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    <title><![CDATA[elDiario.es - Teatro]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La 'buena vida' de Carolina África: una defensa de la sanidad pública y la cultura de los cuidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/buena-vida-carolina-africa-defensa-sanidad-publica-cultura-cuidados_129_13278607.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/405e85c1-968e-4e93-9bed-0426e99c21a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &#039;buena vida&#039; de Carolina África: una defensa de la sanidad pública y la cultura de los cuidados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El actor Jorge Kent ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera en el papel de un enfermero que encarna la resiliencia de toda una profesión en 'Una buena vida'</p><p class="subtitle">Juan Mayorga reaviva las cenizas de la memoria histórica en 'El jardín quemado'
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/carolina-africa-demencial-acabar-funciones-obra-no-cobrar_1_8763699.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina &Aacute;frica</a> ha levantado una obra de teatro donde la emoci&oacute;n, como pocas veces, explota en la platea. El p&uacute;blico que asiste a ver la obra se conmociona con esta historia cotidiana de unos personajes atrapados en la tragedia de la pandemia del covid-19 y una sanidad p&uacute;blica que se tambalea. <em>Una buena vida</em> es un alegato en defensa de la cultura de los cuidados y la sanidad p&uacute;blica, una pertinente cr&iacute;tica al desmantelamiento de lo social. Pero esta obra peque&ntilde;a y en apariencia simple &mdash;<a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/una-buena-vida/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el Teatro Mar&iacute;a Guerrero de Madrid</a> hasta el 21 de junio&mdash; es tambi&eacute;n una acusaci&oacute;n a una sociedad enferma y amn&eacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        La tragedia que provoca esa catarsis entre el p&uacute;blico no se debe tan solo al sufrimiento de los personajes, sino tambi&eacute;n a la verdad que esta obra pone frente al espectador: la de un pa&iacute;s que ya ha olvidado lo que pas&oacute;, la de una sociedad que sal&iacute;a con denuedo a los balcones a agradecer a los sanitarios, pero que hoy ya ni se acuerda. <em>Una buena vida</em> trata sobre la tr&aacute;gica capacidad del hombre contempor&aacute;neo en olvidar las cosas que decidi&oacute; que eran importantes. 
    </p><p class="article-text">
        La trama es sencilla: una mujer (la propia Carolina &Aacute;frica) resbala a la salida del hospital cuando sale de haber parido a su hija. Se fractura el pil&oacute;n tibial y ha de estar internada varias semanas. El resbal&oacute;n es debido a que todav&iacute;a quedan restos de la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/filomena-pesadilla-sanitarios-sumar-covid-turnos-36-horas-kilometros-nieve_1_6740569.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">borrasca Filomena.</a> Es enero de 2021 y el hospital est&aacute; con nuevas restricciones ante una nueva ola del covid-19. La mujer est&aacute; en una habitaci&oacute;n con Teresa (Ahimsa), una enferma mayor con demencia senil, y la cuida un atento enfermero (Jorge Kent). 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=xadeunu" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        La historia surge de una vivencia personal de la propia autora, pero la obra no tira del g&eacute;nero de la autoficci&oacute;n. En escena se respeta la unidad de tiempo y espacio y las actuaciones son de un realismo descarnado, de un naturalismo muy cotidiano. Pero &Aacute;frica compone un dispositivo que, aunque tarde en aparecer y tenga algo de efectista, quebrar&aacute; la obra.
    </p><p class="article-text">
        El universo de esta creadora esc&eacute;nica, que comenz&oacute; hace 15 a&ntilde;os con su compa&ntilde;&iacute;a La Belloch, es reconocible, particular. Es el suyo un teatro de las emociones, un teatro que parte de lo cotidiano, de personas de carne y hueso. La autora poco a poco va mostrando sus intimidades y sus miedos, hasta que los pliegues y complejidades de cada personaje afloran. En sus obras, &Aacute;frica une crudeza y humor, aunque a veces tiende a dulcificar, a embellecer en exceso, a dejarse llevar por la ternura imaginada de sus personajes. Todo esto est&aacute; en esta obra, pero en esta ocasi&oacute;n sale victoriosa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ahimsa en la obra &#039;Una buena vida&#039;.                            </span>
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        Las causas son varias. Por un lado, consigue que el efecto teatral del final de la obra funcione, conmueva hasta la par&aacute;lisis del teatro. Cuando ocurre, no lo vamos a contar, hay un silencio en que uno puede escuchar hasta el temblor de las butacas vecinas. Por otro, cuenta con un personaje, un Juan nadie', un ser an&oacute;nimo que se come la escena. Jorge Kent, que interpreta al enfermero, est&aacute; enorme. En cada gesto, en la energ&iacute;a donde coloca el cuerpo, en la composici&oacute;n del arco emocional. 
    </p><p class="article-text">
        Kent lleva a&ntilde;os trabajando mucho y bien con directores como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alfredo-sanzol-triunfa-primer-drama-ultima-noche-hermano-impresionante-nuria-mencia_129_13001558.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Sanzol</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fuenteovejuna-brutal-grita-voz-feminista-guerras-violencia_129_12439803.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rakel Camacho</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nuevo-orlando-barroco-queer-recuerda-vigencia-obra-virginia-woolf_1_12262408.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Pazos</a>. Es uno de los mejores actores de su generaci&oacute;n. Pero en esta pieza realiza un trabajo &mdash;que deber&iacute;a girar por todas las escuelas de teatro&mdash; donde hace sin hacer, donde no hay ni un exabrupto ni un gesto o un decir que busque el reconocimiento o la floritura. Kent se repliega por completo para y en su personaje y consigue albergar toda la subtrama de la pieza, acarrear el peso de toda la obra. 
    </p><p class="article-text">
        La acompa&ntilde;a &Aacute;frica, que compone un personaje cercano, verborreico hasta llegar a ser pesada, una madre desesperada que ya no sabe qu&eacute; decir o hacer para abrazar a su reci&eacute;n nacido a quien por las normas de la pandemia no puede ni visitar. Ella lleva la batuta de todos los di&aacute;logos, del ritmo de la funci&oacute;n, y consigue ser efectiva y cre&iacute;ble. Y completa el reparto Ahimsa, que compone una anciana enorme, Teresa, un papel duro de hacer, dificil&iacute;simo para que tenga verismo sin llegar a la afectaci&oacute;n, pero que esta actriz borda.
    </p><p class="article-text">
        Alguien podr&aacute; esgrimir que &Aacute;frica es un poco terrorista emocional, que juega con las emociones del p&uacute;blico. Es cierto que a veces lo bordea, como en el final de la obra en el que el uso de unas sombras demasiado simb&oacute;licas pueden echar al espectador de la funci&oacute;n por el grado de caramelo utilizado. Pero la obra est&aacute; llena de recovecos estupendos.
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                Carolina África y Jorge Kent en &#039;Una buena vida&#039;.                            </span>
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        Uno de ellos es el uso del lenguaje, que no es otro que el que usamos en la calle, pero que nos sigue sonando malsonante encima de un escenario, algo que pone sobre el tapete una interesante pregunta: &iquest;qu&eacute; es lo que esperamos ver en un teatro? Otro acierto es el uso de los cuerpos que reflejan con naturalidad, sin melindres, la dureza de un hospital. Una manera efectiva y honesta de romper con el artificio y acercar la severa realidad del paciente. En escena vemos c&oacute;mo el enfermero cuida el cuerpo de Teresa, le limpia el culo, las axilas, la espalda&hellip; Son escenas bell&iacute;simas en que la actriz Ahimsa interpreta a esa Teresa ya ida con una dignidad inconmensurable.
    </p><p class="article-text">
        Destaca tambi&eacute;n la gran capacidad de &Aacute;frica de mostrar a trav&eacute;s de la historia, sin tener que recalcarlo con textos dirigidos a p&uacute;blico, la crudeza de una sanidad cada d&iacute;a m&aacute;s precarizada e inhumana. Cuando vemos a esos enfermos pasando fr&iacute;o porque no hay m&aacute;s mantas, utilizando frascos de orina con chinchetas dentro como sonajeros que sustituyan a los timbres que no funcionan o pidiendo cuidados a unos enfermeros desbordados, nos asalta la certeza de que sabemos lo que est&aacute; pasando y lo que permitimos con nuestros votos.
    </p><p class="article-text">
        Todo ese entramado de aciertos, en ese escenario que llega a oler a detergente industrial y comida recalentada, confronta al espectador no ya solo con la precariedad de la sanidad p&uacute;blica, sino tambi&eacute;n con las prioridades que nos estamos dando como sociedad y como individuos.
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                    alt="La escenografía y el vestuario de &#039;Una buena vida&#039; corren a cargo de Pablo Menor Palomo."
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            <span class="title">
                La escenografía y el vestuario de &#039;Una buena vida&#039; corren a cargo de Pablo Menor Palomo.                            </span>
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        Esa Teresa ah&iacute; callada, qu&eacute; gran acierto es que no diga ni una sola palabra, nos habla de los miles de ancianos que se abandon&oacute; en las residencias a su buena suerte, pero tambi&eacute;n de qu&eacute; hacemos nosotros para incluirles, cuidarles y darles un espacio donde tengan palabra y dignidad. &Aacute;frica, en definitiva, consigue que aparte de la cr&iacute;tica social, cada espectador se pregunte sobre su propia vida, sobre si aquello que crey&oacute; era importante todav&iacute;a sigue si&eacute;ndolo o lo ha perdido en la vor&aacute;gine de un presente que no cesa. 
    </p><p class="article-text">
        Esta sociedad est&aacute; hecha, construida y sostenida por gente an&oacute;nima. Gente que en ocasiones vive vidas m&aacute;s o menos placenteras, pero en otras es tocada por la tragedia, desahuciada, explotada o forzada a pasar por calvarios donde su padecer no importa. Su dolor es demasiado peque&ntilde;o ante un Estado que los trata como n&uacute;meros, pero tambi&eacute;n ante una sociedad civil amn&eacute;sica que anda pegada a las pantallas de &oacute;xido de indio y esta&ntilde;o, absorta en la trifulca pol&iacute;tica o la &uacute;ltima pol&eacute;mica medi&aacute;tica inventada. Y en ese acontecer absurdo lo importante se va desdibujando, qued&aacute;ndose atr&aacute;s. No importa lo que haya pasado, todo se olvida en un presente unidimensional, amorfo. A esa amnesia que crece a la velocidad de un virus es a la que ataca esta obra.
    </p><p class="article-text">
        Es una pena que esta producci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ultimas-farsa-politica-permite-mirar-verguenza-pasado-colonial-espanol_129_13243520.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Dram&aacute;tico Nacional </a>no haya sido coproducci&oacute;n y, por lo tanto, no pueda girar sino de manos del CDN. Es una obra peque&ntilde;a y la direcci&oacute;n de este centro, que tiene dineros muy limitados para hacer girar sus producciones, deber&iacute;a ver el modo para que no muera en junio con la &uacute;ltima funci&oacute;n programada. Consigue algo muy especial y valioso, tanto a nivel teatral como social, que debiera recorrer muchas de las ciudades de este Estado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/buena-vida-carolina-africa-defensa-sanidad-publica-cultura-cuidados_129_13278607.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 19:52:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La 'buena vida' de Carolina África: una defensa de la sanidad pública y la cultura de los cuidados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Centro Dramático Nacional,Sanidad pública,Hospitales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El coro del Teatro Real denuncia 16 años de estancamiento salarial:  "Queremos frenar la fuga de talento"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/coro-teatro-real-denuncia-16-anos-estancamiento-salarial-queremos-frenar-fuga-talento_1_13276037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc773019-0f4c-4250-bd27-1879586a0f16_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144546.jpg" width="2048" height="1152" alt="El coro del Teatro Real denuncia 16 años de estancamiento salarial:  &quot;Queremos frenar la fuga de talento&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">También manifiestan una brecha de 20.000 euros con otros grandes teatros como el Liceu. "Estamos cobrando lo mismo que en 2010", critican y avanzan que, de no producirse ninguna mejora, no descartan convocar una huelga</p><p class="subtitle">El negocio del ‘guardacolas’ en los conciertos de Bad Bunny: dos jóvenes se pegan el madrugón a diez euros la hora
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cada funci&oacute;n que usted escucha en el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/vender-novia-salga-teatro-real-entusiasma-opera-smetana_129_13145306.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teatro Real</a> exige <a href="https://www.eldiario.es/cultura/dificil-cara-aventura-artista-espana_1_12225909.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&ntilde;os de formaci&oacute;n</a>, preparaci&oacute;n constante y un alt&iacute;simo nivel art&iacute;stico y profesional. Sin embargo, quienes formamos el Coro Titular llevamos m&aacute;s de 16 a&ntilde;os sufriendo una p&eacute;rdida continuada de poder adquisitivo&rdquo;. Con este mensaje han recibido los integrantes del Coro del Teatro Real al p&uacute;blico en los estrenos de las &uacute;ltimas semanas, como parte de su protesta por la par&aacute;lisis salarial que sufren desde hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n denuncian que perciben alrededor de 20.000 euros anuales menos que sus hom&oacute;logos de otros grandes teatros como el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/orquesta-bandas-sonoras-desconcierta-liceu-recibe-cancelaciones-pagar-rolling-banda-primo_1_11952569.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liceu de Barcelona</a>. &ldquo;Estamos cobrando practicamente lo mismo que en 2010&rdquo;, aseguran a este peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto del coro con el Teatro Real viene de lejos. En 2019 la instituci&oacute;n oper&iacute;stica&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/economia/teatro-real-multado-trabajadores-coro_1_1178316.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue multada con 50.000 euros</a>&nbsp;por la Direcci&oacute;n de Trabajo de la Comunidad de Madrid por cesi&oacute;n ilegal. Los cantantes del Coro est&aacute;n contratados por la Asociaci&oacute;n Intermezzo pero son el coro titular y estable de las producciones del Teatro Real. De las 19 obras previstas para la presente temporada, participan en un total de diez.
    </p><p class="article-text">
        Ya <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nueva-temporada-teatro-real-arranca-convocatoria-huelga-coro-titular_1_10524685.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2023</a> comenzaron con una convocatoria de paros parciales y huelgas para denunciar una situaci&oacute;n laboral &ldquo;muy precaria&rdquo;, &ldquo;cl&aacute;usulas abusivas&rdquo; en los contratos y la falta de un convenio propio. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, los integrantes del Coro vuelven a hacer p&uacute;blico el &ldquo;profundo malestar&rdquo; que atraviesa la plantilla tras m&aacute;s de 16 a&ntilde;os de p&eacute;rdida progresiva de poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        El Comit&eacute; de Empresa de la Asociaci&oacute;n Intermezzo Programaciones Musicales se&ntilde;ala que aunque el contrato entre la compa&ntilde;&iacute;a y el Teatro Real contempla mecanismos de revisi&oacute;n econ&oacute;mica vinculado al &iacute;ndice de precios de consumo (IPC), dichas actualizaciones &ldquo;no se han traducido de forma efectiva&rdquo; en los salarios del coro, &ldquo;consolidando una congelaci&oacute;n salarial de facto durante casi dos d&eacute;cadas&rdquo;. 
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                    alt="Ejemplo de las octavillas informativas que está repartiendo el Coro en el Teatro Real"
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            <span class="title">
                Ejemplo de las octavillas informativas que está repartiendo el Coro en el Teatro Real                            </span>
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        Este Coro es el responsable de actuar en todas aquellas funciones que lo precisan por las caracter&iacute;sticas de los espect&aacute;ulos que se programan en el Real. Los cantantes tienen contratos indefinidos que incluyen una cl&aacute;usula de exclusividad. &ldquo;No podr&iacute;amos cantar ni en una boda, nos debemos en exclusiva al Real&rdquo;, aclaran sobre un modelo de subcontrataci&oacute;n poco frecuente en los grandes escenarios a nivel mundial, &ldquo;en un teatro de referencia de estas magnitudes, solo est&aacute; el Real. Londres, Nueva York o el propio Liceu tienen su propio coro&rdquo;. No obstante, sostiene que estar subcontratados &ldquo;no deber&iacute;a ser&rdquo; un problema, &ldquo;salvo si deriva en estas condiciones laborales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las acciones impulsadas por el Comit&eacute; ha sido la confecci&oacute;n de camisetas con el mensaje &ldquo;subida salarial ya&rdquo;. &ldquo;Excelentes cr&iacute;ticas, sueldos <em>low cost&rdquo;</em> y &ldquo;16 a&ntilde;os perdiendo poder adquisitivo&rdquo; son otras de las frases con las que est&aacute;n protestando por sus condiciones laborales. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DYYCTHcMxpU/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Este peri&oacute;dico se ha puesto en contacto con la Asociaci&oacute;n Intermezzo, la empresa externa a la que pertenece el Coro, desde donde afirman que est&aacute;n &ldquo;actualmente en un proceso de negociaci&oacute;n del convenio colectivo&rdquo; y a&ntilde;aden que &ldquo;solo&rdquo; responder&aacute;n a cuestiones relativas a su &ldquo;actividad art&iacute;stica&rdquo;. Desde el Teatro Real confirman estar en las citadas &ldquo;negociaciones&rdquo;, y que su voluntad es que tengan como resultado &ldquo;la mejora de las condiciones de los cantantes en lo que se refiere a su actividad&rdquo; en la instituci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">La fuga de talentos a otros coros</h2><p class="article-text">
        El Comit&eacute; de Empresa de la Asociaci&oacute;n Intermezzo incide en que esta situaci&oacute;n de precariedad est&aacute; generando un &ldquo;importante desequilibrio&rdquo; respecto a otros teatros l&iacute;ricos de referencia de Espa&ntilde;a, ya que como indican, los miembros del coro &ldquo;perciben aproximadamente 20.000 euros anuales menos&rdquo; que sus hom&oacute;logos en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona o Les Arts de Valencia, pese a que el Real cuenta con mayor presupuesto p&uacute;blico-privado. El organismo advierte de que esta diferencia resulta &ldquo;incompatible&rdquo; con el nivel de excelencia art&iacute;stica y exigencia profesional que requiere una instituci&oacute;n cultural de referencia internacional. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DYX7Wp-sgxF/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Mucha gente se ha tenido que ir por las condiciones laborales y econ&oacute;micas. Si sale una plaza en otro coro donde se cobra m&aacute;s, muchos se est&aacute;n yendo&rdquo;, lamentan desde el Coro: &ldquo;Queremos frenar la fuga de talentos a otros sitios&rdquo;. Tambi&eacute;n por la p&eacute;rdida de atractivo que supone para la propia formaci&oacute;n ir perdiendo valiosos integrantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La situaci&oacute;n de los artistas del coro y nuestra paciencia ha llegado a un l&iacute;mite&rdquo;, comunican a elDiario.es. &ldquo;Llevan dos a&ntilde;os tore&aacute;ndonos con esto, ha llegado un punto en el que de tantas largas nos hemos cansado&rdquo;, aseguran y avanzan que, en caso de no llegar a un acuerdo, &ldquo;no descartan la huelga&rdquo;. &ldquo;Se vot&oacute; en el colectivo y hubo un 94% de votos a favor de iniciar movilizaciones mayores&rdquo;, se&ntilde;alan. Los trabajadores &ldquo;subrayan que no reclaman privilegios, sino dignidad profesional y unas condiciones compatibles con el nivel art&iacute;stico y la estabilidad que exige un proyecto como el Teatro Real&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dispuestos a seguir luchando por la mejora de sus condiciones, el Comit&eacute; ha acudido igualmente al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-seguira-costando-euros-martes-mayores-65-anos_1_13232054.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ministerio de Cultura</a>, al que solicitaron una reuni&oacute;n el pasado 25 de mayo, pero todav&iacute;a no han obtenido respuesta. Este peri&oacute;dico se ha puesto en contacto con el Instituto Nacional de las Artes Esc&eacute;nicas y de la M&uacute;sica (INAEM), desde donde prefieren no hacer ninguna valoraci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/coro-teatro-real-denuncia-16-anos-estancamiento-salarial-queremos-frenar-fuga-talento_1_13276037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 08:54:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El coro del Teatro Real denuncia 16 años de estancamiento salarial:  "Queremos frenar la fuga de talento"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ministerio de Cultura y Deporte,Condiciones laborales,Música,Artes escénicas,Ópera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Mayorga reaviva las cenizas de la memoria histórica en 'El jardín quemado']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juan-mayorga-reaviva-cenizas-memoria-historica-jardin-quemado_129_13271377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7907c188-7a77-4a2f-930d-aee675b20627_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144448.jpg" width="2195" height="1235" alt="Juan Mayorga reaviva las cenizas de la memoria histórica en &#039;El jardín quemado&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dramaturgo y director del Teatro de la Abadía, dirige esta obra de juventud donde cuestiona con dureza la visión sobre nuestro pasado reciente</p><p class="subtitle">Entrevista - Alberto Velasco, bailarín: “Hay una ausencia total de referentes de cuerpos gordos”</p></div><p class="article-text">
        <em>El jard&iacute;n quemado</em> estaba durmiendo el sue&ntilde;o de los justos. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juan-mayorga-veces-escribo-teatro-vendra-no-hoy_1_8633079.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Mayorga</a> lo escribi&oacute; en 1997 cuando todav&iacute;a faltaban varios a&ntilde;os para que la primera fosa de la Guerra Civil fuera exhumada en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/exhumacion-25-anos-rompio-silencio-fosas-franco-no-imaginabamos-envergadura_1_12698103.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Priaranza del Bierzo</a>. Y es ahora, ya como director del Teatro de la Abad&iacute;a (Madrid), que el propio autor <a href="https://www.teatroabadia.com/espectaculo/el-jardin-quemado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha decidido dirigir &eacute;l mismo</a> esta obra de juventud que pone en entredicho el significado en este pa&iacute;s de palabras como memoria, olvido y reconciliaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La obra enga&ntilde;a. Bajo una apariencia cl&aacute;sica, donde se respeta la unidad de tiempo y espacio, se esconde un complejo entramado donde nada es lo que parece, donde tiempo, espacio y lenguaje explotan. <em>El jard&iacute;n quemado</em> es una caja de resonancia en la que Mayorga intentar&aacute; que el espectador salga de su zona de confort, de sus convicciones sobre lo que fue, para mirar la historia de este pa&iacute;s desde otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        El teatro de este autor es exigente con el espectador, quiere generar la sospecha en quien observa. Y en <em>El jard&iacute;n quemado</em> esa tensi&oacute;n llega hasta la incomodidad. Un ejemplo. De repente, Garay (Adriana Ozores), el personaje que vela por las v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n fascista en la obra, gritar&aacute;: &ldquo;Deje a los muertos enterrados&rdquo;. La frase descoloca. Mayorga ir&aacute; poniendo a lo largo de la obra frases como esta, peque&ntilde;as minas que exploten en la cabeza del espectador y as&iacute; lo alerten de que aqu&iacute; las reglas son otras.
    </p><h2 class="article-text">Sin fosa</h2><p class="article-text">
        Mayorga sabe que esta obra toca temas cruciales para la sociedad espa&ntilde;ola y, quiz&aacute; por ello, ha operado ciertas modificaciones sobre lo escrito hace 30 a&ntilde;os. La primera, si bien sustancial, no es medular. <em>El jard&iacute;n quemado</em> era una obra de personajes masculinos, todo hombres. Ahora, dos de sus personajes principales son femeninos. En la trama, en los a&ntilde;os setenta, reci&eacute;n llegada la democracia, una joven cient&iacute;fica, Benet (Loreto Maule&oacute;n) llega al hospital psiqui&aacute;trico de San Miguel regido desde la Guerra Civil por Garay (Adriana Ozores). 
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            <span class="title">
                Los actores y actrices de la obra de Juan Mayorga &#039;El jardín quemado&#039; que se representa en el Teatro de la Abadía                            </span>
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        La segunda modificaci&oacute;n es doble. Por un lado, desaparecen todos los referentes a Espa&ntilde;a que estaban presentes en el texto. El autor ha explicado que buscaba una mayor universalidad. Y por otro, Mayorga ha decidido suprimir la acci&oacute;n teatral que vertebraba la tensi&oacute;n dram&aacute;tica de la pieza. En este montaje, no se excavar&aacute; ninguna fosa &mdash;como indica el autor en el texto&mdash; en ese &ldquo;jard&iacute;n&rdquo; de cenizas donde pasean los internos.
    </p><p class="article-text">
        El Mayorga de 2026, a diferencia del de 1997, ha preferido no confrontar al espectador con la crudeza de una exhumaci&oacute;n en vivo. Valga decir que la obra acepta esa posibilidad. Ese jard&iacute;n quemado es una metonimia de la propia Espa&ntilde;a. De este pa&iacute;s donde m&aacute;s de cien mil desaparecidos siguen bajo tierra. 
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que tambi&eacute;n es cierto es que, con fosa o sin ella, las supresiones del texto que hacen referencia a Espa&ntilde;a no consiguen deslocalizar la obra. Es casi imposible, aun habiendo suprimido referencias a la batalla de Madrid o del Ebro y la misma palabra &ldquo;dictadura&rdquo;, no pensar en la historia reciente de este pa&iacute;s cuando uno ve la obra. M&aacute;s que universalidad, parece que Mayorga ha optado por no enfrentar. 
    </p><p class="article-text">
        La obra transcurre en una isla. Y dentro de ese espacio, ya cerrado en s&iacute; mismo, en un hospital psiqui&aacute;trico, San Miguel. Mayorga utiliza la sem&aacute;ntica espacial para recalcar que entramos en un territorio fuera del tiempo. Garay, la directora del psiqui&aacute;trico, ha construido un espacio para proteger a las v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n fascista, en un primer momento, pero tambi&eacute;n de la maquinaria que ejerce la historia como herramienta de poder, sea quien sea quien la detente. 
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            <span class="title">
                Adriana Ozores y Jesús Barranco em &#039;El jardín quemado&#039;                            </span>
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        La apuesta de Mayorga es extrema. Cuando llega la democracia y los nuevos tiempos quieren &ldquo;restituir&rdquo; a las v&iacute;ctimas, se producir&aacute; un choque frontal con esos cinco personajes, internos del psiqui&aacute;trico, que aunque han sobrevivido ya no son de este mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Ellos son Calatrava (Jes&uacute;s Barranco), un ser abstra&iacute;do que saluda a un imaginado p&uacute;blico y canta &oacute;pera. Oswaldo (Joserra Iglesias), un criador de perros imaginarios. Pepe y N&eacute;stor (Mariano Llorente y el propio Barranco) que juegan una partida eterna de ajedrez en un tablero imaginario. Y Cal (Miguel Hermoso) que cree ser el gran poeta desaparecido a manos de los fascistas, Blas Ferrater, figura que el espectador identificar&aacute; irremediablemente con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/espana-arde-alguien-dice-fascismo-asesino-lorca-maricon_129_13251683.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Garc&iacute;a Lorca</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Benet, la joven dem&oacute;crata, viene a &ldquo;salvarlos&rdquo;, a restituirlos. Pero les habla de verdad y justicia, un lenguaje que ya no es el de estos supervivientes. En ella veremos la miop&iacute;a del convencido, cargada de presente y buenas intenciones, que le impide escuchar el silencio abrumador que tiene delante de los ojos.
    </p><h2 class="article-text">Olvido o memoria</h2><p class="article-text">
        La obra plantea una pregunta radical: &iquest;olvido o memoria? Pero Mayorga responde desde otro lado: se trata de dirigir nuestra mirada a las v&iacute;ctimas, comprender sus cicatrices y dejar que esa contemplaci&oacute;n del desastre encarnado en el ser humano nos invada como un acto de resistencia. Una visi&oacute;n que se apoya en la filosof&iacute;a de la historia del pensador <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/programa-radio-walter-benjamin-demostraba-ensenar-jovenes-aburrido_1_12809857.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Walter Benjamin</a> y con la que Mayorga intenta torcer el cuello del ciudadano actual, gritarle a la oreja que no hay progreso y que sus verdades democr&aacute;ticas tan solo son otro credo. 
    </p><p class="article-text">
        El autor aboga por asumir ese paisaje yerto, ese jard&iacute;n de ceniza donde nada ha de brotar y fertilizarlo de otro modo, con una vegetaci&oacute;n distinta, aquella que surge de la ficci&oacute;n y la poes&iacute;a que estos personajes, peque&ntilde;os Quijotes perdidos, fundan con sus palabras. Sus parlamentos est&aacute;n cargados de im&aacute;genes de gran calado po&eacute;tico, de un mundo pret&eacute;rito que ilumina el presente.
    </p><p class="article-text">
        Destaca tambi&eacute;n en esta obra la fuerza de un joven Mayorga dispuesto a dar alg&uacute;n que otro directo. El autor, al igual que hiciera en <em>Himmelweg</em>, aborda esa &ldquo;zona gris&rdquo; de la que hablara Primo Levi en <em>Los hundidos y los salvados</em>, esa zona en la que las v&iacute;ctimas, en no pocas ocasiones, tambi&eacute;n ejercen de verdugos. Pero el autor decide hacerlo a trav&eacute;s de la figura de Ferrater, del poeta mitificado como h&eacute;roe. 
