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    <title><![CDATA[elDiario.es - Descanso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/descanso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Descanso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cambio de hora de invierno: un experto en sueño explica por qué gusta menos, pero nos sienta mucho mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cambio-hora-invierno-experto-sueno-explica-gusta-sienta-mejor-xp_1_13602121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3116c0f-f26a-4033-a3db-9b91cf3f9f69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cambio de hora de invierno: un experto en sueño explica por qué gusta menos, pero nos sienta mucho mejor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El catedrático en Psicología Alfredo Rodríguez-Muñoz explica que, aunque preferimos las tardes largas y soleadas, la ciencia del sueño recuerda que la luz matutina es clave para sincronizar nuestro reloj interno y proteger el descanso</p><p class="subtitle">Cambio de hora en España: cuándo tenemos que atrasar el reloj para pasar al horario de invierno</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que se acerca el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cambiaremos-hora-otono-pasar-horario-invierno-pm_1_13607975.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambio de hora en octubre</a> surge el mismo debate por la sensaci&oacute;n de que las tardes se acortan y la tristeza de la falta de luz. Socialmente, la preferencia por los atardeceres tard&iacute;os y el disfrute al aire libre tras la jornada laboral parece clara, pero la cronobiolog&iacute;a plantea un diagn&oacute;stico muy distinto: mientras nuestras preferencias de ocio buscan tardes luminosas, nuestro cerebro necesita ma&ntilde;anas claras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una diferencia entre la luz que nos gusta y la luz que nuestro cuerpo necesita&rdquo;, aclara el especialista en sue&ntilde;o Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico de Psicolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro <em>Dormir para vivir.La ciencia del descanso en la era del cansancio (Kailas). </em>&ldquo;Queremos la luz cuando m&aacute;s podemos disfrutarla, pero nuestro cerebro la necesita especialmente cuando empieza el d&iacute;a&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La luz de la ma&ntilde;ana es una de las se&ntilde;ales m&aacute;s potentes que tiene el cerebro para sincronizar el reloj interno. Nos ayuda a activarnos al empezar el d&iacute;a y a mantener nuestros ritmos m&aacute;s alineados con el ciclo natural de luz y oscuridad&rdquo;, se&ntilde;ala el experto, incidiendo en que no todas las horas de luz ambiental producen el mismo impacto. &ldquo;La luz al final de la tarde y por la noche, en cambio, tiende a retrasar ese reloj&rdquo;, puntualiza.
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo, las principales sociedades cient&iacute;ficas dedicadas a la medicina del sue&ntilde;o y los ritmos circadianos coinciden en que, si se tuviese que elegir un &uacute;nico horario permanente para todo el a&ntilde;o, el de invierno es el que mejor encaja con nuestra biolog&iacute;a, argumenta Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;El horario de verano permanente nos regalar&iacute;a tardes luminosas, s&iacute;, pero las pagar&iacute;amos con ma&ntilde;anas m&aacute;s oscuras&rdquo;, destaca.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Ese desajuste, explica, afecta de forma especial a los adolescentes y a las personas con tendencia natural a acostarse tarde, porque si su reloj biol&oacute;gico ya tiende a retrasarse esto se potencia si se retrasa tambi&eacute;n el anochecer, mientras que el horario de comienzo de institutos y trabajos se mantienen inalterado. &ldquo;El horario de invierno favorece una mejor alineaci&oacute;n entre nuestro reloj interno y los horarios sociales. Puede facilitar unos horarios de sue&ntilde;o algo m&aacute;s tempranos, reducir el <em>jet lag</em> social y disminuir la tendencia a acumular falta de sue&ntilde;o&rdquo;, incide el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El debate adquiere un matiz singular en Espa&ntilde;a debido a la combinaci&oacute;n de su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica y unos horarios sociales especialmente tard&iacute;os. &ldquo;Ya somos especialistas en cenar, terminar el d&iacute;a y acostarnos tarde, y prolongar todav&iacute;a m&aacute;s la luz al final de la jornada no ayuda precisamente a adelantar nuestros relojes&rdquo;, a&ntilde;ade el experto, que razona que el cambio al horario de verano suele asociarse con p&eacute;rdida de sue&ntilde;o y mayor somnolencia.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Para aprovechar el ritmo natural de la luz y favorecer el bienestar durante los meses fr&iacute;os, Rodriguez-Mu&ntilde;oz recomienda tres pautas sencillas: &ldquo;Lo m&aacute;s importante es intentar recibir luz natural durante la primera parte del d&iacute;a y por la noche, lo contrario, reducir progresivamente la intensidad de la luz. Tambi&eacute;n conviene mantener cierta regularidad en las horas de levantarnos y acostarnos&rdquo;. &ldquo;No hace falta vivir con disciplina militar, pero nuestro reloj biol&oacute;gico agradece cierta previsibilidad&rdquo;, concluye el especialista. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cambio-hora-invierno-experto-sueno-explica-gusta-sienta-mejor-xp_1_13602121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 08:17:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cambio de hora de invierno: un experto en sueño explica por qué gusta menos, pero nos sienta mucho mejor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio horario,Salud,Sueño,Descanso,Dormir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día después también importa: cómo recuperarte bien tras una sesión de ejercicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/dia-despues-importa-recuperarte-sesion-ejercicio_1_13556596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41a471ed-929f-4c38-9b4c-b8e90702a869_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x773y326.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo recuperarte de un entrenamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo más importante en el ejercicio físico es la constancia, pero ¿qué ocurre si al día siguiente no nos podemos ni mover por una recuperación inadecuada?</p><p class="subtitle">Alternativas al gimnasio: cómo incorporar el ejercicio de fuerza a tu vida si las máquinas no son para ti</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Eso lo vas a notar ma&ntilde;ana&rdquo;, nos dice la monitora tras una sesi&oacute;n intensa en el gimnasio, y tiene raz&oacute;n. Hacer ejercicio no se limita a mover el cuerpo durante una hora, sino que es un proceso mucho m&aacute;s largo que empieza cuando nos duchamos en los vestuarios. Lo que ocurre en las horas y d&iacute;as siguientes determina si el est&iacute;mulo del ejercicio nos beneficia, no cambia nada, o nos deja peor que est&aacute;bamos. Ponerse en forma tambi&eacute;n significa entender c&oacute;mo funciona la recuperaci&oacute;n para obtener mejores resultados y evitar lesiones.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; le pasa al m&uacute;sculo cuando entrenas</h2><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/alternativas-gimnasio-incorporar-ejercicio-fuerza-vida-si-maquinas-no-son_1_13528536.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ejercicio de fuerza</a> y cualquier esfuerzo intenso producen da&ntilde;o muscular, que puede ser algo positivo. Las peque&ntilde;as roturas en las fibras musculares, la acumulaci&oacute;n de metabolitos, subproductos qu&iacute;micos del esfuerzo,&nbsp;y el agotamiento de los dep&oacute;sitos de gluc&oacute;geno, la gasolina de los m&uacute;sculos, todo ello son se&ntilde;ales para nuestro organismo que le indican que tiene que adaptarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El m&uacute;sculo responde al estr&eacute;s del esfuerzo reparando esos da&ntilde;os, y se hace ligeramente m&aacute;s fuerte y m&aacute;s resistente que antes. Las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/agujetas-lesion-distinguir-dolor-bueno-senales-alarma_1_12783079.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">famosas agujetas</a> (llamadas dolor de aparici&oacute;n tard&iacute;a o DOMS por sus siglas en ingl&eacute;s) son la manifestaci&oacute;n de ese proceso inflamatorio producido por las microrroturas musculares, que alcanza su pico entre las 24 y las 72 horas despu&eacute;s del esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n comprende tres procesos. Por un lado, hay que reparar las fibras da&ntilde;adas mediante la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas, que es como se generan nuevas fibras musculares. Adem&aacute;s, hay que resolver la inflamaci&oacute;n local con la ayuda de los macr&oacute;fagos y c&eacute;lulas sat&eacute;lite, c&eacute;lulas del sistema inmune que limpian los tejidos da&ntilde;ados. Por &uacute;ltimo, es necesario reponer el gluc&oacute;geno muscular que sirve de combustible. Los tres procesos son relativamente lentos, y dependen de que el cuerpo tenga los recursos necesarios para llevarlos a cabo durante las siguientes horas o d&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre cuando la recuperaci&oacute;n falla</h2><p class="article-text">
        Si se vuelve a entrenar con intensidad antes de que ese proceso est&eacute; completo, el da&ntilde;o se acumula sin resolverse y el resultado es el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/supercompensacion-bajar-ritmo-entrenamientos-mejorar-forma-fisica_1_13235224.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome de sobreentrenamiento</a>. Poco a poco el rendimiento baja, en lugar de aumentar. Los m&uacute;sculos responden peor, hay m&aacute;s riesgo de lesiones y m&aacute;s alteraciones del sue&ntilde;o. Una <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5541747/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n sistem&aacute;tica</a> sobre ello encontr&oacute; que disminuye la testosterona y aumenta el cortisol hasta el 50% de los casos de sobreentrenamiento, lo que quiere decir que el m&uacute;sculo se descompone (catabolismo), en lugar de recuperarse y crecer.
    </p><p class="article-text">
        La edad tambi&eacute;n influye. Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38334647/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evisi&oacute;n de 2024 en Cells</a> describi&oacute; que las personas mayores la recuperaci&oacute;n empieza m&aacute;s tarde y necesita m&aacute;s tiempo, comparados con los j&oacute;venes. Los macr&oacute;fagos necesarios para limpiar el tejido da&ntilde;ado siguen elevados entre cuatro y siete d&iacute;as despu&eacute;s del ejercicio, cuando en los j&oacute;venes ya ha vuelto a sus niveles normales.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El sue&ntilde;o y la recuperaci&oacute;n del ejercicio</h2><p class="article-text">
        Los m&uacute;sculos se construyen por la noche. Aunque parece que el cuerpo se encuentra en un estado pasivo, durante el sue&ntilde;o se produce la mayor parte de la reparaci&oacute;n muscular. En concreto, durante las <a href="https://www.eldiario.es/era/aumentar-sueno-profundo-reparador_1_11327931.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fases de sue&ntilde;o profundo</a> se produce el pico de secreci&oacute;n de hormona de crecimiento, la que regula la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas y arranca la regeneraci&oacute;n de los m&uacute;sculos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una revisi&oacute;n de estudios sobre sue&ntilde;o y rendimiento deportivo confirm&oacute; que incluso una sola noche de mal sue&ntilde;o reduce los niveles de testosterona en torno a un 25%, eleva el cortisol y frena la reposici&oacute;n del gluc&oacute;geno. Todo esto produce que el entrenamiento al d&iacute;a siguiente sea cuesta arriba. El tiempo m&iacute;nimo para que los procesos de recuperaci&oacute;n puedan tener lugar son las famosas siete u ocho horas.
    </p><h2 class="article-text">Nutrici&oacute;n para recuperarse del entrenamiento</h2><p class="article-text">
        En las horas justo despu&eacute;s del esfuerzo se produce la famosa <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/nutricionista-ingerir-proteinas-despues-ejercicio-ventana-anabolica-muchas-horas-xp_1_13197002.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ventana anab&oacute;lica</a> que, aunque importante, es en realidad m&aacute;s larga de lo que se pensaba. En estas horas, el cuerpo necesita dos nutrientes principales: prote&iacute;nas para la regeneraci&oacute;n de los m&uacute;sculos y carbohidratos para reponer las reservas de gluc&oacute;geno consumidas durante el esfuerzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29473893/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio en Nutrients</a> estableci&oacute; que es necesaria la ingesta de al menos 1,2 gramos de carbohidratos por kilo de peso corporal por hora para reponer el gluc&oacute;geno muscular. Para la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas, es necesario tomar <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/leucina-aminoacido-necesitas-musculos-salud_1_10111337.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre 20 y 40 gramos de prote&iacute;na</a> de alta calidad en la comida despu&eacute;s del entrenamiento. Si el entrenamiento es cerca de la hora de dormir, tomar prote&iacute;na de absorci&oacute;n lenta antes de ir a la cama, como case&iacute;na, prolonga la s&iacute;ntesis muscular durante la noche.
    </p><h2 class="article-text">El descanso activo y la recuperaci&oacute;n seg&uacute;n la edad</h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un entrenamiento intenso, el reposo completo no siempre es la mejor opci&oacute;n. El ejercicio de baja intensidad como caminar, nadar, o pedalear sin esfuerzo activa la circulaci&oacute;n, y eso acelera la eliminaci&oacute;n de metabolitos y reduce la percepci&oacute;n de dolor. Una <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42194413/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de estudios</a> encontr&oacute; que el descanso activo era lo m&aacute;s eficaz para recuperarse de un esfuerzo intenso, junto a los masajes y la inmersi&oacute;n en agua fr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hasta los 40 a&ntilde;os, el cuerpo aguanta (casi) todo. Se puede entrenar casi todos los d&iacute;as porque la recuperaci&oacute;n es m&aacute;s r&aacute;pida, en menos de 48 horas, si la nutrici&oacute;n y el sue&ntilde;o son adecuados.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, entre 40 y los 60 a&ntilde;os conviene ampliar el margen entre sesiones intensas a 72 horas. Esto quiere decir que si hemos hecho ejercicios de pierna el lunes, no conviene repetir hasta el jueves. Entre medias, se pueden entrenar otros m&uacute;sculos o hacer ejercicios aer&oacute;bicos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de los 60, la recuperaci&oacute;n puede requerir entre 72 y 96 horas. Esto no significa entrenar menos, sino organizar mejor las sesiones, alternando grupos musculares. La musculatura sigue respondiendo al est&iacute;mulo durante toda la vida, y respetar los tiempos de recuperaci&oacute;n, el sue&ntilde;o y las prote&iacute;nas de la dieta son las claves para que siga siendo as&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Frías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/dia-despues-importa-recuperarte-sesion-ejercicio_1_13556596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Oct 2026 21:10:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día después también importa: cómo recuperarte bien tras una sesión de ejercicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ejercicio físico,Salud,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No hay que sentirse culpable": dormir hasta tarde el fin de semana puede ser bueno para tu salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-hay-sentirse-culpable-dormir-tarde-semana-bueno-salud_1_13556582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7938deb-73b1-4adc-9ef5-1a015d404fd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No hay que sentirse culpable&quot;: dormir hasta tarde el fin de semana puede ser bueno para tu salud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las recomendaciones tradicionales hacen hincapié en los riesgos de dormir hasta tarde, pero unos 90 minutos más podrían prevenir la hipertensión arterial, según apunta una nueva investigación</p><p class="subtitle">Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, los expertos han destacado los riesgos de quedarse en la cama hasta tarde, advirtiendo de que <a href="https://www.eldiario.es/era/deuda-de-sueno_1_10426331.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recuperar el sue&ntilde;o perdido</a> durante el fin de semana puede alterar el reloj biol&oacute;gico y provocar efectos adversos para la salud.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un an&aacute;lisis ha aportado una matizaci&oacute;n alentadora a ese consejo: si no se abusa de ello, quedarse en la cama hasta tarde los fines de semana puede ser beneficioso, con un tiempo ideal de 1 hora y 27 minutos adicionales en la cama para protegerse contra la hipertensi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los expertos siguen coincidiendo en que establecer una rutina fija para acostarse y levantarse es fundamental para mantener una buena salud. Sin embargo, un nuevo estudio revela que recuperar una cantidad moderada de sue&ntilde;o &mdash;entre una y dos horas extra&mdash; tras una semana larga se asocia con una menor prevalencia de hipertensi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        A nivel mundial, m&aacute;s de 1.300 millones de personas padecen hipertensi&oacute;n. Estas personas se enfrentan a un riesgo mucho mayor de sufrir un infarto, un ictus, una enfermedad renal o una muerte prematura.
    </p><p class="article-text">
        Aunque otras medidas para evitar la hipertensi&oacute;n siguen siendo fundamentales &mdash;como mantenerse activo, mantener un peso saludable y llevar una alimentaci&oacute;n adecuada&mdash;, el estudio sugiere que la gente ya no deber&iacute;a sentirse culpable por levantarse tarde los fines de semana, seg&uacute;n los expertos.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n <a href="https://test-digital-congress.escardio.org/esc-congress/speakers/1446560" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se present&oacute;</a> en M&uacute;nich, en el congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiolog&iacute;a, el mayor congreso sobre cardiolog&iacute;a del mundo.
    </p><p class="article-text">
        La autora del estudio, la doctora Nawon Lee, de la Universidad de Corea en Se&uacute;l, afirma que &ldquo;no dormir lo suficiente supone un estr&eacute;s adicional para el cuerpo. Hace que el coraz&oacute;n y los vasos sangu&iacute;neos trabajen m&aacute;s y puede aumentar la presi&oacute;n arterial. Dormir un poco m&aacute;s el fin de semana puede dar al cuerpo la oportunidad de recuperarse y reducir parte de ese estr&eacute;s&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente no deber&iacute;a sentirse perezosa ni culpable por dormir un poco m&aacute;s el fin de semana. Si no han podido dormir lo suficiente durante la semana, dormir un poco m&aacute;s el fin de semana puede ser simplemente la forma que tiene el cuerpo de recuperarse de esa p&eacute;rdida de sue&ntilde;o&rdquo;, explica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El análisis identifica la marca de referencia de 1 hora y 27 minutos como la cantidad ideal de sueño de recuperación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El estudio analiz&oacute; a 40.000 adultos de Corea del Sur durante un periodo de siete a&ntilde;os. El sue&ntilde;o de recuperaci&oacute;n del fin de semana se defini&oacute; como la diferencia entre la duraci&oacute;n del sue&ntilde;o durante el fin de semana y la de los d&iacute;as laborables.
