LA CRISIS DEL HANTAVIRUS

¿Por qué fondeo y no atraque?

Canarias Ahora

7 de mayo de 2026 19:12 h

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Fernando Clavijo parece haber conseguido un éxito político convenciendo a los ministros implicados en la gestión de la crisis del hantavirus de que el barco en el que se declaró no atraque en el puerto de Granadilla, a donde ya se dirige, sino que fondee en su rada. Como si el hecho de que no toque tierra suponga un plus de seguridad sanitaria.

Los expertos no están muy convencidos de ello porque, entre otras cosas, los 88 pasajeros, entre ellos trece españoles, deberán ser desembarcados mediante falúas de pequeña capacidad para trasladarlos del lugar de fondeo hasta tierra. Deberán viajar hacia el aeropuerto Reina Sofía-Tenerife Sur, en las mismas guaguas a las que se subirían directamente desde el atraque, y volarán en los mismos aviones que los devolverán a sus países de origen.

El uso de lanchas de desembarco supondrá un trasiego que sería innecesario en el atraque. Un trasiego que conlleva más tiempo y más complicaciones logísticas. Los pasajeros tocarán el muelle solo al desembarcar de estas lanchas, exactamente lo mismo que habrían hecho de estar atracado el buque porque tendrán prohibido abandonarlo hasta que cada cual tenga disponible su avión en el cercano aeropuerto de Tenerife-Sur.

En conversación con este periódico, el epidemiólogo canario Amós García Rojas lo deja claro: El fondeo o el atraque “no influyen en que haya más riesgos, ni menos riesgos. Entre otras cosas porque el riesgo vinculado al hantavirus es muy bajo. Para la población de nuestra tierra es bajísimo”.

El fondeo tendrá para los pasajeros (88) y los tripulantes (65, entre ellos un español) consecuencias destacables, como el viento reinante en la zona. La intensidad media ronda los 20 kilómetros por hora, con épocas del año que superan los 30. Es una zona con vientos alisios tan fuertes que en ella se celebran campeonatos mundiales de windsurf, como el de la playa de El Cabezo, en El Médano, a poco más de tres kilómetros del muelle. El viento moverá el barco mucho más que en el caso de un atraque y el desembarque a través de lanchas será más complejo, sobre todo para personas mayores.

La única ventaja que expertos portuarios consultados por este periódico observan en el fondeo frente al atraque es la casi nula posibilidad de que algún roedor que pueda viajar a bordo del Hondius salte a tierra durante su amarre. O que lo haga desde tierra hacia el buque. Una eventualidad bastante improbable teniendo en cuenta que se trata de un barco con muy estrictas medidas higiénicas -según han relatado varios pasajeros- y que las escalas solo se colocarían en el momento del desembarque del pasaje. Todos los amarres llevan unos discos de seguridad para impedir el paso de cualquier tipo de animal en ambos sentidos.

El puerto de Granadilla garantiza el máximo aislamiento por su escaso uso y la amplitud de sus explanadas. Esa fue una de las razones de su elección, además de su cercanía al aeropuerto Tenerife-Sur.