El Bóreas zarpa en La Palma: un tributo a la maestría naval de la familia Arozena y un primer paso hacia el renacimiento de la carpintería de ribera
Las aguas de la marina del puerto de Santa Cruz de La Palma han sido este viernes testigos de un acontecimiento histórico: la botadura y bautizo del barco Bóreas. Esta embarcación, fiel a los diseños de la legendaria familia Arozena de carpinteros de ribera y arquitectos navales, representa un hito en la recuperación del patrimonio marítimo de la isla y el primer fruto de un ambicioso proyecto que promete la construcción de más y mayores navíos.
El Bóreas, cuyo nombre evoca al dios del viento del norte, es el resultado de la inspiradora iniciativa de la empresa de gestión cultural y turismo Cultura Mágica, liderada por Carmen Concepción y María José Manso. Gracias a su visión y esfuerzo, se ha materializado el sueño de devolver al mar una embarcación diseñada por los Arozena, una estirpe que durante el siglo XIX posicionó a La Palma como uno de los principales centros de construcción naval de Canarias.
La saga de los Arozena, originaria del País Vasco y afincada en La Palma, dejó una huella imborrable en la historia naval, no solo por la cantidad de barcos construidos, cerca de un centenar, sino por la innovación y la calidad de sus diseños. Sus veleros, como el famoso “La Verdad”, surcaron el Atlántico en la prestigiosa carrera de Indias, conectando las Islas Canarias con América. La maestría de los Arozena quedó plasmada en numerosos planos y atlas de arquitectura naval que hoy se conservan como un tesoro patrimonial y que han servido de inspiración para el Bóreas.
“La botadura del Bóreas es mucho más que la puesta en el agua de un barco”, ha declarado Carmen Concepción durante el emotivo acto. “Es el renacer de un oficio, un homenaje a nuestros antepasados y una apuesta decidida por un futuro en el que la sabiduría de la carpintería de ribera vuelva a ser un motor de desarrollo cultural y económico para La Palma”.
Por su parte, María José Manso ha destacado que “este es solo el primer paso. El Bóreas nos ha enseñado el camino y nos ha demostrado que es posible. Seguiremos trabajando para que en nuestros astilleros vuelvan a construirse barcos más grandes, como los que en su día diseñaron los Arozena, recuperando así un capítulo glorioso de nuestra historia”.
El proyecto, que ha contado con la colaboración de maestros carpinteros y jóvenes aprendices, busca revitalizar la carpintería de ribera en la isla, formando a nuevas generaciones y creando un polo de atracción para el turismo cultural y de oficios.
La ceremonia de botadura y bautizo del Bóreas ha congregado en la marina del puerto a numerosas autoridades, personalidades del ámbito cultural y a un público emocionado que ha celebrado este primer viaje como una victoria colectiva. Con la mirada puesta en el horizonte, La Palma celebra no solo la estela que deja el Bóreas en el mar, sino la que marcará en el futuro de la isla.