Mon Laferte: “Las mujeres en la música tenemos fecha de caducidad cuando ya no somos jovencitas ni guapas de 20 años”
No ha pasado ni un año desde que la cantante chilena Mon Laferte publicara su último disco, Femme Fatale, y de la necesidad de dar salida a las más de cincuenta canciones que escribió, acaba de publicar una segunda parte, Femme Fatale Vol. 2. El álbum arranca con el tema For Your Consideration, en el que critica que la culpa, el neoliberalismo, el capitalismo y el optimismo no le dejan descansar. También canta al amor, al paso del tiempo, al genocidio y hasta al bótox.
“Crear es mi manera de vivir, pero un día me di cuenta de que soy un producto, un negocio para mucha gente”, reflexiona la artista en su visita a Madrid para actuar en el Orgullo, sobre el que afirma que “no solo es la celebración del amor y la diversidad, también un recordatorio”, frente a la “ola de conservadurismo” que impera en el mundo.
Mon Laferte suma con este diez discos de estudio desde que en 2003 grabara su primero, La chica de Rojo, todavía como Montserrat Bustamante, antes de que modificara su nombre artístico. Más adelante serían éxitos como Tu Falta de Querer, Amárrame y Mi Buen Amor los temas que la consolidaron como una de las voces latinas más distintivas. Ganadora de cinco Latin Grammy, la chilena ha desarrollado su carrera también a través de la moda y la pintura.
¿Cómo combate ese no poder descansar por la culpa, el neoliberalismo y el optimismo?
Creo que todas y todos tenemos nuestros demonios y luchamos por ser personas dignas, y que la vida nos sea leve. Una de las temáticas que atraviesa mi vida y me quita el sueño es justo eso, el que trabajo demasiado. Un día en terapia con mi psicóloga hablamos de que creía que estaba confundiendo el ser admirada con ser querida, que es algo que menciono en la canción.
Y lo del capitalismo es que es muy fuerte. Me cuesta sentarme a ver una serie y no sentirme culpable porque no estoy haciendo nada productivo, y es algo que le pasa a todo el mundo. La canción la escribí justamente después de unos Grammy, y también es una sátira de lo que es la industria a la cual pertenezco.
También dice que no le gusta sentir que se convirtió en una mercancía, ¿siente que los artistas lo son?
Pienso que lo que hago es superhonesto, genuino. Hago música, he amado el arte toda la vida. Crear es la manera que tengo de comunicarme y vivir, pero de repente un día me di cuenta de que soy un producto, básicamente. Yo, mi personaje, Mon, mi música y todo mi universo es un negocio para mucha gente. Tengo que tomar las cosas buenas y las malas. Puedo darle trabajo a muchas personas, pero también es fuerte darte cuenta de eso.
¿Cómo lo interiorizó?
Justo para eso están para mí las canciones, desde muy pequeña. Me gusta hablar de Violeta Parra, que es una de mis artistas favoritas y ella siempre, a través de sus canciones, contaba su vida, como en El gavilán. Escribir canciones es para mí la forma de expresar, de contar, de procesar, de vivir. Ahora, soy un ser humano, estoy llena de contradicciones. Soy cero consecuente y coherente, pero así somos todas y todos.
En Hola Montserrat menciona el bótox y reflexiona sobre el hecho de ser joven; acaba diciéndose “debo aprender a quererme”. ¿Por qué parece que hay un momento en la vida en el que nos damos cuenta de que tenemos que querernos mejor?
Es muy fuerte porque he hablado con muchas amigas sobre esto, y siempre la conversación llega a “cuando yo era más joven me sentía mal” y ahora veo mis fotografías de aquella época y digo “era hermosa”, “superinteligente” y yo en ese momento no me amaba, no me quería. Con los años sí he ido queriéndome y aceptándome cada vez más, con todo lo que soy, pero siento que todavía a veces soy un poco dura conmigo misma. Y está bueno ponerlo en una canción y repetir que debo aprender a quererme sin condicionantes. Con todos mis errores, mis luces, mi oscuridad. Soy muy exigente.
La canción dice que “pienso en el bótox, en la música experimental, en mi madre, en la soledad de la gira mundial, tal vez esté mejor cuando no intente ser ni joven ni normal”. Y claro, es que todo el tiempo pienso sobre eso. Hay una sobreexposición hoy por redes sociales y una superexigencia de todo. De lo que dices, de que tienes que ser correcta, que si dices algo o no te vamos a funar, de si tienes o no arrugas. Si te pones o no te pones bótox. Que da igual, pero a la vez lo pienso todo el tiempo, ¿tendré que ponerme bótox?
