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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pampa García Molina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pampa-garcia-molina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pampa García Molina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un verano de santos griales y noticias de ciencia hechas con chatGPT]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/verano-santos-griales-noticias-ciencia-hechas-chatgpt_129_12527500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/601e02ad-8ad2-48c0-9ff1-b4507c786cc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un verano de santos griales y noticias de ciencia hechas con chatGPT"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los artículos escritos por una IA a veces contienen errores de bulto, pero el problema es que otras veces esos errores son de concepto y, además de desinformar, rompen la confianza en el medio que las publica</p><p class="subtitle">Así acabó la bacteria que nos hizo soñar con una vida de arsénico y que quizá no debería haberse hecho famosa</p></div><p class="article-text">
        Llevamos un verano incre&iacute;ble de terapias revolucionarias, hallazgos prometedores, eslabones perdidos, santos griales y cambios de paradigma cada semana. Vamos a calmarnos un poco, que sabemos que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/deberias-leer-cautela-grandes-hallazgos-cientificos-ratones_129_11450915.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si un estudio es en ratones</a> le falta mucho para llegar a la farmacia, o quiz&aacute; nunca llegue. 
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, personas cercanas me han preguntado por noticias como la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/investigacion-harvard-descubre-falta-litio-causar-alzheimer-ratones_1_12518838.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaci&oacute;n litio-alzh&eacute;imer</a> o la del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/descubren-inesperado-efecto-semaglutida-ozempic-ratones-perder-fuerza-muscular_1_12513987.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ozempic y la p&eacute;rdida de fuerza muscular</a>, ambos hallazgos importantes, pero en ratones. Quer&iacute;an saber si deber&iacute;an tomar litio o si esa amiga que est&aacute; medicada con semaglutida corr&iacute;a riesgos, porque hab&iacute;an le&iacute;do por encima noticias en las que no se especificaba desde el inicio que los hallazgos, por ahora, son preliminares y no sabremos si aplican a humanos hasta que se hagan ensayos en personas. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de pasarme las &uacute;ltimas semanas rastreando la cobertura de los temas cient&iacute;ficos m&aacute;s sonoros de este verano, he acabado empachada de leer toneladas de piezas que no han escrito periodistas, sino sistemas de IA que hacen refritos de otras noticias con buen SEO. Es decir, que contienen lo que a Google le gusta para mostrarlas en las b&uacute;squedas. 
    </p><p class="article-text">
        Se detectan por el estilo acartonado, sin gracia y con exceso de adjetivos; porque utilizan muletillas manidas; porque hacen res&uacute;menes muy evidentes de noticias publicadas originalmente en otros medios; y tambi&eacute;n por el uso de esos t&eacute;rminos rimbombantes &mdash;revolucionario, crucial, esencial&mdash; que se&ntilde;alaba al principio. Hay quienes dicen que se detectan por el uso de la raya larga, pero yo pienso seguir usando la raya larga &mdash;porque me gusta&mdash;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Salvo en contadísimas excepciones, la ciencia no avanza a golpe de santos griales ni eslabones perdidos. De hecho, son expresiones más típicas de las relaciones públicas que del periodismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Salvo en contad&iacute;simas excepciones, la ciencia no avanza a golpe de santos griales ni eslabones perdidos. De hecho, son expresiones m&aacute;s t&iacute;picas de las relaciones p&uacute;blicas que del periodismo. Siempre ha habido un problema con el <em>copy-paste</em> de las notas de prensa sobre ciencia. En un mercado de la informaci&oacute;n en el que es dif&iacute;cil competir por la atenci&oacute;n del consumidor, los gabinetes de comunicaci&oacute;n buscan la manera de convencer a los periodistas para que inviertan unas horas en su noticia. El trabajo de estos gabinetes ya no solo consiste en mostrar que su nuevo estudio es importante, sino, adem&aacute;s, que contiene elementos que permitir&aacute;n a los medios conseguir un buen pu&ntilde;ado de clics. Y eso est&aacute; bien. Hace mucho tiempo que no tiene sentido criticar el <em>clickbait</em> o el SEO como si fuese indigno. Llevarnos clics es lo que queremos todos los periodistas porque nuestro trabajo consiste en conseguir que nos lean. &iquest;Para qu&eacute; escribimos, si no?
    </p><p class="article-text">
        Con o sin <em>clickbait</em>, en periodismo de ciencia hay profesionales &mdash;la mayor&iacute;a&mdash; que saben c&oacute;mo contar en sus medios una novedad de manera equilibrada, responsable y honesta. Tambi&eacute;n saben titular para conseguir muchos clics y llamar la atenci&oacute;n del p&uacute;blico sin echar campanas innecesarias al vuelo. Incluso hay muchas de estas buenas periodistas que se escriben de tres a cinco piezas diarias; lo juro, yo las conozco. Sin embargo, tambi&eacute;n hay medios que relegan la cobertura de ciencia a ese batiburrillo de temas de relleno para los que no merece la pena contar con profesionales especializados, y tiran de IA. 
    </p><p class="article-text">
        Los art&iacute;culos en prensa escritos por una IA a veces contienen errores de bulto, nada demasiado grave; no ser&eacute; yo la que se eche las manos a la cabeza por un nucle&oacute;tido equivocado en el quinto p&aacute;rrafo (&iquest;qui&eacute;n llega al quinto p&aacute;rrafo?); el problema es que otras veces esos errores son de concepto y, adem&aacute;s de desinformar, rompen la confianza en el medio que las publica. Y no estamos para jugar con esa confianza: seg&uacute;n la &uacute;ltima <a href="https://www.fecyt.es/publicaciones/percepcion-social-de-la-ciencia-y-la-tecnologia-en-espana-2024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta de percepci&oacute;n social de la ciencia de FECYT</a>, solo el 14,5% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola considera que la prensa es la fuente informativa m&aacute;s adecuada para explicar el impacto de los avances en ciencia y tecnolog&iacute;a, muy por detr&aacute;s de las universidades y centros p&uacute;blicos de investigaci&oacute;n (81,1%) y de los divulgadores (64,5%).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las herramientas de IA ya no son una excentricidad, están aquí y vamos a utilizarlas para facilitarnos el trabajo, eso está bien; pero ¿dejaremos de formar a los periodistas en las aptitudes básicas?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La misma encuesta nos cuenta que, al contrario de lo que se suele pensar, el medio m&aacute;s empleado para informarnos de ciencia y tecnolog&iacute;a es la televisi&oacute;n (47,3%), que gana de lejos a las redes sociales YouTube o TikTok. En tele &mdash;como ejemplo, la <a href="https://www.rtve.es/play/videos/telediario-1/deficit-litio-podria-ser-clave-aparicion-tratamiento-del-alzheimer/16690659/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cobertura de RTVE</a> sobre la relaci&oacute;n entre alzh&eacute;imer y litio&mdash; hay profesionales que, en poco m&aacute;s de un minuto, logran explicar conceptos complicados y ponerlos en contexto, con testimonios de cient&iacute;ficos que, aun en agosto, se prestan a ponerse delante de una c&aacute;mara. 
    </p><p class="article-text">
        Me contaba una compa&ntilde;era de un pa&iacute;s asi&aacute;tico que en su regi&oacute;n la mayor parte de las noticias de ciencia se publican sin contrastar ni hablar con fuentes, con <em>granjas</em> de j&oacute;venes precarios dedicados a hacer refritos de otros medios con chatGPT. Para ella, la soluci&oacute;n consist&iacute;a en darles formaci&oacute;n para que no publiquen contenidos err&oacute;neos. Yo no estoy de acuerdo. Seguramente esos periodistas ya est&eacute;n bien formados y, simplemente, hacen lo que se les pide en sus medios por cuatro duros. 
    </p><p class="article-text">
        En su art&iacute;culo<em> </em><a href="https://www.wsj.com/lifestyle/careers/ai-entry-level-jobs-graduates-b224d624" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La IA est&aacute; destruyendo un mercado laboral ya fr&aacute;gil para los graduados universitarios</em></a>, publicado el 29 de julio en <em>The Wall Street Journal</em>, las periodistas Lindsay Ellis y Katherine Bindley analizan c&oacute;mo las empresas est&aacute;n tirando de ChatGPT y bots para realizar muchas de las tareas que sol&iacute;an encomendarse a los j&oacute;venes en pr&aacute;cticas, sin experiencia, y que les serv&iacute;an como formaci&oacute;n en el puesto de trabajo: &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; se contrata hoy en d&iacute;a a un licenciado universitario de 22 a&ntilde;os? Para un n&uacute;mero cada vez mayor de jefes, la respuesta es 'para poco', ya que la IA puede hacer el trabajo en su lugar&rdquo;, comienza el reportaje. 
    </p><p class="article-text">
        Las herramientas de IA ya no son una excentricidad, est&aacute;n aqu&iacute; y vamos a utilizarlas para facilitarnos el trabajo, eso est&aacute; bien; pero &iquest;dejaremos de formar a los periodistas en las aptitudes b&aacute;sicas? En periodismo, antes de firmar grandes reportajes o influyentes columnas de opini&oacute;n, pasar un tiempo escribiendo decenas de noticias breves es una manera estupenda de aprender a detectar informaci&oacute;n falsa o interesada, buscar un buen enfoque, hacer accesibles contenidos complejos, prever problemas de interpretaci&oacute;n, contactar con fuentes, releer lo escrito, autoeditarte, aceptar las correcciones de tu jefa, buscar un buen titular y hacer todo eso en el menor tiempo posible. Ahora, cada vez que leo una noticia de ciencia que claramente est&aacute; escrita con chatGPT, pienso que detr&aacute;s hay alguien perdiendo la oportunidad de ejercitarse en las claves de un oficio necesario. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/verano-santos-griales-noticias-ciencia-hechas-chatgpt_129_12527500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Aug 2025 21:19:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un verano de santos griales y noticias de ciencia hechas con chatGPT]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Inteligencia artificial,ChatGPT,Periodismo,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así acabó la bacteria que nos hizo soñar con una vida de arsénico y que quizá no debería haberse hecho famosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/acabo-bacteria-hizo-sonar-vida-arsenico-no-deberia-haberse-hecho-famosa_129_12490634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68e04352-ca52-410e-bd02-815c59e9888f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así acabó la bacteria que nos hizo soñar con una vida de arsénico y que quizá no debería haberse hecho famosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2010, 'Science' anunció el hallazgo de una bacteria que, afirmaba, podría redefinir el concepto de la vida al ser capaz de crecer gracias al arsénico; tras casi 15 años de críticas, la revista se retracta y enciende nuevos debates: ¿tiene sentido retirar artículos si no ha habido fraude? ¿Por qué se anunció una 'revolución' sin suficientes pruebas?</p><p class="subtitle">El borrado de la ciencia, o por qué debemos defender este agridulce 11 de febrero</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esta es la historia de un anuncio revolucionario a bombo y platillo, una gresca de 15 a&ntilde;os y un carpetazo final que cierra un expediente y abre nuevas discusiones. Su origen se remonta al 2 de diciembre de 2010, cuando el equipo cient&iacute;fico liderado por Felisa Wolfe-Simon public&oacute; </span><a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.1197258" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">un art&iacute;culo </span></a><a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.1197258" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>online</em></span></a><a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.1197258" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en la revista </span></a><a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.1197258" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Science</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> con un t&iacute;tulo meridianamente claro y sencillo: &ldquo;Una bacteria que puede crecer utilizando ars&eacute;nico en lugar de f&oacute;sforo&rdquo;. La bacteria, encontrada en el lago Mono de California, lo ten&iacute;a todo para acaparar titulares magn&iacute;ficos en todos los medios de comunicaci&oacute;n del mundo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Un microbio encuentra sabroso el ars&eacute;nico y redefine la vida&rdquo; era la noticia de </span><a href="https://www.nytimes.com/2010/12/03/science/03arsenic.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>The New York Times</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, haciendo un uso exquisito de la licencia po&eacute;tica.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Hallan extra&ntilde;a forma de vida en la Tierra&rdquo;, dijo la </span><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2010/12/101202_vida_bacteria_arsenico_men" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">BBC</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, moj&aacute;ndose poqu&iacute;simo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Una bacteria adaptada al ars&eacute;nico ensancha los m&aacute;rgenes de la vida&rdquo;, nos contaba </span><a href="https://elpais.com/diario/2010/12/03/sociedad/1291330803_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El Pa&iacute;s</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, con un titular informativo, riguroso y comedido.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Inciso: me pregunto c&oacute;mo titular&iacute;amos esto en 2025 para arrancar unos clics y ganarnos el pan. &ldquo;Revoluci&oacute;n en biolog&iacute;a: esta bacteria que come ars&eacute;nico reescribir&aacute; los libros de texto&rdquo;. &ldquo;Si crees que sabes lo que es la vida, te equivocas: lo dice la NASA&rdquo;. &ldquo;</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Arsenic-eating</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, la nueva forma de vida bacteriana que se ha hecho viral en un lago de California&rdquo;. Seguramente ir&iacute;a por ah&iacute;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a 2010, cuando titul&aacute;bamos m&aacute;s o menos como nos daba la gana (o como a nuestros jefes les daba la gana). Todos los medios explicaban lo que por primera vez en la historia sacaba a la luz el estudio en la revista <em>Science</em>: &ldquo;Un microorganismo que es capaz de usar un elemento qu&iacute;mico t&oacute;xico, en lugar de un fosfato, para vivir y crecer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Aquello era importante. Est&aacute;bamos hablando de redefinir la vida en la Tierra. La mayor parte de la materia viva est&aacute; compuesta principalmente por un grupo de seis elementos qu&iacute;micos (carbono, hidr&oacute;geno, nitr&oacute;geno, ox&iacute;geno, azufre y f&oacute;sforo), y eso era lo que se sab&iacute;a. La novedad propuesta consist&iacute;a en que &ldquo;otros elementos de la tabla peri&oacute;dica puedan desempe&ntilde;ar las mismas funciones&rdquo;. Los autores de la investigaci&oacute;n describ&iacute;an una bacteria, la cepa GFAJ-1 de la familia </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Halomonadaceae</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, que era capaz de una proeza sin precedentes: no solo crec&iacute;a en presencia de ars&eacute;nico, que es muy t&oacute;xico, sino que adem&aacute;s crec&iacute;a &ldquo;utilizando&rdquo; los &aacute;tomos de ars&eacute;nico, los incorporaba a su propio ser. El microbio californiano sustitu&iacute;a el f&oacute;sforo por ars&eacute;nico para crecer. &ldquo;Este cambio de uno de los principales bioelementos puede tener una gran importancia evolutiva y geoqu&iacute;mica&rdquo;, afirmaban. De ser as&iacute;, efectivamente, cambiar&iacute;a los libros de Biolog&iacute;a.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La agencia espacial estadounidense, que había participado en el trabajo con autores y financiación, desplegó su poder mediático y anunció los hallazgos como la prueba de una vida con piezas de arsénico, un antes y un después en astrobiología</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Todos los titulares dec&iacute;an </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>la verdad</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. La mejor verdad posible al leer el </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>paper</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> del 2 de diciembre de 2010 y despu&eacute;s de haber asistido a la rueda de prensa que dio la NASA. La agencia espacial estadounidense, que hab&iacute;a participado en el trabajo con autores y financiaci&oacute;n, despleg&oacute; su poder medi&aacute;tico y anunci&oacute; los hallazgos como la prueba de una vida con piezas de ars&eacute;nico, un antes y un despu&eacute;s en astrobiolog&iacute;a. Se hab&iacute;a publicado en </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Science</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, la revista que se suele calificar como el mejor escaparate de la ciencia mundial, con un duro proceso de revisi&oacute;n independiente por parte de la comunidad investigadora antes de aceptar cualquier art&iacute;culo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Sin embargo, ahora, quince a&ntilde;os despu&eacute;s, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Science</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> ha anunciado </span><a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.adu5488" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">en un editorial</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que se retracta de ese trabajo, a pesar de que &ldquo;en ning&uacute;n momento ha habido ning&uacute;n debate ni sugerencia de mala conducta o fraude en la investigaci&oacute;n por parte de ninguno de los autores&rdquo;, dicen desde la revista. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los autores del estudio no est&aacute;n de acuerdo con la retracci&oacute;n y han escrito </span><a href="//#elettersSection" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">una carta a la revista</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> expresando su descontento: &ldquo;Aunque nuestro trabajo podr&iacute;a haberse redactado y debatido con m&aacute;s cuidado, mantenemos los datos tal y como se presentaron. Estos datos fueron revisados por pares, debatidos abiertamente en la literatura cient&iacute;fica y estimularon investigaciones productivas&rdquo;. Todo eso es verdad. De hecho, la revista recibi&oacute; tal avalancha de escepticismo que tard&oacute; bastante en publicar en su edici&oacute;n de papel el art&iacute;culo, y lo hizo acompa&ntilde;&aacute;ndolo de ocho comentarios de cient&iacute;ficos independientes que le pon&iacute;an pegas. Como explica al </span><a href="https://sciencemediacentre.es/la-revista-science-retira-el-polemico-articulo-sobre-la-bacteria-que-utilizaba-arsenico-para-crecer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">SMC</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Andr&eacute;s de la Escosura, investigador de qu&iacute;mica prebi&oacute;tica y origen de la vida en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, &ldquo;ante las dudas y cr&iacute;ticas suscitadas en la comunidad cient&iacute;fica, los autores accedieron a compartir las muestras de bacterias para que otros laboratorios pudieran investigar sobre ellas, y en 2012, la propia revista </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Science</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> public&oacute; dos art&iacute;culos que refutaban de manera clara los resultados y conclusiones del equipo de Wolfe-Simon&rdquo;.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Imagen de la bacteria GFAJ 1."
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            <span class="title">
                Imagen de la bacteria GFAJ 1.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Si en 2012 ya hab&iacute;a pruebas de que aquello ol&iacute;a raro, &iquest;por qu&eacute; han tardado quince a&ntilde;os en retirarlo? &ldquo;La revista alega como motivo para este retraso que nunca hubo indicios de una conducta cient&iacute;fica fraudulenta por parte de los autores &mdash;aclara De la Escosura&mdash;, y que solo cuando los est&aacute;ndares establecidos por el Comit&eacute; de &Eacute;tica de Publicaci&oacute;n (COPE) se han expandido, teniendo en cuenta tambi&eacute;n casos en los que los datos no apoyan las conclusiones, han procedido a retirar el trabajo&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Es decir, ha habido un cambio en los criterios de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Science</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> respecto a la retirada de art&iacute;culos cient&iacute;ficos, que los propios editores de la revista, Valda Vinson y H. Holden Thorp, explican as&iacute;: &ldquo;Especialmente en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, a medida que la integridad de la investigaci&oacute;n se ha convertido en un tema a&uacute;n m&aacute;s importante, </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Science</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> ha pasado a retirar art&iacute;culos con mayor frecuencia por motivos distintos al fraude y la mala conducta&rdquo;. Ahora tambi&eacute;n se retractan de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>papers</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que, simplemente, afirmaban cosas que no pod&iacute;an afirmar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Reconozco que al ver el editorial de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Science</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> en el que se anuncia la retracci&oacute;n, me alegr&eacute;: por fin se acaba la historia de la bacteria que come ars&eacute;nico. Y, sin embargo, ahora tengo muchas dudas al leer a otros cient&iacute;ficos que se preguntan si tiene sentido este cambio en las reglas del juego. &ldquo;Pienso (al rev&eacute;s que muchos colegas) que la retracci&oacute;n es excesiva, pues conlleva una carga reputacional negativa que es quiz&aacute; injusta&rdquo;, opina C&eacute;sar Menor, catedr&aacute;tico de Bioqu&iacute;mica en la Universidad de Alcal&aacute;. &ldquo;Claramente, no hubo mala conducta, ni falta de profesionalidad; simplemente, se trat&oacute; de errores en la interpretaci&oacute;n y discusi&oacute;n de los datos experimentales, algo habitual en ciencia y que no tiene nada de malo; al contrario, es una muestra de que la discusi&oacute;n de los resultados cient&iacute;ficos funciona y que la ciencia avanza, dejando atr&aacute;s ideas err&oacute;neas o interpretaciones incorrectas&rdquo;.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Los autores han explicado que no están de acuerdo con la retractación: &quot;Va más allá de las cuestiones de integridad de la investigación. Las controversias sobre las conclusiones de los artículos, incluida la solidez de las pruebas disponibles, son parte normal del proceso científico&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Eso mismo alegan los autores: &ldquo;No estamos de acuerdo con esta norma, que va m&aacute;s all&aacute; de las cuestiones de integridad de la investigaci&oacute;n. Las controversias sobre las conclusiones de los art&iacute;culos, incluida la solidez de las pruebas disponibles, son parte normal del proceso cient&iacute;fico. La comprensi&oacute;n cient&iacute;fica evoluciona a trav&eacute;s de ese proceso, a menudo de forma inesperada, a veces a lo largo de d&eacute;cadas&rdquo;. Si se empiezan a retirar art&iacute;culos porque estaban </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>mal</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, &iquest;no se pierde parte del proceso? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y, por otro lado, &iquest;hasta qu&eacute; punto todo este </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>hype</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> ha sido responsabilidad de un anuncio demasiado inflado sobre un resultado demasiado incierto? &ldquo;Cabe preguntarse si todo este debate ha sido realmente productivo, y tambi&eacute;n sobre el papel excesivamente medi&aacute;tico de algunos organismos cient&iacute;ficos y ciertas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n&rdquo;, reflexiona Andr&eacute;s de la Escosura, y creo que no le falta raz&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cuando escribo esto, horas antes de que se publique la retracci&oacute;n, a&uacute;n no s&eacute; si ha ocupado titulares en los medios. Seguro que no tantos como el supuesto hallazgo de 2010, pero me gustar&iacute;a que se contase.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Si consumes informaci&oacute;n sobre ciencia, lo m&aacute;s probable es que suelas leer noticias que hablan de resultados. Los periodistas queremos contar cosas que pasan, que se descubren o que se saben. Por eso tampoco nos gustan los titulares con verbos en condicional, porque son flojos, no tienen fuerza. Informar de resultados est&aacute; bien, es necesario. Pero tambi&eacute;n es necesario el relato de lo que sucede entre bambalinas hasta llegar a ellos; y hablar de todos esos resultados que cre&iacute;mos verdaderos y con los a&ntilde;os, tras recabar nuevas pruebas, se han desechado. </span><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/experimento-fracaso-avance-cientifico-nadie-quiere-publicarlo_1_11516281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Informar del proceso cient&iacute;fico no solo es indispensable para hacer informaci&oacute;n honesta</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, sino que adem&aacute;s nos da la oportunidad de contar historias apasionantes sobre c&oacute;mo se construye el conocimiento humano, con sus luces y sombras, con sus imperfecciones y desacuerdos. Como esta.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/acabo-bacteria-hizo-sonar-vida-arsenico-no-deberia-haberse-hecho-famosa_129_12490634.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jul 2025 18:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así acabó la bacteria que nos hizo soñar con una vida de arsénico y que quizá no debería haberse hecho famosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Investigación,Publicaciones científicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El borrado de la ciencia, o por qué debemos defender este agridulce 11 de febrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/borrado-ciencia-debemos-defender-agridulce-11-febrero_129_12042290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae1a2d13-b5ce-459c-93ab-0fc43f4a11e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El borrado de la ciencia, o por qué debemos defender este agridulce 11 de febrero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Donald Trump ha ordenado retirar artículos científicos de las páginas web federales por supuesta "ideología de género", poniendo en riesgo el trabajo de décadas para una ciencia más inclusiva: no solo una que elimine las trabas a las mujeres en su carrera, sino que además tenga en cuenta el género en las investigaciones</p><p class="subtitle">¿Quieres más mujeres que hablen de ciencia? Empieza por no llamarlas cuota
</p><p class="subtitle">En primera persona - El 'malabarismo' de ser mujer investigadora</p></div><p class="article-text">
        Hoy es 11 de febrero. Desde 2015 celebramos esta fecha por ser el D&iacute;a Internacional de Mujer y la Ni&ntilde;a en la Ciencia. Llevamos ya una d&eacute;cada con este ritual y creo que cada a&ntilde;o se ponen en marcha actividades mejor dise&ntilde;adas, que han evolucionado desde las primeras, centradas en dar visibilidad a perfiles de mujeres cient&iacute;ficas, a una enorme variedad de iniciativas y debates en profundidad sobre el acceso de la mitad de la poblaci&oacute;n al disfrute del conocimiento cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Pero el decenio sabe agridulce. Mientras escribo esto, en Estados Unidos se revuelven porque Donald Trump ha ordenado retirar art&iacute;culos cient&iacute;ficos y acad&eacute;micos de las p&aacute;ginas web federales cuyo contenido tenga algo que ver con lo que &eacute;l considera &lsquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rsquo;. Esto implica que tanto el personal investigador como los periodistas y, en definitiva, la ciudadan&iacute;a, dejen de tener acceso a datos de salud sobre las mujeres y las personas LGTBIQ+ a trav&eacute;s de esas p&aacute;ginas, como <a href="https://www.nytimes.com/2025/02/02/upshot/trump-government-websites-missing-pages.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inform&oacute; Ethan Singer en </a><a href="https://www.nytimes.com/2025/02/02/upshot/trump-government-websites-missing-pages.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The New York Times</em></a>. 
