Mientras el gobierno de Santa Cruz de Tenerife y, en especial, el concejal de Servicios Públicos y Planificación Estratégica, Carlos Tarife (PP), insiste en la viabilidad de un teleférico (con o sin proyecto interinsular junto al Cabildo) entre el centro de la ciudad y el parque de Las Mesas (en Los Campitos), que seguramente se convertiría en una importante atracción, este último paraje languidece y, lo que es peor, sufre constantes ataques vandálicos casi cada día por la total ausencia de vigilancia, pese a que se reabrió hace apenas dos años tras permanecer cerrado 13 y después de una inversión de 900.000 euros para unas obras más que difundidas por el consistorio y el Cabildo.
Tenerife sólo cuenta con un teleférico y, encima, lo cuestionan los ecologistas desde siempre y hasta el director del Parque Nacional del Teide, pues sirve para acercarse al pico de la célebre montaña. El alcalde de Garachico, José Heriberto González (CC), lleva décadas intentando, sin ningún éxito hasta ahora, habilitar uno entre el precioso casco histórico de esta Villa y Puerto y los barrios de la medianía, La Culata y San Juan del Reparo. El pretendido por Tarife para Santa Cruz (ha incluido 60.000 euros en el presupuesto de 2025 para comenzar los proyectos de esta y otras iniciativas) podría dinamizar el municipio e incrementar sus atractivos turísticos, aunque a muchos les parece una atrocidad mastodóntica e innecesaria. Ese atractivo potencial nadie lo duda, por más que su coste, de 17,1 millones de euros ahora, acabe multiplicándose, como pasó en su día con proyectos como el Auditorio (de 26,7 a 74 millones, más los 24 que se necesitan ahora para su reforma, con un año de cierre). Sin embargo, el empeño del concejal conservador contrasta y resulta hasta contradictorio con el estado en que se encuentra el parque de Las Mesas, destino de ese teleférico para volver luego a la ciudad.
Según trasladan a este periódico visitantes y usuarios habituales del paraje, las imágenes que se repiten casi cada día no resultan muy edificantes, con pintadas en los inmuebles; roturas constantes de los candados de los baños; actos vandálicos en los aseos, al taponarse las tazas con todo tipo de basuras y elementos (como muestran las imágenes), y residuos y restos de botellones, pues la zona se ha convertido en un referente para muchas personas que quieren pasar un buen rato sin excesivas reglas cívicas ante la “total carencia de seguridad o vigilancia”, según estos asiduos.
Una situación que, encima, está suponiendo un coste creciente para el consistorio por las pertinentes reparaciones posteriores y que choca totalmente con el anuncio, tras la reapertura en 2022, de una normativa específica para respetar y proteger el paraje. De hecho, el Ayuntamiento recalcó que se buscaba “garantizar el uso adecuado de la zona y evitar el vandalismo”, algo difícil sin nada de vigilancia, como prueban las fotos.
Por supuesto, también choca con la idea de Tarife de instalar una tirolina en el parque para incrementar sus atractivos o el propio plan de reforestación del bosque termófilo que comenzó a anunciarse desde diciembre de 2023.
Normas expresas para evitar el vandalismo, presencia policial y sanciones
Esas normas, impulsadas por el área de Tarife, incluyen la limitación en el horario de apertura del parque entre las 8:00 y las 19:00 horas, de noviembre y abril, y de 8:00 a 21:00, de mayo a octubre. Además, los fogones sólo podrán usarse de 10:00 a 17:00 horas en invierno y de 10:00 a 19:00 horas en verano, ''en los que sólo podrá utilizarse carbón o leña como fuentes de combustión. El uso de barbacoas portátiles está prohibido''. También se rechazaron las acampadas, el tránsito de caballos, vehículos de motor y bicicletas, así como pernoctar en la zona habilitada como aparcamiento o reservar mesas colocando utensilios personales, entre otras reglas. Pero lo más chocante es que se advertía entonces que el parque estaría vigilado por agentes de la Policía Local y la Unidad de Montes, y que “se multará a todo aquel que incumpla las normas o cometa actos vandálicos, aparte de que también se podrá expulsar del mismo a ciudadanos por comportamientos incívicos'', según rezaba el comunicado oficial.
Sin embargo, y por lo trasladado a este periódico por los usuarios críticos, la zona está muy lejos de contar con esta protección, el vandalismo se ha generalizado y la situación nada tiene que ver con los grandes proyectos para uno de los parajes más visitados de la ciudad para los que quieren pasar un rato agradable en un bosque referente y con grandes vistas, donde además se prevé contar con un aula de la naturaleza.
El área de Tarife traslada a Canarias Ahora que desconoce estos ataques y las denuncias de estos usuarios. No obstante, ha pedido un informe y se pronunciará una vez disponga de esa información interna.