Matías, Becky, Jerry... los testigos del Sinlaku, un tifón 'interminable'
“Dios mío, es el primer tifón con el que me encuentro que dura cinco días”. Becky, trabajadora municipal de la isla de Rota, en el archipiélago de las Marianas, vivió el pasado mes de abril el paso del supertifón Sinlaku, uno de los más largos y destructivos que se recuerdan. “Yo pasé miedo, porque llegó a nuestra isla muy despacio”, recuerda. Como ella, otros habitantes recuerdan las cuatro noches de mediados de abril que les dejó sin agua y sin luz y que parecía no acabarse nunca.
La noche del 14 de abril, Matías Taisacán y su familia estaban refugiados en su casa de la Cueva Museo, en una zona elevada sobre la costa, cuando vieron impactar las olas gigantes. “Cuando llegó el tifón, con vientos de casi 300 km/h, estaba mirando desde el balcón y pude ver cómo entraban olas de diez metros, que cuando rompen destrozan todo a su paso”, recuerda. José Manuel, filipino de 63 años que trabaja en una tienda de Songsong, destaca la angustia de estar encerrados en casa. “El problema es que no había electricidad en toda la isla y se prolongó desde el lunes hasta el jueves”, asegura.
Lo que hizo particularmente destructivo al Sinlaku —que afectó con mayor violencia a Saipán y otras islas más al norte— fue su duración récord. Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA), fue tres veces mayor que la media. “Duró aproximadamente 192 horas, cuando la duración promedio en la cuenca del Pacífico Occidental es de 61 horas”, asegura Jon Gottschalck, del Centro de Predicción Climática. “Hace unos años, el tifón duraba solo una noche y por la mañana ya estaba todo despejado”, asegura Evelyn, que lleva 69 años en la isla. “Pero este ha sido enorme porque ha durado mucho”.
Hace solo unas horas, Rota ha sido azotado de nuevo por otro supertifón, el Bavi, en lo que parece un adelanto del Superniño que las predicciones dibujan en el horizonte. Sus habitantes y las autoridades son muy conscientes de que esto es solo un aperitivo de lo que les espera en los próximos meses. “Nuestro clima es muy frágil en esta parte del mundo”, asegura la alcaldesa, Aubrey Hocog (37), durante nuestra visita a la isla a mediados de junio. “Sabemos que este año con El Niño podemos anticipar muchos más supertifones, debemos prepararnos lo mejor posible”.
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