Tu paquete de Amazon no lo reparte Amazon: la subcontratación que denuncia Mamdani también impera en España
Suena el timbre. Al otro lado del telefonillo, un repartidor responde “Amazon”. Te entrega tu paquete de Amazon, cuyo envío has podido seguir por la aplicación de la multinacional y, en la calle, una furgoneta con el famoso logo de la compañía estadounidense le espera para seguir con la ruta. ¿Es un trabajador de Amazon? No, todos sus repartidores están subcontratados a través de una o, incluso, de varias empresas. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha difundido esta semana una campaña contra este modelo de negocio, que también impera en España.
Amazon reconoce que “no tiene repartidores”, ya que sostiene que “no realiza transporte”. “Amazon no subcontrata el transporte, dado que no es parte de su actividad. Amazon contrata bajo la normativa de transporte la realización del transporte con una amplia red de empresas de transporte especializadas, que son las que realizan el reparto de la última milla”, responden fuentes de la compañía a este medio.
Esta situación que denuncia Mamdani no es nueva, aunque puede que muchas personas todavía la desconozcan. El gigante del comercio electrónico estadounidense, con grandes centros logísticos en todo el mundo donde se empaquetan millones de pedidos para su envío a hogares y empresas, contrata a terceros una pieza clave de su negocio: el reparto de esos paquetes.
Así, los mensajeros que entregan paquetes de Amazon dependen de otras compañías, que firman acuerdos comerciales con la multinacional. Amazon no les paga el sueldo, ni se responsabiliza de ellos si tienen un accidente laboral o una baja, por ejemplo. Porque no son trabajadores de Amazon.
Los mensajeros están contratados de múltiples maneras. En las empresas de transportes creadas a medida de Amazon, conocidas como DSP (Delivery Service Partner), a las que instruye la propia multinacional para sus repartos. También a través de grandes empresas como SEUR o DHL, o mediante alguna subcontrata de estas compañías, así como Correos. Además, hay autónomos con negocios locales que reparten paquetes de Amazon en sus barrios, mediante el programa Amazon Hub Delivery.
¿Cuántos trabajadores reparten para Amazon? Es un misterio, ni los sindicatos conocen esa información, sostienen en CCOO y CGT. Amazon tampoco ha dado cifras concretas a elDiario.es y responde solo sobre la existencia de “cientos” de empresas a las que contrata este servicio.
En España, en 2022, tras varias campañas de la Inspección de Trabajo por el uso de falsos autónomos y en el marco del despliegue de la Ley Rider, Amazon prescindió de su sistema Amazon Flex (vigente todavía en otros países), por el que particulares repartían paquetes en sus propios vehículos. “Eso era una barbaridad”, sostiene Luis Mercado, del sector de Transportes y Logística de CCOO, que recuerda que los tribunales invalidaron después esta figura por falsa autonomía.
Sin responsabilidad sobre los repartidores de sus paquetes
La campaña del alcalde Mamdani cuestiona la supuesta falta de responsabilidad de Amazon respecto a los mensajeros, por lo que está impulsando una norma para obligar a la multinacional y otras compañías con prácticas similares a contratar directamente a sus repartidores, la Delivery Protection Act (Ley de Protección del Reparto).
“Grandes empresas como Amazon han construido negocios de miles de millones de dólares basándose en un sistema de subcontratación diseñado para eximirse de responsabilidad. A través de los subcontratistas de reparto, las empresas dictan los criterios de contratación, las rutas de reparto, las exigentes cuotas de productividad y las expectativas en el lugar de trabajo, a la vez que niegan que los trabajadores que realizan esos repartos sean empleados”, defiende la alcaldía de Nueva York.
La compañía fundada por el magnate Jeff Bezos disparó sus beneficios en el primer semestre del año hasta rozar los 93.000 millones de dólares.
“Está claro que no es un problema económico. Amazon podría contratar a los repartidores. Es una cuestión de eludir responsabilidades. De contratar a bajo coste, no asumir bajas, ni problemas sindicales,... No asumir una serie de situaciones que se pueden provocar y que pueden perjudicar a la empresa”, considera Antonio (nombre ficticio), trabajador delegado de CGT en la multinacional. El sindicato comparte la reclamación de Mamdani y considera que los mensajeros deberían ser contratados directamente por Amazon.
