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Tarde tensa en el Vicente Calderón

A partir del minuto 25 Las Palmas comenzó a estirarse y con ellos su afición, que aprovechó las primeras posesiones largas para gritar 'olés' a cada pase y gritar 'sí se puede' con las primeras aproximaciones ofensivas del equipo amarillo

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El centrocampista de Las Palmas Jonathan Viera (d) remata ante el centrocampista Koke Resurección (2d) y el defensa francés Lucas Hernández (i), del Atlético de Madrid, durante el partido de la decimosexta jornada de la Liga de Primera División en el Vicente Calderón, en Madrid. EFE/Kiko Huesca

El centrocampista de Las Palmas Jonathan Viera (d) remata ante el centrocampista Koke Resurección (2d) y el defensa francés Lucas Hernández (i), del Atlético de Madrid, durante el partido de la decimosexta jornada de la Liga de Primera División en el Vicente Calderón, en Madrid. EFE/Kiko Huesca

El estadio Vicente Calderón vivió una sufrida victoria por 1-0 contra Las Palmas en una tarde de fútbol marcada por la tensión tras los últimos malos resultados y los discutidos cambios en el escudo anunciados la semana pasada cuando se reveló el nombre del nuevo estadio.

El gol de Saúl Ñíguez en el minuto 59 de partido trajo la calma a una grada agitada por el bache de los de Diego Simeone en el campeonato y disgustada con el nuevo diseño del escudo, algo que se encargaron de recordar los aficionados con gritos de 'el escudo no se toca' durante varias fases del encuentro.

La tarde, soleada pero gélida a la orilla del Manzanares, se presentaba complicada tanto en lo deportivo, con la necesidad del equipo de ganar para no separarse de los puestos que dan acceso a la Liga de Campeones; como en lo extradeportivo, con la polémica con el nombre del nuevo estadio -Wanda Metropolitano- y la 'evolución' del escudo anunciada la pasada semana.

En los alrededores del coliseo rojiblanco, grupos de aficionados pedían firmas para solicitar que se revirtiera la medida, y la opinión de la grada quedó expresada pasados los primeros cinco minutos de partido, con gritos como: 'El escudo no se toca' y 'Atleti somos nosotros'.

Antes, el estadio había tenido tiempo para mostrar su cariño al que fuera defensor rojiblanco de 2008 a 2012, Álvaro Domínguez, que realizó el saque de honor del partido tras haber anunciado hace una semana su retirada prematura del fútbol de alto nivel, a los 27 años, por las reiteradas lesiones de espalda.

El equipo rojiblanco salió voluntarioso, con 'Koke' Resurrección combinando con el francés Kevin Gameiro en una buena ocasión, un tiro al palo de Saúl Ñíguez y buenas apariciones en el ataque por la banda derecha del croata Sime Vrsaljko.

No obstante, a partir del minuto 25 Las Palmas comenzó a estirarse y con ellos su afición, que aprovechó las primeras posesiones largas del equipo de Quique Setién para gritar 'olés' a cada pase y gritar 'sí se puede' con las primeras aproximaciones ofensivas del equipo 'pío pío'.

Disparos lejanos del lateral brasileño Míchel Macedo o el central uruguayo Mauricio Lemos, un remate del marroquí Nabil El Zhar y una arrancada de Roque Mesa con caño incluido al rojiblanco Saúl Ñíguez levantaron a la grada amarilla, que pedía la convocatoria de Roque a la selección española, en un día en el que el seleccionador Julen Lopetegui estaba presenciando el partido en el palco del Calderón.

Pese a que al decretarse el descanso se escucharon algunos pitidos, el fondo sur rojiblanco aprovechó el regreso para elogiar a su portero Miguel Ángel Moyá -¡Muy bien Moyá!, le gritaron- y recordar al lesionado portero esloveno Jan Oblak.

La segunda mitad comenzó plagada de imprecisiones locales y de peligro visitante, con una gran jugada entre Roque Mesa y Jonathan Viera que desbarató Moyá al rechazar el remate del mediocentro canario.

No obstante, Saúl cambió el signo del partido y el estado anímico de la grada al recoger fuera del área un rechace de un disparo de Griezmann y lanzar un chutazo imposible de detener para Javi Varas, que encendió a la grada rojiblanca y que el centrocampista ilicitano celebró golpeándose con rabia el escudo en el pecho.

Volvieron los gritos de 'el escudo no se toca' y 'Atleti somos nosotros', pero el partido bajó de revoluciones tanto en el césped como en la grada, hasta la entrada de Fernando Torres en lugar del belga Yannick Carrasco, cuando quedaban 15 minutos para la conclusión del duelo.

Con la victoria más cerca, pese al peligro de Las Palmas, y reclamando que el árbitro pitara el final del encuentro, la afición rojiblanca pudo celebrar una victoria necesaria para serenar los ánimos en el último encuentro liguero del año 2016 en el Calderón, que cerrará el año con la vuelta de la eliminatoria de la Copa del Rey contra el Guijuelo, el martes 20 de diciembre.

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