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    <title><![CDATA[elDiario.es - Crítica]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[‘Michael’, un lastimoso biopic que disimula las incomodidades del mundo real para resignarse a ser la nada más absoluta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/michael-lastimoso-biopic-disimula-incomodidades-mundo-real-resignarse-absoluta_129_13162477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c627c6d-2a27-4f3f-ba80-338512947a97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Michael’, un lastimoso biopic que disimula las incomodidades del mundo real para resignarse a ser la nada más absoluta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La película dedicada a Michael Jackson esquiva cualquier ángulo conflictivo de su figura para conformarse con un producto totalmente anodino y sin verdadera razón de ser</p><p class="subtitle">Miguel Poveda, tras descubrir los versos inéditos de Lorca: “Necesitamos ahora su sentido de la justicia y la igualdad”
</p></div><p class="article-text">
        Miles Teller interpreta al abogado John Branca en <em>Michael</em> y esto ha irritado a la hija <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/perturbador-jamas-pedofilia-michael-jackson_1_1658847.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Michael Jackson.</a> Hoy Paris Jackson est&aacute; inmersa en una disputa con Branca a cuenta de la gesti&oacute;n del patrimonio de su padre y considera que el fichaje del actor de <em>Whiplash</em> <a href="https://www.the-independent.com/arts-entertainment/films/news/paris-jackson-michael-jackson-biopic-miles-teller-b2868443.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es otra muestra de sus malas pr&aacute;cticas</a>. &ldquo;Ha usado su puesto de productor en pos de elegir al &uacute;nico actor de alto perfil de la pel&iacute;cula para interpretarle a &eacute;l&rdquo;, ha dicho. Es cierto que, con el posible a&ntilde;adido de Colman Domingo (<em>Euphoria</em>) como el padre de Michael Jackson, no hay otros int&eacute;rpretes conocidos en <em>Michael</em>. Solo est&aacute; Teller, como alguien que a priori tampoco pensar&iacute;amos que tiene mucho que hacer en el filme.
    </p><p class="article-text">
        Paris Jackson cree que Branca quiere engrandecer su imagen a trav&eacute;s del fichaje de Teller. Tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la pel&iacute;cula como tal, pues la aparici&oacute;n de Branca a mitad del filme es absolutamente providencial: es gracias a &eacute;l que Jackson puede iniciar la dif&iacute;cil separaci&oacute;n laboral con su padre que centra el conflicto dram&aacute;tico de <em>Michael</em>. Joseph Jackson fue un hombre desp&oacute;tico que quiso enriquecerse a costa de convertir a Michael y sus hermanos en una popular banda juvenil (primero los Jackson 5, luego los Jackson a secas), y que se resisti&oacute; hasta el final a que el cantante de <em>Thriller</em> pudiera volar libre. Menos mal, nos cuentan, que se cruz&oacute; con Branca, su intr&eacute;pido abogado. Lo que no nos cuentan es lo que pas&oacute; despu&eacute;s. La relaci&oacute;n tan conflictiva que tuvieron.
    </p><p class="article-text">
        A finales de los 2000 Jackson hab&iacute;a prescindido de los servicios de Branca, y no por primera vez. Branca tuvo un golpe de suerte, sin embargo: apenas ocho d&iacute;as antes de que Jackson falleciera, en junio de 2009, hab&iacute;a sido readmitido a su servicio. Fue una suerte para &eacute;l y tambi&eacute;n para el patrimonio de Jackson, que por entonces acariciaba la bancarrota. Branca no solo ejerci&oacute; entonces de albacea del testamento del artista, sino que tambi&eacute;n acept&oacute; la misi&oacute;n de sanear las cuentas, y decidi&oacute; lanzar para ello el documental <em>This is It</em> aquel mismo a&ntilde;o, en torno a los preparativos de esa &uacute;ltima gira que Jackson no hab&iacute;a llegado a encabezar. Su &eacute;xito ser&iacute;a el primero de muchos.
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            </figure><p class="article-text">
        Desde entonces Branca, al frente del patrimonio de Jackson, ha seguido enriqueci&eacute;ndose con el legado del Rey del Pop. Es el responsable de varios espect&aacute;culos de Las Vegas y tambi&eacute;n de uno de Broadway, <em>MJ the Musical</em>, que en 2021 mostraba la t&oacute;nica a seguir para un <em>biopic</em> futurible. <em>MJ the Musical</em> es un repaso a la carrera de Jackson que se ancla a 1992, cuando Michael recuerda sus mejores momentos mientras prepara la gira de <em>Dangerous</em>. Y hace memoria en el momento m&aacute;s confortable, justo antes de ser acusado de abusar sexualmente de un menor, Jordan Chandler.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un </strong><em><strong>moonwalk </strong></em><strong>para disimular</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando <em>MJ</em> se materializ&oacute; a&uacute;n coleaba el l&iacute;o de <em>Leaving Neverland</em>. Y ya se hab&iacute;a puesto en marcha&nbsp;oficialmente <em>Michael</em>. Branca, de hecho, tuvo la idea de hacer una pel&iacute;cula seg&uacute;n se top&oacute; con la controversia reavivada por el documental de HBO. Ante las acusaciones contra Jackson por parte de Wade Robson y James Safechuck, al abogado se le ocurri&oacute; hacer un documental alternativo para defender la inocencia del cantante. Luego pens&oacute; que igual una pel&iacute;cula servir&iacute;a mejor a estos prop&oacute;sitos, y seguramente lo pens&oacute; gracias al precedente de <em>Bohemian Rhapsody</em>.
    </p><p class="article-text">
        En 2018 el &eacute;xito de este proyecto &mdash;tambi&eacute;n marcado por la sombra del esc&aacute;ndalo a cuenta de las acusaciones de abusos <a href="https://www.bbc.com/news/entertainment-arts-48620874" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">contra el director Bryan Singer</a>, desaparecido en medio del rodaje&mdash; consolid&oacute; el <em>biopic</em> musical como la mejor estrategia para mantener fluyendo los royalties en una &eacute;poca donde plataformas estilo Spotify parec&iacute;an imponer un complicado desaf&iacute;o. Tambi&eacute;n dio, sobre todo, con un modelo de producci&oacute;n mucho m&aacute;s curado y controlado de lo visto previamente. Con herederos, familiares y promotores implicados en su desarrollo para que la imagen de cada artista fuera lo m&aacute;s rentable (y c&oacute;moda) posible. Branca debi&oacute; intuir todo esto. Aunque, para correr a&uacute;n menos riesgos, quiso asociarse adem&aacute;s con el mismo productor de <em>Bohemian Rhapsody</em>, Graham King.
    </p><p class="article-text">
        Son ellos los nombres principales de <em>Michael</em>, aunque tambi&eacute;n tiene su inter&eacute;s la presencia de John Logan como guionista. Logan escribi&oacute; <em>El aviador</em>, el <em>biopic</em> de Howard Hughes, y era justamente con este exc&eacute;ntrico millonario con quien Barney Hoskyns, cr&iacute;tico musical, hab&iacute;a comparado a Jackson <a href="https://cajanegraeditora.com.ar/libros/jacksonismo-mark-fisher-ed/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poco despu&eacute;s de su muerte</a>. &ldquo;La fama de Jackson nos fascina porque es total. Como Hughes, no tiene una relaci&oacute;n p&uacute;blica con la fama pero la encarna de forma abstracta&rdquo;. Estas palabras planteaban que MJ no era tanto un enigma como un conjunto vac&iacute;o. Su biograf&iacute;a no contaba nada por s&iacute; misma, allanando el camino de los rumores y los secretos ominosos.
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        Hoskyns acaso intu&iacute;a el desaf&iacute;o de Logan a la hora de escribir un <em>biopic</em> de Jackson. Uno, obviamente, a la medida de su patrimonio y de Branca, que al principio tante&oacute; retratar el proceso de Jackson contra los &ldquo;codiciosos padres&rdquo; de Chandler &mdash;si no lo hizo fue porque una cl&aacute;usula del acuerdo alcanzado <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/04/17/espanol/cultura/michael-jackson-pelicula.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo hab&iacute;a prohibido en 1993</a>&mdash; para finalmente hacer como si nada. Disimular, como ya hiciera <em>MJ the Musical</em>. Es el motivo por el que <em>Michael</em> solo cuenta la vida de Jackson hasta que se emancipa de su padre y publica <em>Bad</em> a mediados de los 80. Por entonces tambi&eacute;n mont&oacute; su rancho de Neverland para poder compartir cama a sus anchas con varios ni&ntilde;os, pero eso el filme tampoco lo cuenta. Si <em>Michael </em>funciona en taquilla, a lo mejor lo hace en una segunda parte que en la industria se da por asegurada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El </strong><em><strong>biopic</strong></em><strong> m&aacute;s moribundo jam&aacute;s dise&ntilde;ado</strong></h2><p class="article-text">
        Siendo estas, resumiendo mucho, las circunstancias que han alumbrado <em>Michael</em>, dif&iacute;cilmente nadie que no fuera un fan &mdash;o uno de esos espectadores que sintieron su propia infancia parad&oacute;jicamente injuriada al toparse con <em>Leaving Neverland</em> hace siete a&ntilde;os&mdash; se esperar&iacute;a algo distinto a un producto totalmente desalmado. Desde luego, siendo como es el <em>biopic</em> musical <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ultimo-biopic-amy-winehouse-demuestra-hollywood-necesita-renovar-genero-agotado_1_11409563.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una industria en s&iacute; misma</a> a estas alturas, se trata de algo achacable a muchos otros proyectos alrededor de <em>Michael</em>. Pero la pel&iacute;cula que dirige Antoine Fuqua tiene unas particularidades muy jugosas.
    </p><p class="article-text">
        Tiene, para empezar, muchos m&aacute;s controles de da&ntilde;os y malabares de los habituales en la plantilla, emanando de esa decisi&oacute;n troncal que ya destruye de entrada cualquier opci&oacute;n de que <em>Michael</em> respire como esfuerzo vagamente creativo: nos las vemos con una historia incompleta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no porque carezca de litigios en los tribunales o an&eacute;cdotas inc&oacute;modas, sino simplemente por la planicie de su desarrollo. Generalmente los <em>biopics</em> musicales discurren en torno a un auge, una ca&iacute;da y una redenci&oacute;n. La f&oacute;rmula, por encorsetada que resulte, obedece a la voluntad edificante de este perfil de proyectos. Es una estructura imperativa pero <em>Michael </em>solo tiene lo primero, el auge. Una carrera continua hasta la cima, sin m&aacute;s amenaza que la insistencia de Joseph Jackson en tener amarrado a su hijo (insistencia que se alarga y alarga en un valle perpetuo).
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                    alt="El pasado en los Jackson 5 tiene mucha importacia en la película"
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                El pasado en los Jackson 5 tiene mucha importacia en la película                            </span>
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        As&iacute; que la pel&iacute;cula es desesperadamente aburrida, sin que tampoco pueda jugar a guardarse cosas para una hipot&eacute;tica segunda parte &mdash;que, en caso de que se haga y ateni&eacute;ndonos a la biograf&iacute;a de la criatura, ser&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s aparatosa que esta&mdash;, aunque s&iacute; atine a copiar la estrategia de <em>Bohemian Rhapsody</em> de disimular lo penosa que es colocando una extensa secuencia de concierto en <em>playback</em> al final. Varias canciones seguidas para que el int&eacute;rprete escogido termine de reclamar su Oscar &mdash;aqu&iacute; se trata de un voluntarioso Jaafar Jackson, sobrino del artista&mdash; que perseguir&iacute;an una rutilante catarsis colectiva en el patio de butacas, poniendo en com&uacute;n su memoria musical.
    </p><p class="article-text">
        Esta catarsis favoreci&oacute; tanto la taquilla como la demencial presencia en los premios de <em>Bohemian Rhapsody</em>, y es un logro que tampoco cabr&iacute;a descartar con respecto a <em>Michael</em> porque seguramente la gente vaya a verla, y gane mucho dinero, y Branca se tenga que preguntar c&oacute;mo diablos plantean ahora una <em>Michael II</em>. Igualmente, y sin salir de la m&uacute;sica, es notable el desinter&eacute;s que existe en <em>Michael </em>hacia ella. Puesto que la idea es ce&ntilde;irlo todo al drama familiar, nos topamos con que la figura del productor Quincy Jones &mdash;responsable del inequ&iacute;voco sonido de <em>Off the Wall</em> y <em>Thriller</em>&mdash; tiene mucha menos importancia que el padre abusivo y el dichoso abogado.
    </p><p class="article-text">
        Los pocos instantes en que <em>Michael</em> no resulta completamente deprimente es cuando el guion se centra en la preparaci&oacute;n de <em>Thriller</em>. Y son poqu&iacute;simos minutos, que carecen asimismo de alg&uacute;n apunte de inter&eacute;s sobre la naturaleza art&iacute;stica de los logros de Jackson. Acaso por ser un artilugio impulsado fundamentalmente por abogados, <em>Michael</em> no parece tener mucha idea de por qu&eacute; la m&uacute;sica del personaje tuvo el impacto que tuvo &mdash;m&aacute;s all&aacute; de dedicarle mucho metraje al baile&mdash;, as&iacute; que prefiere pasar el tiempo entre vivencias dom&eacute;sticas. Con unos di&aacute;logos escalofriantes, escritos como quien mira constantemente de reojo preocupado por molestar a alguien, y alcanzando de vez en cuando puntos hilarantes cuando se trata de incidir en las excentricidades de Jackson.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, claro, es donde se va a pisar terreno resbaladizo s&iacute; o s&iacute;, y no hay historia oficial que alivie lo retratado. La decisi&oacute;n entonces pasa por enfatizar la identificaci&oacute;n de Jackson con Peter Pan y una supuesta infancia perdida &mdash;que hace parecer al protagonista alguien todav&iacute;a m&aacute;s alien&iacute;gena, toda vez que m&aacute;s inquietante en cuanto se cruza con alg&uacute;n ni&ntilde;o&mdash; y, sobre todo, por sublimar todos sus h&aacute;bitos estramb&oacute;ticos a trav&eacute;s de su relaci&oacute;n con un chimpanc&eacute;. Este mono, Bubbles, est&aacute; dise&ntilde;ado con un CGI horrendo en su pretensi&oacute;n de hacer m&aacute;s amigable al animal y menos salvaje o imprevisible. Lo que tiene mucha gracia, porque la extra&ntilde;eza que depara es m&aacute;s o menos la misma que implica el hecho de ver y sufrir <em>Michael</em>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/michael-lastimoso-biopic-disimula-incomodidades-mundo-real-resignarse-absoluta_129_13162477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 08:37:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Michael’, un lastimoso biopic que disimula las incomodidades del mundo real para resignarse a ser la nada más absoluta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Michael Jackson,Críticas de cine,Crítica,Estrenos de cine,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ernesto Caballero adapta al intocable Ingmar Bergman en una obra con resultado agridulce]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ernesto-caballero-adapta-intocable-ingmar-bergman-obra-resultado-agridulce_129_13124743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a1fe5cc-d132-4074-9ec6-2b6ab92ff69f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ernesto Caballero adapta al intocable Ingmar Bergman en una obra con resultado agridulce"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dramaturgo y director de escena estrena con distinta suerte 'Tras el ensayo', una adaptación teatral de la película del director sueco
</p><p class="subtitle">Nao Albet y Marcel Borràs: “Queríamos aprovechar la excusa de la ópera para fumárnoslo todo y hacer lo que nos diese la gana”
</p></div><p class="article-text">
        La libertad de un director para adaptar los textos de otros autores debe ser total. Es m&aacute;s, poco sentido tiene el teatro que se quiere arqueol&oacute;gico. Primero, porque es misi&oacute;n imposible. No hay vasijas que recuperar y siempre es ilusorio creerse que uno est&aacute; viendo aquello que fue. En teatro solo existe el presente. Y segundo, porque la b&uacute;squeda de revivir el pasado es simplemente eso, una veleidad rom&aacute;ntica o una actividad evasiva. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ernesto-caballero-espana-sabemos-dialogo_1_4216362.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ernesto Caballero</a> ha llevado a escena<em>Tras el ensayo,</em> y lo ha hecho con esa voluntad de meterle mano, de acercar la creaci&oacute;n que realiz&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/guion-autobiografico-ingmar-berman-rodo-resucita-convertido-serie_1_12353823.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ingmar Bergman</a> en 1984 para la televisi&oacute;n sueca. El resultado es agridulce.
    </p><p class="article-text">
        Bergman dejar&iacute;a el cine &mdash;aunque luego dirigir&iacute;a un buen pu&ntilde;ado de pel&iacute;culas para televisi&oacute;n&mdash; en 1982 con esa bestialidad llamada <em>Fanny y Alexander</em> que incluso dobleg&oacute; a los americanos y se llev&oacute; cuatro premios Oscar. Una pel&iacute;cula que justo termina con la abuela de Alexander leyendo una nueva pieza de teatro que ha llegado a sus manos, <em>El sue&ntilde;o</em> de August Strindberg. Alexander, trasiego de un joven Bergman de tan solo doce a&ntilde;os, escucha adormilado en sus rodillas. As&iacute; se despidi&oacute; del cine despu&eacute;s de casi cuarenta a&ntilde;os de carrera. Al mismo tiempo, Bergman estaba escribiendo esta pel&iacute;cula para la televisi&oacute;n (<em>Efter repenitionen</em>, se titula en el original) que estrenar&iacute;a en el 84 y en el que su alter ego (Erland Josephson) interpreta a un director afamado y ya mayor, Vogler, que est&aacute; dirigiendo esa misma pieza de Strindberg.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La trama ocurre tras un ensayo al &ldquo;calor especial, &iacute;ntimo, alentado por los rescoldos de recientes intensidades emocionales&rdquo; del espacio ya vac&iacute;o. All&iacute; llegar&aacute; Anna, joven actriz, hija de una antigua amante y tambi&eacute;n actriz del director, Rachel, que muri&oacute; presa de un proceso de alcohol y autodestrucci&oacute;n. La pel&iacute;cula es una declaraci&oacute;n de amor del sueco al teatro y a los actores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ernesto Caballero comienza la obra con toda una declaraci&oacute;n de intenciones. En vez de comenzar con ese aire bergmaniano de ensue&ntilde;o decide realizar un ejercicio de metateatralidad tan de moda en el teatro actual. Vogler (Emilio Tom&eacute;) comienza con una acertada cita del libro de memorias del director sueco, <em>Linterna m&aacute;gica</em>. Ese momento en el que con doce a&ntilde;os descubre la magia del teatro justamente viendo entre cajas un montaje de <em>El sue&ntilde;o</em>. Pero luego, para situar la acci&oacute;n, dice que est&aacute; pensando en una nueva obra, exactamente la que vamos a ver.&nbsp;
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                Momento de la representación de &#039;Tras el ensayo&#039;                            </span>
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        La idea es buena, pertinente, incluso su ejecuci&oacute;n quiere realizarse al modo del Veronese de <em>Un</em> <em>Hombre que se ahoga</em> o como ya hiciera antes Louis Malle en esa enorme pel&iacute;cula titulada <em>Vania en la Calle 42,</em> donde se pasa de una supuesta realidad a la representaci&oacute;n de la pieza de manera org&aacute;nica, sin que uno note cuando el actor entra en personaje. No ocurre esa magia en el montaje. Lo representativo est&aacute; demasiado presente, desde el propio Vogler hasta la entrada en tromba de Rachel (Luc&iacute;a Quintana), esa actriz ya muerta, que en vez de como espectro entra un tanto desaforada y con una demasiado remarcada botella de licor entre manos.
    </p><p class="article-text">
        Las dos actrices, la propia Quintana, y la joven Elisa Hip&oacute;lito, que interpreta a Anna, son ambas hijas de actores, de Juan Antonio Quintana y de Carlos Hip&oacute;lito. Llevan en la sangre la misma herencia que sus personajes. Ah&iacute; la obra entra en uno de sus centros neur&aacute;lgicos: los entresijos emocionales de la vida interna del teatro, de sus actores y directores con sus miedos, sus manipulaciones y su entrega.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; la obra remonta a trav&eacute;s de las reflexiones sobre lo teatral, sobre el actor o sobre el papel de dirigir. Qu&eacute; bonitas son esas palabras de Bergman cuando dice: &ldquo;Un director debe aprender dos cosas. Primero, a escuchar. Y segundo, a mantener la boca cerrada. Los actores son artistas creativos, pero no siempre saben expresarse con palabras. Hay que escucharlos, tener paciencia y esperar. No puedes destrozar sus ideas solo porque, de entrada, suenen confusas o inciertas&rdquo;. Qu&eacute; lejos est&aacute; esa visi&oacute;n de la del director autoritario que hoy, lamentablemente, sigue existiendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alguien podr&iacute;a arg&uuml;ir que el reparto es demasiado joven. Que Emilio Tom&eacute; no tiene edad para representar el declive de Erland Josephson, ni Luc&iacute;a Quintana es la gran Ingrid Trulin. Elisa Hip&oacute;lito, sin embargo, si est&aacute; en la edad del papel de otra grande, Lena Maria Jonna Olin. Pero todo esto es seguir en la comparaci&oacute;n est&eacute;ril. Los tres actores son bien capaces de asentarse cada uno en su papel. M&aacute;s en&eacute;rgico Tom&eacute;, pero con la suficiente distancia. M&aacute;s dram&aacute;tica Quintana, pero con fuerza; y misteriosa y seductora Elisa Hip&oacute;lito que acomete su primer trabajo puramente teatral con solvencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra se estructura en tres actos, primero el encuentro con Anna. Segundo la aparici&oacute;n del espectro de Rachel que se hace carne en los recuerdos del director. Y tercero, la segunda acometida de Anna donde el director cae seducido, incapaz de no caer en brazos de una vida que ve florecer ante sus ojos.
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            <span class="title">
                Ernesto Caballero junto a los actores en un ensayo de &#039;Tras el ensayo&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Caballero da una presencia mayor, m&aacute;s aut&oacute;noma, al papel de ambas mujeres, sobre todo a Rachel para quien a&ntilde;ade un ep&iacute;logo. Pero no todo funciona. Primero hay una escena para la galer&iacute;a que no se sabe bien qu&eacute; a&ntilde;ade y en la que Caballero hace a Luc&iacute;a Quintana interpretar un peque&ntilde;o texto de <em>Gritos y Susurros</em> bajo focos bien rojos, aquello de &ldquo;el dolor no se va nunca&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, segundo, si bien es imposible la transposici&oacute;n del lenguaje del cine al teatro, Caballero no llega a dominar la mirada, el punto de vista. Y en los di&aacute;logos entre el director y las actrices convierte en ciertos momentos el asunto en escenas dram&aacute;ticas para el lucimiento interpretativo de las actrices que coger&aacute;n un mayor peso, s&iacute;, pero que terminan dislocando el punto de eje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula de Bergman puede leerse toda ella como un sue&ntilde;o, como el sue&ntilde;o de un director en ese espacio vac&iacute;o donde se dej&oacute; la vida, incluso el sueco tiene la maestr&iacute;a de cuando entra Rachel en escena dejar a Anna presente, sentada y con los ojos cerrados, apoyando as&iacute; ese momento fantasmal donde recuerdo y realidad se juntan.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ernesto Caballero tiene los arrestos de intentar no ser canónico con uno de los más grandes, y si bien no naufraga tampoco consigue enriquecer en demasía esta pieza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Caballero, sin embargo, opta por las entradas y salidas de las actrices, por una versi&oacute;n m&aacute;s dram&aacute;tica y 'teatral'. Y si bien es capaz de trasladar la riqueza de ese mundo interior del teatro que Bergman puso en los di&aacute;logos, pierde esa otra dimensi&oacute;n especular. Algo que llega a cierto delirio en el ep&iacute;logo con m&uacute;sica de Abba (&iquest;ser&aacute; porque son suecos?). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este director y autor madrile&ntilde;o tiene una de las carreras m&aacute;s largas de la escena. Una carrera sorprendente, capaz de lo mejor y lo peor. Sin remontarse muy lejos valgan los ejemplos de su montaje sobre <em>Ortega</em>, un desatino; y su m&aacute;s reciente <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/logrono/comedia-gramatica-maria-adanez-teatro-breton-sabado_1_12107013.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Gram&aacute;tica</em></a> con Mar&iacute;a Ad&aacute;nez, una muy rese&ntilde;able comedia llena de saber teatral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, en este montaje propuesto por el director del Teatro Espa&ntilde;ol, Eduardo Vasco, Caballero tiene los arrestos de intentar no ser can&oacute;nico con uno de los m&aacute;s grandes, y si bien no naufraga tampoco consigue enriquecer en demas&iacute;a esta pieza televisiva que en Europa (aqu&iacute; la mont&oacute; Emilio Guti&eacute;rrez Caba en 2017) se hace con asiduidad en los teatros. En 2012, por ejemplo, recorri&oacute; toda Europa un montaje de Ivo van Hove en programa doble junto a una versi&oacute;n teatral de <em>Persona</em>. Qu&eacute; pena que no pudi&eacute;ramos verla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo hacer a Bergman hoy en d&iacute;a, esa una de las preguntas que plantea este montaje. La propuesta de Caballero da alguna pista, otras las hemos ido encontrando por el camino como aquel di&aacute;logo final de Ang&eacute;lica Liddell ante el ata&uacute;d del sueco en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/angelica-liddell-desnuda-ultima-escena-damon-funeral-bergman-apunta-metamorfosis_129_11654020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>D&Auml;MON. El funeral de Bergman</em></a><em>. </em>Y otras las indica el propio Bergman como en su despedida del cine, en <em>Fanny y Alexander</em>, cuando<em> </em>Elena (Gunn W&aring;llgren) lee aquellas palabras con las que comienza <em>El sue&ntilde;o</em> de Strindberg, aquellas que dicen: &ldquo;Todo puede ser, todo es posible e inusitado. El tiempo y el espacio no existen, sobre una d&eacute;bil trama de realidades la imaginaci&oacute;n teje y modela nuevas formas&hellip;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ernesto-caballero-adapta-intocable-ingmar-bergman-obra-resultado-agridulce_129_13124743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 19:45:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ernesto Caballero adapta al intocable Ingmar Bergman en una obra con resultado agridulce]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Actores,Cineastas,Obras,Crítica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malena Alterio y Carmen Ruiz brillan, pero no es suficiente, en 'La vida extraordinaria']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/malena-alterio-carmen-ruiz-brillan-no-suficiente-vida-extraordinaria_129_13109656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37836d9d-19db-4df8-9a5a-962d042bac42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malena Alterio y Carmen Ruiz brillan, pero no es suficiente, en &#039;La vida extraordinaria&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La esperada vuelta del autor y director argentino Mariano Tenconi, con una versión española de su afamada obra, se queda a medio camino entre España y Argentina
</p><p class="subtitle">'El desencanto', el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nadie-duerma-taxi-driver-cani-extrarradio-madrileno-le-acaba-esperanza_1_10689061.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Malena Alterio</a> y Carmen Ruiz protagonizan la versi&oacute;n espa&ntilde;ola de&nbsp;<em>La vida extraordinaria,</em> de Mariano Tenconi. Una obra que aborda la vida de dos amigas en un teatro de gran carga literaria y actoral. A pesar de la entrega de las dos actrices, que en ciertos momentos brillan y se lucen, de un buen texto y de una cuidada producci&oacute;n, la obra no llega a explotar. Esta vez, el ida y vuelta entre el teatro argentino y espa&ntilde;ol, tan transitado y exitoso en otras ocasiones, no se dio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mariano Tenconi maravill&oacute; a propios y extra&ntilde;os hace dos a&ntilde;os con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/cautivas-historia-amor-colona-francesa-siglo-xvii-india-pueblos-originarios_129_11288772.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cautiva</em></a>. Una pieza bien &ldquo;localista&rdquo;, pero que volaba alto con dos grandes actrices porte&ntilde;as, Lorena Vega y Laura Paredes. Un trabajo que instaba a seguir conociendo el teatro de Tenconi. <em>La vida extraordinaria </em>era la oportunidad perfecta. Se estren&oacute; primero en Avil&eacute;s, y ahora ha llegado los Teatros del Canal de Madrid. Se trata de la versi&oacute;n espa&ntilde;ola de un trabajo anterior a <em>Cautiva</em> que, si bien se estren&oacute; hace 8 a&ntilde;os, hoy sigue en cartel en Buenos Aires. El montaje argentino supuso uno de los &eacute;xitos m&aacute;s sonoros del teatro porte&ntilde;o de los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        La obra cuenta la vida de dos amigas, desde su infancia hasta su muerte. Tenconi crea un universo propio para Aurora Alonso (Malena Alterio) y Blanca Sancho (Carmen Ruiz). Literalmente. La obra comienza con la creaci&oacute;n del mundo y acaba con la destrucci&oacute;n de La Tierra. Entre medias, veremos c&oacute;mo estas dos mujeres crecen, descubren y desean por primera vez, ven morir a sus seres queridos, enga&ntilde;an y son enga&ntilde;adas, fracasan y se levantan. Es decir, viven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La vida extraordinaria</em> est&aacute; dividida en dos partes y un ep&iacute;logo. La primera parte es la infancia y la juventud, el descubrimiento del deseo y de la muerte. La segunda es la llegada de la madurez, la rutina, el fracaso y el desenga&ntilde;o. Sus vidas podr&iacute;an ser las nuestras, donde todo es com&uacute;n, pero a la vez asombroso: el primer orgasmo, el primer hijo, la muerte de un padre&hellip; Un periplo para el que Tenconi despliega un amplio juego de g&eacute;neros literarios y teatrales. Desde el melodrama hasta el follet&iacute;n. Desde el g&eacute;nero epistolar al modo de Manuel Puig a la poes&iacute;a que unas veces suena a Borges y otras a Copi, como en el delirante poema en que Blanca se introduce el mundo por la vagina.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Malena Alterio, una de las protagonistas de &#039;La vida extraordinaria&#039;                            </span>
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        Tenconi consigue establecer un di&aacute;logo entre ficci&oacute;n y realidad bien atrayente, una reflexi&oacute;n profunda de que la vida es tambi&eacute;n c&oacute;mo nos la contamos, de que relato y realidad van siempre de la mano, que son indivisibles. El p&uacute;blico empatiza con esas dos mujeres, con esas dos vidas tan reconocibles, tan normales como extraordinarias. Todo est&aacute; contado con sensibilidad, con humor, siempre con amor hacia esos dos personajes zarandeados que aunque la vida las aleje no dejan de apoyarse la una en la otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el viaje propuesto ambas actrices deben desplegar una infinidad de registros. Pasan del humor de vodevil al drama sentido, de la palabra po&eacute;tica al di&aacute;logo trepidante, de lo narrativo a la farsa. Alterio y Ruiz se entregan y en ciertos momentos brillan, como en el diario &iacute;ntimo de Aurora donde Alterio consigue coronar un in crescendo monumental nada f&aacute;cil actoralmente. Pero en otros momentos el asunto no funciona y se vislumbra una distancia entre lo propuesto y lo que pasa en escena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que en ocasiones, cuando se traen creaciones del otro lado del Atl&aacute;ntico, por el camino se van perdiendo flecos que vac&iacute;an en exceso. El problema no radica en la adaptaci&oacute;n que se ha hecho para Espa&ntilde;a. Los dos personajes ya no viven en el fin del mundo, una de las &uacute;ltimas poblaciones al sur de Argentina, Ushuaia. Buenos Aires es sustituida por Madrid. Los nombres de las protagonistas pasan de remitir a dos de los personajes fundacionales de la literatura argentina&nbsp;(Fierro y Cruz de <em>Mart&iacute;n Fierro</em>), a los del Quijote de Cervantes (Sancho y Alonso). Pero esas traslaciones dan igual. Es m&aacute;s, ni suman ni restan. Son otros fardos los que se pierden por el camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n para trasladar la obra ha sido realizada por una hist&oacute;rica de ese transitar entre Argentina y Espa&ntilde;a, Ana Jel&iacute;n de Producciones Teatrales Contempor&aacute;neas. Veterana y responsable de otras idas y venidas como las de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/inseguridad-precariedad-conversaciones-riders-pedido-pedido-contadas_1_11999936.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Claudio Tolcachir</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/insoportable-normalidad-palabra-david-foster-wallace_1_10670620.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daniel Veronese</a>. La producci&oacute;n est&aacute; cuidada: dos buenas actrices, la musicalizaci&oacute;n con Jorge Naveros al piano y Diana Valencia al viol&iacute;n, y la voz&nbsp;de Alicia Borrachero que en off nos cuenta el origen del mundo (en la versi&oacute;n argentina era Cecilia Roth).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Carmen Ruiz y Malena Alterio, protagonistas absolutas de &#039;La vida extraordinaria&#039;                            </span>
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        Pero el tropiezo del proyecto est&aacute; en las cualidades de la interpretaci&oacute;n. Argentina y Espa&ntilde;a a nivel interpretativo no est&aacute;n tan alejadas como hace 20 a&ntilde;os. La influencia de Argentina en la actuaci&oacute;n espa&ntilde;ola gracias a figuras como <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/relacion-exitosa_1_5564782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daulte</a>, Veronese, Tolcachir, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/pablo-messiez-cree-milagro-posible-teatro_129_9297490.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Messiez</a> u <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/fernanda-orazi-no-adapta-niebla-miguel-unamuno-piensa-teatro_129_13093815.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Orazi</a>, ha sido extensa y profunda. Pero sigue habiendo distancias que no se pueden transitar tan f&aacute;cil y menos en este proyecto que Tenconi escribi&oacute; ya pensando en dos grandes actrices de all&aacute;: Valeria Lois y Lorena Vega.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tenconi reuni&oacute; en 2018 para esta obra a dos de las grandes actrices de su generaci&oacute;n, dos actrices que si ahora son bien conocidas y queridas por el p&uacute;blico, comenzaron juntas creando una compa&ntilde;&iacute;a independiente del off bonaerense, Grupo Sangu&iacute;neo. Ese volver a estar juntas en un escenario estaba lleno de significados. Era ya en s&iacute; una fiesta y una reivindicaci&oacute;n: la capacidad de juego, el saber estar y no estar en el personaje al mismo tiempo&hellip; Verlas actuar era estar viendo buena parte de la historia de la actuaci&oacute;n del teatro argentino de los &uacute;ltimos lustros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de que all&aacute; sean mejores que ac&aacute; ni viceversa, sino de modos dis&iacute;miles de hacer y entender. En la actuaci&oacute;n, la transmisi&oacute;n entre actores a lo largo de los lustros es un r&iacute;o subterr&aacute;neo que va construyendo la escena. Y en este proyecto esto era fundamental. Eso en la versi&oacute;n espa&ntilde;ola se pierde y en ocasiones vemos a dos actrices que no llegan a lo que la escritura dram&aacute;tica est&aacute; proponiendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es la demasiado usual concepci&oacute;n del teatro a trav&eacute;s de las figuras del Director y el Autor.&nbsp;Una concepci&oacute;n muy siglo XX y que en este caso lastra. No es la primera vez que esto ocurre. En Espa&ntilde;a a lo largo de los a&ntilde;os se han dado estrenos de compa&ntilde;&iacute;as argentinas que han percutido muy fuerte en nuestra realidad esc&eacute;nica. Los ejemplos son muy numerosos: <em>La escala humana</em> de Tantanian, Daulte y Spregelburd en el 2001, <em>La muerte de Margarite Duras</em> con Pavlovsky dirigido por Veronese en 2002, <em>Un hombre que se ahoga</em> o <em>Esp&iacute;a a una mujer que se mata</em> del propio Veronese en 2007, <em>La omisi&oacute;n de la familia Coleman </em>de Tolcachir, o las pocas veces que hemos podido ver el gran teatro de <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/bartis-utiliza-indagar-identidad-argentina_1_5569050.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ricardo Bart&iacute;s</a>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos estrenos que pudieron venir a Espa&ntilde;a con su elenco original. Muchos se acuerdan, por ejemplo, del estreno de Veronese de <em>Mujeres so&ntilde;aron caballos </em>en Espa&ntilde;a<em>, </em>pero &iquest;qui&eacute;n se recuerda la versi&oacute;n espa&ntilde;ola que se mont&oacute; en el Centro Dram&aacute;tico Nacional de la misma obra?&nbsp;Y eso que contaba con Gin&eacute;s Garc&iacute;a Mill&aacute;n y Blanca Portillo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas operaciones a veces consiguen tomar suelo, como la versi&oacute;n espa&ntilde;ola que se hizo de <em>Emilia</em>, de Claudio Tolcachir en la que estaba la propia Alterio. Pero, lamentablemente, intentar &ldquo;remontar&rdquo; con nuevos elencos un teatro muy anclado en la investigaci&oacute;n actoral y que conlleva procesos de investigaci&oacute;n largos es una operaci&oacute;n que a veces est&aacute; condenada a acabar en suced&aacute;neo. Y en <em>La vida extraordinaria</em>, a pesar de sus virtudes, esa distancia es demasiado patente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/malena-alterio-carmen-ruiz-brillan-no-suficiente-vida-extraordinaria_129_13109656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Malena Alterio y Carmen Ruiz brillan, pero no es suficiente, en 'La vida extraordinaria']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Crítica,Matadero Madrid,Actrices,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Almodóvar reflexiona sobre la responsabilidad creativa en la brillante y arriesgada 'Amarga Navidad']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/amarga-navidad-pedro-almodovar-reflexiona-responsabilidad-creativa-brillante-arriesgada_129_13080306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6569f6a8-3f85-438a-9326-6f761cae9137_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138985.jpg" width="7223" height="4063" alt="Pedro Almodóvar reflexiona sobre la responsabilidad creativa en la brillante y arriesgada &#039;Amarga Navidad&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director crea una intrincada trenza de historias en la que una responde a la otra en un inteligente y emocionante ejercicio de metacine y autoficción con una escena final para el recuerdo</p><p class="subtitle">Pedro Almodóvar: “Me queda menos tiempo, por eso tengo una necesidad casi histérica de dirigir”
</p></div><p class="article-text">
        El cine dentro del cine siempre ha estado en la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/pedro-almodovar-elige-mejores-peliculas-siglo-xxi_1_12858326.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obra de Pedro Almod&oacute;var.</a> Ah&iacute; est&aacute; el brillante inserto de<em> El amante menguante </em>en <em>Hable con ella</em> o de una forma m&aacute;s frontal, la compleja estructura de<em> La mala educaci&oacute;n</em>. Tambi&eacute;n el proceso creativo. Qu&eacute; hay detr&aacute;s de los escritores o los cineastas, qu&eacute; les inspiran o cortan sus alas creativas, es otro de los tropos almodovarianos que ha abordado en varias pel&iacute;culas, como la citada <em>La mala educaci&oacute;n</em>; <em>Los abrazos rotos</em>, donde un director ciego dictaba sus historias a su ayudante, o<em> Dolor y gloria</em>, donde ambas constantes de su cine se abrazaban y desembocaban en un final donde la propia pel&iacute;cula se desvelaba como parte del artefacto.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nunca hab&iacute;a ido tan al l&iacute;mite <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/amarga-navidad-pedro-almodovar-muestra-sugerente-primer-trailer_1_12854976.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como con</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/amarga-navidad-pedro-almodovar-muestra-sugerente-primer-trailer_1_12854976.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Amarga navidad,</em></a> su nueva pel&iacute;cula, donde lleva al extremo el juego de ficci&oacute;n y realidad en una filigrana narrativa brillante. Puede que sea de los guiones m&aacute;s complejos que ha escrito el propio Almod&oacute;var, pero eso lo va descubriendo uno seg&uacute;n pasa un filme al que conviene llegar lo m&aacute;s virgen posible para dejarse llevar por sus sorpresas narrativas que son, tambi&eacute;n en muchas ocasiones, gui&ntilde;os a la propia obra de su creador.