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                &#039;El jardín quemado&#039; de Juan Mayorga en el Teatro de la Abadía                            </span>
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        De una manera delicada, pero furibunda, vemos como Ferrater, aparte de tratar con cierto desd&eacute;n de clase a sus compa&ntilde;eros, llega a desfigurar a uno de ellos, a Periquito Lila, el m&aacute;s guapo, porque no quiere &ldquo;compartirlo con nadie&rdquo;. &ldquo;Por celos le ha cortado el labio&rdquo;, se dice en la obra. Mayorga Con la fuerza de la alegor&iacute;a, pero a conciencia, Mayorga profana as&iacute; uno de los altares m&aacute;s sagrados de la izquierda de este pa&iacute;s para se&ntilde;alar lo perversa que resulta la memoria que tiende a idealizar, que reduce y simplifica el horror.
    </p><p class="article-text">
        <em>El jard&iacute;n quemado</em> es, en definitiva, uno de los grandes textos de este autor. Se emparenta con sus grandes obras sobre la historia, como <em>Himmelweg, camino del cielo</em> o <em>Cartas de amor a Stalin</em>. Huele al mejor Buero Vallejo, el de <em>La fundaci&oacute;n</em>. Y construye una dramaturgia enredad&iacute;sima, muy redonda, donde se desdibujan las identidades al mismo tiempo que se conflict&uacute;an los arquetipos morales con los que funcionamos. 
    </p><p class="article-text">
        Mayorga, adem&aacute;s, cada d&iacute;a dirige un poco mejor y el tempo de la puesta en escena, apoyado por una m&uacute;sica excepcional de Jaume Manresa, ayuda a una visi&oacute;n quieta y mesurada. Pero, tras ver la funci&oacute;n, se instala la duda de si el fino y complejo mecanismo filos&oacute;fico y teatral utilizado traspasa la platea. 
    </p><p class="article-text">
        Acabemos, en este teatro que reniega de la certeza, con otra duda: qu&eacute; hubiera pasado si Cas, ese &ldquo;loco&rdquo; que quiz&aacute; es Ferrater, el gran poeta, hubiera dicho su &uacute;ltimo y encendido mon&oacute;logo mirando al fondo de una fosa abierta en mitad del escenario. No es el teatro de Mayorga un teatro de la conmoci&oacute;n, pero quiz&aacute; esa confrontaci&oacute;n con el horror hubiera ayudado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juan-mayorga-reaviva-cenizas-memoria-historica-jardin-quemado_129_13271377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 20:52:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Mayorga reaviva las cenizas de la memoria histórica en 'El jardín quemado']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['1936' gana el premio al Mejor espectáculo teatral en unos Max que reivindican la 'Tercera fuga' de Victoria Szpunberg]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/tercera-fuga-victoria-szpunberg-impone-premios-max-2026_129_13267424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a21346c9-94f2-4def-b491-8955d718e8bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144326.jpg" width="1227" height="690" alt="&#039;1936&#039; gana el premio al Mejor espectáculo teatral en unos Max que reivindican la &#039;Tercera fuga&#039; de Victoria Szpunberg"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra del Teatre Nacional de Catalunya se lleva tres premios por encima de las producciones públicas de los centros nacionales madrileños como 'Fuenteovejuna', 'Orlando' o '1936'</p><p class="subtitle">Lista - Todos los ganadores de los premios Max 2026
</p></div><p class="article-text">
        Era la primera vez que los Premios Max aterrizaban en Extremadura y no pod&iacute;a ser en otro lugar que el gran Teatro Romano de M&eacute;rida. All&iacute; donde triunf&oacute; con 24 a&ntilde;os N&uacute;ria Espert con su <em>Medea</em>, volvi&oacute; Catalunya a imponerse con esta f&aacute;bula de la argentina Victoria Szpunberg en la que narra su historia familiar durante tres generaciones en las que la acci&oacute;n viaja de Ucrania a Buenos Aires y finalmente a Barcelona. La alegr&iacute;a no fue total porque el gran premio, Mejor espect&aacute;culo de teatro, recay&oacute; en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/1936-obra-guerra-civil-franco-no-hubiera-querido-vieran-espanoles_129_11864362.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1936</em></a>, la obra dirigida por Andr&eacute;s Lima. Adem&aacute;s, en danza, la joven compa&ntilde;&iacute;a La Venidera se hizo con tres galardones por su personal y po&eacute;tica pieza, <em>No</em>.
    </p><p class="article-text">
        La gala, dirigida por la directora cacere&ntilde;a Cristina D. Silveira, que adem&aacute;s celebraba aniversario de su compa&ntilde;&iacute;a Karlik Danza, comenz&oacute; con una danza de ecos grecolatinos en la imagen y fusi&oacute;n musical con el medievo espa&ntilde;ol. Una t&oacute;nica que hilvan&oacute; esta correcta gala que quiz&aacute; se agarr&oacute; en demas&iacute;a a los grandes textos del teatro grecolatino <em>(Medea, Prometeo, Ant&iacute;gona o S&oacute;crates)</em> textos de gran fondo y enjundia, pero que tampoco son el alma de la fiesta.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que han sido unos premios salom&oacute;nicos. En danza un galard&oacute;n para la danza espa&ntilde;ola y flamenca de Juan Berlanga, Mejor int&eacute;rprete masculino por <em>Juancaballo</em>, su recreaci&oacute;n esc&eacute;nica del mito ubetense. Otro para la danza contempor&aacute;nea y colectiva del Mercat de les Flors de <em>Faula</em>. Y tres premios, para la sensaci&oacute;n de la temporada, La Venidera. Una compa&ntilde;&iacute;a que ha sabido renovar con esp&iacute;ritu y est&eacute;tica nueva la danza espa&ntilde;ola. Su espect&aacute;culo <em>No</em> se llev&oacute; el reconocimiento a la Mejor int&eacute;rprete femenina, a Irene Tena, Mejor coreograf&iacute;a y el premio gordo, Mejor espect&aacute;culo de danza.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o hab&iacute;a dos nuevos galardones, el Mejor elenco de danza antes mencionado y el Mejor elenco de teatro. Fue cuando lleg&oacute; este segundo, que se otorg&oacute; a <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/tercera-fuga-obra-arrasa-barcelona-apela-conciencia-historica-generacional_1_12329884.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La tercera fuga</em></a><em>, </em>cuando se vio hacia donde iban a girar los premios. La producci&oacute;n catalana compet&iacute;a con dos elencos irrepetibles, la producci&oacute;n del Centro Dram&aacute;tico Nacional <em>1936</em> y la producci&oacute;n de la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico<em>, Fuenteovejuna</em>. Finalmente, se lo llev&oacute; la catalana, una producci&oacute;n con actores de la talla de Emma Arquillu&eacute;, Anna Castells, Carles Pedragosa, Clara Segura Crespo, Sergi Torrecilla y Ton Vieira.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2061547327744053703?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo, Ton Vieira, se alz&oacute; adem&aacute;s con el premio al Mejor Actor, un premio merecido a este joven actor que canaliza toda la historia de Szpunberg. Pero el momento emotivo fue el premio a la Mejor actriz que recay&oacute; en la veterana Mona Mart&iacute;nez por su papel en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-confirma-creadoras-relevantes-teatro-espanol_129_12080004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuestros</em></a>. Sus ojos al recibir la noticia revelaban la sorpresa al conseguir este premio ante otras dos grandes candidatas, Lidia Ot&oacute;n por su trabajo en <em>Los cuernos de Do&ntilde;a Friolera e</em> Irene Escolar por <em>Personas, lugares y cosas</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Mucha emoci&oacute;n en esta gran actriz que comenz&oacute; como bailarina, supo reconvertirse y lleva a&ntilde;os mostrando que es una de las grandes. Su papel en <em>Los nuestros</em> es claramente una de las interpretaciones m&aacute;s solventes y m&aacute;gicas del teatro en espa&ntilde;ol de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2061543819506589964?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fuenteovejuna-brutal-grita-voz-feminista-guerras-violencia_129_12439803.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fuenteovejuna</em></a>, que optaba a cinco premios, tuvo que conformarse con el premio a Mejor composici&oacute;n musical. No es un premio menor. Raquel Molano y los dos genios sevillanos de <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/musica/pony-bravo-cultura-sevillana-siempre_128_1178332.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pony Bravo</a> han dado a luz una creaci&oacute;n musical, tan primitiva como popular que ha sabido recoger los ecos de un pueblo en una soberbia mezcla de chalapartas, jotas y verdiales, &ldquo;quer&iacute;amos que fuese la m&uacute;sica de todos los pueblos&rdquo;, dijo Pablo Pe&ntilde;a al recoger la manzana. Una pena que este gran montaje, que ser&aacute; recordado durante a&ntilde;os, no tuviera mejor suerte.
    </p><p class="article-text">
        Fue la gran Anza Zamora quien recogi&oacute; el otro premio musical, el de Mejor espect&aacute;culo musical o l&iacute;rico, para esa rareza estupenda que es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ana-zamora-estrena-monasterio-derruido-obra-teatro-fervientemente-creyente_129_12458228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hacia Ecos de lo sagrado</em></a>. La gran Ana Zamora quiso recordar a su compa&ntilde;era desaparecida Alicia L&aacute;zaro, pero tambi&eacute;n no dejar de se&ntilde;alar donde estamos: &ldquo;La realidad sigue superando la ficci&oacute;n. Ah&iacute;, a la vuelta de la esquina se sigue masacrando al pueblo de Palestina, &iexcl;Viva Palestina libre!&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hubo tambi&eacute;n premios cantados que se confirmaron como la iluminaci&oacute;n a Pedro Yag&uuml;e por <em>Blaubeeren</em> o los dos que se llev&oacute; la producci&oacute;n para el CDN de Marta Pazos sobre la novela de Virginia Woolf, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/nuevo-orlando-barroco-queer-recuerda-vigencia-obra-virginia-woolf_1_12262408.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Orlando</em></a>, que recogi&oacute; el de Mejor vestuario para Agust&iacute;n Petronio y el de Mejor dise&ntilde;o de espacio esc&eacute;nico para Blanca A&ntilde;&oacute;n que ya recogi&oacute; hace unas semanas similar galard&oacute;n en los Premios Tal&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Fue la noche tambi&eacute;n de Jes&uacute;s Cimarro, productor vizca&iacute;no que ha consolidado su emporio en Madrid y ahora tambi&eacute;n en M&eacute;rida donde precisamente dirige el Festival Internacional de Teatro Cl&aacute;sico de M&eacute;rida. Consigui&oacute; Cimarro el Premio Max de honor, un premio a su labor durante m&aacute;s de treinta a&ntilde;os que desde 1988 se focaliz&oacute; con la empresa que fundara junto a El Brujo, Jose Luis Alonso de Santos y Gerardo Malla: Pentaci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        No es Cimarro un gran orador, pero dio un discurso s&oacute;lido sobre la importancia de la industria cultural teatral &ldquo;como motor econ&oacute;mico y social&rdquo;. Un premio, este de honor, que si en otras ediciones gener&oacute; emoci&oacute;n y grandes aplausos en el p&uacute;blico, en esta ocasi&oacute;n pas&oacute; sin pena ni gloria. Es lo que tienen los t&eacute;cnicos frente a los artistas.
    </p><h2 class="article-text">Lucia Carballal y Victoria Szpunberg acaban en tablas</h2><p class="article-text">
        Entre los mal llamados premios menores estuvieron, sin embargo, las grandes revelaciones de este a&ntilde;o. Elisa Forcano se hizo con el Mejor espect&aacute;culo revelaci&oacute;n por esa pieza conmovedora llamada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/zorra-dorada-canto-salvaje-violacion-abuso-sexual_129_13047488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Zorra Dorada</em></a>. Forcano que fue contundente al recoger el premio pidiendo que &ldquo;cese el abuso y la violencia a otros cuerpos&rdquo;, se hizo con este galard&oacute;n sobre otro de los grandes trabajos de este a&ntilde;o, el de las navarras Las Nenas Theatre, <em>Torcidxs</em>; y sobre una de las sensaciones de la cartelera madrile&ntilde;a, <em>Taxidermia</em> <em>de una alondra</em>, de Iv&aacute;n L&oacute;pez-Ortega, espect&aacute;culo este &uacute;ltimo que s&iacute; se llev&oacute; el de Mejor autor&iacute;a revelaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2061557820072300694?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Muy emocionante fue tambi&eacute;n ver c&oacute;mo recib&iacute;a el premio a la Mejor adaptaci&oacute;n o versi&oacute;n de obra teatral o coreograf&iacute;a el espect&aacute;culo independiente, peque&ntilde;o pero poderoso, de Xavo Rodr&iacute;guez y su compa&ntilde;&iacute;a la Teta Calva por esa maravilla llamada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teta-calva-recupera-fahrenheit-451-bradbury-defender-pensamiento-critico-sociedad-adormecida_129_12725387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Yo soy 451</em></a> en la que este valenciano hace una adaptaci&oacute;n tan esc&eacute;nica como literaria del cl&aacute;sico de Raya Bradbury <em>Fahrenheit 451</em>. Adem&aacute;s, Xavo Jim&eacute;nez no quiso dar las gracias a la SGAE ni a los jurados, sino que quiso dedicar su premio &ldquo;a los m&aacute;s importantes, a los maestros que se han levantado en pie de paz para pedir una escuela p&uacute;blica laica de calidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;combate&rdquo; de galardones que se estableci&oacute; entre dos de las mujeres que de manera m&aacute;s pujante est&aacute;n sobresaliendo en la escena se resolvi&oacute; en tablas. Victoria Szpunberg de <em>Tercera Fuga</em> y Lucia Carballal compet&iacute;an por dos galardones importantes. Szpunberg se hizo con el de Mejor autor&iacute;a teatral, pero fue Luc&iacute;a Carballal quien se llev&oacute; el de Mejor direcci&oacute;n de escena por <em>Los nuestros</em>. Al recoger el premio dio las gracias al Centro Dram&aacute;tico Nacional y el Teatre Nacional de Catalunya por su apuesta por la dramaturgia contempor&aacute;nea y &ldquo;la posibilidad de que las mujeres estemos dirigiendo en las salas grandes con naturalidad&rdquo;.
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            <span class="title">
                El equipo de &#039;1936&#039;, Premio Max al Mejor espectáculo de teatro                            </span>
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        La noche acab&oacute; en algarab&iacute;a con el gran premio, el de Mejor espect&aacute;culo de teatro, que recay&oacute; en <em>1936</em>, una de las obras m&aacute;s relevantes del &uacute;ltimo decenio, tanto teatral como socialmente. Esta obra, que ha girado por toda Espa&ntilde;a con m&aacute;s de 100 funciones, ha conseguido que esa otra historia, tan escondida para el gran p&uacute;blico, del auge del fascismo y la brutal represi&oacute;n durante y tras la Guerra Civil, fuera escuchada por miles de ciudadanos de todas las edades.
    </p><p class="article-text">
        Alfredo Sanzol, director del CDN, dedic&oacute; el espect&aacute;culo &ldquo;a todas aquellas personas que siguen enterradas en lugares desconocidos&rdquo;. Andr&eacute;s Lima, director del espect&aacute;culo, recordando aquella gala de 2003 acab&oacute; su discurso con un contundente: &ldquo;No a la guerra, viva Palestina libre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/tercera-fuga-victoria-szpunberg-impone-premios-max-2026_129_13267424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 22:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['1936' gana el premio al Mejor espectáculo teatral en unos Max que reivindican la 'Tercera fuga' de Victoria Szpunberg]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Max,Artes escénicas,Danza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos los ganadores de los premios Max 2026]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ganadores-premios-max-2026_1_13267340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/adc86212-c85b-45c3-b418-7d05a9745b9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144327.jpg" width="971" height="546" alt="Todos los ganadores de los premios Max 2026"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Los nuestros' de Lucía Carballal acapara dos premios, '1936' se alza como Mejor espectáculo de teatro y 'No' como Mejor espectáculo de danza</p><p class="subtitle">Crónica - '1936' gana el premio al Mejor espectáculo teatral en unos Max que reivindican la 'Tercera fuga' de Victoria Szpunberg</p></div><p class="article-text">
        <strong>Mejor espect&aacute;culo de teatro</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>1936</em> de Centro Dram&aacute;tico Nacional (CDN - INAEM), Checkin Producciones y El Terrat
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor espect&aacute;culo de danza</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>No</em> de La Venidera, Centro Danza Matadero - Madrid Destino, Cultura, Turismo y Negocio, Festival Grec y Fira Mediterr&agrave;nia de Manresa
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor espect&aacute;culo musical o l&iacute;rico</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Hacia ecos de lo sagrado</em> de Nao d'amores 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor espect&aacute;culo de calle</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Gota</em> de Txema Mu&ntilde;oz 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor espect&aacute;culo para p&uacute;blico infantil, juvenil o familiar</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>La Maestra</em> de Anita Maravillas &amp; Portal 71 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor espect&aacute;culo revelaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Zorra Dorada</em> de Elisa Forcano y Barbecho Productions 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor autor&iacute;a teatral</strong>
    </p><p class="article-text">
        Victoria Szpunberg y Albert Pijuan por <em>La tercera fuga</em> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor autor&iacute;a revelaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Iv&aacute;n L&oacute;pez-Ortega por <em>Taxidermia de una alondra</em>  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor adaptaci&oacute;n o versi&oacute;n de obra teatral o coreogr&aacute;fica</strong>
    </p><p class="article-text">
        Xavo Gim&eacute;nez por <em>Yo soy 451</em> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor composici&oacute;n musical para espect&aacute;culo esc&eacute;nico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Raquel Molano, Pablo Pe&ntilde;a y Dar&iacute;o del Moral por <em>Fuenteovejuna</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor coreograf&iacute;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        Irene Tena y Albert Hern&aacute;ndez por <em>No</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor dise&ntilde;o de producci&oacute;n privada</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Aedo Teatro por <em>Poeta (perdido) en Nueva York </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor direcci&oacute;n de escena</strong>
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Carballal por<em> Los nuestros</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor dise&ntilde;o de espacio esc&eacute;nico y videoescena</strong>
    </p><p class="article-text">
        Blanca A&ntilde;&oacute;n por <em>Orlando</em> (dise&ntilde;o de espacio esc&eacute;nico) 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor dise&ntilde;o de vestuario</strong>
    </p><p class="article-text">
        Agust&iacute;n Petronio por <em>Orlando</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor dise&ntilde;o de iluminaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pedro Yag&uuml;e por <em>Blaubeeren</em> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor actriz</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mona Mart&iacute;nez por <em>Los nuestros</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor actor</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ton Vieira por <em>La tercera fuga</em> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor int&eacute;rprete femenina de danza</strong>
    </p><p class="article-text">
        Irene Tena por<em> No </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor int&eacute;rprete masculino de danza</strong>
    </p><p class="article-text">
        Juan Berlanga por <em>JUANCABALLO</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor elenco de danza</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Faula </em>de Roser L&oacute;pez Espinosa, Consorci Mercat de les Flors 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mejor elenco de teatro</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>La tercera fuga</em> de Teatre Nacional de Catalunya
    </p><p class="article-text">
        <strong>Premio Max aplauso del p&uacute;blico (PREMIO ESPECIAL)</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Vuela </em>de Sara Baras
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ganadores-premios-max-2026_1_13267340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 22:07:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos los ganadores de los premios Max 2026]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Max,Artes escénicas,Mérida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Romeo y Julieta, amor entre abucheos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/romeo-julieta-amor-abucheos_129_13259107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6949af9b-ac92-4f69-8cb2-1cfb641a6cd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144071.jpg" width="3161" height="1778" alt="Romeo y Julieta, amor entre abucheos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Teatro Real estrena, en una velada bronca, una versión de la ópera de Charles Gounod con puesta en escena del director de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de París 
</p><p class="subtitle">Entrevista - Shego: “Si el PP no nos llama para tocar por decir lo que pensamos, qué pena, es lo que hay”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo hacer nuevamente una historia que todo el mundo conoce?&rdquo;, se preguntaba Thomas Jolly durante la rueda de prensa de <a href="https://www.eldiario.es/spin/amantes-babilonia-origen-romeo-julieta-shakespeare-mito-piramo-tisbe-pm_1_13165094.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Romeo y Julieta</em></a>. El nombre quiz&aacute;s les suene: fue el responsable de las ceremonias de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/arrancan-juegos-paris-espectaculo-sena-gran-despliegue-seguridad-caos-causado-red-ferroviaria_1_11552390.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inauguraci&oacute;n</a> y clausura de los <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/cara-juegos-olimpicos-paris-desalojos-personas-hogar-trabajadores-papeles-obras_1_11366978.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juegos Ol&iacute;mpicos de Par&iacute;s</a>. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; nos sigue emocionando aunque sepamos el final?&rdquo;, prosegu&iacute;a, en videoconexi&oacute;n desde el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/javis-premio-cannes-si-habia-duda-seguiremos-trabajando-premio_1_13246045.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">festival de Cannes</a>. &ldquo;Lo que atrapa al p&uacute;blico es la fuerza con la que estos enamorados luchan, con eso nos podemos identificar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El propio Jolly est&aacute; bien identificado con los personajes. Durante la cuarentena del COVID, el actor y director aprovech&oacute; que su apartamento ten&iacute;a dos balcones para representar junto a su pareja la c&eacute;lebre escena hom&oacute;nima de la obra de Shakespeare. La ocurrencia, como tantas otras de la pandemia, se viraliz&oacute;. Lleg&oacute;, incluso, a manos del director de la &Oacute;pera de la Bastilla, quien, ni corto ni perezoso, contact&oacute; con el joven <em>regista</em> para ofrecerle mejores medios que un tel&oacute;n improvisado con una persiana.
    </p><p class="article-text">
        Veinticinco &oacute;peras se han escrito sobre la manida historia de estos enamorados con parentelas enfrentadas. Algunas siguen al pie de la letra el argumento del bardo inmortal. Otras se toman licencias modernizadoras, como hiciera Leonard Bernstein en <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/west-side-story-dudamel-sierra-florez-cierra-temporada-liceu-ritmos-latinos-ovacion-historica_129_12501652.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>West Side Story</em></a>. La de Charles Gounod se estren&oacute; en 1867 y es una versi&oacute;n sentimentaloide. En ella, desaparecen las tensiones sociales y pol&iacute;ticas, y el argumento se despacha entre cu&aacute;nto te quiero, cu&aacute;nto me quieres: mat&eacute;monos.
    </p><p class="article-text">
        Malos tiempos para programar semejante alegato en favor de amor rom&aacute;ntico desatado. &ldquo;Esta historia es un ox&iacute;moron&rdquo;, repet&iacute;an durante la presentaci&oacute;n sus responsables esc&eacute;nicos. &ldquo;Partiendo del t&iacute;tulo, <em>Romeo</em> &lsquo;y&rsquo; <em>Julieta</em>, que son dos personajes que no pueden estar juntos&rdquo;. 
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                    alt="Plano general de la escalera que lidera el inicio de la puesta en escena de &#039;Romeo y Julieta&#039;"
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                Plano general de la escalera que lidera el inicio de la puesta en escena de &#039;Romeo y Julieta&#039;                            </span>
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        Para escenificar estos imposibles, Jolly ha optado por incrustar en el escenario la gran escalinata de la &Oacute;pera Garnier, famoso mastodonte Estilo II Imperio, sabiendo que la producci&oacute;n se estrenar&iacute;a en la Bastilla, el moderno teatro sede de la &Oacute;pera Nacional de Par&iacute;s. El golpe de efecto, sospecho, tendr&aacute; m&aacute;s impacto en Francia. Para los madrile&ntilde;os que abarrotaron el Teatro Real durante el estreno de este mi&eacute;rcoles, la desproporcionada escalera no fue m&aacute;s que un armatoste giratorio que no sab&iacute;a estarse quieto.
    </p><h2 class="article-text">Historia de un descarrilamiento</h2><p class="article-text">
        La &oacute;pera, escrita antes de que la consigna &ldquo;ense&ntilde;a, no cuentes&rdquo; fuese predicada a los guionistas, comienza con un coro (a la manera de las tragedias griegas) que nos relata que en Verona hay una epidemia de peste y dos familias que se detestan. &ldquo;Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana&rdquo;. Y como en las pel&iacute;culas de <em>Star Wars</em>, casi nada de lo dicho vuelve a retomarse. Se alza el tel&oacute;n y aparecen m&eacute;dicos con m&aacute;scaras picudas desinfectando cad&aacute;veres con un sahumerio. Primera y &uacute;nica vez que sabemos del virus y de los doctores. El recurso narrativo, al caj&oacute;n de los descartes.
    </p><p class="article-text">
        Suma y sigue. Sobre el obstinado artefacto rotador, una multitud carnavalesca se agita como pose&iacute;da por el &ldquo;ritmo ragatanga&rdquo;. En las fiestas de los Capuleto, cada uno baila su m&uacute;sica imaginaria. Sin que sepamos ni c&oacute;mo ni por qu&eacute;, algunos Montesco se han colado a zampar canap&eacute;s, gula que podr&iacute;a costarles la vida. Fruto de esa osad&iacute;a, Julieta se cruza con Romeo y Cupido hace de las suyas. Diez minutos despu&eacute;s se confiesan sus apellidos. &ldquo;Est&aacute; decidido&rdquo;, proclama ella, &ldquo;si no puedo estar con &eacute;l, la tumba ser&aacute; mi lecho nupcial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Admito que el desprop&oacute;sito consigui&oacute; ilusionarme. Con un libreto tan absurdo y lleno de clich&eacute;s &mdash;pens&eacute;&mdash;, habr&aacute;n decidido pisar el acelerador y vamos derechitos hacia un descarrilamiento. Qu&eacute; ingenuo. Una hora despu&eacute;s, la escalinata de cart&oacute;n piedra segu&iacute;a dando vueltas, lo irracional no pasaba de hortera, y los elementos escenogr&aacute;ficos se suced&iacute;an m&aacute;s por demostrarnos que se dispon&iacute;a de ellos que porque tuvieran sentido. Hubo peleas a puerrazos, un fraile bot&aacute;nico entrando en barca por lo seco, trajes cargados de espejitos, novias derviches, coreograf&iacute;as imposibles, toda clase de distracciones que dificultaban atender a la m&uacute;sica, confeti a destiempo y un d&uacute;o protagonista al que la qu&iacute;mica le sali&oacute; a deber.
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                Javier Camarena (Roméo), Nadine Sierra (Juliette) y Sonia Ganassi (Gertrude) en &#039;Romeo y Julieta&#039;                            </span>
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        Viendo el guirigai, el p&uacute;blico se anim&oacute; a participar. Durante toda la funci&oacute;n, los aficionados de las localidades m&aacute;s elevadas interrumpieron la m&uacute;sica a gritos, molestos tras quedar cegados a causa de una iluminaci&oacute;n que, en t&eacute;rminos generales, tampoco ten&iacute;a ni pies ni cabeza. Al concluir el entreacto, Carlo Rizzi (el director musical), fue recibido con abucheos que volvieron a repetirse al final de la funci&oacute;n, junto a la tradicional pitada que este teatro suele reservar al director de escena (tuvo el valor de salir primero en solitario para recibir los primeros golpes) y al resto de su equipo.
    </p><h2 class="article-text">Ni la m&uacute;sica ni la dramaturgia</h2><p class="article-text">
        <em>Romeo y Julieta</em> es una &oacute;pera insostenible porque la protagoniza gente que todav&iacute;a no ha merendado junta, pero que est&aacute; dispuesta a sacrificarse en el altar de un amor que ni es digno de ese nombre. &ldquo;Qu&eacute; dulce instante. Qu&eacute; alegr&iacute;a infinita y despu&eacute;s morir contigo&rdquo;. Para que medio funcione, tanto la m&uacute;sica como la dramaturgia deben convencernos de que sus protagonistas est&aacute;n enajenados. Podr&iacute;an, no s&eacute;, haber ubicado la acci&oacute;n en un frenop&aacute;tico y ser&iacute;a m&aacute;s cre&iacute;ble que en esa Verona de pestes intermitentes, en la que los cuellos con gola conviven con linternas a pila y esquifes con ruedas. 
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                La soprano Nadine Sierra, intérprete de Julieta en el Teatro Real                            </span>
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        Perezosamente, esta propuesta despliega la serie de hitos que necesita la obra (la fiesta, el encuentro de los amantes, el repentino enamoramiento, la boda secreta, el duelo con muerto, el destierro de Romeo, el casamiento forzoso con un arist&oacute;crata por voluntad de un hermano cad&aacute;ver, la muerte fingida, el plan que sale mal, el suicidio felic&iacute;simo) como una lista de ep&iacute;grafes a completar m&aacute;s que como episodios de un mismo itinerario narrativo que deben sucederse con una m&iacute;nima naturalidad. Tampoco termina de entenderse la apuesta est&eacute;tica de Jolly. Por qu&eacute;, tras el entreacto, el desparpajo esquizoide de la primera parte deja paso a un minimalismo injustificado. Nos quedan, eso s&iacute;, las danzas incomprensibles. Algo es algo.