    </p><p class="article-text">
        En general, el sue&ntilde;o de recuperaci&oacute;n del fin de semana se asoci&oacute; con una reducci&oacute;n del 6% en el riesgo de hipertensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se observ&oacute; un beneficio ligeramente mayor en las personas consideradas f&iacute;sicamente inactivas. Estas ten&iacute;an un 6,9% menos de probabilidades de padecer hipertensi&oacute;n si se quedaban en la cama hasta m&aacute;s tarde los fines de semana.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis identifica la marca de referencia de 1 hora y 27 minutos como la cantidad ideal de sue&ntilde;o de recuperaci&oacute;n, se&ntilde;ala Lee. Una persona que duerma esta cantidad extra de tiempo tendr&iacute;a un 9% menos de probabilidades de padecer hipertensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se sabe que no dormir lo suficiente impide que la presi&oacute;n arterial baje por la noche, lo que aumenta el riesgo de desarrollar hipertensi&oacute;n. Los expertos ya hab&iacute;an destacado anteriormente la importancia de tener un horario regular para acostarse y levantarse, y hab&iacute;an descartado la idea de que se pueda recuperar el sue&ntilde;o perdido durante el fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque la nueva investigaci&oacute;n ha demostrado que recuperar algo de sue&ntilde;o podr&iacute;a mejorar la salud card&iacute;aca, dormir en exceso podr&iacute;a ser perjudicial, advierte Lee. Por ejemplo, las personas que duermen m&aacute;s de cuatro horas adicionales durante el fin de semana presentan mayor riesgo de hipertensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que recuperar moderadamente el sue&ntilde;o perdido durante el fin de semana puede tener un efecto protector porque, en las personas que sufren privaci&oacute;n de sue&ntilde;o entre semana, el beneficio de compensar la falta de sue&ntilde;o puede superar el posible perjuicio derivado de tener un horario de sue&ntilde;o irregular&rdquo;, afirma Lee.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuperar moderadamente el sueño perdido durante el fin de semana puede tener un efecto protector porque, en las personas que sufren privación de sueño entre semana, el beneficio de compensar la falta de sueño puede superar el posible perjuicio derivado de tener un horario de sueño irregular</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nawon Lee</span>
                                        <span>—</span> doctora de la Universidad de Corea en Seúl y autora del estudio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Sin embargo, cuando el sue&ntilde;o de recuperaci&oacute;n durante el fin de semana se vuelve excesivo, el grado de irregularidad en el sue&ntilde;o y la alteraci&oacute;n del ritmo circadiano pueden aumentar, lo que podr&iacute;a contrarrestar ese beneficio&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;Mantener un horario de sue&ntilde;o regular sigue siendo importante, pero recuperar una cantidad moderada de sue&ntilde;o puede ser beneficioso, en lugar de algo por lo que sentirse mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La doctora Sonya Babu-Narayan, cardi&oacute;loga especialista y directora cl&iacute;nica de la British Heart Foundation, que no ha participado en la investigaci&oacute;n, dice: &ldquo;A muchos de nosotros nos cuesta dormir lo suficiente entre semana debido al trabajo, la familia y los compromisos sociales, por lo que es natural que disfrutemos de dormir hasta tarde el fin de semana para recuperar el sue&ntilde;o perdido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este estudio no es una luz verde para dejar de lado la actividad f&iacute;sica, pero, por ahora, quiz&aacute; no tengamos por qu&eacute; sentirnos culpables por levantarnos tarde el fin de semana&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrew Gregory]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-hay-sentirse-culpable-dormir-tarde-semana-bueno-salud_1_13556582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2026 20:47:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No hay que sentirse culpable": dormir hasta tarde el fin de semana puede ser bueno para tu salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Descanso,Dormir,Bienestar,Salud,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ronquidos, insomnio y camas separadas: bienvenidos al "divorcio del sueño"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ronquidos-insomnio-camas-separadas-bienvenidos-divorcio-sueno_1_13529606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca93b15e-adce-4c6a-bef0-01b8421b28df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x673y195.jpg" width="1200" height="675" alt="Ronquidos, insomnio y camas separadas: bienvenidos al &quot;divorcio del sueño&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más parejas descubren que compartir colchón puede convertirse en una fuente de problemas</p><p class="subtitle">Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar</p></div><p class="article-text">
        Todos pasamos por &eacute;pocas en las que dormimos mejor que otras. Hace unos a&ntilde;os, Mar&iacute;a (38 a&ntilde;os, M&aacute;laga), estaba pasando por una situaci&oacute;n especialmente terrible. Le costaba mucho dormirse y, cuando lo consegu&iacute;a, se despertaba de madrugada, unas horas despu&eacute;s. Los ronquidos de su novio, al que adoraba, hac&iacute;an imposible que volviera a dormirse. &ldquo;Encima yo, al desvelarme, comenzaba a dar vueltas en la cama y lo acababa despertando a &eacute;l&rdquo;, cuenta. &ldquo;As&iacute; que al final dorm&iacute;amos mal los dos&rdquo;. Un d&iacute;a, decidieron que ya hab&iacute;an tenido suficiente y probaron a dormir separados.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a ten&iacute;a un peque&ntilde;o despacho para sus cosas, con lo que le result&oacute; f&aacute;cil instalarse cada noche en la peque&ntilde;a cama de invitados que hab&iacute;a en &eacute;l. &ldquo;Aquel despacho ya era un poco mi refugio, pero a partir de entonces se convirti&oacute; tambi&eacute;n en mi refugio del sue&ntilde;o&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        La cosa funcion&oacute; y acordaron un sistema que dura hasta el d&iacute;a de hoy. Entre semana, cada uno duerme en su habitaci&oacute;n, pero el fin de semana lo hacen juntos. &ldquo;El finde no me importa dormir regular si al d&iacute;a siguiente no tengo que trabajar ni madrugar&rdquo;, explica. &ldquo;Adem&aacute;s, tambi&eacute;n es divertido pensar que &lsquo;los fines de semana duermo con mi novio&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado final ha sido, en opini&oacute;n de Mar&iacute;a, francamente positivo. &ldquo;Creo que es algo que todo el mundo que tiene este tipo de problemas tendr&iacute;a que probar&rdquo;, asegura. &ldquo;Al final el descanso es el descanso, me parece fundamental para el d&iacute;a a d&iacute;a, y yo solo tengo cosas buenas que decir de dormir separados&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La cama como espacio sentimental</h2><p class="article-text">
        Hay personas que se refieren a situaciones como la de Mar&iacute;a como un &ldquo;divorcio del sue&ntilde;o&rdquo;, una terminolog&iacute;a que, as&iacute; en fr&iacute;o, tiene connotaciones bastante negativas. Asociar una relaci&oacute;n con la palabra &ldquo;divorcio&rdquo; proyecta sombras negr&iacute;simas sobre el futuro de la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico y director del Departamento de Psicolog&iacute;a Social, del Trabajo y Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid, recuerda que compartir el espacio de descanso es una pr&aacute;ctica antigua y extendida, aunque hist&oacute;ricamente no haya estado vinculada exclusivamente a la pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En muchas sociedades, el espacio para dormir se comparte entre padres, hijos u otros familiares, en una misma habitaci&oacute;n o sobre una misma superficie&rdquo;, asegura. &ldquo;Influyen los recursos y el espacio disponible, pero tambi&eacute;n las costumbres, los cuidados y la importancia que se concede a la cercan&iacute;a. No es, por tanto, exclusivo de las parejas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El dormitorio conyugal como espacio privado y casi sacrosanto se consolid&oacute;, seg&uacute;n el experto, con el ideal burgu&eacute;s del hogar. &ldquo;Pero esa intimidad no implicaba necesariamente compartir colch&oacute;n. De hecho, entre finales del siglo XIX y mediados del XX, las camas gemelas llegaron a considerarse una opci&oacute;n moderna y saludable entre parte de las clases medias brit&aacute;nicas&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En muchas sociedades, el espacio para dormir se comparte entre padres, hijos u otros familiares (...) Influyen los recursos y el espacio disponible, pero también las costumbres, los cuidados y la importancia que se concede a la cercanía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez-Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Psicología Social (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las razones ten&iacute;an poco que ver con el amor. Se pensaba que dormir en camas separadas pod&iacute;a reducir la transmisi&oacute;n de enfermedades a trav&eacute;s del aire y, adem&aacute;s, permit&iacute;a compartir dormitorio conservando un espacio propio. &ldquo;A partir de los a&ntilde;os cincuenta, sin embargo, esa imagen empez&oacute; a cambiar y las camas separadas se asociaron cada vez m&aacute;s con la frialdad matrimonial&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Lo que antes parec&iacute;a una buena decisi&oacute;n para la salud empez&oacute; a parecer una mala se&ntilde;al para el amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una forma de organizar el descanso nocturno se convirti&oacute; en una obligaci&oacute;n sentimental, como si el amor tuviera que demostrarse incluso mientras estamos inconscientes.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;El principio del fin?</h2><p class="article-text">
        Esta manera de pensar se mantiene hoy plenamente vigente. As&iacute; lo confirma la psic&oacute;loga Roser Gort, especializada en sue&ntilde;o en la Cl&iacute;nica del Sue&ntilde;o Estivill y autora de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-autoayuda/631477-libro-el-sueno-lo-cura-todo-9788402431349" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El sue&ntilde;o lo cura todo</em></a><em> </em>(Bruguera, 2026), que se encuentra constantemente con parejas que llegan a su consulta agobiadas pensando que dormir en camas separadas es el principio del fin de su relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe una creencia muy instalada, la de que dormir separados es lo que hacen las parejas que ya no se quieren&rdquo;, comenta Gort. &ldquo;As&iacute; que aguantan. A veces a&ntilde;os. Y mientras uno aguanta, acumula un cansancio enorme y empieza a sentir rencor hacia su pareja. Mientras, el otro se siente culpable por algo que no puede controlar mientras duerme. Eso s&iacute; que desgasta una relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asociamos compartir cama con el cari&ntilde;o y la sexualidad, as&iacute; que un &lsquo;necesito dormir solo&rsquo; puede interpretarse como &lsquo;ya no quiero estar contigo&rsquo;&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Uno est&aacute; hablando de sue&ntilde;o y el otro est&aacute; escuchando desamor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tambi&eacute;n hay algunas preocupaciones justificadas. Seg&uacute;n Gort, una persona a la que le molesten los ronquidos de su pareja puede tener decenas de microdespertares a lo largo de la noche. &ldquo;Es como si pasara toda la noche haciendo breves siestas&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Eso provoca que la persona no pueda llegar nunca a la fase REM, que es cuando el cerebro procesa lo que hemos vivido durante el d&iacute;a. &ldquo;Esto tiene una consecuencia emocional directa, el que estemos m&aacute;s irritables&rdquo;, asegura Gort. &ldquo;Adem&aacute;s el ruido acaba personaliz&aacute;ndose. Deja de ser un ronquido y pasa a ser &lsquo;&eacute;l no me deja dormir&rsquo;. Cuesta no acumular rencor hacia alguien que, aunque sin querer y sin enterarse, te est&aacute; robando el descanso cada noche&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existe una creencia muy instalada, la de que dormir separados es lo que hacen las parejas que ya no se quieren. Así que aguantan. Y mientras uno aguanta, acumula un cansancio enorme y empieza a sentir rencor hacia su pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roser Gort</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, acostarse juntos puede ser el &uacute;nico rato del d&iacute;a durante el que la pareja habla de sus cosas con calma o puede, simplemente, darse un abrazo. El temor a dormir separados puede ser tambi&eacute;n el miedo a perder esos momentos y la expresi&oacute;n de una necesidad de cercan&iacute;a que merece tanta atenci&oacute;n como la de descanso. &ldquo;Cualquier tipo de acuerdo al que se llegue deber&iacute;a dar cabida a ambas posturas&rdquo;, indica el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es important&iacute;simo proteger lo que se pierde al dormir separados&rdquo;, a&ntilde;ade Gort. &ldquo;Hablar a oscuras, el contacto f&iacute;sico, tumbarse juntos&hellip; No hay que abandonar eso, sino reubicarlo. Podemos estar un rato juntos en la cama antes de separarnos, despertarse y tomar el caf&eacute; juntos&hellip; Lo que sea, pero decidido y no improvisado. Las parejas a las que esto les funciona mal son las que se separan para dormir y no rellenaron el hueco que les qued&oacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No solo inconvenientes</h2><p class="article-text">
        Por supuesto que hay millones de parejas en el mundo que disfrutan mucho de dormir juntas. Cuando las cosas van bien, hacerlo tambi&eacute;n tiene sus ventajas. &ldquo;Dormir con alguien con quien nos sentimos a gusto puede ayudarnos a bajar la guardia y relajarnos&rdquo;, confirma Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se ha observado incluso una mayor sincronizaci&oacute;n del sue&ntilde;o REM entre parejas que duermen juntas&rdquo;, contin&uacute;a el doctor. &ldquo;En algunos estudios, las personas han dormido algo mejor cuando ten&iacute;an cerca una camiseta impregnada con el olor corporal de su pareja, aunque esa persona estuviera ausente. Ese olor familiar podr&iacute;a actuar como una se&ntilde;al de seguridad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El lujo de tener otra habitaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otra de las variables que tiene un importante papel en todo este asunto es una condici&oacute;n material que en ocasiones supone un problema insalvable: los metros cuadrados.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n de las habitaciones separadas presupone que se tiene un espacio adicional. &ldquo;La comunicaci&oacute;n ayuda a resolver desacuerdos, pero no a&ntilde;ade metros cuadrados&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. La posibilidad de tener una vivienda amplia, silenciosa y aislada de los ruidos exteriores tiene una relaci&oacute;n directa con los recursos econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tiene muy presente esa ventaja. &ldquo;Somos conscientes de que tenemos la suerte de poder tener habitaciones separadas&rdquo;, reconoce. En su caso, disponer de dos espacios permiti&oacute; encontrar una soluci&oacute;n que quiz&aacute; habr&iacute;a sido imposible en una vivienda m&aacute;s peque&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Compartir cama con dos edredones individuales, dos colchones independientes o dos camas dentro de una misma habitación puede ayudar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez-Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Psicología Social (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Enric (32 a&ntilde;os) y Mart&iacute; (34) viven en un pueblo de la provincia de Barcelona y llegaron a una soluci&oacute;n parecida a la de Mar&iacute;a por los ronquidos de Mart&iacute;. La iniciativa parti&oacute; de Enric y comenz&oacute; como algo puntual hasta convertirse en la organizaci&oacute;n habitual de las noches.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, el espacio disponible tambi&eacute;n es crucial, pero vivir en una casa en el pueblo, con espacio de sobra, ha facilitado las cosas. &ldquo;Supongo que, claro, si vives en un piso peque&ntilde;o o compartido en Barcelona, no tienes opci&oacute;n&rdquo;, apunta Mart&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n tampoco tiene por qu&eacute; implicar siempre dos dormitorios. Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz proporciona otras opciones que pueden funcionar en funci&oacute;n de la gravedad del asunto. &ldquo;Compartir cama con dos edredones individuales, dos colchones independientes o dos camas dentro de una misma habitaci&oacute;n puede ayudar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el problema son los horarios&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;algunos cambios no requieren m&aacute;s espacio: dejar preparada la ropa fuera de la habitaci&oacute;n, evitar varias alarmas consecutivas o salir para seguir leyendo o viendo una pantalla cuando el otro quiere dormir, son acuerdos sencillos que permiten mantener rutinas distintas sin interrumpirse tanto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gort tambi&eacute;n propone otras soluciones, como unos buenos tapones de espuma bien colocados o una fuente de ruido blanco, desde una grabaci&oacute;n hasta un ventilador, que amortig&uuml;e en parte el contraste entre el silencio y el ruido. &ldquo;Adem&aacute;s de esto, hay una pauta que aplico siempre en estos casos: si te despiertas y llevas veinte minutos sin poder volver a dormirte, sal de la cama. Quedarte ah&iacute; escuchando al otro respirar es la forma m&aacute;s r&aacute;pida de acabar odiando ese sonido. Sal de la habitaci&oacute;n, mant&eacute;n la luz baja y haz algo aburrido. Vuelve cuando tengas sue&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que es algo que todo el mundo que tiene este tipo de problemas tendría que probar. Al final el descanso es el descanso, me parece fundamental para el día a día</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La conversaci&oacute;n, mejor de d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para aquellos que se est&eacute;n planteando un divorcio del sue&ntilde;o pero todav&iacute;a no hayan dado el paso de proponerlo a su pareja, el consejo de Roser Gort es claro: &ldquo;Habladlo con calma, durante el d&iacute;a y cuando ambos hay&aacute;is descansado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es recomendable hacerlo desde un punto de vista propio, no acusatorio&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga. &ldquo;Necesito dormir mejor&rsquo;, nunca &lsquo;roncas mucho&rsquo;. Hay que tener presente que el ronquido no es algo premeditado. Adem&aacute;s, es buena idea que se plantee como una prueba. Eso quita peso y le devuelve reversibilidad a la decisi&oacute;n, que es lo que asusta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Justamente as&iacute; se lo plante&oacute; Enric a Mart&iacute;. Pero finalmente la prueba se convirti&oacute; en definitiva. Para el primero, el resultado es evidente: descansa m&aacute;s y est&aacute; de mejor humor. Adem&aacute;s Mart&iacute;, que no era quien ten&iacute;a el problema, duerme mejor solo que acompa&ntilde;ado. &ldquo;Tambi&eacute;n hace que tenga m&aacute;s ganas de dormir con Enric que antes&rdquo;, confiesa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ronquidos-insomnio-camas-separadas-bienvenidos-divorcio-sueno_1_13529606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 20:08:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ronquidos, insomnio y camas separadas: bienvenidos al "divorcio del sueño"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Relaciones,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un abogado aclara por qué hay ruidos vecinales denunciables a cualquier hora y cómo actuar en caso de sufrirlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/abogado-aclara-hay-ruidos-vecinales-denunciables-hora-actuar-caso-sufrirlos-xp_1_13517181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae155715-6e94-4c01-a136-ec3e303f2b26_16-9-discover-aspect-ratio_default_1150968.jpg" width="5686" height="3198" alt="Un abogado aclara por qué hay ruidos vecinales denunciables a cualquier hora y cómo actuar en caso de sufrirlos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El especialista Roberto Mangas explica que son las ordenanzas municipales y la persistencia de las molestias las que determinan si se infringe la ley</p><p class="subtitle">Una administradora explica quién debe pagar las reparaciones de humedades en una comunidad de propietarios</p></div><p class="article-text">
        El derecho al descanso en el propio hogar puede llegar a ser un lujo dif&iacute;cil de proteger. Adem&aacute;s del ruido del tr&aacute;fico o de la calle, hay otras circunstancias en las que otros vecinos pueden interrumpir la tranquilidad de nuestra casa, desde <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/abogada-aclara-permiso-vecinos-obra-xp_1_13186555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obras puntuales</a> hasta fiestas o una televisi&oacute;n demasiado alta. Sin embargo, &iquest;existe un l&iacute;mite horario a partir del cual es legalmente posible llamar a las autoridades o iniciar una reclamaci&oacute;n frente a las molestias de un vecino ruidoso?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Espa&ntilde;a no existe una hora a partir de la cual todo ruido vecinal sea autom&aacute;ticamente denunciable&rdquo;, aclara Roberto Mangas, abogado y asesor jur&iacute;dico del colegio de administradores de fincas de Madrid (CAFMadrid). Al contrario de lo que puede creerse, explica el abogado, el ruido &ldquo;puede infringir la normativa a cualquier hora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La regulaci&oacute;n estatal distingue, como referencia general, un periodo nocturno de las 23.00 y las 7.00 horas, pero las comunidades aut&oacute;nomas y los ayuntamientos pueden concretar horarios, l&iacute;mites y conductas prohibidas mediante su propia normativa&rdquo;, detalla Mangas. Por tanto, la clave est&aacute; en las ordenanzas municipales de cada ayuntamiento para conocer con precisi&oacute;n lo permitido.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; separa un ruido molesto de uno ilegal</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no todo sonido molesto es autom&aacute;ticamente sancionable, existe una diferencia jur&iacute;dica importante entre lo considerado molesto y lo ilegal. &ldquo;Un ruido molesto es el que perturba el descanso o la convivencia, pero no toda molestia constituye por s&iacute; sola una infracci&oacute;n&rdquo;, explica el abogado. &ldquo;Ser&aacute; sancionable cuando supere los l&iacute;mites ac&uacute;sticos o incumpla los horarios y prohibiciones aplicables&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Pero la falta de un son&oacute;metro &mdash;la herramienta que permite medir el ruido y que no est&aacute; disponible en todos los ayuntamientos&mdash; no cierra todas las puertas a los afectados. Como apunta el asesor jur&iacute;dico de CAFMadrid, &ldquo;aunque no exista una medici&oacute;n concluyente, un ruido intenso, persistente o reiterado puede justificar una actuaci&oacute;n civil de la comunidad como actividad molesta&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo actuar?</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Si el ruido est&aacute; produci&eacute;ndose de madrugada, lo m&aacute;s eficaz es avisar a la Polic&iacute;a Local para que pueda comprobarlo, identificar su origen y, cuando proceda, medirlo o levantar acta&rdquo;, recomienda Mangas. Pero si no se trata de un hecho aislado, el protocolo deber&iacute;a escalar hacia la gesti&oacute;n interna del edificio y el experto aconseja comunicar la situaci&oacute;n por escrito al presidente o al administrador de la finca.  
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, el abogado confirma que la comunidad de propietarios cuenta con herramientas legales para intervenir. &ldquo;El presidente puede requerir formalmente el cese y, si contin&uacute;a, la comunidad podr&aacute; acordar el ejercicio de la acci&oacute;n judicial correspondiente&rdquo;, asegura Mangas.
    </p><p class="article-text">
        En caso de una reclamaci&oacute;n judicial o administrativa, Mangas destaca la importancia de contar con evidencias, como grabaciones, testimonios de otros residentes o pruebas de perjuicios acreditables, para que el proceso prospere.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conviene llevar un registro con fechas, horas, duraci&oacute;n y caracter&iacute;sticas de cada episodio; conservar comunicaciones y n&uacute;meros de intervenci&oacute;n o actas policiales&rdquo;, a&ntilde;ade el abogado. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>


    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/abogado-aclara-hay-ruidos-vecinales-denunciables-hora-actuar-caso-sufrirlos-xp_1_13517181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 08:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un abogado aclara por qué hay ruidos vecinales denunciables a cualquier hora y cómo actuar en caso de sufrirlos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Vecinos,Relaciones,Ruido,Descanso,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un especialista explica por qué el otoño es clave para mejorar el sueño: “Es un error compensar el cansancio con café”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/especialista-explica-otono-clave-mejorar-sueno-error-compensar-cansancio-cafe-xp_1_13508827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bd3986d-d277-4e31-825e-e8d72686b747_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un especialista explica por qué el otoño es clave para mejorar el sueño: “Es un error compensar el cansancio con café”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El catedrático de Psicología Alfredo Rodríguez Muñoz aporta las pautas para sincronizar el reloj biológico con la vuelta a la rutina y los madrugones</p><p class="subtitle">Las cinco cosas que debes hacer durante el día para dormir mejor por la noche, según los expertos en sueño
</p></div><p class="article-text">
        La vuelta a la rutina laboral tras el verano representa un momento cr&iacute;tico de transici&oacute;n hacia h&aacute;bitos que muchas veces buscamos mantener durante los meses siguientes. Septiembre es el comienzo de muchas cosas, entre ellas, el oto&ntilde;o y los d&iacute;as m&aacute;s cortos, lo que lo convierte en un momento id&oacute;neo para prestar atenci&oacute;n al tiempo y la calidad del <a href="https://www.eldiario.es/era/experto-explica-secreto-buen-descanso-despertador-semana-no-recupera-simplemente-pierde-xp_1_13179479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descanso</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La vuelta al trabajo y al colegio aporta regularidad, pero tambi&eacute;n impone una hora de levantarse poco negociable. Si no ajustamos el resto del d&iacute;a, esa regularidad puede convertirse simplemente en dormir menos cada noche&rdquo;, asegura Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico de Psicolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro <em>Dormir para vivir</em>. &ldquo;Por eso, antes de llenar la agenda de septiembre, convendr&iacute;a reservar las horas en las que no vamos a estar disponibles: las de dormir&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        A esta exigencia horaria se le suman otros cambios, como pasar m&aacute;s tiempo en espacios cerrados y que la disponibilidad de luz natural cambia, por lo que el psic&oacute;logo tambi&eacute;n cree esencial exponerse a <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/exposicion-luz-natural-manana-ayuda-cambio-hora-psicologa-nublado-beneficiosa-xp_1_13102538.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la luz solar durante las ma&ntilde;anas</a> para poner en hora el reloj biol&oacute;gico: &ldquo;Al acortarse los d&iacute;as y pasar m&aacute;s tiempo dentro de edificios, conviene aprovechar la luz natural disponible, especialmente por la ma&ntilde;ana&rdquo;, explica. &ldquo;El <a href="https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alivio del calor nocturno</a> tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puede facilitar el descanso</a>, pero tambi&eacute;n regresan las exigencias y las preocupaciones, as&iacute; que podemos tener un dormitorio m&aacute;s fresco y una cabeza mucho m&aacute;s ocupada&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los errores m&aacute;s comunes al intentar volver a la rutina es mantener la <a href="https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">costumbre de acostarse tarde</a>, <a href="https://www.eldiario.es/era/sol-verano-madrugar-cueste-vida-invierno_1_13413425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propia del verano</a>, cuando se tiene la obligaci&oacute;n de madrugar, lo que pasa factura directa sobre la salud. &ldquo;Recuperamos el horario de trabajo antes que el horario de descanso, y la diferencia la pagamos durmiendo menos&rdquo;, se&ntilde;ala el especialista, que explica que el ritmo circadiano requiere un periodo de adaptaci&oacute;n progresivo.
    </p><p class="article-text">
        Forzarse a meterse en la cama dos horas antes y exigirnos dormir sin sue&ntilde;o tampoco resulta efectivo, seg&uacute;n Rodr&iacute;guez, ya que &ldquo;podemos acabar mirando el reloj y frustr&aacute;ndonos&rdquo;. &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/era/nueve-cosas-debes-chequear-falla-descanso_1_12762799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otro error</a> es compensar el cansancio con m&aacute;s caf&eacute; o siestas largas, que pueden dificultar la noche siguiente&rdquo;, resalta el especialista, que aconseja hacer el ajuste horario poco a poco, empezando unos d&iacute;as antes de la vuelta al trabajo.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia que aconseja el psic&oacute;logo se resume en la anticipaci&oacute;n: adelantar los horarios de forma gradual, en peque&ntilde;os pasos de 20 a 30 minutos diarios. &ldquo;Cuanto mayor sea el desfase, m&aacute;s margen necesitaremos&rdquo;, advierte. La hora de levantarse act&uacute;a como ancla o referencia principal, que debe mantenerse estable y acompa&ntilde;arse de luz natural como se&ntilde;al de inicio del d&iacute;a, mientras se va modificando la hora de acostarse.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por la noche interesa reducir progresivamente la iluminaci&oacute;n y la actividad, dejar de responder asuntos de trabajo y evitar que el m&oacute;vil alargue el d&iacute;a. No podemos pedirle al cerebro que se duerma mientras seguimos dici&eacute;ndole que el d&iacute;a no ha terminado&rdquo;, defiende el catedr&aacute;tico, que hace referencia expl&iacute;cita a las pantallas, su luz y su contenido.
