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Entrevista

Alberto Velasco, bailarín: “Hay una ausencia total de referentes de cuerpos gordos”

El bailarín y coreógrafo Alberto Velasco estrena 'Sacresize'

Laura García Higueras

27 de mayo de 2026 22:39 h

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El bailarín y coreógrafo Alberto Velasco detectó hace tiempo una necesidad que partía de numerosas experiencias con las que, como persona gorda, ha tenido que lidiar a lo largo de su vida: ver un escenario lleno de cuerpos gordos. El performer ha elaborado su propia respuesta a estas heridas culturales y sociales, que van desde ser considerado “un animal mitológico” en las compañías de danza normativas, o solamente poder participar en obras si era en solitario. Además de por supuesto, ni por asomo aspirar a formar parte de una compañía como la Nacional.

El resultado es su espectáculo Sacresize, que llega este miércoles a los Teatros del Canal de Madrid, donde recodifica los signos del ballet clásico y contemporáneo glorificando la sensibilidad y belleza de la gorditud. Lo hace al ritmo de La Consagración de la Primavera de Stravinski, en una rabiosa celebración.

¿Qué es un cuerpo gordo?

Cuando lanzamos la convocatoria dijimos que era para personas que se identificaran como gordas y que hubieran tenido algíun tipo de relación con la danza, ya fuera amateur o profesional. Hubo quienes mandaron vídeos que desde mi lectura no entendía que fueran gordas, pero ellas se percibían como tal.

Un cuerpo es gordo siempre en comparación a algo. Es un constructo, que está barnizado por el sistema, el capitalismo y todos los que les conviene mantener esta narrativa de que los cuerpos gordos son enfermos, y poner un cuerpo gordo siempre en continua evolución de ser otro que nunca alcanzará. Ese deseo de ser otro constante hace que nunca estés a gusto en tu cuerpo y que hagas lo que sea, desde Ozempic, operaciones.

Que me parece bien también, porque estar ahí fuera es dificilísimo. Vive sin caber en los autobuses, en los tornos del metro, que la gente no se siente a tu lado en el avión, las tiendas de ropa, la publicidad. Es una violencia constante.

Una de las escenas de 'Sacresize', la nueva obra de Alberto Velasco

Se acaba interiorizando que hay espacios que no puedes ocupar, y cosas que no puedes hacer. Si se mantiene así es porque está ganando con ello pero, ¿no es muy cruel?

Absolutamente, pero a la vez qué inteligente, porque el cuerpo es nuestra manera de estar en el mundo. Cambiarlo no es del día a la noche, ni de la noche a la mañana. Y el proceso de aceptación es muy difícil. Como el sistema es tan cabrón, porque no es un conjunto de constructos, es dificilísimo desaprenderlo. Y luego está lo que la sociedad permite que haga un cuerpo gordo. Cuando un cuerpo gordo se desarrolla en algo que la sociedad no está acostumbrada a ver, hay una extrañeza y rechazo absoluto.

En las compañías normativas el bailarín gordi es un animal mitológico

Alberto Velasco Coreógrafo y bailarín

Añadido a la percepción de que estar gordo está ligado a no estar sano.

Y es que no lo está. A los humanos se nos dice que todos tenemos que ser de una determinada manera. En las redes sociales es muy perverso cómo el algoritmo favorece, además de al fascismo, a una hegemonía corporal que direcciona el deseo, la sensualidad, todo. Me asusta también por cómo se sobreentiende que estar delgado signifique per se algo mejor, como si garantizase estar sano.

Va a llenar un escenario de cuerpos gordos, algo que tampoco es habitual en pantalla, ni mucho menos.

Es demoledor. El Observatorio de la Diversidad de Medios Audiovisuales refleja cada año la falta de inclusión de personajes gordos. Siempre son secundarios, hay muy pocos protagonistas, y menos en los que su existencia no tenga que ver con su cuerpo, asociado a lo negativo siempre. Las personas gordas somos personas felices, completas, sanas, deportistas.

El algoritmo favorece una hegemonía corporal que direcciona el deseo

Alberto Velasco Bailarín y coreógrafo

Esta exclusión afecta igualmente a lo sexual y sentimental. Como si las personas gordas ni se enamoraran, mantuvieran relaciones sexuales ni se masturbaran.

Sí. En la gorditud hay una experiencia compartida de ser el amante, para cumplir las fantasías, pero no ser pareja. Sucede muchísimo. O estar con personas que tienen obsesión por los cuerpos gordos, un fetiche y ya está, lo único que le interesa de ti es tu cuerpo, la masa. Luego hay frases como “yo te quiero a pesar de tu cuerpo”, que ojo a lo que se esconde ahí. Como que él entiende que ese cuerpo no es deseable, pero te quiere tanto que hasta lo desea.

Si el constructo social estuviera más relajado, la seducción también iría hacia otro lado. Y no solo entendida como ganas de follarse a alguien, lleva a otros sitios, como a un espectáculo. El arte es muy seductor, una conversación puede serlo. Se ensancharía mucho más el mundo. Las redes sociales han hecho mucho daño en el consumo de cuerpos y hay mucho ratio de cuerpos desnudos.

El espectáculo 'Sacresize' celebra y reivindica la belleza de la gorditud en los Teatros del Canal

En la obra aborda lo que califica como 'terrorismo corporal', ¿qué es?

