Así funcionan los primeros camiones autónomos sin cabina en Europa
La conducción autónoma de camiones se abre camino en Europa con los primeros vehículos que circulan en situaciones reales y no solo pruebas piloto. Lidl ha puesto en servicio regular en Alemania el primer camión autónomo de nivel 4 sin cabina que circula por una vía pública del país sin conductor ni operador de seguridad a bordo. Se suma a otra experiencia similar en Suecia. El vehículo, desarrollado por la tecnológica sueca Einride, conecta ya un centro de distribución de Lidl con una de sus tiendas y cuenta con la autorización de la Autoridad Federal de Transporte Motorizado de Alemania (KBA).
La autorización alemana supone un hito para una tecnología que hasta ahora se había probado principalmente en entornos controlados o en rutas específicas. El vehículo opera de forma completamente autónoma dentro del ámbito para el que ha sido autorizado y, a diferencia de otros camiones autónomos, carece incluso de una cabina convencional para alojar al conductor.
La KBA ha concedido el permiso después de un proceso de validación de seguridad en condiciones reales de carretera. Se trata de la primera autorización de este tipo concedida en Alemania, uno de los mercados europeos con mayores exigencias regulatorias y, al mismo tiempo, el mayor mercado de transporte por carretera del continente.
El camión realiza inicialmente una ruta entre un almacén y centro de distribución de Lidl y una tienda. El objetivo, sin embargo, es ampliar progresivamente el recorrido para convertirlo en una red de reparto con múltiples paradas. La idea es llevar la tecnología desde una ruta logística concreta a una operativa cotidiana a mayor escala.
“Einride ya realiza entregas autónomas reales, con volúmenes reales y horarios reales, a clientes en EE.UU. y Europa”, señaló el consejero delegado de la compañía, Roozbeh Charli. Para el ejecutivo, la autorización alemana supone una base para ampliar la tecnología en uno de los principales mercados logísticos del mundo.
Suecia, el laboratorio de Lidl y Einride
Alemania no es, en cualquier caso, el punto de partida de la relación entre Lidl y Einride. La compañía sueca lleva trabajando con la cadena de supermercados en Suecia desde 2020, cuando comenzó a operar transporte eléctrico de mercancías para Lidl en la región de Estocolmo.
La colaboración se ha ido ampliando hasta alcanzar ahora un volumen anual previsto de 832.000 kilómetros eléctricos, frente a los 474.000 kilómetros anteriores. El nuevo acuerdo prácticamente duplica el transporte eléctrico contratado por Lidl a Einride en Suecia y extiende las operaciones a rutas de larga distancia y a regiones como Värmland, Östergötland, Mälardalen, Dalarna, así como partes de Västergötland y Småland.
La experiencia sueca permite a Einride probar otro de los elementos fundamentales de su modelo: no se limita a suministrar un camión eléctrico o autónomo, sino que combina los vehículos, la infraestructura de recarga y su plataforma de inteligencia artificial Saga AI para planificar y optimizar las rutas.
“Desde que empezamos a trabajar con ellos en Estocolmo, hemos comprobado que el transporte eléctrico puede ser eficiente tanto a nivel operativo como competitivo en costes”, explicó Rasmus Laursen, director de Logística de Lidl en Suecia.
Ese recorrido es especialmente relevante porque la compañía pretende demostrar que la electrificación y la automatización pueden convertirse en un negocio logístico y no únicamente en una tecnología experimental. La experiencia acumulada con Lidl en Suecia sirve ahora como una de las bases para ampliar el modelo en Alemania y otros mercados europeos.
Más autonomía, pero todavía con pérdidas
El crecimiento de Einride se produce en paralelo a una fuerte inversión en tecnología y flotas. La compañía sueca acaba de convertirse en empresa cotizada tras completar su fusión con Legato Merger Corp. III y comenzar a cotizar en el Nasdaq el pasado 10 de junio de 2026 con el símbolo ENRD.