    </p><p class="article-text">
        La adaptaci&oacute;n al oto&ntilde;o exige constancia, flexibilidad y, sobre todo, asignar al reposo un espacio propio. &ldquo;La primera medida de <a href="https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">higiene del sue&ntilde;o</a> es hacerle sitio en la agenda&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante los primeros d&iacute;as puede aparecer somnolencia, irritabilidad o dificultad para concentrarse. La adaptaci&oacute;n depende de cu&aacute;nto hayan cambiado los horarios y de cada persona; lo esperable es observar una mejor&iacute;a progresiva&rdquo;, aclara el psic&oacute;logo, que recomienda prestar atenci&oacute;n si las dificultades para conciliar el sue&ntilde;o, los desvelos u otras dificultades que afecten al funcionamiento durante el d&iacute;a persisten. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si las dificultades contin&uacute;an durante varias semanas, empeoran o interfieren claramente en nuestra vida, conviene consultar; si la repercusi&oacute;n es intensa, antes. Y tambi&eacute;n preguntarnos si realmente estamos dejando tiempo suficiente para dormir: no es lo mismo no poder dormir que no tener ocasi&oacute;n de hacerlo&rdquo;, concluye Rodr&iacute;guez.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/especialista-explica-otono-clave-mejorar-sueno-error-compensar-cansancio-cafe-xp_1_13508827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2026 07:41:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un especialista explica por qué el otoño es clave para mejorar el sueño: “Es un error compensar el cansancio con café”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Insomnio,Descanso,Salud,Bienestar,Dormir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El psicólogo Andrés Galemiri, sobre el descanso inútil: “No a todo el mundo le alivia irse de viaje dos semanas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/andres-psicologo-galemiri-descanso-inutil-no-alivia-viaje-dos-semanas-xp_1_13514335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48cd913e-176b-4673-9d3a-c626efcc0c20_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151308.jpg" width="2113" height="1189" alt="Hay varios factores que condicionan la posibilidad de descansar de forma adecuada."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ‘descanso inútil’ no es un verdadero descanso, sino una salida de emergencia que en lugar de afrontar el problema busca refugio en actividades de bajo esfuerzo mental</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?
</p></div><p class="article-text">
        A menudo hablamos de salud en t&eacute;rminos de nutrici&oacute;n, sue&ntilde;o y ejercicio, pero pocas veces le damos al descanso la importancia que merece. Solemos pensar en el descanso como algo que hacemos cuando terminamos el trabajo, cuando la casa ya est&aacute; limpia y ordenada o cuando por fin <a href="https://www.eldiario.es/era/como-descansar-mejor-mas-alla-del-sueno-dormir_1_10815638.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podemos dormir</a>. En una sociedad que glorifica el sacrificio y la <a href="https://www.eldiario.es/era/perdona-no-da-vida-realmente-no-tiempo-sentimos-ocupados_1_13394270.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actividad constante</a>, el descanso puede llegar a parecer un lujo. Pero sin &eacute;l, todo lo dem&aacute;s flaquea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo cuando somos conscientes de la verdadera importancia del descanso podemos actuar. Pero muchas veces lo hacemos mal y solo conseguimos lo que se conoce como &lsquo;descanso in&uacute;til&rsquo;, es decir, cuando llegamos a una falsa relajaci&oacute;n con actividades que no hacen m&aacute;s que adormecer nuestra mente, pero no repara el cansancio &mdash;pasar horas viendo v&iacute;deos cortos en el m&oacute;vil, ver un cap&iacute;tulo tras otro de nuestra serie favorita o estar tumbados en el sof&aacute;, pero estamos pensando constantemente en todo el trabajo que tenemos pendiente&mdash;; o cuando nos sentimos culpables por no estar haciendo nada productivo.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, nos levantamos al d&iacute;a siguiente pregunt&aacute;ndonos por qu&eacute; ese tiempo que pasamos sin &lsquo;hacer nada&rsquo;, en lugar de recargar nuestras bater&iacute;as, nos ha dejado m&aacute;s estresados que antes. Nos hemos dado cuenta de que el &lsquo;descanso in&uacute;til&rsquo;, no es un verdadero descanso. Es m&aacute;s bien una escapatoria, funciona como una salida de emergencia que busca nuestro cerebro cuando nos sentimos agobiados por el trabajo o las tareas del hogar. En lugar de afrontar la causa de nuestro cansancio, buscamos refugio en actividades de bajo esfuerzo mental. El problema es que, aunque no lo parezca, cuando recurrimos a las redes sociales o a ver series de televisi&oacute;n para desconectar, no permitimos que nuestro cerebro se relaje.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">No todos los descansos son iguales</h2><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo Andr&eacute;s Galemiri, de <a href="https://www.prismapsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prisma Psicolog&iacute;a</a>, destaca la importancia de distinguir el descanso mental del f&iacute;sico, dado que el primero es m&aacute;s complejo. &ldquo;Implica un sinn&uacute;mero de condiciones, algunas que podemos controlar y otras que no. Sabemos, por ejemplo, que las personas con depresi&oacute;n o mucha ansiedad se encuentran m&aacute;s cansadas, aunque no tengan mucha actividad, porque no tenemos un bot&oacute;n de encendido y apagado en nuestro aparato ps&iacute;quico: todo lo que arrastramos durante el a&ntilde;o no se evapora porque <a href="https://www.eldiario.es/era/burnout-ocio-vacaciones-forma-agotamiento_1_12529641.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empiecen las vacaciones</a>&rdquo;, admite el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora de elegir c&oacute;mo descansar, Galemiri apunta a que uno de los motivos por los que el descanso no es &uacute;til es porque solemos confundir descansar con estar quietos. Pero no todo el mundo necesita lo mismo para descansar. Por ejemplo, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/psicologa-laura-fuster-fatiga-mental-cansancio-no-ve-no-signo-debilidad-alerta-xp_1_12699346.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si nuestro cansancio es mental</a> porque estudiamos o trabajamos en una pantalla, tumbarnos a mirar el m&oacute;vil no servir&aacute;: necesitamos un descanso cognitivo, como pasear o cocinar. Si el cansancio es emocional, lo que m&aacute;s funcionar&aacute; ser&aacute; desconectar de las preocupaciones y estar con amigos, no aislarnos en casa. 
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo sugiere as&iacute; que, antes de elegir c&oacute;mo lograr ese descanso &uacute;til, la pregunta que tendr&iacute;amos que hacernos ser&iacute;a &ldquo;&iquest;cu&aacute;les son las condiciones necesarias para que una persona pueda descansar? Hay personas que est&aacute;n agotadas debido a sus condiciones materiales; otras, a su estado de salud mental; otras, por el trabajo; otras, por sus relaciones pr&oacute;ximas; otras, por todo en general, y as&iacute; un largo etc&eacute;tera&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Para que el descanso sea verdadero tiene que ser reparador. Y aqu&iacute; juega un papel clave la intenci&oacute;n. Elegimos recargar la mente o el cuerpo para poder retomar la vida con mayor claridad y energ&iacute;a. La evasi&oacute;n, en cambio, usa de forma tramposa el lenguaje del descanso pero esconde una especie de resistencia silenciosa, una renuncia a afrontar la realidad, lo que explicar&iacute;a por qu&eacute; despu&eacute;s de pasar horas &lsquo;descansando&rsquo; mientras consumimos videos en el m&oacute;vil, estamos m&aacute;s cansados. Lo que hacemos es adormecer el cerebro, no recargarlo.
    </p><h2 class="article-text">Los factores que &lsquo;destruyen&rsquo; un buen descanso</h2><p class="article-text">
        Aunque el consejo parece sencillo y f&aacute;cil (descansar cuando estamos cansados), en realidad no lo es tanto. Es probable que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n nos hayamos tomado un descanso y despu&eacute;s nos sintamos m&aacute;s agotados porque lo que parece descanso en realidad no lo es. Es una forma de evasi&oacute;n disfrazada de autocuidado.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s habr&iacute;a que buscar varios factores que condicionar&iacute;an la posibilidad de descansar de forma adecuada, tanto un fin de semana como durante un periodo de vacaciones. Para Galemiri, tendr&iacute;amos que valorar aspectos sobre &ldquo;c&oacute;mo de cansados est&aacute;bamos antes de empezar el periodo de descanso, si logramos desconectar de las actividades laborales o permanecemos conectados &ndash;correos electr&oacute;nicos, grupos de WhatsApp, llamadas, aplicaciones&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante tener en cuenta &ldquo;qu&eacute; carga mental y f&iacute;sica mantenemos durante las vacaciones, ya que no es lo mismo poder desconectar de la rutina diaria que tener que mantenerla porque se tienen hijos o personas al cuidado o porque no se dan las condiciones materiales que permiten tranquilizarse&rdquo;, admite el experto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que puede influir es el hecho de que, muchas veces intentamos descansar pero eso no significa que desaparezcan nuestras preocupaciones, &ldquo;como no saber de d&oacute;nde sacar el dinero para pagar el alquiler o la hipoteca o si estamos en una situaci&oacute;n que nos genera angustia&rdquo;, afirma Galemiri. Tener conflictos abiertos, como &ldquo;una conversaci&oacute;n pendiente sobre la situaci&oacute;n laboral, la subida del alquiler o sobre alguna cuesti&oacute;n m&eacute;dica tambi&eacute;n son aspectos que van a perjudicar el descanso&rdquo;, a&ntilde;ade el psic&oacute;logo
    </p><h2 class="article-text">Una sociedad de personas cansadas</h2><p class="article-text">
        Para Galemiri, la tesis del fil&oacute;sofo Byung-Chul Han sobre la &lsquo;sociedad del cansancio&rsquo; es perfecta para explicar por qu&eacute; nos cuesta tanto descansar: nosotros somos nuestros propios explotadores, es decir, nos presionamos bajo el lema &ldquo;nosotros podemos&rdquo;. &ldquo;Casi hemos perdido la posibilidad de jugar y hemos pasado a exigirnos ser un poco m&aacute;s, un poco mejores o alcanzar &lsquo;la mejor versi&oacute;n de uno mismo&rsquo;&rdquo;, afirma Galemiri.
    </p><p class="article-text">
        El experto recalca que &ldquo;hay ciertos cansancios que tampoco est&aacute;n tan mal. Si lo que nos gusta es ir al monte y nos vamos una semana, sin grandes exigencias, es probable que volvamos cansados f&iacute;sicamente, pero aun as&iacute; nos sentiremos <a href="https://www.eldiario.es/era/recuperar-horario-de-sueno_1_10497963.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preparados para volver a la rutina</a>&rdquo;. Pero si convertimos unos d&iacute;as de descanso en exigencias, &ldquo;es muy probable que al tercer d&iacute;a de vuelta a la rutina sintamos que no hemos descansado lo suficiente&rdquo;, admite Galemiri.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo transformar el &lsquo;descanso in&uacute;til&rsquo; en descanso real</h2><p class="article-text">
        El primer paso para conseguir un descanso &uacute;til es ser conscientes de &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cansados-solucionarlo_1_12002579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">qu&eacute; es lo que nos tiene agotados</a> e intentar hacer algo con ello&rdquo;, afirma Galemiri. Ya hemos visto que cada persona es un mundo y lo que le sirve a una para descansar a otra puede llegar a estresarle m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No a todo el mundo le genera descanso irse de viaje dos semanas al sudeste asi&aacute;tico&rdquo;, dice Galemiri. Para el experto, el problema est&aacute; precisamente en buscar una soluci&oacute;n para todo el mundo: debemos preguntarnos qu&eacute; es lo que consideramos y deseamos como descanso.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo citando a Byung-Chul Han, Galemiri nos habla de la idea de recuperar un &lsquo;cansancio fundamental&rsquo;. &iquest;De qu&eacute; se trata? &ldquo;Es un cansancio sereno y compartido que detiene la compulsi&oacute;n actual de producir y, por tanto, permite la contemplaci&oacute;n, escuchar y estar con otras personas&rdquo;, explica Galemiri.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo a&ntilde;ade que es fundamental &ldquo;salir del mandato actual de producci&oacute;n sin freno y aprender a aburrirse, hacer las cosas con calma y aceptar que debe haber pausas en la vida&rdquo;. Y tener la intenci&oacute;n real de descansar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/andres-psicologo-galemiri-descanso-inutil-no-alivia-viaje-dos-semanas-xp_1_13514335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2026 15:04:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El psicólogo Andrés Galemiri, sobre el descanso inútil: “No a todo el mundo le alivia irse de viaje dos semanas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Estrés,Ansiedad,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2603901b-d290-4c3e-a5d0-0fd304cb958c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos estudios han demostrado que los periodos de silencio pueden ser incluso más relajantes que escuchar música</p><p class="subtitle">Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual”
</p></div><p class="article-text">
        Nuestro d&iacute;a a d&iacute;a est&aacute; lleno de ruido con m&uacute;sica, el sonido de la televisi&oacute;n, la radio, conversaciones, obras, tr&aacute;fico, sirenas&hellip; Si nos paramos un momento a pensar, notamos que son pocos los momentos al d&iacute;a que pasamos en silencio, algo que puede tener consecuencias para nuestra salud. Por ejemplo, seg&uacute;n este <a href="https://www.who.int/europe/news/item/30-03-2011-new-evidence-from-who-on-health-effects-of-traffic-related-noise-in-europe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> realizado por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y el Centro Com&uacute;n de Investigaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Europea, una exposici&oacute;n constante a la contaminaci&oacute;n ac&uacute;stica podr&iacute;a provocar un aumento de la presi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, no es de extra&ntilde;ar que las investigaciones apunten a que <a href="//eldiario.es/consumoclaro/raquel-navarro-psicologa-silencio-salud-beneficios-son-incontables-xp_1_12698974.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el silencio sea bueno</a> para sentirnos menos estresados, m&aacute;s concentrados y que, adem&aacute;s, nos ayude a descansar mejor. Algunos estudios han demostrado tambi&eacute;n que los periodos de silencio pueden ser incluso m&aacute;s relajantes que escuchar m&uacute;sica. Esta <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32805749/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> por ejemplo, indica que trabajar en silencio reduce los niveles de cortisol en comparaci&oacute;n con trabajar escuchando conversaciones o ruido.
    </p><h2 class="article-text">El importante efecto calmante de pasar momentos de silencio</h2><p class="article-text">
        El silencio, algo tan simple y a menudo ignorado, puede ser una de las herramientas m&aacute;s importantes para nuestro bienestar y descanso. Ni m&uacute;sica, ni radio, ni voces que proceden de conversaciones. Tan solo un espacio tranquilo y silencioso. Por un instante, parece que todo est&aacute; en calma. Estos momentos nos permiten <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/luz-maria-pena-psicologa-necesitar-senal-bateria-social-necesita-recargarse-xp_1_12802937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconectar del ajetreo diario</a> y le dan a nuestro cerebro sobreestimulado la oportunidad de recuperarse de toda la informaci&oacute;n que recibe. 
    </p><p class="article-text">
        Para Elena Alameda Jackson, psic&oacute;loga&nbsp;de <a href="https://cuidado-psicologico.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cuidado Psicol&oacute;gico</a>, el silencio tiene muchos beneficios. &ldquo;Uno de los que m&aacute;s se ha hablado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y que nos ha tra&iacute;do la neurociencia, es que estar en silencio dos horas al d&iacute;a nos puede ayudar a crear nuevas neuronas en el hipocampo, el &aacute;rea del cerebro m&aacute;s relacionada con la memoria, el aprendizaje y la regulaci&oacute;n emocional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque generalmente solemos considerar el silencio como un vac&iacute;o, un estado de ausencia de ruido y est&iacute;mulos, tambi&eacute;n puede percibirse como un est&iacute;mulo, lo que da lugar a una reacci&oacute;n. La idea del silencio como algo que se puede percibir no es algo imaginario. De acuerdo con un estudio de la <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10629541/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Johns Hopkins</a>, el cerebro procesa el silencio del mismo modo que proceso los sonidos. Por tanto, lo &lsquo;percibe&rsquo;: podemos llegar a &lsquo;escuchar el silencio&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, si somos capaces de hacerlo, nos ayuda a descansar mejor porque tiene un importante efecto calmante en el cuerpo. As&iacute; como el ruido puede desencadenar respuestas de estr&eacute;s, los momentos de tranquilidad y silencio <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/perder-tiempo-ganar-salud-mental-psicologa-falta-conexion-verdaderamente-necesitamos-xp_1_12814543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ayudan al sistema nervioso a restablecerse</a>, disminuyendo la presi&oacute;n arterial y aliviando la tensi&oacute;n. &ldquo;El silencio ayuda a activar el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/habitos-fisio-estimular-nervio-vago-estres-calma-xp_1_13286754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nervio vago</a>, conect&aacute;ndonos con la calma, la serenidad y la regulaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda, que a&ntilde;ade que estos ratos &ldquo;son una buena manera de desactivar el modo &lsquo;lucha-huida&rsquo; en el que solemos vivir, dando paso al equilibrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, de acuerdo con este estudio publicado en <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2110998" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">JAMA Internal Medicine</a>, dedicar un tiempo cada d&iacute;a a estar en silencio, en concreto a la meditaci&oacute;n de atenci&oacute;n plena, reduce el <a href="https://www.eldiario.es/temas/insomnio/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">insomnio</a> y la fatiga en adultos mayores. Si el estr&eacute;s suele desencadenar la respuesta de lucha o huida, que eleva los niveles de cortisol y aumenta la frecuencia cardiaca, el silencio, en cambio, puede activar el sistema de descanso y digesti&oacute;n del cuerpo, lo que permite la relajaci&oacute;n f&iacute;sica.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        El silencio tambi&eacute;n le da espacio a la mente para respirar. En la quietud, los pensamientos comienzan a calmarse, creando un espacio para la claridad, la creatividad e incluso para la reflexi&oacute;n. El silencio tambi&eacute;n es importante porque nos ayuda a conocernos mejor: &ldquo;Son momentos en los que decidimos replegarnos en nosotros mismos, de encuentro &iacute;ntimo, algo que a veces da miedo&rdquo;, explica Alameda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque, seg&uacute;n la experta, puede ocurrir que nos d&eacute; &ldquo;miedo que acabe el sonido externo y quedarnos frente a frente con nuestra mente y su auto-di&aacute;logo, con nuestro cuerpo y sus sensaciones. Pero solo cuando hablamos desde dentro, desde cada respiraci&oacute;n, podemos conocernos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Silencio, &iquest;solo ausencia de ruido?</h2><p class="article-text">
        El silencio no solo es externo, sino tambi&eacute;n interno. Porque cuando estamos en silencio estamos intentando observar los pensamientos que surgen en nuestra mente. Para Alameda, es clave distinguir entre ruido externo e interno. &ldquo;En muchas ocasiones silenciamos el ruido externo pero sentimos que, en nuestro interior, a&uacute;n ruge ese ruido que ya no est&aacute; fuera, pero que se ha quedado cautivo en nosotros, en nuestro cerebro, en nuestro sistema nervioso&rdquo;, matiza Alameda que, como especialista en Personas Altamente Sensibles (PAS), ha visto c&oacute;mo &ldquo;el ruido externo sobreestimula mucho, algo que deja huella en la mente en forma de pensamientos, di&aacute;logo interno, activaci&oacute;n de recuerdos, etc.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga recomienda en cualquier caso practicar el silencio interno para &ldquo;darle tiempo a nuestro cerebro para que se deshaga de ese eco de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/bateria-social-cero-claves-psicologa-luz-maria-pena-recargarse-xp_1_12813371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobreestimulaci&oacute;n y sobreinformaci&oacute;n constante</a>&rdquo;. Para liberarnos de este ruido interior puede ayudar &ldquo;poner por escrito lo que pensamos, caminar en silencio de forma consciente, lo que puede ayudarnos tambi&eacute;n a reducir poco a poco la activaci&oacute;n de nuestro cuerpo&rdquo;, admite Alameda.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo encontrar espacios para disfrutar del silencio</h2><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que nos sumergimos por completo en el silencio? Incluso cuando sentimos que por fin estamos en un ambiente tranquilo, porque los ni&ntilde;os no est&aacute;n en casa o porque la televisi&oacute;n est&aacute; apagada, seguimos percibiendo sonidos del exterior, como el tr&aacute;fico de los coches o las voces de los vecinos. Por tanto, encontrar y disfrutar del silencio en nuestra vida cotidiana no es f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para empezar a disfrutar de &eacute;l, podemos exponernos a la naturaleza: escuchar el sonido del viento entre las ramas, el canto de los p&aacute;jaros que activa nuestro nervio vago, nuestras pisadas sobre la tierra&hellip; la naturaleza no espera nada de nosotros y eso nos libera&rdquo;, afirma Alameda. Adem&aacute;s, la experta aconseja tres pr&aacute;cticas esenciales para incorporar el silencio en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Hacer tres pausas diarias de cinco minutos para respirar de forma consciente. &ldquo;Si cerramos los ojos podremos conectar mejor con el movimiento natural de la inhalaci&oacute;n y exhalaci&oacute;n&rdquo;, afirma Alameda.</li>
                                    <li>Caminar al menos 15 minutos en un entorno natural. &ldquo;El movimiento f&iacute;sico nos ayuda a tranquilizar la mente y conectar de nuevo con la sabidur&iacute;a del cuerpo&rdquo;, explica la experta.&nbsp;</li>
                                    <li>Dejar de luchar contra nuestros pensamientos. &ldquo;Cuanto m&aacute;s lo hacemos, m&aacute;s fuerza toma, de ah&iacute; que el silencio interior se logre observando la mente pero sin discutir con ella. Escribir o meditar son mis estrategias preferidas para aceptar a mi mente tal y como es&rdquo;, concluye Alameda.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/elena-alameda-psicologa-silencio-ayuda-activar-nervio-vago-conectandonos-calma-xp_1_13508187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 14:13:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elena Alameda, psicóloga: “El silencio ayuda a activar el nervio vago, conectándonos con la calma”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Descanso,Salud,Bienestar,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una experta explica por qué no se recomienda dormir con tu perro o gato: “Existen motivos higiénicos para evitarlo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/experta-explica-no-recomendable-compartir-cama-perro-gato-existen-motivos-higienicos-evitarlo-xp_1_13492086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50353ff5-fac4-4ec3-b91f-f7196ceadbf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una experta explica por qué no se recomienda dormir con tu perro o gato: “Existen motivos higiénicos para evitarlo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la compañía de los animales pueda reducir el estrés, la especialista en neurofisiología y medicina del sueño Rybel Wix asegura que dejarlos fuera de la habitación es más saludable</p><p class="subtitle">Una veterinaria, sobre la ansiedad en perros y gatos: “Si el ambiente familiar es muy tenso, absorben ese estrés y lo reflejan en su conducta”
</p></div><p class="article-text">
        A pesar de que dormir con nuestros perros o gatos es una tendencia en auge, la medicina del sue&ntilde;o es tajante: compartir cama con animales es un error para la salud que puede sabotear el descanso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un h&aacute;bito cl&iacute;nicamente no aconsejable. Aunque no suponga un riesgo vital directo para un adulto sano, existen motivos neurofisiol&oacute;gicos e higi&eacute;nicos s&oacute;lidos para evitarlo&rdquo;, aclara la doctora Rybel Wix, especialista en neurofisiolog&iacute;a y medicina del sue&ntilde;o y miembro del grupo de trabajo de Insomnio de la <a href="https://ses.org.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sociedad Espa&ntilde;ola del Sue&ntilde;o</a>.
