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La cantera, el coto privado de un señor

LA MIRADA DE ANDERSSON

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Se busca un culpable para explicar el caos que azota a la cadena de filiales del CB Gran Canaria. La caza del infractor parece que se paga a buen precio y el enredo formado, por cierto, ya es de tamaño considerable. Una vergüenza. Desde la propia entidad muchos se empeñan en apuntar, como causante de todos los males, a Roberto Orellana. Los jugadores, acusados desde otros puntos, lamentan trabajar con algunos entrenadores. Y los padres, atónitos a tanto jaleo, buscan responsables antes del naufragio. Mal asunto cuando se anda a tientas y se dispara a todo lo que se mueve. Pero es peor, todavía más, ver como se maneja la crisis desde el consejo de administración de la entidad. Ahí sí saben quién maneja la cantera, por cierto como un coto privado, y nadie dice ni hace nada. Malo, malo.

Aquí, desde estas líneas, nadie se unira a la cruzada para cazar al culpable. Ni siquiera se tratará de responsabilizar a nadie. Este artículo, simplemente, será un análisis de una situación, muy grave, en la que nadie de la entidad ha dado un paso al frente para arrojar un poco de luz. Malo, malo, insisto.

Por el principio. El genésis de todo: el nombramiento, hace ya varios años, de José Setién como miembro del Consejo de Administración encargado de la cadena de filiales del club. Director de Urbanismo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, la labor de Setién fue fundamental en los acuerdos de patrocinio de varias empresas con la Sociedad Anónima Deportiva.

Por ahí, nada que objetar (sobre todo para los que me vayan a llamar en las próximas horas para recordarme la labor desinteresada del señor Setién en el Granca). Los problemas surgen con los primeros nombramientos. Sale del club Delfín Álvarez y toma el relevo, al frente de toda la cadena de filiales Víctor García. Primera crisis en verano de 2005. Y no por la capacidad de Víctor García. No seré aquí donde se discuta eso. El problema surgió y sacudió al primer equipo y, en especial, a Pedro Martínez, que se pilló un rebote monumental al perder a uno de los miembros de su cuerpo técnico (el propio Víctor García, que se encargaba del scouting de los rivales) sin su consentimiento. Poco después, Martínez partió rumbo a Vitoria para aceptar la llamada de Josean Querejeta y entrenar al Tau Cerámica.

Tras el nombramiento de Víctor García, llegó el fichaje (también avalado por Setién) de Roberto Orellana, un entrenador con amplia experiencia (NCAA, España -primer equipo del Granca en la campaña 93/04- o Venezuela) y que en los años anteriores se había encargado de captar a jóvenes talentos (sobre todo del extranjero) para un atractivo proyecto de baloncesto en Arona (Tenerife). De la mano de Orellana llegaron al club, de inmediato, Joel Freeland y Youssoupha Mbao. Ambos jugadores han rendido bien en el Granca. El primero, incluso, fue drafteado por los Trail Blazers de Portland (NBA) y los 215 centímetros de altura, y la evolución en su juego, del segundo no han pasado desaparecibidos para muchos clubes europeos.

Tras Freeland y Mbao recalaron, bajo la recomendación de Orellana, más jóvenes jugadores extranjeros. Algunos, como Ryan Richards o Milan Jaros apuntan buenas maneras. Otros, como Hördur Vilhjalmsson (ya de regreso a su país) o Ashley Hamilton (sigue sin explotar) no cuajaron o parece que no lo harán. La labor, por tanto de Orellana, tras poco más de doce meses de trabajo en la cantera no parece tan calamitosa como desde el propio club se ha querido -malintencionadamente- vender. Además, el responsable de su fichaje, que no lo olvide nadie, fue Setién.

Dimisión de Setién

Pero entre una temporada y otra, entre 2005 y 2007, hay un dato que nadie debe pasar por alto. La dimisión como miembro del consejo de administración de José Setién. Fue en febrero de 2006 y, según informó el club, por motivos de salud. Pero a pesar de esa salida, la cadena de filiales del Granca se ha seguido manejando según los antojos de Setién. Y todo bajo el consentimiento de la directiva que preside Lisandro Hernández.

En noviembre Setién, que además de ser ex consejero no ocupa ningún cargo oficial dentro de la entidad claretiana, ordenó la destitución de Roberto Orellana. Aún se desconoce por qué. El técnico americano, que no quiere hablar del despido, no era responsable de los malos resultados del equipo EBA y varios de sus fichajes (Jaros, Freeland o Richards) ya eran un activo importante del club. Poco después, incluso, Setién quiso rectificar y contar de nuevo con los servicios de Orellana, pero esta vez como asesor personal.

Desde ese momento todo parece aún más extraño. Ninguna pieza encaja desde entonces. No parece serio que alguien extreno al club (en apariencia, debe ser y, que conste, que nadie desde la propia entidad ha desmentido tal extremo) maneje la cadena de filiales de un club ACB como si fuese su coto privado. Y todo ese caos, esa dejadez desde las altas esferas por la cantera, repercute. Reverbera por todos lados: malos resultados (sin ir más lejos, el equipo EBA es penúltimo del Grupo B con cinco victorias y la última participación en el Circuito Sub-20 fue para olvidar), jugadores descontentos y padres preocupados. Igual toca hacer borrón y cuenta nueva. Malo, malo.

Post data- Para terminar, varias preguntas: ¿Por qué ha sido clausurado el foro correspondiente a la cantera de la web oficial del CB Gran Canaria? ¿Por qué se denuncia a la entidad de censurar, en ese mismo foro, las opiniones críticas contra los responsables de la cantera? ¿Y por qué, en ese mismo foro, no se censuraron duras palabras contra los jugadores de algunos equipos de la cadena de filiales? ¿Es cierto que a un jugador de la cantera se le ha recomendado no hablar con un miembro del primer equipo interesado en su representación? ¿Y, por último, por qué nadie del club ha dicho nada sobre el Palacio Municipal de Deportes? ¿Se conforman, durante los próximos años -serán bastantes, parece- con el Centro Insular de Deportes?

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