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Un hecho histórico que quizás Trump no sepa: EEUU prohibió a España usar sus aviones en una guerra contra Marruecos

Un grupo de soldados cargando bombas en un avión de bombardeo Heinkel 111 en el desierto.

Álvaro López

Granada —
6 de marzo de 2026 20:27 h

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Siete décadas antes de que el Gobierno de Pedro Sánchez le haya negado a Estados Unidos utilizar las bases de Rota y Morón para atacar Irán, las tensiones entre el país norteamericano y España se produjeron en sentido contrario: Washington negó a las fuerzas militares españolas utilizar sus recursos. Fue en la guerra de Sidi Ifni, de 1957, en pleno proceso de descolonización africana, cuando un tratado jugó en contra de los intereses españoles y acabó resultando decisivo para perder aquella campaña.

Para entender el contexto de lo sucedido entonces y el porqué de su paralelismo con lo que se vive ahora entre España y Estados Unidos, que ha colocado al presidente Sánchez como el principal contrapeso europeo a Donald Trump, su homólogo estadounidense, hay que entender qué pasaba en la década de 1950. En aquel tiempo, España estaba sumida en el franquismo y aún tenía posesiones coloniales en África, en un momento en el que el continente estaba empezando a expulsar a las potencias europeas de su territorio.

Justo entonces, la presencia de fuerzas políticas nacionalistas marroquíes en Sidi Ifni, que entonces era una provincia española más, situada frente a las costas del Atlántico, empezó a provocar revueltas internas que apostaban por la expulsión de España en beneficio de Marruecos. Una tensión política que fue escalando a través de diferentes episodios y que, con el paso de los meses, acabó desembocando en la negativa de Estados Unidos a España para que pudiesen usar su propia aviación: los más de 200 cazas F-86 Sabre adquiridos merced a un tratado entre ambos países.

Un acuerdo envenenado

Ese tratado, llamado los Pactos de Madrid, se selló en septiembre de 1953 entre Franco y Eisenhower y acabó resultando un acuerdo envenenado para los intereses españoles por la letra pequeña que incluía, ya que España estaba en una posición de inferioridad geoestratégica que no le permitía mucho margen de negociación. De hecho, aquel acuerdo fue por el que Estados Unidos se hizo con las bases de Rota y Morón, que ahora elevan la tensión entre ambos países ante la negativa de Madrid de que se usen para la guerra con Irán.

No en vano, la España de Franco necesitaba a los norteamericanos para abrirse al mundo y, sobre todo, para obtener financiación y armas una década después de la destrucción provocada por la Guerra Civil. Pero aquel pacto, que el franquismo vendió como una gran victoria diplomática, tenía también importantes limitaciones. Entre ellas, que el uso del armamento suministrado por Estados Unidos estaba condicionado a determinados escenarios estratégicos vinculados a la Guerra Fría, principalmente una hipotética agresión de países del bloque comunista.

“El material militar que se entregaba a España no tenía un uso ilimitado”, explica el historiador Alberto García, especialista en Historia Contemporánea de la Universidad de Granada. “Estados Unidos lo cedía para casos de agresión, sobre todo pensando en el contexto de la Guerra Fría. Cuando estalla el conflicto de Sidi Ifni, el régimen intenta valorar si puede utilizar ese armamento, especialmente los aviones, pero Washington se niega”.

La negativa estadounidense no era casual. Marruecos mantenía -y mantiene- una relación estratégica con Estados Unidos y utilizar armamento norteamericano contra el país vecino habría colocado a Washington en una posición diplomática incómoda. “Marruecos era un aliado clave para Estados Unidos en la región. Permitir que se empleara material estadounidense contra otro aliado habría supuesto un problema serio”, añade García.

Una guerra sin superioridad aérea

El conflicto de Sidi Ifni estalló en 1957, un año después de la independencia de Marruecos. Milicias marroquíes y combatientes del denominado Ejército de Liberación comenzaron a atacar posiciones españolas en la zona, iniciando una guerra irregular que pronto puso en dificultades a las fuerzas del franquismo.

