durante el resto del a&ntilde;o vamos perdiendo: la capacidad de estar presentes.
    </p><h2 class="article-text">El valor del 'dolce far niente'</h2><p class="article-text">
        Los italianos tienen esta expresi&oacute;n que resume una idea que nuestra sociedad parece haber olvidado: 'dolce far niente'.
    </p><p class="article-text">
        No habla de pereza.
    </p><p class="article-text">
        Habla de la capacidad de disfrutar de un momento sin convertirlo inmediatamente en algo &uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        Sentarse al sol. Escuchar la lluvia. Contemplar un paisaje. Pasear sin rumbo. Permanecer en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Son momentos que no generan ingresos, no mejoran un curr&iacute;culum y no alimentan ning&uacute;n algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso resultan tan valiosos.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos rodeados de m&eacute;tricas. Medimos pasos, objetivos cumplidos, productividad y resultados, hasta olvidar que algunas de las experiencias m&aacute;s importantes de la vida no admiten ninguna medida.
    </p><p class="article-text">
        La calma no aparece en una hoja de resultados.
    </p><p class="article-text">
        Pero sostiene una vida m&aacute;s equilibrada.
    </p><h2 class="article-text">Aprender a parar sin pedir perd&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo m&aacute;s dif&iacute;cil hoy no sea encontrar tiempo para descansar.
    </p><p class="article-text">
        Lo verdaderamente complicado es concedernos permiso para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas sienten la necesidad de justificar incluso sus momentos de descanso: me lo he ganado, esta semana ha sido muy dura, ma&ntilde;ana recuperar&eacute; el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el descanso necesita una excusa, deja de ser descanso para convertirse en una recompensa.
    </p><p class="article-text">
        Y descansar no deber&iacute;a ser un premio. Deber&iacute;a formar parte de una vida saludable, igual que dormir, alimentarse bien o cuidar nuestras relaciones.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de idealizar la inactividad, sino de aceptar que una vida humana necesita alternar esfuerzo y recuperaci&oacute;n. Actividad y pausa.
    </p><h2 class="article-text">La rebeli&oacute;n empieza en el sof&aacute;</h2><p class="article-text">
        En una sociedad obsesionada con producir, quiz&aacute; uno de los actos m&aacute;s dif&iacute;ciles sea hacer algo aparentemente sencillo: parar.
    </p><p class="article-text">
        No comprar otra agenda. No descargar otra aplicaci&oacute;n para organizarnos mejor. No convertir el descanso en un nuevo proyecto. Simplemente detenerse.Apagar el m&oacute;vil durante un rato. Ignorar el reloj. Sentarse en un banco. Mirar c&oacute;mo cambia la luz al final de la tarde. Escuchar el viento entre los &aacute;rboles. Permanecer en silencio. Sin publicar una fotograf&iacute;a. Sin medir el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Sin convertir ese instante en una tarea m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el verdadero lujo del siglo XXI no sea viajar m&aacute;s, ganar m&aacute;s dinero o tachar m&aacute;s objetivos de una lista interminable.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el verdadero lujo sea recuperar la capacidad de estar tranquilos sin sentir que estamos perdiendo el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Porque descansar no es dejar de vivir. Es permitir que el cuerpo recupere fuerzas, que la mente encuentre claridad y que la vida vuelva a un ritmo m&aacute;s humano.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el verdadero acto de rebeld&iacute;a en una sociedad que nunca deja de correr no consista en hacer m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez consista, simplemente, en atreverse, de vez en cuando, a no hacer absolutamente nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Plaza Garro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/arte-no-descansar-convierte-acto-rebeldia_132_13426550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 05:14:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El arte de no hacer nada: cuando descansar se convierte en un acto de rebeldía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descanso,Desconexión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo usar el sol en verano para madrugar sin que te cueste la vida en invierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sol-verano-madrugar-cueste-vida-invierno_1_13413425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8f39fd9-1951-4b69-b729-c656132bffb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo usar el sol en verano para madrugar sin que te cueste la vida en invierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verano tiene las condiciones perfectas para desajustar el reloj biológico, pero también nos ofrece una oportunidad única para sincronizarlo y llegar al otoño con un ritmo mejor</p><p class="subtitle">Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Hay dos formas de pasar el verano, y muchas personas optan por la m&aacute;s f&aacute;cil: acostarse cada vez m&aacute;s tarde aprovechando que hay m&aacute;s horas de luz, y levantarse a mediod&iacute;a, perdiendo toda noci&oacute;n del horario. Esto significa volver al trabajo en septiembre con el equivalente al <em>jet lag</em> de quien ha cruzado tres husos horarios, aunque no hayas salido del pa&iacute;s. Pero hay una alternativa que consiste en usar la luz del sol para convertir las vacaciones en un momento de sincronizaci&oacute;n de nuestro reloj biol&oacute;gico.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; el verano altera los horarios naturales</h2><p class="article-text">
        Durante las vacaciones de verano, la mayor parte de las restricciones que mantienen el horario durante el a&ntilde;o desaparecen. &ldquo;Muchas personas se acuestan y se levantan m&aacute;s tarde, y al volver tienen que adelantar bruscamente el horario sin que su ritmo circadiano se haya adaptado todav&iacute;a&rdquo;, comenta el doctor David L&oacute;pez G&oacute;mez, psiquiatra y director de menteAmente. 
    </p><p class="article-text">
        Hay otros factores que conspiran para que el verano desajuste el reloj interno. &ldquo;Los cambios de horario y de temperatura ambiental, la exposici&oacute;n a la luz, las comidas m&aacute;s tard&iacute;as, un mayor consumo de alcohol o cafe&iacute;na, <a href="https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las siestas</a>, los viajes y el cambio de dormitorio pueden desajustar temporalmente el ritmo sue&ntilde;o-vigilia&rdquo;, explica el doctor L&oacute;pez. El resultado es predecible: la vuelta al trabajo produce el llamado insomnio de conciliaci&oacute;n, con despertares nocturnos, sensaci&oacute;n de sue&ntilde;o no reparador, cansancio diurno, irritabilidad y menor concentraci&oacute;n. Justo cuando necesitamos rendir mejor.
    </p><p class="article-text">
        Asociamos el verano a la luz del sol, pero, aunque tenga algunos beneficios (y riesgos, como las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/evidencia-cientifica-niega-postura-llorente-cremas-solares-rayos-sol-son-principal-factor-modificable-combatir-cancer-xp_1_13236825.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quemaduras solares</a>), no pensamos en que es un arma de doble filo. &ldquo;En verano tambi&eacute;n nos confunde que haya luz hasta tan tarde. La luz hasta las nueve o diez de la noche tampoco es muy recomendable si queremos dormir a una hora normal&rdquo;, advierte la doctora Rybel Wix, especialista en neurofisiolog&iacute;a cl&iacute;nica y responsable de la Unidad de Medicina del Sue&ntilde;o en el Hospital HM Sanchinarro. &ldquo;La melatonina, la hormona que abre las puertas del sue&ntilde;o, se libera con la oscuridad. Necesitamos por lo menos un par de horas de oscuridad para que se libere la melatonina&rdquo;, explica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La melatonina, la hormona que abre las puertas del sueño, se libera con la oscuridad. Necesitamos por lo menos un par de horas de oscuridad para ello</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rybel Wix</span>
                                        <span>—</span> especialista en medicina del sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, en verano tambi&eacute;n amanece m&aacute;s temprano, y ah&iacute; est&aacute; nuestra oportunidad para sincronizarnos. 
    </p><h2 class="article-text">Las ventajas de despertarse con el sol</h2><p class="article-text">
        Lo que hace el sol por la ma&ntilde;ana es exactamente lo contrario de lo que hace por la noche: ajusta el reloj circadiano en lugar de desajustarlo. &ldquo;La luz del sol fortalece el sistema circadiano, es el mejor sincronizador&rdquo;, afirma la doctora Wix. &ldquo;Tenemos un reloj interno, el n&uacute;cleo supraquiasm&aacute;tico del hipot&aacute;lamo, que est&aacute; en el cerebro, que es el que rige los ritmos internos del sue&ntilde;o, de la vigilia, de la alimentaci&oacute;n y de todo. Para ese reloj maestro que rige los otros relojes, el mejor sincronizador es la luz, la luz del sol&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12502225/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2025</a> con 1.762 adultos analiz&oacute; el efecto de la exposici&oacute;n solar a distintas horas del d&iacute;a sobre la calidad del sue&ntilde;o. La conclusi&oacute;n m&aacute;s importante fue que la exposici&oacute;n solar matutina (antes de las 10 de la ma&ntilde;ana) se asoci&oacute; significativamente con mejor calidad de sue&ntilde;o y una regulaci&oacute;n m&aacute;s estable del punto medio del ciclo sue&ntilde;o-vigilia. Por el contrario, la exposici&oacute;n en las horas centrales del d&iacute;a o al atardecer no produjo los mismos efectos beneficiosos.
    </p><p class="article-text">
        Otro <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39077837/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio longitudinal</a>, que sigui&oacute; a 103 adultos durante 70 d&iacute;as, encontr&oacute; que era el momento de la exposici&oacute;n solar, y no la duraci&oacute;n total, lo que predec&iacute;a la calidad del sue&ntilde;o de la noche siguiente. De nuevo, la exposici&oacute;n matutina predec&iacute;a mejor sue&ntilde;o, mientras que la exposici&oacute;n vespertina no ten&iacute;a el mismo efecto. Y un tercer <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8892387/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio del UK Biobank</a>, una enorme base de datos m&eacute;dica del Reino Unido, encontr&oacute; que cada hora adicional de tiempo al aire libre durante el d&iacute;a se asociaba con mayor facilidad para levantarse por la ma&ntilde;ana, menos cansancio frecuente y menos s&iacute;ntomas de insomnio.
    </p><h2 class="article-text">El verano como oportunidad de sincronizaci&oacute;n del reloj interno</h2><p class="article-text">
        El verano ofrece algo que el resto del a&ntilde;o no proporciona con la misma facilidad: luz solar intensa desde muy temprano. En Espa&ntilde;a, el sol sale entre las 6.30 y las 7.00 horas en los meses de julio y agosto. Eso significa que quien se levante con el amanecer recibe en los primeros minutos del d&iacute;a la se&ntilde;al m&aacute;s potente disponible para sincronizar el reloj biol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese despertar con la luz del sol al amanecer, normalmente a las seis de la ma&ntilde;ana en verano, es sumamente bueno&rdquo;, corrobora la doctora Wix. &ldquo;Refuerza el sistema circadiano y no rompes tanto los horarios, las rutinas. Lo mejor es ponerse a la luz del sol por la ma&ntilde;ana. Cuando nos levantemos, abrir las persianas y marcarle al cuerpo que est&aacute; comenzando el d&iacute;a&rdquo;, recomienda la especialista. En su lugar, otra buena opci&oacute;n es dejar las persianas abiertas y que el propio sol sea el despertador.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una tarea que debemos emprender durante las vacaciones, y no esperar a septiembre, ya que la adaptaci&oacute;n circadiana requiere d&iacute;as, no horas. Si se establece un patr&oacute;n de levantarse temprano con luz natural durante el verano, el sistema circadiano llegar&aacute; a la vuelta al trabajo ya ajustado al horario de trabajo que el despertador va a marcar. Por el contrario, si la rutina consiste en acostarse a las tres de la ma&ntilde;ana y levantarse a las 12, el ajuste habr&aacute; que hacerlo de golpe en los primeros d&iacute;as de septiembre.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una buena opción es dejar las persianas abiertas y que el propio sol sea el despertador</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Recomendaciones para la sincronizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        L&oacute;pez G&oacute;mez resume las medidas m&aacute;s importantes para preservar el ritmo circadiano y facilitar la vuelta: &ldquo;La medida m&aacute;s importante es mantener un horario regular y lo m&aacute;s similar al horario habitual previo, especialmente una hora estable para levantarse y acostarse, incluso despu&eacute;s de haber dormido mal&rdquo;. Para quienes ya han retrasado el horario en verano, &ldquo;conviene adelantarlo progresivamente antes de volver, hacer comidas ligeras, limitar el consumo de alcohol y cafe&iacute;na, realizar ejercicio durante el d&iacute;a y evitar las siestas largas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Wix a&ntilde;ade la gesti&oacute;n de la luz vespertina. Seg&uacute;n la especialista, a partir de las ocho de la tarde conviene reducir deliberadamente la exposici&oacute;n a luz brillante y a las pantallas, lo que facilita la producci&oacute;n de melatonina y el inicio del sue&ntilde;o a una hora razonable. Una estrategia combinada para los dos usos de la luz: sol intenso por la ma&ntilde;ana, oscuridad progresiva por la noche.
    </p><p class="article-text">
        El insomnio, sin embargo, no entiende de estaciones. Para algunas personas, dormir es tan dif&iacute;cil en invierno como en verano, y las medidas de higiene del sue&ntilde;o dejan de ser efectivas en estos casos. &ldquo;Las medidas de higiene del sue&ntilde;o son &uacute;tiles, pero por s&iacute; solas pueden ser insuficientes ante un insomnio mantenido. Tampoco es recomendable recurrir por cuenta propia a hipn&oacute;ticos o sedantes&rdquo;, a&ntilde;ade el especialista.
    </p><p class="article-text">
        El verano es la &uacute;nica &eacute;poca del a&ntilde;o en que el sol madruga tanto como nos conviene madrugar el resto del a&ntilde;o. Usarlo o ignorarlo es una elecci&oacute;n que tiene consecuencias que notaremos en c&oacute;mo nos suena el despertador en invierno.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sol-verano-madrugar-cueste-vida-invierno_1_13413425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:18:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo usar el sol en verano para madrugar sin que te cueste la vida en invierno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Verano,Trastornos del sueño,Descanso,Dormir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por un agosto de vida contemplativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/agosto-vida-contemplativa_1_13423020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e1d1a5c-7e73-4416-b96a-fbe41a175281_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por un agosto de vida contemplativa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La intimidad, que es fundamental en la construcción del individuo, avanza en su proceso de disolución en este siglo de redes sociales, algoritmos, datos e hipervigilancia, y lo importante, siempre, es estar haciendo algo o, en su defecto, opinando sobre algo</p></div><p class="article-text">
        El cambio de paradigma que dio lugar a la modernidad fue, seg&uacute;n Hanna Arendt, &ldquo;la inversi&oacute;n del orden jer&aacute;rquico entre la vida contemplativa y la vida activa&rdquo;. Un movimiento que comienza en el siglo XVII y que convierte la acci&oacute;n en el estado m&aacute;s elevado de la condici&oacute;n humana, vaciando la contemplaci&oacute;n de su significado tradicional, que era ser el camino predominante en la b&uacute;squeda de verdad, la sabidur&iacute;a y la trascendencia. La p&eacute;rdida del equilibrio entre el &ldquo;ora&rdquo; y el &ldquo;labora&rdquo;provoca que el trabajo, y la acci&oacute;n en general, nos desborde, impidi&eacute;ndonos tener tiempo para el silencio, la escucha y la contemplaci&oacute;n. La intimidad, que es fundamental en la construcci&oacute;n del individuo, avanza en su proceso de disoluci&oacute;n en este siglo de redes sociales, algoritmos, datos e hipervigilancia, y lo importante, siempre, es estar haciendo algo o, en su defecto, opinando sobre algo, compartiendo de manera compulsiva la acci&oacute;n y la opini&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo y relacionado con el abandono de la vida contemplativa, el ser humano pierde capacidad de atenci&oacute;n y concentraci&oacute;n. En EEUU se han vuelto tendencia los reportajes que aseguran que la edad de la lectura ha terminado y que la alfabetizaci&oacute;n ha sido solo un breve par&eacute;ntesis en la historia de la humanidad. En un art&iacute;culo en The Atlantic, titulado &ldquo;El final de la lectura est&aacute; aqu&iacute;&rdquo;, destacaban que el libro m&aacute;s le&iacute;do en 1958 fue Doctor Zhivago, de Boris Pasternak; en 2025 fue la &uacute;ltima entrega de la serie Los Juegos del hambre. La mitad de los estadounidenses no leen un solo libro al a&ntilde;o y los j&oacute;venes han dejado de leer peri&oacute;dicos, sustituy&eacute;ndolos por v&iacute;deos cortos como fuente de informaci&oacute;n. La gente no lee y muchos ya no escriben ni breves emails, delegando esa tarea en la IA. Eso ya se conoce como crisis de alfabetizaci&oacute;n y es la p&eacute;rdida de habilidades b&aacute;sicas que adquirimos a trav&eacute;s de la lectura y la escritura, como la capacidad de hacer deducciones por el contexto, parafrasear, seguir una argumentaci&oacute;n o sintetizar conceptos. Esta es la causa de que, por ejemplo, Netflix aconseje a sus guionistas situar contantemente al espectador en la trama, sobreexplicando lo que est&aacute; viendo en pantalla. Tambi&eacute;n de que triunfen esl&oacute;ganes y conceptos que se repiten mil veces, en una vuelta perversa a una oralidad que ahora es digital y viral. En la universidad ya hay alumnos, educados y alfabetizados, que se quejan de que sus profesores les obliguen a leer, existiendo v&iacute;as menos costosas de adquisici&oacute;n de conocimientos. 
