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Mario Gómez logra el triunfo en el último suspiro

LIGA DE CAMPEONES / IDA DE SEMIFINALES

El Bayern de Múnich consigue derrotar al Real Madrid con un gol del alemán, 2-1, tras haber neutralizado Ozil el tanto inicial de Ribery.

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Un partido vibrante el que se vivió en el Allianz Arena, como precedente de la gran final que se dispone a acoger. El equipo español llevó el peso del partido, con una gran disposición táctica y un enorme partido de Benzema, que fue uno de los hombres del encuentro a pesar de no ver portería. A pesar de la derrota, el gol de Ozil ofrece una gran esperanza a los blancos de cara a remontar la eliminatoria en el Santiago Bernabéu la semana próxima.

El Madrid no tardó en frenar el ritmo vertiginoso que quería imponer el Bayern, teniendo Benzema la primera ocasión en un mano a mano con Neuer, donde el portero alemán realizó una gran intervención desviando a córner.

Tras unos minutos con claro dominio blanco, Ribery aprovecha un rechace en un saque de esquina para empalar al fondo de las mallas el primer tanto de la noche.

El gol afectó el juego de los de Mourinho, pero poco a poco las conexiones entre Di María, Cristiano y Benzema comenzaron a llevar peligro al área alemana. El francés volvió a gozar de una gran oportunidad en un disparo que le salió centrado a las manos de Neuer. El conjunto bávaro gozó de una última antes de marchar a vestuarios en las botas de Mario Gómez, pero Casillas estaba allí para evitar el gol.

A poco de comenzar el segundo tiempo, el Madrid aprovechó una gran contra conducida por Benzema, que acabó resolviendo Ozil para poner las tablas en el marcador y meter un gol en campo contrario, muy importante para el partido de vuelta.

A partir de ahí subió el ritmo del partido, con alternativas para ambos equipos en un autentico espectáculo digno de unas semifinales de la Champions. En otra jugada a balón parado, Gómez dispuso de un balón inmejorable para anotar el tanto, pero remató muy desviado.

Mourinho fue moviendo ficha desde el banquillo, con la intención de retener la posesión y aguantar el resultado, pero cuando todo parecía resuelto para los blancos, apareció Lahm para meterse hasta la cocina y poner un pase de la muerte que Mario Gómez se encargó de alojar en el fondo de las mallas para dar la victoria al Bayern de Múnich.

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