Las cinco cosas que debes hacer con tu móvil para ahorrar batería mientras viajas

Viajero con su móvil.

Emiliano Castillo

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Miles de conversaciones suceden al mismo tiempo. El bullicio de un idioma desconocido se mezcla con olores especiados y se apodera de la atmósfera de algún mercado en un país lejano. Avanza la tarde y, tras horas de caminar por calles al azar, el viajero solitario que se dejó llevar por sus pasos en una ciudad extraña se encuentra con un impresionante monumento que ha aparecido sin avisar. Decide que es momento de tomar una fotografía. Al sacar el móvil, descubre que la batería se ha agotado. En ese instante, la imagen pasa a ser el menor de sus problemas: ha recorrido media ciudad, no recuerda el nombre de su hotel y tampoco habla el idioma local. Escenas como esta son más comunes de lo que parece. Para que no te ocurra nada parecido, este artículo presenta cinco hábitos que todo viajero debería incorporar antes de salir a perderse en entornos desconocidos.

El problema no es nuevo ni aislado. Actualmente, el móvil es imprescindible —o por lo menos extremadamente útil— en un día de turismo intensivo. Se trata de una herramienta en constante uso: toma fotografías y videos; funciona como mapa y guía turístico, indicando lugares de interés, bares, restaurantes o cafés; es traductor; es, claro está, vía de comunicación y mensajería; es clave para utilizar servicios como Uber; y un largo etcétera que mantiene la pantalla encendida de forma casi constante.

Y tal cantidad de uso se traduce en un resultado previsible: una hora de navegación con Google Maps y la pantalla encendida puede reducir la batería de un smartphone moderno entre un 15 % y un 25 %, según el modelo, y eso sin contar el resto de aplicaciones activas. Si la cobertura es débil, el consumo puede dispararse aún más: en momentos de mala señal, el gasto de batería crece exponencialmente, porque el teléfono multiplica el esfuerzo para mantenerse conectado. No es exagerado afirmar que un viajero que usa el móvil intensamente puede agotar su batería en cuatro o cinco horas. En casa, eso tiene solución inmediata. En medio de una ciudad desconocida, no.

Cinco técnicas de ahorro de batería

1. Activar el modo avión cuando no haya cobertura

Puede parecer extraño, pero tiene lógica: cuando un móvil no encuentra señal —en zonas rurales, al cruzar fronteras o dentro de un mercado cubierto—, trabaja constantemente para buscarla. Ese esfuerzo del que normalmente no somos conscientes, drena la batería silenciosamente a una velocidad considerable. La solución es sencilla: activa el modo avión y conéctate únicamente cuando haya WiFi disponible. Esto, además de ahorrar batería, te permite estar más presente en el viaje, y dejar los espacios de redes sociales para los momentos de calma en el hotel.

2. Bajar el brillo y activar el modo oscuro

La pantalla es el mayor consumidor de energía en un smartphone moderno. Principalmente, cuando se camina bajo el sol, el viajero tiende a subir el brillo al máximo para poder ver por unos instantes, y lo olvida así el resto del día. Antes de subir el brillo, busca la sombra y orienta la pantalla hacia ella. En muchos casos, ese simple gesto evita tocarlo. El modo oscuro suma especialmente en teléfonos con pantalla OLED, que hoy son la mayoría de gama media-alta: un detalle pequeño que, sumado al resto, puede darte una o dos horas extra de autonomía al final del día.

3. Descargar los mapas la noche anterior y navegar por tramos

La noche previa, con WiFi, cargador y calma, descarga los mapas offline de los lugares que vayas a visitar. Esto se puede hacer en Apple Maps, Google Maps, y en caso de senderismo, en aplicaciones como AllTrails. Una vez en la calle, abre la ruta, memorízala por tramos y cierra la pantalla mientras caminas. Los viajeros de otra época aprendían mapas de memoria, más recientemente los tenían en papel, hoy en día basta con abrir la pantalla brevemente y recordar en cuántas calles hay que girar a la derecha.

4. Cerrar las apps en segundo plano y silenciar las redes sociales

Las aplicaciones no cerradas siguen trabajando en segundo plano: se actualizan, obtienen tu ubicación y trabajan aun estando en desuso. Conviene cerrarlas, desactivar sus notificaciones y tomarse un descanso digital. Esto, nuevamente, no solo permite ahorrar batería, sino estar más presente con la realidad.

5. La regla del 20-80

Este es un dato que no muchos conocen, y que más que ayudar para el viaje en curso, ayuda para los viajes por venir. Y es que el instinto de cualquiera, sería cargar el móvil al 100% antes de salir. Sin embargo, esto acaba siendo contraproducente a largo plazo: investigaciones del Laboratorio Nacional de Energías Renovables (NREL) de Estados Unidos concluyen que la carga rápida y la carga completa aumentan el estrés sobre la batería, acelerando su degradación, y que mantener los niveles de carga entre el 20 % y el 80 % evita esos efectos negativos y alarga la vida útil. En este sentido es seguro decir que quien cuida su batería hoy tiene más autonomía dentro de seis meses, y eso, en un viaje largo, marca la diferencia.

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