Empecé a caer en la cuenta de que podía catalogarlo como tal al leer a muchos activistas y filósofos gordis, que suelen ser siempre latinoamericanes, no binaries y queer, que hablan de terrorismo corporal porque es un estado de sitio. Todo el sistema está permeado interseccionalmente de violencias para que las personas vivamos aterradas, frustradas y avergonzadas de nuestros cuerpos desde todos los estratos sociales. En el colegio, la familia, la sociedad, el amor e incluso la intimidad de nuestra pareja.

Por eso es un estado de sitio, no hay descanso. Es violencia constante aunque estés solo. Está en nuestro ADN. No se puede escapar. Yo entiendo que esto es una convivencia hasta el final de mis días. Hemos asumido estas violencias, que también cuentan con el cuerpo es íntimo y vulnerable. Hay días en los que estás menos fuerte que otros, en los que te bajas de la burra y dices “hoy me tapo”, incluso “hoy no salgo de casa”, “hoy no me enamoro”. Nos cerramos a vivir experiencias.

El rechazo es continuo y lo digo sin victimismo, son cosas que suceden. Y las violencias no son solo contra los gordos. Las personas delgadas también escapan de los cuerpos gordos. Tengo amigas actrices que no pueden engordar, que si tienen un hijo los productores les dejan en barbecho dos años hasta que vuelvan a sus cuerpos originales. Y hemos asumido que esto es normal. Igual que la gente que solo cogen para puestos que no estén de cara al público. Hay mucha violencia laboral.

Empezando por los programas de televisión, ahí está Supervivientes, que muchos califican como la mejor forma de hacer dieta porque todos los concursantes adelgazan.

Incluso los gordos hemos dicho alguna vez “ojalá pillara una gastroenteritis”. Está a la orden del día queremos enfermar para perder unos kilos. Hay muy poca visibilidad gorda en los espacios públicos, de la televisión al Congreso de los Diputados. Por eso me parece importante ocupar el espacio. Somos cuerpos grandes y nos invisibilizamos nosotros mismos. No. Ocupemos nuestro espacio. Debería haber 18 Lalachus.

Hay muy poca visibilidad gorda en los espacios públicos, de la televisión al Congreso de los Diputados

Alberto Velasco Bailarín y coreógrafo

¿Cómo trabajó su propia aceptación? ¿Estaría bien que se nos hablara de esto desde el colegio?

Es importante tratarse bien y ser amable con el cuerpo. Entender que si hoy es un día de mierda se pasará y habrá uno que será maravilloso. Ya está. Sin machacarse. Nos ha tocado vivir en una sociedad muy machacona con nosotros mismos. Con el cuerpo, con tu oficio.

Por el contrario, existe a su vez mucho paternalismo e infantilización sobre las personas gordas.

Hemos vivido con eso. ¿Cómo es el tratamiento de la gordura en Friends? Hay que tener un pelín más de cuidado con el discurso. También vienen a decirnos esto de que ahora no se puede reír uno de nada. No, hay que tener otra mirada, entrenarse hacia otro sitio. Se puede hacer humor de muchas maneras, sin reírte de los gordos, de los maricas y de las trans. Relájense, señores, que se van a seguir riendo. No os vamos a quitar la alegría de vivir.

Hay mucho interiorizado de lo que no nos hemos dado cuenta.

Porque está instalado ahí. Tengo la sensación de que hemos vivido en una burbuja, del 'body neutral', del 'body positive', ¿eso dónde está? Estamos en 'heroin chic' otra vez y es peligrosísimo. Luego nos sorprende que haya anorexias, bulimias de todo tipo, ¿pero cómo te va a sorprender? Si es que nos empujamos a eso, a tener trastornos alimenticios. ¿No te parece que es suficiente como para relajar la marcha al respecto y ser un poquito más amable?

El actor, bailarín y coreógrafo Alberto Velasco, artífice de 'Sacresize'

Claro, porque mientras piensas en la dieta que vas a hacer ejercicio, no piensas en la precariedad o la crisis de la vivienda.

Absolutamente, es la domesticación. Nos necesitan así de alienados. Y es una fórmula magistral porque el cuerpo es nuestra manera de estar en el mundo. Nos tienen agarrados por los huevos. Pidiendo perdón por existir. Siempre queremos ocupar muy poco espacio en los espacios públicos. Tendemos a comer siempre de cara a la pared. Tenemos cosas aprendidas como sentarnos en los asientos individuales del autobús. Nos quedamos de pie en el metro porque nadie se sienta a nuestro lado o si lo hace resopla. Te llaman gordo desde un coche. No nos sentamos en terrazas porque las sillas no aguantan con nosotros.

Por eso en la danza es tan difícil ver a cuerpos gordos, porque estás expuesto todo el rato. El escenario es ese lugar que no puedes habitar no porque no puedas bailar, sino porque, ¿quiénes han estado ahí antes? Por eso es importante que estemos en los Teatros del Canal. Quiero llegar con esto a los mejores teatros institucionales del mundo para reventarlo desde dentro con amor. Con algo sublime y popular a la vez.

Muchos críticos miran mi trabajo y dicen que es performático, porque soy gordo y para ellos es que la técnica no está tan depurada ni sublime, porque la danza es clasista. Quiero descimentar el clasismo de la danza y rebajarlo a lo popular. Me haría muy feliz que el estandarte de mi país tuviera una diversidad corporal mayor. Hay mucha gente muy preparada, con un cuerpo que hace puntas perfectamente, lo que pasa es que tiene un cuerpo gordo. Hay unos estándares que me encantaría que algún día se fueran a tomar por saco.

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