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Otro “golpe mortal” para la gentrificación del Albaicín: la Junta cerrará un centro de salud y derivará a sus pacientes

Los vecinos del Albaicín se movilizan para frenar el cierre de su centro de salud.

Álvaro López

Granada —
21 de enero de 2026 20:34 h

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En 1994, el Albaicín, uno de los barrios más importantes de Granada, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles, sus vistas a la Alhambra, su encanto, su vida y su magia, han hecho de este lugar un espacio obligatorio de visita. Sin embargo, desde hace ya más de 20 años, su belleza, como mayor virtud, se ha convertido también en su mayor enemigo porque ha atraído tanto turismo que la gentrificación y la pérdida de identidad y servicios está ahogando a los lugareños. Una pérdida de servicios que está a punto de cobrarse lo que para muchos sería su “golpe mortal”: el cierre del centro de salud más accesible del barrio.

La Junta de Andalucía tiene previsto clausurar el ambulatorio de Fortuny-Velutti, situado en la calle Tinajilla precisamente desde 1994 y que da servicio a más de 8.000 vecinos del Albaicín. Se trata, junto con el ambulatorio ubicado al lado del mirador de San Nicolás, del edificio que da cobertura sanitaria a un barrio notablemente envejecido y que necesita de este recurso. Paradójicamente, su ubicación actual era temporal porque se trasladó a la espera de buscar un nuevo emplazamiento, que ahora directamente se desecha. Además, a diferencia del de San Nicolás, el de Fortuna-Velutti, se sitúa a las faldas del barrio del Albaicín, por lo que para llegar a él no es necesario subir y bajar las cuestas que sí rodean al ambulatorio de San Nicolás. Algo relevante teniendo en cuenta la edad y los problemas de movilidad de quienes suelen recurrir a un centro de salud.

No obstante, la Consejería de Salud lo cerrará para trasladar a sus 8.000 pacientes a otro centro situado en Gran Capitán, a pocos minutos a pie del actual consultorio, pero lo suficientemente lejos y desconectado por transporte público como para suponer un problema de desplazamiento para los usuarios. El argumento oficial de la Junta es que el traslado se realiza porque el actual centro de salud está en un edificio alquilado y que no está adecuado a las necesidades de los usuarios por haberse quedado pequeño. Pero la realidad que describen pacientes y asociaciones difiere de esa hipótesis.

Un cierre sin vuelta atrás

Desde la Junta de Andalucía dan por hecho el cierre antes de verano. En respuesta a las preguntas planteadas por elDiario.es Andalucía, el Ejecutivo autonómico evita hablar de alternativas y presenta la clausura como un mero “traslado” inevitable. “El consultorio Fortuny Velutti se traslada al centro de salud Gran Capitán para mejorar la atención sanitaria en condiciones más adecuadas”, señalan desde el Distrito Sanitario de Atención Primaria Granada-Metropolitano, que asegura que no habrá cambios en los profesionales de referencia ni en la continuidad asistencial.

Según la Consejería, el local de Tinajilla, de 442 metros cuadrados, “no permite cumplir adecuadamente con los estándares asistenciales actuales” debido a la falta de espacio, las consultas compartidas y la ausencia de servicios complementarios. Frente a ello, el centro de Gran Capitán ofrece “instalaciones amplias, equipamiento renovado, servicios diagnósticos, una zona materno-infantil humanizada y un SUAP operativo las 24 horas”. Un relato de mejora que choca con la percepción de quienes viven en el barrio.

Las asociaciones vecinales del Albaicín y del Bajo Albaicín llevan meses alertando de que el problema no es la calidad del centro de destino, sino la pérdida de un servicio esencial dentro del propio barrio. “No se trata sólo de dónde te atienden, sino de poder llegar”, señalan desde el movimiento vecinal, que recuerda que el Albaicín es uno de los barrios con mayor índice de envejecimiento de la ciudad. Para muchas personas mayores, bajar hasta Gran Capitán implica recorrer tramos largos, mal comunicados y, en algunos casos, impracticables sin ayuda.

Ese es el caso de Belén López, una vecina del Albaicín desde hace más de 20 años. Vive en pleno Paseo de los Tristes y a sus 63 años está teniendo que acudir más de lo deseable al centro de salud de Fortuna-Velutti. Niega el argumento de la Junta de que el ambulatorio no pueda dar el servicio que necesita el barrio: “Es un centro pequeño, pero funciona bien. Normalmente está tranquilo, no hay aglomeraciones ni colapsos, y las citas van mucho mejor que en el centro al que nos quieren trasladar”.

“Nunca he visto la sala de espera llena. Voy bastante al centro de salud y tengo fotos de distintas horas del día en las que está prácticamente vacío”, explica Belén. Esta vecina, que pertenece también a la asociación Albayzín Habitable, que lucha por acabar con la gentrificación del barrio, considera que la Junta ha optado por un planteamiento que ignora los problemas de movilidad y el envejecimiento de los lugareños. “Dicen que el centro de Gran Capitán está a siete minutos andando, pero no tienen en cuenta a las personas con movilidad reducida, a la gente mayor o a quienes van enfermas. Para nosotras no es un centro de salud operativo”.

Problemas asociados

Además, denuncian que la Junta obvia propuestas alternativas trasladadas formalmente, como la adecuación del actual espacio, la búsqueda de otro local dentro del barrio o una reforma que permita mantener el servicio en una zona accesible. “No se ha estudiado ninguna opción real para que el Albaicín no pierda su centro de salud”, insisten. Desde la Mesa por la Sanidad Pública de Granada, Marta García va más allá y entiende que falta voluntad política porque los traslados previstos no tienen en cuenta distintas problemáticas.

Sin ir más lejos, el hecho de que los usuarios de Fortuny-Velutti pasen a estar en Gran Capitán no solo supone el cierre del centro de salud, sino que se olvida que la ubicación estratégica del primero es una ventaja. Además, como la Junta pretende trasladar parte de los pacientes de Gran Capitán al futuro centro de salud que también se plantea en La Rosaleda, García no tiene tan claro que muchos usuarios vayan a querer marcharse. “Deberían mirar mejor los cupos y mantener al menos Fortuny como un consultorio asociado a Gran Capitán”, propone. Por otro lado, denuncia la “opacidad” con la que se han tomado las decisiones: “No nos ofrecen información y se ignoran nuestras propuestas”.

No obstante, el cierre del consultorio Fortuny-Velutti no es un hecho aislado. Para muchos vecinos se enmarca en un proceso más amplio de vaciado del barrio, donde cada vez es más difícil encontrar comercio de proximidad, vivienda residencial o servicios públicos básicos. La presión turística y el auge de los pisos turísticos han transformado el Albaicín en un escenario cada vez más orientado al visitante y menos pensado para quien lo habita. La desaparición de un centro de salud histórico se suma así a una cadena de decisiones que empujan a los residentes a marcharse.

“Sin centro de salud, el mensaje es claro: este barrio no está pensado para envejecer en él”, lamentan los vecinos. Un mensaje que contrasta con el discurso institucional de planificación y mejora, pero que conecta con una realidad cotidiana de escaleras, cuestas, autobuses inexistentes y servicios que se alejan.

Mientras la Junta defiende que el traslado forma parte de una reorganización “progresiva y dialogada”, en el Albaicín crece la sensación de que la decisión está tomada y que el diálogo llega tarde. Para un barrio que ya ha visto cómo su vida cotidiana se diluye entre souvenirs y apartamentos turísticos, el cierre de su centro de salud más accesible se vive como algo más que una reorganización sanitaria: como otro paso hacia un Albaicín sin vecinos.

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