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Entrevista

Albert Serra: “Nadie me ha sugerido nunca cambiar una coma de mis películas, aunque sí que sean más cortas”

Albert Serra, productor de 'Magallanes'

Javier Zurro

3 de julio de 2026 21:34 h

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Albert Serra ya no es solo uno de los directores más radicales del cine español. Ahora, también es uno de los productores más arriesgados y que busca levantar los proyectos de colegas que buscan los mismos retos y apuestas que él. El cineasta podía haberse apoltronado, quedarse centrado en sus películas y olvidarse del resto. Sin embargo, ha decidido que hay un posicionamiento ético en ayudar a aquellos autores que comparten una visión. Como hicieron los directores de la Nouvelle Vague. Como hace Pedro Almodóvar.

Desde su productora Andergraun —junto a su socia Montse Triola— bucea entre aquellos directores que quieren levantar un proyecto y les ayudan a conseguir una financiación que ya no llega de un solo país, sino de muchos. Lo hicieron el año pasado con Alain Guiraudie, y ahora con Lav Díaz, el director filipino habitual de los festivales de cine y que acaba de estrenar Magallanes, su peculiar y único biopic sobre el conquistador al que da vida Gael García Bernal.

Serra defiende las herramientas que se están dando desde el Ministerio de Cultura para crear filmes que defienden una idea que siempre él ha expuesto, y es que el concepto de cine nacional tiene cada vez menos sentido, y que el lenguaje del cine atraviesa cualquier lengua o identidad nacional. Por eso, la unión de países y de sus ayudas públicas son clave para lograr un cine que se aleje de fórmulas rancias y algoritmos.

El año pasado produjo Misericordia, de Alain Guiraudie, y este Magallanes, de Lav Díaz, ¿ha aumentado su labor como productor?

No es que esté más ahí. Siempre estaba ahí. Lo que pasa es que ahora hay, en el ICEX y en el ICAA, y con los incentivos fiscales, pequeñas herramientas para que cada país pueda contribuir con algo en estas coproducciones minoritarias, que no son tan exorbitantemente caras. Algo de talento artístico y técnico, evidentemente, pero también con dinero de financiación. Lógicamente, antes se podía hacer sufriendo, luchando contra molinos de viento, pero ahora realmente se puede hacer. Pero lo mismo pasa con mis propias películas, son coproducciones con países que no tiene por qué ser Francia, que parece más evidente. Ahora la herramienta está ahí, y por qué no aprovecharla.

¿En qué se fija para producir a un director?

En mi caso me gusta aprovecharlo para producir a gente que me interesa. Todos son realizadores con mucha filmografía, no es como una guardería. Hoy en día hay muchos directores jóvenes que los ponen allí y luego ponen un director de fotografía superfamoso, o un director artístico superfamoso, actores superfamosos… y al final parece que el más inútil es el director, que es como un niño pequeño al lado de todos estos supertécnicos. Y lo hacen para garantizar una seguridad, para que no sea un desastre la peli. Pero tampoco se consigue mucho. Aquí es todo lo contrario, el que manda es el director, son gente que sabe muy bien lo que tiene que hacer y me interesa porque son gente con una filmografía a veces un poco irregular o desigual, como la de todos, pero que tienen varias películas muy buenas.

Ahora voy a producir la nueva de Ulrich Seidl. Si alguien ha hecho una o varias películas muy buenas puede hacer otra. La idea es que el proyecto me interese, que sea original la idea, pero tiene un poco de altruismo, de ayudar, algo que era habitual en los 60, con la Nouvelle Vague. Directores que se ayudaban unos a otros. Los que tenían más dinero porque eran de familia rica o porque habían tenido algún éxito se convertían en productores. A mí eso siempre me gustó. Y Almodóvar también produce otras cosas, o ayuda o lo que sea. Aquí no hay tanto una voluntad industrial como una cosa de ayudar a personas concretas. Ayudar no es la palabra tampoco, sino colaborar en cosas concretas de gente concreta.

Estas coproducciones de varios países me hacen pensar en algo que dice siempre, y es que el concepto de cine nacional no tiene sentido.

Hoy en día se puede rodar en inglés, en francés, en cualquier idioma porque no es tan importante el idioma. Eso es la constante de fondo de cada autor, pero lo que va a penetrar si tiene la suficiente energía y la suficiente inteligencia va a ser su obra. Esto es lo que importa. Pero para eso necesitas un poco de actitud, y también necesitas, que es lo que intento yo ofrecer, facilidad. No imponer todo el rato porque eres el productor. Que a mí también me lo hacen, no te creas, aunque a mí nunca me ha sugerido nadie cambiar una coma ni nada. Me han podido sugerir que sea un poco más corta, esto es una constante que escucho cada día.

No produzco a otros directores para figurar. Lo hago para ayudar. Es como una cosa ética. Lo que tú quieres que le hagan a uno, pues tiene que hacerlo a los otros

Albert Serra Cineasta

¿Le ha dicho a Lav Díaz que su película fuera más corta?

No, le dije solo que no fuera de nueve horas, pero con eso podían haber sido ocho horas y media. Se sobreentendía que iba a ser una película como muchas que él ha hecho. La que ganó en Venecia eran más de tres horas. Muchas de las últimas están alrededor de las tres horas. No tienen por qué ser de cinco horas tampoco.

