Cómo funcionan las bajas laborales y por qué no existen las faltas “sin justificación” como dice Feijóo
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha tildado de “cáncer” las bajas laborales, las ausencias de trabajadores por enfermedad, que ha concluido que “no podemos pagar”. En su discurso, Feijóo ha calificado estas ausencias de “absentismo”, un término culpabilizador que utiliza la patronal, y criticado un supuesto “fraude” masivo en la actualidad, sin aportar datos. Desde este marco, ha apostado por recortar lo que cobran a día de hoy los trabajadores enfermos.
Feijóo utiliza en su discurso datos de bajas por enfermedad, que han aumentado mucho en los últimos años (son el doble que en 2016), para retratar un supuesto abuso o fraude masivo de los trabajadores, del que no aporta datos, pero que da por hecho. Por ejemplo, con declaraciones como esta: “Todo aquello que supera un 4% y un 5% tiene un enorme porcentaje de fraude”, dijo Feijóo. Una generalización sin ningún tipo de sustento.
El líder del PP no ha mencionado ninguna de otras muchas causas que están explicando el aumento de las bajas, como una población trabajadora más envejecida, el aumento de las listas de espera y la saturación de la sanidad pública, así como la explosión de los problemas de salud mental tras la pandemia, especialmente entre la gente joven.
Habla de “absentismo” en lugar de personas enfermas
El propio marco, hablar de las bajas por enfermedad como “absentismo”, importa. La Real Academia Española (RAE) define absentismo como sigue: “Abstención deliberada de acudir al lugar donde se cumple una obligación” y “abandono habitual del desempeño de funciones y deberes propios de un cargo”.
Así, cuando Feijóo y las patronales equiparan las bajas médicas al “absentismo” las rodean de un aura de “voluntariedad” y de desatención de responsabilidad por parte de los trabajadores, culpando a personas que no pueden ir al trabajo por estar enfermas. Y no porque lo digan ellas, sino porque lo acredita un médico. Siempre.
Feijóo compara además datos de ausencias diarias –un cálculo medio que hacen las mutuas– de 2018 y 2026 en términos brutos, pasando de unos 450.000 trabajadores fuera de su trabajo a 1,1 millones. Más allá de que efectivamente ha habido un gran aumento de las bajas, en España y toda Europa, la comparación ignora “que España ha pasado de rondar los 19 millones de personas ocupadas a acercarse actualmente a los 22,5 millones”, recuerda UGT.
“Cualquier análisis mínimamente riguroso exige comparar tasas y contextualizar los datos, no manipular cifras para construir un relato que criminaliza a quienes enferman”, denuncia el sindicato liderado por Pepe Álvarez.
Las ausencias “sin justificación” no existen
El líder del PP va más allá y habla directamente, también sin datos, de que “la Administración Pública considera que un ciudadano puede darse de baja y no ir a trabajar sin justificación” y seguir cobrando “lo mismo”. Esto es algo que directamente no existe.
En España, las bajas laborales por enfermedad común siempre las autoriza un médico de la sanidad pública. Si un trabajador falta a su puesto de trabajo sin ninguna justificación, la empresa tiene la potestad de sancionar o despedir a esa persona. Algo que no dudan en hacer. Y, en caso de que una persona engañe a los sanitarios y finja una enfermedad, el verdadero fraude, hay controles para ello, que realizan tanto las mutuas como la Seguridad Social.
Lo que ya no pueden hacer las empresas es despedir a las personas porque tienen un determinado número de bajas, que consideran elevado. Era algo que sí se podía hacer en el pasado, el llamado “despido por absentismo” que facilitó la reforma laboral del PP de 2012 y que fue la primera medida que desmanteló el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz. Varias patronales, como la madrileña CEIM y la patronal de limpieza ASPEL, han pedido ya expresamente que el próximo gobierno recupere este despido por bajas médicas.
El líder de CCOO, Unai Sordo, ha lamentado como un “despropósito” iniciar un debate sobre las bajas que afectan a millones de personas trabajadoras en España “desde falsedades”. “No es verdad que en España nadie se pueda coger la baja sin justificar. No es verdad que el 40% de las bajas en nuestro país se ven en fraude de ley”, ha criticado.
En la mesa de negociación abierta sobre el aumento de bajas, los sindicatos no se han negado a aumentar o mejorar los controles de la Seguridad Social si es necesario, pero sí rechazan los discursos que tratan de situar el fraude como el principal problema o algo generalizado.
Diana sobre los médicos de la sanidad pública
Las declaraciones de Feijóo tienen otra diana clara: la crítica a una supuesta manga ancha y falta de profesionalidad de los médicos de la sanidad pública a la hora de dar bajas. El líder del PP afirmó que lo vio en el pasado “en el Insalud” (como se llamaba en el pasado a la sanidad pública, que dirigió en el primer mandato de José María Aznar), que tildó de “fábrica de bajas”, ya que afirma que “es muy difícil que un médico no le dé la baja a un colega o que una enfermera no le dé la baja a un médico”.
Esta crítica siguen también la estela de las que lanzan a diario muchas patronales, que reclaman un cambio legal para que las mutuas –que gestionan organizaciones empresariales– puedan dar altas por enfermedad común.
Tampoco cobra todo el mundo “lo mismo”
Otra de las generalizaciones del discurso de Feijóo ha apuntado a que las personas de baja médica por enfermedad cobran “lo mismo” que si van a trabajar. Aunque no es cierto que esto suceda siempre, en primer lugar hay que recordar que la mejora de la prestación de incapacidad ha sido históricamente pactada por sindicatos y también por empresas con una lógica, que ahora se intenta ignorar: que las personas que estén enfermas no pasen además por un empeoramiento de su situación económica.
Pero, además, no es cierto que todos los trabajadores cobren “lo mismo” cuando están enfermos. La prestación por incapacidad temporal –para la que hay que trabajar al menos seis meses– comienza al cuarto día de enfermedad, los tres primeros días no están cubiertos. Muchos convenios colectivos y de empresa cubren estos días con todo o algo de salario, pero si no es así, las personas enfermas no reciben ninguna remuneración.
A partir del cuarto día, la prestación por enfermedad común es del 60% de la base reguladora –cantidad similar al salario– desde el 4º día de la baja hasta el 20º, y del 75% desde el día 21 en adelante. Estas cantidades son las que a menudo, pero no siempre, se mejoran en los convenios colectivos sectoriales y de empresa, con un complemento de salario por parte de la empresa. De nuevo, para que las personas enfermas, por ejemplo con cáncer o cualquier otra patología, no vean tan resentida su situación económica.
Ante el aumento de bajas, las patronales están apostando por recortar estos complementos en los convenios colectivos, una negociación que no es unilateral y de la que dependen también de lo que pacten con los sindicatos. Precisamente a esta negociación apuntó el líder del PP, ya que afirmó que “con o sin acuerdo” de los sindicatos, había que modificar esta situación.
Desde UGT han denunciado la “falta de respeto absoluta” al diálogo social de Feijóo y en CCOO han ido más allá: “Que el Partido Popular diga si va a prohibir a las empresas negociar en los convenios colectivos esas mejoras en las situaciones de tratamiento de las bajas”, ha pedido Unai Sordo.
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