La movilidad en las empresas sufre de fragmentación y poca eficiencia

La movilidad de las empresas españolas continúa marcada por la fragmentación de servicios, la falta de control sobre los gastos y una carga administrativa que resta tiempo a los trabajadores. Solo el 27,4% de las compañías utiliza una plataforma que centraliza diferentes servicios de movilidad corporativa, pese a que el 97,4% considera útil integrar en una misma herramienta la gestión de los desplazamientos, los gastos, la facturación y los datos de sostenibilidad.

Esta es una de las principales conclusiones del Barómetro de la Movilidad Corporativa 2026, impulsado por la compañía española de servicios de taxi y de movilidad corporativa Joinup, que pone de manifiesto las dificultades de las organizaciones para gestionar de forma eficiente los viajes profesionales. El diagnóstico llega cuando más de 6.000 empresas españolas afrontan la cuenta atrás para disponer de un Plan de Movilidad Sostenible antes del próximo 5 de diciembre, en cumplimiento de la Ley de Movilidad Sostenible.

El estudio, elaborado a partir de 1.200 entrevistas a empresas y usuarios profesionales, refleja que los desplazamientos forman parte de la actividad cotidiana de las organizaciones: el 71,6% realiza viajes a diario o varias veces por semana. Sin embargo, el 35,7% sigue trabajando con distintos proveedores y el 23,3% gestiona los gastos mediante notas y reembolsos, un sistema que dificulta la supervisión de los costes y la coordinación de los servicios.

Más costes y tiempo perdido en gestiones

La falta de integración tiene consecuencias económicas y operativas. El 58,7% de las empresas identifica el aumento de los costes y la pérdida de control financiero entre los principales efectos de una movilidad mal gestionada. A continuación figuran la pérdida de tiempo administrativo, señalada por el 49,1%; el empeoramiento de la experiencia de empleados, clientes o invitados (44,7%), y el incremento del estrés de los trabajadores (43,1%).

De hecho, la mitad de las compañías, el 50,3%, reconoce que su sistema de movilidad funciona, pero todavía presenta numerosas fricciones. Estas dificultades también repercuten en la productividad de los profesionales: el 77,6% dedica al menos 15 minutos semanales a organizar desplazamientos, justificar gastos o resolver incidencias, mientras que el 38% emplea media hora o más.

Entre las principales fuentes de estrés destacan la resolución de problemas durante los trayectos (36,9%), la preocupación por llegar a tiempo a reuniones o visitas (34,6%) y la falta de coordinación entre equipos (33,6%).

Ante esta situación, las empresas reclaman herramientas que permitan controlar los desplazamientos por empleado, área o centro de coste, una funcionalidad prioritaria para el 42,1%. También valoran la facturación centralizada (41,9%) y la posibilidad de acceder a diferentes servicios desde una única aplicación (41,7%). No obstante, solo el 16,1% recibe actualmente una factura centralizada de un único proveedor y el 20,3% mantiene sistemas en los que los empleados adelantan el dinero y solicitan posteriormente su reembolso.

La transición hacia modelos integrados tropieza con barreras tecnológicas y presupuestarias. La complejidad de conectar las nuevas soluciones con los sistemas internos preocupa al 25,1% de las empresas, mientras que el 23,1% señala las limitaciones presupuestarias.

Los planes de movilidad aceleran el cambio

La necesidad de mejorar la gestión adquiere especial relevancia con la obligación de implantar planes de movilidad sostenible en las empresas de más de 200 empleados o con más de 100 trabajadores por turno. El plazo para cumplir con esta exigencia finaliza el 5 de diciembre, después de que el Gobierno redujera de dos años a uno el periodo inicialmente previsto por la Ley de Movilidad Sostenible.

Estos planes no deben limitarse a los desplazamientos entre el domicilio y el centro de trabajo. También han de contemplar los viajes de clientes, visitas y proveedores, así como la movilidad vinculada a la actividad empresarial, e incluir medidas de formación en movilidad, seguridad vial y prevención de accidentes. Además, deberán revisarse al menos cada cinco años y acompañarse de informes de seguimiento cada dos años.

En este contexto, la integración de servicios puede facilitar el control de los desplazamientos y de su impacto ambiental, aunque el barómetro de Joinup apunta a que el interés por estas soluciones todavía no se ha traducido en una adopción generalizada.

La digitalización, por otra parte, no elimina la necesidad de asistencia personal. El 94,2% de los profesionales considera muy o bastante importante disponer de atención humana las 24 horas para resolver incidencias. La rapidez y disponibilidad del servicio (58,2%), la puntualidad (55,2%) y la seguridad y comodidad (52,2%) son los aspectos más valorados por los usuarios.

Empresas y trabajadores coinciden en que mejorar la experiencia del empleado debe ser una prioridad, aunque sus objetivos difieren: las organizaciones buscan centralizar los servicios y controlar el gasto, mientras que los profesionales demandan mayor disponibilidad y cobertura.

«La movilidad corporativa sigue avanzando y ha pasado a ser algo estratégico para las empresas. Ya no es solo una cuestión de transporte, es una cuestión de eficiencia, experiencia y control», señala Elena Peyró, consejera delegada y cofundadora de Joinup.