La Banda de Música de Los Llanos devuelve a la vida un olvidado pasodoble de Domingo González Ferrera
José María Rodríguez Hernández nace en 1890 en Los Llanos de Aridane, hijo de Felipe Rodríguez Pereyra y Juana Hernández Pérez. Junto con sus hermanos, Juan y Cesáreo Rodríguez Hernández, emigra a la isla de Cuba, como muchos canarios que partieron en busca de mejor fortuna. A su regreso a la isla de La Palma, se aventura con su propio negocio en su pueblo natal, una relojería que abre sus puertas en el número 15 de la Calle del Medio. Según relata su familia, aparte de ser un excelente relojero, también demostró una significativa maestría en el ámbito de la carpintería, la tapicería e incluso la sastrería. En el negocio familiar ubicado en la céntrica calle llanense podemos situar el origen del apodo familiar que aún a día de hoy persiste. Vinculado también al devenir de la Parroquia de Ntra. Sra. de los Remedios, Rodríguez Hernández fue padrino de la imagen de Santa María Magdalena, bendecida el 25 de marzo de 1959, siendo párroco Marino Sicilia González. Asimismo, la familia fue la encargada, al menos desde 1950, de la realización del tradicional descanso durante la procesión de la Mañanita de Pascua.
Rodríguez Hernández contrae matrimonio en la Villa y Puerto de Tazacorte con Juana Gómez Guadalupe. Fruto del enlace son sus hijos Adalberto, José Raúl y Carmen Rosa Rodríguez Gómez. Adalberto -conocido como “Berto”- comienza a temprana edad a formar parte de la Banda Municipal de Música de Los Llanos de Aridane, en la que toca el clarinete. Es entonces cuando su padre, José María, se involucra especialmente con la formación musical decana de la isla, asistiendo a ensayos y actuaciones por la geografía insular en pos de su hijo. Por aquel entonces, ostentaba la dirección de la mencionada banda el maestro Domingo González Ferrera, quien llevó la batuta de la misma desde enero de 1940 hasta junio de 1961. Impresionado con el seguimiento acérrimo de Rodríguez Hernández a la banda, el director entabló una entrañable amistad con su persona, fruto de la cual compuso en 1960 esta marcha de desfile bajo el título J.M.R. Su yerno, Eduardo Hernández Rocha, en una conversación con el maestro Ferrera, le comentó que le parecía que había plasmado en la composición el caminar de su suegro José María. González Ferrera, impresionado, le contestó que no la había compuesto con esa intención, pero que tenía toda la razón, pues los acordes de la banda parecían guiar los pasos de José María Rodríguez por la Calle Real rumbo al Cuarto de la Música. Otra curiosa anécdota que recuerda Hernández Rocha con el maestro Ferrera ocurrió en un almuerzo organizado por Rosendo Hernández Martín en los Barros. El director de la banda fue invitado, junto con otros amigos del anfitrión, a degustar unas sardinas frescas y, en agradecimiento al convite, compuso en la misma sobremesa un pasodoble bajo el título Gueldes en el canal, pieza de la cual desconocemos su paradero.
Según relata Gilberto Sánchez Martín, la banda interpreta el pasodoble J.M.R. en el desfile previo al concurso de bandas de música celebrado en mayo de 1960 en Santa Cruz de Tenerife. Sobre este tema, José María Rodríguez relata el 12 de mayo de 1960 lo siguiente en uno de sus diarios:
“A las 11 de la noche y en el vapor Plus Ultra embarcó la Banda Municipal de Música compuesta de 36 músicos bajo la dirección del maestro D. Domingo González Ferrera para S/C de Tenerife a tomar parte en el concurso de bandas que se celebrará el domingo día 15 a las 3 de la tarde en la Plaza de Toros de aquella capital. Regresaron el día 19, jueves, y aunque tuvieron el aplauso y ovación unánime del público que este pedía el primer permio no se lo dieron porque existían ciertas rivalidades entre los Ferreras y los directores del regimiento y municipal de S/C que eran del tribunal; causando este en el público tinerfeño cierto descontento e indignación. Para tapar la cosa les ofrecieron un premio honorífico que no aceptaron; cosa que no estaba en las bases del concurso. El 1er premio fue para la de Arafo y el 2º para la de Güimar, de 12 y 6 mil ptas. que dicen…no se las dieron”.
Domingo González Ferrera dirigió su primer concierto como titular de la Banda de Los Llanos el domingo 18 de febrero de 1940 en la Plaza de España. Tras su marcha en junio de 1961 toma la batuta como director provisional Efrén Hernández Martín el 14 de noviembre del mismo año. Si bien, Hernández Martín, músico de la afamada saga de “Los Matías”, no llega a debutar en concierto y renuncia al cargo el 15 de febrero de 1962. Tras ello, el 21 de marzo del mismo año toma las riendas de la formación musical Artemio Lorenzo González, natural de Tazacorte, quien ya era trompetista de la banda.
Asentado en el aridanense barrio de El Retamar con su familia, González Ferrera, músico flautista, dirigió durante más de veinte años la banda decana de la isla. Miembro de una importante familia de compositores y directores, sus hermanos, Francisco y Antonio, eran asiduos en las principales actuaciones de la banda llanense, apoyando así la labor de su hermano en la localidad. Triste anécdota de la familia González Ferrera guarda también uno de los diarios de José María Rodríguez el día 28 de julio de 1968:
“En la tarde de hoy en Tenerife D. Domingo González Ferrera, director que fue de esta banda de música durante 20 años y 5 meses (26-01-40 a junio 61) cuando iba de viaje a la Orotava con el hermano D. Francisco y otros en coche de su propiedad conducido por él, sufrió un grave accidente al irse contra de un árbol de la carretera, falleciendo D. Francisco, él con los dos brazos partidos y magullaciones en el cuerpo y los otros heridos leves”.
Muchas son las anotaciones que José María Rodríguez atesoró en sus diarios personales sobre el devenir de la Banda de música llanense. Curiosamente, falleció el día 23 de noviembre de 1972, la jornada siguiente a la festividad de Santa Cecilia. Tal y como cuenta su familia, en los últimos compases de su vida, pudo contemplar el paso de la procesión de la Patrona de la Música, acompañada por la Banda en su regreso al Templo Matriz por la Calle Real.
La maestría de Domingo González Ferrera y su estrecha vinculación con la Banda Municipal de Música de Los Llanos de Aridane y con el municipio en su conjunto es innegable, pues su legado musical pervive a día de hoy en composiciones tan entrañables como la música de la Loa a la Virgen de los Remedios, Patrona del Valle de Aridane. Esta edición de J.M.R. viene a poner en valor el patrimonio musical aridanense, recuperando una pieza de especial calado para la centenaria formación musical. Según relata Pedro País Pérez, una de las últimas veces que la banda interpretó esta obra fue bajo la batuta del compositor, siendo director Artemio Lorenzo. El maestro Ferrera se encontraba de visita en la ciudad aridanense y asistió a un concierto de la entidad musical, siendo la última obra este pasodoble que guió tras la invitación del director titular.
Esta edición, realizada gracias a la Asociación La Filarmónica, Amigos de la Banda Municipal de Música de Los Llanos de Aridane, está especialmente dedicada a todas aquellas personas que, sin haber estado frente a una partitura, han mantenido un vínculo significativo al devenir de la banda, apoyándola dentro y fuera del Cuarto de la Música para que las melodías y acordes de los pentagramas hayan sonado durante más de 160 años de historia y memoria compartida.
David Santiago Fernández, vicepresidente de la Asociación La Filarmónica, Amigos de la Banda Municipal de Música de Los Llanos de Aridane