    </p><p class="article-text">
        <em>Amarga navidad</em> es una inteligente y arriesgada matrioska donde cada historia va desvelando la siguiente&hellip; o la anterior, formando un juego de tramas que se entrelazan hasta desembocar en una escena final apabullante, de lo mejor que ha escrito el cineasta y condenada a quedar en el recuerdo. La primera capa muestra a una directora, B&aacute;rbara Lennie, que acude a un hospital por un episodio de migra&ntilde;as. Pronto descubrimos que esa directora es un personaje de ficci&oacute;n escrito por otro director, Leonardo Sbaraglia, con un look que recuerda no de forma casual al del propio Almod&oacute;var.
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        Por tanto, la matrioska almodovariana contiene a tres directores. La directora de la primera ficci&oacute;n, Lennie; el que escribe esa historia, Sbaraglia, y en un juego pirandelliano est&aacute;, aunque no presente como personaje, el propio Almod&oacute;var como demiurgo que escribe a ambos personajes, da forma a la pel&iacute;cula y hace que todas las piezas de su puzzle encajen.
    </p><p class="article-text">
        El filme se descubre, en cada una de sus capas, como una reflexi&oacute;n sobre la responsabilidad moral de los creadores. &iquest;Hasta qu&eacute; punto pueden nutrirse de forma impune de las historias que tienen alrededor?, &iquest;caiga quien caiga?, como se pregunta un personaje en un momento de la pel&iacute;cula. Esa pregunta se la hace la directora Lennie, se la pregunta el director que la escribe y, por tanto, nos la lanza el mismo Almod&oacute;var a la cara del espectador.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Son los directores vampiros? Aquella cuesti&oacute;n estaba en el centro de una de las pel&iacute;culas m&aacute;s importantes de la historia del cine espa&ntilde;ol,<em> Arrebato</em>. Su director, Iv&aacute;n Zulueta, solo pudo dirigir dos pel&iacute;culas, las mismas que ha dirigido el personaje de B&aacute;rbara Lennie en un gui&ntilde;o inconsciente al realizador que ha planteado de forma m&aacute;s bestia c&oacute;mo el cine y la necesidad de crear puede devorar a los artistas. A la pel&iacute;cula de Zulueta se la recuerda, de nuevo, con ese cursor rojo del ordenador que palpita en la pantalla.
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                Bárbara Lennie y Victoria Luengo en &#039;Amarga navidad&#039;                            </span>
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        En ese juego de trenzas narrativas, Almod&oacute;var se va desnudando en un ejercicio de autoficci&oacute;n con much&iacute;sima ficci&oacute;n, much&iacute;simo juego narrativo y, como si fuera un ox&iacute;moron, much&iacute;sima verdad en la forma en la que el director aborda varios de los temas que han centrado su &uacute;ltima etapa como director, como la soledad, o algunos que siempre han estado, como la uni&oacute;n de las mujeres como forma de ayudarse y salir adelante en un mundo de hombres.
    </p><p class="article-text">
        Este ejercicio de guion y de narrativa endemoniada se permite el lujo de construir una ficci&oacute;n err&aacute;tica, a la que le falta incluso un detonante narrativo, para luego en su &uacute;ltima y genial pirueta convertir todo ello en parte del filme. Y ah&iacute; es donde conviene guardar la sorpresa de una pel&iacute;cula que se desdobla para explicarse.
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma, la &uacute;ltima matrioska, la m&aacute;s peque&ntilde;ita, hace que se entiendan las anteriores en una escena final donde Almod&oacute;var hace hasta autocr&iacute;tica de varias de las cosas que han dicho de sus &uacute;ltimos filmes y de lo que podr&iacute;an haber dicho de este&hellip; de no ser porque &eacute;l ha sido m&aacute;s listo que todos y ha convertido todo ello en parte del juego metanarrativo que propone una pel&iacute;cula que parece mucho m&aacute;s sencilla que lo que realmente es, un encaje de bolillos planificado al detalle. Lo hace, adem&aacute;s, evidenci&aacute;ndolo en un tour de force final entre el siempre estupendo Leonardo Sbaraglia y una Aitana S&aacute;nchez Gij&oacute;n condenada a ganar todos los premios posibles.&nbsp;
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                Bárbara Lennie y Patrick Criado en &#039;Amarga Navidad&#039;                            </span>
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        Almod&oacute;var recupera se&ntilde;as de identidad que se hab&iacute;an perdido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Hay humor, y funciona. Hay un gui&ntilde;o hasta al kitsch, con ese bombero stripper al que da vida de forma hermosa un Patrick Criado en un personaje tan bonito como su nombre, Boni, de Bonifacio, y que hasta nos hace pensar en el Jaime Ch&aacute;varri de<em> &iquest;Qu&eacute; he hecho yo para merecer esto?</em>. Hay insertos musicales como los que uno recuerda en <em>Hable con ella, </em>aunque el de Amaia no encaja tan bien como el <em>Cucurrucuc&uacute; Paloma </em>de Caetano Veloso y quita fluidez a la narraci&oacute;n, algo que no ocurre con la escena en la que B&aacute;rbara Lennie y Victoria Luengo escuchan en silencio <em>La llorona</em> de Chavela Vargas &mdash;c&oacute;mo no iba a estar ella&mdash; mientras cada uno llora por un motivo diferente y emociona hasta la l&aacute;grima al espectador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigue siendo, por supuesto, una pel&iacute;cula que desprende el sello de Almod&oacute;var en cada fotograma. En su forma de componer, en el vestuario, en la excelente partitura de Alberto Iglesias&hellip; pero en esta ocasi&oacute;n uno se rinde al riesgo de un director que pod&iacute;a vivir en el conformismo, en la austeridad que tan bien ha dominado en sus &uacute;ltimas obras, y que ha decidido ofrecer algo intelectual, emocionante, y que nos haga reflexionar sobre lo que hay detr&aacute;s de cada obra de ficci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/amarga-navidad-pedro-almodovar-reflexiona-responsabilidad-creativa-brillante-arriesgada_129_13080306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 21:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Almodóvar reflexiona sobre la responsabilidad creativa en la brillante y arriesgada 'Amarga Navidad']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crítica,Críticas de cine,Pedro Almodóvar,Cine español,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vuelve un Morrissey desorientado y solo ocasionalmente inspirado con su nuevo disco, 'Make-up is a lie']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/vuelve-morrissey-desorientado-ocasionalmente-inspirado-nuevo-disco-make-up-is-lie_129_13048087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56f11ea5-ac5f-49a2-8ed3-0e9e40ab522e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131444.jpg" width="3496" height="1966" alt="Vuelve un Morrissey desorientado y solo ocasionalmente inspirado con su nuevo disco, &#039;Make-up is a lie&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El excantante de The Smiths lanza su decimocuarto disco, 'Make-up is a lie', una semana antes de actuar en València, Zaragoza y Sevilla
</p><p class="subtitle">Crítica - A Harry Styles no le importa que no te pases por su fiesta
</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/morrissey-pone-venta-derechos-the-smiths-quiero-desvincularme-desean-destruccion_1_12579161.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carrera de Morrissey</a> se ha convertido en una concatenaci&oacute;n de declaraciones indecentes, noticias frustrantes, obst&aacute;culos evitables y autosabotajes en toda regla. Por todo ello, admiradores y detractores del cantante ingl&eacute;s esperaban ansiosos su primer disco tras seis a&ntilde;os en los que ha habido cambios de t&iacute;tulo, cancelaci&oacute;n de conciertos y quejas hacia un sector discogr&aacute;fico que, al parecer, no valora su talento. Pues bien,<em> Make-up is a lie</em>, ese disco que tanto costaba publicar porque no hab&iacute;a sello que quisiera lanzarlo, sali&oacute; a la venta el viernes. Y, c&oacute;mo m&iacute;nimo tres de sus canciones est&aacute;n sonando ya en la gira europea <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/morrisey-dara-tres-conciertos-espana-ultima-cancelacion-madrid_1_12791499.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que llegar&aacute; el jueves 12 a Val&egrave;ncia, el s&aacute;bado 14 a Zaragoza y el lunes 16 a Sevilla.</a>
    </p><p class="article-text">
        Morrissey ha hecho del victimismo un arte y de la grandilocuencia, un oficio. Y viceversa. <em>Make-up is a lie</em> es grandilocuente y victimista, pero su contenido no justifica tanto victimismo ni tanta espera. Si tantas discogr&aacute;ficas se han resistido a publicarlo, por algo ser&iacute;a. En &eacute;l, Morrissey suena a veces fatigado, a menudo desorientado, incluso conspiranoico. Tambi&eacute;n abatido, ocasionalmente inspirado y muy puntualmente plet&oacute;rico. Es el disco de un artista a las puertas del ocaso, pero que se resiste a aceptarlo; como debe ser. Una vez m&aacute;s, Morrissey puede tener los versos y la voz, pero le faltan los compa&ntilde;eros de viaje adecuados para vestir las canciones. Esta ha sido una constante en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Este disco no marca un punto y aparte, sino otro punto y seguido de un p&aacute;rrafo que se est&aacute; haciendo demasiado largo. Y no, la portada no ayuda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero distanciarme de quienes pasan el d&iacute;a mirando pantallas / Quiero hablar y no dejarme atrapar por la censura / En pos de una sabidur&iacute;a m&aacute;s sabia que la m&iacute;a / Quiero dejar que alguien me ame, si puede&rdquo;. Parecen declaraciones para la prensa, pero es la primera estrofa de <em>You&rsquo;re right, it&rsquo;s time.</em> En cuatro versos apunta a la sociedad, a sus enemigos, a s&iacute; mismo y a sus fans. Quien canta es un tipo que ya no refleja nada en el espejo. &ldquo;D&iacute;ganme, amables doctores, &iquest;por qu&eacute; debo morir ahora?&rdquo;, pregunta. &ldquo;Tiene raz&oacute;n, es la hora&rdquo;, responde &eacute;l mismo. Pero lo hace con un registro tan engolado y grave que parece Richard Butler de los Psychedelic Furs. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; Morrissey? &iquest;Habr&aacute; muerto ya?
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            </figure><h2 class="article-text">Los &uacute;ltimos cartuchos</h2><p class="article-text">
        <em>Make-up is a lie </em>es la primera de las cuatro canciones con referencias a Par&iacute;s. Apareci&oacute; en enero como primer single y los licenciados en <em>Morrisolog&iacute;a</em> llevan semanas discutiendo si este canto a la p&eacute;rdida de la belleza que conlleva el envejecimiento est&aacute; inspirado en Colette o Brigitte Bardot. En cualquier caso, la canci&oacute;n perfila uno de los ejes del disco: la inminencia del olvido. Y no, no es el tipo de canci&oacute;n que te empujar&aacute; a negar la evidencia. Morrissey ha entrado en su etapa crepuscular. La inicial <em>You&rsquo;re right, it&rsquo;s time </em>y la final <em>The monsters of Pig Alley</em> delimitan el disco de alguien que parece saber que est&aacute; disparando sus &uacute;ltimos cartuchos. Que este fuese el primer single dice poco del resto del disco. El anta&ntilde;o insuperable vocalista canta aqu&iacute; justito de fuerzas e intenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Notre-Dame </em>es La Canci&oacute;n Controvertida Del Disco, la del verso que dec&iacute;a &ldquo;antes de investigar dijeron: no es terrorismo&rdquo; y ahora dice &ldquo;antes de investigar dijeron: no hay nada que ver aqu&iacute;&rdquo;. Est&aacute; manchada, pues, por un ejercicio de censura o autocensura que refuerza el consabido victimismo del artista y que ni siquiera suaviza la intenci&oacute;n: sugerir que el incendio de la catedral parisina fue un atentado terrorista. Su clima levemente electr&oacute;nico y g&eacute;lido, resultar&iacute;a propicio para amenizar la banda sonora de una pel&iacute;cula de la saga James Bond que ya nunca le encargar&aacute;n. No pasar&iacute;a a la historia de la m&uacute;sica del siglo XXI aunque, con el tiempo, se llegase a demostrar que <em>Mozztradamus</em> ten&iacute;a raz&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Morrissey ha hecho del victimismo un arte y de la grandilocuencia, un oficio. ‘Make-up is a lie’ es grandilocuente y victimista, pero su contenido no justifica tanto victimismo ni tanta espera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Del mismo modo que resulta dificil&iacute;simo versionar a The Smiths o Morrissey y salir airoso, tambi&eacute;n es complicado para &eacute;l adoptar una pieza ajena y darle un toque muy propio. La prueba palmaria es <em>Amazona,</em> original de Roxy Music. Ocurren demasiadas cosas en esta composici&oacute;n: patrones r&iacute;tmicos impares, regates vocales, bloques instrumentales que rompen el clima precedente&hellip; Este traje le sienta fatal y como int&eacute;rprete va siempre a rebufo del guion, pedaleando por un sendero lleno de baches. Por momentos, parece que Morrissey est&eacute; huyendo de su sombra, cuando, para bien o para mal, esa sombra es su mayor tesoro. Destacarla como tercer single es la decisi&oacute;n m&aacute;s discutible de este disco.
    </p><h2 class="article-text">No me gustas, no me gustas</h2><p class="article-text">
        Con <em>Headache </em>llega la calma. Morrissey susurra este medio tiempo fatigado como si no quisiera despertar al oyente. Tiene un ambiente de madrugada febril y un escalofr&iacute;o de guitarra el&eacute;ctrica final que la conecta con <em>Last night I dreamt that somebody loved me</em>, de The Smiths, pero no la roza ni de lejos. Versos como &ldquo;lo que Dios ha unido que no lo separe un dolor de cabeza&rdquo; o &ldquo;en la salud y en la jaqueca&rdquo; resultan inequ&iacute;vocos: est&aacute; describiendo un matrimonio como un suplicio. Parece que en alg&uacute;n momento la canci&oacute;n despegar&aacute;, pero al tercer minuto hay que asumir que eso no suceder&aacute;. De hecho, el &uacute;ltimo minuto lo pasa repitiendo un &uacute;nico verso: &lsquo;No me gustas, no me gustas, no me gustas&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El disco alcanza al ecuador baj&iacute;simo de pulsaciones con <em>Boulevard.</em> La canci&oacute;n tarda medio minuto en manifestarse; un suicidio art&iacute;stico en esta era de <em>hits</em> de dos minutos. Es la pieza m&aacute;s larga y en buena parte del trayecto el &uacute;nico apoyo de Morrissey es un piano. Pinta mal, pero es una de las interpretaciones m&aacute;s solventes. Es una apesadumbrada oda a ese bulevar que solo recibe &ldquo;cagadas de p&aacute;jaros y escupitajos de escolares&rdquo;. Siendo un disco tan parisino, es f&aacute;cil pensar en los paseos que bordean el r&iacute;o Sena. Quien canta es un borracho relami&eacute;ndose en su infortunio. Rom&aacute;ntica y desesperada, es de las poqu&iacute;simas canciones del disco a las que quiz&aacute;s apetezca volver dentro de tres o seis a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Zoom zoom little boy</em> es juguetona y poco m&aacute;s. Arranca con un sonido de sitar y desemboca en un simp&aacute;tico estribillo que enumera todos los animalitos que quiere salvar de las garras del mundo adulto el ni&ntilde;o protagonista: ranas, vacas, ovejas, zorros&hellip; Echar la vista atr&aacute;s en busca de la inocencia y el impulso de la infancia o la adolescencia ha sido una renovadora fuente de inspiraci&oacute;n para Morrissey. Lo fue, por ejemplo, en <em>Rebels without applause</em>, un fabuloso espejismo con guitarras muy Johnny Marr publicado hace tres a&ntilde;os que invitaba a so&ntilde;ar en un renacimiento creativo. No es el caso. Esta es otra canci&oacute;n menor.
    </p><h2 class="article-text">El d&iacute;a que muri&oacute; el pop</h2><p class="article-text">
        Que nadie se averg&uuml;ence si al escuchar los primeros compases de<em> The night pop dropped</em> en la plataforma de <em>streaming</em> de rigor sospecha que est&aacute; sonando el en&eacute;simo anuncio invit&aacute;ndole a formalizar una suscripci&oacute;n de pago. Es el signo de los tiempos. Canciones y anuncios cada vez se diferencian menos y su funcional ritmo funk no cobrar&aacute; entidad hasta que entre la voz de Morrissey. La letra, menuda paradoja, habla, desde el futuro, del d&iacute;a en que muri&oacute; el pop. Por falta de imaginaci&oacute;n y personalidad, cabe suponer que opina &eacute;l. &ldquo;Muy triste para m&iacute;, para nosotros, muy triste para el universo&rdquo;, subraya. Qu&eacute; duda cabe: la distancia entre la habilidad humana y las herramientas tecnol&oacute;gicas para crear canciones se est&aacute; estrechando. La tecnolog&iacute;a avanza, s&iacute;, pero el ingenio tambi&eacute;n se agota. A las pruebas cabe remitirse. El recado final est&aacute; robado de la primera edici&oacute;n de Operaci&oacute;n Triunfo: &ldquo;Lo mejor que puedes hacer es ser t&uacute; mismo&rdquo;.
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                    alt="El cantante británico Morrisey se presenta en concierto en el festival musical &quot;Primavera Fauna 2015&quot; hoy, sábado 14 de noviembre de 2015, en Santiago (Chile). Morrissey, The Cardinags y Empire of the Sun son parte de la quinta edición del festival Movistar Primavera Fauna"
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            <span class="title">
                El cantante británico Morrisey se presenta en concierto en el festival musical &quot;Primavera Fauna 2015&quot; hoy, sábado 14 de noviembre de 2015, en Santiago (Chile). Morrissey, The Cardinags y Empire of the Sun son parte de la quinta edición del festival Movistar Primavera Fauna                            </span>
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        No hay que dejarse enga&ntilde;ar por el tibio inicio de <em>Kerching, kerching</em>. A partir del primer minuto, y solo dura tres, el estribillo vertebrado por la palabra titular, una suerte de onomatopeya referida al sonido de la caja registradora, sube muchos enteros. Est&aacute; dirigida a un hombre consagrado a un &uacute;nico amor: el dinero. &ldquo;Tu pap&aacute; y tu mam&aacute; murieron y ni siquiera los tomaste de la mano&rdquo;, le suelta en la segunda estrofa, antes de hacerle ver que para su <em>amante</em> nunca ser&aacute; suficientemente rico, suficientemente r&aacute;pido, suficientemente hombre, ni suficientemente gracioso porque no consume suficiente coca&iacute;na. La estocada final es demoledora: &ldquo;Y, por cierto, tu querido hermano ha muerto&rdquo;. Se hace el silencio y quieres gritar: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; cabr&oacute;n eres, Morrissey!&rdquo;. Dicho como un cumplido, s&iacute;. Y eso es mucho trat&aacute;ndose de &eacute;l. Llevamos d&eacute;cadas pensando &ldquo;qu&eacute; cabr&oacute;n eres, Morrissey!&rdquo; cada vez que abre la boca. Pero pens&aacute;ndolo con indignaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Igual que sobre el incendio de Notre-Dame, Morrissey necesitaba decirnos tambi&eacute;n algo sobre el legendario cr&iacute;tico de rock Lester Bangs. &iquest;Y? Hay una gran distancia entre una idea interesante para una letra y una canci&oacute;n. Y a&uacute;n m&aacute;s, entre una canci&oacute;n y una canci&oacute;n relevante. <em>Lester Bangs</em> es una idea para una letra que no acaba de cristalizar en canci&oacute;n relevante. Ni siquiera con ese sutil <em>riff</em> a lo Nile Rodgers que se cuela por debajo. Muy mala noticia que composiciones como esta pasaran el corte. Proyectan un futuro poco esperanzador.
    </p><h2 class="article-text">Hace muchos icebergs</h2><p class="article-text">
        Como t&iacute;tulo, <em>Many icebergs ago</em> es memorable. Sugiere grandilocuencia y desencanto, dos de las coordenadas en las que mejor se mueve Morrissey; casi podr&iacute;a decirse que son su latitud y longitud. La composici&oacute;n, con un aire de folk brit&aacute;nico crepuscular (mandolina incluida), destaca especialmente por la letra. Es un recorrido vital a partir de diferentes escenas en lo que parecen ser distintos pubs o tabernas: Ten Bells, Dundee Arms, Green Man, Sebright Arms, Blind Beggar, White Hart&hellip; Parca en palabras, pero altamente evocadora, su estructura circular llega a resultar hipn&oacute;tica. Hasta que llega el final: la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <em>The monsters of Pig Alley</em> cierra el disco cuesta arriba retomando su tema favorito: el final inevitable y el balance de da&ntilde;os. No es <em>You know I couldn&rsquo;t last</em>, pero esa bonita rueda de acordes de la guitarra ac&uacute;stica le permite moverse en zona segura, dibujando con soltura las l&iacute;neas de voz, enton&aacute;ndolas y vocaliz&aacute;ndolas con absoluta maestr&iacute;a. Alain Whyte le ha confeccionado un traje a medida. Y Morrissey no falla. Los nubarrones escampan, el pop renace y puedes caer en la tentaci&oacute;n de creer que s&iacute;, que tal vez el pr&oacute;ximo sea su gran disco.
