13.000 millones y 12.000 empleos: cómo España se ha convertido en una potencia europea en la fabricación de baterías
Todo empezó en mayo de 2022 en un enorme campo de naranjos en la localidad valenciana de Sagunt. Allí aterrizaron los directivos del Grupo Volkswagen y los presidentes del Gobierno español y del valenciano para pulsar simbólicamente el botón de la electrificación de la industria de automoción española. Cuatro años después, los naranjos han sido sustituidos por grandes naves en construcción que albergarán la gigafactoría de baterías de PowerCo, filial de Volkswagen.
En ese momento parecía que España llegaba tarde y con poca potencia a la gran carrera industrial de las baterías para vehículos eléctricos. Alemania acumulaba proyectos, Francia impulsaba su propio “Battery Valley” y Hungría se convertía en la puerta de entrada de los gigantes chinos que dominan el mercado. Hoy el panorama ha cambiado sustancialmente.
La construcción simultánea de grandes fábricas de baterías en Aragón, la Comunitat Valenciana, Extremadura y Euskadi ha situado a España entre los principales polos europeos de producción de celdas de almacenamiento de electricidad, una actividad a la que se suman otros proyectos de reciclaje y componentes como el que se presenta el día 1 de julio en Valladolid de la firma china Gotion. Cuando los grandes proyectos anunciados y en construcción se hayan materializado, el país alcanzará una capacidad de producción de 156 GWh anuales, solo por detrás de Hungría (187 GWh), Alemania, (169 GWh) y Francia (168 GWh), según los proyectos actualmente operativos, en construcción o en fase avanzada de desarrollo.
Las decenas de proyectos en marcha en Europa pretenden reducir la abrumadora dependencia de las baterías fabricadas en China, que en 2025 tuvo una cuota del 75% de la producción mundial con una cifra acumulada de 720 GWh. Solo los gigantes CATL y BYD suman alrededor del 60% de la producción.
CATL y Stellantis construyen la fábrica más grande
El salto es especialmente significativo si se tiene en cuenta que España partía prácticamente de cero hace apenas un lustro. La transformación está siendo impulsada por inversiones que superan los 13.000 millones de euros y que aspiran a crear cerca de 12.000 empleos directos, además de miles de puestos adicionales en proveedores, logística, construcción y servicios auxiliares.
El proyecto que simboliza esta nueva etapa con nuevos inversores es la gigafactoría que Stellantis y el líder mundial, la china CATL, levantan junto a la histórica planta de Figueruelas, en Zaragoza. La colocación de la primera piedra, a finales de 2025, fue presentada por todas las administraciones implicadas como un “momento histórico” para la reindustrialización española y europea.
La fábrica aragonesa, que contará con una capacidad de 50 GWh y una inversión de 4.100 millones de euros, será una de las mayores instalaciones de baterías de Europa. El complejo producirá baterías LFP (litio-ferrofosfato), una tecnología que gana peso en el mercado por su menor coste y elevada seguridad.
La planta prevé alcanzar los 4.300 empleos directos cuando funcione a pleno rendimiento en 2030 y aportará, según las estimaciones del Gobierno de Aragón, alrededor del 5% del PIB regional. El calendario contempla el inicio de la producción de las primeras celdas a finales de 2026 y una progresiva escalada de capacidad durante los años siguientes.
La importancia estratégica del proyecto va más allá de las cifras. CATL, el mayor fabricante mundial de baterías, ha anunciado programas de formación para que trabajadores españoles viajen temporalmente a China con el objetivo de adquirir conocimientos especializados que posteriormente trasladarán a las plantillas locales. La iniciativa busca crear una base de conocimiento industrial propia en torno a una tecnología considerada crítica para el futuro de la automoción. Mientras tanto, cientos de empleados chinos participan en las tareas de construcción en marcha en Figueruelas.
Baterías para 500.000 coches al año desde Valencia
A más de 300 kilómetros de distancia, otra pieza clave del nuevo mapa industrial español toma forma en Sagunt. Con una gigantesca obra, la filial de baterías de Volkswagen, PowerCo, avanza en la construcción de una planta llamada a abastecer a las futuras generaciones de vehículos eléctricos de Seat, Cupra, Volkswagen y Skoda que se han empezado a fabricar ya en las factorías de Martorell y de Pamplona.
La inversión prevista ronda los 3.000 millones de euros y la capacidad inicial alcanzará los 40 GWh, ampliable en una fase posterior a 60. Las primeras celdas saldrán de las líneas de producción en los próximos meses. Cuando opere a pleno rendimiento, la factoría podrá fabricar hasta 150 millones de celdas al año con las que equipar unos 500.000 coches.