    </p><p class="article-text">
        Entre la informaci&oacute;n censurada hay cientos de art&iacute;culos que hablan de enfermedades cr&oacute;nicas, alzh&eacute;imer, vacunas, atenci&oacute;n prenatal, adicciones, VIH, uso de antirretrovirales, salud sexual, violencia de g&eacute;nero, salud de adolescentes, desastres naturales, ensayos cl&iacute;nicos, contraconcepci&oacute;n, pol&iacute;ticas medioambientales, enfermedades infecciosas, &oacute;ptica, qu&iacute;mica y medicina experimental. Todas esas p&aacute;ginas han sido retiradas por contener trazas de lo que la administraci&oacute;n Trump considera una peligrosa ideolog&iacute;a <em>woke</em>, cuando lo que contienen es informaci&oacute;n cient&iacute;fica y sanitaria, necesaria para continuar mejorando la salud de millones de personas en todo el planeta. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://www.science.org/content/article/trump-s-ban-funds-promote-gender-ideology-could-threaten-hundreds-nih-research-projects" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informa </a><a href="https://www.science.org/content/article/trump-s-ban-funds-promote-gender-ideology-could-threaten-hundreds-nih-research-projects" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science</em></a>, en la web de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) ha desaparecido la p&aacute;gina donde se explicaba la diferencia entre sexo y g&eacute;nero para la investigaci&oacute;n. Ya se est&aacute;n empezando a <a href="https://www.science.org/content/article/how-cancer-researcher-lost-gender-related-grant-trump-s-executive-orders" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parar estudios epidemiol&oacute;gicos</a> en los que se tiene en cuenta la identidad de g&eacute;nero y la orientaci&oacute;n sexual de las personas, como el de la investigadora del c&aacute;ncer Mandi Pratt-Chapman. Cualquier investigaci&oacute;n en la que se incluya la palabra &ldquo;g&eacute;nero&rdquo; est&aacute; bajo sospecha e incluso cient&iacute;ficos que se dedican a observar diferencias por sexo en el riesgo de alzh&eacute;imer en ratones temen dejar de recibir financiaci&oacute;n. La palabra &lsquo;cancelaci&oacute;n&rsquo; cobra un nuevo significado.
    </p><p class="article-text">
        Sin ser agorera, es f&aacute;cil pensar que est&aacute; en riesgo el trabajo que se llevan d&eacute;cadas realizando para conseguir una ciencia m&aacute;s inclusiva y, por lo tanto, de mejor calidad. No solo es una ciencia que elimine las trabas a las mujeres en su carrera investigadora, sino que, adem&aacute;s, tenga en cuenta el g&eacute;nero en los propios estudios cient&iacute;ficos, porque solo as&iacute; tendremos una ciencia bien hecha. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, quienes acusan despectivamente al conocimiento de tener &lsquo;ideolog&iacute;a&rsquo;, en este caso, &lsquo;de g&eacute;nero&rsquo; lo hacen mediante un relato que trata de enfrentar a la ciudadan&iacute;a con el conocimiento. La estrategia no es nueva. En 2016, en pleno debate sobre el Brexit, se hizo famosa la frase de Michael Grove, entonces Lord Canciller de Gran Breta&ntilde;a: &ldquo;Este pa&iacute;s ya ha tenido suficientes expertos&rdquo;. Volviendo al momento actual, Javier Milei ha afirmado que los cient&iacute;ficos e intelectuales son &ldquo;casta&rdquo;, y que &ldquo;creen que tener una titulaci&oacute;n acad&eacute;mica los vuelve seres superiores&rdquo;.&nbsp;Trump, en la misma l&iacute;nea, apela al &ldquo;instinto natural&rdquo; y el &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; de la &ldquo;gente corriente&rdquo; frente a los conocimientos cient&iacute;ficos. Afortunadamente, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mitad-ciudadanos-creen-gobierno-no-suficiente-cambio-climatico_1_12007147.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n un reciente estudio</a> de la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola para la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a, este populismo relacionado con la ciencia es minoritario en nuestro pa&iacute;s. El problema es que lo que pasa en Estados Unidos, pa&iacute;s l&iacute;der en ciencia, afecta a todo el planeta, y all&iacute; <a href="https://www.science.org/content/article/trump-orders-cause-chaos-science-agencies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada d&iacute;a crece el caos en la comunidad acad&eacute;mica</a> ante la orden de eliminar toda referencia a la diversidad, la equidad y la inclusi&oacute;n en la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ante el borrado de datos que afecta a la buena ciencia y al acceso a la salud en todo el mundo han reaccionado grupos de periodistas del pa&iacute;s: &ldquo;No hay alternativa perfecta a las bases de datos del Gobierno, pero algunas organizaciones no gubernamentales tienen sus propios conjuntos de datos, lo que puede ser &uacute;til para los periodistas. Varias asociaciones de periodismo tambi&eacute;n han estado descargando datos del Gobierno y poni&eacute;ndolos a disposici&oacute;n de sus miembros&rdquo;, cuenta Naseem S. Miller, editora senior de salud en <a href="https://journalistsresource.org/home/as-the-us-government-removes-health-websites-and-data-heres-a-list-of-non-government-data-alternatives/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Journalist&rsquo;s Resource</em></a>. Tambi&eacute;n se han puesto manos a la obra los propios cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas con <a href="https://journalistsresource.org/home/researchers-rush-to-preserve-federal-health-databases-before-they-disappear-from-government-websites/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">maratones de descarga de datos</a>, para conservar lo antes posible toda la informaci&oacute;n sobre salud de esas webs federales antes de que desaparezca: &ldquo;No conozco otra situaci&oacute;n en la que los investigadores hayan estado preocupados por perder el acceso a datos a los que han tenido acceso toda su carrera&rdquo;, declaraba al mismo medio <a href="https://jonathangilmour.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jonathan Gilmour</a>, que investiga los impactos en la salud humana del cambio clim&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras todo esto sucede en Estados Unidos, aqu&iacute;, en Espa&ntilde;a, se ha celebrado el festival de divulgaci&oacute;n &lsquo;Las que cuentan la ciencia&rsquo; en el que un grupo de mujeres, subidas al escenario del teatro G&oacute;ngora de C&oacute;rdoba, desentra&ntilde;aban bulos, malinterpretaciones y falsas creencias. Son periodistas y cient&iacute;ficas que se lanzan a hablar de ciencia en su tiempo libre en la semana previa al 11 de febrero. Muchas divulgadoras, con raz&oacute;n, est&aacute;n hartas de que solo se hable de ciencia inclusiva en la v&iacute;spera del 11F. Tienen raz&oacute;n, pero ahora m&aacute;s que nunca es momento de defenderla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/borrado-ciencia-debemos-defender-agridulce-11-febrero_129_12042290.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Feb 2025 21:45:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El borrado de la ciencia, o por qué debemos defender este agridulce 11 de febrero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Universidad,Investigación científica,Mujeres científicas,Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que Siouxsie Wiles, una microbióloga de pelo rosa, nos enseñó sobre las agresiones a científicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/siouxsie-wiles-microbiologa-pelo-rosa-enseno-agresiones-cientificas_129_11900590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3218f96-cd9b-4fc9-8f20-42dd27b6c88e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que Siouxsie Wiles, una microbióloga de pelo rosa, nos enseñó sobre las agresiones a científicas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se hizo viral explicando en redes cómo luchar contra la covid y acabó demandando a su universidad por no ayudarla ante el aluvión de ataques que sufrió por ello: si la comunicación del conocimiento es parte del trabajo de los investigadores, las instituciones deben contar con herramientas adecuadas para protegerlos</p><p class="subtitle">Los científicos ya avisaron, que los dejen en paz</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no te suene de nada el nombre de Siouxsie Wiles, pero es muy posible que influyera en tu vida hace ya casi cinco a&ntilde;os. El trabajo de esta cient&iacute;fica brit&aacute;nica afincada en Nueva Zelanda fue importante para que entendi&eacute;ramos qu&eacute; hacer en los primeros d&iacute;as de la pandemia, cuando se dedic&oacute; a crear vi&ntilde;etas junto con el dibujante Toby Morris. Sus c&oacute;mics, convertidos en GIFs animados que se publicaron en el medio <a href="https://thespinoff.co.nz/authors/siouxsie-wiles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Spinoff</em></a>, nos ayudaron a entender la idea de c&oacute;mo aplanar la curva. Gracias a su licencia Creative Commons se difundieron en diversos idiomas, incluido el castellano (<a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-dos-graficas-que-explican-como-podemos-frenar-la-epidemia-de-COVID-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> la traducci&oacute;n que hicimos en la agencia SINC, donde yo trabajaba). Se viralizaron en redes sociales y mensajer&iacute;a instant&aacute;nea &mdash;solo en tres d&iacute;as, en marzo de 2020, obtuvieron m&aacute;s de 10 millones de impactos en Twitter&mdash;. La entonces primera ministra Jacinda Ardern utiliz&oacute; sus c&oacute;mics para explicar a la ciudadan&iacute;a las primeras medidas de confinamiento.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue como esta microbi&oacute;loga y comunicadora cient&iacute;fica de pelo fucsia se convirti&oacute; en una celebridad durante la pandemia con sus intervenciones en televisiones, radios y peri&oacute;dicos de Nueva Zelanda. Y, al igual que otras investigadoras e investigadores de todo el mundo, sufri&oacute; acoso despu&eacute;s de aparecer en prensa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los abusos, el acoso y las amenazas comenzaron casi inmediatamente despu&eacute;s de que empezara a conceder entrevistas a los medios de comunicaci&oacute;n. Llevo casi dos a&ntilde;os sufri&eacute;ndolos casi a diario &mdash;escrib&iacute;a Wiles en <a href="https://www.theguardian.com/world/commentisfree/2022/jan/08/as-a-scientist-commenting-on-covid-ive-attracted-a-lot-of-haters-i-wont-let-them-silence-me" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Guardian</em></a> en 2022&mdash;. Se producen a trav&eacute;s de mis correos electr&oacute;nicos y tel&eacute;fonos personales y de trabajo, as&iacute; como en las redes sociales. Mi domicilio se ha publicado varias veces en sitios web y redes sociales de extrema derecha, junto con llamamientos para que me visiten. Unos conspiracionistas me acosaron mientras desayunaba en un hotel. Retransmitieron en directo el encuentro&rdquo;. Su caso, escalofriante, guarda semejanzas con otros que hemos conocido y que se han reflejado en encuestas internacionales realizadas por las revistas <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-021-02741-x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a><em> y </em><a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.abp8817" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science</em></a>. Sin embargo, su desenlace es diferente.
    </p><p class="article-text">
        La primera diferencia es que, en 2023, Siouxsie Wiles fue a juicio laboral contra sus empleadores por no garantizar su seguridad en el trabajo. Seg&uacute;n declar&oacute;, ella busc&oacute; apoyo en la Universidad de Auckland ante el acoso salvaje que estaba viviendo y la respuesta de la instituci&oacute;n fue inadecuada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En julio de 2024, un tribunal neozelandés dictaminó que su universidad había incumplido su obligación de proteger a la científica Wiles de los ataques que sufrió mientras proporcionaba información pública sobre la pandemia, y obligó a indemnizarla con 20.000 dólares neozelandeses</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La segunda diferencia es que, en julio de 2024, un tribunal neozeland&eacute;s dictamin&oacute; que la universidad hab&iacute;a incumplido su obligaci&oacute;n de proteger a Wiles mientras proporcionaba informaci&oacute;n p&uacute;blica sobre la pandemia, y oblig&oacute; a indemnizarla con 20.000 d&oacute;lares neozelandeses (unos 11.000 euros) por da&ntilde;os y perjuicios. El juicio &mdash;que ning&uacute;n medio recogi&oacute; en Espa&ntilde;a&mdash; ha tenido una amplia repercusi&oacute;n internacional sobre el cambio que necesitan dar las instituciones productoras de conocimiento en la protecci&oacute;n de su personal.
    </p><p class="article-text">
        Agresiones como las que vivi&oacute; ella, adem&aacute;s de da&ntilde;ar a las personas que las sufren &mdash;les provocan inseguridad personal, problemas psicol&oacute;gicos y p&eacute;rdida de productividad&mdash;, tienen consecuencias sobre la comunicaci&oacute;n de la ciencia porque acaban disuadiendo a buena parte de las fuentes que los periodistas necesitamos para elaborar informaciones fiables.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el 16,55 % de los cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas que han sufrido ataques relacionados con su exposici&oacute;n p&uacute;blica en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os han dejado de hablar con los medios. Este es, en mi opini&oacute;n, uno de los datos m&aacute;s interesantes extra&iacute;dos de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mitad-cientificas-sufrido-ataques-salir-medios-peor-contradecir-pablo-motos_1_11889322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio pionero en nuestro pa&iacute;s</a> que hemos publicado hace unos d&iacute;as en el Science Media Centre junto con el grupo de investigaci&oacute;n Gureiker de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s datos: el 51,05 % de las personas a las que encuestamos admite haber vivido alg&uacute;n ataque tras comunicar sobre ciencia. Los m&aacute;s frecuentes son los insultos, la v&iacute;a principal es X (antes Twitter) y los temas que m&aacute;s odio reciben son los relacionados con salud y cambio clim&aacute;tico. Las mujeres son las m&aacute;s afectadas: el 56,86% de las cient&iacute;ficas encuestadas sufrieron ataques frente al 46,21% de cient&iacute;ficos. 
    </p><p class="article-text">
        El tipo de acoso que experimentan ellas y ellos es diferente. A ellos se les critica m&aacute;s sobre su integridad profesional, mientras que m&aacute;s de una de cada tres investigadoras recibe desprecios a su capacidad cient&iacute;fica (da igual que sean expertas en un tema, les dicen &ldquo;no sabes de lo que est&aacute;s hablando&rdquo;), con una diferencia porcentual de m&aacute;s de 10 puntos con respecto a los hombres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este estudio es un punto de partida para poner encima de la mesa una problem&aacute;tica que las instituciones tendr&iacute;an que analizar en su propio &aacute;mbito y tomar medidas&rdquo;, subray&oacute; Maider Eizmendi, directora cient&iacute;fica del estudio, en una <a href="https://sciencemediacentre.es/mas-de-la-mitad-del-personal-investigador-que-comunica-sobre-ciencia-en-los-medios-admite-haber" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sesi&oacute;n informativa</a> que organizamos. De manera sorprendente, la gran mayor&iacute;a de las personas a las que encuestamos opt&oacute; por no informar a sus instituciones ante estas experiencias, y eso es preocupante. A la vez, entre los testimonios que recogimos, los m&aacute;s frecuentes ped&iacute;an a las instituciones formaci&oacute;n sobre comunicaci&oacute;n de la ciencia, mecanismos de protecci&oacute;n y mayor implicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de nuestra encuesta se suman a una conversaci&oacute;n global que preocupa a centros de investigaci&oacute;n de todo el mundo. La sentencia de Wiles ha abierto debates cruciales en un momento en el que la desinformaci&oacute;n se ha convertido en un problema de dif&iacute;cil control: &iquest;hasta qu&eacute; punto la comunicaci&oacute;n del conocimiento es una de las tareas del personal investigador? Si consideramos que es parte de su trabajo, entonces necesitamos que las instituciones cuenten con herramientas adecuadas para proteger a sus cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas ante los ataques.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/siouxsie-wiles-microbiologa-pelo-rosa-enseno-agresiones-cientificas_129_11900590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Dec 2024 21:15:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que Siouxsie Wiles, una microbióloga de pelo rosa, nos enseñó sobre las agresiones a científicas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Mujeres científicas,Divulgación científica,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los científicos ya avisaron, que los dejen en paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-avisaron-dejen-paz_129_11783103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48ea6c8e-97a4-4fb7-ac79-97336df010e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los científicos ya avisaron, que los dejen en paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pasó con la DANA de 2023 y se vuelve a repetir hoy: los científicos son objeto de un cuestionamiento injusto, inmerecido y agotador, pese a que realizan una labor esencial con la mejor información disponible con la que contamos para tomar decisiones relacionadas con el clima y la meteorología, tanto individuales como políticas</p><p class="subtitle">Neoliberales contra los paraguas: desprestigiar la ciencia pasa a ser otra arma política</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que o&iacute;mos hablar de <a href="https://www.eldiario.es/temas/emergencia-climatica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;emergencia clim&aacute;tica&rdquo;</a>, porque en esos t&eacute;rminos la definen los cient&iacute;ficos que se ocupan de estudiarla. La expresi&oacute;n no gusta a algunos, que llevan los mismos a&ntilde;os acusando a los cient&iacute;ficos de exagerar porque siempre han pasado estas cosas: calor, fr&iacute;o, lluvias torrenciales, desastres... Me pregunto cu&aacute;ntas muertes m&aacute;s debidas a fen&oacute;menos extremos har&aacute;n falta para convencerlos de que es una emergencia clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ya ni siquiera entro en por qu&eacute; estamos as&iacute;, en c&oacute;mo hemos llegado a esto, en c&oacute;mo se puede mitigar el cambio clim&aacute;tico o qu&eacute; estamos dispuestos a sacrificar para hacerlo; no entro en ese debate profundo que debemos plantearnos como sociedad. Hablo de ponerle nombre a lo que est&aacute; pasando: emergencia clim&aacute;tica; y de asumir que vamos a correr riesgos con los que no cont&aacute;bamos: &ldquo;Los cient&iacute;ficos del clima llevan a&ntilde;os advirtiendo de que el cambio clim&aacute;tico provocar&aacute; <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">lluvias m&aacute;s intensas</a>, y las tr&aacute;gicas consecuencias demuestran que nos queda mucho camino por recorrer para prepararnos ante este tipo de sucesos, y peores, en el futuro&rdquo;, nos dec&iacute;a Liz Stephens, catedr&aacute;tica de Riesgos Clim&aacute;ticos y Resiliencia de la Universidad de Reading (Reino Unido), pocas horas despu&eacute;s de que la DANA asolara la provincia de Valencia.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/datos-aemet-desmienten-feijoo-primera-alerta-envio-7-36-martes_132_11781301.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nos han avisado</a>. Lo hicieron en la ma&ntilde;ana del 29 de octubre, cuando desde la AEMET lanzaron el aviso rojo muchas horas antes de que el gobierno auton&oacute;mico activase el mensaje sonoro en los m&oacute;viles de los ciudadanos para pedirles que se quedaran en casa. Son los cient&iacute;ficos quienes siguen dando explicaciones serenas tantas veces como se les pregunta. El meteor&oacute;logo Rub&eacute;n del Campo, portavoz de la AEMET, <a href="https://x.com/telediario_tve/status/1851728842173612148" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicaba en el Telediario de TVE</a> c&oacute;mo funciona el plan de vigilancia de fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos adversos, Meteoalerta, y qu&eacute; implica un aviso rojo: se activan muy pocas veces e implican un peligro de extrema gravedad que se comunica de manera inmediata y autom&aacute;tica a la red de alerta nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos est&aacute;n haciendo su trabajo y, sin embargo, siguen siendo objeto de un cuestionamiento inmerecido, injusto y agotador. No solo cumplen con su labor de previsi&oacute;n y comunicaci&oacute;n a las autoridades competentes, sino que tambi&eacute;n divulgan para el gran p&uacute;blico. En <a href="https://x.com/search?q=aemet&amp;src=typed_query&amp;f=user" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las diferentes cuentas de X de la AEMET</a> encontramos, adem&aacute;s de avisos y consejos para la poblaci&oacute;n ante situaciones de riesgo como esta, una fuente constante de informaci&oacute;n cient&iacute;fica con un lenguaje accesible para responder a las preguntas que nos hacemos los ciudadanos sobre meteorolog&iacute;a y cambio clim&aacute;tico. Llevan a cabo un ejercicio de divulgaci&oacute;n excelente, con vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico, desde un organismo p&uacute;blico estatal que trabaja con rigor cient&iacute;fico y se ocupa de que su mensaje llegue a todo el mundo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La información que ofrece la ciencia ni es inmediata ni es, por supuesto, La-Única-Verdad-Absoluta-e-Inmutable. No es dogma, precisamente porque es ciencia. Pero sí es la mejor información que tenemos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus expertos, adem&aacute;s, atienden a los medios en los momentos de mayor crisis y nos responden preguntas como las que le hicimos desde el Science Media Centre a Ernesto Rodriguez-Camino: <a href="https://sciencemediacentre.es/que-relacion-tiene-la-dana-con-el-cambio-climatico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n tiene la DANA con el cambio clim&aacute;tico?</a>: &ldquo;Asociar un evento particular como este al cambio clim&aacute;tico (&hellip;) requiere estudios a posteriori y siempre se puede decir en t&eacute;rminos probabil&iacute;sticos, pero no sobre la marcha. (&hellip;)&nbsp;Sobre la marcha no podemos decir nada, salvo que en un contexto de cambio clim&aacute;tico este tipo de eventos ser&aacute;n m&aacute;s frecuentes e intensos&rdquo;.&nbsp;Se refer&iacute;a a los <a href="https://sciencemediacentre.es/la-culpa-es-del-cambio-climatico-que-nos-dicen-y-que-no-los-estudios-de-atribucion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios de atribuci&oacute;n</a>, que investigan la relaci&oacute;n entre un fen&oacute;meno &mdash;como una ola de calor, una DANA o un episodio de inundaciones&mdash; y el calentamiento global, y que llevan su tiempo porque necesitan procesar y analizar gran cantidad de datos.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n que ofrece la ciencia ni es inmediata ni es, por supuesto, La-&Uacute;nica-Verdad-Absoluta-e-Inmutable. No es dogma, precisamente porque es ciencia. S&iacute; es la mejor informaci&oacute;n disponible con la que contamos para tomar decisiones relacionadas con el clima y la meteorolog&iacute;a, tanto individuales como pol&iacute;ticas. Y para entender esto no hace falta un doctorado en Epistemolog&iacute;a, solo hay que acercarse a los procesos de la ciencia tratando de comprender c&oacute;mo funciona y por qu&eacute; sus respuestas no suelen ser monol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        La experta en comunicaci&oacute;n de riesgos Maricarmen Clim&eacute;nt habla as&iacute; sobre la necesidad de <a href="https://sciencemediacentre.es/periodismo-sobre-riesgos-guia-para-informar-con-claridad-sea-cual-sea-el-tema" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprender a comunicar la incertidumbre</a>, justamente para no alimentar la desconfianza: &ldquo;Todos los riesgos conllevan incertidumbres. Antes se pensaba que hablar de incertidumbre podr&iacute;a reducir dr&aacute;sticamente la confianza en la informaci&oacute;n. Hoy, por varios <a href="https://www.pnas.org/doi/full/10.1073/pnas.1913678117" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>, sabemos que no es as&iacute;, de modo que ya no hay excusa para omitir la incertidumbre al explicar riesgos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2023, cuando en Espa&ntilde;a vivimos otra DANA que afect&oacute; a varias regiones de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica y Baleares, desde instancias pol&iacute;ticas se pidi&oacute; <a href="https://sciencemediacentre.es/hay-que-afinar-los-pronosticos-meteorologicos-ciencia-contra-la-desconfianza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;afinar los pron&oacute;sticos meteorol&oacute;gicos&rdquo;</a>. Con claridad y pedagog&iacute;a, los cient&iacute;ficos de la Fundaci&oacute;n para la Investigaci&oacute;n del Clima respondieron explicando por qu&eacute; los modelos meteorol&oacute;gicos nunca ser&aacute;n cien por cien precisos: se trata de sistemas ca&oacute;ticos en los que m&iacute;nimas variaciones de las condiciones atmosf&eacute;ricas iniciales derivan en resultados dr&aacute;sticamente distintos. Los mismos cient&iacute;ficos, adem&aacute;s, alertaron de otro peligro: &ldquo;En un contexto en el que la aparici&oacute;n de eventos extremos cada vez es m&aacute;s frecuente (&hellip;)&nbsp;resulta muy irresponsable abrir un debate est&eacute;ril sobre la fiabilidad de las predicciones meteorol&oacute;gicas. Esta deriva puede motivar la desconfianza de los ciudadanos en la ciencia y en los conocimientos que est&aacute;n detr&aacute;s de los pron&oacute;sticos que mueven los avisos. De las conclusiones de este debate p&uacute;blico va a depender que estas palabras no influyan y siembren la duda sobre el sistema de alertas ante emergencias en pr&oacute;ximas ocasiones&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se intenta fomentar la desconfianza en las instituciones que trabajan para cuidarnos utilizando la mejor evidencia disponible. Es irresponsable hacerlo sabiendo que los científicos del clima reciben niveles insoportables de odio en redes y fuera de ellas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La historia se repite un a&ntilde;o despu&eacute;s. De nuevo, vemos c&oacute;mo se pone en duda la credibilidad de las previsiones que ofrece la ciencia &mdash;con su margen de incertidumbre inevitable e inherente&mdash;, con lo que esto implica no solo para la gesti&oacute;n de riesgos, sino para la democracia, porque se intenta fomentar la desconfianza en las instituciones que trabajan para cuidarnos utilizando la mejor evidencia disponible. Es irresponsable hacerlo sabiendo que los cient&iacute;ficos del clima reciben <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ataques-aemet-estupidez-maldad_129_10492645.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">niveles insoportables de odio en redes y fuera de ellas</a>, es echarlos a los leones. En 2023, la cuenta de AEMET corporativa publicaba en X un <a href="https://x.com/Aemet_Corpora/status/1648219308366114817?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1648219308366114817%7Ctwgr%5E6e070e5c72bd717afab3124956b87585a1a543be%7Ctwcon%5Es1_&amp;ref_url=https%3A%2F%2Fwww.ondacero.es%2Fnoticias%2Fsociedad%2Faemet-responde-todo-vale_202304216442d882fc27300001511b7c.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deo</a> en el que denunciaba los insultos y amenazas a sus empleados p&uacute;blicos y a los comunicadores de la meteorolog&iacute;a, ped&iacute;a respeto y declaraba que seguir&aacute;n trabajando y compartiendo conocimiento.&nbsp;&ldquo;Nunca hab&iacute;amos recibido estos insultos, ya nos llegan hasta por tel&eacute;fono&rdquo;, contaba <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/estrella-gutierrez-portavoz-aemet-habiamos-recibido-insultos-llegan-telefono_1_10157874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta entrevista</a> Estrella Guti&eacute;rrez, portavoz de la AEMET.