En términos generales y más allá de Amazon, “cuanto más subcontratas, más se divide la cadena y peores son las condiciones laborales de los trabajadores”, explica Luis Mercado, que subraya que a CCOO “no se cierra a la subcontratación”, pero siempre “desde la legalidad y con condiciones de los trabajadores que sean las del sector”.
Roberto (nombre ficticio), en el pasado repartidor de Amazon Flex como particular y ahora responsable de una pequeña compañía de transportes, señala que a las pymes se les hace “muy difícil” competir frente a las grandes compañías debido a las condiciones que establece Amazon para sus repartos. Y las cadenas de subcontratación, en las que DHL y SEUR externalizan entregas a empresas de menor tamaño para atender todos los pedidos de Amazon, “bajan tanto el precio por paquete que ya no resultan rentables”.
En este contexto, los sindicatos sostienen que proliferan rebajas de las condiciones de los repartidores, con las que las empresas intermediadoras intentan sacar algo más de margen de beneficio. Roberto menciona el negocio de los 'andarines', como denominan popularmente en el sector a “las personas que van andando entregando paquetes” desde un punto en el que la empresa en cuestión aparca la furgoneta con la mercancía. “Lo puedes ver en cualquier calle del centro de Madrid”, explica Roberto, que tiene un conocido que ha trabajado como 'andarín'.
“Yo creo que las grandes contratan a otras y son esas las que organizan una ruta de personas caminando para entregar los paquetes”, explica el transportista, que duda mucho de que estos mensajeros estén contratados de alta. “Con lo costoso que es contratar a una persona, lo dudo mucho”, sostiene Roberto.
¿Subcontratación o cesión ilegal de trabajadores?
Aquí se abre una importante discusión: si la subcontratación que práctica Amazon de sus repartos es legal con la legislación española, donde existe la figura de la “cesión ilegal” de trabajadores.
La ley impide la subcontratación cuando esta se limita “a una mera puesta a disposición de los trabajadores de la empresa cedente a la empresa cesionaria”, o cuando “la empresa cedente carezca de una actividad o de una organización propia y estable, o no cuente con los medios necesarios para el desarrollo de su actividad, o no ejerza las funciones inherentes a su condición de empresario”.
Especialmente en el llamado reparto de “última milla”, en el que se entregan los paquetes a los hogares a menudo por contratas 'ad hoc' que se crean solo para esta función, CGT y CCOO consideran que se incurre en una cesión ilegal. Es decir, que Amazon es la verdadera responsable de los mensajeros, como defiende Mamdani en Nueva York.
“El Ministerio de Trabajo respalda la campaña del alcalde de Nueva York, como no puede ser de otra manera, ya que va en la línea de lo que ha defendido siempre este departamento”, responden desde el departamento de Yolanda Díaz. “La propia ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha criticado en varias ocasiones el modelo laboral de aquellas plataformas digitales que utilizan fórmulas, como la de la cesión ilegal de trabajadores, que impiden que se garanticen los derechos laborales de los y las repartidores y repartidoras”, añaden en el Ministerio.
Fuentes de Amazon niegan la mayor. “El transporte de última milla no es contratado a través de subcontratas. La relación entre Amazon y las empresas de mensajería que realizan el reparto de la última milla, es la propia de un contrato de transporte”, según la legislación española, indican, “en la que Amazon opera como Operador de Transporte (cargador) y las empresas de reparto como porteador”.
Sin embargo, la Inspección de Trabajo ha sancionado a Amazon en varias ocasiones por cesión ilegal de sus repartidores a través de subcontratas, situación también denunciada por sindicatos como ELA en Euskadi, con distintos resultados en los tribunales. En algunos casos han recibido el respaldo, considerando a Amazon la verdadera empleadora y organizadora del trabajo de los mensajeros, pero también hay revocaciones por parte de los tribunales, como ha ocurrido con varias sanciones impuestas en Catalunya.
En la multinacional solo dan cifras de las sentencias firmes ganadas, que sitúa en cuatro hasta la fecha y con varios procedimientos abiertos “con resultado igualmente favorable”. “Los juzgados y tribunales han entendido y validado el modelo de contratación de Amazon con las empresas de transporte, confirmando que no existe dicha cesión ilegal de trabajadores”, indican fuentes de la compañía.