    </p><p class="article-text">
        Yendo a lo musical, la direcci&oacute;n de Rizzi fue aburrid&iacute;sima y no logr&oacute; ofrecernos ni un triste momento de tensi&oacute;n. Teniendo sobre la escena a dos j&oacute;venes tan fogosos, parecer&iacute;a que hab&iacute;an repartido calmantes. En las voces, Nadine Sierra fue muy superior a su contraparte, encarnada por Javier Camarena. La soprano estadounidense, bien es verdad, tiene un rol mucho m&aacute;s lucido. 
    </p><p class="article-text">
        Los agradecimientos hay que d&aacute;rselos a la se&ntilde;ora Miolan-Carvalho (primera cantante en interpretar el papel y esposa del empresario que patrocinaba la funci&oacute;n) que logr&oacute; que Gounod le alicatase la partitura con arias de lucimiento. La pareja empasta mal y al tenor no se le vio c&oacute;modo en ese papel, por m&aacute;s que arrancase un par de aplausos con sus notas de pecho. El resto del elenco se reparte papeles menores y ninguno consigui&oacute; lucirse demasiado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/romeo-julieta-amor-abucheos_129_13259107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 04:02:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Romeo y Julieta, amor entre abucheos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ópera,Madrid,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luz Arcas pone patas arriba la Compañía Nacional de Danza abriéndose por fin a la contemporánea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luz-arcas-pone-patas-compania-nacional-danza-abriendose-contemporanea_129_13257949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c6012af-93b2-4150-b5f5-9e7606f3755d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2805y6300.jpg" width="1200" height="675" alt="Luz Arcas pone patas arriba la Compañía Nacional de Danza abriéndose por fin a la contemporánea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estreno de dos piezas creadas por Luz Arcas y KOR’SIA revoluciona la institución en una jornada histórica en el Centro de Danza Matadero</p><p class="subtitle">La Audiencia Nacional anula la absolución de Ana Duato y su marido Miguel Ángel Bernardeau por fraude fiscal
</p></div><p class="article-text">
        La jornada era hist&oacute;rica y eso se palpaba en las butacas a rebosar del Centro de Danza Matadero. La nueva directora de la Compa&ntilde;&iacute;a, Muriel Romero, cumpl&iacute;a con el proyecto por el que fue elegida: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/muriel-romero-nueva-directora-dispuesta-revolucionar-compania-nacional-danza-bailar_1_12306133.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Aqu&iacute; se va a bailar de todo&rdquo;,</a> dec&iacute;a Romero a este peri&oacute;dico justo hace un a&ntilde;o al presentar su programa. Y as&iacute; fue. Los bailarines de la CND presentaron un programa doble titulado <em>Struere</em> en el que demostraron que tambi&eacute;n pueden adentrarse m&aacute;s all&aacute; del repertorio y los c&aacute;nones de belleza imperantes en el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-velasco-bailarin-hay-ausencia-total-referentes-cuerpos-gordos_1_13251367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ballet</a>. Hist&oacute;rica jornada en la que destac&oacute; el trabajo de encarnaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luz-arcas-mira-frente-ancianos-abandonados-residencias-ultima-obra-danza_129_10721881.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luz Arcas</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El comienzo de la pieza de Arcas, <em>Masa,</em> es toda una declaraci&oacute;n de principios. Los bailarines extendidos en el suelo unos sobre otros, como si formaran un tejido celular, comenzaron a vibrar, a moverse, a cobrar vida. Una vida nueva que se desplegar&iacute;a durante cuarenta minutos y que llev&oacute; a esta compa&ntilde;&iacute;a formada para la representaci&oacute;n y la destilaci&oacute;n bella, a un universo paralelo. 
    </p><p class="article-text">
        Arcas despliega en esta pieza una concepci&oacute;n de la belleza y el movimiento dis&iacute;mil, casi contraria, a la de la danza tradicional con la que la CND se identifica. Y es que la danza de esta malague&ntilde;a nace de otro manantial. Frente a la t&eacute;cnica, la necesidad. Frente al movimiento definido, la estela tras su desaparici&oacute;n. Frente al canon de belleza estilizado, la contemplaci&oacute;n del temblor. Frente a la representaci&oacute;n del movimiento, la encarnaci&oacute;n. 
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                El cuerpo de baile de la Compañía Nacional de Danza en el programa &#039;Struere&#039;                            </span>
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        Rebotes en el suelo. Nunca una pierna en alto. Nunca un brazo extendido componiendo figura. Y siempre una energ&iacute;a que surge de la entra&ntilde;a, del interior de los cuerpos, como la constataci&oacute;n de que el ser humano, all&iacute; donde est&eacute;, siempre tendr&aacute; la necesidad de trascender. 
    </p><h2 class="article-text">Desaprender como f&oacute;rmula de &eacute;xito</h2><p class="article-text">
        Es tal la distancia de la danza de Arcas respecto a la tradici&oacute;n de esta compa&ntilde;&iacute;a creada en 1978 que no es dif&iacute;cil imaginar el esfuerzo de desaprendizaje que han llevado a cabo sus int&eacute;rpretes. Por eso, es de alabar la entrega de los quince bailarines que eran los que m&aacute;s arriesgaban al exponerse a modos, maneras y movimientos que no dominaban y que los trasladaba a un territorio mucho m&aacute;s vulnerable. 
    </p><p class="article-text">
        En la pieza los bailarines se entregan a los movimientos caracter&iacute;sticos de La <a href="https://www.eldiario.es/murcia/municipios/espectaculo-danza-gran-emocion-politica-llega-teatro-villa-molina_1_6385897.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pharmaco</a>, la compa&ntilde;&iacute;a de Arcas, donde la pelvis y el rostro se descompasan y se vuelven parte de un cuerpo roto que siempre busca un centro sin encontrarlo. Movimientos rotos, pero de gran pertinencia, que el bailar&iacute;n debe encontrar, no ejecutar. Esa es quiz&aacute; la gran diferencia entre la danza codificada y la de Arcas. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la core&oacute;grafa se ha hecho acompa&ntilde;ar para la ocasi&oacute;n por su equipo habitual. La dramaturgia de Rafael Paniagua, la exquisita r&iacute;tmica del sonido envolvente de Xabier Erquizia, la escenograf&iacute;a escueta y vac&iacute;a de Victoria Aim&eacute; y Natividad Mart&iacute;n; y las potentes luces de claroscuro de Jorge Colomer ayudaron para que la propuesta adquiriese el tono tenso de ritual at&aacute;vico que Arcas ha querido darle a la pieza. 
    </p><h2 class="article-text">La multitud como peque&ntilde;a revoluci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Es curioso que Arcas haya elegido el concepto de multitud, de masa, para esta peque&ntilde;a revoluci&oacute;n. Un concepto a trav&eacute;s del cual lleg&oacute; la modernidad al arte. En la pintura, Goya encontr&oacute; un nuevo trazo en esas aglomeraciones de pueblo ante un aquelarre o una plaza de toros. En literatura fue a trav&eacute;s de ese concepto que <a href="https://www.eldiario.es/spin/misteriosa-muerte-escritores-excelencia-literatura-terror-precursor-novela-policiaca-edgar-allan-poe-pm_1_12664475.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Edgar Allan Poe</a> primero y Baudelaire despu&eacute;s instauraron la figura del hombre moderno. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Arcas se basa en el libro de Elias Canetti, <em>Masa y poder</em>, de raigambre m&aacute;s antropol&oacute;gica y contexto m&aacute;s pol&iacute;tico. Canetti escribi&oacute; durante a&ntilde;os este libro mientras vio Europa sucumbir ante el fascismo. La masa manipulada por un l&iacute;der, llevada al matadero o inducida a ejercer la violencia m&aacute;s irracional. Arcas entiende el libro del b&uacute;lgaro como un texto casi coreogr&aacute;fico en el que Caneti va describiendo esa aglomeraci&oacute;n de individuos que unas veces ser&aacute; abierta, otras cerrada, otras r&iacute;tmica, otras m&aacute;s retenida. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los bailarines de la Compañía Nacional de Danza en el espectáculo &#039;Masa&#039;                            </span>
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        La pieza es un estudio de ese ente de cuerpos donde el movimiento se contagia y la energ&iacute;a se transmite y se transforma. Pero Arcas anda oscura, con ojos que tienden a lo negro. Esta masa que nos presenta, no ser&aacute; festiva, no estar&aacute; conformada de individualidades en torbellino. No tendr&aacute; la atracci&oacute;n del pogo o la rave, por ejemplo. En ella, el individuo tender&aacute; a la uniformidad de tono marcial e incluso religioso donde reinar&aacute; la atracci&oacute;n por la pertenencia. 
    </p><p class="article-text">
        Esta masa de Arcas es quiz&aacute; el final de aquella que abri&oacute; el concepto de la modernidad a mediados del XIX. Una masa donde aparece un espacio que mira a este presente virtual sin cuerpos donde las multitudes chillan pero nada cambia. 
    </p><h2 class="article-text">La renovaci&oacute;n de 'Tablero'</h2><p class="article-text">
        La otra pieza, <em>Tablero</em>, de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/muriel-romero-nueva-directora-dispuesta-revolucionar-compania-nacional-danza-bailar_1_12306133.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">KOR&rsquo;SIA</a>, si bien es ecl&eacute;ctica en los estilos de baile, donde se yuxtaponen movimientos de danza neocl&aacute;sica con una danza m&aacute;s urbana o incluso con t&eacute;cnicas cercanas al contact, no supuso una ruptura con el universo del movimiento de esta compa&ntilde;&iacute;a. Russo y De Rosa fueron bailarines de la CND y su visi&oacute;n de la danza emparenta sin dificultad con la concepci&oacute;n y la t&eacute;cnica de los bailarines de la Compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tablero</em>, sin embargo, s&iacute; supuso una renovaci&oacute;n est&eacute;tica a trav&eacute;s de la entrega de estos dos creadores a una imaginaci&oacute;n desbordante. En ella, los dos creadores italianos despliegan un crisol de im&aacute;genes donde se juntan diferentes &eacute;pocas hist&oacute;ricas. Una m&aacute;s urbana y otra que evocaba el siglo por excelencia espa&ntilde;ol, el XVI. Aire fresco para esta nueva CND lleno de eclecticismo y libertad visual que, sin embargo, no lleg&oacute; a materializarse del todo. Una posible explicaci&oacute;n de ello fue la creaci&oacute;n de ciertas im&aacute;genes, como esa princesa de &Eacute;boli comi&eacute;ndose una barra de pan, o ese Felipe II a caballo expuesto espectacularmente, quiz&aacute; demasiado, a contraluz. Im&aacute;genes impactantes que buscaban una destilaci&oacute;n sofisticada que sintetizase la mezcla de tradici&oacute;n y modernidad, pero que no cogieron sitio, unas veces por el tratamiento de luz y espacio, otras por ciertas coreograf&iacute;as planas y poco limpias. 
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                &#039;Tablero&#039; lleva la danza contemporánea a la Compañía Nacional de Danza                            </span>
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        Uno de los momentos m&aacute;s emocionantes de la pieza fue cuando la voz de Ni&ntilde;o de Elche cant&oacute; la <em>Nana del caballo grande</em> que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/espana-arde-alguien-dice-fascismo-asesino-lorca-maricon_129_13251683.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Garc&iacute;a Lorca</a> escribiera para su <em>Bodas de sangre</em> siguiendo la musicalizaci&oacute;n que hiciera el gran Camar&oacute;n. La pieza acab&oacute; en una coreograf&iacute;a energ&eacute;tica, llena de plenitud vital que levant&oacute; el &aacute;nimo de la platea. 
    </p><h2 class="article-text">Bienvenida a la danza contempor&aacute;nea</h2><p class="article-text">
        Acab&oacute; as&iacute; una jornada memorable, quiz&aacute; no tanto en resultados, pero s&iacute; en arrojo hacia el futuro y valent&iacute;a. Los amantes del ballet nada tienen que temer. La CND seguir&aacute; haciendo repertorio, as&iacute; lo ha demostrado Muriel Romero con programas como <em>NumEros</em> (con coreograf&iacute;as de Balanchine, Godani y Forsythe) o con su &uacute;ltima propuesta en torno al core&oacute;grafo del siglo XIX Marius Petipa donde la compa&ntilde;&iacute;a bail&oacute; las piezas de Paquita y Raymonda Divertimento. Ambas piezas que la CND sigue bailando. 
    </p><p class="article-text">
        Pero este programa doble, en que entraba por primera vez la danza contempor&aacute;nea en la casa de todos, era un primer paso necesario. Ahora, est&aacute;n por llegar los siguientes, que se adivinan tan irrenunciables como delicados. Habr&aacute; resistencias, habr&aacute; debate y ser&aacute; esencial ya no solo los nombres de los creadores a quienes se invite, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo se cuide cada proyecto, el tiempo y el mimo que se les otorgue para que realmente permee en esta compa&ntilde;&iacute;a la necesidad de otros lenguajes. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/luz-arcas-pone-patas-compania-nacional-danza-abriendose-contemporanea_129_13257949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 19:54:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luz Arcas pone patas arriba la Compañía Nacional de Danza abriéndose por fin a la contemporánea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Danza,Danza contemporánea,Ballet,Matadero Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alberto Velasco, bailarín: "Hay una ausencia total de referentes de cuerpos gordos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-velasco-bailarin-hay-ausencia-total-referentes-cuerpos-gordos_1_13251367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0573637-f4b2-4012-83c2-0f7479968e11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alberto Velasco, bailarín: &quot;Hay una ausencia total de referentes de cuerpos gordos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El también actor y coreógrafo estrena 'Sacresize' en los Teatros del Canal, una celebración y reivindicación de la gorditud: "El algoritmo favorece una hegemonía corporal que direcciona el deseo"</p><p class="subtitle">La Audiencia Nacional anula la absolución de Ana Duato y su marido Miguel Ángel Bernardeau por fraude fiscal
</p></div><p class="article-text">
        El bailar&iacute;n y core&oacute;grafo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-velasco-caida-resurreccion-bailarin_1_9010724.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Velasco</a> detect&oacute; hace tiempo una necesidad que part&iacute;a de numerosas experiencias con las que, como persona <a href="https://www.eldiario.es/era/combatir-gordofobia-filosofa-kate-manne-mujer-nina-gorda-peores-insultos-posibles_1_13032628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gorda</a>, ha tenido que lidiar a lo largo de su vida: ver un escenario lleno de cuerpos gordos. El <em>performer</em> ha elaborado su propia respuesta a estas heridas culturales y sociales, que van desde ser considerado &ldquo;un animal mitol&oacute;gico&rdquo; en las compa&ntilde;&iacute;as de danza normativas, o solamente poder participar en obras si era en solitario. Adem&aacute;s de por supuesto, ni por asomo aspirar a formar parte de una compa&ntilde;&iacute;a como la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/muriel-romero-nueva-directora-dispuesta-revolucionar-compania-nacional-danza-bailar_1_12306133.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nacional</a>.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es su espect&aacute;culo <em>Sacresize</em>, que llega este mi&eacute;rcoles a los Teatros del Canal de Madrid, donde recodifica los signos del ballet cl&aacute;sico y contempor&aacute;neo glorificando la sensibilidad y belleza de la gorditud. Lo hace al ritmo de <em>La Consagraci&oacute;n de la Primavera</em> de Stravinski, en una rabiosa celebraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es un cuerpo gordo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando lanzamos la convocatoria dijimos que era para personas que se identificaran como gordas y que hubieran tenido alg&iacute;un tipo de relaci&oacute;n con la danza, ya fuera amateur o profesional. Hubo quienes mandaron v&iacute;deos que desde mi lectura no entend&iacute;a que fueran gordas, pero ellas se percib&iacute;an como tal. 
    </p><p class="article-text">
        Un cuerpo es gordo siempre en comparaci&oacute;n a algo. Es un constructo, que est&aacute; barnizado por el sistema, el capitalismo y todos los que les conviene mantener esta narrativa de que los cuerpos gordos son enfermos, y poner un cuerpo gordo siempre en continua evoluci&oacute;n de ser otro que nunca alcanzar&aacute;. Ese deseo de ser otro constante hace que nunca est&eacute;s a gusto en tu cuerpo y que hagas lo que sea, desde <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/farmacos-ozempic-combatir-adiccion-tabaco-drogas-alcohol_1_13042877.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ozempic</a>, operaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Que me parece bien tambi&eacute;n, porque estar ah&iacute; fuera es dificil&iacute;simo. Vive sin caber en los autobuses, en los tornos del metro, que la gente no se siente a tu lado en el avi&oacute;n, las tiendas de ropa, la publicidad. Es una violencia constante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una de las escenas de &#039;Sacresize&#039;, la nueva obra de Alberto Velasco                            </span>
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        <strong>Se acaba interiorizando que hay espacios que no puedes ocupar, y cosas que no puedes hacer. Si se mantiene as&iacute; es porque est&aacute; ganando con ello pero, &iquest;no es muy cruel?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente, pero a la vez qu&eacute; inteligente, porque el cuerpo es nuestra manera de estar en el mundo. Cambiarlo no es del d&iacute;a a la noche, ni de la noche a la ma&ntilde;ana. Y el proceso de aceptaci&oacute;n es muy dif&iacute;cil. Como el sistema es tan cabr&oacute;n, porque no es un conjunto de constructos, es dificil&iacute;simo desaprenderlo. Y luego est&aacute; lo que la sociedad permite que haga un cuerpo gordo. Cuando un cuerpo gordo se desarrolla en algo que la sociedad no est&aacute; acostumbrada a ver, hay una extra&ntilde;eza y rechazo absoluto. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las compañías normativas el bailarín gordi es un animal mitológico</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Velasco</span>
                                        <span>—</span> Coreógrafo y bailarín
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A&ntilde;adido a la percepci&oacute;n de que estar gordo est&aacute; ligado a no estar sano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y es que no lo est&aacute;. A los humanos se nos dice que todos tenemos que ser de una determinada manera. En las redes sociales es muy perverso c&oacute;mo el algoritmo favorece, adem&aacute;s de al fascismo, a una hegemon&iacute;a corporal que direcciona el deseo, la sensualidad, todo. Me asusta tambi&eacute;n por c&oacute;mo se sobreentiende que estar delgado signifique per se algo mejor, como si garantizase estar sano. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Va a llenar un escenario de cuerpos gordos, algo que tampoco es habitual en pantalla, ni mucho menos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es demoledor. El <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ficcion-empieza-hueco-personajes-gordos-representacion-sigue-lejos-realidad_1_11887726.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio de la Diversidad de Medios Audiovisuales</a> refleja cada a&ntilde;o la falta de inclusi&oacute;n de personajes gordos. Siempre son secundarios, hay muy pocos protagonistas, y menos en los que su existencia no tenga que ver con su cuerpo, asociado a lo negativo siempre. Las personas gordas somos personas felices, completas, sanas, deportistas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El algoritmo favorece una hegemonía corporal que direcciona el deseo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Velasco</span>
                                        <span>—</span> Bailarín y coreógrafo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Esta exclusi&oacute;n afecta igualmente a lo sexual y sentimental. Como si las personas gordas ni se enamoraran, mantuvieran relaciones sexuales ni se masturbaran.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. En la gorditud hay una experiencia compartida de ser el amante, para cumplir las fantas&iacute;as, pero no ser pareja. Sucede much&iacute;simo. O estar con personas que tienen obsesi&oacute;n por los cuerpos gordos, un fetiche y ya est&aacute;, lo &uacute;nico que le interesa de ti es tu cuerpo, la masa. Luego hay frases como &ldquo;yo te quiero a pesar de tu cuerpo&rdquo;, que ojo a lo que se esconde ah&iacute;. Como que &eacute;l entiende que ese cuerpo no es deseable, pero te quiere tanto que hasta lo desea. 
    </p><p class="article-text">
        Si el constructo social estuviera m&aacute;s relajado, la seducci&oacute;n tambi&eacute;n ir&iacute;a hacia otro lado. Y no solo entendida como ganas de follarse a alguien, lleva a otros sitios, como a un espect&aacute;culo. El arte es muy seductor, una conversaci&oacute;n puede serlo. Se ensanchar&iacute;a mucho m&aacute;s el mundo. Las redes sociales han hecho mucho da&ntilde;o en el consumo de cuerpos y hay mucho ratio de cuerpos desnudos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El espectáculo &#039;Sacresize&#039; celebra y reivindica la belleza de la gorditud en los Teatros del Canal                            </span>
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        <strong>En la obra aborda lo que califica como 'terrorismo corporal', &iquest;qu&eacute; es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; a caer en la cuenta de que pod&iacute;a catalogarlo como tal al leer a muchos activistas y fil&oacute;sofos gordis, que suelen ser siempre latinoamericanes, no binaries y queer, que hablan de terrorismo corporal porque es un estado de sitio. Todo el sistema est&aacute; permeado interseccionalmente de violencias para que las personas vivamos aterradas, frustradas y avergonzadas de nuestros cuerpos desde todos los estratos sociales. En el colegio, la familia, la sociedad, el amor e incluso la intimidad de nuestra pareja. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso es un estado de sitio, no hay descanso. Es violencia constante aunque est&eacute;s solo. Est&aacute; en nuestro ADN. No se puede escapar. Yo entiendo que esto es una convivencia hasta el final de mis d&iacute;as. Hemos asumido estas violencias, que tambi&eacute;n cuentan con el cuerpo es &iacute;ntimo y vulnerable. Hay d&iacute;as en los que est&aacute;s menos fuerte que otros, en los que te bajas de la burra y dices &ldquo;hoy me tapo&rdquo;, incluso &ldquo;hoy no salgo de casa&rdquo;, &ldquo;hoy no me enamoro&rdquo;. Nos cerramos a vivir experiencias.
    </p><p class="article-text">
        El rechazo es continuo y lo digo sin victimismo, son cosas que suceden. Y las violencias no son solo contra los gordos. Las personas delgadas tambi&eacute;n escapan de los cuerpos gordos. Tengo amigas actrices que no pueden engordar, que si tienen un hijo los productores les dejan en barbecho dos a&ntilde;os hasta que vuelvan a sus cuerpos originales. Y hemos asumido que esto es normal. Igual que la gente que solo cogen para puestos que no est&eacute;n de cara al p&uacute;blico. Hay mucha <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/discriminacion-social-laboral-afectiva-personas-gordas-hecho-existir-dicen-cuerpo-no-valido_1_10124057.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia laboral</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Empezando por los programas de televisi&oacute;n, ah&iacute; est&aacute; </strong><em><strong>Supervivientes</strong></em><strong>, que muchos califican como la mejor forma de hacer dieta porque todos los concursantes adelgazan. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Incluso los gordos hemos dicho alguna vez &ldquo;ojal&aacute; pillara una gastroenteritis&rdquo;. Est&aacute; a la orden del d&iacute;a queremos enfermar para perder unos kilos. Hay muy poca visibilidad gorda en los espacios p&uacute;blicos, de la televisi&oacute;n al Congreso de los Diputados. Por eso me parece importante ocupar el espacio. Somos cuerpos grandes y nos invisibilizamos nosotros mismos. No. Ocupemos nuestro espacio. Deber&iacute;a haber 18 Lalachus.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay muy poca visibilidad gorda en los espacios públicos, de la televisión al Congreso de los Diputados</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alberto Velasco</span>
                                        <span>—</span> Bailarín y coreógrafo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo trabaj&oacute; su propia aceptaci&oacute;n? &iquest;Estar&iacute;a bien que se nos hablara de esto desde el colegio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es importante tratarse bien y ser amable con el cuerpo. Entender que si hoy es un d&iacute;a de mierda se pasar&aacute; y habr&aacute; uno que ser&aacute; maravilloso. Ya est&aacute;. Sin machacarse. Nos ha tocado vivir en una sociedad muy machacona con nosotros mismos. Con el cuerpo, con tu oficio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por el contrario, existe a su vez mucho paternalismo e infantilizaci&oacute;n sobre las personas gordas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos vivido con eso. &iquest;C&oacute;mo es el tratamiento de la gordura en <em>Friends</em>? Hay que tener un pel&iacute;n m&aacute;s de cuidado con el discurso. Tambi&eacute;n vienen a decirnos esto de que ahora no se puede re&iacute;r uno de nada. No, hay que tener otra mirada, entrenarse hacia otro sitio. Se puede hacer humor de muchas maneras, sin re&iacute;rte de los gordos, de los maricas y de las trans. Rel&aacute;jense, se&ntilde;ores, que se van a seguir riendo. No os vamos a quitar la alegr&iacute;a de vivir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay mucho interiorizado de lo que no nos hemos dado cuenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque est&aacute; instalado ah&iacute;. Tengo la sensaci&oacute;n de que hemos vivido en una burbuja, del <a href="https://www.eldiario.es/era/eterno-retorno-culto-delgadez-extrema_129_10572891.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'body neutral'</a>, del <a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'body positive'</a>, &iquest;eso d&oacute;nde est&aacute;? Estamos en 'heroin chic' otra vez y es peligros&iacute;simo. Luego nos sorprende que haya anorexias, bulimias de todo tipo, &iquest;pero c&oacute;mo te va a sorprender? Si es que nos empujamos a eso, a tener trastornos alimenticios. &iquest;No te parece que es suficiente como para relajar la marcha al respecto y ser un poquito m&aacute;s amable?
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            <span class="title">
                El actor, bailarín y coreógrafo Alberto Velasco, artífice de &#039;Sacresize&#039;                            </span>
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        <strong>Claro, porque mientras piensas en la dieta que vas a hacer ejercicio, no piensas en la precariedad o la crisis de la vivienda. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente, es la domesticaci&oacute;n. Nos necesitan as&iacute; de alienados. Y es una f&oacute;rmula magistral porque el cuerpo es nuestra manera de estar en el mundo. Nos tienen agarrados por los huevos. Pidiendo perd&oacute;n por existir. Siempre queremos ocupar muy poco espacio en los espacios p&uacute;blicos. Tendemos a comer siempre de cara a la pared. Tenemos cosas aprendidas como sentarnos en los asientos individuales del autob&uacute;s. Nos quedamos de pie en el metro porque nadie se sienta a nuestro lado o si lo hace resopla. Te llaman gordo desde un coche. No nos sentamos en terrazas porque las sillas no aguantan con nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso en la danza es tan dif&iacute;cil ver a cuerpos gordos, porque est&aacute;s expuesto todo el rato. El escenario es ese lugar que no puedes habitar no porque no puedas bailar, sino porque, &iquest;qui&eacute;nes han estado ah&iacute; antes? Por eso es importante que estemos en los Teatros del Canal. Quiero llegar con esto a los mejores teatros institucionales del mundo para reventarlo desde dentro con amor. Con algo sublime y popular a la vez. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos cr&iacute;ticos miran mi trabajo y dicen que es perform&aacute;tico, porque soy gordo y para ellos es que la t&eacute;cnica no est&aacute; tan depurada ni sublime, porque la danza es clasista. Quiero descimentar el clasismo de la danza y rebajarlo a lo popular. Me har&iacute;a muy feliz que el estandarte de mi pa&iacute;s tuviera una diversidad corporal mayor. Hay mucha gente muy preparada, con un cuerpo que hace puntas perfectamente, lo que pasa es que tiene un cuerpo gordo. Hay unos est&aacute;ndares que me encantar&iacute;a que alg&uacute;n d&iacute;a se fueran a tomar por saco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-velasco-bailarin-hay-ausencia-total-referentes-cuerpos-gordos_1_13251367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 20:39:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alberto Velasco, bailarín: "Hay una ausencia total de referentes de cuerpos gordos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Danza,Danza contemporánea,Madrid,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dramaturgo Ramón Paso, detenido por abusos a una menor mientras es investigado por agresiones sexuales a 14 mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/dramaturgo-ramon-paso-denunciado-14-mujeres-agresion-sexual-detenido-presunto-abuso-menor_1_13249992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc22918b-1292-4fd5-aea7-76772d8cc505_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dramaturgo Ramón Paso, detenido por abusos a una menor mientras es investigado por agresiones sexuales a 14 mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos testigos alertaron a la Policía Municipal de haber visto a un adulto tocando y besando a una menor en un banco del centro de Madrid</p><p class="subtitle">Gabrielle Goliath, la artista sudafricana censurada en la Bienal de Venecia por defender la causa palestina
</p></div><p class="article-text">
        El dramaturgo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/culto-lider-presiones-control-taller-guionistas-ramon-paso-caldo-cultivo_1_11331243.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ram&oacute;n Paso</a> fue detenido el pasado s&aacute;bado por presuntamente agredir sexualmente a una menor de 15 a&ntilde;os. El director teatral, que tiene una <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fiscalia-denuncia-dramaturgo-ramon-paso-presuntos-delitos-sexuales_1_11296210.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">causa abierta</a> por agresi&oacute;n, acoso sexual y coacciones a 14 mujeres desde 2024; fue arrestado por la Polic&iacute;a Municipal de Madrid cerca de la plaza de Cibeles, despu&eacute;s de que unos viandantes avisaran de que estaba realizando tocamientos a una adolescente. Seg&uacute;n ha avanzado El Mundo y confirmado elDiario.es, Paso se identific&oacute; como su profesor de teatro y amigo de la familia.
