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Análisis

Mentiras preventivas, habituales y predatadas de Fernando Clavijo

Carlos Sosa

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Si no fuera porque Fernando Clavijo ya fue presidente de Canarias (2015-2019) podría concedérsele el beneficio de la duda. Incluso entender que derrape bastante (que confunda premeditadamente churras con merinas) en la batería de entrevistas de balance que está concediendo para explicar a la ciudadanía cómo nos está yendo con Coalición Canaria y el Partido Popular en el Gobierno de esta ultraperiferia asirocada. De entrada, se muestra disgustado porque no se le hayan otorgado cien días de gracia, cuando las entrevistas se están publicando a partir de los 130. Las anteriores las dedicó a hablar de pactos nacionales, del valioso voto de la diputada Valido y de las conjeturas nacionales que le llevaron de repente al espejismo de creerse un estadista.

Y es en esa fase de entusiasmo nacional donde aparecen las primeras falsedades de la segunda era del clavijismo. 

Porque esos días de gloria los aprovechó Clavijo para asegurar a la prensa nacional que Coalición Canaria formaba parte de una alianza muy estratégica, a la par que sólida, con el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Hasta tal punto estaba engrasada esa asociación que hasta llegó a decir (La Vanguardia, 13 de agosto de 2023) que ya tenía hablado con el PNV que lo ideal debía ser que alguien de ese partido presidiera el Congreso de los Diputados. En Bilbao, en todo Euskadi y en el resto de los despachos de grupos parlamentarios, todo el mundo sabía a esas alturas que era imposible un acuerdo entre el PP y los nacionalistas vascos mientras en la ecuación de Feijóo estuviera presenta la variable Vox, como quedó ampliamente demostrado. Sólo en CC creían que había una rendija para el acuerdo.

En esa misma entrevista, concedida a Enric Juliana, Clavijo fija las líneas rojas de CC para apoyar cualquier investidura: ni Vox ni Sumar, lo que nos conduce a la segunda mentira presidencial.

En una entrevista publicada por Canarias7 el pasado 25 de noviembre, a la pregunta del director, Francisco Suárez Álamo, sobre si “CC ya ha aprendido que no debe volver a decir que tiene líneas rojas con Vox o Sumar”, Clavijo se permite decir que eso no fue lo que dijo : “Dijimos Vox y Podemos. Sumar es otra cosa. Y ministros de Podemos no hay”.

En este vídeo, fechado el 24 de julio de 2023, al día siguiente de las elecciones generales, podemos ver y escuchar a Clavijo explicar claramente cuáles son las líneas rojas de Coalición Canaria al término de una reunión de la Ejecutiva Nacional del partido. Y dice Sumar. No dice Podemos ni ministros de Podemos, dice claramente que esa será una de las líneas rojas para que CC pudiera apoyar un Gobierno nacional.

Es precisamente ese cambio de postura lo que le ha provocado un cisma interno en CC, el promovido por un sector del partido en Tenerife temeroso de que su electorado, mayoritariamente conservador, pueda optar por marcharse al Partido Popular o a Vox, precisamente ahora que la polarización invita más a apostar por las opciones puras antes que por las híbridas.

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, es el principal exponente de esa corriente crítica con el apoyo de CC al Gobierno del PSOE con Sumar. No solo ha prestado el respaldo de su grupo municipal para la aprobación de mociones contra la amnistía, sino que hasta se atrevió a ofrecer una declaración institucional urbi et orbi, al más puro estilo del presidente Bukele, de El Salvador, ordenando (sí, el verbo fue ordenar) a los Servicios Jurídicos de la Corporación la elaboración de un informe para impedir o en su caso derogar la ley de amnistía en el caso de que algún día resultara o resultase aprobada.

Los Servicios Jurídicos todavía ni le han contestado, quizás porque no quieren ridiculizarlo más de lo que ya se ridiculizó él solo promoviendo una acción municipal muy alejada de las competencias de una Corporación Local.

Es evidente que ha habido un cambio de postura en la cúpula de CC hacia un acuerdo con Pedro Sánchez que permitiera al partido de Clavijo abrazarse a la llamada agenda canaria, una sucesión de compromisos que el PSOE, al igual que el PP, asumió una vez fracasó el proceso de investidura de Núñez Feijóo.