En marzo, hubo una importante sentencia del Tribunal Supremo en esta materia, que concluyó la existencia de cesión ilegal de DHL con varias subcontratas de última milla. “Es muy relevante señalar cómo el Tribunal Supremo prima la dirección de los trabajadores sobre si existen medios productivos en juego por parte de la contratista”, analiza el profesor de Derecho del Trabajo de la Univerdad de Valencia, Adrián Todolí.
Es decir, las subcontratas gestionan elementos como las vacaciones, las bajas y la formación preventiva de los repartidores, pero los jueces concluyen que DHL es la que controla la organización del trabajo diario. “No se trata de un mero control técnico o de calidad, como se pretende por DHL, sino de un control efectivo y exhaustivo de la actividad laboral”, recoge la sentencia. En CCOO consideran que el criterio del alto tribunal puede ser extensible a muchas otras subcontrataciones en la última milla, como el caso de Amazon.
El gigante de comercio electrónico lo niega y señala que el modelo de DHL es “muy diferente” al suyo. “Amazon no es un transportista que subcontrata: es un operador logístico que, en su condición de cargador, contrata los servicios de empresas de transporte que actúan como porteadores”, sostienen fuentes de la multinacional, lo que insisten en que “se ajusta plenamente a la normativa vigente y no implica ningún tipo de dirección laboral sobre las personas trabajadoras de dichas empresas de transporte”.
El Ministerio de Trabajo también destaca la importancia de este fallo del Supremo para delimitar “las fronteras entre la subcontratación y cesión ilegal”. “La subcontratación no puede ser meramente especulativa y sin ejercicio de los poderes empresariales por parte de las empresas auxiliares, y esa realidad no puede cambiar cuando se usan algoritmos o fórmulas tecnológicas que permiten, en la práctica, a la empresa principal controlar y organizar el trabajo de los trabajadores de las subcontratistas”, argumentan en el departamento de Yolanda Díaz.
Subcontratas a medida, la estrategia tras los falsos autónomos
Antonio, que estuvo hace unos años en el proceso de formación y selección de Amazon para abrir una DSP (Delivery Service Partner), sostiene que la multinacional “controla todo, te impone las condiciones de negocio”. Por ejemplo, explica que la empresa te plantea una amplitud geográfica en la que repartir, en la que te dice cuántas furgonetas y trabajadores necesitarías para cumplir con los estándares de Amazon. En ese momento, explica que la compañía asignaba un precio por paquete que se duplicaba (“de 5 a 10 céntimos”) si la subcontrata serigrafiaba su furgoneta con el logo de Amazon.
“La estructura la pone Amazon. Tú como empresa no necesitas infraestructura, 'disfrutas' –por así decirlo– de una infraestructura que te pone Amazon”, sostiene el trabajador de la multinacional, que asegura que la multinacional “hasta exige los proveedores” de las empresas de renting de las furgonetas, de la serigrafía o de la asesoría laboral y fiscal. “No decides nada, ni los proveedores. Toda la estructura es Amazoniana”,
La campaña de Mamdani en Nueva York visibiliza una batalla más amplia, que “se da en todas partes”, considera Raquel Boto, de la Secretaría de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas de CCOO. La “estrategia” de muchas empresas de acudir a la subcontratación –y a veces la cesión ilegal– tras invalidarse modelos de falsos autónomos, como está ocurriendo también en el reparto de comida a domicilio en España, en empresas como Glovo y Uber Eats para cumplir con la Ley Rider.
“La primera lucha con este tipo de empresas era conseguir la laboralidad. El fin de los falsos autónomos. Esto empieza a estar bastante acotado, pero ahora hay estas otras estrategias”, explica la sindicalista.
Se abre así una nueva vía de “rebajar condiciones laborales” en muchos casos, en la que los sindicatos tienen que acudir a los tribunales cuando detectan cesión ilegal y tratar de vigilar el cumplimiento de las condiciones y derechos laborales en las contratas y subcontratas. “Pero es muy difícil. Esto es también una manera de impedir la organización sindical”, sostiene Boto, ya que estas compañías son más pequeñas, cambian con más frecuencia y a los sindicatos les cuesta más organizar a sus plantillas.
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