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Entrevista

Andrés Góngora, líder nacional de COAG: “Canarias no puede resignarse a importar cada vez más alimentos”

Román Delgado

Santa Cruz de Tenerife —

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Los pasados días 9 y 10 de septiembre, el secretario general de la organización profesional agraria COAG, Andrés Góngora (elegido en mayo de 2026), realizó, junto a integrantes de la Comisión Ejecutiva nacional de esa misma entidad y acompañado por sus compañeros locales, una visita a Canarias marcada por una intensa y amplia agenda de contactos y trabajo.

Góngora se estrenaba en las islas tras haberse convertido a través de unos comicios celebrados meses antes en el dirigente de referencia de COAG en España, y además recalaba en Canarias, algo así elegido, en una coyuntura caracterizada por la articulación de la defensa del programa Posei dentro de la abierta negociación presupuestaria del próximo septenio de la Unión Europea (UE), el de 2028-34. Este momento, de extrema incertidumbre para el campo isleño, justificaba, sin duda, la idoneidad de su presencia en las islas, aparte de por el análisis y el conocimiento de otros tantos aspectos locales de relevancia.

Tras concluir esa experiencia repartida en varias jornadas, repletas de citas institucionales y políticas, de reuniones de trabajo y con el acercamiento a las realidades agrícola y pecuaria del archipiélago, Góngora aceptó una entrevista con este periódico digital, en la que afirma que en “COAG nacional hemos incorporado, dentro de nuestras principales reivindicaciones, un Posei con gestión independiente y bien dotado presupuestariamente, y estamos convencidos de que finalmente esto se logrará” en Europa.

Además, remarca que para “COAG es irrenunciable la petición de que el Posei se mantenga como un capítulo aparte, fuera de los planes nacionales y aplicable a escala europea al conjunto de las regiones ultraperiféricas (RUP). Cualquier otra posibilidad pondría en peligro el funcionamiento de este programa y la propia supervivencia de la actividad agraria en las islas”, sostiene.

La presencia de Góngora en las islas coincidió con el cincuenta aniversario de COAG, una celebración que tuvo su acto central en mayo pasado durante la XVI asamblea general de la organización. En el marco de esa asamblea, se procedió a la elección de la nueva Ejecutiva nacional, encabezada por Andrés Góngora y de la que forma parte la presidenta de COAG en Canarias, Mari Carmen Pérez.

Por favor, sea sincero y claro: ¿es optimista respecto a que se logre el programa defendido por Canarias acerca del futuro Posei; o sea, la mejora reclamada en su financiación y la gestión directa desde las islas, con fondos llegados desde Bruselas y sin desvíos previos a Madrid o que Madrid meta la mano por lo de los planes nacionales? ¿Qué dificultades, las más serias, Canarias y España, junto con otros países aliados, sobre todo Portugal y Francia, se pueden encontrar en este tortuoso camino? ¿Díganos cuál es el plan de trabajo unitario para los próximos meses?

COAG ha rechazado desde el primer momento el brutal recorte que se plantea para los fondos de la Política Agrícola Común (PAC) a partir de 2028, y estamos peleando para que, finalmente, se imponga el sentido común y la defensa de nuestro campo. En el caso de Canarias, dado el trato específico que se le da a las islas, más que justificado, somos optimistas sobre que pueda establecerse una partida presupuestaria adecuada. Otra cuestión diferente es el asunto de la gestión. A pesar de que desde las instituciones europeas se ha apostado por un modelo de gestión que acumula las decisiones de cada país por separado y que, lamentablemente, va en contra de una concepción europea de los marcos de apoyo, para COAG es irrenunciable la petición de que el Posei se mantenga como un capítulo aparte, fuera de los planes nacionales y aplicable a escala europea al conjunto de las regiones ultraperiféricas.