    </p><p class="article-text">
        En agosto, la renuncia a la vida contemplativa se vuelve a&uacute;n m&aacute;s evidente: ni descargados de las labores que nos vemos obligados a realizar el resto del a&ntilde;o (obligados por la fat&iacute;dica costumbre de comer todos los d&iacute;as y pagar el alquiler) podemos renunciar a la tiran&iacute;a de la vida activa y productiva. En esa magn&iacute;fica serie que es Poquita fe, el personaje que interpreta Esperanza Pedre&ntilde;o intenta concentrarse durante unos d&iacute;as libres en la lectura de un libro: no logra avanzar ni una p&aacute;gina pero s&iacute; ordenar los armarios de la cocina y buscar en internet las causas de la piel amarillenta de la autora del libro, cuya foto de contraportada es bastante mejorable. La actualidad y la historia, mientras tanto, discurren sin nuestra inestimable colaboraci&oacute;n individual, aunque s&iacute; contribuimos a lo peor de la modernidad actuando como ansiosas c&aacute;maras de eco. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Marcos Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/agosto-vida-contemplativa_1_13423020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por un agosto de vida contemplativa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vacaciones,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos despertamos cansados por el calor, según un experto: "El cerebro necesita que la temperatura descienda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec8a4d1c-9e9c-4a76-b6c4-46831ae2d395_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147464.jpg" width="4495" height="2528" alt="No todos sufren el calor de la misma manera."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es también la razón por la que mucha gente saca un pie de las sábanas en las noches tropicales, según el especialista en sueño Alfredo Rodríguez-Muñoz 
</p><p class="subtitle">Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?</p></div><p class="article-text">
        Ese despertar plomizo, con la sensaci&oacute;n de no haber descansado aunque hayamos dormido y el reloj nos asegure que han pasado las horas correspondientes, no es una sensaci&oacute;n subjetiva, sino el efecto de las noches tropicales. Cualquiera puede corroborar que las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/el-tiempo/calor-dispara-miercoles-maximas-42-grados-aviso-rojo-comunidades-pm_1_13379693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">altas temperaturas nocturnas</a> influyen directamente en el descanso, pero un experto detalla el porqu&eacute; de esa sensaci&oacute;n de cansancio al inicio del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para <a href="https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poder dormir</a> el cerebro necesita que la temperatura corporal central descienda ligeramente, m&aacute;s o menos entre medio grado y un grado&rdquo;, explica Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico de Psicolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid y autor de <em>Dormir para vivir</em>. Sin ese descenso t&eacute;rmico necesario para el sistema nervioso, la calidad del sue&ntilde;o es peor.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar a cabo este enfriamiento, el especialista explica que el cuerpo humano utiliza la sangre como un circuito de refrigeraci&oacute;n, dilatando los vasos sangu&iacute;neos y enviando la sangre caliente especialmente a manos y pies. &ldquo;Estas zonas act&uacute;an como radiadores naturales y van liberando el calor al ambiente&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Por eso mucha gente saca un pie de las s&aacute;banas cuando duerme sin darse cuenta, para favorecer esta termorregulaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Si la temperatura ambiente es demasiado c&aacute;lida, el intercambio de calor se dificulta y provoca cambios en la estructura del sue&ntilde;o, como apunta el experto: &ldquo;Hay m&aacute;s despertares, m&aacute;s interrupciones durante el sue&ntilde;o y, sobre todo, se duerme menos en fase profunda, lo que hace que nuestro descanso sea menor.
    </p><p class="article-text">
        No todos sufren el calor de la misma manera. Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz destaca que las personas mayores son uno de los grupos m&aacute;s vulnerables, ya que &ldquo;regulan peor la temperatura corporal, sudan menos y tienen una circulaci&oacute;n de la sangre menos eficiente&rdquo;. Tambi&eacute;n los beb&eacute;s y ni&ntilde;os muy peque&ntilde;os sufren especialmente &ldquo;porque su sistema de termorregulaci&oacute;n no est&aacute; del todo desarrollado&rdquo;, seg&uacute;n el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen diferencias por sexo, las mujeres pueden experimentar mayores dificultades debido a los cambios hormonales, y en funci&oacute;n de la salud, ya que las personas con enfermedades cr&oacute;nicas pueden ver c&oacute;mo el calor agrava sus s&iacute;ntomas o les dificulta especialmente el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ante la desesperaci&oacute;n del calor y su incompatibilidad con el descanso, es frecuente recurrir a un remedio que Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz califica de &ldquo;contraproducente&rdquo;: las duchas fr&iacute;as antes de dormir. &ldquo;Una ducha fr&iacute;a hace que el cuerpo conserve m&aacute;s calor al producir vasoconstricci&oacute;n. Lo ideal para favorecer la vasodilataci&oacute;n es una ducha templada&rdquo;, advierte el experto, ya que el objetivo es que los vasos sangu&iacute;neos permanezcan abiertos para que &ldquo;el circuito de refrigeraci&oacute;n&rdquo; pueda funcionar y disipar el calor. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el catedr&aacute;tico recomienda extremar las precauciones en las cenas, que recomienda ligeras y sin alcohol, enemigo del sue&ntilde;o: &ldquo;Si ya de por s&iacute; el calor va a fragmentar el sue&ntilde;o, si a eso le a&ntilde;ades un consumo de alcohol es como echarle le&ntilde;a al fuego&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 08:11:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué nos despertamos cansados por el calor, según un experto: "El cerebro necesita que la temperatura descienda”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Descanso,Salud,Verano,Ola de calor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una neuróloga repasa los límites de los tratamientos para el insomnio: "Las benzodiacepinas no dan un sueño natural"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/neurologa-repasa-limites-tratamientos-insomnio-benzodiacepinas-no-sueno-natural-xp_1_13328450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35e189fe-1675-420b-8e75-83cdd85ed88d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x867y346.jpg" width="1200" height="675" alt="Una neuróloga repasa los límites de los tratamientos para el insomnio: &quot;Las benzodiacepinas no dan un sueño natural&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista en sueño defiende la importancia de tratar de determinar cuál es la causa concreta del insomnio para poder actuar desde la raíz y resolver el problema</p><p class="subtitle">Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual”</p></div><p class="article-text">
        Dormir las horas necesarias y que este sue&ntilde;o sea de calidad es de vital importancia para nuestra salud en general. Si no conseguimos dormir bien, se resiente la calidad de vida y, a largo plazo, se pueden agravar y hay mayor riesgo de algunas enfermedades como trastornos cardiovasculares, problemas mentales, demencia, hipertensi&oacute;n arterial, diabetes tipo 2 u obesidad. Tambi&eacute;n nuestras funciones cognitivas se ven afectadas, ya que baja la concentraci&oacute;n y la capacidad de atenci&oacute;n, mientras que el tiempo de reacci&oacute;n aumenta.  
    </p><p class="article-text">
        El insomnio es uno de los trastornos del sue&ntilde;o m&aacute;s frecuentes: <a href="https://www.sen.es/saladeprensa/pdf/Link182.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 25-35% de la poblaci&oacute;n adulta</a> padece insomnio transitorio y entre un 10-15% de los espa&ntilde;oles &mdash;m&aacute;s de cuatro millones de adultos&mdash;, sufre insomnio cr&oacute;nico, seg&uacute;n la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a (SEN). Para estas personas, pasar la noche, dormir y descansar bien se convierte en todo un reto. En la mayor&iacute;a de los casos, y con el fin de tener una noche de sue&ntilde;o, muchas recurrir&aacute;n a un tratamiento farmacol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunas medicinas usadas alteran las fases de sue&ntilde;o&rdquo;, explica <a href="https://www.clinicacisne.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Celia Garc&iacute;a Malo</a>, neur&oacute;loga especialista en Medicina del Sue&ntilde;o, que apuesta por tratar de determinar siempre cu&aacute;l es la causa concreta del insomnio para poder actuar desde la ra&iacute;z y resolver el problema.  
    </p><h2 class="article-text">Tratar la ra&iacute;z detr&aacute;s del insomnio</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay otras opciones m&aacute;s fisiol&oacute;gicas respecto a c&oacute;mo se va regulando el sue&ntilde;o&rdquo;, dice Garc&iacute;a, y a&ntilde;ade que no siempre es necesario recurrir a medicamentos como las benzodiacepinas. Muchas veces, explica, detr&aacute;s del insomnio puede haber un origen psicol&oacute;gico relacionado con trastornos del estado de &aacute;nimo, ansiedad o depresi&oacute;n, incluso con enfermedades neurol&oacute;gicas como el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/causas-tratamiento-sindrome-piernas-inquietas-enfermedad-prevalente-valorada_1_12970409.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome de piernas inquietas</a> o trastornos respiratorios como la <a href="https://www.eldiario.es/era/no-son-ronquidos-aparece-apnea-sueno-detectarla_1_13068219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apnea del sue&ntilde;o</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Para tratar el insomnio, como pasa con cualquier otra enfermedad, es clave conocer primero la causa concreta e ir al origen del problema para descubrir qu&eacute; es lo que lo est&aacute; provocando. Sea cual sea de donde proceda, ya es posible iniciar el tratamiento, que en la mayor&iacute;a de los casos incluir&aacute; medidas como ajustes en los h&aacute;bitos de sue&ntilde;o, como&nbsp;mantener unos horarios regulares de sue&ntilde;o o evitar el uso de pantallas antes de acostarnos.
    </p><p class="article-text">
        Otro tratamiento recomendado es la terapia cognitivo-conductual, un tipo de tratamiento que las <a href="https://speciality.medicaldialogues.in/european-guideline-for-the-diagnosis-and-treatment-of-insomnia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gu&iacute;as cl&iacute;nicas europeas</a> recomiendan como opci&oacute;n de tratamiento de primera l&iacute;nea para el insomnio cr&oacute;nico. El <a href="https://www.infocop.es/wp-content/uploads/2026/03/Guia-Practica-TCCIC.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">objetivo</a> es restaurar la autorregulaci&oacute;n natural del sue&ntilde;o y, para ello, se act&uacute;a en los factores que mantienen el problema, en lugar de limitarse a tratar los s&iacute;ntomas.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de tratamiento integra estrategias conductuales, cognitivas y psicoeducativas y logra abordar el insomnio no solo como un s&iacute;ntoma aislado, sino como un trastorno con m&aacute;s implicaciones, lo que permite desarrollar un modelo de atenci&oacute;n m&aacute;s preventivo y sostenible.&nbsp; 
    </p><h2 class="article-text">Los l&iacute;mites del tratamiento farmacol&oacute;gico para dormir</h2><p class="article-text">
        Cuando nada de esto funciona, los profesionales pueden barajar la posibilidad de recurrir a los f&aacute;rmacos, en concreto benzodiacepinas, que son efectivos siempre y cuando se usen bien.&nbsp;Lejos de lo que dice la creencia popular, &ldquo;las benzodiacepinas no dan un sue&ntilde;o natural&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hacemos una comparaci&oacute;n con polisomnograf&iacute;a, una prueba usada para diagnosticar trastornos del sue&ntilde;o y que registra las ondas cerebrales, los niveles de ox&iacute;geno en sangre, la frecuencia card&iacute;aca y respiratoria y los movimientos de los ojos y las piernas, sin &lsquo;benzos&rsquo; y con &lsquo;benzos&rsquo;, veremos que el sue&ntilde;o es mucho m&aacute;s superficial con &lsquo;benzos&rsquo; y la arquitectura del sue&ntilde;o no es la misma que la sin &lsquo;benzos&rdquo;, advierte la neur&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute; es verdad que estos medicamentos son &uacute;tiles para periodos de tiempo cortos, as&iacute; como cuando hay crisis de insomnio por ansiedad o por circunstancias estresantes concretas, pero nunca deber&iacute;an tomarse durante m&aacute;s de cuatro semanas porque a medio y largo plazo la calidad del sue&ntilde;o se empobrece mucho&rdquo;, aclara Garc&iacute;a acerca de un medicamento que siempre se debe consumir bajo prescripci&oacute;n m&eacute;dica y que requiere de una valoraci&oacute;n profesional &mdash;tanto al iniciar el tratamiento como al interrumpirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, si bien pueden tratar r&aacute;pidamente el insomnio grave, interfieren con los patrones naturales del sue&ntilde;o y alteran las etapas cruciales del descanso. Y, aunque tengamos la sensaci&oacute;n de que dormimos m&aacute;s tiempo, no nos sentiremos descansados del todo porque reducen el sue&ntilde;o profundo y alteran el ritmo natural de sue&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las benzodiacepinas act&uacute;an sobre el sue&ntilde;o como hipn&oacute;ticos, pero lo que hacen es favorecer un sue&ntilde;o superficial y quitan sue&ntilde;o profundo&rdquo;, explica la neur&oacute;loga. Esto explicar&iacute;a por qu&eacute;, seg&uacute;n la experta, algunas personas que las usan para dormir &ldquo;no descansan, y esto ocurre porque muchas veces la propia benzodiacepina altera la arquitectura del sue&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra limitaci&oacute;n de este tipo de tratamiento es que pueden <a href="https://www.mdpi.com/2035-8377/13/4/59" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desarrollar tolerancia</a> si su uso se prolonga en el tiempo, lo que a la larga se convertir&aacute; en un problema grave porque cada vez se tendr&aacute;n que usar dosis mayores si no se trata la causa subyacente. Esta dependencia, lejos de mejorar la situaci&oacute;n, puede crear nuevas dificultades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta alerta que Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses con mayo consumo de benzodiacepinas del mundo, tal como demuestra este <a href="https://www.frontiersin.org/journals/pharmacology/articles/10.3389/fphar.2025.1547488/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, a pesar de las <a href="https://www.aemps.gob.es/informa/circulares/medicamentosusohumano/seguridad-5/2000/circular-3-2000/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomendaciones</a> existentes destinadas a prevenir su mal uso de la Agencia Espa&ntilde;ola de Medicamentos y Productos Sanitarios. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es algo sobre lo que estamos intentando hacer un llamamiento para controlarlo. La creencia de que &lsquo;me tomo un f&aacute;rmaco para dormir desde hace 20 a&ntilde;os' y lo consideramos normal no es la soluci&oacute;n para tratar el insomnio, ni mucho menos, porque debemos ir a la ra&iacute;z del problema&rdquo;, declara la neur&oacute;loga.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/neurologa-repasa-limites-tratamientos-insomnio-benzodiacepinas-no-sueno-natural-xp_1_13328450.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 14:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una neuróloga repasa los límites de los tratamientos para el insomnio: "Las benzodiacepinas no dan un sueño natural"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Descanso,Salud,Medicina,Salud mental,Ansiedad,Estrés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del sueño a la secreción de hormonas: qué son los ritmos ultradianos y cómo aprovecharlos para sentirnos mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/sueno-secrecion-hormonas-son-ritmos-ultradianos-aprovecharlos-sentirnos-mejor_1_13324129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b1ad62e-2f54-4685-890d-bfa2428a8dba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué son los ritmos ultradianos y cómo aprovecharlos para estar mejor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cuerpo no rinde igual durante las 24 horas del día, tiene ciclos internos de menor duración que influyen en cómo trabajamos, descansamos y dormimos</p><p class="subtitle">Una neuróloga repasa los límites de los tratamientos para el insomnio: “Las benzodiacepinas no dan un sueño natural” </p></div><p class="article-text">
        Los ritmos circadianos ya forman parte del lenguaje cotidiano: son los ciclos de aproximadamente 24 horas que regulan el sue&ntilde;o, la temperatura corporal y las hormonas, y est&aacute;n determinados por la rotaci&oacute;n de la Tierra y la alternancia entre la noche y el d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Pero dentro de ese ciclo diario existen oscilaciones m&aacute;s cortas que pasan desapercibidas, aunque influyen de forma constante sobre la energ&iacute;a, la concentraci&oacute;n y el estado de &aacute;nimo. Se llaman ritmos ultradianos, y no solo ocurren durante el sue&ntilde;o, sino a lo largo de toda la jornada.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; son los ritmos ultradianos (y qu&eacute; no son)</h2><p class="article-text">
        Un ritmo biol&oacute;gico se define por su frecuencia. Los ritmos infradianos tienen frecuencias m&aacute;s bajas, con periodos superiores a 24 horas, como el ciclo menstrual o los ritmos estacionales. Los ritmos circadianos duran cerca de 24 horas, de ah&iacute; su nombre, y los ultradianos son los de una frecuencia m&aacute;s elevada, es decir, cualquier ciclo que se repita varias veces al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ritmos ultradianos son los de muy alta frecuencia. Un ejemplo cl&aacute;sico son los beb&eacute;s, que comen y duermen cada 3-4 horas. Otro son las fases del sue&ntilde;o&rdquo;, explica Marian Rol de Lama, catedr&aacute;tica de Fisiolog&iacute;a en la Universidad de Murcia, miembro del CIBERfes y del grupo de cronobiolog&iacute;a de la Sociedad Espa&ntilde;ola del Sue&ntilde;o. &ldquo;Pero no tienen que ser de hora y media. En realidad, con que est&eacute;n por debajo de 22 horas, se consideran ultradianos&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, hay un ritmo circasemidiano (dos veces al d&iacute;a) en la temperatura corporal y la funci&oacute;n cognitiva, correspondiente al d&iacute;a y la noche. Otros ritmos ultradianos incluyen la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea, el parpadeo, el pulso, la secreci&oacute;n de la hormona del crecimiento, el apetito o la micci&oacute;n, entre otros muchos.
