El fuego en Doñana 'abre' la campaña de alto riesgo de incendios en Andalucía entre quejas laborales de falta de medios
Con el humo todavía sobrevolando Almonte, las dudas han vuelto a situarse sobre los medios humanos y técnicos con los que cuenta el dispositivo de bomberos forestales de Andalucía, el EMA Infoca, de cara al verano. De hecho, los dos incendios declarados estos días en este municipio de Huelva, en pleno entorno de Doñana, han funcionado como anticipo de lo que está por venir: una campaña de alto riesgo que arranca el 1 de junio y que lo hace entre versiones enfrentadas sobre el estado real del dispositivo que está integrado en la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA) desde hace año y medio.
Mientras la Junta de Andalucía insiste en que el operativo llega “reforzado” y con más medios que nunca, buena parte de la representación sindical describe un escenario muy distinto: vacantes sin cubrir, unidades incompletas, problemas de relevo en plena extinción y una carga de trabajo que, en algunos incendios, se traduce en jornadas que se alargan durante horas sin descanso. El contraste entre ambas lecturas no es nuevo, pero este año llega con un elemento añadido: la campaña comienza tras semanas de incendios simultáneos en distintas provincias y después de un invierno especialmente lluvioso que ha dejado, según coinciden todas las partes, una acumulación de vegetación que incrementa el riesgo de propagación rápida del fuego.
No obstante, la Junta defiende que el Infoca afronta la campaña con un refuerzo significativo de medios. Habla de 108 autobombas -la mayoría renovadas-, 43 aeronaves, nuevas unidades de maquinaria pesada y una estructura operativa apoyada en 23 Centros de Defensa Forestal, además de una red de vigilancia y puntos de agua extendida por todo el territorio. El Ejecutivo andaluz insiste también en la consolidación de empleo estable dentro de la EMA, con más de 200 plazas fijas, y la incorporación progresiva de nuevas herramientas tecnológicas de coordinación y gestión de incendios. Así, la lectura oficial es clara: más recursos, más tecnología y una estructura más integrada.
“El peor enemigo es la improvisación”
Pero la fotografía que dibujan varios sindicatos es mucho menos optimista. Para CGT, que representa en torno al 40% del operativo, el dispositivo llega a la campaña con problemas estructurales que no se corrigen con cifras globales. Denuncian más de 400 vacantes sin cubrir y brigadas que, en algunos casos, deben reorganizarse para alcanzar los mínimos operativos. En su diagnóstico, el problema no es sólo de volumen de plantilla, sino de disponibilidad real en el momento crítico.
“El peor enemigo de una emergencia es la improvisación”, sostienen, y apuntan directamente a lo que consideran una gestión deficiente de la planificación del dispositivo en los meses previos al alto riesgo. En su relato, que comparten con los sindicatos minoritarios UITA y SIBFI, los incendios de Doñana y otros conatos recientes no son excepciones, sino ejemplos de una operativa que trabaja al límite, con medios incompletos y relevos insuficientes. Además, CSIF coincide en el diagnóstico de fondo, aunque lo centra en un problema inmediato: la falta de incorporación del personal eventual a pocos días del inicio oficial de la campaña.
La central sindical advierte de que esta situación deja equipos incompletos y reduce la capacidad de respuesta ante incendios simultáneos, uno de los escenarios más críticos del verano andaluz. También alerta del contexto climático: la vegetación acumulada tras un invierno muy húmedo se está secando con rapidez y actúa ya como combustible continuo en buena parte del territorio. CCOO añade a este escenario otros problemas que vienen arrastrándose de campañas anteriores: unidades que no están completas, vehículos que no siempre son adecuados para el terreno y carencias en la gestión de los equipos de protección individual.
En este último punto introducen un elemento especialmente sensible: la falta de contrato de limpieza de los EPIs, lo que podría obligar a parte del personal a manipular material contaminado fuera de los circuitos previstos. Desde UGT ofrecen una visión más matizada. Reconocen que existen vacantes y problemas de gestión interna, pero sostienen que el dispositivo se completará con la incorporación del personal de bolsa, como en campañas anteriores.
Desde el sindicato también apuntan más a los problemas organizativos y de recursos humanos que a una falta estructural de medios. Habla de movilidad, conciliación y un deterioro del clima laboral vinculado a la gestión interna de la nueva EMA. A su vez, admiten problemas recurrentes con algunos vehículos utilizados en extinción en zonas de difícil acceso, aunque, eso sí, recuerdan que Andalucía mantiene una de las mayores flotas de medios aéreos del país.
Un conflicto que viene de lejos y que sigue abierto
La campaña arranca, además, con un conflicto laboral que lleva meses tensionando al dispositivo. Hace apenas dos semanas, la Junta cerró un preacuerdo con CCOO, UGT y CSIF sobre un nuevo complemento retributivo vinculado a la experiencia profesional. El acuerdo fue rechazado por CGT y otros colectivos vinculados al EMA Infoca, que consideran que sustituye el histórico complemento de antigüedad por un sistema variable y menos garantista. También critican que el proceso de negociación se haya producido sin la participación de toda la representación sindical.
Desde la Junta, en cambio, se defiende como una solución jurídica dentro de las limitaciones de la legislación presupuestaria y como un avance en el reconocimiento de la experiencia profesional. El resultado es un dispositivo que inicia su campaña de máximo riesgo con una división sindical abierta y con interpretaciones radicalmente distintas sobre su propio estado.
Además, los incendios de Almonte han funcionado como recordatorio inmediato de ese escenario. No tanto por su magnitud, que de hecho ha tenido un impacto significativo en una zona de “alto valor ecológico”, sino por el momento en el que se produce: justo antes del despliegue completo del operativo y en un contexto de advertencias sobre acumulación de combustible vegetal en el monte. La propia Junta ha advertido de que este año la campaña será “especialmente compleja” por la combinación de lluvias intensas y posterior subida de temperaturas, un patrón que ha favorecido el crecimiento de pasto fino altamente inflamable.
En ese contexto, la disputa ya no es sólo sobre condiciones laborales o modelos de gestión. Es sobre la capacidad real de respuesta en un verano que, según todos los actores, ya ha empezado a tensarse antes incluso del inicio oficial de la campaña. El temor de los bomberos forestales es que no se vea reflejado en las actuaciones que deberán realizar, dado que las temperaturas ya están siendo altas y los veranos anteriores ya han demostrado que los fuegos cada vez son de mayor intensidad. Una realidad para la que, insisten, debe estar preparado el Gobierno andaluz para dotar de recursos técnicos y humanos suficientes al dispositivo.
0