Y es en las negociaciones con el PSOE donde nos encontramos con otra media verdad de Clavijo. En  su entrevista con Canarias7, a la pregunta “¿Participó Ángel Víctor Torres directamente en la negociación para conseguir que se firmase el pacto de investidura y legislatura?”, el presidente canario responde: “Las negociaciones fueron directamente con María Jesús Montero. Después no sé si dentro del PSOE ellos hablaron o no”.

Siendo cierto que el proceso último de negociación se llevó a cabo con la ministra de Hacienda y vicesecretaria del PSOE, María Jesús Montero, Fernando Clavijo sabe que Ángel Víctor Torres estuvo siempre encima de las conversaciones, que se iniciaron directamente con él y que fue una salida de tono del líder de CC (un ataque personal) lo que hizo que el ahora ministro de Política Territorial y Memoria Histórica prefiriera apartarse e incluso suspender una cena que iban a tener ambos al inicio de los contactos.

Presupuestar en Sanidad por el método “de los trileros”

Tampoco faltan las falsedades o las medias verdades en las cuestiones más relacionadas con la gestión. Cuando se le pregunta cómo ha encontrado el Gobierno contesta:  “Nos encontramos muchas dificultades y problemas con los fondos Next Generation; toda la organización de la casa administrativa con el teletrabajo sin regular, con la cita previa que hemos tenido que quitar (...) en la isla de La Palma los decretos los hemos tenido que rehacer casi en su totalidad porque tenían visos de inconstitucionalidad; devoluciones de fondos al Estado por obras sin justificar... la casa la hemos encontrado bastante desorganizada y con muchos problemas”.

Canarias es una de las autonomías distinguidas por su buena gestión de los fondos de reconstrucción tras la COVID, como quedó ampliamente acreditado. Pero es que, además, no tiene mucho sentido que anuncie problemas con los Next Generation cuando en el proyecto de presupuesto de la Comunidad Autónoma para 2024 aparece una elevadísima cantidad de fondos que va a poder ejecutar este Gobierno gracias a que se captaron durante la legislatura anterior.

Respecto a los decretos en la isla de La Palma, debe referirse el presidente a los precios por expropiación de los suelos afectados por la erupción volcánica, un galimatías legal del que solo se puede salir encontrando una redacción que no incumpla la ley estatal y permita pagar por encima del justiprecio. Ya ha habido varias reuniones entre las administraciones central y autonómica, y las deberá seguir habiendo hasta que encuentren una solución. 

Lo mismo cabe decir del teletrabajo o de la cita previa, dos modelos de organización que se han puesto en marcha tras la pandemia y que tienen sus propias regulaciones. Es falso que no exista regulación, solo hay que aplicarla o, en su caso, mejorarla porque se diseñaron para mejorar la gestión y la atención a la ciudadanía.

Pero donde Fernando Clavijo borda su facilidad para la mentira es en los presupuestos para la Consejería de Sanidad. 

En concreto, dice: “Lo que podemos garantizar ahora es que va a haber gestión y estabilidad. No vamos a tener tres o cuatro consejeros y cinco directores del Servicio Canario de Salud. Todo eso llevó a una desorganización absoluta y ahora presupuestamos el gasto real, porque lo presupuestado en los últimos cuatro años no obedecía al gasto real, sino que incluso se presupuestaba por debajo de lo gastado el año anterior, lo que supone una técnica presupuestaria propia de... digamos que de trileros”.

Presupuestar el gasto real fue precisamente lo que condujo a la crisis más profunda que se generó en el Gobierno de Fernando Clavijo entre 2015 y 2019, concretamente en el primer año que compartió con el PSOE, al que echó del gobierno poco después. El consejero de Sanidad, el socialista Jesús Morera, se empeñó en presupuestar el gasto real, a lo que Clavijo se opuso radicalmente avalado por la Consejería de Hacienda y puenteando al consejero con reuniones con los gerentes hospitalarios y otros responsables intermedios para que se rebajara el gasto sanitario. Ahora hay que presupuestar así porque la otra técnica, la que él le impuso a su socio, “es de trileros”.