    </p><p class="article-text">
        El del apetito es f&aacute;cil de identificar. Cuando pasan unas cuatro horas desde la &uacute;ltima comida, comienza un ciclo <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0143417904000563" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regulado por el neurop&eacute;ptido Y</a>, que desata una cascada de hormonas que estimula el hambre. La excitaci&oacute;n a lo largo del d&iacute;a depende del <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4337656/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciclo de la dopamina</a>, que dura unas cuatro horas, pero que puede alterarse por otros factores, como el consumo de drogas como anfetaminas. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto tiene que ver con los llamados &ldquo;biorritmos&rdquo;, una palabra que describe un hecho real (los ritmos biol&oacute;gicos de cualquier tipo) pero que ha sido apropiada por algunas teor&iacute;as sin evidencia. &ldquo;En Espa&ntilde;a no utilizamos esta palabra porque se asocia precisamente a una pseudociencia que dice que en funci&oacute;n del momento en que naces, cambian tus ritmos emocionales, intelectuales y f&iacute;sicos van a ser as&iacute;&rdquo;, advierte Rol de Lama. Los ritmos ultradianos reales son fisiol&oacute;gicos y comunes a todos los seres humanos, independientemente de su fecha u hora de nacimiento.
    </p><h2 class="article-text">Los ritmos ultradianos durante el sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Durante el sue&ntilde;o son m&aacute;s f&aacute;ciles de observar estos ritmos ultradianos. &ldquo;Los ciclos de sue&ntilde;o duran alrededor de hora y media. En cada ciclo pasamos por el sue&ntilde;o superficial, el sue&ntilde;o profundo y el sue&ntilde;o REM. Solemos tener entre dos y cuatro de estos ciclos durante la noche&rdquo;, explica la doctora Rybel Wix, neur&oacute;loga y especialista en Medicina del Sue&ntilde;o de la Unidad de Sue&ntilde;o HM. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de cada ciclo, cada fase cumple funciones distintas. El sue&ntilde;o profundo (fases N2 y N3) es cuando se secreta la mayor parte de la hormona del crecimiento, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/importancia-crucial-sueno-profundo_1_6466331.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">necesaria para la reparaci&oacute;n celular</a> y el metabolismo de las grasas. &ldquo;Si tenemos menos sue&ntilde;o profundo, tendremos menos hormona del crecimiento&rdquo;, advierte la doctora Wix. El sue&ntilde;o REM, concentrado en los ciclos de la segunda mitad de la noche, es la fase donde se <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/suenos-sirven-benefician_1_1500788.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procesan las emociones</a> y se consolida la memoria.
    </p><p class="article-text">
        Las hormonas tambi&eacute;n siguen sus propios ciclos dentro de la noche y el d&iacute;a. &ldquo;El cortisol tiene un pico justo antes de despertarnos. Es la hormona que hace de despertador natural. La melatonina, en cambio, aumenta durante el per&iacute;odo de oscuridad con un pico m&aacute;ximo cerca de la hora de acostarnos, y luego va bajando progresivamente durante la noche&rdquo;, aclara Wix.
    </p><h2 class="article-text">El eje hipofisario-adrenal y los ritmos ultradianos</h2><p class="article-text">
        En nuestro cuerpo hay un complejo sistema que regula la respuesta de estr&eacute;s llamado eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis-adrenal (HPA). Comienza en el cerebro, en el hipot&aacute;lamo, que decide si estamos o no en peligro. Si la respuesta es afirmativa, la hip&oacute;fisis, una gl&aacute;ndula en el cerebro, env&iacute;a la se&ntilde;al a las gl&aacute;ndulas suprarrenales para que liberen cortisol, la hormona del estr&eacute;s. Esta secreci&oacute;n es puls&aacute;til. &ldquo;Se llama as&iacute; porque aparecen picos err&aacute;ticos, sin cadencia determinada&rdquo;, explica Rol de Lama. Es decir, en principio la respuesta del estr&eacute;s aparece cuando se necesita: o bien cuando el cerebro detecta un peligro, o por las ma&ntilde;anas para despertarnos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Normalmente, tienes un pico justo antes de levantarte o en los 30 minutos posteriores. Los niveles de cortisol tienen que ir decayendo a lo largo del d&iacute;a&rdquo;, corrobora la doctora Wix. Las alteraciones de ese patr&oacute;n, como ocurre en la depresi&oacute;n o el deterioro cognitivo, donde los niveles de la tarde no bajan lo suficiente, produce <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12647353/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastornos metab&oacute;licos y psiqui&aacute;tricos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero las investigaciones indican que estos no son los &uacute;nicos factores causantes de las fluctuaciones del cortisol. Parece haber un 'reloj' que hace que el circuito del estr&eacute;s se active y desactive durante el d&iacute;a. El eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis-suprarrenal presenta un ritmo ultradiano caracterizado por pulsos de secreci&oacute;n de glucocorticoides que se producen aproximadamente una vez por hora en los roedores y <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/03091900802185970" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada 1-3 horas en los seres humanos</a>, algo que se pudo comprobar tomando muestras de sangre cada 10 minutos.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 60, Kleitman formul&oacute; la hip&oacute;tesis de que exist&iacute;a un ciclo b&aacute;sico de reposo y actividad que era el mismo ritmo de noventa minutos que organiza las fases del sue&ntilde;o, pero que se prolongaba durante la vigilia. En los a&ntilde;os 90, los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7870505/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios con EEG</a> (electroencefalograma) detectaron fluctuaciones en la actividad cerebral y el rendimiento cognitivo que segu&iacute;an un patr&oacute;n de doce ciclos por d&iacute;a, sin tener que ver con los ciclos del sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante el d&iacute;a tambi&eacute;n tenemos ciclos de hora y media en los que notamos que nos da un baj&oacute;n, que no conseguimos concentrarnos, y luego nos reactivamos&rdquo;, indica la doctora Wix. Se trata de una alternancia entre el sistema nervioso simp&aacute;tico (alerta y activaci&oacute;n) y el parasimp&aacute;tico (recuperaci&oacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        Una forma de explicarlo es la hip&oacute;tesis del <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S030372071500074X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oscilador hipofisario-suprarrenal</a>. M&aacute;s que un reloj, se trata de un bucle de realimentaci&oacute;n, que no tiene que ver con la respuesta al estr&eacute;s. En el cerebro, la hip&oacute;fisis env&iacute;a la se&ntilde;al a las gl&aacute;ndulas suprarrenales para que secreten cortisol. Pero entre la se&ntilde;al y la producci&oacute;n del cortisol hay un retardo. Cuando suben los niveles de cortisol, hay una realimentaci&oacute;n negativa que inhibe a la hip&oacute;fisis. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sirve para algo esta oscilaci&oacute;n? Parece que s&iacute;. El cortisol no solo se dedica al estr&eacute;s, sino que es necesario para activar algunos genes <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0303720719303545" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">necesarios para el funcionamiento del organismo</a>. Adem&aacute;s, puede que esta actividad mantenga nuestra respuesta al estr&eacute;s &ldquo;al ralent&iacute;&rdquo;, para que as&iacute; la respuesta, cuando sea necesaria, tambi&eacute;n sea m&aacute;s r&aacute;pida. Por &uacute;ltimo, estos pulsos de cortisol pueden ayudarnos con los procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria. 
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre cuando se ignoran los ritmos ultradianos</h2><p class="article-text">
        Lo anterior indica que, por un motivo y otro, a lo largo del d&iacute;a hay momentos de mayor o menor actividad. Forzar el trabajo durante la fase de recuperaci&oacute;n tiene un coste. &ldquo;Puede producir alteraciones en la concentraci&oacute;n, en la memoria o en el humor. Y a largo plazo favorece el aumento de peso, la resistencia a la insulina, la hipertensi&oacute;n y las enfermedades cardiovasculares&rdquo;, apunta la doctora Wix. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n empeora si adem&aacute;s no respetamos los ritmos circadianos de sue&ntilde;o y vigilia, en el llamado <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jet lag social</a>. &ldquo;Si estamos activos hasta &uacute;ltima hora de la tarde, expuestos a la luz, nuestros ritmos circadianos se van a retrasar&rdquo; advierte Wix. &ldquo;Los ritmos ultradianos se benefician de un ritmo circadiano estable, cuidando del ritmo grande tambi&eacute;n cuidamos del peque&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La idea de estructurar el trabajo y el ejercicio en bloques de 90 minutos seguidos de pausas activas se ha empleado desde hace tiempo como una t&eacute;cnica de productividad. Sin embargo, no se trata de un mecanismo de relojer&iacute;a, ya que pueden variar entre personas y seg&uacute;n las circunstancias. Pero ser conscientes de que estos ciclos de activaci&oacute;n existen nos puede ayudar para hacer m&aacute;s trabajo cuando nos encontremos activos, hacer una pausa cuando notemos el agotamiento, y buscar ayuda si, en su lugar, notamos que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cansados-solucionarlo_1_12002579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siempre estamos cansados</a>.
    </p><p class="article-text">
        Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la <a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revista Quo</a> y autor del libro <a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tu mejor yo</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HFSDFR890RA6K4CR4BC3DGV8"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/sueno-secrecion-hormonas-son-ritmos-ultradianos-aprovecharlos-sentirnos-mejor_1_13324129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 20:09:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del sueño a la secreción de hormonas: qué son los ritmos ultradianos y cómo aprovecharlos para sentirnos mejor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descanso,Estrés,Sueño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una siesta en finde siempre cae: Castilla-La Mancha lidera en ranking español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/siesta-finde-cae-castilla-mancha-lidera-ranking-espanol_1_13317466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df547baf-5aa2-4939-aa90-4ab276f1846a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una siesta en finde siempre cae: Castilla-La Mancha lidera en ranking español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta comunidad autónoma es la que tiene el porcentaje más alto del país en cuanto a habitantes que dicen realizar este pequeño descanso los sábados y domingos</p><p class="subtitle">¿Existe la siesta perfecta? Un experto en sueño explica por qué 20 minutos pueden salvarte el día y dos horas arruinártelo</p></div><p class="article-text">
        La&nbsp;siesta&nbsp;sigue siendo&nbsp;una de las tradiciones de descanso m&aacute;s arraigadas en Espa&ntilde;a, aunque&nbsp;no siempre se practica de acuerdo con las recomendaciones habituales ni&nbsp;responde a una rutina planificada. As&iacute; lo revela el estudio sobre los h&aacute;bitos de&nbsp;siesta&nbsp;en Espa&ntilde;a realizado por easyHotel, la cadena de hoteles funcionales, que ha analizado&nbsp;c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y d&oacute;nde descansan los espa&ntilde;oles durante el d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Castilla-La Mancha, los datos son muy reveladores: la&nbsp;siesta&nbsp;est&aacute; claramente asociada a los fines de semana. Seg&uacute;n el estudio, el 76% de los habitantes de los habitantes de esta comunidad aut&oacute;noma afirma echarse la&nbsp;siesta&nbsp;durante el fin de semana, el porcentaje m&aacute;s alto de Espa&ntilde;a y muy por encima de la media nacional, situada en el 58%. 
    </p><p class="article-text">
        Esto sit&uacute;a a la regi&oacute;n entre aquellas donde la&nbsp;siesta&nbsp;est&aacute; m&aacute;s vinculada al descanso, la desconexi&oacute;n y los d&iacute;as con menos obligaciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s,&nbsp;Castilla-La Mancha se diferencia de la tendencia nacional por el mayor grado de planificaci&oacute;n&nbsp;con el que se practica este h&aacute;bito. Mientras que el 55% de los espa&ntilde;oles duerme la&nbsp;siesta&nbsp;de forma espont&aacute;nea, m&aacute;s de la mitad de los habitantes de la regi&oacute;n afirma planificarla:&nbsp;un 54% asegura organizar este momento de descanso, frente al 45% que reconoce quedarse dormido de manera espont&aacute;nea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una necesidad biológica de nuestro cerebro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, el doctor Eduard Estivill, neurofisi&oacute;logo y especialista europeo en Medicina del Sue&ntilde;o, afirma que esta pr&aacute;ctica es una &ldquo;una necesidad biol&oacute;gica de nuestro cerebro&rdquo;. Desmonta as&iacute; el mito de que no es &ldquo;un capricho de nuestra cultura&rdquo;, sino &ldquo;una necesidad universal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una herramienta muy beneficiosa para el descanso y la recuperaci&oacute;n f&iacute;sica y mental. Pero para que realmente sea reparadora, debe ser breve y realizada en el momento adecuado del d&iacute;a. La&nbsp;siesta&nbsp;forma parte de nuestra cultura porque seguimos las necesidades de nuestro cerebro y es nuestra manera de entender el bienestar cotidiano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El informe apunta que aunque m&aacute;s de la mitad de los espa&ntilde;oles no duerme la&nbsp;siesta&nbsp;de la forma recomendada, perciben sus beneficios de manera muy positiva:&nbsp;el 75% afirma sentirse mejor despu&eacute;s de dormir una&nbsp;siesta. Adem&aacute;s, casi seis de cada diez se&ntilde;alan que este descanso mejora su estado de &aacute;nimo y su productividad, mientras que el 65% la reconoce como una tradici&oacute;n profundamente arraigada en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y otro dato curioso: la&nbsp;siesta&nbsp;difiere significativamente del sue&ntilde;o nocturno en cuanto a compa&ntilde;&iacute;a se refiere. En este sentido,&nbsp;el 60% de los espa&ntilde;oles suele echarse la&nbsp;siesta&nbsp;solo,&nbsp;aunque existen algunas excepciones especialmente llamativas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en este caso destaca Castilla-La Mancha: es la regi&oacute;n donde una mayor proporci&oacute;n de personas afirma dormir la&nbsp;siesta&nbsp;acompa&ntilde;ada, con un 39%, casi el doble de la media nacional, situada en el 20%. Aun as&iacute;, dormir la&nbsp;siesta&nbsp;en solitario sigue siendo la opci&oacute;n m&aacute;s habitual tambi&eacute;n en esta regi&oacute;n, ya que el 41% de los castellanomanchegos prefiere hacerlo de esta forma.