    </p><p class="article-text">
        <em>Make-up is a lie</em> no es el insuperable <em>Vauxhall and I</em>, pero nadie espera ya otro disco as&iacute;. Tampoco es el sorprendente <em>You are the quarry</em> y tambi&eacute;n era dif&iacute;cil imaginar otro regreso de ese calibre. Pero despu&eacute;s de tanto ir y venir, ni siquiera eleva el list&oacute;n de su &uacute;ltimo &aacute;lbum, el muy apa&ntilde;ado <em>I am not a dog on a chain</em>. Seis a&ntilde;os para esto. En otra &eacute;poca, cualquier rese&ntilde;a ir&iacute;a acompa&ntilde;ada de recomendaciones sobre si ir corriendo a la tienda de discos a por &eacute;l o no. En este caso, habr&iacute;a que escribir: sal a la calle, pero si, camino de la tienda, encuentras algo mejor en lo que usar tu dinero, no te sientas culpable. G&aacute;stalo, por ejemplo, en una entrada para el Madrid Popfest. Y alguien te grabar&aacute; el CD.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nando Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/vuelve-morrissey-desorientado-ocasionalmente-inspirado-nuevo-disco-make-up-is-lie_129_13048087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 21:37:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vuelve un Morrissey desorientado y solo ocasionalmente inspirado con su nuevo disco, 'Make-up is a lie']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Canciones,Música,Crítica,Conciertos,Morrissey]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Zorra dorada', un canto salvaje contra la violación y el abuso sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/zorra-dorada-canto-salvaje-violacion-abuso-sexual_129_13047488.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a91e6721-cb5c-4b74-a3e9-15288ff15de9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Zorra dorada&#039;, un canto salvaje contra la violación y el abuso sexual"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Elisa Forcano ha creado una pieza de danza descarnada y deslumbrante sobre el dolor de la mujer ante la violencia sexual
</p></div><p class="article-text">
        <em>Zorra dorada</em> es un espect&aacute;culo de danza. No lo duden. Aunque contenga textos de una contundencia abrasiva, escritos con la iluminaci&oacute;n sint&eacute;tica de la ira. Aunque sea una de las piezas m&aacute;s perform&aacute;ticas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con unas acciones donde el horror se emparenta con la belleza. Aun con todo eso, <em>Zorra dorada</em> es ante un cuerpo en rebeld&iacute;a, pura tensi&oacute;n muscular movida por la rabia de un cuerpo vejado hasta la n&aacute;usea. La responsable de todo es&nbsp;Elisa Forcano, una Daryl Hannah del XXI, una replicante del dolor que, con toda la frontalidad del mundo, acara al p&uacute;blico frente al sufrimiento de las mujeres violadas, abusadas y arrasadas hasta la muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto en estos &uacute;ltimos diez a&ntilde;os muchos trabajos sobre la mujer, sobre el feminismo, muchas obras denunciando a la sociedad patriarcal y el machismo. Pero esta obra desborda ese movimiento. Y lo hace por forma y fondo, por actitud y determinaci&oacute;n. Hace mucho tiempo que no se ve&iacute;a en escena, tan acostumbrada ya a la comedia representativa de usos y modos de la clase media o a la tragicomedia de tintes burgueses y dramaturgos inteligentes, una pieza tan disruptiva. Las razones son varias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Zorra dorada</em> es, como dec&iacute;amos, una pieza de danza, pero tambi&eacute;n es un h&iacute;brido. No solo por las disciplinas que se juntan en ella (danza, interpretaci&oacute;n teatral, performance, instalaci&oacute;n, teatro ritual), sino tambi&eacute;n por c&oacute;mo aborda la llamada autoficci&oacute;n. La pieza gira en torno a la figura de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/muere-eutanasia-traumatizada-agresiones-sexuales_1_1522899.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noa Pothoven</a>, una adolescente holandesa que se dej&oacute; morir por inanici&oacute;n a los 17 a&ntilde;os tras sufrir abusos y violaciones desde la infancia. Solicit&oacute; la eutanasia, cuando se la negaron decidi&oacute; &ldquo;dejarse ir&rdquo;. Su historia es tambi&eacute;n la de una figura que rompi&oacute; el silencio y con su libro <em>Ganar o aprender</em> se convirti&oacute; en una figura medi&aacute;tica y en influencer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra de Forcano es un ritual mortuorio en torno a ese dolor que arras&oacute; la vida de la holandesa. Pero tambi&eacute;n es una expiaci&oacute;n de la propia creadora, de Forcano como ser humano y mujer. Y ah&iacute; est&aacute; el acierto. Realmente da igual si est&aacute; hablando de ella misma o de la vida de la holandesa. Por un lado, se aleja as&iacute; del morbo testimonial al mismo tiempo que el p&uacute;blico sabe lo que est&aacute; en juego en escena. Por otro, ya no es una obra sobre la figura de Noa Pothoven, sino el relato de tantas y tantas mujeres, &ldquo;si hubiese una monta&ntilde;a de piedras por cada mujer violada se extinguir&iacute;an los campos, no habr&iacute;a tierra f&eacute;rtil sobre la que cultivar&rdquo;, dice Forcano en escena.&nbsp;
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                Un momento de la representación de &#039;Zorra dorada&#039;                            </span>
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        Pero lo alucinante de esta pieza es la rabia. La rabia alojada en cada m&uacute;sculo de ese cuerpo tan combativo como herido. Una rabia convertida en carne a la que acompa&ntilde;an unos textos de una exposici&oacute;n m&aacute;xima. Pocos textos hay en el &uacute;ltimo teatro con la dureza del que dedica esta artista a la madre. Forcano lo afronta con la fuerza de quien se rebela, pero sabe que se ahoga. Hay otros textos brutales, uno corto sobre la vagina o el de la propia narraci&oacute;n de una violaci&oacute;n en una calle con olor a orines.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero uno de los textos, el titulado <em>Muerta pero follable</em>, destaca sobremanera. Est&aacute; escrito con un lenguaje netamente contempor&aacute;neo, es una declaraci&oacute;n de guerra que Forcano convierte en danza macabra y apache. Cuerpo y palabra se unen en una sola direcci&oacute;n, en una sola energ&iacute;a. Mientras Forcano escupe estas palabras, &ldquo;Muerta pero con<em> highligther.</em> Muerta con vestidazo (&hellip;) con los labios a tope de gloss (&hellip;) Y los dientes bien limados; bien limaditos, que algo aprend&iacute; de mi historial de felaciones forzadas&rdquo;, su cuerpo es puro exorcismo convertido en cuchillo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute; os mont&aacute;is una buena <em>gang bang</em> con mi boca a punto. As&iacute; sigo siendo funcional. La no virgen de las pajas, de las eyaculaciones santas llenas de pena y penitencia. La Santa de las felaciones&rdquo;, grita en escena con dureza para convertir ese acto del teatro que dicen es encuentro y comuni&oacute;n en guerra. Se enferma su cuerpo, se enferma el espacio, vuelve a surgir ese teatro de la crueldad que ya parec&iacute;a olvidado, se instaura una incomodidad 'artaudiana' y cat&aacute;rquica que demuestran que aunque el mercado cultural quiera reducir esa fuerza del &ldquo;otro teatro&rdquo; a marca, ya sea el de la Liddell o el de viejas glorias como Grotowski o Gambaro, la cosa sigue bien viva.&nbsp;
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                Elisa Forcano en un momento de &#039;Zorra dorada&#039;                            </span>
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        Pero la pieza adem&aacute;s contiene un buen dec&aacute;logo de acciones. Desde acciones cl&aacute;sicas, como decir un texto comiendo una granada que se deglute y vomita en sangre, hasta dos acciones lum&iacute;nicas donde la luz proviene del mismo sexo de la actriz que son escalofriantes por retadoras al mismo tiempo que bellas. Y lo incre&iacute;ble es que en todas estas lides, en la de la danza, en la de la performer con gran carga interpretativa o en la de accionista pura, Forcano sale indemne. Pocas veces se puede ver en escena a una int&eacute;rprete tan completa donde se da la conjunci&oacute;n de palabra, cuerpo, decisi&oacute;n y actitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.elisaforcano.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elisa Forcano</a> es una joven int&eacute;rprete zaragozana, con 36 a&ntilde;os ha estado ya en muchas disciplinas de distinto pelaje: en teatro infantil, en formato de danza estricta como la compa&ntilde;&iacute;a de danza que mont&oacute; en 2017 con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/maria-velasco-arremete-expediente-x-generacion-incapacidad-amar_129_12256090.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Beluga</a>, Le Doute, incluso en proyectos de actriz m&aacute;s tradicional con la compa&ntilde;&iacute;a aragonesa Che y Moche. Pero su formaci&oacute;n en teatro f&iacute;sico y su paso por ciertas manos como La Veronal, Peeping Tom o Lucas Condro se ha ido imponiendo. Y si bien ha seguido alternando diferentes c&oacute;digos esc&eacute;nicos en diferentes proyectos (como junto a Alberto San Juan en la obra de Juan Mayorga, <em>La gran cacer&iacute;a</em>) su otro lado, m&aacute;s performativo y f&iacute;sico, es el que la define. No es casual que Rodrigo Garc&iacute;a la eligiese para aquella maravilla llamada <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/rodrigo-garcia-teatro-idiota-bomba-relojeria-escenica_1_10241730.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cristo est&aacute; en Tinder</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de todos esas idas y venidas, propias de una de las profesiones m&aacute;s precarias que hay, la de actriz, Forcano ha decidido, en el significado m&aacute;s literal del t&eacute;rmino, empoderarse. Y de qu&eacute; manera. Empoderarse como mujer, como creadora e int&eacute;rprete, como due&ntilde;a de una voz y un cuerpo. Como dice la buler&iacute;a que canta y clava Iv&aacute;n Cozar en la obra: &ldquo;Mi cuerpo tiene precio y valor, lo fija el amo y el patr&oacute;n, mi cuerpo es un p&aacute;ramo desierto, mi alma es quebranto y lamento&rdquo;. Un lamento ya muy largo que se convierte en lucha, la misma de Mariana Enriquez en <em>Las cosas que perdimos en el fuego</em>, la de Mar&iacute;a Fernanda Ampuero en <em>Pelea de Gallos</em>, y la de tantas otras. &ldquo;Si cada mujer que ha sufrido un abuso se inmolase, &iquest;qui&eacute;n traer&iacute;a vuestros hijos al mundo?&rdquo;, dice una perturbadora voz de ni&ntilde;a en un momento de la obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pieza, que se estren&oacute; en el Festival Surge en 2004, ha llevado, auspiciada por la Cuarta Pared, su propia cocci&oacute;n lenta. Ahora ha llegado con toda la fuerza a la peque&ntilde;a sala madrile&ntilde;a Nave 73. Estar&aacute; tan solo hasta este s&aacute;bado. Pero no se preocupen, <em>Zorra dorada</em> tiene la impronta del corredor de fondo. Se har&aacute; durante mucho tiempo. Es demasiado valiosa para que tenga una muerte temprana. Ya se est&aacute; armando una gira que se prev&eacute; larga: el 12 de marzo visitar&aacute; Lanzarote, en abril estar&aacute; en Asturias, en septiembre en Valencia y en octubre en Bilbao. Y volver&aacute; a Madrid. Esta vez, por calendario no podr&aacute; estar el 8M, pero volver&aacute;. Si no, al tiempo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/zorra-dorada-canto-salvaje-violacion-abuso-sexual_129_13047488.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 20:27:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Zorra dorada', un canto salvaje contra la violación y el abuso sexual]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[‘¡La novia!’, una reinvención feminista de Frankenstein tan estimulante como tristemente fallida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/novia-reinvencion-feminista-frankenstein-estimulante-tristemente-fallida_129_13045514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca41616d-c528-4295-a3dc-8cb76766e52d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘¡La novia!’, una reinvención feminista de Frankenstein tan estimulante como tristemente fallida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jessie Buckley, a punto de ganar el Oscar por ‘Hamnet’, se une a Christian Bale como pareja monstruosa en esta arriesgada actualización de ‘La novia de Frankenstein’
</p><p class="subtitle">Sorogoyen muestra los 18 primeros minutos de ‘El ser querido’: un duelo entre “dos bestias”, Javier Bardem y Victoria Luengo
</p></div><p class="article-text">
        Se titulaba <em>La novia de Frankenstein</em>, pero este personaje solo aparec&iacute;a en la pel&iacute;cula unos pocos minutos. Suficientes, de todas formas, para que Elsa Lanchester fuera ic&oacute;nica. Ayud&oacute; lo suyo que tuviera un doble papel &mdash;como La Novia y como Mary Shelley, aqu&iacute; ejerciendo de narradora&mdash;, de forma que el filme que James Whale hab&iacute;a dirigido cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de su <em>Frankenstein</em> se convirtiera, llegado 1935, en una de las secuelas m&aacute;s aclamadas de todos los tiempos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a tener por medio a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/frankenstein-libro-mary-shelley-nacio-pesadilla-regresa-sintoma-crisis-contemporanea_1_12748031.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Shelley, autora de la novela</a>, a <em>La novia de Frankenstein</em> le hab&iacute;a venido bien buscar su propio camino. Alejarse de la literatura. Entonces se top&oacute; con un macabro sentido del humor, efectos especiales revolucionarios, y tambi&eacute;n cierto subtexto homoer&oacute;tico entre Frankenstein y su nuevo mentor, el Doctor Pretorius. Han sido estas las razones de su fama, fundamentalmente. Aunque tambi&eacute;n deber&iacute;a tener su importancia que, en los breves minutos que Lancaster est&aacute; en pantalla con su memorable caracterizaci&oacute;n, lo &uacute;nico que hace es rechazar al monstruo de Frankenstein. Rechaza la funci&oacute;n para la que ha sido creada. Se niega a ser la novia de nadie.
    </p><p class="article-text">
        Este gesto es clave y, teniendo en cuenta la relevancia cultural de <em>La novia de Frankenstein</em>, era cuesti&oacute;n de tiempo que alguien lo quisiera desarrollar. Tal parece que vivimos un momento &oacute;ptimo para ello, como demuestra la cercan&iacute;a del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/guillermo-toro-cumple-sueno-frankenstein-da-miedo-estupidez-humana-no-inteligencia-artificial_1_12566893.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Frankenstein</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/guillermo-toro-cumple-sueno-frankenstein-da-miedo-estupidez-humana-no-inteligencia-artificial_1_12566893.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Guillermo del Toro</a> en conjunto a las lecturas feministas de la obra: lecturas que han enriquecido los significados de la novela de Shelley &mdash;proponiendo que su centro bien pudiera ser hostilidad masculina ante el poder reproductor de la feminidad, o bien directamente una depresi&oacute;n postparto &mdash;, toda vez que han generado sus propias ficciones. Ah&iacute; entrar&iacute;an tanto <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/emma-stone-frankenstein-feminista-liberada-sexualmente-irregular-pobres-criaturas-yorgos-lanthimos_129_10480413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pobres criaturas</em></a> como el filme que nos ocupa, <em>&iexcl;La novia!</em>
    </p><h2 class="article-text"><strong>Experimentando con el experimento</strong></h2><p class="article-text">
        Que el material sea tan jugoso &mdash;y llame la atenci&oacute;n que hayamos tardado cerca de 90 a&ntilde;os en volver tras el magn&eacute;tico peinado de Elsa Lanchester&mdash; no implica que <em>&iexcl;La novia!</em> parezca un proyecto bastante descabellado de entrada. Desde el mero hecho de qui&eacute;n dirige. Maggie Gyllenhaal ten&iacute;a una pr&oacute;spera carrera como actriz cuando debut&oacute; a la direcci&oacute;n en 2021, recibiendo cr&iacute;ticas excelentes. <em>La hija oscura</em> era <a href="https://www.eldiario.es/cultura/hija-oscura-maggie-gyllenhaal-malas-madres-critica-de-cine-estrenos_1_8757858.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una adaptaci&oacute;n ejemplarmente s&oacute;lida de Elena Ferrante</a>, que Gyllenhaal hab&iacute;a acometido con gran sensibilidad. Nada en ella nos hac&iacute;a imaginar, sin embargo, que la directora quisiera acudir al cine de terror de los a&ntilde;os 30 con su segundo largometraje.
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            </figure><p class="article-text">
        <em>La hija oscura</em>, por cierto, aspir&oacute; al Oscar a Mejor actriz de reparto para Jessie Buckley, que hoy est&aacute; a punto de alzarse con la estatuilla <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/chloe-zhao-conmueve-inteligente-adaptacion-hamnet-medita-duelo-sanador-arte_129_12720171.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/chloe-zhao-conmueve-inteligente-adaptacion-hamnet-medita-duelo-sanador-arte_129_12720171.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hamnet</em></a>. Y Buckley, justamente, es la protagonista de <em>&iexcl;La novia!</em>, queriendo Gyllenhaal volver a contar con sus servicios para un personaje desafiante, del&nbsp;que depende buena parte del impacto de la pel&iacute;cula. Buckley es Ida, una mujer que muere en los primeros minutos del filme, para luego ser revivida como la novia de Frankenstein.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a decir que Gyllenhaal, como directora y guionista, ha planteado una secuela de <em>La novia de Frankenstein</em> desde la pregunta de qu&eacute; habr&iacute;a pasado si el final fuera abierto. Si La Novia no hubiera rechazado al monstruo. Pero es algo m&aacute;s complicado porque su trama se ambienta en los a&ntilde;os 30, en la misma &eacute;poca que desfilaban por las salas de cine los monstruos cl&aacute;sicos de Universal y las pel&iacute;culas de Whale. El monstruo de Frankenstein (&ldquo;Frank&rdquo;) ha estado vagando durante d&eacute;cadas deseando una compa&ntilde;era, que en la novela de Shelley nadie le hab&iacute;a podido llegar a dar.
    </p><p class="article-text">
        Ida va a ser esa compa&ntilde;era gracias al ingenio de otro cient&iacute;fico loco &mdash;en este caso una cient&iacute;fica loca, Annette Benning, en un claro corte de mangas a Victor Frankenstein y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/40-anos-re-animator-frankenstein-chiflado-enseno-divertido-gore_1_12877994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su ambici&oacute;n por &ldquo;puentear&rdquo; a las mujeres</a>&mdash;, si bien Ida es un personaje de lo m&aacute;s peculiar. Es una mujer extravagante metida en l&iacute;os con la mafia de Chicago y que por si fuera poco &mdash;en una idea que, y esto pasa bastante en la pel&iacute;cula, suena mejor sobre el papel que c&oacute;mo luego se ejecuta&mdash; est&aacute; en contacto con el espectro de Mary Shelley, comunic&aacute;ndose con ella e incluso dando la sensaci&oacute;n a veces de estar <em>pose&iacute;da</em> por ella. As&iacute; que Buckley, como hizo Lanchester previamente, puede brillar en un doble papel como la escritora brit&aacute;nica y como la renuente novia del monstruo.
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                Fotograma de &#039;La novia de Frankenstein&#039; (1935)                            </span>
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        Buckley est&aacute; a la altura. La actriz se entrega en cuerpo y alma al proyecto, jugando con su f&iacute;sico y su acento mientras retuerce ferozmente las palabras y termina formando una pareja muy atractiva junto a Frank. Quien, desde luego, no posee su desquiciada verborrea, seg&uacute;n el recuerdo de Boris Karloff en el d&iacute;ptico de Whale y una b&uacute;squeda de entidad propia, garantizada por su int&eacute;rprete. Este resulta ser Christian Bale con su mejor interpretaci&oacute;n en a&ntilde;os, alternando la ingenuidad y desvalimiento del monstruo cl&aacute;sico con cierto grado de imprevisibilidad violenta y alguna que otra concesi&oacute;n contempor&aacute;nea (es un monstruo que sufre &ldquo;ataques de ansiedad&rdquo;, por ejemplo).
    </p><p class="article-text">
        Y la pareja funciona. La imaginaci&oacute;n de Gyllenhaal se ha aferrado en&eacute;rgicamente a los &uacute;ltimos minutos de <em>La novia de Frankenstein</em> para, desde un alegre esp&iacute;ritu especulativo, proyectar los personajes a un nuevo escenario y jugar con los ingredientes de Shelley. El problema viene por todo lo que entra&ntilde;a este escenario. La Gran Depresi&oacute;n de EEUU, donde La Novia y Frank se convierten a causa de sus posteriores tropiezos con la ley en una suerte de sucesores de Bonnie y Clyde. Algo que suena muy bien, nuevamente. Si tan solo la ejecuci&oacute;n estuviera a la altura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los locos a&ntilde;os 30</strong></h2><p class="article-text">
        La imagen de Buckley y Bale perseguidos en su coche a trav&eacute;s de maizales estadounidenses recuerda inevitablemente &mdash;y Gyllenhaal lo subraya de vez en cuando con tiroteos y c&aacute;maras lentas&mdash; a esa pel&iacute;cula de <em>Bonnie y Clyde</em> que, con Faye Dunaway y Warren Beatty al frente, trajo consigo el Nuevo Hollywood a finales de los a&ntilde;os 60. No es, sin embargo, el referente cin&eacute;filo m&aacute;s sustancial, pues al margen de la tradici&oacute;n audiovisual de Frankenstein nos topamos con la afici&oacute;n del&nbsp;monstruo a los musicales que, protagonizados por Fred Astaire y Ginger Rogers entre otros, trataban de enderezar un poco los &aacute;nimos de la ciudadan&iacute;a tras el <em>crack</em> del 29.
    </p><p class="article-text">
        Frank es un ferviente admirador de estos musicales, que en <em>&iexcl;La novia!</em> viene a representar Jake Gyllenhaal &mdash;hermano de la directora&mdash; como una estrella ficticia de Hollywood. Y esta admiraci&oacute;n impele a que <em>&iexcl;La novia!</em> coquetee con el g&eacute;nero musical, planteando n&uacute;meros muy aparatosos fruto de la imaginaci&oacute;n del monstruo y de su amor por el personaje de Buckley. Juntando esto con su carrera delictiva y los disturbios sociales que provocan (con La Novia como l&iacute;der espiritual de una revoluci&oacute;n en ciernes), la conexi&oacute;n de <em>&iexcl;La novia!</em> con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/joker-folie-deux-secuela-vacia-ensimismada-vuelve-brillar-joaquin-phoenix_129_11628660.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Joker: Folie &agrave; deux</em></a> es insoslayable.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jessie Buckley y Christian Bale en &#039;¡La novia!&#039;                            </span>
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        Joaquin Phoenix y Lady Gaga, como el Joker y Harley Quinn, han dado paso a estos nuevos forajidos. Y a&uacute;n hay m&aacute;s. Hildur Gu&eth;nad&oacute;ttir es la compositora de la banda sonora de <em>&iexcl;La novia!</em> como ya puso m&uacute;sica anteriormente al d&iacute;ptico de <em>Joker</em>, y tambi&eacute;n es Warner el estudio que ha apoyado el filme de Gyllenhaal&hellip; metido en otro de esos desarrollos ca&oacute;ticos a los que suele ser asiduo. De <em>&iexcl;La novia!</em> se cuenta que el presupuesto ha crecido de forma descontrolada, que los primeros pases con p&uacute;blico <a href="https://www.google.com/search?q=the+bride+world+of+reel&amp;sca_esv=110a515e0d96392e&amp;sxsrf=ANbL-n7QswarlyqPpAbW7gR3AG2SNHkmag:1772725336092&amp;ei=WKSpaYaqBb-K9u8Py5jVuA0&amp;biw=1163&amp;bih=532&amp;ved=0ahUKEwiGtsS_jImTAxU_hf0HHUtMFdcQ4dUDCBE&amp;uact=5&amp;oq=the+bride+world+of+reel&amp;gs_lp=Egxnd3Mtd2l6LXNlcnAiF3RoZSBicmlkZSB3b3JsZCBvZiByZWVsMggQABiABBjLATIIEAAYFhgKGB4yCBAAGIAEGKIEMgUQABjvBTIIEAAYgAQYogQyCBAAGIAEGKIEMgUQABjvBUisBlDMA1j5BHABeACQAQCYAZ4BoAGEAqoBAzAuMrgBA8gBAPgBAZgCA6AClwLCAgsQABiABBiwAxiiBMICCBAAGLADGO8FwgIEECMYJ5gDAIgGAZAGBZIHAzEuMqAH5wmyBwMwLjK4B5ECwgcDMi0zyAcOgAgA&amp;sclient=gws-wiz-serp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han sido desastrosos</a>, y que Warner ha exigido <em>reshoots</em> a mansalva. Las expectativas comerciales no son, en resumidas cuentas, las mejores.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos devolver&iacute;a a <em>Joker: Folie &agrave; deux</em>, fracaso hist&oacute;rico que en 2024 casi se carg&oacute; la carrera de Michael De Luca y Pamela Abdy como encargados de la divisi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de Warner &mdash;hoy habiendo enderezado la trayectoria del estudio con varios &eacute;xitos de cr&iacute;tica y taquilla, que se antojan agridulces sin embargo ante la inminente absorci&oacute;n de la empresa por parte de Paramount&mdash;, si bien hay una diferencia importante. <em>Joker 2</em>, gustara m&aacute;s o menos su propuesta, era exactamente la pel&iacute;cula que quer&iacute;a ser. Y no se puede decir lo mismo de <em>&iexcl;La novia!</em>, cuyo guion no sabe gestionar tantos y tan estramb&oacute;ticos ingredientes, y todo se acaba desparramando.
    </p><p class="article-text">
        La trama criminal de <em>&iexcl;La novia!</em> &mdash;por la cual los protagonistas luchan contra un g&aacute;ngster todopoderoso&mdash; est&aacute; p&eacute;simamente engarzada y hace que sufran otros actores implicados, como un deslucido John Magaro en el papel del exmarido de Ida o, sobre todo, una pareja de detectives que forman Pen&eacute;lope Cruz y Peter Sarsgaard y que no hay quien se crea. Los apuntes feministas del personaje de Buckley &mdash;que en medio de sus correr&iacute;as empieza a preocuparse por la violencia sexual&mdash; carecen por tanto de convicci&oacute;n en medio de este l&iacute;o, y todo se queda en una oportunidad perdida. En una obra desbordada de ideas que no ha sabido llevar a buen puerto.
    </p><p class="article-text">
        Sin tampoco ser algo tan grave, a lo largo de <em>&iexcl;La novia!</em> es tan constante la sensaci&oacute;n de que se hace una y otra vez la zancadilla, como la gratitud de que se hayan invertido cerca de 100 millones de d&oacute;lares &mdash;tiene pinta de que Warner va a perder mucho dinero con <em>&iexcl;La novia!</em>&mdash; en esta locura. Sin que, adem&aacute;s, nada realmente importante atine a estropear el mayor atractivo del filme: una pareja que transpira encanto y carisma. Iconicidad, en resumidas cuentas. Justo lo que nos trajo aqu&iacute; en primer lugar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/novia-reinvencion-feminista-frankenstein-estimulante-tristemente-fallida_129_13045514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2026 15:16:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘¡La novia!’, una reinvención feminista de Frankenstein tan estimulante como tristemente fallida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Críticas de cine,Crítica,Estrenos de cine,Libros,Películas,Hollywood]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[‘Scream 7’, la patética agonía de una saga que alcanza los 30 años abochornando a todo el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/scream-7-patetica-agonia-saga-alcanza-30-anos-abochornando-mundo_129_13025660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9b45ecc-2b9e-4acd-9e9e-5a6ecc4b9daf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Scream 7’, la patética agonía de una saga que alcanza los 30 años abochornando a todo el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ghostface regresa nuevamente en una entrega que suena a final definitivo o, al menos, eso es lo que desearía cualquier persona con un mínimo de sensatez</p><p class="subtitle">Guía de los Premios Goya 2026: cuándo y dónde ver la gala, nominados, favoritos y presentadores</p></div><p class="article-text">
        No ha habido pase de prensa como tal de <em>Scream 7</em>. Y no pasa nada. Este dato no deber&iacute;a importarle a nadie salvo a la propia prensa, cuya &uacute;nica oportunidad de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-cuchilladas-scream-resucita-vez-canas-bromas-nostalgia_1_12476101.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ver la pel&iacute;cula</a> antes del estreno fue acudir a una proyecci&oacute;n la noche del jueves anterior, destinada principalmente a <em>influencers</em> y autodenominados &ldquo;creadores de contenido&rdquo;. Con un margen tan escaso de tiempo, no habr&aacute; posibilidades de que <em>Scream 7</em> llegue a salas comerciales con alg&uacute;n discurso o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/scream-vi-no-le-interesa-terror-presumir-marca_1_10012541.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conversaci&oacute;n alrededor</a> que no sean los que haya emitido expresamente Paramount, su distribuidora.
    </p><p class="article-text">
        Lo habitual en estos casos es suponer que el filme sometido a este trato no va a estar demasiado bien. Y en efecto, no lo est&aacute;. Pero con <em>Scream 7</em> suceden cosas m&aacute;s interesantes que la en&eacute;sima muestra de desprecio a la prensa, pues a Paramount le interesa coartar la conversaci&oacute;n por otras razones al margen de lo categ&oacute;ricamente mala que sea su pel&iacute;cula. <em>Scream 7</em> ha tardado lo suyo en desarrollarse. Mucho m&aacute;s que el&nbsp;a&ntilde;o y pico transcurrido entre <em>Scream V</em> y <em>Scream VI</em> (2022-2023), pese a que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/scream-vi-no-le-interesa-terror-presumir-marca_1_10012541.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Scream VI</em></a> hizo una taquilla estupenda y le gust&oacute; a los fans. Quiz&aacute; por ello Paramount haya tenido la deferencia de juntarles con la prensa espa&ntilde;ola en un preestreno con horas de diferencia al lanzamiento mundial. Para que aplaudan, se r&iacute;an, y hagan su contenido y esas cosas.
    </p><p class="article-text">
        El estudio prefiere las reacciones impulsivas en redes sociales en lugar de que tengamos fr&iacute;amente presente qu&eacute; ha pasado entre <em>Scream VI</em> y <em>Scream 7</em>. Lo que pas&oacute; es que Paramount y la productora Spyglass despidieron a la protagonista de esa nueva generaci&oacute;n de personajes inaugurada en la <em>Scream </em>de 2022, Melissa Barrera. Y no disimularon el motivo: fue porque Barrera <a href="https://www.hollywoodreporter.com/movies/movie-news/melissa-barrera-fired-scream-vii-1235669458/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hab&iacute;a denunciado en redes sociales</a> el genocidio de Israel contra la poblaci&oacute;n palestina. Barrera se fue a la calle y en seguida se le uni&oacute; Jenna Ortega, su hermana en la ficci&oacute;n. <em>Scream 7</em>, cuya producci&oacute;n hab&iacute;a sido confirmada al poco del &eacute;xito de <em>Scream VI</em>, qued&oacute; descabezada, con un guion a la deriva.