    </p><h2 class="article-text">Motivos de la incompatibilidad</h2><p class="article-text">
        El principal problema es la fragmentaci&oacute;n del sue&ntilde;o, &ldquo;aunque la persona no llegue a ser consciente de ello ni alcance la vigilia completa, los ruidos y movimientos del animal generan est&iacute;mulos que interrumpen el sue&ntilde;o y reducen la proporci&oacute;n de sue&ntilde;o profundo de ondas lentas (fase N3) y de sue&ntilde;o REM&rdquo;, apunta Wix, que se&ntilde;ala que el resultado es un sue&ntilde;o no reparador aunque haya durado ocho horas.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los factores que destaca la especialista es la incompatibilidad de ritmos biol&oacute;gicos. &ldquo;Los animales no comparten el patr&oacute;n de sue&ntilde;o monof&aacute;sico humano; los perros tienen un sue&ntilde;o polif&aacute;sico y los gatos presentan h&aacute;bitos crepusculares, lo que garantiza actividad a lo largo de la madrugada&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el compartir descanso tambi&eacute;n tiene efectos en la termorregulaci&oacute;n, seg&uacute;n Wix, que se&ntilde;ala que &ldquo;el calor corporal radiado por la mascota dificulta el descenso de la temperatura central que el organismo humano necesita para consolidar las fases profundas del descanso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la especialista destaca la carga de al&eacute;rgenos asociada a la presencia del animal, ya no solo cuando se comparte cama sino incluso dormitorio. &ldquo;La presencia del animal en el entorno inmediato de respiraci&oacute;n incrementa la exposici&oacute;n a caspa, pelo, polvo y &aacute;caros durante horas consecutivas&rdquo;, incide.  
    </p><h2 class="article-text">La trampa del confort emocional</h2><p class="article-text">
        Hay quienes aseguran que dormir junto a su animal de compa&ntilde;&iacute;a les ayuda a relajarse y, en este punto, la especialista reconoce que &ldquo;a nivel neuroendocrino, existe evidencia de que la interacci&oacute;n con animales reduce los niveles de cortisol s&eacute;rico y estimula la liberaci&oacute;n de oxitocina, disminuyendo la hiperactivaci&oacute;n del sistema nervioso simp&aacute;tico y atenuando la ansiedad al inicio de la noche&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, insiste en la importancia de distinguir entre la sensaci&oacute;n subjetiva de confort y la calidad objetiva del sue&ntilde;o: &ldquo;Aunque este efecto ansiol&iacute;tico pueda acortar la latencia de inicio del sue&ntilde;o, no se traduce en un descanso de mejor calidad, los despertares y microdespertares provocados por el animal a lo largo de la noche anulan este beneficio inicial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes busquen un descanso &oacute;ptimo, la medida preventiva m&aacute;s eficaz que aporta Wix es &ldquo;establecer una estancia separada para la mascota, manteniendo la puerta del dormitorio cerrada durante la noche&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para aquellos casos en los que se est&eacute; en fase de transici&oacute;n o reeducaci&oacute;n conductual del animal, la especialista recomienda cumplir rigurosamente la pauta veterinaria &ldquo;tanto del calendario de desparasitaci&oacute;n interna y externa, como de las vacunaciones&rdquo;; mantener una buena higiene textil, con &ldquo;lavados semanales de la ropa de cama a temperaturas de 60 &deg;C para eliminar al&eacute;rgenos y microorganismos&rdquo;; y una buena higiene del animal, con &ldquo;cepillados diarios fuera del dormitorio y limpieza de patas tras el &uacute;ltimo paseo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La especialista incide en que para ciertos grupos de poblaci&oacute;n esta pr&aacute;ctica no solo es desaconsejable, sino que &ldquo;est&aacute; rotundamente contraindicada&rdquo;. &ldquo;Es el caso de pacientes con trastornos del sue&ntilde;o, pacientes con patolog&iacute;a respiratoria o al&eacute;rgica, pacientes inmunodeprimidos o poblaci&oacute;n infantil y lactantes&rdquo;, detalla.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>



    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/experta-explica-no-recomendable-compartir-cama-perro-gato-existen-motivos-higienicos-evitarlo-xp_1_13492086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 10:35:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una experta explica por qué no se recomienda dormir con tu perro o gato: “Existen motivos higiénicos para evitarlo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Descanso,Sueño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De las noches tropicales a las "infernales": el calor no da tregua ni para dormir e impacta aún más en la salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/noches-tropicales-infernales-calor-no-da-tregua-dormir-e-impacta-salud_1_13434314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7545b4d2-de5b-4f78-ba8d-752143ae7efe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las noches tropicales a las &quot;infernales&quot;: el calor no da tregua ni para dormir e impacta aún más en la salud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las noches por encima de los 20 grados de mínimas se han multiplicado en los últimos 70 años, mientras las que superan los 25 empiezan a ser cada vez más habituales y algunos puntos del territorio nacional empiezan ya a superar los 30 grados</p><p class="subtitle">El calor dispara las muertes en España a cifras sin precedentes y amenaza al sistema sanitario
</p></div><p class="article-text">
        Empez&oacute; a utilizarse el t&eacute;rmino de 'noches tropicales', para referirse a aquellas en las que las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/espana-entra-ola-calor-inedita-temperaturas-45-grados_1_13392964.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">temperaturas</a> m&iacute;nimas no bajan de los 20 grados. Hace unos a&ntilde;os, se comenz&oacute; a hablar de las t&oacute;rridas, con el term&oacute;metro por encima de los 25. Este verano, ha aparecido un nuevo concepto, que amenaza con hacerse popular. &ldquo;Todav&iacute;a no hay un nombre universalmente aceptado para las noches en las que no se baja de 30 grados, pero lo cierto es que estas ya se producen&rdquo;, advert&iacute;a hace unos d&iacute;as la Agencia Estatal de Meteorolog&iacute;a (AEMET) sobre las &ldquo;noches infernales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las noches m&aacute;s o menos calurosas han ido haci&eacute;ndose m&aacute;s habituales verano a verano. Hace una semana, se superaron los 30 grados de m&iacute;nima en varios municipios de Las Palmas y Tenerife. En el siguiente mapa, puede consultarse las noches tropicales, t&oacute;rridas e infernales en lo que va de a&ntilde;o. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="container-title-minimas">
    <h2>Cuántas noches tropicales se han registrado en 2026</h2>
    <p>Número de noches con temperatura mínima superior a 20 (<b>tropicales</b>), 25 (<b>tórridas</b>) o 30 grados (<b>infernales</b>) en lo que va de año en cada estación meteorológica de AEMET. Las estaciones de capitales de provincia se marcan con un borde.</p>
</div>

<div id="buttons-minimas-mapa" class="buttons-selector-umbral"></div>

<div id="div-minimas-mapa-outer">
    <div id="legend-minimas-mapa" class="legend-minimas"></div>

    <p class="text-slide-mobile-minimas">← Desliza para ver el mapa completo →</p>

    <div id="contenedor-minimas-mapa">
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    </div>
</div>

<p class="fuente-minimas">Fuente: AEMET</p>

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    ChartsMinimas.initMapaNochesTropicales();
</script>
    </figure><p class="article-text">
        Los datos de cada provincia corresponden a la estaci&oacute;n meteorol&oacute;gica situada en la capital de cada una de ellas que disponga de observaciones actuales y de la serie hist&oacute;rica m&aacute;s antigua. En su ausencia, se ha usado otra estaci&oacute;n de la provincia con las mismas caracter&iacute;sticas (por ejemplo, los datos de Palencia corresponden a la estaci&oacute;n de Carri&oacute;n de los Condes). 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se han incluido como estaciones secundarias, aparte de las clasificadas como capital de la provincia, aquellas que cuentan con una serie hist&oacute;rica sin grandes saltos temporales, con datos desde al menos 2000 y que siguen registrando las temperaturas en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las noches infernales todav&iacute;a son testimoniales &mdash;la primera se registr&oacute; en Melilla en 1994 y, desde entonces, solo ha habido otras nueve en las estaciones analizadas por elDiario.es&mdash;, el hist&oacute;rico es claro en cuanto a las tropicales y las t&oacute;rridas.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente gr&aacute;fico muestra como han ido haci&eacute;ndose m&aacute;s habituales, principalmente en el sur peninsular, en la costa mediterr&aacute;nea y en Canarias. En 2025, en Santa Cruz de Tenerife hubo 158 noches por encima de los 20 grados, frente a las 68 de 1950. En Almer&iacute;a hubo 114, cuando en 1968 tan solo se registraron 41. Son solo dos ejemplos, pero la tendencia se repite en todas las estaciones y comienza a ocurrir tambi&eacute;n con las noches t&oacute;rridas, por encima de los 25 grados. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="container-title-minimas">
    <h2>Así han subido las noches tropicales en toda España</h2>
    <p>Número de noches con temperatura mínima superior a 20 (<b>tropicales</b>), 25 (<b>tórridas</b>) o 30 grados (<b>infernales</b>) en cada capital de provincia, desde los años 50 hasta hoy. Los tonos más rojos indican más noches. Filtradas las estaciones con más del 70% de cobertura anual.</p>
</div>

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</div>

<p class="fuente-minimas">Fuente: AEMET</p>

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    </figure><p class="article-text">
        Estos datos de calor nocturno tienen un efecto claro en la salud de la poblaci&oacute;n, todav&iacute;a dif&iacute;cil de cuantificar. El <a href="https://www.sanidad.gob.es/areas/sanidadAmbiental/riesgosAmbientales/calorExtremo/momoAltasTemperaturas.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sistema de Monitorizaci&oacute;n de la Mortalidad Diaria</a> (MoMo) utiliza un modelo estad&iacute;stico que permite atribuir un n&uacute;mero determinado de defunciones a las altas temperaturas. Desde <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/calor-verano-mayo-2026-baten-records-calidos-pesar-nevara-primavera_1_13250264.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayo</a>, han estimado m&aacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/calor-dispara-muertes-espana-cifras-precedentes-amenaza-sistema-sanitario_1_13368785.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3.700 muertes</a> por esta causa, pero no diferencia la hora del d&iacute;a a la que el term&oacute;metro aprieta m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En la mayor parte del territorio, &ldquo;lo que m&aacute;s se relaciona con la mortalidad es la temperatura m&aacute;xima diaria [entendidas por las del conjunto del d&iacute;a y la noche], aunque las m&iacute;nimas tambi&eacute;n pueden tener un impacto en salud&rdquo;, explica el investigador del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y codirector de la Unidad de Cambio Clim&aacute;tico, Salud y Medio Ambiente Urbano en la Escuela Nacional de Sanidad, Julio D&iacute;az, una de las mayores expertos en la materia. 
    </p><p class="article-text">
        Hay algunas excepciones principalmente vinculadas a &aacute;reas costeras, como Barcelona, Valencia o M&aacute;laga, donde las m&iacute;nimas son m&aacute;s lesivas. Pero D&iacute;az llama a la prudencia a la hora de utilizar los t&eacute;rminos. &ldquo;Cuando hablamos de noches tropicales, t&oacute;rridas, infernales... a veces da la sensaci&oacute;n de que queremos asustar a la gente, mientras el impacto en salud depende de cada lugar. &iquest;Noches infernales por encima de 30 grados? En C&oacute;rdoba la gente empieza a fallecer a partir de los 41 [de m&aacute;xima diaria], as&iacute; que estad&iacute;sticamente no es relevante. Sin embargo, en Coru&ntilde;a podr&iacute;a ser demoledor&rdquo;, razona. 
    </p><p class="article-text">
        La siguiente tabla muestra los r&eacute;cords de temperatura m&iacute;nima registrados en lo que va de a&ntilde;o en una estaci&oacute;n de la AEMET. Este mi&eacute;rcoles, los term&oacute;metros no bajaron de los 21,4&ordm; en Lugo, el registro m&aacute;s alto desde el comienzo de la serie, en 1984. Y, en lo que va de verano, ha habido m&iacute;nimas nocturnas como nunca antes en otras doce provincias, superando los 27 grados en <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/aemet-mantendra-activos-balears-avisos-calor-miercoles_1_13438731.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Balears</a>, Castell&oacute; e, incluso, Gipuzkoa. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<div class="container-title-minimas">
    <h2>Los récords de noches más cálidas de 2026</h2>
    <p>Cada ficha es un récord absoluto de temperatura mínima —la noche más cálida jamás registrada en toda la serie de la estación— superado este año en una estación de AEMET, de la más reciente a la más antigua.</p>
</div>

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    <button id="boton-ver-todos-records" class="boton-ver-todos-records"></button>
</div>

<p class="fuente-minimas">Fuente: AEMET</p>



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    ChartsMinimas.initFichasRecords();
</script>
    </figure><p class="article-text">
        En cualquier caso, nadie niega que las noches especialmente c&aacute;lidas, que dificultan el sue&ntilde;o profundo, tienen un impacto en la salud y el bienestar de la poblaci&oacute;n. &ldquo;Est&aacute; claro que si no puedes descansar, tu sistema inmunol&oacute;gico no se recupera igual&rdquo;, aclara D&iacute;az. 
    </p><p class="article-text">
        Un estudio, publicado en 2025 en la revista <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160412025004702" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Environment International</em></a>, analiz&oacute; el exceso de calor nocturno y la duraci&oacute;n de las noches c&aacute;lidas en 178 ciudades de 44 pa&iacute;ses e identific&oacute; una relaci&oacute;n entre ambos factores y un exceso de la mortalidad. En concreto, seg&uacute;n los investigadores, se producen un 0,6% m&aacute;s de decesos por las noches con temperaturas altas y un 0,62% por aquellas en las que el calor se alarga durante m&aacute;s tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Este trabajo tiene en cuenta la temperatura habitual de las zonas de estudio y concluye que hay &ldquo;evidencias s&oacute;lidas de un aumento del riesgo de mortalidad asociado a estos &iacute;ndices de noches calurosas en todos los climas y regiones, excepto en el norte de Europa, donde la asociaci&oacute;n fue &uacute;nicamente indicativa&rdquo;. Y los peores registros se encontraron en el sur de Europa &mdash;el art&iacute;culo cita concretamente Italia y Espa&ntilde;a&mdash;, donde se registr&oacute; un incremento de la mortalidad del 3% atribuible a esta causa. 
    </p><p class="article-text">
        El vicepresidente de la Sociedad Andaluza de Medicina Interna (Sademi), Antonio Fern&aacute;ndez, celebra que en los &uacute;ltimos tiempos se est&eacute; poniendo el foco e los &ldquo;efectos a&ntilde;adidos sobre la salud&rdquo; del incremento de la temperatura nocturna. Un incremento que, adem&aacute;s, se est&aacute; produciendo a un ritmo m&aacute;s r&aacute;pido que durante el d&iacute;a, seg&uacute;n un estudio publicado en la revista <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/planeta-vive-escalada-estres-termico-calor-nocturno-noches-calientan-rapido-dias_1_13322689.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Climate Change</em></a>. 
    </p><p class="article-text">
        Las altas temperaturas nocturnas tienen un impacto directo por &ldquo;los trastornos que produce la alteraci&oacute;n de los ritmos del sue&ntilde;o en el organismo&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez, que es jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, en Sevilla. 
    </p><p class="article-text">
        El cansancio, la sensaci&oacute;n de malestar o la irascibilidad que tantas personas sienten tras una mala noche, tiene su explicaci&oacute;n y aunque impacta, no lo hace por igual en todos los cuerpos. El sue&ntilde;o, explica el doctor, se divide en las fases 'rem' &mdash;que ocupa un 25% y es en la que descansa el cuerpo&mdash; y la 'no rem' &mdash;en la que descansa el cerebro y que, a su vez, se divide en otras tres partes, la &uacute;ltima de sue&ntilde;o profundo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La falta de reducci&oacute;n de la temperatura nocturna afecta a las dos partes del sue&ntilde;o, reduce el tiempo de sue&ntilde;o 'no-rem' y la fase 3. Eso hace que el cerebro no descanse y que al d&iacute;a siguiente est&eacute;s adormecido, con sue&ntilde;o, menor capacidad de concentraci&oacute;n, haya m&aacute;s accidentes, peores resultados en el trabajo...&rdquo;, enumera Fern&aacute;ndez. 
    </p><p class="article-text">
        Pero los efectos van m&aacute;s all&aacute;, explica: &ldquo;A la larga aumenta la demencia y, en las personas que ya la tienen, empeora su deterioro cognitivo&rdquo;. Adem&aacute;s, el sue&ntilde;o permite recuperar las funciones cerebrales y corporales. Una funci&oacute;n que, al verse interrumpida, aumenta la presi&oacute;n arterial y la frecuencia cardiaca, provocando m&aacute;s ictus e infartos de miocardio. &ldquo;Tambi&eacute;n se produce un aumento del apetito y una resistencia a la insulina, que hace que los pacientes con diabetes empeoren su control de glucosa&rdquo;, a&ntilde;ade el doctor. 
    </p><h2 class="article-text">Islas de calor y colectivos vulnerables</h2><p class="article-text">
        La temperatura no tiene el mismo efecto en una ciudad que en otra, como tampoco lo tiene dentro de la misma urbe en un barrio que en otro. Las m&aacute;s afectadas son las llamadas <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/consecuencias-vivir-islas-calor-urbanas-termometro-marca-11-grados_1_10286971.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>islas de calor</em></a>, habitualmente en zonas con poblaciones con menos ingresos y donde las m&iacute;nimas son m&aacute;s altas, lo que implica un &ldquo;componente social&rdquo;, explica el doctor Fern&aacute;ndez. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay <a href="https://www.eldiario.es/ballenablanca/crisis_climatica/cuatro-dias-calor-extremo-zona-verde-vista-insano-no-disfrutar-sombra-arbol_1_13336981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">barrios donde falta vegetaci&oacute;n</a> y la utilizaci&oacute;n de materiales de construcci&oacute;n inadecuados por abaratamiento hace que la temperatura externa se incremente durante el d&iacute;a y el c&uacute;mulo de calor de esos materiales hace que incremente la interna por la noche&rdquo;, sostiene Fern&aacute;ndez, que indica que esos vecinos ven su capacidad de actuaci&oacute;n frente a esas noches c&aacute;lidas, t&oacute;rridas o infernales &ldquo;muy limitada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el doctor recomienda llevas a cabo las actuaciones posibles para bajar la temperatura en el hogar durante la noche. Algunas acciones est&aacute;n limitadas a quien tenga aire acondicionado o ventilador. Otras tienen que ver con la dieta, como evitar comidas copiosas a &uacute;ltima hora del d&iacute;a o beber alcohol, que dificulta la reducci&oacute;n de la temperatura corporal. Tambi&eacute;n es recomendable ducharse con agua fresca antes de dormir. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Noriega, Raúl Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/noches-tropicales-infernales-calor-no-da-tregua-dormir-e-impacta-salud_1_13434314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 19:43:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De las noches tropicales a las "infernales": el calor no da tregua ni para dormir e impacta aún más en la salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ola de calor,Mortalidad,Salud pública,Descanso,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04dfe744-3dbd-432e-a935-fedab6172b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y259.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al fenómeno se le conoce como "procrastinación del sueño por venganza": mirar el móvil, ver una peli o dedicar un rato a un proyecto personal robando horas al descanso para sentir que aún se puede disfrutar del tiempo propio tras una jornada plagada de obligaciones. ¿Cómo nos afecta?</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?</p></div><p class="article-text">
        Marina abre la puerta de su casa cuando el resto de la ciudad apenas comienza a despertar. Acaba de completar un agotador turno de noche como enfermera en la unidad de psiquiatr&iacute;a de un centro de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        El cansancio f&iacute;sico pesa de forma aplastante sobre sus p&aacute;rpados, pero en su mente bulle un impulso irrefrenable. En lugar de dirigirse directamente al dormitorio, va a la cocina, se prepara un desayuno abundante y enciende el televisor para ver una pel&iacute;cula. Otras veces, se pone a escribir. Sabe perfectamente que hac&iacute;a el mediod&iacute;a el agotamiento la vencer&aacute;, pero esa franja matutina representa su &uacute;nico territorio inviolable del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por la ma&ntilde;ana reina una tranquilidad absoluta en mi casa, que est&aacute; en una urbanizaci&oacute;n en el campo donde no hay ruido&rdquo;, explica. &ldquo;Me enga&ntilde;o a m&iacute; misma y, claro, a primera hora de la tarde me sobreviene un baj&oacute;n absoluto y me pregunto por qu&eacute; no me dorm&iacute; a las nueve de la ma&ntilde;ana&rdquo;, a&ntilde;ade la enfermera y escritora.