    </p><p class="article-text">
        Nos enfrentamos a un presente y un futuro en el que viviremos cada vez m&aacute;s eventos clim&aacute;ticos extremos y tendremos que afrontarlos teniendo en cuenta todos los factores que influyen en su manejo. En esta tarea, es urgente dejar detr&aacute;s la imagen de que estos desastres son &ldquo;naturales&rdquo;, como reivindicaba <a href="https://sciencemediacentre.es/deberian-los-medios-dejar-de-usar-el-termino-desastre-natural" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este art&iacute;culo</a> un equipo de especialistas en crisis. &ldquo;El t&eacute;rmino &lsquo;desastre natural&rsquo; puede llevar a la creencia de que estos eventos son inevitables y est&aacute;n fuera de nuestro control&rdquo;, explicaba el investigador de la Universidad Bernardo O&rsquo;Higgins (Chile) Loris De Nardi, que a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Reconocer que son el resultado de decisiones humanas equivocadas en t&eacute;rminos de planificaci&oacute;n urbana, desarrollo, gesti&oacute;n de recursos y cambio clim&aacute;tico es esencial para asumir la responsabilidad de prevenir futuros desastres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro experto en estos fen&oacute;menos, Ilan Kelman, del University College de Londres (Reino Unido), resaltaba una idea que ahora nos golpea: &ldquo;El fallo de los gobiernos al preparar adecuadamente a la gente para estos peligros es una de las ra&iacute;ces del desastre. No importa la gravedad de un evento, el desastre puede ser evitado&rdquo;. Sea cual sea el color pol&iacute;tico del gobierno al que le corresponda gestionar los futuros eventos extremos, tendr&aacute; que tomar decisiones informadas en la evidencia cient&iacute;fica y comunicar los riesgos a la poblaci&oacute;n asumiendo la incertidumbre, porque no hay otra manera de salvarnos. Y, en ese camino, no podemos permitir que otra vez se azuce la desconfianza hacia los cient&iacute;ficos. Eso hay que pararlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-avisaron-dejen-paz_129_11783103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2024 21:36:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los científicos ya avisaron, que los dejen en paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[DANA,Comunitat Valenciana,AEMET - Agencia Estatal de Meteorología,Ciencia,Científicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué probabilidad tiene tu hijo o hija de ser un futuro premio Nobel?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/probabilidad-hijo-hija-futuro-premio-nobel_129_11732251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91b29c0f-64dd-4bad-b4cc-8dd59055b2c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué probabilidad tiene tu hijo o hija de ser un futuro premio Nobel?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio analiza los galardonados en ciencias durante más de un siglo y los resultados aniquilan el sueño de la igualdad de género o de oportunidades: solo 28 de los 735 galardonados son mujeres y la mitad de los premiados se sitúa en el percentil 95, es decir, fueron niños criados por padres que estaban entre el 5% de los más ricos</p><p class="subtitle">Un panel lleno de señores, digo de Premios Nobel</p></div><p class="article-text">
        Ya pas&oacute; la semana de los Nobel y quienes nos hemos dedicado a cubrirlos a&uacute;n estamos de resaca. Nos decimos &ldquo;ya pas&oacute;&rdquo; como quien consuela a alguien que acaba de vivir un momento inc&oacute;modo y estresante. No vamos a quejarnos aqu&iacute; del estr&eacute;s, porque tampoco es que hayamos cubierto una guerra; hablemos de la incomodidad. Muchos de los que nos dedicamos al periodismo de ciencia tenemos la sensaci&oacute;n de que cada vez los Nobel nos suscitan preguntas m&aacute;s inc&oacute;modas. &iquest;Qu&eacute; est&aacute;n valorando estos premios? &iquest;Por qu&eacute; se conceden a logros cient&iacute;ficos <a href="https://sciencemediacentre.es/inteligencia-artificial-abierta-o-cerrada-asi-se-resiente-la-ciencia-cuando-la-tecnologia-queda-en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">protagonizados por grandes corporaciones tecnol&oacute;gicas</span></a>, como la IA, sin hacer alusi&oacute;n a los riesgos que nos plantea? &iquest;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/panel-lleno-senores-digo-premios-nobel_129_11718761.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por qu&eacute; no hay apenas mujeres</a>? &iquest;Por qu&eacute; son estos galardones suecos los m&aacute;s prestigiosos, visibles y socialmente valorados? &iquest;Cu&aacute;ntos nobel vienen de familias pobres y cu&aacute;ntos de familias ricas?
    </p><p class="article-text">
        Muchas preguntas. Hay un <em>paper</em> que da respuestas (parciales, porque as&iacute; es la ciencia) a algunas de ellas. En su estudio <a href="https://paulnovosad.com/pdf/nobel-prizes.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Acceso a las oportunidades en las ciencias: la evidencia de los Premios Nobel</em></a>, Paul Novosad, profesor asociado de Econom&iacute;a en Dartmouth College (Estados Unidos) y sus colegas analizan qu&eacute; recursos tuvieron de ni&ntilde;os los cient&iacute;ficos premiados con el Nobel. Su intenci&oacute;n es arrojar luz sobre esta cuesti&oacute;n: &iquest;basta con poseer todas las cualidades personales (brillantez, coraje, perseverancia) que esperamos de una persona que aporta algo nuevo y esencial al conocimiento humano, o tambi&eacute;n es necesario haber nacido en la familia adecuada? 
    </p><p class="article-text">
        Los propios autores resumen el problema con esta frase del bi&oacute;logo evolutivo y divulgador Stephen Jay-Gould que precede al estudio: &ldquo;De alguna manera, estoy menos interesado en el peso y las circunvoluciones del cerebro de Einstein que en la certeza de que personas con el mismo talento han vivido y muerto en campos de algod&oacute;n y f&aacute;bricas de explotaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Novosad ha explicado en X por qu&eacute; para &eacute;l es importante indagar en la ni&ntilde;ez de los adultos considerados como los genios m&aacute;s brillantes del planeta: &ldquo;La ciencia es, sin duda, la fuerza m&aacute;s importante para el progreso humano (&hellip;). Si hay un ni&ntilde;o que podr&iacute;a hacer un descubrimiento fundamental, querremos asegurarnos de que no pase el resto de su vida en una mina&rdquo;. &iquest;Son capaces nuestras sociedades de encontrar ese talento y apoyarlo, est&eacute; donde est&eacute;? &iquest;En qu&eacute; medida las barreras externas impiden a las personas con un gran potencial latente triunfar en las ciencias? &ldquo;Nuestra idea era estudiar la infancia de los ganadores del Premio Nobel. &iquest;De d&oacute;nde ven&iacute;an?&rdquo;, se han preguntado. Ya intuyen la respuesta antes de leerla, seguro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La profesión más habitual de los padres de un nobel es la de empresario, tanto de empresas grandes como de pequeñas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis central es que, en un mundo ideal con igualdad de oportunidades, los premios Nobel aparecer&iacute;an en familias y lugares al azar. Si, por el contrario, nos encontramos con que las personas galardonadas suelen nacer ricas, en pa&iacute;ses occidentales o con un capital social y educativo elevado, se nos est&aacute; perdiendo gente por el camino: &ldquo;Si el talento est&aacute; distribuido por igual, pero los cient&iacute;ficos proceden de forma desproporcionada de un subconjunto de la poblaci&oacute;n (por ejemplo, en funci&oacute;n de los ingresos, el sexo o la nacionalidad), esto significa que no se est&aacute; descubriendo a un gran n&uacute;mero de personas con grandes capacidades&rdquo;, explican en el <em>paper</em>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">De 1901 a 2023</h2><p class="article-text">
        Lo que hicieron fue investigar la infancia de todos los nobeles de ciencias desde 1901 hasta 2023, incluidos los de Econom&iacute;a. &ldquo;Excluimos los de la Paz y Literatura, ya que esos comit&eacute;s a veces seleccionan intencionadamente a personas que nacieron pobres, algo que no ocurre en las ciencias&rdquo;, explica Novosad. El dato en el que se fijaron fue la ocupaci&oacute;n del padre &mdash;que permite inferir su nivel de educaci&oacute;n y de ingresos&mdash;, porque es un buen predictor del nivel socioecon&oacute;mico de un ni&ntilde;o &mdash;hay pocos registros de las ocupaciones de las madres y muchas son amas de casa, lo cual no aporta datos sobre el estatus familiar&mdash;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo 28 de los 735 galardonados son mujeres y provienen de entornos más elitistas, lo que indica que sus privilegios familiares les sirvieron para compensar las numerosas barreras que afrontan las mujeres en las ciencias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Analizando los datos sobre 715 de los 739 galardonados, se desvaneci&oacute; el sue&ntilde;o de la distribuci&oacute;n uniforme por nivel de riqueza: la mitad se sit&uacute;a en el percentil 95, es decir, fueron ni&ntilde;os criados por padres que estaban entre el 5% de los m&aacute;s ricos. Y tambi&eacute;n nos podemos ir olvidando de la fantas&iacute;a de la igualdad de oportunidades educativas, puesto que m&aacute;s del 60% de los premiados pertenece al 5% con padres mejor educados. Hay excepciones, como el Nobel de F&iacute;sica chino Daniel Tsui, hijo de agricultores analfabetos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la muestra, solo 28 de los 735 galardonados son mujeres y provienen de entornos m&aacute;s elitistas, lo que indica que sus privilegios familiares les sirvieron para compensar las numerosas barreras que afrontan las mujeres en las ciencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La profesi&oacute;n m&aacute;s habitual de los padres de un nobel es la de empresario, tanto de empresas grandes como de peque&ntilde;as. Tambi&eacute;n hay muchos m&eacute;dicos, profesores e ingenieros. Un escaso 3% son hijos de granjeros, como Alexander Fleming y como el nobel de Medicina de este a&ntilde;o, el estadounidense Victor Ambros.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El acceso a las oportunidades se ha duplicado entre 1901 y 2023, pero sigue siendo muy desigual y, a este ritmo, pasarán otros 688 años antes de que alcancemos el ideal </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los investigadores han analizado la evoluci&oacute;n en el tiempo de esta distribuci&oacute;n para saber si cada vez es m&aacute;s f&aacute;cil el acceso a la ciencia de &eacute;lite a personas de todos los or&iacute;genes. S&iacute; se aprecia una mejora: el nivel educativo promedio de un padre de premio Nobel en 1901 era 95 sobre 100, y en la actualidad es 88. Eso significa que el acceso a las oportunidades se ha duplicado entre 1901 y 2023, pero sigue siendo muy desigual y, a este ritmo, pasar&aacute;n otros 688 a&ntilde;os antes de que alcancemos el ideal del 50, explica Novosad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n han extra&iacute;do datos llamativos sobre d&oacute;nde se dan las mayores oportunidades: es en las regiones con mayor movilidad intergeneracional, es decir, sociedades en las que los hijos cambian de profesi&oacute;n respecto a sus padres dentro del mismo estatus socioecon&oacute;mico. Y, curiosamente, el pa&iacute;s que parece &lsquo;ganar&rsquo; en este sentido es Estados Unidos, cuyos nobeles proceden de entornos menos elitistas que los nacidos en Europa y el resto del mundo, al menos antes de 1960, cuando crecieron la mayor&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, los investigadores han tratado de comparar el acceso a la elite cient&iacute;fica incorporando las diferencias entre pa&iacute;ses&mdash;porque no vive igual un sastre brit&aacute;nico que un sastre indio&mdash;. Al reproducir su estudio uniendo la ocupaci&oacute;n del padre a los datos hist&oacute;ricos del PIB de cada pa&iacute;s, el resultado es descorazonador y revela a&uacute;n m&aacute;s inequidades, que apenas han cambiado a lo largo de los a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Otro estudio reciente, publicado el pasado mes de abril en en <a href="https://www.nature.com/articles/s41599-024-02781-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Humanities and Social Sciences Communications</em></a>, del grupo <em>Nature</em>, afirmaba que la ciencia de los grandes descubrimientos es cada vez m&aacute;s elitista. Aquel trabajo, realizado por investigadores del Instituto de An&aacute;lisis Econ&oacute;mico (IAE-CSIC), no se deten&iacute;a en el origen familiar de los nobeles, sino en otros par&aacute;metros, como edad, g&eacute;nero, formaci&oacute;n y procedencia. Revelaba una tendencia hacia una ciencia interdisciplinar, hecha por cient&iacute;ficos que poseen cada vez mayor formaci&oacute;n, que realizan los descubrimientos a una edad m&aacute;s avanzada y que trabajan en las universidades mejor clasificadas. En su mayor parte son hombres &mdash;en el estudio, las mujeres representan solo el 5% de los descubrimientos innovadores&mdash;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestra etnia, sexualidad, estatus social, situación económica o género no debería condicionar nuestra carrera ni nuestra vida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jone Lopez de Gamiz Zearra</span>
                                        <span>—</span> Premio de Investigación Matemática Vicent Caselles 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con todo esto, lo normal es que la semana de los Nobel, m&aacute;s all&aacute; de la celebraci&oacute;n de los grandes descubrimientos, nos deje un regusto amargo y nos haga pensar en todas las preguntas del inicio. Pero, en la misma semana, tuve la suerte de escuchar un discurso que nos puso los pelos de punta a m&iacute; y a muchas personas que asistimos a la entrega de otros premios, los de la Real Sociedad Matem&aacute;tica Espa&ntilde;ola y la Fundaci&oacute;n BBVA. 
    </p><p class="article-text">
        Estas fueron las palabras de una de las galardonadas, la joven matem&aacute;tica vasca Jone Lopez de Gamiz Zearra: &ldquo;Este premio es en parte de mi aita y de mi ama (&hellip;) por haberme dado el privilegio de haber nacido en una familia con una buena situaci&oacute;n econ&oacute;mica, que ha podido permitirse un m&aacute;ster costoso que me ha abierto tantas puertas como para poder estar ahora aqu&iacute;. Y esto no deber&iacute;a ser un privilegio, deber&iacute;a ser un derecho. El ascensor social es una utop&iacute;a. Nuestra etnia, sexualidad, estatus social, situaci&oacute;n econ&oacute;mica o g&eacute;nero no deber&iacute;a condicionar nuestra carrera ni nuestra vida. Por ello, este premio es tambi&eacute;n un halago a la educaci&oacute;n p&uacute;blica, la que hizo que pudiera entrar en ese m&aacute;ster&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Enhorabuena, Jone, y gracias por decirlo tan claro.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/probabilidad-hijo-hija-futuro-premio-nobel_129_11732251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2024 20:29:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué probabilidad tiene tu hijo o hija de ser un futuro premio Nobel?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Nobel,Ciencia,Científicos,Investigación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Imane, la ciencia y el odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/imane-ciencia-odio_129_11576915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25ddb771-706d-4565-817d-973b49a6ccb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Imane, la ciencia y el odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando aparece un bulo, los periodistas de ciencia nos documentamos para presentar la información compleja de manera accesible y con matices. Pero si toda la evidencia científica es inútil ante una discusión polarizada como la que se ha dado en torno a una boxeadora olímpica, ¿sirve que insistamos?</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que un grupo propaga un bulo con el objetivo de azuzar el odio a alg&uacute;n colectivo, me resulta descorazonador observar a personas bienintencionadas que agitan <em>papers</em> tratando de pararlo. Ese colectivo puede ser cualquiera: el de la infancia &ndash;no s&eacute; si se acuerdan pero hubo un momento en que los ni&ntilde;os acabar&iacute;an con todos nosotros si les dej&aacute;bamos salir a la calle en la desescalada&ndash;, puede ser el de las feministas &ndash;que tienen la culpa de casi todo&ndash;; puede ser el de las personas migrantes, las mujeres trans y un sinf&iacute;n de ejemplos recurrentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s reciente ha sido el espect&aacute;culo del odio dirigido hacia Imane Khelif, una boxeadora ol&iacute;mpica argelina a la que la extrema derecha ha acusado en falso de ser una mujer trans o un hombre. Ella es una mujer cisg&eacute;nero, es decir, su sexo asignado al nacer (femenino) coincide con el g&eacute;nero con el que se identifica. 
    </p><p class="article-text">
        El Comit&eacute; Ol&iacute;mpico Internacional (COI), un organismo sin ninguna sospecha de estar impregnado por lo <em>woke</em>, <a href="https://olympics.com/ioc/news/joint-paris-2024-boxing-unit-ioc-statement" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ha defendido desde el primer momento</a> y ha advertido de que lo que se estaba haciendo contra ella era una campa&ntilde;a de odio y acoso. Atenci&oacute;n: el COI tratando de aplacar a hordas de tuiteros, incluidas algunas personalidades pol&iacute;ticas y al propio due&ntilde;o de X; este siglo no dejar&aacute; de sorprendernos.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Sirve desmentir?</h2><p class="article-text">
        En estas ocasiones, lo primero que solemos hacer los periodistas de ciencia es ponernos en marcha para documentarnos, buscar fuentes fiables y presentar la informaci&oacute;n compleja de manera accesible, pero mostrando sus matices. Creo firmemente que es importante reaccionar con rapidez y rigor ante los bulos, pero cada vez m&aacute;s tiendo a sentir que todos los argumentos que demos contra este tipo de desinformaci&oacute;n, que solo busca hacer da&ntilde;o, dar&aacute;n igual ante los que ya han tomado la decisi&oacute;n de trag&aacute;rsela y propagarla, del mismo modo que no se puede razonar con los <em>bullies</em> del patio del colegio que se burlan de su v&iacute;ctima y la se&ntilde;alan con el dedo. Quienes hayan decidido odiar van a odiar, <em>haters gonna hate</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, seguimos explicando: la periodista Marta Borraz, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/extrema-derecha-agita-bulo-boxeadora-olimpica-acusa-hombre_1_11565658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta pieza</a>, detallaba en qu&eacute; consiste la condici&oacute;n de Khelif y por qu&eacute; los cromosomas no son el criterio que se emplea en la competici&oacute;n deportiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los medios han explicado todo esto y, sin embargo, siempre existir&aacute; una proporci&oacute;n de personas que permanecer&aacute;n inmunes a estas explicaciones y cuyas opiniones, con una contundente carga de emociones negativas, no se alterar&aacute;n ni un &aacute;pice tras la exposici&oacute;n a la evidencia. Esto es un problema acuciante para quienes nos dedicamos a las diversas ramas de la comunicaci&oacute;n de la ciencia, sobre todo, para quienes creemos que esta profesi&oacute;n puede mejorar el debate social y en definitiva, contribuir a un mundo m&aacute;s justo y vivible. Si toda la evidencia cient&iacute;fica que podamos ofrecer es in&uacute;til ante una discusi&oacute;n polarizada, &iquest;de qu&eacute; sirve que insistamos?
    </p><p class="article-text">
        Bueno, yo creo que sirve. Hay personas que no est&aacute;n convencidas y que quieren comprender, como me dec&iacute;a alguien en X: &ldquo;A pesar de toda la basura, seguir aqu&iacute; [en redes sociales] permite que haya gente que reciba informaci&oacute;n correcta (yo, por ejemplo, en el caso de hoy). Una minor&iacute;a, quiz&aacute;s, pero una minor&iacute;a que se quedar&iacute;a sin esas fuentes de informaci&oacute;n si la gente con rigor y conocimiento se va&rdquo;. Ojal&aacute; m&aacute;s como &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el reportaje de Marta Borraz, me impresion&oacute; leer una cita de Mar&iacute;a Jos&eacute; Pati&ntilde;o, exatleta espa&ntilde;ola expulsada de la competici&oacute;n en la d&eacute;cada de 1980 por haber sido identificada con los cromosomas XY en antiguas pruebas de verificaci&oacute;n de sexo, y que consigui&oacute; que la Asociaci&oacute;n Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) eliminara esas pruebas: &ldquo;Estamos en el siglo XXI, los cromosomas no son ning&uacute;n argumento para no dejar competir a una mujer. Eso es algo de hace d&eacute;cadas (&hellip;) por favor, tengamos rigor cient&iacute;fico&rdquo;. Me ha gustado que ella, cuya historia es muy conocida porque sufri&oacute; en sus propias carnes la discriminaci&oacute;n, la humillaci&oacute;n y la injusticia procedentes de la ignorancia, reivindique que la ciencia es una herramienta valiosa para analizar problemas complejos y proponer soluciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 2023, y aunque no hubiera deportistas trans compitiendo en el circuito internacional, la IAAF <a href="https://sciencemediacentre.es/reacciones-la-federacion-internacional-de-atletismo-prohibe-participar-en-competiciones-femeninas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decid&iacute;a prohibir en competiciones femeninas la participaci&oacute;n de deportistas trans</a> que hayan transicionado despu&eacute;s de la pubertad. En rueda de prensa, su presidente, Sebastian Coe, se&ntilde;alaba: &ldquo;Nos guiaremos por la ciencia que inevitablemente se desarrollar&aacute; en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os en torno al rendimiento f&iacute;sico (&hellip;). A medida que haya m&aacute;s evidencia disponible, revisaremos nuestra posici&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Asuntos sin consenso</h2><p class="article-text">
        Cuando informamos sobre temas relacionados con sexo y g&eacute;nero, tenemos un cuidado especial porque sabemos que el debate cient&iacute;fico es intenso y complicado. Una investigaci&oacute;n publicada en 2023 en <em>BMJ</em> conclu&iacute;a que han aumentado los menores que se identifican como trans y mostraba la <a href="https://sciencemediacentre.es/reaccion-una-investigacion-periodistica-concluye-que-han-aumentado-los-menores-que-se-identifican" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de consenso entre los profesionales al iniciar el tratamiento m&eacute;dico</a>. M&aacute;s recientemente, <a href="https://sciencemediacentre.es/dos-revisiones-subrayan-la-falta-de-evidencia-sobre-el-uso-de-bloqueadores-de-pubertad-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos revisiones subrayaban la falta de evidencia sobre el uso de bloqueadores de pubertad y tratamientos hormonales en j&oacute;venes</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Somos conscientes de que hay muchas controversias sin conclusiones consensuadas que se deben seguir investigando, y que un patinazo al informar puede hacer mucho da&ntilde;o a personas que quieren vivir tranquilas. Incluso un patinazo en el uso de las palabras afecta a la informaci&oacute;n que estamos dando. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La elecci&oacute;n de la terminolog&iacute;a es importante cuando hablamos de grupos marginados. Ciertos t&eacute;rminos pueden tener connotaciones relacionadas con estereotipos sociales o aspectos centrales de las identidades de las personas. Al usar tales t&eacute;rminos, podemos respaldar creencias estereotipadas y puntos de vista negativos sobre el grupo marginado y causarle estr&eacute;s y da&ntilde;o&rdquo;, explican en el proyecto <a href="https://comunicacioncientifica.fecyt.es/actualidad/como-llevar-cabo-una-ciencia-socialmente-responsable-un-decalogo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;La ciencia de la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica&rsquo;</a>, que, por cierto, recomiendo mucho para interesados en estos temas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, tratamos de buscar voces diversas que nos ayuden a entender realidades sobre las que llevamos poco tiempo informando y sobre las que hace falta mucha ciencia. As&iacute; lo reclamaba este mismo a&ntilde;o <a href="https://sciencemediacentre.es/una-tribuna-llama-al-mundo-academico-apoyar-los-investigadores-trans" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la revista </a><a href="https://sciencemediacentre.es/una-tribuna-llama-al-mundo-academico-apoyar-los-investigadores-trans" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cell</em></a> un grupo de cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas trans y sus familiares, con un art&iacute;culo en el que, adem&aacute;s de se&ntilde;alar la necesidad de un mundo acad&eacute;mico inclusivo, tambi&eacute;n ped&iacute;an que se lleven a cabo investigaciones rigurosas en cuanto a cuestiones de sexo y g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s curioso es que ni siquiera deber&iacute;amos estar hablando de todo esto en relaci&oacute;n con la boxeadora argelina, que es una mujer cis, no trans. El caso de Imane Khelif ha sido una mezcla de transfobia, ignorancia, sexismo, racismo y ganas de hacer da&ntilde;o. Ha sido la muestra de que aquellas personas que eligen odiar no van a pararse a pensar ni a informarse, sino que, aun a riesgo de hacer el rid&iacute;culo y poner en evidencia su ignorancia, se agarran a lo que sea para hacerse fuertes en su odio. Y tambi&eacute;n nos ha dado la oportunidad de mostrar que lo m&aacute;s peligroso no es la ignorancia, sino las ganas de da&ntilde;ar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/imane-ciencia-odio_129_11576915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Aug 2024 19:50:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imane, la ciencia y el odio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Personas trans,Juegos Olímpicos,Argelia,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donde todo el mundo ve deporte yo veo epidemiología social, ¿qué me pasa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/mundo-ve-deporte-veo-epidemiologia-social-pasa_129_11545305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d20ceed-e5be-48ea-b142-bcd28f705dbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donde todo el mundo ve deporte yo veo epidemiología social, ¿qué me pasa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este verano tan deportivo mi hijo sigue reproduciendo con las manos el 304 con el que el futbolista Lamine Yamal le dedica los goles a su barrio, mientras yo pienso en cómo el código postal condiciona nuestra salud, esa verdad científica que quedó patente en pandemia y vemos en las olas de calor</p><p class="subtitle">Brecha social en salud - La “desigualdad en salud”, cuando en qué barrio naces afecta a tu esperanza de vida
</p></div><p class="article-text">
        Mientras miro los Juegos Ol&iacute;mpicos, me doy cuenta de que recordar&eacute; el de 2024 como el verano en que me tragu&eacute; dos competiciones deportivas seguidas, bajo el aire acondicionado, surfeando olas de calor y pensando en los determinantes sociales de la salud. Me explico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando mi hijo peque&ntilde;o me explic&oacute; c&oacute;mo festejaba los goles su nuevo &iacute;dolo, fing&iacute; prestar atenci&oacute;n y no me enter&eacute; de nada, como sucede cada vez que tras un &ldquo;mam&aacute;, mira&rdquo;, &eacute;l o su hermano imitan celebraciones de futbolistas que yo no s&eacute; ni qui&eacute;nes son. Lo entend&iacute; despu&eacute;s, durante la Eurocopa, al ver la foto de un adolescente con <em>brackets</em> representando con sus manos un 304. La imagen que dio la vuelta al mundo, en la que Lamine Yamal reivindicaba las tres &uacute;ltimas cifras de su c&oacute;digo postal en el barrio de Rocafonda (Matar&oacute;), me hizo pensar inmediatamente en epidemiolog&iacute;a. En todas esas veces que escribimos noticias sobre la incidencia de una enfermedad, de la discapacidad o de cualquier problema de salud en funci&oacute;n de las condiciones de vida y repetimos machaconamente la frase &ldquo;el c&oacute;digo postal afecta m&aacute;s a la salud que el c&oacute;digo gen&eacute;tico&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me pasa desde la pandemia. Nos acababan de confinar y una de mis primeras llamadas a un cient&iacute;fico fue a Manuel Franco, epidemi&oacute;logo en las universidades de Alcal&aacute; y Johns Hopkins: &ldquo;Oye, Manuel, &iquest;esto qu&eacute; es? &iquest;C&oacute;mo van a sobrevivir encerrados mis vecinos de enfrente, que son diez personas en un bajo comercial convertido en infravivienda? &iquest;Y la gente que no puede teletrabajar? &iquest;Y las empleadas del hogar sin contrato? &iquest;Y los ni&ntilde;os que comen bien gracias a una beca en el cole?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hablamos largo y tendido y, de esas conversaciones, surgi&oacute; un art&iacute;culo para la agencia de noticias que yo dirig&iacute;a y que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/salud-coronavirus-confinamiento-desigualdad-magnifica_1_1019067.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">republic&oacute; este peri&oacute;dico</a>, en el que Franco explicaba con pausa y pedagog&iacute;a la relaci&oacute;n entre salud y condiciones de vida: &ldquo;Las desigualdades sociales crean y perpet&uacute;an las desigualdades en salud. Las inequidades sociales no son otra cosa que los procesos y fen&oacute;menos que ocurren en nuestras sociedades, pa&iacute;ses, ciudades, distritos, barrios y edificios, y que se relacionan directamente con la salud y las enfermedades que tenemos&rdquo;. Y hablaba de los determinantes sociales de la salud, que &ldquo;est&aacute;n &iacute;ntimamente relacionados con los trabajos y el nivel educativo, con nuestro g&eacute;nero, edad y con el lugar donde vivimos&rdquo;. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El código postal afecta a nuestra suerte, en muchos casos, no solo más que el código genético, sino también más que la inteligencia, la capacidad de esfuerzo, la habilidad para acumular méritos y muchos otros valores que se nos venden como factores de éxito relacionados con lo individual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Gracias a todo lo que tuve que leer en aquellos a&ntilde;os sobre la carga de la enfermedad en sociedades desiguales &mdash;se publicaron miles de <em>papers</em> sobre <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=covid+inequality" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Covid-19 y desigualdad</a>&mdash;, entend&iacute; que la salud no es solo un fen&oacute;meno biol&oacute;gico, sino quiz&aacute;, sobre todo, social. Una vez has interiorizado eso, ya no se te olvida la cantinela del c&oacute;digo postal.
