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Muchos jóvenes y mucho sexo en el cine y las series, pero poca precariedad y diversidad

Los jóvenes ricos protagonistas de 'Calladita', de Miguel Faus

Laura García Higueras

29 de junio de 2026 19:09 h

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La construcción del imaginario colectivo es fundamental en el desarrollo de las personas tanto a nivel individual como colectivo. La representación de lo que ocurre en la calle y en los hogares en el audiovisual, ya sean películas o series, genera un viaje de ida y vuelta que no necesariamente tiene efectos positivos. Precisamente por ello, es necesario seguir realizando un trabajo de análisis que permita detectar las carencias y valorar los logros sobre lo que vemos en pantalla –sea el tamaño que sea–.

El Observatorio en los Medios Audiovisuales (ODA) y el Instituto de la Juventud de España (INJUVE) han hecho lo propio en el informe La representación de las juventudes en el audiovisual español, presentado este lunes, que advierte que existe una desconexión entre la realidad de los jóvenes y su reflejo en las series y películas realizadas en nuestro país. El estudio ha analizado 1.870 personajes, de los cuales 590 son jóvenes. Estos se encuentran en 102 películas y 79 temporadas de 78 series de ficción.

El informe indica que existe una “sobrerrepresentación cuantitativa” de la juventud dado que, mientras esta supone aproximadamente un 15,6% de la población, en la ficción alcanza el 31,6% de los personajes, lo que conlleva a un “peso desproporcionado en pantalla”. Sin embargo, esta proliferación de papeles no conlleva a una “aproximación realista” a sus condiciones de vida. Las narrativas ignoran en gran medida problemáticas clave como la precariedad laboral, las dificultades de emancipación (solo el 15% de los jóvenes viven independizados y la edad media supera los 30 años) y la salud mental (el 54,7% ha experimentado problemas en el último año).

Un imaginario homogéneo y normativo

El informe concluye que el audiovisual español va un paso por detrás en la representación de la diversidad real de las juventudes: “Sigue construyendo un imaginario homogéneo y normativo, que simplifica y distorsiona esta pluralidad”. Como ejemplos destacan que pese a que la sociedad española cuenta con un 18,5% de jóvenes de origen extranjero, un 27,3% con al menos un progenitor migrante y un 14,9% que se identifica como LGTBIQA+; estos perfiles apenas se trasladan con complejidad a las narrativas.

Fotograma de la temporada 7 de 'Élite'

En lo que respecta a la presencia de personas racializadas en pantalla, dentro de que se observa cierto aumento (hasta el 16,4% de los personajes jóvenes), esta representación pierde relevancia en los papeles protagonistas y continúa asociada a procesos de extranjerización o roles estereotipados. La representación de la diversidad de género sigue siendo muy limitada, con menos de 1% de personajes no binarios, restringiendo la visibilidad de identidades disidentes.

Adolescencia y cuerpos “perfectos”

El informe revela que la representación por género en los personajes entre 13 y 30 años es paritaria y que, de hecho, las mujeres incluso tienen más presencia en la ficción audiovisual, pese a que el porcentaje masculino es superior según las cifras de población que ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE). En el caso de las películas contamos con un 49,2 % de hombres, un 50,4 % de mujeres y un 0,4 % de personas no binarias. En las series la representación masculina desciende al 43,9 %, y aumenta la femenina con un 55,3 %, además de la no binaria al 0,8 %.

Julio Peña y Clara Galle, protagonistas de 'A través de tu mirada'

Al comparar con las cifras de todas las edades, en películas ellas suponen el 47% y en ficción seriada el cambio es más sustancial, al haber un 46,8 % de mujeres. Esto se debe principalmente a que, según envejecen, las mujeres van desapareciendo en pantalla, y que la mayor presencia de mujeres jóvenes está ligada a la belleza asociada a la juventud. ODA detecta que la división por géneros no se traduce en un amplio imaginario de feminidades y masculinidades, sino que, en su mayoría, se mantienen dentro de la normatividad, destacando la corporal.

Sexualidad y violencia

El estudio subraya que la ficción “no solo invisibiliza realidades estructurales, sino que además reproduce esquemas narrativos y simbólicos que condicionan la construcción social de la juventud”. En este sentido, predominan temáticas recurrentes como el deporte o las relaciones sexuales, en detrimento de otros más vinculados a la experiencia cotidiana, contribuyendo a una imagen parcial y sesgada. Este enfoque se vincula además con la reproducción de mandatos normativos en torno al cuerpo, la sexualidad o el éxito individual; dejando fuera experiencias como la citada diversidad corporal, la vida en entornos no urbanos y las trayectorias marcadas por la precariedad.

El informe recoge que la presencia de tramas sobre violencia sexual está expandida en elemplos como Ni una más, Las chicas de la estación, Nudes, Élite, Nevenka y HIT 3. Aunque no todas representan la cuestión de la misma forma, ODA destaca la centralidad de temáticas sobre abusos sexuales, acoso, violencia sexual y de género.

Jara, explorada por una ginecóloga en una escena de la película

En este punto inciden en el terror sexual, haciendo alusión a Microfísica sexista del poder (2018) de Nerea Baroja, que explica cómo ante cada cambio en la perfepción de la feminidad y la libertad sexual se generan narrativas que actúan como tecnologías de control para las mujeres. Así, ejemplos como Ni una más o Nudes, crean un imaginario sobre los peligros constantes de las relaciones de hombres con mujeres en la adolescencia, especialmente cuando son mediadas por las redes sociales.

Visiones simplificadas, normativas y adultocéntricas

A raíz de los datos del estudio, ODA e INJUVE concluyen que el audiovisual tiende a reforzar visiones simplificadas, normativas y adultocéntricas de la juventud. Esta brecha entre representación y realidad “no solo limita la visibilidad de la diversidad juvenil, sino que también condiciona la comprensión social de sus problemáticas y aspiraciones”.

Para ambas instituciones, el análisis “subraya la necesidad de impulsar cambios en la industria cultural orientados a generar relatos más complejos, inclusivos y conectados con las condiciones materiales y simbólicas de las personas jóvenes”.

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