    </p><h2 class="article-text">Cama, temperatura y entorno</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n este estudio de easyHotel,&nbsp;cuando los espa&ntilde;oles duermen la&nbsp;siesta&nbsp;en un hotel, priorizan tres factores clave: una&nbsp;cama c&oacute;moda&nbsp;(57%), una&nbsp;temperatura adecuada&nbsp;en la habitaci&oacute;n (53%) y un&nbsp;entorno tranquilo&nbsp;(51%). 
    </p><p class="article-text">
        Mientras que, a nivel nacional, la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles no se cambia de ropa antes de echarse una&nbsp;siesta,&nbsp;Castilla-La Mancha es la regi&oacute;n donde esta tendencia est&aacute; m&aacute;s extendida: casi seis de cada diez habitantes (59%) afirman dormir la&nbsp;siesta&nbsp;con la misma ropa que han llevado durante el resto del d&iacute;a, el porcentaje m&aacute;s alto de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a otros h&aacute;bitos asociados al descanso,&nbsp;la comunidad aut&oacute;noma tambi&eacute;n est&aacute; entre las regiones donde existe una mayor tendencia a reducir la intensidad de la luz para favorecer este periodo de descanso, con un 65%, respectivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con car&aacute;cter general, la sobremesa sigue siendo el momento preferido para echar una&nbsp;siesta.&nbsp;El 79% de los espa&ntilde;oles la realiza entre las 15.00 y las 17.00 horas, siendo Canarias la comunidad aut&oacute;noma m&aacute;s madrugadora, donde esta franja se adelanta entre las 14:00 y las 15:00 horas, seguida de Catalunya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioclm.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/siesta-finde-cae-castilla-mancha-lidera-ranking-espanol_1_13317466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 10:45:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una siesta en finde siempre cae: Castilla-La Mancha lidera en ranking español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siesta,Dormir,Descanso,Salud,Encuestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sueño como interruptor para construir músculo, quemar grasa y regenerar el cerebro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/sueno-interruptor-construir-musculo-quemar-grasa-regenerar-cerebro_1_13225003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f09b046-fc37-4022-be23-74f401149934_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño como interruptor para construir músculo, quemar grasa y regenerar el cerebro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sueño es mucho más que descansar, es una parte imprescindible de los ciclos de secreción de hormonas que hacen que nuestro metabolismo funcione correctamente</p><p class="subtitle">Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo </p></div><p class="article-text">
        Hay un momento cada noche, generalmente en la primera mitad del sue&ntilde;o, en que el cerebro activa un interruptor que ordena al cuerpo hacer todo eso que deseamos: hacer crecer el m&uacute;sculo, quemar la grasa almacenada, consolidar los recuerdos y lo aprendido durante el d&iacute;a, y preparar el terreno para que el d&iacute;a siguiente funcionemos mejor. 
    </p><p class="article-text">
        Ese interruptor es la hormona del crecimiento (Growth Hormone, en ingl&eacute;s, o GH) y, si no se activa, porque nuestro sue&ntilde;o es deficiente, perdemos la mayor&iacute;a de sus beneficios. Los &uacute;ltimos estudios cient&iacute;ficos sobre este mecanismo han revelado lo importante que es para nuestra salud.
    </p><h2 class="article-text">El circuito que controla la reparaci&oacute;n del cuerpo</h2><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo estudio de la Universidad de Berkeley, publicado en la prestigiosa revista <em>Cell </em>el a&ntilde;o pasado, <a href="https://doi.org/10.1016/j.cell.2025.05.039" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identific&oacute; el circuito neuronal</a> que regula la liberaci&oacute;n de hormona del crecimiento durante el sue&ntilde;o. El centro de control est&aacute; en el hipot&aacute;lamo, una parte del cerebro profundo que compartimos con todos los mam&iacute;feros. All&iacute;, dos grupos de neuronas especializadas act&uacute;an como acelerador y freno para la hormona del crecimiento. Un grupo de neuronas liberan GHRH (hormona liberadora de GH), mientras que otras segregan somatostatina para inhibirla. Este sistema regula la curva de hormona de crecimiento a lo largo del d&iacute;a y la noche.
    </p><p class="article-text">
        Marian Rol de Lama, catedr&aacute;tica de fisiolog&iacute;a en la Universidad de Murcia y miembro del grupo de cronobiolog&iacute;a de la Sociedad Espa&ntilde;ola del Sue&ntilde;o y del centro de investigaci&oacute;n CIBERfes, explica c&oacute;mo la hormona del crecimiento no sigue un ritmo circadiano en sentido estricto, sino que depende directamente del sue&ntilde;o: &ldquo;Si t&uacute; duermes la siesta durante el d&iacute;a y esa siesta entra a las fases profundas del sue&ntilde;o, tambi&eacute;n secretas la hormona del crecimiento. Pero si te privan del sue&ntilde;o, no secretas la hormona del crecimiento&rdquo;. En otras palabras, necesitamos dormir bien para que la hormona del crecimiento haga su trabajo. 
    </p><h2 class="article-text">La hormona de crecimiento m&aacute;s all&aacute; del desarrollo infantil</h2><p class="article-text">
        La hormona del crecimiento se conoce sobre todo por sus implicaciones en pediatr&iacute;a. Es la responsable de que los huesos largos crezcan y, cuando falta, los ni&ntilde;os no llegan a alcanzar la altura que les corresponde. Sin embargo, en los adultos, una vez cerrados los cart&iacute;lagos de crecimiento, esta hormona tiene una funci&oacute;n indispensable para regular el metabolismo y la regeneraci&oacute;n de los tejidos. &ldquo;Participa en la reparaci&oacute;n de tejidos, el mantenimiento de la masa muscular y el metabolismo&rdquo;, se&ntilde;ala la doctora Andrea Azc&aacute;rate, jefa de Servicio de Endocrinolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.
    </p><p class="article-text">
        La hormona del crecimiento tiene tres efectos metab&oacute;licos principales: es anab&oacute;lica (favorece la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas y el mantenimiento de la masa muscular), lipol&iacute;tica (promueve la movilizaci&oacute;n de grasa como fuente de energ&iacute;a) y diabet&oacute;gena (eleva la glucosa en sangre en el corto plazo para proporcionar combustible a los tejidos en reparaci&oacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        Nuestro cuerpo puede estar en un estado de actividad, con el cortisol elevado, con desgaste de tejidos; o en un estado de reparaci&oacute;n, pero no las dos cosas a la vez. Durante la noche, mientras duerme, el organismo aprovecha ese entorno hormonal que produce el sue&ntilde;o para hacer el mantenimiento de los da&ntilde;os y el desgaste que se producen durante el d&iacute;a. Pero los nuevos descubrimientos que han identificado los circuitos cerebrales que regulan este ciclo indican que hay algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La hormona del crecimiento no solo reconstruye m&uacute;sculo y hueso, sino que, al activar el <em>locus coeruleus</em> en el cerebro puede aumentar el nivel de alerta, la concentraci&oacute;n y el rendimiento mental al despertar al d&iacute;a siguiente. 
    </p><h2 class="article-text">Las consecuencias de la mala calidad de sue&ntilde;o para las hormonas</h2><p class="article-text">
        Si el sue&ntilde;o profundo es la se&ntilde;al para que la hormona del crecimiento haga su trabajo, la privaci&oacute;n del sue&ntilde;o o su fragmentaci&oacute;n tienen consecuencias directas y muy negativas sobre nuestro metabolismo. &ldquo;Cuando una persona duerme mal durante semanas o meses, puede notar m&aacute;s cansancio, peor recuperaci&oacute;n muscular, dificultad para concentrarse, m&aacute;s apetito o peor control del peso y de la glucosa&rdquo;, confirma la doctora Azc&aacute;rate.
    </p><p class="article-text">
        Sin sue&ntilde;o profundo no hay pico de hormona del crecimiento, lo que afecta a la reparaci&oacute;n muscular y el metabolismo de las grasas, es decir, acumulamos grasa y perdemos masa muscular. Pero, adem&aacute;s, la privaci&oacute;n de sue&ntilde;o hace que disminuya la sensibilidad a la insulina, lo que eleva el riesgo de diabetes tipo 2, altera las hormonas del hambre (aumenta la grelina y reduce la leptina, produciendo m&aacute;s apetito durante el d&iacute;a y mayor preferencia por alimentos cal&oacute;ricos) y mantiene el cortisol elevado cuando deber&iacute;a descender para dejarnos dormir. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el sue&ntilde;o es insuficiente o muy irregular, el organismo puede mantenerse m&aacute;s activado incluso por la noche. Esto se traduce en cansancio durante el d&iacute;a, sensaci&oacute;n de tensi&oacute;n y peor descanso&rdquo;, explica la endocrin&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        La edad tambi&eacute;n influye en la hormona del crecimiento y el sue&ntilde;o, pero a&uacute;n no est&aacute; claro en qu&eacute; direcci&oacute;n. &ldquo;Con la edad se produce la somatopausia, que significa que la hormona del crecimiento va disminuyendo su secreci&oacute;n&rdquo;, advierte Rol de Lama. &ldquo;En paralelo, en las personas mayores disminuye el sue&ntilde;o de ondas lentas. Algunos autores han apuntado a la posibilidad de que sea esa disminuci&oacute;n del sue&ntilde;o de ondas lentas la responsable de que disminuya la secreci&oacute;n de hormona del crecimiento&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; inyectarse GH es una mala idea</h2><p class="article-text">
        La hormona de crecimiento tambi&eacute;n es conocida en el mundo del culturismo, ya que se utiliza para aumentar la masa muscular. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tambi&eacute;n han aparecido secretagogos, compuestos que ayudan a que se segregue m&aacute;s GH, pero estos &ldquo;atajos&rdquo; no sustituyen dormir bien, y no est&aacute;n libres de riesgos. &ldquo;En personas sanas, utilizar hormona de crecimiento o secretagogos para ganar m&uacute;sculo, mejorar el rendimiento deportivo, acelerar la recuperaci&oacute;n o intentar frenar el envejecimiento no est&aacute; recomendado. Puede provocar retenci&oacute;n de l&iacute;quidos, hinchaz&oacute;n, dolor en articulaciones y m&uacute;sculos, s&iacute;ndrome del t&uacute;nel carpiano, aumento de la glucosa y mayor riesgo de resistencia a la insulina o diabetes&rdquo;, advierte la doctora Azc&aacute;rate.
    </p><p class="article-text">
        El estudio de Berkeley a&ntilde;ade otro riesgo: como la GH ex&oacute;gena activa el <em>locus coeruleus</em>, esto puede alterar el propio equilibrio sue&ntilde;o-vigilia. La hormona no mejora el sue&ntilde;o, al contrario, en concentraciones excesivas puede perturbarlo. &ldquo;La GH no es una mol&eacute;cula inductora del sue&ntilde;o. El sue&ntilde;o induce la secreci&oacute;n de hormona del crecimiento, pero no al rev&eacute;s&rdquo;, corrobora Rol de Lama.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo aprovechar el pico nocturno de hormona de crecimiento</h2><p class="article-text">
        La palanca m&aacute;s eficaz, y la &uacute;nica sin efectos secundarios, para optimizar nuestra hormona de crecimiento es mejorar nuestro sue&ntilde;o profundo. Estas son algunas recomendaciones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Respetar 7-9 horas de sue&ntilde;o: el sue&ntilde;o de ondas lentas (fase N3) se concentra especialmente en la primera mitad de la noche. Acortar el tiempo de sue&ntilde;o reduce esta fase.</li>
                                    <li>Mantener horarios regulares: el hipot&aacute;lamo sincroniza la secreci&oacute;n de GHRH con el ciclo sue&ntilde;o-vigilia. Los horarios de sue&ntilde;o irregulares, como el jet lag social del fin de semana, reducen la cantidad y calidad del sue&ntilde;o de ondas lentas.</li>
                                    <li>Ejercicio de fuerza por la tarde: el entrenamiento de fuerza es uno de los est&iacute;mulos m&aacute;s potentes para la secreci&oacute;n de GH, y sus efectos se potencian cuando se entrena por la tarde, pero no antes de dormir, ya que puede interferir con sue&ntilde;o.</li>
                                    <li>Eliminar los postres despu&eacute;s de la cena: la hiperglucemia que produce el az&uacute;car inhibe la secreci&oacute;n de GH al estimular la somatostatina. Una cena ligera, con prote&iacute;na y grasas saludables, prepara el organismo para el pico nocturno.</li>
                                    <li>Evitar el alcohol: el alcohol suprime el sue&ntilde;o de ondas lentas incluso en dosis moderadas, reduciendo directamente la ventana de secreci&oacute;n de GH.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la <a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revista Quo</a> y autor del libro <a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tu mejor yo</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HFSDFR890RA6K4CR4BC3DGV8"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/sueno-interruptor-construir-musculo-quemar-grasa-regenerar-cerebro_1_13225003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 20:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sueño como interruptor para construir músculo, quemar grasa y regenerar el cerebro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Salud,Descanso,Ejercicio físico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-valls-boix-filosofo-hay-espacios-ocio-descanso-concebidos-perder-tiempo_1_13291579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54d26c02-1b8e-4db8-89ad-b9ed0ab87b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a una sociedad que nos exige trabajar, consumir y disfrutar sin descanso, en 'JOMO. El gusto de perder', el filósofo reivindica el derecho a perder el tiempo y a imaginar espacios comunes donde parar también sea posible</p><p class="subtitle">¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la “espiritualidad líquida”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy cansada&rdquo;, &ldquo;voy a mil cosas&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; ganas de que lleguen las vacaciones&rdquo;... Preguntar a alguien c&oacute;mo est&aacute; implica, muchas veces, escuchar alguna variaci&oacute;n de la misma idea: agotamiento, saturaci&oacute;n, falta de tiempo y deseo de parar. Vivimos cansados, pero tambi&eacute;n culpables por estarlo. Queremos descansar, pero sentimos que no deber&iacute;amos. Deseamos perdernos cosas, pero seguimos atrapados en la obligaci&oacute;n de estar disponibles para todo: el trabajo, el ocio, el consumo, los dem&aacute;s y nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        De esa tensi&oacute;n parte Juan Evaristo Valls Boix (Elche, 1990) en el ensayo que acaba de publicar dentro de la colecci&oacute;n Cuadernos de Anagrama, <em>JOMO. El gusto de perder, </em>donde toma el concepto de JOMO &mdash;siglas de <em>Joy Of Missing Out</em>, el &ldquo;placer de perderse algo&rdquo;&mdash; para politizar el cansancio contempor&aacute;neo. Frente al FOMO, ese miedo a perderse un plan, una oportunidad laboral, una experiencia o una forma de vida, el JOMO aparece como una peque&ntilde;a grieta en la <a href="https://www.eldiario.es/era/exigencia-hiperproductiva-disfrutar-tiempo-libre-culpa_1_10423017.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l&oacute;gica de la productividad permanente</a>.
