Los trucos de una coach para desconectar en pareja: “Debemos preguntarnos cómo nos queremos relacionar con el móvil”
Los dormitorios, como todas las áreas de la vida cotidiana, se han convertido en espacios invadidos por la tecnología, específicamente por esa prolongación del cuerpo humano en la que se ha convertido el teléfono móvil. En muchos hogares, la última luz que se apaga es la de un dispositivo digital y esta realidad no solo genera discusiones, sino que afecta directamente al vínculo emocional.
“Es como cuando estaba de moda fumar y lo hacíamos en todos lados y llegó de repente una ley que establecía que no se podía fumar en todos los sitios, incluso ahora para fumar pedimos permiso. Yo creo que el uso del móvil empieza, o debería empezar, a parecerse un poquito a eso: a que haya momentos donde no se puede usar el móvil o donde no queremos que haya móvil y que si lo usamos tengamos que de alguna forma pedir permiso”, lanza en un paralelismo Anna Vicen Renner, coach experta en liderazgo y relaciones.
A la hora de establecer una rutina de desconexión de pantalla, la experta da cuatro claves sencillas para fortalecer los vínculos y combatir esa sensación de soledad acompañada que generan las pantallas:
Momentos libres de móviles
El primer paso es acordar momentos donde el teléfono no tiene lugar, como la cena o el dormitorio. “La cama es uno de los últimos espacios donde la pareja puede encontrarse sin interrupciones. Cuando las pantallas ocupan ese lugar, se resiente la conexión emocional y, con el tiempo, también el deseo”, apunta Vicen Renner, que aconseja atreverse a establecer este espacio.
Para ello es necesario ser conscientes de que necesitamos este cambio. “Deberíamos hacernos preguntas sobre cómo nos queremos relacionar con el móvil y hasta qué punto quizás está afectando nuestro bienestar”, destaca la coach. “Si empezamos a ser conscientes de que somos un poquito adictos y nos estamos haciendo daño, nos convenceremos para llevar a cabo un cambio”, explica.
Recuperar la conversación
En lugar de rendirse al scroll infinito, la experta anima a aprovechar el silencio para despertar la curiosidad sobre el otro y hacer preguntas que vayan más allá de la rutina: “¿Cuáles son los tres países a los que más ganas tienes de viajar? ¿Con qué sueñas? ¿Cuál es esa fantasía que todavía no hemos cumplido? Podemos generar conversaciones interesantes con temas importantes para la relación de pareja”.
El objetivo es generar conversaciones emocionantes y darles valor “para evitar que lo único interesante sea lo que sucede dentro de una pantalla”, apunta Vicen Renner.
Crear el hábito
Para que esos pequeños momentos se instauren en nuestras rutinas y generen un cambio no son necesarios grandes gestos, sino constancia. Para la experta, la clave está en crear un hábito de desconexión del móvil al igual que establecemos el lavarnos los dientes o darnos un beso de buenas noches. “Si somos capaces de entrar a diario en redes sociales, ¿cómo no vamos a ser capaces de hacer algo a diario con nuestra pareja sin móviles?”, reflexiona la coach.
Vivir más presentes
Como parte de ese hábito transformador de realizar actividades juntos, la experta destaca la importancia de estar presentes sin la necesidad de hacer fotos o documentar el momento para compartirlo en redes sociales. “Vivir sin compartir hacia fuera, sino compartir con los que estamos”, recomienda Vicen Renner como forma de transformar nuestras experiencias
Para que estos cambios se conviertan en una costumbre real, la experta aconseja sostener estas nuevas pautas durante, por lo menos 21 días, ya que “es el tiempo que la ciencia estima necesario para instaurar un nuevo hábito saludable”.
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