    </p><h2 class="article-text">Las horas robadas al sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        El comportamiento que describe Marina Arrabal responde a un fen&oacute;meno global identificado por la psicolog&iacute;a contempor&aacute;nea como <em>revenge bedtime procrastination</em> o procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese pedazo de tiempo robado al sueño siempre es el más productivo de mi jornada. Durante el día acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja arañada al sueño degusto cada segundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marina Arrabal</span>
                                        <span>—</span> enfermera y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://produccioncientifica.ucm.es/investigadores/146390/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz</a>, catedr&aacute;tico y director del Departamento de Psicolog&iacute;a Social, del Trabajo y Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro <a href="https://www.kailas.es/libros/libros-no-ficcion/dormir-para-vivir/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dormir para vivir</em></a><em> </em>(Kailas, 2026), define el concepto con claridad acad&eacute;mica: &ldquo;La llamada procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza describe la tendencia a retrasar deliberadamente la hora de acostarse para recuperar un tiempo propio despu&eacute;s de un d&iacute;a percibido como completamente ocupado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n describe la ciencia, esta conducta revela tensiones profundas entre las exigencias laborales y las necesidades emocionales del individuo. &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a del trabajo, esta conducta demuestra que muchas personas sienten que el trabajo no termina al concluir la jornada&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz. &ldquo;Estamos inmersos en una cultura de disponibilidad permanente donde resulta dif&iacute;cil desconectar psicol&oacute;gicamente. Correos, mensajes y notificaciones hacen que el trabajo siga ocupando espacio mental tras cerrar el ordenador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quien vive atrapado en la inercia diaria, esas horas nocturnas adquieren un valor casi m&iacute;stico. La sensaci&oacute;n de recuperar el mando sobre las propias decisiones convierte el tiempo nocturno en un regalo. Como relata Marina, mostrando sus dotes narrativas: &ldquo;Ese pedazo de tiempo robado al sue&ntilde;o siempre es el m&aacute;s productivo de mi jornada. Durante el d&iacute;a acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja ara&ntilde;ada al sue&ntilde;o degusto cada segundo. Incluso viendo una pel&iacute;cula mala siento que le saco partido. Se parece a estar en una habitaci&oacute;n llena de oro simplemente contemplando el metal&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dormir menos para sentirnos libres</h2><p class="article-text">
        La clave reside en comprender por qu&eacute; la mente humana prioriza esa gratificaci&oacute;n de disponer de tiempo libre inmediato a costa del desgaste f&iacute;sico que sufrir&aacute; al d&iacute;a siguiente. La respuesta psicol&oacute;gica apunta, seg&uacute;n Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz, a la frustraci&oacute;n de las necesidades emocionales b&aacute;sicas durante las horas diurnas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autonom&iacute;a constituye una necesidad psicol&oacute;gica b&aacute;sica y uno de los principales recursos para el bienestar&rdquo;, sostiene el catedr&aacute;tico. &ldquo;Cuando esa necesidad queda frustrada durante el d&iacute;a, algunas personas intentan recuperarla por la noche. Ese rato representa el &uacute;nico momento de la jornada en el que sienten que el tiempo les pertenece, tras haber pasado el d&iacute;a respondiendo a prioridades ajenas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche: &#039;Al final del día nuestros recursos de autorregulación están agotados (...) Resulta muy difícil resistirse a las recompensas inmediatas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático en Psicología (UCM) y autor de &#039;Dormir para vivir&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El especialista utiliza una met&aacute;fora esclarecedora para definir la trampa de este h&aacute;bito: &ldquo;El sue&ntilde;o acaba convirti&eacute;ndose en la moneda con la que compramos un poco de autonom&iacute;a, pero la factura sale muy cara porque al d&iacute;a siguiente empezamos la jornada todav&iacute;a m&aacute;s cansados. Dormimos menos para sentir que vivimos un poco m&aacute;s, sufriendo a largo plazo el efecto contrario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche. Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz detalla este proceso: &ldquo;Al final del d&iacute;a nuestros recursos de autorregulaci&oacute;n est&aacute;n agotados. Tras tomar decisiones y resolver problemas, resulta muy dif&iacute;cil resistirse a las recompensas inmediatas. Ver un cap&iacute;tulo o consultar las redes ofrece una gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea, mientras que acostarse temprano solo ofrece recompensa al d&iacute;a siguiente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El cerebro primario opta por el beneficio en el presente. &ldquo;Damos mucho m&aacute;s valor a los beneficios inmediatos que a los costes futuros. Pesa m&aacute;s la sensaci&oacute;n de haber recuperado una hora para nosotros que un cansancio que todav&iacute;a no sentimos. Es una peque&ntilde;a victoria psicol&oacute;gica con una factura biol&oacute;gica para la ma&ntilde;ana siguiente&rdquo;, puntualiza el catedr&aacute;tico de la UCM.
    </p><p class="article-text">
        La supuesta victoria sobre el reloj se evapora al sonar la alarma. Marina reconoce la resaca de esas noches robadas: &ldquo;Al despertar siempre me encuentro hecha una mierda, aunque me digo que ayer la cosa no estuvo tan mal. Pero lo cierto es que suelo tener lagunas mentales y apenas recuerdo una niebla confusa de aquella habitaci&oacute;n llena de oro. Da la impresi&oacute;n de haber estado all&iacute; solo en sue&ntilde;os, porque en realidad no he descansado nada. El arrepentimiento es real, aunque me autoenga&ntilde;e pensando que lo que escrib&iacute; durante ese rato tiene valor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La colonizaci&oacute;n del tiempo y la sociedad acelerada</h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; para comprender las ra&iacute;ces estructurales del fen&oacute;meno resulta indispensable ir m&aacute;s all&aacute; del individuo. El soci&oacute;logo <a href="https://x.com/JorgeMoruno?lang=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Moruno</a>, autor de <a href="https://www.akal.com/libro/no-tengo-tiempo_35662/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No tengo tiempo. Geograf&iacute;as de la precariedad</em></a><em> (Akal, 2018)</em>, sit&uacute;a esta conducta dentro de una din&aacute;mica colectiva de aceleraci&oacute;n y desposesi&oacute;n temporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o aparece como consecuencia de una vida acelerada y sin tiempo libre, donde las personas intentan ara&ntilde;ar un espacio propio quit&aacute;ndoselo al descanso&rdquo;, apunta. &ldquo;Es la respuesta a una existencia donde nos vemos forzados a comportarnos como una extensi&oacute;n de nuestro propio tel&eacute;fono m&oacute;vil, siempre conectados y en guardia&rdquo;. A su juicio, restarle horas a la almohada constituye un desesperado intento de adaptaci&oacute;n frente a una estructura social que ahoga la disponibilidad personal.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis hist&oacute;rico del soci&oacute;logo rastrea c&oacute;mo los avances tecnol&oacute;gicos, lejos de recortar las jornadas de esfuerzo humano, han ampliado las fronteras de la producci&oacute;n hasta invadir el descanso natural. &ldquo;La aparici&oacute;n de la luz artificial permiti&oacute; romper los ciclos naturales y extender la actividad industrial tras la puesta del sol. La paradoja del desarrollo tecnol&oacute;gico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la l&oacute;gica de la producci&oacute;n mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo&rdquo;, argumenta Moruno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La paradoja del desarrollo tecnológico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la lógica de la producción mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Moruno</span>
                                        <span>—</span> sociólogo y autor de &#039;No tengo tiempo. Geografías de la precariedad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, las herramientas digitales, como los m&oacute;viles, internet o la IA, consolidan una servidumbre voluntaria revestida de autonom&iacute;a personal. &ldquo;Nos convertimos en accionistas de nuestra propia fuerza de trabajo y realizamos inversiones constantes en nosotros mismos para competir en el mercado. Vivimos en el alambre ante la posibilidad de volvernos superfluos, mientras toda esa servidumbre se presenta bajo la apariencia de libertad. Ahora se entiende bien eso de Marx cuando dec&iacute;a que &lsquo;el trabajador libre es virtualmente un pobre&rsquo;&rdquo;, advierte el autor.
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, creaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de un espacio propio</h2><p class="article-text">
        La pugna por el tiempo adquiere matices especialmente agudos en vidas marcadas por los cuidados o la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Para Amaia Gracia, artista pl&aacute;stica y madre de dos hijas, robarle horas a la madrugada representa la &uacute;nica v&iacute;a para sostener su identidad profesional y creadora frente a las demandas absolutas de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde hace nueve a&ntilde;os los momentos en los que deber&iacute;a irme a la cama y no lo hago responden a la necesidad de tener un rato para m&iacute;&rdquo;, explica. &ldquo;La &uacute;nica manera de conservar espacio y tiempo personal pasaba por el trabajo o por quitarme horas de descanso&rdquo;, confiesa. La maternidad reconfigur&oacute; por completo sus coordenadas temporales y mentales.<strong> </strong>&ldquo;Con la maternidad y la crianza <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sent&iacute; la p&eacute;rdida de mi espacio mental</a> y del tiempo para pensar en proyectos art&iacute;sticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sue&ntilde;o me ha permitido conservar ese refugio propio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio del silencio nocturno, la pantalla de su <em>smartphone</em> se transforma en un punto de contacto imprescindible con la cultura y la estimulaci&oacute;n intelectual. &ldquo;Mientras duermo a las peque&ntilde;as suelo tener el m&oacute;vil en la mano. Lo utilizo para leer textos o ver cine que me interesa. Se ha convertido en mi ventana al mundo exterior para no perder la esencia de qui&eacute;n soy&rdquo;, explica la artista.
    </p><p class="article-text">
        Amaia recurre a referentes literarios cl&aacute;sicos para conceptualizar esa necesidad vital de aislamiento. &ldquo;Recuerdo a menudo la obra de Virginia Woolf, <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, para m&iacute; es un s&iacute;mbolo muy importante de la necesidad de nuestro espacio mental e interior. Resulta fundamental conservar ese refugio personal frente al ritmo de vida exigente que llevamos hoy en d&iacute;a&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la maternidad y la crianza sentí la pérdida de mi espacio mental y del tiempo para pensar en proyectos artísticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sueño me ha permitido conservar ese refugio propio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amaia Gracia</span>
                                        <span>—</span> artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El negocio de la escasez</h2><p class="article-text">
        La privatizaci&oacute;n y la escasez del tiempo han generado adem&aacute;s un f&eacute;rtil nicho econ&oacute;mico. Jorge Moruno denuncia c&oacute;mo el mercado aprovecha el agotamiento ciudadano para comercializar soluciones artificiales a un problema estructural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han surgido nuevos nichos de negocio enfocados en vender servicios para cubrir nuestra falta de tiempo&rdquo;, explica el experto. &ldquo;Se compran y venden productos cuya &uacute;nica raz&oacute;n de ser es la escasez de horas libres, cuando muchos de esos servicios desaparecer&iacute;an si la sociedad tuviese el tiempo garantizado&rdquo;. Desde la comida precocinada hasta las plataformas de entrega r&aacute;pida o el consumo masivo de psicof&aacute;rmacos para gestionar la ansiedad y el insomnio. La limitaci&oacute;n temporal alimenta industrias millonarias a costa del bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo vincula de forma directa la posesi&oacute;n del tiempo con la esencia misma de la democracia y la ciudadan&iacute;a real. &ldquo;El debate sobre el tiempo equivale al debate sobre la libertad. Solo existe libertad si se garantiza la igualdad en el acceso al tiempo. Los griegos utilizaban la palabra <em>skhol&egrave;</em>, origen del t&eacute;rmino escuela, para designar el tiempo libre como condici&oacute;n indispensable de la ciudadan&iacute;a&rdquo;. Frente al deterioro generalizado del descanso, las soluciones no pueden reducirse a meras recomendaciones de autoayuda o disciplina personal.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la psicolog&iacute;a como la sociolog&iacute;a coinciden en exigir transformaciones estructurales. Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz enfatiza la necesidad de un cambio de mirada: &ldquo;Conviene dejar de interpretar este comportamiento como un simple problema de falta de disciplina. Constituye el s&iacute;ntoma de una p&eacute;rdida de control sobre el tiempo. La soluci&oacute;n requiere introducir peque&ntilde;os espacios de autonom&iacute;a durante el d&iacute;a y exigir medidas para que las empresas respeten la desconexi&oacute;n digital&rdquo;. Pedirle a un individuo extenuado que simplemente se acueste antes equivale a ignorar las causas profundas de su malestar.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Jorge Moruno aboga por una agenda pol&iacute;tica que reclame los pilares de la existencia humana: &ldquo;Garantizar el tiempo libre mediante el acceso a la vivienda, un ingreso asegurado y entornos saludables es una medida justa y eficaz que evita el despilfarro del talento humano. Lo verdaderamente revolucionario pasa por recuperar el derecho a dormir, comer, respirar mejor y disfrutar de tiempo libre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 20:05:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Sueño,Estilo de vida,Descanso,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/feliz-verano-propuesta-psicologo-no-convertir-vacaciones-obligacion_129_13434888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77ed0a43-7291-4ca4-8eca-b5989bd66c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos terminado asociando el verano con la felicidad, mientras que el resto del año queda relegado al margen de cualquier despreocupación o bienestar, como si esta época hubiera monopolizado para siempre esa promesa y, con ella, la obligación de aprovechar cada uno de sus días</p><p class="subtitle">Elegir quedarse en casa en vacaciones: “Te siguen pasando cosas interesantes sin necesidad de 12 horas de avión”</p></div><p class="article-text">
        Agarro la taza y doy el primer sorbo al caf&eacute;. Despu&eacute;s abro el correo. Uno de los &uacute;ltimos correos que ha entrado en mi bandeja de entrada termina con un simple: &ldquo;Feliz verano&rdquo;. Esas dos palabras activan autom&aacute;ticamente un mecanismo ansi&oacute;geno en mi cabeza. Sin darme cuenta, empiezo a imaginar la posibilidad de llegar a septiembre con la sensaci&oacute;n de no haber aprovechado las vacaciones lo suficiente. Como si el descanso pudiera medirse en t&eacute;rminos de rendimiento y productividad y existiera una manera correcta de vivirlo.
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma, hemos terminado asociando el verano con la felicidad, mientras que el resto del a&ntilde;o queda relegado al margen de cualquier despreocupaci&oacute;n o bienestar, como si la felicidad pudiera programarse para un mes concreto del calendario y esta &eacute;poca hubiera monopolizado para siempre esa promesa y, con ella, la obligaci&oacute;n de aprovechar cada uno de sus d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada del verano, el merecido descanso estival est&aacute; a la vuelta de la esquina. Despu&eacute;s de todo el curso, me resulta imposible no imaginar esos d&iacute;as de pausa. Parar m&aacute;quinas, zambullirme en las aguas del Atl&aacute;ntico, reencontrarme con amigos y familiares a los que hace meses que no veo y, sobre todo, desconectar por completo de cualquier actividad relacionada con mi trabajo. Y es precisamente esa idea la que me produce ansiedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aparece la sensación de estar desperdiciando un tiempo valiosísimo, de no estar aprovechándolo de cara a empezar el próximo curso con menos carga, más liviano y con esas cosas pendientes resueltas, eso sí, a costa del tiempo libre</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute; deber&iacute;a aprovechar las vacaciones para ponerme al d&iacute;a, avanzar en alguna lectura de trabajo o completar una formaci&oacute;n que llevo meses posponiendo. Tambi&eacute;n podr&iacute;a dedicar tiempo para avanzar en ese texto en el que llevo trabajando tanto tiempo. Sin embargo, cuanto m&aacute;s pienso en ello, m&aacute;s ansiedad me produce no saber si realmente deber&iacute;a hacer todas esas cosas o, por el contrario, simplemente permitirme descansar. Porque si elijo lo segundo, aparece de inmediato la sensaci&oacute;n de estar desperdiciando un tiempo valios&iacute;simo, de no estar aprovech&aacute;ndolo de cara a empezar el pr&oacute;ximo curso con menos carga, m&aacute;s liviano y con esas cosas pendientes resueltas, eso s&iacute;, a costa del tiempo libre. Es as&iacute; como aparece la culpa y se dispara todo un sistema de creencias irracionales que parece que tienen por intenci&oacute;n invalidar la posibilidad de descansar sin mayor expectativa que esa.
    </p><p class="article-text">
        Y si finalmente decido no hacer ninguna de esas cosas relacionadas con el trabajo, entonces aparece otra exigencia, la de aprovechar al m&aacute;ximo las vacaciones. Una casa rural en Portugal con mis hijos y mi pareja, una escapada a Coru&ntilde;a para ver a unas amigas, una parada en El Bierzo para ba&ntilde;arme en sus r&iacute;os y reencontrarme con mi familia. Las fiestas de Palacios. Tambi&eacute;n deber&iacute;a llamar a ese amigo con el que el verano pasado no pude quedar porque estaba demasiado ocupado terminando un trabajo. Navegar por la r&iacute;a de Vigo. Pienso en todas las personas a las que a&uacute;n me falta por ver, a los que apenas he tenido tiempo de encontrarme durante los &uacute;ltimos meses, en todos los lugares que quiero compartir con mi familia. Y, mientras hago esa lista mental, ocurre algo extra&ntilde;o: todas esas posibilidades acaban produciendo el efecto contrario. En lugar de ilusionarme, siento un bloqueo. Hay tantas cosas que supuestamente deber&iacute;a hacer que termino sin saber por d&oacute;nde empezar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que abro Instagram y empiezo a hacer <em>scroll.</em> Ese mecanismo de huida, tan habitual en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, que aparece cuando nos enfrentamos a tareas que requieren un esfuerzo cognitivo y nos generan incertidumbre. La materializaci&oacute;n de c&oacute;mo la b&uacute;squeda de recompensa inmediata termina imponi&eacute;ndose sobre aquellos procesos que exigen un m&iacute;nimo de planificaci&oacute;n y toma de decisiones. Durante unos minutos, el malestar parece desaparecer. Pero, al cerrar la aplicaci&oacute;n, todo sigue exactamente igual, con un a&ntilde;adido: la sensaci&oacute;n de haber perdido el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Seguir trabajando durante las vacaciones disminuye claramente los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22213478/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">beneficios psicol&oacute;gicos</a>. Los beneficios de las vacaciones no dependen tanto del destino o del n&uacute;mero de actividades que hagamos como de la capacidad para desconectar mentalmente del trabajo. Sabine Sonnentag, catedr&aacute;tica de Psicolog&iacute;a del Trabajo y de las Organizaciones en la Universidad de Mannheim y especializada en estr&eacute;s laboral y recuperaci&oacute;n psicol&oacute;gica, apunta a distinguir entre dejar de trabajar y dejar de pensar en el trabajo. Cuando seguimos respondiendo correos, planificando proyectos o anticipando la vuelta, el cerebro permanece en un estado de activaci&oacute;n que dificulta la recuperaci&oacute;n psicol&oacute;gica. Estos estados se asocian con una menor reducci&oacute;n del estr&eacute;s acumulado, una peor desconexi&oacute;n psicol&oacute;gica y una menor sensaci&oacute;n de relajaci&oacute;n, una menor recuperaci&oacute;n de recursos cognitivos y emocionales, y unos beneficios m&aacute;s ef&iacute;meros sobre el bienestar, lo que hace que la persona vuelva al trabajo con niveles de agotamiento m&aacute;s elevados.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La efectividad de las recompensas inmediatas consigue que no nos enfoquemos en lo que queremos, la satisfacción automática que nos producen esas acciones suele interferir con los objetivos a medio-largo plazo que nos proponemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta conclusi&oacute;n desmonta la idea productivista del capitalismo asociado a las vacaciones de que, cuanto m&aacute;s hagamos mejor lo pasaremos, o de pensar que podemos compaginar el trabajo, aunque sea en menor grado, con el descanso. Observar el vuelo de las golondrinas durante horas sentado en un banco de la plaza del pueblo puede resultar profundamente reparador, no solo para nuestro organismo, sino para el de las personas que nos acompa&ntilde;an. Afortunadamente, podemos entrenar nuestro sistema nervioso para sentirnos seguros. Podemos hacerlo mediante la compa&ntilde;&iacute;a y el contacto &ndash;f&iacute;sico&ndash; de otras personas. Todos tenemos un sistema nervioso que se comunica constantemente y sintoniza con nuestro entorno. Las personas reproducimos autom&aacute;ticamente los estados de las personas que nos rodean, esto es a lo que llamamos corregulaci&oacute;n. Ocurre igual en las manadas de los animales. Si un animal percibe peligro todo el grupo se pone m&aacute;s en alerta y ello aumenta las posibilidades de supervivencia. Las personas funcionamos exactamente igual. Cuando compartimos tiempo con personas que est&aacute;n estresadas, enfadadas o deprimidas, nos sentimos peor. Por el contrario, cuando compartimos nuestro tiempo con personas tranquilas y felices esto nos hace sentir que conectamos mejor con las personas. 
    </p><p class="article-text">
        La efectividad de las recompensas inmediatas consigue que no nos enfoquemos en lo que queremos, la satisfacci&oacute;n autom&aacute;tica que nos producen esas acciones suele interferir con los objetivos a medio-largo plazo que nos proponemos. Es precisamente mediante las funciones ejecutivas &ndash;la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la planificaci&oacute;n&ndash; como <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10648-024-09932-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regulamos nuestro comportamiento</a> y conseguimos mantener la direcci&oacute;n cuando surgen alternativas m&aacute;s apetecibles a corto plazo. La buena noticia es que estas funciones pueden entrenarse. Reducir las distracciones, establecer rutinas, planificar con antelaci&oacute;n o dise&ntilde;ar un entorno que facilite la conducta que buscamos son estrategias mucho m&aacute;s eficaces que confiar &uacute;nica y exclusivamente en la motivaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las tareas que nos hacen sentir mejor pueden ayudar a que nuestro sistema nervioso se regule. El trabajo y la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ansiedad-hiperplanificacion-ocio-convirtio-pesadilla-colas-entradas-anticipadas_1_10225327.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hiperplanificaci&oacute;n</a> no cumplen esos requisitos. Los mayores beneficios surgen cuando <a href="https://www.eldiario.es/era/jomo-el-placer-de-perderse-un-plan_1_10488695.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no planificamos en exceso</a> y nos vamos con esa sensaci&oacute;n de dejar la casa sin barrer, aunque eso a corto plazo nos suponga una tensi&oacute;n porque no cumplimos lo que se supone que tendr&iacute;amos que cumplir. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Descansar también conlleva renuncias. Implica revisar aquellas expectativas que hemos depositado sobre nosotros mismos y cuestionar aquellas que creemos que los demás esperan de nosotros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La tarea m&aacute;s importante de nuestro cerebro es garantizar nuestra supervivencia. Digamos que est&aacute; preparado para detectar amenazas. Al enfrentarnos a un peligro, las personas segregamos autom&aacute;ticamente hormonas para aumentar la resistencia y escapar. El cerebro y el cuerpo est&aacute;n programados para correr hacia un lugar seguro, donde se pueda restaurar la seguridad y las hormonas del estr&eacute;s puedan descansar. Cuando los niveles de las hormonas del estr&eacute;s permanecen elevados, se estimula el miedo, la rabia y la enfermedad de forma continua.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, los <a href="https://www.eldiario.es/era/beneficios-sesion-terapia-plena-naturaleza-ayuda-sentir-manera_1_12426401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entornos naturales</a> suelen ofrecer est&iacute;mulos previsibles y de baja intensidad. Observar la naturaleza, por ejemplo, dirige nuestra atenci&oacute;n hacia se&ntilde;ales no amenazantes y eso facilita que disminuya la activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica. Quiz&aacute; por eso el descanso suele asociarse con lo previsible, con recuperar la sensaci&oacute;n de control sobre el entorno y permitir que nuestro sistema nervioso reduzca su estado de alerta. Pero descansar tambi&eacute;n conlleva renuncias. Implica revisar aquellas expectativas que hemos depositado sobre nosotros mismos y cuestionar aquellas que creemos que los dem&aacute;s esperan de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Cierro el correo y camino hacia la ventana. Levanto la vista y observo una bandada de p&aacute;jaros. Me pregunto c&oacute;mo nos ver&aacute;n y qu&eacute; seremos nosotros para ellos. Somos especies que conviven, compartiendo el mismo mundo, aunque quiz&aacute; solo nosotros nos empe&ntilde;emos en convertir la felicidad en una meta. Termino el caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin m&aacute;s, feliz verano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/feliz-verano-propuesta-psicologo-no-convertir-vacaciones-obligacion_129_13434888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Feliz verano? Mi propuesta como psicólogo para no convertir las vacaciones en otra obligación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicología,Bienestar,Verano,Ocio,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte de no hacer nada: cuando descansar se convierte en un acto de rebeldía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/arte-no-descansar-convierte-acto-rebeldia_132_13426550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3948825-2d6e-4448-bc5b-33bf9df72f0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arte de no hacer nada: cuando descansar se convierte en un acto de rebeldía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Vivimos rodeados de la idea de que nuestro valor depende de lo que producimos. Siempre hay un correo pendiente, una tarea que terminar, una habilidad que aprender o un nuevo objetivo que alcanzar. El descanso queda relegado a una recompensa que solo llegará cuando todo lo demás esté hecho"
</p></div><p class="article-text">
        En plena &eacute;poca de vacaciones, muchas personas buscan recuperar fuerzas despu&eacute;s de meses de trabajo, horarios exigentes y una sensaci&oacute;n constante de no llegar a todo. Sin embargo, cuando por fin llega el momento de descansar, no siempre sabemos hacerlo. Llenamos los d&iacute;as de planes, queremos aprovechar cada minuto y, en ocasiones, regresamos con la sensaci&oacute;n de necesitar otras vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el verdadero lujo del verano sea mucho m&aacute;s sencillo: aprender a parar.