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                Melissa Barrera fue despedida de la saga por posicionarse contra el sufrimiento palestino                            </span>
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        Corr&iacute;a noviembre de 2023 e iban a pasar m&aacute;s cosas. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/abigail-slasher-listillo-rutinario-manos-directores-nuevas-entregas-scream_129_11301117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett</a>, responsables del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/quinta-scream-confirma-no-hay-limites-reciclaje-metaterror_1_8659264.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relanzamiento de la saga</a> luego de los m&aacute;s de 10 a&ntilde;os transcurridos entre <em>Scream 4</em> y <em>Scream V</em>, hab&iacute;an preferido dejar la direcci&oacute;n en manos de Christopher Landon, responsable de las pel&iacute;culas de <em>Feliz d&iacute;a de tu muerte</em>. Landon, sin embargo, se top&oacute; con todo un polvor&iacute;n medi&aacute;tico desatado por el despido de Barrera y la espantada de Ortega, y pocas semanas despu&eacute;s prefiri&oacute; largarse tambi&eacute;n. A estas alturas lo suyo habr&iacute;a sido dejar <em>Scream</em> como estaba, pero todos ten&iacute;an presente que, saliera como saliera la pel&iacute;cula, los beneficios estaban asegurados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que <em>Scream 7</em> ha vuelto a las ra&iacute;ces, buscando ensamblar un evento alrededor de la idea de que sea el &ldquo;final definitivo&rdquo; (aunque nadie podr&iacute;a asegurar eso a ciencia cierta). Pasan justo 30 a&ntilde;os de la inauguraci&oacute;n de la franquicia en 1996, el <em>timing</em> acompa&ntilde;a. Y como es Kevin Williamson quien dirige y escribe este armatoste, tras haber ideado originalmente la saga y pulir el guion de varias de sus entregas, es mucho m&aacute;s f&aacute;cil sentenciar todo el fen&oacute;meno <em>Scream</em> como algo que ha sido triste y pocho desde el principio. Solo que antes igual lo disimulaba mejor.
    </p><h2 class="article-text">Nada bajo la m&aacute;scara</h2><p class="article-text">
        No hubo pase de prensa como tal de <em>Scream 7</em>, pero tampoco lo va a haber de <em>Torrente presidente</em>, y no lo va a haber porque a ciertas instancias de la industria les gusta de vez en cuando prescindir de intermediarios inservibles. Est&aacute;n en su derecho. El ejercicio cr&iacute;tico se antoja superfluo para lo que es una transacci&oacute;n como cualquier otra; Santiago Segura y Paramount saben que los juicios de los periodistas no les har&aacute;n vender entradas, ni mucho menos se las van a quitar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que es a fin de cuentas lo que importa. Que el p&uacute;blico objetivo pase por caja y se lleve exactamente lo que quiere, lejos de ruido irrelevante. La cr&iacute;tica no tiene nada que ver con el consumo de pel&iacute;culas y, como es eso lo que quieren productores y ejecutivos, <em>consumo</em>, pues para qu&eacute; van a seguir tirando de inercias cuya motivaci&oacute;n ya casi nadie recuerda. Cuya motivaci&oacute;n, de hecho, ha perdido la partida contra lo que apunta a ser un nuevo sentido com&uacute;n. Todo el mundo utiliza el verbo &ldquo;consumir&rdquo; para las pel&iacute;culas y series que ve. Las pel&iacute;culas que consumo, las series que consumo. Nuestros h&aacute;bitos de consumo. Paramount y Santiago Segura se limitan a corresponder a eso.
    </p><p class="article-text">
        Pero de nuevo, que esto haya pasado con <em>Scream</em> tiene un inter&eacute;s especial. Lo primero que le dice el asesino Ghostface a sus futuras v&iacute;ctimas por tel&eacute;fono es &ldquo;&iquest;Te gustan las pel&iacute;culas de miedo?&rdquo;. En los 90 habr&iacute;a sonado mal &ldquo;&iquest;Sueles <em>consumir </em>pel&iacute;culas de miedo?&rdquo;, pero, ya que en esta d&eacute;cada fue cuando la cultura de masas sublim&oacute; todas sus contradicciones a trav&eacute;s de la iron&iacute;a, no habr&iacute;a que ser tan ingenuos de pensar en <em>Scream</em> como una saga que ha ido empeorando, o que ha traicionado unos planteamientos audaces. <em>Scream 7</em> tiene m&aacute;s o menos los mismos ingredientes y la misma filosof&iacute;a que esa otra <em>Scream</em> a la que le saca 30 a&ntilde;os. Ha vuelto Neve Campbell como Sidney Prescott, adem&aacute;s, junto a otros rostros antiguos de la saga. Elementos reconocibles a tutipl&eacute;n.
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                </figure><p class="article-text">
        Y de eso va un poco todo. La diferencia entre consumir y experimentar (a falta de otro verbo igual de cursi) es que el consumo carece de fricciones. Siempre es familiar. Es un verbo autosatisfecho que nada m&aacute;s enunciarse completa su funci&oacute;n; nada queda despu&eacute;s de &eacute;l &mdash;por eso no fomenta di&aacute;logo, ni mucho menos alienta que se lean cr&iacute;ticas u opiniones diversas despu&eacute;s&mdash;, salvo en todo caso las ganancias de terceros. Los responsables de <em>Scream</em> han ganado mucho dinero gracias a pel&iacute;culas muy calculadas que limitan su experiencia a cauces estrech&iacute;simos. Los de esa pregunta: &ldquo;&iquest;Te gustan las pel&iacute;culas de miedo?&rdquo;. El se&ntilde;alamiento del espectador como fan, que identifica todas las referencias y est&aacute; plenamente satisfecho con su condici&oacute;n de fan.
    </p><p class="article-text">
        La autoconsciencia de <em>Scream</em> &mdash;o su metanarrativa, o como lo queramos llamar&mdash; ha servido como&nbsp; fin en s&iacute; mismo durante siete pel&iacute;culas. S&iacute;, tambi&eacute;n ha venido muy bien para disimular el escaso&nbsp;inter&eacute;s de sus art&iacute;fices por cultivar el g&eacute;nero &mdash;&iquest;por qu&eacute; ser una pel&iacute;cula de terror si puedes limitarte&nbsp;a decir que lo eres?&mdash; o ya solo por construir una ficci&oacute;n m&iacute;nimamente potable. Pero nunca ha sido muy significativo. Lo que mola de <em>Scream</em> es que est&aacute; protagonizada por espectadores como t&uacute; y que es una franquicia de ideas convalecientes que sabe que lo es y se r&iacute;e de s&iacute; misma por ello. Ah, y que desde este prisma tambi&eacute;n puede jugar con las expectativas del p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Ya se sabe, porque la identidad de Ghostface cambia a cada entrega. No implica esto la opci&oacute;n del sobresalto, pues nada hay en esta persecuci&oacute;n de lo inesperado que desaf&iacute;e los c&oacute;modos m&aacute;rgenes del consumo. Hay una previsibilidad en su imprevisibilidad, gracias a que no existen personajes ni conflictos consistentes (o personajes y conflictos cuya l&oacute;gica interna impida la afloraci&oacute;n de los giros). Todo es familiar y la f&oacute;rmula ha resistido imbatible durante m&uacute;ltiples entregas. Aunque s&iacute;, <em>Scream 7</em> es mucho peor que la norma en la saga. Conced&aacute;mosle eso. Conced&aacute;mosle esa sorpresa.
    </p><h2 class="article-text">Un final como otro cualquiera</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, las razones por las que es mucho peor que los filmes previos no son demasiado interesantes. Pasa simplemente que la producci&oacute;n ha sido un infierno y se nota de cabo a rabo. Se ha reescrito el guion como se ha podido &mdash;introduciendo a la hija de Sidney como objetivo de una nueva encarnaci&oacute;n de Ghostface&mdash;, se le ha subido el sueldo a Neve Campbell para que vuelva tras su ausencia en <em>Scream VI</em>, y se ha puesto a Williamson a dirigir con la idea de que m&aacute;gicamente esto solucione algo. Y no lo hace. <em>Scream 7</em> est&aacute; realizada con una incompetencia obscena y unas nociones de suspense y <em>gore</em> totalmente desnortadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un artefacto a&uacute;n m&aacute;s lamentable que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/asistenta-penoso-thriller-domestico-sydney-sweeney-juega-complicidad-acritica-publico_129_12874867.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La asistenta</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/asistenta-penoso-thriller-domestico-sydney-sweeney-juega-complicidad-acritica-publico_129_12874867.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Paul Feig</a> porque, en este caso, las condiciones de producci&oacute;n han sido tan cochambrosas como para aplastar cualquier posible sentido l&uacute;dico. Nadie quiere estar aqu&iacute;, y nadie finge del todo bien que le importa qui&eacute;n es Ghostface ahora o si es cierto que Matthew Lillard ha vuelto de entre los muertos tras la primera pel&iacute;cula. A Lillard, por cierto, le vimos hace poco <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/five-nights-at-freddy-s-2-simpatica-secuela-pule-fallos-original-seguir-fascinando-generacion-z_129_12821760.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/five-nights-at-freddy-s-2-simpatica-secuela-pule-fallos-original-seguir-fascinando-generacion-z_129_12821760.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Five Nights at Freddy&rsquo;s 2</em></a> junto a la misma McKenna Grace que aqu&iacute; tiene un papel bastante risible, y tiene su gracia porque <em>Five Nights at Freddy&rsquo;s 2</em> parec&iacute;a <em>El padrino</em> comparado con este vertedero. Donde todo es aburrid&iacute;simo y penoso, careciendo a&uacute;n as&iacute; del suficiente estr&eacute;pito como para poder huir de los m&aacute;rgenes del imaginario consumista.
    </p><p class="article-text">
        No hubo pase de prensa como tal de <em>Scream 7</em>, pero en un preestreno dedicado principalmente a <em>influencers</em> y autodenominados creadores de contenido se escucharon grandes risas y aplausos. As&iacute; que, por muy mala que pueda ser <em>Scream 7</em>, todo apunta a que no lo es en la medida suficiente como para obstaculizar la transacci&oacute;n. Carece de fricciones, no es mala de una forma agresiva o que pueda violentar a alguien. Es otro producto de tantos que apunta a ser digerible y acogedor, una nueva fiesta para todas aquellas personas a las que les gustan las pel&iacute;culas de miedo. Y en fin, los aguafiestas no le caen bien a nadie. Quiz&aacute; por ello no quede lejano el momento en que se prescinda totalmente de los intermediarios, y as&iacute; la transacci&oacute;n fluya di&aacute;fana del todo. No ser&iacute;a ninguna tragedia. Total, bastante tiempo llevamos fingiendo que estas pel&iacute;culas son pel&iacute;culas, mientras productores y consumidores saben perfectamente que esta palabra les viene grande.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/scream-7-patetica-agonia-saga-alcanza-30-anos-abochornando-mundo_129_13025660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 10:18:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Scream 7’, la patética agonía de una saga que alcanza los 30 años abochornando a todo el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cineastas,Terror,Películas,Estrenos de cine,Estrenos,Crítica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Josep María Pou es Roald Dahl en ‘Gigante’: ¿qué pasa cuando tu escritor favorito de la infancia es antisemita?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/josep-maria-pou-roald-dahl-gigante-pasa-escritor-favorito-infancia-antisemita_129_13018773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9274815e-f4eb-43bc-80ad-1f3387be1d50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Josep María Pou es Roald Dahl en ‘Gigante’: ¿qué pasa cuando tu escritor favorito de la infancia es antisemita?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El actor catalán estrena en el Teatro Bellas Artes la obra sobre el escritor inglés que triunfó en el West End londinense la temporada pasada</p><p class="subtitle">Los tres cuentos de Roald Dahl que sus herederos no quieren que leas
</p></div><p class="article-text">
        Puede ser una de las &uacute;ltimas veces que uno pueda ver a uno de los grandes actores de este pa&iacute;s sobre un escenario. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/parenostre-cine-recrea-caida-jordi-pujol-padre-patria-catalana-ponia-presidentes-madrid-cat_1_12211467.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Josep Mar&iacute;a Pou</a> tiene ya 82 a&ntilde;os y aunque no anuncia retirada, puede que no ande lejos. Es una gozada verle en escena. Este actor est&aacute; lleno de sabidur&iacute;a en el gesto, en el tiempo de la frase, en c&oacute;mo asentar cada palabra en el cuerpo. Y adem&aacute;s, en esta ocasi&oacute;n lo hace con el teatro que &eacute;l siempre defendi&oacute;, un teatro de ideas, inteligente y que busca el cuestionamiento y la reflexi&oacute;n del respetable.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gigante</em> es un combate dial&eacute;ctico donde muchas de las cuestiones morales de nuestro tiempo, como la cancelaci&oacute;n, la libertad de opini&oacute;n o el dilema de si artista y arte tienen que ir de la mano, se ponen en juego. Pero tambi&eacute;n es un retrato psicol&oacute;gico de una de las figuras m&aacute;s complejas de la literatura del siglo XX: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gordas-calvas-mecanografas-revision-roald-dahl-enciende-debate_1_9969704.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el gran Roald Dahl.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        La obra retoma el esc&aacute;ndalo que supuso un art&iacute;culo publicado por Dalh&nbsp;en la Literary Review en 1983. Una rese&ntilde;a sobre un libro de fotograf&iacute;as sobre el bombardeo israel&iacute; sobre Beirut publicado un a&ntilde;o antes: <em>Dios llor&oacute;</em>, del periodista australiano Tony Clifton y la fotoperiodista francesa Catherine Leroy. El art&iacute;culo, <em>No es un asunto caballeroso</em>, es duro, escrito desde una izquierda militante que exige a los jud&iacute;os levantarse contra la actuaci&oacute;n del Estado israel&iacute; en la llamada Primera Guerra del L&iacute;bano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el art&iacute;culo tambi&eacute;n est&aacute; lleno de dejes racistas e injustificados. Frases como &ldquo;nunca una raza gener&oacute; tanta piedad en todo el mundo para tan r&aacute;pido, en el espacio de la vida de un ser humano, conseguir que esa simpat&iacute;a se convirtiese en odio y repulsi&oacute;n&rdquo;, hacen temer a sus editores que las bibliotecas y las asociaciones de libreros pudieran vetar sus libros.
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                El reparto de &#039;Gigante&#039; en un momento de la obra                            </span>
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        <em>Gigante</em> transcurre en la casa en obras del propio Dahl. El escritor se ha separado de su mujer, la actriz Patricia Neal, y est&aacute; comenzando vida con quien ser&iacute;a su segunda mujer Felicity Crosland (Vict&ograve;ria Pag&egrave;s). Llegar&aacute;n para convencerle de que se retracte de sus palabras su editor ingl&eacute;s Tom Maschler (Pep Planas) y una jefa de ventas de su editorial americana, Jessie Stone (Cl&agrave;udia Benito). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Inglaterra, esta obra escrita por Mark Rosenblatt, se estren&oacute; en el Royal Court en septiembre de 2024, justo un mes antes de la masacre del 7 de octubre que dio comienzo al genocidio israel&iacute; en Gaza. La protagoniz&oacute; uno de los actores m&aacute;s solventes y maravillosos del celuloide anglosaj&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series-usa/regreso-dexter-contara-john-lithgow-recordado-asesino-trinidad_1_8084551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Lithgow</a>. El &eacute;xito fue tal que subi&oacute; al West End, al teatro Harold Pinter, y acab&oacute; ganando tres premios Oliver, el de mejor actor entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra lo ten&iacute;a todo, muy buena carpinter&iacute;a teatral, un conflicto, el &aacute;rabe israel&iacute;, que estaba todos los d&iacute;as a 5 columnas en todos los peri&oacute;dicos, una figura tan brit&aacute;nica como Roald Dahl; y un tema, el de la cancelaci&oacute;n de un gigante, que en Londres era imposible no relacionar con la controversia de la autora de<em> Harry Potter</em>, J.K. Rowling, por sus opiniones sobre las mujeres trans.&nbsp;Con buen olfato, Josep Mar&iacute;a Pou se hizo con los derechos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>A cara de perro</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Gigante</em> est&aacute; divida en dos actos con intermedio. La acci&oacute;n transcurre en tiempo real. El primer acto comienza como una obra costumbrista de mesa y camilla en el que vemos al escritor, inteligente y mani&aacute;tico, trajinar en su vida diaria. Incluso uno dir&iacute;a que la cosa no avanza. Pero de pronto, con la llegada de la editora americana, la obra se convierte en un verdadero juego dial&eacute;ctico de alta tensi&oacute;n que acaba en puro combate a cara de perro. Pocas veces he visto un final del primer acto tan efectivo y abrumador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el segundo acto se ahondar&aacute; en ese combate de ideas y, al mismo tiempo, ir&aacute;n surgiendo aristas que ir&aacute;n haciendo bailar la opini&oacute;n que tiene el p&uacute;blico sobre cada personaje y sobre los argumentos que cada uno de ellos esgrimen. Pero quiz&aacute; lo m&aacute;s interesante, m&aacute;s all&aacute; de la esgrima intelectual sobre el conflicto &aacute;rabe israel&iacute;, radica en la complejidad con que la obra va dibujando al propio Roald Dahl.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; vemos a un hombre debatirse entre su raz&oacute;n y sus prejuicios, le veremos defender su independencia intelectual sabiendo que tendr&aacute; que pagar por ella un precio; y seremos testigos de c&oacute;mo con los a&ntilde;os, con la vejez, los prejuicios, eso que llevamos grabados en el subc&oacute;rtex cerebral, ganar&aacute;n la partida al razonamiento. Ese dibujo complejo de una de las personalidades m&aacute;s cautivadoras de la cultura inglesa del siglo XX es ciertamente apasionante. Y ah&iacute;, Pou, juguet&oacute;n y sabio, da toda una lecci&oacute;n.&nbsp;
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                Josep Maria Pou se convierte en Roald Dahl en &#039;Gigante&#039;                            </span>
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        La escenograf&iacute;a, con esa casa en fabricaci&oacute;n, como si fuera una met&aacute;fora de la propia cabeza del escritor, ayuda a esta lectura, la apoya y la acompa&ntilde;a. La verdad, que el montaje, de la productora Focus, re&uacute;ne a todo un plantel del teatro catal&aacute;n m&aacute;s veterano y solvente. El elenco responde, incluso la joven Cl&agrave;udia Benito se sube a la chepa de Pou en algunos momentos. Y la direcci&oacute;n, del veterano Josep Mar&iacute;a Mestres, da ritmo. Todos, en general, hacen un trabajo de una factura, aunque un tanto viejuna, de calidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero volviendo a la pregunta del titular: &iquest;qu&eacute; pasa cuando tu escritor favorito de infancia es un antisemita de libro? Porque la obra acaba, otra vez basada en declaraciones verdaderas del propio Dahl, dejando claro que el autor ingl&eacute;s sufr&iacute;a de un antisemitismo recalcitrante. Una de las respuestas podr&iacute;a ser: nada. Tambi&eacute;n habr&aacute; quien no vuelva a leer <em>Charlie la f&aacute;brica de chocolate </em>de igual modo. Incluso quien decida no dar a sus hijos a leer <em>Las brujas</em>, o esa maravilla llamada <em>James y el melocot&oacute;n gigante</em>. Aqu&iacute; las opiniones ir&aacute;n por barrios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que tambi&eacute;n la obra deja claro es que cuando un gigante de la cultura puede caer, las instituciones que lo arropan y viven de &eacute;l intentan salvaguardar su buen nombre, aunque haya que deformarlo. Algo que &uacute;ltimamente al pobre Roald Dahl no deja de pasarle.
    </p><p class="article-text">
        No hay m&aacute;s que ver lo que hizo la hija de Dahl, que dirige su fundaci&oacute;n, con las &uacute;ltimas ediciones publicadas de este coloso de la literatura infantil. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/tres-cuentos-roald-dahl-herederos-no-quieren-leas_1_12501875.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este peri&oacute;dico cont&oacute; muy bien</a> c&oacute;mo cercenaron&nbsp;su antolog&iacute;a de cuentos completos para adultos de manera inexplicable. Sus cuentos infantiles tambi&eacute;n han tenido que pasar por el filtro de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica donde tantas veces se confunde la inclusi&oacute;n con lo pacato. Tambi&eacute;n lo contaba muy bien Raquel Marcos Oliva en este <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/roald-dahl-fabrica-dinero_129_9972191.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a>. De lo que se trata es de seguir vendiendo libros. No lo duden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un apunte sobre el tema israel&iacute;. En aquella Primera Guerra del L&iacute;bano murieron m&aacute;s de 20.000 libaneses, el 84% fueron civiles y se llevaron horrorosas limpiezas &eacute;tnicas en los campos de refugiados palestinos con m&aacute;s de 3.500 muertos. El problema es que Roald Dahl extendi&oacute; a todos los jud&iacute;os los males del gobierno israel&iacute;, llegando incluso a justificar a Hitler. Dahl era un referente de la izquierda en su pa&iacute;s y la obra levanta la alfombra para mostrar que el racismo y la intolerancia no tiene bando pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La obra tiene la virtud de incomodar el status de la izquierda que, como sabemos, es proclive a creer detentar ciertos pruritos &eacute;ticos. Aun as&iacute;, aqu&iacute;, en Espa&ntilde;a, en la patria que se erigi&oacute; sobre el honor de una expulsi&oacute;n y cientos de a&ntilde;os de Inquisici&oacute;n gloriosa, la obra provoca ciertos ecos chirriantes. La derecha y los ultras espa&ntilde;oles, en el conflicto a&uacute;n irresuelto en Gaza, han tildado de racistas las cr&iacute;ticas al actual gobierno de Sharon. No es dif&iacute;cil de imaginar a alg&uacute;n espectador saliendo de esta obra contento porque ha podido confirmar sus tesis hiladas por los discursos de Ayuso o del propio Feij&oacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es curioso que la derecha espa&ntilde;ola que desayun&oacute; todos los d&iacute;as de su infancia con aquel contubernio judeo-mas&oacute;nico del ultra catolicismo franquista hoy sean los grandes humanistas que han venido a salvar el nombre del gran pueblo de Judea. &ldquo;Los adultos son criaturas llenas de caprichos y secretos&rdquo;, que dec&iacute;a Roald Dahl en <em>Matilda</em>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/josep-maria-pou-roald-dahl-gigante-pasa-escritor-favorito-infancia-antisemita_129_13018773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 21:19:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Josep María Pou es Roald Dahl en ‘Gigante’: ¿qué pasa cuando tu escritor favorito de la infancia es antisemita?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crítica,Teatro,Bellas Artes,Actores,Antisemitismo,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leire Martínez se desquita de La Oreja de Van Gogh como cabeza de ratón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/leire-martinez-desquita-oreja-gogh-cabeza-raton_129_13011428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49e02bf1-a4ed-4af7-9b2b-7c2eebfa23b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137178.jpg" width="3990" height="2245" alt="Leire Martínez se desquita de La Oreja de Van Gogh como cabeza de ratón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de un año después de que el grupo donostiarra anunciara su salida, la artista presenta su primer disco en solitario, ‘Historias de aquella niña’, con un concierto nostálgico en la sala La Riviera de Madrid</p><p class="subtitle">¿Ha muerto el videoclip?: cómo se reinventa la industria musical tras el cierre de MTV y la crisis de YouTube</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Soy yo quien ahora dice adi&oacute;s con un bis en la garganta&rdquo;. &ldquo;No tienes la culpa de haber perdido tu palabra, tu voz&rdquo;. &ldquo;Ahora me pongo primera y me da igual&rdquo;. &ldquo;Se vaci&oacute; la grada, se ha acabado la funci&oacute;n, y sin previo aviso, el momento preciso, lo que tuvimos se nos apag&oacute;&rdquo;. Por mucho que sus letras puedan hacer alusi&oacute;n a una relaci&oacute;n rom&aacute;ntica, es imposible escuchar a Leire Mart&iacute;nez sin imaginar su ruptura laboral con La Oreja de Van Gogh. La cantante donostiarra, que fue la vocalista principal del grupo durante 17 a&ntilde;os, dej&oacute; de serlo a finales de 2024 <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/oreja-van-gogh-vuelve-quedarse-vocalista-leire-banda-separan-caminos_1_11731117.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tras un comunicado</a> que todav&iacute;a hoy sigue sacudiendo los cimientos de la cultura pop de este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces han pasado muchas cosas: Amaia Montero ha regresado a la banda, ha sorprendido con nueva m&uacute;sica y ha anunciado la que apunta a ser una de las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/oreja-gogh-pone-venta-ocho-nuevos-conciertos-gira-amaia-montero_1_12706155.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">giras m&aacute;s medi&aacute;ticas</a> de la pr&oacute;xima temporada. Pero Leire Mart&iacute;nez tampoco ha parado y su salida de La Oreja de Van Gogh, que vino acompa&ntilde;ada de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/leire-martinez-lamenta-oreja-gogh-criterio-escuchaba_1_12723991.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reproches en entrevistas</a> y de sus primeras canciones en solitario, la ha conducido hasta su gran concierto como solista en La Riviera. Tres d&iacute;as despu&eacute;s del lanzamiento de su disco <em>Historias de aquella ni&ntilde;a</em>, la artista ha defendido sus temas ante alrededor de 2.000 asistentes como quien desvela su versi&oacute;n de una guerra mal contada. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque ha tenido la oportunidad de contar esta versi&oacute;n ante la prensa durante los &uacute;ltimos meses, la int&eacute;rprete no ha podido evitar abrir el concierto aludiendo a ella. &ldquo;Esta semana he tenido un plan de promo incre&iacute;ble. Que vaya por delante lo gratificante que es poder conseguir una convocatoria de medios tan grande, porque eso implica que hay inter&eacute;s&rdquo;, ha reflexionado tras las dos canciones iniciales. &ldquo;Pero ha habido un titular que dice algo as&iacute; como que Amaia compuso las canciones y yo las seguir&eacute; cantando porque me sale casi del mism&iacute;simo. Este titular me resulta tendencioso y os garantizo que no contest&eacute; eso&rdquo;, ha agregado mientras un sector del p&uacute;blico gritaba &ldquo;&iexcl;Ella no puede!&rdquo; y el otro aplaud&iacute;a.
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                Leire Martínez canta en Madrid en 2025                            </span>
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        Leire Mart&iacute;nez, que ha asegurado que es de las que cree que &ldquo;las cosas se cambian desde dentro&rdquo; y que entiende el porqu&eacute; de ciertos titulares, ha enfatizado que, &ldquo;m&aacute;s all&aacute; de la empresa a la que representemos, somos personas y est&aacute; en nuestras manos actuar de una determinada manera o de otra&rdquo;. &ldquo;Hoy, aqu&iacute; y ahora, pongo a Dios por testigo de que no voy a volver a contestar ni una sola pregunta que haga referencia a La Oreja de Van Gogh. Si no se va a ser capaz de respetar lo que yo haya dicho, no quiero dar pie a titulares que no firmo&rdquo;, ha concluido la cantante seguida de una enorme ovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Previamente, la artista hab&iacute;a comenzado la primera fecha de su gira con su hit <em>Mi nombre</em>, en el que se reivindica a s&iacute; misma y que supone una declaraci&oacute;n de intenciones tan fuerte como la de seguir cantando las canciones que formaron parte de su anterior etapa. Es por ello que, justo a continuaci&oacute;n, Leire Mart&iacute;nez lograba cautivar a la sala con <em>El &uacute;ltimo vals</em>. Pero incluso los temas de La Oreja de Van Gogh compuestos por Amaia Montero han brillado en La Riviera como la artista lleva haci&eacute;ndolos brillar durante tanto tiempo. Hacia la mitad del concierto, la int&eacute;rprete ha sorprendido con un gran popurr&iacute; conformado por <em>20 de enero</em>, <em>Cu&iacute;date</em>, <em>Puedes contar conmigo</em> y <em>La playa</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a alegr&iacute;a y much&iacute;sima nostalgia, pero tambi&eacute;n una sensaci&oacute;n de victoria. Sin sus antiguos compa&ntilde;eros de grupo sobre el escenario, el espect&aacute;culo de Leire Mart&iacute;nez ha servido para abrir otro cap&iacute;tulo a la trayectoria de una cantante que puede darse por satisfecha con todo lo que ha conseguido. &ldquo;Vendr&aacute;n d&iacute;as m&aacute;s grises, y alguno m&aacute;s azulado como el d&iacute;a que me dijiste: 'Tu m&uacute;sica me ha salvado'&rdquo;, destacaba durante su interpretaci&oacute;n de <em>Aqu&iacute; estar&eacute;</em>, el que ha sido uno de los momentos m&aacute;s bonitos del concierto, ya acerc&aacute;ndose al final. Aquellos que aguardaban en las primeras filas sacaron carteles que rezaban &ldquo;Aqu&iacute; estaremos, Leire&rdquo;.
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                Edurne y Leire Martínez, en un concierto en 2025                            </span>
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        La artista, adem&aacute;s, ha estado muy bien acompa&ntilde;ada. Edurne ha aparecido para acompa&ntilde;arla durante su colaboraci&oacute;n <em>No se me da bien odiarte</em>, y Andr&eacute;s Su&aacute;rez hizo lo propio para cantar <em>M&iacute;rame</em>. Este, de hecho, aprovech&oacute; su inesperada aparici&oacute;n para lanzar una pulla que todo el mundo capt&oacute; al instante: &ldquo;Por lo que sea, hasta ahora no conoc&iacute;amos a la Leire compositora. Pero conoc&iacute;amos a la Leire artista, cantante, la m&aacute;s grande voz femenina de este pa&iacute;s&rdquo;. El int&eacute;rprete ha alabado a Mart&iacute;nez recalcando que, &ldquo;con su disco, este pa&iacute;s gana a una de las m&aacute;s grandes hacedoras de canciones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No hubo, por el contrario, presencia alguna de Miranda! o Abraham Mateo pese a sus participaciones en <em>El ruido</em> y <em>Tonto por ti</em> respectivamente. Aunque esta &uacute;ltima fue una de las canciones m&aacute;s bailadas, fue un momento torpe que Leire Mart&iacute;nez se paseara durante m&aacute;s de un minuto por el escenario hasta que le tocara cantar su parte. Es dif&iacute;cil de comprender que algunos artistas sigan optando por no interpretar las partes que no son suyas y se conformen con que suenen en el altavoz, puesto que incluso ellos mismos parecen estar inc&oacute;modos al no saber muy bien qu&eacute; hacer en esos segmentos.
    </p><p class="article-text">
        Para el recuerdo queda, eso s&iacute;, la emotiva actuaci&oacute;n de <em>Jueves </em>con la que Leire Mart&iacute;nez se meti&oacute; a Madrid en el bolsillo. La cantante solo necesit&oacute; un viol&iacute;n, un piano y la fuerza de su voz para lograr hipnotizar a todo el p&uacute;blico y que guardase silencio durante tres minutos. &ldquo;La vida, a veces, supera cualquier ficci&oacute;n desgraciadamente. Ojal&aacute; esta canci&oacute;n no se hubiera tenido que escribir nunca&rdquo;, expres&oacute; al recordar los recientes accidentes ferroviarios en C&oacute;rdoba y Catalu&ntilde;a. &ldquo;S&eacute; que el maquinista de uno de esos trenes ten&iacute;a entradas para esta noche y la semana que viene era su cumplea&ntilde;os&rdquo;, confes&oacute; la artista para agradecer a la familia del maquinista haber asistido. 