Cualquier otra posibilidad pondría en peligro el funcionamiento de este programa y la propia supervivencia de la actividad agraria en las islas. El peligro principal está en la propia concepción de la PAC que recoge la propuesta europea, en la que, bajo la bandera de la simplificación y la apuesta por la flexibilidad, se pretende aplicar un modelo que desmembra la política agraria y alimentaria y le hace perder su carácter europeo y de política cohesionada. Para evitarlo, desde COAG estamos manteniendo un frenético calendario de reuniones en los ámbitos nacional y europeo, con la vista puesta en el final de este año, fecha en la que, previsiblemente, se llevaran a cabo acuerdos clave en relación con los presupuestos y el apoyo al sector primario. Desde COAG nacional, hemos incorporado, dentro de nuestras principales reivindicaciones, un Posei con gestión independiente y bien dotado presupuestariamente, y estamos convencidos de que finalmente se logrará.

En la defensa del actual modelo Posei y su renovación pretendida poco se habla de las acciones o sistemas que no han funcionado bien o han sido cuestionados desde algunos frentes durante su funcionamiento. Por ejemplo, ¿habría que hacer algo con el Régimen Específico de Abastecimiento (REA) y la competencia “desleal” que, según algunos productores locales, este modelo de apoyo a la importación ocasiona? ¿Es equilibrado el reparto actual de los recursos financieros disponibles del Posei dentro del sector agrícola, casi 270 millones de euros anuales? ¿Cuál es su opinión sobre todo esto?

Como señala, el Posei es un programa que en su aplicación ha tenido muchas luces, pero también algunas sombras. A la hora de analizar su funcionamiento, no hay que olvidar que sus fondos proceden de la PAC y que, por lo tanto, su objetivo principal tiene que ser el de impulsar el sector primario del archipiélago y potenciar el desarrollo rural. Por ello, desde COAG hemos sido muy críticos con la importación de productos con subvención del REA, cuando estas producciones compiten con el producto local. No obstante, en relación con esta cuestión, también hay que ser honestos. En los últimos años se ha venido produciendo un reajuste de los fondos, incrementándose el apoyo a la importación de insumos utilizados en las explotaciones agrarias y, de manera especial, a la alimentación animal. De hecho, nuestra batalla, en este caso, está principalmente centrada en exigir que la ayuda REA al pienso se traslade en su totalidad y sin retardos en el tiempo al ganadero.

Respecto a los recursos financieros con los que se cuenta, desde COAG estamos incidiendo en la necesidad de que se actualice una ficha congelada hace ya más de 20 años. Además, entendemos que el diseño del marco de apoyo tiene que servir para potenciar y favorecer aquello que queremos impulsar, sea la incorporación de jóvenes, los modelos de explotación familiar o las producciones ecológicas. Entendemos que hay que apostar por un modelo de programa Posei más proactivo, que premie aquello que queremos alcanzar.

En Canarias se ha criticado mucho, como en el resto de España, la firma del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, unas ventajas que los importadores locales de carnes y otros productos alimentarios desde esos terceros países ya tienen gracias al REA, nada menos que desde 1992… ¿Es esto, en el caso de Canarias, cinismo o desconocimiento?

COAG ha rechazado de plano el acuerdo con Mercosur porque supone una competencia desleal para el sector productor español motivada, entre otras cuestiones, por el uso de pesticidas, fitosanitarios o medicamentos, en el caso ganadero, que tienen prohibido su aplicación en la UE. Este hecho, además de amenazar el futuro de miles de explotaciones familiares, pone en riesgo la salud pública, como se ha puesto de manifiesto recientemente con la prohibición de importar carne desde Brasil.

En el caso de Canarias, como señala, hay mucho desconocimiento. Los ganaderos de las islas han venido soportando una competencia desleal salvaje de productos cárnicos procedentes de países como Brasil, Argentina o Uruguay, que, debido a la aplicación de una exención total en el pago de aranceles, han entrado en Canarias con precios por debajo de los costes de producción del archipiélago. Esta cuestión, denunciada, entre otras organizaciones, por COAG, ha intentado paliarse otorgando compensaciones al sector ganadero canario, que en ningún caso han sido suficientes.