Ahora, en especial las mujeres, se exige que tengan que hacer de todo encima del escenario.
Hace poco fue Coachella y Sabrina Carpenter dio un megaespectáculo, y luego Justin que es increíble y todo fue supersencillo, y te das cuenta de que el estándar para las mujeres está muy alto. En la imagen también. Es cierto que antes, y un poco ahora también, se tiene esta idea de que las mujeres tienen una fecha de caducidad en la música porque no se ven jovencitas, guapas de veinte años.
Ahí es donde muchas comienzan o comenzamos a querer estirar un poco más eso, y empieza el bótox. Y claro, no lo culpo. Es muy fuerte realmente. Vi un TikTok que decía “se puso bótox, es falsa. No se puso, uy se dejó, está vieja. Que trabaja y es mamá, pobrecito su hijo. Que no trabaja, oye se quedó en la casa”. No le puedes dar el gusto a nadie, siempre te van a criticar por algo.
¿Le preocupa que por el hecho de cumplir años, por ser mujer, pueda quedarse sin hueco en la industria?
No, honestamente nunca me ha hecho ruido. Tengo ya 43 años, tampoco soy una jovencita, soy una mujer. Pero no me preocupa. Siento que también lo mío ha ido por la música. Mi personaje es superteatral. Nunca he intentado estar buena. Sé que no soy supercurvilínea ni nada por el estilo. Sí me siento guapa pero mi carrera no está tampoco ahí, entonces puedo jugar mucho con mi personaje. En mi próximo álbum puedo ser quién sabe qué cosa.
En Por la gracia de Dios comenta que con la excusa de “por la gracia de Dios”, se han cometido atrocidades. ¿Cuánto daño ha hecho esta impunidad? Menciona en una lista criptomoneda, aborto, cárceles, genocidio y un largo etcétera.
Yo amo escribir y escribo muchas cosas en mi teléfono. Y un día pensé en hacer un inventario del mundo por el placer de hacerlo. De pronto me di cuenta de que tenía potencial de canción. En un avión tuve una revelación en cuanto a que al mismo tiempo están pasando todas estas cosas a la vez. No eres consciente de que yo estoy aquí hablando de mi música y en otra parte del mundo hay un genocidio, y en otro lugar está naciendo un bebé.
Me gusta dejarlo como este inventario, como una fotografía del tiempo presente. La otra vez meditaba con una amiga sobre cómo dejamos que sucediera en la humanidad lo que pasó en la II Guerra Mundial, ¿qué pasó en el mundo? Y siento que hoy estamos un poco en lo mismo y dejamos que suceda. Es como una fotografía del presente.
En 2019 acudió a los Grammy mostrando sus pechos con el mensaje “en Chile torturan, violan y matan”, y llevaba un pañuelo verde en el cuello. ¿Ha cambiado mucho la situación desde entonces? ¿Volvería a hacerlo?
No sé si lo volvería a hacer porque en ese momento estaba muerta de miedo. No fue algo fácil. Lo ves con distancia y dices “bueno, mostró las tetas”, pero estar ahí fue fuerte. Lo hice por lo que sucedía en ese momento en mi país, en Chile. Iba con el pañuelo verde pero siento que en algún momento se desvirtuó un poco el tema del feminismo. Se le hizo mucha mala fama también. Hoy decir feminismo como que causa un poco de roncha, de alergia. Todos dicen “uy, no, es feminista”, y le huyen. Y creo que es importante recordarnos que el feminismo es buscar la igualdad y es importante seguir mencionándolo. Yo amo a los hombres, jamás quiero ponerles el pie encima, no, yo les quiero besar. Solo quiero que tengamos las mismas oportunidades todos. Les conviene a ellos también.
En No le regales tu corazón incluye directamente en la letra los votos de su boda, deja mucho de sí misma en sus canciones.
Es una carta de amor, literalmente una declaración. Se la escribí a mi pareja actual, al padre de mi hijo. Su padre se suicidó cuando él tenía tres años. Él se deprimió hace un tiempo y yo tenía mucho miedo de que él repitiera la historia. Nuestro hijo estaba cerca de los tres años también. Por eso en la canción le digo “tú no eres como él” y lo repito una y otra vez. Cuando la escribí se la mostré en una madrugada y lloramos juntos. Afortunadamente, él ahora está bien, está tranquilo. Es una carta de amor. Poner al final los votos de la boda es recordarle que aquí estoy para él y recordarme a mí también que tengo la capacidad de amar.
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