Ratificada la condena al presidente del Casino de Tenerife por amenazas

Efe

4 de septiembre de 2025 14:28 h

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La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha ratificado la multa de 750 euros al presidente del casino tinerfeño y abogado, Miguel Cabrera Pérez Camacho, por ser autor de un delito de amenazas de las que fue víctima uno de los miembros de esa entidad.

El juzgado de lo penal considera probado que el 25 de julio de 2024 ambos coincidieron en un bar del centro de la capital para desayunar después de que la hija del letrado, que estaba junto a su marido, le pidiera que se acercara al bar y, una vez en el lugar, le dijo al denunciante que “lo iba a escachar”.

La sentencia considera probado un delito leve de amenazas, por lo que impone una sanción de dos meses a razón de 12 euros diarios.

Pérez Camacho alegó que no existían pruebas de cargo suficientes para concluir en una condena, y negó ser autor de los hechos que se le atribuyen, en cuanto que no profirió las expresiones que se le atribuyen.

Asegura que utilizó el verbo “machacar” en sentido jurídico, debido a que el enfrentamiento tendría su origen en “determinadas conductas” del denunciante hacia su hija.

El fallo, que es firme, da por probado que “resulta claro y evidente” que en cualquier caso se trató de una amenaza que tenía como fin “causar un mal en el ámbito profesional”.

El camarero del establecimiento, considerado un testigo imparcial, confirmó que el término utilizado fue “machacar”, que fue la hija del denunciado quien lo llamó y que este acudió “acalorado, incluso furioso”, lo que se considera “comprensible”.

Pero la sala tiene en cuenta que el lugar estaba concurrido al ser hora de desayunos, la hija se encontraba con su marido, por lo que es evidente que no corría peligro alguno de ser agredida físicamente.

Durante el juicio y en el uso de su derecho a la última palabra Pérez Camacho aseguró que su expresión exacta fue: “si sigues acosando a mi hija te machaco”, pero en la vista también utilizó el término “escachar” a preguntas de la Fiscalía y cuando ejercía su defensa.

El camarero dudó sobre si la expresión usada hacía alguna referencia a la cabeza del denunciante, pero en cualquier caso confirmó que la actitud del condenado “fue un poco agresiva”.

Ésta y otras contradicciones más fueron calificadas de “irrelevantes” por el juzgado, en cuanto que en todo caso se resalta su “sentido amenazante con anuncio de un mal injusto” en el contexto de una discusión airada y en actitud agresiva.