Como seguro usted bien sabe, en el archipiélago prácticamente ha desaparecido el cultivo del tomate de exportación y el plátano anda en una situación complicada, con precios en origen que no son remunerativos para el agricultor en importantes épocas del año, por ejemplo, este verano, ya todo un clásico. Los cosecheros locales aseguran que esto está siendo una ruina, pero no hay reacción ni pública ni privada, la de Asprocan, y mucho menos análisis de las posibles salidas a corto y medio plazo. Los problemas se acumulan y las soluciones apuntadas solo suelen hablar de incrementar las ayudas directas. ¿Es esta la única posibilidad o se puede hacer algo más, quizá repartir mejor las ayudas existentes o quizá apostar por la entrada del plátano, abortada por Asprocan y la mayoría política en el Congreso, en la Ley de Cadena Alimentaria, para así garantizar el retorno al platanero de al menos el coste agrícola de producción?

Lo que queremos los agricultores y agricultoras profesionales es vivir del mercado, que se nos pague un precio justo por lo que cultivamos. Y en este ámbito tenemos mucho camino por recorrer. Como se está demostrando a escala nacional, la Ley de la Cadena es una herramienta que puede ayudar, pero se sigue quedando corta. Hace falta seguir avanzando en dar transparencia al mercado, que se conozca con certeza quién se queda con lo que paga el consumidor o consumidora, y que los abusos de poder en las negociaciones comerciales sean realmente castigados. Desde COAG entendemos que la aplicación de esa ley en el ámbito del sector platanero podría ser positiva, aunque, lamentablemente, como estamos viendo en el caso de otros sectores, su implantación no va a llevar directamente a que se pague el coste de producción al productor o la productora.

También quiero destacar que, aunque desde COAG apostamos por el mercado como vía principal para obtener ingresos, lo cierto es que las compensaciones que recibimos en forma de ayudas se han convertido en algo indispensable ante la imposibilidad de competir con producciones obtenidas con exigencias laborales, medioambientales o de respeto a la salud muy por debajo de las nuestras, como señalábamos al hablar de Mercosur. Y estas ayudas deben ser suficientes, y actualizadas de manera periódica.

¿Ha apreciado usted en las islas algo parecido a una obsesión por salir a los mercados externos cuando igual lo más razonable es apostar de manera firme y decidida por el mercado interior, con demanda potencial diaria de 2,2 millones de residentes y una anual de más de 18 millones de turistas? ¿Cómo lo ve? Se lo pregunto porque mucho se habla de mejorar el autoabastecimiento en esta comunidad autónoma pero poco se logra según las estadísticas oficiales. ¿Qué cree que está pasando y cómo se revierte esa dinámica?

La principal idea que me llevo después de estar recorriendo varios días fincas y granjas por las islas es la enorme heterogeneidad que tiene su sector agrario, tanto en lo que se refiere a tipos de cultivos como a modos de producir, de vender, de interaccionar con otros sectores… Esa gran diversidad es una riqueza a conservar y valorar. La verdad es que es algo que nos sorprende muy positivamente a los que llegamos de fuera.

En cuanto a la dinámica negativa que me plantea, no creo que sea diferente de la que estamos viviendo en el resto del territorio nacional. Mientras que los precios de nuestros insumos no han hecho más que subir, una tendencia amplificada por hechos como la guerra de Ucrania o la de Irán, nuestros ingresos no han seguido el mismo camino ante la dificultad que ya reseñé de incrementar el porcentaje que recibimos de lo que pagan los consumidores. La conclusión es que esto pone en riesgo la viabilidad de nuestras explotaciones, y que, para cambiar la tendencia, hace falta abordar tanto el control de costes (dando prioridad a la actividad agraria frente a otras actividades en el acceso a insumos, con compensaciones económicas...) como abordando la cuestión de los ingresos de mercado.

En el caso de Canarias, además sí creo que se tendría que tener en cuenta lo estratégico que es un para un territorio insular y alejado del resto del continente tener un grado amplio de autoabastecimiento. Contar con un marco económico y fiscal propio debe ser un activo para cambiar la dinámica negativa; para ello, tienen herramientas que no tenemos en el resto de España, el caso del REA (que ya comentamos), los apoyos a productores del Posei o el AIEM, que tienen que ponerse a disposición del incremento del autoabastecimiento. Hasta ahora, en muchos de los casos han primado intereses distintos, y eso tiene que cambiar.