    </p><h2 class="article-text">Un homenaje al pasado desde el futuro</h2><p class="article-text">
        Si <em>Cometas por el cielo </em>se hab&iacute;a convertido en uno de sus temas m&aacute;s emblem&aacute;ticos, ahora Leire Mart&iacute;nez tambi&eacute;n podr&aacute; acariciar las estrellas con <em>&iquest;Ser&aacute; diferente?</em>, un tema que irremediablemente recuerda a este cl&aacute;sico de La Oreja de Van Gogh. Lo hace porque la artista ha mantenido su magia intacta, transmiti&eacute;ndola a una sala que no solo la aupaba en comunidad, sino que la gritaba con la misma fuerza que aquel himno nacido a principios de la d&eacute;cada pasada. No es casualidad, por ende, que la cantante haya decidido interpretarlas sin interrupci&oacute;n.  <em>Cometas por el cielo</em> contin&uacute;a siendo esa joya capaz de cerrar por todo lo alto un concierto, aunque no ser&iacute;a esta la ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n de <em>Historias de aquella ni&ntilde;a</em> sirvi&oacute; para que su autora se desprendiera, por fin, de un pasado en el que no lleg&oacute; a tomar las riendas de una forma tan contundente como hace en la actualidad. &ldquo;Es mi primera vez con mujeres en el escenario&rdquo;, afirm&oacute; en alusi&oacute;n a su teclista. Aun as&iacute;, su venganza se caracteriz&oacute; por el abrazo a la melancol&iacute;a, por el amor a unas canciones que ya son tambi&eacute;n suyas. Referenciando al t&iacute;tulo de uno de sus nuevos temas, Leire Mart&iacute;nez es ahora cabeza de rat&oacute;n y lo enarbola con orgullo. &ldquo;Gracias por los 17 a&ntilde;os anteriores y por los que vienen&rdquo;, celebr&oacute; en una Riviera que la arrop&oacute; en todo momento. 
    </p><p class="article-text">
        Como aquel verano &ldquo;veinte diecis&eacute;is&rdquo; al que cantaba en una de sus maravillas con La Oreja de Van Gogh, la artista ha demostrado con un vibrante concierto en solitario que quiere quedarse aqu&iacute;. En esa ic&oacute;nica canci&oacute;n, la int&eacute;rprete tambi&eacute;n tocaba el cielo, pero ahora reconoce que las cosas son diferentes. &ldquo;Aquel verano ya se acab&oacute;, m&iacute;rame a la cara, vamos a cambiar el cielo&rdquo;, indica en la sencilla <em>Cosas de la vida</em>. Pero incluso cuando el firmamento ya no es el que era, las fascinantes sensaciones que sigue generando con <em>Mu&ntilde;eca de trapo</em>, <em>Rosas</em>, <em>La ni&ntilde;a que llora en tus fiestas</em> o el tema de cierre <em>Inmoral </em>logran disipar la tempestad del exterior. Quiz&aacute;s la m&uacute;sica sea la mejor manera de desquitarse ante lo negativo que trae la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/leire-martinez-desquita-oreja-gogh-cabeza-raton_129_13011428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 23:42:41 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[‘Little Amélie’ logra adaptar lo inadaptable y confirma el gran momento que vive la animación francesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/little-amelie-logra-adaptar-inadaptable-confirma-gran-momento-vive-animacion-francesa_129_13004162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/238ab741-252b-4b91-83d6-0bafb600d22f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Little Amélie’ logra adaptar lo inadaptable y confirma el gran momento que vive la animación francesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la candidatura por el Oscar a Mejor película animada encontramos dos producciones de Francia este año: ‘Arco’ y la sorprendente adaptación de una novela de Amélie Nothomb</p><p class="subtitle">Enric Auquer, actor: “El Gobierno tiene que regular la vivienda, porque cabrea mucho y hay mucho sufrimiento”
</p></div><p class="article-text">
        El premio Nobel que recibi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/making-of-nobel-literatura-annie-ernaux-dialogo-interminable_1_12562836.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Annie Ernaux</a> en 2022 trajo la consolidaci&oacute;n de un p&aacute;lpito que, de todas formas, ya parec&iacute;an haber interiorizado lectores y editores: la autoficci&oacute;n es el g&eacute;nero clave de nuestra &eacute;poca. Sin constre&ntilde;irse siquiera a la escritura, pues a fin de cuentas una obra previa de Ernaux, <em>El acontecimiento</em>, ya hab&iacute;a dado pie a una pel&iacute;cula ganadora del Le&oacute;n de Oro del Festival de Venecia justo el a&ntilde;o pasado. Y resisti&eacute;ndose, quiz&aacute;, a una categorizaci&oacute;n estricta: la misma Ernaux detesta la etiqueta &mdash;prefiere hablar de &ldquo;escritura de vida&rdquo; o &ldquo;autosociobiograf&iacute;a&rdquo;&mdash;, y dentro del espacio francobelga nos hemos topado con otra escritora que juguetea con ella a placer.
    </p><p class="article-text">
        Por eso era mucho m&aacute;s complicado llevar al cine <em>Metaf&iacute;sica de los tubos</em>, publicada por <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/cultura/vivir-amelie-nothomb_1_8938899.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Am&eacute;lie Nothomb</a> en el a&ntilde;o 2000, que <em>El acontecimiento</em>. S&iacute;, desde luego que la autoficci&oacute;n puede remitirnos al aprendizaje de un individuo y a encadenados m&aacute;s o menos di&aacute;fanos de peripecias (&ldquo;acontecimientos&rdquo;) f&aacute;cilmente exportables a una pel&iacute;cula, pero ah&iacute; entra la peculiaridad del libro de Nothomb: se remite a cuando solo era un beb&eacute;. Un beb&eacute; que aseguraba ser Dios desde el &uacute;tero materno, y que al haber nacido con el cord&oacute;n umbilical alrededor del cuello tuvo que pasarse los dos primeros a&ntilde;os de vida como un vegetal. Un ser que solo inger&iacute;a y excretaba cosas. Un tubo.
    </p><p class="article-text">
        La novela de Nothomb est&aacute; escrita en primera persona (c&oacute;mo no) y cruza las hilarantes reflexiones de este beb&eacute; narcisista con su estancia en Jap&oacute;n, donde la familia de Nothomb viv&iacute;a a mediados de los 60 debido a que el padre era un diplom&aacute;tico belga. Es una novela breve, concisa, pero con un planteamiento muy desafiante de cara a su traducci&oacute;n en im&aacute;genes. Por suerte, <em>Metaf&iacute;sica de los tubos</em> ha llegado al cine con la forma de una fabulosa pel&iacute;cula de animaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La animaci&oacute;n francesa en ebullici&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        La adaptaci&oacute;n de Nothomb &mdash;titulada en Espa&ntilde;a <em>Little Am&eacute;lie</em>&mdash; es una de las candidatas al Oscar a Mejor pel&iacute;cula de animaci&oacute;n. Esta carrera de premios, que culminar&aacute; el pr&oacute;ximo 16 de marzo, cuenta con la particularidad de tener dos producciones francesas compitiendo por la estatuilla: la pel&iacute;cula que dirigen Mailys Vallade y Liane-Cho Han Jin Kuang junto a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/arco-cine-animacion-creer-utopia-si-imaginamos-cosas-malas-pasaran-cosas-malas_1_12928381.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Arco</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/arco-cine-animacion-creer-utopia-si-imaginamos-cosas-malas-pasaran-cosas-malas_1_12928381.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, de Ugo Bienvenu</a>. Es algo que no pasaba desde hace casi diez a&ntilde;os, cuando en 2017 <em>La tortuga roja</em> se midi&oacute; con <em>La vida de Calabac&iacute;n</em>. Y ah&iacute; hab&iacute;a una letra peque&ntilde;a. <em>La tortuga roja</em> era un proyecto conjunto con Studio Ghibli, mientras que <em>La vida de Calabac&iacute;n</em> era una coproducci&oacute;n francosuiza.
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            </figure><p class="article-text">
        As&iacute; que la coincidencia de <em>Little Am&eacute;lie</em> y <em>Arco</em> en los premios nos habla, necesariamente, de un momento especial para la animaci&oacute;n francesa. Algo que se pod&iacute;a rastrear desde el &uacute;ltimo Festival de Annecy, donde <em>Arco</em> se hizo con el gran premio. Aunque la industria de Francia nunca haya podido competir con EEUU o Jap&oacute;n, desde los a&ntilde;os 80 el pa&iacute;s galo cuenta con un festival propio donde desfilan las grandes novedades del medio a nivel internacional. Se puede colar Disney, se puede colar Ghibli, y a la vez ofrecer una muestra de lo que est&aacute; sucediendo internamente en la animaci&oacute;n francesa. Por eso la Secci&oacute;n Oficial de su &uacute;ltima edici&oacute;n fue tan destacada.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; ten&iacute;amos <em>Little Am&eacute;lie</em> y <em>Arco</em> calentando para el Oscar, junto a lo nuevo de uno de los cineastas franceses responsables de haber impulsado la industria: Sylvain Chomet estrenaba <em>La extraordinaria vida de Marcel Pagnol</em> (que aqu&iacute; podremos ver a partir del 6 de marzo). Esta conjunci&oacute;n de nombres ilustra una sugerente panor&aacute;mica, donde los popes hist&oacute;ricos siguen trabajando &mdash;Chomet fue responsable del corto que preced&iacute;a <em>Joker: Folie &agrave; deux</em>&mdash; mientras van surgiendo nuevos y prometedores nombres. Y el medio desprende la sofisticaci&oacute;n suficiente como para que incluso un director franc&eacute;s ganador del Oscar y acostumbrado a la acci&oacute;n real (Michel Hazanavicius, el de <em>The Artist</em>) pruebe suerte en &eacute;l. <em>La mercanc&iacute;a m&aacute;s preciosa</em> se hab&iacute;a proyectado en el Cannes anterior.
    </p><p class="article-text">
        La galaxia de firmas ilustres es, por supuesto, mucho m&aacute;s grande. No ha dejado de crecer desde que Michel Ocelot estrenara <em>Kirik&uacute; y la bruja</em> a finales de los a&ntilde;os 90, y acto seguido se le uniera el inconfundible estilo del citado Chomet con <em>Bienvenidos a Belleville</em> (2003). Lo interesante, sin embargo, y antes que enumerar los referentes que han hecho posible esta cima refrendada por los Oscar, vendr&iacute;a a ser distinguir qu&eacute; v&iacute;as se han seguido en esta trayectoria que ya supera el cuarto de siglo. Lo que ante todo presenciamos en la animaci&oacute;n francesa es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/flow-pelicula-letona-cambiar-animacion-realismo-3d-alcanzado-cima-tomemos-direccion_1_11990567.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su desd&eacute;n por las tres dimensiones</a> que demanda Hollywood, m&aacute;s af&iacute;n a la escuela japonesa y a unas ra&iacute;ces determinadas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; en el tema de las ra&iacute;ces est&eacute; todo, pues el estilo de cineastas muy variados &mdash;de Chomet al mismo Bienvenu, pasando por el Benjamin Renner de <em>Ernest y C&eacute;lestine</em> (2012) o el J&eacute;r&eacute;my Clapin de <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/cuerpo_1_7156634.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi cuerpo?</em></a> (2019)&mdash; no se aleja mucho de la &ldquo;l&iacute;nea clara&rdquo;. Esto es, de la historieta francobelga &mdash;<em>Tint&iacute;n</em>, para entendernos&mdash;, que impele a la definici&oacute;n estricta de los contornos. Buena parte de la animaci&oacute;n francesa se obstina en salvaguardar el parentesco con la tradici&oacute;n del c&oacute;mic &mdash;no es ninguna casualidad que Bienvenu se hiciera un nombre como historietista antes que como cineasta&mdash;, ajena a estallidos de formas y colores que desaf&iacute;en dicha l&iacute;nea.
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                &#039;Little Amélie&#039; se aleja de la tradicional &#039;línea clara&#039; francobelga                            </span>
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        Hay excepciones, claro. S&eacute;bastien Laudenbach ha jugueteado con la est&eacute;tica de la l&iacute;nea clara a base de aumentar su grosor o fragmentarla ca&oacute;ticamente, de forma que sus creaciones parezcan moverse &ldquo;a mano alzada&rdquo;: tal es el aspecto de <em>La doncella sin manos</em> (2016) o <em>&iexcl;Linda quiere pollo!</em>, que codirigi&oacute; con Chiara Malta en 2023 para ganar el C&eacute;sar. Y luego est&aacute; el caso de R&eacute;mi Chay&eacute;, que resulta ser indispensable para entender de d&oacute;nde sale <em>Little Am&eacute;lie</em>. Hasta el punto de que sus directores, Vallade y Jin Kuang, hab&iacute;an trabajado para Chay&eacute; antes de dar el salto en solitario.
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&oacute;mo reconstruir la mirada de un beb&eacute;</strong></h2><p class="article-text">
        Lo que Chay&eacute; hizo, b&aacute;sicamente, fue desmantelar la l&iacute;nea clara. Extirp&oacute; el contorno de las figuras, las sac&oacute; de los m&aacute;rgenes de una vi&ntilde;eta, y las lanz&oacute; a un mundo desbordante. Primero con <em>El techo&nbsp;del mundo</em> (2015)<em> </em>inspir&aacute;ndose en la aventura de Julio Verne, y luego con <em>Calamity</em> (2020) partiendo del <em>western</em>. Este d&iacute;ptico ha guiado el debut de sus disc&iacute;pulos, pues una consecuencia del emborronamiento de la l&iacute;nea clara es que ahora podemos situarnos en las lindes otra cosa muy francesa: el impresionismo. Manchas, pinceladas desordenadas, que en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nueva-aproximacion-feminista-western-recupera-calamity-jane_1_8328035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Calamity</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nueva-aproximacion-feminista-western-recupera-calamity-jane_1_8328035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> reimaginaban los paisajes y horizontes del Salvaje Oeste</a>. Un Salvaje Oeste familiar, a la par que extra&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa con la protagonista de <em>Little Am&eacute;lie</em> es que todo lo que ve, lo ve por primera vez. Es una ni&ntilde;a reci&eacute;n nacida. Que cree que es Dios y todos aquellos que la rodean son sus feligreses, s&iacute;, pero la extravagancia del planteamiento interesa a los cineastas en funci&oacute;n a c&oacute;mo esto puede propiciar una nueva realidad. Porque, &iquest;cu&aacute;l es una posible definici&oacute;n de Dios? Alguien que crea, un demiurgo. As&iacute; que la peque&ntilde;a Am&eacute;lie est&aacute; convencida de que toda la existencia que le recibe al nacer es su responsabilidad, y es una responsabilidad que puede cubrir con que se limite a &ldquo;nombrar&rdquo; algo. Por eso no le extra&ntilde;a que su &ldquo;mam&aacute;&rdquo; se sienta tan emocionada una vez Am&eacute;lie le ha nombrado (diciendo su primera palabra). Porque gracias a eso acaba de empezar a existir.&nbsp;
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                Rémi Chayé (&#039;Calamity&#039;) es la gran influencia de &#039;Little Amélie&#039;                            </span>
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        Estas son ideas (maravillosas) que ya hab&iacute;a cultivado Nothomb en la novela original. As&iacute; que la grandeza de <em>Little Am&eacute;lie</em> estriba en c&oacute;mo las ejecuta a trav&eacute;s de la animaci&oacute;n. Como ya hiciera Chay&eacute;, los directores indagan en el legado del impresionismo para desarrollar im&aacute;genes en estado provisional, <em>in media res</em>. No hay expresi&oacute;n m&aacute;s representativa de esto que una secuencia en la que Am&eacute;lie empieza a corretear por un bosque cercano a su casa y sus pies saltan entre &aacute;rboles y colinas que se generan espont&aacute;neamente justo cuando lo necesita. Ya que es la primera vez que la peque&ntilde;a se topa con esta vegetaci&oacute;n, tiene sentido que surja en ese momento preciso.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula de Valladys y Jin Kuang supone, por tanto, un acercamiento muy intuitivo a la creatividad de Nothomb. Lo que en su literatura es sarcasmo y frases cortantes, en <em>Little Am&eacute;lie</em> es una realidad tr&eacute;mula e indecisa, que no puede afirmarse a s&iacute; misma hasta que no se lo permite un beb&eacute; de personalidad magn&eacute;tica. Valladys y Jin Kuan siguen, por lo dem&aacute;s, el original literario con notable lealtad &mdash;de ah&iacute; que mantengan grandes momentos como el renacimiento de Am&eacute;lie gracias a descubrir el placer del chocolate belga, a la vez que otros elementos cuestionables en tanto a la contemplaci&oacute;n exotista de la cultura japonesa&mdash;, si bien lo traicionan de vez en cuando, al refrenar el tono agrio que Nothomb hab&iacute;a ido introduciendo progresivamente en sus p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        Valladys y Jin Kuan nunca se atreven a abrazar del todo la aspereza de la escritora &mdash;de forma que <em>Little Am&eacute;lie</em> se articule como un <em>coming of age</em> de tantos, simplemente con una protagonista a&uacute;n m&aacute;s joven de lo habitual&mdash;, y se entiende que se debe a su personal deseo celebratorio. <em>Little Am&eacute;lie</em>, aline&aacute;ndose con los ojos de un beb&eacute;, es una oda a la maravilla, al hallazgo constante y a las posibilidades de la existencia. Y por eso se antoja tan s&oacute;lida su propuesta animada. Porque entiende que la animaci&oacute;n &mdash;en su concepci&oacute;n m&aacute;s b&aacute;sica y menos deudora de cualquier cosa que nos acerque al realismo&mdash; busca solo eso: un excitado redescubrimiento del mundo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/little-amelie-logra-adaptar-inadaptable-confirma-gran-momento-vive-animacion-francesa_129_13004162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 20:31:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Little Amélie’ logra adaptar lo inadaptable y confirma el gran momento que vive la animación francesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crítica,Críticas de cine,Cine de animación,Francia,Novela,Estrenos de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amy Adams lo intenta todo para salvar el afectado drama 'At the sea', que decepciona en la Berlinale]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/amy-adams-salvar-afectado-drama-at-the-sea-decepciona-berlinale_129_12995326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11615e36-e21b-407a-a224-88b99badd854_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amy Adams lo intenta todo para salvar el afectado drama &#039;At the sea&#039;, que decepciona en la Berlinale"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actriz era una de las presencias más esperadas del certamen, pero ha causado baja a última hora para presentar esta fallida apuesta del director húngaro Kornél Mundruczó</p><p class="subtitle">Tom Morello reivindica a los Judas Priest con un documental: “Qué bien hablar de tu banda favorita y luchar contra el fascismo a la vez”
</p></div><p class="article-text">
        Amy Adams es una actriz inmensa. Lo ha demostrado en numerosas ocasiones. Sus trabajos en pel&iacute;culas como<em> La llegada,</em> <em>The master </em>o en el filme que la descubri&oacute;,<em> Junebug,</em> son espl&eacute;ndidos. Sin embargo, parece siempre condenada a un injusto segundo plano. Como si siempre estuviera a punto de lograr esa pel&iacute;cula que la coloque en el lugar que merece. Puede que haya sido la decepcionante recepci&oacute;n de sus proyectos m&aacute;s comerciales, como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/liga-justicia-zack-snyder-aporta-corazon-desmesura-imaginario-derechista-version-zombi-estrenada-salas_1_7324078.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el universo DC de Zack Snyder</a>, o thrillers como<em> La mujer en la ventana</em>, lo que han hecho que muchos olviden que Adams es, de lejos, una de las mejores actrices de su generaci&oacute;n. Mejor que muchas que acumulan premios y proyectos. Ella, sin embargo, arrastra seis nominaciones a los Oscar sin materializar un galard&oacute;n que se le resiste.
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n sabe si por las ganas de dar un golpe en la mesa de los premios acept&oacute; un filme tan convencional como<em> At the sea, </em>la pel&iacute;cula con la que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nuevo-karim-ainouz-kornel-mundruczo-angela-schanelec-competiran-oso-oro-berlinale_1_12921413.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cineasta Korn&eacute;l Mundrucz&oacute; compite por el Oso de Oro</a> en el Festival de Berl&iacute;n. Fue Mundrucz&oacute; quien, en su primer filme en ingl&eacute;s, logr&oacute; una nominaci&oacute;n al Oscar (y una copa Volpi en Venecia) para Vanessa Kirby por <em>Fragmentos de una mujer.</em> Por tanto, podr&iacute;a parecer l&oacute;gico que, en la b&uacute;squeda de buenos papeles que demuestran actrices con un gusto por el riesgo, Amy Adams hubiera decidido probar suerte con la nueva propuesta que el director coescribe junto a su habitual coguionista y pareja Kata Weber.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, el resultado est&aacute; lejos del talento de la actriz, y tambi&eacute;n lejos de otras pel&iacute;culas del director. <em>At the sea </em>es un drama mil veces visto sobre traumas paternofiliales, adicciones y redenci&oacute;n. Adem&aacute;s, se presenta con unas formas afectadas que imprime Mundrucz&oacute; y que parece tener un af&aacute;n de elevar su propio material con insertos de baile que, en ocasiones, como en ese final en la playa, rozan el rid&iacute;culo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Kornel Mundruczo en la rueda de prensa de &#039;At the sea&#039; en la Berlinale                            </span>
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        Y eso que Adams se entrega, como siempre, en cuerpo y alma para intentar salvar la pel&iacute;cula. Ella es lo mejor del filme como una bailarina que regresa a casa tras meses en una cl&iacute;nica de desintoxicaci&oacute;n por su adicci&oacute;n al alcohol. Las heridas familiares y el reencuentro con ellos es el centro de una pel&iacute;cula que tambi&eacute;n cuenta el trauma de esta mujer ante un padre abusador y un genio de la danza del que ha heredado un emporio art&iacute;stico. Quiz&aacute;s tambi&eacute;n pese la reciente presencia de un filme como<em> Valor Sentimental</em>, que emociona en lo hondo con ese reencuentro entre un padre cineasta y una hija actriz. Es cierto que <em>At the sea </em>va por otros derroteros, pero uno no puede evitar acordarse del filme de Joachim Trier.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, se agradece que Mundrucz&oacute; haya abandonado en esta ocasi&oacute;n su habitual cine que roza la crueldad. Aqu&iacute; muestra empat&iacute;a por sus personajes, y de alguna forma parece que su apuesta de EEUU sea como cuando Michel Franco realiz&oacute; <em>Dreams,</em> junto a Jessica Chastain, donde compuso su pel&iacute;cula m&aacute;s tierna sin renunciar a su habitual aspereza.
    </p><p class="article-text">
        A Adams le espera un a&ntilde;o movidito. Tiene pendiente de estreno la versi&oacute;n en miniserie de <em>El cabo del miedo</em>, con Javier Bardem dando vida al Max Cady que inmortaliz&oacute; Robert De Niro en la pel&iacute;cula de Scorsese. Adem&aacute;s, estrenar&aacute; la nueva pel&iacute;cula de Taika Waititi, una versi&oacute;n de<em> Klara an the sun, </em>la novela de Kazuo Ishiguro. Por si fuera poco, estrenar&aacute; en 2027 la nueva pel&iacute;cula de la saga <em>Star Wars</em> junto a Ryan Gosling, con la que intentar&aacute; tener su franquicia de &eacute;xito tras no funcionar su apuesta como Lois Lane. Ahora solo falta que funcionen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo hago películas en EEUU porque no puedo hacerlas en mi país, Hungría</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Kornél Mundruczó</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La presencia de Adams era uno de los platos fuertes de esta Berlinale, pero finalmente la actriz no acudi&oacute;, y el director ley&oacute; un breve comunicado justificando su ausencia y dando las gracias a Berl&iacute;n por apoyar el cine independiente. Ante la ca&iacute;da de su estrella, el director se convirti&oacute; en el protagonista y explic&oacute; que no hace pel&iacute;culas en EEUU por gusto, sino porque no consigue levantarlas en Hungr&iacute;a al haberse enfrentado al gobierno de extrema derecha de Orb&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca planee hacer pel&iacute;culas americanas, soy un autor h&uacute;ngaro. Esa era mi vida. Pero en un momento, cuando intent&eacute; financiar <em>Fragmentos de una mujer</em> como una pel&iacute;cula h&uacute;ngara, fue rechazada en mi pa&iacute;s.&nbsp;Un amigo, que es un productor americano que falleci&oacute; recientemente, me dijo que quer&iacute;a hacer ese guion y que prob&aacute;ramos a adaptarlo a EEUU. Yo hago pel&iacute;culas en EEUU porque no puedo hacerlas en mi pa&iacute;s. Es un privilegio y para m&iacute; es importante encontrar la forma de poder hacerlas, pero la raz&oacute;n es porque no puedo hacerlas en Hungr&iacute;a&rdquo;, zanj&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso subray&oacute; que, de alguna forma, esta pel&iacute;cula la siente como &ldquo;una alegor&iacute;a importante sobre c&oacute;mo en la sociedad hemos perdido la conexi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Mira lo que ha ocurrido en mi pa&iacute;s. A veces tienes que estar cerca de la gente, tenemos que estar juntos, saber comunicarnos&rdquo;, agreg&oacute; en relaci&oacute;n a una pel&iacute;cula sobre &ldquo;una mujer que para continuar con el legado de su padre tiene que ser m&aacute;s fuerte que muchos hombres y acaba rompi&eacute;ndose y perdiendo la conexi&oacute;n con sus seres cercanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de haber competido en varios festivales, incluido Cannes, Korn&eacute;l Mundrucz&oacute; reconoce que le parece &ldquo;una locura que haya una competici&oacute;n para el arte&rdquo;, pero que es consciente de que &ldquo;si no fuera as&iacute;, no habr&iacute;a tanto inter&eacute;s ni habr&iacute;a tanta gente en esta sala&rdquo;. &ldquo;Esto para quien lo hace m&aacute;s entretenido es para vosotros, para la prensa, pero es dif&iacute;cil medir el arte. Aunque s&eacute; que trae cosas buenas para el negocio&rdquo;, dijo con sinceridad.
    </p><p class="article-text">
        La misma que cuando le sali&oacute; un espont&aacute;neo &ldquo;No me provoques&rdquo; cuando le preguntaron por si se rodaba igual en EEUU que en Europa. Acab&oacute; suavizando su respuesta y dijo que la esencia es la misma, pero que, mientras que en EEUU hacer cine de autor es una rareza, en Europa existe una &ldquo;estructura, unas ayudas estatales y una base que all&iacute; no existen&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/amy-adams-salvar-afectado-drama-at-the-sea-decepciona-berlinale_129_12995326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 20:02:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amy Adams lo intenta todo para salvar el afectado drama 'At the sea', que decepciona en la Berlinale]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Berlinale,Crítica,Críticas de cine,Hollywood,Hungría,Drama,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Cumbres borrascosas’, Emerald Fennell convierte la obra de Emily Brontë en una fantasía erótica de novela rosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/cumbres-borrascosas-emerald-fennell-convierte-obra-emily-bronte-fantasia-erotica-novela-rosa_129_12984503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70ab52d7-0629-4ea0-97d4-86e6591b412d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136359.jpg" width="1789" height="1006" alt="‘Cumbres borrascosas’, Emerald Fennell convierte la obra de Emily Brontë en una fantasía erótica de novela rosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora de 'Una joven prometedora' y 'Saltburn' adapta el clásico de la literatura en una simple versión que se cree mucho más moderna y provocadora de lo que realmente es</p><p class="subtitle">El resurgir de ‘Cumbres borrascosas': por qué el clásico de Emily Brontë sigue fascinando a lectores y espectadores
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/cincuenta-sombras-cine-mujer_1_4379324.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>50 sombras de Grey,</em></a> el petardazo editorial escrito por E.L. James, naci&oacute; como un <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-anos-fenomeno-crepusculo-historia-amor-vampiro-cambio-cultura-pop-meme_1_12768997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>fan fiction </em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-anos-fenomeno-crepusculo-historia-amor-vampiro-cambio-cultura-pop-meme_1_12768997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/20-anos-fenomeno-crepusculo-historia-amor-vampiro-cambio-cultura-pop-meme_1_12768997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> Crep&uacute;sculo</em></a><em>.</em> Es decir, una creaci&oacute;n de una fan en una p&aacute;gina web que, a trav&eacute;s de los personajes de la saga fant&aacute;stica de amor entre un vampiro y una humana, fantase&oacute; con una nueva historia creada a partir de su imaginaci&oacute;n. Los <em>fan fiction </em>se popularizaron much&iacute;simo entre una comunidad fan que se enganchaba a las sagas literarias (principalmente a aquellas que mezclaban el fant&aacute;stico y el romance) y de la que salieron much&iacute;simas autoras que comenzaron en la autopublicaci&oacute;n y fueron fichadas por editoriales para crear novelas rom&aacute;nticas, uno de los g&eacute;neros de moda que, adem&aacute;s, no para de provocar <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/wattpad-relaciones-toxicas-espectro-mario-casas-sigue-voz-frente-romance-juvenil-espanol_129_12593448.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mediocres adaptaciones en forma de serie y pel&iacute;culas</a> para cine y plataformas.
    </p><p class="article-text">
        Simplificando mucho, estas novelas tienen unas cuantas cosas en com&uacute;n. Primero, todas est&aacute;n marcadas por el amor. Un amor que escondido en una falsa modernidad (en c&oacute;mo hablan, o los temas que hay a su alrededor), no es m&aacute;s que la perpetuaci&oacute;n del ideal del amor rom&aacute;ntico. La otra es la presencia, abundante, de un sexo que est&aacute; filtrado por la mirada normalmente femenina de sus autoras. En el fondo, lo que repiten son los tropos de las novelas rosas de toda la vida. Esas que en la librer&iacute;a muestran en sus cubiertas a mujeres con cors&eacute;s apretados siendo agarradas por un caballero de buen porte a punto de besarlas.
    </p><p class="article-text">
        Esa imagen, la de una mujer con un cors&eacute; y un hombre al que desea y con el que tiene un amor que roza lo t&oacute;xico pero que se vende de rom&aacute;ntico, aparece de forma casi literal en la adaptaci&oacute;n que ha hecho Emerald Fennell de <em>Cumbres borrascosas</em> de Emily Bront&euml;. Una pel&iacute;cula que llega tras una inteligent&iacute;sima campa&ntilde;a de promoci&oacute;n en donde se han vendido dos cosas. La primera, el innumerable desfile de vestidos de la alfombra roja que hacen referencia al derroche del filme. La segunda, la supuesta presencia de mucho sexo y erotismo en una adaptaci&oacute;n que su autora ha dicho que responde a c&oacute;mo la sinti&oacute; ella cuando ley&oacute; la obra original siendo una adolescente.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que esa mirada adolescente de Fennell parece la de una de esas lectoras de <em>Crep&uacute;sculo</em> que hicieron un <em>fan fiction </em>con sus protagonistas. La versi&oacute;n de <em>Cumbres Borrascosas</em> que ha hecho Fennell parece realizada por alguien cuyo &uacute;nico inter&eacute;s en el original de Emily Bronte fuera el amor imposible. En los ojos de la directora de <em>Una joven prometedora </em>y <em>Saltburn</em>, <em>Cumbres Borrascosas</em> no es m&aacute;s que una fantas&iacute;a er&oacute;tica de una lectora de novela rosa. Una mirada m&aacute;s cercana a las novelas<em> young adult </em>que a un libro al que quita cualquier atisbo de complejidad.