    </p><p class="article-text">
        Continuando con la labor que ya estaba realizando en sus &uacute;ltimos trabajos <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El derecho a las cosas bellas</em></a><em>. Vindicaci&oacute;n de la vida holgada</em> (Ariel, 2025) o el reciente <em>Dolor capital. Afectos de resistencia y malestar social</em> (NED Ediciones, 2026), donde ejerce como editor, en esta ocasi&oacute;n toma los memes [JOMO y FOMO] por ser, hoy en d&iacute;a, &ldquo;una de las dimensiones m&aacute;s importantes de la cultura popular&rdquo;. El fil&oacute;sofo explica que <a href="https://www.eldiario.es/era/memeficacion-de-la-politica_129_11322908.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cultura mem&eacute;tica</a> es &ldquo;un espacio de an&aacute;lisis sintom&aacute;tico donde va circulando el modo en que escribimos nuestros deseos, nuestros anhelos, nuestros miedos y nuestros malestares&rdquo;. Pero, sobre todo, &ldquo;son una forma social de se&ntilde;alar el malestar y de se&ntilde;alarlo en un sentido colectivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Sacar las camas a la calle</h2><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino JOMO parece surgir en una entrada de blog del emprendedor Anil Dash quien, en 2012, lo utiliz&oacute; como una respuesta al FOMO de vivir en una ciudad como Nueva York, en la que a veces hay que asumir que no se puede estar en todas partes y que es &ldquo;mejor disfrutar de las acogedoras delicias que nos confortan en casa&rdquo;. El JOMO podr&iacute;a entenderse, en una primera lectura, como una invitaci&oacute;n a quedarse en casa, apagar el m&oacute;vil y refugiarse en el espacio privado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta podr&iacute;a ser la posici&oacute;n del fil&oacute;sofo Byung-Chul Han, quien acu&ntilde;&oacute; la consigna &ldquo;quedarse en casa es la forma m&aacute;s l&uacute;cida de resistencia&rdquo;. Sin embargo, a Valls Boix esa interpretaci&oacute;n no solo le parece insuficiente, sino tambi&eacute;n peligrosa. &ldquo;Esa es una posici&oacute;n que me parece sumamente problem&aacute;tica y limitada, porque no todo el mundo tiene casa, porque reinscribe la protesta en un marco individual basado en el hogar, y sobre todo porque da por sentado que los cuidados y la reproducci&oacute;n social son una cuesti&oacute;n privada&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa retirada, el autor propone otra imagen: sacar el descanso del dormitorio, del sof&aacute; y de la intimidad familiar. &ldquo;Creo que la forma de politizar el JOMO o de politizar este cansancio tiene que ver m&aacute;s bien con una expresi&oacute;n de Emanuele Coccia que dice que, ahora que el trabajo est&aacute; entrando en nuestras casas, lo que tenemos que hacer es sacar las camas a la calle&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La concepción neoliberal del trabajo nos lo ha vendido como un espacio fantástico de realización personal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el trabajo ha invadido el hogar, quiz&aacute; la respuesta no sea, por tanto, encerrarse todav&iacute;a m&aacute;s, sino llevar el descanso al espacio com&uacute;n. Pensar la ciudad no solo como lugar de tr&aacute;nsito, consumo y productividad, sino tambi&eacute;n como infraestructura para dormir, parar, cuidarse y perder el tiempo.
    </p><h2 class="article-text">La fantas&iacute;a rota del trabajo</h2><p class="article-text">
        En el ensayo, Valls Boix detecta <a href="https://www.eldiario.es/era/no-rechazan-oficina-rechazan-perder-tiempo-generacion-z-redefiniendo-trabajo_1_12906321.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un cambio generacional</a> en relaci&oacute;n a c&oacute;mo la identidad que construimos cada vez est&aacute; m&aacute;s desligada del trabajo. Y este, a su vez, no puede separarse de la precariedad. El deseo de una vida m&aacute;s lenta no aparece en el vac&iacute;o, sino en un contexto donde el trabajo ha dejado de funcionar como garant&iacute;a de estabilidad, reconocimiento o futuro. Especialmente para quienes se incorporan ahora al mercado laboral, aunque el fen&oacute;meno no se agota en una lectura generacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La concepci&oacute;n neoliberal del trabajo nos lo ha vendido como un espacio fant&aacute;stico de <a href="https://www.eldiario.es/era/dedicate-a-lo-te-gusta-y-no-tendras-que-trabajar_1_11851826.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">realizaci&oacute;n personal</a>. Por eso Mark Fisher dec&iacute;a esto de que el capitalismo ha colonizado la vida on&iacute;rica, porque so&ntilde;amos con nuestro trabajo, so&ntilde;amos en trabajar&rdquo;, asegura Valls Boix. Durante un tiempo, esa fantas&iacute;a funcion&oacute; como compensaci&oacute;n simb&oacute;lica ante unas condiciones materiales cada vez peores. Si el empleo no ofrec&iacute;a suficiente salario, seguridad o derechos, al menos promet&iacute;a identidad, pasi&oacute;n o prop&oacute;sito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esa promesa tambi&eacute;n se ha desgastado. &ldquo;Todo el ciclo de pol&iacute;ticas de austeridad de los a&ntilde;os 2010, y en particular de la pandemia, ha roto esa fantas&iacute;a del trabajo como espacio de fantas&iacute;a y de realizaci&oacute;n personal&rdquo;, sostiene. &ldquo;Entonces, una vez se rompe esa fantas&iacute;a, efectivamente ya no vale la pena trabajar&rdquo;. &iquest;Y qu&eacute; aparece despu&eacute;s? &ldquo;Ganamos una conciencia cr&iacute;tica justamente de la precariedad, de que esto no vale la pena, de que este sistema est&aacute; hipotecando sistem&aacute;ticamente la vida, que nos destroza la cabeza perder la atenci&oacute;n, que solo aporta fragilidad a nuestros v&iacute;nculos, etc.&rdquo;, explica el fil&oacute;sofo.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; es donde el JOMO adquiere valor pol&iacute;tico. No como simple gusto por quedarse en casa, sino como una conciencia afectiva del l&iacute;mite. &ldquo;La conciencia afectiva del JOMO, el gusto por el descanso, el gusto por estar tranquila con las amigas, poder tener tiempo holgado, esta conciencia afectiva es una conciencia cr&iacute;tica expandida&rdquo;, resume.
    </p><h2 class="article-text">Contra la obligaci&oacute;n de &ldquo;darlo todo&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces habremos escuchado la frase &ldquo;voy a darlo todo&rdquo;? Esta puede ser aplicada en t&eacute;rminos de ocio cuando sales de fiesta, en un contexto deportivo o incluso de trabajo. El mandato de &ldquo;darlo todo&rdquo; reproduce la misma l&oacute;gica de agotamiento que el FOMO: hay que aprovechar el tiempo libre, acumular experiencias, exprimir el deseo y no perderse nada. &ldquo;Este eslogan de 'darlo todo' es particularmente perverso porque se ha convertido tambi&eacute;n en una demanda laboral&rdquo;, explica Valls Boix. &ldquo;El FOMO nunca ha sido solo una cuesti&oacute;n de sociedad de consumo. El FOMO se&ntilde;ala una l&oacute;gica laboral de pluriempleo, de no perder esta oportunidad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El FOMO nunca ha sido solo una cuestión de sociedad de consumo. El FOMO señala una lógica laboral de pluriempleo, de no perder esta oportunidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El miedo a perderse algo no se reduce a no ir al concierto, al museo o a una fiesta. &ldquo;Tambi&eacute;n aparece en el <em>freelance</em> que no puede rechazar un encargo o en el falso aut&oacute;nomo que teme dejar de recibir llamadas. Ah&iacute; hay mucho FOMO porque no puedes perder esa oportunidad de trabajo. Porque si dices que no, igual ya no te vuelven a llamar&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una disponibilidad total. Para el empleo y para el disfrute. Para producir y para consumir. &ldquo;Hay una perversi&oacute;n de la presunta omnipotencia que nos promete el capitalismo&rdquo;, se&ntilde;ala. Frente a esa l&oacute;gica, el autor reivindica otra relaci&oacute;n con el ocio: no darlo todo, sino perder el tiempo. &ldquo;Creo que lo interesante de lo que puede ser valioso en el ocio o en el descanso no es tanto dar como perder&rdquo;, plantea. &ldquo;Cuando perdemos hay algo del orden de la celebraci&oacute;n, es decir, algo que no sirve para nada m&aacute;s que para irse. Perder el tiempo es realmente lo &uacute;nico que escapa a todos los c&iacute;rculos econ&oacute;micos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema, insiste, es que nuestras ciudades no est&aacute;n pensadas para eso. &ldquo;Nuestros espacios de ocio, efectivamente, est&aacute;n pensados para darlo todo, para agotarse y para entregar todas nuestras energ&iacute;as. Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso, en un sentido urbano y pol&iacute;tico, concebidos para perder el tiempo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El cansancio como v&iacute;nculo</h2><p class="article-text">
        El ensayo de Valls Boix no se limita a diagnosticar una sociedad agotada, sino que tambi&eacute;n intenta pensar qu&eacute; tipo de v&iacute;nculo pol&iacute;tico podr&iacute;a nacer de ese cansancio compartido. En un contexto de despolitizaci&oacute;n, fragmentaci&oacute;n y relaciones cada vez m&aacute;s mediadas por el inter&eacute;s econ&oacute;mico, la pregunta es: qu&eacute; tenemos en com&uacute;n cuando parece que ya no compartimos casi nada.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Perder el tiempo es realmente lo único que escapa a todos los círculos económicos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El gran desaf&iacute;o de la pol&iacute;tica es pensar c&oacute;mo vivir juntos sin tener nada en com&uacute;n, c&oacute;mo organizarnos sin tener nada en com&uacute;n&rdquo;, sostiene. Su respuesta pasa, precisamente, por aquello que perdemos: &ldquo;Si hay algo que tenemos en com&uacute;n justamente es lo que perdemos. Es decir, es el cansancio o, si se quiere, el dolor capital: el conjunto de malestares que experimentamos cada cuerpo de forma singular, por pertenecer a un mismo sistema socioecon&oacute;mico, que puede ser el estr&eacute;s, que puede ser la depresi&oacute;n, la ansiedad...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cansancio es com&uacute;n, pero no uniforme. Cada cuerpo se agota de una manera y cada persona somatiza el estr&eacute;s, la ansiedad o la fatiga de formas distintas. Esa singularidad no impide la organizaci&oacute;n, sino que, al contrario, puede ser su punto de partida. Desde ah&iacute;, el autor propone pensar el descanso no como un asunto privado, sino como una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica. &ldquo;Me parece que la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica del descanso, que es otra necesidad de sacar las camas a la calle, de no entender que el sue&ntilde;o del descanso es privado, individual o familiar, trae un v&iacute;nculo pol&iacute;tico, porque la conciencia del cansancio o la lucidez del cansancio empieza ah&iacute;&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solo de dormir m&aacute;s, trabajar menos o apagar el tel&eacute;fono, aunque todo eso sea importante. Se trata de imaginar otra forma de vida buena en la que el tiempo no est&eacute; permanentemente hipotecado. &ldquo;Para m&iacute; esta es la clave, entender que en nuestro rechazo del trabajo, o en nuestro hartazgo del trabajo, hay una fuerza y una rabia y un deseo de rechazo que es muy valioso y que realmente puede traer una nueva forma de entender el compromiso pol&iacute;tico&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-valls-boix-filosofo-hay-espacios-ocio-descanso-concebidos-perder-tiempo_1_13291579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 20:18:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tiempo,Ocio,Descanso,Trabajo,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Existe la siesta perfecta? Un experto en sueño explica por qué 20 minutos pueden salvarte el día y dos horas arruinártelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/existe-siesta-perfecta-experto-sueno-explica-20-minutos-salvarte-dia-horas-arruinartelo-xp_1_13234904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcbf9667-4c0f-4a6d-b142-051e6af01217_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Existe la siesta perfecta? Un experto en sueño explica por qué 20 minutos pueden salvarte el día y dos horas arruinártelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El catedrático de psicología Alfredo Rodríguez-Muñoz detalla las claves para que el descanso diurno sea una herramienta de recuperación
</p><p class="subtitle">Del número de despertares por la noche a la insulina: un médico analiza todos los efectos de ingerir azúcar para cenar</p></div><p class="article-text">
        Una p&eacute;rdida de tiempo, un clich&eacute; espa&ntilde;ol o un gesto de pereza... La siesta ha sido tradicionalmente denostada como enemiga de la productividad. Sin embargo, la ciencia est&aacute; redescubriendo este tipo de descanso diurno que realmente podr&iacute;a ayudar a mejorar el rendimiento cognitivo en medio de una jornada de trabajo. &iquest;Existe realmente una f&oacute;rmula para llevar a cabo la siesta perfecta?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No existe una siesta universal v&aacute;lida para todo el mundo, porque el sue&ntilde;o tambi&eacute;n tiene mucho de biograf&iacute;a personal: influye la edad, el cronotipo, las <a href="https://www.eldiario.es/era/neurologa-celia-garcia-comparte-claves-sueno-reparador-hay-pasar-fases-xp_1_13200437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">horas dormidas por la noche</a> o incluso si uno tiene h&aacute;bito de dormir siesta&rdquo;, aclara Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico de Psicolog&iacute;a en la Universidad Complutense de Madrid, experto en sue&ntilde;o y autor del libro &lsquo;Dormir para vivir&rsquo;. &ldquo;S&iacute; sabemos que hay un patr&oacute;n que suele funcionar bien para la mayor&iacute;a: una siesta corta, de entre 10 y 30 minutos&rdquo;, concreta. 
