Prioridad genética nacional
Pedro Sánchez anunció este pasado viernes la retirada de la Gran Cruz de Sanidad al psiquiatra franquista Antonio Vallejo-Nájera y alguien dice por ahí, que el presidente se saca un nuevo conejo de la chistera para mantener su sistema. Ese sistema que José María Aznar ha declarado que está en juego en las próximas elecciones generales.
Aznar, que va dos pasos por delante de Núñez Feijóo para fijar la política del PP, precisó que esas próximas elecciones generales, van a ser las más importantes de “nuestra reciente historia democrática” porque no se juega un cambio de gobierno, sino “un cambio de sistema”.
En el camino del cambio de sistema, estamos inmersos en pleno proceso de inculturación ultraderechista en los diferentes gobiernos autonómicos, el último el andaluz de Moreno Bonilla, que se han ido conformando en los últimos tiempos, con la inclusión, sí o sí, de objetivos preeminentes de Vox, como el de la prioridad nacional. Son los pasos necesarios para el cambio de sistema que supondrán las próximas elecciones generales.
Pues bien, Vallejo-Nájera, al que Sánchez quiere dejar sin Gran Cruz, fue el que tuvo la visión de la prioridad nacional, en su caso de la prioridad genética nacional, ya en tiempos de la II República Española, pero que no pudo concretar hasta después de la sublevación militar, la guerra y la victoria de Franco, empujado entre otros, por 80.000 musulmanes marroquíes, una contradicción necesaria de la “prioridad nacional” para acabar con los rojos y la anti España.
Vallejo tenía claro que las izquierdas, los nacionalismos periféricos, la progresía y todo aquello que fue catalogado previo a la Guerra Civil como “los rojos”, eran enfermos mentales, sujetos a algo que bullía en su interior. Y les hacía ser como eran, rojos y antiespañoles. Ese algo, era el gen rojo.
Durante la Guerra Civil, Antonio Vallejo-Nájera era, ni más ni menos, que el Jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares, y veía claro que “los rojos” tenían un problema en el interior de su cerebro que hacía que actuaran de la forma en que actuaban, y él estaba empeñado en encontrar la razón, el gen rojo.
Previamente, de su pluma había salido un libro publicado en 1937 con el clarificador título de Eugenesia de la Hispanidad y regeneración de la raza. Un auténtico manual de la raza hispana y de sus valores, accesible hoy en internet, y lectura inquietante para noches insomnes. Y ahí escribió que era preciso dejar morir a los débiles y proteger a los mejores con el fin de regenerar, de modo definitivo, la raza española.
“Racionalmente, suponemos -decía Vallejo-Nájera- que el mejor medio de impedir la degeneración de la raza será multiplicar los selectos y dejar que perezcan los débiles, para que no predominen en la masa de población. Si mejoramos los inferiores, si los colocamos en condiciones favorables de subsistencia, perjudicaremos a los selectos, cuyas ideas e inventos serán aprovechados por los degradados y mediocres, que, nutriéndose a expensas de la actividad vital de los fuertes, terminan por dejarlos exhaustos”.
De esta forma quedaba abierta a la justificación, la necesidad de “mejorar” la raza, como pretendía Vallejo-Nájera quien realizó estudios psiquiátricos en varios campos de concentración, como el de los presos del monasterio de San Pedro de Cardeña en Burgos.
El monasterio de San Pedro de Cardeña es una abadía trapense, de un valor histórico excepcional, que fue utilizado por los franquistas como un campo de concentración para prisioneros republicanos y del PNV, en el que fueron concentrados unos 4.000 prisioneros. Allí, en aquel sagrado lugar convertido en campo de concentración para los enemigos, Vallejo-Nájera constató lo siguiente:
“El inferior mental y el inculto encontraban en la política marxista medios de facilitarse la lucha por la vida, al contrario que en cualquier otro régimen político social, especialmente los aristocráticos que fomentan el encumbramiento de los mejores”.
En uno de sus estudios con presas malagueñas (alguna de ellas condenadas a muerte), el psiquiatra sentenció: “La mujer roja y la mujer en general tiene rasgos físicos y psíquicos de extraordinaria inferioridad en relación con el hombre. El marxismo y la revolución unidos a la mujer deben ser tratados ”médicamente“ no políticamente. Estos, aplicados al caso malagueño, hacen de la mujer roja un ser degenerado lleno de ferocidad y rasgos criminales”.
De ahí que se normalizara el robo de bebés recién nacidos para separarlos de sus madres “degeneradas” y entregarlas a familias de bien que los educaran en la senda franquista.
Los delirios de este personaje podrían haber quedado simplemente en un libro que destila locura en alguna parte de su contenido, pero Vallejo-Nájera era, como se ha dicho, jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares, y habló directamente con quien había que hablar en esos momentos victoriosos. El máximo representante de la victoria, el mismísimo “Caudillo”.
“En contestación a su escrito de 10 del actual proponiendo la creación de un Gabinete de Investigaciones Psicológicas cuya finalidad primordial será investigar las raíces biopsíquicas del marxismo, manifiesto que, de conformidad con su mencionada propuesta, autorizo la creación del mismo”, decía el telegrama remitido por Franco a Vallejo-Nájera.
Logró que el dictador aprobara la creación del tétrico Gabinete de Investigaciones Psicológicas de los Campos de Concentración de Prisioneros de Guerra el 23 de agosto de 1938. Y, a partir de ahí, el psiquiatra comenzó a trabajar.
Vallejo-Nájera tenía mucho material humano a disposición, y libertad absoluta para que hiciera lo que le viniera en gana con aquellos presos y presas. A fin de cuentas, no eran sino simple escoria humana infectada por el gen rojo.
Así que, sí, había mucho trabajo por delante para un personaje abonado a las teorías eugenésicas nazis como Vallejo, que tenía en mente el estudio de cinco grupos especialmente peligrosos desde su punto de vista.
- Grupo A: Combatientes Internacionales.
- Grupo B: Presos políticos varones de nacionalidad española.
- Grupo C: Presos políticos hembras (psiquismo del fanatismo marxista). Investigaciones psicológicas en marxistas femeninos delincuentes.
- Grupo D: Separatistas Vascos.
- Grupo E: Marxistas Catalanistas.
El psiquiatra puso en marcha la institución con el claro objetivo de investigar sobre las supuestas raíces biopsíquicas del marxismo en hombres y mujeres capturados por las tropas franquistas. Poco después de iniciar sus estudios, llegó a una conclusión: “El enemigo republicano era realmente tan poco respetable como habían imaginado, sencillamente desprovisto de ningún tipo de sentido moral y embrutecido por un resentimiento histórico y universal que lo vaciaba de humanidad posible”.
Lo terrible, es que todo esto suena como muy moderno, muy de hoy mismo en determinados circunloquios políticos, mediáticos, redes sociales y derivados.
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