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            </figure><p class="article-text">
        La de Fennell es una propuesta que convierte una novela que hablaba de un amor atravesado por el conflicto de clase, raza y g&eacute;nero, que era turbia, violenta y vengativa, en una fetichizaci&oacute;n que podr&iacute;a describirse con uno de esos <em>tags</em> que se usan en las novelas rom&aacute;nticas actuales, <em>enemies to lovers</em>, o alg&uacute;n tropo similar con los que resumen lo que se van a encontrar para no llevar a sus lectoras a un chasco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso es frustrante porque no solo convierte una obra compleja que se adelant&oacute; a su tiempo en una pel&iacute;cula tremendamente conservadora, sino tambi&eacute;n porque la directora parece refutar sus obras anteriores. Si en <em>Una joven prometedora</em> pasaba por un filtro pop la cultura de la violaci&oacute;n y convert&iacute;a el <em>Toxic </em>de Britney Spears casi en un coro griego que anticipaba la tragedia, y en <em>Saltburn</em> revisaba <em>Teorema</em> de Pasolini para acabar contando que solo el crimen y el sexo son las opciones para ascender de clase en este mundo; aqu&iacute; apuesta por una mirada pop que elimina cualquier tema que no sea el amor m&aacute;s all&aacute; de cualquier fuerza de la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la promesa promocional de una pel&iacute;cula er&oacute;tica llena de sexo resulta una operaci&oacute;n de marketing destinada a la decepci&oacute;n. En esta <em>Cumbres borrascosas </em>se nos cuenta que entre ambos surge pronto una pasi&oacute;n desmedida que les lleva a estar cachondos todo el d&iacute;a, y que esa calentura se alargar&aacute; hasta el esperado encuentro. Sin embargo, todo se limitar&aacute; a unas cuantas met&aacute;foras alimenticias simplonas con productos viscosos. El sexo de esta pel&iacute;cula es tremendamente pacato y antiguo. Rodado como una pel&iacute;cula er&oacute;tica de hace d&eacute;cadas que no se atreve a proponer nuevas formas de mostrar el sexo ni el erotismo. Eso s&iacute;, para que no digan que era mentira, Fennell comienza su pel&iacute;cula con un ahorcado teniendo una erecci&oacute;n. Es, de lejos, la propuesta m&aacute;s arriesgada de toda la pel&iacute;cula, ya que comienza con un sonido que el espectador considera de lujuria para mostrar que es la agon&iacute;a de alguien a punto de morir. La uni&oacute;n de muerte y sexo de toda la vida que solo sirve como ocurrencia feliz puntual.
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                Jacob Elordi y Margot Robbie en medio de la ampulosa puesta en escena de Fennell en &#039;Cumbres borrascosas&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ni siquiera se atreve a realizar una propuesta similar <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/heated-rivalry-romance-gay-toques-eroticos-bestseller-serie-moda_1_12967033.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/heated-rivalry-romance-gay-toques-eroticos-bestseller-serie-moda_1_12967033.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>M&aacute;s que rivales (Heated rivalry)</em></a>, la serie del momento que adapta una saga de novelas rom&aacute;nticas y que, si bien sigue los mismos patrones y nace de los mismos sitios, apuesta por una mirada mucho m&aacute;s arriesgada al sexo, aunque sea una representaci&oacute;n del sexo gay marcada por la escritora de las novelas originales, lo que ha sido una de sus principales cr&iacute;ticas. Aqu&iacute; lo m&aacute;s expl&iacute;cito que hacen Margot Robbie y Jacob Elordi es meterse muchas veces los dedos en sus respectivas bocas, en un gesto que suena a viejo.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que no hay en la propuesta ni rastro de iron&iacute;a. Todo lo anterior podr&iacute;a haber funcionado si Emerald Fennell hubiera puesto la mala leche que acostumbraba tener para re&iacute;rse de las novelas rom&aacute;nticas, de la fetichizaci&oacute;n que han provocado y de las relecturas modernas cuquis y rosas en tiempos de TikTok. Sin embargo, ha optado por hacer una de ellas. Una condenada a ser comentada en <em>reels </em>de Instagram, donde analizar&aacute;n cada gesto entre sus dos protagonistas, cuya qu&iacute;mica es escasa y que quedan eclipsados por los int&eacute;rpretes j&oacute;venes (entre los que destaca Owen Cooper, el ni&ntilde;o de <em>Adolescencia</em>).
    </p><p class="article-text">
        Fennell no es Baz Luhrman. No ha querido serlo. Ojal&aacute;. Porque Luhrman es consciente de su estilo, de lo hortera de su propuesta, del kitsch y del brilli brilli. Emerald Fennell ha convertido <em>Cumbres Borrascosas</em> en una revista de decoraci&oacute;n y vestidos que parecen solo responder al capricho est&eacute;tico, y, de nuevo, fetiche de su creadora. No hay justificaci&oacute;n para la mayor&iacute;a de las propuestas visuales que propone (&iquest;por qu&eacute; hay ladrillos blancos donde matan a los animales m&aacute;s all&aacute; de porque quede bien en c&aacute;mara?), y muchas de ellas son simplonas, como los colores de las habitaciones o poner una pila de botellas enormes para dejarnos ver el alcoholismo de un personaje. Dec&iacute;a Fennell que quer&iacute;a que su <em>Cumbres Borrascosas</em> sea el <em>Titanic </em>para una nueva generaci&oacute;n. Ojal&aacute; esa nueva generaci&oacute;n siga teniendo en Jack y Rose a sus referentes y aproveche esta decepcionante versi&oacute;n para leer la novela original de Emily Bronte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/cumbres-borrascosas-emerald-fennell-convierte-obra-emily-bronte-fantasia-erotica-novela-rosa_129_12984503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 21:04:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Cumbres borrascosas’, Emerald Fennell convierte la obra de Emily Brontë en una fantasía erótica de novela rosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Críticas de cine,Crítica,Literatura,Películas,Estrenos de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alberto Conejero sorprende con un profundo retrato generacional de la mujer en 'Tres noches en Ítaca']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-sorprende-profundo-retrato-generacional-mujer-tres-noches-itaca_129_12979210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8354f73a-306d-4e83-b5af-33d6cdb005a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136230.jpg" width="4551" height="2560" alt="Alberto Conejero sorprende con un profundo retrato generacional de la mujer en &#039;Tres noches en Ítaca&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra teatral, con Marta Nieto como protagonista, nos interpela desde un teatro de una emocionalidad a flor de piel</p><p class="subtitle">Entrevista - Alice Rohrwacher, cineasta: “Hacer una película con dinero público es un orgullo y una responsabilidad”</p></div><p class="article-text">
        La nueva obra de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-cancelacion-causas-ideologicas-tipo-censura_1_10881922.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Conejero</a> dividir&aacute; m&aacute;s que nunca a esa poblaci&oacute;n llamada p&uacute;blico. <em>Tres noches en &Iacute;taca</em>, esta historia de tres hermanas que velan y entierran el cuerpo de su madre, girar&aacute; por toda Espa&ntilde;a despu&eacute;s de su estreno en Madrid. Y el p&uacute;blico, ese ser informe de muchas cabezas, tendr&aacute; que decidir a qu&eacute; va al teatro, qu&eacute; es lo que busca. Muchos navegar&aacute;n por la emoci&oacute;n de la obra como por aguas propias, pero otros tendr&aacute;n que decidir si est&aacute;n abiertos a acoger esa peque&ntilde;a pu&ntilde;alada que tantas veces no nos permitimos: la del sentimiento que brota como un animal que oprime el pecho. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos, porque muchos a&ntilde;os estuvo en parrilla, nos hemos educado sentimentalmente no al modo de Gustave Flaubert, sino con 'Estrenos TV', aquel programa de RTVE en que se exhib&iacute;an pel&iacute;culas de bajo coste, realizadas para la televisi&oacute;n y que trataban conflictos de familia o pareja de la manera m&aacute;s edulcorada. Varias generaciones se vieron m&aacute;s de una vez un domingo a la tarde hipando con verg&uuml;enza de s&iacute; mismos ante cualquier pel&iacute;cula con Kate Jackson o sus infinitas replicantes en esas casas tan americanas e iguales. Los espa&ntilde;oles sufrimos una malformaci&oacute;n, tuvimos que saber luchar y pertrecharnos ante tanto manejo espurio de emociones. Por supervivencia. Y sobrevivimos, pero quedamos tambi&eacute;n, de alg&uacute;n modo, inhabilitados para la emoci&oacute;n en el arte. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Tres noches en &Iacute;taca</em> nos cuenta el encuentro entre tres hermanas en la Isla de &Iacute;taca por la repentina muerte de su madre, profesora de griego que un d&iacute;a decide abandonar a su marido e irse a vivir a una peque&ntilde;a casa en la isla griega. Durante tres noches conoceremos a Pen&eacute;lope, la hermana mayor (Amaia Lizarralde); a Elena, la hermana mediana (Cecilia Freire); y a la peque&ntilde;a, Ariadna (Marta Nieto). Y veremos c&oacute;mo van afluyendo secretos y frustraciones mientras todas ellas comienzan a lidiar con la ausencia dolorosa de su madre.
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                Las actrices Cecilia Freire, Amaia Lizarralde y Marta Nieto                            </span>
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        Conejero no ha realizado un melodrama. Tampoco la obra es una comedia dram&aacute;tica, ni una tragicomedia, aunque contiene ciertos gramos de cada uno de esos g&eacute;neros. <em>Tres noches en &Iacute;taca</em> es, eso s&iacute;, un cambio en el teatro de este dramaturgo. El teatro de Conejero, con obras como <em>La geometr&iacute;a del trigo</em>, <em>Usuahia, </em><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/culturamakma/piedra-oscura-hace-memoria-historica_132_2407249.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La piedra oscura</em></a> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/maestro-republicano-antoni-benaiges-cobra-vida-teatro_1_8755889.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El mar: visi&oacute;n de unos ni&ntilde;os que no lo han visto nunca</em></a>, se centr&oacute; en indagar el pasado y la memoria, pero buscando c&oacute;mo habita ese pasado en nuestros presentes y los transforma. Un teatro tambi&eacute;n de emoci&oacute;n, pero salpicado de giros formales, desde la irrupci&oacute;n autobiogr&aacute;fica hasta la ruptura del tiempo teatral a trav&eacute;s de paratextos o anomal&iacute;as l&oacute;gicas y formales. 
    </p><p class="article-text">
        En esta obra, esa carga formal desaparece. El dramaturgo arriesga todo a una comedia dram&aacute;tica donde se respeta la carpinter&iacute;a teatral del g&eacute;nero: unidad de tiempo, tratamiento realista, presencia del humor como contrapunto. Y tambi&eacute;n conflicto: la hermana peque&ntilde;a, Marta Nieto, una astr&oacute;noma entregada a su carrera cient&iacute;fica, no perdona a la madre el haber abandonado la casa familiar. Ser&aacute; ese conflicto el que har&aacute; avanzar la pieza, que acabar&aacute; en catarsis y con el p&uacute;blico encogido. El d&iacute;a del estreno se pod&iacute;an intuir en las butacas vecinas el encogimiento, los pa&ntilde;uelos y un tragar saliva continuo y tenso.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute;, el espa&ntilde;olito mal formado en lides emocionales puede preguntarse si lo est&aacute;n manipulando, porque la tercera jornada es de a&uacute;pa. Una jornada en la que adem&aacute;s, el dramaturgo, para echar m&aacute;s le&ntilde;a al fuego, se incorporar&aacute; en la trama a trav&eacute;s del elemento teatral rom&aacute;ntico por excelencia: una carta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las actrices Cecilia Freire y Amaia Lizarralde                            </span>
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        Esa decisi&oacute;n, la de sentirse dentro o expulsado, ser&aacute; una decisi&oacute;n intransferible de cada espectador. Pero tambi&eacute;n es de rigor decir que no es esta una emoci&oacute;n no sustentada que tenga como &uacute;nico fin hacer saltar la l&aacute;grima. Hay otros elementos que hacen el trabajo m&aacute;s poli&eacute;drico, que lo sustentan y lo enra&iacute;zan. 
    </p><p class="article-text">
        El primero es la escritura, pues Conejero escribe bien y, adem&aacute;s, en esta obra est&aacute; en territorio propio: el mundo heleno. El texto es cultista en el buen sentido, est&aacute; lleno de referencias, pero no demostrativas, sino que van engarzando tradiciones y acerc&aacute;ndolas. Conejero usa todo su conocimiento para contar y explicar qui&eacute;nes son estas hermanas y qui&eacute;n es su madre fallecida. El segundo es una pura sensibilidad gay que consigue identificarse y atrapar el universo femenino, la esencia de cada mujer dibujada en escena.
    </p><p class="article-text">
        Y el tercero es su conocimiento de la literatura cl&aacute;sica, que hace que el universo griego irrumpa con fuerza y buen tino. Los lestrigones, esos gigantes de Homero, se convierten en los monstruos a los que se enfrentan cada una de las hermanas: el alcohol y el deseo de Elena, la fidelidad autoimpuesta de Pen&eacute;lope, el minotauro de Ariadna que es ella misma. Los lot&oacute;gafos, esa tribu que come loto para olvidar, seremos nosotros mismos mirando el m&oacute;vil. E &Iacute;taca, esa isla a la que regresar, se hace presente en escena, con todo su silencio todav&iacute;a inocente y un &ldquo;mar que todav&iacute;a no se ha cansado de los hombres&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los personajes de la obra llevan en sus venas peque&ntilde;as gotas de Ch&eacute;jov, Ibsen y Williams. Mujeres fuertes pero tambi&eacute;n rotas. Blanches Dubois que se niegan a no vivir. Olgas que conforman su realidad a base de responsabilidades autoimpuestas que no son sino excusas. O Ninas que tienen que seguir dando portazos a un mundo construido contra ellas. Pero son gotas de sangres renovadas, no melanc&oacute;licas. Los problemas a los que se enfrentan los tres personajes son actuales. Elena es actriz, vive en la intermitencia y precariedad del sector teatral agudizada por ser mujer de m&aacute;s de 40. Pen&eacute;lope es una mujer enredada entre dos mundos, el de la vida marital por la que ha optado y el deseo de seguir sinti&eacute;ndose viva y deseada.
    </p><h2 class="article-text">La contradicci&oacute;n de la mujer contempor&aacute;nea</h2><p class="article-text">
        El dilema al que se enfrenta Ariadna consigue poner en escena una de las contradicciones actuales de la mujer contempor&aacute;nea cuando grita: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; vocaci&oacute;n hace que la vida te estorbe?&rdquo;. Una cient&iacute;fica de &eacute;xito se enfrenta a un mundo donde las humanidades son atacadas por tecnofeudalimos retr&oacute;grados. Ariadna, mientras, lucha contra los Escilas contempor&aacute;neos, esos monstruos de seis cabezas de la Odisea, y se le olvida vivir. 
    </p><p class="article-text">
        Hay una frase de Ariadna que resuena fuerte en escena: &ldquo;No me sostienen mis ancestros, ni tierra ni &aacute;rbol. Me he quedado sin ra&iacute;ces. No tengo tradici&oacute;n, no tengo religi&oacute;n, trabajo en un idioma que no es el m&iacute;o y nombro con &eacute;l aquello que a&uacute;n no existe, o que quiz&aacute; nunca exista, mientras las palabras de mi casa y mi familia iban perdiendo sentido&rdquo;. &ldquo;Rojipardismo&rdquo;, esgrimir&aacute;n unos, pero el caso es que todas estas capas dotan a la obra de profundidad, de aristas y complejidad. 
    </p><p class="article-text">
        Otra de las bazas de la obra es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/incomoda-obra-altsasu-llega-gran-finalista-premios-max-pesar-dificultades-programacion_1_10117446.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Goiricelaya</a>, dramaturga y directora de La Dram&aacute;tica Errante. Dirige a tres muy buenas actrices y sabe sacar jugo de cada una de ella. Adem&aacute;s, es un acierto el haber incluido las didascalias, las notas de autor, en la trama. Cada actriz ir&aacute; dici&eacute;ndolas en escena, describiendo lo que las otras hacen, distanciando as&iacute; la acci&oacute;n teatral, permitiendo que la carga reflexiva de la escritura de Conejero coja cuerpo en escena. 
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                La actriz Marta Nieto                            </span>
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        Aun as&iacute;, la obra tambi&eacute;n genera dudas. Unas peque&ntilde;as y que ir&aacute;n desapareciendo. Marta Nieto es una gran actriz, pero su personaje recorre un gran arco emocional, desde la frialdad hasta el romperse en escena. En el estreno no lo ten&iacute;a dominado por completo. Lo har&aacute;. Pero hay otras de m&aacute;s dif&iacute;cil soluci&oacute;n. Una de ellas es la escenograf&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Pablo Chaves es el responsable de varias maravillas como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ciencia-ficcion-infiltra-sotanos-teatro-publico-madrileno_1_10609585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Peque&ntilde;o c&uacute;mulo de abismos</em></a>, <em>La fortaleza</em> o <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-confirma-creadoras-relevantes-teatro-espanol_129_12080004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los nuestros</em></a>. En esta ocasi&oacute;n la propuesta es plana, por lamentablemente fea y por agarrarse a una est&eacute;tica del teatro moderno que delata una voluntad comercial que este montaje no necesita. La casa de la madre, ese observatorio al mundo donde transcurre la pieza, es de un blanco de IKEA poco soportable. Los laterales, de un simbolismo demasiado t&oacute;pico, tampoco abren juego esc&eacute;nico. Chaves en un buen escen&oacute;grafo, pero este y su anterior trabajo, un disparate innecesario en una obra fallida, <a href="https://dramatico.inaem.gob.es/evento/historia-de-una-maestra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Historia de una maestra</em></a>, hace que se imponga cierta reflexi&oacute;n sobre qu&eacute; es teatral y qu&eacute; no en la escenograf&iacute;a actual. 
    </p><p class="article-text">
        El giro de Conejero al teatro de la comedia dram&aacute;tica es sorpresivo. Un g&eacute;nero que en este siglo ha sido preeminentemente femenino en autoras como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/misericordia-busqueda-identidad-mirada-hijos-exilio-tortura_1_10857369.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Denise Despeyroux</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/lucia-carballal-desvela-esconden-showrunners-series-television_129_9956162.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luc&iacute;a Carballal</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/carolina-africa-demencial-acabar-funciones-obra-no-cobrar_1_8763699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carolina &Aacute;frica</a> o <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/cultura/marta-buchaca-premi-teatre-palanca_1_3764843.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Buchaca</a>. Conejero se inserta en ese flujo teatral donde los personajes luchan entre contradicciones propias y un mundo cada d&iacute;a menos humano, menos humanista, donde los cuidados, las brechas generacionales, los exilios, el dolor y la ausencia atraviesan a los personajes. 
    </p><p class="article-text">
        La obra, despu&eacute;s de Madrid, recorrer&aacute; Zamora y M&aacute;laga en abril, Murcia y Soria en mayo, Tenerife en junio, Le&oacute;n en octubre, Euskadi en noviembre y enero&hellip; Una oportunidad para que cada espectador decida d&oacute;nde est&aacute; frente a un teatro que te interpela desde la emoci&oacute;n y que ausculta con qu&eacute; mimbres hemos construido nuestra sensibilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/alberto-conejero-sorprende-profundo-retrato-generacional-mujer-tres-noches-itaca_129_12979210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 20:28:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alberto Conejero sorprende con un profundo retrato generacional de la mujer en 'Tres noches en Ítaca']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Teatro,Crítica,Actrices]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Primate’, un chimpancé rabioso hace estragos en una película de sencillez modélica y sangrienta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/primate-chimpance-rabioso-estragos-pelicula-sencillez-modelica-sangrienta_129_12965264.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1e2f909-70be-4c81-a319-9605d5f5f3c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Primate’, un chimpancé rabioso hace estragos en una película de sencillez modélica y sangrienta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director Johannes Roberts (‘A 47 metros’) da todo aquello que pueda prometer la sinopsis desde una artesanía admirable y una gozosa falta de complejos</p><p class="subtitle">Entrevista - Isabel Coixet: “El arte no nos cambia, pero ojalá mis películas sean un paréntesis en un mundo incomprensible”
</p></div><p class="article-text">
        Una escena escalofriante de la que bien puede ser la pel&iacute;cula m&aacute;s importante del Hollywood reciente tiene a un chimpanc&eacute; enloquecido como protagonista. Gordy es el mono titular de <em>Gordy&rsquo;s Home</em>, una popular serie de los a&ntilde;os 90, y ha perdido los estribos. Rebel&aacute;ndose contra sus due&ntilde;os y compa&ntilde;eros de reparto ha hecho que cunda el terror en el set. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/nop-hara-no-vuelvas-mirar-cielo-ojos_129_9237411.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nop</em></a> comenzaba con el confuso animal deambulando entre cad&aacute;veres por el t&iacute;pico (ahora arrasado) escenario dom&eacute;stico de <em>sitcom</em>. Jordan Peele avanzaba entonces la punzante tesis que explorar&iacute;a el filme: c&oacute;mo de peligrosa es nuestra pretensi&oacute;n de convertir en espect&aacute;culo fuerzas que no entendemos.
    </p><p class="article-text">
        Sean estas las de un chimpanc&eacute; adorable, o un alien&iacute;gena gigantesco que aparecer&aacute; poco despu&eacute;s. Peele, absolutamente ebrio de ideas, dispuso asimismo que el esqueleto narrativo de su pel&iacute;cula emulara al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/50-anos-tiburon-pelicula-spielberg-cambio-hollywood-enamoro-fidel-castro_1_12401461.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tibur&oacute;n</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/50-anos-tiburon-pelicula-spielberg-cambio-hollywood-enamoro-fidel-castro_1_12401461.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Steven Spielberg</a>. Razon&oacute; que, si se trataba de reventar el espect&aacute;culo desde dentro (y desde una amplia pantalla IMAX), nada mejor que recurrir al <em>blockbuster </em>fundacional. Seg&uacute;n Peele, este habr&iacute;a sido el patr&oacute;n oro del espect&aacute;culo contempor&aacute;neo: nuestra especie en conflicto con energ&iacute;as ind&oacute;mitas, que podr&iacute;an acoger tanto la forma directa de bestias como de colosales avances t&eacute;cnicos. Efectos visuales que desafiaran nuestra humanidad material.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que la pel&iacute;cula m&aacute;s importante del Hollywood reciente lo es por c&oacute;mo cuestiona sus mismos cimientos ideol&oacute;gicos. Por plantearse el lado oscuro del sentido de la maravilla desde un esquema argumental pret&eacute;rito donde para combatir la bestia hay que recurrir a instintos premodernos, actualizados &aacute;cidamente por Peele en voracidad capitalista &mdash;los personajes de <em>Nop</em> no quieren capturar al alien para salvar su pueblo, sino para hacerse famosos&mdash; y una distancia ferozmente intelectual. Por eso tiene tanta gracia que el planteamiento de <em>Primate</em>, casi cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de <em>Nop</em>, pueda reducirse a una adaptaci&oacute;n de aquel tr&aacute;gico incidente en la grabaci&oacute;n de <em>Gordy&rsquo;s Home</em>.
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            </figure><p class="article-text">
        Esto es, un adorable mono como improbable mascota de una familia, que un mal d&iacute;a contrae la rabia y se vuelve contra ellos. La mansi&oacute;n de la familia Pinborough se convierte en la casa de Gordy. Pero, a diferencia de <em>Nop</em>, en el entramado de la pel&iacute;cula de Johannes Roberts no se divisa ni un solo pensamiento. Ninguno m&aacute;s all&aacute; de algo parecido a &ldquo;c&oacute;mo la est&aacute; liando el maldito mono&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El tibur&oacute;n y el chimpanc&eacute;</strong></h2><p class="article-text">
        Ning&uacute;n pensamiento al margen, en fin, de las condiciones de posibilidad b&aacute;sicas de este tipo de ficciones. Tampoco nos alejamos tanto de <em>Tibur&oacute;n</em>. Peter Benchley, autor de la (horrorosa) novela original publicada en 1973, se hab&iacute;a preocupado por trabajar cierto parentesco con <em>Moby Dick</em>: la obsesiva persecuci&oacute;n de un animal salvaje deb&iacute;a contemplar, por fuerza, que el ser humano deviniera asimismo animal salvaje. Una misantrop&iacute;a que Spielberg redujo de forma considerable en su filme, defendiendo que si Brody era capaz de derrotar a la bestia se deb&iacute;a precisamente a sus cualidades humanas. A que era ingenioso, y ten&iacute;a una familia cari&ntilde;osa esper&aacute;ndole en casa.
    </p><p class="article-text">
        Pero que el espect&aacute;culo contempor&aacute;neo se constituyera desde una pulsi&oacute;n humanista no deb&iacute;a implicar una senda fija. Sobre todo cuando, adem&aacute;s de implantar las l&iacute;neas maestras de gestaci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de <em>blockbusters</em>, <em>Tibur&oacute;n</em> estaba dejando <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/verano-splashers-tiburones-atacan-ganas-pantallas-cines_1_12532032.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el terreno allanado para la explotaci&oacute;n barata</a>. Si miembros de nuestra especie pod&iacute;an ser acorralados por un abanico cada vez m&aacute;s amplio de criaturas aterradoras, para cierta escuela no iba a ser tan importante la celebraci&oacute;n de nuestra humanidad como simplemente forjar suspenses fren&eacute;ticos desde un esquema sencillo y econ&oacute;mico. <em>Tibur&oacute;n</em> dio pie al <em>splasher</em> &mdash;<a href="https://www.ivoox.com/5x08-terror-acuatico-actual-videojuegos-independientes-festival-s8-audios-mp3_rf_73842729_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">felic&iacute;simo t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por &Aacute;lvaro Pe&ntilde;a</a>&mdash; a trav&eacute;s de la serie B, alej&aacute;ndose de sus expectativas millonarias. Y es en la serie B donde se sit&uacute;a inicialmente Roberts.
    </p><p class="article-text">
        Antes de <em>Primate</em> este director ingl&eacute;s ha llegado a cultivar el <em>splasher</em>. Ha jugado con tiburones en lo que bien podr&iacute;amos entender como la respuesta idiota al ef&iacute;mero relanzamiento del g&eacute;nero que presenciamos a mediados de la d&eacute;cada pasada: un a&ntilde;o despu&eacute;s de que Jaume Collet-Serra estrenara la extraordinaria <em>Infierno azul</em> en 2016, Roberts dirigi&oacute; <em>A 47 metros</em>. Que s&iacute;, era bastante peor, pero no dejaba de alardear de una virtud que reencontramos en <em>Primate</em>: el audaz vaciamiento de cl&aacute;usulas argumentales en pos de la s&iacute;ntesis y la experiencia. Acaso Roberts haya intuido &mdash;y no ande lejos de Peele en esto&mdash; que el humanismo de Spielberg solo ha sido una coartada legitimadora para el entretenimiento vacuo que a &eacute;l le interesa. Desde entonces ha ido con todo.
    </p><p class="article-text">
        Roberts ya hab&iacute;a hecho varias pel&iacute;culas antes de meter a Mandy Moore dentro de una jaula en medio del mar rodeada de escualos. Todas de terror de bajo presupuesto, alguna incluso para Syfy &mdash;a&ntilde;os antes del fen&oacute;meno televisivo de <em>Sharknado</em>, en las ant&iacute;podas de lo que nos interesa&mdash; e&nbsp;interes&aacute;ndose progresivamente por cuidar esta experiencia. O, mejor dicho, esta situaci&oacute;n. Roberts, siempre respetuoso con el linaje desplegado a sus espaldas, se ha ido esforzando en trabajar el espacio para que el terror se acicale de claustrofobia. Algo en lo que pudo especializarse gracias al &eacute;xito de <em>A 47 metros</em>, que gener&oacute; tanto una secuela como la oportunidad de empezar a trabajar en franquicias de Hollywood. Con m&aacute;s dinero, pero los mismos presupuestos creativos.
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        La <em>home invasi&oacute;n</em> de <em>Los extra&ntilde;os: Cacer&iacute;a nocturna</em> (2018) dio paso a una entrega de <em>Resident Evil</em> (<em>Bienvenidos a Raccoon City</em>, 2021) pr&aacute;cticamente teatral, donde Roberts mostraba una creciente preocupaci&oacute;n por la atm&oacute;sfera y la textura fotogr&aacute;fica. <em>Primate</em> en ese sentido no es solo su mejor pel&iacute;cula de largo, sino una cumbre perfectamente coherente para lo que lleva haciendo desde los primeros 2000. Para esa experiencia de terror rigurosamente vac&iacute;a, demencialmente divertida.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mi gran amigo Ben</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Primate</em> tiene otro referente claro fuera de los disc&iacute;pulos de <em>Tibur&oacute;n</em> que remite, de todas formas, a un autor de talante semejante al de Spielberg. Stephen King suele ser tan humanista como este&nbsp;cineasta, pero los a&ntilde;os 80 fueron turbulentos y, por culpa de la coca&iacute;na, ni siquiera recuerda haber escrito <em>Cujo</em>. Simplemente, se encontr&oacute; con esta novela en las librer&iacute;as, descubriendo otro enfrentamiento contra un animal salvaje que requer&iacute;a medidas desesperadas, asimismo salvajes.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Cujo</em> era un perro el que contra&iacute;a la rabia y acorralaba a una madre y un hijo. La pel&iacute;cula que en 1983 dirigi&oacute; Lewis Teague a partir de la novela manten&iacute;a, sin embargo, algunos ingredientes inequ&iacute;vocamente King, y se ve&iacute;a en la necesidad de construir personajes y subtramas que propiciaran alg&uacute;n tipo de catarsis emocional dentro de la lucha contra el enajenado can. <a href="https://www.starburstmagazine.com/features/johannes-roberts-primate-interview/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A Roberts le encanta </a><a href="https://www.starburstmagazine.com/features/johannes-roberts-primate-interview/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cujo</em></a>, pero no ha cometido este error. Las &uacute;nicas din&aacute;micas de personajes que construye <em>Primate</em> &mdash;coescrita, como suele ser habitual en el cine de Roberts, por Ernest Riera&mdash; son las que le interesa sublimar en el furor de la lucha contra el mono loco&hellip; para igualarlas a su locura.
    </p><p class="article-text">
        Esto es, que si una amiga se lleva mal con otra, si un chaval est&aacute; ebrio de ganas de sexo, si un padre puede hacer lo que sea por proteger a su descendencia&hellip; todo debe estallar ante la amenaza que de pronto supone Ben (tal es el nombre de este chimpanc&eacute; oportunamente mon&iacute;simo). Y va a estallar no en un alarde de civilizaci&oacute;n sino en todo lo contrario. La lucha contra Ben, constre&ntilde;ida a una mansi&oacute;n y una piscina que parece el &uacute;nico refugio posible ante la hidrofobia del simio, pasa por igualarlo todo. As&iacute; como el mono ha dejado de ser una mascota de rasgos levemente humanos para sumirse en un estado de histeria brutal, lo mismo tendr&aacute;n que hacer sus v&iacute;ctimas potenciales.