La ganadería de carne prácticamente ha desaparecido en Canarias y parte de la culpa, aunque no toda, seguro que la ha tenido el REA; lo mismo ocurre con la leche, la papa del país… y ahora la filoxera. ¿Qué consejos da para empezar a arreglar todo esto? ¿Cuál considera que debe ser el plan? Además, ¿cómo se frena tanta involución si pocos isleños quieren trabajar en el campo y estas labores, por fortuna, las asume población migrante?

Creo que lo primero que tenemos que hacer es dejar de poner parches y diseñar una estrategia para el sector primario de Canarias a medio y largo plazo. Canarias no puede resignarse a importar cada vez más alimentos. Una comunidad autónoma que depende tanto del exterior para alimentarse tiene un problema de soberanía alimentaria y también de seguridad estratégica. En la papa tenemos un ejemplo muy claro. No podemos encontrarnos con producto importado compitiendo con papa canaria mientras que nuestros agricultores tienen producto almacenado sin salida. Este verano hemos vuelto a ver la entrada de papa procedente de Israel cuando todavía había producción local disponible. Y desde COAG hemos pedido además que se investigue el posible origen de determinados productos comercializados como israelíes ante indicios sobre su procedencia de territorios palestinos ocupados

Plantearía un plan específico para recuperar la producción de alimentos en Canarias, con objetivos concretos para cada sector: ganadería de carne, vacuno de leche, papa, hortícolas, viña, frutas y cultivos tradicionales. Hay que saber cuántas hectáreas y cuántas cabezas de ganado queremos recuperar, y poner los recursos económicos y las políticas necesarias para conseguirlo. Hay tres cuestiones transversales que son fundamentales: agua, rentabilidad y relevo generacional. Durante nuestra visita, precisamente, los agricultores y ganaderos nos trasladaron esas preocupaciones, junto con el exceso de burocracia.

Si conseguimos que una explotación sea rentable, que quien trabaja en ella tenga un salario digno y que exista una perspectiva de futuro, tendremos muchas más posibilidades de atraer jóvenes, sean canarios o procedan de cualquier otro lugar.

En la visita que usted y otros integrantes de la Ejecutiva nacional de COAG han realizado a las islas, ¿qué es lo que más les ha impresionado en clave positiva y dónde ha visto los principales potenciales agroganaderos canarios? ¿Cree que queda mucho por mejorar?

Lo que más nos ha impresionado es que, pese a todas las dificultades, hay agricultores y ganaderos que siguen apostando por producir en Canarias. Y eso tiene muchísimo valor. Hemos visto capacidad productiva, conocimiento, talento, productos diferenciados y explotaciones que, con las condiciones adecuadas, pueden ser perfectamente viables. Canarias tiene además algo que no se puede fabricar: unas condiciones climáticas y una diversidad productiva extraordinarias.

Hay posibilidades en la ganadería, en la papa, en la viticultura, en las frutas tropicales, en las hortícolas, en la ganadería y los quesos y en determinados productos de calidad diferenciada. Pero hay que pasar de hablar de potencial a convertir ese potencial en renta para los agricultores y ganaderos. La visita también nos ha servido para comprobar que los problemas no son exclusivamente económicos. Está el agua, la burocracia, los costes, la comercialización, el relevo generacional y, por supuesto, la competencia desleal de productos importados.

Y sí, queda mucho por mejorar. Pero precisamente por eso hemos venido: para conocer directamente la realidad y para que la organización nacional de COAG incorpore las necesidades del campo de las islas como prioridad dentro de su trabajo. Nuestra visita ha tenido también ese objetivo: adquirir compromisos y trasladar a las administraciones que hay que avanzar.

¿Qué tal ha sido la sintonía con el Gobierno de Canarias y con los cabildos? ¿Ha habido entendimiento y planes conjuntos para avanzar en algunos ámbitos? ¿Cuáles?

La valoración de las reuniones es positiva, porque hemos encontrado disposición al diálogo. Nosotros no venimos a Canarias a hacer una visita institucional y marcharnos. Queremos que esta visita tenga continuidad. Hemos hablado fundamentalmente de Posei, soberanía alimentaria, insularidad y ultraperificidad, agua, burocracia y relevo generacional. Son cuestiones que no se pueden resolver desde una sola administración. Necesitamos que Gobierno de Canarias, cabildos, Gobierno de España y UE trabajen en la misma dirección.