    </p><p class="article-text">
        La brecha no es exclusiva de los fen&oacute;menos relacionados con la salud. Entre el norte y el sur de la pen&iacute;nsula se abre una brecha econ&oacute;mica que se materializa en el <a href="https://www.eldiario.es/economia/mapa-brecha-economica-norte-sur-paro-estudios-menor-esperanza-vida_1_9036877.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empleo, la esperanza de vida y el nivel de estudios</a>. Por ejemplo, en el barrio de Rocafonda de donde viene Yamal, solo un 6% de sus habitantes son universitarios, mientras que el 73% de los mayores de 15 a&ntilde;os solo han terminado los estudios b&aacute;sicos, como analizaban los compa&ntilde;eros de elDiario.es <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-segregacion-renta-estudios-calle-calle_1_10704004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este reportaje</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El c&oacute;digo postal afecta a nuestra suerte, en muchos casos, no solo m&aacute;s que el c&oacute;digo gen&eacute;tico, sino tambi&eacute;n m&aacute;s que la inteligencia, la capacidad de esfuerzo, la habilidad para acumular m&eacute;ritos y muchos otros valores que se nos venden como factores de &eacute;xito relacionados con lo individual. Sin embargo, para algunas personas convencidas de que cada cual es due&ntilde;o y se&ntilde;or de su propio destino, la idea de que vivimos en sociedades atravesadas por la desigualdad es dif&iacute;cil de digerir, a pesar de la evidencia. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Madrid sabemos que el cinturón sur es mucho más vulnerable a los efectos del calor que la parte norte, y no es por el envejecimiento, son las condiciones de vida. Lo que te mata es ser pobre, con el calor y con todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Linares</span>
                                        <span>—</span> Instituto de Salud Carlos III
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada semana encontramos en las revistas cient&iacute;ficas decenas de nuevos estudios relacionados con las desigualdades. En PubMed, el repositorio de art&iacute;culos cient&iacute;ficos de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, hay 76.721 resultados sobre &ldquo;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=inequality&amp;page=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desigualdad</a>&rdquo;, la mayor&iacute;a concentrados a partir del siglo XXI, en una curva creciente, con un pico m&aacute;ximo en los a&ntilde;os pospandemia. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de estos estudios nos cuentan realidades tan intuitivas como que la vulnerabilidad a las altas temperaturas depende del barrio, del tipo de casa en el que vivamos y de capacidad de adaptaci&oacute;n, marcada por la pobreza energ&eacute;tica, y que <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0013935121001869" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las olas de calor matan m&aacute;s en barrios con menor estatus socioecon&oacute;mico</a>. Como dec&iacute;a la investigadora Cristina Linares, del Instituto de Salud Carlos III, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cristina-linares-cientifica-alertas-aemet-quedan-cortas-salud-influyen-factores-calor_128_10200412.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta entrevista</a>: &ldquo;En Madrid sabemos que el cintur&oacute;n sur es mucho m&aacute;s vulnerable a los efectos del calor que la parte norte, y no es por el envejecimiento, son las condiciones de vida&rdquo;. La actual codirectora de la Unidad de Referencia en Cambio Clim&aacute;tico, Salud y Medio Ambiente Urbano conclu&iacute;a: &ldquo;Lo que te mata es ser pobre, con el calor y con todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tantas veces encontramos esa conclusi&oacute;n en los art&iacute;culos cient&iacute;ficos que leemos cada d&iacute;a al seleccionar los temas que queremos tratar, que ya no nos parece noticiable. &ldquo;Que s&iacute;, que ser pobre es peor para cualquier enfermedad, esto no es novedad&rdquo;, suelo pensar muchas veces al leer <em>abstracts</em>. Como en &ldquo;ni&ntilde;o muerde perro&rdquo;, la noticia ser&iacute;a la contraria. &iquest;Habr&aacute; enfermedades que no est&eacute;n correlacionadas con la pobreza o con la desigualdad? Eso merece otro an&aacute;lisis. Lo que s&iacute; s&eacute; es que tenemos que seguir hablando de c&oacute;mo la desigualdad atraviesa la salud de nuestras poblaciones, y de qu&eacute; podemos hacer como sociedad para que el c&oacute;digo postal no nos marque la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/mundo-ve-deporte-veo-epidemiologia-social-pasa_129_11545305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Aug 2024 20:51:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donde todo el mundo ve deporte yo veo epidemiología social, ¿qué me pasa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Covid-19,Pandemia,Pobreza,Desigualdad económica,Fútbol,Ola de calor,Pobreza energética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué deberías leer con cautela los grandes hallazgos científicos (en ratones)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/deberias-leer-cautela-grandes-hallazgos-cientificos-ratones_129_11450915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/792480d9-e412-4177-9714-0ac7db304ef8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1097112.jpg" width="1280" height="720" alt="Por qué deberías leer con cautela los grandes hallazgos científicos (en ratones)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Solo el 5% de las terapias probadas en animales da lugar a fármacos para humanos, pero tanto las notas de prensa de los centros de investigación como los artículos de prensa muchas veces obvian ese 'detalle' fundamental de la información</p></div><p class="article-text">
        Consiguen un anticonceptivo masculino de efecto reversible. Rejuvenecen las c&eacute;lulas de individuos de mediana edad. Una &uacute;nica inyecci&oacute;n consigue eliminar el asma. El alzh&eacute;imer puede prevenirse con un alimento para la musculaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; buenas noticias, &iquest;verdad? Yo pinchar&iacute;a en todas y creo que t&uacute; tambi&eacute;n, al menos en alguna de ellas. O no. Quiz&aacute; no pinchar&iacute;as y ser&iacute;a peor, porque te creer&iacute;as esos titulares sin abrir el contenido y comprobar que tienen trampa. Con toda probabilidad, la trampa se descubrir&iacute;a en el primero o el segundo p&aacute;rrafo, donde deber&iacute;a poner &ldquo;en ratones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La relevancia de esas dos palabras, &ldquo;en ratones&rdquo;, es una de las cosas que aprendes r&aacute;pido &mdash;o deber&iacute;as&mdash; cuando te dedicas al periodismo de ciencia y salud. Debes distinguir aquellos anuncios de grandes hallazgos que son important&iacute;simos para la vida de tus lectores&hellip; solo si tus lectores tienen bigotes y cola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un truco para conseguir clics, que consiste en olvidarte de a&ntilde;adir &ldquo;en ratones&rdquo; en el titular de la noticia. El efecto es espectacular. Una p&iacute;ldora masculina segura y eficaz con efecto reversible es <em>breaking news</em> para la salud reproductiva de millones de hombres y mujeres en todo el mundo; si le a&ntilde;ades &ldquo;en ratones&rdquo; solo le afecta a Mickey Mouse y al p&uacute;blico especialmente interesado por la investigaci&oacute;n b&aacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        No mientes del todo, aunque t&uacute; sabes que en realidad est&aacute;s mintiendo cuando relegas el peque&ntilde;o detalle de los ratones al segundo p&aacute;rrafo porque con eso bastar&iacute;a, &iquest;o no? La respuesta est&aacute; en la pel&iacute;cula sobre periodistas <em>Primera plana</em> de Billy Wilder. En ella, Walter Matthau le pregunta a Jack Lemon d&oacute;nde ha escrito el meollo de la noticia y este le responde &ldquo;en el segundo p&aacute;rrafo&rdquo;, a lo que su jefe le espeta &ldquo;&iquest;qui&eacute;n demonios leer&aacute; el segundo p&aacute;rrafo?&rdquo;. Pues eso. 
    </p><p class="article-text">
        Que se declare el &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de los avances biom&eacute;dicos es una petici&oacute;n cl&aacute;sica en comunicaci&oacute;n de la ciencia, hasta el punto de que existe una cuenta de X que lo reivindica con el nombre <a href="https://x.com/justsaysinmice" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;just says in mice&rdquo;</a> y que tiene m&aacute;s de 70.000 seguidores &mdash;una cantidad que no est&aacute; mal para un tema tan de nicho&mdash;. Echarle un vistazo ayuda a hacerse una idea de la frecuencia con la que los medios cometen este error. Con mucha sorna y sin escatimar en gifs, la cuenta recoge titulares sobre resultados de investigaciones a los que les falta decir que solo se han probado en animales. A veces, ni siquiera en animales, sino incluso en c&eacute;lulas sobre una placa Petri.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece un tema de nicho, pero no lo es. En los medios la gente se informa de temas relacionados con su salud sobre los que debe tomar decisiones, y por eso los titulares exagerados, que extralimitan el alcance de una terapia o que enga&ntilde;an sobre el estado de una investigaci&oacute;n, son peligrosos. Muchos de los ensayos precl&iacute;nicos &mdash;los que a&uacute;n se est&aacute;n estudiando en animales de laboratorio&mdash; no derivan en ensayos cl&iacute;nicos &mdash;los que se hacen en personas&mdash;; y una &iacute;nfima minor&iacute;a llega a convertirse en una terapia validada. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos datos nuevos: de los posibles tratamientos estudiados en animales, solo el 5% se acaba aprobando para su uso en humanos, es decir, solo el 5% da lugar a algo que se puede encontrar en una farmacia, seg&uacute;n <a href="https://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.3002667" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un nuevo estudio publicado esta semana en </a><a href="https://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.3002667" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>PLoS Biology</em></a>. &iquest;Por qu&eacute; esta tasa es tan baja? Como explica Llu&iacute;s Montoliu al <a href="https://sciencemediacentre.es/solo-el-5-de-las-terapias-estudiadas-en-animales-llega-aprobarse-para-su-uso-en-humanos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Science Media Centre</a>, hay dos posibles explicaciones: o bien los requisitos para los ensayos cl&iacute;nicos son muy estrictos, o bien hay limitaciones en el dise&ntilde;o de los experimentos, que deber&iacute;amos intentar mejorar &ldquo;para as&iacute; incrementar el porcentaje de estudios con animales que llegan a confirmarse en seres humanos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, ese peque&ntilde;o 5% nos est&aacute; diciendo que, cuando un titular sobre un &eacute;xito biom&eacute;dico nos oculta que es en ratones, nos est&aacute; enga&ntilde;ando con una alt&iacute;sima probabilidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n tiene la responsabilidad? No solo los periodistas despistados o en busca del clic a toda costa. Tambi&eacute;n los departamentos de comunicaci&oacute;n de centros de investigaci&oacute;n y de revistas cient&iacute;ficas. Recuerdo un centro de investigaci&oacute;n que emit&iacute;a sus notas de prensa a&ntilde;adiendo &ldquo;en modelo murino&rdquo;, en lugar de decir claramente que su estudio estaba hecho en ratones. Las instituciones cient&iacute;ficas tambi&eacute;n deben asumir su rol en este juego cuando, aun sabiendo que una investigaci&oacute;n est&aacute; en una fase muy b&aacute;sica, deciden lanzar notas de prensa que engorden la maquinaria informativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; cu&aacute;l es la siguiente pregunta, porque yo tambi&eacute;n me la hago: &iquest;acaso no deber&iacute;an comunicarse los resultados de la ciencia b&aacute;sica? S&iacute;, claro que se debe contar la ciencia b&aacute;sica o fundamental. Es dif&iacute;cil contarla porque los medios nos empe&ntilde;amos en saber para qu&eacute; servir&aacute; y eso a&uacute;n no puede saberse. Tenemos que hablar de la ciencia fundamental, pero no echar las campanas al vuelo con resultados en un estado a&uacute;n preliminar que pueden confundir al p&uacute;blico.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/deberias-leer-cautela-grandes-hallazgos-cientificos-ratones_129_11450915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jun 2024 20:04:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué deberías leer con cautela los grandes hallazgos científicos (en ratones)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Investigación,Fármacos,Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Queremos ciudades caminables porque nos jugamos la salud de la infancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/queremos-ciudades-caminables-jugamos-salud-infancia_129_11231162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e1d44e1-5e70-4e10-b46d-47b3bb0ff05f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092057.jpg" width="5184" height="2916" alt="Queremos ciudades caminables porque nos jugamos la salud de la infancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las investigaciones señalan que las personas menores que menos juegan al aire libre son aquellas que viven en barrios con aceras estrechas, cuestas, calles masificadas o mal planificados, que además son vecindarios de menor poder adquisitivo: la solución pasa por convertir la propia ciudad en un gimnasio</p><p class="subtitle">Entrevista - Charles Montgomery, urbanista: “Nuestras ciudades se están convirtiendo en un resort”
</p></div><p class="article-text">
        Mi vecina <a href="https://twitter.com/olgaberrios" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Olga Berrios</a> es especialista en urdir planes para denunciar el mal estado de las calles del barrio, que parece perpetrado en contra de sus habitantes. En 2021 puso en marcha su <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/noticias/crean-mapa-identificar-aceras-mierda-tetuan_1_8411768.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mapa de las aceras de mierda de Tetu&aacute;n</a>, con categor&iacute;as como acera-aparcamiento, aceras enanas o aceras masificadas; y el pasado a&ntilde;o implic&oacute; al vecindario en el certamen <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/primeros-timidos-resultados-miss-torreta-tetuan-arreglan-aceras-torretas-ganadoras-no-retiran_1_10925116.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miss Torreta Tetu&aacute;n</a>, que premi&oacute; al poste m&aacute;s invasivo clavado en medio de una acera. Los proyectos colaborativos de Olga y de otras activistas <em>barrionalistas</em> &mdash;como ella se define&mdash; van logrando microvictorias que disfrutaremos, o eso esperamos, quienes estamos hartas de esquivar obst&aacute;culos cada cuatro pasos por calles hostiles. M&aacute;s a&uacute;n sabiendo que esa hostilidad urbana impacta sobre la salud f&iacute;sica y mental, en especial de los m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil intuir que los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes viven peor en calles atravesadas por autopistas urbanas y convertidas en aparcamientos donde los morros de los coches se comen un trozo de las aceras, ya de por s&iacute; estrechas. Su vida en un viejo barrio obrero es peor que en uno rico y bien trazado, porque en el primero no tienen autonom&iacute;a para pasear libremente, ni apenas espacios p&uacute;blicos para jugar, hacer deporte o reunirse de manera segura. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos datos que lo corroboran, como los obtenidos recientemente del estudio PASOS, de la Gasol Foundation. &ldquo;Los niveles de actividad f&iacute;sica ahora mismo son muy bajos en la poblaci&oacute;n infantojuvenil espa&ntilde;ola, los datos son alarmantes&rdquo;, explica la catedr&aacute;tica en Actividad f&iacute;sica y Salud de la Universidad de Castilla-La Mancha <a href="https://twitter.com/susaznarlain?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Susana Aznar</a>, coautora del estudio. Sus resultados, <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0296816" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicados en </a><a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0296816" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>PLOS ONE</em></a> y presentados en una sesi&oacute;n informativa en el <a href="https://sciencemediacentre.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Science Media Centre</a>, se pueden extrapolar a la poblaci&oacute;n infantil y juvenil de 8 a 16 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El estatus socioeconómico del barrio se relaciona con el cumplimiento de las recomendaciones mínimas de actividad física: personas menores de entornos pobres practican menos deporte durante el fin de semana debido a las pocas oportunidades de su entorno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n con m&aacute;s de 3.000 menores de las 17 comunidades aut&oacute;nomas han encontrado que el estatus socioecon&oacute;mico del barrio se relaciona con el cumplimiento de las recomendaciones m&iacute;nimas de actividad f&iacute;sica y salud: los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes de entornos pobres practican menos deporte durante el fin de semana debido a que sus entornos ofrecen pocas oportunidades. 
    </p><p class="article-text">
        Eso, en cuanto al deporte organizado, el que practicas si en tu barrio hay instalaciones cercanas o si alguien de tu familia puede acompa&ntilde;arte los s&aacute;bados al polideportivo. Como no todo el mundo tiene esa suerte, los investigadores han estudiado tambi&eacute;n la actividad espont&aacute;nea cotidiana, la que se realiza al pasear, jugar y socializar en la calle, que &ldquo;tiene un peso importante porque son conductas que se hacen todos los d&iacute;as, con una gran repercusi&oacute;n en la salud&rdquo;, se&ntilde;ala Aznar. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, han encontrado que los menores que menos pasean y juegan al aire libre son (&iexcl;oh, sorpresa!) los que viven en barrios poco caminables &mdash;con aceras estrechas, cuestas, calles masificadas o mal planificados urban&iacute;sticamente&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        La precariedad en el entorno urbano genera desigualdades en el bienestar o, como ya se ha dicho mil veces, el c&oacute;digo postal marca nuestra salud tanto como el c&oacute;digo gen&eacute;tico, con la diferencia de que, mientras este &uacute;ltimo no podemos elegirlo, sobre el dise&ntilde;o de los barrios s&iacute; podemos actuar desde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. La <em>caminabilidad</em> de las calles se puede mejorar si se quiere y &ldquo;es un componente clave para compensar desigualdades sociales, especialmente en zonas urbanas con bajos niveles socioecon&oacute;micos&rdquo;, dice Aznar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Conviene implantar mejoras estructurales o reutilizar espacios que ya existen dentro de esos barrios, además de realizar intervenciones que traten de promover la actividad física entre las familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santi F. Gómez</span>
                                        <span>—</span> director global de Investigación y Programas de la Gasol Foundation
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para <a href="https://twitter.com/santigomez_sf?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santi F. G&oacute;mez</a>, director global de Investigaci&oacute;n y Programas de la Gasol Foundation, la aproximaci&oacute;n pasa por actuar sobre los entornos que generan sedentarismo: &ldquo;Conviene implantar mejoras estructurales o reutilizar espacios que ya existen dentro de esos barrios&rdquo;, algo que deber&iacute;a hacerse &ldquo;aparte de las intervenciones que traten de promover la actividad f&iacute;sica entre las familias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cuidado con estigmatizar a las familias que lo tienen m&aacute;s dif&iacute;cil, advierte el investigador. &ldquo;Los trabajos de la poblaci&oacute;n con un menor nivel socioecon&oacute;mico suelen ser f&iacute;sicamente m&aacute;s cansados y con horarios m&aacute;s desequilibrados.&nbsp;Si te has pasado la jornada limpiando o en la obra, no llegas al fin de semana con las mismas ganas de salir de excursi&oacute;n que cuando has estado sentada en tu silla de la oficina&rdquo;. Para &eacute;l, todas las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, no solo las de planificaci&oacute;n urban&iacute;stica, deber&iacute;an tener una mirada sensible hacia las desigualdades sociales en salud: &ldquo;Una pol&iacute;tica que mejore la conciliaci&oacute;n de la vida familiar y laboral tendr&iacute;a un efecto tambi&eacute;n sobre la pr&aacute;ctica de actividad f&iacute;sica de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ir al cole en un medio de transporte activo aporta beneficios a nivel psicológico y a nivel social, más allá de la actividad física. En los entornos urbanos te da oportunidades de saludar al vecino o vecina y de compartir el trayecto con otras familias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Santi F. Gómez</span>
                                        <span>—</span> director global de Investigación y Programas de la Gasol Foundation
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la pr&oacute;xima edici&oacute;n de su trabajo, analizar&aacute;n de manera m&aacute;s concreta los desplazamientos al centro educativo, cuenta G&oacute;mez: &ldquo;Ir al cole en un medio de transporte activo aporta beneficios a nivel psicol&oacute;gico y a nivel social, m&aacute;s all&aacute; de la actividad f&iacute;sica. En los entornos urbanos te da oportunidades, por ejemplo, de saludar al vecino o vecina y de compartir el trayecto con otras familias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea consiste en que la propia ciudad &ldquo;se pueda convertir en gimnasio&rdquo;, dice Aznar, y en promover la actividad f&iacute;sica desde peque&ntilde;os, &ldquo;cuando se aprenden conductas saludables a partir de lo que haces de manera cotidiana con tu familia&rdquo;. Para eso, &ldquo;tenemos que trabajar de una forma multidisciplinar, no solo nosotros, los especialistas de la actividad f&iacute;sica y la salud, sino tambi&eacute;n con dise&ntilde;os de planes urbanos para promover que ser activos resulte sencillo y agradable, que sea la opci&oacute;n f&aacute;cil&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Otro estudio reciente, <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-07005-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-07005-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a>, reflexionaba sobre c&oacute;mo ordenar las ciudades para cuidar la salud mental de la gente joven. En este trabajo, las investigadoras entrevistaron a 518 personas j&oacute;venes y adolescentes de 53 pa&iacute;ses. A partir de sus respuestas, identificaron las caracter&iacute;sticas que har&iacute;an de la ciudad un lugar amigable. Entre sus prioridades destacaban la de vivir en una ciudad libre de discriminaci&oacute;n, con acceso al empleo, la educaci&oacute;n y la sanidad p&uacute;blica; y tambi&eacute;n reclamaban el acceso a espacios p&uacute;blicos seguros y gratuitos para juntarse y conectar con otras personas, en especial en espacios verdes. 
