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Un Risk de historias reales sobre el tablero de 'Refugio', el juego de mesa que recrea el duro viaje de los migrantes

Fragmento del tablero del juego de mesa 'Refugio'

Laura García Higueras

8 de julio de 2026 21:25 h

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“Hola, soy Nicole Ndongala, de la República Democrática del Congo. Te invito a conectarte con mi personaje en este juego. Salí huyendo de la guerra que tuvimos en el 98, pero hoy soy la directora general de la Asociación Karibu y una de las mujeres referentes africanas. Mujer migrante, mujer refugiada. Te invito a que tu camino sea de éxito. Sígueme”. Esta es la presentación de uno de los ocho personajes de Refugio, el juego de mesa (Sugaar Editorial) que conciencia sobre migración.

Lo hace a través de las estrategias que han de aplicarse en cada partida, al cooperar con el resto del grupo y gestionar los recursos que propone. Su mecánica permite ver el mundo a través de los ojos de quienes escapan de la guerra, de la persecución por motivos políticos, religiosos, de género u orientación sexual, entre otros, para buscar lo que todo ser humano merece: seguridad, dignidad y el derecho a reconstruir sus vidas.

“La pregunta inicial fue pensar si podía mezclar lo lúdico con lo social. Hablar del fenómeno migratorio, que fuera entretenido y permitiera reflexionar a la vez”, explica su director, David Expósito: “Generalmente el juego de mesa es algo muy alejado de la realidad cotidiana, que no está mal que los haya de gatitos o zombis, pero me generaba inquietud que no lo hubiera del ecologismo, el cambio climático o las migraciones”.

Su manera de paliar que apenas existieran ejemplos de este tipo ha sido Refugio, una especie de Risk en el que lejos de conquistar países, se intenta acceder a ellos en busca de asilo. En él, priorizó que la mecánica fuera entretenida y realista, e incluyera conceptos como 'externalización' o 'solicitud de asilo' de forma orgánica, para añadir un componente educativo al proyecto, además del emocional: “El juego no va a cambiar la política migratoria, pero sí queremos que te mueva algo por dentro”.

Una de las fases del juego consiste en elegir por qué ruta migrar, que cuenta con un componente de azar, ya que, por ejemplo, en el caso de las rutas marítimas depende de una tirada de dados: “La mecánica no tenía que ser solo una vía para que fuera atractivo, sino un mensaje en sí. En la embarcación hay un punto importante de azar”. La incorporación del factor suerte tiene que ver con lograr que el juego contenga las dificultades reales a las que se enfrentan los migrantes para salir de sus países: “El desierto por ejemplo suele ser más desconocido. La gente tiene más en mente las embarcaciones o los naufragios, pero el desierto es también un gran cementerio. Una zona muy dura del trayecto migratorio”.

Por el momento han probado Refugio en centros escolares y universidades, tras las que llevan a cabo un plenario, y donde el feedback que han recibido ha pasado por gente emocionándose al plantear preguntas como “¿pasa esto realmente? Ahí es donde se consigue generar un pequeño poso y reflexión”.

Implicación de casos reales

Refugio consta de ocho personajes, basados en las historias reales de ocho personas distintas, cuatro de ellos hombres y cuatro mujeres. Proceden de diferentes países y sus motivos de huida tampoco coinciden. Hay quienes escaparon, como Nicole, de la guerra, pero también de la mutilación genital femenina. Sus tarjetas incluyen un código QR que lleva al vídeo de presentación grabado por los propios protagonistas reales de esas historias.

“Quería construir los personajes desde la naturalidad, con cada uno hablando su experiencia migratoria y qué es lo que hacen ahora en Madrid. Me interesaba que se viera que esta gente es tu vecina y se está buscando la vida como tú”, describe David Expósito, “que no se viera con distancia, sino que es gente que ha venido y forman parte de tu comunidad”. Para el creador esto permitía además generar empatía no siempre desde el “pobrecito, esa imagen de África vinculada a la pobreza y cuestiones negativas”. De ahí a que en el diseño tuvieran en cuenta que no fuera un “drama” todo el rato.

Una de las pruebas de 'Refugio' en un centro escolar de Zaragoza

“Hay cartas de eventos que son sucesos que no son agradables, pero tiene elementos que llevan a hacer cooperar, intercambiar recursos y pensar en estrategias que posibiliten que aunque la temática sea cruda, la experiencia pueda ser satisfactoria”, valora, “para humanizarles era necesario enseñar el drama, pero ante todo que son personas que están aquí y forman parte de tu comunidad”.

En este proceso ha sido clave la implicación de personas migrantes que relataran sus historias, su participación activa tanto en el diseño de los personajes como en la difusión de la campaña de crowdfunding con la que esperan sacarlo adelante para que llegue a todo el público. En la fecha de publicación de este artículo, ya han completado el 79% de la recaudación planteada.

Tarjeta de juego del personaje de Verónica en 'Refugio'

Verónica Ndambi es otra de las mujeres que ha 'regalado' su vida a uno de los personajes de Refugio. Ella lleva año y medio en Madrid desde que con 34 emigrara desde su Angola natal. Conoció el proyecto a través de la Asociación Karibu, que ofrece ayuda a los migrantes procedentes de África. Quiso participar para “expandir” su historia “en España y África y ayudar a tomar conocimiento de lo que un migrante puede sufrir”, y ver que hoy son “grandes personas en la sociedad”. “Cada uno emigra para conseguir una mejor condición de vida. Los primeros días en especial no son nada fáciles, yo tuve que atravesar el mar”, comparte con elDiario.es.

Respuesta a los discursos de odio

Uno de los motivos por los que David Expósito se propuso desarrollar Refugio fue como respuesta a los discursos de odio, desinformación y el rechazo que existe contra las personas migrantes y refugiadas: “El juego es hoy más necesario que nunca, para salirnos del marco que existe actualmente sobre migración, que ya sabemos quién pone y alimenta. Frente a ellos, está este producto pequeño y humilde que intenta contrarrestar estos marcos tóxicos y poco amigables”.

El camino, más allá de estar todavía recaudando dinero para que cualquier persona vaya a poder comprarlo, no ha sido fácil. El trabajador social explica que llevarlo a las editoriales ha sido “verdaderamente difícil, hubo mucha reticencia”, hasta que llegó la apuesta de Sugaar, que es quien finalmente aceptó producirlo.

Que finalmente salga adelante es una victoria para Expósito por cómo permite a sus usuarios, al menos durante hora y media, salirse del contexto actual de redes sociales en el que “lo que constantemente dicen es que esta gente viene a robar, a quedarse mis recursos, quitarnos el curro y siendo encima un chollo porque les da una vivienda”. “Al jugar vives en primera persona los motivos de huida, la crudeza del trayecto con todos los obstáculos que tienen que superar, como arriesgar tu vida en el desierto. Y la crudeza de Europa, que nos pensamos que es una alfombra roja para los migrantes, y no”, apunta.

En definitiva, como reivindica Verónica Ndambi, el objetivo de Refugio es “valorizar a las migraciones. La inmigración no es una molestia, puede ayudar al rendimiento de este país”.

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