Con el Cabildo de Gran Canaria, por ejemplo, hemos hablado de la necesidad de generar espacios de colaboración y de reforzar la defensa del sector primario. Ahora bien, la buena sintonía institucional tiene que traducirse en resultados para los agricultores y ganaderos. Esa será nuestra vara de medir. A las reuniones tiene que seguir el cumplimiento de los compromisos, con calendarios y presupuesto. Y hay una cuestión que para COAG es absolutamente prioritaria: defender el Posei y mejorar sus condiciones.

Desde la organización estatal tenemos muy claro que Canarias debe contar con un régimen específico que tenga en cuenta su condición de territorio ultraperiférico. En esta línea, hemos acordado con el Gobierno de Canarias un marco de colaboración estrecha para sacarlo adelante.

No me gustaría cerrar esta entrevista sin tocarle un asunto algo espinoso y sin conocer su opinión acerca de la nueva dirección de COAG en las islas. Una vez dejada atrás la etapa de Rafael Hernández, ¿qué se espera del actual liderazgo, el de la grancanaria Mari Carmen Pérez, y qué bondades ha aportado esta persona a la nueva COAG regional?

La nueva dirección cuenta con el respaldo de la organización nacional y tiene toda nuestra disposición para trabajar conjuntamente. De hecho, María del Carmen Pérez forma parte de la nueva Ejecutiva nacional de COAG, elegida en mayo de este año, y además la nueva Ejecutiva supone un relevo generacional y, por primera vez, una composición paritaria. Mari Carmen conoce perfectamente la realidad del sector porque es ganadera y está en Canarias. Y eso, para nosotros, es fundamental. No queremos que las decisiones sobre Canarias se tomen desde Madrid sin escuchar a quienes trabajan todos los días en las islas.

Lo que espero de la nueva dirección regional es unidad, trabajo y mucha presencia en el territorio. Que COAG Canarias esté al lado del agricultor y del ganadero cuando tienen un problema con una ayuda, con el agua, con la comercialización, con la burocracia o con cualquier otra cuestión que afecte a su explotación. Desde la dirección nacional, vamos a hacer nuestra parte. Canarias tiene una realidad agraria específica y queremos que esa realidad tenga más peso dentro de COAG y también en Madrid y Bruselas.

Creo que esta visita es una buena prueba de ello. Hemos venido con toda la Ejecutiva nacional, hemos visitado explotaciones, nos hemos reunido con las administraciones y hemos escuchado directamente a los productores. Para mí, esa es la mejor manera de construir una organización fuerte: estar en el territorio y escuchar al agricultor y al ganadero.

Fruto del relevo generacional

Agricultor e hijo de agricultores, desde su infancia Góngora ha estado muy ligado a los invernaderos, lo que lo ha convertido en un profundo conocedor de la agricultura almeriense. Cultiva tomate, sandía y calabacín en su explotación ecológica de San Isidro, en Níjar. Este representante nacional de COAG, hoy nada menos que el secretario general, comenzó en el sindicalismo del campo en 1996, primero como miembro del comité local de COAG en la comarca de Níjar y más tarde como integrante de la Ejecutiva de COAG en Almería.

Desde octubre de 2004, Góngora ocupó el cargo de secretario provincial en Almería. Además, fue responsable nacional del sector de frutas y hortalizas en COAG España. Luego, en 2011, llegó a formar parte de la Ejecutiva de COAG Andalucía y, desde 2021, de la Comisión Ejecutiva nacional de COAG.

Esta organización agraria, fundada en 1977, es la primera de ámbito nacional constituida en España y cuenta con representación en todas las comunidades autónomas. En la actualidad, presta servicio a más de 150.000 agricultores y ganaderos a través de 220 oficinas repartidas por todo el país. Posee una delegación permanente en Bruselas. Además, está reconocida como organización agraria representativa y participa en distintos órganos de interlocución y representación institucional.