    </p><p class="article-text">
        Algo potente de este trabajo internacional, que quiere servir de gu&iacute;a para iniciativas de planificaci&oacute;n urban&iacute;stica, es que la investigaci&oacute;n cont&oacute; con la voz de los propios j&oacute;venes, que no se suele tener en cuenta a la hora de definir estas pol&iacute;ticas que les afectan. En Espa&ntilde;a, cuenta Santi F. G&oacute;mez, existe la Red Espa&ntilde;ola de Ciudades amigas de la Infancia, que coordina UNICEF, con Consejos de Infancia formados por ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que interact&uacute;an con los representantes del municipio para contribuir al dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susana Aznar s&iacute; ha empezado a investigar contando con la participaci&oacute;n juvenil:&nbsp;&ldquo;Yo trabajo con poblaci&oacute;n adolescente, que tiene m&aacute;s autonom&iacute;a para tomar decisiones de transporte activo, y estamos utilizando la t&eacute;cnica PhotoVoice, con la que se implican en el estudio haciendo fotos por donde pasan y dando su opini&oacute;n sobre c&oacute;mo mejorar las rutas de la ciudad. Creo que tenemos que incluirlos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n sabe si la pr&oacute;xima iniciativa de activismo <em>barrionalista</em>, como las que monta mi vecina Olga, estar&aacute; protagonizada por ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que quieran conquistar el espacio caminable en sus calles. Ojal&aacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/queremos-ciudades-caminables-jugamos-salud-infancia_129_11231162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Mar 2024 20:58:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Queremos ciudades caminables porque nos jugamos la salud de la infancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancia,Adolescentes,Ciudades sostenibles,Ejercicio físico,Deporte,Salud,Salud psicológica,Desigualdad económica,Urbanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quieres más mujeres que hablen de ciencia? Empieza por no llamarlas cuota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/quieres-mujeres-hablen-ciencia-empieza-no-llamarlas-cuota_129_10898918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb319cb5-755f-4f45-a23b-88cba790f030_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quieres más mujeres que hablen de ciencia? Empieza por no llamarlas cuota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las organizaciones se autoimponen cada vez más una mínima presencia femenina en sus eventos, pero el problema no solo radica en que sea mínima: mensajes como "Te necesitamos porque son todos varones" sugieren que ocupamos un espacio solo por ser mujeres cuando es un lugar que nos corresponde</p><p class="subtitle">Radiografía de la paridad: la política cumple, pero el poder económico y la cultura no </p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se acerca el 11 de febrero, las agendas de universidades y centros de investigaci&oacute;n se llenan de mesas redondas copadas por mujeres. En esta fecha se celebra el D&iacute;a de la Mujer y la Ni&ntilde;a en la Ciencia y ellas son las estrellas, mientras que el resto del a&ntilde;o la presencia femenina en los <em>saraos</em> divulgativos y cient&iacute;ficos es m&aacute;s limitada y a&uacute;n se siguen celebrando esos <em>all male panels</em> que nos dan tanta risa, aunque no tengan ninguna gracia.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace ya a&ntilde;os, los <em>all male panels</em> &mdash;eventos en los que solo hablan hombres&mdash; son objeto de queja y burla en redes sociales. En ciencia nos dejan im&aacute;genes como esta, ya m&iacute;tica, de un congreso de mujeres en matem&aacute;ticas.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/966778361711341571?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Otras nos divierten menos, como cada vez que se otorgan premios o reconocimientos y aquello parece un <em>txoko</em> de los de antes. Recuerdo esto en Cambridge, pero tambi&eacute;n pasa en la Espa&ntilde;a de 2024.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1524022446780784642?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En los <em>saraos </em>de divulgaci&oacute;n, hace diez a&ntilde;os hab&iacute;a pocas mujeres protagonistas y a muchos no parec&iacute;a importarles o aduc&iacute;an que era culpa de ellas, que no quer&iacute;an estar; ahora las se&ntilde;oras est&aacute;n, pero casi nunca en proporci&oacute;n mayor a un tercio. Esto sucede a pesar de que hay divulgadoras llenando teatros, como <a href="https://www.uco.es/ucci/es/noticias-gen/itemlist/tag/Las%20que%20cuentan%20la%20Ciencia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las que cuentan la ciencia</em></a>, un espect&aacute;culo que se celebra en C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, cada vez m&aacute;s, las organizaciones se autoimponen una cuota m&iacute;nima femenina en sus eventos para no olvidarse de la mitad del mundo. Est&aacute; bien que as&iacute; sea. El problema es que el camino del infierno est&aacute; empedrado de buenas intenciones, y un mensaje de invitaci&oacute;n habitual se parece a esto: &ldquo;Queremos contar contigo, compartir&aacute;s mesa de debate con Fulanito y Menganito y, si no puedes, te agradeceremos que nos aconsejes a otra mujer&rdquo;. &iexcl;Vaya! Otra mujer, <em>la que sea</em>. La cuota de un tercio. La Pitufina.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me han llamado diciéndome ‘queremos aumentar la presencia de mujeres para este evento’. No me lo digas, por favor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gemma del Caño </span>
                                        <span>—</span> Farmacéutica y divulgadora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute; se podr&iacute;a reformular, ll&aacute;menme so&ntilde;adora, con algo de este estilo: &ldquo;Estamos buscando profesionales relevantes en este gremio y hemos pensado que, por tu trayectoria, tu participaci&oacute;n ser&iacute;a perfecta&rdquo;. Chimp&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco brome&aacute;bamos entre colegas, todas profesionales de la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica, con ponernos como bio de la red social antes llamada Twitter &ldquo;soy la cuota que quieres en tu mesa redonda&rdquo;. Fuera de bromas, para este art&iacute;culo he hablado con varias divulgadoras que coinciden en que la pr&aacute;ctica es frecuente, torpe y da&ntilde;ina. Gemma del Ca&ntilde;o (<a href="https://twitter.com/farmagemma" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@farmagemma</a>), lo ha vivido as&iacute;: &ldquo;Me han llamado dici&eacute;ndome &lsquo;queremos aumentar la presencia de mujeres para este evento&rsquo;. No me lo digas, por favor. Dudo de m&iacute; cuando me lo dicen y dudo de m&iacute; cuando no me lo dicen porque me imagino que no me lo han dicho&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo siento que no vas solo en representación tuya o de tu empresa, sino de todo el género femenino en su conjunto. ¿Cómo se puede manejar eso? Te aplasta la responsabilidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rocío Benavente</span>
                                        <span>—</span> periodista científica en Maldita 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para <a href="https://twitter.com/galatea128" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roc&iacute;o Benavente</a>, periodista cient&iacute;fica en <em>Maldita</em> y habitual en eventos profesionales de su sector, el problema est&aacute; en recibir una invitaci&oacute;n &ldquo;con el mensaje &lsquo;estamos buscando a una periodista cient&iacute;fica o divulgadora&rsquo;, especificando el g&eacute;nero y sin a&ntilde;adir nada m&aacute;s, como si el &uacute;nico requisito fuera ese&rdquo;. A ella le ha pasado: &ldquo;He dicho que s&iacute; y he puesto todo de mi parte para que el resultado fuera &lsquo;la llamamos como cuota y qu&eacute; maravilla haberlo hecho&rsquo;, pero es agotador. En esos casos, yo siento que no vas solo en representaci&oacute;n tuya o de tu empresa, sino de todo el g&eacute;nero femenino en su conjunto. &iquest;C&oacute;mo se puede manejar eso? Te aplasta la responsabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por eso &mdash;a&ntilde;ade Del Ca&ntilde;o, experta en seguridad alimentaria&mdash; el espacio m&aacute;s seguro para m&iacute; es <em>Las que cuentan la ciencia</em> porque ah&iacute; s&iacute; s&eacute; que me llaman por ser mujer, pero sin la presi&oacute;n de tener que demostrar m&aacute;s de lo que soy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una preocupaci&oacute;n del sector, tanto como para que la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Comunicaci&oacute;n Cient&iacute;fica (AEC2) decidiera en 2018 no participar en ning&uacute;n evento donde no haya paridad. &iquest;Por qu&eacute;? &ldquo;Porque cre&iacute;mos que as&iacute; contribuir&iacute;amos al cambio social que necesita un sector muy masculinizado como es la divulgaci&oacute;n&rdquo;, responde Elena L&aacute;zaro, expresidenta de la AEC2 y coordinadora de la Unidad de Cultura Cient&iacute;fica de la Universidad de C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aparte de reivindicar una mayor visibilidad para las mujeres que hacen comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica, creo que esta apuesta nos ayuda a mejorar en nuestras pr&aacute;cticas profesionales &mdash;a&ntilde;ade Marcos P&eacute;rez, actual presidente de la asociaci&oacute;n y, por si no se hab&iacute;an dado cuenta, cuota masculina de este art&iacute;culo&mdash;. En periodismo, por ejemplo, evidenciando la necesidad de que m&aacute;s cient&iacute;ficas participen como fuentes cualificadas. Y, en general, incorporando a la agenda p&uacute;blica temas y enfoques que hasta ahora quedaban ocultos por la l&oacute;gica del masculino gen&eacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La AEC2 ha asumido que dejar&aacute; de participar en foros no paritarios, aunque, se&ntilde;ala L&aacute;zaro, &ldquo;la mayor&iacute;a de las veces los organizadores han cambiado programa. Digamos que les hemos puesto las gafas violetas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marcos P&eacute;rez, que adem&aacute;s de presidir la AEC2 es el director de los Museos Cient&iacute;ficos coru&ntilde;eses, donde tambi&eacute;n aplican el criterio de paridad, explica que &ldquo;si llega &mdash;y todav&iacute;a ocurre con alguna frecuencia&mdash; alguna propuesta que no cumple unos m&iacute;nimos de paridad, lo comentamos con la organizaci&oacute;n y nos ofrecemos a proponer a personas que ayuden a equilibrar la presencia de hombres y mujeres. Y aunque no se haga desde la Junta Directiva, es una cuesti&oacute;n que va a surgir espont&aacute;neamente en los foros de la Asociaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; esto me llena de satisfacci&oacute;n porque no hace tanto tiempo que la frase &ldquo;la paridad es una parida&rdquo; resultaba jocosa en nuestro &aacute;mbito profesional. Por suerte, han pasado muchas cosas en la &uacute;ltima d&eacute;cada y ahora ese &ldquo;jojojo&rdquo; ya no resuena porque, como dice P&eacute;rez, &ldquo;la gente que pod&iacute;a tener menos sensibilidad se da cuenta que la paridad es hoy una demanda social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La mala comprensi&oacute;n de las cuotas paritarias tambi&eacute;n genera tensiones dentro del mundo acad&eacute;mico. A Conchi Lillo, neurobi&oacute;loga de la visi&oacute;n en la Universidad de Salamanca, autora del libro<em> </em><a href="https://www.nextdoorpublishers.com/libros/abre-los-ojos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iexcl;Abre los ojos!</em></a><em> </em>(Next Door Publishers, 2023), se le viraliz&oacute; este tuit en 2020.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1333123852348649475?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Me ped&iacute;an que formara parte de una comisi&oacute;n de evaluaci&oacute;n para una plaza porque les hab&iacute;an tirado de las orejas al ver que el grupo estaba formado por solo hombres&rdquo;, me explica Lillo. &ldquo;Acept&eacute;, dejando claro que lo hac&iacute;a porque estoy cualificada, y que sus formas hab&iacute;an sido ofensivas. Quien me escribi&oacute; el mensaje vino a mi despacho para decirme que soy muy susceptible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que le pas&oacute; a Lillo no es un caso aislado, sino que ha formado parte de la rutina de toda una generaci&oacute;n de acad&eacute;micas. Hablo con una catedr&aacute;tica de universidad espa&ntilde;ola que prefiere no dar su nombre. &ldquo;Yo he vivido la &eacute;poca en la que todos los tribunales de tesis, titularidades y c&aacute;tedras solo estaban formados por hombres, y cuando se sacaban plazas siempre las ocupaban varones. Al aprobarse planes de igualdad, las acad&eacute;micas nos alegramos, pero el problema para muchas de nosotras, en disciplinas con pocas mujeres, fue que al montar tribunales siempre nos llamaban por la cuota&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora me da igual porque soy mayor y tengo una trayectoria, pero fue una losa. Alguien me llegó a decir ‘en este tribunal hay que meter alguna mujer que le dé un poquito de color’, como si fuera una figurita de Lladró</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por un lado, esto implicaba una cantidad de trabajo extra dif&iacute;cilmente asumible y, por otro, &ldquo;los compa&ntilde;eros lo verbalizaban as&iacute; de claro, no me dec&iacute;an &lsquo;queremos contar contigo porque tienes un curr&iacute;culo fant&aacute;stico y eres una persona relevante en tu &aacute;mbito&rsquo;, sino &lsquo;te llamamos porque nos falta una mujer para este panel&rsquo;. Ahora me da igual porque soy mayor y tengo una trayectoria, pero fue una losa. Alguien me lleg&oacute; a decir &lsquo;en este tribunal hay que meter alguna mujer que le d&eacute; un poquito de color&rsquo;, como si fuera una figurita de Lladr&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que a una mujer se le comunica que ha sido elegida porque hay detr&aacute;s una pol&iacute;tica de cuotas, se le est&aacute; revelando que, de no ser por esas pol&iacute;ticas, su mundo profesional seguir&iacute;a siendo un club masculino. No olvidemos por qu&eacute; las organizaciones se autoimponen normas paritarias. Porque, si no, seguir&iacute;an la inercia de la norma no escrita que han adoptado toda la vida: la cuota masculina del 100%. Y despu&eacute;s, adem&aacute;s, a esa mujer se le exige que se sienta segura, que mire de frente y demuestre que puede hacerlo tan bien y con el mismo aplomo del hombre que habr&iacute;a recibido la oferta sin dudar que se lo merece. &iquest;No es un triple salto mortal con tirabuz&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me parece sobre todo una falta de profesionalidad. Incorporar a alguien a un proyecto haci&eacute;ndole saber que se hace por obligaci&oacute;n me parece, cuando menos, poco inteligente &mdash;insiste Marcos P&eacute;rez&mdash;. Me temo que estamos en una fase un poco adolescente con este tema, y mientras no se normalice todav&iacute;a vamos a vivir unas cuantas situaciones inc&oacute;modas. Cuanto m&aacute;s se hable de ello antes se nos pasar&aacute;&rdquo;. Por su parte, la catedr&aacute;tica que ha pasado por diferentes fases de la universidad espa&ntilde;ola cree que &ldquo;afortunadamente, con el tiempo est&aacute; todo m&aacute;s naturalizado y en las comisiones en las que participo ahora se tiene en cuenta la paridad de manera interiorizada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No las llamen &ldquo;cuota&rdquo;. No les hagan sentir que est&aacute;n ocupando un espacio que se les ha reservado por ser mujeres. Est&aacute;n ah&iacute; ocupando un espacio que les corresponde. Si necesitan este tipo de normas, d&iacute;ganse a s&iacute; mismos y d&iacute;ganles a ellas: &ldquo;Claro que tenemos pol&iacute;tica de cuotas, es que, si no, se nos puede olvidar hacer las cosas bien, ampliar nuestra agenda e incorporar talento femenino&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/quieres-mujeres-hablen-ciencia-empieza-no-llamarlas-cuota_129_10898918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Feb 2024 21:56:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quieres más mujeres que hablen de ciencia? Empieza por no llamarlas cuota]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Universidad,Feminismo,Mujeres científicas,Conferencias,Paridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Declárame tu conflicto de interés: por qué los periodistas debemos preguntar por los compromisos de nuestras fuentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/declarame-conflicto-interes-periodistas-debemos-preguntar-compromisos-fuentes_129_10850651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c16ac541-49f6-495c-a773-d2c27d5de178_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Declárame tu conflicto de interés: por qué los periodistas debemos preguntar por los compromisos de nuestras fuentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recibir financiación, pertenencer a organizaciones, implicaciones políticas o relaciones personales o profesionales; revistas científicas empiezan a plantearse incluir datos personales de quien escribe, no para poner en duda lo que dice sino para darle al público información más completa</p><p class="subtitle"> 🎙 PODCAST | Marea de plástico en Galicia: la política, la gestión y la ciencia </p></div><p class="article-text">
        Toneladas de pl&aacute;sticos vertidas en playas gallegas justo antes de unas elecciones. Periodistas que deben informar sobre otra cat&aacute;strofe ambiental m&aacute;s, tratando de hablar con personas expertas que sepan explicar los riesgos. En un contexto como este no pueden faltar algunas voces &mdash;pocas, marginales, pero ruidosas&mdash; que mientras tanto niegan, incluso en nombre de la ciencia, que tales riesgos existan. No es nada nuevo. Ya hemos hablado largo y tendido sobre los <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gente-muere-calor-mercaderes-duda-siguen-negando-crisis_129_10369649.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mercaderes de la duda</a>, que suelen tener conflictos de inter&eacute;s pol&iacute;ticos o econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Tener conflictos de inter&eacute;s tampoco es nada nuevo, no es malo en s&iacute; mismo ni evitable por completo. Todos nos levantamos cada ma&ntilde;ana y nos acostamos cada noche con nuestra ideolog&iacute;a, nuestros compromisos y nuestros intereses &mdash;no se f&iacute;en de quienes nieguen alguna de estas cosas que nos diferencian de un robot&mdash;. La clave est&aacute; en la honestidad. 
    </p><p class="article-text">
        Ser honesto cuando se opina consiste en hacerlo dejando claro que uno tiene unos posibles conflictos de inter&eacute;s, para que el p&uacute;blico que reciba esas opiniones tenga suficientes elementos que le permitan ponerlas en contexto. No declararlos es enga&ntilde;ar. Es comerse una parte esencial del discurso y tratar a la gente como si fuese idiota, incapaz de entender que detr&aacute;s de cada aseveraci&oacute;n hay una persona que est&aacute; influida por sus propias circunstancias, y que informarse bien para construir nuestras propias opiniones es un proceso complejo en el que debemos tener en cuenta estos factores humanos.
    </p><h3 class="article-text">Malas pr&aacute;cticas y dimisiones</h3><p class="article-text">
        En ciencia, los conflictos de inter&eacute;s se declaran. Reconocerlos forma parte del propio proceso de generaci&oacute;n de conocimiento. Tener conflictos de inter&eacute;s &mdash;por ejemplo, haber recibido dinero de la industria&mdash; no invalida en absoluto una investigaci&oacute;n ni la hace necesariamente menos fiable. De hecho, es bastante com&uacute;n en ciertos sectores en los que hay grandes inversiones de empresas privadas, como el alimentario, el farmac&eacute;utico, el energ&eacute;tico o muchas ingenier&iacute;as. Por el contrario, tener conflictos de inter&eacute;s y no declararlos s&iacute; est&aacute; considerado como una mala pr&aacute;ctica que pone en entredicho la credibilidad. Ha habido dimisiones sonadas por haber <em>olvidado</em> hacer esta declaraci&oacute;n, como la del ya fallecido <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/industria-farmaceutica-transparencia-conflictos-de-intereses_1_1941984.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Josep Baselga</a>, que renunci&oacute; a la direcci&oacute;n del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York al conocerse, a trav&eacute;s de <em>The New York Times</em>, que no hab&iacute;a sido transparente sobre el dinero que recib&iacute;a de la industria farmac&eacute;utica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá los conflictos más difíciles de reconocer sean los pertenecientes al ámbito ideológico o identitario: etnia, origen geográfico, orientación sexual, género, condición de discapacidad, nivel profesional...</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los compromisos que un cient&iacute;fico puede tener no se limitan a las fuentes de financiaci&oacute;n, sino que tambi&eacute;n est&aacute;n relacionados con colaboraciones actuales o pasadas, empleos, pertenencia a organizaciones, puestos de decisi&oacute;n, implicaciones pol&iacute;ticas, relaciones personales o profesionales&hellip; En definitiva, una persona deber&iacute;a declararlos cuando, a ojos de terceros, su papel de experta independiente pueda chocar con alguna actividad actual o pasada. Es importante entender que esto no significa que esa persona sea menos objetiva o independiente, sino que podr&iacute;a percibirse razonablemente de ese modo, como <a href="https://sciencemediacentre.es/conflictos-de-interes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicamos en el Science Media Centre</a>.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; los conflictos m&aacute;s dif&iacute;ciles de reconocer &mdash;ante una misma y ante los dem&aacute;s&mdash; sean los pertenecientes al &aacute;mbito ideol&oacute;gico o identitario: en un trabajo puede influir la identidad de la persona que lo lleva a cabo, es decir, su etnia, origen geogr&aacute;fico, orientaci&oacute;n sexual, g&eacute;nero, condici&oacute;n de discapacidad, nivel profesional, etc. 
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, la periodista cient&iacute;fica estadounidense <a href="http://www.rachelzamzow.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rachel Zamzow</a> reflexionaba en <em>Science</em>: <a href="https://www.science.org/content/article/should-scientists-include-their-race-gender-or-other-personal-details-papers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&iquest;Deben los cient&iacute;ficos incluir su etnia, sexo u otros datos personales en los art&iacute;culos?&rdquo;</a>. Este tipo de declaraci&oacute;n en la literatura cient&iacute;fica &ldquo;ya era una pr&aacute;ctica establecida en ciencias sociales, como la sociolog&iacute;a y la antropolog&iacute;a&rdquo; y &ldquo;ahora se va introduciendo poco a poco en campos como la biolog&iacute;a, la salud p&uacute;blica y la medicina, as&iacute; como en la educaci&oacute;n STEM, y cada vez son m&aacute;s las revistas que las fomentan o incluso las exigen&rdquo;, explica Zamzow. Como no pod&iacute;a ser de otra manera, la pr&aacute;ctica est&aacute; recibiendo cr&iacute;ticas porque choca con la idea tradicionalmente aceptada de que la ciencia es objetiva e independiente de qui&eacute;n la haga. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si informamos sobre resultados que se han expuesto en un congreso científico al que asistimos gracias a que fuimos invitados por una empresa —a veces, es la única manera porque los medios ya no pagan esos viajes—, ¿por qué no decirlo en la propia pieza?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay otra cr&iacute;tica que me parece m&aacute;s interesante: &iquest;esto es &uacute;til, sirve para algo? Seg&uacute;n sus partidarios, las declaraciones de posici&oacute;n animan a los investigadores a reflexionar sobre c&oacute;mo su visi&oacute;n del mundo afecta a la ciencia que hacen, desde el planteamiento de las preguntas hasta la interpretaci&oacute;n de los datos. Otros recelan, temiendo que se convierta en un &lsquo;check&rsquo; m&aacute;s en el proceso de enviar un art&iacute;culo.
    </p><h3 class="article-text">Preguntar, informar</h3><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se manejan estos conflictos en el periodismo? Por un lado, deber&iacute;amos declarar los propios. Por ejemplo, si informamos sobre resultados que se han expuesto en un congreso cient&iacute;fico al que asistimos gracias a que fuimos invitados por una empresa &mdash;a veces, es la &uacute;nica manera de estar en los sitios porque los medios ya no pagan esos viajes que sol&iacute;an pagar hace 20 a&ntilde;os&mdash;, &iquest;por qu&eacute; no decirlo en la propia pieza? Ya se hace en algunos medios y es una buena pr&aacute;ctica que deber&iacute;a extenderse.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, deber&iacute;amos ser m&aacute;s conscientes de los conflictos de inter&eacute;s de las fuentes. Creo que la gran mayor&iacute;a de los periodistas de ciencia se esfuerzan por encontrar fuentes expertas en cada tema y, adem&aacute;s, prefieren que sean lo m&aacute;s independientes posibles. No siempre es f&aacute;cil cuando hablamos de noticias controvertidas, por eso, solemos recoger opiniones diversas que reflejen las diferentes perspectivas sobre una controversia; de ah&iacute; que una frase cl&aacute;sica sea que &ldquo;un buen reportaje deber&iacute;a tener por lo menos tres fuentes&rdquo;. Pero, adem&aacute;s de contar con el abanico m&aacute;s amplio de puntos de vista, los periodistas de ciencia nos debemos acostumbrar a preguntar a nuestras fuentes por sus conflictos de inter&eacute;s y a hacerlos expl&iacute;citos cuando citamos en nuestras piezas lo que nos han contado los cient&iacute;ficos. &ldquo;Decl&aacute;rame el conflicto de inter&eacute;s en la primera cita&rdquo; podr&iacute;a ser un buen lema. Ojo, cuidado: no consiste en poner en duda lo que dice esa persona, sino en darle al p&uacute;blico la posibilidad de tener una informaci&oacute;n m&aacute;s completa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/declarame-conflicto-interes-periodistas-debemos-preguntar-compromisos-fuentes_129_10850651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jan 2024 21:39:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Declárame tu conflicto de interés: por qué los periodistas debemos preguntar por los compromisos de nuestras fuentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Periodismo,Plásticos,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La obesidad se ceba con la infancia más pobre y no es un problema individual, sino de salud pública]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/obesidad-ceba-infancia-pobre-no-problema-individual-salud-publica_129_10789091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f255c55-a362-4ee4-be65-22a095ea6571_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La obesidad se ceba con la infancia más pobre y no es un problema individual, sino de salud pública"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La evidencia científica revela que la obesidad y el sobrepeso se arrastran desde la cuna y están vinculados con la pobreza y la desigualdad; no son situaciones individuales de cada niño ni de cada familia, sino colectivas</p><p class="subtitle">El mapa de la obesidad en España: uno de cada tres niños tiene sobrepeso</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas del a&ntilde;o varias noticias han azuzado debates sobre la obesidad. Desde que se anunci&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/muere-actriz-itziar-castro-edad-46-anos_1_10751546.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la muerte de la actriz espa&ntilde;ola Itziar Castro</a> se escribieron an&aacute;lisis explicando lo que ya sab&iacute;amos, que esta enfermedad aumenta el riesgo de c&aacute;ncer y accidentes cardiovasculares. Por desgracia, vimos tambi&eacute;n c&oacute;mo una persona con obesidad era juzgada y culpabilizada incluso despu&eacute;s de muerta. Y en las p&aacute;ginas de ciencia, la revista <em>Science</em> proclam&oacute; como avance del a&ntilde;o el uso de un f&aacute;rmaco contra la diabetes para paliar los problemas de salud asociados con la obesidad. De lo que se ha hablado menos es de la relaci&oacute;n entre la obesidad y las condiciones de vida de las personas que la sufren.
    </p><p class="article-text">
        Lo que revela la evidencia cient&iacute;fica es que la obesidad y el sobrepeso se arrastran desde la cuna y <a href="https://www.ajpmonline.org/article/S0749-3797(22)00121-0/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute;n vinculados con la pobreza y la desigualdad</a>; no son problemas individuales de cada ni&ntilde;o ni de cada familia, sino colectivos. 
    </p><p class="article-text">
        Si su horario laboral se lo permite, haga un experimento: ac&eacute;rquese a un parque infantil. Mejor que sean dos, uno en un barrio empobrecido de su ciudad y otro, en una zona rica. F&iacute;jese en el n&uacute;mero de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con sobrepeso en cada uno de los dos entornos. Casi con seguridad, encontrar&aacute; m&aacute;s casos en el barrio pobre. 
