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Un violento Robin Hood que ya no roba a los ricos para dárselo a los pobres y prefiere “abrazar la oscuridad”

Hugh Jackman es un Robin Hood violento y mayor en esta nueva versión

Javier Zurro

30 de junio de 2026 21:57 h

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Pensar en Robin Hood es pensar en justicia. En aquel ladrón de buen corazón que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Es pensar en el bigotito y el traje verde de Errol Flynn, en el zorro animado de Disney. Las versiones cinematográficas del cuento medieval del bandolero que atacaba a los poderosos en el bosque de Sherwood y que desafiaba el abuso de poder del sheriff de Nottingham crearon un héroe para el recuerdo. En el imaginario de los espectadores no hay ninguna duda, Robin Hood es un héroe. Y ya llegarían después otras estrellas como Kevin Costner o Russell Crowe para demostrarlo.

La versión dirigida por Ridley Scott con Crowe como protagonista ha sido, hasta ahora, la más oscura de las miradas a los relatos originarios. Y aun así, la oscuridad era más en la forma de abordar la violencia o en la estética que en el fondo, donde Robin Hood seguía fiel a su leyenda. Ahora el director Michael Sarnoski, que saltó a la fama gracias a Pig, aquel peculiar filme donde Nicolas Cage se vengaba de todos los que habían robado a su cerda, regresa a Sherwood para ofrecer una mirada realmente violenta, oscura y que revisita el mito desde otro ángulo.

¿Qué pasaría si Robin Hood no hubiera sido tan bueno como lo pintaron las leyendas?, ¿y si detrás de todo había, realmente, un ladrón cruel y violento que perpetró salvajadas para lograr sus objetivos? Sarnoski, que probó suerte con acierto en Hollywood con la precuela de Un lugar tranquilo, ha encontrado en A24 su hueco para abordar una película que se encuentra a medio camino entre el indie de Pig y el blockbuster de la franquicia de terror creada por John Krasinski. 

Con La muerte de Robin Hood —que llega a los cines este viernes— indaga en sus obsesiones (como la soledad y la mirada oscura al héroe) y cuenta la historia nunca vista del mito gracias a un Hugh Jackman como un Robin Hood que ha sido una bestia salvaje y que tras quedar herido de muerte se replantea su existencia desde un retiro al lado de una Jodie Comer como cuidadora. Lo hace con una propuesta realmente oscura y violenta que nace de su fascinación por la leyenda en la que se han basado todas las versiones, que para el cineasta “son interpretaciones del folclore y del personaje”. “En la leyenda todo era más simple, blanco o negro, y quise humanizar estos personajes, pensar en cómo sería realmente un bandido medieval, cómo de violenta habría sido su vida y qué efecto tendría esa violencia en alguien si hubiera envejecido hasta el punto de conocer las leyendas que se contaban sobre él”.

Por eso aclara que “no quería convertir el personaje en un villano”, sino simplemente “humanizarlo y experimentar ese mundo a través de sus ojos”. Le gustaba la idea de pensar en “alguien que había sobrevivido a su leyenda y explorar el folclore de este personaje de forma bastante literal, como si él mismo estuviera viendo lo que está sucediendo con su folclore y como si estuviera lidiando con su identidad y lo que eso significa”. Por eso planteó un Robin Hood mucho mayor al que las ficciones sobre el personaje nos tienen acostumbrados, porque eso le permitía introducir esa conversación sobre “las historias que contamos sobre nosotros mismos y sobre nuestro mundo”.

Así, Sarnoski crea un filme que, más allá de la épica, la violencia y el gancho del personaje conocido habla del relato, de cómo “estamos tan inmersos en estas narrativas que tenemos la necesidad de construir mitos y construir buenos y malos”. “Creo que es importante que demos un paso atrás y hablemos de estas cosas y entendamos que detrás de todo siempre hay seres humanos, para bien o para mal. Y que intentemos no tratar de agrupar todo en categorías fáciles. Creo que ahora es un momento realmente importante para abordar esa creación de mitos, porque creo que nosotros, también a nivel personal, sentimos esta necesidad de mitificarnos y vernos como una especie de héroes de nuestra propia narrativa”. 

La simplicidad de héroes y villanos no es útil. Necesitamos asumir la responsabilidad de las historias que nos contamos a nosotros mismos y que permitimos que nos cuenten

Michael Sarnoski Cineasta

Esa forma de construir ídolos cree que “puede ser realmente peligroso y separarnos de otras personas”. “Necesitamos entender que todos somos parte de una historia mucho más grande. Eso era algo que quería explorar y creo que es algo que todos necesitamos abordar de una manera muy empática y humana de ahora en adelante porque nos hemos vuelto bastante malos en eso”, zanja.

Define la narrativa, el relato, como “el agua en el que nadamos a través de las redes sociales y las noticias”. Un agua “casi tan absorbente que nos hemos vuelto peores en evaluarla y analizarla y comprender cómo nos está afectando y cómo permitimos que nos afecte y cómo la estamos usando para afectar a otras personas”. “Es como si estuviéramos casi más rodeados del relato que nunca, pero somos peores que nunca en comprender realmente su fuerza y nuestra responsabilidad. Por eso quería hablar de que la simplicidad de héroes y villanos no es útil en muchos sentidos. Necesitamos asumir la responsabilidad de las historias que nos contamos a nosotros mismos y que permitimos que nos cuenten”, añade sobre el corazón de su nueva película.

Fotoframa de 'La muerte de Robin Hood'

Al analizar sus obras él mismo se ha percatado de que hay algo que le fascina en los personajes “que se han alejado del mundo y se sienten espiritualmente muertos, como si hubiera vivido su vida y de alguna manera hubiera terminado”. Personajes que luego “desde ese lugar de soledad encuentran una nueva forma de explorar la empatía y les hace comprender el mundo, su pasado y a sí mismos”. Lo hacen “abrazando la oscuridad e integrándola en su presente”. “Hay momentos en que todos nos sentimos un poco aislados y pensamos, ‘esto es todo’. Pero si miras más de cerca a ti mismo y a las personas que te rodean, siempre hay más por descubrir. Y hay maneras de abrazar la oscuridad y las cosas tristes de nuestras vidas, pero aun así seguir adelante y aún tener luz y esperanza. Por eso me gusta hacer películas que no le teman a la oscuridad”, zanja.

Aunque sonara bonito decir que escribió el personaje pensando en Hugh Jackman, Sarnoski dice con sinceridad que él nunca ha trabajado así y espera “no hacerlo nunca”. “Me gusta escribir personajes que me parezcan completos y vivos, y luego encontrar a alguien que entienda ese guion y pueda aportar aún más. Y eso fue definitivamente lo que pasó con Hugh Jackman. Leyó el guion en dos días, nos reunimos menos de una semana después y entendió el personaje a un nivel tan profundo… estaba comprometido con la ambigüedad y los grises de este personaje. Creo que es una elección audaz para una estrella como él interpretar un personaje que no es fácil, es un personaje muy ambiguo. Y creo que el hecho de que estuviera tan entusiasmado con ese aspecto, con la idea de explorar la brutalidad y reconocer la violencia, pero también de encontrar esa sensibilidad y esa quietud del personaje, me emocionó”, subraya entusiasmado con una elección sorprendente que se añade a la lista de Robin Hoods de la historia del cine.

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