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En las islas del Pacífico que ya sufren un dramático adelanto del ‘Superniño’: “Esto es un aviso para el resto del mundo”

Varias personas caminan junto a una pasarela dañada en un parque tras el paso del supertifón Bavi en Guam.

Antonio Martínez Ron

Rota, Islas Marianas del norte (Pacífico occidental) —
7 de julio de 2026 22:07 h

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Los habitantes de la pequeña isla de Rota, en el archipiélago de las Marianas del Norte, aún no se habían recuperado de la destrucción causada por el tifón Sinlaku a mediados de abril cuando les acaba de pasar por encima Bavi, un supertifón de categoría 5 con vientos de hasta 270 km/h que ha dejado graves daños materiales. Sus habitantes y las autoridades son muy conscientes de que esto es solo un aperitivo de lo que les espera en los próximos meses como consecuencia de un posible Superniño. “Nuestro clima es muy frágil en esta parte del mundo”, asegura la alcaldesa, Aubrey Hocog (37), durante nuestra visita a la isla a mediados de junio. “Sabemos que este año con El Niño podemos anticipar muchos más supertifones, debemos prepararnos lo mejor posible”.

Las Islas Marianas del Norte se encuentran en plena trayectoria de los ciclones tropicales que se forman cada año en esta región del Pacífico y avanzan hacia el oeste. Si, como apuntan algunos pronósticos, acaba desarrollándose un Superniño —la versión más intensa del fenómeno por el que el calentamiento del Pacífico oriental sacude la dinámica atmosférica global—, las cosas se pueden poner aún más feas. El hecho de haber vivido dos de los tifones más violentos de su historia cuando la temporada de ciclones aún no se ha iniciado oficialmente no es una buena señal. “Va a ser duro”, asegura Eloy Ayuyu (64), trabajador del servicio forestal de Rota. “No sabemos cómo demonios vamos a lidiar con esto”.

Según los investigadores del proyecto PacificPeopleForest que trabajan en la isla, el impacto de Bavi en las últimas horas ha sido aún más destructivo que el del supertifón anterior. Aunque ha durado menos tiempo, el muro de viento impactó directamente contra Rota destruyendo todo a su paso y ha dejado a muchas personas sin hogar. A falta de conocer el balance oficial de daños, desde la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA) reconocen la excepcionalidad de la situación: solo en tres ocasiones se han formado dos supertifones en julio en la zona cercana a las Islas Marianas del Norte: 1958, 1976 y 2015.

“Dos tormentas muy fuertes tan pronto son inusuales y raras”, asegura Jon Gottschalck, del Centro de Predicción Climática. “Las temperaturas superficiales del mar y el contenido de calor oceánico superiores a lo normal, asociados con los eventos de El Niño, aumentan la probabilidad de este resultado”. “Desde un punto de vista estadístico, es probable que las condiciones de El Niño que ya están afectando a la zona estén influyendo en la doble ocurrencia de este año”, coincide Thomas Knutson, especialista en ciclones tropicales.

Sinlaku, el supertifón interminable

Antes de la llegada de Bavi, las heridas causadas por el tifón Sinlaku eran visibles en las playas y el interior de Rota: árboles gigantes arrancados de raíz, edificios que han perdido el techo y todo tipo de infraestructuras dañadas. La noche del 14 de abril, Matías Taisacán y su familia estaban refugiados en su casa de la Cueva Museo, en una zona elevada sobre la costa, cuando vieron impactar las olas gigantes. “Cuando llegó el tifón, con vientos de casi 300 km/h, estaba mirando desde el balcón de ahí abajo y pude ver cómo entraban olas de diez metros, que cuando rompen destrozan todo a su paso”, recuerda. José Manuel, filipino de 63 años que trabaja en una tienda de Songsong, destaca la angustia de estar encerrados en casa. “El problema es que no había electricidad en toda la isla y se prolongó desde el lunes hasta el jueves”, asegura.  

