Trump acusa a Ford de no ser un “socio fiable” por el acuerdo con la china Geely en Almussafes

Toni Fuentes

9 de septiembre de 2026 11:24 h

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El Gobierno de Donald Trump ha elevado la presión sobre Ford por sus alianzas con empresas chinas y ha puesto expresamente el foco en el acuerdo alcanzado con Geely para fabricar vehículos en la planta de Almussafes (Valencia) entre las operaciones cuestionadas. Washington considera que la estrategia del fabricante estadounidense está incrementando su dependencia de compañías que identifica como competidores estratégicos y advierte de los riesgos que esta situación supone para la seguridad nacional.

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, ha trasladado estas críticas en una carta dirigida al presidente y consejero delegado de Ford, Jim Farley, en la que reclama a la compañía que reduzca sus vínculos con algunas de las principales empresas automovilísticas y tecnológicas de China.

«Cuando una empresa decide deliberadamente aumentar su dependencia operativa de competidores estratégicos, deja de ser el socio fiable que el público estadounidense y este Departamento de Transporte requieren», señala Duffy en la misiva.

El Gobierno estadounidense sitúa entre los acuerdos que generan «profunda preocupación» la colaboración de Ford con el fabricante chino de baterías CATL, así como sus relaciones con los grupos automovilísticos Geely y BYD. Para Washington, estas alianzas pueden comprometer la posición industrial y tecnológica de Estados Unidos frente a China.

Almussafes, en el punto de mira de Washington

El acuerdo firmado entre Ford y Geely en Valencia se ha convertido así en uno de los principales ejemplos utilizados por la Administración Trump para cuestionar la estrategia internacional del fabricante estadounidense. El pasado 23 de julio, Ford y Geely anunciaron una alianza para desarrollar y fabricar conjuntamente vehículos de bajas y cero emisiones en la factoría de Almussafes. El pacto contempla que Geely entre en la estructura de propiedad de la nueva entidad con una participación del 34%, mientras Ford conservará el 66%.

La particularidad del acuerdo es que Geely no se limita a ocupar una zona concreta de la fábrica valenciana, sino que participa en la nueva sociedad junto a Ford. La producción con la participación de la compañía china está prevista para comenzar a principios de 2027, mientras que los primeros nuevos vehículos (incluyendo dos de Geely y uno compartido con Ford, además del Bronco) deberían salir de las líneas de Almussafes en 2028. Hasta entonces, la planta continuará fabricando el Ford Kuga.

Para Washington, el acuerdo constituye un nuevo ejemplo de la creciente presencia de compañías chinas en la cadena industrial de Ford. El Departamento de Transporte considera que una compañía estadounidense de la relevancia de Ford debería reforzar su autonomía tecnológica y productiva en lugar de apoyarse en competidores chinos.

También cuestiona la tecnología de CATL

La crítica de la Administración Trump no se limita a España. Duffy también ha expresado su preocupación por la utilización de tecnología bajo licencia de CATL en la futura planta de baterías de Ford en Marshall (Michigan). El secretario de Transporte recuerda que CATL figura en una lista del Pentágono de empresas consideradas vinculadas al Ejército chino. Washington considera especialmente sensible que una compañía estadounidense dependa de tecnología desarrollada por una empresa china para producir baterías en territorio estadounidense.

Ford ha respondido a las acusaciones defendiendo precisamente lo contrario. La compañía considera que la carta de Duffy es un intento desacertado de generar titulares y sostiene que está invirtiendo para fabricar baterías en Estados Unidos mientras otros fabricantes continúan importándolas desde China. La compañía también ha subrayado que es propietaria de la planta de Marshall, controla sus operaciones y emplea directamente a los trabajadores de la instalación.

El Lincoln Nautilus, otra fuente de tensión

La Administración Trump también ha cuestionado la decisión de Ford de mantener durante varios años la fabricación en China del Lincoln Nautilus. Según Duffy, la compañía no tiene previsto trasladar esta producción a Estados Unidos hasta 2030, lo que, a su juicio, prolongará la dependencia de Ford de la industria china.

La ofensiva de Washington se produce además en un momento de creciente presión política en Estados Unidos para limitar la presencia de fabricantes chinos en el mercado automovilístico nacional. La semana pasada, los principales fabricantes de automóviles pidieron al Congreso que aprobara antes de final de año una prohibición de los vehículos chinos en Estados Unidos y reclamaron que BYD y otros fabricantes no pudieran beneficiarse de posibles exenciones para comercializar sus vehículos en el país.

Duffy también ha puesto en cuestión una propuesta presentada por Jim Farley a funcionarios de la Administración estadounidense durante el Salón del Automóvil de Detroit celebrado en enero, destinada a facilitar empresas conjuntas con compañías chinas en territorio estadounidense.

Una alianza cuestionada también en el Congreso

El acuerdo entre Ford y Geely ya había provocado críticas en Estados Unidos antes de la intervención del secretario de Transporte. En julio, el presidente del comité selecto de la Cámara de Representantes sobre China, el republicano John Moolenaar, también cuestionó la operación y advirtió de que la alianza podría contribuir a reforzar la posición de China en los mercados automovilísticos europeos.

La presión sobre Ford llega, por tanto, desde distintos frentes de la política estadounidense y tiene como telón de fondo la pugna industrial y tecnológica entre Washington y Pekín. La Administración Trump defiende que las empresas estadounidenses deben mantener el liderazgo frente a sus rivales chinos mediante la innovación y una mayor autosuficiencia tecnológica. «Se espera que empresas estadounidenses emblemáticas, como Ford, superen a sus competidores en innovación», ha señalado Duffy, que reclama a la compañía que trace «caminos claros hacia la autosuficiencia tecnológica».