Podcast de Motorsport: remontada de Palou en la Indy, y cómo sobrevivir en el Rally Acrópolis
Hay carreras que se ganan y carreras que se salvan. Y eso fue lo que pasó en Road America: Álex Palou salió de allí con un quinto puesto que, visto el desarrollo del domingo, pertenece claramente a la segunda categoría. De esa carrera, del Rally Acrópolis y de mucho más toca hablar en el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1.
Palou salva otro mal día
No fue su mejor carrera, no tuvo el coche más rápido y además cometió un error que le obligó a remar desde muy atrás. Pero incluso en uno de esos días en los que todo parece torcerse, el catalán volvió a limitar daños.
El Gran Premio de Road America fue una montaña rusa, uno de esos domingos que explican muy bien por qué la IndyCar mantiene una capacidad de espectáculo tan particular. Christian Lundgaard ganó después de tocarse en la primera vuelta, romper el alerón delantero, pasar por boxes y caer al fondo de la parrilla. Desde ahí, con estrategia, ritmo y una dosis de fortuna, remontó hasta lograr una victoria tan improbable como merecida.
“¿Cómo lo hemos conseguido?”
La pregunta que lanzó por radio al cruzar la meta resumía bien la carrera: “¿Cómo lo hemos conseguido?”. En realidad, la respuesta estaba en la propia naturaleza de la IndyCar.
En esta categoría, una carrera no queda sentenciada en la primera vuelta, ni siquiera cuando parece destruida. Las amarillas, las estrategias de combustible, la degradación y la gestión de neumáticos pueden devolver a un piloto a la pelea si el equipo lee bien el momento.
Lundgaard lo hizo. Arrow McLaren improvisó con precisión tras el incidente inicial y convirtió una situación desesperada en una oportunidad. Marcus Armstrong parecía tener la carrera en la mano, pero un problema mecánico a pocas vueltas del final le dejó sin una victoria que habría sido la primera de su carrera.
Lundgaard heredó el liderato y ya no lo soltó. Palou, en cambio, vivió el camino inverso. Había salido desde la pole y lideró trece vueltas, pero sus opciones se complicaron por una sanción por exceso de velocidad en el pit lane.
En Road America, con una de las calles de boxes más largas del calendario, un drive through penaliza muchísimo. Cayó hasta la parte trasera del grupo y tuvo que reconstruir su carrera desde ahí.
El quinto puesto final tiene, por eso, más valor del que parece. Palou no tuvo el ritmo dominante que otras veces ha mostrado en este circuito y tampoco pareció contar con un setup ideal cuando perdió el aire limpio.
Chip Ganassi quizá planteó el coche pensando demasiado en la superioridad de ritmo del piloto catalán cuando rueda delante, pero Road America exige algo más: capacidad de seguir, adelantar y responder cuando la carrera se ensucia.
También queda una duda estratégica
Dejar un neumático blando para el último stint habría podido darle otra herramienta en la remontada final. Aun así, Palou volvió a firmar un resultado sólido en una tarde difícil. Sigue líder del campeonato, con una ventaja importante sobre David Malukas y Kyle Kirkwood, y esa es quizá la mejor noticia: incluso cuando no gana, incluso cuando se equivoca, incluso cuando el coche no acompaña, sigue saliendo vivo.
El Rally de los Dioses
El segundo foco de atención del próximo fin de semana – que la F1 corre en Austria – estará en los rallies, con el Acrópolis. El Rally de Grecia es una de esas pruebas que no perdonan. No se le llama “el rally de los dioses” sólo por el paisaje o por la historia, sino porque exige una mezcla muy particular de velocidad, resistencia y sentido de la supervivencia.
El Acrópolis es un rompecoches. Pistas duras, piedras, calor, polvo, tramos abrasivos y una exigencia mecánica altísima. No siempre gana quien más corre. Muchas veces gana quien sabe cuándo no debe correr tanto. En Grecia, conservar neumáticos, suspensiones y coche puede ser tan importante como marcar un scratch.
Para los equipos del Mundial de Rallies será una prueba de paciencia y dureza. Toyota, Hyundai y Ford tendrán que combinar ritmo con prudencia en un rally donde un golpe contra una piedra puede cambiarlo todo.
Y para los pilotos españoles presentes en las distintas categorías, el Acrópolis será una oportunidad tan dura como valiosa: terminar ya es una forma de competir.