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                Otro fotograma de &#039;Primate&#039;                            </span>
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        En efecto <em>Primate</em> es muy mis&aacute;ntropa &mdash;mucho m&aacute;s que <em>Nop</em>, curiosamente&mdash;, aunque solo como peaje para que fluya la diversi&oacute;n. Como los filmes previos de Roberts est&aacute; construido alrededor de una idea simpl&iacute;sima, de la que se extrae una situaci&oacute;n endiablada donde la agencia de los humanos iguala en importancia a la puesta en escena. Siendo esta, a decir verdad, mucho m&aacute;s admirable. Durante poco m&aacute;s de hora y veinte minutitos Roberts trabaja minuciosamente la construcci&oacute;n de un escenario, funde imagen y sonido con fuerza avasalladora &mdash;los lis&eacute;rgicos sintetizadores de Adrian Johnston aclimatando la pesadilla&mdash; y, sobre todo, elucubra distintas formas graciosas en las que el mono podr&iacute;a destrozar el cuerpo humano, con <em>gore</em> creciente y descacharrante.
    </p><p class="article-text">
        De forma inevitable <em>Primate</em> coquetea con el humor negro &mdash;reforzado porque los personajes humanos no sean mucho m&aacute;s listos que el mono&mdash;, sin que por suerte esto alivie la intensidad que Roberts se obstina en conjurar en todo momento. Desde el uso mod&eacute;lico de la piscina como refugio y frontera ante el monstruo &mdash;<em>Primate</em> narra, ante todo, la negociaci&oacute;n de un territorio&mdash;, hasta la delicada atenci&oacute;n por la expresi&oacute;n y los movimientos de Ben, Roberts y su equipo est&aacute;n concienciados con hacer la mejor pel&iacute;cula posible sin importar lo pueril de los materiales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con imaginaci&oacute;n, con ganas de hacer cosas &mdash;la sordera de Troy Kotsur <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hecho-recuperar-esperanza-comunidad-sorda-quiere-oscar-coda_1_8861649.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(ganador del Oscar por </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hecho-recuperar-esperanza-comunidad-sorda-quiere-oscar-coda_1_8861649.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>CODA</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hecho-recuperar-esperanza-comunidad-sorda-quiere-oscar-coda_1_8861649.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">)</a> ayudar&aacute;, por supuesto, a acrecentar la tensi&oacute;n llegado el momento&mdash;, <em>Primate</em> funciona como ejercicio de s&iacute;ntesis gen&eacute;rica y celebraci&oacute;n del espect&aacute;culo deshumanizado. Pidi&eacute;ndonos, s&iacute;, que apaguemos el cerebro para disfrutarla, pero desde su confianza en las satisfacciones primitivas y una suerte de ejercicio especular. Con <em>Primate</em> el espectador puede convertirse &eacute;l mismo en un chimpanc&eacute; que aplaude y a&uacute;lla. Teniendo conciencia, al un&iacute;sono, de la belleza de esta transformaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/primate-chimpance-rabioso-estragos-pelicula-sencillez-modelica-sangrienta_129_12965264.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 21:32:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Primate’, un chimpancé rabioso hace estragos en una película de sencillez modélica y sangrienta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crítica,Críticas de cine,Estrenos de cine,Terror,Primates]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Josephine', la película que ha arrasado en Sundance y aborda las agresiones sexuales desde la mirada de una niña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/josephine-pelicula-arrasado-sundance-aborda-agresiones-sexuales-mirada-nina_129_12957096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/781283cd-732e-41eb-86cd-d6aae19b8613_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Josephine&#039;, la película que ha arrasado en Sundance y aborda las agresiones sexuales desde la mirada de una niña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Beth de Araújo se consagra con su segunda película y gana el premio del jurado y del público del certamen de EEUU antes de acudir a la Berlinale</p><p class="subtitle">Paco León: “Ahora todos tenemos miedo a hablar y liarla, pero eso no nos puede frenar”
</p></div><p class="article-text">
        El Festival de Sundance celebraba su &uacute;ltima edici&oacute;n en Park City antes de mudarse a Boulder, Colorado. Lo hac&iacute;a con la presi&oacute;n de despedirse de su lugar emblem&aacute;tico &mdash;tras la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/muere-actor-robert-redford-89-anos_1_12607005.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte de Robert Redford</a>&mdash; encontrando la nueva joya indie de la que se hablar&aacute; el resto del a&ntilde;o. La jugada les sale bien desde hace mucho. De aqu&iacute; salieron<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hecho-recuperar-esperanza-comunidad-sorda-quiere-oscar-coda_1_8861649.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Coda</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hecho-recuperar-esperanza-comunidad-sorda-quiere-oscar-coda_1_8861649.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a><em> Minari </em>o, sin ir m&aacute;s lejos el a&ntilde;o pasado, <em>Train dreams, </em>que ha acabado siendo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/premios-oscar-2026-lista-completa-nominados_1_12926379.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las grandes sorpresas en las pasadas nominaciones a los Oscar.</a>
    </p><p class="article-text">
        Sundance es, indudablemente, una plataforma de lanzamiento para ese cine realmente ajeno a los grandes estudios. Muchas de las pel&iacute;culas que luego arrasan llegan, de hecho, sin distribuci&oacute;n al certamen, y es ah&iacute; donde encuentran quien las estrene. Es all&iacute; donde se celebran pujas como la que este a&ntilde;o ha llevado a pagar a A24, el estudio de moda, 12 millones de d&oacute;lares por<em> The invite</em>, el remake de <em>Sentimental,</em> la pel&iacute;cula de Cesc Gay &mdash;que a su vez adaptaba su propia obra de teatro,<em> Los vecinos de arriba</em>&mdash;, que en su versi&oacute;n de EEUU tiene a Olivia Wilde como directora y protagonista de un reparto que completan Pen&eacute;lope Cruz, Edward Norton y Seth Rogen.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace dos a&ntilde;os se ha unido una nueva variante a esa ecuaci&oacute;n. Tras triunfar en Sundance se pasa por la Berlinale a competici&oacute;n por el Oso de Oro. Eso es lo que hizo<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/vidas-pasadas-fenomeno-indie-ano-triangulo-amoroso-acabar-relaciones-toxicas_1_10645298.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vidas pasadas </em></a>antes de convertirse en una de las pel&iacute;culas indies del a&ntilde;o y acabar en los Oscar, o lo que hizo el a&ntilde;o pasado <em>Si pudiera, te dar&iacute;a una patada</em>, que gan&oacute; en Berl&iacute;n el premio de interpretaci&oacute;n para Rose Byrne tras pasar por el certamen de EEUU. Ha acabado optando al Oscar como Actriz protagonista.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o hay una pel&iacute;cula que cumple esos requisitos. Se trata <em>Josephine,</em> la segunda pel&iacute;cula de la cineasta Beth de Ara&uacute;jo tras la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/club-odio-reunion-mujeres-fascistas-alerta-auge-extrema-derecha_1_10161109.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impactante y algo efectista </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/club-odio-reunion-mujeres-fascistas-alerta-auge-extrema-derecha_1_10161109.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El club del odio</em></a><em>,</em> un plano secuencia sobre un club de supremacistas blancas. De Ara&uacute;jo acaba de ganar el premio del jurado y del p&uacute;blico en Sundance y estar&aacute; en la Secci&oacute;n Oficial de Berl&iacute;n con esta historia basada en su propia vivencia, cuando de ni&ntilde;a fue testigo de una agresi&oacute;n sexual.&nbsp;
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                Beth de Araújo y Channing Tatum en Sundance                            </span>
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        Ese es el punto de partida del filme, el de una ni&ntilde;a que de forma casual presencia una violaci&oacute;n en el parque. Las heridas de esa agresi&oacute;n se tratan en el cine desde un punto de vista inusual, el de una v&iacute;ctima colateral y que todav&iacute;a no entiende el mundo que le rodea y menos todav&iacute;a aquello que tiene que ver con el sexo y el consentimiento. Presenciar ese hecho ser&aacute; para ella un hecho traum&aacute;tico. El agresor se convertir&aacute; en una especie de fantasma y esa violencia se trasladar&aacute; a su d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ara&uacute;jo habla de temas duros, y lo hace con sequedad, inteligencia y cero moralina. Es una pel&iacute;cula inc&oacute;moda, pero lejos del cinismo de otras propuestas. Al rev&eacute;s. Aunque duela, aunque a veces sea un sopapo al espectador<em>, Josephine </em>empatiza con su peque&ntilde;a protagonista, la incre&iacute;ble Mason Reeves. De hecho, parte del &eacute;xito del filme es mantenerse insobornable a su punto de vista. A veces incluso de forma subjetiva, haciendo que el espectador vea lo que ella ve, y jugando con esa decisi&oacute;n para mostrar de una forma inteligente, sin ser sensacionalista, la escena de la violaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Acierta tambi&eacute;n en su desarrollo, donde no solo abordar&aacute; las heridas directas de ese hecho, sino que le servir&aacute; para afrontar temas como la masculinidad, ya que la forma de resolver y afrontar el problema del padre &mdash;un sorprendente Channing Tatum&mdash; se diferencia de las formas de la madre (Gemma Chan) apostando por apuntar a su hija a defensa personal en vez de ir a un psic&oacute;logo. O prefiriendo prometer a su hija que a ella nunca le pasara eso porque &eacute;l la defender&aacute;, cuando su propia madre le dice que es imposible, ya que todas las mujeres saben que por desgracia es algo que puede ocurrir. Pero lo hace sin subrayados ni charlas engoladas, aunque s&iacute; que le pesa cierto efectismo formal en alg&uacute;n momento, como esa escena de danza contempor&aacute;nea que se usa como cl&iacute;max dram&aacute;tico de forma algo forzada.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n extiende sus hilos para mostrar la dureza de lo que supone para una menor enfrentarse a una declaraci&oacute;n en un juicio. Las preguntas torticeras y machistas que suelen recibir las v&iacute;ctimas tambi&eacute;n se usan para amedrentar e intentar que dude una menor que fue testigo accidental de la violaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un drama adulto, inteligente y actual que dar&aacute; que hablar este a&ntilde;o y que coloca a Beth de Ara&uacute;jo como una cineasta con mucho que contar y que sabe agarrar las heridas del presente para construir ficciones que resuenen. Habr&aacute; que ver qu&eacute; pasa en Berl&iacute;n, pero no ser&iacute;a de extra&ntilde;ar que A24 comprara un filme que no desentonar&iacute;a en su cat&aacute;logo de cara a la temporada de premios de este a&ntilde;o que comienza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/josephine-pelicula-arrasado-sundance-aborda-agresiones-sexuales-mirada-nina_129_12957096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 20:27:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Josephine', la película que ha arrasado en Sundance y aborda las agresiones sexuales desde la mirada de una niña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crítica,Críticas de cine,Violaciones,Agresiones sexuales,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Send Help’, el irregular regreso de Sam Raimi al gore y la violencia de dibujos animados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/send-help-irregular-regreso-sam-raimi-gore-violencia-dibujos-animados_129_12945595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40565b87-8048-4beb-b5e1-84139780b2f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Send Help’, el irregular regreso de Sam Raimi al gore y la violencia de dibujos animados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Director de culto conocido tanto por su saga de ‘Posesión infernal’ como por tres películas de ‘Spider-Man’, Raimi se busca a sí mismo con suerte desigual</p><p class="subtitle">'Marty Supreme', una frenética e inteligente crítica a los aires de grandeza de EEUU con un soberbio Timothée Chalamet
</p></div><p class="article-text">
        Puede que la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Marvel Studios en despertar algo semejante al entusiasmo fuera <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/doctor-strange-multiverso-locura-terror-marvel_129_8966044.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Doctor Strange en el multiverso de la locura</em></a>, estrenada hace ya casi cuatro a&ntilde;os. Y no es que tuviera cr&iacute;ticas excelentes, pero al menos se percibi&oacute; algo parecido a un clamor fan entre las opiniones despertadas, que proclamaba &ldquo;Sam Raimi ha vuelto&rdquo;. Sam Raimi, el que hab&iacute;a dirigido una trilog&iacute;a de <em>Spider-Man</em> con Tobey Maguire muy apreciada (por lo menos las dos primeras entregas), y, sobre todo, el Sam Raimi que hab&iacute;a dirigido otro superheroico menos convencional, <em>Darkman</em>, entre medias de una trilog&iacute;a de terror nada convencional, por t&iacute;tulo <em>Posesi&oacute;n infernal</em>.
    </p><p class="article-text">
        El perfil de Raimi conciliaba una rara mezcla de cine de culto y <em>blockbuster</em> hollywoodiense con personalidad &mdash;hay quien dir&iacute;a simplemente &ldquo;<em>blockbuster</em> bien hecho&rdquo;&mdash;, y parec&iacute;a que hab&iacute;a podido fluir a sus anchas en esta secuela de <em>Doctor Strange</em>. Aun cuando no pareciera, de entrada, un escenario proclive a que sucediera algo as&iacute;. <em>Doctor Strange en el multiverso de la locura</em> segu&iacute;a a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine-spider-man-no-way-home-critica_1_8582665.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Spider-Man: No Way Home</em></a> manteniendo la afloraci&oacute;n de cameos nost&aacute;lgicos gracias al susodicho multiverso &mdash;que es para lo &uacute;nico que sirve esta argucia narrativa, como volveremos a comprobar en la pr&oacute;xima <em>Vengadores: Doomsday</em>&mdash;, a la vez que por culpa de la importancia argumental de Wanda (Elizabeth Olsen) ten&iacute;a que guiarse por lo ocurrido en una serie de Disney+.
    </p><p class="article-text">
        Pero, antes que <em>Bruja Escarlata y Visi&oacute;n</em>, lo que m&aacute;s fuertemente defin&iacute;a el proyecto de <em>Doctor Strange y el multiverso de la locura</em> es que Raimi no era el director designado desde el principio. De hecho, originalmente se hab&iacute;a fichado a otro director de culto asiduo al terror, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/black-phone-2-mediocre-secuela-scott-derrickson-trata-desesperadamente-volver-dias-sinister_129_12708917.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Scott Derrickson de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/black-phone-2-mediocre-secuela-scott-derrickson-trata-desesperadamente-volver-dias-sinister_129_12708917.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sinister</em></a>, y se hab&iacute;a marchado por diferencias creativas. Raimi solo era un sustituto, y aun as&iacute; sentimos que &ldquo;hab&iacute;a vuelto&rdquo;. Porque el filme ten&iacute;a cosas que nos recordaban a &eacute;l. Hab&iacute;a bastante m&aacute;s violencia que la media marvelita, alguna secuencia con zombis y, en general, &mdash;lo m&aacute;s loco de todo&mdash; cierto cuidado a la hora de componer e iluminar. Parec&iacute;a suficiente.
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        De todas formas, para el siguiente proyecto de Raimi lo mismo alguien repite que &ldquo;ha vuelto&rdquo;. Porque <em>Send Help</em> no forma parte de ninguna franquicia. Es una pel&iacute;cula peque&ntilde;a, con apenas dos actores, donde Raimi no tiene por qu&eacute; aferrarse al freno de mano. No hay una IP mal&eacute;fica que supervise sus movimientos, con lo que es un momento id&oacute;neo para aclarar si <em>Doctor Strange y el multiverso de la locura</em> era realmente suya, al mismo tiempo que podemos distinguir qu&eacute; es realmente &ldquo;suyo&rdquo;. De Raimi. D&oacute;nde empieza el estilo, en qu&eacute; consiste, y cu&aacute;l es su aut&eacute;ntica relevancia a estas alturas. En caso de tener alguna.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un convincente duelo actoral</strong></h2><p class="article-text">
        <em>Send Help</em> cae simp&aacute;tica desde su peque&ntilde;ez. Su guion lo podr&iacute;a haber escrito cualquiera, y por eso&nbsp;lo firma una dupla (Damian Shannon y Mark Swift) en cuya trayectoria tenemos tanto <em>Freddy contra Jason</em> como aquel filme de <em>Los vigilantes de la playa</em> con Dwayne Johnson. No deja de ser un caramelo para dos int&eacute;rpretes que quieran pas&aacute;rselo bien, y ah&iacute; tenemos tanto a un actor aburrido de ser un icono adolescente &mdash;Dylan O&rsquo;Brien, de <em>Teen Wolf</em> y <em>El corredor del laberinto</em>&mdash; como a una gran actriz deseosa de que la tomen en serio dentro de registros c&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Rachel McAdams demostr&oacute; que la comedia era lo suyo en la portentosa <em>Noche de juegos</em> (2018) y, aunque desde entonces ha tenido otras oportunidades en este campo, <em>Send Help</em> es especialmente jugosa por el personaje que tiene y el duelo que ha de entablar con O&rsquo;Brien. McAdams es Linda Liddle, una obsesa del trabajo que en los primeros minutos de <em>Send Help</em> parece codificada como Michelle Pfeiffer antes de convertirse en Catwoman dentro de <em>Batman vuelve</em>, y que en efecto pronto tendr&aacute; oportunidad de vengarse de su jefe. Solo que no lo har&aacute; gracias a los superpoderes, sino a que entre las extravagancias de Linda vemos que es una experta en t&eacute;cnicas de supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;cnicas que ser&aacute;n muy &uacute;tiles cuando ella y el jefe que encarna O&rsquo;Brien &mdash;Bradley, un <em>nepobaby</em> que se niega a ascenderla&mdash; terminen atrapados en una isla desierta. Linda y Bradley deben superar sus diferencias mientras Bradley est&aacute; herido y, por supuesto, no tiene ni idea de c&oacute;mo sobrevivir en un entorno as&iacute;. Con lo que el equilibrio de poder ha cambiado de forma radical, y Linda dudar&aacute; si aprovecharse o actuar &eacute;ticamente sin que Bradley se lo ponga demasiado f&aacute;cil, pues sigue siendo un cretino. En efecto, <em>Send Help</em> es algo as&iacute; como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mejor-comedia-tiempo-escatologica-incorrecta-quiere-palma-oro_129_9013389.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El tri&aacute;ngulo de la tristeza</em></a>, pero en plan bruto.
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            <span class="title">
                La interpretación de Rachel McAdams es uno de los puntos fuertes de &#039;Send Help&#039;                            </span>
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        Y es un gran punto de partida. <em>Send Help</em> no busca esgrimir sociolog&iacute;as lapidarias como hac&iacute;a Ruben &Ouml;stlund en aquella terrible pel&iacute;cula que le diera una segunda Palma de Oro, esquivando cualquier intelectualismo en pos de que los personajes de McAdams y O&rsquo;Brien solo se representen a s&iacute; mismos. Dos caracteres groseros y abiertamente c&oacute;micos &mdash;McAdams, ni que decir tiene, est&aacute; espectacular&mdash; que chocan entre s&iacute; y crean una tensi&oacute;n creciente toda vez que poco nutritiva en t&eacute;rminos discursivos. Porque, en fin, tanto Linda como Bradley son personas enajenadas y arribistas, seducidas por la jerarqu&iacute;a de poder incluso aunque no haya nadie en kil&oacute;metros a la redonda.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de McAdams se podr&iacute;a divisar alg&uacute;n nexo con esa subcultura preparacionista que en EEUU (sobre todo alrededor del coronavirus) se ha alineado con una celebraci&oacute;n antisocial del individuo, pero igualmente la cosa no da de s&iacute;. Pues el guion no es ninguna maravilla, y pierde inter&eacute;s cuanto m&aacute;s tiempo pasa en la isla. Lo que no llega a ser problem&aacute;tico dentro de los presupuestos de <em>Send Help</em>, pues asume que los int&eacute;rpretes lo defender&aacute;n y que, sobre todo, Sam Raimi har&aacute; lo suyo. Esto es: que su gram&aacute;tica visual agarrar&aacute; el guion de Shannon y Swift, y lo sacudir&aacute; tanto como para que a nadie le queden dudas de que esto nunca lo premiar&iacute;an en Cannes. En manos de Raimi, <em>Send Help </em>pasa de ser una comedia de suspense a una fren&eacute;tica pel&iacute;cula de los<em> Looney Tunes</em>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El eterno retorno de Sam Raimi</strong></h2><p class="article-text">
        Se supone que eso es lo que hace Raimi. Su inter&eacute;s por el cine de superh&eacute;roes no se ha debido tanto&nbsp;a los superh&eacute;roes en s&iacute; como al medio en que est&aacute;n insertos: el c&oacute;mic, junto a otros recursos como los dibujos animados que contribuyan a dinamizar la planificaci&oacute;n. En paralelo tambi&eacute;n le interesa la violencia, aunque sin alejarse mucho de esas coordenadas. As&iacute; que, por mucho que se hiciera un nombre en el terror, las pel&iacute;culas de <em>Posesi&oacute;n infernal</em> no tardaron en descartar cualquier sobriedad en pos del absurdo. Un <em>gore </em>festivo que confluy&oacute; en el llamado <em>splatstick</em> (mezcla de <em>splatter</em> y <em>slapstick</em>) de los a&ntilde;os 80 junto a los primeros filmes de Peter Jackson y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/40-anos-re-animator-frankenstein-chiflado-enseno-divertido-gore_1_12877994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la saga </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/40-anos-re-animator-frankenstein-chiflado-enseno-divertido-gore_1_12877994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Re-Animator</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Raimi mantuvo estos elementos al probatr suerte con el <em>western</em> en los a&ntilde;os 90 (<em>R&aacute;pida y mortal</em>) o m&aacute;s tarde al dirigir <em>Arr&aacute;strame al infierno</em> (2009). Esta comedia de terror se gan&oacute; los primeros ecos de &ldquo;Sam Raimi ha vuelto&rdquo; tras lo que se hab&iacute;a le&iacute;do como una domesticaci&oacute;n durante la fase <em>Spider-Man</em>, de forma que podamos vincular la concepci&oacute;n de <em>Arr&aacute;strame al infierno</em> con la de <em>Send Help</em>. Ambas ser&iacute;an regresos a casa tras un desigual vagabundeo por los grandes presupuestos &mdash;siendo el m&aacute;s reciente especialmente traum&aacute;tico, pues antes de <em>Doctor Strange 2</em> Raimi se hab&iacute;a visto atrapado en <em>Oz, un mundo de fantas&iacute;a</em>&mdash;, recuperando todo lo que nos gusta de este director.
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                &#039;Doctor Strange 2&#039; hizo pensar que Sam Raimi había vuelto                            </span>
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        Ahora bien. Quiz&aacute; lo apropiado con <em>Send Help</em> no sea compararlo con <em>Arr&aacute;strame al infierno</em> en la filmograf&iacute;a de Raimi, sino con un t&iacute;tulo que pas&oacute; algo m&aacute;s desapercibido en su d&iacute;a: <em>Premonici&oacute;n</em>. Este <em>thriller</em> del 2000 estaba protagonizado por Cate Blanchett como una m&eacute;dium involucrada en un caso de asesinato. El desarrollo del mismo era bastante sobrio y la puesta en escena parec&iacute;a preocupada por respetar este tono, con una atm&oacute;sfera de gravedad y pesadumbre que, al margen de lo bien que funcionara, parec&iacute;a m&aacute;s bien &ldquo;poco Raimi&rdquo;. Aun as&iacute;, hab&iacute;a algunos sustos desperdigados por ah&iacute; y alguna gamberrada puntual con la presencia de espectros acechando a Blanchett.
    </p><p class="article-text">
        Raimi se hab&iacute;a empe&ntilde;ado en introducir toques de lo que a estas alturas ya pod&iacute;amos identificar como su estilo. Y daba igual que la pel&iacute;cula de turno lo necesitara o no: la firmaba Raimi, as&iacute; que ten&iacute;a que haber violencia gratuita o alguna secuencia exagerada. Esta pulsi&oacute;n, que en <em>Premonici&oacute;n</em> no llegaba a molestar, ha tomado cuerpo plenamente en <em>Send Help</em>. Nada en su argumento nos har&iacute;a pensar en otra violencia que la que los personajes se infligen a s&iacute; mismos &mdash;una violencia m&aacute;s psicol&oacute;gica que expl&iacute;cita&mdash;, pero una de las primeras secuencias es un ac&eacute;rrimo combate contra un jabal&iacute; al que McAdams ha de mutilar poni&eacute;ndose perdida de sangre y mocos digitales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y de ah&iacute; para arriba. A <em>Send Help</em> le viene bien la mano de Raimi cuando hablamos de montaje o soluciones de realizaci&oacute;n; no as&iacute; cuando el director siente la necesidad de hacerse notar, y la pel&iacute;cula experimenta unos arranques de violencia absurda y arbitraria. Porque la historia &mdash;por floja que esta sea&mdash; no encaja con nada parecido, y la disonancia lleva a percibir la pel&iacute;cula como una tonter&iacute;a gigantesca, dudosamente simp&aacute;tica por cuanto no se percibe en ella m&aacute;s coherencia que el capricho. El capricho de Raimi exigiendo que le miremos, que recordemos su nombre, y pensemos en &eacute;l como algo parecido a un autor. La pel&iacute;cula, en fin, se nota que es suya, &iquest;y no significa eso ser autor?
    </p><p class="article-text">
        Pues no, para nada. Y Raimi pasa por ser un caso elocuente de la diferencia que hay entre un autor y&nbsp;un estilista ambicioso. Raimi, por m&aacute;s que se empe&ntilde;e, es lo segundo, y de ah&iacute; que sea m&aacute;s honesto cuanto m&aacute;s se limita a hacer un buen trabajo en la medida que lo disponga cada pel&iacute;cula. <em>Doctor Strange y el multiverso de la locura</em> le dio espacio &mdash;dentro de su escala monumental y corporativa&mdash; para meter cosas que le divert&iacute;an, y todos lo agradecimos. <em>Send Help </em>solo le ha dejado espacio, en cambio, porque es un proyecto peque&ntilde;o que no le importaba a nadie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, como cualquier otra pel&iacute;cula, merec&iacute;a su propia integridad, y no limitarse a poner las condiciones para que alguien grite &ldquo;Sam Raimi ha vuelto&rdquo; por en&eacute;sima vez. Como si Sam Raimi se hubiera ido a alg&uacute;n sitio. Como si no hubiera estado siempre en el mismo lugar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/send-help-irregular-regreso-sam-raimi-gore-violencia-dibujos-animados_129_12945595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 20:40:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Send Help’, el irregular regreso de Sam Raimi al gore y la violencia de dibujos animados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrenos de cine,Críticas de cine,Crítica,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Marty Supreme', una frenética e inteligente crítica a los aires de grandeza de EEUU con un soberbio Timothée Chalamet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/marty-supreme-frenetica-e-inteligente-critica-aires-grandeza-eeuu-soberbio-timothee-chalamet_129_12940835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22ef341f-d06d-4bcf-868c-63f093aad06d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135182.jpg" width="2859" height="1608" alt="&#039;Marty Supreme&#039;, una frenética e inteligente crítica a los aires de grandeza de EEUU con un soberbio Timothée Chalamet"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La película de Josh Safdie en su primer trabajo sin su hermano Bennie está nominada a nueve premios Oscar y sigue a un jugador de ping-pong convencido de que está destinado a la gloria</p><p class="subtitle">'Sirat', de Oliver Laxe, logra también la nominación al BAFTA a la mejor película en lengua no inglesa
</p></div><p class="article-text">
        Una de las mejores series espa&ntilde;olas del a&ntilde;o, reciente <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/domingos-alauda-ruiz-azua-arrasa-feroz-perfila-gran-favorita-goya_129_12933389.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganadora del premio Feroz,</a> <em>Yakarta</em>, ha conquistado a los espectadores por colocar su mirada en los perdedores. Esos seres grises en los que el cine no se puede fijar a no ser que sea para re&iacute;rse de ellos o provocar pena. <a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/yakarta-movistar-plus-serie-estreno-gran-acierto-viraje-dramatico-diego-san-jose-javier-camara-elena-trape-carla-quilez_1_12743417.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En </a><a href="https://www.eldiario.es/vertele/analisis/yakarta-movistar-plus-serie-estreno-gran-acierto-viraje-dramatico-diego-san-jose-javier-camara-elena-trape-carla-quilez_1_12743417.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Yakarta</em></a>, el b&aacute;dminton era el <em>macguffin</em> perfecto, porque, como dice en un momento la ficci&oacute;n creada por Diego San Jos&eacute;, &ldquo;nadie feliz juega al b&aacute;dminton&rdquo;. Pero imaginen al Joserra que borda Javier C&aacute;mara de joven y en EEUU. En un pa&iacute;s donde le han dicho que si quieres, lo logras. Que el &eacute;xito depende de uno mismo, de lo que te esfuerces y de lo bueno que seas en lo que haces. Hubiera sido un ser despreciable y que se merece un bofet&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma, el Marty Reisman al que da vida de forma brillante Timoth&eacute;e Chalamet (en una interpretaci&oacute;n que merece el Oscar) en<em> Marty Supreme</em> es ese reverso del Joserra de<em> Yakarta.</em> Un jugador de ping-pong que cree que est&aacute; destinado a grandes cosas en los EEUU de los 50, en un contexto hist&oacute;rico que todav&iacute;a tiene las heridas abiertas (econ&oacute;micas y raciales) de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/steve-mcqueen-cineasta-generacion-abordar-explorar-nuevo-ii-guerra-mundial_1_11599224.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segunda Guerra Mundial</a>, pero donde t&eacute;rminos como la meritocracia y el individualismo son potenciados y vistos como algo bueno. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marty Reisman cree que la vida le debe algo, y que ese don para jugar al ping-pong le coloca por encima de los dem&aacute;s. Acierta Josh Safdie en su retrato de un aut&eacute;ntico jeta, un buscavidas que enga&ntilde;a, roba y se mete en l&iacute;os porque lo importante es la meta: llegar a ser el mejor jugador del mundo por encima de unos japoneses a los que EEUU ya ha humillado lanz&aacute;ndoles la bomba at&oacute;mica y a los que ahora quiere continuar humillando en la pista de ping-pong.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es un retrato cruel de un ser infecto. Aunque nadie quiera ser amigo de Marty, el espectador entiende por qu&eacute; todos caen a sus pies. Porque el encanto de Chalamet es el del personaje, y uno le prestar&iacute;a dinero, lo acompa&ntilde;ar&iacute;a en sus locuras y luego querr&iacute;a mandarlo a la mierda. Por eso es un personaje tan atractivo, porque es contradictorio, porque en el fondo es v&iacute;ctima del sistema, de ese sue&ntilde;o americano que empezaba a forjarse. Pero es una v&iacute;ctima que, al no saberlo, se convierte en un aut&eacute;ntico est&uacute;pido.&nbsp;
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        &ldquo;No tienes lo que hace falta para triunfar: poder&rdquo;, le dice un personaje al que, en un gui&ntilde;o ir&oacute;nico interpreta Kevin O&rsquo;Leary, m&aacute;s conocido como Mr. Wonderful, un conocido empresario que apoya a Donald Trump. Su elecci&oacute;n potencia el mensaje de que en EEUU da igual lo bueno que seas, si no tienes dinero est&aacute;s condenado a bajarte los pantalones y a ser azotado, como se explicita en la bajada a los infiernos de su protagonista, al que el director concede una redenci&oacute;n final. O quiz&aacute;s no. Quiz&aacute;s no es felicidad, es lo &uacute;nico a lo que puede aspirar.