    </p><p class="article-text">
        Yo lo he hecho. Vivo en un vecindario muy diverso en el que la chavaler&iacute;a con doble rodillera en el ch&aacute;ndal de segunda mano se desliza por el mismo tobog&aacute;n que las criaturas de uniforme y ni&ntilde;era con cofia. Con un poco de curiosidad sociol&oacute;gica, el parque infantil es un laboratorio vivo en el que observar semejanzas &ndash;porque todos hacen cosas de cr&iacute;os&ndash; y diferencias, como en la merienda. Algunos comen trozos de fruta que alguien ha tenido tiempo y ganas de pelar, cortar y guardar en un t&aacute;per. Estos suelen tener m&aacute;s aspecto de vivir en una familia sin apreturas que los que disfrutan de su bollo ultraprocesado, barato, superpalatable y listo para zampar sin protestas. De mis percepciones, elaboradas durante a&ntilde;os de aburrimiento materno apoyada en la valla del parque, no se puede inferir una conclusi&oacute;n estad&iacute;stica; sin embargo, coinciden con las evidencias que aporta la ciencia despu&eacute;s de recabar datos y analizarlos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.isciii.es/Noticias/Noticias/Paginas/Noticias/Estudio-prevalencia-obesidad-ENE-COVID-ISCIII-AESAN.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Varios estudios e informes</a> recientes muestran la prevalencia de estos problemas en Espa&ntilde;a: un tercio de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes tiene exceso de peso, y uno de cada diez, obesidad. Los an&aacute;lisis, llevados a cabo por el Instituto de Salud Carlos III y la Agencia Espa&ntilde;ola de Seguridad Alimentaria y Nutrici&oacute;n, revelan el gradiente socioecon&oacute;mico de esta enfermedad: la obesidad infantil es m&aacute;s frecuente en las provincias del sur peninsular, Ceuta, Melilla y Canarias; y su prevalencia es hasta el doble en familias donde los adultos poseen un bajo nivel de estudios y renta. 
    </p><p class="article-text">
        Estos resultados est&aacute;n en la l&iacute;nea de otros internacionales, como los del informe <a href="https://www.who.int/europe/publications/m/item/childhood-obesity-surveillance-initiative-cosi-fact-sheet-highlights-2018-2020" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">COSI</a> de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud que eval&uacute;a la obesidad infantil en Europa. &ldquo;Espa&ntilde;a presenta, junto con Grecia e Italia, los datos m&aacute;s preocupantes de toda Europa, mientras que en Dinamarca o la Rep&uacute;blica Checa las prevalencias son la mitad&rdquo;, declaraba el epidemi&oacute;logo Manuel Franco al <a href="https://sciencemediacentre.es/reacciones-al-mapa-de-la-obesidad-en-poblacion-infantil-y-adulta-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SMC Espa&ntilde;a</a>. Los datos muestran, adem&aacute;s, que nuestros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son los que menos verduras comen de todo el <em>ranking</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="España es el tercer país con más prevalencia de soprepeso infantil" aria-label="Gráfico de barras" id="datawrapper-chart-qFp8x" src="https://datawrapper.dwcdn.net/qFp8x/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="954" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();</script>

<br>
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puede estar pasando esto en Espa&ntilde;a, la huerta de Europa, pa&iacute;s orgulloso de su dieta mediterr&aacute;nea? Una de las claves est&aacute; en la pobreza, muy relacionada con la inseguridad alimentaria. Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea en los que la tasa de riesgo de pobreza infantil y la de obesidad presentan una correlaci&oacute;n m&aacute;s alta, seg&uacute;n recoge el <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Documents/2022/100622-plan-estrategico-nacional-reduccion-obesidad-infantil_en-plan-bien.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Estrat&eacute;gico Nacional para la Reducci&oacute;n de la Obesidad Infantil</a>, articulado en torno a tres factores sobre los que se puede actuar desde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: alimentaci&oacute;n, actividad f&iacute;sica y bienestar emocional y sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad &ndash;y no solo la pobreza&ndash; tambi&eacute;n es clave en la obesidad porque crea ambientes obesog&eacute;nicos. Es cierto que existe una predisposici&oacute;n gen&eacute;tica a engordar; pero los genes relacionados con el sobrepeso se expresar&aacute;n m&aacute;s en un entorno que lo favorezca. Como explican <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15096099/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en uno de los </a><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15096099/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>papers</em></a><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15096099/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ya cl&aacute;sicos</a> sobre el tema, &ldquo;la gen&eacute;tica carga el arma y las condiciones de vida de la gente aprietan el gatillo&rdquo;. O, como dec&iacute;a el equipo de Manuel Franco <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S021391111000261X?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este estudio</a>, &ldquo;la obesidad infantil viene determinada por factores sociales y econ&oacute;micos que son independientes del sistema sanitario, tales como la publicidad, el entorno, la educaci&oacute;n y el ambiente escolar, el transporte y el entorno alimentario&rdquo;. En una ciudad con mucha desigualdad socioecon&oacute;mica, es m&aacute;s probable que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tengan acceso a comida hipercal&oacute;rica, rica en grasas saturadas y pobre en hidratos de carbono no refinados. Tambi&eacute;n es m&aacute;s probable que vivan en barrios sin espacios agradables y seguros donde jugar haciendo ejercicio; y que sus familias, despu&eacute;s de jornadas laborales largas y exigentes, en su tiempo libre lleven estilos de vida sedentarios. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>

<iframe title="La obesidad infantil se duplica entre los hogares pobres" aria-label="Barras apiladas" id="datawrapper-chart-LN6pq" src="https://datawrapper.dwcdn.net/LN6pq/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="297" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(a){if(void 0!==a.data["datawrapper-height"]){var e=document.querySelectorAll("iframe");for(var t in a.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<e.length;r++)if(e[r].contentWindow===a.source){var i=a.data["datawrapper-height"][t]+"px";e[r].style.height=i}}}))}();
</script>

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    </figure><p class="article-text">
        Por eso, el anuncio de <em>Science</em> del que hablaba al inicio hay que leerlo con cuidado. Para la revista, el avance cient&iacute;fico m&aacute;s importante del a&ntilde;o 2023 ha sido el descubrimiento de que los medicamentos GLP-1 &ndash;que desde 2005 se usan en pacientes con diabetes tipo 2&ndash; pueden atenuar los problemas de salud asociados a la obesidad. Sin duda es un hallazgo importante, pero igual de importante es ponerlo en su contexto y no anunciarlo como la bala de plata contra esta enfermedad, porque no lo va a ser. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Abrazar el tratamiento farmacol&oacute;gico como &uacute;nica soluci&oacute;n supone cronificar la obesidad renunciando a modificar las causas que empeoran la salud de las personas&rdquo;, explica el epidemi&oacute;logo Luis Cereijo, y a&ntilde;ade: &ldquo;Tampoco resolver&aacute; el grave problema de la estigmatizaci&oacute;n de las personas que viven con exceso de peso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que, como explica la endocrin&oacute;loga Andreea Ciudin, &ldquo;sabemos que la obesidad no es una enfermedad moral, no depende de la fuerza de voluntad de la persona que la sufre&rdquo;, la idea err&oacute;nea de que todo consiste en comer mejor y hacer m&aacute;s ejercicio sigue vigente. El estigma est&aacute; en la calle, en la narrativa de los medios y tambi&eacute;n en las consultas m&eacute;dicas. <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/oby.23266" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una revisi&oacute;n de 41 estudios</a> publicada en 2021 muestra que &ldquo;m&eacute;dicos, enfermeros, dietistas, psic&oacute;logos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, pod&oacute;logos y fisi&oacute;logos del ejercicio tienen actitudes impl&iacute;citas o expl&iacute;citas de prejuicio hacia las personas con obesidad&rdquo; y que este sesgo de peso puede llevarlas a engordar y a dejar de ir al m&eacute;dico. 
    </p><p class="article-text">
        La creciente epidemia de obesidad, cuyas ra&iacute;ces son sociales y ligadas a la desigualdad desde la infancia, no se detendr&aacute; con pastillas. M&aacute;s bien se resolver&aacute; ayudando a mejorar las condiciones de vida de la gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;ficos por Ainhoa D&iacute;ez.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/obesidad-ceba-infancia-pobre-no-problema-individual-salud-publica_129_10789091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Dec 2023 21:16:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La obesidad se ceba con la infancia más pobre y no es un problema individual, sino de salud pública]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Obesidad,Nutrición infantil,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La menopausia de las chimpancés y la evolución de las señoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/menopausia-chimpances-evolucion-senoras_129_10650839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/396332e6-7eb6-4b73-8615-cc3a82ca8c97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La menopausia de las chimpancés y la evolución de las señoras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se conocen muy pocas especies animales cuyas hembras alarguen su vida años tras su etapa reproductiva, y la ciencia intenta encontrarle un sentido: en sociedades complejas, la sabiduría, la información y los cuidados de las personas mayores son potentes herramientas de adaptación</p></div><p class="article-text">
        Las chimpanc&eacute;s se convirtieron en noticia hace unos d&iacute;as por el sorprendente resultado de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/hallazgo-chimpances-hembras-menopausia-descoloca-cientificos_1_10629304.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio cient&iacute;fico publicado en la revista </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/hallazgo-chimpances-hembras-menopausia-descoloca-cientificos_1_10629304.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Science</em></a>, en el que se ha constatado que ellas tambi&eacute;n pueden ser menop&aacute;usicas.
    </p><p class="article-text">
        La noticia es sorprendente porque se conocen muy pocas especies animales cuyas hembras prolonguen su vida a&ntilde;os despu&eacute;s de finalizar su etapa reproductiva: las humanas, las orcas y otras cinco especies de cet&aacute;ceas, ninguna m&aacute;s en todo el reino animal. Entre ellas, nosotras &eacute;ramos las &uacute;nicas de ese grupo en el orden de los primates, al que pertenecen humanos y sus parientes m&aacute;s cercanos. Hasta ahora. Por primera vez hay otras primates en el club de las menop&aacute;usicas: las chimpanc&eacute;s Ngogo de la selva de Uganda.
    </p><p class="article-text">
        Lo que puede parecer una noticia <em>cuqui</em> de bichos, una curiosidad de <em>pop science</em>, es en realidad una investigaci&oacute;n con ramificaciones profundas en la ciencia de la evoluci&oacute;n. En primer lugar, &iquest;qu&eacute; hay de raro en la menopausia para que sea un periodo tan excepcional en el reino animal? Sabemos por la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n que los rasgos que resultan adaptativos son los que te ayudan a sobrevivir en este mundo hostil y tienen mayor probabilidad de pasar a la siguiente generaci&oacute;n. Es un poco de Perogrullo, pero es la idea. Si puedes adaptarte a tu entorno, entonces seguramente sobrevivir&aacute;s, te dar&aacute; tiempo a reproducirte y tus genes continuar&aacute;n en este mundo. Es importante aclarar que adaptarte no es algo intencionado, sino que consiste en poseer una mutaci&oacute;n que funciona bien frente a la presi&oacute;n ambiental que te ha tocado, y que es la que hace que un rasgo resulte adaptativo y se conserve en una poblaci&oacute;n. As&iacute;, los genes que prolongan las probabilidades de perpetuarse durante m&aacute;s tiempo son m&aacute;s ventajosos. Ni la ley del m&aacute;s fuerte ni nada de eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y esto qu&eacute; tiene que ver con la menopausia? Pues bien, siguiendo el razonamiento, que un individuo (o individua) siga vivo muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de ser inf&eacute;rtil no tendr&iacute;a sentido porque esos genes que le confieren longevidad posreproductiva no son tan rentables desde el punto de vista evolutivo. Este misterio aparente se ha explicado mediante lo que se conoce como &lsquo;la hip&oacute;tesis de la abuela&rsquo;: en el mundo de las orcas, que sirven como especie modelo para estudiar esta hip&oacute;tesis, las hembras mayores, en lugar de seguir teniendo m&aacute;s hijos, finalizan su etapa f&eacute;rtil y adquieren un rol fundamental en sus sociedades que las convierte en piezas poderosas del grupo. Gracias a su sabidur&iacute;a lideran actividades relacionadas con la b&uacute;squeda de alimentos y ejercen de abuelas: son activas en la crianza de las proles, ayudan a mejorar la supervivencia de nietos y nietas y aseguran de este modo la transmisi&oacute;n de sus genes. Los superpoderes de las mayores son la informaci&oacute;n y la experiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema que se plantea ahora con estas chimpanc&eacute;s ugandesas es que las hembras cambian de grupo en la adolescencia, de modo que tienen a sus cr&iacute;as en otra comunidad y sus madres no las ayudan con la prole. La hip&oacute;tesis de la abuela, que funciona para las orcas y para poblaciones humanas cazadoras-recolectoras, no se aplica en este caso. &iquest;Por qu&eacute; la selecci&oacute;n natural ha favorecido la existencia de las chimpanc&eacute;s se&ntilde;oras? Con este hallazgo, cuyos detalles est&aacute;n explicados <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/hallazgo-chimpances-hembras-menopausia-descoloca-cientificos_1_10629304.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la noticia</a>, los cient&iacute;ficos evolutivos se han encontrado con que a&uacute;n les queda mucha tela que cortar en el estudio de la menopausia.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La sabidur&iacute;a, la informaci&oacute;n y los cuidados</h3><p class="article-text">
        Ya ven que el tema tiene miga. A m&iacute; me ha hecho recordar varias situaciones. La primera, de hace a&ntilde;os, fue una discusi&oacute;n en un grupo de Whatsapp en el que coment&aacute;bamos una noticia en prensa sobre la hip&oacute;tesis de la abuela en orcas y en humanas. Al leerla, una de mis amigas se quej&oacute; porque le parec&iacute;a machista considerar que una mujer no tiene valor si ya no puede procrear. Como periodista de ciencia me di cuenta entonces de lo dif&iacute;cil que es a veces contar estas noticias sin que se malinterprete su significado. La ciencia de la evoluci&oacute;n no cuestiona la utilidad de las mujeres mayores, que no solo se dedican &mdash;o no solo deber&iacute;an dedicarse&mdash; a cuidar de los dem&aacute;s, sino a disfrutar de la vida que tienen por delante, con diversidad de opciones vitales. En sociedades complejas como las humanas, con una enorme casu&iacute;stica de normas y preferencias culturales, la criba de la selecci&oacute;n natural no se traduce en una &uacute;nica soluci&oacute;n para todas las personas. Lo que la ciencia de la evoluci&oacute;n trata de desentra&ntilde;ar es el mecanismo que est&aacute; operando por debajo para que la vida posmenop&aacute;usica tenga una funci&oacute;n evolutiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me ha recordado otras conversaciones con amigas que saben mucho m&aacute;s que yo sobre evoluci&oacute;n, y que piensan que s&iacute; hay cierto sesgo en la manera en la que se estudia. Nos parece que hay que encontrar una manera de entender, a la luz de la evoluci&oacute;n, el hecho de que las personas que producen &oacute;vulos dejen de hacerlo y despu&eacute;s sigan vivas un tercio de su existencia. Sin embargo, no hay tanto revuelo en torno al hecho de que las personas que producen semen lleguen a los 80 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Robert D. Martin, antrop&oacute;logo biol&oacute;gico y curador em&eacute;rito en el Museo Field de Historia Natural en Chicago, advert&iacute;a de los mitos patriarcales sobre el semen <a href="https://aeon.co/essays/the-idea-that-sperm-race-to-the-egg-is-just-another-macho-myth" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este fant&aacute;stico art&iacute;culo</a>; entre ellos, la idea err&oacute;nea de que los hombres conservan su fertilidad intacta hasta la vejez, en contraste con la menopausia: &ldquo;Numerosas pruebas demuestran que en los hombres, el n&uacute;mero y la calidad de los espermatozoides disminuyen con la edad. Adem&aacute;s, recientemente se ha descubierto que las mutaciones se acumulan unas cuatro veces m&aacute;s r&aacute;pido en los espermatozoides que en los &oacute;vulos, por lo que el semen de los hombres mayores est&aacute; realmente cargado de riesgos&rdquo;. Es cierto que los espermatozoides, al contrario que los &oacute;vulos, siguen gener&aacute;ndose durante toda la vida del individuo, pero ens&eacute;&ntilde;eme c&oacute;mo est&aacute;n esos espermatozoides con 80 a&ntilde;os, que yo los vea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, que la ciencia se haga estas preguntas nos acerca a respuestas que tiene que ver con la vida en comunidad, en sociedades complejas, en las que la sabidur&iacute;a, la informaci&oacute;n y los cuidados que nos proporcionan las personas mayores son potentes herramientas de adaptaci&oacute;n. Contaba Mar&iacute;a Martin&oacute;n, directora del Centro Nacional de Investigaci&oacute;n sobre la Evoluci&oacute;n Humana (CENIEH), en su libro <em>Homo imperfectus. &iquest;Por qu&eacute; seguimos enfermando a pesar de la evoluci&oacute;n?</em>, que esos cuidados nos han hecho ser lo que somos como especie: &ldquo;Hay un valor a&ntilde;adido en la contribuci&oacute;n que nuestros mayores hacen al &eacute;xito de nuestra especie y ese valor es de tal magnitud que la evoluci&oacute;n ha favorecido la longevidad en aquellos grupos en los que los individuos son muy dependientes. La biolog&iacute;a avala con datos lo que pod&iacute;amos pensar que solo estaba escrito en nuestros sentimientos. Esa contribuci&oacute;n fundamental de las abuelas, hoy tambi&eacute;n extendida a los abuelos, es una de las marcas de identidad de <em>Homo sapiens </em>dentro del linaje de los hom&iacute;nidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otros cient&iacute;ficos, los que se dedican a la salud global, son conscientes del rol de las abuelas en sociedades con familias extensas, como las del sur global o las mediterr&aacute;neas. De ah&iacute; surgen proyectos como el <a href="https://grandmotherproject.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grandmother Project</a>, que quiere aprovechar el poder de las se&ntilde;oras mayores de pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo para mejorar la salud de sus comunidades. Porque, al contrario de lo que se suele pensar, ellas tienen el conocimiento, la autoridad y el liderazgo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/menopausia-chimpances-evolucion-senoras_129_10650839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Nov 2023 21:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La menopausia de las chimpancés y la evolución de las señoras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[mujeres,Cuidados familiares,Animales,Ciencia,Menopausia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acabar con la mala ciencia: por qué España necesita una oficina de integridad de la investigación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/acabar-mala-ciencia-espana-necesita-oficina-integridad-investigacion_129_10601587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d47c95f9-1d19-43f2-ac69-3f7dbc12901b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Acabar con la mala ciencia: por qué España necesita una oficina de integridad de la investigación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las prácticas irregulares y fraudulentas entre los investigadores existen, y son muchas las voces que piden un organismo estatal que controle y fiscalice la integridad científica en España, y que tenga capacidad de sanción</p><p class="subtitle">Entrevista  - Pilar Paneque, directora de la ANECA: “La exigencia de publicar constantemente lleva a un sistema científico de cantidad, no de calidad”</p></div><p class="article-text">
        La mala conducta cient&iacute;fica existe. Las personas que se dedican a la ciencia lo saben porque sufren sus consecuencias. El resto nos hemos enterado a trav&eacute;s de los medios de casos como los de las universidades sauditas que compran a investigadores espa&ntilde;oles para mejorar sus posiciones internacionales, o de esc&aacute;ndalos como el de la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/estudio-hidroxicloroquina-beneficios-pacientes-covid-19_1_5972361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hidroxicloroquina</a> protagonizado por <a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20230531/9006580/cientificos-impunidad-francia-charlatan-covid-didier-raoult-hidroxicloroquina.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cient&iacute;fico franc&eacute;s Didier Raoult</a> y destapado por la investigadora <a href="https://twitter.com/MicrobiomDigest" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elisabeth Bik</a>, que sufri&oacute; acoso por denunciar malas pr&aacute;cticas. Estos son casos que llegan a la opini&oacute;n p&uacute;blica, pero hay muchos m&aacute;s identificados.