    </p><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a Municipal de Madrid informa de que la detenci&oacute;n tuvo lugar el s&aacute;bado 23 de mayo, a las 19:30 de la tarde, despu&eacute;s de que dos testigos alertaran a una patrulla de haber visto a un adulto tocando y besando a una menor en un banco de la zona peatonal del Paseo del Prado. Estos tocamientos se habr&iacute;an realizado en los muslos y nalgas, y los besos en los hombros y en el cuello. 
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n Paso fue arrestado poco tiempo despu&eacute;s, mientras paseaba con la menor cerca del Banco de Espa&ntilde;a. El dramaturgo declar&oacute; que hab&iacute;an quedado para &ldquo;dar una vuelta&rdquo; despu&eacute;s de que la adolescente hubiera tenido un problema con sus compa&ntilde;eros de instituto en una fiesta de cumplea&ntilde;os. Seg&uacute;n la Polic&iacute;a, el director de teatro reconoci&oacute; que la menor se hab&iacute;a sentado sobre sus piernas, alegando que lo hab&iacute;a hecho para que no se manchara la ropa. La joven reconoci&oacute; los tocamientos, indicando que el dramaturgo &ldquo;la estaba consolando&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los padres de la chica, que se enteraron de lo sucedido por la llamada de los agentes, confirmaron que &eacute;l era el profesor de teatro de su hija, as&iacute; como amigo de la familia, pero que no sab&iacute;a que ambos estaban pasando la tarde juntos. Tras tomar declaraci&oacute;n a los testigos y la joven, los agentes procedieron a la detenci&oacute;n de Ram&oacute;n Paso por un presunto delito de agresi&oacute;n sexual. La menor fue trasladada a un centro m&eacute;dico y el dramaturgo a las dependencias de la Unidad de Atenci&oacute;n a la Familia y Mujer (UFAM) de la Polic&iacute;a Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Este peri&oacute;dico se ha puesto en contacto con el abogado de Ram&oacute;n Paso en la causa de las 14 denuncias de 2024, que ha declinado hacer declaraciones.
    </p><h2 class="article-text">14 mujeres denunciaron a Ram&oacute;n Paso</h2><p class="article-text">
        La detenci&oacute;n de Ram&oacute;n Paso ha tenido lugar mientras contin&uacute;a abierta la causa contra &eacute;l tras haber sido denunciado por agresi&oacute;n, acoso sexual y coacciones a 14 mujeres en 2024. Fuentes jur&iacute;dicas confirman a elDiario.es que la causa contin&uacute;a abierta, que ya han declarado todas las v&iacute;ctimas y que est&aacute; pendiente que lo haga el dramaturgo, cuya declaraci&oacute;n tendr&aacute; lugar &ldquo;pr&oacute;ximamente&rdquo;. Tambi&eacute;n que los hechos ahora denunciados se asemejan a los descritos en esta causa. 
    </p><p class="article-text">
        Los delitos denunciados habr&iacute;an tenido lugar en castings en los que participaba el director de teatro y las v&iacute;ctimas, 14 j&oacute;venes de entre 18 y 25 a&ntilde;os, entre 2018 y 2013. Desde el mundo de la cultura, estas denuncias fueron recibidas con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/repulsa-mundo-cultura-denuncias-delitos-sexuales-ramon-paso_1_11302389.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">repulsa</a>.
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a sostuvo entonces que el director de teatro usaba violencia e intimidaci&oacute;n para convertir a mujeres j&oacute;venes en &ldquo;objetos de su placer sexual&rdquo;. La querella del Ministerio P&uacute;blico recogi&oacute; las pr&aacute;cticas violentas que presuntamente llevaba a cabo el dramaturgo con al menos 14 mujeres de su compa&ntilde;&iacute;a de teatro, especialmente aquellas j&oacute;venes, en situaci&oacute;n precaria y pertenecientes a familias desestructuradas. &ldquo;Les exig&iacute;a que fueran sin ropa interior y llevaran las bragas en la mano para entreg&aacute;rselas&rdquo;, recogieron.
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n Paso no ha dejado de ejercer de profesor de teatro desde entonces, ya que contin&uacute;a con su actividad a trav&eacute;s de la compa&ntilde;&iacute;a Pasoazor&iacute;n Teatro, que dirige junto a la actriz Ana Azor&iacute;n. Ella fue una de las cinco compa&ntilde;eras del grupo de teatro que defendieron p&uacute;blicamente al dramaturgo cuando salieron a la luz estas denuncias.
    </p><h2 class="article-text">Paso tuvo un taller de guionistas, calificado como &ldquo;secta&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Antes de la etapa en la que supuestamente sucedieron estos delitos, Paso intent&oacute; labrarse un nombre en el mundo del guion televisivo mediante un laboratorio colectivo dirigido por &eacute;l mismo y denominado <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/culto-lider-presiones-control-taller-guionistas-ramon-paso-caldo-cultivo_1_11331243.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'El Alambique de Ideas'</a>. La idea era vender posteriormente estos proyectos a la televisi&oacute;n. El taller se convirti&oacute; en una comunidad muy cohesionada que las personas consultadas por este peri&oacute;dico coincidieron en calificar como &ldquo;secta&rdquo; por sus normas, su culto al l&iacute;der y las pr&aacute;cticas poco habituales de las que muchos fueron testigos dentro.
    </p><p class="article-text">
        Todas relataron el mismo procedimiento de captaci&oacute;n: un cartel en la universidad, una entrevista con dos mujeres donde no estaba Ram&oacute;n Paso, pero donde ya se comenzaba a vender su figura tot&eacute;mica. Los integrantes no obten&iacute;an remuneraci&oacute;n por el desarrollo de los guiones, y todos recuerdan que &ldquo;la mayor parte&rdquo; de los miembros del grupo eran mujeres. &ldquo;Ejerc&iacute;a un poder brutal, le ten&iacute;an como si fuera un gur&uacute;&rdquo;, reconoci&oacute; una integrante del grupo. Las alumnas compartieron que, desde el primer d&iacute;a, todo giraba en torno a la figura del dramaturgo, que impon&iacute;a normas estrictas, humillaba a quienes no las segu&iacute;an, realizaba juegos extra&ntilde;os psicol&oacute;gicos y hasta les dec&iacute;a si pod&iacute;an saludar o no a exmiembros del taller.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/dramaturgo-ramon-paso-denunciado-14-mujeres-agresion-sexual-detenido-presunto-abuso-menor_1_13249992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 11:54:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dramaturgo Ramón Paso, detenido por abusos a una menor mientras es investigado por agresiones sexuales a 14 mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abusos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Las últimas', la farsa política que permite mirar con menos vergüenza el pasado colonial español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ultimas-farsa-politica-permite-mirar-verguenza-pasado-colonial-espanol_129_13243520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bd03826-441c-4bda-bf42-13c64c86a084_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Las últimas&#039;, la farsa política que permite mirar con menos vergüenza el pasado colonial español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Centro Dramático Nacional estrena una obra de Lucía Miranda sobre la relación entre España y Filipinas, con episodios como Imelda Marcos en la boda de Carmen Franco o el alcalde Martínez-Almeida inaugurando una escultura de 'Los últimos de Filipinas'</p><p class="subtitle">La directora Andrea Jiménez invita al púbico a ocupar el escenario del Teatre Lliure en su montaje de 'Antígona'</p></div><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Miranda ha puesto en pie una obra desmedida, vibrante y excesiva sobre la relaci&oacute;n de Espa&ntilde;a con <a href="https://www.eldiario.es/temas/filipinas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Filipinas</a>, la gran olvidada. <em>Las &uacute;ltimas</em> es un ejercicio para reexaminar los cimientos del pensamiento espa&ntilde;ol y su mirada eurocentrista hacia el mundo colonial. A trav&eacute;s de la uni&oacute;n del teatro farsesco con el teatro pol&iacute;tico, la directora se interroga qu&eacute; hay detr&aacute;s de esa memoria tan espa&ntilde;ola que tan solo recuerda la gesta &ldquo;heroica&rdquo; de aquellos &uacute;ltimos soldados que siguieron luchando cuando Espa&ntilde;a ya se hab&iacute;a rendido. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; comienza la obra que acaba de estrenarse en la sala grande del Teatro Valle-Incl&aacute;n de Madrid, <a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/las-ultimas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hasta el 21 de junio</a>. Los actores, casi en su totalidad de origen filipino o descendientes de espa&ntilde;oles que all&iacute; vivieron, acercan los testimonios de los descendientes de &ldquo;los &uacute;ltimos de Filipinas&rdquo; a trav&eacute;s de la t&eacute;cnica del verbatim. Testimonios que se han recogido en entrevistas realizadas por la compa&ntilde;&iacute;a y que se trasladan a escena sin ninguna modificaci&oacute;n gracias a que los actores van escuch&aacute;ndolos por un pinganillo, una t&eacute;cnica que Miranda utiliza en los ensayos pero no ya durante la funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un comienzo de puro teatro pol&iacute;tico. El verbatim surgi&oacute; a principios del siglo con el alem&aacute;n Erwin Piscator. Desde que en 1925 Piscator estren&oacute; <em>Trotz alledem!</em> (&iexcl;A pesar de todo!)<em>, </em>obra que trasladaba a trav&eacute;s de testimonios los aplastamientos de los movimientos obreros con la llegada de la Rep&uacute;blica de Weimar, el verbatim nunca ha dejado de estar presente en el teatro. 
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                &#039;Las últimas&#039;, de Lucía Miranda                            </span>
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        En los setenta resurgi&oacute; con fuerza en Estados Unidos, a principios de siglo lo hizo en Inglaterra, con obras, por ejemplo, del conocido David Hare. Y desde hace quince a&ntilde;os en Espa&ntilde;a ha vuelto a florecer con obras de gran impacto, como el teatro de <a href="https://ileon.eldiario.es/cultura/teatro-bergidum-jauria-teatro-bergidum-abono-invierno-teatro-bergidum_1_9475444.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jordi Casanovas</a>, y de gran calado como el teatro de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ecofeminismo-barbarie-colonizadora-cuerpos-celestes-aborda-guerra-futura-conquista-espacio_1_11395552.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AzkonaToloza</a>. Pero el teatro de Luc&iacute;a Miranda es bastardo, inquieto y no mantiene el distanciamiento y objetividad propio del teatro documental. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Las &uacute;ltimas</em> se convierte en una t&uacute;rmix en la que Miranda ir&aacute; intercalando testimonios grabados y de los propios actores con revisitaciones de momentos significativos entre la relaci&oacute;n de Espa&ntilde;a con Filipinas: la visita de Imelda Marcos a la boda de la hija de Franco y su encuentro con Carmen Polo, la inauguraci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/chamberi/monumento-ultimos-filipinas-cuenta-nuevo-nacionalismo-espanol_1_6407746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">monumento en Madrid a los h&eacute;roes de Filipinas</a> (con un delirante Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez-Almeida y una no menos desternillante Manuela Carmena), o algunas ya m&aacute;s hist&oacute;ricas como la llegada de Magallanes y su enfrentamiento a las diferentes tribus en 1521 o la historia de sor Jer&oacute;nima de la Asunci&oacute;n que fund&oacute; el primer convento femenino en Oriente en 1621.
    </p><p class="article-text">
        Todas esas escenas hist&oacute;ricas las trata el elenco desde la farsa, con un teatro cercano al de Els Joglars, en el que la m&uacute;sica estar&aacute; bien presente &mdash;ya sea la tuna o el karaoke tan popular hoy en Filipinas&mdash;, y en las que Miranda apostar&aacute; todo al juego teatral, din&aacute;mico, bufonesco y colorido en el que destaca un cuidado vestuario de Anna Tusell. 
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        La obra ir&aacute; as&iacute; saltando del testimonio, m&aacute;s sencillo e &iacute;ntimo, a la astracanada mordaz. El problema del montaje es lo irregular &mdash;y a veces excesivo&mdash; de las escenas farsescas. En los momentos testimoniales la obra coge la fuerza de la visi&oacute;n pol&iacute;tica y la intimidad confesional. Momentos donde podemos escuchar a la actriz Alexandra Masangkay explicar qu&eacute; es ser filipino hoy en Espa&ntilde;a con el desarraigo y conflicto de identidad que conlleva ser parte de una di&aacute;spora racializada en nuestro pa&iacute;s. O la historia de la actriz filipina Julia Enr&iacute;quez que narra el asesinato de su padre a manos de las fuerzas represivas del r&eacute;gimen del presidente Ferdinand Marcos.
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                &#039;Las últimas&#039;, de Lucía Miranda                            </span>
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        Pero falta mesura en el montaje para pasar de unas escenas a otras, de un registro a otro. La obra est&aacute; llena de buenas ideas, de situaciones relevantes, como la Exposici&oacute;n General de Filipinas en 1887 donde se inaugur&oacute; el Palacio de Cristal con un poblado ind&iacute;gena incluido. Un episodio bochornoso que lleva al sonrojo incluso hoy en d&iacute;a. Pero las ideas necesitan ser mecidas en el escenario, darles su tiempo, aislarlas y que as&iacute; pesen, signifiquen. Muchas de ellas pasan demasiado r&aacute;pido corriendo as&iacute; el peligro de quedar en ocurrencias.
    </p><p class="article-text">
        Una pena, porque el trabajo actoral es muy remarcable. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fernanda-orazi-no-adapta-niebla-miguel-unamuno-piensa-teatro_129_13093815.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otra vez Juan Pa&ntilde;os</a>, capaz de sostener cualquier registro, el buen hacer de Bel&eacute;n Ponce de Le&oacute;n que est&aacute; incre&iacute;ble como Quetita, la propia Bel&eacute;n Santiago que ya es veterana en los proyectos de Miranda y su compa&ntilde;&iacute;a Cross Border, o las citadas Alexandra y Julia y los actores Laurence Aliganga y Chris Angelous Manalo. Todos est&aacute;n a una. 
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                &#039;Las últimas&#039;, de Lucía Miranda                            </span>
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        El teatro de Miranda es una rara avis en Espa&ntilde;a. Destaca su capacidad de recoger g&eacute;neros alejados, como el teatro farsesco y el documental; el sustrato colectivo que viene de grupos como Els Joglars, T&aacute;bano o la creaci&oacute;n colectiva de Enrique Buenaventura; y su inmersi&oacute;n en c&oacute;digos brechtianos que hoy ya no se estilan y que tan bien siguen funcionando. Hay muchos aspectos positivos en su teatro. Pero la falta de mesura y temple hace que la dramaturgia acabe descarrilando en numerosas ocasiones.
    </p><h2 class="article-text">El teatro decolonial</h2><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene una clara vocaci&oacute;n de vivir de espaldas a su propia historia. Uno de los ejemplos m&aacute;s meridianos es, como queda claro en este montaje, Filipinas, colonia espa&ntilde;ola durante 333 a&ntilde;os de la que hoy sabemos bien poco. Es algo de alabar que el Centro Dram&aacute;tico Nacional sea capaz de abrir nuevos debates en la sociedad espa&ntilde;ola. Ese es una de las finalidades del teatro y, m&aacute;s si cabe, del teatro p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Han pasado muchas cosas en este pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Desde pol&iacute;ticas generadas desde los propios gobiernos, como el actual <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cultura-presenta-necesaria-renovacion-museos-antropologia-america-momento-no-implicara-devoluciones_1_12776344.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plan de descolonizaci&oacute;n de los museos nacionales</a>, hasta, y sobre todo, profundos movimientos revisionistas provenientes del activismo y el mundo de la cultura. Se ha luchado desde muchas trincheras contra el eurocentrismo y la falsa historia de este pa&iacute;s tantas veces asociada al Imperio espa&ntilde;ol, el &ldquo;descubrimiento&rdquo; de Am&eacute;rica o la misi&oacute;n evangelizadora de Espa&ntilde;a en el mundo. 
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                &#039;Las últimas&#039;, de Lucía Miranda                            </span>
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        Y aunque el movimiento de descolonizaci&oacute;n es global, en el plano teatral patrio el germen de todo ha estado en Am&eacute;rica desde hace ya muchos a&ntilde;os. Los laboratorios de teatro campesino en M&eacute;xico en los ochenta y su actual teatro perif&eacute;rico, el teatro colectivo y decolonial del gran maestro colombiano Enrique Buenaventura en los setenta, el teatro foro del brasile&ntilde;o Augusto Boal, el teatro indigenista de Yuyachkani de Per&uacute; que lleg&oacute; a asombrar al mundo entero&hellip; Los ejemplos son ya innumerables e irrenunciables.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Miranda el gesto proviene del que fue colonizador. Su objetivo es el de apuntar los c&aacute;nceres lastrados del colonialismo en nuestra cultura y aquellos que exportamos y ahora otros lastran. El montaje apunta a c&oacute;mo esas din&aacute;micas de poder colonial han afectado y afectan todav&iacute;a a los individuos durante generaciones. Miranda pone sobre el tapete muchos temas que hacen de esta obra un montaje necesario y valiente. Y lo hace con respeto a la visi&oacute;n del otro, huyendo del apropiacionismo y sin concesiones hac&iacute;a lo propio. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el montaje es tambi&eacute;n una defensa de los verdaderos &ldquo;h&eacute;roes&rdquo; de toda esta historia: las mujeres, a las que la obra erige como las verdaderas portadoras de la memoria y las &uacute;nicas capaces de llevar a cabo los necesarios procesos de sanaci&oacute;n. Una defensa que Miranda consigue que vaya calando poco a poco en el espectador. No es casual que el montaje se llame <em>Las &uacute;ltimas</em>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ultimas-farsa-politica-permite-mirar-verguenza-pasado-colonial-espanol_129_13243520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Las últimas', la farsa política que permite mirar con menos vergüenza el pasado colonial español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Filipinas,Colonialismo,Centro Dramático Nacional,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El musical 'Los miserables' acapara galardones en los premios Talía, pero la gran reina de la noche fue la bailaora Rocío Molina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/musical-miserables-acapara-galardones-premios-talia-gran-reina-noche-bailaora-rocio-molina_129_13231360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b73c7fb-d27e-40b1-9c5e-891c1a2d2dc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El musical &#039;Los miserables&#039; acapara galardones en los premios Talía, pero la gran reina de la noche fue la bailaora Rocío Molina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cuarta edición de la gala creada por la Academia de las Artes Escénicas es la primera dirigida por Magüi Mira, que ha tomado el relevo de Cayetana Guillén Cuervo</p><p class="subtitle">Todos los ganadores de los premios Talía 2026</p></div><p class="article-text">
        El comienzo de la gala de los premios Tal&iacute;a 2026, con el contralto Christian Gil-Borrelli cantando &oacute;pera, fue definitorio. Era la velada de la creaci&oacute;n musical. El gran ganador fue el musical de ATG Entertainment Espa&ntilde;a, <em>Los miserables</em> con cuatro estatuillas. La gran reina de la noche fue Roc&iacute;o Molina con tres Tal&iacute;as. Pero el ganador espiritual no fue otro que Eduardo Vasco y la apuesta por el teatro de repertorio y corte tradicional que est&aacute; realizando como director del Teatro Espa&ntilde;ol, instituci&oacute;n que se llev&oacute; tres premios y entre ellos el gordo, al Mejor espect&aacute;culo de Teatro de Texto que fue para <em>Esencia</em>, de Ignacio Garc&iacute;a May.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo fue alfombra roja en esta gala organizada por la Academia de las Artes Esc&eacute;nicas de Espa&ntilde;a en los Teatros del Canal (Madrid) que dirig&iacute;a por primera vez la nueva directora Mag&uuml;i Mira y que cre&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/obra-andres-lima-1936-guerra-civil-arrasa-premios-talia_129_12293308.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su anterior presidenta Cayetana Guill&eacute;n Cuervo</a>. Aunque es verdad que la Academia tiene la dif&iacute;cil tarea de entregar 26 premios, la gala se hizo larga, casi tres horas que fueron retransmitidas en directo por la plataforma de <em>streaming </em>RTVE Play. Adem&aacute;s, la noche no estuvo falta de tropiezos y fallos de organizaci&oacute;n que en ciertos momentos sembraron el desconcierto.
    </p><p class="article-text">
        El primero lleg&oacute; a la media hora cuando Lydia Bosch anunciaba el premio al Mejor teatro musical, que se llev&oacute; la gran ganadora, <em>Los miserables</em> que ya hab&iacute;a recibido el premio a la Mejor direcci&oacute;n y a los mejores int&eacute;rpretes femenino y masculino. En un fallo de coordinaci&oacute;n, la pantalla que ten&iacute;a que enumerar a los nominados anunci&oacute;, sin embargo, el Premio al Mejor espect&aacute;culo de l&iacute;rica provocando lo que m&aacute;s se teme en una retransmisi&oacute;n: un silencio profundo con el escenario vac&iacute;o, seguido del corte de emisi&oacute;n durante unos segundos.
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                Magüi Mira, directora de la Academia de las Artes Escénicas                            </span>
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        Pero no fue el &uacute;nico traspi&eacute;. La otra gran triunfadora de la velada fue Roc&iacute;o Molina, por esa burrada esc&eacute;nica llamada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rocio-molina-erige-diosa-flamenco-calentamiento_129_12777662.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Calentamiento</em></a><em>. </em>Molina se llev&oacute; los tres galardones de danza: Mejor interpretaci&oacute;n femenina, Mejor coreograf&iacute;a y Mejor espect&aacute;culo de danza. Tan solo Israel Galv&aacute;n consigui&oacute; el mejor int&eacute;rprete masculino por su espect&aacute;culo <em>El dorado</em>. El problema fue que Molina solo recogi&oacute; el primer premio, ya que los otros dos se dieron de manera seguida y la organizaci&oacute;n no supo o no pudo rescatarla del <em>backstage</em>. Algo que desluci&oacute; la presencia de la que era la gran reina de la velada.
    </p><p class="article-text">
        La gala estuvo dirigida por el dramaturgo Juan Luis Iborra<em>.</em> Un espect&aacute;culo que gir&oacute; en torno al agua como fuente de vida y que presentaron la actriz Carmen Conesa y el mago Jorge Blass. Una conducci&oacute;n correcta que tuvo como punto fuerte el momento en el que el ilusionista, en un emocionante truco de magia de cartas, present&oacute; a la otra reina de la noche, la gran Mar&iacute;a Galiana que recibi&oacute; el premio Tal&iacute;a de honor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Presentación del premio de honor a María Galiana en los Premios Talía en la gala del 18 de mayo de 2026"
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                Presentación del premio de honor a María Galiana en los Premios Talía en la gala del 18 de mayo de 2026                            </span>
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        Le entreg&oacute; el premio Miguel Rell&aacute;n, visiblemente emocionado. Galiana, a sus noventa a&ntilde;os, estuvo cari&ntilde;osa y comenz&oacute; citando a Albert Camus: &ldquo;Si te dedicas a una actividad art&iacute;stica m&aacute;s tarde o temprano te dan un premio, pero lo importante no es que te lo den sino que te lo merezcas. No estoy seguro de ello, de lo que s&iacute; estoy seguro es que en el poco tiempo que me queda de vida voy a intentar seguir disfrutando de esta profesi&oacute;n&rdquo;. Y termin&oacute; breve, sobria, perfecta, citando al poeta uruguayo Mario Benedetti con esta palabras: &ldquo;No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sue&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La gala tambi&eacute;n tuvo el momento pol&iacute;tico, solitario, pero contundente. Blanca A&ntilde;&oacute;n al recibir el Premio a la Mejor escenograf&iacute;a record&oacute; que hab&iacute;a que seguir hablando de Palestina, no olvidar el genocidio y &ldquo;seguir presionando al Gobierno para que cese todo tipo de relaciones con Israel&rdquo;. En la sala estaba presente el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, pero la realizaci&oacute;n no opt&oacute; por enfocarle en ese momento. Tambi&eacute;n estaban presentes las autoridades pol&iacute;ticas madrile&ntilde;as Mariano de Paco, Consejero de Cultura, Turismo y Deporte; y Marta Rivera de la Cruz Delegada del &Aacute;rea de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ángel Ruiz, ganador del premio a Mejor actor protagonista por &#039;El rey de la farándula&#039;"
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                Ángel Ruiz, ganador del premio a Mejor actor protagonista por &#039;El rey de la farándula&#039;                            </span>
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        Pero Blanca A&ntilde;&oacute;n no quiso quedarse ah&iacute; y dijo que tampoco hab&iacute;a que olvidar &ldquo;lo que tenemos en casa, ese fango verde que sigue avanzando y arrasa con todo lo que queremos y defendemos&rdquo;, en clara referencia al partido de ultraderecha Vox. Despu&eacute;s habl&oacute; de su tierra, Valencia: &ldquo;Nosotras ya no podemos seguir trabajando [all&iacute;] y nos tenemos que ir fuera para poder seguir creando. Valencia deber&iacute;a volver a ser un centro de creaci&oacute;n y dejar de serlo solo de exhibici&oacute;n&rdquo;, concluy&oacute;. Cierto es que los directores Carolina &Aacute;frica y Andr&eacute;s Lima si enunciaron un escueto y pertinaz &ldquo;Palestina libre&rdquo; cuando fueron invitados a entregar premios a sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        Sigui&oacute; la gala con la fren&eacute;tica entrega de reconocimientos que eran amenizados con una cortinilla musical que parec&iacute;a evocar al circo, pero que acab&oacute; m&aacute;s cercana al <em>D&iacute;a de la marmota</em>. Tampoco pareci&oacute; convencer la nueva estatuilla de la escultora Esperanza D&rsquo;ors. La anterior, ciertamente es mejor olvidarla. La estatuilla es uno de los cambios que la nueva direcci&oacute;n de la Academia quiso implementar para testimoniar su voluntad de transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mag&uuml;i Mira ha afirmado en declaraciones p&uacute;blicas ciertos aires renovadores con respecto a la anterior direcci&oacute;n. Ha prometido una mayor transparencia y se ha atrevido a nombrar al elefante en la cacharrer&iacute;a, ese premio llamado: Mejor espect&aacute;culo de Artes Esc&eacute;nicas de autor&iacute;a hispana en Nueva York, que tantos siguen sin entender. En esta ocasi&oacute;n ha sido para <em>Los soles truncos</em>, de Repertorio Espa&ntilde;ol. Pero este a&ntilde;o no es el a&ntilde;o para evaluar la nueva direcci&oacute;n que esta actriz valenciana quiere dar a la Academia. Es demasiado pronto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mamen García, ganadora del premio a la Mejor actriz de reparto                            </span>
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        Los momentos finales fueron para las obras de teatro de texto. El primero fue para Ignacio Garc&iacute;a May por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juan-echanove-vivimos-mundo-palabras-democracia-libertad-han-degradado_128_12708037.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esencia</em></a>, uno de los mejores textos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os de este veterano autor que sigue en gira, protagonizado por Juan Echanove y Joaqu&iacute;n Climent.
    </p><p class="article-text">
        La Mejor actriz de reparto recay&oacute; en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mamen-garcia-dobladora-actriz-encarna-miss-lunatic-martin-gaite-deje-doblar-porno-mareaba-jadear_1_12010846.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mamen Garc&iacute;a</a>, una de las grandes, muchas veces en papeles secundarios, pero que en esta ocasi&oacute;n interpret&oacute; a la Miss Lunatic, esa neoyorquina medio bruja medio vagabunda de la obra de Carmen Mart&iacute;n Gaite <em>Caperucita en Manhattan</em>. Un secundario enorme, casi principal, coraz&oacute;n de la pieza. La actriz, todo arte, acab&oacute; gritando &ldquo;viva la pe&ntilde;a, porque sin ella no har&iacute;amos teatro&rdquo;, para concluir con una preciosa dedicatoria a todas las j&oacute;venes dramaturgas diciendo: &ldquo;Ellas nos gu&iacute;an&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El premio al Mejor actor de teatro fue para Luis Bermejo por la obra de Juan Mayorga por <em>Los yugoslavos</em>. Un premio que ven&iacute;a re&ntilde;ido, ah&iacute; estaban Joaqu&iacute;n Climent que est&aacute; enorme en <em>Esencia</em> y Ra&uacute;l Prieto que no lo est&aacute; menos en <em>El entusiasmo</em>.
    </p><p class="article-text">
        El premio al Mejor actor de teatro de texto fue para &Aacute;ngel Ruiz por&nbsp;<em>El rey de la far&aacute;ndula. </em>Premio sorpresa ya que ten&iacute;a al lado a dos pesos pesados, Lluis Homar y Pablo Derqu&iacute;. Ruiz agradeci&oacute; al Festival de Almagro y a la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico por apoyar esta obra en la que en tono de cabar&eacute; se retrata la vida de Felipe IV. Una obra que el propio Ruiz ha escrito y dirigido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gala de los premios Talía 2026                            </span>
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        La Mejor actriz este a&ntilde;o recay&oacute; en Nathalie Poza por <em>Un tranv&iacute;a llamado deseo, </em>la archiconocida y mil veces montada obra de Tennesse Williams dirigida por David Serrano. Otro montaje, al igual que <em>Esencia</em>, que pas&oacute; por el Teatro Espa&ntilde;ol dirigido por Eduardo Vasco y colg&oacute; el cartel de agotadas las localidades.