    </p><h2 class="article-text">Dormir con reloj</h2><p class="article-text">
        Controlar los tiempos es tan importante, seg&uacute;n el experto, que confundir la siesta con &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/experto-explica-secreto-buen-descanso-despertador-semana-no-recupera-simplemente-pierde-xp_1_13179479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una segunda noche</a>&rdquo; es uno de los errores m&aacute;s frecuentes. &ldquo;La clave est&aacute; en que la siesta no deber&iacute;a dejarte &lsquo;fuera de combate&rsquo;, sino devolverte algo de energ&iacute;a y claridad mental. Por eso, la buena siesta no es la que te anestesia la tarde, sino la que te la rescata&rdquo;, explica el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el descanso se prolonga en exceso, hay m&aacute;s probabilidades de que entremos en las fases de sue&ntilde;o profundo, de las que el cerebro no siempre despierta con agilidad. Es lo que los expertos denominan &ldquo;inercia del sue&ntilde;o&rdquo;, que Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz define como &ldquo;esa sensaci&oacute;n de aturdimiento, lentitud mental, mal humor o desorientaci&oacute;n tras despertarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al impacto de la siesta en el descanso nocturno, el experto lo compara con nuestra relaci&oacute;n con el hambre: &ldquo;Si 'picas' demasiado tarde, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/numero-despertares-noche-insulina-medico-analiza-efectos-ingerir-azucar-cenar-xp_1_13231841.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">luego cenas peor</a>&rdquo;. &ldquo;Por eso, una siesta de dos horas puede parecer maravillosa en el momento, pero convertirse en un peque&ntilde;o sabotaje para el sue&ntilde;o por la noche&rdquo;, analiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La evidencia cient&iacute;fica muestra que siestas breves pueden mejorar el estado de alerta, el humor y el rendimiento cognitivo. A veces pensamos en la siesta como una simple costumbre cultural, pero en realidad es tambi&eacute;n una herramienta biol&oacute;gica bastante sofisticada&rdquo;, insiste Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La hora clave</h2><p class="article-text">
        A menudo se asocia el momento de sopor que atravesamos a primera hora de la tarde con el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/leticia-marin-dietista-nutricionista-picos-glucosa-problema-no-ocurran-sean-frecuentes-elevados-xp_1_13139210.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pico gluc&eacute;mico</a> o el trabajo de nuestro organismo en la digesti&oacute;n de los alimentos, sin embargo, el catedr&aacute;tico se&ntilde;ala que &ldquo;entre las 13.00 y las 16.00 horas nuestro cerebro tiene un peque&ntilde;o &lsquo;valle biol&oacute;gico&rdquo;. &ldquo;Es el famoso baj&oacute;n de despu&eacute;s de comer, aunque en realidad no depende solo de la comida: forma parte de nuestros ritmos circadianos&rdquo;, explica. Es en ese tramo, seg&uacute;n el experto, cuando la siesta cobra todo su sentido fisiol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Que el descanso se realice en ese tramo central del d&iacute;a es tan importante para su efectividad como que la duraci&oacute;n sea adecuada. &ldquo;Si alguien duerme la siesta a las siete de la tarde y luego no tiene sue&ntilde;o por la noche, el problema no es el insomnio, probablemente es la hora de la siesta&rdquo;, advierte Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. As&iacute;, reduce la receta de una siesta &oacute;ptima a tres pilares principales: que sea corta, temprana y estrat&eacute;gica.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Parche o complemento?</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de sus beneficios para el rendimiento cognitivo o el humor, &iquest;la necesidad de una siesta diaria puede ser una se&ntilde;al de que descansamos mal por la noche? &ldquo;Si alguien necesita dormir dos horas cada tarde para funcionar, probablemente el cuerpo est&aacute; enviando un mensaje: falta sue&ntilde;o nocturno o quiz&aacute; hay un problema de descanso detr&aacute;s&rdquo;, asegura el catedr&aacute;tico, que defiende que &ldquo;en una sociedad que ha normalizado estar cansado, mucha gente cree que su agotamiento es normal porque todo el mundo est&aacute; igual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cansancio cr&oacute;nico no deber&iacute;a formar parte de nuestra vida cotidiana&rdquo;, resume tajante Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, que defiende que la siesta debe entenderse como un complemento estrat&eacute;gico y no como un rescate permanente para una higiene del sue&ntilde;o deficiente. &ldquo;El problema no es dormir unos minutos durante el d&iacute;a, el problema es haber construido una sociedad donde descansar parece casi un lujo improductivo&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/existe-siesta-perfecta-experto-sueno-explica-20-minutos-salvarte-dia-horas-arruinartelo-xp_1_13234904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 08:06:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Existe la siesta perfecta? Un experto en sueño explica por qué 20 minutos pueden salvarte el día y dos horas arruinártelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Descanso,Siesta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-dormir-domingo-remediarlo_1_13206666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41b79010-8a12-4b56-b7fe-76d7f31c73cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es más difícil dormir el domingo, y cómo remediarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La del domingo es la peor noche de sueño de la semana para casi un tercio de la población, y no es casualidad</p><p class="subtitle">Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n calcula <a href="https://www.sleepfoundation.org/sleep-news/one-third-of-adults-lose-sleep-to-sunday-scaries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Sleep Foundation</a>, el 31% de la poblaci&oacute;n identifica el domingo como la noche m&aacute;s dif&iacute;cil de la semana para conciliar el sue&ntilde;o, un porcentaje muy superior al de cualquier otro d&iacute;a. Una encuesta similar de <a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">YouGov para la </a><a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>app</em></a><a href="https://www.calm.com/blog/sunday-night-sleep-troubles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Calm</a> con m&aacute;s de 4.000 participantes anglosajones concluy&oacute; que tres veces m&aacute;s personas duermen mal el domingo que en cualquier otra noche. El jueves, en cambio, es la noche en que menos personas tienen dificultades.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del insomnio dominical hay dos posibles causas que a menudo se dan a la vez. Por un lado, el reloj biol&oacute;gico alterado durante el fin de semana, y por otro, el estr&eacute;s anticipado del lunes.
    </p><h2 class="article-text">El <em>jet lag</em> social: cuando el fin de semana desajusta el reloj interno</h2><p class="article-text">
        El cuerpo humano tiene un reloj biol&oacute;gico, el sistema circadiano, que sincroniza los ciclos de sue&ntilde;o y vigilia con el entorno. La luz solar es el principal est&iacute;mulo que pone en hora este reloj. Pero cuando los horarios habituales de sue&ntilde;o cambian bruscamente, por ejemplo, por volar a otro pa&iacute;s con otro huso horario, se produce un desajuste.
    </p><p class="article-text">
        Sin ser tan dr&aacute;stico, eso es exactamente lo que ocurre cada fin de semana para millones de personas. El viernes y el s&aacute;bado por la noche muchos se acuestan m&aacute;s tarde y se levantan m&aacute;s tarde que entre semana. El reloj interno, que regula la secreci&oacute;n de melatonina y cortisol, se desplaza hacia un horario m&aacute;s tard&iacute;o. Este fen&oacute;meno se denomina <em>jet lag </em>social, y seg&uacute;n <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8707256/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la literatura cient&iacute;fica</a>, se estima que el 69% de los adultos experimenta al menos una hora de<em> jet lag </em>social cada semana.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, cuando intentamos ir a dormir a las 23:00 del domingo para levantarnos a las 7:00 el lunes, el cerebro no ha recibido todav&iacute;a suficiente se&ntilde;al de melatonina para inducir el sue&ntilde;o, porque el s&aacute;bado trasnochamos hasta las dos de la ma&ntilde;ana. Los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios sobre </a><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>jet lag</em></a><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9172912/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> social</a> muestran que acostarse m&aacute;s tarde los fines de semana desplaza el pico de melatonina hacia delante en el tiempo, lo que hace dif&iacute;cil conciliar el sue&ntilde;o cuando intentamos recuperar el horario laboral.
    </p><h2 class="article-text">El miedo al lunes activa el sistema de alarma</h2><p class="article-text">
        El segundo mecanismo es psicol&oacute;gico. Cuando el domingo por la tarde la mente empieza a anticipar la jornada del lunes, las reuniones, los informes pendientes, los clientes que atender o los correos sin responder, el sistema nervioso se pone en alerta como si la amenaza fuera inminente. La am&iacute;gdala, la parte del cerebro encargada de detectar amenazas, no distingue entre un peligro real e inmediato y uno anticipado. 
    </p><p class="article-text">
        La am&iacute;gdala produce una subida del cortisol y la adrenalina aumenta la frecuencia card&iacute;aca y el estado de alerta general. Todo lo contrario de lo que necesitamos para quedarnos dormidos. Una <a href="https://www.thesleepjudge.com/sunday-scaries/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta entre profesionales</a> encontr&oacute; que entre el 76% y el 80% experimentaba alg&uacute;n grado de ansiedad anticipatoria los domingos por la tarde o noche, sobre todo a causa de las obligaciones del trabajo o el estudio.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de contraste agrava la situaci&oacute;n. Mientras que el fin de semana significa ocio, autonom&iacute;a y relajaci&oacute;n, el lunes trae estructura, obligaciones y plazos. Cuanto mayor sea la diferencia entre la semana de trabajo y el fin de semana, m&aacute;s nos costar&aacute; la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay otros factores que juegan en nuestra contra durante el fin de semana. El consumo de alcohol, que es m&aacute;s elevado, aunque parezca relajante, afecta a la calidad del sue&ntilde;o y hace que esas horas de m&aacute;s en la cama no resulten tan reparadoras. Esa siesta larga despu&eacute;s de la comida del domingo reduce la presi&oacute;n de sue&ntilde;o por la noche, y se suma a todo lo anterior para provocar insomnio. Por &uacute;ltimo, podemos agravar a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n si nos exponemos a las pantallas antes de dormir, bien sea con un marat&oacute;n de series o, peor a&uacute;n, intentando adelantar trabajo para la ma&ntilde;ana siguiente.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para dormir mejor el domingo</h2><p class="article-text">
        No es necesario renunciar al fin de semana, sino ajustar algunos h&aacute;bitos para evitar dar vueltas en la cama durante la noche del domingo. Estas son algunas recomendaciones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mantener el horario de despertar durante el fin de semana: la idea es<strong> </strong>no levantarse m&aacute;s de una hora despu&eacute;s de la hora habitual entre semana, aunque hayamos trasnochado la v&iacute;spera. El horario de despertar manda m&aacute;s sobre el reloj circadiano.</li>
                                    <li>Exponerse a la luz natural por la ma&ntilde;ana: salir a la calle o desayunar junto a una ventana en los primeros 30 minutos despu&eacute;s de levantarse el domingo acelera la sincronizaci&oacute;n del reloj biol&oacute;gico con el horario real.</li>
                                    <li>Hacer una lista de tareas el domingo por la tarde:<strong> </strong>si escribimos las tareas que nos esperan el lunes, es como si las descarg&aacute;ramos de nuestra cabeza y las dej&aacute;ramos en el papel, como han podido comprobar recientes <a href="https://www.sleepfoundation.org/sleep-news/one-third-of-adults-lose-sleep-to-sunday-scaries" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">investigaciones en psicolog&iacute;a cognitiva</a>.</li>
                                    <li>Planificar algo agradable para el lunes:<strong> </strong>la ansiedad anticipatoria se reduce si tenemos algo positivo en medio de todo el estr&eacute;s, como un desayuno especial, una llamada a un amigo o escuchar nuestro podcast o m&uacute;sica favoritos de camino al trabajo.</li>
                                    <li>La higiene del sue&ntilde;o del fin de semana:<strong> </strong>conviene evitar el alcohol y las siestas larga el domingo, as&iacute; las pantallas y luces brillantes <a href="https://www.eldiario.es/era/habito-no-mirar-movil-antes-de-dormir_129_10943852.html" data-mrf-recirculation="links-noticia">al menos una hora antes de dormir.</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Entender por qu&eacute; nos cuesta conciliar el sue&ntilde;o el domingo es el primer paso para evitar los problemas de sue&ntilde;o y odiar los lunes un poco menos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-dormir-domingo-remediarlo_1_13206666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 20:11:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Ocio,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Asma nocturna? Un neumólogo explica por qué los pulmones sufren por la noche y qué hacer para descansar mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/asma-nocturna-neumologo-explica-pulmones-sufren-noche-descansar-mejor-xp_1_13214156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f78a037-230f-4a99-b3cb-04dc68241d0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Asma nocturna? Un neumólogo explica por qué los pulmones sufren por la noche y qué hacer para descansar mejor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El neumólogo Alberto Caballero detalla cómo la postura horizontal, el entorno del dormitorio y el reflujo gástrico provocan crisis cuando hay un control insuficiente de la enfermedad</p><p class="subtitle">Levantar peso, malas posturas o leer en el móvil: cómo corregir los peores hábitos para tu espalda, según un cirujano </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez has tenido un ataque de asma justo antes de dormir o en mitad de la noche? No est&aacute;s solo, el empeoramiento de los s&iacute;ntomas durante las horas de descanso es un fen&oacute;meno com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El asma nocturna existe y muchas personas refieren m&aacute;s tos, sensaci&oacute;n de ahogo o pitidos precisamente al acostarse o durante la madrugada&rdquo;, asegura el <a href="https://www.instagram.com/dr.albertocaballerovazquez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dr. Alberto Caballero V&aacute;zquez,</a> neum&oacute;logo de la <a href="https://www.instagram.com/clinicathodos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cl&iacute;nica Thodos</a>, en Granada. Esta reacci&oacute;n, a&ntilde;ade, tiene varias explicaciones, que van desde la pura fisiolog&iacute;a humana a los h&aacute;bitos en el dormitorio.
    </p><p class="article-text">
        Durante el sue&ntilde;o, nuestro organismo experimenta cambios que, seg&uacute;n el experto, en el caso de los asm&aacute;ticos, pueden volverse en su contra: &ldquo;Nuestro cuerpo cambia bastante durante la noche de forma natural, mientras dormimos disminuyen algunos mecanismos que ayudan a mantener abiertos los bronquios y aumenta el tono vagal, que favorece una mayor contracci&oacute;n de los bronquios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Caballero apunta que &ldquo;durante la madrugada descienden los niveles de cortisol, una hormona con efecto antiinflamatorio natural, lo que puede hacer que la inflamaci&oacute;n bronquial t&iacute;pica del asma se vuelva un poquito m&aacute;s activa en estas horas del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma que la percepci&oacute;n de los s&iacute;ntomas cambia mientras dormimos, por lo que a veces el episodio se detecta m&aacute;s tarde. &ldquo;Por eso, muchos pacientes describen que se despiertan sobre las cuatro o las cinco de la ma&ntilde;ana con tos, cuando la dificultad respiratoria ya es intensa&rdquo;, explica el neum&oacute;logo, que se&ntilde;ala que este patr&oacute;n es caracter&iacute;stico del asma mal controlado.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">D&oacute;nde y c&oacute;mo dormimos</h2><p class="article-text">
        Aunque la postura horizontal, por s&iacute; sola, favorece la congesti&oacute;n de las v&iacute;as respiratorias, el entorno en el que dormimos tambi&eacute;n juega un papel fundamental. Los &aacute;caros del polvo, la humedad, el moho o incluso el pelo de las mascotas y ciertos ambientadores pueden ser desencadenantes de crisis nocturnas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A nivel pr&aacute;ctico, ayudan mucho las medidas de control ambiental en el dormitorio, como por ejemplo ventilar bien la habitaci&oacute;n, reducir las alfombras y los peluches, usar funda anti&aacute;caros y evitar dormir con mascotas siempre y cuando exista alergia&rdquo;, aclara Caballero.
    </p><p class="article-text">
        El neum&oacute;logo tambi&eacute;n recomienda &ldquo;evitar cenas copiosas o muy tard&iacute;as, especialmente si hay flujo gastroesof&aacute;gico y no fumar ni exponerse al humo antes de dormir&rdquo;, para evitar la irritaci&oacute;n de los bronquios. &ldquo;En algunos pacientes puede ser &uacute;til dormir con una ligera elevaci&oacute;n del cabecero, sobre todo si el reflujo gastroesof&aacute;gico juega un papel importante&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        Ni el asma nocturna, ni el uso del inhalador de rescate deben normalizarse, transmite de forma contundente el especialista: &ldquo;Es una se&ntilde;al clara de que hay que revisar el control del asma&rdquo;. &ldquo;Es fundamental que el paciente asm&aacute;tico bien controlado tenga revisiones peri&oacute;dicas para valorar su funci&oacute;n pulmonar y hacer un control estrecho tanto de la patolog&iacute;a como de la medicaci&oacute;n&rdquo;, aconseja Caballero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy sabemos que incluso pacientes con s&iacute;ntomas aparentemente leves pueden tener inflamaci&oacute;n bronquial importante&rdquo;, enfatiza el neum&oacute;logo, que destaca la importancia de mantener un seguimiento que permita ajustar el tratamiento y que el asma no interfiera en el descanso. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El objetivo actual no es simplemente tener menos crisis, sino conseguir que la persona pueda hacer una vida completamente normal, dormir bien y mantener una buena calidad de vida&rdquo;, concluye el doctor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/asma-nocturna-neumologo-explica-pulmones-sufren-noche-descansar-mejor-xp_1_13214156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 14:51:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Asma nocturna? Un neumólogo explica por qué los pulmones sufren por la noche y qué hacer para descansar mejor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Medicina,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La neuróloga Celia García comparte las claves para tener un sueño reparador: "Hay que pasar por todas las fases"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neurologa-celia-garcia-comparte-claves-sueno-reparador-hay-pasar-fases-xp_1_13200437.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c04d9bb9-7287-401f-b658-a7868cbbf431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La neuróloga Celia García comparte las claves para tener un sueño reparador: &quot;Hay que pasar por todas las fases&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando no descansamos bien, nos cuesta concentrarnos, nos sentimos más lentos en ciertas actividades e, incluso, nos hace más vulnerables a ciertas enfermedades</p><p class="subtitle">El secreto de un buen descanso está en el despertador, explica un experto en sueño: “No se recupera, simplemente se pierde”</p></div><p class="article-text">
        Dormir es un proceso natural que hacemos a diario y que permite que cuerpo y cerebro descansen. Es un proceso esencial e involuntario sin el cual no podemos funcionar eficazmente. Es tan imprescindible para nuestro organismo como comer, beber y respirar. Pese a ser tan importante, y seg&uacute;n datos de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a (SEN), un <a href="https://www.sen.es/saladeprensa/pdf/Link472.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">48% de la poblaci&oacute;n adulta</a> no tiene un sue&ntilde;o de calidad.