En ese escenario, la aviación era un factor clave. Sin embargo, la imposibilidad de utilizar los más de 200 aviones F-86 Sabre de origen estadounidense dejó a España en una situación militar complicada. “La superioridad aérea es decisiva en los conflictos contemporáneos”, señala García. “Analizar la historia con el resultado ya conocido siempre es complejo, pero indudablemente fue un factor muy relevante”.

España se vio obligada entonces a recurrir a otras vías para intentar sostener la campaña militar. De hecho, tuvo que utilizar una aviación reducida de un centenar de unidades, muchas de ellos de la Segunda Guerra Mundial, que eran claramente inferiores y que utilizaban motores a hélice. Finalmente, sería Francia la que terminaría interviniendo militarmente cuando el conflicto comenzó a afectar también a sus propios territorios coloniales en la zona.

La historiadora Rosa María Pardo, profesora de Historia Contemporánea de la UNED, explica que el contexto internacional también condicionó la postura estadounidense. “Estados Unidos tenía desde los años 40 una posición crítica con los conflictos coloniales. No quería que su ayuda militar se utilizara para sostener guerras coloniales”, señala.

Algo que resuena con la postura actual de España de negarse a que sus infraestructuras se usen en guerras como la de Irán. Por ese motivo, hace 70 años, Washington permitía el uso de material logístico o no ofensivo, pero no de armamento que pudiera utilizarse directamente en combate. “Se podía emplear material como camiones u otros recursos, pero no los aviones”, explica Pardo.

La debilidad diplomática del franquismo

La situación evidenciaba además la debilidad internacional de la España franquista en aquella década. El régimen necesitaba mantener la relación con Estados Unidos para romper el aislamiento diplomático en el que había quedado tras la Segunda Guerra Mundial.

“Para el régimen era tan fundamental el enlace con Estados Unidos que prácticamente no tenía capacidad de maniobra”, explica Pardo. “No podía discutir esas condiciones”. La guerra terminó en 1958 con los acuerdos de Sintra, tras la intervención conjunta de Francia y España contra las milicias marroquíes. Aunque el conflicto se dio oficialmente por cerrado, España perdió gran parte de su control territorial en la región y el enclave de Ifni quedó reducido prácticamente a la ciudad de Sidi Ifni, que finalmente sería cedida a Marruecos en 1969.

El episodio de Sidi Ifni fue solo uno más dentro de una relación diplomática compleja entre España y Estados Unidos durante el franquismo. “A menudo se presenta la relación como algo muy estrecho, pero en realidad estuvo llena de tensiones”, señala García. “Este fue un episodio más dentro de una relación que nunca fue completamente idílica”.

El historiador recuerda que durante los años siguientes se produjeron diversos conflictos diplomáticos entre ambos países, desde desacuerdos estratégicos hasta crisis como la de Palomares, cuando un bombardero estadounidense dejó caer accidentalmente varias bombas nucleares en Almería en 1966. Aun así, los pactos militares se mantuvieron y las bases estadounidenses en España siguieron siendo un elemento central en la relación bilateral.

Un contexto muy diferente al actual

Pese al paralelismo que pueda establecerse con el debate actual sobre el uso de las bases de Rota y Morón, los historiadores coinciden en que el contexto internacional ha cambiado profundamente. “En 1957 la posición de España estaba completamente desequilibrada”, señala Pardo. “La dependencia diplomática y estratégica respecto a Estados Unidos era enorme”.

Hoy, en cambio, España forma parte de la OTAN y participa en las estructuras de seguridad occidentales en condiciones muy distintas. “España ahora puede jugar desde su pertenencia a la OTAN. La posición no es la misma”, explica la historiadora. Sin embargo, algunos elementos de esa relación histórica siguen presentes. Según Pardo, Estados Unidos ha ejercido durante décadas un papel de árbitro en la relación entre España y Marruecos, intentando evitar conflictos abiertos entre ambos países.

“Siempre ha habido una cierta tensión cada vez que Estados Unidos proporcionaba ayuda militar a España, porque Marruecos lo veía como una amenaza”, señala. Una dinámica que, siete décadas después de la guerra de Sidi Ifni, sigue influyendo en el complejo equilibrio diplomático del norte de África y en la relación triangular entre Madrid, Rabat y Washington.

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