    </p><p class="article-text">
        El premio a la Mejor direcci&oacute;n de escena tambi&eacute;n ven&iacute;a re&ntilde;ido. En liza compet&iacute;an la danza de Roc&iacute;o Molina codirigida con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-messiez-rebelion-realismo-teatro_1_10737104.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pablo Messiez</a>, la fuerza del teatro de Luc&iacute;a Carballal y un veterano como Juan Carlos Rubio. Al final, se lo llev&oacute; este &uacute;ltimo, demostrando de nuevo la inclinaci&oacute;n hacia el teatro m&aacute;s tradicional de esta Academia. Rubio fue premiado por la obra <em>M&uacute;sica para Hitler</em>, s&oacute;lido montaje que tiene como protagonista a Carlos Hip&oacute;lito y que cuenta la historia de Pau Casals exiliado en Francia cuando es invitado para tocar en una velada para el propio Hitler.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo premio, el m&aacute;s relevante, es el del Mejor espect&aacute;culo de teatro de texto que fue para <em>Esencia</em>, dirigida por Eduardo Vasco, premio que signific&oacute; el tercer galard&oacute;n que recib&iacute;a una producci&oacute;n estrenada en el Teatro Espa&ntilde;ol, porque si bien <em>Un tranv&iacute;a llamado deseo</em> se estren&oacute; en Avil&eacute;s tuvo se temporada, apoyo y despegue en el Teatro Espa&ntilde;ol.. Quedaba as&iacute; claro el meridiano apoyo de los acad&eacute;micos a la apuesta de Eduardo Vasco por un teatro tradicional y de repertorio que adem&aacute;s est&aacute; teniendo una respuesta de p&uacute;blico enorme. Gan&oacute;, en definitiva, la taquilla en estos premios: los musicales que son la locomotora de ingresos de la industria cultural esc&eacute;nica y la apuesta por la recuperaci&oacute;n de un gran p&uacute;blic<span id="galardones"></span>o para el teatro tradicional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/musical-miserables-acapara-galardones-premios-talia-gran-reina-noche-bailaora-rocio-molina_129_13231360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 23:42:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El musical 'Los miserables' acapara galardones en los premios Talía, pero la gran reina de la noche fue la bailaora Rocío Molina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Premios,Danza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si el confinamiento por pandemia te pilla en una rave? María Velasco propone la música como desobediencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/si-confinamiento-pandemia-pilla-rave-maria-velasco-propone-musica-desobediencia_129_13214202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee8a1b3f-f0e6-4b97-b762-f1f20d84951a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si el confinamiento por pandemia te pilla en una rave? María Velasco propone la música como desobediencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra 'Ese ruido es un animal', dirigida y escrita por la Premio Nacional de Literatura Dramática, no llega a explotar en esta producción de la Cuarta Pared
</p><p class="subtitle">'Tinieblas', una sala de montaje donde la niebla permite el descubrimiento
</p></div><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Velasco ha estrenado nuevo espect&aacute;culo <a href="https://www.cuartapared.es/project/ese-ruido-es-un-animal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con la compa&ntilde;&iacute;a de la Cuarta Pared</a>, en Madrid.&nbsp;<em>Ese ruido en un animal</em>&nbsp;es un proyecto que busca el encuentro entre el teatro de esa creadora y la manera de hacer de esta sala alternativa. Velasco ha escrito un texto muy propio lleno de frases para enmarcar una &eacute;poca y muy pegado a su manera de entender el teatro. El tema es atractivo: rave y desobediencia, pero esc&eacute;nicamente el asunto no encaja.
    </p><p class="article-text">
        En este montaje tenemos, por un lado, el universo de Velasco, que bebe de la escena experimental de los noventa espa&ntilde;oles. Y, por el otro, la manera de entender la escena de la Cuarta Pared, m&aacute;s cercana a un teatro m&aacute;s textual, representativo y realista.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, sobre el papel, ese cruce resulta atractivo, incluso sensato. Velasco ha formado parte de otros proyectos de la sala y del profesorado de su escuela. Su trayectoria est&aacute; unida a la de este espacio que adem&aacute;s la apoy&oacute; como autora y creadora, antes de que llegasen los &eacute;xitos o el definitivo reconocimiento con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/maria-velasco-premio-nacional-literatura-dramatica-2024_1_11685181.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nacional de Literatura Dram&aacute;tica en 2024</a>.
    </p><p class="article-text">
        Para la ocasi&oacute;n Velasco ha escrito un texto muy propio, una visi&oacute;n personal de la m&uacute;sica como germen de desobediencia y resistencia. Un texto h&iacute;brido que se acerca al ensayo y al alegato generacional y que utiliza un lenguaje de ra&iacute;z po&eacute;tica que lo libera de encorsetamientos.&nbsp;<em>Ese ruido es un animal</em>&nbsp;nos sit&uacute;a con unos j&oacute;venes a los que el confinamiento por la pandemia de la covid-19 les pilla en una rave. Pero, como en otras ocasiones en esta autora, la &ldquo;situaci&oacute;n&rdquo; esc&eacute;nica es una excusa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los actores de &#039;Ese ruido es un animal&#039;, de María Velasco                            </span>
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        Velasco busca plasmar en escena la fuerza de la m&uacute;sica como terreno para la desobediencia civil y existencial frente a una sociedad utilitaria y normativa; plasmar la potencial fuerza del <em>beat </em>golpeando el cuerpo y el alma. Para ello, como directora despliega varias estrategias: el tratamiento del cuerpo como receptor pol&iacute;tico a trav&eacute;s del baile, la acci&oacute;n teatral que evoca y rompe el plano representativo y la introducci&oacute;n de un texto que quiebra con el plano del actor como personaje.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el propio texto, aparte de los di&aacute;logos entre esos j&oacute;venes, va acercando al espectador una narraci&oacute;n distanciada que destaca hitos de una historia muy personal de la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        El texto pasa por aquella epidemia de baile en el siglo XVI franc&eacute;s, &ldquo;la peste del baile&rdquo;, en la cual Estrasburgo se volvi&oacute; loca durante tres d&iacute;as seguidos. Y reivindica tambi&eacute;n otros momentos como el tritono medieval, el denominado &ldquo;intervalo del diablo&rdquo; que en su &eacute;poca estaba prohibido para m&uacute;sica sacra; y movimientos ya m&aacute;s contempor&aacute;neos como <em>&ldquo;this machine kills fascists&rdquo;</em> que Woody Guthrie llevaba escrito en su guitarra o la m&uacute;sica negra del siglo XX norteamericano que desafi&oacute; a toda una sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Fruto de esa evoluci&oacute;n, un tanto hegeliana, Velasco llega a &ldquo;los raveros&rdquo; actuales, a una generaci&oacute;n de solitarios que en un momento de sus vidas sufren una epifan&iacute;a con la m&uacute;sica que provoca que sus valores y su visi&oacute;n de la vida se tambalee. Gente que no tiene nada en com&uacute;n, pero que son transformados por la m&uacute;sica, convertidos en talibanes del <em>beat</em>, enfrentados a lo intrascendente y la charlataner&iacute;a mentirosa del lenguaje. Gente que no sabe &ldquo;hacer la revoluci&oacute;n&rdquo; y que ahora tienen &ldquo;un hervido de <em>No future</em> y 'S&iacute; se puede'&rdquo;.
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            <span class="title">
                &#039;Ese ruido es un animal&#039;                            </span>
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        Esa generaci&oacute;n est&aacute; representada en escena por cinco actores. Todos ellos han pasado por la escuela de la Cuarta Pared. Tres de ellos son reci&eacute;n egresados (&Aacute;lvaro Leiva, Luc&iacute;a S&aacute;nchez y Chelo Valma). Marina Herranz es una de las componentes del elenco de las &uacute;ltimas producciones de la Cuarta (Trilog&iacute;a Negra). Y el &uacute;ltimo, Fran V&eacute;lez, es m&aacute;s un verso suelto que lleva ya a&ntilde;os transitando la <em>performance </em>y las artes vivas. Todos vienen de una misma manera de hacer muy ligada a esta sala madrile&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; comienza el problema. Por un lado, la manera de decir los textos. Por otro, la poca competencia de los int&eacute;rpretes en el lenguaje esc&eacute;nico m&aacute;s cercano a las pol&iacute;ticas del cuerpo y la <em>performance</em>. Velasco, adem&aacute;s, no se arredra y compone escenas muy exigentes de m&aacute;s de diez minutos de pura acci&oacute;n corporal, en las que los cuerpos se confunden con los objetos propios de un camping. O escenas donde, por ejemplo, se &ldquo;intenta&rdquo; hacer un pogo con el tema&nbsp;<em>Ojal&aacute;</em>&nbsp;de Silvio Rodr&iacute;guez.
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                &#039;Ese ruido es un animal&#039;                            </span>
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        En esas escenas, donde la obra vira a lo perform&aacute;tico y la &ldquo;no danza&rdquo; el montaje se cae, en verosimilitud y credibilidad. Adem&aacute;s, la manera de decir el texto no acaba de casar con la palabra m&aacute;s distanciada de Velasco. Se produce un choque entre la naturaleza art&iacute;stica de la creadora y la idiosincrasia actoral, m&aacute;s normativa y convencional, del elenco.
    </p><p class="article-text">
        No hay solo una manera de decir este teatro que se mueve entre el personaje y el <em>performer</em>. La actriz argentina Maricel &Aacute;lvarez bien lo demostr&oacute; en el anterior montaje de Velasco,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/maria-velasco-arremete-expediente-x-generacion-incapacidad-amar_129_12256090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vendr&aacute;n los alien&iacute;genas y tendr&aacute;n tus ojos</em></a><em>.&nbsp;</em>Pero el modo elegido en esta ocasi&oacute;n no casa, no emulsiona y cubre el montaje de la sospecha de la simulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estas son palabras duras, pero es dif&iacute;cil explicarlo de otro modo. La Cuarta Pared, que naci&oacute; en 1985 y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/la-sala-cuarta-pared-premio-nacional-de-teatro-2020_1_6243544.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nacional de Teatro en 2020</a>, cuenta con una de las historias m&aacute;s exitosas del teatro reciente. Pero este montaje desvela tambi&eacute;n la evoluci&oacute;n que ha sufrido en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os. Una evoluci&oacute;n que ha ido alejando su manera de hacer de los nuevos lenguajes con los que a comienzos del siglo XXI conviv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Esa grada de la Calle Ercilla, en ese espacio de fondo desconchado, ha sido terreno de formaci&oacute;n, emocional y pol&iacute;tico, del espectador. Ah&iacute;, hace dos lustros los madrile&ntilde;os pudieron ver los estrenos de creadores como Ang&eacute;lica Liddell, Rodrigo Garc&iacute;a, La Ribot, Blanca Calvo, Elena C&oacute;rdoba, Carlos Fern&aacute;ndez o Carlos Marquerie. A esta sala tambi&eacute;n llegaron compa&ntilde;&iacute;as de otras partes de Espa&ntilde;a, como los gallegos de Matarile, los catalanes de la General El&eacute;ctrica, los soplos de agua fresca como la inclasificable compa&ntilde;&iacute;a canaria El Ojo de la Faraona de Carmelo Fern&aacute;ndez. Incluso en esa sala hemos visto a cabezas internacionales como Gilles Jobin o Jan Fabre.
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            <span class="title">
                El elenco de &#039;Ese ruido es un animal&#039;                            </span>
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        Llegaba entonces a esta sala otro teatro que conviv&iacute;a con la manera de hacer de la Cuarta Pared, con aquel&nbsp;<em>Las manos</em>&nbsp;o con compa&ntilde;&iacute;as m&aacute;s teatrales como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/micomicon-teatro-sube-escena-victima-doble-eta-franquismo-muertos_1_10810702.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Micomic&oacute;n </a>o Meridional. Es cierto que esa otra escena nunca perme&oacute; en la manera de hacer de la Cuarta, pero el actor es tambi&eacute;n espectador. Sus ojos vieron a Simona Levi desga&ntilde;it&aacute;ndose, a Juan Loriente crucificado en k&eacute;tchup y mostaza diciendo de la manera m&aacute;s quieta, a Marisa Amor vestida de Lucrecia, tan centr&iacute;peta y sensual como un actor puede serlo.
    </p><p class="article-text">
        El actor de la Cuarta de hace veinte a&ntilde;os se form&oacute; tambi&eacute;n con todo ese teatro hoy ausente en esta sala. En los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os esos dos teatros se han ido alejando. Y la prueba m&aacute;s fehaciente es este&nbsp;<em>Ese ruido es un animal</em>, un montaje que certifica esa separaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La Cuarta Pared anda hoy en momento de transici&oacute;n. Su director, Javier Yag&uuml;e, est&aacute; abriendo procesos tras a&ntilde;os de instaurar una metodolog&iacute;a, de levantar una de las escuelas m&aacute;s importantes de actuaci&oacute;n en el pa&iacute;s y de dirigir las producciones de la compa&ntilde;&iacute;a de la sala. A&ntilde;os en los que ha conseguido instaurar una manera de trabajar reconocible, con gran sensibilidad por lo social y con un acercamiento propio a la escritura esc&eacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Su &uacute;ltimo proyecto,&nbsp;<em>Tr&iacute;ptico de la vida</em>, donde la sala ha invitado a nuevos directores y autores como Raquel Alarc&oacute;n, Aldara Molero o Aitana Sar, certifican ese comienzo de transici&oacute;n. Pero el movimiento no resulta completo. No es hoy la Cuarta <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fallece-elvira-sorolla-alma-teatro-madrileno_1_10353113.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ese espacio de encuentro que fue hace a&ntilde;os</a>, donde espectadores, actores y profesionales se formaban en un terreno donde diferentes registros esc&eacute;nicos conviv&iacute;an en cierta equidad.
    </p><p class="article-text">
        Vienen a&ntilde;os por delante que ser&aacute;n retadores. Posiblemente el teatro p&uacute;blico cambie con los nuevos gobiernos por venir, posiblemente surjan nuevos espacios independientes tan escasos hoy en Madrid; posiblemente la Cuarta Pared, ya con cuarenta a&ntilde;os a la espalda, habr&aacute; de renovarse por los ciclos vitales de quienes hoy la lideran. Ese es el panorama que&nbsp;<em>Ese ruido es un animal</em>&nbsp;ha abierto de manera definitiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/si-confinamiento-pandemia-pilla-rave-maria-velasco-propone-musica-desobediencia_129_13214202.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2026 20:19:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Y si el confinamiento por pandemia te pilla en una rave? María Velasco propone la música como desobediencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Música,Música electrónica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Tinieblas', una sala de montaje donde la niebla permite el descubrimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/tinieblas-sala-montaje-niebla-permite-descubrimiento_129_13205641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34c9608b-32d9-4f62-a871-369907db959c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Tinieblas&#039;, una sala de montaje donde la niebla permite el descubrimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista Edurne Rubio estrena en el Centro Dramático Nacional una obra híbrida entre la performance, el cine y el teatro: una mujer que se interna en el bosque elige la libertad de perderse frente al deseo de certidumbre</p><p class="subtitle">Juan Diego Botto vuelve a convulsionar el teatro español con 'Una noche sin luna'</p></div><p class="article-text">
        En la sala peque&ntilde;a del Teatro Valle Incl&aacute;n, la Francisco Nieva, Edurne Rubio ha instalado otra manera de hacer teatro. La pieza se titula <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7dTmKEX7BgU&amp;t=15s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tinieblas</em></a> y es un monumento al teatro visual enraizado en el montaje cinematogr&aacute;fico. El p&uacute;blico asiste a una sala de montaje donde las im&aacute;genes van superponi&eacute;ndose de una manera po&eacute;tica, abierta, evocadora. Rubio traza un universo aleg&oacute;rico donde el ser humano est&aacute; perdido, solo, sin certidumbres, donde una niebla blanca y densa anula los horizontes pero que invita al descubrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Esta artista burgalesa que reside en Bruselas lleva tiempo embarrada en ese h&iacute;brido terreno donde <em>performance</em>, cine y teatro bailan. Hace diez a&ntilde;os irrumpi&oacute; como una bocanada de talento y saber hacer en aquel festival montado por el Teatro Pradillo en el Centro Dram&aacute;tico Nacional, El lugar sin l&iacute;mites. La pieza, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/un-descenso-a-la-oscuridad-de-las-cavernas-en-medio-del-conde-duque_1_6425415.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ligth Years Away</em></a>, era una declaraci&oacute;n de intenciones. 
    </p><p class="article-text">
        Rubio consegu&iacute;a convertir el teatro en un cine al mismo tiempo que en una cueva. Hablaba sobre Ojo Guare&ntilde;a, un complejo de cuevas al que una joven generaci&oacute;n de burgaleses, hastiados de un franquismo largu&iacute;simo, acud&iacute;an para poder salir, escapar y poder sentir, pensar, sin estar constre&ntilde;idos por un r&eacute;gimen omn&iacute;modo en la superficie. En lo subterr&aacute;neo, en lo escondido a los ojos, en los laberintos de Guare&ntilde;a, surg&iacute;a la luz. Frente a la luz burgalesa, esa que pint&oacute; Sorolla, Rubio decid&iacute;a buscar en la penumbra y los ecos. 
    </p><p class="article-text">
        Sigue esa misma intuici&oacute;n en <em>Tinieblas</em>, aunque de diferente manera, m&aacute;s personal y po&eacute;tica. En esta ocasi&oacute;n Rubio convierte la sala Francisco Nieva en un todo invadido por una espesa niebla para forzar al espectador a mirar de otro modo, a vislumbrar. Nos encontramos con una mujer que se interna en el bosque, que elige la libertad de perderse frente al deseo de certidumbre. 
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                    alt="Una foto de ensayo de la obra &#039;Tinieblas&#039; de Edurne Rubio."
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            <span class="title">
                Una foto de ensayo de la obra &#039;Tinieblas&#039; de Edurne Rubio.                            </span>
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        Tiene mucho de aleg&oacute;rico esta pieza: la incertidumbre del presente, la ausencia de asideros y fundamentaciones desde que uno nace hasta que muere, desde el r&iacute;o hasta el mar, que dir&iacute;a Jorge Manrique en las <em>Coplas por la muerte de su padre</em>. Ese es el viaje que propone Edurne Rubio en esta pieza, un viaje de vida, la vida como un itinerario de penumbra que hay que abrazar sin miedo. 
    </p><p class="article-text">
        En ese viaje de tiempo lento, de im&aacute;genes que son apariciones, iremos transitando por un mundo fuera de la sociedad donde el espectador se enfrenta a la inmensa naturaleza. Rubio construye la imagen con luz y sonido, Tania Arias (qu&eacute; verdadero gusto volver a o&iacute;r su hipn&oacute;tica voz en escena) ser&aacute; esa mujer, la hero&iacute;na de este viaje. Pero tan solo le veremos el rostro unos segundos, lo dem&aacute;s ser&aacute; cuerpo, volumen y acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque quien cuenta la &ldquo;historia&rdquo; en esta obra, aparte de Tania y las otras int&eacute;rpretes&nbsp;(Somaya Taoufiki, Eva Shirlee Garcia Schulman y Hafida Tisrou), es la luz y el sonido. Incluso los focos se vuelven personaje y salen a escena transmutados en bueyes o convertidos en bandada de p&aacute;jaros. 
    </p><p class="article-text">
        La propuesta es radical, es como una pel&iacute;cula de la cineasta experimental <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/mujeres-surrealistas-musas_1_2996315.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Germaine Dulac</a> llevada a escena. El trabajo de Rubio, apegado al territorio, se apoya casi siempre en el testimonio, en la entrevista, en la relaci&oacute;n con el otro a trav&eacute;s del trabajo de campo. Cuenta la artista que en el proceso de esta obra tambi&eacute;n hizo muchas entrevistas, pero en esta ocasi&oacute;n Rubio se ha liberado y aupado desde ese material a una construcci&oacute;n m&aacute;s personal y que libera el lenguaje hacia lo po&eacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, en ese montaje de im&aacute;genes, vamos asistiendo a la lucha por existir y la importancia del otro en ese cometido. Hay una sororidad que no se explicita, pero que est&aacute; presente durante toda esta obra que adem&aacute;s est&aacute; hecha por un grupo enteramente femenino. Dos mujeres se llaman en la niebla, intentan encontrarse, reunirse, no lo consiguen, no les deja la bruma, pero esa voluntad hecha grito, ese &ldquo;&iexcl;Aqu&iacute;! &iexcl;Estoy aqu&iacute;!&rdquo; queda impreso en el espacio. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen de la obra &#039;Tinieblas&#039; de Edurne Rubio.                            </span>
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        Mientras la pieza va bajando ese r&iacute;o que no vemos, llover&aacute; en escena, intuiremos bestias que cruzan el espacio, oiremos cascadas y golpes de agua y viento. Un recorrido que acabar&aacute; en el mar, que es el morir, pero tambi&eacute;n el encuentro con el otro. En este caso el inmigrante. El vivo y el muerto. El que no fue encontrado y hoy yace junto a miles en el fondo de nuestras costas y el que sobrevivi&oacute; y hoy nos mira sin ser visto. 
    </p><p class="article-text">
        Hay diferentes nieblas. Una la del individuo occidental perdido, otra la de aquellos que migran hacia un futuro incierto, opaco. Pero esas nieblas, parece decir la obra, forman parte de un todo, son en verdad una. Y en ella, m&aacute;s que en la claridad del d&iacute;a di&aacute;fano y la seguridad de nuestras percepciones y opiniones, podremos encontrarnos con el otro. Finalmente, <em>Tinieblas</em> es un canto de esperanza que acabar&aacute; en un peque&ntilde;o texto que es f&aacute;bula narrada, cuento popular y ancestral que habla de repiques de campana que atraviesen el mundo para aquellos que han perdido el camino, que habla de la necesidad de la comunidad como punto de anclaje, como puerto al que arribar. 
    </p><p class="article-text">
        Lo importante en la pieza es c&oacute;mo consigue Rubio 'contar' esto. Lo hace con un lenguaje diferente al teatral y con extrema fineza. Consigue construir todo un marco de gran potencia evocadora, pero quiz&aacute; le falte algo de 'pellizco'. Todo el marco est&aacute; ah&iacute; puesto, la po&eacute;tica de la luz, el s&iacute;mbolo&hellip; Pero le falta a ese viaje algo de transfusi&oacute;n sangu&iacute;nea, de <em>pathos</em>. Y es que conseguir eso, inteligencias artificiales mediante, s&iacute; que es un misterio.
    </p><p class="article-text">
        Pero es un gusto ver este otro teatro programado en el Centro Dram&aacute;tico Nacional que convive con el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/conde-torrefiel-reta-canon-teatral-soberbio-montaje-lenguaje_129_13176217.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Conde de Torrefiel</a> en estos momentos, junto a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/mujeres-frente-fascismo-europeo-enfrentan-fallida-trampa-comica-huecas_129_12681479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las Huecas</a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/teatro-serie-b-cris-blanco-enfrenta-mentira-contemporanea_129_13056672.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cris Blanco</a> anteriormente. Unos montajes son m&aacute;s redondos que otros, pero lo importante no es el resultado, o no solo; sino la apertura de lenguajes y sensibilidades, de maneras de hacer, de construir y transmitir. 
    </p><p class="article-text">
        Con esta obra, se va acercando el fin de la temporada en el Centro Dram&aacute;tico, la pen&uacute;ltima de su director Alfredo Sanzol. Es un placer ver esta obra y el trabajo de Edurne Rubio y su equipo, en el que se nota la mano de Mar&iacute;a Jerez &mdash;con la que ya colabor&oacute; en una pieza que es germen de esta, <a href="https://www.edurnerubio.org/a-nublo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nublo</em></a>, del a&ntilde;o 2021&mdash; y de la creadora uruguaya Leticia Skrycky, que lleva ya a&ntilde;os trabajando en Espa&ntilde;a de manera bien interesante. Es parad&oacute;jico el t&iacute;tulo de esta obra, <em>Tinieblas</em>, porque es en esos territorios no di&aacute;fanos, es con los ojos entrecerrados, donde comenzamos a ver.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/tinieblas-sala-montaje-niebla-permite-descubrimiento_129_13205641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Tinieblas', una sala de montaje donde la niebla permite el descubrimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Centro Dramático Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Diego Botto vuelve a convulsionar el teatro español con 'Una noche sin luna']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juan-diego-botto-vuelve-convulsionar-teatro-espanol-noche-luna_129_13197591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22caa57c-b1c3-4019-99f3-552ce6485ffa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Diego Botto vuelve a convulsionar el teatro español con &#039;Una noche sin luna&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con todas las entradas vendidas, cada noche, el actor encarna la figura de Federico García Lorca en un ritual donde memoria histórica y presente político se funden</p><p class="subtitle">Entrevista - José Sacristán: “Los jóvenes que dicen que con Franco se vivía mejor no tienen ni puta idea de lo que es vivir una dictadura”
</p></div><p class="article-text">
        El gran &eacute;xito de Juan Diego Botto ha vuelto. Se trata de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/botto-lorca-lleva-teatro-escribo-mataron-desaparecer_1_8044494.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una noche sin luna</em></a>, obra en que el poeta Garc&iacute;a Lorca sale de la fosa donde est&aacute; abandonado y nos habla reencarnado en el propio Botto. Ha vuelto al espacio principal del Teatro Espa&ntilde;ol, una sala que lleva, literalmente, cay&eacute;ndose desde que se estren&oacute; la semana pasada. La fuerza de la actuaci&oacute;n de Botto, la pausada direcci&oacute;n de Peris-Mencheta, el espacio de Curt Allen Wilmer&hellip; Muchas son las razones que hacen de esta obra un montaje soberbio. Pero todo ello no explica la convulsi&oacute;n que se produce en la platea.
    </p><p class="article-text">
        Se estren&oacute; en 2020 y estuvo de gira hasta 2023 en m&aacute;s de treinta teatros de toda Espa&ntilde;a. Sin embargo, las entradas para su reposici&oacute;n en el Teatro Espa&ntilde;ol volaron. Se pusieron a la venta el 1 de julio del a&ntilde;o pasado y en pocos d&iacute;as se vendieron tickets de todas las funciones. 19.600 personas podr&aacute;n acudir a verlo. 
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; al Teatro Espa&ntilde;ol de Madrid de la mano de mi hija de nueve a&ntilde;os. La pobre ya ha asistido a bastantes obras a la que uno la lleva convencido de la fuerza del teatro. A veces se da m&aacute;s, a veces menos. Pero el otro d&iacute;a, en el Espa&ntilde;ol, esa ni&ntilde;a vivi&oacute; en plenitud la fuerza que puede emerger de la escena. Una fuerza que es social, que tiene sentido tan solo en comunidad, sintiendo y descubriendo en compa&ntilde;&iacute;a del otro.
    </p><p class="article-text">
        La convulsi&oacute;n del principio de la obra, la fuerza de la alegor&iacute;a, la potencia de un actor desdobl&aacute;ndose (al que puedes ver c&oacute;mo alberga emociones, c&oacute;mo le van atravesando), la rebeld&iacute;a ante la injusticia, la constataci&oacute;n de que el ser humano es capaz de lo m&aacute;s atroz, la historia de Espa&ntilde;a, la luz del poeta que tan bien sabe albergar Botto&hellip; Todo eso fue entrando por los ojos de mi acompa&ntilde;ante. 
    </p><p class="article-text">
        Ella ya conoc&iacute;a la fuerza de la palabra de Lorca, de las canciones que recuper&oacute; como <em>La Tarara</em> que adem&aacute;s tuvo el lujo de escuchar a capela en una intervenci&oacute;n especial de Miguel Poveda que apareci&oacute; en el proscenio para sorpresa de todos. Pero de otras cosas poco o nada sab&iacute;a. Poco sobre su asesinato en una noche sin luna un 18 de agosto de 1936. Cada espectador es un mundo. 
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                Juan Diego Botto y Sergio Peris-Mencheta                            </span>
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        Pero muchos de los otros espectadores s&iacute; sab&iacute;an y, por eso mismo, a lo largo de la funci&oacute;n se les iba quebrando el pecho al ver las similitudes entre aquel ayer y este hoy. Uno de los aciertos del montaje es la capacidad de unir dos momentos hist&oacute;ricos, el presente y ese 18 de agosto, como si fueran dos puntos de una hoja de papel que pudieras unir al doblarla. 
    </p><p class="article-text">
        La funci&oacute;n, escrita por el propio Botto, se vertebra a trav&eacute;s de <em>Comedia sin t&iacute;tulo</em>, obra del poeta que qued&oacute; inacabada y de la que tan solo tenemos el acto primero en el que Lorca defiende a muerte un teatro en contra del mero entretenimiento. Un teatro que salga fuera del teatro. 