    </p><p class="article-text">
        Si bien a primera vista puede parecer un proceso corporal f&aacute;cil y simple, detr&aacute;s de esta aparente sencillez se esconde uno de los procesos corporales m&aacute;s complejos. Porque cuando dormimos ocurren muchas cosas: procesamos informaci&oacute;n, consolidamos recuerdos y llevamos a cabo diversos procesos que nos ayudan a funcionar durante el d&iacute;a. Por tanto, el cuerpo atraviesa diversos procesos y fases.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un sue&ntilde;o reparador suele ser el resultado de pasar suficiente tiempo en todas y cada una de las distintas fases del sue&ntilde;o. <a href="https://www.clinicacisne.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Celia Garc&iacute;a Malo</a>, neur&oacute;loga especialista en Medicina del Sue&ntilde;o, nos ayuda a entender mejor c&oacute;mo se estructura el sue&ntilde;o humano y nos explica si de verdad existe alguna fase en particular que sea especialmente importante. Porque si no descansamos bien y no tenemos un sue&ntilde;o reparador, lo notaremos: nos costar&aacute; concentrarnos, seremos m&aacute;s lentos en ciertas actividades e, incluso, nos hace m&aacute;s vulnerables a ciertas enfermedades.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Fases del sue&ntilde;o: aquello que sucede mientras dormimos</h2><p class="article-text">
        Cuando pensamos en dormir lo suficiente solemos centrarnos b&aacute;sicamente en la cantidad de horas. Sin embargo, y aunque la duraci&oacute;n del sue&ntilde;o es importante, no es el &uacute;nico factor. Es fundamental tambi&eacute;n considerar la calidad del sue&ntilde;o y si el tiempo que dedicamos a dormir es realmente reparador. Y aqu&iacute; es donde entran en juego las distintas fases del sue&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada una de ellas produce cambios en nuestro cuerpo y, por tanto, cumple con una funci&oacute;n distinta. Como nos explica Garc&iacute;a, estas se dividen en &ldquo;la fase del sue&ntilde;o superficial, la de sue&ntilde;o profundo (o sue&ntilde;o de ondas lentas) y la fase de sue&ntilde;o REM, que es la de los movimientos oculares r&aacute;pidos&rdquo;. Cada una de estas fases contribuye a su manera a que nos despertemos descansados. &ldquo;Para tener un sue&ntilde;o de calidad hay que pasar por todas las fases de sue&ntilde;o como unas cuatro o cinco veces en forma de ciclos de sue&ntilde;o&rdquo;, explica Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas son importantes, aunque se suele pensar que la m&aacute;s trascendental es la de sue&ntilde;o profundo o de ondas lentas. Sin embargo, aclara Garc&iacute;a, &ldquo;incluso la de sue&ntilde;o ligero tiene sus propias funciones y el tiempo que pasamos en cada una de ellas es indispensable para regular una serie de procesos fisiol&oacute;gicos que tiene lugar en nuestro cuerpo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; es el sue&ntilde;o profundo y la fase REM y qu&eacute; ocurre en cada una de ellas</h2><p class="article-text">
        Cada fase del sue&ntilde;o es necesaria para la salud en general. Esto no significa que la del sue&ntilde;o profundo sea especialmente importante y peculiar porque este sue&ntilde;o de ondas lentas &ldquo;es de gran reposo metab&oacute;lico, es cuando m&aacute;s baja la frecuencia card&iacute;aca, la tensi&oacute;n arterial y la respiraci&oacute;n es m&aacute;s profunda&rdquo;, admite Garc&iacute;a. Se trata de una fase en la que &ldquo;tienen lugar unos procesos muy importantes: refuerza el sistema inmunol&oacute;gico, revisa y fortalece nuestro estado metab&oacute;lico, cardiovascular&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta fase tiene que ver tambi&eacute;n con la &ldquo;consolidaci&oacute;n de la memoria, los recuerdos; la limpieza de desechos que se acumulan en el cerebro en las horas de vigilia, nos protege frente a algunas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y, en el caso de ni&ntilde;os y deportistas, se regenera el tejido a nivel muscular, es muy importante en la recuperaci&oacute;n de lesiones o en el crecimiento de los ni&ntilde;os&rdquo;, admite Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no es la &uacute;nica que ejecuta funciones imprescindibles. Tambi&eacute;n la fase REM es peculiar e indispensable para que el sue&ntilde;o sea saludable. Si bien se trata de una fase muy distinta a la del sue&ntilde;o profundo porque la actividad cerebral es m&aacute;s similar a la vigilia, &ldquo;es la etapa en la que solemos so&ntilde;ar, se recuerdan las enso&ntilde;aciones, y es una fase relacionada con las emociones, con los estados de estr&eacute;s, ansiedad, estado de &aacute;nimo&hellip; adem&aacute;s tiene que ver con los recuerdos y con la selecci&oacute;n de qu&eacute; cosas memorizamos, qu&eacute; aprendizaje nos quedamos de lo que hemos vivido en el d&iacute;a a d&iacute;a, qu&eacute; cosas vamos a consolidar y cu&aacute;les vamos a olvidar&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo ello nos permite concluir, como admite Garc&iacute;a, que &ldquo;todas las fases son realmente importantes&rdquo; y que un ciclo ininterrumpido con la secuencia correcta de las fases es esencial para nuestro bienestar.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer para lograr un sue&ntilde;o reparador</h2><p class="article-text">
        Los datos de la SEN revelan que uno de cada tres adultos espa&ntilde;oles se despierta con la sensaci&oacute;n de no haber tenido un sue&ntilde;o reparador. Para Garc&iacute;a, &ldquo;esto tiene muchos or&iacute;genes distintos, aunque lo m&aacute;s probable es que el sue&ntilde;o est&eacute; alterado y no hay una adecuada representaci&oacute;n de todas las fases de sue&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que suele ocurrir cuando nos sentimos cansados al levantarnos es que hay una &ldquo;disminuci&oacute;n del sue&ntilde;o profundo y microdespertares o fragmentaci&oacute;n del sue&ntilde;o, y detr&aacute;s puede haber problemas como apnea del sue&ntilde;o o estados cr&oacute;nicos de estr&eacute;s y ansiedad, lo que provoca un sue&ntilde;o superficial y fragmentado&rdquo;, matiza Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos podemos mejorar la calidad de nuestro sue&ntilde;o. Para muchos, basta con realizar peque&ntilde;os ajustes en el estilo de vida o actitud para dormir mejor. Y, aunque la cantidad es importante, debemos tener en cuenta que &ldquo;el sue&ntilde;o es un proceso muy din&aacute;mico que cambia a lo largo de la vida&rdquo;, explica Garc&iacute;a. No tiene las mismas necesidades de sue&ntilde;o un ni&ntilde;o de 8 a&ntilde;os que un anciano de 86 a&ntilde;os. Lo importante en cada caso es que &ldquo;la persona sienta que ha tenido un sue&ntilde;o de calidad y que ha pasado por todas las fases de sue&ntilde;o, m&aacute;s all&aacute; de lo que diga un reloj inteligente&rdquo;, advierte Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para conseguir un sue&ntilde;o reparador, &ldquo;una de las claves es priorizar el sue&ntilde;o como parte de nuestra salud&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a. A partir, y en cuanto a la salud del sue&ntilde;o, &ldquo;todo lo que sea predecible para el cerebro suele ser bueno y esto pasa por mantener unos horarios de sue&ntilde;o m&aacute;s o menos regulares; tratar de generar contrastes durante el d&iacute;a (por la ma&ntilde;ana buscar sitios luminosos porque la luz nos sincroniza y la vigilia, movernos, comer a horas regulares) y por la tarde-noche intentar favorecer el descanso, intentar desconectar, evitar cosas que nos alteren y estresen&hellip; para que el cuerpo haga estas transiciones de forma progresiva porque son hormonas lo que nos regulan&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El cuerpo es muy inteligente y &eacute;l mismo se va regulando&rdquo;, admite Garc&iacute;a, que reconoce que si no hemos dormido bien, por el motivo que sea, &ldquo;a la noche siguiente nuestro cuerpo hace un rebote de fase REM, hace much&iacute;sima m&aacute;s fase REM porque la ha perdido la noche anterior&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La especialista advierte, sin embargo, que &ldquo;si una persona no tiene un sue&ntilde;o reparador, y se levanta y no ha descansado, es importante consultar con un m&eacute;dico porque muchas veces puede haber un trastorno del sue&ntilde;o con un origen f&iacute;sico que no hay que normalizar y que tiene tratamientos muy concretos&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/neurologa-celia-garcia-comparte-claves-sueno-reparador-hay-pasar-fases-xp_1_13200437.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 14:47:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La neuróloga Celia García comparte las claves para tener un sueño reparador: "Hay que pasar por todas las fases"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c04d9bb9-7287-401f-b658-a7868cbbf431_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Descanso,Trastornos del sueño,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo distribuir un dormitorio pequeño para descansar mejor en pareja: “Es mejor ganar 20 cm de cama que tener una cómoda extra”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/distribuir-dormitorio-pequeno-descansar-mejor-pareja-mejor-ganar-20-cm-cama-comoda-extra-xp_1_13198582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4443f357-971f-430f-9a25-425d24ecf81d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo distribuir un dormitorio pequeño para descansar mejor en pareja: “Es mejor ganar 20 cm de cama que tener una cómoda extra”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Adrián Martínez, analista de tendencias de hábitat, defiende que compartir dormitorio no significa renunciar a la individualidad y necesidades de cada uno</p><p class="subtitle">El secreto de un buen descanso está en el despertador, explica un experto en sueño: “No se recupera, simplemente se pierde”</p></div><p class="article-text">
        En un contexto de crisis habitacional como el actual, en el que la vivienda se ha convertido en un lujo de dif&iacute;cil acceso, cada vez con un tama&ntilde;o m&aacute;s reducido; la distribuci&oacute;n de un dormitorio peque&ntilde;o no es solo un reto de interiorismo, sino una cuesti&oacute;n fundamental para la salud y la convivencia de la pareja.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La distribuci&oacute;n condiciona directamente c&oacute;mo percibimos el espacio y c&oacute;mo nos movemos dentro de &eacute;l&rdquo;, afirma Adri&aacute;n Mart&iacute;nez, analista de tendencias de h&aacute;bitat en <a href="http://martinezsiesta.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mart&iacute;nez Siesta</a>. &ldquo;Un dormitorio bien distribuido no solo sirve para aprovechar el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-claves-arquitecta-ganar-espacio-casa-espacio-cambia-mejorar-distribucion-iluminacion-xp_1_13039289.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espacio disponible</a> o potenciar su funcionalidad, tambi&eacute;n puede llegar a proporcionar serenidad, gracias a la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/claves-interiorista-elegir-colores-hora-pintar-casa-fundamental-personalidad-habitan-xp_1_13125070.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">armon&iacute;a visual</a>, o incluso favorecer el descanso, gracias a gestos tan sencillos como situar la cama lejos de ruidos o de luces indirectas&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Respetar la independencia&nbsp;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero es entender las rutinas y necesidades de cada uno. Dise&ntilde;ar un dormitorio para una pareja no es solo optimizar metros cuadrados, sino equilibrar h&aacute;bitos distintos: horarios, sensibilidad a la luz, temperatura o necesidad de silencio&rdquo;, establece Mart&iacute;nez, que subraya la importancia de garantizar la &ldquo;independencia funcional dentro de un espacio compartido&rdquo;. &ldquo;Compartir dormitorio no significa renunciar a la individualidad&rdquo;, defiende.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Traducir esto a gestos pr&aacute;cticos significa, entre otras cosas, &ldquo;que cada persona pueda usar su lado de la cama, su mesilla, su iluminaci&oacute;n o su almacenaje sin interferir constantemente con la otra&rdquo;, seg&uacute;n el experto. Adem&aacute;s de enchufes y cajones independientes, Mart&iacute;nez a&ntilde;ade como ejemplo la posibilidad de contar con almohadas individuales para que cada miembro de la pareja elija la firmeza que prefiera. &ldquo;No hace falta duplicar todo, pero s&iacute; individualizar ciertos elementos&rdquo;, aclara, como forma de reducir tensiones y mejorar la convivencia.
    </p><h2 class="article-text">Colocaci&oacute;n estrat&eacute;gica</h2><p class="article-text">
        En cuanto a la ubicaci&oacute;n de la cama, &ldquo;un factor m&aacute;s importante de lo que se piensa&rdquo; para Mart&iacute;nez, el experto recomienda idealmente tener visi&oacute;n de la puerta, pero sin estar alineada directamente con ella, estar lejos de ruidos o luces indirectas y contar con acceso c&oacute;modo por ambos lados. &ldquo;Esto es especialmente importante en pareja porque evita fricciones cotidianas, como molestar al otro al levantarse o acostarse&rdquo;, subraya. Otros fallos comunes que apunta incluyen mesillas voluminosas o espejos frente a la cama, &ldquo;lo que genera una estimulaci&oacute;n visual innecesaria que interfiere con el sue&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de pocos metros cuadrados, Mart&iacute;nez destaca que es vital facilitar una circulaci&oacute;n fluida y evitar saturar el ambiente con muebles que interrumpan el paso. &ldquo;El error m&aacute;s habitual en dormitorios peque&ntilde;os es priorizar la capacidad de almacenaje a costa de la habitabilidad. Muchas veces se llena la habitaci&oacute;n de armarios, c&oacute;modas o muebles auxiliares y se sacrifica el espacio o el descanso&rdquo;, valora el experto, que defiende que una buena distribuci&oacute;n &ldquo;debe ayudar a separar las funciones de dormir, vestirse, leer o trabajar&rdquo;, para que el cerebro pueda asociar el dormitorio con el descanso.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Crear la atm&oacute;sfera</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de separar funciones para que el cerebro asocie el dormitorio con el descanso, el analista ensalza la importancia de crear armon&iacute;a a trav&eacute;s del interiorismo, que refleje &ldquo;el estilo y la calidad de vida de la persona que habita el hogar&rdquo;. &ldquo;Cada decisi&oacute;n importa y puede afectar positiva o negativamente a nuestro d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la iluminaci&oacute;n, un aspecto clave, Mart&iacute;nez recomienda asegurar la comodidad con luz regulable y c&aacute;lida. &ldquo;Se puede a&ntilde;adir alguna iluminaci&oacute;n puntual para leer y una luz ambiental m&aacute;s tenue para la noche, lo que nos ayudar&aacute; en nuestra higiene del sue&ntilde;o&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los colores, el experto apunta a su influencia en nuestro estado emocional: &ldquo;De hecho, existe la teor&iacute;a del color en psicolog&iacute;a, donde se habla de c&oacute;mo los tonos c&aacute;lidos como el rojo o amarillo estimulan la creatividad y energ&iacute;a, mientras que los m&aacute;s fr&iacute;os como el azul o el verde potencian la tranquilidad y reducen el estr&eacute;s&rdquo;. Por eso, para un dormitorio aconseja &ldquo;las gamas suaves y desaturadas, ya que reducen la activaci&oacute;n visual y generan sensaci&oacute;n de refugio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los textiles y las texturas tambi&eacute;n cumplen una funci&oacute;n a la hora de hacer m&aacute;s acogedor un espacio, enfatiza Mart&iacute;nez. &ldquo;Un buen dormitorio necesita capas textiles: cortinas que filtren bien la luz, ropa de cama transpirable, alfombras que amortig&uuml;en sonido y tejidos agradables al tacto&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        La clave est&aacute; en &ldquo;pensar el dormitorio como un espacio de recuperaci&oacute;n y de descanso, no de almacenamiento&rdquo;, resume el experto. &ldquo;En pareja, si el espacio lo permite, es preferible invertir en una cama de mayor tama&ntilde;o antes que en m&aacute;s mobiliario. Ganar veinte o treinta cent&iacute;metros en superficie de descanso suele mejorar mucho m&aacute;s la calidad del sue&ntilde;o que a&ntilde;adir una c&oacute;moda extra&rdquo;, opina. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/distribuir-dormitorio-pequeno-descansar-mejor-pareja-mejor-ganar-20-cm-cama-comoda-extra-xp_1_13198582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 08:23:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo distribuir un dormitorio pequeño para descansar mejor en pareja: “Es mejor ganar 20 cm de cama que tener una cómoda extra”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hogar,Vivienda,Decoración,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dormir sin suplementos: la cena que aumenta los niveles de triptófano, magnesio y melatonina de forma natural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/dormir-suplementos-cena-aumenta-niveles-triptofano-magnesio-melatonina-forma-natural_1_13182150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a93942e8-dd1b-4d01-9271-7a8917ad0b0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dormir sin suplementos: la cena que aumenta los niveles de triptófano, magnesio y melatonina de forma natural"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Descansar bien también tiene que ver con los nutrientes que ingerimos. Estos son los que el cerebro necesita para activar los mecanismos del sueño</p><p class="subtitle">Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño</p></div><p class="article-text">
        Cada noche, antes de dormir, el cerebro ejecuta una coreograf&iacute;a qu&iacute;mica. La gl&aacute;ndula pineal detecta la oscuridad y empieza a liberar melatonina. Los niveles de cortisol caen. La temperatura corporal baja. La actividad neuronal se desacelera. Este proceso no ocurre inmediatamente, sino que lleva varias horas y comienza, en realidad, en el momento en que nos sentamos a cenar. Lo que ponemos en el plato esa noche tambi&eacute;n determina si el cerebro tiene los materiales que necesita para fabricar los productos qu&iacute;micos para el sue&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text">La cadena de montaje del sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        El sue&ntilde;o es una cascada hormonal que depende de mol&eacute;culas que sintetiza nuestro organismo, y la materia prima viene de la dieta. El compuesto m&aacute;s importante es el tript&oacute;fano, un amino&aacute;cido esencial que el cuerpo no puede fabricar y que tenemos que comer. Cuando digerimos las prote&iacute;nas, se separa el tript&oacute;fano, pasa a la sangre y cruza la barrera hematoencef&aacute;lica (el filtro que protege el cerebro). All&iacute; se convierte primero en serotonina, el neurotransmisor del bienestar que estabiliza el estado de &aacute;nimo durante el d&iacute;a. Pero por la noche, con la oscuridad como se&ntilde;al, la serotonina se transforma en melatonina, la hormona que regula el ciclo de sue&ntilde;o y vigilia.