    </p><h2 class="article-text">Jo, qu&eacute; partida de ping-pong</h2><p class="article-text">
        Igual que<em> Marty Supreme </em>es un reverso de <em>Yakarta,</em> podr&iacute;amos decir que de alguna forma lo es tambi&eacute;n de la reciente<em> The Brutalist </em>&mdash;y, por tanto, una hermana cercana a<em> El manantial </em>de King Vidor, pel&iacute;cula que era un elogio al individualismo en EEUU&mdash;, la cinta de Brady Corbet sobre una v&iacute;ctima del Holocausto que escapa del nazismo para acabar devorado por el capitalismo. Aqu&iacute; hay tambi&eacute;n supervivientes del holocausto, y <em>Marty Supreme </em>es jud&iacute;o, como siempre lo son los protagonistas de los Safdie. Tambi&eacute;n el contexto hist&oacute;rico es parecido. La diferencia es que mientras Corbet lo hac&iacute;a desde lo dram&aacute;tico, desde lo grave, Josh Safdie lo ha hecho con el ritmo febril de las pel&iacute;culas dirigidas con su hermano.
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma es como si el Scorsese de <em>Jo, qu&eacute; noche</em> hubiera dirigido<em> The Brutalist.</em> Hay mucho de la obra maestra del director de <em>Uno de los nuestros</em> aqu&iacute;. No solo en la electricidad del montaje, sino en esa huida hacia adelante, en que cada decisi&oacute;n que toma Marty es peor y le lleva a un lugar m&aacute;s loco, fren&eacute;tico y, tambi&eacute;n, divertido para el espectador. Nadie pensaba que una pel&iacute;cula sobre un deporte tan simple podr&iacute;a ser tan potente, loca, excesiva en el buen sentido, y el&eacute;ctrica.&nbsp;
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                Gwyneth Paltrow en &#039;Marty Supreme&#039;                            </span>
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        Una especie de tragedia griega (o mejor, americana) desquiciada en la que incluso suena algo parecido a unos coros en la excelente banda sonora de Daniel Lopatin, que deber&iacute;a haber estado nominada al Oscar, como deber&iacute;a haberlo estado Odessa A&rsquo;zion, incre&iacute;ble y arrolladora como una de las amantes de Chalamet. O incluso Gwyneth Paltrow, que se r&iacute;e de s&iacute; misma como actriz de Hollywood que accede a dejarse arrastrar por la locura del protagonista. Eso s&iacute;, Safdie vuelve a demostrar que el retrato de las mujeres y la mirada hacia ellas es una gran asignatura pendiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a Josh Safdie haber ca&iacute;do en la tentaci&oacute;n de sobreexplicar a su personaje, de hacerlo m&aacute;s capullo o m&aacute;s emp&aacute;tico, y correr el riesgo de ser reapropiado como h&eacute;roe canalla. Ser&iacute;a injusto reducirle, y, por tanto, reducir una pel&iacute;cula que es mucho m&aacute;s compleja que eso, y que demuestra que este Safdie, de momento, era el m&aacute;s talentoso de la pareja creativa. Es curioso que la otra parte, Bennie, haya dirigido el mismo a&ntilde;o una pel&iacute;cula con otro deporte minoritario, la lucha y las artes marciales mixtas. Pero mientras Josh muestra una iron&iacute;a que act&uacute;a como bistur&iacute; y no renuncia al ritmo que les hizo famosos, Bennie ha acabado domesticado y ofreciendo una simplona mirada buenista a Mark Kerr en<em> The smashing machine.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si algo se le puede achacar a<em> Marty Supreme</em>,<em> </em>es que ante tanto ritmo, ante tanta iron&iacute;a, parece disfrutar demasiado perreando a sus personajes. Aunque no se regodee, s&iacute; que le falta algo de humanismo que nos haga entender que Marty es m&aacute;s Joserra de lo que parece y &eacute;l quiere aceptar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/marty-supreme-frenetica-e-inteligente-critica-aires-grandeza-eeuu-soberbio-timothee-chalamet_129_12940835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 20:58:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Marty Supreme', una frenética e inteligente crítica a los aires de grandeza de EEUU con un soberbio Timothée Chalamet]]></media:title>
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      <title><![CDATA[‘28 años después: El templo de los huesos’, una excelente continuación de la gran epopeya zombi de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/28-anos-despues-templo-huesos-excelente-continuacion-gran-epopeya-zombi-tiempo_129_12906679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6748c812-6d20-459e-843f-1d54e5673ed2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘28 años después: El templo de los huesos’, una excelente continuación de la gran epopeya zombi de nuestro tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nia DaCosta (‘Candyman’) reemplaza a Danny Boyle como director mientras Ralph Fiennes gana protagonismo dentro de una película deslumbrante y arriesgadísima</p><p class="subtitle">De ‘Romería’ a Sergi López, las ausencias más sonadas de las nominaciones a los Goya 2026
</p></div><p class="article-text">
        Si ahora mismo hay tanto inter&eacute;s por la religi&oacute;n y la espiritualidad tiene que deberse a la sensaci&oacute;n, m&aacute;s o menos compartida, de que esto se acaba. Dejando de lado c&oacute;mo entidades eclesi&aacute;sticas <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/rey-reyes-nuevo-cine-cristiano-quiere-consolidarse-traves-animacion-infantil_1_12837215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y corporativas</a> intentan cooptar este supuesto inter&eacute;s &mdash;moviendo a la sospecha de si no nos estaremos preocupando en exceso mientras <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/giro-catolico-profetizado-obispos-efecto-rosalia-desinfla-datos_1_12803763.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las iglesias siguen vac&iacute;as</a>&mdash;, hay que asumir que la cultura siempre es un s&iacute;ntoma. Y lo que cierta cultura muestra de un tiempo a esta parte es que, s&iacute;, esa angustia por creer existe. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sirat-oliver-laxe-desvela-secretos-analiza-cuatro-escenas-pelicula_1_12368924.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sirat</em></a><em> </em>y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/harias-si-hija-metiera-monja-alauda-ruiz-azua-dinamita-lazos-familiares-domingos_1_12622628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los domingos</em></a><em> </em>en Espa&ntilde;a. La &uacute;ltima <em>Pu&ntilde;ales por la espalda</em> en EEUU. Se acerca algo parecido a un colapso, y frente a &eacute;l hay quien busca aferrarse a credos conocidos o por conocer.
    </p><p class="article-text">
        Algo que vaya m&aacute;s all&aacute; del individuo, de un relato de identidad laico que ahora carece de sentido. As&iacute; que se buscan relatos viejos, se busca empezar de nuevo ante una incertidumbre cada vez m&aacute;s aterradora&hellip; y entonces reaparece el zombi. C&oacute;mo no va a reaparecer si esta es la criatura de la ficci&oacute;n de terror que, durante el &uacute;ltimo medio siglo, mejor se ha prestado a ejercer de met&aacute;fora. El zombi significa muchas cosas, pero, sobre todo, significa eso, que se ha acabado. Que la vida &mdash;con sus singularidades y sus opciones de organizaci&oacute;n&mdash; ha dejado de tener sentido. Tambi&eacute;n la muerte.
    </p><p class="article-text">
        La clave del zombi no es que sepulte el raciocinio humano bajo unos instintos salvajes &mdash;es un <em>alter ego</em> ominoso <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/hombre-lobo-revision-sugerente-sosa-mito-licantropo_129_11970249.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">similar al hombre lobo</a>, a Mr. Hyde o incluso al vampiro obcecado en su sed de sangre&mdash;, sino que, en el momento en que aparece, haya que sentenciar a toda la sociedad de golpe. Solemos hablar de apocalipsis zombi, pero nunca de apocalipsis lic&aacute;ntropos o vamp&iacute;ricos. Porque el zombi es una enmienda a la totalidad. Una vez aparece y se multiplica, es el fin. As&iacute; de sencillo. Ning&uacute;n otro monstruo de la ficci&oacute;n de terror posee ese poder, ninguno tiene la convicci&oacute;n de simbolizar ese fin de todas las cosas ante el que las religiones, se supone, nos preparan.
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            </figure><p class="article-text">
        Si las sociedades han llegado a un punto de incertidumbre tal como para renunciar al progreso secular &mdash;y que un apocalipsis total e igualitario se antoje m&aacute;s probable que una prosperidad colectiva y material&mdash;, es el momento de que el zombi vuelva a presumir de su capacidad para significarlo todo. <em>28 a&ntilde;os despu&eacute;s</em>, el proyecto de tres pel&iacute;culas que han ideado Alex Garland y Danny Boyle, apunta a ser una ficci&oacute;n clave de nuestra &eacute;poca porque se pregunta justamente qu&eacute; ocurre despu&eacute;s del fin. Tambi&eacute;n porque, llegada esta segunda entrega que dirige Nia DaCosta con el subt&iacute;tulo de <em>El templo de los huesos</em>, ha querido pararse a pensar en la religi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Reconstruir la cultura</strong></h2><p class="article-text">
        La propuesta es perfectamente org&aacute;nica. No solo porque <em>El templo de los huesos</em> empiece justo a continuaci&oacute;n de donde termin&oacute; la pel&iacute;cula previa estrenada hace escasos meses &mdash;con el joven Spike&nbsp;(Alfie Williams) conociendo a los &ldquo;Jimmys&rdquo;, el inquietante grupo de supervivientes que lidera Jimmy Cristal (Jack O&rsquo;Connell)&mdash;, sino porque la pel&iacute;cula dirigida por Danny Boyle ya hab&iacute;a querido trascender todo lo que el audiovisual zombi nos hubiera legado en los &uacute;ltimos tiempos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de apocalipsis inminente no es exclusiva de nuestra &eacute;poca. Lo cierto es que el Norte global lleva sumido desde al menos los inicios del siglo XXI en esta neurosis escatol&oacute;gica. Escatol&oacute;gica en el sentido apocal&iacute;ptico del t&eacute;rmino &ldquo;escatolog&iacute;a&rdquo; y no tanto en el de los excrementos y la degradaci&oacute;n corporal&hellip; aunque eso tambi&eacute;n, por qu&eacute; no. La angustia nos lleva hasta el 11-S, a cuya sombra Boyle y Garland manufacturaron la inaugural <em>28 d&iacute;as despu&eacute;s</em>. Luego vino la Gran Recesi&oacute;n con sus propios zombis &mdash;los de <em>The Walking Dead</em> y <em>The Last of Us</em> salen b&aacute;sicamente de aqu&iacute;&mdash;, y a la hora de retomar la saga hab&iacute;a mucho trauma sociopol&iacute;tico donde elegir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Boyle y Garland, cineastas de idiosincrasia ferozmente inglesa, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/danny-boyle-regresa-zombies-28-anos-despues-paciencia-gente-agotado_1_12390999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eligieron el Brexit</a>. 28 a&ntilde;os despu&eacute;s, Reino Unido ha sido aislado internacionalmente por ser el foco de contagio. Los supervivientes se han visto obligados a convivir con los infectados, en un cerco claustrof&oacute;bico que por supuesto pone en bandeja hacer los sombr&iacute;os diagn&oacute;sticos sociales que suelen planear sobre este tipo de ficciones. El apocalipsis zombi saca invariablemente lo peor del ser humano y disfruta edificando nuevas estructuras ruinosas y fallidas. Jugando a preguntarse con nihilismo qui&eacute;n es peor, si el muerto viviente o el vivo acosado por la no-muerte. La respuesta no os sorprender&aacute;.
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                La película alterna escenas de horror con diálogos calmados                            </span>
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        Por eso <em>Amanecer de los muertos</em> se ambientaba en un centro comercial, y por eso los art&iacute;fices de <em>The Last of Us</em> insist&iacute;an en declamar &mdash;como si hubieran inventado la rueda o algo&mdash; que lo m&aacute;s peligroso de su mundo postapocal&iacute;ptico eran los supervivientes. Hete aqu&iacute;, sin embargo, que Boyle y Garland quieren hacer otra cosa. Bastante sorprendentemente &mdash;sobre todo por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/alex-garland-recrea-historia-veterano-irak-warfare-guerra-no-ver-izquierdas-derechas_1_12225720.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la deriva conservadora de Garland</a> en sus &uacute;ltimos filmes como director&mdash;, han regresado al universo de <em>28 d&iacute;as despu&eacute;s</em> con voluntad propositiva, buscando nuevos comienzos. No necesariamente con optimismo &mdash;del aislamiento han nacido grupos definidos por la virilidad y el nacionalismo, de los que justamente huye Spike&mdash; pero s&iacute; con un af&aacute;n reflexivo, en absoluto determinista.
    </p><p class="article-text">
        <em>28 a&ntilde;os despu&eacute;s</em> se preguntaba por la reconstrucci&oacute;n de una cultura para acabar privilegiando como interrogante central la forma en que nos pod&iacute;amos relacionar con la muerte dentro de un mundo de no-muertos. Surg&iacute;a entonces el fascinante personaje de Ian Kelson (Ralph Fiennes) habiendo dise&ntilde;ado sus propios rituales, en los que <em>El templo de los huesos</em> ahora quiere profundizar. Esta secuela tiene a Boyle como productor ejecutivo &mdash;la idea es que vuelva a dirigir la tercera y &uacute;ltima entrega de <em>28 a&ntilde;os despu&eacute;s</em>&mdash; y, aunque la puesta en escena de DaCosta sea muy solvente, desde luego carece de la contundencia e inventiva que mostrara el director de <em>Trainspotting</em>.
    </p><p class="article-text">
        La responsable del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/terror-gentrificacion-black-lives-matter-candyman-trauma-arma-colectiva_1_8251156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>reboot</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/terror-gentrificacion-black-lives-matter-candyman-trauma-arma-colectiva_1_8251156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/terror-gentrificacion-black-lives-matter-candyman-trauma-arma-colectiva_1_8251156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Candyman</em></a> &mdash;corramos un tupido velo sobre <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/the-marvels-justo-tipo-desastre-capaz-enterrar-estudios-franquicias_129_10670266.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la trampa que le tendieron en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/the-marvels-justo-tipo-desastre-capaz-enterrar-estudios-franquicias_129_10670266.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Marvels</em></a>&mdash; ha optado por un enfoque visual m&aacute;s contenido, apart&aacute;ndose del caos hist&eacute;rico con el que Boyle hab&iacute;a querido remitir al fe&iacute;smo de los primeros 2000 (indagando de paso en la turbulenta subjetividad de esos supervivientes). Aun as&iacute;, DaCosta sabe afinar la brutalidad de lo expuesto &mdash;<em>El templo de los huesos</em> es mucho m&aacute;s violenta&mdash;, resuelve con brillantez pasajes complicados &mdash;lo sucedido con el zombi Alfa, que tambi&eacute;n gana presencia aqu&iacute;&mdash; y administra con soltura los hallazgos del guion de Garland. Que, afortunadamente, vuelven a ser muchos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una epopeya de ultratumba</strong></h2><p class="article-text">
        Si la primera <em>28 a&ntilde;os despu&eacute;s</em> era una pel&iacute;cula extraordinaria &mdash;tanto por m&eacute;ritos propios como por la fuerza con la que irrump&iacute;a en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/black-phone-2-mediocre-secuela-scott-derrickson-trata-desesperadamente-volver-dias-sinister_129_12708917.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ese terror comercial tan domesticado</a> que sufrimos a d&iacute;a de hoy&mdash;, esta <em>Templo de los huesos</em> no lo es menos. Las escasas pegas que se le pudieran poner al filme de Boyle &mdash;su ritmo epis&oacute;dico, su condici&oacute;n de historia sin acabar&mdash; bien podr&iacute;an haber hecho estragos con <em>El templo de los huesos</em> en el sentido de disponer una pel&iacute;cula carente de principio o final, no m&aacute;s que el ecuador de una trilog&iacute;a. Por suerte esta tesitura favorece un saludable desconcierto durante todo el metraje del filme de DaCosta. Nunca sabes qu&eacute; va a pasar a continuaci&oacute;n, hacia d&oacute;nde va la historia. Otro motivo para percibir este proyecto como algo ins&oacute;lito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n para alejarlo de andamiajes televisivos o tentaciones de marca &mdash;es admirable c&oacute;mo se resuelve lo del personaje de Cillian Murphy, que protagonizar&iacute;a por fin la siguiente entrega tras haber sido presentado en aquella remota <em>28 d&iacute;as despu&eacute;s</em>&mdash;, incapaces de estorbar a unos objetivos realmente encomiables. Lo que Garland, Boyle y DaCosta est&aacute;n construyendo es una epopeya no empujada tanto por la narraci&oacute;n como por la antropolog&iacute;a. Cada rinc&oacute;n de <em>28 a&ntilde;os despu&eacute;s </em>se pregunta c&oacute;mo (y por qu&eacute;) los humanos vamos creando tejido social, con <em>El templo de los huesos</em> dedic&aacute;ndose espec&iacute;ficamente a la necesidad de un relato religioso que legitime dicho tejido.
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                    alt="El templo de huesos susodicho que da título a la nueva entrega de &#039;28 años después&#039;"
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                El templo de huesos susodicho que da título a la nueva entrega de &#039;28 años después&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Es el relato religioso que mueve al grupo de chavales descarriados al que se une Spike, y que entra en di&aacute;logo con las liturgias de Kelson (tambi&eacute;n con su empe&ntilde;o en convivir amistosamente con los infectados). Y es este di&aacute;logo el que da la medida de la grandeza del proyecto cinematogr&aacute;fico que nos ocupa &mdash;mejor llam&eacute;moslo as&iacute; y no &ldquo;saga&rdquo;; nada tiene que ver <em>28 a&ntilde;os despu&eacute;s</em> con tonter&iacute;as <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/critica-jurassic-world-renacer-lado-nostalgia-afrontar-vacio-saga-deriva_129_12429763.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estilo </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/critica-jurassic-world-renacer-lado-nostalgia-afrontar-vacio-saga-deriva_129_12429763.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jurassic World</em></a>&mdash;, pues es un di&aacute;logo complejo&hellip; a la vez que al&eacute;rgico a la solemnidad. Sus apuntes en torno a la religi&oacute;n &mdash;en torno a si cualquier sociedad ha de necesitarla, o es un supuesto que solo le conviene al poder&mdash; son ante todo gamberros e iconoclastas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dio bastante que hablar en su d&iacute;a que los chavales que lidera Jimmy Cristal vistieran <a href="https://www.eldiario.es/vertele/videos/actualidad/jimmy-savile-abuso-victimas-centros_1_7648183.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Jimmy Savile</a>, una celebridad de la televisi&oacute;n brit&aacute;nica de quien se supo que era un depredador sexual solo una vez muerto. Como esto pas&oacute; en 2011, el mundo de <em>28 a&ntilde;os despu&eacute;s</em> nunca lleg&oacute; a conocer estos cr&iacute;menes, y la fijaci&oacute;n de los Jimmys por su figura &mdash;as&iacute; como por los Teletubbies, cuyo baile les obsesiona&mdash; emanaba del macabro humor de Garland, que pon&iacute;a en solfa la cultura popular de su pa&iacute;s. Pues bien, que la pel&iacute;cula profundice en este grupo &mdash;poblado por gente mucho m&aacute;s psic&oacute;pata, en efecto, que los propios infectados&mdash; solo es uno de los puntos fuertes de un guion extravagante e imprevisible, que alterna secuencias de horror brutal con di&aacute;logos y escenas contemplativas.
    </p><p class="article-text">
        Las mayores virtudes como espect&aacute;culo de <em>El templo de los huesos</em> residen en un malabarismo de tonos e ideas que a veces apuntan a hundir a la pel&iacute;cula en el rid&iacute;culo &mdash;el binomio Ralph Fiennes/Iron Maiden ya es un momento cumbre del cine de 2026&mdash;, lo que bastar&iacute;a por s&iacute; solo para celebrar su existencia. Como adem&aacute;s su reflexi&oacute;n sobre la intersecci&oacute;n de poder y religi&oacute;n no puede ser m&aacute;s punzante y actual, <em>28 a&ntilde;os despu&eacute;s</em> se asienta como una de las cosas m&aacute;s estimulantes que est&aacute;n sucediendo ahora mismo en el cine comercial contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No ocurre tantas veces que la potencia expresiva de la figura zombi halle una historia completamente a su altura, pero <em>28 a&ntilde;os despu&eacute;s</em> es esa historia. Y, as&iacute; como est&aacute; a la altura del zombi, tambi&eacute;n ha de estar a la de nuestra &eacute;poca.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/28-anos-despues-templo-huesos-excelente-continuacion-gran-epopeya-zombi-tiempo_129_12906679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 21:31:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘28 años después: El templo de los huesos’, una excelente continuación de la gran epopeya zombi de nuestro tiempo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estrenos de cine,Críticas de cine,Crítica,Terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las metáforas las carga el diablo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/metaforas-carga-diablo_129_12910754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/635de18b-863f-410b-881b-1971da7a1abf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las metáforas las carga el diablo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La prescripción de no airear los problemas internos de una organización sería perfectamente legítima si fuera cierto que en el seno de la misma existen espacios para el debate en profundidad y preferiblemente a calzón quitado. Pero, ¿es esto así en la práctica? </p></div><p class="article-text">
        A algunos les abandonan las ideas como a otros, anta&ntilde;o, les abandonaba su desodorante. En el espacio p&uacute;blico esto se hace particularmente evidente en tiempos como los actuales, de acentuada penuria discursiva, en los que no son pocos los que, sometidos a la insoportable prueba de estr&eacute;s de tener que defender hoy una cosa y ma&ntilde;ana la contrar&iacute;a (&iquest;hacen falta ejemplos?), renuncian por completo a la argumentaci&oacute;n racional. Eso no significa que se refugien en un discreto silencio &ndash;lo que les pondr&iacute;a en serio peligro de ser olvidados, cosa por completo contraria a sus intereses&ndash; sino que se acogen a un recurso ret&oacute;rico francamente enga&ntilde;oso. Me refiero al recurso a las met&aacute;foras. De tal manera que la nueva consigna bien podr&iacute;a quedar formulada as&iacute;: a falta de argumentos, hagamos uso de las met&aacute;foras. 
    </p><p class="article-text">
        Como es sabido, met&aacute;foras las hay para todos los gustos, de acuerdo con la situaci&oacute;n con la que se trate. As&iacute;, por ejemplo, en momentos de crisis de una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica acostumbran a proliferar los voluntarios entusiastas que defienden a sus responsables m&aacute;ximos con el marinero argumento de que en medio de la tempestad no es el momento de cuestionar las &oacute;rdenes del capit&aacute;n del barco. Otra met&aacute;fora de parecida funci&oacute;n es la que apela a lavar en casa los trapos sucios en vez de darle cuartos al pregonero de modo que &ldquo;los de fuera&rdquo; puedan enterarse de las disensiones dom&eacute;sticas. Son met&aacute;foras finalmente coincidentes en su objetivo &uacute;ltimo. Para quienes utilizan la primera, el reproche hacia los cr&iacute;ticos es que no es el momento, mientras que para quienes se sirven de la segunda, que la plaza p&uacute;blica no es el lugar.  
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de los dos reproches resiste la confrontaci&oacute;n con lo real. Para empezar, es cosa sobradamente contrastada que los que censuran la inoportunidad del momento en el que se est&aacute;n planteando las cr&iacute;ticas nunca consiguen encontrar el momento oportuno. Porque cuando aquellas se exponen <em>ex ante</em>, ya sabemos lo que suelen afirmar: ahora, que estamos tan cerca de la victoria, no es el momento de la desuni&oacute;n. Y si se plantean <em>ex post</em>, tambi&eacute;n lo sabemos: no es cuesti&oacute;n en este momento de hacer le&ntilde;a del &aacute;rbol ca&iacute;do. El segundo reproche, el de lo inapropiado del lugar, tambi&eacute;n ofrece un escaso recorrido. Porque la prescripci&oacute;n de no airear los problemas internos de una organizaci&oacute;n ser&iacute;a perfectamente leg&iacute;tima si fuera cierto que en el seno de la misma existen espacios para el debate en profundidad y preferiblemente a calz&oacute;n quitado. Pero, &iquest;es esto as&iacute; en la pr&aacute;ctica? &iquest;Es el caso que, por ejemplo, en el seno de los grupos parlamentarios en las diversas c&aacute;maras legislativas de este pa&iacute;s se discuta m&iacute;nimamente acerca de las grandes (y no tan grandes) orientaciones pol&iacute;ticas? &iquest;Recuerdan en efecto tales espacios a unas mini&aacute;goras de debate o m&aacute;s bien a unas gestor&iacute;as donde se reparten las diversas tareas a desarrollar en los plenos, de acuerdo con el orden del d&iacute;a? &iquest;Y ocurre algo distinto en el seno de las agrupaciones de los partidos? &iquest;Y qu&eacute; decir de los congresos de esos mismos partidos, en los que el mensaje que indefectiblemente termina transmiti&eacute;ndosele a la ciudadan&iacute;a es el de la m&aacute;s vac&iacute;a, aunque &ndash;eso siempre&ndash; entusiasta, aclamaci&oacute;n al l&iacute;der? 
    </p><p class="article-text">
        Siendo importante, no es esta fr&aacute;gil relaci&oacute;n con los hechos el mayor problema que presenta el recurso a las met&aacute;foras como sustitutivos de los argumentos. Hay m&aacute;s. Las met&aacute;foras no pueden aspirar a presentarse como la quintaesencia de la sabidur&iacute;a popular, como el sedimento de un sentido com&uacute;n acumulado a lo largo de los siglos. Porque el hecho de que, como coment&aacute;bamos, las haya para todos los gustos, las emparenta con los refranes, donde adem&aacute;s queda claro que los hay incluso para los gustos m&aacute;s contradictorios, lo que les convierte en rigurosamente in&uacute;tiles para el m&aacute;s m&iacute;nimo debate. As&iacute;, si a alguien no le gusta un refr&aacute;n cualquiera, tiene bien f&aacute;cil encontrar otro, de signo contrario, a su disposici&oacute;n. En efecto, de la misma forma que el madrugador cree poder defender su preferencia horaria apelando al cl&aacute;sico &ldquo;a quien madruga, Dios le ayuda&rdquo;, tambi&eacute;n el trasnochador puede hacer lo propio evocando el no menos cl&aacute;sico &ldquo;no por mucho madrugar amanece m&aacute;s temprano&rdquo;, y as&iacute; sucesivamente con la mayor&iacute;a de refranes. 	
    </p><p class="article-text">
        Con todo, convendr&iacute;a no menospreciar la eficacia comunicativa del recurso a lo metaf&oacute;rico. Entre otras cosas, le permite a quien lo utiliza vehicular valoraciones subyacentes que, formuladas de modo expl&iacute;cito, resultar&iacute;an de muy dif&iacute;cil justificaci&oacute;n. Qu&eacute; duda cabe que la met&aacute;fora del barco en medio de la tormenta guarda un parentesco no del todo remoto con aquella otra, francamente desagradable, acerca de quienes son los primeros que abandonan el barco cuando este se hunde. Pero si no nos distrae la asimilaci&oacute;n de quienes se apean tempranamente de la embarcaci&oacute;n con los roedores, se hace evidente la argucia argumentativa que se desliza en ambas met&aacute;foras marineras. Que no es otra que la de soslayar el an&aacute;lisis del contenido del asunto que se est&eacute; tratando y convertirlo todo en un juicio de intenciones. Intenciones que el partidario de las met&aacute;foras distribuye a su antojo, claro est&aacute;, reserv&aacute;ndose de manera invariable para s&iacute; las m&aacute;s nobles (resistir heroicamente en el puente de mando al lado del capit&aacute;n) y atribuyendo al adversario las m&aacute;s espurias (huir cobardemente como una rata a la menor se&ntilde;al de peligro).
    </p><p class="article-text">
        Pero tal vez la prueba m&aacute;s contundente de que las met&aacute;foras, m&aacute;s all&aacute; de la ocasional eficacia comunicativa que puedan tener, no pueden constituirse en sustitutos del argumento sea la posibilidad que ellas mismas ofrecen de ser refutadas, incluso en su propia condici&oacute;n figurada. As&iacute;, a los partidarios de la met&aacute;fora marinera f&aacute;cilmente se les podr&iacute;a plantear una sencilla pregunta concerniente a su contenido: &iquest;qu&eacute; se debe hacer cuando una embarcaci&oacute;n, por la raz&oacute;n que sea, se dirige directamente hacia las rocas, hacia un iceberg (cual Titanic) o se encuentra en rumbo de colisi&oacute;n con otra? &iquest;Tambi&eacute;n entonces se deben poner en suspenso las cr&iacute;ticas e ir, todos juntos formando una pi&ntilde;a sin fisuras, hacia el naufragio? &iquest;No parece m&aacute;s razonable dar preferencia a la necesidad de poner a salvo el barco y, con &eacute;l, a todos los pasajeros? O, por no abandonar este lenguaje figurado, &iquest;no procede, en semejante tipo de circunstancias, proponer un cambio de rumbo? 
    </p><p class="article-text">
        Regresemos al principio para poder dar por concluida la presente reflexi&oacute;n. La argumentaci&oacute;n en el espacio p&uacute;blico, abandonada por estos metaf&oacute;ricos, hu&eacute;rfanos de buenas razones, m&aacute;s que una reivindicaci&oacute;n deber&iacute;a constituir una se&ntilde;a de identidad de la izquierda. Era precisamente un l&iacute;der de este sector, el expresidente chileno Gabriel Boric, quien, en una reciente entrevista publicada en el suplemento dominical del diario <em>El Pa&iacute;s</em>, lo se&ntilde;alaba: &ldquo;Uno tiene que estar permanentemente poniendo a prueba ante buenos argumentos sus propias razones&rdquo;. Y con la autoridad que le conced&iacute;a haber sido desalojado del poder hace bien poco, reivindicaba en los siguientes t&eacute;rminos la necesidad insoslayable de la autocr&iacute;tica: &ldquo;La izquierda que solamente le echa la culpa al adversario est&aacute; condenada a diluirse&rdquo;. Igual todav&iacute;a estamos a tiempo&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/metaforas-carga-diablo_129_12910754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 21:31:07 +0000]]></pubDate>
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