    </p><p class="article-text">
        Sin querer hacer una biograf&iacute;a del poeta, Botto va saltando en un mon&oacute;logo dicho a p&uacute;blico por diferentes momentos recogidos en entrevistas o noticias sobre Lorca. La elecci&oacute;n de esos momentos est&aacute; hecha con tiral&iacute;neas pol&iacute;tico, con la intenci&oacute;n de que la vida del poeta y su posicionamiento resuene en el presente. En unos momentos Botto es Lorca, pero en otros es el propio actor, se funden esos dos planos de manera extraordinaria, casi imperceptible.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo es cuando se trae a colaci&oacute;n la censura que sufri&oacute; el estreno de <em>Amor de Don Perlimpl&iacute;n con Belisa en su jard&iacute;n</em> en 1929, cuando se acus&oacute; a la obra de obscena y mal formante para la infancia, atacando la homosexualidad del propio Lorca y de su director, Cipriano Rivas Cherif. Ah&iacute;, es imposible no hacer correlaciones con nuestro presente de mordazas, intervenci&oacute;n en las escuelas y pins parentales.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo es cuando Botto decide hacer un largo meandro con la figura del personaje del p&uacute;blico que en <em>Comedia sin t&iacute;tulo</em> se enfrenta al autor. Ah&iacute; Botto se explaya, se permite y alarga ese parlamento haciendo una simbiosis del patri&oacute;tico <em>cu&ntilde;ao </em>que todos hemos sufrido con ciertos a&ntilde;adidos que recogen el vocabulario de aquellos tiempos. Una simbiosis entre el <em>cu&ntilde;ao </em>y Primo de Rivera, entre cierto votante de hoy y aquellos de la CEDA, que asusta. Es esta la parte de la obra que m&aacute;s molesta a la derecha espa&ntilde;ola. Pero esto no es nuevo. 
    </p><h2 class="article-text">Lorca 'reloaded'</h2><p class="article-text">
        En 1987 se estrenaba en Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola <a href="https://www.rtve.es/play/videos/lorca-muerte-de-un-poeta/impresiones-paisajes/6049629/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lorca, muerte de un poeta</em></a>, serie dirigida por el &ldquo;rojo&rdquo; Juan Antonio Bardem. En miles y miles de hogares espa&ntilde;oles reinaba un silencio casi reverencial. Lorca entraba en la casa de todos despu&eacute;s de largos a&ntilde;os de excepci&oacute;n de tantas cosas. 
    </p><p class="article-text">
        El gran Bardem comenzaba por donde hab&iacute;a que empezar, por el fusilamiento del poeta. Las detonaciones de la Guardia Civil se quedaban en pausa y el poeta, con la voz de Javier Dat&uacute;, dec&iacute;a: &ldquo;Y no quiero llantos, la muerte hay que mirarla cara a cara. Silencio, a callar he dicho. Nos hundiremos en un mar de luto. Me hab&eacute;is o&iacute;do, silencio, silencio he dicho, silencio&rdquo;. Palabras de Bernarda Alba a sus hijas que en ese 1987 mutaban para albergar un alegato m&aacute;s all&aacute; de la pol&iacute;tica ante tantos a&ntilde;os de exclusi&oacute;n amordazada. 
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                Juan Diego Botto en &#039;Una noche sin luna&#039;, una obra que ha escrito y que protagoniza                            </span>
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        Y es que Lorca, desde aquel 18 de agosto de 1936, ha ido reapareciendo con fuerza inusitada en momentos clave de la cultura espa&ntilde;ola. Momentos en que a trav&eacute;s de &eacute;l y con &eacute;l, el teatro, la m&uacute;sica o el cine no volver&iacute;an a ser el mismo. As&iacute; fue en el <em>Yerma</em> de Nuria Espert y V&iacute;ctor Garc&iacute;a que se estren&oacute; el 30 de noviembre de 1971 en el Teatro de la Comedia. Y tanto lo mismo ocurri&oacute; un 28 de febrero de 1996 en el Teatro Alb&eacute;niz cuando en un concierto Enrique Morente atac&oacute; el tema <em>Omega</em> y al llegar a ese grito inhumano, ese hiperb&oacute;lico &ldquo;la hierba&rdquo;, el tel&oacute;n ca&iacute;a a plomo y la bater&iacute;a y las guitarras de Lagartija Nick, sin perder comp&aacute;s, atronaban ante una platea at&oacute;nita. 
    </p><p class="article-text">
        Hay miles de recitales, de obras y montajes de y sobre el poeta, pero de vez en cuando Lorca vuelve con fuerza inusitada. Cuando esto pasa los movimientos tect&oacute;nicos de la regresi&oacute;n espa&ntilde;ola responden airosamente. Cr&iacute;ticas furibundas al montaje de Nuria Espert en el 73, p&aacute;ginas y p&aacute;ginas pidiendo la dimisi&oacute;n de Pilar Mir&oacute; como directora de RTVE por gastar el dinero p&uacute;blico en una serie que hoy es escuela, puristas del flamenco de pecho airado gritando a Morente en el Alb&eacute;niz&hellip; Esta vez tampoco ha sido diferente. 
    </p><p class="article-text">
        Las derechas, que se dec&iacute;a antes, desde que se estren&oacute; este montaje, si bien no tuvieron remedio de aceptar la calidad teatral, no dejaron de tildarla de activista o maniquea, incluso llegando a prescribir c&oacute;mo tratar la figura de Lorca: &ldquo;Cuando se 'monta' bien, cuando se olvida, para mejor recordar&hellip;&rdquo; (ABC <em>dixit).</em>&nbsp;Pero Lorca es terco y sigue gritando aquello de: &ldquo;Pero no hay olvido, ni sue&ntilde;o: carne viva&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, vuelve esta obra en plena batalla del &ldquo;relato cultural&rdquo; y de nuevo se le acusa de querer instaurar una falsa superioridad moral de la izquierda. Denuncian el uso del poeta al que se quiere convertir en m&aacute;rtir de las izquierdas. Pero lo que no se dan cuenta es que Lorca es evidentemente un m&aacute;rtir, pero no de la izquierda, sino del pueblo espa&ntilde;ol. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que no se dan cuenta es que Lorca es evidentemente un mártir, pero no de la izquierda, sino del pueblo español</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No de la sociedad espa&ntilde;ola, sino del pueblo, del <em>volk</em> alem&aacute;n, del <em>people</em> anglosaj&oacute;n, del <em>am</em> jud&iacute;o. Lorca es de la gente, es el poeta que defiende el sufrimiento del d&eacute;bil, que se rebela, que no calla y se posiciona, que firma manifiestos, esos a los que la derecha tiene tanta tirria, y que nos hace ver que la vida puede ser otra cosa, m&aacute;s libre, m&aacute;s humana. 
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Lorca en <em>Comedia sin t&iacute;tulo:</em> &ldquo;Yo quiero echar abajo las paredes para que sintamos llorar, o asesinar, o roncar con los vientres podridos a los que est&aacute;n fuera, a los que no saben siquiera que el teatro existe&rdquo;. Y eso es lo que consiguen Botto y Peris-Mencheta, que el teatro salga fuera del teatro. Sale en cada pecho emocionado, en cada memoria agitada por ese Lorca lleno de luz que consigue encarnar Botto, ese Lorca al que, mientras habla, de la ropa se le va cayendo la tierra de la fosa a la que sabe debe volver.
    </p><p class="article-text">
        Las 19.000 personas que ahora vean este montaje en el Espa&ntilde;ol, las otras miles que lo ver&aacute;n en el T&iacute;voli de Barcelona en julio, se llevar&aacute;n esta funci&oacute;n a casa&hellip; Cada espectador recordar&aacute; a sus abuelos, mirar&aacute; este presente tan alarmante y se mirar&aacute; en sus hijos como yo lo hago en los ojos incendiados de mi hija al salir del teatro. 
    </p><p class="article-text">
        La primera consecuencia ya est&aacute; ah&iacute;, en la calle, en la misma plaza de Santa Ana, en esa hermosa estatua, peque&ntilde;a, de Lorca sosteniendo una alondra que comienza el vuelo. Desde el estreno de <em>Una noche sin luna</em> la estatua del poeta luce las flores que le va dejando el pueblo. Y parece que en este mes de mayo no dejar&aacute; de tenerlas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/juan-diego-botto-vuelve-convulsionar-teatro-espanol-noche-luna_129_13197591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 20:07:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Diego Botto vuelve a convulsionar el teatro español con 'Una noche sin luna']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes escénicas,Juan Diego Botto,Lorca,Federico García Lorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Sacristán: “Los jóvenes que dicen que con Franco se vivía mejor no tienen ni puta idea de lo que es vivir una dictadura”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/jose-sacristan-jovenes-dicen-franco-vivia-mejor-no-puta-idea-vivir-dictadura_1_13182799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dc4858e-2a22-4768-8e15-cf397d8d79fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Sacristán: “Los jóvenes que dicen que con Franco se vivía mejor no tienen ni puta idea de lo que es vivir una dictadura”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El actor dirige e interpreta 'El hijo de la cómica', la adaptación que ha hecho de 'El tiempo amarillo', las memorias de su amigo Fernando Fernán Gómez</p><p class="subtitle">El discurso 'ultra' cala en los jóvenes: son más tradicionales, religiosos y reacios a la igualdad</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cultura-adquiere-archivo-emma-cohen-fernando-fernan-gomez_1_10442048.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando Fern&aacute;n G&oacute;mez</a> public&oacute; en 1990 sus memorias. Se llamaban <em>El tiempo amarillo,</em> y en ellas, el actor total del cine espa&ntilde;ol, contaba una vida que era un recorrido por la historia de Espa&ntilde;a. Nacido en 1921, Fern&aacute;n G&oacute;mez vivi&oacute; los grandes acontecimientos del siglo XX que marcaron nuestro pa&iacute;s. La Segunda Rep&uacute;blica, el golpe de Estado, la guerra, la posguerra, la dictadura&hellip; As&iacute; hasta llegar a la ansiada democracia. Hab&iacute;a algo en esas p&aacute;ginas que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/jose-sacristan-padre-milito-clandestinidad-franco-no-mirar-lado_1_11256865.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a Jos&eacute; Sacrist&aacute;n</a> le recordaba a su vida. Aunque hab&iacute;a nacido a&ntilde;os m&aacute;s tarde, &eacute;l tambi&eacute;n fue un ni&ntilde;o de la posguerra que encontr&oacute; en el oficio de c&oacute;mico algo m&aacute;s que una forma de vida.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s fuera ese uno de los motivos que les convirti&oacute; en algo m&aacute;s que compa&ntilde;eros de trabajo, en amigos que se juntaban y se contaban. Que se abr&iacute;an en canal el uno con el otro. Y quiz&aacute;s por eso, ahora que Jos&eacute; Sacrist&aacute;n cogi&oacute; su relevo como el gran actor vivo de Espa&ntilde;a, ha decidido honrarle llevando a las tablas aquellas memorias. Lo hace en <em>El hijo de la c&oacute;mica</em>, que dirige e interpreta hasta el 28 de junio en el Teatro Bellas Artes de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde all&iacute; irrumpe en el escenario a sus 88 a&ntilde;os. Antes que &eacute;l, su voz, anunciando que interpretar&aacute; un par de escenas para la prensa antes de atender unas cuantas entrevistas en donde el actor, como siempre, dice las cosas que deber&iacute;an ser de sentido com&uacute;n, pero no lo son. Habla de memoria, de su amigo Fern&aacute;n G&oacute;mez y de la importancia de re&iacute;rse en tiempos de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/trump-vs-springsteen-acusa-artista-vomitar-odio-pide-movimiento-maga-boicoteen-gira_1_13117023.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gente como Donald Trump</a>. Para todos ellos tiene un consejo: memoria y humor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adapta </strong><em><strong>El tiempo amarillo</strong></em><strong>, las memorias de Fernando Fern&aacute;n G&oacute;mez. Se llevaban m&aacute;s de diez a&ntilde;os de edad pero, en esas memorias, en ese ni&ntilde;o de la posguerra, &iquest;hab&iacute;a algo que hablaba tambi&eacute;n de Pepe Sacrist&aacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo ya hab&iacute;a hablado con &eacute;l de Pepe Sacrist&aacute;n antes de que se publicaran esas memorias. Yo estaba en este mismo teatro haciendo <em>Las guerras de nuestros antepasados</em> cuando se public&oacute; la primera edici&oacute;n, pero yo ya hab&iacute;a hablado con &eacute;l de su abuela, de la m&iacute;a, de la Espa&ntilde;a de entonces, de ser c&oacute;micos y de las pu&ntilde;eter&iacute;as que contiene este oficio ejercido en este pu&ntilde;etero pa&iacute;s.
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                José Sacristán en el escenario del Teatro Bellas Artes de Madrid                            </span>
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        <strong>Me acuerdo de cuando Javier Bardem gan&oacute; el Oscar, que se lo dedic&oacute; a los c&oacute;micos. No dijo a los actores, dijo a los c&oacute;micos. &iquest;Qu&eacute; tiene esa palabra?, &iquest;es una dignificaci&oacute;n del oficio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es un t&eacute;rmino entra&ntilde;able y me atrevo a decir, de un cierto car&aacute;cter de nobleza. Ser buen c&oacute;mico es como ser un buen ciudadano o ser un buen padre. De hecho, hay una pel&iacute;cula maravillosa del t&iacute;o de Javier, de Juan Antonio Bardem,<em> C&oacute;micos</em>, que para m&iacute; es de cabecera. Hago pedagog&iacute;a con ella. De vez en cuando, se la paso. Un d&iacute;a estuvieron en casa Asier Etxeand&iacute;a, Aitana S&aacute;nchez Gij&oacute;n y otros cuantos c&oacute;micos y c&oacute;micas, y les puse la pel&iacute;cula, que es una belleza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted no fue hijo de c&oacute;mica.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero sus hijos s&iacute; que van a poder decir que fueron hijos de c&oacute;mico. &iquest;Eso enorgullece?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Me siento muy orgulloso. Te voy a contar una an&eacute;cdota que he contado varias veces, pero es que me gusta. Estaba en Tarifa, despu&eacute;s de hacer <em>Se&ntilde;ora de rojo</em>. Paseo por la ciudad y dos muchachos de 30 a&ntilde;os me ven y uno me reconoce, se me acerca felic&iacute;simo y me dice: &ldquo;Claro, usted, es el que 'hac&iacute;a de re&iacute;r' en las pel&iacute;culas antiguas&rdquo;. Y le dije: &ldquo;Ya tengo epitafio&rdquo;. S&iacute;, ese soy yo. Y me siento orgulloso de ser el que 'hac&iacute;a de re&iacute;r' en las pel&iacute;culas antiguas. Y a mucha honra.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los ciudadanos no somos del todo inocentes y sufrimos las consecuencias de la clase política. No, nos representan. Desgraciadamente nos representan</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Sacristán</span>
                                        <span>—</span> Actor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Le he le&iacute;do decir varias veces que Fern&aacute;n G&oacute;mez le ense&ntilde;&oacute; a escuchar. Eso de escuchar ahora mismo es algo casi revolucionario.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Lamentablemente, son m&aacute;s, como dec&iacute;a don Antonio Machado, los ecos que las voces. Es una jaula de grillos ensordecedora. Es lamentable. Y yo insisto en esto, no somos del todo inocentes. No somos los ciudadanos perfectos, maravillosos que sufrimos las consecuencias de una clase pol&iacute;tica. No, nos representan. Desgraciadamente nos representan. No es posible que haya algo tan obsceno como el comportamiento de un se&ntilde;or como Donald Trump, o del se&ntilde;or Milei. &iquest;C&oacute;mo alguien puede decir &lsquo;yo quiero que ese sea el presidente&rsquo;? Eres un puto tarado. Y ah&iacute; estamos todos. Y ahora adem&aacute;s con esta actitud de la extrema derecha, esta cosa insultante que llaman rata de mierda, que quedan para volver a cantar el <em>Cara al sol</em>&hellip; y la gente les vota. Pues ya est&aacute;. Pues qu&eacute; bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el escenario aparece escrito en el fondo: &lsquo;Hay que recordar, hay que recordar&rsquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una alusi&oacute;n a <em>El viaje a ninguna parte</em>. Yo empezaba diciendo: &ldquo;Hay que recordar, hay que recordar&rdquo;. En realidad, yo me he autorizado a contar esta historia porque hice<em> El viaje a ninguna parte </em>y hago una pirueta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero esa frase tambi&eacute;n nos habla de la memoria, algo que es importante y que era importante en aquellas memorias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; es fundamental saber de d&oacute;nde y de qui&eacute;n vengo. Miro para atr&aacute;s y procuro no darme con las farolas. Miro para atr&aacute;s constantemente, porque cuando miro, no huelo a mierda. Es m&aacute;s, a m&iacute; me ayuda a vivir y a tirar para adelante la memoria que tengo del cr&iacute;o que fui. S&iacute;, sin duda alguna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                José Sacristán honra a su amigo Fernando Fernán Gómez en &#039;El hijo de la cómica&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cuando lee que hay un porcentaje de j&oacute;venes que dicen </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vivieron-espanoles-muerte-franco-emborrachamiento-esperanza-miedo-sostenido_1_12773110.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>que con Franco se viv&iacute;a mejor</strong></a><strong>?, &iquest;qu&eacute; dir&iacute;a a esos j&oacute;venes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que no tienen ni puta idea de lo que es vivir con Franco. Eso lo primero. Habr&aacute; alg&uacute;n nazi por ah&iacute; y alg&uacute;n fascista que le prefieren, y all&aacute; ellos, pero yo conf&iacute;o en que no sean mayor&iacute;a. Pero en principio les dir&iacute;a que no tienen la m&aacute;s puta idea de lo que es vivir en una dictadura. Ah&iacute; est&aacute; la maldad de estos que les llenan el cerebro con estas gilipolleces. Es lamentable&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El arte puede hacer algo en todo eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no, no. Ojal&aacute; pudi&eacute;ramos hacer algo. Y si pudi&eacute;ramos hacer algo, tendr&iacute;amos que estar en la c&aacute;rcel todos conforme est&aacute; el panorama. Hacemos lo que podemos. Pero hay quien hace la historia y hay quien la padece. La gente de la cultura hacemos lo que podemos. Si la gente de la cultura realmente pudiese modificar la sociedad, Donald Trump no ser&iacute;a presidente de los EEUU. Joder, eso no te quepa ninguna duda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Siempre dice que para usted actuar es un juego muy serio. &iquest;No se cansa de jugar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Si eso pasara me quedo en casa. La base fundamental es lo que tiene de juego esto para m&iacute;, sin duda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo ve a las nuevas generaciones, entienden ese juego serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que veo es gente con mucho talento. Me encanta. Me encanta trabajar con j&oacute;venes porque hay una galer&iacute;a y una cosecha de cineastas y de gente de teatro formidable. Ahora Juanito, Juan Diego Botto, est&aacute; haciendo en el Teatro Espa&ntilde;ol algo que es un aut&eacute;ntico prodigio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y si no hubiera sido actor qu&eacute; hubiera sido, lo ha pensado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Tengo una vocaci&oacute;n frustrada que es la de director de orquesta. Pero esa me ha venido despu&eacute;s, cuando he visto a Karajan, a Carlos Kleiber y a Celibidache dirigir.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gente de la cultura hacemos lo que podemos. Si la gente de la cultura realmente pudiese modificar la sociedad, Donald Trump no sería presidente de los EEUU</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Sacristán</span>
                                        <span>—</span> Actor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; Fern&aacute;n G&oacute;mez sigue siendo el ejemplo, el icono?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque es el que mejor lo hac&iacute;a, el que m&aacute;s se aproximaba a la verdad. Y luego ya conoces su faceta de dramaturgo, de novelista, de columnista, de director de cine, de teatro, de poeta... Joder, ese es el modelo. Lo que pasa es que es inalcanzable llegar a transitar por tanta disciplina de un modo tan brillante como &eacute;l lo hac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A usted qu&eacute; le ha faltado por hacer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Br&iacute;gida del Tenorio. Me voy a morir con las ganas de hacer la Br&iacute;gida del Tenorio. Es que he hecho zarzuela. He hecho musicales. He cantado copla. Y creo haber asumido desde las primeras de cambio ser una buena correa transmisora de estados de emoci&oacute;n m&aacute;s bien dom&eacute;sticos. Yo no tengo un <em>Hamlet,</em> no tengo un<em> Macbeth</em> ni un <em>Rey Lear. </em>No voy a decir que lo echo de menos. Mi modelo de actor para m&iacute; no era Lawrence Olivier, sino James Stewart. Yo hubiera hecho cualquier cosa por hacer <em>El hombre de Laramie, El bazar de las sorpresas, Qu&eacute; bello es vivir, Anatom&iacute;a de un asesinato, V&eacute;rtigo, Horizontes lejanos</em>&hellip; Pero para m&iacute; el colmo de la sabidur&iacute;a, la mayor demostraci&oacute;n de talento que alguien ha hecho delante de una c&aacute;mara, es la de Donald O'Connor&nbsp;en <em>Cantando bajo la lluvia</em>. El <em>Hazles re&iacute;r</em>&hellip; Yo hubiera dado cualquier cosa por haber llegado a una altura tan excelsa como la suya ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me imagino que a usted actores j&oacute;venes se le acercaran como referentes, &iquest;es un orgullo o una responsabilidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que yo soy el que 'hac&iacute;a de re&iacute;r' en las pel&iacute;culas antiguas. No me toque los cojones. No tengo el menor inter&eacute;s de pasar a ser el profeta o el patriarca. Yo soy un currante de esto y tengo la suerte de que la gente me sigue comprando los ajos, hago lo que me da la gana y disfruto. Y creo que no lo hago mal. Y si lo hiciera mal, pues no vendr&iacute;an a verme, digo yo. Pero no tengo el menor inter&eacute;s de trascender o de significar para los dem&aacute;s otra cosa que no sea el que hac&iacute;a de re&iacute;r en las pel&iacute;culas antiguas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora nos viene bien re&iacute;r&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No te r&iacute;es con el capullo de Donald Trump?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La verdad es que me preocupa&hellip; Ojal&aacute; me hiciera re&iacute;r.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La risa hay que saberla buscar. El sentido del humor yo creo que es lo &uacute;nico que nos distingue del diplodocus o de la rata callejera. El sentido del humor y la risa siempre est&aacute;n ah&iacute;. Todos los d&iacute;as. Est&aacute; en El Roto. La risa es muy importante. Hay un grupo que hizo Luis Garc&iacute;a Montero, le llamamos los 'optimistas melanc&oacute;licos'. La melancol&iacute;a es la sensaci&oacute;n de p&eacute;rdida de algo. De unos ideales a los que has aspirado y sabes que no se van a dar. Pero el optimismo tiene que ver con la risa. No hablo de la felicidad, hablo de la alegr&iacute;a, de la risa, de salir a librar la batalla con un &ldquo;os vais a joder, no me vais a aburrir, y me voy a re&iacute;r&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/jose-sacristan-jovenes-dicen-franco-vivia-mejor-no-puta-idea-vivir-dictadura_1_13182799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Sacristán: “Los jóvenes que dicen que con Franco se vivía mejor no tienen ni puta idea de lo que es vivir una dictadura”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Sacristán,Entrevistas,Teatro,Cine español,Actores,Franquismo,Dictadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Conde de Torrefiel reta al canon teatral en un soberbio montaje sobre el lenguaje y el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/conde-torrefiel-reta-canon-teatral-soberbio-montaje-lenguaje_129_13176217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/810c5bef-3d89-4222-a24d-033e2bc1f520_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Conde de Torrefiel reta al canon teatral en un soberbio montaje sobre el lenguaje y el poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La compañía valenciana estrena 'LEXIKON' en la gran sede del Centro Dramático Nacional, el Teatro María Guerrero</p><p class="subtitle">Edwyn Collins inventó el indie, compuso la canción perfecta y tuvo dos ictus: “Después de visitar España voy a colgar las botas”
</p></div><p class="article-text">
        Y lleg&oacute;, por fin, El Conde de Torrefiel al templo del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teatro</a> patrio, el Mar&iacute;a Guerrero de Madrid. Por un lado, la obra es una clase magistral de los modos y la filosof&iacute;a de esta compa&ntilde;&iacute;a que revolucion&oacute; el teatro en este pa&iacute;s hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os. Por otro, es una cr&iacute;tica acerada y macarra al poder. Todo parecer&aacute; banal, incluso distanciado, pero esta obra est&aacute; llena de peque&ntilde;as bombas de acci&oacute;n retardada a las grandes instituciones de la cultura. La primera, al teatro endog&aacute;mico y enrocado de este pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nueva obra de El Conde va, en teor&iacute;a, sobre el lenguaje y la palabra, con lo que esto tiene de &aacute;ureo y filos&oacute;fico. Lexic&oacute;n, vocablo de origen griego que representa el conjunto completo de palabras de un idioma. Pero quiz&aacute; la explicaci&oacute;n que m&aacute;s aclara esta obra compuesta por siete historias, en un principio dis&iacute;miles, es la voluntad de la compa&ntilde;&iacute;a valenciana (perdonen la insistencia, pero hay quien sigue diciendo que son catalanes) de aclarar ciertos temas ya muy lastrados siendo conscientes de la relevancia de, tras diecis&eacute;is a&ntilde;os de existencia, llegar por primera vez a ese templo de la palabra esc&eacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Diecis&eacute;is a&ntilde;os de lucha para implementar un teatro dis&iacute;mil al canon, al teatro de ra&iacute;z burguesa que sigue predominando en este pa&iacute;s, es decir aquel que naci&oacute; con el teatro representativo en el siglo XIX y que se encumbr&oacute; bajo dos pilares: la importancia del conflicto y la trama y la sacrosanta figura del autor &mdash;hoy llamado dramaturgo&mdash; y el texto. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Diecis&eacute;is a&ntilde;os de muchos triunfos, m&aacute;s fuera de Espa&ntilde;a que dentro, y de una trayectoria nacional respaldada por la respuesta de un p&uacute;blico propio, ganado espectador a espectador. Pero tambi&eacute;n diecis&eacute;is a&ntilde;os de ninguneo. Nunca en este pa&iacute;s, hasta ahora, algo que honra a este Centro Dram&aacute;tico Nacional, un teatro hab&iacute;a invitado a Pablo Gisbert o Tanya Beyeler a crear una nueva obra para su programaci&oacute;n. Y nunca es nunca. Eso est&aacute;, como bien sabemos, reservado para el &ldquo;teatro, teatro&rdquo; que siguen proclamando tantos. Reservado, como dec&iacute;a Ang&eacute;lica Liddell, para &ldquo;la familia unida jam&aacute;s ser&aacute; vencida&rdquo; y los &ldquo;resident evils remake&rdquo;. Liddell dec&iacute;a esto sobre el teatro madrile&ntilde;o, pero no se enga&ntilde;en, el modelo es exportable a cualquier latitud peninsular.&nbsp;
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            <span class="title">
                Ensayo de Lexicon, la obra que lleva El conde de Torrefiel al CDN                            </span>
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        Y por todo esto, por pura consciencia de saber d&oacute;nde se la estaban jugando, la obra que han levantado en la principal sede del Centro Dram&aacute;tico Nacional es un compendio de todo su teatro. De querer acercar aquello que les define. En <em>LEXIKON</em> El Conde de Torrefiel recupera la manera de hacer de piezas de hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os como <em>Escenas para una conversaci&oacute;n despu&eacute;s del visionado de una pel&iacute;cula de Michael Haneke </em>(2011) o <em>La chica de la agencia de viajes nos dijo que hab&iacute;a piscina en el apartamento </em>(2013) y las unen a los modos de sus &uacute;ltimas creaciones tales <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ian-curtis-joe-crepusculo-conde-torrefiel-mira-generacion-construir-pelicula-imagenes_129_11688608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ian-curtis-joe-crepusculo-conde-torrefiel-mira-generacion-construir-pelicula-imagenes_129_11688608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La luz de un lago</em></a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/conde-torrefiel-sacude-teatro-contemporaneo-gran-obra-futurista-conceptual_1_9157847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Una imagen interior</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de comentar la obra, valga un inciso sobre un palabro y su deriva espa&ntilde;ola: el llamado teatro postdram&aacute;tico. Muchos te&oacute;ricos, y dicen bien, tildan lo postdram&aacute;tico de un invento del te&oacute;rico alem&aacute;n, Hans-Thies Lehmann. Y no se equivocan estos te&oacute;ricos si se refieren al noventa por ciento de los espect&aacute;culos que se presentan de este modo en Espa&ntilde;a.  Espect&aacute;culos que si bien usan los modos t&iacute;picos de este teatro (textos dichos con micr&oacute;fonos y la sustituci&oacute;n del personaje por un yo esc&eacute;nico) no van m&aacute;s all&aacute; y siguen en los mismos c&oacute;digos que el teatro representativo.
    </p><p class="article-text">
        Estos espect&aacute;culos, que en ning&uacute;n momento ponen en duda del canon teatral imperante, forman parte de lo que llamar&iacute;a Antonio Gramsci la &ldquo;revoluci&oacute;n pasiva&rdquo;, aquella por la cual el sistema cultural hegem&oacute;nico asimila partes para no tener que modificar estructuras. Porque en el teatro de hoy existe, y es bien f&eacute;rrea, una hegemon&iacute;a cultural que anda muy lejos de querer cambiar.