    </p><p class="article-text">
        Para todas estas transformaciones qu&iacute;micas necesitamos, adem&aacute;s, coenzimas que las faciliten. La vitamina D activa la enzima que transforma el tript&oacute;fano en 5-hidroxitript&oacute;fano (5-HTP). La vitamina B6 es imprescindible para convertir el 5-HTP en serotonina. Los &aacute;cidos grasos omega-3 (EPA y DHA) facilitan la conversi&oacute;n de serotonina en melatonina, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11250910/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como explica este estudio de 2024</a>. Si faltan compuestos en un paso, falla la producci&oacute;n de la hormona del sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El magnesio por su parte regula los receptores GABA, el principal neurotransmisor inhibitorio del sistema nervioso central, es decir, el que nos calma. Cuando falta magnesio, al cerebro le cuesta frenar y pasar de la vigilia al sue&ntilde;o. El magnesio tambi&eacute;n inhibe la liberaci&oacute;n de cortisol, la hormona del estr&eacute;s que es enemiga del descanso. 
    </p><h2 class="article-text">La dieta y el insomnio</h2><p class="article-text">
        En general, las dietas saludables, como la dieta mediterr&aacute;nea, se asocian con una mejor calidad del sue&ntilde;o. <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38257175/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una revisi&oacute;n de estudios de 2024</a> encontr&oacute; que la dieta mediterr&aacute;nea estaba relacionada con un mejor descanso, menos somnolencia por el d&iacute;a y menos s&iacute;ntomas de insomnio. En Espa&ntilde;a, un estudio con m&aacute;s de 22.000 adultos&nbsp;confirm&oacute; que quienes se sienten m&aacute;s descansados al despertar segu&iacute;an dietas con m&aacute;s pescado y productos integrales.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que la dieta real de los espa&ntilde;oles se aleja cada vez m&aacute;s de ese ideal. El <a href="https://scielo.isciii.es/scielo.php?amp=&amp;pid=S0212-16112018001200006&amp;script=sci_arttext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio ANIBES</a> revela que cerca del 80% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola tiene ingestas de magnesio inferiores al 80% de las recomendaciones diarias. El magnesio est&aacute; presente principalmente en verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos y cereales integrales, precisamente los alimentos que m&aacute;s han retrocedido frente a los ultraprocesados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La deficiencia de tript&oacute;fano es menos frecuente, ya que est&aacute; presente en la mayor&iacute;a de las prote&iacute;nas de calidad, pero compite con otros amino&aacute;cidos llamados de cadena ramificada (leucina, isoleucina y valina). Si la comida es muy alta en prote&iacute;nas y baja en hidratos de carbono, el tript&oacute;fano no llega en cantidad suficiente al sistema nervioso central. Sin embargo, esto se arregla f&aacute;cilmente con una peque&ntilde;a cantidad de hidratos de carbono en la cena.
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;ndo pueden hacer falta suplementos</h2><p class="article-text">
        Los fabricantes de suplementos saben todo esto, y la melatonina, el magnesio y el tript&oacute;fano se encuentran en las estanter&iacute;as de los herbolarios y las tiendas <em>online</em>, pero &iquest;son necesarios? <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33942088/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un metaan&aacute;lisis de 2022</a> concluy&oacute; que la suplementaci&oacute;n con tript&oacute;fano puede reducir el tiempo de vigilia tras quedarse dormido. Otro analiz&oacute; el magnesio como suplemento y encontr&oacute; que tomarlo redujo la latencia de sue&ntilde;o (el tiempo que tardas en quedarte dormido). 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, estos estudios suelen realizarse con personas con insomnio que probablemente tengan ya una deficiencia. En muchos casos, corregir la alimentaci&oacute;n e incluir frutos secos, verduras de hoja verde y pescado azul es m&aacute;s eficaz y m&aacute;s barato que los suplementos. Tomar <a href="https://www.eldiario.es/era/suplementos-melatonina-para-dormir_1_10251149.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">melatonina, puede tener adem&aacute;s el efecto contrario</a>, sobre todo a dosis altas.
    </p><h2 class="article-text">La cena para facilitar el sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Estos son los alimentos con mayor evidencia para incluir en una cena que nos ayude a dormir:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Tript&oacute;fano y prote&iacute;nas de calidad:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El pavo y el pollo son, junto con los huevos, las fuentes m&aacute;s concentradas de tript&oacute;fano de la dieta occidental. El pescado azul (sardinas, caballa, salm&oacute;n) aporta adem&aacute;s los omega-3 que facilitan la conversi&oacute;n de serotonina en melatonina. Las legumbres combinadas con cereales integrales tambi&eacute;n contienen tript&oacute;fano con el acompa&ntilde;amiento de hidratos de carbono que facilita su entrada al cerebro.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Magnesio:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las espinacas, acelgas y el resto de verduras de hoja verde oscura son las fuentes m&aacute;s accesibles. Un pu&ntilde;ado de almendras o nueces aporta entre 60 y 80 miligramos de magnesio, una parte significativa de los 300-400 mg diarios recomendados. El chocolate negro (con m&aacute;s de 70% de cacao) es otra opci&oacute;n, pero la cantidad necesaria es peque&ntilde;a (unos 30 gramos) y no se debe abusar, ya que tambi&eacute;n contiene estimulantes.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Melatonina:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Algunos alimentos contienen melatonina en cantidades apreciables. Los huevos y el pescado son las fuentes animales m&aacute;s concentradas, seguidos de las nueces, cereales integrales, legumbres germinadas y determinados hongos.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Vitamina B6:</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Presente en el at&uacute;n, el pollo, los garbanzos y los pl&aacute;tanos. Un plato de garbanzos cocidos aporta cerca del 30% de la ingesta diaria recomendada.
    </p><p class="article-text">
        Una cena que combine, por ejemplo, un filete de salm&oacute;n a la plancha con espinacas salteadas con ajo, un pu&ntilde;ado de nueces de postre y un poco de arroz integral no solo es saludable, sino que nos dar&aacute; todos los componentes necesarios para fabricar el sue&ntilde;o de esa noche.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/dormir-suplementos-cena-aumenta-niveles-triptofano-magnesio-melatonina-forma-natural_1_13182150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 20:57:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dormir sin suplementos: la cena que aumenta los niveles de triptófano, magnesio y melatonina de forma natural]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Suplementos dietéticos,Alimentación saludable,Dormir,Descanso,Alimentación,Vitaminas,Suplementos vitamínicos,Nutrición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El secreto de un buen descanso está en el despertador, explica un experto en sueño: “No se recupera, simplemente se pierde”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/experto-explica-secreto-buen-descanso-despertador-semana-no-recupera-simplemente-pierde-xp_1_13179479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23d5fd26-a7c3-430d-bf5d-835799c309f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El secreto de un buen descanso está en el despertador, explica un experto en sueño: “No se recupera, simplemente se pierde”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El doctor Eduard Estivill, neurofisiólogo y experto en medicina del sueño, detalla que la regularidad al despertar (también el fin de semana) ayuda a sincronizar nuestro reloj interno diariamente  </p><p class="subtitle">Una experta en sueño, sobre la hora para tomar el último café del día: “Aumenta el estado de alerta y fragmenta el descanso”</p></div><p class="article-text">
        En plena era de la productividad y las pantallas, el 57% de los espa&ntilde;oles sufre dificultades para dormir, seg&uacute;n el primer <a href="https://assets-dam.takeda.com/image/upload/v1773407831/LOC/es-es/home/noticias/2026/TAK_Barometro_Trastornos_del_Sueno.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bar&oacute;metro sobre trastornos del sue&ntilde;o 2026</a><a href="https://assets-dam.takeda.com/image/upload/v1773407831/LOC/es-es/home/noticias/2026/TAK_Barometro_Trastornos_del_Sueno.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> Cuando adem&aacute;s se duermen menos horas de las siete y ocho recomendadas se arrastra un cansancio cr&oacute;nico, confiando en que el fin de semana se podr&aacute; compensar el d&eacute;ficit acumulado. Sin embargo, la ciencia advierte de que la cuenta del sue&ntilde;o no puede esperar al domingo para ser saldada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sue&ntilde;o es un taller, un taller de reparaci&oacute;n que funciona cada d&iacute;a para estar bien al d&iacute;a siguiente. Con lo cual, las personas que duermen seis horas van acumulando cada d&iacute;a falta de sue&ntilde;o y, aunque el s&aacute;bado y el domingo duerman 15 horas, no van a recuperar todo lo que han perdido el resto de la semana, porque el sue&ntilde;o no se recupera, simplemente se pierde, como el tiempo&rdquo;, explica el doctor <a href="https://doctorestivill.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eduard Estivill</a><a href="https://doctorestivill.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> neurofisi&oacute;logo y experto en medicina del sue&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el mejor de los casos recuperaremos entre un 15 y un 20% del sue&ntilde;o perdido&rdquo;, apunta, pero con consecuencias en nuestro reloj biol&oacute;gico que pueden parecerse a las sufridas tras un viaje transoce&aacute;nico. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ocurre cuando cambiamos mucho los horarios? El t&iacute;pico<em> jet lag.</em> Si, por ejemplo, los fines de semana nos vamos a dormir muy tarde, es muy dif&iacute;cil que nos venga el sue&ntilde;o la noche del domingo. Esto se llama tambi&eacute;n <em>jet lag </em>social&rdquo;, asegura Estivill.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en el reloj biol&oacute;gico, que el doctor define como &ldquo;un grupo de c&eacute;lulas situado en el n&uacute;cleo supraquiasm&aacute;tico del hipot&aacute;lamo que rige los ritmos circadianos de sue&ntilde;o y vigilia&rdquo;, donde reside la base del descanso. &ldquo;Este reloj necesita cuerda, es decir, informaci&oacute;n que recibe del d&iacute;a, por ejemplo, la luz y la oscuridad, con lo que se sincroniza&rdquo;, se&ntilde;ala el especialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien la luz solar es el principal sincronizador, que activa el cortisol al amanecer y permite la fabricaci&oacute;n de melatonina al atardecer, existe otro factor determinante que solemos ignorar: la regularidad horaria. &ldquo;Se ha estudiado este sincronizador, esta cuerda del reloj, que es la hora de despertarse y se demuestra clar&iacute;simamente que la rutina es beneficiosa para el funcionamiento de este reloj biol&oacute;gico&rdquo;, afirma Estivill, en referencia al reciente estudio <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S108707922500156X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sleep regularity and health: A systematic review,</em></a> publicado en Sleep Medicine Reviews.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estudio valora la regularidad, y especialmente la hora de despertarse, como una referencia clave para el reloj biol&oacute;gico y el ritmo circadiano. Adem&aacute;s, asocia la regularidad a una mejor salud mental, regulaci&oacute;n metab&oacute;lica, integridad vascular, resiliencia cognitiva y longevidad, y pone la rutina al mismo nivel de importancia que la duraci&oacute;n o la continuidad del sue&ntilde;o. Mantener una hora constante para levantarse act&uacute;a como un ancla que estabiliza todo el sistema. &ldquo;Igualmente sucede con la hora de dormir, aunque no de forma tan exacta, no es tan importante que siempre sea la misma hora, aunque es preferible&rdquo;, matiza el experto, que destaca que ser estricto con el despertador tiene doble beneficio: &ldquo;Nos va a dar un mejor sue&ntilde;o y, evidentemente, nos dar&aacute; una mejor vigilia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para que ese 'taller de reparaci&oacute;n' f&iacute;sico y mental, que el doctor utiliza como s&iacute;mil, haga su trabajo, el experto propone unas pautas muy sencillas, aun a sabiendas de que &ldquo;nadie hace caso a la hora de cumplirlas&rdquo;:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas rutinas de levantarnos siempre a la misma hora&rdquo;, es su primer consejo, combinado de un poco de tiempo para hacer algo de ejercicio. &ldquo;Por ejemplo, si vamos en transporte p&uacute;blico a la oficina, bajar una parada antes y andar al menos un kil&oacute;metro, y lo mismo si vamos en coche&rdquo;, recomienda Estivill. &ldquo;Esto nos va a ayudar tambi&eacute;n a otro fen&oacute;meno importante, otro sincronizador, que es precisamente la luz del d&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Otro consejo, &ldquo;y el m&aacute;s importante&rdquo;, del especialista es tratar el sue&ntilde;o como un proceso que se prepara: &ldquo;Entender que el sue&ntilde;o no viene de golpe&rdquo;. &ldquo;Dos horas antes de acostarse hemos de tener una actividad que no tenga nada que ver con nuestra actividad laboral, algo que aburra, que relaje, algo que desconecte nuestro cerebro&rdquo;, destaca, como introducci&oacute;n al sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con ese proceso, el &uacute;ltimo consejo de Estivill es mantener una buena higiene digital, especialmente en esas dos horas antes de acostarse: &ldquo;No es bueno estar expuesto a la luz del m&oacute;vil, porque esto da lugar a que el cerebro piense que es de d&iacute;a, ya que es una luz muy potente&rdquo;. La exposici&oacute;n a esa luz puede frenar la melatonina y convertirse en un enemigo de nuestro descanso, por lo que el experto propone tambi&eacute;n &ldquo;poner el m&oacute;vil en modo noche y, sobre todo, limitar el uso en ese momento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/experto-explica-secreto-buen-descanso-despertador-semana-no-recupera-simplemente-pierde-xp_1_13179479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 14:45:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El secreto de un buen descanso está en el despertador, explica un experto en sueño: “No se recupera, simplemente se pierde”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Dormir,Descanso,Salud,Bienestar]]></media:keywords>
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