Hablan las víctimas del Sinlaku, el tifón que arrasó a Mariana

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Lo que hizo particularmente destructivo al Sinlaku —que afectó con mayor violencia a Saipán y otras islas más al norte— fue su duración récord. “Hace unos años, el tifón duraba solo una noche y por la mañana ya estaba todo despejado”, asegura Evelyn, que lleva 69 años en la isla. “Pero este ha sido enorme porque ha durado mucho”. En lugar de unas horas, la destrucción se extendió durante cuatro días. “Yo pasé miedo, porque llegó a nuestra isla muy despacio”, asegura Becky, chamorra de 54 años. “Este es el primer tifón que sufrimos que dura tanto tiempo, el viento era fortísimo”.

La duración del tifón Sinlaku fue tres veces mayor que la media. Duró aproximadamente 192 horas cuando el promedio en la cuenca del Pacífico Occidental es de 61 horas

Jon Gottschalck Especialista en tifones del Centro de Predicción Climática de la NOAA

“La duración del tifón Sinlaku fue tres veces mayor que la media”, reconoce Gottschalck desde la NOAA. “Duró aproximadamente 192 horas, cuando la duración promedio en la cuenca del Pacífico Occidental es de 61 horas”. Aunque aún no se ha determinado qué papel ha jugado el cambio climático en este caso concreto, numerosos estudios indican que los cambios en la circulación atmosférica a gran escala están produciendo una desaceleración en la velocidad de traslación que los hace más severos y persistentes.

El tifón Sinlaku durante su paso por las islas Marianas el pasado mes de abril.

En un trabajo reciente, Xiangbo Feng, investigador del Centro Nacional de Ciencia Atmosférica del Reino Unido (NCAS), determinó que la velocidad de traslación de los tifones en el Pacífico Norte occidental se ha reducido en un 18% a lo largo de los últimos 44 años (1980-2023) y que todo apunta a que están siendo forzados por el cambio climático. “Si se observan los registros a largo plazo, el cambio climático está haciendo que los tifones se ralenticen”, explica.

Una playa de la isla de Rota afectada por el reciente paso del tifón Sinlaku.

“La duración de los fuertes vientos de Sinlaku en la zona fue muy anómala”, añade Thomas Knutson. El experto tiene claro que las condiciones de El Niño han jugado un papel relevante en esta circunstancia. “Por lo general, conlleva un aumento de la actividad ciclónica tropical en la región de las Islas Marianas, al menos estadísticamente”, asegura. Hiroyuki Murakami, del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA (GFDL), recuerda la razón. “El Niño desplaza la región preferida de formación de tifones más al sureste sobre el Océano Pacífico”, señala. “Como resultado, los tifones pasan más tiempo viajando sobre aguas oceánicas cálidas, donde pueden seguir extrayendo energía del océano y permanecer activos durante un período más prolongado”. 

¿El Niño más intenso de la historia?

Desde hace ya meses, los científicos climáticos están muy preocupados porque la temperatura superficial del Pacífico, que es la que provoca las condiciones de El Niño, está disparada este año. En el Pacífico oriental, frente a las costas de Perú y Ecuador donde empiezan los cambios, las anomalías ya han superado los +2°C, el punto de inflexión que marca lo que se conoce informalmente como un Superniño.  “La NOAA no clasifica los fenómenos de El Niño como súper, sino como fuertes, muy fuertes y, en ocasiones, históricamente fuertes”, matiza Jon Gottschalck. “Si los pronósticos actuales son correctos, el fortalecimiento del fenómeno de El Niño se clasificaría como muy fuerte o históricamente fuerte”.

Tim Stockdale, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), asegura que las previsiones indican que las temperaturas superarán los 3 grados de anomalía y eso sería la más cálida que se ha observado hasta ahora. “No creemos que hubieran sido posibles hace 50 o 100 años”, asegura. “Nunca hemos tenido un pronóstico que fuera tan fuerte y tan consistente en todos los modelos”, añade. “Podría terminar siendo el mayor El Niño registrado o ciertamente comparable a los mayores que hemos visto”.