    </p><p class="article-text">
        El Conde de Torrefiel, sin embargo, no s&eacute; si son postdram&aacute;ticos o no, p&oacute;nganle el palabro que gusten, s&iacute; que apuestan por un teatro que abole los cimientos del tradicional. Un teatro antirrepresentativo donde no hay una historia que conmueva, donde el espectador no tiene por qu&eacute; identificarse u oponerse a los personajes y donde no hay evoluci&oacute;n de una trama que deba captar nuestra atenci&oacute;n. El juego es otro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cuidado de la palabra es una de las señas de El Conde, una palabra tan filosófica como mordaz, tan frontal como cotidiana, tan poética como procaz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; propone entonces esta compa&ntilde;&iacute;a? Lo primero tratar la escena en su completud, no dejar que reine una palabra que vac&iacute;e la fuerza del escenario y, por ende, acabe sonando hueca. La palabra abandona as&iacute; la centralidad de la escena, la imagen no la acompa&ntilde;a, sino que dialoga con ella como tambi&eacute;n lo hace el sonido y la luz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no se equivoquen, el teatro de esta compa&ntilde;&iacute;a alberga una de las escrituras m&aacute;s potentes de la &ldquo;dramaturgia&rdquo; nacional. Lo que ocurre es que esto no se da del mismo modo. Es curioso que los grandes representantes del&nbsp;&ldquo;teatro postdram&aacute;tico&rdquo; en Espa&ntilde;a son tres de los autores m&aacute;s relevantes de nuestra escena:&nbsp;Rodrigo Garc&iacute;a, Angelica Liddell y el propio Gisbert. El cuidado de la palabra es una de las se&ntilde;as de El Conde, una palabra tan filos&oacute;fica como mordaz, tan frontal como cotidiana, tan po&eacute;tica como procaz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay que confundirse ante el despliegue de im&aacute;genes donde reinan grandes estructuras y espacios vac&iacute;os con un gran poder&iacute;o en el tratamiento del color y el volumen.&nbsp;No es este un teatro de la imagen. Es m&aacute;s, la propuesta es poder liberar la imagen del lugar prominente que tiene en la sociedad actual. La imagen, como dec&iacute;amos, no acompa&ntilde;a a la palabra, no la ilustra, pero tampoco se instaura como significante, sino como paisaje donde descansar, donde poder volver a pensar. Los tiempos son largos, quietos. Su uso es lib&eacute;rrimo y aut&oacute;nomo de cualquier trama o voluntad significativa. Piensen en el aclamado teatro del griego&nbsp;Dimitris Papaioannou, pues El Conde es todo lo contrario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Momento de la representación de &#039;Lexicón&#039;                            </span>
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        Otro de los ejes de este teatro es el sonido. El sonido de esta pieza, como en sus &uacute;ltimos trabajos, es uno de los haberes de la compa&ntilde;&iacute;a, quiz&aacute; su protagonista central. Es inmenso su peso en la propuesta, ah&iacute; tambi&eacute;n anda metido Gisbert y un bendito loco llamado Uriel Ireland que hace poco dej&oacute; el pabell&oacute;n en lo m&aacute;s alto con el &uacute;ltimo espect&aacute;culo de La Veronal, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/veronal-convierte-oscuridad-muerte-primavera-merce-rodoreda-danza-surrealista-gotica_129_12928195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La muerte y la primavera</em></a>. Otros dir&aacute;n que es ruido, pero me da que eso ya es un impedimento generacional poco salvable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es en ese espacio nuevo en el que cuerpo, sonido, luz y palabra dialogan, donde surgen las siete escenas de esta obra. El Conde va componiendo cada una y con todas ellas un todo. En esta ocasi&oacute;n quiz&aacute; falte la redondez y ciertas subtramas existenciales s&iacute; presentes en otros trabajos. Pero, me repito, aqu&iacute; manda el posicionamiento y una humilde voluntad de mostrar modos y maneras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las escenas El Conde va mostrando el uso que el poder hace del lenguaje. Lo hace con la RAE, en un discurso de ingreso delirante de Vila-Matas con chufla beckettiana. Y lo hace con el mundo del arte en una desternillante escena de dos espa&ntilde;olitas que visitan la Documenta de Kassel. Pero esa cr&iacute;tica estar&aacute; siempre invadida de un subtexto teatral.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo la obra es una imprecación hacia este mundo jerárquico, fascistoide y que usa el lenguaje para dominar y constreñir al individuo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un ejemplo, la escena de la Documenta que podr&iacute;a acabar siendo una cr&iacute;tica un tanto pueril a la vacuidad del arte, acaba convirti&eacute;ndose, en un sorprendente giro gracias a otro texto deslumbrante de Gisbert y Beyeler, en una verdadera soflama pol&iacute;tica. En ciertos sitios no se puede dejar de decir lo imprescindible y El Conde con frontalidad deliberada denuncia que la libertad de este pa&iacute;s est&aacute; fundada sobre m&aacute;s de cien mil personas que siguen en fosas. En ese momento la platea cruje, se llena de emoci&oacute;n el espacio y un gran sudario rosa es movido por grandes ventiladores mientras el sonido ciega y el s&iacute;mbolo aplasta.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo importante, adem&aacute;s de lo que dice, que no es algo nuevo, es c&oacute;mo est&aacute; compuesta esc&eacute;nicamente esa denuncia. Tanya Beyeler dir&aacute; el texto de espaldas al p&uacute;blico. Se abole as&iacute; el gesto y con ello toda pretensi&oacute;n de psicologismo o dramatizaci&oacute;n. Podr&iacute;a parecer una tonter&iacute;a, una pose. Pero, por un lado, aleja as&iacute; el panfleto y ya el mero simbolismo de ver a un &ldquo;actor&rdquo; en el Mar&iacute;a Guerrero dici&eacute;ndolo de ese modo tiene bastante de &ldquo;declaraci&oacute;n&rdquo; pol&iacute;tica. Un gesto que, adem&aacute;s, es coherente con la evoluci&oacute;n de esta compa&ntilde;&iacute;a que busc&oacute; desde sus inicios otra manera de decir y estar en escena, que tuvo que destruir la actuaci&oacute;n para reconstruirla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda la obra es una imprecaci&oacute;n hacia este mundo jer&aacute;rquico, fascistoide y que usa el lenguaje para dominar y constre&ntilde;ir al individuo. Y al mismo tiempo es una reivindicaci&oacute;n de poder usar el lenguaje de otro modo. Incluso se permite El Conde en la quinta escena, titulada <em>Los conversadores gal&aacute;cticos</em>, un acto liberador. Mauro Molina y Amalia Fern&aacute;ndez (qu&eacute; gusto ver a esta int&eacute;rprete y core&oacute;grafa vital de la escena trabajar con esta compa&ntilde;&iacute;a) dir&aacute;n un texto. Lo har&aacute;n de nuevo de espaldas a p&uacute;blico, si uno es punk ha de serlo hasta el final. El texto ir&aacute; derivando hacia un lenguaje netamente po&eacute;tico cercano al postismo y la poes&iacute;a experimental latinoamericana, cercana incluso a otra <em>outsider</em> fundamental de la escena, Mar&iacute;a Salgado. Un texto nuevo en el universo de El Conde que quiere mirar al futuro.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&#039;Lexicón&#039; es una de las obras más esperadas de la temporada teatral"
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                &#039;Lexicón&#039; es una de las obras más esperadas de la temporada teatral                            </span>
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        Es pronto para saber si este es un montaje hist&oacute;rico en el devenir de este teatro y la instituci&oacute;n que hoy lo maneja, el Centro Dram&aacute;tico Nacional. El Conde es muy consciente de d&oacute;nde est&aacute; e incluso con humildad y voluntad de pertenencia se inscribe en la larga tradici&oacute;n de este teatro citando el primer montaje de Bret&oacute;n de los Herreros all&aacute; por 1885, a Margarita Xirgu o a Josefina D&iacute;az que interpret&oacute; en estas mismas tablas por primera vez en Espa&ntilde;a <em>El jard&iacute;n de los cerezos</em>. Llega incluso El Conde a inclinar la cabeza ante la figura de Mar&iacute;a Guerrero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Defiende El Conde el teatro como centro de transfusi&oacute;n (importante la palabra elegida) de ideas. Pero tambi&eacute;n reivindica que aqu&iacute; deben caber todos. De ah&iacute; que cite otro montaje en este teatro que s&iacute; acab&oacute; siendo hist&oacute;rico, aquel que realiz&oacute; Rodrigo Garc&iacute;a en 2011, <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/fabula-biblica-panes-hamburguesas_1_4676220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>G&oacute;lgota Picnic</em></a>. Aquel que acab&oacute; con protestas en la calle de asociaciones cat&oacute;licas y en el que Garc&iacute;a mandaba a &ldquo;tomar por culo&rdquo; su teatro dejando todo el final de la obra para un concierto de piano del gran Marino Formenti que interpretaba de manera &iacute;ntegra la composici&oacute;n de Haydn <em>Las siete &uacute;ltimas palabras de Cristo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Garc&iacute;a introdujo la m&uacute;sica en un Centro Dram&aacute;tico Nacional que incluso en sus estatutos dice que solo cabe lo dram&aacute;tico, El Conde en un gesto similar entrega una de sus escenas al cine. El fondo del escenario avanza hasta proscenio convirti&eacute;ndose en una gran pantalla en la que durante m&aacute;s de diez minutos el p&uacute;blico asistir&aacute; a una pel&iacute;cula hipn&oacute;tica y alucinada que el colectivo de cineastas formado por Teo Guillem, Carlos Pardo y Mar&iacute;a Ant&oacute;n Cabot ha realizado para la ocasi&oacute;n. El primer atentado del hombre a trav&eacute;s del lenguaje fue aquel que separ&oacute; el conocimiento y el arte en disciplinas. Todav&iacute;a hoy seguimos sufri&eacute;ndolo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Conde ya estuvo en el CDN en el a&ntilde;o 2016. Tampoco es su primera vez en la instituci&oacute;n. Estrenaron en el Teatro Valle-Incl&aacute;n <em>La posibilidad que desaparece frente al paisaje</em>. Aunque la cosa tiene su trampa, lo hicieron en un ciclo organizado por el Teatro Pradillo. Hoy estrenan este <em>LEXIKON </em>siendo ya m&aacute;s maduros, m&aacute;s viejos. Estar&aacute;n cuatro semanas m&aacute;s, hasta el 24 de mayo. Hay un debate abierto de si este tipo de teatro aguanta en taquilla. Es el sambenito de siempre. Los del &ldquo;teatro teatro&rdquo; est&aacute;n convencidos de su prominencia frente a este otro teatro que tildan de residual. El que esto escribe lo duda y mucho. Tras el estreno en Madrid, la obra se estrenar&aacute; en Par&iacute;s en el Th&eacute;atre de L&rsquo;Odeon en octubre y ya el a&ntilde;o que viene recalar&aacute; en el Teatre Lliure.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/conde-torrefiel-reta-canon-teatral-soberbio-montaje-lenguaje_129_13176217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 20:21:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Conde de Torrefiel reta al canon teatral en un soberbio montaje sobre el lenguaje y el poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Centro Dramático Nacional,Artes escénicas,Escenarios,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro fusilados por el franquismo resucitan delante de sus nietos en una obra de teatro que rompe el silencio heredado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/cuatro-fusilados-franquismo-resucitan-delante-nietos-obra-teatro-rompe-silencio-heredado_1_13169636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5d7d854-30bd-4aed-8232-7fadfa380892_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro fusilados por el franquismo resucitan delante de sus nietos en una obra de teatro que rompe el silencio heredado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dramaturgo y cineasta Raúl San Julián ha escrito ‘Bajo tu piel’, una creación que llega al Teatro del Barrio centrada en la espera de los desaparecidos y que forma parte de un documental
</p><p class="subtitle">Entrevista - Miguel Poveda, tras descubrir los versos inéditos de Lorca: “Necesitamos ahora su sentido de la justicia y la igualdad”
</p></div><p class="article-text">
        Bajo tierra no se escuchan los gritos. O s&iacute;. Excavar para volver a escuchar esas voces que nunca callaron es lo que hace<em> Bajo tu piel</em>, una creaci&oacute;n teatral dirigida y guionizada por Ra&uacute;l San Juli&aacute;n. Cuatro fusilados por <a href="https://www.eldiario.es/temas/franquismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el franquismo</a>, con nombres y apellidos reales, se encuentran en una fosa. Ah&iacute; se preguntan si hay alguien que les espera, si hay alguien que volver&aacute; a por ellos. Pasaron 80 a&ntilde;os para que sucediera. Tres de ellos fueron <a href="https://www.eldiario.es/temas/exhumaciones/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exhumados</a> en julio de 2023. 
    </p><p class="article-text">
        Todo el proceso qued&oacute; recogido en una cinta documental que pronto ver&aacute; la luz, cuando se inserte la grabaci&oacute;n de la obra en la pel&iacute;cula. En el medio, tan solo una bombilla que marca el pasar y pesar de los d&iacute;as, de los meses y de los a&ntilde;os. Los bisnietos, nietos y familiares de todos ellos podr&aacute;n escuchar el eco de las voces de sus antepasados durante los tres d&iacute;as que se representar&aacute; la obra
    </p><p class="article-text">
        Aunque esta historia comenz&oacute; el 7 de agosto de 1939, cuando las balas de un pelot&oacute;n de fusilamiento segaron una vez terminada la guerra civil <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/herederos-dolor_132_10433252.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las vidas de Jos&eacute; Sahuquillo, Jos&eacute; Tendero, D&iacute;dimo Mart&iacute;nez y Antonio Bela&ntilde;a en Chinchilla de Monte-Arag&oacute;n</a> (Albacete), su producci&oacute;n audiovisual no tom&oacute; forma hasta hace algunos a&ntilde;os. &ldquo;Todo parte de un relato que escrib&iacute; hace una d&eacute;cada con tintes de realismo m&aacute;gico y que un viejo amigo me propuso producir&rdquo;, comenta el tambi&eacute;n dramaturgo, documentalista e historiador.
    </p><p class="article-text">
        Este especialista en desapariciones en Latinoam&eacute;rica volvi&oacute; a su viejo profesor de arqueolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, &Aacute;ngel Fuentes. Le dijo que en apenas unos d&iacute;as empezar&iacute;a la b&uacute;squeda de cuatro cuerpos en el mencionado pueblo de Albacete. Era la primavera de 2022, se comenzaba a fraguar el rastreo de los desaparecidos y San Juli&aacute;n ya sab&iacute;a que los cuatro personajes de su relato ser&iacute;an rebautizados con el nombre de los cuatro desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        El esmero de un grupo de amigos y gente cercana hizo posible lo que parec&iacute;a inalcanzable. El equipo del cineasta logr&oacute; el material indispensable para grabar la b&uacute;squeda de los cuerpos de la mano de los arque&oacute;logos y sus familias. La haza&ntilde;a tuvo lugar en julio de 2023. &ldquo;Estaba planificada para hacerla en tres d&iacute;as. Lo primero que encontramos fue una fosa vaciada. Un vecino nonagenario dijo que los cuerpos estar&iacute;an unos metros m&aacute;s all&aacute;, y ah&iacute; que estaban. Los encontramos dos d&iacute;as despu&eacute;s&rdquo;, completa San Juli&aacute;n.
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                Momento de la representación teatral de &#039;Bajo tu piel&#039;                            </span>
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        Los huesos de Jos&eacute; Sahuquillo, Jos&eacute; Tendero y D&iacute;dimo Mart&iacute;nez aparecieron debajo de los restos de tres beb&eacute;s no bautizados. Las c&aacute;maras de Esperanza Films &mdash;nombre de la productora&mdash; grabaron todo el proceso, tambi&eacute;n las l&aacute;grimas, incluso sonrisas, que se derramaban por el rostro de los familiares al conocer el hallazgo. En total, 60 horas de grabaci&oacute;n en las que se lleg&oacute; a ver una imagen almodovariana: &ldquo;Mientras los arque&oacute;logos trabajaban en la exhumaci&oacute;n, las se&ntilde;oras estaban sentadas como en un corro manchego, hablando de sus cosas, vestida cada una de un color&rdquo;, describe el director.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La ficci&oacute;n de una realidad cruda</strong></h2><p class="article-text">
        En marzo de 2024 se cerr&oacute; la herida, al menos para estas tres familias. Un entierro con orquesta republicana y pu&ntilde;os en alto puso el punto y final a una larga lucha contra el olvido. Los seres queridos de Antonio Bele&ntilde;a todav&iacute;a sobreviven al d&iacute;a a d&iacute;a sin saber d&oacute;nde reposa su cuerpo. Sin embargo, para el equipo de San Juli&aacute;n se abr&iacute;a otro proceso: hacer realidad lo planteado al principio, llevar a escena y producir su relato original, titulado&nbsp;<em>80 a&ntilde;os.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Reconvertida en <em>Bajo tu piel,</em> que llega a las tablas por primera vez acogida por el Teatro del Barrio, en Lavapi&eacute;s (Madrid), la historia nos obliga a mirar hacia abajo, desenterrar el pasado. &ldquo;Si alguno puede so&ntilde;ar, que sue&ntilde;e. Ese mundo que todos hemos perseguido, ese mundo a&uacute;n no ha llegado&rdquo;, tal y como dice uno de los personajes durante la funci&oacute;n. A lo largo de la trama, varios momentos levantan la esperanza de los enterrados, muertos sin saberlo, al escuchar pasos, lloros y movimiento sobre sus cabezas. Abajo, cigarrillos y un libro se convierten en el mayor pasatiempo. El agua filtrada por las rocas y la arena, su alimento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como si de un mantra se tratara, un peque&ntilde;o di&aacute;logo se repite entre los cuatro: &ldquo;Eso es lo que quieren, que nos volvamos locos y nos matemos entre nosotros&rdquo;, comienza. &ldquo;Eso que se ahorran&rdquo;, responden. &ldquo;Munici&oacute;n segura&rdquo;, terminan. Mientras tanto, la bombilla siempre se enciende despu&eacute;s de apagarse, hasta que unos 60 minutos despu&eacute;s de su primer fogonazo, la luz decae. &ldquo;Son meses que parecen a&ntilde;os. La vida entera&rdquo;, dicen.
    </p><h2 class="article-text"><strong>D&eacute;cadas de silencio</strong></h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Dolores Tendero Ram&iacute;rez es la nieta de Jos&eacute; Tendero Mart&iacute;nez, labrador y &uacute;ltimo alcalde de Madrigueras (Albacete) antes de estallar la guerra en julio de 1936. La voz de esta ordenanza de instituto se quiebra al hablar del silencio que vertebr&oacute; la no conversaci&oacute;n fraguada en torno a lo sucedido: &ldquo;Mi padre, Andr&eacute;s Tendero Carretero, jam&aacute;s habl&oacute; de esto, nunca. Mis hermanos a lo mejor sab&iacute;an algo porque eran mayores, y mi madre a veces dec&iacute;a algo, pero mi padre nunca. &Eacute;l sent&iacute;a un dolor tan grande por mi abuelo que no quer&iacute;a transmitirlo&rdquo;.
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            <span class="title">
                Momento de la representación de la obra de teatro                            </span>
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        Jos&eacute; Tendero militaba en Sol Naciente, un sindicato adscrito a la UGT. Primero como concejal por el grupo socialista en los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1920, en 1936 volvi&oacute; a la corporaci&oacute;n municipal. M&aacute;s tarde, una enfermedad le oblig&oacute; a dimitir como regidor, y permaneci&oacute; como edil hasta el final de la contienda. Quedaba poco para su final. Seg&uacute;n la sentencia, la detenci&oacute;n tuvo lugar el 4 de abril de 1939, aunque la denuncia lleg&oacute; cinco d&iacute;as m&aacute;s tarde. &ldquo;Es un caso muy raro, pero los condenaron r&aacute;pidamente. El 25 de abril ya estaban sentenciados a muerte por un tribunal de La Roda&rdquo;, a&ntilde;ade Mar&iacute;a Dolores a sus 61 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Nunca se les olvidar&aacute;. El 7 de agosto de 1939 los mataron en Chinchilla de Monte-Arag&oacute;n, donde aparecieron sus restos hace unos tres a&ntilde;os. &ldquo;Lo que m&aacute;s me pesa es que hayan pasado tantos a&ntilde;os. Yo estoy muy orgullosa de mi abuelo. Mi padre siempre dec&iacute;a que era muy buena persona&rdquo;, dice la nieta de Jos&eacute; Tendero.
    </p><p class="article-text">
        La misma fecha persigue desde que lo supo a Mar&iacute;a del Pilar Orozco Sahuquillo, bisnieta de Jos&eacute; Sahuquillo, teniente de alcalde de Madriguera, labrador y bodeguero. Siempre que ella, llevada por una curiosidad que naci&oacute; a edad temprana, preguntaba a su abuelo, Andr&eacute;s Sahuquillo, por lo sucedido, recib&iacute;a la misma respuesta: &ldquo;Que te calles&rdquo;. Como tantos otros miles, el delito de Jos&eacute; Sahuquillo fue mantenerse leal a la legalidad republicana, lo que a&ntilde;os despu&eacute;s ser&iacute;a castigado como un delito de auxilio a la rebeli&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este militante socialista, cu&ntilde;ado de Jos&eacute; Tendero, lleg&oacute; a ser alcalde de Madrigueras durante un tiempo. De hecho, la familia todav&iacute;a conserva el bast&oacute;n de mando. &ldquo;No sabemos por qu&eacute;, porque aqu&iacute; nadie ha hablado en mucho tiempo, pero &eacute;l termin&oacute; como alcalde&rdquo;, destaca la bisnieta. Por otro lado, Mar&iacute;a del Pilar critica la &ldquo;desconsideraci&oacute;n&rdquo; que el PSOE albacete&ntilde;o ha mostrado por la exhumaci&oacute;n de uno de sus militantes asesinados por los franquistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no sab&iacute;a por qu&eacute; ten&iacute;a tanto inter&eacute;s en conocer m&aacute;s a este hombre de mi familia, pero que nunca conoc&iacute;. Me dijeron que hab&iacute;a heredado el dolor, algo que normalmente nos ocurre a las mujeres. El d&iacute;a que abrieron la fosa y supe que ah&iacute; estaba mi bisabuelo, ese d&iacute;a se me quit&oacute; ese dolor&rdquo;, relata la misma Mar&iacute;a del Pilar. Era como si siempre hubiera estado esper&aacute;ndoles, a&ntilde;ade. &ldquo;Encontrarles y poderles enterrar significa haber hecho justicia, por fin, tras tantos a&ntilde;os de silencio e invisibilidad&rdquo;, admite.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un m&eacute;dium contra el dolor enquistado</strong></h2><p class="article-text">
        En &lsquo;Bajo tu piel&rsquo;, el actor An&iacute;bal Soto da vida a Jos&eacute; Sahuquillo. Al igual que sus compa&ntilde;eros de elenco Iv&aacute;n Villanueva, Javier Lera y Antonio Chamizo, su cuerpo intenta convertirse en una suerte de m&eacute;dium mediante el que comunicarse con el p&uacute;blico, con los vivos. &ldquo;Sabemos que bajo estos nombres encarnamos a much&iacute;simas personas que a&uacute;n necesitan justicia. Siguen siendo seres humanos que, aunque fallecidos, representan una vida que contin&uacute;a en el recuerdo de las personas que les esperan&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Soto resume la obra como una forma de habitar la duda de si alguien volver&aacute; a por esos cuerpos inertes, asesinados, que tambi&eacute;n se entrelaza con la de sus familiares: &ldquo;La voz de los que estamos ah&iacute; dentro es la de sus allegados pidiendo que por favor nos saquen&rdquo;, concede el actor. &Eacute;l mismo finaliza: &ldquo;Solo queremos que este dolor enquistado en much&iacute;simas familias, transformado en traumas, en formas de ver el mundo, en un maltrato para buena parte de la poblaci&oacute;n, que de una vez por todas esta deuda quede satisfecha&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/cuatro-fusilados-franquismo-resucitan-delante-nietos-obra-teatro-rompe-silencio-heredado_1_13169636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 20:30:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro fusilados por el franquismo resucitan delante de sus nietos en una obra de teatro que rompe el silencio heredado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Cine documental,Memoria Histórica,Franquismo,Exhumación de Franco,Dictadura franquista,Represión franquista,Víctimas del franquismo,Exhumaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro de la danza baila a ritmo de Britney Spears, Lady Gaga y Black Eyed Peas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/futuro-danza-baila-ritmo-britney-spears-lady-gaga-black-eyed-peas_129_13150693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/561b9ebe-5a1b-4fb3-b16a-be67447e3cb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro de la danza baila a ritmo de Britney Spears, Lady Gaga y Black Eyed Peas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La coreógrafa valenciana Nuria Crespo enciende el Festival de Dansa Valencia con 'Morphopop', un excelente trabajo
</p></div><p class="article-text">
        Dansa Valencia es la gran cita de la danza en Espa&ntilde;a. Cuenta con un presupuesto de m&aacute;s de cuatrocientos mil euros, 37 espect&aacute;culos, m&aacute;s de cien programadores nacionales e internacionales, talleres,&nbsp;proyectos de mediaci&oacute;n y extensiones del programa en las localidades afectadas por la DANA como Aldaia y Alfafar. Una actividad fren&eacute;tica durante toda una semana. Es, sin duda, uno de los festivales m&aacute;s veteranos del pa&iacute;s y vuelve a estar bien vivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero aparte de encuentros profesionales, programadores, plataformas y estrategias de comunicaci&oacute;n, un festival es, ante todo, lo que se baila. Y al festival le ha costado arrancar. Se esperaba como agua de mayo el estreno de la compa&ntilde;&iacute;a Led Silhouette que inauguraba el festival. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda la plana mayor de la danza se dio cita en el Teatro Principal, incluidos los nuevos responsables del Ministerio de Cultura. Acudi&oacute; el director general de Artes Esc&eacute;nicas del Ministerio de Cultura, Javier Monsalve Iglesias y el reci&eacute;n nombrado subdirector general de Danza, Franciso Villar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a dirigida por Jon L&oacute;pez y Martxel Rodr&iacute;guez estrenaba <em>Utimatum</em>, una propuesta dist&oacute;pica, de est&eacute;tica cercana a La Veronal y que supon&iacute;a un paso grande para esta compa&ntilde;&iacute;a que pasaba a un formato m&aacute;s grande. Pero no se dio. La conjunci&oacute;n de un texto postapocal&iacute;ptico con unas coreograf&iacute;as circulares y grupales no lleg&oacute; a fusionarse en el lenguaje que esta compa&ntilde;&iacute;a anda buscando.&nbsp;
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            <span class="title">
                Plano Cenital de la representación de Nuria Crespo                            </span>
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        En los pr&oacute;ximos d&iacute;as llegar&aacute;n m&aacute;s propuestas, sobre todo ese obr&oacute;n de Roc&iacute;o Molina, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rocio-molina-erige-diosa-flamenco-calentamiento_129_12777662.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Calentamiento</em></a>, que seguro que har&aacute; temblar los cimientos del Principal. Las entradas para este espect&aacute;culo se agotaron al instante. Y el domingo retornar&aacute; a Valencia Mar&iacute;a Mu&ntilde;oz con su compa&ntilde;&iacute;a Malpelo, la valenciana junto a Pep Ramis presentan <em>We, nosoltres i els temps</em>, uno de los mejores espect&aacute;culos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os de esta compa&ntilde;&iacute;a. Las entradas tambi&eacute;n se han agotado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De temazo en temazo</strong></h2><p class="article-text">
        Pero fue en la sala La Mutant donde el presente entr&oacute; en el festival como un vendaval. Una jovenc&iacute;sima core&oacute;grafa valenciana, Nuria Crespo, junto con 5 bailarinas de su generaci&oacute;n &mdash;Marta Fern&aacute;ndez, Esther Sol&eacute;, Emma Romeu, Carlota Malo y Mar&iacute;a G&oacute;mez&mdash;&nbsp;fueron las art&iacute;fices de un verdadero akelarre llamado <em>Morphopop</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con una actitud pop enga&ntilde;osa, hijas de una cultura for&aacute;nea, americana y mercantilizada, y de una &eacute;poca tecnologizada e intelectualmente despreciada, estas cinco j&oacute;venes fueron atacando los conceptos de la composici&oacute;n y la coreograf&iacute;a tradicional. A ritmo del <em>Shut up</em> de los Black Eyed Peas, primero, y a lomos de <em>Oops!... I Did it Again</em> de Britney Spear despu&eacute;s, sus cuerpos retaban al p&uacute;blico con caras seductoras, con bailes expositivos, centr&iacute;petos. El espacio vac&iacute;o, el p&uacute;blico bien cerca, incluso pisando el mismo tapiz de danza. Y ellas desafiantes, hijas de su &eacute;poca, buscando con cada movimiento en sus cuerpos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los hits ca&iacute;an uno detr&aacute;s de otro, Bad Gyal, Rihanna, Destiny&rsquo;s Child, Lady Gaga. Las letras repet&iacute;an palabras como 'love', 'need', 'crazy', 'hit me' o 'hell' y las bailarinas, sin nunca componer, sin entrar en ning&uacute;n estilo de danza, segu&iacute;an en un baile extenuado buscando en sus cuerpos el amor, el fracaso, el dolor, la seducci&oacute;n y su vac&iacute;o. Una b&uacute;squeda presente en cada mirada, en cada torsi&oacute;n de cadera con actitud. Una vor&aacute;gine que se fue convirtiendo en pura investigaci&oacute;n en vivo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Nuria Crespo durante su actuación                            </span>
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        Ten&iacute;a que pasar. Valencia llevaba avisando tiempo. Antes fueron Sandra G&oacute;mez o Norberto Llopis. Nada surge de la nada. Pero desde hace unos a&ntilde;os, a trav&eacute;s de espacios como La Granja o La Mutant y de relaciones fruct&iacute;feras con espacios de creaci&oacute;n en Barcelona como La Caldera o El Graner, toda una generaci&oacute;n de creadores de danza, muy j&oacute;venes, de menos de treinta a&ntilde;os ven&iacute;a empujando. Dando se&ntilde;ales de que la cosa ha cambiado, de que est&aacute;n en otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos valencianos son ya muchos. Julia Zac, Luc&iacute;a Jaen, la gran mamarracha Julia Irango, Inca Romani, Javier Hedrosa, toda una generaci&oacute;n que transita sin dificultad entre las danzas y las artes vivas, entre los visuales y la m&uacute;sica&nbsp;experimental. Son lenguajes que llevan ya incorporados. Algo que se pudo constatar en <em>Morphopop</em>. El uso de la c&aacute;mara en vivo a trav&eacute;s del port&aacute;til, el music&oacute;n dise&ntilde;ado por el DJ Manel Ferr&aacute;ndiz o el sampleo de im&aacute;genes en directo realizado por Ra&uacute;l Le&oacute;n no arropaban la pieza, sino que era parte consustancial de la propuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el proceso ha acompa&ntilde;ado a la core&oacute;grafa Nuria Crespo un veterano, Juan Carlos L&eacute;rida. Tambi&eacute;n se nota su mano, su ojo externo que ha sabido comprender y aquilatar esos seis cuerpos tan dis&iacute;miles, la disidencia de Esther Sol&eacute;, la locura desenfrenada de Emma Romeu, la propia capacidad inusitada de Crespo. Lerida no pone focos, deja ser a cada una en su autonom&iacute;a y su libertad, y eso es una maravilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay narraci&oacute;n alguna, no hay composici&oacute;n ni desarrollo, tan solo unos cuerpos despegando, arrancando, escrut&aacute;ndose. En un momento de la pieza se accionan unos ventiladores, el p&uacute;blico nota el aire que desprende el espacio, comienza a sonar Daddy Yankee, &ldquo;z&uacute;mbale mambo pa que mi gata prenda los motores&rdquo;, los cuerpos siguen d&aacute;ndole, retando, torsion&aacute;ndose, pasando por encima de los espectadores. Unos est&aacute;n dentro, otros tuercen el gesto. Yankee grita &ldquo;t&uacute; me debes algo y lo sabes&rdquo; y ellas miran fijo al mismo tiempo que se interrogan hacia dentro. Un momento espectacular. Pero sin descanso sue&ntilde;a <em>Pump it</em>, otra vez los Black Eyes Peas con ese riff tarantiniano de Dick Dale. Pura vida sin inicio, sin pausa, en deriva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al comienzo de la pieza hay una dedicatoria a la core&oacute;grafa y pedagoga Amparo Ferrer, creadora del espacio Botanic Espai de Dansa, espacio donde se han formado la mayor&iacute;a de las bailarinas en Valencia. Falleci&oacute; hace dos a&ntilde;os. Porque, aunque uno pueda pensar que&nbsp;este trabajo que emerge como referente de toda una generaci&oacute;n levantina nace de la nada, todo tiene una historia. Esta otra danza tambi&eacute;n la tiene y, gracias a Dios, sigue viva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/futuro-danza-baila-ritmo-britney-spears-lady-gaga-black-eyed-peas_129_13150693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 20:22:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro de la danza baila a ritmo de Britney Spears, Lady Gaga y Black Eyed Peas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Danza,Valencia,Danza contemporánea,Pop]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vender a la novia y que salga bien: el Teatro Real entusiasma con una ópera de Smetana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/vender-novia-salga-teatro-real-entusiasma-opera-smetana_129_13145306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7740338b-95ef-443f-97c8-f7e5d35434df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vender a la novia y que salga bien: el Teatro Real entusiasma con una ópera de Smetana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El montaje 'La novia vendida', un título fundacional de la escuela checa, arranca con humor aplausos entusiastas en su estreno en Madrid</p><p class="subtitle">Cristina Fallarás estrena 'La diatriba del perro', una obra sobre la figura del aliado feminista acusado de abuso sexual</p></div><p class="article-text">
        Los matrimonios forzados no son divertidos a no ser que sucedan sobre el escenario en una &oacute;pera del siglo XIX. Este martes, el Teatro Real de Madrid estren&oacute; una nueva producci&oacute;n de <em>La novia vendida</em> de Bed&#345;ich Smetana, uno de los t&iacute;tulos fundacionales de la escuela oper&iacute;stica checa que se podr&aacute; ver hasta el 30 de abril.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo tercio del siglo XIX, los habitantes del reino de Bohemia andaban a la b&uacute;squeda de identidad nacional y los artistas, claro, se sumaron al empe&ntilde;o. Las dos primeras &oacute;peras de Smetana son un buen ejemplo de las excusas narrativas empleadas por este incipiente nacionalismo: qu&eacute; mal nos tratan los alemanes (<em>Los brandeburgueses en Bohemia</em>, ca. 1862) y qu&eacute; bonitas son nuestras costumbres, que han perdurado &mdash;pur&iacute;simas&mdash; entre las gentes sencillas (<em>La novia vendida</em>, ca. 1863).