    </p><p class="article-text">
        Imagina un domingo por la tarde. No tienes nada urgente que hacer. Te tumbas en el sof&aacute;, miras por la ventana y, apenas unos minutos despu&eacute;s, aparece una sensaci&oacute;n inc&oacute;moda: deber&iacute;as estar haciendo algo.
    </p><p class="article-text">
        Esa peque&ntilde;a culpa dice mucho de la &eacute;poca en la que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos, detenerse no fue sin&oacute;nimo de pereza. En la antigua Grecia, el schol&eacute; era el tiempo dedicado a la reflexi&oacute;n y al cultivo del pensamiento, una parte esencial de una vida plena. Mucho despu&eacute;s, los italianos resumieron esa misma idea en una expresi&oacute;n que ha llegado hasta nuestros d&iacute;as: dolce far niente, el placer de no hacer nada.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sin embargo, parece que hemos olvidado ese arte.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos rodeados de la idea de que nuestro valor depende de lo que producimos. Siempre hay un correo pendiente, una tarea que terminar, una habilidad que aprender o un nuevo objetivo que alcanzar. El descanso queda relegado a una recompensa que solo llegar&aacute; cuando todo lo dem&aacute;s est&eacute; hecho.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que ese momento casi nunca llega.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de la hiperconectividad</h2><p class="article-text">
        Nunca antes hab&iacute;amos estado tan conectados y, parad&oacute;jicamente, tan incapaces de desconectar.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo ya no termina al salir de la oficina. Viaja en el bolsillo. Las notificaciones interrumpen cualquier intento de calma y las redes sociales ocupan incluso esos peque&ntilde;os espacios de espera que antes pertenec&iacute;an al silencio.
    </p><p class="article-text">
        Hace no tantos a&ntilde;os era normal aburrirse. Esper&aacute;bamos un tren mirando por la ventana, camin&aacute;bamos sin auriculares o hac&iacute;amos una cola observando simplemente lo que ocurr&iacute;a alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Hoy llenamos cualquier instante con una pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hemos perdido no es solo tiempo. Tambi&eacute;n hemos perdido la costumbre de convivir con el silencio. Y, sin embargo, ese silencio nunca estuvo vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n en neurociencia ha mostrado que, durante los periodos de descanso y de aparente inactividad, el cerebro mantiene una intensa actividad interna. Organiza recuerdos, integra experiencias, establece nuevas conexiones y favorece procesos relacionados con la creatividad y la resoluci&oacute;n de problemas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras creemos que no estamos haciendo nada, nuestra mente sigue trabajando.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no hemos perdido la capacidad de concentrarnos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; hemos olvidado c&oacute;mo aburrirnos.
    </p><h2 class="article-text">Descansar tambi&eacute;n es biolog&iacute;a</h2><p class="article-text">
        El cuerpo humano tampoco fue dise&ntilde;ado para permanecer en un estado continuo de alerta.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra fisiolog&iacute;a alterna periodos de actividad y recuperaci&oacute;n. Durante el descanso disminuye la respuesta al estr&eacute;s, se recuperan recursos energ&eacute;ticos y se restablecen numerosos procesos esenciales para mantener el equilibrio del organismo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso descansar no es un lujo ni un capricho. Es una necesidad biol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ignoramos esa necesidad durante demasiado tiempo, el desgaste termina apareciendo: cansancio persistente, irritabilidad, dificultades para concentrarse, problemas de sue&ntilde;o o la sensaci&oacute;n de que cualquier tarea exige un esfuerzo desproporcionado.
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo siempre encuentra la manera de recordarnos aquello que llevamos demasiado tiempo ignorando.
    </p><h2 class="article-text">Estar ocupado no significa avanzar</h2><p class="article-text">
        Una de las grandes confusiones de nuestro tiempo consiste en identificar actividad con progreso.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces terminamos una jornada agotados y, aun as&iacute;, con la sensaci&oacute;n de no haber hecho nada realmente importante?
    </p><p class="article-text">
        Pasamos horas respondiendo mensajes, cambiando de una tarea a otra y resolviendo peque&ntilde;as urgencias que terminan ocupando todo el espacio disponible. Sabemos, adem&aacute;s, que esa alternancia constante entre tareas incrementa la carga cognitiva y reduce nuestra capacidad para concentrarnos en lo verdaderamente importante.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ocupados, pero no necesariamente avanzamos.
    </p><p class="article-text">
        El cansancio se convierte entonces en una falsa prueba de productividad. Sin embargo, acabar exhaustos no significa haber empleado bien nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La verdadera productividad consiste en utilizar la energ&iacute;a de forma inteligente. Y para pensar con claridad necesitamos pausas.
    </p><p class="article-text">
        El descanso no es lo contrario de la productividad.
    </p><p class="article-text">
        Es una de sus condiciones.
    </p><h2 class="article-text">El verano y el dif&iacute;cil aprendizaje de parar</h2><p class="article-text">
        Esta reflexi&oacute;n adquiere un significado especial durante las vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Esperamos el verano como una promesa de descanso y, cuando finalmente llega, sustituimos la agenda laboral por otra repleta de actividades. Queremos visitar todos los lugares, hacer todas las excursiones y aprovechar cada minuto.
    </p><p class="article-text">
        Pero descansar no siempre significa hacer m&aacute;s cosas en otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        A veces significa hacer menos.
    </p><p class="article-text">
        Una conversaci&oacute;n tranquila.
    </p><p class="article-text">
        Un paseo sin destino.
    </p><p class="article-text">
        Una tarde sin horarios.
    </p><p class="article-text">
        Un rato sin ninguna obligaci&oacute;n pendiente.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; unas vacaciones realmente reparadoras sean aquellas en las que recuperamos algo que durante el resto del a&ntilde;o vamos perdiendo: la capacidad de estar presentes.
    </p><h2 class="article-text">El valor del 'dolce far niente'</h2><p class="article-text">
        Los italianos tienen esta expresi&oacute;n que resume una idea que nuestra sociedad parece haber olvidado: 'dolce far niente'.
    </p><p class="article-text">
        No habla de pereza.
    </p><p class="article-text">
        Habla de la capacidad de disfrutar de un momento sin convertirlo inmediatamente en algo &uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        Sentarse al sol. Escuchar la lluvia. Contemplar un paisaje. Pasear sin rumbo. Permanecer en silencio.
    </p><p class="article-text">
        Son momentos que no generan ingresos, no mejoran un curr&iacute;culum y no alimentan ning&uacute;n algoritmo.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por eso resultan tan valiosos.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos rodeados de m&eacute;tricas. Medimos pasos, objetivos cumplidos, productividad y resultados, hasta olvidar que algunas de las experiencias m&aacute;s importantes de la vida no admiten ninguna medida.
    </p><p class="article-text">
        La calma no aparece en una hoja de resultados.
    </p><p class="article-text">
        Pero sostiene una vida m&aacute;s equilibrada.
    </p><h2 class="article-text">Aprender a parar sin pedir perd&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo m&aacute;s dif&iacute;cil hoy no sea encontrar tiempo para descansar.
    </p><p class="article-text">
        Lo verdaderamente complicado es concedernos permiso para hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas sienten la necesidad de justificar incluso sus momentos de descanso: me lo he ganado, esta semana ha sido muy dura, ma&ntilde;ana recuperar&eacute; el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el descanso necesita una excusa, deja de ser descanso para convertirse en una recompensa.
    </p><p class="article-text">
        Y descansar no deber&iacute;a ser un premio. Deber&iacute;a formar parte de una vida saludable, igual que dormir, alimentarse bien o cuidar nuestras relaciones.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de idealizar la inactividad, sino de aceptar que una vida humana necesita alternar esfuerzo y recuperaci&oacute;n. Actividad y pausa.
    </p><h2 class="article-text">La rebeli&oacute;n empieza en el sof&aacute;</h2><p class="article-text">
        En una sociedad obsesionada con producir, quiz&aacute; uno de los actos m&aacute;s dif&iacute;ciles sea hacer algo aparentemente sencillo: parar.
    </p><p class="article-text">
        No comprar otra agenda. No descargar otra aplicaci&oacute;n para organizarnos mejor. No convertir el descanso en un nuevo proyecto. Simplemente detenerse.Apagar el m&oacute;vil durante un rato. Ignorar el reloj. Sentarse en un banco. Mirar c&oacute;mo cambia la luz al final de la tarde. Escuchar el viento entre los &aacute;rboles. Permanecer en silencio. Sin publicar una fotograf&iacute;a. Sin medir el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Sin convertir ese instante en una tarea m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el verdadero lujo del siglo XXI no sea viajar m&aacute;s, ganar m&aacute;s dinero o tachar m&aacute;s objetivos de una lista interminable.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el verdadero lujo sea recuperar la capacidad de estar tranquilos sin sentir que estamos perdiendo el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Porque descansar no es dejar de vivir. Es permitir que el cuerpo recupere fuerzas, que la mente encuentre claridad y que la vida vuelva a un ritmo m&aacute;s humano.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el verdadero acto de rebeld&iacute;a en una sociedad que nunca deja de correr no consista en hacer m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez consista, simplemente, en atreverse, de vez en cuando, a no hacer absolutamente nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Plaza Garro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/arte-no-descansar-convierte-acto-rebeldia_132_13426550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 05:14:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El arte de no hacer nada: cuando descansar se convierte en un acto de rebeldía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descanso,Desconexión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo usar el sol en verano para madrugar sin que te cueste la vida en invierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sol-verano-madrugar-cueste-vida-invierno_1_13413425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8f39fd9-1951-4b69-b729-c656132bffb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo usar el sol en verano para madrugar sin que te cueste la vida en invierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verano tiene las condiciones perfectas para desajustar el reloj biológico, pero también nos ofrece una oportunidad única para sincronizarlo y llegar al otoño con un ritmo mejor</p><p class="subtitle">Por qué madrugar no es bueno para todo el mundo, ni para todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Hay dos formas de pasar el verano, y muchas personas optan por la m&aacute;s f&aacute;cil: acostarse cada vez m&aacute;s tarde aprovechando que hay m&aacute;s horas de luz, y levantarse a mediod&iacute;a, perdiendo toda noci&oacute;n del horario. Esto significa volver al trabajo en septiembre con el equivalente al <em>jet lag</em> de quien ha cruzado tres husos horarios, aunque no hayas salido del pa&iacute;s. Pero hay una alternativa que consiste en usar la luz del sol para convertir las vacaciones en un momento de sincronizaci&oacute;n de nuestro reloj biol&oacute;gico.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; el verano altera los horarios naturales</h2><p class="article-text">
        Durante las vacaciones de verano, la mayor parte de las restricciones que mantienen el horario durante el a&ntilde;o desaparecen. &ldquo;Muchas personas se acuestan y se levantan m&aacute;s tarde, y al volver tienen que adelantar bruscamente el horario sin que su ritmo circadiano se haya adaptado todav&iacute;a&rdquo;, comenta el doctor David L&oacute;pez G&oacute;mez, psiquiatra y director de menteAmente. 
    </p><p class="article-text">
        Hay otros factores que conspiran para que el verano desajuste el reloj interno. &ldquo;Los cambios de horario y de temperatura ambiental, la exposici&oacute;n a la luz, las comidas m&aacute;s tard&iacute;as, un mayor consumo de alcohol o cafe&iacute;na, <a href="https://www.eldiario.es/era/calor-ganas-siesta-dormirla-dinamite-sueno-nocturno_1_13363482.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las siestas</a>, los viajes y el cambio de dormitorio pueden desajustar temporalmente el ritmo sue&ntilde;o-vigilia&rdquo;, explica el doctor L&oacute;pez. El resultado es predecible: la vuelta al trabajo produce el llamado insomnio de conciliaci&oacute;n, con despertares nocturnos, sensaci&oacute;n de sue&ntilde;o no reparador, cansancio diurno, irritabilidad y menor concentraci&oacute;n. Justo cuando necesitamos rendir mejor.
    </p><p class="article-text">
        Asociamos el verano a la luz del sol, pero, aunque tenga algunos beneficios (y riesgos, como las <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/evidencia-cientifica-niega-postura-llorente-cremas-solares-rayos-sol-son-principal-factor-modificable-combatir-cancer-xp_1_13236825.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quemaduras solares</a>), no pensamos en que es un arma de doble filo. &ldquo;En verano tambi&eacute;n nos confunde que haya luz hasta tan tarde. La luz hasta las nueve o diez de la noche tampoco es muy recomendable si queremos dormir a una hora normal&rdquo;, advierte la doctora Rybel Wix, especialista en neurofisiolog&iacute;a cl&iacute;nica y responsable de la Unidad de Medicina del Sue&ntilde;o en el Hospital HM Sanchinarro. &ldquo;La melatonina, la hormona que abre las puertas del sue&ntilde;o, se libera con la oscuridad. Necesitamos por lo menos un par de horas de oscuridad para que se libere la melatonina&rdquo;, explica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La melatonina, la hormona que abre las puertas del sueño, se libera con la oscuridad. Necesitamos por lo menos un par de horas de oscuridad para ello</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rybel Wix</span>
                                        <span>—</span> especialista en medicina del sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, en verano tambi&eacute;n amanece m&aacute;s temprano, y ah&iacute; est&aacute; nuestra oportunidad para sincronizarnos. 
    </p><h2 class="article-text">Las ventajas de despertarse con el sol</h2><p class="article-text">
        Lo que hace el sol por la ma&ntilde;ana es exactamente lo contrario de lo que hace por la noche: ajusta el reloj circadiano en lugar de desajustarlo. &ldquo;La luz del sol fortalece el sistema circadiano, es el mejor sincronizador&rdquo;, afirma la doctora Wix. &ldquo;Tenemos un reloj interno, el n&uacute;cleo supraquiasm&aacute;tico del hipot&aacute;lamo, que est&aacute; en el cerebro, que es el que rige los ritmos internos del sue&ntilde;o, de la vigilia, de la alimentaci&oacute;n y de todo. Para ese reloj maestro que rige los otros relojes, el mejor sincronizador es la luz, la luz del sol&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12502225/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de 2025</a> con 1.762 adultos analiz&oacute; el efecto de la exposici&oacute;n solar a distintas horas del d&iacute;a sobre la calidad del sue&ntilde;o. La conclusi&oacute;n m&aacute;s importante fue que la exposici&oacute;n solar matutina (antes de las 10 de la ma&ntilde;ana) se asoci&oacute; significativamente con mejor calidad de sue&ntilde;o y una regulaci&oacute;n m&aacute;s estable del punto medio del ciclo sue&ntilde;o-vigilia. Por el contrario, la exposici&oacute;n en las horas centrales del d&iacute;a o al atardecer no produjo los mismos efectos beneficiosos.
    </p><p class="article-text">
        Otro <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39077837/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio longitudinal</a>, que sigui&oacute; a 103 adultos durante 70 d&iacute;as, encontr&oacute; que era el momento de la exposici&oacute;n solar, y no la duraci&oacute;n total, lo que predec&iacute;a la calidad del sue&ntilde;o de la noche siguiente. De nuevo, la exposici&oacute;n matutina predec&iacute;a mejor sue&ntilde;o, mientras que la exposici&oacute;n vespertina no ten&iacute;a el mismo efecto. Y un tercer <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8892387/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio del UK Biobank</a>, una enorme base de datos m&eacute;dica del Reino Unido, encontr&oacute; que cada hora adicional de tiempo al aire libre durante el d&iacute;a se asociaba con mayor facilidad para levantarse por la ma&ntilde;ana, menos cansancio frecuente y menos s&iacute;ntomas de insomnio.
    </p><h2 class="article-text">El verano como oportunidad de sincronizaci&oacute;n del reloj interno</h2><p class="article-text">
        El verano ofrece algo que el resto del a&ntilde;o no proporciona con la misma facilidad: luz solar intensa desde muy temprano. En Espa&ntilde;a, el sol sale entre las 6.30 y las 7.00 horas en los meses de julio y agosto. Eso significa que quien se levante con el amanecer recibe en los primeros minutos del d&iacute;a la se&ntilde;al m&aacute;s potente disponible para sincronizar el reloj biol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese despertar con la luz del sol al amanecer, normalmente a las seis de la ma&ntilde;ana en verano, es sumamente bueno&rdquo;, corrobora la doctora Wix. &ldquo;Refuerza el sistema circadiano y no rompes tanto los horarios, las rutinas. Lo mejor es ponerse a la luz del sol por la ma&ntilde;ana. Cuando nos levantemos, abrir las persianas y marcarle al cuerpo que est&aacute; comenzando el d&iacute;a&rdquo;, recomienda la especialista. En su lugar, otra buena opci&oacute;n es dejar las persianas abiertas y que el propio sol sea el despertador.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una tarea que debemos emprender durante las vacaciones, y no esperar a septiembre, ya que la adaptaci&oacute;n circadiana requiere d&iacute;as, no horas. Si se establece un patr&oacute;n de levantarse temprano con luz natural durante el verano, el sistema circadiano llegar&aacute; a la vuelta al trabajo ya ajustado al horario de trabajo que el despertador va a marcar. Por el contrario, si la rutina consiste en acostarse a las tres de la ma&ntilde;ana y levantarse a las 12, el ajuste habr&aacute; que hacerlo de golpe en los primeros d&iacute;as de septiembre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una buena opción es dejar las persianas abiertas y que el propio sol sea el despertador</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Recomendaciones para la sincronizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        L&oacute;pez G&oacute;mez resume las medidas m&aacute;s importantes para preservar el ritmo circadiano y facilitar la vuelta: &ldquo;La medida m&aacute;s importante es mantener un horario regular y lo m&aacute;s similar al horario habitual previo, especialmente una hora estable para levantarse y acostarse, incluso despu&eacute;s de haber dormido mal&rdquo;. Para quienes ya han retrasado el horario en verano, &ldquo;conviene adelantarlo progresivamente antes de volver, hacer comidas ligeras, limitar el consumo de alcohol y cafe&iacute;na, realizar ejercicio durante el d&iacute;a y evitar las siestas largas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Wix a&ntilde;ade la gesti&oacute;n de la luz vespertina. Seg&uacute;n la especialista, a partir de las ocho de la tarde conviene reducir deliberadamente la exposici&oacute;n a luz brillante y a las pantallas, lo que facilita la producci&oacute;n de melatonina y el inicio del sue&ntilde;o a una hora razonable. Una estrategia combinada para los dos usos de la luz: sol intenso por la ma&ntilde;ana, oscuridad progresiva por la noche.
    </p><p class="article-text">
        El insomnio, sin embargo, no entiende de estaciones. Para algunas personas, dormir es tan dif&iacute;cil en invierno como en verano, y las medidas de higiene del sue&ntilde;o dejan de ser efectivas en estos casos. &ldquo;Las medidas de higiene del sue&ntilde;o son &uacute;tiles, pero por s&iacute; solas pueden ser insuficientes ante un insomnio mantenido. Tampoco es recomendable recurrir por cuenta propia a hipn&oacute;ticos o sedantes&rdquo;, a&ntilde;ade el especialista.
    </p><p class="article-text">
        El verano es la &uacute;nica &eacute;poca del a&ntilde;o en que el sol madruga tanto como nos conviene madrugar el resto del a&ntilde;o. Usarlo o ignorarlo es una elecci&oacute;n que tiene consecuencias que notaremos en c&oacute;mo nos suena el despertador en invierno.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sol-verano-madrugar-cueste-vida-invierno_1_13413425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 21:18:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo usar el sol en verano para madrugar sin que te cueste la vida en invierno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Verano,Trastornos del sueño,Descanso,Dormir]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por un agosto de vida contemplativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/agosto-vida-contemplativa_1_13423020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e1d1a5c-7e73-4416-b96a-fbe41a175281_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por un agosto de vida contemplativa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La intimidad, que es fundamental en la construcción del individuo, avanza en su proceso de disolución en este siglo de redes sociales, algoritmos, datos e hipervigilancia, y lo importante, siempre, es estar haciendo algo o, en su defecto, opinando sobre algo</p></div><p class="article-text">
        El cambio de paradigma que dio lugar a la modernidad fue, seg&uacute;n Hanna Arendt, &ldquo;la inversi&oacute;n del orden jer&aacute;rquico entre la vida contemplativa y la vida activa&rdquo;. Un movimiento que comienza en el siglo XVII y que convierte la acci&oacute;n en el estado m&aacute;s elevado de la condici&oacute;n humana, vaciando la contemplaci&oacute;n de su significado tradicional, que era ser el camino predominante en la b&uacute;squeda de verdad, la sabidur&iacute;a y la trascendencia. La p&eacute;rdida del equilibrio entre el &ldquo;ora&rdquo; y el &ldquo;labora&rdquo;provoca que el trabajo, y la acci&oacute;n en general, nos desborde, impidi&eacute;ndonos tener tiempo para el silencio, la escucha y la contemplaci&oacute;n. La intimidad, que es fundamental en la construcci&oacute;n del individuo, avanza en su proceso de disoluci&oacute;n en este siglo de redes sociales, algoritmos, datos e hipervigilancia, y lo importante, siempre, es estar haciendo algo o, en su defecto, opinando sobre algo, compartiendo de manera compulsiva la acci&oacute;n y la opini&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo y relacionado con el abandono de la vida contemplativa, el ser humano pierde capacidad de atenci&oacute;n y concentraci&oacute;n. En EEUU se han vuelto tendencia los reportajes que aseguran que la edad de la lectura ha terminado y que la alfabetizaci&oacute;n ha sido solo un breve par&eacute;ntesis en la historia de la humanidad. En un art&iacute;culo en The Atlantic, titulado &ldquo;El final de la lectura est&aacute; aqu&iacute;&rdquo;, destacaban que el libro m&aacute;s le&iacute;do en 1958 fue Doctor Zhivago, de Boris Pasternak; en 2025 fue la &uacute;ltima entrega de la serie Los Juegos del hambre. La mitad de los estadounidenses no leen un solo libro al a&ntilde;o y los j&oacute;venes han dejado de leer peri&oacute;dicos, sustituy&eacute;ndolos por v&iacute;deos cortos como fuente de informaci&oacute;n. La gente no lee y muchos ya no escriben ni breves emails, delegando esa tarea en la IA. Eso ya se conoce como crisis de alfabetizaci&oacute;n y es la p&eacute;rdida de habilidades b&aacute;sicas que adquirimos a trav&eacute;s de la lectura y la escritura, como la capacidad de hacer deducciones por el contexto, parafrasear, seguir una argumentaci&oacute;n o sintetizar conceptos. Esta es la causa de que, por ejemplo, Netflix aconseje a sus guionistas situar contantemente al espectador en la trama, sobreexplicando lo que est&aacute; viendo en pantalla. Tambi&eacute;n de que triunfen esl&oacute;ganes y conceptos que se repiten mil veces, en una vuelta perversa a una oralidad que ahora es digital y viral. En la universidad ya hay alumnos, educados y alfabetizados, que se quejan de que sus profesores les obliguen a leer, existiendo v&iacute;as menos costosas de adquisici&oacute;n de conocimientos. 