He leído que la distribuidora, A Contracorriente, decía que era la primera película de Lav Díaz que se estrena comercialmente en España. Es bastante curioso.

Me extraña que la que ganó en Venecia no se estrenara, pero claro, era en blanco y negro, con un tema muy específico filipino, es larga… puede ser. No me acuerdo. Pero, hostia que es un León de Oro en Venecia. En cualquier caso, bienvenido sea. Ahora se está viendo mucho en distribución esta tendencia, que funcionan las películas un poco más radicales que las que son un poco menos. Antes estaba ese cine medio que arrasaba y ahora pasan estas cosas que son sorpresas que nadie se lo espera.

Es lo que hemos visto con las películas de Cannes, que son películas raras, que se van un poco hacia el género, escoradas, algo que a mí no me interesa tanto, o pelis ya muy bien hechas, como la que ganó este año, pero siempre tienen algo de sorpresa. La película, digamos, demasiado preparada, convencional, y aburrida, ya no funciona. Estos proyectos que produzco son arriesgados, con esta película tuvimos unos problemas de la hostia en Filipinas, fue como Apocalypse Now pero en cine de autor. Se destruyeron muchos decorados, se iba alargando el rodaje… un caos. Pero qué quieres que te diga. Una vez has empezado una cosa no te puedes quejar. No haber empezado si no.

Albert Serra con su concha de Oro por 'Tardes de soledad'

Magallanes aborda el tema del colonialismo, que de alguna forma contó en Pacifiction, donde se mostraba ese presente postcolonial, ¿hay algo de ese tema que le atrae?

Sí, me gusta. Yo leí el libro de Stefan Zweig antes del guion, cuando me empezó a hablar Lav Diaz el proyecto. Me interesaba la paradoja, que me parece hasta cómica, de alguien que era considerado tolerante, el más humanista de los explotadores, el que tenía una mirada digamos más abierta hacia lo indígena, aunque en la película se ve el sadismo en los barcos, pero comparado con los otros era más humanista, y al final muere por un arrebato de egolatría. Eso de decir ‘lo hago por cojones’. Pues ‘por cojones estás muerto’. Estuvo muy cerca de completar la vuelta, pero al final le sale la vena conquistadora e imperialista y muere.

Normalmente, a los productos no se les suele hacer una entrevista a no ser que sea para hablar de la industria, ¿cree que su nombre se ha convertido en un sello, en algo atractivo para la gente?

No sé, me da igual. Yo no lo pretendo, no quiero ni figurar. Esta película, si miras, ni salgo en la foto. No es mi cometido. Lo hago para ayudar. Joder, es que yo quiero que me lo hagan a mí. Es como una cosa ética. Lo que tú quieres que le hagan a uno, pues tiene que hacerlo a los otros. Y a la inversa, lo que uno no quiere no lo tiene que hacer él. Si yo produzco a un director no es mi sello, es el sello de esos directores. En España ahora tenemos estas herramientas que hay que agradecerlas mucho porque ahora somos un poco la envidia de algunos países y mucha gente viene a rodar aquí, y hay que aprovecharlo hasta que dure, porque todo son beneficios. Y yo tengo mi criterio, pero creo que si a mí me gusta, me impresiona, es porque algo tendrá, algo que es relevante para el cine contemporáneo o para su evolución. Algo que no está ni en las series ni en el cine convencional.

Mi nueva película está montada a un 65%. Te garantizo que vas a ver cosas que que valdrán la pena y que lo que más te dolerá será irte del cine después de la última escena

Albert Serra Cineasta

¿Cómo lleva el montaje de su nueva película?

Bueno, yo diría que está a un 60% o un 65%. Estamos montando cada día. Quizás esté lista a finales de año o primeras dos semanas de enero. En teoría, si no suceden cosas extrañas. Pero te garantizo, ahora que he montado ese 60%, que hay entre 20 y 40 minutos intocables, que vas a ver cosas que sabes que valdrán la pena y que lo que más te dolerá será irte del cine después de la última escena. Esto ya te lo digo. Ahora queda conjugar lo que hay ahí en medio y estoy ahora en ello. Además, ya se va viendo un poco el tono de la película y es una película positiva.

Ahora que todo el cine es cínico…

Claro, todo son conflictos, problemas, y mi cine en eso era el campeón, siempre estaba la sospecha, lo latente, la ambigüedad, los malos que son buenos y los buenos que son malos, y llegaba más lejos de lo que la gente llega hoy en día. Pero me cansé de esto y de ser campeón de esto. Ahora todo es positivo. No hay conflicto, no hay nada, todo es fantástico y todo es un mundo solo con elementos positivos. Y me gusta la atmósfera. Estuve este año en Cannes y vi doce películas de competición y dos o tres fuera de competición y no hay ninguna peli así. Tiene esta atmósfera, de algo raro, a pesar de ser realista, no sé ni cómo lo conseguí porque no estaba ni en el propósito. De hecho, en el guion había un poco más de lo mismo de las anteriores, sabes que trata sobre lo que pasa con Rusia y Estados Unidos al principio de la guerra de Ucrania. Pero no es sobre guerra. Y esto desapareció por la misma lógica del rodaje. Realmente es un mundo diferente. Es bonito vivirlo, porque te pone en un estado mental diferente.

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