    </p><p class="article-text">
        Cada mes, de media, se echa para atr&aacute;s un art&iacute;culo cient&iacute;fico ya publicado con participaci&oacute;n de autores espa&ntilde;oles, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mala-conducta-ciencia-plagio-duplicar-resultados-son-principales-causas-retractacion-articulos_1_10567042.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contaba en elDiario.es</a> <a href="https://www.eldiario.es/autores/daniel_sanchez_caballero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel S&aacute;nchez Caballero</a>. Esos estudios que se retractan &mdash;la mayor&iacute;a de ellos por pr&aacute;cticas irregulares o fraudulentas&mdash; son la punta de un iceberg m&aacute;s voluminoso que no estamos viendo, como explic&oacute; la investigadora Cristina Candal-Pedreira en una mesa redonda que tuve la oportunidad de moderar durante la reuni&oacute;n anual de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Epidemiolog&iacute;a (SEE) en Oporto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en Espa&ntilde;a no existe una oficina estatal que vele por la integridad cient&iacute;fica. Esta es la reivindicaci&oacute;n de investigadores como Candal-Pedreira, de la Universidade de Santiago de Compostela (USC): &ldquo;Es necesaria la creaci&oacute;n de una oficina que supervise la integridad cient&iacute;fica en Espa&ntilde;a y que act&uacute;e en caso de sospecha de mala conducta cient&iacute;fica, llevando a cabo una investigaci&oacute;n independiente y con capacidad sancionadora&rdquo;, argumenta en <a href="https://www.gacetasanitaria.org/es-la-oficina-integridad-cientifica-espana--articulo-S0213911122000371" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo publicado en </a><a href="https://www.gacetasanitaria.org/es-la-oficina-integridad-cientifica-espana--articulo-S0213911122000371" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gaceta Sanitaria</em></a>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las instituciones tienden a proteger a sus investigadores más prolíficos, que les aportan financiación y prestigio, y sus comités de ética no tienen recursos económicos ni humanos para hacerse cargo de las investigaciones de mala conducta científica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Candal-Pedreira </span>
                                        <span>—</span> investigadora de  la Universidade de Santiago de Compostela
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; tenemos son unidades locales de las universidades o centros de investigaci&oacute;n, &ldquo;formadas por profesionales de prestigio, investigadores senior, con diversas ocupaciones&rdquo;, explica Aurora Bueno Cavanillas, catedr&aacute;tica de Medicina Preventiva y Salud P&uacute;blica de la Universidad de Granada (UGR), que particip&oacute; en el debate. El problema de estos comit&eacute;s es que se encargan de las sospechas de mala conducta que afectan a su centro, por lo que corren el riesgo de &ldquo;actuar en inter&eacute;s de la instituci&oacute;n cuando se plantean problemas&rdquo;, advierte Bueno. &ldquo;Las instituciones tienden a proteger a sus investigadores m&aacute;s prol&iacute;ficos, que les aportan financiaci&oacute;n y prestigio &mdash;coincide Candal-Pedreira&mdash; y, adem&aacute;s, en muchas ocasiones, sus comit&eacute;s de &eacute;tica no tienen recursos econ&oacute;micos ni humanos para hacerse cargo de las investigaciones de mala conducta cient&iacute;fica&rdquo;. La ventaja m&aacute;s evidente de un organismo estatal ser&iacute;a, por tanto, la independencia para investigar sin conflictos de intereses cada caso sospechoso. Pero hay m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A esa oficina podr&iacute;an recurrir los cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas que detectaran mala conducta, tanto en publicaciones ajenas como propias. &ldquo;En Espa&ntilde;a, si un jefe quita o pone arbitrariamente a un autor de un <em>paper</em>, la persona afectada no tiene d&oacute;nde apelar&rdquo;, advierte el director de la revista <em>Gaceta Sanitaria</em> Carlos &Aacute;lvarez-Dardet, que defiende la necesidad de una oficina de referencia y de un cambio cultural: &ldquo;Date cuenta de que ni siquiera tenemos palabra en espa&ntilde;ol para <em>whistleblower</em>, la mejor traducci&oacute;n ser&iacute;a &lsquo;chivato&rsquo; en castellano&rdquo;. En relaci&oacute;n con este cambio cultural, Aurora Bueno lamenta que con demasiada frecuencia las denuncias tengan mucho que ver con enemistades personales y que muchos investigadores &ldquo;prefieran mirar para otro lado y no implicarse&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n la detecta?</h3><p class="article-text">
        Cuando se detecta mala ciencia, &iquest;qui&eacute;n suele descubrirla? &ldquo;Si se trata de errores honestos, los propios autores son los que piden la retractaci&oacute;n, pero si hablamos de mala conducta cient&iacute;fica, son pr&aacute;cticas que implican intencionalidad. Hay casos en los que otros coautores se dan cuenta de que algo pasa y se ponen en contacto con la revista. Adem&aacute;s, los revisores de revistas cient&iacute;ficas pueden notar inconsistencias en los resultados e informar a los editores&rdquo;, explica Candal-Pedreira. Por otro lado, &ldquo;algunas instituciones y revistas tienen sistemas de denuncia an&oacute;nima que permiten a las personas reportar posibles casos de mala conducta. Es muy famosa la plataforma PubPeer, donde investigadores de todo el mundo comentan y dejan pruebas de que un art&iacute;culo puede ser problem&aacute;tico&rdquo;, prosigue.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los fraudes científicos en su mayoría no son delitos, pero el capital más preciado de un investigador es su prestigio y la mayor pena que se le puede imponer es hacer públicos sus actos </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos Álvarez-Dardet</span>
                                        <span>—</span> director de &#039;Gaceta sanitaria&#039; 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En cuanto a los cauces para tratar los casos de mala conducta cient&iacute;fica, &ldquo;actualmente el principal pasa por las instituciones, pero sus investigaciones tienen limitaciones [por conflictos de inter&eacute;s]&rdquo;, insiste la investigadora. En este proceso, mientras la instituci&oacute;n analiza el caso, la revista suele publicar una <em>expression of concern</em> (un aviso). Tras la investigaci&oacute;n, la instituci&oacute;n deber&iacute;a sancionar la mala conducta, si la ha habido; y la revista cient&iacute;fica retractar el art&iacute;culo, avisando a la comunidad cient&iacute;fica de que no es fiable y especificando por qu&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, la madre del cordero est&aacute; en decidir c&oacute;mo se castiga, y una oficina de integridad cient&iacute;fica estatal podr&iacute;a homogeneizar los procesos de investigaci&oacute;n y sanci&oacute;n: &ldquo;No tiene sentido que incurrir en falsificaci&oacute;n se castigue en una instituci&oacute;n con una simple llamada de atenci&oacute;n al investigador y en otra, con el despido&rdquo;, contin&uacute;a la investigadora de la USC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sanci&oacute;n deber&iacute;a depender de la gravedad de la conducta. &ldquo;La oficina estadounidense (<a href="https://ori.hhs.gov/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Office of Research Integrity, ORI</a>) suele imponer la supervisi&oacute;n de toda actividad investigadora durante un periodo, o no poder ser asesor de una agencia federal. Hay instituciones que han despedido a investigadores por incurrir en mala conducta cient&iacute;fica&rdquo;, explica Candal-Pedreira. Las sanciones se reservan &ldquo;para situaciones m&aacute;s graves, donde ha habido una violaci&oacute;n clara y significativa de las normas &eacute;ticas de la investigaci&oacute;n&rdquo;, mientras que la advertencia es &ldquo;un mecanismo utilizado en situaciones m&aacute;s leves, que no pongan en riesgo la integridad de la ciencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El ejemplo de otros pa&iacute;ses </h3><p class="article-text">
        Actualmente no hay ning&uacute;n organismo similar a la ORI <a href="https://www.gacetasanitaria.org/es-la-oficina-integridad-cientifica-espana--articulo-S0213911122000371#bib0100" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para</a> toda Europa, pero s&iacute; comit&eacute;s &eacute;ticos nacionales que promueven la integridad cient&iacute;fica, &ldquo;y seis de ellos tambi&eacute;n tienen autoridad para investigar, pero ninguno puede imponer sanciones&rdquo;, explican en <a href="https://www.gacetasanitaria.org/es-la-oficina-integridad-cientifica-espana--articulo-S0213911122000371" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gaceta Sanitaria</em></a>. &ldquo;En Suecia, por ejemplo, existe la Research Misconduct Board desde la aprobaci&oacute;n en 2019 de una ley sobre la integridad en la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Este organismo solamente tiene autoridad para intervenir en casos sospechosos de fabricaci&oacute;n, falsificaci&oacute;n y plagio. Para que se pudiera hacer en Espa&ntilde;a, entiendo que primero habr&iacute;a que legislar y darle poder a la hipot&eacute;tica oficina para que investigue y, adem&aacute;s, imponga sanciones&rdquo;, dice la investigadora gallega. Aurora Bueno cree que es factible ponerla en marcha en Espa&ntilde;a y que podr&iacute;a depender de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/pilar-paneque-exigencia-publicar-constantemente-lleva-sistema-cientifico-cantidad-no-calidad_128_10554167.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ANECA</a>, &ldquo;que es una agencia independiente vinculada a la evaluaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n y la formaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las instituciones tendrían que implicarse, primero en formación, después en medidas de soporte para orientar a los investigadores y, finalmente, en supervisión para evitar financiar la publicación de resultados afectados por prácticas cuestionables</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aurora Bueno Cavanillas</span>
                                        <span>—</span> catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Granada 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El recientemente creado <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2023-2632" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comit&eacute; Espa&ntilde;ol de &Eacute;tica en la Investigaci&oacute;n</a>, cuyo reglamento se ha aprobado en 2023 por el Ministerio de Ciencia e Innovaci&oacute;n, es una buena noticia para quienes piden una oficina de integridad cient&iacute;fica, pero no cubre sus reivindicaciones. &ldquo;Se trata de un &oacute;rgano consultivo formado por 12 expertos de diferentes disciplinas que se re&uacute;nen mensualmente&rdquo;, aclara Bueno. &ldquo;Es un paso adelante y podr&iacute;a ser una buena base, sin embargo, creo que deber&iacute;amos seguir el ejemplo de los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos y darle autoridad a un organismo&rdquo;, a&ntilde;ade Candal-Pedreira.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, Bueno aboga por invertir en la prevenci&oacute;n de la investigaci&oacute;n fraudulenta, y en esa tarea &ldquo;las instituciones tendr&iacute;an que implicarse, primero en formaci&oacute;n, despu&eacute;s en medidas de soporte para orientar a los investigadores y, finalmente, en supervisi&oacute;n para evitar financiar la publicaci&oacute;n de resultados afectados por pr&aacute;cticas cuestionables&rdquo;. No porque las cifras de mala conducta cient&iacute;fica en Espa&ntilde;a sean alarmantes, que no lo son. &ldquo;No hay nada que sugiera que la prevalencia es diferente a la que existe en otros pa&iacute;ses, en torno al 4% de lo que se publica si lo restringimos a falsificaci&oacute;n, fabricaci&oacute;n y plagio&rdquo;, seg&uacute;n Bueno. Pero s&iacute; es relevante porque, como recuerda Candal-Pedreira, &ldquo;en Espa&ntilde;a, una parte muy importante de la investigaci&oacute;n se financia con fondos p&uacute;blicos y a quien tenemos que rendir cuentas en &uacute;ltimo lugar es a la poblaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como dice &Aacute;lvarez-Dardet, &ldquo;los fraudes cient&iacute;ficos en su mayor&iacute;a no son delitos, pero el capital m&aacute;s preciado de un investigador es su prestigio y la mayor pena que se le puede imponer es hacer p&uacute;blicos sus actos&rdquo;. Por eso es esencial hablar de ello abierta y p&uacute;blicamente, opina Candal-Pedreira: &ldquo;El periodismo de ciencia juega un papel importante al denunciar la mala praxis en la investigaci&oacute;n, no solo ante la comunidad cient&iacute;fica, sino tambi&eacute;n ante la poblaci&oacute;n general. Esto promueve la transparencia y la responsabilidad. Creo que es necesario acabar con la opacidad. Cuanto m&aacute;s se fomente la discusi&oacute;n sobre la &eacute;tica en la investigaci&oacute;n a todos los niveles, incluidos los medios de comunicaci&oacute;n generalistas, mejor&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/acabar-mala-ciencia-espana-necesita-oficina-integridad-investigacion_129_10601587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Oct 2023 21:12:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Acabar con la mala ciencia: por qué España necesita una oficina de integridad de la investigación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Investigación científica,Universidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gente muere de calor y los mercaderes de la duda siguen negando la crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/gente-muere-calor-mercaderes-duda-siguen-negando-crisis_129_10369649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b828e55-205e-4338-b4be-063b9080a792_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1611y1518.jpg" width="1200" height="675" alt="La gente muere de calor y los mercaderes de la duda siguen negando la crisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sirve de mucho seguir mostrando resultados de estudios científicos a una población que ya no sabe de quién fiarse? Las evidencias hace tiempo que están sobre la mesa y hay quienes insisten en su discurso negacionista; les da igual cuántos informes digan lo contrario</p><p class="subtitle">El calor mató a más de 11.300 personas en España durante el verano de 2022
</p><p class="subtitle">Las víctimas de la crisis climática en España, más allá de los informes: “En mi vida había pasado tanto miedo”
</p></div><p class="article-text">
        Empezamos la semana con datos inc&oacute;modos, anunciados el mismo lunes del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/debate-no-iba-temas-ausentes-cara-cara_1_10367099.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debate electoral en el que no hubo espacio para hablar del calentamiento global</a>. Unas horas antes, esa misma tarde, supimos que, en el verano de 2022, con temperaturas r&eacute;cord, el calor fue responsable de la muerte de m&aacute;s de 61.000 personas en Europa. De ellas, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/calor-mato-11-300-personas-espana-durante-verano-2022_1_10365978.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 11.000 en Espa&ntilde;a</a>, que encabeza el ranking europeo de muertes por calor en tercera posici&oacute;n, tras Italia y Grecia. Son cifras proporcionadas por el estudio de modelizaci&oacute;n <a href="https://www.nature.com/articles/s41591-023-02419-z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en la revista </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41591-023-02419-z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Medicine</em></a> que lideran investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona en colaboraci&oacute;n con el Instituto Nacional de Investigaci&oacute;n en Salud. Para dimensionar la cifra, pensemos en que el n&uacute;mero de personas que murieron en <a href="https://www.dgt.es/comunicacion/notas-de-prensa/1.145-personas-fallecieron-en-siniestros-de-trafico-durante-2022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">accidentes de carretera en Espa&ntilde;a en todo 2022: fueron 1.145</a>.
    </p><p class="article-text">
        La crisis clim&aacute;tica est&aacute; haciendo estragos en la vida de la gente. El calor <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/calor-extremo-mata-pobres_1_9183666.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mata, sobre todo a mujeres, a personas mayores y a poblaci&oacute;n con mayor riesgo de pobreza</a>. &ldquo;El sur de Europa es el m&aacute;s afectado. Esto nos deja en una situaci&oacute;n clar&iacute;sima de necesidad de actuar lo antes y mejor posible tanto en la adaptaci&oacute;n como en la mitigaci&oacute;n&rdquo;, <a href="https://sciencemediacentre.es/reacciones-el-calor-record-del-verano-de-2022-provoco-mas-de-61000-muertes-en-europa-mas-de-11000" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicaba al SMC Espa&ntilde;a el epidemi&oacute;logo Manuel Franco</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El exceso de temperatura <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/calor-repentino-agrava-riesgo-salud-no-habido-aclimatacion_1_10151051.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no siempre mata por un golpe de calor en medio de la calle a 40 grados</a> a la sombra. Lo hace de muchas maneras: empeora patolog&iacute;as preexistentes o desencadena enfermedades que se atribuyen a otras causas. Son fen&oacute;menos que no se muestran de manera evidente ni repentina, no son espectaculares ni nos atizan el cerebro como las im&aacute;genes de las muertes en carretera; tampoco les ponemos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/jose-maria-martin-olalla-ponemos-nombre-olas-calor-crear-conciencia-avisar-riesgo-ola-de-calor_128_10184720.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un nombre que nos ayude a recordarlas</a>, como a los huracanes o los anticiclones, pero sus efectos son reales y evitables. &ldquo;Teniendo en cuenta las previsiones clim&aacute;ticas, esto obliga a las autoridades de salud p&uacute;blica a poner todos sus recursos de vigilancia y control en el impacto de las olas de calor&rdquo;, advierte Pedro Gull&oacute;n, epidemi&oacute;logo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Agencia Estatal de Meteorolog&iacute;a (AEMET), cada d&eacute;cada los veranos empiezan antes y terminan despu&eacute;s, por lo que, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/crisis-climatica-catiga-espana-llegan_1_1483834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, el verano le ha ganado un mes a la primavera</a>. En este momento estamos viviendo una ola de calor en Espa&ntilde;a. Las predicciones apuntan a que la intensidad, duraci&oacute;n y extensi&oacute;n espacial de estos eventos van a aumentar en los a&ntilde;os venideros. Y s&iacute;, tienen que ver con el cambio clim&aacute;tico. Diversos estudios de atribuci&oacute;n, que son los que se llevan a cabo para analizar el origen de los episodios de calor extremo <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ciencia-confirma-calor-extremo-abril-imposible-cambio-climatico_1_10177532.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como el que tuvimos en abril</a>, los relacionan con la crisis clim&aacute;tica.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, mientras <a href="https://twitter.com/AEMET_Esp/status/1676921840567037953?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la AEMET nos avisaba de la llegada de esta ola </a>que nos mantiene encerrados con las persianas bajadas, en el debate sobre las propuestas de ciencia de los partidos pol&iacute;ticos organizado por la Confederaci&oacute;n de Sociedades Cient&iacute;ficas de Espa&ntilde;a (COSCE), hubo quien <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/negacionismo-climatico-vox-da-nota-debate-partidos-ciencia_1_10357608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neg&oacute; tozudamente la realidad del cambio clim&aacute;tico</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El desprecio a la evidencia que aporta la ciencia es un producto en s&iacute; mismo, como dec&iacute;an <a href="https://www.eldiario.es/ballenablanca/economia/naomi-oreskes-hay-empresas-han-contribuido-desinformacion-danos-cambio-climatico_128_9941703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naomi Oreskes</a> y Erik Conway en<em> Mercaderes de la duda</em> (Capit&aacute;n Swing, 2018). En el libro, los dos historiadores de la ciencia relatan las estrategias de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/petrolera-exxon-conocia-cambio-climatico-anos-70-difundio-informacion-falsa-salvar-negocio_1_9861394.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/petrolera-exxon-conocia-cambio-climatico-anos-70-difundio-informacion-falsa-salvar-negocio_1_9861394.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>lobbies</em></a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/petrolera-exxon-conocia-cambio-climatico-anos-70-difundio-informacion-falsa-salvar-negocio_1_9861394.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> que &ldquo;combatieron las pruebas cient&iacute;ficas</a> y esparcieron confusi&oacute;n sobre muchos de los asuntos m&aacute;s importantes de nuestra &eacute;poca&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/ballenablanca/crisis_climatica/cientifico-exxon-conferencia-climatica-petrolera_1_1488636.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como el tabaco y el cambio clim&aacute;tico</a>. La duda es el producto m&aacute;s valioso de los negacionistas y les da juego porque la ciencia no proporciona certidumbre. &ldquo;Solo proporciona el consenso de los expertos, basado en la acumulaci&oacute;n organizada y el examen de las pruebas&rdquo;, dicen Oreskes y Conway. Por eso hay quienes tratan de crear desconfianza hacia estos consensos: &ldquo;Es f&aacute;cil utilizar inseguridades fuera de contexto y dar la impresi&oacute;n de que todo est&aacute; por resolver&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante estas estrategias, quienes nos dedicamos al periodismo de ciencia nos preguntamos si sirve de mucho seguir mostrando resultados de estudios cient&iacute;ficos a una poblaci&oacute;n que est&aacute; harta de enfrentarse a debates basados en datos sin corroborar, que ya no sabe de qui&eacute;n fiarse. Las evidencias hace tiempo que est&aacute;n sobre la mesa y los mercaderes de la duda insisten en su discurso negacionista. Les da igual cu&aacute;ntos estudios, an&aacute;lisis e informes digan lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        El riesgo es la ruptura de un consenso social que ya se estaba asentando. Seg&uacute;n <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ciencia-no_129_10209473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la &uacute;ltima encuesta de percepci&oacute;n social de la ciencia</a>, de 2022, el 74,2% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola identifica correctamente el origen del cambio clim&aacute;tico y el 64,9% considera determinante la acci&oacute;n humana. Sin embargo, solo la mitad piensa que es un problema muy grave, diez puntos menos que en la edici&oacute;n de 2020. Dar pasos atr&aacute;s en este sentido es un riesgo para nuestras vidas, nuestra salud y nuestra econom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el experto en comunicaci&oacute;n de la ciencia Lucas S&aacute;nchez: &ldquo;No vas a hacer nada contra la emergencia clim&aacute;tica si no ves la casa en llamas&rdquo;. Ya la estamos viendo y podr&iacute;amos ahorrarnos esta imagen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo que los meteor&oacute;logos y los epidemi&oacute;logos nos informan sobre lo que nos viene,<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/lago-crawford-canada-lugar-elegido-marcar-antropoceno_1_10367939.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> tenemos a los ge&oacute;logos debatiendo si se le puede dar al Antropoceno</a> &mdash;el periodo actual, en el que las actividades humanas han alterado dr&aacute;sticamente el planeta&mdash; la categor&iacute;a de &eacute;poca geol&oacute;gica o no. Y cuidado con este debate, que puede prestarse a malinterpretaciones intencionadas: la controversia es sobre si el Antropoceno puede ser considerado como una nueva &eacute;poca geol&oacute;gica, o como un evento geol&oacute;gico.&nbsp;Pero nadie pone en duda la influencia en el medio ambiente de la actividad humana, capaz de alterar los ciclos biogeoqu&iacute;micos de nuestro planeta. Eso no se discute porque ya no hace falta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/gente-muere-calor-mercaderes-duda-siguen-negando-crisis_129_10369649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jul 2023 20:42:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La gente muere de calor y los mercaderes de la duda siguen negando la crisis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ola de calor,Cambio climático,Muerte,Incendios,Negacionismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desprecio a las ciencias sociales detrás del negacionismo de la violencia de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/desprecio-ciencias-sociales-detras-negacionismo-violencia-genero_129_10330807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10cbd538-9df2-47f6-abde-eaea560cc792_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desprecio a las ciencias sociales detrás del negacionismo de la violencia de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es la primera vez ni será la última que escuchamos negar la existencia de la violencia de género, porque este tipo de negacionismo, como otros, insiste en repetir una y otra vez una idea que contradice los datos y los análisis con la intención de generar dudas sobre ellos</p><p class="subtitle">Del “crimen pasional” al “divorcio duro”: la negación de la violencia machista que resurge con los pactos PP y Vox</p></div><p class="article-text">
        Sucede tambi&eacute;n con el cambio clim&aacute;tico. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cambio-climatico-avanza-inexorable-cumbres-montanosas-profundidad-oceanos-mundo_1_10139847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sabemos que existe, que su origen est&aacute; en la actividad humana</a>, que es un problema grave para nuestra salud y nuestra econom&iacute;a. No hay controversia cient&iacute;fica en estas afirmaciones. Puede haber diferentes puntos de vista sobre c&oacute;mo solucionarlo o incluso sobre si se puede solucionar, pero el consenso sobre el diagn&oacute;stico est&aacute; asentado. Y, sin embargo, sigue habiendo negacionistas que retuercen el discurso hasta generar dudas. Normalmente, adem&aacute;s, se&ntilde;alan con el dedo acusador de la ideolog&iacute;a a quienes no opinan como ellos. Como si la ideolog&iacute;a fuese cosa de los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia que riza el rizo acusando a la evidencia de ideolog&iacute;a lleva ya a&ntilde;os operando en torno a los temas relacionados con el g&eacute;nero. Sabemos que las mujeres sufren violencia por ser mujeres y sabemos que vivimos en una sociedad vertebrada en torno a valores machistas que forman parte de nuestra cultura &ndash;la de todos y todas&ndash; que justifican esas conductas violentas. Todo esto no lo sabemos solo porque hayamos pensado en ello individualmente, sino porque hay evidencia al respecto, elaborada por personas que estudian la manera en la que nos relacionamos en sociedad y son cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas sociales. No llevan batas ni guantes, no utilizan aparatos car&iacute;simos para llevar a cabo sus estudios, pero lo que hacen es ciencia, exige un conocimiento previo y no la podemos hacer nosotros en pantuflas en casa. De verdad que no, por muy listos que nos creamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las humanidades y las ciencias sociales forman parte del sistema de investigaci&oacute;n de cada pa&iacute;s, trabajan con metodolog&iacute;as propias y se relacionan con otras disciplinas para construir nuevo conocimiento y resolver problemas. Sin embargo, a menudo no reciben la misma consideraci&oacute;n que el resto de ciencias&rdquo;, escriben la periodista del Science Media Centre Laura Chaparro y la investigadora del CSIC Elea Gim&eacute;nez en el libro <a href="https://assets.ctfassets.net/0h7as56twwys/7jZK88k4a6Hip8xKW8pgca/7b00d0e2c3392f0b61d76cbd2693e721/Digital_Informando_de_ciencia_con_ciencia_FundacionLilly_def-NEW.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;"><em>Informando de ciencia con ciencia</em></span></a>. Y se&ntilde;alan algo importante: &ldquo;El conocimiento generado en estas disciplinas no siempre es monol&iacute;tico, no hay una verdad &uacute;nica. Las escuelas de pensamiento, las ideolog&iacute;as y las propias metodolog&iacute;as pueden dar lugar a diferentes interpretaciones y matices en los puntos de partida y en los resultados de investigaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cuatro-mujeres-mundo-sufrido-violencia-fisica-sexual-pareja_1_8752289.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sobre la violencia de g&eacute;nero hacia las mujeres hay toneladas de informes</a> y estudios acad&eacute;micos publicados. En ellos, cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas sociales analizan su prevalencia &ndash;<a href="https://news.un.org/es/story/2021/03/1489292" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de cada tres mujeres en el mundo han sido v&iacute;ctimas de violencia f&iacute;sica</a> o sexual por parte de su pareja o de violencia sexual por parte de una persona que no es su pareja&ndash;. Tambi&eacute;n se preguntan por la percepci&oacute;n que tienen sobre esta violencia hombres, mujeres, j&oacute;venes, personas de diferentes etnias y estratos socioecon&oacute;micos; y por los efectos a largo plazo en la salud mental y reproductiva. Discuten controversias, como cu&aacute;les son sus causas, si afectan m&aacute;s a ciertos grupos de poblaci&oacute;n o no; qu&eacute; diferencias hay entre violencia de g&eacute;nero y violencia intrafamiliar; y buscan soluciones para acabar con esta lacra, que se considera un problema de salud p&uacute;blica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me llama la atención la poca consideración que tienen las ciencias sociales. Una profesora explicaba que un día expuso unos datos del INE y un alumno le dijo &#039;opino que no&#039;. Imagina que un médico te dice que tienes cáncer y le respondes &#039;opino que no&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con todo este esfuerzo investigador, me llama la atenci&oacute;n la poca consideraci&oacute;n que tienen las evidencias procedentes de las ciencias sociales. Lo explicaba muy bien una profesora de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Extremadura, Beatriz Mu&ntilde;oz Gonz&aacute;lez, en un art&iacute;culo publicado en <em>Hoy</em> que he rele&iacute;do y enviado cada vez que surge una pol&eacute;mica relacionada con estos u otros temas en los que alguien se empe&ntilde;a en que su opini&oacute;n valga tanto como las conclusiones de quienes lo estudian. La profesora contaba que un d&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/datos-violencia_1_1765959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estaba exponiendo en clase una serie de datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a> cuando un alumno levant&oacute; la mano para decir &ldquo;opino que no&rdquo;. &ldquo;Imagina que tras una serie de pruebas el m&eacute;dico me dice 'tiene usted un c&aacute;ncer' y yo le contesto 'opino que no'&rdquo;, le respondi&oacute; ella, que continuaba con esta conclusi&oacute;n: &ldquo;Sospecho que no le gust&oacute; la realidad que los datos le presentaron y por eso decidi&oacute; negarlos de esta manera tan peculiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nos puede pasar a todos. La realidad es compleja y dif&iacute;cil de interpretar. Nos nutrimos de experiencias a nuestro alrededor con las que nos hemos formado opiniones y nos cuesta darnos cuenta de que esas experiencias personales, por muy valiosas que sean, nunca van a proporcionarnos un grado de conocimiento como el que proviene de las ciencias, en este caso las sociales. Muchas veces nos enfrentamos a an&aacute;lisis expertos que contradicen nuestras opiniones basadas en la experiencia y eso no nos gusta, as&iacute; que preferimos aferrarnos a creencias y despreciar esos an&aacute;lisis. No nos comportamos as&iacute; con las ciencias <em>duras</em>, sobre las que somos conscientes de nuestra ignorancia; necesitar&iacute;amos conocimientos que no poseemos para hacer cr&iacute;ticas al &uacute;ltimo Nobel de Qu&iacute;mica, pero muchos se atreven con el de Literatura. Cada vez que damos una noticia sobre arqueolog&iacute;a de g&eacute;nero arden las redes, pero nadie rechista si hablamos de part&iacute;culas elementales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las ciencias sociales son indispensables en los an&aacute;lisis de la realidad y la toma de decisiones. Un ejemplo reciente lo recuerdan Gim&eacute;nez y Chaparro: <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/hora-ciencia-social_132_6271339.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante la pandemia de COVID, estas ciencias resultaron &ldquo;imprescindibles</a> para saber c&oacute;mo comunicar los riesgos del contagio, de qu&eacute; forma conseguir una mayor adherencia a las medidas de prevenci&oacute;n o c&oacute;mo evaluar el impacto social, personal y econ&oacute;mico de determinadas acciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una vez, un amigo guionista me dijo: &ldquo;La gente piensa que sabe escribir profesionalmente porque puede abrir un documento de Word y teclear palabras&rdquo;. Pienso que algo de esto hay en el desd&eacute;n hacia las ciencias sociales: la gente cree que su an&aacute;lisis es tan v&aacute;lido como el de una antrop&oacute;loga o un soci&oacute;logo porque a estos &ndash;normalmente&ndash; se les entiende cuando hablan, y porque hablan de cosas que entendemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/desprecio-ciencias-sociales-detras-negacionismo-violencia-genero_129_10330807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jun 2023 20:13:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El desprecio a las ciencias sociales detrás del negacionismo de la violencia de género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia de género,Ciencia,Negacionismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ébola, Excalibur y Fernando Simón antes de Fernando Simón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ebola-excalibur-fernando-simon-fernando-simon_129_10269028.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e598493-de0a-4d6b-928b-2dd2b576fe35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fernando Simón en una rueda de prensa durante la crisis sanitaria del caso de ébola en España."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director del CCAES fue el encargado de informar sobre la crisis de 2014, pero al convertirse en la cara visible de la emergencia pandémica recibió duras críticas: él recordó que no es parte de ningún Gobierno sino un funcionario, de esos en los que hará falta que confiemos cuando llegue otra emergencia sanitaria</p><p class="subtitle">Opinión - Instrucciones para odiar a Fernando Simón</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as nos revolvimos en las sillas de las redacciones de ciencia al enterarnos de que una antrop&oacute;loga de 54 a&ntilde;os que acababa de volver de Rep&uacute;blica Centroafricana hab&iacute;a sido ingresada en el hospital Donostia de San Sebasti&aacute;n con s&iacute;ntomas sospechosos de &eacute;bola. &ldquo;No, otra vez no&rdquo;; &ldquo;pero &iquest;c&oacute;mo va a ser &eacute;bola, si no hay brotes?&rdquo;; &ldquo;ya ver&aacute;s como ser&aacute; Marburgo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio de esa especie de porra de fiebres hemorr&aacute;gicas, y deseando que no fuese ninguna de ellas, algunos compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n nos preguntamos si a la gente le preocupar&iacute;a tanto un caso de &eacute;bola o Marburgo como a nosotros. De hecho, nos preguntamos si la mayor parte de la gente conoce siquiera lo que es el virus de Marburgo. Nos hemos quedado sin saberlo (y menos mal) porque finalmente, al d&iacute;a siguiente, el Centro Nacional de Microbiolog&iacute;a nos inform&oacute; de que la paciente hab&iacute;a dado negativo en las pruebas para &eacute;bola, dengue, lassa, fiebre amarilla y fiebre diarreica y positivo para malaria, de modo que se desactiv&oacute; el protocolo de aislamiento para fiebre hemorr&aacute;gica y comenzaron con el tratamiento contra el paludismo.