    </p><p class="article-text">
        En agosto, la renuncia a la vida contemplativa se vuelve a&uacute;n m&aacute;s evidente: ni descargados de las labores que nos vemos obligados a realizar el resto del a&ntilde;o (obligados por la fat&iacute;dica costumbre de comer todos los d&iacute;as y pagar el alquiler) podemos renunciar a la tiran&iacute;a de la vida activa y productiva. En esa magn&iacute;fica serie que es Poquita fe, el personaje que interpreta Esperanza Pedre&ntilde;o intenta concentrarse durante unos d&iacute;as libres en la lectura de un libro: no logra avanzar ni una p&aacute;gina pero s&iacute; ordenar los armarios de la cocina y buscar en internet las causas de la piel amarillenta de la autora del libro, cuya foto de contraportada es bastante mejorable. La actualidad y la historia, mientras tanto, discurren sin nuestra inestimable colaboraci&oacute;n individual, aunque s&iacute; contribuimos a lo peor de la modernidad actuando como ansiosas c&aacute;maras de eco. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Marcos Oliva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/agosto-vida-contemplativa_1_13423020.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 21:12:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por un agosto de vida contemplativa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vacaciones,Descanso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué nos despertamos cansados por el calor, según un experto: "El cerebro necesita que la temperatura descienda”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec8a4d1c-9e9c-4a76-b6c4-46831ae2d395_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147464.jpg" width="4495" height="2528" alt="No todos sufren el calor de la misma manera."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es también la razón por la que mucha gente saca un pie de las sábanas en las noches tropicales, según el especialista en sueño Alfredo Rodríguez-Muñoz 
</p><p class="subtitle">Más calor y más ganas de siesta, ¿cómo dormirla sin que dinamite nuestro sueño nocturno?</p></div><p class="article-text">
        Ese despertar plomizo, con la sensaci&oacute;n de no haber descansado aunque hayamos dormido y el reloj nos asegure que han pasado las horas correspondientes, no es una sensaci&oacute;n subjetiva, sino el efecto de las noches tropicales. Cualquiera puede corroborar que las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/el-tiempo/calor-dispara-miercoles-maximas-42-grados-aviso-rojo-comunidades-pm_1_13379693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">altas temperaturas nocturnas</a> influyen directamente en el descanso, pero un experto detalla el porqu&eacute; de esa sensaci&oacute;n de cansancio al inicio del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para <a href="https://www.eldiario.es/era/recomendaciones-expertos-sueno-para-dormir-mejor-noche_1_13091880.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poder dormir</a> el cerebro necesita que la temperatura corporal central descienda ligeramente, m&aacute;s o menos entre medio grado y un grado&rdquo;, explica Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico de Psicolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid y autor de <em>Dormir para vivir</em>. Sin ese descenso t&eacute;rmico necesario para el sistema nervioso, la calidad del sue&ntilde;o es peor.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar a cabo este enfriamiento, el especialista explica que el cuerpo humano utiliza la sangre como un circuito de refrigeraci&oacute;n, dilatando los vasos sangu&iacute;neos y enviando la sangre caliente especialmente a manos y pies. &ldquo;Estas zonas act&uacute;an como radiadores naturales y van liberando el calor al ambiente&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Por eso mucha gente saca un pie de las s&aacute;banas cuando duerme sin darse cuenta, para favorecer esta termorregulaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Si la temperatura ambiente es demasiado c&aacute;lida, el intercambio de calor se dificulta y provoca cambios en la estructura del sue&ntilde;o, como apunta el experto: &ldquo;Hay m&aacute;s despertares, m&aacute;s interrupciones durante el sue&ntilde;o y, sobre todo, se duerme menos en fase profunda, lo que hace que nuestro descanso sea menor.
    </p><p class="article-text">
        No todos sufren el calor de la misma manera. Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz destaca que las personas mayores son uno de los grupos m&aacute;s vulnerables, ya que &ldquo;regulan peor la temperatura corporal, sudan menos y tienen una circulaci&oacute;n de la sangre menos eficiente&rdquo;. Tambi&eacute;n los beb&eacute;s y ni&ntilde;os muy peque&ntilde;os sufren especialmente &ldquo;porque su sistema de termorregulaci&oacute;n no est&aacute; del todo desarrollado&rdquo;, seg&uacute;n el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen diferencias por sexo, las mujeres pueden experimentar mayores dificultades debido a los cambios hormonales, y en funci&oacute;n de la salud, ya que las personas con enfermedades cr&oacute;nicas pueden ver c&oacute;mo el calor agrava sus s&iacute;ntomas o les dificulta especialmente el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ante la desesperaci&oacute;n del calor y su incompatibilidad con el descanso, es frecuente recurrir a un remedio que Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz califica de &ldquo;contraproducente&rdquo;: las duchas fr&iacute;as antes de dormir. &ldquo;Una ducha fr&iacute;a hace que el cuerpo conserve m&aacute;s calor al producir vasoconstricci&oacute;n. Lo ideal para favorecer la vasodilataci&oacute;n es una ducha templada&rdquo;, advierte el experto, ya que el objetivo es que los vasos sangu&iacute;neos permanezcan abiertos para que &ldquo;el circuito de refrigeraci&oacute;n&rdquo; pueda funcionar y disipar el calor. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el catedr&aacute;tico recomienda extremar las precauciones en las cenas, que recomienda ligeras y sin alcohol, enemigo del sue&ntilde;o: &ldquo;Si ya de por s&iacute; el calor va a fragmentar el sue&ntilde;o, si a eso le a&ntilde;ades un consumo de alcohol es como echarle le&ntilde;a al fuego&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01KXJQY241N57RNW0SRW1GQ7HK"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paloma Martínez Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/despertamos-cansados-calor-experto-cerebro-necesita-temperatura-descienda-xp_1_13381231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 08:11:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué nos despertamos cansados por el calor, según un experto: "El cerebro necesita que la temperatura descienda”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Descanso,Salud,Verano,Ola de calor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una neuróloga repasa los límites de los tratamientos para el insomnio: "Las benzodiacepinas no dan un sueño natural"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/neurologa-repasa-limites-tratamientos-insomnio-benzodiacepinas-no-sueno-natural-xp_1_13328450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35e189fe-1675-420b-8e75-83cdd85ed88d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x867y346.jpg" width="1200" height="675" alt="Una neuróloga repasa los límites de los tratamientos para el insomnio: &quot;Las benzodiacepinas no dan un sueño natural&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La especialista en sueño defiende la importancia de tratar de determinar cuál es la causa concreta del insomnio para poder actuar desde la raíz y resolver el problema</p><p class="subtitle">Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual”</p></div><p class="article-text">
        Dormir las horas necesarias y que este sue&ntilde;o sea de calidad es de vital importancia para nuestra salud en general. Si no conseguimos dormir bien, se resiente la calidad de vida y, a largo plazo, se pueden agravar y hay mayor riesgo de algunas enfermedades como trastornos cardiovasculares, problemas mentales, demencia, hipertensi&oacute;n arterial, diabetes tipo 2 u obesidad. Tambi&eacute;n nuestras funciones cognitivas se ven afectadas, ya que baja la concentraci&oacute;n y la capacidad de atenci&oacute;n, mientras que el tiempo de reacci&oacute;n aumenta.  
    </p><p class="article-text">
        El insomnio es uno de los trastornos del sue&ntilde;o m&aacute;s frecuentes: <a href="https://www.sen.es/saladeprensa/pdf/Link182.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 25-35% de la poblaci&oacute;n adulta</a> padece insomnio transitorio y entre un 10-15% de los espa&ntilde;oles &mdash;m&aacute;s de cuatro millones de adultos&mdash;, sufre insomnio cr&oacute;nico, seg&uacute;n la Sociedad Espa&ntilde;ola de Neurolog&iacute;a (SEN). Para estas personas, pasar la noche, dormir y descansar bien se convierte en todo un reto. En la mayor&iacute;a de los casos, y con el fin de tener una noche de sue&ntilde;o, muchas recurrir&aacute;n a un tratamiento farmacol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunas medicinas usadas alteran las fases de sue&ntilde;o&rdquo;, explica <a href="https://www.clinicacisne.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Celia Garc&iacute;a Malo</a>, neur&oacute;loga especialista en Medicina del Sue&ntilde;o, que apuesta por tratar de determinar siempre cu&aacute;l es la causa concreta del insomnio para poder actuar desde la ra&iacute;z y resolver el problema.  
    </p><h2 class="article-text">Tratar la ra&iacute;z detr&aacute;s del insomnio</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Hay otras opciones m&aacute;s fisiol&oacute;gicas respecto a c&oacute;mo se va regulando el sue&ntilde;o&rdquo;, dice Garc&iacute;a, y a&ntilde;ade que no siempre es necesario recurrir a medicamentos como las benzodiacepinas. Muchas veces, explica, detr&aacute;s del insomnio puede haber un origen psicol&oacute;gico relacionado con trastornos del estado de &aacute;nimo, ansiedad o depresi&oacute;n, incluso con enfermedades neurol&oacute;gicas como el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/causas-tratamiento-sindrome-piernas-inquietas-enfermedad-prevalente-valorada_1_12970409.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">s&iacute;ndrome de piernas inquietas</a> o trastornos respiratorios como la <a href="https://www.eldiario.es/era/no-son-ronquidos-aparece-apnea-sueno-detectarla_1_13068219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apnea del sue&ntilde;o</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Para tratar el insomnio, como pasa con cualquier otra enfermedad, es clave conocer primero la causa concreta e ir al origen del problema para descubrir qu&eacute; es lo que lo est&aacute; provocando. Sea cual sea de donde proceda, ya es posible iniciar el tratamiento, que en la mayor&iacute;a de los casos incluir&aacute; medidas como ajustes en los h&aacute;bitos de sue&ntilde;o, como&nbsp;mantener unos horarios regulares de sue&ntilde;o o evitar el uso de pantallas antes de acostarnos.
    </p><p class="article-text">
        Otro tratamiento recomendado es la terapia cognitivo-conductual, un tipo de tratamiento que las <a href="https://speciality.medicaldialogues.in/european-guideline-for-the-diagnosis-and-treatment-of-insomnia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gu&iacute;as cl&iacute;nicas europeas</a> recomiendan como opci&oacute;n de tratamiento de primera l&iacute;nea para el insomnio cr&oacute;nico. El <a href="https://www.infocop.es/wp-content/uploads/2026/03/Guia-Practica-TCCIC.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">objetivo</a> es restaurar la autorregulaci&oacute;n natural del sue&ntilde;o y, para ello, se act&uacute;a en los factores que mantienen el problema, en lugar de limitarse a tratar los s&iacute;ntomas.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de tratamiento integra estrategias conductuales, cognitivas y psicoeducativas y logra abordar el insomnio no solo como un s&iacute;ntoma aislado, sino como un trastorno con m&aacute;s implicaciones, lo que permite desarrollar un modelo de atenci&oacute;n m&aacute;s preventivo y sostenible.&nbsp; 
    </p><h2 class="article-text">Los l&iacute;mites del tratamiento farmacol&oacute;gico para dormir</h2><p class="article-text">
        Cuando nada de esto funciona, los profesionales pueden barajar la posibilidad de recurrir a los f&aacute;rmacos, en concreto benzodiacepinas, que son efectivos siempre y cuando se usen bien.&nbsp;Lejos de lo que dice la creencia popular, &ldquo;las benzodiacepinas no dan un sue&ntilde;o natural&rdquo;, reconoce Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hacemos una comparaci&oacute;n con polisomnograf&iacute;a, una prueba usada para diagnosticar trastornos del sue&ntilde;o y que registra las ondas cerebrales, los niveles de ox&iacute;geno en sangre, la frecuencia card&iacute;aca y respiratoria y los movimientos de los ojos y las piernas, sin &lsquo;benzos&rsquo; y con &lsquo;benzos&rsquo;, veremos que el sue&ntilde;o es mucho m&aacute;s superficial con &lsquo;benzos&rsquo; y la arquitectura del sue&ntilde;o no es la misma que la sin &lsquo;benzos&rdquo;, advierte la neur&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute; es verdad que estos medicamentos son &uacute;tiles para periodos de tiempo cortos, as&iacute; como cuando hay crisis de insomnio por ansiedad o por circunstancias estresantes concretas, pero nunca deber&iacute;an tomarse durante m&aacute;s de cuatro semanas porque a medio y largo plazo la calidad del sue&ntilde;o se empobrece mucho&rdquo;, aclara Garc&iacute;a acerca de un medicamento que siempre se debe consumir bajo prescripci&oacute;n m&eacute;dica y que requiere de una valoraci&oacute;n profesional &mdash;tanto al iniciar el tratamiento como al interrumpirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, si bien pueden tratar r&aacute;pidamente el insomnio grave, interfieren con los patrones naturales del sue&ntilde;o y alteran las etapas cruciales del descanso. Y, aunque tengamos la sensaci&oacute;n de que dormimos m&aacute;s tiempo, no nos sentiremos descansados del todo porque reducen el sue&ntilde;o profundo y alteran el ritmo natural de sue&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todas las benzodiacepinas act&uacute;an sobre el sue&ntilde;o como hipn&oacute;ticos, pero lo que hacen es favorecer un sue&ntilde;o superficial y quitan sue&ntilde;o profundo&rdquo;, explica la neur&oacute;loga. Esto explicar&iacute;a por qu&eacute;, seg&uacute;n la experta, algunas personas que las usan para dormir &ldquo;no descansan, y esto ocurre porque muchas veces la propia benzodiacepina altera la arquitectura del sue&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra limitaci&oacute;n de este tipo de tratamiento es que pueden <a href="https://www.mdpi.com/2035-8377/13/4/59" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desarrollar tolerancia</a> si su uso se prolonga en el tiempo, lo que a la larga se convertir&aacute; en un problema grave porque cada vez se tendr&aacute;n que usar dosis mayores si no se trata la causa subyacente. Esta dependencia, lejos de mejorar la situaci&oacute;n, puede crear nuevas dificultades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta alerta que Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses con mayo consumo de benzodiacepinas del mundo, tal como demuestra este <a href="https://www.frontiersin.org/journals/pharmacology/articles/10.3389/fphar.2025.1547488/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, a pesar de las <a href="https://www.aemps.gob.es/informa/circulares/medicamentosusohumano/seguridad-5/2000/circular-3-2000/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomendaciones</a> existentes destinadas a prevenir su mal uso de la Agencia Espa&ntilde;ola de Medicamentos y Productos Sanitarios. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es algo sobre lo que estamos intentando hacer un llamamiento para controlarlo. La creencia de que &lsquo;me tomo un f&aacute;rmaco para dormir desde hace 20 a&ntilde;os' y lo consideramos normal no es la soluci&oacute;n para tratar el insomnio, ni mucho menos, porque debemos ir a la ra&iacute;z del problema&rdquo;, declara la neur&oacute;loga.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/neurologa-repasa-limites-tratamientos-insomnio-benzodiacepinas-no-sueno-natural-xp_1_13328450.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 14:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una neuróloga repasa los límites de los tratamientos para el insomnio: "Las benzodiacepinas no dan un sueño natural"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Trastornos del sueño,Descanso,Salud,Medicina,Salud mental,Ansiedad,Estrés]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del sueño a la secreción de hormonas: qué son los ritmos ultradianos y cómo aprovecharlos para sentirnos mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/sueno-secrecion-hormonas-son-ritmos-ultradianos-aprovecharlos-sentirnos-mejor_1_13324129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b1ad62e-2f54-4685-890d-bfa2428a8dba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué son los ritmos ultradianos y cómo aprovecharlos para estar mejor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cuerpo no rinde igual durante las 24 horas del día, tiene ciclos internos de menor duración que influyen en cómo trabajamos, descansamos y dormimos</p><p class="subtitle">Una neuróloga repasa los límites de los tratamientos para el insomnio: “Las benzodiacepinas no dan un sueño natural” </p></div><p class="article-text">
        Los ritmos circadianos ya forman parte del lenguaje cotidiano: son los ciclos de aproximadamente 24 horas que regulan el sue&ntilde;o, la temperatura corporal y las hormonas, y est&aacute;n determinados por la rotaci&oacute;n de la Tierra y la alternancia entre la noche y el d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Pero dentro de ese ciclo diario existen oscilaciones m&aacute;s cortas que pasan desapercibidas, aunque influyen de forma constante sobre la energ&iacute;a, la concentraci&oacute;n y el estado de &aacute;nimo. Se llaman ritmos ultradianos, y no solo ocurren durante el sue&ntilde;o, sino a lo largo de toda la jornada.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; son los ritmos ultradianos (y qu&eacute; no son)</h2><p class="article-text">
        Un ritmo biol&oacute;gico se define por su frecuencia. Los ritmos infradianos tienen frecuencias m&aacute;s bajas, con periodos superiores a 24 horas, como el ciclo menstrual o los ritmos estacionales. Los ritmos circadianos duran cerca de 24 horas, de ah&iacute; su nombre, y los ultradianos son los de una frecuencia m&aacute;s elevada, es decir, cualquier ciclo que se repita varias veces al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ritmos ultradianos son los de muy alta frecuencia. Un ejemplo cl&aacute;sico son los beb&eacute;s, que comen y duermen cada 3-4 horas. Otro son las fases del sue&ntilde;o&rdquo;, explica Marian Rol de Lama, catedr&aacute;tica de Fisiolog&iacute;a en la Universidad de Murcia, miembro del CIBERfes y del grupo de cronobiolog&iacute;a de la Sociedad Espa&ntilde;ola del Sue&ntilde;o. &ldquo;Pero no tienen que ser de hora y media. En realidad, con que est&eacute;n por debajo de 22 horas, se consideran ultradianos&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, hay un ritmo circasemidiano (dos veces al d&iacute;a) en la temperatura corporal y la funci&oacute;n cognitiva, correspondiente al d&iacute;a y la noche. Otros ritmos ultradianos incluyen la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea, el parpadeo, el pulso, la secreci&oacute;n de la hormona del crecimiento, el apetito o la micci&oacute;n, entre otros muchos.
    </p><p class="article-text">
        El del apetito es f&aacute;cil de identificar. Cuando pasan unas cuatro horas desde la &uacute;ltima comida, comienza un ciclo <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0143417904000563" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regulado por el neurop&eacute;ptido Y</a>, que desata una cascada de hormonas que estimula el hambre. La excitaci&oacute;n a lo largo del d&iacute;a depende del <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4337656/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciclo de la dopamina</a>, que dura unas cuatro horas, pero que puede alterarse por otros factores, como el consumo de drogas como anfetaminas. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto tiene que ver con los llamados &ldquo;biorritmos&rdquo;, una palabra que describe un hecho real (los ritmos biol&oacute;gicos de cualquier tipo) pero que ha sido apropiada por algunas teor&iacute;as sin evidencia. &ldquo;En Espa&ntilde;a no utilizamos esta palabra porque se asocia precisamente a una pseudociencia que dice que en funci&oacute;n del momento en que naces, cambian tus ritmos emocionales, intelectuales y f&iacute;sicos van a ser as&iacute;&rdquo;, advierte Rol de Lama. Los ritmos ultradianos reales son fisiol&oacute;gicos y comunes a todos los seres humanos, independientemente de su fecha u hora de nacimiento.
    </p><h2 class="article-text">Los ritmos ultradianos durante el sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        Durante el sue&ntilde;o son m&aacute;s f&aacute;ciles de observar estos ritmos ultradianos. &ldquo;Los ciclos de sue&ntilde;o duran alrededor de hora y media. En cada ciclo pasamos por el sue&ntilde;o superficial, el sue&ntilde;o profundo y el sue&ntilde;o REM. Solemos tener entre dos y cuatro de estos ciclos durante la noche&rdquo;, explica la doctora Rybel Wix, neur&oacute;loga y especialista en Medicina del Sue&ntilde;o de la Unidad de Sue&ntilde;o HM. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de cada ciclo, cada fase cumple funciones distintas. El sue&ntilde;o profundo (fases N2 y N3) es cuando se secreta la mayor parte de la hormona del crecimiento, <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/importancia-crucial-sueno-profundo_1_6466331.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">necesaria para la reparaci&oacute;n celular</a> y el metabolismo de las grasas. &ldquo;Si tenemos menos sue&ntilde;o profundo, tendremos menos hormona del crecimiento&rdquo;, advierte la doctora Wix. El sue&ntilde;o REM, concentrado en los ciclos de la segunda mitad de la noche, es la fase donde se <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/suenos-sirven-benefician_1_1500788.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">procesan las emociones</a> y se consolida la memoria.
    </p><p class="article-text">
        Las hormonas tambi&eacute;n siguen sus propios ciclos dentro de la noche y el d&iacute;a. &ldquo;El cortisol tiene un pico justo antes de despertarnos. Es la hormona que hace de despertador natural. La melatonina, en cambio, aumenta durante el per&iacute;odo de oscuridad con un pico m&aacute;ximo cerca de la hora de acostarnos, y luego va bajando progresivamente durante la noche&rdquo;, aclara Wix.