En el primer semestre del año, Einride registró unos ingresos de 273 millones de coronas suecas (unos 27 millones de dólares), un 26% más que en el mismo periodo de 2025 a tipos de cambio constantes. La compañía espera acelerar significativamente ese crecimiento durante la segunda mitad del ejercicio, con una previsión de aumento interanual de entre el 60% y el 73%, impulsado principalmente por nuevos despliegues en Estados Unidos y Europa.
Sin embargo, la empresa todavía está lejos de ser rentable. Einride registró una pérdida neta de 1.120 millones de coronas suecas en los seis primeros meses de 2026, frente a los 887 millones de pérdidas del mismo periodo del año anterior.
Una parte muy importante de ese resultado está relacionada con costes extraordinarios y ajustes contables derivados de su salida a bolsa. La compañía contabilizó cargos no monetarios por 881 millones de coronas, entre ellos 636 millones vinculados a la recapitalización asociada a la combinación de negocios y otros 245 millones por remuneración basada en acciones. También asumió 203 millones de coronas en gastos extraordinarios de asesoramiento relacionados con la operación corporativa.
Pese a las pérdidas, Einride disponía al cierre de junio de 748 millones de coronas suecas (unos 77 millones de dólares) en caja y mantiene como objetivo alcanzar el equilibrio de flujo de caja en 2028. Para entonces pretende tener entre 1.500 y 2.000 camiones en operación, frente a los aproximadamente 250 vehículos desplegados actualmente.
Uno de los grandes saltos llegará con Tesla. Einride ha acordado desplegar 500 Tesla Semi, una operación que permitirá prácticamente triplicar su flota hasta unos 750 vehículos. La compañía asegura que la adquisición se financiará mediante estructuras de financiación de terceros respaldadas por activos, de manera que pueda convertir los contratos ya firmados en ingresos sin recurrir en la misma medida a nuevas ampliaciones de capital.
Más de 5.400 horas sin conductor
La expansión de las operaciones autónomas ya se está reflejando en la actividad de la empresa. Einride asegura que las horas de funcionamiento sin conductor en operaciones contratadas aumentaron un 64% durante el primer semestre, hasta superar las 5.400 horas a 30 de junio. En ese momento contaba con seis despliegues autónomos en Estados Unidos y Europa.
La compañía también ha incrementado la distancia eléctrica planificada mediante Saga AI hasta los 18,5 millones de millas, mientras continúa desarrollando su tecnología propia de conducción autónoma y sus sistemas de gestión energética y de recarga.
El objetivo de Einride es combinar estas tecnologías en un modelo de transporte como servicio: el cliente no necesita adquirir necesariamente los camiones ni desarrollar su propia infraestructura, sino que contrata una capacidad logística que integra vehículos, software y energía.
En paralelo, la empresa está ampliando su actividad mediante acuerdos con grandes compañías. Además de Lidl y Amazon, ha anunciado colaboraciones con DAF para acelerar el transporte eléctrico autónomo y ha adquirido la empresa de software de carga y energía Flipturn para reforzar su infraestructura de recarga.
Del camión eléctrico al camión sin cabina
El proyecto alemán con Lidl representa, por tanto, un cambio de escala respecto a la experiencia sueca. En Suecia, la relación entre ambas empresas se ha construido principalmente alrededor de la electrificación de las rutas de transporte. En Alemania, el siguiente paso es eliminar también al conductor de la ecuación y demostrar que un camión puede realizar una operación logística comercial diaria sin ninguna persona a bordo.
Para Lidl, el proyecto pretende además afrontar uno de los problemas estructurales del transporte por carretera europeo: la escasez de conductores profesionales. La compañía considera que la automatización puede contribuir a garantizar la continuidad del suministro y aumentar la previsibilidad de las operaciones.
“La inteligencia genera eficiencia, y esa es la base para una disponibilidad de productos siempre fiable”, afirmó Thomas Dangelmayer, director de Logística Operativa de Lidl en Alemania.
El Grupo Schwarz, propietario de Lidl y Kaufland, también está siguiendo de cerca el proyecto. Con unas 14.500 tiendas, 604.000 empleados y 185.600 millones de euros de ventas en 2025, su red logística ofrece un enorme campo de pruebas para una tecnología que, hasta ahora, apenas había salido de los circuitos de experimentación.