El escenario que se dibuja en el horizonte es mixto y preocupante: habrá más tifones y lluvias en los meses de verano y una posible sequía severa en los siguientes. “Creo que el evento severo de El Niño de este año es una gran amenaza para las Islas Marianas”, advierte Feng. “Esta zona es particularmente vulnerable porque se encuentra en la puerta de entrada de El Niño”. Él y su equipo están analizando el riesgo climático relacionado con los ciclones en todos los rincones del planeta y su conclusión es que las Islas Marianas y otros países pequeños de los trópicos son la zona cero del impacto. “Estos países pequeños son muy vulnerables porque su área interior es diminuta, lo que hace muy difícil recuperarse de los daños de una tormenta, a lo que se suma el aumento del nivel del mar”.

El evento severo de este año es una gran amenaza para las Islas Marianas. Esta zona es particularmente vulnerable porque se encuentra en la puerta de entrada de El Niño

Xiangbo Feng Centro Nacional de Ciencia Atmosférica del Reino Unido (NCAS)

“Simplemente, tenemos que afrontarlo”, asegura la alcaldesa de la isla. “Realmente, es todo lo que podemos hacer, porque cuando el súper tifón golpea, todos nuestros recursos naturales quedan a merced del desastre natural”. El plan de Aubrey Hocog, de 36 años, es conseguir que la isla sea cada vez más autosuficiente, para depender menos de la ayuda externa. “Nos hemos centrado en la sostenibilidad alimentaria. ¿Por qué necesitamos importar frutas, verduras, tubérculos e incluso carne cuando podemos producirlo nosotros mismos?”.

La alcaldesa de la isla de Rota, Aubrey Hocog, durante la entrevista con elDiario.es.

Aunque Hocog es miembro del Partido Republicano de las Islas Marianas del Norte, en estos rincones del mundo no hay muchos negacionistas del cambio climático. “Sí que notamos un calor intenso, más aún este verano”, explica. “No se puede comparar con los años anteriores, podemos sentir la diferencia en el clima aquí”. Eloy Ayuyu, trabajador del Departamento de Asuntos Comunitarios y Culturales, también tiene claro que las temperaturas han cambiado y el nivel del mar está subiendo. “El agua solía estar más retirada y ahora está entrando más hacia el interior”, asevera. “Y hace más calor”. 

Podemos sentir la diferencia en el clima aquí. El agua solía estar más retirada y ahora está entrando más hacia el interior, y hace más calor

Eloy Ayuyu Trabajador del Departamento de Asuntos Comunitarios y Culturales

Este deterioro de las costas por la subida del agua está afectando sobre todo a la parte occidental de la isla, apunta James Manglona, responsable del departamento de reforestación. “Por eso estamos llevando a cabo una iniciativa para revitalizar y fortalecer las zonas costeras para estar preparados”, comenta. Uno de los daños visibles en los árboles de la costa es que las ramas se han secado por el azote del agua marina que arrastraba el tifón. “Queremos plantar árboles más adaptables a ese tipo de calamidades, resistentes a la salinidad y a la brisa marina”, apunta Manglona.

Después de toda una vida en la isla, Manglona es muy consciente de los cambios provocados por la crisis climática. “Ahora mismo, se supone que deberíamos estar en transición hacia la temporada de lluvias, pero este año fue como si no hubiera temporada seca en absoluto”, señala. “A diferencia de hace muchas décadas, normalmente podías determinar exactamente cuándo iba a llover y cuándo iba a ser muy seco. Ahora es muy impredecible”. Sus observaciones son confirmadas por la ciencia.

“Estamos aprendiendo una lección de las personas en las Islas Marianas que están enfrentando los impactos del cambio climático: debemos prepararnos para más extremos”, indica Xiangbo Feng. “Todo el sistema de clima extremo está cambiando y debemos estar preparados”. “Aquí estamos viendo muchas cosas”, resume Manglona. “Esto debería ser una llamada de atención para el resto del mundo”.

* “PacificPeopleForest” es un proyecto financiado por la Comisión Europea y ha sufragado los gastos de elDiario.es para acompañar a la expedición.

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