    </p><h2 class="article-text">El eje hipofisario-adrenal y los ritmos ultradianos</h2><p class="article-text">
        En nuestro cuerpo hay un complejo sistema que regula la respuesta de estr&eacute;s llamado eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis-adrenal (HPA). Comienza en el cerebro, en el hipot&aacute;lamo, que decide si estamos o no en peligro. Si la respuesta es afirmativa, la hip&oacute;fisis, una gl&aacute;ndula en el cerebro, env&iacute;a la se&ntilde;al a las gl&aacute;ndulas suprarrenales para que liberen cortisol, la hormona del estr&eacute;s. Esta secreci&oacute;n es puls&aacute;til. &ldquo;Se llama as&iacute; porque aparecen picos err&aacute;ticos, sin cadencia determinada&rdquo;, explica Rol de Lama. Es decir, en principio la respuesta del estr&eacute;s aparece cuando se necesita: o bien cuando el cerebro detecta un peligro, o por las ma&ntilde;anas para despertarnos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Normalmente, tienes un pico justo antes de levantarte o en los 30 minutos posteriores. Los niveles de cortisol tienen que ir decayendo a lo largo del d&iacute;a&rdquo;, corrobora la doctora Wix. Las alteraciones de ese patr&oacute;n, como ocurre en la depresi&oacute;n o el deterioro cognitivo, donde los niveles de la tarde no bajan lo suficiente, produce <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12647353/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastornos metab&oacute;licos y psiqui&aacute;tricos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero las investigaciones indican que estos no son los &uacute;nicos factores causantes de las fluctuaciones del cortisol. Parece haber un 'reloj' que hace que el circuito del estr&eacute;s se active y desactive durante el d&iacute;a. El eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis-suprarrenal presenta un ritmo ultradiano caracterizado por pulsos de secreci&oacute;n de glucocorticoides que se producen aproximadamente una vez por hora en los roedores y <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/03091900802185970" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada 1-3 horas en los seres humanos</a>, algo que se pudo comprobar tomando muestras de sangre cada 10 minutos.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 60, Kleitman formul&oacute; la hip&oacute;tesis de que exist&iacute;a un ciclo b&aacute;sico de reposo y actividad que era el mismo ritmo de noventa minutos que organiza las fases del sue&ntilde;o, pero que se prolongaba durante la vigilia. En los a&ntilde;os 90, los <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7870505/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios con EEG</a> (electroencefalograma) detectaron fluctuaciones en la actividad cerebral y el rendimiento cognitivo que segu&iacute;an un patr&oacute;n de doce ciclos por d&iacute;a, sin tener que ver con los ciclos del sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante el d&iacute;a tambi&eacute;n tenemos ciclos de hora y media en los que notamos que nos da un baj&oacute;n, que no conseguimos concentrarnos, y luego nos reactivamos&rdquo;, indica la doctora Wix. Se trata de una alternancia entre el sistema nervioso simp&aacute;tico (alerta y activaci&oacute;n) y el parasimp&aacute;tico (recuperaci&oacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        Una forma de explicarlo es la hip&oacute;tesis del <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S030372071500074X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oscilador hipofisario-suprarrenal</a>. M&aacute;s que un reloj, se trata de un bucle de realimentaci&oacute;n, que no tiene que ver con la respuesta al estr&eacute;s. En el cerebro, la hip&oacute;fisis env&iacute;a la se&ntilde;al a las gl&aacute;ndulas suprarrenales para que secreten cortisol. Pero entre la se&ntilde;al y la producci&oacute;n del cortisol hay un retardo. Cuando suben los niveles de cortisol, hay una realimentaci&oacute;n negativa que inhibe a la hip&oacute;fisis. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sirve para algo esta oscilaci&oacute;n? Parece que s&iacute;. El cortisol no solo se dedica al estr&eacute;s, sino que es necesario para activar algunos genes <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0303720719303545" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">necesarios para el funcionamiento del organismo</a>. Adem&aacute;s, puede que esta actividad mantenga nuestra respuesta al estr&eacute;s &ldquo;al ralent&iacute;&rdquo;, para que as&iacute; la respuesta, cuando sea necesaria, tambi&eacute;n sea m&aacute;s r&aacute;pida. Por &uacute;ltimo, estos pulsos de cortisol pueden ayudarnos con los procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria. 
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; ocurre cuando se ignoran los ritmos ultradianos</h2><p class="article-text">
        Lo anterior indica que, por un motivo y otro, a lo largo del d&iacute;a hay momentos de mayor o menor actividad. Forzar el trabajo durante la fase de recuperaci&oacute;n tiene un coste. &ldquo;Puede producir alteraciones en la concentraci&oacute;n, en la memoria o en el humor. Y a largo plazo favorece el aumento de peso, la resistencia a la insulina, la hipertensi&oacute;n y las enfermedades cardiovasculares&rdquo;, apunta la doctora Wix. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n empeora si adem&aacute;s no respetamos los ritmos circadianos de sue&ntilde;o y vigilia, en el llamado <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/jetlag-social-funcionas-mananas_1_3029919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jet lag social</a>. &ldquo;Si estamos activos hasta &uacute;ltima hora de la tarde, expuestos a la luz, nuestros ritmos circadianos se van a retrasar&rdquo; advierte Wix. &ldquo;Los ritmos ultradianos se benefician de un ritmo circadiano estable, cuidando del ritmo grande tambi&eacute;n cuidamos del peque&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La idea de estructurar el trabajo y el ejercicio en bloques de 90 minutos seguidos de pausas activas se ha empleado desde hace tiempo como una t&eacute;cnica de productividad. Sin embargo, no se trata de un mecanismo de relojer&iacute;a, ya que pueden variar entre personas y seg&uacute;n las circunstancias. Pero ser conscientes de que estos ciclos de activaci&oacute;n existen nos puede ayudar para hacer m&aacute;s trabajo cuando nos encontremos activos, hacer una pausa cuando notemos el agotamiento, y buscar ayuda si, en su lugar, notamos que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/cansados-solucionarlo_1_12002579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siempre estamos cansados</a>.
    </p><p class="article-text">
        Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la <a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revista Quo</a> y autor del libro <a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tu mejor yo</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HFSDFR890RA6K4CR4BC3DGV8"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/sueno-secrecion-hormonas-son-ritmos-ultradianos-aprovecharlos-sentirnos-mejor_1_13324129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 20:09:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del sueño a la secreción de hormonas: qué son los ritmos ultradianos y cómo aprovecharlos para sentirnos mejor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descanso,Estrés,Sueño]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una siesta en finde siempre cae: Castilla-La Mancha lidera en ranking español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/siesta-finde-cae-castilla-mancha-lidera-ranking-espanol_1_13317466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df547baf-5aa2-4939-aa90-4ab276f1846a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una siesta en finde siempre cae: Castilla-La Mancha lidera en ranking español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta comunidad autónoma es la que tiene el porcentaje más alto del país en cuanto a habitantes que dicen realizar este pequeño descanso los sábados y domingos</p><p class="subtitle">¿Existe la siesta perfecta? Un experto en sueño explica por qué 20 minutos pueden salvarte el día y dos horas arruinártelo</p></div><p class="article-text">
        La&nbsp;siesta&nbsp;sigue siendo&nbsp;una de las tradiciones de descanso m&aacute;s arraigadas en Espa&ntilde;a, aunque&nbsp;no siempre se practica de acuerdo con las recomendaciones habituales ni&nbsp;responde a una rutina planificada. As&iacute; lo revela el estudio sobre los h&aacute;bitos de&nbsp;siesta&nbsp;en Espa&ntilde;a realizado por easyHotel, la cadena de hoteles funcionales, que ha analizado&nbsp;c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y d&oacute;nde descansan los espa&ntilde;oles durante el d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Castilla-La Mancha, los datos son muy reveladores: la&nbsp;siesta&nbsp;est&aacute; claramente asociada a los fines de semana. Seg&uacute;n el estudio, el 76% de los habitantes de los habitantes de esta comunidad aut&oacute;noma afirma echarse la&nbsp;siesta&nbsp;durante el fin de semana, el porcentaje m&aacute;s alto de Espa&ntilde;a y muy por encima de la media nacional, situada en el 58%. 
    </p><p class="article-text">
        Esto sit&uacute;a a la regi&oacute;n entre aquellas donde la&nbsp;siesta&nbsp;est&aacute; m&aacute;s vinculada al descanso, la desconexi&oacute;n y los d&iacute;as con menos obligaciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s,&nbsp;Castilla-La Mancha se diferencia de la tendencia nacional por el mayor grado de planificaci&oacute;n&nbsp;con el que se practica este h&aacute;bito. Mientras que el 55% de los espa&ntilde;oles duerme la&nbsp;siesta&nbsp;de forma espont&aacute;nea, m&aacute;s de la mitad de los habitantes de la regi&oacute;n afirma planificarla:&nbsp;un 54% asegura organizar este momento de descanso, frente al 45% que reconoce quedarse dormido de manera espont&aacute;nea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una necesidad biológica de nuestro cerebro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido, el doctor Eduard Estivill, neurofisi&oacute;logo y especialista europeo en Medicina del Sue&ntilde;o, afirma que esta pr&aacute;ctica es una &ldquo;una necesidad biol&oacute;gica de nuestro cerebro&rdquo;. Desmonta as&iacute; el mito de que no es &ldquo;un capricho de nuestra cultura&rdquo;, sino &ldquo;una necesidad universal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una herramienta muy beneficiosa para el descanso y la recuperaci&oacute;n f&iacute;sica y mental. Pero para que realmente sea reparadora, debe ser breve y realizada en el momento adecuado del d&iacute;a. La&nbsp;siesta&nbsp;forma parte de nuestra cultura porque seguimos las necesidades de nuestro cerebro y es nuestra manera de entender el bienestar cotidiano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El informe apunta que aunque m&aacute;s de la mitad de los espa&ntilde;oles no duerme la&nbsp;siesta&nbsp;de la forma recomendada, perciben sus beneficios de manera muy positiva:&nbsp;el 75% afirma sentirse mejor despu&eacute;s de dormir una&nbsp;siesta. Adem&aacute;s, casi seis de cada diez se&ntilde;alan que este descanso mejora su estado de &aacute;nimo y su productividad, mientras que el 65% la reconoce como una tradici&oacute;n profundamente arraigada en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y otro dato curioso: la&nbsp;siesta&nbsp;difiere significativamente del sue&ntilde;o nocturno en cuanto a compa&ntilde;&iacute;a se refiere. En este sentido,&nbsp;el 60% de los espa&ntilde;oles suele echarse la&nbsp;siesta&nbsp;solo,&nbsp;aunque existen algunas excepciones especialmente llamativas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en este caso destaca Castilla-La Mancha: es la regi&oacute;n donde una mayor proporci&oacute;n de personas afirma dormir la&nbsp;siesta&nbsp;acompa&ntilde;ada, con un 39%, casi el doble de la media nacional, situada en el 20%. Aun as&iacute;, dormir la&nbsp;siesta&nbsp;en solitario sigue siendo la opci&oacute;n m&aacute;s habitual tambi&eacute;n en esta regi&oacute;n, ya que el 41% de los castellanomanchegos prefiere hacerlo de esta forma.
    </p><h2 class="article-text">Cama, temperatura y entorno</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n este estudio de easyHotel,&nbsp;cuando los espa&ntilde;oles duermen la&nbsp;siesta&nbsp;en un hotel, priorizan tres factores clave: una&nbsp;cama c&oacute;moda&nbsp;(57%), una&nbsp;temperatura adecuada&nbsp;en la habitaci&oacute;n (53%) y un&nbsp;entorno tranquilo&nbsp;(51%). 
    </p><p class="article-text">
        Mientras que, a nivel nacional, la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles no se cambia de ropa antes de echarse una&nbsp;siesta,&nbsp;Castilla-La Mancha es la regi&oacute;n donde esta tendencia est&aacute; m&aacute;s extendida: casi seis de cada diez habitantes (59%) afirman dormir la&nbsp;siesta&nbsp;con la misma ropa que han llevado durante el resto del d&iacute;a, el porcentaje m&aacute;s alto de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a otros h&aacute;bitos asociados al descanso,&nbsp;la comunidad aut&oacute;noma tambi&eacute;n est&aacute; entre las regiones donde existe una mayor tendencia a reducir la intensidad de la luz para favorecer este periodo de descanso, con un 65%, respectivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con car&aacute;cter general, la sobremesa sigue siendo el momento preferido para echar una&nbsp;siesta.&nbsp;El 79% de los espa&ntilde;oles la realiza entre las 15.00 y las 17.00 horas, siendo Canarias la comunidad aut&oacute;noma m&aacute;s madrugadora, donde esta franja se adelanta entre las 14:00 y las 15:00 horas, seguida de Catalunya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioclm.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/siesta-finde-cae-castilla-mancha-lidera-ranking-espanol_1_13317466.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 10:45:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una siesta en finde siempre cae: Castilla-La Mancha lidera en ranking español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siesta,Dormir,Descanso,Salud,Encuestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sueño como interruptor para construir músculo, quemar grasa y regenerar el cerebro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/sueno-interruptor-construir-musculo-quemar-grasa-regenerar-cerebro_1_13225003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f09b046-fc37-4022-be23-74f401149934_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño como interruptor para construir músculo, quemar grasa y regenerar el cerebro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sueño es mucho más que descansar, es una parte imprescindible de los ciclos de secreción de hormonas que hacen que nuestro metabolismo funcione correctamente</p><p class="subtitle">Por qué nos cuesta más dormir el domingo y cómo remediarlo </p></div><p class="article-text">
        Hay un momento cada noche, generalmente en la primera mitad del sue&ntilde;o, en que el cerebro activa un interruptor que ordena al cuerpo hacer todo eso que deseamos: hacer crecer el m&uacute;sculo, quemar la grasa almacenada, consolidar los recuerdos y lo aprendido durante el d&iacute;a, y preparar el terreno para que el d&iacute;a siguiente funcionemos mejor. 
    </p><p class="article-text">
        Ese interruptor es la hormona del crecimiento (Growth Hormone, en ingl&eacute;s, o GH) y, si no se activa, porque nuestro sue&ntilde;o es deficiente, perdemos la mayor&iacute;a de sus beneficios. Los &uacute;ltimos estudios cient&iacute;ficos sobre este mecanismo han revelado lo importante que es para nuestra salud.
    </p><h2 class="article-text">El circuito que controla la reparaci&oacute;n del cuerpo</h2><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo estudio de la Universidad de Berkeley, publicado en la prestigiosa revista <em>Cell </em>el a&ntilde;o pasado, <a href="https://doi.org/10.1016/j.cell.2025.05.039" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">identific&oacute; el circuito neuronal</a> que regula la liberaci&oacute;n de hormona del crecimiento durante el sue&ntilde;o. El centro de control est&aacute; en el hipot&aacute;lamo, una parte del cerebro profundo que compartimos con todos los mam&iacute;feros. All&iacute;, dos grupos de neuronas especializadas act&uacute;an como acelerador y freno para la hormona del crecimiento. Un grupo de neuronas liberan GHRH (hormona liberadora de GH), mientras que otras segregan somatostatina para inhibirla. Este sistema regula la curva de hormona de crecimiento a lo largo del d&iacute;a y la noche.
    </p><p class="article-text">
        Marian Rol de Lama, catedr&aacute;tica de fisiolog&iacute;a en la Universidad de Murcia y miembro del grupo de cronobiolog&iacute;a de la Sociedad Espa&ntilde;ola del Sue&ntilde;o y del centro de investigaci&oacute;n CIBERfes, explica c&oacute;mo la hormona del crecimiento no sigue un ritmo circadiano en sentido estricto, sino que depende directamente del sue&ntilde;o: &ldquo;Si t&uacute; duermes la siesta durante el d&iacute;a y esa siesta entra a las fases profundas del sue&ntilde;o, tambi&eacute;n secretas la hormona del crecimiento. Pero si te privan del sue&ntilde;o, no secretas la hormona del crecimiento&rdquo;. En otras palabras, necesitamos dormir bien para que la hormona del crecimiento haga su trabajo. 
    </p><h2 class="article-text">La hormona de crecimiento m&aacute;s all&aacute; del desarrollo infantil</h2><p class="article-text">
        La hormona del crecimiento se conoce sobre todo por sus implicaciones en pediatr&iacute;a. Es la responsable de que los huesos largos crezcan y, cuando falta, los ni&ntilde;os no llegan a alcanzar la altura que les corresponde. Sin embargo, en los adultos, una vez cerrados los cart&iacute;lagos de crecimiento, esta hormona tiene una funci&oacute;n indispensable para regular el metabolismo y la regeneraci&oacute;n de los tejidos. &ldquo;Participa en la reparaci&oacute;n de tejidos, el mantenimiento de la masa muscular y el metabolismo&rdquo;, se&ntilde;ala la doctora Andrea Azc&aacute;rate, jefa de Servicio de Endocrinolog&iacute;a y Nutrici&oacute;n del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.
    </p><p class="article-text">
        La hormona del crecimiento tiene tres efectos metab&oacute;licos principales: es anab&oacute;lica (favorece la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas y el mantenimiento de la masa muscular), lipol&iacute;tica (promueve la movilizaci&oacute;n de grasa como fuente de energ&iacute;a) y diabet&oacute;gena (eleva la glucosa en sangre en el corto plazo para proporcionar combustible a los tejidos en reparaci&oacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        Nuestro cuerpo puede estar en un estado de actividad, con el cortisol elevado, con desgaste de tejidos; o en un estado de reparaci&oacute;n, pero no las dos cosas a la vez. Durante la noche, mientras duerme, el organismo aprovecha ese entorno hormonal que produce el sue&ntilde;o para hacer el mantenimiento de los da&ntilde;os y el desgaste que se producen durante el d&iacute;a. Pero los nuevos descubrimientos que han identificado los circuitos cerebrales que regulan este ciclo indican que hay algo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La hormona del crecimiento no solo reconstruye m&uacute;sculo y hueso, sino que, al activar el <em>locus coeruleus</em> en el cerebro puede aumentar el nivel de alerta, la concentraci&oacute;n y el rendimiento mental al despertar al d&iacute;a siguiente. 
    </p><h2 class="article-text">Las consecuencias de la mala calidad de sue&ntilde;o para las hormonas</h2><p class="article-text">
        Si el sue&ntilde;o profundo es la se&ntilde;al para que la hormona del crecimiento haga su trabajo, la privaci&oacute;n del sue&ntilde;o o su fragmentaci&oacute;n tienen consecuencias directas y muy negativas sobre nuestro metabolismo. &ldquo;Cuando una persona duerme mal durante semanas o meses, puede notar m&aacute;s cansancio, peor recuperaci&oacute;n muscular, dificultad para concentrarse, m&aacute;s apetito o peor control del peso y de la glucosa&rdquo;, confirma la doctora Azc&aacute;rate.
    </p><p class="article-text">
        Sin sue&ntilde;o profundo no hay pico de hormona del crecimiento, lo que afecta a la reparaci&oacute;n muscular y el metabolismo de las grasas, es decir, acumulamos grasa y perdemos masa muscular. Pero, adem&aacute;s, la privaci&oacute;n de sue&ntilde;o hace que disminuya la sensibilidad a la insulina, lo que eleva el riesgo de diabetes tipo 2, altera las hormonas del hambre (aumenta la grelina y reduce la leptina, produciendo m&aacute;s apetito durante el d&iacute;a y mayor preferencia por alimentos cal&oacute;ricos) y mantiene el cortisol elevado cuando deber&iacute;a descender para dejarnos dormir. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el sue&ntilde;o es insuficiente o muy irregular, el organismo puede mantenerse m&aacute;s activado incluso por la noche. Esto se traduce en cansancio durante el d&iacute;a, sensaci&oacute;n de tensi&oacute;n y peor descanso&rdquo;, explica la endocrin&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        La edad tambi&eacute;n influye en la hormona del crecimiento y el sue&ntilde;o, pero a&uacute;n no est&aacute; claro en qu&eacute; direcci&oacute;n. &ldquo;Con la edad se produce la somatopausia, que significa que la hormona del crecimiento va disminuyendo su secreci&oacute;n&rdquo;, advierte Rol de Lama. &ldquo;En paralelo, en las personas mayores disminuye el sue&ntilde;o de ondas lentas. Algunos autores han apuntado a la posibilidad de que sea esa disminuci&oacute;n del sue&ntilde;o de ondas lentas la responsable de que disminuya la secreci&oacute;n de hormona del crecimiento&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; inyectarse GH es una mala idea</h2><p class="article-text">
        La hormona de crecimiento tambi&eacute;n es conocida en el mundo del culturismo, ya que se utiliza para aumentar la masa muscular. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tambi&eacute;n han aparecido secretagogos, compuestos que ayudan a que se segregue m&aacute;s GH, pero estos &ldquo;atajos&rdquo; no sustituyen dormir bien, y no est&aacute;n libres de riesgos. &ldquo;En personas sanas, utilizar hormona de crecimiento o secretagogos para ganar m&uacute;sculo, mejorar el rendimiento deportivo, acelerar la recuperaci&oacute;n o intentar frenar el envejecimiento no est&aacute; recomendado. Puede provocar retenci&oacute;n de l&iacute;quidos, hinchaz&oacute;n, dolor en articulaciones y m&uacute;sculos, s&iacute;ndrome del t&uacute;nel carpiano, aumento de la glucosa y mayor riesgo de resistencia a la insulina o diabetes&rdquo;, advierte la doctora Azc&aacute;rate.
    </p><p class="article-text">
        El estudio de Berkeley a&ntilde;ade otro riesgo: como la GH ex&oacute;gena activa el <em>locus coeruleus</em>, esto puede alterar el propio equilibrio sue&ntilde;o-vigilia. La hormona no mejora el sue&ntilde;o, al contrario, en concentraciones excesivas puede perturbarlo. &ldquo;La GH no es una mol&eacute;cula inductora del sue&ntilde;o. El sue&ntilde;o induce la secreci&oacute;n de hormona del crecimiento, pero no al rev&eacute;s&rdquo;, corrobora Rol de Lama.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo aprovechar el pico nocturno de hormona de crecimiento</h2><p class="article-text">
        La palanca m&aacute;s eficaz, y la &uacute;nica sin efectos secundarios, para optimizar nuestra hormona de crecimiento es mejorar nuestro sue&ntilde;o profundo. Estas son algunas recomendaciones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Respetar 7-9 horas de sue&ntilde;o: el sue&ntilde;o de ondas lentas (fase N3) se concentra especialmente en la primera mitad de la noche. Acortar el tiempo de sue&ntilde;o reduce esta fase.</li>
                                    <li>Mantener horarios regulares: el hipot&aacute;lamo sincroniza la secreci&oacute;n de GHRH con el ciclo sue&ntilde;o-vigilia. Los horarios de sue&ntilde;o irregulares, como el jet lag social del fin de semana, reducen la cantidad y calidad del sue&ntilde;o de ondas lentas.</li>
                                    <li>Ejercicio de fuerza por la tarde: el entrenamiento de fuerza es uno de los est&iacute;mulos m&aacute;s potentes para la secreci&oacute;n de GH, y sus efectos se potencian cuando se entrena por la tarde, pero no antes de dormir, ya que puede interferir con sue&ntilde;o.</li>
                                    <li>Eliminar los postres despu&eacute;s de la cena: la hiperglucemia que produce el az&uacute;car inhibe la secreci&oacute;n de GH al estimular la somatostatina. Una cena ligera, con prote&iacute;na y grasas saludables, prepara el organismo para el pico nocturno.</li>
                                    <li>Evitar el alcohol: el alcohol suprime el sue&ntilde;o de ondas lentas incluso en dosis moderadas, reduciendo directamente la ventana de secreci&oacute;n de GH.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la <a href="https://quo.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revista Quo</a> y autor del libro <a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tu mejor yo</a>.
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      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 20:00:19 +0000]]></pubDate>
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