Protesta de los trabajadores del Hospital Insular de Gran Canaria por la eliminación del aparcamiento de motos

Un grupo de trabajadores ha realizado la mañana de este miércoles una protesta simbólica en el aparcamiento de motos que será eliminado el 15 de julio del Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno Infantil (CHUIMI) de Las Palmas de Gran Canaria. La zona de estacionamiento tiene unas 150 plazas y, según el personal, lo utilizan a diario más de 200 personas.

Es el único aparcamiento de motos que queda en el Complejo Hospitalario y se lleva utilizando desde hace más de 15 años. “Tenía tanta demanda que desde hace un año sólo lo utilizamos los trabajadores”, asegura Rita Jorge, enfermera del hospital y afiliada al sindicato Asaca.

“¿Dónde vamos a aparcar tantos vehículos? ¿Cómo vamos a llegar a nuestros puestos de trabajo? Porque lo que queremos es venir a trabajar”, lamenta Rita.

Desde el sindicato de enfermería Satse consideran “incomprensible que se continúen suprimiendo espacios destinados a un medio de transporte que contribuye a descongestionar el tráfico, facilita la movilidad y reduce el impacto ambiental” mientras “se continúa sin ofrecer una alternativa real para acceder al hospital”.

La organización sindical explica que muchos trabajadores utilizan la moto como única alternativa viable para llegar a su puesto de trabajo y advierte de que esta medida obligará a muchos a desplazarse en coche, “aumentando la congestión y la demanda de un aparcamiento ya insuficiente”, aseguran.

Inciden en que esta decisión se ha adoptado sin ningún tipo de alternativa. “Evidentemente, hay una ausencia clara de planificación y de negociación con los sindicatos”, asegura Juan Trenzado, secretario provincial de Satse Las Palmas.

“Hay colas por las mañanas constantemente para poder entrar al parking”, asegura Rita Jorge. Según algunos trabajadores hay lista de espera para poder optar a una plaza de aparcamiento privado, y los bonos por ser trabajador cuestan en torno a los 100 euros al mes.

Trenzado califica de “escandalosos” los precios del aparcamiento privado: “Son de los más caros del Archipiélago o del territorio nacional. Y casi no hay plazas disponibles”. Según los carteles que indican las tarifas un día entero de aparcamiento cuesta 18,95 euros.

El sindicato Asaca coincide en que el aparcamiento privado es “carísimo en comparación con el Hospital Negrín”. Y señalan que el Insular “podría habilitar otras zonas para las motos, pero no tiene intención de hacerlo”. “Hay espacios en diferentes puntos del complejo que, si se adaptaran, permitirían estacionar las motocicletas”, añade.

Aparcar fuera tampoco es una alternativa

Fuera del estacionamiento privado, en las inmediaciones del complejo, es muy difícil aparcar. Las viviendas que hay alrededor no tienen garajes, ni zonas de estacionamiento. Los coches de los vecinos compiten por encontrar un hueco donde dejar el vehículo con los usuarios y trabajadores del hospital.

Según Satse, numerosos profesionales se ven obligados a acudir al centro hospitalario con más de una hora de antelación para intentar encontrar una plaza gratuita en los alrededores o asumir el elevado coste del aparcamiento privado.

La organización recuerda que “acceder al puesto de trabajo no puede convertirse en un coste añadido ni en un obstáculo diario para quienes sostienen el funcionamiento del sistema público de salud”. Y considera que ha llegado el momento de abordar de manera definitiva un problema que “lleva demasiado tiempo sin respuesta”.

La dirección del hospital justifica la decisión de eliminar el estacionamiento de motos “debido al incremento de obras en ejecución que afectan al complejo hospitalario”, y señala que es necesario “reorganizar la parcela del recinto”. La zona reservada hasta ahora a las motos pasará a destinarse a los vehículos de los servicios sanitarios, técnicos y de mantenimiento, según un comunicado interno.

Asaca ha anunciado que el viernes 10 de julio y el lunes 13 se repetirán las protestas a las puertas del hospital. El sindicato reclama una mesa de diálogo con la dirección para buscar una solución antes de que el aparcamiento desaparezca.