'Salud no Responde', el documental que retrata el “desmantelamiento” de la sanidad pública de Andalucía
Una mujer que no supo que tenía cáncer hasta que una amiga suya le permitió “colarse” para que le hiciesen una prueba, un vecino que lleva meses esperando a que le vea su especialista o una esposa que perdió a su marido por el diagnóstico tardío de su cáncer de pulmón. Tres historias que sintetizan algunos de los males de la situación de la sanidad pública en Andalucía y que se muestran, a través de sus protagonistas, en “Salud No Responde”, un documental dirigido por Pablo Coca e impulsado por Marea Blanca que radiografía lo que es, a juicio de este movimiento asociativo, la “privatización” y el “desmantelamiento” de este servicio público.
Durante algo más de una hora, este reportaje recorre la geografía de Andalucía para conocer a los ciudadanos y a los sanitarios que están padeciendo y soportando un modelo de salud que hace aguas. “Entendemos este documental como una herramienta de denuncia y por eso le damos tanto valor a los testimonios de todas las partes implicadas”, explica Pablo Coca, director del film que pone el dedo en la llaga de la sanidad andaluza. “Sirve como termómetro de lo que está sucediendo ahora mismo”.
Esta pieza audiovisual, que ya ha empezado su recorrido en diferentes salas y centros cívicos de toda Andalucía, ha sido posible gracias al impulso de Marea Blanca, que llevó a cabo un crowdfunding para poder sufragar el proyecto. Así, en apenas unas semanas, consiguieron reunir 43.363 euros, de los que algo más de 30.000 se han empleado en el rodaje y la posproducción del documental. El resto se ha utilizado para la promoción y divulgación de un reportaje que no busca simplemente contar, sino transformar. Y con esa ambición ha encarado Coca su realización.
El origen del documental es, de hecho, profundamente militante. Fue la propia Marea Blanca la que contactó con el cineasta tras conocer su trayectoria en el documental social, con trabajos como “De espalda al sol”, sobre La Desbandá, o “El mapa de Carlos”, centrado en la figura de Carlos Cano. “Tenía ganas de meterle mano a temas como la sanidad o la educación, porque son cosas básicas, estructurales”, explica Coca. “La salud es como el aire o como el agua. Algo que damos por hecho hasta que empieza a faltar”.
De Cazorla a Huelva
El primer rodaje le llevó hasta Cazorla, en la provincia de Jaén, y fue ahí donde el director tomó conciencia de la magnitud del conflicto. “Cuando llegué, el pueblo estaba empapelado de pancartas. Habían sacado el centro de salud fuera, los servicios no funcionaban y la gente estaba muy rebotada. Todo el mundo quería hablar”, recuerda. Esa escena, que se repitió después en otros puntos de Andalucía, marcó el enfoque del documental.
Salud No Responde huye deliberadamente de una narración en tercera persona o de una voz en off que explique la realidad desde fuera. Son los propios protagonistas quienes construyen el relato a través de entrevistas y conversaciones colectivas en las que dialogan pacientes, profesionales sanitarios y activistas. “No quería contar un cuento desde arriba, sino que fueran ellos y ellas quienes desgranaran lo que está pasando”, cuenta Coca.
El resultado es un mosaico de experiencias que conecta comarcas y provincias distintas, desde Cazorla a Huelva o de Sevilla a Granada, pero atravesadas por problemas comunes: listas de espera interminables, diagnósticos tardíos, servicios cerrados, falta de personal y profesionales exhaustos. “El documental recoge, por un lado, el desamparo de la gente, esa sensación de orfandad ante una sanidad que parecía garantizada”, señala el director. “Y por otro, el hartazgo de los profesionales, el no poder más, el maltrato y la emigración constante de sanitarios, especialmente enfermeras, que se van a otras comunidades o a otros países”.
Junto a ese diagnóstico, el documental dedica una parte central a la propia Marea Blanca, su implantación territorial y su capacidad para articular una respuesta colectiva. Para Coca, una de las claves del movimiento ha sido saber canalizar el malestar social y convertirlo en una red organizada. “Hay una inteligencia colectiva muy potente. Han sabido coordinar luchas locales y construir algo común a escala andaluza”, afirma.
Una herramienta para salvar la sanidad
Desde el punto de vista audiovisual, el film introduce también elementos simbólicos y poéticos que dialogan con los testimonios: paisajes andaluces, imágenes que evocan la fragilidad o metáforas visuales que refuerzan el impacto emocional de los relatos. Todo ello sin perder de vista el objetivo central: visibilizar una realidad que, según denuncian quienes participan en el documental, no es coyuntural, sino el resultado de decisiones políticas sostenidas en el tiempo.
Tras su estreno, “Salud No Responde” ha comenzado un recorrido por cines, centros cívicos y espacios sociales de distintas provincias andaluzas, al tiempo que inicia su camino por festivales. Para su director, la película no se entiende como un producto cerrado, sino como una herramienta viva. “Ahora mismo se está utilizando para difundir, para concienciar y para defender la sanidad pública”, explica. “Si sirve para que la gente entienda que lo que está en juego es algo tan básico como su propia salud, habrá cumplido su función”.
En un contexto de movilizaciones recurrentes y protestas continuas en defensa del sistema sanitario, el documental se suma así al debate público con un relato construido desde abajo, apoyado en experiencias reales y con una voluntad clara de incidencia social. Una radiografía incómoda de una sanidad pública que, según quienes la viven y la defienden, ya no responde.
0