Ocho asociaciones de La Palma piden preparar a Tenerife ante una posible erupción y que no se repitan “errores”

Europa Press

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Ocho asociaciones de La Palma, entre ellas de damnificados por la catástrofe volcánica de 2021, las pedido a las autoridades tinerfeñas que preparen con tiempo a la población de la isla ante una posible erupción con el ánimo de contribuir a “evitar que se repitan los errores” que considerean que se cometieron hace cuatro años en la “prevención y gestión de la emergencia del Tajogaite”.

Estos colectivos palmeros aseguran que siguen “con interés y empatía la actual situación de actividad volcánica anómala en Tenerife” y, desde la experiencia de haber vivido la erupción de 2021 en el Valle de Aridane, consideran “una obligación moral” aconsejar que se actúe a tiempo y se promueva la “cultura de la prevención, sin alarmismo”.

Cabe señalar que los científicos del Instituto Geográfico Nacional y de Involcan han reiteradon que los enjambres sísmicos registrados junto al Teide en las últimas semanas no han aumentado la probabilidad de erupción en la isla a corto o medio plazo.

“Precisamente estar preparados para una posible erupción es lo que permite actuar, si llegara a producirse, sin improvisación, con eficacia, salvando vidas y reduciendo daños materiales y psicológicos, además de garantizar una mejor atención y una recuperación más rápida para las personas damnificadas”, ya que lamentan, “a la emergencia se sumó en nuestro caso la incertidumbre y las dificultades de la reconstrucción”.

Aseguran, en ese sentido, que en Tenerife “aún se está a tiempo de hacer las cosas bien”.

Por ello, sostienen en una nota conjunta que, aplicando “el principio de precaución más elemental, es ahora, y no en el largo plazo, cuando deben adoptarse medidas preventivas que preparen a la sociedad sobre los distintos peligros volcánicos, cómo actuar en caso de una emergencia, aplicar medidas de autoprotección y conocer los protocolos específicos en cada municipio y comarca, con el fin de salvaguardar su seguridad personal y minimizar daños en bienes y animales”.

Este comunicado conjunto lo suscriben la Plataforma de Afectados por el Volcán Cumbre Vieja 2021, la Asociación Social Volcán Cumbre Vieja, la Asociación de Vecinos de La Laguna, la Iniciativa Ciudadana de Afectados por el Volcán, la Asociación Agua para La Palma, la Asociación Tierra Bonita, la Asociación Protectora de Animales y Plantas Benawara y la Asociación Unidad de Protección Animal (UPA-La Palma).

Más transparencia

Entre las recomendaciones que plantean se incluye “transparencia y claridad” en la información científica, que las administraciones públicas formen a la sociedad en medidas de autoprotección y protocolos de evacuación, con simulacros periódicos, así como que tengan actualizados los planes de emergencia y los de ordenación del territorio, que exista “información objetiva” sobre niveles de peligrosidad volcánica en las zonas habitadas y previsión de espacios adecuados para el alojamiento temporal de los animales.

También ponen de relieve que la vigente Ley de Volcanes de Canarias --iniciativa legislativa popular que promovieron ante el Parlamento regional personas afectadas por el 'Tajogaite' avaladas por casi 20.000 firmas-- obliga al Gobierno canario a un plan de sensibilización sobre el riesgo volcánico y las medidas para reducir los daños materiales y personales.

Esa misma ley, señalan estas asociaciones, dispone que la Comunidad Autónoma requerirá a las compañías aseguradoras facilitar a la población la información para asegurar las viviendas en zonas de riesgo volcánico.

Los colectivos recuerdan que, en el caso de La Palma, “cuando se produjo la erupción del Tajogaite no existía una cultura de prevención ni una planificación actualizada del riesgo volcánico, los barrios que primero resultaron destruidos no habían sido informados del peligro, el semáforo permanecía en amarillo cuando el volcán entró en erupción, no se evacuó a los habitantes con antelación y no se han querido hacer públicas las deliberaciones de los órganos científicos y de dirección de la emergencia”.

En su opinión, “la confianza en las instituciones públicas y la resiliencia colectiva se construyen en tiempos de calma, cuando la naturaleza nos avisa con tiempo”.

Así, propugnan que la erupción del Tajogaite fue una “catástrofe” de la que se debe y puede “aprender para no tropezar dos veces en la misma piedra”.