Luca de Meo vuelve a la F1 con Gucci como socio de Alpine
Hace menos de un año, en el verano de 2025, Luca de Meo sorprendió a los directivos de la automoción anunciando que dejaba el sector y fichaba por el grupo de lujo francés Kering. Poco antes de soltar esa carga de profundidad, De Meo se sinceró con motivo de la presentación de un libro al mostrarse desesperado y quemado con los pobres resultados y los problemas del equipo de F1 de la marca Alpine. Ahora, Luca de Meo vuelve a la F1 con un acuerdo de patrocinio de Gucci que dará un balón de oxígeno a Alpine.
Gucci será desde 2027 el patrocinador principal del equipo Alpine de Fórmula 1 en sustitución Bwt. La operación tiene algo de reencuentro sentimental y bastante de movimiento estratégico. Alpine competirá como “Gucci Racing Alpine Formula One Team”, en la primera ocasión en la que una gran casa de moda de lujo presta su nombre a una escudería de Fórmula 1. Un salto simbólico para una competición que hace tiempo dejó de ser solo automovilismo para convertirse en una gigantesca plataforma global de entretenimiento, moda y marketing premium.
El acuerdo también devuelve a De Meo a uno de los escenarios más contradictorios de su etapa en Renault. Pocas decisiones le desgastaron tanto como sostener Alpine en la Fórmula 1 cuando el grupo francés atravesaba una de las peores crisis de su historia. “Encontré la forma de salvarlo, fue una decisión difícil. A veces me arrepiento, porque es un sufrimiento cada fin de semana”, admitió durante la presentación de su 'Diccionario sentimental del automóvil' en Barcelona. Entonces reconoció incluso errores dolorosos, como el trato dado a Fernando Alonso, que acabó con su marcha: “No tratamos a Alonso como se debía”.
De Meo busca el “contenido premium” de la F1
Ahora, ya fuera de Renault, De Meo parece mirar la F1 con otros ojos. No como un agujero financiero imprevisible, sino como una máquina global de notoriedad para las marcas. “La Fórmula 1 ha evolucionado mucho más allá del deporte para convertirse en una de las plataformas de contenido premium más poderosas del mundo”, afirmó el directivo italiano al anunciar el acuerdo. Según destacó, el campeonato alcanza ya a más de 1.500 millones de personas cada temporada y conecta especialmente con un público más joven, femenino y global, justo el tipo de consumidor que persiguen las grandes firmas del lujo.
La alianza entre Gucci y Alpine también refleja cómo la Fórmula 1 se ha convertido en el nuevo patio de recreo de las marcas de lujo en plena desaceleración del consumo global. Tras años de crecimiento explosivo, gigantes como Kering o LVMH buscan nuevas formas de mantener la deseabilidad de sus marcas y justificar precios cada vez más elevados. La F1 ofrece exactamente eso: exclusividad, espectáculo, celebridades y una audiencia planetaria.
El movimiento llega además después del desembarco masivo de LVMH en el campeonato con un acuerdo valorado en más de 100 millones de dólares, reforzando la sensación de que el paddock se parece cada vez más a una pasarela de alta costura. Pero Gucci ha querido ir un paso más allá: no se limita a patrocinar carreras o eventos VIP, sino que dará directamente a un equipo.
La operación también tiene mucho de diplomacia industrial. De Meo mantiene una estrecha relación con Flavio Briatore, el hombre fuerte de Alpine y uno de los personajes más extravagantes de la Fórmula 1 moderna. Briatore, que convirtió el antiguo Benetton en campeón del mundo con Michael Schumacher y después llevó a Renault a los títulos con Alonso, nunca ocultó su obsesión por mezclar competición, espectáculo y glamour.
Posicionamiento de Alpine
“El equipo de Enstone ya ha demostrado que la moda puede llegar primera en la Fórmula 1”, proclamó Briatore al celebrar el acuerdo. No es casualidad que la sede británica de Alpine fuera antes Benetton, probablemente la primera escudería que entendió la F1 como una herramienta de estilo y cultura pop tanto como una competición deportiva.
Para Alpine, la alianza supone además un balón de oxígeno reputacional después de años de turbulencias deportivas y estratégicas. La escudería terminó última en 2025 y vivió rumores constantes sobre una posible venta por parte de Renault. Sin embargo, el equipo ha arrancado 2026 con mejores resultados y ocupa la quinta posición del campeonato tras las primeras carreras con el piloto francés Pierre Gasly y el joven Franco Colapinto, convertido en un fenómeno de masas en Argentina.
El patrocinio de Gucci encaja también con la transformación que De Meo siempre intentó impulsar en Alpine: convertir una marca de nicho y tradición deportiva en una enseña aspiracional global, más cercana al universo Porsche o Ferrari que al de un fabricante generalista francés. Durante su etapa en Renault defendió que el automóvil necesitaba recuperar emoción y personalidad frente a la homogeneización del coche eléctrico.
Ahora, desde Kering, parece decidido a aplicar esa misma lógica emocional a la Fórmula 1. Gucci Racing será mucho más que un logo sobre el monoplaza: incluirá experiencias exclusivas, contenido, productos y activaciones para clientes VIP. El objetivo es construir una nueva plataforma cultural donde el lujo, la velocidad y el espectáculo se mezclen hasta resultar indistinguibles.