    </p><p class="article-text">
        Nos quedamos con m&aacute;s preguntas: &iquest;qu&eacute; recuerda la gente <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/medicos-madrid-llevan-avisando-locura_1_4596311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del primer caso de &eacute;bola contagiado en Espa&ntilde;a en 2014</a>? Han pasado casi diez a&ntilde;os moviditos, en los que hemos acabado hasta el mo&ntilde;o de estar siempre viviendo momentos hist&oacute;ricos, con un proc&eacute;s, el auge del <em>trumpismo</em>, el fin (y puede que tambi&eacute;n la vuelta) del bipartidismo, unas cuantas elecciones en Espa&ntilde;a y una pandemia que ha dejado millones de muertos, pero tambi&eacute;n unas vacunas desarrolladas en tiempo r&eacute;cord.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente la mayor parte de la gente ya no sea capaz de decir el nombre de la mujer que sufri&oacute; la infecci&oacute;n por virus del &eacute;bola en Espa&ntilde;a en 2014, <a href="https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/excalibur-cronica-crimen-anunciado_132_4595021.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pero s&iacute; el de su perro, Excalibur</a>. Ella era la auxiliar de enfermer&iacute;a del Hospital Carlos III de Madrid <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/teresa-romero-urgencias-convencerles-atenderla_1_4587486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teresa Romero</a>, que se contagi&oacute; cuando atend&iacute;a a un misionero repatriado a Espa&ntilde;a desde Sierra Leona. Su caso nos tuvo en vilo durante un mes, el tiempo que tardaron sus fluidos corporales en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/analisis-confirman-teresa-romero-vencido_1_4568807.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">librarse del virus</a>, y nos emocionamos con la primera imagen de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/segunda-batalla-aislados-teresa-romero_1_4562681.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Teresa al terminar su aislamiento</a>, muy delgada, en pijama de cuadros blancos y negros, agarrada de las manos de sus compa&ntilde;eras de hospital.
    </p><p class="article-text">
        Es muy probable que, si se diera otro caso as&iacute;, lo vivi&eacute;ramos de forma diferente. Ahora tenemos conciencia de que somos fr&aacute;giles ante riesgos infecciosos de los que los cient&iacute;ficos llevaban tiempo alert&aacute;ndonos y que tienen que ver con el concepto <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/one-health-enfrentar-futuras-crisis_129_2266438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>one health</em></a> acu&ntilde;ado en la d&eacute;cada de los 2000 por epidemi&oacute;logos, veterinarios y ec&oacute;logos, mucho antes de que estallara la pandemia de COVID en 2020. &ldquo;Tenemos un solo mundo y una sola salud&rdquo; es la idea central del enfoque <em>one health</em>; es decir, aquello que les suceda a los animales y al medio ambiente <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/enfermedades-infecciosas-rebrotan-silencio-imparables_1_9185707.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">repercutir&aacute; en la salud humana</a>, con problemas tan diversos como la resistencia a los antibi&oacute;ticos, la seguridad alimentaria y las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/virus-animales-saltan-humanos-creemos-ayudar-entender-proxima-pandemia_1_9968006.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermedades zoon&oacute;ticas</a> (las que tienen su origen en animales y se han contagiado a humanos, como se cree que pas&oacute; con el &eacute;bola y el SARS-CoV-2), que preocupan especialmente a los expertos en salud global. Tenemos m&aacute;s informaci&oacute;n sobre ciencia porque nos hemos impregnado de ella durante tres a&ntilde;os de pandemia; hay m&aacute;s ciencia en los diarios y sabemos que la ciencia proporciona soluciones a situaciones de crisis mundial. S&iacute;, todo eso es objetivamente cierto, pero la reacci&oacute;n ante una alerta sanitaria es emocional. &iquest;Nos generar&iacute;a m&aacute;s p&aacute;nico despu&eacute;s de lo que hemos vivido con el SARS-CoV-2 o, al contrario, estar&iacute;amos curados de espanto?
    </p><h3 class="article-text">El (entonces) alabado Sim&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me pregunto si la mayor parte de la gente recuerda qui&eacute;n fue la persona que se ocup&oacute; de informarnos durante aquella crisis sanitaria de 2014: la misma que nos inform&oacute; durante meses cada tarde en los primeros tiempos de la pandemia porque ese era su trabajo. El director del Centro de Coordinaci&oacute;n de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) desde 2012, Fernando Sim&oacute;n, fue alabado en la crisis del &eacute;bola por su capacidad de divulgar los conocimientos que se ten&iacute;an sobre la infecci&oacute;n y tranquilizar a la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esas alabanzas se repitieron al comienzo de la pandemia, cuando nos explicaba con gr&aacute;ficas la idea de &ldquo;aplanar la curva&rdquo;; alabanzas que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-mundo-espana_6_1108630_1042637.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se convirtieron en cr&iacute;ticas</a> meses despu&eacute;s. No fue el &uacute;nico; durante una reuni&oacute;n de epidemi&oacute;logos en Estocolmo (la Conferencia Cient&iacute;fica Europea sobre Epidemiolog&iacute;a Aplicada a las Enfermedades Infecciosas), a la que tuve la suerte de asistir en 2022, algunos de sus hom&oacute;logos de otros pa&iacute;ses europeos me contaron que <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/matar-mensajero-cientifico_129_10209131.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hab&iacute;an sufrido experiencias similares</a>, y las relacionaban con el ambiente de crispaci&oacute;n y polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que estall&oacute; durante la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Hay una an&eacute;cdota pand&eacute;mica que nunca se me olvidar&aacute; de Sim&oacute;n. Nos convocaron a una sesi&oacute;n informativa online en plena crisis, cuando a&uacute;n se hablaba de Radar COVID, y alguien le pregunt&oacute; por &ldquo;la confianza de la ciudadan&iacute;a hacia fuentes oficiales, como usted, que es del Gobierno&rdquo;. Inmediatamente Sim&oacute;n respondi&oacute; para explicar que &eacute;l no era un pol&iacute;tico, sino un funcionario del Estado y cumpl&iacute;a con su obligaci&oacute;n de informar, gobernase quien gobernase. En aquel momento me gust&oacute; pensar que, adem&aacute;s de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica y sanitaria, ese funcionario acababa de hacer divulgaci&oacute;n pol&iacute;tica sin que ese fuese su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Pocos cient&iacute;ficos dudan de que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/enfermedades-infecciosas-seran-muertes-causen-ano-2050_1_9129948.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vendr&aacute;n nuevas crisis sanitarias debidas a enfermedades zoon&oacute;ticas</a> en un mundo globalizado y en plena emergencia clim&aacute;tica. C&oacute;mo las afrontemos depender&aacute;, en gran medida, de la confianza que depositemos en las instituciones p&uacute;blicas y en las personas que trabajan en ellas para cuidarnos a todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ebola-excalibur-fernando-simon-fernando-simon_129_10269028.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jun 2023 20:47:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ébola, Excalibur y Fernando Simón antes de Fernando Simón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Ébola,Fernando Simón,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los refugios climáticos no van a salvarnos, o por qué la política debería escuchar a la ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/refugios-climaticos-no-salvarnos-politica-deberia-escuchar-ciencia_129_10231183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82c90ac3-6a07-43fc-a312-242f2ddaecdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los refugios climáticos no van a salvarnos, o por qué la política debería escuchar a la ciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política, que es la vía que hemos establecido para regular nuestras vidas en sociedad, debería escuchar a la ciencia, que es la vía que utilizamos para describir los problemas y buscar soluciones y para los expertos eso pasa (también) por no dejar que la agenda verde se quede escorada solo a la izquierda </p><p class="subtitle">Las plantas de Ayuso en el balcón: una medida “frívola y sin evidencia” frente a la crisis climática
</p></div><p class="article-text">
        Calles sin una sola sombra, donde en verano solo duermen quienes tienen aire acondicionado. Aceras tan estrechas que apenas permiten transitar y cierran el paso de personas con carros o sillas de ruedas, mientras los coches, reyes del espacio p&uacute;blico, generan islas de calor invivibles. Patios de colegios dise&ntilde;ados como una explanada de asfalto, nada parecido a lo que imaginamos como un refugio clim&aacute;tico. Calles sin &aacute;rboles ni zonas h&uacute;medas que proporcionen confort ambiental. Muchas de las ciudades espa&ntilde;olas son as&iacute;, parecen estar pensadas contra sus propios habitantes, m&aacute;s a&uacute;n en una situaci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica como la que los cient&iacute;ficos llevan a&ntilde;os anunciando y ya estamos notando en nuestras carnes. Y esta enemistad de las ciudades con la salud de sus vecindarios no es igual para todos, va por barrios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez el cambio clim&aacute;tico y las olas de calor tienen m&aacute;s que ver con las enfermedades comunes. Hemos estudiado c&oacute;mo se relacionaron las olas de calor de 2015 a 2018 en Madrid con primeros casos de enfermedad cardiovascular, por nivel socioecon&oacute;mico del individuo y por distritos. Una vez m&aacute;s, hay un gradiente social de la enfermedad y, en este caso, en Madrid, que es una ciudad especialmente desigual, afecta m&aacute;s a aquellos lugares y personas con menos nivel socioecon&oacute;mico&rdquo;, explicaba el epidemi&oacute;logo Manuel Franco al SMC Espa&ntilde;a al presentar<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36931379/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> su recientemente publicada investigaci&oacute;n.</a> 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n Franco, &ldquo;hay m&aacute;s mortalidad por temperaturas extremas en barrios con viviendas m&aacute;s envejecidas&rdquo;, y el calor tambi&eacute;n perjudica la salud mental: &ldquo;En estudios con ciudadanos de Barcelona nos encontr&aacute;bamos con gente desorientada, aturdida, con nostalgia y s&iacute;ntomas depresivos&rdquo; despu&eacute;s de semanas sin dormir por las altas temperaturas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que necesitamos con urgencia es invertir en atender las causas de la pobreza energética y las condiciones de la edificación para poder atacar los problemas de raíz</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Olazabal</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Marta Olazabal, jefa del Grupo de Investigaci&oacute;n en Adaptaci&oacute;n al Cambio Clim&aacute;tico del Basque Centre for Climate Change (BC3), se ocupa de proponer soluciones: &ldquo;En ciudades, tenemos un espacio p&uacute;blico dominado por el veh&iacute;culo motorizado y el asfalto, que acumulan calor durante el d&iacute;a y van desprendi&eacute;ndolo durante la noche&rdquo;. Para evitar esas islas de calor, &ldquo;es imprescindible actuar sobre la ciudad, no solo con hierba cortadita, sino con biodiversidad, humedad, sombreados y especies de &aacute;rboles que requieran poca agua&rdquo;. La experta insiste en que los refugios clim&aacute;ticos no van a salvarnos porque son el &uacute;ltimo recurso cuando la ciudad no es capaz de proteger a las personas. &ldquo;Lo que necesitamos con urgencia es invertir en atender las causas de la pobreza energ&eacute;tica y las condiciones de la edificaci&oacute;n para poder atacar los problemas de ra&iacute;z&rdquo;, indica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los expertos se&ntilde;alan que, en ocasiones, el discurso pol&iacute;tico retuerce argumentos cient&iacute;ficos sin aportar verdaderas soluciones. Manuel Franco se quejaba de que no vale de nada afirmar que una ciudad tiene muchos &aacute;rboles si est&aacute;n concentrados en grandes superficies fuera de los n&uacute;cleos urbanos y no distribuidos en los barrios, porque &ldquo;&iquest;qu&eacute; efecto tiene eso sobre la salud de todos los dem&aacute;s, que vivimos en un secarral de asfalto? Lo que dice la ciencia es que lo importante es que t&uacute; tengas a 300 metros un espacio p&uacute;blico verde, confortable, que d&eacute; cobijo sobre todo a los m&aacute;s mayores, que son los que m&aacute;s se enferman y se mueren por calor&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las agendas verdes se alinean mucho con la izquierda y esto es un error. El interés por el bienestar, la salud y la calidad ambiental tiene que ser transversal, independiente del partido político. No lo estamos gestionando bien en las agendas municipales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Olazabal</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este es uno de los numerosos casos en los que la pol&iacute;tica, que es la v&iacute;a que hemos establecido para regular nuestras vidas en sociedad, deber&iacute;a escuchar a la ciencia, que es la v&iacute;a que utilizamos para describir los problemas y buscar soluciones. Hay evidencia cient&iacute;fica de sobra para saber que nuestra salud depende de determinantes sociales, que no solo tiene que ver con nuestra buena voluntad para cuidarnos &mdash;comer bien, beber poco, no fumar, hacer ejercicio, querer a alguien que nos quiera, todo eso&mdash;; depende tambi&eacute;n de nuestras condiciones de vida, sobre las que muchas personas tienen poco margen de acci&oacute;n y capacidad de cambio. Ah&iacute; es donde se puede mejorar la vida de los ciudadanos con pol&iacute;ticas urban&iacute;sticas, clim&aacute;ticas, de movilidad y de sostenibilidad ambiental que tengan en cuenta lo que la ciencia dice de manera un&aacute;nime.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi impresi&oacute;n es que las agendas verdes se alinean mucho con la pol&iacute;tica de izquierdas &mdash;reflexionaba la experta en gobernanza clim&aacute;tica urbana&mdash; y esto es un error. El inter&eacute;s por el bienestar, la salud y la calidad ambiental tiene que ser transversal, democr&aacute;tico, para todos, independiente del partido pol&iacute;tico. Esto no lo estamos gestionando bien en las agendas municipales&rdquo;. Su idea me parece poderosa. Es verdad que el discurso ambientalista est&aacute; escorado hacia la izquierda, y tambi&eacute;n es verdad que, por el bien de todos, no deber&iacute;a ser as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El informe de 2013 <a href="https://climateoutreach-org.translate.goog/reports/a-new-conversation-with-the-centre-right-about-climate-change/?_x_tr_sl=auto&amp;_x_tr_tl=es&amp;_x_tr_hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>A new conversation with the centre-right about climate change</em></a><em> (Una nueva conversaci&oacute;n con el centro-derecha sobre el cambio clim&aacute;tico)</em>, de la organizaci&oacute;n Climate Outreach, argumentaba que &ldquo;si el cambio clim&aacute;tico quiere salir de su 'gueto de izquierda', debe comunicarse de una manera que resuene con los valores del centro-derecha&rdquo; y ofrec&iacute;a cuatro narrativas para llegar a estos p&uacute;blicos, todas ellas muy centradas en la sociedad de Reino Unido: el localismo, la seguridad energ&eacute;tica, la econom&iacute;a verde y la calidad de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; nos har&iacute;a falta aqu&iacute; para que el mensaje llegase a todos, independientemente de su tendencia pol&iacute;tica? No es f&aacute;cil, pero creo que el aviso de Marta Olazabal puede remover conciencias ciudadanas: &ldquo;Cuando veo una calle reci&eacute;n asfaltada en la que no han incluido ning&uacute;n tipo de sombreado ni de infraestructura verde digo &lsquo;&iquest;En qu&eacute; estamos pensando?&rsquo; No tenemos conciencia de lo que nos viene y de cu&aacute;les son los elementos que nos van a proporcionar calidad de vida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y contin&uacute;a:&nbsp;&ldquo;Cualquier oportunidad de intervenir en el espacio p&uacute;blico es &uacute;nica para mejorar nuestro bienestar social y ambiental durante los pr&oacute;ximos 20 a&ntilde;os. No podemos desperdiciarlas. Hay que trabajar en defender los barrios y las ciudades para las personas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/refugios-climaticos-no-salvarnos-politica-deberia-escuchar-ciencia_129_10231183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 May 2023 20:53:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los refugios climáticos no van a salvarnos, o por qué la política debería escuchar a la ciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ola de calor,Ciudades,Elecciones 28M 2023,Cambio climático,Urbanismo,Clima,Crisis climática,Cumbre del Clima,Emergencia climática,Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“La ciencia no es para mí”. Y entonces, ¿para quién va a ser?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/ciencia-no_129_10209473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd997199-d85a-463c-94d0-479693d5eda7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“La ciencia no es para mí”. Y entonces, ¿para quién va a ser?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿En quién confía la gente para informarse sobre ciencia? Entre los peor considerados estamos los periodistas, porque quizá estemos contando la ciencia como algo para unos pocos, para los muy listos, los cultivados, los que tienen tiempo de pararse a entenderla</p><p class="subtitle">Abrazar la diversidad para una ciencia más humana e innovadora</p></div><p class="article-text">
        En 1959 el f&iacute;sico Charles Percy Snow, que despu&eacute;s de pasar su jornada con cient&iacute;ficos frecuentaba ambientes intelectuales literarios, dio una conferencia en la que se quej&oacute; de la falta de cultura de sus compa&ntilde;eros de tertulias:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces he asistido a reuniones de personas que, seg&uacute;n la cultura tradicional, se consideran muy cultas y han expresado su incredulidad ante el analfabetismo de los cient&iacute;ficos. Una o dos veces me han provocado y he preguntado cu&aacute;ntas de ellas podr&iacute;an describir la Segunda Ley de la Termodin&aacute;mica. La respuesta ha sido fr&iacute;a: tambi&eacute;n negativa. Sin embargo, yo preguntaba algo que es el equivalente cient&iacute;fico de: '&iquest;Ha le&iacute;do alguna obra de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/misterio-identidad-shakespeare-mantiene-abierto_1_4922059.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shakespeare</a>?'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tesis de &ldquo;las dos culturas&rdquo; que separan ciencias y humanidades ha sido muy influyente y discutida, y esta cita se ha utilizado por parte de algunos divulgadores para echarle la bronca a la gente que no sabe cosas, lo cual es una p&eacute;sima estrategia. M&aacute;s all&aacute; del tonito de reproche, la provocaci&oacute;n de Snow me interesa porque incita a hacerse preguntas vigentes: &iquest;qu&eacute; sabe la gente sobre ciencia?, &iquest;nos interesa la ciencia? y, si no es as&iacute;, &iquest;por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Existen sondeos para responder a estas preguntas. En Espa&ntilde;a, la Encuesta de Percepci&oacute;n Social de la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a que realiza FECYT cada dos a&ntilde;os lleva ya once ediciones desde 2002 y recientemente, se han presentado los resultados de la &uacute;ltima, realizada en 2022.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es una encuesta puerta a puerta sobre m&aacute;s de 6.000 personas de todo el Estado espa&ntilde;ol de la que se extraen datos como estos: en Espa&ntilde;a, 9 de cada 10 personas saben que la Tierra gira alrededor del Sol y 8 entienden que humanos y dinosaurios solo han estado juntos en las pel&iacute;culas. Casi tres de cada cuatro identifican el origen del cambio clim&aacute;tico y una menor proporci&oacute;n es consciente de que los antibi&oacute;ticos sirven contra infecciones de bacterias. 
    </p><p class="article-text">
        No consiste en un examen de conocimientos &mdash;las preguntas que acabo de enunciar son solo una parte del sondeo&mdash;, sino que va mucho m&aacute;s all&aacute;: trata de evaluar c&oacute;mo se relaciona la ciudadan&iacute;a con la ciencia y tambi&eacute;n hacer preguntas sobre temas concretos que se van reformulando en cada edici&oacute;n, como inteligencia artificial, negacionismo, cambio clim&aacute;tico o vacunas. Los resultados son oro puro para quienes tengan inter&eacute;s sobre estos temas y es dif&iacute;cil elegir uno solo; hay material para entretenerse hasta el infinito.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si los medios no sirven, tendremos solo información de los productores [información de parte].; o de cualquier otro canal, que puede ser un terraplanista</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Gema Revuelta</span>
                                        <span>—</span> directora de Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad en la Universitat Pompeu Fabra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que a m&iacute; m&aacute;s me interesa: &iquest;en qui&eacute;n conf&iacute;a la gente para informarse sobre ciencia? Una gran mayor&iacute;a cree que las organizaciones m&aacute;s adecuadas son las universidades y centro p&uacute;blicos de investigaci&oacute;n, es decir, los propios generadores de conocimiento. A mucha distancia se sit&uacute;an los divulgadores cient&iacute;ficos y museos de ciencia; y entre los considerados como menos adecuados estamos los periodistas. Vaya. 
    </p><p class="article-text">
        Como reflexionaba Gema Revuelta, directora de Centro de Estudios de Ciencia, Comunicaci&oacute;n y Sociedad en la Universitat Pompeu Fabra, &ldquo;esto es muy preocupante porque los medios de comunicaci&oacute;n no solo deben transmitir el conocimiento que se va generando, sino tambi&eacute;n tener una actitud cr&iacute;tica para detectar aquellas cosas que no est&aacute;n funcionando bien y explicarlas al p&uacute;blico&rdquo;. Los periodistas tenemos por delante el reto de recuperar la confianza del p&uacute;blico a la hora de informarse sobre ciencia. &ldquo;Si los medios no sirven, tendremos solo informaci&oacute;n de los productores [informaci&oacute;n de parte].; o de cualquier otro canal, que puede ser un terraplanista&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;a Revuelta. 
    </p><p class="article-text">
        Conquistar esta confianza va a ser clave, sobre todo en internet, que es el medio m&aacute;s utilizado&mdash;v&iacute;deos, podcasts, redes sociales y medios digitales&mdash;, superando por primera vez a la televisi&oacute;n, sobre todo entre las personas j&oacute;venes y con m&aacute;s estudios.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s datos relevantes, estos sobre brechas sociales: en el &uacute;ltimo a&ntilde;o ha aumentado el n&uacute;mero de personas que visitan museos de ciencia, leen divulgaci&oacute;n o consumen medios sobre ciencia, pero no para todos por igual. S&iacute;, tambi&eacute;n hay desigualdad en el acceso a los conocimientos cient&iacute;ficos y est&aacute; determinada por el g&eacute;nero, la clase socioecon&oacute;mica y la edad. C&oacute;mo no. En general, los hombres, las personas con mayor nivel de formaci&oacute;n, ingresos y las m&aacute;s j&oacute;venes participan m&aacute;s que el resto. Las mujeres, las personas mayores de 64 a&ntilde;os y aquellas con menor nivel formativo son las que menos participan y la raz&oacute;n que aducen es que &ldquo;No es algo para m&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, todo el mundo es libre de no interesarse por algo; a m&iacute; no me interesan nada el f&uacute;tbol, los concursos de cocina ni los deportes de riesgo, y no es porque no tenga acceso a ello &mdash;basta con encender la tele&mdash;, sino porque no apelan a nada con lo que me sienta implicada. Hay otras cosas que s&iacute; me interesan, como la &oacute;pera o la m&uacute;sica cl&aacute;sica, a las que presto poca atenci&oacute;n porque no s&eacute; casi nada de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        Me dec&iacute;a un investigador de h&aacute;bitos culturales que la proporci&oacute;n de gente que consume &oacute;pera es bastante constante y es muy dif&iacute;cil que aumente, y que no est&aacute; claro que incentivar el acceso bajando el precio de las entradas revierta esta situaci&oacute;n. &iquest;Pasar&aacute; esto con la ciencia, habr&aacute; un techo de inter&eacute;s? Yo quiero creer que no. Me cuesta imaginar que a esos ciudadanos a los que no estamos llegando no les apetezca saber lo que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica tiene que decir sobre sus vidas; que no les cause curiosidad entender c&oacute;mo explicamos el mundo para desenvolvernos en &eacute;l.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más allá de esos temas que nos afectan de manera directa y evidente (salud, sexo, clima), la ciencia toca una tecla que todos tenemos y que no es patrimonio de un género, una edad o una clase económica o cultural: la de la curiosidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Posiblemente, no est&eacute;n encontrando informaciones o actividades sobre ciencia que apelen a sus intereses. Sin embargo, cada semana se publican estudios relacionados con desigualdad, g&eacute;nero, longevidad, acceso a la salud, bienestar, pobreza energ&eacute;tica, olas de calor y un sinf&iacute;n de temas que tocan directamente a estos grupos de poblaci&oacute;n m&aacute;s que a otros. &iquest;No se cuentan en los medios, no son tan espectaculares como para generar titulares? S&iacute;, los estamos contando. Cada d&iacute;a este diario, como la mayor parte de los medios generalistas, los lleva en portada; lo que creo que sucede es que el p&uacute;blico no los identifica tan claramente con la ciencia como el lanzamiento de una misi&oacute;n de la NASA o de un nuevo f&aacute;rmaco. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s all&aacute; de esos temas que nos afectan de manera directa y evidente (salud, sexo, clima), la ciencia toca una tecla que todos tenemos y que no es patrimonio de un g&eacute;nero, una edad o una clase econ&oacute;mica o cultural: la de la curiosidad. Quiz&aacute; estemos contando la ciencia como algo para unos pocos, para los muy listos, los cultivados, los que tienen tiempo de pararse a entenderla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A usted que me lee, &iquest;cree que le interesa la ciencia? Ojal&aacute; no. No lo digo por epatar, ojal&aacute; sea una de esas personas que no flipan con la ciencia y, aun as&iacute;,  haya llegado hasta aqu&iacute;. Esta es una de las obsesiones de los periodistas cient&iacute;ficos: atraer a esa mayor&iacute;a que no piensa en la ciencia cuando se les pregunta por sus intereses m&aacute;s inmediatos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pampa García Molina]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 May 2023 20:49:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“La ciencia no es para mí”. Y entonces, ¿para quién va a ser?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Periodismo,Vacunas,Científicos,Política científica,Investigación científica,Divulgación científica,Mujeres científicas]]></media:keywords>
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