La complejidad tecnológica de la instalación ilustra la dimensión del reto industrial. PowerCo está construyendo 17 salas blancas y secas que ocuparán una superficie equivalente a ocho campos de fútbol. En ellas la humedad deberá mantenerse por debajo del 1%, una condición indispensable para garantizar la calidad y seguridad de las celdas.
La planta valenciana aspira además a convertirse en el núcleo de un nuevo ecosistema industrial. Junto a la fábrica se desarrollan proyectos logísticos, centros de formación especializados y una red de proveedores que buscan aprovechar la proximidad a uno de los mayores centros de producción de baterías del continente.
A estos dos grandes proyectos se suman otras iniciativas que completan el mapa español. En Extremadura, AESC, que forma parte del grupo chino Envision, mantiene sus planes para construir una planta de 30 GWh en Navalmoral de la Mata, mientras que el grupo empresarial español Phi4Tech impulsa otra instalación de 26 GWh en Badajoz. En Euskadi, Basquevolt, un consorcio público-privado, trabaja en una planta piloto de baterías de estado sólido, una tecnología considerada por muchos expertos como la próxima gran revolución del sector por su potencial para aumentar la autonomía y reducir los tiempos de carga.
A estos proyectos hay que sumar el del grupo chino Gotion para tener una fábrica de cátodos, un componente esencial de la química de las baterías, en Valladolid, junto a instalaciones para el reciclaje. El proyecto, que reformula el que tenía inicialmente el grupo checo Inobat, ha recibido una ayuda pública de 138 millones para una inversión inicial de cerca de 950 millones, que prevé fases posteriores hasta llegar a unos 5.000 millones.
Electrificación de las fábricas de vehículos
La combinación de todos estos proyectos sitúa a España en una posición inédita dentro de la industria europea de las baterías. El país ya no aspira únicamente a consolidar su segunda posición como mayor fabricante de vehículos de Europa, sino que pretende ocupar también una parte relevante de la cadena de valor más estratégica de la nueva movilidad.
“Estamos en un momento relevante en el que nos lo jugamos todo”, indicó Markus Haupt, consejero delegado de Seat y Cupra, con motivo de su nombramiento como presidente de la asociación de fabricantes (Anfac). Su diagnóstico de la situación da buena nota a España, donde “todas las fábricas se han adaptado al futuro con modelos electrificados”, según destacó Haupt.
Tras el inicio de producción de los primeros modelos eléctricos en las fábricas de Seat de Martorell y de Volkswagen en Pamplona, solo quedan las factorías de Renault de Palencia y Valladolid y de Ford en Almussafes por entrar de lleno en la nueva era 100% eléctrica, un paso ya previsto en los planes industriales que se han puesto en marcha para ir más allá de los híbridos actuales.
Marcha atrás de gigafactorías en Alemania e Italia
La consecuencia es que la demanda de baterías de la industria de automoción española se incrementará sustancialmente si se cumplen las previsiones de ventas y producción de los nuevos modelos eléctricos. Asimismo, los fabricantes han tenido que instalar centros de empaquetado de las celdas de baterías junto a las líneas de montaje. Entre los más recientes se encuentran el de Seat, que ha costado 300 millones, así como la planta subcontratada por Volkswagen a Mobis (Hyundai) y el proyecto de Leapmotor junto a Figueruelas.
No obstante, la competencia por atraer y localizar las nuevas inversiones sigue siendo intensa. Hungría lidera actualmente el ranking europeo de la industria de baterías gracias a las inversiones de CATL, Samsung SDI y SK On, que suman 187 GWh de capacidad prevista. Francia, por su parte, ha construido alrededor de Dunkerque y Douai un auténtico valle de las baterías con proyectos de ACC, Verkor, ProLogium y AESC que alcanzan conjuntamente 168 GWh.
El progreso de España es más meritorio si se tiene en cuenta el complejo contexto, marcado por la falta de rentabilidad de las grandes inversiones en movilidad eléctrica debido a un mercado por debajo de las expectativas y la fuerte competencia china. Italia está sufriendo el impacto de esa coyuntura quedándose rezagada en el mapa de la producción de baterías después de que ACC, una empresa conjunta de Stellantis, Mercedes y TotalEnergies, diera carpetazo al proyecto de gigafactoría en el país. La decisión también supuso descartar otra planta proyectada en Alemania.