    </p><p class="article-text">
        Esta &oacute;pera se cimenta, s&iacute;, en una tradici&oacute;n venerable: la de desheredar a los hu&eacute;rfanos. Esto le ha sucedido a Jen&iacute;k, el gal&aacute;n de la funci&oacute;n, al que su madrastra larg&oacute; de casa para garantizar las rentas de su propia primogenitura. &Eacute;l est&aacute; enamorado de Ma&#345;enka, a quien sus padres han prometido con el hijo de M&iacute;cha, un potentado local. El enlace se ha fraguado gracias a las artes del astuto casamentero Kecal, s&oacute;rdido hombrecillo dispuesto a cuanto tejemaneje sea menester con tal de cobrar sus honorarios.
    </p><p class="article-text">
        El argumento sigue un esquema bien conocido: una chica que, pudiendo casarse con el pretendiente rico, prefiere al pobre. Para exagerar el clich&eacute;, el libreto reviste al acaudalado aspirante de unos atributos que lo equilibren con su competidor: torpe, tartamudo y con pocas luces. La historia sigue con un enredo: para tranquilizar a los involucrados, el casamentero se ofrece a comprar el amor de Jen&iacute;k a cambio de trescientos florines. Para obtenerlos, solo debe renunciar a su amada en presencia de testigos. El chico acepta siempre y cuando se incluya en el contrato una cl&aacute;usula fundamental: Ma&#345;enka se casar&aacute; con un hijo de M&iacute;cha.
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                María Rey-Joly (Ludmila), Günther Groissböck (Kekal), Manel Esteve (Krušina) en &#039;La novia vendida&#039;                            </span>
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        Imaginen el revuelo: el pueblo estalla en vituperios. &iexcl;Largo de aqu&iacute;, miserable! Sin embargo, Jen&iacute;k apenas disimula su satisfacci&oacute;n, anticip&aacute;ndonos la resoluci&oacute;n del embrollo: &eacute;l tambi&eacute;n es hijo de M&iacute;cha y, en una carambola sin igual, acaba de venderse a s&iacute; mismo a su propia novia ganando trescientos machacantes en la maniobra.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta que se estren&oacute; anoche en el Teatro Real &mdash;y que est&aacute; coproducida con la Op&eacute;ra National de Lyon, la Oper K&ouml;ln y el Th&eacute;&acirc;tre Royal de La Monnaie de Bruselas, donde podr&aacute; verse en los pr&oacute;ximos meses&mdash; cuenta con la habilidosa direcci&oacute;n esc&eacute;nica de Laurent Pelly, a quien los aficionados madrile&ntilde;os conocen sobradamente, ya que esta es su octava colaboraci&oacute;n con el teatro. Pelly nos propone (junto a la escen&oacute;grafa Caroline Ginet) un espacio di&aacute;fano  &mdash;el fondo solemne e impreciso acent&uacute;a la ridiculez de algunas situaciones&mdash; por el que van apareciendo algunos elementos centrales que vertebran la acci&oacute;n con enorme eficacia. Al comienzo, un enorme amasijo de sillas gravita sobre las cabezas de los personajes que, no contentos, no dudan en arrimar m&aacute;s mobiliario en cada una de sus intervenciones. Los checoslovacos, sospecho, sienten por el mobiliario una verdadera devoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este simple recurso &mdash;la b&uacute;squeda continua del asiento&mdash; logra ubicar la historia en un contexto absurdo y caprichoso que hace tolerables (por caricaturescas) las no pocas bravatas mis&oacute;ginas del libreto. Con enorme inteligencia, Pelly se sirve del atuendo de cada personaje para dibujar sus contornos. Al casamentero, gre&ntilde;oso y con cortinilla, se le escapa la tripa por los bajos de una camisa que apenas cubre con un gab&aacute;n. Las consuegras visten atuendos invertidos (rosa arriba, verde abajo y viceversa), mientras que el padre de Ma&#345;enka est&aacute; tan apocado que la cabeza se le esconde entre las hombreras. Tambi&eacute;n el pueblo donde sucede la historia, encarnado por el coro en un papel protag&oacute;nico, se viste y mueve con obvio histrionismo, como si no fueran aldeanos sino personajes de una f&aacute;bula.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Yoankis Natos (Mimo), Haizam Abdala (Payaso), Billy Jackson (Boxeador) y José Carpe (Payaso blanco) en &#039;La novia vendida&#039;                            </span>
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        La historia &mdash;sigamos&mdash; enfila su desenlace con la llegada de un circo. El plantel, sin igual: una bailarina, un aborigen y un oso de carne y hueso. La funci&oacute;n resuelve esta irrupci&oacute;n con mucha habilidad, traduciendo la danza r&aacute;pida con la que se inicia el tercer acto en el levantamiento de la carpa a cargo de los payasos, proceso que sufre las dificultades esperables. En esto, Ma&#345;enka estalla contra Jen&iacute;k quien, comport&aacute;ndose como un aut&eacute;ntico cretino, alarga unos padecimientos que podr&iacute;an haberse disipado con una explicaci&oacute;n brev&iacute;sima. Entre tanto, Va&scaron;ek, el prometido rico, tontorr&oacute;n e intimidable &mdash;Ma&#345;enka, que lo ha reconocido, lo ha convencido de que esa muchacha con quien lo van a desposar (&iexcl;ella misma!) es una aut&eacute;ntica harp&iacute;a&mdash; acude en rescate de la troupe circense, que anda en apuros porque el que &ldquo;hace de oso&rdquo; est&aacute; beodo y no le encuentran suplente. Al final se resuelven todas las intrigas, incluida la identidad del animal, y el pueblo y los protagonistas rematan la funci&oacute;n con una coda felic&iacute;sima, al modo de las &oacute;peras cl&aacute;sicas. Mientras se amistan, el maestro de ceremonias &mdash;con su chaqueta roja y su sombrero de copa&mdash; tira de una cuerda que hace bajar las estrellas. Todos cantan felices y cae el tel&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Yendo al cap&iacute;tulo de las voces, dir&iacute;a que brillan m&aacute;s los secundarios que los principales. Svetlana Aksenova, que hace de Ma&#345;enka, comenz&oacute; cantando de manera un tanto apocada y con tiranteces en los agudos &mdash;defecto del que no pudo liberarse&mdash;, pero fue ganando a medida que avanzaba la funci&oacute;n hasta culminar en la hermos&iacute;sima aria que el tercer acto reserva para su personaje, uno de los momentos m&aacute;s destacables de la velada. El Jan&iacute;k de Pavel &#268;ernoch se toma demasiado en serio: imagino que tiene su riesgo hacer de &ldquo;guapo belcantista&rdquo;, pero creo que a la pareja protagonista le falt&oacute; algo de la liviandad que la obra requiere.
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                Yoankis Natos (Mimo), Haizam Abdala (Payaso), Billy Jackson (Boxeador) y José Carpe (Payaso blanco) en &#039;La novia vendida&#039;                            </span>
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        No le ocurre lo mismo a Mikeldi Atxalandabaso, cantante excelente y poli&eacute;drico &mdash;capaz de interpretar a un ambicioso personaje wagneriano y al tonto del pueblo&mdash; que nos deleit&oacute; con un derroche de habilidad vocal &mdash;no es f&aacute;cil tartamudear en la &oacute;pera&mdash; y esc&eacute;nica, construyendo un personaje hilarante &mdash;lleno de tics, pero tierno al mismo tiempo&mdash; erigido sobre un desempe&ntilde;o vocal sobresaliente. Tampoco con el p&eacute;rfido casamentero que encarna G&uuml;nther Groissb&ouml;ck, un personaje que recuerda al Don Bartolo de <em>Las bodas de F&iacute;garo </em>o al Don Basilio de <em>El barbero de Sevilla</em>. Con la habilidad de los grandes int&eacute;rpretes &ldquo;buffos&rdquo;, su Kecal dio un recital de habilidad interpretativa, de velocidad, precisi&oacute;n y expresividad.
    </p><p class="article-text">
        Completa el elenco principal el coro, otro de los grandes atractivos de esta propuesta (los lugare&ntilde;os, como les dec&iacute;a, tienen en su conjunto un papel destacado), que alcanz&oacute; su c&eacute;nit al comienzo del segundo acto, en ese fant&aacute;stico pasaje en el que la concurrencia beoda filosofa sobre si en la vida importa m&aacute;s la cerveza, el amor o el dinero. Completan el elenco primer los consuegros Manel Esteve, Mar&iacute;a Rey-Joly, Toni Marsol y Monica Bacelli, el comediante de Jaroslav B&#345;ezina, la bailarina Esmeralda de Roc&iacute;o P&eacute;rez y el indio de Ihor Voievodin.
    </p><p class="article-text">
        La otra gran triunfadora de la noche fue la orquesta, dirigida por Gustavo Gimeno, director titular del teatro. Acapar&oacute; aplausos desde la obertura, a cuyo final el p&uacute;blico intervino de manera entusiasta (este es uno de los fragmentos m&aacute;s conocidos de la &oacute;pera, y se la suele interpretar en conciertos sinf&oacute;nicos). Gimeno comand&oacute; el foso con gran dinamismo y plasticidad, siempre al servicio de las necesidades dram&aacute;ticas de la escena. Los pasajes m&aacute;s acelerados sonaron con claridad y los de solista realmente hermosos.
    </p><p class="article-text">
        Al caer el tel&oacute;n, el p&uacute;blico que llenaba el teatro aplaudi&oacute; con entusiasmo y por bastante rato a todos los involucrados. Al salir, por los corrillos, el respetable se dec&iacute;a encantado. No es para menos: pocas veces se disfruta de un espect&aacute;culo tan redondo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/vender-novia-salga-teatro-real-entusiasma-opera-smetana_129_13145306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 15:08:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vender a la novia y que salga bien: el Teatro Real entusiasma con una ópera de Smetana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ópera,Artes escénicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Fallarás estrena 'La diatriba del perro', una obra sobre la figura del aliado feminista acusado de abuso sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/cristina-fallaras-estrena-diatriba-perro-obra-figura-aliado-feminista-acusado-abuso-sexual_1_13133078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5fdc680a-de7a-48d9-b706-17176c9a98cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140531.jpg" width="5040" height="2835" alt="Cristina Fallarás estrena &#039;La diatriba del perro&#039;, una obra sobre la figura del aliado feminista acusado de abuso sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista y actor Sato Díaz protagoniza el monólogo, que se representa en el Teatro del Barrio de Madrid</p><p class="subtitle">Unas 200 personas muestran su apoyo a Cristina Fallarás en los Juzgados de Zaragoza: “Hay un señalamiento claro”</p></div><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os Sato D&iacute;az, periodista de P&uacute;blico y actor, pidi&oacute; a Cristina Fallar&aacute;s que le escribiera un mon&oacute;logo sobre la figura del aliado. Despu&eacute;s de m&aacute;s de dos a&ntilde;os de escritura Fallar&aacute;s entreg&oacute; el texto. En &eacute;l, la periodista, escritora y activista feminista decide meterse en todos los charcos: &ldquo;Me he metido en todos los que he podido&rdquo;, confiesa. La se&ntilde;alizaci&oacute;n en redes, las diferencias entre las feministas viejas y j&oacute;venes, el mundo del periodismo y sus popes, la existencia de una verdadera cancelaci&oacute;n&hellip; El texto no tiene desperdicio.
    </p><p class="article-text">
        El encargo era claro: escribir un mon&oacute;logo sobre un hombre de izquierdas que se define como feminista, &ldquo;un tipo que conocemos bien todas&rdquo;, apunta Fallar&aacute;s quien ha creado un personaje que es un periodista conocido de la televisi&oacute;n acusado de abusos sexuales. Antes de que lo echen o antes de aguantar el chaparr&oacute;n, decide irse. &ldquo;Cuando lo escrib&iacute; el tema estaba un poco virgen, todav&iacute;a no hab&iacute;an sucedido los casos medi&aacute;ticos en Espa&ntilde;a&rdquo;, explica Fallar&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La periodista afirma que fue un proceso de escritura dif&iacute;cil, que no quer&iacute;a caer en lo &ldquo;facil&oacute;n&rdquo; de ridiculizar al macho, &ldquo;y eso que tenemos muchas cartas en esa baraja&rdquo;, apunta. Al describirlo Fallar&aacute;s dice: &ldquo;No es un youtuber, no es un mierda, no es un cerdo, o no solo es un cerdo. El personaje tiene sus flancos queribles, o por lo menos comprensibles. No quer&iacute;a vengarme del macho violento a trav&eacute;s de una obra&rdquo;, aclara.
    </p><h2 class="article-text">Cu&eacute;ntalo</h2><p class="article-text">
        Fallar&aacute;s explica que se bas&oacute; en los muchos testimonios que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha ido recogiendo a trav&eacute;s de diferentes <em>hashtags </em>como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/cuentalo-ayuda-proceso-superacion-violacion_1_1863478.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#cu&eacute;ntalo</a> y el movimiento de recopilaci&oacute;n testimonial an&oacute;nima. &ldquo;Me cost&oacute; mucho meterme en la piel del personaje, fue una escritura lenta&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        El mon&oacute;logo <em>La diatriba del perro,</em> que se estrena este domingo 12 de abril <a href="https://teatrodelbarrio.com/la-diatriba-del-perro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el Teatro del Barrio de Madrid</a> (y se podr&aacute; ver tambi&eacute;n los d&iacute;as 18, 25 y 26 de este mes), est&aacute; interpretado por Sato D&iacute;az y dirigido por Rub&eacute;n Romero. El montaje, cuenta D&iacute;az, recorre c&oacute;digos teatrales distintos, &ldquo;hay un peque&ntilde;o juego de m&aacute;scaras, se juega con el audiovisual, se pasa por la conferencia motivacional&rdquo;. &ldquo;Se trata de ir jugando y acerc&aacute;ndolo al personaje&rdquo; explica el actor.
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                Sato Díaz en un ensayo de &#039;La diatriba del perro&#039;                            </span>
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        En el texto se hace referencia, bajo seud&oacute;nimos o acr&oacute;sticos, a figuras bien conocidas del periodismo. &ldquo;En mi obra los personajes tienen nombres reales, a estas alturas me da igual. La compa&ntilde;&iacute;a, sin embargo, ha preferido hacerlo as&iacute;, cosa que respeto, como otros cambios o cortes del texto que han realizado, respeto total&rdquo;, afirma Fallar&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El espectador tendr&aacute; que estar atento a ese morbo nominal si quiere, pero el texto contiene muchos m&aacute;s alicientes. Fallar&aacute;s no se arredra en meterse en terrenos pantanosos y controvertidos, tan comentados entre amigos pero que tan pocas veces vemos encima de un escenario. Los que vienen son algunos de ellos.
    </p><h2 class="article-text">Hombres perro</h2><p class="article-text">
        Una de las tesis principales de la obra es la participaci&oacute;n activa de los hombres en los procesos de cancelaci&oacute;n. &ldquo;Revis&eacute; varios casos antiguos sobre c&oacute;mo reacciona la sociedad ante un hombre se&ntilde;alado por cualquier tipo de asunto ligado con lo sexual o similar. Y me di cuenta de que las mujeres no ejercemos la crueldad ah&iacute;, hay una especie de compasi&oacute;n de g&eacute;nero. Sin embargo, los hombres s&iacute; la ejercen. La cancelaci&oacute;n y se&ntilde;alamiento social en las redes y en los medios es un ejercicio macho&rdquo;, explica Fallar&aacute;s.
    </p><h2 class="article-text">El delito</h2><p class="article-text">
        Uno de los casos antiguos en los que el personaje se mira es un caso donde la persona se&ntilde;alada no ha cometido delito, sino que es expuesto por h&aacute;bitos sexuales que la sociedad reprueba como la prostituci&oacute;n y la sodom&iacute;a. Al preguntarle a la periodista por esta diferencia, Fallar&aacute;s dije tajante: &ldquo;A m&iacute; la idea del delito no me interesa. Desde cierta mirada feminista la idea del delito la hemos superado un poco. El delito es algo que han decidido los hombres que sea delito, yo no puedo mirar desde lo punible, no debo. Vivo manejando violencias y la mitad de ellas no son punibles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La periodista tambi&eacute;n quiere se&ntilde;alar que para la obra le interesaba comparar esos dos casos porque la diana a la que apuntaba era la vulnerabilidad en el hombre. &ldquo;Cuando rechazamos la posibilidad de ser vulnerado renunciamos a legislar y, por lo tanto, a hablar de delito. Es decir, si un macho no puede ser violado, porque eso no va a ser admitido por ellos, 'a los hombres no se les viola', no hay nada que legislar y ah&iacute; caes en la trampa brutal que acaba por disfrazar lo que claramente es un delito con otras ideas como, por ejemplo, el honor&rdquo;, zanja.
    </p><h2 class="article-text">Desproporci&oacute;n y cancelaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s interesantes del texto es que aunque el personaje utilice un lenguaje machista y desagradable no es ning&uacute;n tonto. &ldquo;No quer&iacute;a retratar a un idiota, es un hombre culto y capaz&rdquo;, se&ntilde;ala Fallar&aacute;s. El personaje denuncia la injusticia ante las consecuencias de unos actos que hasta hace no tanto eran, dice &eacute;l, costumbre. &ldquo;Es algo que en hombres de mi generaci&oacute;n es muy com&uacute;n, el personaje tiene sus razones y las expone, y yo recojo esas reflexiones&rdquo;, argumenta Fallar&aacute;s.
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                La escritora y periodista Cristina Fallarás durante una rueda de prensa en Santa Cruz de Tenerife                            </span>
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        Fallar&aacute;s s&iacute; concede que hay una desproporci&oacute;n en el se&ntilde;alamiento: &ldquo;Pero ah&iacute; vuelvo a la crueldad del macho, son ellos los que hacen sangre&rdquo;, afirma. En la pieza de manera repetitiva el personaje se revuelve contra sus semejantes, acus&aacute;ndolos de que son ellos quienes lo han crucificado. En un momento del texto &mdash;al cual accedi&oacute; este peri&oacute;dico&mdash; el personaje dice sobre un tuit que provoc&oacute; la viralizaci&oacute;n de su caso: &ldquo;Juanito S&aacute;nchez Iribarren&hellip; Ay, hijo de la gran perra. Qu&eacute; listo, &iquest;verdad? Qu&eacute; valiente debiste de sentirte al se&ntilde;alarme. Cabeza de manada, vanguardia animal. Qu&eacute; gracioso debi&oacute; de parecerte aquel tuit: '&iquest;No quer&iacute;ais aliados? Pues ah&iacute; ten&eacute;is aliados. De nada'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero Fallar&aacute;s pone en duda el mismo concepto de cancelaci&oacute;n: &ldquo;Tampoco es cierto que a los hombres se les cancele, hay quien ha acabado en la c&aacute;rcel porque ten&iacute;a que estar en la c&aacute;rcel, como Weinstein. Y luego hay un mont&oacute;n de hombrecillos que han cometido delitos y agresiones sexuales, Pl&aacute;cido Domingo y compa&ntilde;&iacute;a, que han dicho que eran otros tiempos y se han ido de rositas. La idea de la cancelaci&oacute;n es una idea que pongo muy en duda. A quien se cancela es a la mujer y a quien le destrozan la vida es a la mujer&rdquo;, asevera.
    </p><h2 class="article-text">Periodismo</h2><p class="article-text">
        En otro momento de la obra el personaje afirma: &ldquo;Era mentira que fueran a salir todos los nombres de los agresores 'conocidos' (&hellip;) Les bast&oacute; con un periodista, un cantante y un director de cine&rdquo;. Fallar&aacute;s explica que escogi&oacute; el mundo del periodismo porque es el que m&aacute;s conoce. Al preguntarle si en las redacciones ha disminuido la toxicidad machista, reacciona inmediatamente: &ldquo;Las relaciones interpersonales siguen siendo violent&iacute;simas, por eso hace tiempo que decid&iacute; dejar las redacciones. Se rigen por unas din&aacute;micas brutales y machistas que no tolero. Lleg&oacute; un momento que no me era posible aguantar la violencia constante, expl&iacute;cita y macho&rdquo;, afirma con contundencia.
    </p><p class="article-text">
        Al preguntarle si cree que en otros &aacute;mbitos de la sociedad s&iacute; ha habido cambios Fallar&aacute;s dice que no tantos, aunque se&ntilde;ala que en el mundo del cine s&iacute; ha habido un movimiento asociativo que ha elaborado protocolos de actuaci&oacute;n y denuncia, &ldquo;pero en el periodismo esto no ha calado, seguimos en el siglo XX, por no haber no hay ni comit&eacute;s de empresa&rdquo;, se&ntilde;ala. Luego apunta que los relatos de la cultura machista no han llegado por los medios, sino por las redes, &ldquo;unas redes que ahora los medios dicen que son dominadas por machos violentos de extrema derecha, cosa que no es cierta como bien han demostrado las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una visi&oacute;n sobre la profesi&oacute;n cr&iacute;tica pero tambi&eacute;n amarga. &ldquo;Qu&eacute; se puede esperar de una profesi&oacute;n que en sus primeros cuarenta a&ntilde;os de vida democr&aacute;tica hizo que Franco siguiera enterrado con honras de Estado, que el Rey siguiera en su trono robando, que las fosas estuvieran sin exhumar y la Iglesia Cat&oacute;lica sin admitir sus violaciones. Todo eso es una construcci&oacute;n del periodismo, un periodismo que va muy por detr&aacute;s de la sociedad, cuando nos echamos las manos a la cabeza porque los menores de 40 a&ntilde;os no se informan a trav&eacute;s de los medios, yo siempre pienso pero, &iquest;de qu&eacute; se van a informar?, &iquest;qu&eacute; les has dado t&uacute; m&aacute;s all&aacute; de falsedades?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Las viejas rockeras del feminismo</h2><p class="article-text">
        En la obra el personaje habla de Ana y Laura, viejas feministas con las que se codeaba. Con ellas s&iacute; se pod&iacute;a hablar, no cund&iacute;a el drama como con las j&oacute;venes. Cuando el personaje es se&ntilde;alado sus amigas desaparecen. &ldquo;Me interesaba la percepci&oacute;n que tiene un hombre de las que ya somos viejas y, por lo tanto, podemos ser amigas. Cuando un hombre quiere ser aliado y llamarse feminista no se suele acercar a los movimientos de las j&oacute;venes, sino a las que ya somos bastante mayores&rdquo;, explica Fallar&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es una parte que estuvo a punto de quitar: &ldquo;Era una parte jodida para m&iacute;, pero que he mantenido por honestidad, no colaba que estuviese con jovencitas, las j&oacute;venes son m&aacute;s duras, sin embargo, nosotras s&iacute; tenemos unas relaciones diferentes con ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No puede acusarse a esta periodista de haberse acobardado en su primer texto para el teatro. El texto concita innumerables controversias, pero tambi&eacute;n la capacidad de nombrar y definir. Valga una buena descripci&oacute;n de aliado: &ldquo;Nos ponemos la funda de macho. Sobre la funda de macho, yo me puse una funda de hembra. Sobre la funda de hembra que hay sobre la funda de macho, alguien te pone la capucha que te conduce al cadalso. Debajo, un ser humano tiembla. Yo mismo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/cristina-fallaras-estrena-diatriba-perro-obra-figura-aliado-feminista-acusado-abuso-sexual_1_13133078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 20:18:54 +0000]]></pubDate>
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