Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Quién paga y quién recibe 28.000 millones de euros en alquileres cada año en España
La OTAN se juega su futuro ante el vendaval de desplantes de Trump
Opinión - God bless America, por Antón Losada

Kiki Morente y Lagartija Nick vuelven a ‘Omega’ 30 años después: “Todo lo que sabemos del rock nos lo enseñó Enrique”

Los componentes de Lagartija Nick y Kiki Morente.

Alejandro Luque

Cádiz —
5 de julio de 2026 21:42 h

0

Kiki Morente no llegaba a los seis años de edad cuando en su casa se vivió una agitación inusual. Su padre, Enrique Morente, llevaba meses absorbido por una idea, un nuevo proyecto que no iba a ser un disco cualquiera. El gran cantaor, que ya había revolucionado el flamenco varias veces, se disponía a dar una nueva de tuerca al género con textos de Federico García Lorca y Leonard Cohen junto a unos extravagantes compañeros de viaje: la banda granadina de punk rock Lagartija Nick.

El invento se dio en llamar Omega; tras la sorpresa se convirtió en un clásico casi instantáneo y es una referencia ineludible en todas las listas de los mejores discos españoles del siglo XX. Ahora, 30 años después, aquel niño que miraba absorto a aquellos señores con botas y chupas de cuero se reúne con ellos para conmemorar aquel hito.

“Tengo recuerdos muy divertidos, flashes de la memoria y fotos muy bonitas de mi padre con los Lagartija”, evoca Kiki. “Por ejemplo, la primera vez que vi un bajo y una guitarra eléctrica fue precisamente en un ensayo de Omega. Pero sobre todo conservo en mi cabeza la sensación de que algo raro pasaba en casa, que mi padre estaba haciendo algo importante”.

Un chamán

Por su parte, el cantante y bajista de Lagartija Nick, Antonio Arias, recuerda que “en aquel momento la escena granadina era muy distinta. Gente como mi hermano, Mariano Maresca, Julio Juste o el poeta Javier Egea nos juntábamos en La Tertulia y vivíamos esa borrachera de luminosa amistad de la que hablaba Enrique, en la que todas las ideas eran bienvenidas. No pensábamos en problemas, todo eran descubrimientos”.

En ese contexto se reunía Arias en casa de Morente en torno a una mesa camilla para preparar las canciones de lo que sería el álbum. “Recuerdo los niños correteando alrededor nuestra, Aurora [Carbonell, esposa de Morente] llevándoselos... Cada canción salía inmediatamente, se posicionaba y crecía, crecía. Luego nos pusimos con el disco, que pagamos muy caro: yo con el grupo, Enrique en el flamenco. Pero estábamos en una burbuja creativa y no nos importaba nada”.

“Teníamos claro que queríamos sumergirnos en Omega sin ver la dimensión real del proyecto”, prosigue Arias. “Pero si un maestro te llama, déjalo todo, porque te va a cambiar la manera de ver la música. Todo lo que sé del rock me lo enseñó Enrique: qué es la libertad con la obra, hasta dónde puedes llegar cuando te están vapuleando e ignorando durante años. Enrique era un chamán, un gurú”.

El espíritu del padre

El Festival de la Guitarra de Córdoba será el marco en el que se pondrá en escena esta resurrección de Omega, en concreto el próximo 11 de julio, y continuará con una gira que ya mira a Madrid, Sevilla, Marbella o el festival Pirineos Sur, entre otras citas. “Es una responsabilidad que asumo desde la afición y el respeto, con la idea de llevar este repertorio a un sitio bonito, porque si no, nos come. Es un disco imponente, con mucha energía, mucho peso. No es nada fácil”.

Al igual que sus hermanas, Estrella y Soleá, Kiki Morente ha hecho su propio camino en el cante con discos como El Cante, Albayzín o Azabache. Pero esto, asegura, es otra cosa. Lo único claro es que no pretende emular el cante original, hacer de Enrique. “La idea es llevármelo a mi terreno, claro. Lo último que querría es hacer una imitación, como esos espectáculos de homenaje a Michael Jackson. Es la interpretación de un cantaor, simplemente, desde el amor y el compromiso. El espíritu de mi padre está presente todo el rato, me gusta cantar sus temas, pero intento que Kiki pueda enfocarlo a su manera, hacer un directo divertido y que la gente disfrute de ese ruido tan especial”.

“No puedo decir que Omega sea mi disco favorito de los de mi padre”, puntualiza, “porque él me enseñó que todos tienen su pátina y su energía. Omega es un monstruo, pero también escucho a menudo El pequeño reloj, el Lorca, Esencia flamenca... Voy por rachas”.

Dos mundos

Esta gira remite a Kiki Morente a sus años infantiles, pero a los Lagartija los mete directamente en la máquina del tiempo para recordarles dónde estaban tres décadas atrás y lo que hicieron. “De Antonio Arias aprendo mucho, me cuenta historias de cómo se hizo el disco, detalles... Me permite conocer a mi padre de otra manera. Él nos enseñó a mí y a mis hermanas a ser un poco punkis a través de este disco, o al menos una parte de mí se siente así por culpa de Omega”.

¿Tendrá continuidad este proyecto, o quedará todo en los fastos del 30º aniversario? “No hemos tenido tiempo ni de plantárnoslo”, admite Kiki. “Ha sido una decisión tan emocional e impulsiva, que de momento solo pensamos en la gira. Si nos da alguna idea a mí o a mis hermanas que nos permita seguir, lo haremos, pero la cosa es difícil”.

“De momento, todo es tan único y tan del momento, que pensar a más largo plazo nos abruma”, agrega Arias. “Lo importante es que hemos vuelto sobre este proyecto que era mucho más que un cantaor con un grupo, era un cantaor con todo lo que traía, Tomatito, Cañizares, Vicente Amigo, las niñas... Algo que como músico te obligaba a superarte y adaptarte. Son dos mundos que conviven, donde todo es aprendizaje y los egos se van a tomar viento”.

Etiquetas
stats