‘Heated Rivalry’, el romance gay con toques eróticos que fue un 'bestseller' antes de la serie de moda
Imagínate que te encuentras con la historia de dos hombres jóvenes. Uno se llama Shane Hollander, es canadiense y es una estrella de la liga de Hockey de su país. El otro se llama Ilya Rozanov y, su nombre da ya la pista, es ruso. También es el principal rival de Hollander, juega en el equipo contrario. Ambos, además de ser guapos, atractivos y muy masculinos, están obsesionados el uno con el otro. A nivel romántico y, sobre todo, sexual. Su enemistad, azuzada por la prensa y el público, se convierte en otra cosa cuando las cámaras se han ido. Pero nadie puede saberlo, son estrellas del deporte, así que su vida e identidades se convertirán en un secreto a espaldas del mundo. Este dilema entre el deseo, las ambiciones propias y la presión social, es el punto de partida de Heated Rivalry (en español Más que rivales), un libro que Rachel Raid escribió en 2019 y que, tras su salto a la pantalla con una serie de nombre homónimo, se ha convertido, veloz, en un superventas a nivel global.
La serie, estrenada originalmente a fines de 2025, llega ahora España de la mano de Movistar Plus +, aunque muchos fans, enganchados a través de los vídeos cortos de Instagram y TikTok, ya la han visto por otros medios. Como es el caso de Ana, de 26 años, que la conoció por redes sociales. “Vi cómo hablaba de ella el influencer Carlos Peguer (presentador del podcast ‘La pija y la Quinqui’) y me llamó mucho la atención. Además, poco después empezaron a salirme vídeos y comentarios en redes sociales, así que busqué un enlace para verla y, a los cinco minutos del primer capítulo me di cuenta de que quería hacerlo bien”, explica en declaraciones a elDiario.es.
Para Ana, criada en un momento en el que series como la noruega Skam, Skins o My Mad Fat Diary se popularizaron creando comunidades entre los adolescentes en torno a 2010, hacerlo bien suponía parar la serie y leer primero los libros. “Me encantan todas las cosas que propician un momento de histeria colectiva”, bromea para señalar que a ella siempre le ha interesado mucho eso de los fandom, del formar parte de algo y que historias como esta, Heartstopper o El verano en el que me enamoré son las que están propiciando este sentido de comunidad en el presente.
“Ya tengo una edad y sé cómo meterme en un fandom y disfrutarlo plena y sanamente”, señala para insistir en la importancia de fenómenos como este en un momento en el que, a su juicio, se nos insta a vivir aislados del resto. “Se nos segmenta por nichos y tendemos a tener gustos cada vez más individualizados, así que cuando ocurre un fenómeno como este, ya sea literario, audiovisual o ambos, es también una oportunidad de unirnos, compartir gustos y sentirnos bien”, opina la lectora.
Pero, ¿cuáles son las claves para que una historia como esta tenga éxito y enganche?, según Jesús Gómez, psicólogo social experto en psicología audiovisual y escénica, la tiktokización del audiovisual es esencial. “A nivel de marketing enganchan muchísimo estos clips cortos que se ven porque ya no sostenemos apenas la atención en una pantalla en la que consumimos contenido muy rápido lo desechamos también muy rápido”, explica el psicólogo para señalar que, esta serie en concreto, te da “unas imágenes muy impactantes” de algo que interesa: “pasas de ver a una pareja jugando unos segundos al hockey y, cuando van a empotrarse, acaba en una escena subida de tono muy explícita”, ilustra para señalar que algo así genera interés desde el minuto cero y que, además, los lectores y espectadores también amplifican el alcance de las historias al hacer y subir vídeos de sus personajes favoritos.
“Yo tengo una cuenta de edits sobre Heated Rivalry”, admite Moisés, de 21 años, que se bebió la serie entera del tirón en un enlace pirata después de que se hiciera viral en redes sociales, y está deseando que saquen la segunda temporada. “Tenía claro que, si todo el mundo estaba hablando de ella, la tenía que ver”, comenta para señalar que no le interesaba demasiado el telón de fondo de la historia, el hockey, pero que le atrapó el hecho de que fuera una historia gay en un contexto tan masculino, además del tema de lo prohibido. Un amor prohibido que, al espectador, le recordará (a ratos) a otros grandes amores clandestinos de la gran pantalla, como Brokeback Mountain (2005), sobre todo en el carácter de uno de los protagonistas.
“Además”, continúa Moisés, “aunque a mí el deporte no me interesa, me parece muy bien que hayan hecho esto, porque ha ayudado a salir del armario a jugadores reales, y aunque la historia sea un poco fantasía, está bien que se pongan estas cosas sobre la mesa. Es imposible que no haya maricones en el fútbol, por ejemplo”, critica para insistir en que se ha creado una comunidad muy grande en torno a la serie en una historia que triunfa, sobre todo, entre el público femenino aunque los protagonistas sean una pareja de hombres. “A mis amigas les encanta”, asegura.
El gusto femenino domina la escena
“El gusto de las chicas en general y, en menor medida, la comunidad queer, es el que marca la relevancia cultural”, apunta, por su lado, Gómez para señalar que tienen mucho poder en la medida en la que difunden lo que ellas sienten. “Las mujeres mueven las redes, si te fijas en cualquier fenómeno del pop mundial, ¿quiénes escuchan a las grandes divas? ¿Quiénes suben su contenido a redes sociales? ¿Quiénes van a los conciertos? Las chicas y los gais. Los hombres heterosexuales tienden a irse hacia un lado más gamer o de ficciones masculinas y no las mueven demasiado, no participan tanto del consumo cultural”, explica el psicólogo.
Pero, ¿por qué una historia gay interesa tanto a mujeres hetero?, para María González de la Rivera, psicóloga general sanitaria y especializada en el colectivo LGTB+, tiene mucho que ver con la mirada y el sentirse segura frente al deseo de los otros: “Es algo que ocurre bastante tanto en este tipo de libros y series, como en movimientos musicales como el K-Pop, pero creo que es muy potente el cómo las mujeres podemos entrar en una historia de amor en la que no podemos entrar siquiera en la comparación porque está alejado de tus posibilidades, no identificas lo que a ti te falta, tan solo disfrutas la historia”, explica.
El sexo en el centro
Escenas explícitas rozando el porno suave son la marca de la casa en esta historia, tanto en lo literario como en lo audiovisual, y son, también, según todos los entrevistados parte de la receta de su éxito. “Me gusta mucho eso, porque el resto de series sobre historias queer que vemos desde plataformas son muy sosas, casi infantiles, los personajes no se tocan y, claro, eso no te lo crees”, apunta Moisés quién también agradece el cómo muestran las relaciones afectivo sexuales en el mundo gay. “Ellos follan primero, directamente, y los sentimientos ya aparecen, si es que aparecen. Eso me ha gustado, es muy realista”, opina.
“Es de las primeras veces que algo tan explícito sale a la luz desde la normalidad, desde una plataforma de streaming. En esta serie se acerca al soft porn. Eso se junta a que buena parte de la población está ya cansada de comedias románticas, las historias de amor y la normatividad sin apenas sexo hace que esta historia sobresalga”, apunta Gómez para decir que la novedad, dentro de una fórmula trillada en el mundo del fanfiction, es lo que hace que Heated Rivalry mueva masas allá por donde pase.
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